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l viejo enano estaba muriendo, lentamente y con gran dolor. Félix Jaegar observó la desgarrada y destrozada criatura y el reguero de sangre, que se perdía tras el rocoso camino. Intentó adivinar qué había llevado a conducir aquellas extremidades fracturadas sobre los ásperos alrededores. Debió hacer un esfuerzo sobrehumano para llevarlo a cabo. Félix supo que no pudo conseguirlo. Se habría rendido y entonces moriría.

–Fueron los parientes perdidos, Matador. Nos encontraron mientras buscábamos oro bajo las Grandes Cataratas. Nos cogieron por sorpresa, nos apresaron y torturaron. Entonces me dejaron marchar. – Respiraba entre dolorosos jadeos y hubo un horrible sonido de gorgoteo bajo su pecho. –Intenté conseguir ayuda. Lo intenté pero no podía caminar. Ellos me partieron las piernas. Es demasiado tarde para conseguir ayuda y ellos lo sabían. Ah, mi familia… – Félix se dio cuenta de que el enano estaba delirando, intentando desesperadamente aferrarse a la vida para terminar su historia. Gotrek Gurnisson se inclinó hacia el enano y acunó su cabeza en un sorprendente gesto de gentileza. El enano intentó incorporarse y extendió su mano, implorando al matador. –Fueron los parientes perdidos. Ellos son los responsables. Véngame, extranjero. Libéralos. Fueron los parientes perdidos... ¡uurhgh!– –Se ha ido. Ve con los ancestros, hermano. Tu espíritu es libre–dijo. El matador se puso de pie y Félix se estremeció al ver la furia que transformaba el rostro de Gotrek. –Descansa en paz–dijo Gotrek –, serás vengado.–

–Vengadme, forasteros. No me dejéis morir en vano –jadeó el enano. Félix pudo ver las gotas de sangre que le manaban de entre sus dientes partidos. Extendió su brazo para agarrar la pierna de Félix con los muñones de los dedos que habían sido cauterizados en llama viva. Félix miró la carne chamuscada y luchó contra las náuseas que le invadieron. –¿Quién te ha hecho esto, hermano?– preguntó Gotrek Gurnisson con una voz helada como el viento del norte. Su sombra se posaba sobre el rostro del enano moribundo. Miró la cresta en punta de pelo rojizo de Gotrek, sus estridentes ornamentos y su musculosa figura llena de tatuajes.

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Goblin Panzudo 3  

Numero tres de Goblin Panzudo

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