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Todo tiene sus pros y contras, pero lo que de verdad importa es reconocer la situación y adaptarse para hacer el máximo daño al rival cuando este sea vulnerable, y a ser posible, también maniobrar para minimizar bajas cuando sea al revés. El lugar exacto en el momento adecuado Una situación a la inversa se nos plantea cuando es el rival quien tiene la ventaja táctica o estratégica que puede ser decisiva en la partida. En esa situación, aceptar el combate debería de conducirnos a la derrota, por lo que tendremos que ingeniárnoslas para rechazarlo…con educación, por supuesto. Planificar una buena defensa o simplemente evitar el contacto con el enemigo son nuestra prioridad, pero no olvidemos que no es una actitud estática; lo haremos con el único fin de aguardar hasta poder dar el golpe que cambie el curso de la partida. En 5ª edición, una de las partidas que jugué con mi Ala de Cuervo contra Marines del Caos con la típica lista con doble látigo se dio un caso que explica bastante bien este principio. El enfrentamiento frontal era poco recomendable, ya que aunque yo empezaba mi rival tenía tropas muy resistentes y probablemente se impondrían a un duelo con mis tanques. Además sólo necesitaba un turno en que entrasen sus látigos para causar estragos entre mis unidades de motos. Mi planteamiento fue dividir el ejército en dos bloques, de manera que puse todas las motos en mi flanco izquierdo bien adelantadas y todos los vehículos en el derecho.

Mi rival colocó sus dos demonios y tropas de línea con plasmas a mi izquierda para buscar las motos, y el apoyo pesado a la derecha. La clave estuvo en la exploración de las motos hacia mi retaguardia, para posteriormente moverlas a toda velocidad hacia mi flanco derecho. El movimiento era sencillo, pero ganó dos-tres turnos hasta que sus demonios entraron en rango de actuar, mientras que yo concentré mis tropas a la derecha para imponerme a la mitad de su ejército. Mi rival tenía la ventaja táctica de contar con un núcleo más sólido y habilidades para maximizar sus daños sobre mis tropas, pero al invitarle a desplegarlos en el lugar equivocado me dio tiempo a tratar sus dos bloques por separado. Recién llegado de EEUU en Noviembre tuve el privilegio de volver a jugar un torneo en nuestro país, con la suerte de que fue Ayatolah y sus orkos los que me recibieron. En esa ocasión yo contaba con un Ala de Muerte (5 escuadras de exterminadores y 2 Land Raiders), mientras que mi rival desplegaba muchos orkos, entre ellos unos 40-45 zaqueadores y una megaunidad de nobles moteros. Eso era mucho dakka (NDT: tiros, disparos) incluso para la legendaria armadura de exterminador de mis Ángeles Oscuros, así que tocaba racanear con las líneas de visión o la leyenda se quedaría en eso. Analizando la partida, que se jugaba a 3 botines, él tenía la iniciativa por el número de tropas y la potencia de fuego, mientras que yo contaba con los raiders para estorbar. Resumiendo, mientras ambos ejércitos maniobraron para ocupar-denegar objetivos, los exterminadores aprovecharon elementos de escenografía y sus tanques para no ser objetivo de muchas armas orkas. Finalmente Ayatolah ganó la partida porque gestionó bien sus nobles y rompió la línea de defensa de mi base, pero al menos al evitar los tiroteos minimicé su superioridad de fuego y tropas los orkos, por lo que no lo tuvieron fácil.

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Goblin panzudo 2  

Revista friki sobre Wargames, juegos de mesa, juegos de rol y todos esos hobbies que a muchos nos encantan. Realizada por diferentes blogs e...

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