Los Antepasados, a lo largo y más allá de la historia Argentina. #7

Page 1

Carlos Ibarguren (h)

LOS ANTEPASADOS A lo largo y más allá de la Historia Argentina Genealogía de sus respectivos linajes “Que nuestra tierra quiera salvarnos del olvido por estos cuatro siglos que en ella hemos servido” Leopoldo Lugones (“Dedicatoria a los Antepasados: 1500 — 1900”)

TOMO VII

Los Antepasados

3


A la memoria de mis padres: Carlos Ibarguren y María Eugenia Aguirre. A mis abuelos: Federico Ibarguren y Margarita Uriburu; Manuel Aguirre y Enriqueta Lynch. A la solidaridad permanente de Estela, mi mujer. A la paz de “El Retoño”, poblada de recuerdos.

Los Antepasados

5


INTRODUCCION Esta larga Summa genealógica, esta profusa serie de biografías históricas, este enorme “Mamotreto” impublicable elaborado tenazmente durante más de un cuarto de siglo, requiere, o merece por lo menos, una corta introducción. El autor proviene de un hogar tradicional, y prácticamente desde la cuna estuvo familiarizado con la historia. Su padre, historiador eminente, le transmitió, por contagio o misteriosa ley hereditaria, esa curiosidad hacia los hechos del pasado, esa vocación que convoca a las generaciones desvanecidas en el tiempo y revive con amor, en definitiva, las sombras de los muertos. En su juventud lejana el adolescente, en medio de un aluvión de lecturas — ya dejados atrás Dumas y Julio Verne — tropezó con la Historia Argentina del viejo López y la prosa subyugante de Groussac, quienes abrieron para él los horizontes de una animada y colorida narrativa que estimuló su inclinación a borronear papeles. Así se proyecta en el muchacho la tendencia a aprender y luego a escribir historia; y así descubre, más tarde, que su familia tenía raíces históricas; que muchos de sus antepasados habían sido, cuando no actores principales, protagonistas o testigos de los acontecimientos que, a través de cuatro centurias, han ido configurando la patria argentina. Entonces, exultante de entusiasmo, el vástago de aquellos remotos seres que de pronto se instalaron en su magín, dióse a recorrer archivos y a leer y copiar añejos documentos y escrituras; y al cabo de tal pesquisa, quizás, como el caballero de la Mancha, se haya distraído de la realidad; pués lo cierto fué que se pasaba las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio escribiendo — fruto de esas investigaciones — su “Mamotreto” descomunal. De tal suerte, durante el transcurso de tres décadas, quedó concluída dicha tarea. Y terminado el arduo empeño, le asalta la duda al responsable de la empresa de coincidir con Don Quijote cuando dice: “Hay algunos que se cansan en saber y averiguar cosas que, después de sabidas y averiguadas, no importan un ardite al entendimiento ni a la memoria”.

Los Antepasados

7


Diré sin embargo, en primera persona, que recluído en “El Retoño” cual mi distante antecesor Lope García de Salazar en su “Torre de Muñatones”, me puse yo también a elaborar, con incansable obstinación, mis propias Bienandanças e Fortunas; que contienen, con mucha historia y mucha genealogía, infinidad de nombres, de fechas y precisiones nada entretenidas para un lector corriente, aunque, de cuando en cuando, junto a tanto dato frio, suele aflorar la evocativa calidez de no pocos recuerdos de personas, de cosas y sucesos que alcancé a ver, pude conocer, o se encontraban en la tradición doméstica de mi casa. Confieso que no he gastado lápices para divertir a nadie, sino porque al escribir me divertía a mi mismo en una especie de regodeo solitario. De algún modo pude haber sentido el fervor de aquel monje cronista Johanes Talpa — caricaturizado por Anatole France — que al margen del mundo compuso en su abadía las Gestas Pingüinorum. Afuera, los “marsuinos”, unos guerreros del norte, habían puesto sitio al monasterio; que asaltaron luego destruyéndolo todo; matando y violando a religiosos y moradores sin respetar edad ni sexo. Y mientras los arcos góticos de la capilla se desplomaban con estrépito, y ardían las vigas gigantescas de madera y los gritos y clamores de muerte resonaban entre las llamas, el viejo Talpa, sordo en medio de la horrorosa baraúnda, abstraído en su celda casi derruída, continuaba escribiendo su voluminosa cronología. Devoto de Cervantes, tengo siempre presente su consejo: “Deben ser los historiadores puntales verdaderos y nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición, no les hagan torcer el camino de la verdad, cuya madre es la Historia: émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir”. Al cabo de tan admirables palabras — y de haber cedido, sin vanidad ni petulancia, al impulso natural de rendir homenaje a la trayectoria histórica de mis antepasados, doy fin al prefacio de esta “opera magna”, destinada, seguramente, al anonimato y al olvido. C.I. (h) Domingo 2 de enero de 1983

8

Tomo VII


Los Antepasados

9


10

Tomo VII


CABRERA Galicia, Aragón y Cataluña se disputan la primacía en haber dado origen al noble y antiquísmo linaje de Cabrera. Algunos autores catalanes y aragoneses sostienen que los Cabrera, de sus respectivas regiones, descienden de un caballero francés venido con Carlomagno para combatir contra los moros. Otros, sin embargo, aseguran que en Galicia radicó el solar originario de Cabrera, y que todas las nobles casas de dicho apellido que en España ostentaron una o dos cabras en su escudo familiar , derivan de aquel único tronco gallego fundador. Las armas primitivas de los Cabrera, tanto en Galicia como en Aragón y en Cataluña, llevaron en campo dorado una sola cabra pasante de sable. Y el blasón de mis antepasados de esa estirpe, que conquistaron, gobernaron y se establecieron en el Tucumán, lucía sobre campo de oro, circuído por bordura de sable con siete bastillas, a una cornuda y negra cabra empinada. Así pues, el punto de arranque mas o menos mitológico del linaje que me ocupa (según lo apuntan Arturo y Alberto García Carraffa en su monumental Enciclopedia Genealógica) sería: I — El Rey Don RAMIRO III de León, nacido hacia 962, quien murió en 982 después de ser derrocado por los Condes gallegos, que coronaron en Compostela por monarca a su primo Bermudo II, “El Gotoso”. Ahora bien: Ramiro III, antes de cumplir los 20 años de su edad en que dejó de existir, hubo, en una media hermana suya llamada Doña Hermesenda, un hijo bastardo denominado: II — SANCHO EL VELLOSO, principesco engendro, seguramente peludo, con posterior radicación gallega, que irrumpió a la vida en 978 de resultas del incesto referido, a quien gran parte de los autores consideran genitor de la Casa de Cabrera. Se casó Sancho con María Froila o Frolaz, propia hermana del Conde Rodrigo e hija del Conde Bermudo Froila, Caballero godo. Otros linajistas lo casan a Sancho con Moniña, hija del 4º Conde de Trastamara. Comoquiera, vástago del piloso magnate resultó;

Los Antepasados

11


III — El Conde RODRIGO EL VELLOSO, Señor de Cabrera y Rivera, que casó con Elvira Ponce (hija de Ponce Minerva y de Elvira Pérez de Trava). Fueron padres de: 1) El Conde Fernán Ruiz de Cabrera y Rivera, casado con Aldana Páez o con Elvira Vélez de Guevara. De él derivan ilustre descendencia vinculada a los linajes de Entensa y Castro, Señores de Lemos. 2) El Vizconde Ponce de Cabrera, que sigue en IV. 3) Urraca Ruiz de Cabrera, mujer de Martín Gómez de Silva, Señor de esta Casa, con quien dejó sucesión. IV — El Vizconde PONCE DE CABRERA pasó al Reino de Aragón donde, por el año 1068, vivía Arnal Mir, poderoso Señor de origen godo, que ganó victorias contra los moros rindiendo muchos castillos en los condados de Urgel, Pallás y Ribagorza. Era padre de dos varones; El Conde Artal Mir y Othón de Pallás Guillén, muertos sin posteridad; y de dos hembras; Valencia o Valentina, que casó con el Conde de Pallás — sin duda pariente suyo —, y la menor Lesgardiz, que dió su mano y su dote a Ponce de Cabrera, 1er Vizconde de Cabrera, Señor de aquel solar galaico que fundara su abuelo Sancho el Velloso, recibido en premio por sus corajudos actos de guerra contra los agarenos. Hijos de D. Ponce de Cabrera y Doña Lesgardiz resultaron: 1) Guerao de Cabrera, que sigue en V. 2) Ponce de Cabrera, Mayordomo mayor del Emperador Don Alfonso VII y del hijo de éste, Fernando II. Casó con María Fernández de Trava (hija del Conde Fernando Pérez de Trava, Señor de Trastamara y Gobernador de Galicia, y de Sancha González de Lara). Aquellos cónyuges son el tronco del linaje de Ponce de León, a cuyo apellido me remito. V — GUERAO DE CABRERA, sucedió a su padre en el Vizcondado de Cabrera; pasó a Galicia donde contrajo enlace con Leocadia de Castro, a quien hizo madre de:

12

Tomo VII


VI — PONCE DE CABRERA, 3er Vizconde de Cabrera, que estuvo casado con Mira o Milagros de Urgel, hermana del Conde Soberano de Urgel, Armengol VIII (1184-1208). (Ver el linaje de Urgel). Hijo de dicha pareja fue: VII — GUERAO DE CABRERA, 4º Vizconde de Cabrera, que se unió en matrimonio con Eyllo, Ello o Eulalia Pérez de Castro, que era viuda, sin hijos, de Martín Sánchez (hermano natural del Rey de Portugal Alfonso II). Hija, doña Eylo, de Pedro Fernández de Castro “El Castellano” y de su segunda esposa María Sánchez — hija, a su vez, del Infante Sancho de León “el Cañamero”, y de la Infanta Teresa Díaz de Haro. (Ver el linaje de Castro). De la unión de Guerao de Cabrera con Eylo o Eulalia de Castro nacieron: 1) Ponce de Cabrera, Conde de Urgel en 1236, que casó con Isabel Folch de Cardona. Sucediéronse 6 Condes urgelenses después de Ponce, hasta el chozno de éste, Pedro de Aragón y Cabrera, el último Conde Soberano, quien pretendió ser Rey de Aragón, rebelándose contra el Infante Fernando de Castilla, elegido Monarca para el trono aragonés, vacante por muerte del Rey Martín. El Conde de Urgel fue militarmente vencido y murió preso en un castillo. (Ver el linaje de los Condes de Urgel). 2) Guerao de Cabrera, que sigue en VIII. 3) Guiralte de Cabrera. VIII — GUERAO DE CABRERA sucedió a su padre como Vizconde de Cabrera. Sirvió al Rey Jaime I el Conquistador por los años de 1236, y contrajo nupcias con Inés de Obiñal, de la Casa de los Aguilar de Córdoba; nieta sin duda de Juan Gómez de Obiñal, Ricohombre de Portugal, y de María Pérez de Aguilar. De su enlace nació primogénito: IX — PONCE DE CABRERA llamado también Mosen Gerardo Ponce de Cabrera, Vizconde de Cabrera y Bas, quien casó con Isabel o Sibila de Moncada, en la que hubo a:

Los Antepasados

13


X — BERNARDO o MOSEN BERNARDO HUGO DE CABRERA Y BAS, Vizconde de estos lugares, que se unió en matrimonio con Berenguela González de Aguilar; hija de Gonzalo Yañes de Obiñal, Señor de Aguilar, y de Berenguela de Cardona (de cuyos antecedentes genealógicos trato en los linajes de Aguilar, Cardona y Condes de Barcelona). Fueron padres, entre otros hijos de: XI — BERNARDO DE CABRERA o MOSEN BERNARDO DE CABRERA Y AGUILAR, Vizconde de Cabrera y Bas, Ricohombre de Aragón, Señor de Montoriú, Puebla de Alcocer, Hostalrich, Blanes, San Pol y otros lugares. Pretendió el Señorío de Aguilar, denegado por Alfonso XI de Castilla, que lo incorporó a su corona. Fue Ayo del Rey Juan I de Aragón, y Valido del Rey Pedro IV. Por sus servicios de guerra contra los genoveses le perpetuaron el Condado de Bas. En las luchas dinásticas aragonesas combatió contra Jaime y Fernando de Aragón que pretendían arrebatarle el cetro al hermano de ellos, el Rey Pedro IV. Los partidarios de este Monarca — entre los que se contaba en 1348 Bernardo de Cabrera, llamáronse “realistas”; en tanto los parciales de aquellos príncipes contrincantes decíanse “unionistas”. Víctima de enredos políticos el impetuoso Bernardo de Cabrera murió degollado en la plaza de Zaragoza, de orden de su antiguo protector Pedro IV de Aragón. Era marido de Timbor de Fenollet, hija de Pedro de Fenollet, 1er Vizconde de Ylla, y de su esposa Esclaramunda de Canet, Vizcondesa de Canet. (Ver los linajes de Fenollet y Canet). Los cónyuges Cabrera-Fenollet procrearon estos hijos: 1) Ponce, Vizconde de Cabrera y Bas ,que casó con Beatriz, hija del Vizconde Hugo de Cardona y de Beatriz de Alesola. Sin hijos. 2) Bernardo de Cabrera, que sigue inmediatamente en XII. XII — BERNARDO DE CABRERA FENOLLET, como sus mayores. fue Vizconde de Cabrera y Bas. El Rey Pedro IV de Aragón, para reparar en algo aquel rigor con que mandó degollar a su padre, le hizo merced del Condado de Ossona en 1356. Murió Bernardo en 1368, en el sitio de Tordehumos. Estuvo casado con Margarita de Foix; “hija del Vizconde de Castelló y sobrina del

14

Tomo VII


Conde de Luna” (Enciclopedia de los García Carraffa): Ella sin duda descendía de Alvaro de Cabrera, Conde de Urgel, Vizconde de Foix y de Castelló, casado en 1236 con Cecilia — hija de Bernardo II de Foix “el Grande” y de su 2ª esposa Ermengarda de Narbona. (Ver el linaje de Foix). El susodicho don Alvaro, en 1279, confirmó sus privilegios vizcondales sobre la villa de Castelló. Bernardo de Cabrera Fenollet y Margarita de Foix hubieron estos hijos: 1) Bernardo de Cabrera, Vizconde de Cabrera y Bas, 1er Conde de Módica y 2º de Ossona. Con su esposa Timbor de Prades dejó ilustre sucesión. 2) Ponce de Cabrera, que murió joven. 3) Leonor de Cabrera, que tuvo por consorte al Barón de Oliva. 4) Juana de Cabrera, desposada con Pedro, Conde de Prades, vástago del Infante Pedro de Aragón, Conde de Ampurias y de Prades. 5) Martín Pérez de Cabrera, que sigue en XIII. XIII — MARTIN PEREZ DE CABRERA o MOSEN PEREZ DE CABRERA, Alcaide del Castillo de Garci Muñoz y de la Villa de Iniesta, casó con María de Luna (según los García Carraffa), o con Mayor Alonso Tellez (según supone Martínez Villada y consigna Calvo), naciendo de sus nupcias: XIV — MARIA PEREZ DE CABRERA, que se desposó con Alonso González del Castillo y Avilés. Son los padres de: XV — MARIA ALONSO DE CABRERA, que después de la 1ª década del siglo XV contrajo matrimonio con Pedro López de Madrid y López de Cetina, hijodalgo de Cuenca (eran sus padres Lope López de Madrid y Leonor de Cetina, de cuyas respectivas ascendencias trato en el linaje de Jibaja). Falleció don Pedro en 1470, y yace con su esposa, que sobrevivió hasta mas allá de 1496, en dos suntuosas sepulturas de jaspe, con epitafios latinos, mandadas tallar para la Capilla Mayor del Convento de San Francisco de Cuenca ,por el hijo de los difuntos, Arcediano de Toledo Juan Pérez de Cabrera. Los cónyuges López de Madrid-Cabrera hubieron estos hijos:

Los Antepasados

15


1) Alonso Tellez Cabrera, Corregidor de Segovia y Maestre Sala de los Reyes Católicos. Casó con María de Ovalle. Hijo de ellos fue Jerónimo de Cabrera, y un Alonso de Cabrera, con descendencia en Indias y en Cuenca (según apunta Martínez Villada, que pescó el dato en una obra de Pinel y Monroy de 1677, titulada Retrato del Buen Vasallo Don Andrés de Cabrera). 2) Andrés de Cabrera, nacido en 1430. Fue Doncel del Príncipe Don Enrique en 1451 y, cuando éste llegó a Rey, su Camarero Mayor y Mayordomo de la Real Casa; Comendador de Mures, Benazuza y Montemolín, en la Orden de Santiago; Alcaide Mayor de los Alcázares y ciudad de Segovia; Señor de los estados de Chinchón y Moya; Ricohombre de Castilla; Mayordomo Mayor de los Reyes Católicos, quienes lo agraciaron, el 4-VII-1480, con el título de 1er Marqués de Moya, y crearon para uno de sus hijos el Condado de Chinchón. Contrajo bodas por el año de 1467, con Beatriz Fernández de Bobadilla y Maldonado, Camarera Mayor de Isabel la Católica y gran amiga y consejera de la Reina, a tal punto, que en su época se hizo popular el adagio; “Después de la Reina de Castilla, la Bobadilla”. Sus 8 hijos llamáronse Cabrera y Bobadilla, y de ellos deriva egregia descendencia; Los Marqueses de Moya y Condes de Chinchón (uno futuro Virrey del Perú), que se vincularon a los Duques del Infantado y de Escalona; a los Marqueses de Cañete (dos futuros Virreyes del Perú), de Villar, de Ardales, de Ossera, de Atela, de del Valle de Guaxaca, de Loriana, de San Martín de la Vega, de Sarría, de Bacares, de Auñón, de la Mota, de Algaba, de Bayona y de Incesia; y a los Condes de Montijo (hasta Eugenia, Emperatriz de los franceses), y de la Somaglia, de San Esteban de Gormaz, de Xiquena, de Lemos, de la Puebla del Maestre, de Nieva, de Santisteban del Puerto, etc, etc. 3) Pedro de Cabrera y López de Madrid, que sigue en XVI. 4) Fernando de Cabrera, Alcaide del Alcázar de Segovia. 5) María Pérez de Cabrera, que casó con Pedro Suárez del Castillo. 6) Lope Velázquez de Cabrera, Maestresala de los Reyes Católicos. 7) Juan Pérez de Cabrera, Arcediano de Toledo, Pronotario Apostólico, que mandó construir las sepulturas de sus padres en la Capilla Mayor del Convento de San Francisco de Cuenca.

16

Tomo VII


XVI — PEDRO DE CABRERA Y LOPEZ DE MADRID, abrió los ojos a la luz de la vida en Cuenca, y adoptó en primer término el apellido materno. Fue Caballero de Santiago y, a fuer de noble, sirvió militarmente en la frontera de Murcia y en la guerra de Navarra. Radicóse en Sevilla, en la “collación de Santa María la Blanca”, ejerciendo allí el cargo de “Caballero Veinticuatro”; y el Rey Enrique IV le dió de merced “cien maravedíes de juro” sobre ciertas rentas sevillanas. En las luchas banderizas de Andalucía, donde se enfrentaban los Guzmán y los Ponce de León, pese a ser pariente de estos últimos, siguió el partido de los primeros, encabezados por el Duque de Medina Sidonia. Y en 1474, en un combate librado cerca de Alcalá de Guadaira, cayó prisionero de los Ponces que acaudillaba el Marqués de Cádiz, quien lo puso luego en libertad. Su hermano Andrés de Cabrera, futuro Marqués de Moya, debíale especiales servicios, en consecuencia, renunció a su favor la encomienda de Mures y Benazuza, despachándose el título correspondiente el 3-X-1467. Casó Pedro de Cabrera con Leonor de Zúñiga y de la Cerda, hija de Gonzalo de Zúñiga y de María de la Cerda, “cuyos padres se ignoran” — anota Martínez Villada en su notable libro Los Cabrera, imprescindible para mi trabajo —, “aunque se sabe nació en la línea de los Medina Celi”. (1) Gonzalo de Zúñiga por su parte, era primo hermano del Duque de Béjar, Marqués de Gibraleón, Conde de Benalcazar y Bañares, Vizconde de la Puebla de Alcocer, Señor de las Villas de Capilla, Curiel y Burguillos, a quien Cervantes dedicó el primer libro de su “Quijote”; e hijo — Gonzalo — de Diego López de Zúñiga y de Leonor de Medina; y nieto paterno de un famoso Obispo de (1) Algunos linajistas la hacen a María de la Cerda, hija de María de la Cerda Villalobos, casada en 1416 con Juan Ruiz de Alarcón; nieta de Matilde de la Cerda Villalobos que casó en 1380 con Fernán Gutiérrez de Valverde; bisnieta de Inés de la Cerda, Infanta de Castilla y León, nacida en 1320, y de su marido Fernán Ruiz de Villalobos; tataranieta de Alfonso de la Cerda, Infante suplantado en el trono de Castilla y León por su tío Sancho IV “El Bravo”; casado, el Infante Alfonso, con Matilde de Lara Narbona, Baronesa de Lunel (hija de Aimerico IV, Vizconde de Narbona y de Sibila de Foix, hija del Conde Roger de Foix y de Brunisenda de Cardona); y chozna — María de la Cerda — de Fernando de Castilla, llamado “el de la Cerda”, nacido en Sevillaen 1249 (hijo del Rey Alfonso “el Sabio” y de Violante de Aragón), heredero del trono castellano-leonés, que casó con su tía Blanca de Francia, en 1268, hija del Rey San Luis de Francia y de Margarita de Provenza.

Los Antepasados

17


Placencia y Jaén, llamado como él; Gonzalo de Zúñiga, que hubo descendencia sacrílega con Juana de Leiva, parienta suya; lo cual no le impidió exhalar su último suspiro gloriosamente, mártir y cautivo en 1456. Este mitrado a su vez, era 5º hijo de Diego López de Zúñiga, cabeza del linaje de los Zúñigas, Ricohombre de Castilla — descendiente de los Reyes de Navarra — que fue Mariscal y Camarero Mayor del Rey castellano Juan I, y Justicia Mayor del Consejo de Enrique III. Estuvo casado con otra Juana de Leiva y murió en 1417. Leonor de Zúñiga y de la Cerda — ya viuda de Cabrera — otorgó su testamento el 26-III-1507, en la heredad sevillana de Valdovina, por ante el Escribano Juan García del Mesto. Recomendó enterraran su cadáver en el convento de los jerónimos de San Miguel de los Angeles, en San Lúcar la Mayor, donde había sepultado a su marido, y en cuya Capilla principal tenían enterratorio los esposos, como fundadores y patronos. Dejó por herederos de sus bienes a sus nietos; Martín y Leonor, hijos de su hija María de Cabrera de la Cerda — ya fallecida — y a su otro hijo Miguel Jerónimo de Cabrera. Así, pues, aquellos descendientes de segunda generación heredaron, por de pronto, el conjunto de propiedades, muebles y raíces ajustado a sus legítimas; menos la Torre de Palencia; los heredamientos de Aljaraque y de Valdovina; la casa morada de la causante, en la collación de Santa María la Blanca de Sevilla; las casas, huertas y capilla de San Esteban, en San Lúcar La Mayor; los donadíos de Gil López y de Fuentes Claras; los molinos del río Guanemayor, de San Lúcar, y de La Vega del Almillo, y las salinas en los términos de Arredondela; porque todo este haber conformaba un gran Mayorazgo, instituído por la testadora y su marido, el 30-XI1497, en cabeza de su único hijo varón Miguel Jerónimo de Cabrera. Pero si éste no dejara progenie legítima, el Mayorazgo de referencia correspondería, en primer término, a los hermanos Martín y Leonor de Guzmán Cabrera y Zúñiga, nieto de los fundadores; en segundo lugar a su otro nieto Pedro de Guzmán, hijo de Alvar Pérez de Guzmán y de Ana de Cabrera; y faltando aquí descendencia, sucedería en el Mayorazgo de la torre palenciana y demás heredades expresadas, el Marqués de Moya; con imposición de llevar, los titulares del vínculo, el apellido y las armas de Cabrera; salvo en caso de suceder el Marqués de Moya, quien llevaría las suyas propias. Estas condiciones figuraban en la escritura ampliatoria del

18

Tomo VII


Mayorazgo referido otorgada por los fundadores en Sevilla, el 14-X1500, ante los Escribanos Pedro Hernández y Diego de Medina. Del enlace de Pedro de Cabrera con Leonor de Zúñiga y de la Cerda nacieron: 1) Miguel Jerónimo de Cabrera, que sigue en XII. 2) María de Cabrera y de la Cerda, que casó con Bernardino de Córdoba y Ponce de León, Señor de los donadíos de Campana y Alferez Mayor de Córdoba; nieto de Diego Fernández de Córdoba, 1er Conde de Cabra, y de María Carrillo, su mujer. Son los padres de: A) Martín de Córdoba y Cabrera, que falleció sin sucesión. B) Leonor de Zúñiga y Córdoba Cabrera, que casó con Enrique de Guzmán y Cervantes; hijo de Martín de Guzmán y Ponce de León, “24 de Córdoba”, valeroso conquistador de Granada, y de María de Cervantes y Ayala (sobrina del Cardenal de Ostia, Juan de Cervantes, Arzobispo de Sevilla); nieto paterno de Pedro de Guzmán y López de Hinestrosa, llamado “el Bayo”, por lo amarillento de su piel (nieto, éste “Bayo”, de Juan de Guzmán el Bueno, Conde de Niebla, y de Juana de Castilla, hija de Enrique II) y de Isabel Ponce de León (hija de Juan Ponce de León, 2º conde de Arcos, y de su 2ª esposa Leonor Nuñez de Prado); nieto materno de Gonzalo Gómez de Cervantes y de Juana de Melgarejo de las Rodas. Leonor de Zúñiga y Enrique de Guzmán hubieron por hijos a: a) Martín de Guzmán y Zúñiga, Caballero de Alcántara, casado con Luisa de Cárdenas y Angulo. Fueron padres de: a1) Enrique de Guzmán, que casó con Juana de Carcamo. Ambos vecinos de Córdoba. Ellos procrearon a: Martín de Guzmán y Cabrera, que casó en Sevilla con Catalina de Jauregui. Fue Martín titular del Mayorazgo de la Torre de Palencia — por eso se agregó el apellido Cabrera — cuyo heredamiento vino a recaer en él, después de 1615, por extinción de la rama primogénita del primer enlace del Comendador Miguel Jerónimo de Cabrera con Elena de Figueroa, cual se dirá mas adelante. Martín de Guzmán y su consorte hubieron

Los Antepasados

19


por hijo a; Enrique de Guzmán y Cabrera ,que heredó la Torre de Palencia en 1648. b) Juan de Guzmán y Ayala, nacido en 1590. c) Isabel Ponce de León y Guzmán y Zúñiga, que casó con Alonso de Cabrera; hijo de Pedro de Cabrera, Señor de Albolafías y Montalvo; y de María Carrillo de Córdoba; nieto paterno de Diego de Cabrera, de la casa de los Cabrera de Córdoba, Señores de la Torre de Arias de Cabrera (5º nieto, don Diego, del Conde Pedro Ponce de Cabrera y de Aldonza Alfonso de León, hija del Rey Alonso IX de León. (Ver el linaje de los Ponce de León); y de Leonor Méndez de Sotomayor; y nieto materno de Alfonso Gutiérrez de los Ríos, Señor de Fernán Nuñez, y de Beatriz Carrillo de Córdoba. Isabel Ponce de León Guzmán y Zúñiga y Alonso de Cabrera hubieron una sola hija: a1) María de Cabrera, Señora de las Casas citadas, que casó con su pariente Juan Díaz de Cabrera, Señor de la Torre de Arias Cabrera. No tuvieron hijos, por lo que vino a heredarlos una tía; Leonor Méndez de Sotomayor, que casó con Pedro Gutiérrez de los Ríos, y así se incorporó esta rama de los Cabrera a los Gutiérrez de los Ríos, Señores de Fernán Nuñez. 3) Ana de Cabrera — 3ª hija de Pedro de Cabrera y de Leonor de Zúñiga y de la Cerda — contrajo matrimonio con Alvar Pérez de Guzmán, de la Casa de Medina Sidonia. Fueron padres de: A) Pedro de Guzmán y Cabrera, fallecido en la infancia. B) Esteban de Guzmán y Cabrera, llamado a suceder en el Mayorazgo de la Torre de Palencia, pero que murió sin dejar hijos. XVII — MIGUEL JERONIMO DE CABRERA Y ZUÑIGA, nació y lo bautizaron en Sevilla. Fue primer Señor del Mayorazgo de la Torre de Palencia y Comendador de la encomienda de Mures y Benazuza, en la Orden de Santiago. Casó primeramente con Elena de Figueroa y Ponce de León, señora de alto rango — hermana de Luis Ponce de León, Marqués del Zahara y Conde de

20

Tomo VII


Arcos, y sobrina 2ª del gran Rodrigo Ponce de León, único Duque de Cádiz; hija de Pedro Ponce de León, Señor de Villagarcía en Extremadura, y de Leonor de Figueroa, nieta paterna de Luis Ponce de León y Cabrera y de Teresa de Guzmán, Señora de Villagarcía; y nieta materna de Lorenzo Suárez de Figueroa, 1er Conde de Feria, y de María Manuel, Señora de Montealegre, su primera consorte. De este matrimonio el Comendador Cabrera y Zúñiga hubo un solo vástago; Pedro Luis de Cabrera y Figueroa, heredero del Mayorazgo de la Torre de Palencia, a tres o cuatro leguas de Sevilla, de quien se hablará más adelante. Y sucedió que vivía por entonces en Sevilla, en la parroquia de San Lorenzo, una bella muchacha limpia de sangre, aunque unida en desigual casamiento con un hombre de oficio Calderero; María de Toledo, de la cual se enamoró perdidamente el Comendador, y fue correspondido por ella sin rebozo alguno; para alboroto y chismografía de la gente sevillana; pública ofensa a Elena Figueroa; disgusto del soberbio Conde de Arcos, jefe de la familia de ésta y tremenda indignación del Calderero, deshonrado marido que recurrió en queja nada menos que al Emperador Carlos V; quien previno, al descomedido Comendador, debía cortar sus relaciones amorosas con María de Toledo. Empero, lejos de someterse a la voluntad regia, la pareja de adúlteros fugó a Portugal. Ello acarreó la pérdida de la encomienda de Mures y Benazuza para Miguel Jerónimo de Cabrera, con embargo de sus bienes y rentas. Así vino él a quedar en la indigencia, al punto que — según se dijo — hubo de pedir limosna para comer. Años más tarde. fallecidos Elena Figueroa y el corneado Calderero, Miguel Jerónimo y María de Toledo legalizaron su situación contrayendo matrimonio — aunque los amantes ya habían echado al mundo a sus tres hijos mayores; Jerónimo Luis, Leonor y Catalina. La chismorreada María de Toledo, mal que les pese a sus detractores póstumos, derivaba de familia honorable de “cristianos viejos”. Nació en la casa que sus padres poseían en la collación de Santa Cruz de la ciudad de Sevilla; en cuya Iglesia Matriz tenían ellos sepultura con el nombre en la losa. Fueron sus progenitores Francisco de Toledo, hijodalgo notorio, descendiente de los Toledo de Granada, y Catalina Hernández del Pedroso, que testó en Sevilla el 4-VI-1567; hija, Catalina, a su vez de Alonso Hernández del Pedroso, Corredor de la Lonja sevillana, y de Isabel de Torres, su mujer. Ni que decir que la impetuosa María, a disgusto de su

Los Antepasados

21


parentela, maridóse con aquel Calderero lo cual tantos trastornos causaría. La sarta de litigios que provocó la Torre de Palencia A cien años de la aventura pasional del Comendador Cabrera con María de Toledo, el escándalo salió a relucir de nuevo en un pleito donde se controvirtió el derecho sucesorio al Mayorazgo de la Torre de Palencia. En efecto; en 1615 la rama primogénita del primer matrimonio de Miguel Jerónimo de Cabrera con Elena de Figueroa quedó trunca, y entró entonces al goce de la ganga palenciana, y de sus bienes anexos, la descendencia de María de la Cerda — hermana de Miguel Jerónimo, casada con Bernardino Fernández de Córdoba, Señor de Campana y nieto del Conde de Cabra. De dichos consortes era tataranieto Martín de Guzmán y Cabrera, al que por esa línea correspondían los derechos al Mayorazgo instituído por los esposos Cabrera-Zúñiga de la Cerda, de los cuales Guzmán resultaba chozno. Ahora bien, extinguida la sucesión de los Cabrera-Figueroa, tenía prioridad al vínculo aludido la rama americana del segundo matrimonio del Comendador, o sean los Cabrera-Toledo. En consecuencia, en 1620, Miguel Jerónimo de Cabrera y Dorantes — hijo de Antonio Luis de Cabrera y Toledo — litigó contra Martín de Guzmán y Cabrera — su sobrino nieto en 4º grado — por la posesión de la Torre de Palencia. Empecinadamente el disfrutador del Mayorazgo alegó en autos la ilegitimidad de la rama americana, negando el casamiento del Comendador Cabrera con María de Toledo; y el 31-III-1620, al rechazar la demanda, Martín de Guzmán dijo; “que el dicho Miguel Gerónimo de Cabrera que fue Comendador de la Villa de Mures y Benazuza, no tuvo mas que un matrimonio que fue el de doña Elena de Figueroa, y estando con la susodicha tuvo amistad y trato deshonesto con esta que ahora llaman doña María de Toledo, y siendo casado se apoderó de la susodicha, sobre lo cual se procedió contra él, y respecto por tener por cuñado al Duque de Arcos, hermano de la dicha doña Elena de Figueroa, se hicieron muy grandes diligencias hasta que finalmente, entrando la Majestad Real de por medio, se tomó por medio que el dicho Miguel Gerónimo entregase a esta doña María de Toledo a su marido, con palabra que

22

Tomo VII


dió de que no la inquietaría más y que haría vida con la dicha María Elena, y respecto de haber contravenido a esta palabra, se fulminó causa contra el dicho Comendador y se fue huyendo al Reyno de Portugal y le quitaron el hábito y la encomienda y le embargaron todos sus bienes, y nunca más pareció en público, y esta dicha doña María se fue a las Indias”. Todos los testigos presentados por Martín de Guzmán declararon como éste; que Miguel Jerónimo de Cabrera no estuvo casado con María de Toledo. Pero, por otra parte — según lo destaca Martínez Villada — el demandante del Mayorazgo Miguel Jerónimo de Cabrera y Dorantes, fuera de dos informaciones hechas en La Plata y Sevilla, hizo una tercera en defensa de su legitimidad, el 5-II-1621, presentando 13 testigos. “Como el asunto era tan importante y de tan difícil y controvertida averiguación, se había conseguido, según el Licenciado Fernando Carrillo de Gallegos, la intervención del Nuncio de la Santa Sede mediante una “paulina”, ordenando que todos declarasen lo que sepan de verdad sobre la legitimidad de don Antonio, padre del pretendiente. Que por esto él — Carrillo de Gallegos — sacerdote, dice que Don Miguel Jerónimo y Doña María de Toledo, mal unidos, tuvieron varios hijos y después, de viudos se casaron, naciendo de este matrimonio el dicho don Antonio, que era legítimo; que esto lo oyó decir a Don Fernando Mexía de Guzmán, que era sucesor de la Torre de Palencia (por estar casado con Luisa de Cabrera o de la Cerda, hija de Pedro Luis de Cabrera y Figueroa), “a quien se lo preguntó este testigo de resultas de una discusión habida en casa del Licenciado Nuñez de la Fuente, Abogado de la Real Audiencia”. Esta declaración — prosigue Martínez Villada —, por su claridad y precisión es la más importante de todas las producidas ... El declarante era un sacerdote, que deponía en virtud de una orden y bajo pena de excomunión; y dió la razón y fundamento de lo declarado en manifestaciones de un miembro de la rama que poseía el Mayorazgo. Jurídicamente era de gran valor, fuera de que otros testigos lo corroboraron”. El juicio duró más o menos dos años, y no se sentenció por muerte del Capitán Juan Bautista de Mena, residente en Madrid, que era quien corría con los gastos judiciales, y de América no le remitieron mas dinero al apoderado de la parte actora, Dionisio de Mendoza, el cual, como no iba a litigar a su costa, abandonó el

Los Antepasados

23


asunto, considerando también “a las rentas del Mayorazgo de escasa importancia, comparadas con las que se disfrutaban en Indias”. Los otros apoderados de Miguel Jerónimo de Cabrera y Dorantes para dicho pleito fueron; el padre jesuita Nicolás Durán, García de Lossada y Quejo, Diego Caballero de Illescas — “24 de Sevilla” — y un hermano de este, Rodrigo de Illescas. Posteriormente tales actuaciones acerca del Mayorazgo de la Torre de Palencia se agregaron al expediente secreto de pruebas incoado con motivo de la solicitud de Jerónimo Luis de Cabrera (nieto) para ingresar en la Orden de Santiago, como Caballero; pretensión que se rechazó el 1-II-1652. Las constancias de dicho expediente — ahora en el Archivo Histórico Nacional de Madrid — fueron estractadas y comentadas en un interesante artículo titulado; Don Jerónimo Luis de Cabrera y la Caballería de Santiago, por Raúl A. Molina, en la revista “Genealogía”, nº 11, editada en Buenos Aires el año 1955. Del análisis del interrogatorio de testigos, transcriptos en ese artículo de Molina, se deduce que en la probanza de que tratamos se enfrentaron dos bandos o parcialidades. Uno, el de los testigos sevillanos, encabezados por Enrique de Guzmán y Cabrera, Señor, a la sazón (1648), de la Torre de Palencia, que declararon que el Comendador fue casado una sola vez con Elena de Figueroa, y que vivió luego amancebado con la mujer que le robó a un Calderero, la cual — testificó el propio Guzmán — “era hija de penitenciados de nación hebrea”, como les oyó decir a Luis Páez de Figueroa y a Gonzalo Vega. Pero Vega, llamado a declarar, eludió una contestación remitiéndose al pleito; y Páez Figueroa, a su vez, “niega haya sido hija de judíos” María de Toledo. Estos deponentes respondían a los intereses materiales del pleito sobre el Mayorazgo de la Torre de Palencia, “lo que — a criterio de Molina — nos obliga a descartar en su mayoría al aporte de sus afirmaciones”. El otro grupo fue el de los 9 testigos interrogados en San Lúcar la Mayor, donde los Cabrera tenían casas, huerta, capilla y enterratorio. Esos 9 testigos, sin excepción, declararon que María de Toledo había sido mujer legítima del Comendador, y que era “mujer principal, cristiana vieja, limpia de toda mala raza”. Por lo demás, entre los testimonios que se recogieron en Madrid, Antonio de León Pinelo, el famoso recopilador de las Leyes

24

Tomo VII


de Indias, dijo, el 30-I-1649, respecto de los antepasados inmediatos del pretendiente a caballero cruzado: “que los dichos sus padres y abuelos y cada uno de ellos son y fueron legítimos y de legítimo matrimonio nacidos y procreados, que no les toca género de bastardía, y que lo save por ser público en aquella provincia (Córdoba del Tucumán, donde Pinelo residió ocho años) y donde son de los primeros de ella”. En suma: luego de despacharse en autos una verdadera multitud de testigos — cuyas declaraciones se levantaron en Medellín, cuna de los Becerras, en Sevilla, en San Lúcar la Mayor y en Madrid —, dado lo contradictorio de algunos testimonios, y teniendo sobre todo en cuenta de que el bisabuelo del candidato fuera privado del hábito y encomienda santiaguista por desobediencia a Carlos V, el Consejo Supremo de la Orden, el 19-I-1652, resolvió que “aviendo visto las pruebas mandadas a acumular ... de don Gerónimo Luis de Cabrera ... declararon no concurrir en el pretendiente las calidades que piden los establecimientos, y lo firman”: Don Jerónimo Mascareñas, Don Francisco de Borja, Don Antonio de Benavides y Don Diego Zapata. Empero la prueba definitiva acerca del matrimonio del Comendador Cabrera con María de Toledo surje de una partida del año 1549, encontrada en Sevilla por el investigador peruano García Terry, quien la publicó en Lima en 1954 y se la remitió también a su colega chileno Fernando Allende Navarro, apreciado amigo mío quien a su vez, me facilitó copia de ella. Este testimonio hubiera sido de gran valor cuando se litigó el pleito por la Torre de Palencia, o se ventilaron las probanzas del aspirante a santiaguista Jerónimo Luis de Cabrera (nieto). El documento dice así: “Domingo quince días del mes de Setiembre de 1549, yo Bartolomé Marín, cura desta Iglesia (parroquia sevillana de San Vicente, que data del siglo XIV) desposé en fas de la Santa Madre Yglesia a Pedro Pablo, fijo de Bartolomé de Vega, difunto, e Catalina Fernández, e a Catalina Ramírez, criada del Comendador Miguel Gerónimo de Cabrera e de doña María de Toledo, su mujer vecinos de esta collación de sant Vicente, en presencia de Alonso Pérez, beneficiado de sant Llorente, e de Vergara, beneficiado, e de fray Pedro de sant Pablo, e de doña María de toledo e las dueñas que fueron llamadas para honrrar el dicho

Los Antepasados

25


desposorio, e porque es así verdad firmé de mi nombre. — Bartolomé Marín”. Años postreros y trágico fin de doña María Cabe señalar que María de Toledo, cuando las tribulaciones de su querido Comendador llegaron a su punto más álgido, “fue a besar las manos del Emperador, para implorar su perdón y suplicar se le levantara el destierro”, gestión — anota Martínez Villada — “que no se comprende si no hubiese sido su legítima esposa”. Carlos V accedió, sin duda, a sus ruegos, puesto que el exiliado retornó a Sevilla. Ahí Miguel Jerónimo de Cabrera y Zúñiga, pobre y arrumbado, vivió en la collación de San Vicente, y el 26-II-1546, cercano a los 60 años de edad, testó ante Francisco Romano, para morir diez meses después, el 4 de diciembre. En su disposición postrera solo declaró su matrimonio con Elena de Figueroa, “silencio — conjetura Martínez Villada — para el cual pudieran existir razones poderosas”. “Acaso — añade el autor — volvió al disfrute de su Mayorazgo, pero creo que no le fue devuelto el hábito y no pudo bajar al sepulcro amortajado con el blanco manto y la noble cruz encarnada”. Fallecido su consorte, María de Toledo solicitó autorización al Rey para pasar a Indias, a fin de reunirse allí con sus hijos mayores. El permiso se le otorgó por Real Cédula fechada en Valladolid el 21-II-1554. En el “Catálogo de pasajeros a Indias”, Volumen III, bajo el Nº 2965 del año 1555, Libro I. folio 127, se registra la partida o papeleta de la viajera, que prueba su calidad de mujer legítima del Comendador Cabrera. Así lo expresa el documento: “Doña María de Toledo, mujer del Comendador que fue Miguel Jerónimo de Cabrera, viuda, vecina y natural de Sevilla, hija de Francisco de Toledo y de doña Catalina, con doña Niculasa y don Juan de Cabrera, sus hijos; Mariana Ortiz, vecina y natural de Sevilla, hija de Sebastián Pérez y de Beatriz Sánchez, soltera, criada; Marina Jiménez, vecina natural de Sevilla, hija de Sebastián Jiménez y de Francisca Hernández, soltera, criada, al Perú. Pasaron también: Isabel de Sotomayor, vecina y natural de Sevilla, hija de Rodrigo de Córdoba y de Violante López, soltera, criada; Alonso Sánchez, vecino y natural de Sevilla, hijo de Diego Sánchez y de Isabel Ortega, soltero, criado;

26

Tomo VII


Luis Rodríguez, vecino y natural de Sevilla, hijo de Alonso López y de Isabel Rodríguez, soltero, criado”. La nao de su embarque se hizo a la vela bajo la responsabilidad del Maestre Alonso Martín Morejón, y su destino era “Nombre de Dios”, en Panamá. No obstante a poco de zarpar (sin duda de San Lúcar de Barrameda) se desencadenó un furioso temporal, yéndose a pique la embarcación frente a la costa de Arenas Gordas, entre las desembocaduras de los ríos Tinto y Guadalquivir, en la provincia de Huelva. En el naufragio pereció ahogada María de Toledo, dos de sus hijos pequeños y parte de las personas de su séquito. Fue “en el golfo de las yeguas (Huelva a de ser), año 1558 a 8 de octubre”, como lo recordó en su Itinerario Genealógico el hijo de la víctima, Antonio Luis de Cabrera, mi 11º abuelo. El Comendador Miguel Jerónimo de Cabrera Zúñiga y de la Cerda hubo de su matrimonio con Elena de Figueroa Ponce de León, un solo hijo: 1) Pedro Luis de Cabrera y Figueroa, Señor del Mayorazgo de la Torre de Palencia. Estuvo casado en Sevilla con Francisca de Saavedra, hija legítima de Francisco de Saavedra, Capitán en Melilla. Posteriormente, Pedro Luis dejó su mujer en la ciudad de la Torre del Oro y la Giralda, y se vino a Indias, a Tierra Firme. De ahí al fabuloso Perú, donde se enredó en las guerras civiles. Apoyó a los Pizarros y fue uno de los Capitanes de Pedro de Hinojosa, cuando éste con su armada ocupó Panamá. Llegado, en 1546, el Licenciado La Gasca, Cabrera, a instancias de su yerno Hernán Mexía de Guzmán, se pasa a este enviado de Carlos V, y como Capitán de Caballos le acompaña en su expedición punitiva contra Gonzalo Pizarro. En el choque final de Xaquixaguana nuestro hombre milita en las filas del vencedor; y a cargo suyo estuvo la custodia del Real Estandarte, firme en la cabalgadura, no obstante su enorme obesidad. Gordo, bonachón y refinado, amaba los goces de la vida, la conversación chispeante, el lujoso vestir, la buena mesa y el trato alegre y cortesano. En el Cuzco poseyó casa en el barrio de Camenca y, a 15 leguas de la ciudad, ubicábase su pingüe encomienda de Cotabamba, de rentas muy superiores a las del Mayorazgo andaluz de la Torre de Palencia. “Caballero conocido y de muy buen repartimiento” — al parecer de Fray Reginaldo de Lizárraga —, don Pedro, concluída la

Los Antepasados

27


guerra contra Francisco Hernández Girón, “se había retirado casi rebelado (frente a la Audiencia) a la ciudad de Piura, teniendo en su compañía algunos notablemente culpados en aquella rebelión y tiranía”. Pero no bien llegó el Virrey Marqués de Cañete, sobrino segundo suyo, Cabrera depuso su equívoca actitud y se allegó a su pariente, quien, sin embargo, lo despachó para España a juntarse con su mujer que lo reclamaba. Testó don Pedro en Madrid el 4-III-1562, para morir poco después. Dispuso la sepultura provisional de su cadáver en dicha corte, hasta tanto fueran trasladados sus restos al enterratorio familiar de San Miguel de los Angeles, en el Aljaraque (municipio de Huelva). Su hija fue: A) Luisa de la Cerda o Cabrera y Saavedra, Señora del Mayorazgo de la Torre de Palencia, casada con Hernán Mexía de Guzmán, natural de Sevilla, quien pasó a Tierra Firme con su suegro. Desde Panamá vino al Perú con Vaca de Castro. Desterrado luego por el Virrey Núñez Vela, adhiere al insurrecto Gonzalo Pizarro, y como Capitán de Pedro de Hinojosa ocupa Panamá con la flota de éste Almirante. Allí, unido a su suegro, concierta matar a Hernando de Machicao, aventurero español, que en las costas panameñas estaba dedicado a la piratería, tras haber servido sucesivamente al viejo Almagro y a los Pizarros. En 1546, al llegar La Gasca a Nombre de Dios, Mexía de Guzmán fue el primer Capitán pizarrista que se plegó al representante del Rey, y le ofreció en unión con Pablo de Meneses, y otros oficiales, suprimir a Hinojosa y apoderarse de su armada en Panamá. Después Mexía de Guzmán participó en la acción del río Apurimac y en la acometida de Xaquixaguana, con el rango de Capitán de infantería. Obtuvo la encomienda de Cantasuyo y, posteriormente, La Gasca le envió a España a dar cuenta a Su Magestad de las victorias logradas (2). 2 Pedro Mejía, nacido en Sevilla en 1499 y fallecido en 1551, era el padre de Hernán Mexía de Guzmán — según afirmación de algunos autores. Fue su consorte Ana Carranza y Ossorio. Se le llamaba “el Magnifico Caballero”, y también “el Astrólogo”, por su ciencia matemática. El Emperador Carlos V le nombró su cronista. Mantuvo relaciones con Erasmo y Vives, y fue un enconado enemigo de los herejes luteranos. Escribió la Historia Imperial de los Césares Romanos y la Historia del Emperador Carlos V, además de distintas misceláneas y artículos heterogéneos, al

28

Tomo VII


Fueron sus hijos: a) Fernando de Cabrera o Mexía de Guzmán, llamado “el Hereje”, que se dice murió degollado. b) Pedro de Cabrera — el primogénito — nacido en Sevilla por 1541, que heredó el Mayorazgo de la Torre de Palencia. Murió “del mal de San Lázaro”, vale decir de lepra. habíase casado en Sevilla con Isabel de Urrea, de la Casa de los Condes de Aranda. En esa señora hubo a: b1) “Un caballero que mataron en la calle de las Armas de Sevilla”. b2) Luisa de Cabrera de la Cerda y Urrea, heredera del Mayorazgo de la Torre de Palencia, que contrajo nupcias en Sevilla con Diego de los Cobos Sarmiento o Diego de Mendoza Sarmiento, Conde de Rivadavia. Creo que este Diego es el mismo Diego Sarmiento de Mendoza, o Diego de los Cobos y Lasso de Castilla, 9º Conde de Rivadavia, que casó — tal vez en 2as nupcias — con Isabel de Mendoza Manrique Barroso, 7ª Condesa de Castrogeriz y 2ª Marquesa de Villazopeque, y que con este enlace estilo de Erasmo. Sin embargo tan ilustre filiación de Hernán Mexía de Guzmán queda contradicha, y su genealogía totalmente deslustrada, si nos atenemos a una referencia del libro Nuevos datos para la biografía de cien escritores de los siglos XVI y XVII, de Francisco Rodríguez Marín. Dicha obra trata a Hernán Mexía de Guzmán y dice que su hijo Pedro cuando en 1549 frisaba en los ocho años de edad, aspiró ingresar en la Orden Militar de Santiago, más sus pruebas de limpieza de sangre no fueron aprobadas. Varios testigos declararon que Hernán Mexía de Guzmán — “24 de Sevilla” y conquistador del Perú, casado con la hija de Pedro Luis de Cabrera y de la Cerda — hubo por padres al Licenciado Andrés de Vergara, Alcalde Mayor de Sevilla, y a Catalina de Mexía, su mujer. Ese Bachiller Andrés de Vergara — que no pechaba en razón de su grado abogadil — era considerado confeso, de raza judía, que nunca alegó su hidalguía, pues resultaba hijo sacrílego de un fulano Cuenca, clérigo tañidor del órgano en la Iglesia conquense, y de una morisca. Y Catalina Mexía, por su parte, era hija de otro clérigo y canónigo de la catedral de Sevilla, llamado Luis de Soria, judío confeso, y de su amiga “la Guzmana”; protegido, el tal Soria, del 6º Duque de Medina Sidonia, Juan Alfonso de Guzmán y Zúñiga. El redomado canónigo había tenido otro hijo llamado Antonio, que casó con una hidalga, a la cual sus parientes metieron de monja por fuerza, y luego, amenazados con el pleito, acuchillaron al prebendado de manga ancha. Tal la antecedencia escabrosa de Hernán Mexía de Guzmán, si es que aquellos testigos dijeron la verdad en la probanza de su hijo Pedro de Cabrera y Mejía — titular del mayorazgo de la Torre de Palencia —, para ingresar como Caballero en la Orden de Santiago.

Los Antepasados

29


incorporó el condado de Rivadavia a la Casa de Castrogeriz. El susodicho Conde de Rivadavia era hijo de Alvaro de los Cobos Mendoza y Luna, 8º Conde de Rivadavia y de Luisa de Castilla y Zúñiga, Señora de San Martín de Valvení.Doña Luisa de Cabrera y de la Cerda y el Conde de Rivadavia procrearon a: Francisco de los Cobos y Cabrera o de Mendoza y de los Cobos, Señor del Mayorazgo de la Torre de Palencia, el cual murió en Saboya, Italia, batallando en las guerras de religión, en 1615. Con este caballero se extinguió la línea primogénita del Comendador de Cabrera y Zúñiga; Por tanto el Mayorazgo de la Torre de Palencia — que hubiera correspondido a la rama americana de los Cabrera Toledo — pasó a Martín de Guzmán y Cabrera, primo 5º de Francisco de los Cobos Mendoza y Cabrera. Ello originó el famoso pleito de que hablamos anteriormente. El Comendador Miguel Jerónimo de Cabrera Zúñiga y de la Cerda, con María de Toledo, que sería su segunda esposa, procreó los siguientes hijos, fuera y dentro del matrimonio, a saber: 2) Jerónimo Luis de Cabrera, que sigue en I. 3) Leonor de Zúñiga y Cabrera, que casó en el Cuzco con el Capitán conquistador del Perú Rodrigo de Esquivel y de la Cueva, nativo de Sevilla, descendiente del Comendador Esquivel. Fueron padres de: A) Rodrigo de Esquivel y Zúñiga, que nació en el Cuzco, donde testó el 1-X-1628. Estuvo casado con Petronila de Cáceres y Solier, natural de Arequipa, en la que hubo a: a) Rodrigo de Esquivel y Cáceres, bautizado en la Catedral del Cuzco el 27-VII-1586, Caballero de Santiago, Regidor perpetuo del Cabildo cuzqueño y Encomendero en su comarca. Testó en el Cuzco el 23-IV-1652. Es de destacar que, en 1637, a este caballero no le hicieron la oposición que a su primo segundo Jerónimo Luis de Cabrera (nieto), cuando ingresó en la orden santiaguista. Pero en el árbol genealógico de Esquivel, que se guarda en dicha noble corporación, figuran como bisabuelos del nombrado; (sic) “D. Miguel Jerónimo de Cabrera y Da. Leonor de

30

Tomo VII


Zúñiga, descendiente de los Marqueses de Villena y de Cañete, Condes de Chinchón y Duques de Béjar”. Esta descendencia no es precisamente correcta, y en cuanto a Leonor de Zúñiga no era la esposa sino la madre de Miguel Jerónimo de Cabrera, que casó en 2as nupcias con María de Toledo. Esta señora excluída de la filiación del santiaguista Esquivel, era su bisabuela, y Leonor de Zúñiga la tatarabuela del hidalgo referido. Rodrigo de Esquivel y Cáceres se casó con María de Jaraba y Arnedo, con la que prolongó ilustre descendencia; entre ella y el caballero de Santiago y Maestre de Campo Diego de Esquivel y Jaraba, 1er Marqués de San Lorenzo de Valle Umbroso. 4) Catalina de la Cerda y Cabrera, que fue bautizada en la parroquia de la Magdalena de Sevilla el 27-IX-1530. Casó con Diego Gutiérrez de los Ríos, poseedor del Mayorazgo de Ríos en Córdoba de Andalucía; hijo de Diego Gutiérrez de los Ríos, “24 de Córdoba”, y de Leonor Venegas. Aquellos cónyuges se radicaron en el Cuzco donde procrearon estos hijos: A) Beatriz de los Ríos y Cabrera, que casó con Francisco de Mendoza y Cisneros, nacido en Lima por 1582; gentilhombre de la Compañía de Lanzas de la guardia del Perú, Corregidor, sucesivamente, de Cotabamba, Parinacochas, Azángaro y Asillo, y Caballero de Santiago; hijo de Pedro González de Mendoza y de Mayor de Olivares; nieto paterno de Benito Jiménez de Cisneros — sobrino del Cardenal Fray Francisco Jiménez de Cisneros — y de Petronila de Mendoza. Al morir Beatriz de los Ríos y Cabrera, su linajudo consorte viudo contrajo segundas nupcias con Teresa Costilla. B) Juan Gutiérrez de los Ríos y de la Cerda, que casó con Mariana Cornejo Maldonado (hija del Gobernador Juan Alvarez Maldonado, “conquistador de los Andes”, y de la arequipeña Ana de Cornejo, hija, a su vez, del Capitán Miguel Cornejo). Fue su hijo: a) Diego de los Ríos y de la Cerda Cornejo, nacido en el Cuzco hacia 1612, vecino feudatario y Regidor de su ciudad natal. De este “Diego Gutiérrez de los Ríos”, dice Martínez Villada que en 1626, rindió pruebas para ser admitido como Caballero en la Orden de Santiago, y que

Los Antepasados

31


“no fue aprobado”. A su vez Raúl A. Molina señala que el expediente secreto de pruebas de dicha Orden militar correspondiente a Jerónimo Luis de Cabrera (nieto) — primo 2º de de los Ríos —, que consta de 250 fojas cosidas y 7 más sueltas, tiene una sigla que expresa; “reprovadas en 1º de febrero de 1652, y están también las pruevas de Dn. Diego de los Ríos, también reprovadas por el año 1631”, y que estas últimas no se hallan ahora en el expediente. Pues bien; la importante obra de Guillermo Lohmann Villena, Los Americanos en las Ordenes Nobiliarias, en su tomo I, pag. 352, bajo el Nº 408, años 1629-1669, lo registra a “Diego de los Ríos y de la Cerda” como Caballero santiaguista aprobado; aunque eso sí, en la filiación respectiva aparece como bisabuela suya “Da. Elena de Figueroa, hija legítima de D. Gómez Suárez de Figueroa, Conde de Feria”. (Sabido es que el Caballero era bisnieto de María de Toledo). Se actuaron informaciones en Madrid, Sevilla, Córdoba y Salamanca, y entre los testigos que habían tenido residencia cuzqueña declaró el famoso historiador “Capitán D. Garcí Lasso Inga de la Vega, del Cuzco, de treinta y nueve años, que se crió junto con el pretendiente en el Cuzco; no firmó su deposición por hallarse herido en la mano derecha”. 5) Antonio Luis de Cabrera, que sigue en Ia. 6) Juan de Cabrera, que murió ahogado con su madre y hermana cuando zozobró la nao que los conducía a América en 1558. 7) Nicolasa de Cabrera, nacida por 1544 y ahogada a los 19 años en el naufragio en que perecieron también su madre María de Toledo y su hermano Juan. 8) Francisco de Cabrera, el cual murió en la infancia. 9) Otro Francisco de Cabrera, fallecido asimismo en tierna edad. I — JERONIMO LUIS DE CABRERA — “El Fundador”, según le llama su acreditado biógrafo y descendiente Luis G. Martínez Villada — nació en Sevilla de los amores ilícitos de Miguel Jerónimo de Cabrera Zúñiga y de la Cerda con María de Toledo, la efusiva y malmaridada consorte de un Calderero de oficio. Calculo que el personaje dió sus vagidos hacía el año 1520, ya que

32

Tomo VII


en 1538 “pasó muy joven a las Indias como Alférez de la Real Armada”. Una década más tarde, alcanzado el rango de Maestre de Campo, avecindóse en el Cuzco, y en esta ciudad se hizo construir casa de dos pisos con escudo de armas sobre el portal, cuyo edificio aún existe convertido en colegio de madres salesianas. Los servicios peruanos de Jerónimo Luis hállanse resumidos en el título que la encomienda que él mismo se adjudicó a los pocos meses de fundar, “en los comechingones”, la ciudad de “Córdoba de la Nueva Andalucía”. El documento dice así, en lo pertinente: “Que se halló en el Cuzco con el Mariscal Dn. Alonso de Alvarado cuando vino a castigar a Barrionuevo, Miranda y Melgarejo y demás alterados contra Su Magestad, y cuando se levantó en las Charcas Dn. Sebastián de Castilla y mató al Gral. Pedro de Hinojosa; hallándose en el Callao, fue doblando jornadas al Cuzco y se metió debajo del Real Estandarte hasta la muerte y derrota de Dn. Sebastián de Castilla; y cuando en el mismo Cuzco se levantó Francisco Hernández Girón, estaban a ciento diez leguas de allí, y salió con los españoles que estavan en acompañamiento y servicio de su hermano Dn. Pedro Luis de Cabrera (y Figueroa), y fue hacia los Reyes con riesgo de sus personas, y desde Atuluncan dobló jornadas, y fue por la posta comprando y mudando caballos en cuatro días y medio, que son cuarenta leguas de camino, a dar la nueva de la rebelión al Presidente y Oidores de la Corte y Chancillería de Su Magestad, en los Reyes, y con su llegada se pregonó la guerra contra Girón; y tomó por la costa con provisiones reales y perdones para algunos culpables en la rebelión de Castilla. Fue hasta Ica y trajo sesenta hombres hasta los Reyes, y sirvió hasta que Hernández Girón fue desbaratado y muerto”. Fundó luego, en 1563, en ese valle de Ica, la ciudad de San Jerónimo de Valverde, (ahora Ica, capital del departamento peruano de ese nombre), y la sostuvo a su costa durante tres años. Tales servicios fueron premiados por el Virrey, Conde de Nieva, quien lo designó ”Corregidor y Justicia Mayor de las Charcas y Villa de Potosí”. Gobernador en el Tucumán funda la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía En 1571, el Virrey Francisco de Toledo, en uso de las facultades que le había otorgado Felipe II, resuelve nombrar a

Los Antepasados

33


Jerónimo Luis de Cabrera Gobernador de la provincia del Tucumán, Juríes y Diaguitas, como reemplazante de Francisco de Aguirre, encarcelado en Lima por la Inquisición. Al nuevo mandatario se le dan instrucciones expresas de poblar en el valle de Salta, a objeto de robustecer, con otro más, los incipientes núcleos civilizados de su vasta jurisdicción (Santiago del Estero, San Miguel del Tucumán, Talavera de Esteco y Londres), y lograr una mayor seguridad en las comunicaciones de esas ciudades con Charcas, Potosí, el Cuzco y Lima. Así se lo escribió Toledo posteriormente al Rey; “Proveí para aquel oficio y governación de Tucumán a Dn. Jerónimo de Cabrera, hombre noble de casta y buena opinión en este Reyno”. Nuestro hombre asumió el mando en Santiago del Estero el 19-VII-1572. Mas en lugar de fundar una población en territorio de Salta, como se lo ordenara el Virrey Toledo — y donde sin duda tendría que luchar contra los aguerridos calchaquíes —, prefirió extender su conquista hacía el sur, erigir una ciudad en la región comechingona, y de ahí continuar la marcha para “abrir un puerto al mar del Norte”; cual lo intentó Francisco de Aguirre, y como, además, aconsejaba el Oidor Juan de Matienzo en libros y memoriales. Por lo tanto, una vez que su lugarteniente Lorenzo Suárez de Figueroa (deudo de la repudiada primera mujer de su padre Elena de Figueroa) le hubo allanado el camino, Jerónimo Luis de Cabrera, el 6-VII-1573, al pié de unas sierras pintorescas, fundó a “Córdoba de la Nueva Andalucía”. Le acompañaron en la jornada histórica — además de sus hijos mozos Pedro Luis y Gonzalo —, su Teniente Suárez de Figueroa, los veteranos del Tucumán, Hernán Mejía Mirabal, Juan Pérez Moreno, Gonzalo Sánchez Garzón, Juan Rodríguez Juárez, Blas Rosales, Bartolomé Jaimes, Juan de Ludueña, Nicolás Carrizo, Antón Berrú, Miguel de Mojica, Alonso de Contreras y Miguel de Ardiles, entre otros; los conquistadores venidos con él desde el Perú; Tristán de Tejeda, Alonso de la Cámara, Juan de Molina Navarrete, Jerónimo Bustamante, Jerónimo García de la Jara, Luis de Abreu de Albornoz y Damián Osorio; y aquellos que antes habían entrado con Pedro de Arana, como Blas de Peralta. Dos meses y medio después de erigido el rollo con su picota entre el rancherío que en Córdoba se estaba levantando; de instalar

34

Tomo VII


allí el Cabildo con Alcaldes y Regidores; de distribuir los solares destinados a Iglesia Mayor; de blasonar el escudo de la ciudad; “un castillo con siete banderas pendientes de sus almenas, alzados sobre dos ríos caudales, uno delante de otro” (el “Primero” y “Segundo”, llamado éste “Navidad” y aquel “San Juan” por los españoles, y “Suquía” por los indios); Cabrera, al frente de 40 soldados, reanuda la marcha hacía el Sur, a fin de descubrir un puerto natural que abriese una ruta marítima directa hacia los reinos de España, y sirviera de comunicación terrestre con los caminos que llevaban al Paraguay, a Chile, al Perú, al Brasil y a la Gobernación del Tucumán. El choque de Cabrera con Juan de Garay Con aquel propósito, Jerónimo Luis y su gente alcanzan el caudaloso Paraná, a la altura del destruído fortín Sancti Spiritus que levantara Gaboto, en la confluencia de los ríos Carcarañá y Coronda. allí el resuelto cabecilla emplaza el apostadero de “San Luis”, el 18IX-1573. Se corre luego siete leguas hacía el norte, y al llegar al asiento aborigen de “Omad-Coberá”, tópase con más de 2.000 indios timbúes, reunidos en tres escuadrones, preparados para atacar a Juan de Garay, quien, desde el asiento paraguayo, venía al mando de una expedición fluvial dispuesto a instalar un puerto ribereño, conforme a lo ordenado por el Teniente de Gobernador de la Asunción, Martín Suárez de Toledo. La sorpresiva irrupción de Cabrera y sus conquistadores tucumanos — a la vanguardia de los cuales Hernán Mexía Mirabal derrochaba intrepidez — salvó, en ese trance difícil el destino de Garay y la vida de muchos compañeros de este, futuros pobladores de Santa Fé. Calmadas las efusiones con que ambos grupos incursivos celebraron el acontecimiento, los caudillos Cabrera y Garay entraron en contacto personal. Al pronto estalla entre ambos la disputa acerca del derecho a la tierra que pisaban. El sevillano intima al vascongado “no poblase ningún pueblo, ni conquistase indios fuera de los términos de la Governación del Paraguay, ni entrase en esta Governación”; el Tucumán, que aquel tenía legalmente por suya. El vizcaíno, prudente y juicioso, con menos poder ofensivo que el otro, aguantó el chubasco verbal sin replicar; ya que — como dice Levillier — “no le correspondía a él ni a su adversario resolver en última instancia, sino al Consejo de Indias”.

Los Antepasados

35


Cabrera tras esto, dispone el regreso a Córdoba, y algunas semanas mas tarde recibe la información de que Garay había fundado la ciudad de Santa Fé, el 15-XI-1573. Rápidamente entonces, envía al Capitán Nuflo de Aguilar con 30 hombres, para reclamarle al rival importuno la entrega jurisdiccional de aquel asiento cuestionado. Y en momentos en que el agente de Cabrera expresaba sus reclamos perentorios, arribaban al enclave santafesino tres canoas de indios guaraníes con pliegos del Adelantado Juan Ortiz de Zárate, despachados desde el puerto de San Gabriel ,que contenían el nombramiento de Garay como Lugarteniente de aquel en el reducto que se acababa de fundar. Ello en mérito de una Cédula Real — cuyo testimonio vino adjunto — por la cual Felipe II favorecía al referido Adelantado con “todas las poblaciones que cualquiera otros capitanes hubiesen fundado en espacio de doscientas leguas, desde las márgenes del Río de la Plata, a la banda del sur, hasta la Gobernación del reino de Chile”. “Al leer esta cédula — copio a Levillier — y saber que Ortiz de Zárate había de llegar, presintió el embajador que su misión no concluiría con felicidad usando de violencia, y cariacontecido regresó a Córdoba, a principios de 1574, quedando planteado el conflicto, no solo acerca del derecho de la gobernación del Tucumán sobre la ciudad de Santa Fé, sino en el choque de los términos”. Arribo inesperado de Gonzalo de Abreu y ajusticiamiento sumario de Cabrera Contraído en Córdoba a las tareas propias de su administración, recibió Jerónimo Luis de Cabrera — a principios de 1574 — la sorpresiva noticia de que había arribado a Santiago del Estero otro Gobernador para relevarlo del mando; Gonzalo de Abreu y Figueroa, a quien Felipe II designara, cuatro años atrás, titular del gobierno tucumano; designación que en 1571 ignoró el Virrey Toledo al extender el nombramiento de Cabrera. El nuevo mandatario hizo una entrada espectacular en Santiago del Estero, rodeado de soldados que, en son de guerra, llevaban los arcabuces con mechas encendidas. Al comprobar Abreu que Cabrera no se hallaba en la sede habitual de la autoridad lugareña, sino en otra población que había fundado, ordenó el secuestro de todos los bienes de este. Sin pérdida de tiempo dispuso

36

Tomo VII


que Luis Gómez y Francisco Sánchez se adelantaran a Córdoba para notificar al ausente de su llegada y de la cesantía de que era portador. A Francisco Sánchez habríale dicho su jefe; “Mirad que soy el Gobernador, y ese don Jerónimo es hijo de una verdulera, y podré poco o daré cabo con él” (alusión clarísima a María de Toledo, mujer que fuera de calderero y no de verdulero ,según versión recogida, en su Historia por el Padre Lozano). Aquellas actitudes y la antedicha frase despectiva de Abreu ,muestran la profunda inquina, el prejuicio malevolente de que este estaba imbuído contra su antecesor. Mientras tanto, Cabrera enfermo, recién “sangrado”, se entera en Córdoba de aquellos pormayores que tan directamente lo afectaban. Su sorpresa y desilusión deben haber calado muy hondo; y en su fuero interno reprochó, a no dudarlo, la ingratitud de Felipe II para con él; pues, oportunamente, cuando le encargaron la misión de completar la conquista del Tucumán, le escribió al Monarca desde La Plata (Charcas), el 4-XII-1571, los siguientes conceptos reveladores de su acrisolada lealtad: “Sacra Católica y Real Magestad: Don Francisco de Toledo, vuestro Virrey de estos Reinos del Perú, me ha hecho merced, atento a los servicios que a Vuestra Real Magestad he hecho, y a la buena cuenta que he dado de los cargos que Vuestros Gobernadores y Virreyes me han encargado, y a lo mucho que mis padres y abuelos han servido en esos Reinos (España), de me mandar para servir a Vuestra Magestad a las provincias del Tucumán, por Gobernador de ellas, por haber sacado a Francisco de Aguirre ... Yo he aceptado la merced y dispuéstome con mi persona y hacienda y a mi propia costa, sin socorro alguno de Vuestra Real Magestad; y entraré en las dichas provincias ... procurando llevar doscientos hombres o más, con los cuales, y mi persona, espero en Nuestro Señor haré a Vuestra Magestad gran servicio en poblar aquellas provincias, y reformarlas por los muchos trabajos y calamidades que en ellas ha habido por los Gobernadores pasados, de manera que los naturales de ellas reciban beneficio, y vasallos de Vuestra Magestad sean satisfechos; y descubrir hasta la mar del Norte otro nuevo Reino, de que Vuestra Magestad sea mas servido y su Real Corona aumentada”. Sin hacer cala y cata, el 16 de marzo, Abreu ya está sobre Córdoba. Cabrera, débil aún por la sangría, abandona la cama para salir al recibimiento de su inopinado reemplazante. Le acompaña un

Los Antepasados

37


lucido séquito de conquistadores, y su hijo Gonzalo Martel, mozalbete de 15 años, quien porta el estandarte de la ciudad. La actitud del caudillo reemplazado frente a su sucesor es de acatamiento, aunque puede que su gesto fuera reticente; absurdo sería pedirle cordialidad en esa circunstancia. Juntos, él y Abreu, penetran en el modesto caserío cordobés. Ya Sebastián Pérez, un recién venido, le arrebató en mala forma el estandarte al hijo de Cabrera, arrastrándolo por el suelo. El incidente no presagia nada bueno. Tensas deben haber corrido aquellas horas nocturnas del 16 al 17 de marzo, en la embrionaria “Nueva Andalucía”; y no bien rayaron las luces del alba, don Jerónimo Luis fue detenido en su vivienda y, encadenado como un criminal, se lo llevaron a Santiago del Estero. Ahí lo acusan de conspirador, de intentar amotinarse contra los representantes de Su Magestad, y de no haber poblado en el valle de Salta, como lo ordenara el Virrey Toledo. En consecuencia, el fundador de Córdoba, sometido en siniestra parodia a juicio sumarísimo, termina ejecutado a garrote vil, cortándosele después la cabeza. El despojo de sus bienes Entre las pertenencias que le arrebataron a Jerónimo Luis de Cabrera sus implacables enemigos, encontrábanse los pueblos indios de la enorme encomienda que él mismo se adjudicó el 24-XI1573, a poco de establecer el emplazamiento cordobés. El correspondiente título en legal forma, enumeró primero los servicios prestados por el conquistador en el Perú — cuya transcripción se hizo mas atrás —, añadiendo, en primera persona, que al venir al Tucumán a servir al Rey “con mucha gente de guerra ... gasté más de treinta mil pesos oro ... a mi costa y minción”. Indica el otorgante que personalmente fue “al gran Río de la Plata”, y allí “señalé puertos y descubrí caminos por donde pueden ir y venir carretas hasta la lengua del agua, desde las ciudades de estas dichas provincias de la Nueva Andalucía, y desde el Tucumán, Juríes y Diaguitas, y tratar y contratar con los Reinos de Castilla desde los dichos puertos, por el mar del norte, y asimismo tratar y contratar por el dicho Río arriba de la Plata, con las provincias del Paraná y Paraguay y ciudad de Asunción, con los reinos del Perú y con los de Chile”.

38

Tomo VII


Puntualiza Cabrera en ese papel, que luego del descubrimiento de dicho puerto fluvial, hubo de socorrer a “españoles que andaban perdidos con un Capitán que se llamaba Juan de Garay, y sin saber por donde tuviese salida o camino para los reinos del Perú y para estas provincias, do con los dichos españoles estoy al presente dando orden para fundar y poblar otra ciudad sobre dicho río y puerto, a treinta y cinco leguas, poco más o menos, de esta ciudad de Córdoba, y de todo lo cual Su Magestad a sido y será muy servido”. A mérito, pues, de sus facultades legales, y de los servicios consignados en el documento aludido, Cabrera se recompensó, “por todos los días de mi vida y la de mi subsessor”, con los siguientes pueblos o parcialidades aborígenes, con sus respectivos caciques; todos en la región cordobesa — o de “Ansenusa”, dicho en comechingón — a saber; en el valle de “Camicosquín”, llamado por los españoles “Buena Vista” (5 pueblos con 3 caciques); en el valle de “Quilino o Quilinón”(1 pueblo y 3 caciques); en el valle de “Ybramampa” (3 pueblos con 3 caciques); en el valle de “Aquimampa” (10 pueblos con 10 caciques); en el asiento y aguada que llaman de “Jeques” (3 pueblos con 3 caciques); en el llamado asiento “Calasite” (6 pueblos con 6 caciques); en las tierras de “Quillosire” (6 pueblos con 6 caciques); y en “Bechichina”, “Sascacate”, “Unbasacat”, “Sitina”, “Juscat”, “Ynsacat” e “Ynchasacat” (7 parcialidades con 7 caciques). En suma: todo el expresado conjunto configuraba un poderoso feudo de 41 pueblos con 41 caciques tributarios, de los cuales, por lo menos, dependía una masa de 2.000 indios. El porque de la pena mortal que se impuso a Cabrera Cabe ahora preguntarse ¿Que motivos llevaron a Abreu a proceder con tanta saña contra Cabrera, despojándolo de sus bienes y arrebatándole la vida?. La explicación oficial del homicidio se dió a través del Virrey Toledo, en carta al Rey fechada en La Plata (Charcas), el 10-XI1574; “El dicho don Gerónimo pareze tenía tratado un motín para matar al dicho Gonzalo de Abrego y venir a Potosí”, por lo que éste “hizo su información e proceso contra él, y le juició a él y a otros dos”. A idéntico móvil se atuvo Toledo cuando, el 12-XI-1578, despachó en Lima una orden a Pedro de Arana a fin de residenciarlo

Los Antepasados

39


a Abreu; “El dicho Gonçalo de Abreu procedió contra don Hierónimo de Cabrera sobre dezir que se quisso alçar, y le mandó cortar la cabeza y se la cortó”. Muy otra resulta la versión de Lerma, articulada en el juicio de residencia que le formó a Abreu antes de matarlo; dice que éste “entró en estas provincias a mano armada, poniendo mal nombre a dicho don Gerónimo en las cosas del servicio de Su Magestad, publicando su enemistad contra él, y que lo avía de destruir y matar ... siendo el dicho Gonzalo de Abreu del dicho don Gerónimo muy bien recibido (en Córdoba) con mucho amor y umildad ... Abreu lo prendió sin conocimiento de causa, y le envió así preso a esta ciudad (Santiago del Estero), donde procedió con mucha pasión y demasiada molestia por enemistad de sus pasados y codicia desordenada ... imputándole averse querido alçar en estas provincias contra el servicio de Su Magestad, y procedió contra él sin averle aguardado orden de derecho, atormentando a los testigos ... y amenazándoles, a unos por miedo al tormento y a otros prometiéndoles la libertad de sus culpas, para que dixesen y declarasen lo que él deseaba ... y dándole (a Cabrera) por oras los tormentos para el descargo, lo sentenció a muerte y perdimiento de bienes, con nombre de traydor, y aviendo apelado el dicho don Gerónimo a la dicha sentencia ... Abreu le mandó así mesmo executar y executó, y le hizo dar garrote en su casa”; mientras perdían la vida en el patíbulo Julián Martínez, Bartolomé Peralta y Andrés Olmedo, tachados de cómplices de su superior. Fray Reginaldo de Lizárraga comenta que Cabrera fue sucedido “por un caballero de Sevilla, Pedro de Abreu (sic), dicen que deudo suyo, empero enemigo capital; que desde España andaban encontrados los deudos de don Hierónimo con los de Pedro de Abreu, porque con don Hierónimo nunca había tenido Pedro de Abreu que dar ni tomar, ni lo conocía. Hóbose rigurosamente con don Hieronimo en la residencia, e con testigos falsos o sin ellos le cortó la cabeza por traidor ... oí decir a un Oidor de La Plata habérsele hecho mucha injusticia — agrega Fray Reginaldo —, pero quedo degollado ...”. El padre Lozano, por su parte, al historiar un siglo y medio después esta tragedia escribe que sus principales protagonistas eran viejos enemigos en Sevilla; “que causa le hubiese motivado (a Abreu) la enemiga que desde luego mostró contra don Jerónimo, no

40

Tomo VII


la he podido descubrir en ningunos papeles o memorias antiguas”. Rivalidades propiamente personales entre Abreu y Cabrera no parecen posibles. Como bien lo destaca Martínez Villada; don Jerónimo Luis entró a servir en la armada en 1538, cuando Abreu, allá en Sevilla, frisaba apenas en los 8 años de edad, pues había nacido en 1530. (3) 3 Abreu tuvo por progenitores a Gómez Xuárez de Figueroa y a Leonor Ponce de León. Así tanto Abreu como Elena de Figueroa pertenecían a la noble Casa de los Ponce de León, Señores de Villagarcía; y ambos estaban entrañablemente ligados al Conde de Arcos, Jefe de ese ilustre linaje, quien se consideró agraviado por la actitud del Comendador Cabrera cuando con escándalo rompió su matrimonio con Elena, hermana del Conde. Pero no resultó unánime en los Figueroa Ponce de León esa enemistad contra los hijos del seductor — o seducido — Comendador Cabrera. Otro vástago de la misma estirpe llegó a desempeñarse como Lugarteniente y hombre de confianza de Jerónimo Luis, el Fundador de Córdoba. Me refiero a Lorenzo Suárez de Figueroa, n. en Llerena (baut. allí el 31-VIII-1541), provincia de Badajoz, en los dominios de los Señores de Villagarcía; hijo del Caballero santiaguista Luis Ponce de León y de Catalina de Cabrera; n.p. de Lope Zapata de Alarcón y de Teresa de Figueroa; n.m. de Sancho de Paz y de María de Valencia. Por la rama paterna Lorenzo Suárez de Figueroa era muy pariente de Elena de Figueroa y “deudo del Conde de Arcos, a cuya Casa acudía”, y por la línea materna estaban vinculados a los Cabrera. En otra probanza incoada en Charcas el 14-I-1584, el Corregidor Juan de Guzmán declaró que Lorenzo Suárez de Figueroa era “primo del Duque de Feria e del Duque de Arcos, porque su padre Don Luis Ponce de León era tío del Duque de Arcos y del Duque de Feria ... e primo del Bisorrey don Francisco de Toledo”. (Este tenía por padres al 3er Conde de Oropesa Francisco Alvarez de Toledo Pacheco y a María Manuela Figueroa y Toledo, hija del 2º Conde de Feria, Gómez Suárez de Figueroa y de María de Toledo, hija ella del 1er Duque de Alba). El Virrey Toledo nunca mantuvo prejuicios contra Jerónimo Luis de Cabrera, a quien nombró Gobernador del Tucumán. Y no obstante el viejo agravio cometido por el Comendador Cabrera en demérito de su conspicua esposa, una Figueroa, Lorenzo Suárez de Figueroa permaneció fiel al hijo del agraviante. Tras la ejecución de Jerónimo Luis, Suárez de Figueroa — “humano demasiado humano’, que diría Nietzsche — cooperó con Abreu, y un día hizo pedazos el plano primitivo de la ciudad cordobesa, donde constaban los repartimientos hechos por el Fundador, que fueron sustituídos en otra traza que ordenó confeccionar el nuevo mandatario “de presa y rapiña” — para calificarlo a Abreu con palabras de Groussac. Lorenzo Suárez de Figueroa se casó — y no hubo posteridad legítima — con Juana Manrique de Lara y Mendoza o de Mendoza y Angulo, viuda del Capitán Hernando de Salazar (hija de Francisco de Mendoza y de María de Angulo y Manrique — ver el apellido Mendoza). Hubo Lorenzo extramatrimonialmente una hija con Ana Caballero: Catalina de Figueroa o Suárez de Figueroa, casada 1º con Juan de Avila y Zárate, dejando sucesión con éste, y en 2as nupcias, con Rodrigo de Guzmán Coronado, del cual no hubo hijos.

Los Antepasados

41


El jesuita José Guevara, en su Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, acota que dos Oidores de la Audiencia de Charcas “maquinaban deservicios a la Real Magestad”, y buscaron la complicidad de Cabrera y lo tentaron con mensajes y cartas de infidelidad, y como Cabrera “fidelísimo al Rey les afeó sus intentos”, los Oidores quedaron “recelosos de que descubriría sus pensamientos”, y “le temieron por sabidor de sus consejos”. Entonces, cuando Gonzalo de Abreu pasó por Chuquisaca rumbo a Tucumán, aquellos Oidores “trataron de ganarle la voluntad, y ganada, le inspiraron tales especies contra Cabrera, que resolvió matarle”. Groussac, a su vez, en una nota a la obra de Guevara, insinúa que fue “el alma de barro” del Virrey Toledo la que urdió, por intermedio de Abreu, la eliminación de Cabrera, quien le había desobedecido al no poblar el valle de Salta, a fin de repartirse los indios y territorios comechingones con sus allegados, extendiendo su pretensión al Río de la Plata, lo que el Virrey juzgó “como conatos de alzamiento con la tierra”. Levillier y otros historiadores modernos explican el proceder de Abreu dándolo a éste por enterado de que el Consejo de Indias iba a dejar sin efecto su designación, confirmando a Cabrera como Gobernador de Tucumán. De ahí que se anticipara a quitar de en medio a su rival acusado de traidor. Ello resulta verosímil, porque, efectivamente, el Consejo Indiano, confirmó a Cabrera; solo que cuando llegó la Cédula respectiva a Lima, Jerónimo Luis no alentaba ya en el mundo. Queda, por último, como motivo de venganza la tradicional “enemistad de sus pasados” (a la que aluden Lerma y Lizárraga), y que se concretó en aquella despectiva imputación de Abreu recogida por el jesuita Lozano de la tradición oral: “ese don Jerónimo es hijo de una verdulera”. Siendo adolecente, de seguro, en su hogar sevillano Gonzalo de Abreu y Figueroa Ponce de León oyó hablar de María de Toledo, de la aventura amorosa de Miguel Jerónimo de Cabrera, cuando este Comendador, marido de Elena de Figueroa Ponce de León, repudió a la doble parienta del muchacho y se fue a vivir con la mujer del calderero. Vicente D. Sierra, en el primer tomo de su monumental Historia de la Argentina se ocupa del asunto en estos términos: “Gonzalo de Abreu llegó al Tucumán prevenido contra su antecesor.

42

Tomo VII


El motivo no ha sido esclarecido, pero investigaciones genealógicas realizadas por Raúl A. Molina permiten inferir que Abreu era pariente de la esposa legítima del padre de Cabrera. Las relaciones con éste con la que fue la madre del fundador de Córdoba, debieron ser el escándalo de Sevilla, y dejar odios de familia que vinieron a expresarse, dramáticamente en el Tucumán. El primer acto de Gonzalo de Abreu y Figueroa fue tomar preso a Cabrera, y después de un sumarísimo proceso, con mas afanes de venganza que propósitos de justicia, condenarlo a muerte y ejecutarlo en Santiago del Estero. Lo evidente es que los cargos del proceso no justificaban una sentencia de tal índole, siendo algunos tan notoriamente falsos como el de haber fundado Córdoba sin autorización, pues la tenía para fundar dos ciudades donde lo creyera conveniente. Para justificar el crimen se enredó a Cabrera en una falsa conspiración contra el Virrey Toledo, que carecía igualmente de asidero. Mal principio tuvo por consiguiente Abreu, y habría de tener mal fin”. Por mi parte estimo que la previa malquerencia que el orgullosos deudo de los Figueroa Ponce de León pudo albergar respecto del hijo primogénito — y adulterino — de María de Toledo, en quien personificó aquella ofensa contra su familia, debe de aceptarse como cierta. Y si tal animadversión familiar no llegó a ser el móvil decisivo para la eliminación de Jerónimo Luis de Cabrera y Toledo, y en el crimen primaron otras ambiciones de la política, fue, sí, ese viejo rencor sevillano el que impulsó a Abreu a matar a su rival con tanto ensañamiento en Santiago del Estero. La esposa y sucesión inmediata del protagonista de esta historia Jerónimo Luis de Cabrera habíase casado en Lima con Luisa Martel de los Ríos, “noble consorte — señala el Padre Lozano —, hija de don Diego de los Ríos, caballero principal de Córdoba la Llana, de la Casa de los Condes de Fernán Nuñez, y vecino encomendero de la ciudad del Cuzco”. En realidad Luisa era nieta materna de Diego Gutiérrez de los Ríos, y nació en Panamá, “aunque natural de Córdoba” — según declaró su hijo Pedro Luis al testar. (Acaso en homenaje al solar del linaje de su mujer, el Fundador americanizó el nombre de Córdoba entre nosotros). Fueron padres de Luisa; Gonzalo Martel de la Puente, Señor de Almonaster, y Francisca de Mendoza; él de Sevilla, ella de

Los Antepasados

43


Córdoba. Posteriormente dichos cónyuges vinieron a Indias, a Panamá, y luego Gonzalo y los suyos avecindáronse en el Cuzco. (4) Ahí maridaron a Luisa, su hija de 14 años, con el Capitán conquistador Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas ,que frisaba en 50 largas anualidades; el cual, con la Ñusta Isabel Chimpú Oello — nieta del último soberano del Tahuantinsuyo Huayna Capac — había procreado un bastardo homónimo apodado “el Inca”. Muerto Sebastián, su viuda se convierte en madrastra del Inca Garcilaso, quien se va a España y allá escribe sus Comentarios Reales y no vuelve a Indias. Luisa a todo esto, hubo una niña de aquel primer enlace; Blanca de la Vega y Martel, la que fallece en tierna edad. La joven viuda entonces, con apenas 20 años cumplidos, formaliza las 2as nupcias citadas.

4 Gonzalo Martel de la Puente y su esposa Francisca de Mendoza o Lasso de Mendoza de los Ríos, retornaron después a España donde fallecieron; ella en Almonaster ,en 1567; él en su casa del Mayorazgo de la Puente, el 1-IX-1570. Los antecedentes genealógicos de Francisca Lasso de Mendoza de los Ríos los consigno en el linaje de los Ríos, en el “Apéndice” del presente capítulo. En cuanto a Gonzalo Martel de la Puente, era él hijo de los primos segundos Alonso de la Puente Martel, paje de los Reyes Católicos, Gentilhombre de Carlos V y su Embajador en Portugal en 1542, y de su mujer Aldonza de Guzmán y Acevedo Vázquez de Mosquera Chaves y Pérez Martel; n.p. de Gonzalo Pérez Martel, Gentilhombre de Cámara Real en 1477, y de Mencía de la Puente; bisn. p. de Rodrigo Martel, Comendador en la Orden de Santiago, y de Inés de Ulloa; tataranieto, ese Rodrigo Martel, de Mosen Federico Martel, conquistador de Sevilla y 1er Señor de Almonaster. Por su parte Inés de Ulloa era hija de Gonzalo de Ulloa, Comendador de Santiago, y de Aldonza Rodríguez de Fonseca; n.p. de Diego García de Ulloa, 3er Señor de Mediacha, y de su parienta Mencía Pérez de Ulloa; hija esta de Fermín Pérez de Ulloa y de Gracia de Carvajal; ella hija de Alvar García Vejarano, 1er Señor de Orellana la Nueva, y de Mencía González de Carvajal; hija esta, a su vez, de Diego González de Carvajal y de Sevilla López de Villalobos, y nieta paterna de Alonso García de Carvajal, 1er Señor de la Casa de Carvajal en Plasencia. Respecto a Sevilla López de Villalobos (“casi abuela universal de toda la antigua nobleza de Extremadura” — al decir del “príncipe de los genealogistas españoles” Luis de Salazar y Castro — y antepasada de los famosos conquistadores de América; Hernán Cortés; Francisco Pizarro; Luisa Martel de los Ríos, mujer de Jerónimo Luis de Cabrera; Isabel de Contreras, cónyuge de Juan de Garay; Elvira de Carvajal, esposa de Ruy Díaz Melgarejo; Pedro Alvarez Olguín, etc, etc.;cuyos antecedentes genealógicos han explicitado los investigadores Narciso Binayán Carmona y Hernán Lux Wurm, en la revista “Genealogía” nº 17, Bs. As., 1977).

44

Tomo VII


La señora, tras ser ajusticiado su segundo esposo Jerónimo Luis de Cabrera, quedó prácticamente en el desamparo; y a par de empeñarse en vindicar la memoria de su marido, fuele forzoso atender a los intereses propios de la familia, y a la cobranza de deudas y paga de derechos sucesorios originados por la muerte de sus padres. Bien mirada su situación, “más que por afecto, por necesidad de tener quien la representase y defendiese” — cual opina Martínez Villada —, la doble viuda contrajo terceras nupcias con Juan Rodríguez de Villafuerte. Después de octubre de 1593, lió sus bártulos y se marchó de Córdoba de la Nueva Andalucía, y no sabemos cuando ni desde donde emprendió viaje a la eternidad. Jerónimo Luis de Cabrera y Luisa Martel de los Ríos, — mis 12os abuelos — dieron vida a estos hijos: 1) Miguel Jerónimo de Cabrera, quien acompañó a su padre cuando la fundación de Córdoba. Ahí se le otorgó un solar que comprendía la media manzana que al presente ocupa el monasterios de Santa Catalina, y que da a la calle 27 de abril. Poseyó también chacras aledañas a la ciudad y la encomienda de indios de “Quilino”, que fuera de su progenitor. Posteriormente trasladose al Perú como apoderado del Cabildo cordobés, en 1592. Mas tarde fue Juez de Naturales en el Cuzco y Corregidor de Chilques y Musquez, de donde era vecino en 1613, además de encomendero de “Tinta” y “Mochina”. Casó el 12-IV-1594 con Isabel Gallegos de Noceda. Testó el 15-II-1625. Fueron padres de: A) Jerónimo Luis de Cabrera, baut. en Cuzco el 14-I-1596. Casó con Isabel de Tordoya Bazán; testó el 25-VIII-1653. Con sucesión. B) Diego de Zúñiga. C) Feliciana de Cabrera, monja catalina. D) Isabel de Cabrera, que casó 1º el 17-VIII-1622 con Alonso de Riberos Mendoza y en 2as nupcias con Bartolomé Ignacio Villavicencio. E) Martín de Cabrera. F) Leonor de Cabrera. 2) Gonzalo Martel de Cabrera, nació en el Cuzco en 1559. Se encontraba en Córdoba con su padre, cuando allí apareció Abreu para hacerse cargo del mando. El muchacho durante el

Los Antepasados

45


recibimiento de este, enarbolaba el estandarte de la ciudad, que le arrebató en mala forma el Maestre de Campo recién venido Sebastián Pérez. Después, con desesperación la esposa, hijos y amigos de Jerónimo Luis de Cabrera, hubieron de sobrellevar impotentes los vejámenes y asesinato del desdichado Gobernador. Así, la violencia y ferocidad de los hombres mellaron el alma de Gonzalo Martel de Cabrera, apenas adolescente. En el reparto inicial de solares en Córdoba, a nuestro joven le tocó media manzana, donde ahora se levanta el convento de Santa Catalina y, por merced paterna, hubo las tierras de “La Lagunilla”, que pobló para estancia. En 1585, en tiempos del Gobernador Fernando de Zárate, desempeñóse en el Cabildo cordobés como Alcalde de 2º voto y Alférez Real. Posteriormente (1596), va al Cuzco, y de ahí parte a ejercer un Corregimiento en la provincia de Laricaya. Concluída su gestión “laricayense”, pasa el hombre a La Plata (Charcas), donde el Relator de la Audiencia, Licenciado Juan Diez de Ortiz, debía tomarle juicio de residencia. Entonces, el funcionario sujeto a proceso, seduce a Diez Ortiz, complicándolo, con otras personas, en una conspiración para apoderarse del gobierno del Perú y dominios del Rey de España — Tucumán y Río de la Plata, inclusive —, “metiendo ingleses y franceses para ser del todo señores de la tierra”. Martel de Cabrera sin embargo, anteriormente había defendido el territorio de Chichas, en las costas de Arequipa, contra corsarios extranjeros y frente al “Dragón Inglés” Drake. De cualquier manera, el complot aquel que se urdía, configuraba delito de alta traición; y — cual lo puso en antecedentes el Virrey Luis de Velasco a su Monarca (28-IV-1599) — “la atrocidad con que tenían traçado poner en execución su mal intento, fue Dios servido se ataxase en tiempo, por descubrirlo Domingo Garay”. Este delator era pariente de la mujer de Gonzalo. Y el caso fue que la Audiencia platense, tras brevísimo sumario, condenó a muerte a los dos principales “movedores” de la conjura. A Gonzalo Martel de Cabrera lo degollaron el 13-III-1599 y, junto a él, Diez Ortiz pereció estrangulado a garrote vil. “La pena fue harto merecida — discurre Martínez Villada en Los Cabrera —, “bien cortada esa cabeza y bien estrangulado ese cuello; pero dejando de lado la culpa y el castigo, mirando en don Gonzalo Martel el temple de alma y el genio atrevido, que bien empleados

46

Tomo VII


lo hubiesen llevado a grandes destinos y servicios, vemos en él como bullía la misma sangre de aquel tío, primo hermano de su abuelo el Comendador Miguel Jerónimo de Cabrera, el famoso Don Pedro de Bobadilla, de quien hicimos memoria”. (5). Gonzalo Martel de Cabrera habíase casado en Santa Fé con María de Garay, nacida en 1559 (hija de don Juan, el Fundador de aquella ciudad litoraleña y de Buenos Aires, y de Isabel de Becerra y Mendoza). Tronchada la vida de su consorte, María de Garay contrajo 2as nupcias con el Capitán Pedro García Arredondo. Testó la señora en dos oportunidades, el 27-X-1620 y el 5-XII-1639; y la hija del segundo enlace, Francisca de Mendoza Garay Arredondo se uniría en matrimonio con Félix de Cabrera y Zúñiga — su primo hermano — como se verá más adelante. Fruto de los desposorios de Gonzalo Martel de Cabrera con María de Garay resultó: A) Jerónimo Luis de Cabrera y Garay, o Jerónimo Luis de Cabrera (nieto), nacido el año 1586. Trágicamente huérfano de padre, creció bajo la tutoría paternal de su tío Pedro Luis de Cabrera. En 1612 eligiéronlo Alcalde de 2º voto y Alférez Real interino del Cabildo de Córdoba; así como en 1615 y 1618 ocuparía, respectivamente, los cargos de Teniente de Gobernador y Procurador General de esa ciudad. Aventurero y militar, por herencia y estímulos del ambiente, Jerónimo Luis (nieto), en 1621 emprendió, con la aprobación de las autoridades de la provincia, una expedición hacía el legendario país de los Césares, que se creía repleto de oro y plata. Al frente de 400 hombres, 200 carretas con bastimentos tiradas por bueyes, y un arreo de 6.000 cabezas de ganado — toda esta movilización costeada de su peculio y del de sus 5 Se refiere a Pedro Fernández de Bobadilla y Cabrera — hijo de Andrés de Cabrera, Marqués de Moya —, aventurero extraordinario, Caballero de Santiago, que se hizo fraile dominico y, a su tiempo, colgó los hábitos para convertirse en pirata y corsario de los mares. En 1511, Su Santidad Julio II, a fin de servirse de él, le absolvió la pena de excomunión y apostasía en que había incurrido y el Papa León X le graduó “General” de las galeras pontificias. Luego, al servicio de Carlos V, combatió contra los franceses, alcanzando sonados triunfos. Murió en su ley, mientras peleaba en la cubierta de su navío frente a las costas de Bretaña.

Los Antepasados

47


amigos — púsose Cabrera en marcha desde las nativas serranías comechingonas rumbo a la cordillera de los Andes. Enfilando al sudoeste, atravesó las actuales provincias de Córdoba, San Luis, La Pampa, Río Negro y Neuquén, y los ríos Colorado, Negro, Limay y Aluminé, para cruzar los macizos andinos a la altura de los lagos Ruca-choroy y Tromén, quizás por el Paso Reigolíl. Ya en territorio chileno, alcanza el lago y volcán de Villarica, donde los indios pehuenches le oponen feroz resistencia, matándole 17 hombres e incendiando 20 carros con víveres de su convoy. Desalentado ante la realidad de un infructuoso trajín de mas de 200 leguas, el jefe ordena el regreso de la expedición a Córdoba. Llanuras, médanos, salinas, ríos, lagos, montañas, altiplanicies, selvas y valles desérticos, hasta el sur de Chile, fueron hollados por esos perseguidores de lo inalcanzable; que sobrepasaron en su viaje, de ida y vuelta, los 2.000 kilómetros de recorrido. Esto apenas lo recuerda la historia. Y si al volver los exploradores a sus lares contaron maravillas del espectáculo de esa naturaleza imponente, que debió sobrecogerlos más de una vez, el relato verídico de ningún modo servía para disimular el desencanto de no haber entrevisto ni siquiera vestigios — el espejismo tan solo — de la codiciada ciudad de los Césares. En 1630, Jerónimo Luis de Cabrera (nieto) secundó al Gobernador de Tucumán, Felipe Albornoz, en la campaña destinada a sofocar el alzamiento calchaquí. Esta insurrección indígena comenzó en tierras de Salta, con el ataque a la encomienda de Ortiz de Urbina, y el asesinato de este feudatario, de su hijo, su yerno, un molinero y varios indios de servicio, llevándose los salvajes a cuatro doncellas cautivas, hijas del encomendero. Seguidamente produjéronse otras matanzas de españoles e indios amigos; saqueos de pueblos; profanación de templos; robos de hacienda. Cabrera (nieto) con un contingente de vecinos de Córdoba, La Rioja y San Juan de la Ribera de Londres, salió a batir calchaquíes; incursionó por el valle catamarqueño de Yocavil y la zona de Aconquija; sujetó a Capayanes; Guandacoles y Pipanacos; estableció los fuertes de Famatina y del Pantano; repobló a Londres el 15-IX-1633 por 5ª vez, aún bajo el nombre de San Juan Bautista de la Ribera, entonces en el valle de Pomán; y

48

Tomo VII


en todas partes impuso el orden con mano dura, al extremo de hacer descuartizar al cacique rebelde Coronilla. Nuestro Jerónimo Luis asume en 1640 el cargo de Lugarteniente General de la provincia del Tucumán; y el año 1641, el Virrey Marqués de Mancera le nombra Gobernador del Río de la Plata. En Buenos Aires, sede de su gobierno, el nieto de Garay y sobrino e hijo político de Hernandarias, fue quien llevó a cabo el registro, desarme y expulsión de los lusitanos avecindados o residentes en dicho puerto, y en de Santa Fé y Corrientes, por mandado del Virrey del Perú, a raíz del levantamiento europeo de Portugal para separarse de España. Asimismo, el acostumbrado rigor de Cabrera se puso de manifiesto en un escarmiento contra los indómitos charrúas, que intraquilizaban la comarca santafesina. En 1646, trasladáronlo a Cabrera al gobierno de Chucuito, en el Perú, de donde retornó al Tucumán, en 1659, con la jerarquía de Gobernador y Capitán General de esa provincia, encargado de liquidar la guerra calchaquí que desatara Bohorquez. Ocupado en tales preparativos bélicos le sobrevino la muerte, el 18-VI-1662, a consecuencia de un cáncer a la garganta. Había testado en Santiago del Estero el día 22 del anterior mes de mayo. Recordemos, para finalizar esta breve e incompleta biografía, que en 1648, Jerónimo Luis de Cabrera (nieto) pretendió ingresar como Caballero en la Orden militar de Santiago y, según lo consignamos más atrás, luego de tramitarse en España un voluminoso expediente, en el cual se acumularon multitud de pruebas testificales contradictorias, respecto de la legítima filiación del abuelo del aspirante, éste, en 1652, resultó rechazado. Por lo demás fue dueño de las estancias cordobesas “La Lagunilla”, “San Pedro”, “San Lorenzo”, “San Francisco”, “San Bartolomé” y del puesto “el Tambo”, y encomendero de los indios comechingones de “Costasacate” y de Rio Cuarto. Estuvo casado con su prima hermana Isabel de Saavedra Becerra o de Saavedra y Garay (hija del famoso Gobernador criollo Hernandarias de Saavedra y de su mujer Jerónima de Contreras Garay, hija ella del Fundador de Buenos Aires). Doña Isabel dió poder para

Los Antepasados

49


testar el 28-XI-1652, y su testamento se protocolizó el 1-III1653. De su mencionado matrimonio nacieron: a) Francisco Luis de Cabrera y Arias Saavedra, que falleció previa disposición testamentaria otorgada en 1651. No fue casado pero dejó un hijo natural: a1) Juan de Cabrera, n. en Buenos Aires cuando su padre acompañaba a su abuelo, que allí fue Gobernador de 1641 a 1646. Al niño lo llevaron a Córdoba, donde pasó el resto de su vida. Casó en 1664 con Luisa Rodríguez de Loayza (hija del Capitán Luis Rodríguez de Loayza, n. en Concepción de Chile, y de la cordobesa María de Bustamante). Doña Luisa era viuda de Pedro de Ledesma. Con Cabrera prolongó dilatada descendencia; los Cabrera Rodríguez de Loayza, Cabrera Perafán de Ribera, Cabrera Acevedo Báez, Losa Bravo Cabrera, Cabrera Rodríguez Loayza Marcos Amat, Cabrera Amat Espinosa, Cabrera Amat Méndez Tapia, Cabrera Méndez Michelena, Cabrera Méndez Dejean, Cabrera Dejean Marenco Randle, Cabrera Marenco, Cabrera Williams Balcarce, etc, etc. b) Jerónimo Luis de Cabrera y Arias Saavedra, que fue Maestre de Campo, Lugarteniente de Salta, Esteco y Jujuy, y gran colaborador de su padre. Cuando este era Gobernador de Chucuito, casó el muchacho en esa localidad peruana con Antonia de Carvajal y Velasco (hija de Diego Méndez de Carvajal y de Lorenza de Ugarte y Velasco; n.m. del Gobernador Juan Ramírez de Velasco). Posteriormente dichos cónyuges se divorciaron o separaron, ingresando Antonia de Carvajal en el monasterio cordobés de Santa Catalina. Murió Jerónimo Luis 3º en Córdoba, el año 1699, y de el quedaron estos hijos legítimos: b1) José de Cabrera y Velasco, Teniente de Gobernador de Córdoba, que se hizo célebre por su crueldad en la represión de malones y castigo a los indios culpables. Fue casado con Antonia de Navarrete Velasco, prima hermana suya (hija de Pedro de Navarreta Cabrera y de Isabel de Herrera y Velasco; nieta paterna de Luis de Navarrete y de Petronila de la Cerda Cabrera

50

Tomo VII


Villarroel; nieta materna de Alonso de Herrera Guzmán Castro y Polanco y de Ana María Ramírez de Velasco; bisnieta por cada rama de Jerónimo Luis de Cabrera y de Juan Ramírez de Velasco). De ellos no sobrevivió sino sucesión femenina. Son sus descendientes, entre otros, los Valdivieso de Chile. b2) María Rosa de Cabrera y Velasco, mujer del Maestre de Campo Juan de Echenique. Son el tronco de la familia cordobesa de ese apellido. b3) Fernando Arias de Cabrera y Velasco, que nació en Córdoba y se avecindó en Santa Fé, y luego en Buenos Aires. Casó con María de Solórzano y hubo con ella una única hija; María Francisca de Cabrera, que nacida y casada en Santa Fé, con el Alguacil Mayor santafesino Pedro Larramendi, prolongó sucesión. b4) Francisco Luis de Cabrera y Velasco, Capitán de Milicias, que casó en Santa Fé con Juana de Vera y Montiel (hija del General Antonio de Vera Mujica y Esquivel, Gobernador del Tucumán y del Paraguay, y de Melchora Arias Montiel y Maldonado). Sin posteridad. b5) Isabel de Cabrera y Velasco, nacida en 1689. Falleció soltera. Jerónimo Luis de Cabrera y Arias Saavedra hubo, por detrás de la Iglesia, con su prima segunda Esperanza de Tovar y Cabrera (hija legítima del Licenciado Cristóbal de Tovar y de Juana de Mendoza Cabrera y Soria; hija esta de Gonzalo de Soria Osorio y de Francisca Martel de Mendoza y Cabrera, que tenía por padres a Jerónimo Luis de Cabrera y a Luisa Martel de los Ríos), los siguientes vástagos “de ganancia”, apellidados Arias Cabrera, a saber: b6) Juan Arias Cabrera, que nació en Córdoba en 1658 y allí casó con Antonia Díaz de Quiñones, en 1677 (hija de Luis de Quiñones y de Francisca García Arredondo. De estos Arias Cabrera derivan los Arias Cabrera Quiñones, Arias Cabrera Bustos Albornoz, Arias Cabrera Cáceres, Arias Cabrera Montenegro Robledo, Arias Cabrera Ceballos Losa, González Hermida Arias

Los Antepasados

51


Cabrera Ceballos, Bouquet González Arias Cabrera, Ocampo Navia González Arias Cabrera, González Arias Cabrera Moyano Deheza, Ocampo González Lozano Zamalloa, Ocampo González Ocampo Regueira, Ocampo Aguirre Herrera, Ocampo Vedoya, Elía Ocampo, Ocampo Paz, Bullrich Ocampo, Cobo Lavalle Ocampo, Ocampo Belaustegui, Ocampo Alvear, Cranwell Ocampo, Aldao Ocampo, Ocampo Leloir, Ocampo Acosta, etc, etc. b7) Bernarda Arias Cabrera, n. en 1662 en Córdoba. Casó con Juan de Alderete en 1683 y murió apuñaleada por su marido a causa de su infidelidad. c) Clemente de Cabrera y Arias Saavedra, el cual profesó de fraile. A su vez Jerónimo Luis de Cabrera (nieto) o de Cabrera y Garay había dejado dos hijos ilegítimos: d) Andrés de Cabrera, a quien comisionó su padre en España los trámites del expediente de pruebas genealógicas para el fallido ingreso de este en la Orden de Santiago. e) Diego de Cabrera, del que no encontré noticias. 3) Francisca Martel de Mendoza y Cabrera (hija de Jerónimo Luis, el “Fundador” de Córdoba y de Luisa Martel de los Ríos y Mendoza) llevó en primer término el nombre y apellido de su abuela materna. Estuvo casada con Gonzalo de Soria Osorio, nativo de Soria, España. Ambos esposos se avecindaron en La Plata (Charcas). Hija de ellos fue: A) Juana de Mendoza y Cabrera, que casó con el Licenciado Cristóbal de Tovar, natural de Chile (hijo de Diego Alvarez de Tovar y de Catalina Cuello, oriundos de Talavera de la Reina, en España). Sus hijas se llamaron: a) Juana de Mendoza, n. en La Serena, que se casó con Domingo Beltrán de Quiñones, n. en La Plata (hijo de Pedro Beltrán de Oyón, n. en Méjico, y de la chuquisaqueña María de Osorio de Quiñones). b) Esperanza de Tovar y Cabrera, con la cual su primo segundo Jerónimo Luis de Cabrera y Arias Saavedra hubo dos bastardos: los Arias Cabrera, de quienes me ocupé anteriormente.

52

Tomo VII


4) Petronila de la Cerda Cabrera (otra hija de don Jerónimo Luis y de doña Luisa Martel) usó primeramente el ilustre apellido de su bisabuela María de la Cerda, esposa de Gonzalo de Zúñiga. Fundó su hogar en Santiago del Estero con Pero Gonzalo de Villarroel (hijo de Diego de Villarroel y de María Maldonado de Torres). Fallecido su marido, antes del 27-XI-1615, Petronila se trasladó a Córdoba con su familia; allí poseyó la estancia “San Pablo”; y ahí otorgó poder, el 23-XI-1630, para que testara en su nombre el hermano suyo Pedro Luis de Cabrera, Dejó ella de existir al poco tiempo. La decena de hijos que tuvo se consigna en el capítulo dedicado al linaje de Villarroel. 5) Pedro Luis de Cabrera y Martel — mi pretérito abuelo por esta línea genealógica — nació en la Villa de Valverde, del valle peruano de Ica, hacia 1567 (testigo en la información de servicios de Tristán de Tejeda en 1614, dijo tener 48 años más o menos). Acompañó de niño a su padre al Tucumán en 1572. En la primera repartición de solares efectuada en la ciudad de Córdoba, adjudicósele, conjuntamente con sus hermanas Francisca y Petronila, y con Alonso de Zúñiga — presunto hermano natural suyo —, una cuadra en el ejido urbano. Alejado su hermano mayor para radicarse en el Perú, Pedro Luis gozó los beneficios de la encomienda de “Quilino”. Cuando el traslado de la ciudad al lugar que ahora ocupa, Lorenzo Suárez de Figueroa le hizo merced de la cuarta manzana que forma esquina a las actuales calles Ayacucho y San Juan, entre estas y las de Belgrano y Duarte Quirós. Pero la casa de su morada — nos entera Arturo Lazcano Colodrero en sus Cabildante de Córdoba —, que el hiciera construir por un alarife de Buenos Aires, se hallaba situada en la esquina de las calles Trejo y 27 de Abril, en la manzana que forman estas y las de Dean Funes y Vélez Sarsfield”. En 1596 adquirió del conquistador Tristán de Tejeda, dos suertes de estancia en el arroyo “Cabisacate”, así como el importante obraje, donde trabajaban sus indios, llamado “San Esteban del Totoral”. Y en 1624 le compró, por 1.750 pesos a Juan Celis de Quiroga, las tierras y estancias de 6 leguas nombradas “Salsipuedes”, con mas de 500 ovejas de Castilla, 30 burras, molino, bodega, tinajas y útiles de labranza. El Gobernador Mercado de Peñaloza y Zárate (1595-1600) le dió de merced la estancia “Bibliosacat”, a doce leguas de Córdoba; y

Los Antepasados

53


también del mismo mandatario recibió las tierras de “Acacat, “Caliscat”y “Panchisca”, que vendió en 1633. En 1630 compró a Francisco López Correa los campos de “Quillovit”, en el Río Seco, camino de Santiago del Estero, a unas 24 leguas de Córdoba, que el enagenante recibiera de merced del Gobernador Ramírez de Velasco. Y en la ciudad, tres años mas tarde, adquirió del Licenciado Rosillo — su amigo y albacea — unas casas junto al Colegio de los jesuitas ,en las que vivía su hijo Juan de Cabrera y Zúñiga, casado con Juana de Garay y Saavedra. Respecto a la actuación pública de Pedro Luis de Cabrera; fue Alguacil Mayor del Santo Oficio (1586-1587) y, de 1592 a 1619, en distintas oportunidades, Alcalde en el Cabildo cordobés, Alférez Real, Teniente de Gobernador, Regidor, Mayordomo del Hospital y Procurador General de la ciudad. En 1611 Diego Rodríguez de Ruescas acusó a Pedro Luis de Cabrera, ante el Virrey Juan de Mendoza y Luna ,Marqués de Montesclaros, de que aquel lo había mandado asesinar mediante un golpe de mano del que salió mal herido. Empero, luego de una probanza testifical, aclaróse la situación del implicado .Parece que Rodríguez de Ruescas, vecino y enemigo de los Cabrera, no se recataba en difamarlos, diciendo que “Don Pedro era un traidor, y don Jerónimo e hijos, traidores, que los había de perseguir y hazer castigar hasta el Real Consejo de las Indias” — aludiendo al degüello, por conspirador, de Gonzalo Martel de Cabrera (1599), y al ajusticiamiento (1574) del Fundador don Jerónimo Luis. Sucedió entonces, que la noche del 8-IX-1607, el maldiciente Ruescas fue atacado en una oscura calleja de Córdoba, puñal en mano, por cierto mulato de la servidumbre de Jerónimo Luis de Cabrera (nieto), llamado Pedro Serrano, quien de un tajo le cercenó el pabellón de la trompa de Eustaquio. Por eso el desorejado, refiriéndose a los Cabrera, clamó ante el Virrey que, “ellos habían sido los que le avían cortado la orexa y hecho agravio”. He aquí la semblanza de Pedro Luis de Cabrera, debida a Mateo Rojas, testigo que declaró el 16-XII-1648, en la localidad sevillana de Benazazón, cuando se levantaron allí las probanzas del expediente para el ingreso, a la Orden de Santiago, de Jerónimo Luis de Cabrera (nieto); quien, como sabemos, fue rechazado. Declaró, Mateo Rojas, haberle oído referir a Ruy

54

Tomo VII


López de Herrera, Familiar del Santo Oficio — “que a más de doce años que murió teniendo más de ochenta años de edad”, el cual viajó a Córdoba del Tucumán el año 1621, donde “avía encontrado a un caballero muy biejo, bestido de avito de tercero, que se llamaba Dn. Pedro de Cabrera, con una barba muy larga y cana, ombre muy poderoso y tan lucido que tenía unas grandes casas y una campana a la puerta, que a medio día tocaba, para que todos los pasajeros y forasteros fuesen a comer a su casa, donde llebó a este testigo, y hablando con él le preguntó que de donde era, y diciéndole que de Benaçazón, en el Aljarafe de Sevilla, le respondió que cerca de dicho lugar de Benaçazón había un mayorazgo que llamaban la Torre de Palencia, que avía sido de su padre y avía de enviar a litigarla”, pues “era hijo y nieto del Comendador Dn. Miguel Gerónimo de Cabrera, que tuvo entre otros, y se fueron a las Indias todos”. A través de este testimonio sugestivo, mi antepasado aparece, en su ancianidad, como un hospitalario patriarca bíblico de larga barba y profundamente religioso. Vestía de ordinario el tosco sayal de la orden seráfica, por ser hermano terciario de ella, y Patrono de la Iglesia cordobesa de San Francisco donde, en su Capilla Mayor, al lado del Evangelio, tenía un enterratorio familiar que ostentaba “muchas banderas y pendones con sus armas, que son unas cabras”. El 25-X-1622, Pedro Luis de Cabrera, momentáneamente enfermo en cama, ante el Escribano lugareño Alonso Nieto, dió poder para testar y nombró albaceas suyos, al Licenciado Antonio Rosillo, a su hijo Miguel Jerónimo de Cabrera y a su esposa Catalina de Villarroel. Después de disponer, con otras recomendaciones, que su cadáver fuera sepultado en el enterratorio propio de la Capilla Mayor de la Iglesia de San Francisco, instituyó por herederos a su esposa e hijos legítimos. Su hora postrera, sin embargo, no había llegado todavía; “vivió quince años más — aclara Martínez Villada —, no siéndome posible fijar la fecha de su muerte”. Por su parte Lazcano Colodrero, en sus Cabildantes de Córdoba, consigna que nuestro personaje testó — por segunda vez — el 16-III-1636, posiblemente poco tiempo antes de su fallecimiento. Pedro Luis de Cabrera y Martel tuvo un matrimonio feliz con Catalina de Villarroel y Maldonado (que testó en Córdoba

Los Antepasados

55


el 13-III-1619); hija del Fundador de San Miguel de Tucumán, Diego de Villarroel y Meneses y de su mujer María Maldonado de Torres; cuyos antecedentes genealógicos y datos biográficos apunto en el capítulo dedicado al apellido Villarroel. Los esposos Cabrera Martel-Villarroel Maldonado — 11os abuelos míos — cumplieron a destajo el bíblico mandato de “creced y multiplicaos”. Once hijos confirman la aserción, a saber: A) Luisa Martel de los Ríos, que llevó los apellidos y el nombre de su abuela paterna. Fue dotada el 28-XI-1603, mediante la estancia llamada “Santa Cruz”, y casó con el “General” Sancho Paz de Figueroa, nacido en 1566 en el Alto Perú (hijo del “Almirante” Sancho de Paz Rivadeneyra y de Antonia Josefa de Figueroa y Muñoz), y dueño en Santiago del Estero de la estancia “San Agustín de Pitambalá”, como asimismo titular de la encomienda de “Guaype”. En Córdoba fue Teniente de Gobernador en 1606, y allí, años después, dejó de existir. Su viuda, entonces, contrajo segundas nupcias en 1625 con el Capitán Juan de Olariaga, natural de Vergara, provincia de Guipuzcoa, encomendero en Santiago de “Guayascate” (hijo del Capitán Pedro Pérez de Olariaga y de Isabel Martín Goyri). Doña Luisa dió poder para testar el 24-X-1699 y se extendió su testamento el 20-II-1670. Por su parte Olariaga — sin descendencia — testó el 11-XII-1681 y codicilio del 11VI-1686. Del primer enlace de doña Luisa con Sancho Paz de Figueroa quedaron estos hijos: a) Sancho Paz de Figueroa y Cabrera, que casó con María de Castro Polanco Herrera y Ramírez de Velasco, nieta del Gobernador Juan Ramírez de Velasco. Con sucesión. (6) 6 Deriva de ellos numerosa descendencia, ilustres vástagos algunos, como la Beata “Antula” Paz de Figueroa, el caudillo federal santiagueño Felipe Ibarra, el Vicepresidente de la República Marcos Paz, el dos veces primer Magistrado de la Nación General Julio A. Roca, para no citar sino a los más eminentes. Un hijo de los susodichos cónyuges Sancho de Paz y Figueroa Cabrera y María de Castro y Polanco fue; I) Juan de Paz de Figueroa Castro Polanco Herrera y Velasco, que casó con Catalina de Figueroa y Mendoza, a la que hizo madre de; II) Juan de Paz de Figueroa y Figueroa, quien con su mujer Gregoria Ibañez del Castrillo hubo a; III) Ignacia de Paz y Figueroa Ibañez, casada con Roque Jacinto López de

56

Tomo VII


b) Juan Pérez de Figueroa y Cabrera casado con Isabel de Toledo Pimentel; sin sucesión. c) Catalina Paz de Figueroa y Cabrera, que casó 1º con Francisco Arias de Saavedra y Velasco, y 2º con Jerónimo Cornejo Moyano. Con sucesión de ambos maridos. d) Elena Francisca Paz de Figueroa y Cabrera, que casó con Juan Alonso de Vera y Aragón Ardiles; con sucesión. B) María Maldonado de Torres — mi antepasada — llevó los apellidos y el nombre de su abuela materna. Unióse en matrimonio en 1604 con el Capitán Antonio Suárez Mexía y Chavero, nacido en 1586 feudatario de “Tulián” en 2ª vida y dueño de la estancia “Las Peñas”, en Córdoba (hijo del conquistador Antonio Suárez Mexía, natural de la villa portuguesa de Campomayor, Mayorazgo familiar y de su consorte María Chavero Abad, hija ella del veterano conquistador de Tucumán Alonso Abad y de su esposa Ana de Astudillo Chavero). Testó María Maldonado de Torres (Cabrera Villarroel) mediante codicilio el 7-X-1670, para afrontar, el 2-II-1678, el proceso fatal de convertirse en cenizas. Por su parte Antonio Suárez Mexía y Chavero, había otorgado un codicilio seis décadas atrás, el 11-XII-1618. La descendencia de tales 10os abuelos míos, prosigue en el capítulo que dedico al linaje de Suárez Mexía. C) Petronila de la Cerda (Cabrera Villarroel), adoptó el ilustre apellido de su tatarabuela, nacida en la gran línea de los Velasco (tataranieto del Fundador de La Rioja). Su hija resultó; IV) Sabina López de Velasco Paz de Figueroa, que casó con Vicente Díaz Gallo; de ellos viene; V) Pascuala Bailona Díaz Gallo López de Velasco, esposa de Juan Joseph de Iramain, progenitores de; VI) José Domingo de Iramain Díaz Gallo, marido de Francisca de Borjes Urrejola, en la que hubo a; VII) Jacoba de Iramain Borges, que se desposó con José Blas de Achaval y Castellanos, para procrear a; VIII) Toribio Cecilio de Achaval Iramain, que con su consorte Delia Ryan O’Donell resultan padres de; IX) Toribio Miguel de Achaval Ryan, marido de Beatriz Vivanco Alzaga, siendo su hija; X) Delia María de Achaval Vivanco, que casó con Alejandro Alberto de Estrada Elía ;padres de mi nuera; XI)Delia de Estrada Achaval, mujer de Hortensio Ibarguren Schindler, cuyos hijos, Cecilia de las Nieves, Delia María, Guadalupe, Carlos Hortensio, Mercedes, Rosario, y Alberto Ibarguren Estrada resultan por la presente línea genealógica, 14os nietos de los Fundadores de Córdoba, San Miguel de Tucumán y La Rioja; Jerónimo Luis de Cabrera, Diego de Villarroel y Juan Ramírez de Velasco, respectivamente.

Los Antepasados

57


Medinaceli. Casóse primeramente con el Capitán Hernando de Quintana de los Llanos, natural de Balmaceda, Vizcaya, avecindado luego en Santiago del Estero , donde fue titular de la encomienda de “Meaxa”. Le sorprendió la muerte en Madrid, a cuya corte viajó como Procurador del Cabildo de Santiago. Fueron sus hijos: a) Luis de Quintana y Cabrera. b) Juana de Quintana y Cabrera, que casó con el Maestre de Campo y Teniente de Gobernador de Córdoba, Diego Fernández de Salguero, natural de Jerez de los Caballeros. De ellos vienen los Salguero (Jerónimo Salguero y Cabrera, diputado al Congreso de Tucumán en 1816). c) Catalina de los Angeles de Quintana y Cabrera, monja en el monasterio de Santa Catalina de Córdoba. Petronila contrajo segundas nupcias con el Alguacil Mayor del Santo Oficio de Santa Fé y Alcalde de 1º voto en 1641, Luis de Navarrete o Francia Navarrete, natural del municipio de Miguelturra, provincia de Ciudad Real en España. Ella dió poderes para testar en Córdoba los días 6 y 14-IV-1628, falleció enseguida y su testamento protocolizóse el 16 de mayo siguiente. Con el segundo marido “miguelturreño”, dejó numerosa descendencia. (7) 7 Entre otros hijos a; I) Pedro Luis de Navarrete y Cabrera, que se casó con Isabel de Herrera y Ramírez de Velasco (nieta materna del Gobernador Juan Ramírez de Velasco). Son los padres de ; II) Petronila de Navarrete y Velasco, la cual con su marido Damián de Villafañe Guzmán y de la Cerda (tataranieto de Jerónimo Luis de Cabrera), hubo a; III) Petronila de Villafañe y Navarrete, esposa de José de Carranza Cabrera y Cárdenas (chozno de Jerónimo Luis de Cabrera), con el que dió la vida a; IV) Bartolomé Carranza y Villafañe, que casó con Josefa de Arce y Cabrera (de la rama de La Rioja). Fueron padres de; V) Catalina de Carranza y Arce, la cual con su marido Ignacio Dalmacio Vélez de Herrera y Baigorri hubo por hija a; VI) Juana Vélez de Herrera, que casó con Juan Inocencio de Carranza y Avila Carrera y Ferreyra (5º nieto de Jerónimo Luis de Cabrera). Su hija fue; VII) Mercedes Carranza Vélez, que contrajo matrimonio con José Estanislao Cáceres y Toledo Pimentel. Son los padres de; VIII) Genoveva Cáceres Carranza, que con su marido Luis Amadeo Croce procreó a; IX) José Luis Amadeo Cáceres, quien con su segunda esposa Julia de Rezábal y Bustillo, hubo a; X) Julia Amadeo Rezábal, que casó con Ricardo Sundblad Ramos Mexía. Son los padres a su vez de; XI) Julia Elena Sundblad Amadeo, mujer de Cosme Beccar Varela y Castro Videla; cuyo hijo; XII) Alfonso María Beccar Varela Sundblad es consorte de Estela Ibarguren Schindler. XIII) Sus hijos — mis nietos — Alfonso María, Carlos María, Estela Milagros y Luis

58

Tomo VII


D) Antonia de Cabrera y Zúñiga (Villarroel), la cual agregó al apellido paterno el de su bisabuela fundadora del Mayorazgo de la Torre de Palencia. Fue dotada con 6.000 pesos el 28-III1605, para casarse con el Capitán Miguel de Ardiles Medina (hijo de Miguel de Ardiles “el mozo” y de Bárbola Medina y Castro). No dejó sucesión de este enlace ni de un 2º con el “General” Cristóbal de Garay Saavedra, contraído el 13-IX1649. Fue Cristóbal Gobernador del Paraguay, y era hijo de Juan de Garay Becerra y de Juana de Saavedra — hermana de Hernandarias —; y por tanto nieto de Juan de Garay, el Fundador de Buenos Aires, y de su mujer Isabel de Becerra y Mendoza. Murió Cristóbal en 1673. E) Catalina de Villarroel (Cabrera), que adoptó el apellido y la bautizaron con el nombre de su madre. Profesó de monja en 1616. F) Francisca de Mendoza (Cabrera, Villarroel), llamada lo mismo que su bisabuela; Francisca de Mendoza, la esposa de Gonzalo Martel de la Puente. G) Miguel Jerónimo de Cabrera (Villarroel), el cual se denominó como su bisabuelo el Comendador desencomendado. Fue Alcalde de 1º voto en el Cabildo de Córdoba, Alguacil Mayor de la Inquisición y Patrono de la iglesia de San Francisco cordobesa. Contrajo matrimonio con María de Sanabria (hija del Gobernador Hernandarias de Saavedra y de su mujer Jerónima de Contreras; nieta paterna de Martín Suárez de Toledo y de María de Sanabria; nieta materna de Juan de Garay y de Isabel de Becerra y Mendoza; y bisnieta paterna materna de Mencía Calderón de Sanabria “La Adelantada”). Fueron sus hijos: a) Juana de Cabrera y Sanabria, que casó con el Capitán Pedro de Herrera y Ramírez de Velasco, natural de Santiago del Estero (hijo de Alonso de Herrera y Guzmán Castro y

María Beccar Varela Ibarguren, resultan, por esta línea genealógica, 14os nietos del fundador de Córdoba Jerónimo Luis de Cabrera, de Juan Ramírez de Velasco que fundó La Rioja, y de Diego de Villarroel, el cual estableció a San Miguel de Tucumán.

Los Antepasados

59


Polanco, y de Ana María Ramírez de Velasco). Con sucesión. (8) b) Catalina de Cabrera y Sanabria. c) Pedro Luis de Cabrera y Sanabria, que fue encomendero de las haciendas de “San Pedro” y “Quilino”, poseyó casas frente a la Iglesia cordobesa de Santo Domingo, y ejerció el Patronato familiar sobre la Iglesia de San Francisco. “Testó — copio a Martínez Villada — estando ciego, el 8VII-1674, declarando en el documento su genealogía de padres y abuelos”. Estuvo casado con su sobrina 2ª Teresa de Carranza y Cabrera, dotada el 18-VII-1657 (hija de Sebastián de Carranza y de la Torre y de Petronila Suárez de la Cerda Cabrera — esta prima hermana y suegra de Pedro Luis —; nieta paterna — Teresa — de Roque de la Torre Salas y de Francisca Ortiz de Carranza y Salinas; nieta materna de Antonio Suárez Mexía Chavero y de María Maldonado de Torres Villarroel, la cual era nieta de los fundadores de Córdoba y San Miguel de Tucumán; Jerónimo Luis de Cabrera y Diego de Villarroel, respectivamente, y del veterano conquistador tucumano Alonso Abad). Teresa de Carranza Cabrera, muerto su 8 Los esposos Herrera Velasco-Cabrera Sanabria hubieron entre sus hijos a; I) Ana de Herrera Velasco y Cabrera, que casó con José de Carranza y Suárez de Cabrera y Cabrera (tataranieto como su consorte, del Fundador Jerónimo Luis). Su hijo fue; II) Francisco Xavier de Carranza y Herrera, marido de Josefa de Cabrera y Jijena (tataranieta asimismo de Jerónimo Luis de Cabrera), con la cual hubo a; III) Juan José de Carranza y Cabrera, que celebró sus bodas con Claudia de Avila Molina Navarrete y Ferreyra Abad (de ello por otra rama, descienden el astrónomo Martín Gil, el novelista Gustavo Martínez Zuviría, el genealogista Miguel Angel Martínez Galvez). Uno de sus hijos fue; IV) Juan Inocencio de Carranza y Avila, que contrajo matrimonio con Juana Vélez de Herrera, siendo su hija; V) Mercedes Carranza Vélez, que tuvo por marido a José Estanislao de Cáceres Toledo Pimentel. Son los padres de; VI) Genoveva Cáceres Carranza, que con su marido Luis Amadeo Croce procreó a José Luis Amadeo Cáceres, bisabuelo de Alfonso María Beccar Varela, marido de mi hija Estela; por lo que mis nietos Alfonso María, Carlos María, Estela y Luis María Beccar Varela Ibarguren, resultan por esta línea sucesoria, 13os nietos del Fundador de Córdoba Jerónimo Luis de Cabrera, del Fundador de San Miguel de Tucumán Diego de Villarroel, del Fundador de Buenos Aires y Santa Fé Juan de Garay y del Fundador de La Rioja Juan Ramírez de Velasco; 12os nietos del Gobernador criollo Hernandarias de Saavedra; y 14os nietos de Mencía Calderón de Sanabria, “La Adelantada”.

60

Tomo VII


marido, volvióse a casar con Antonio Godoy Ponce de León, de lucida actuación en Córdoba. Hubo la señora sucesión en ambos matrimonios. (9) d) Jerónima de Cabrera y Sanabria. Casó el 17-V-1652 con Francisco de la Cámara Mexía y Astudillo, n. en 1610 (hijo de Francisco de la Cámara y de Ana Mexía Mirabal y Mancho; n.m. de Antonio Suárez Mexía y de Mariana Chavero Abad — ver los apellidos Mexía Mirabal, Abad, y Suárez Mexía). Dueño de la estancia “Localino” en Córdoba, ahí fue Alcalde de 1er voto, Mayordomo del Hospital y Tesorero de la Real Hacienda. Murió Francisco en Lima el 31-III-1657, y Jerónima dió poder para testar en Córdoba, el 5-XII-1660, falleciendo cinco días más tarde. Su testamento se protocolizó el 28-III-1661. Dichos cónyuges fueron padres de: Francisco y Manuel de la Cámara Cabrera. 9 Entre los hijos del primer enlace de Pedro Luis de Cabrera Sanabria con su sobrina Teresa de Carranza Suárez Cabrera, destaco a; I) Miguel Jerónimo de Cabrera y Carranza, casado con Leonor de Herrera y Velasco (hija de Felipe de Herrera y Guzmán Castro y Polanco, y de Ana María Ramírez de Velasco; nieta materna de Juan de Tapia y Vargas y de Leonor de Cervantes; bisnieta materna paterna de Juan Ramírez de Velasco). Fueron padres de; II) Isabel de Cabrera y Herrera Guzmán, que tuvo por marido a Ignacio Justo de Jibaja Saavedra, y por hija a; III) Josefa Jibaja y Cabrera de Herrera, la cual con su consorte Roque de Izaguirre, hubo a; IV) María Isabel de Izaguirre Jibaja y Cabrera, que casó con Antonio de Herrera Caballero; ambos engendrarían a; V) María Vicenta de Herrera Izaguirre esposa de Alonso de Quesada Bernabeu, cuyo hijo fue; VI) Sixto Quesada y Herrera, quien con su cónyuge Juana de Bedriñana y Robles engendró a; VII) Dalmira Quesada y Bedriñana, casada con Valentín Eusebio Ortiz Basualdo, padres de; VIII) Magdalena Ortiz Basualdo y Quesada, que dió su mano a José María Cantilo Muñoz, que la hizo madre de; IX) Dalmira Cantilo Ortiz Basualdo, mujer de Angel Gallardo Lebrero, cuyo hijo; X) Luis Francisco Gallardo Cantilo casóse con Celina Pirovano y Pirovano. Su primogénito es; XI) Juan Luis de la Cruz Gallardo Pirovano — mi yerno —, marido de Mariquita Ibarguren Schindler, y padre de mis nietos; Juan María, Milagros, María Eugenia y Catalina Gallardo Ibarguren. Estos chicos, por dicha progresión genealógica, resultan 14os nietos del Fundador de Córdoba Jerónimo Luis de Cabrera; del Fundador de San Miguel de Tucumán Diego de Villarroel; del Fundador de Santa Fé y Buenos Aires, Juan de Garay, del Fundador de La Rioja, Juan Ramírez de Velasco; 13os nietos del primer Gobernador “Hijo de la Tierra”, Hernandarias de Saavedra; y 15os nietos de doña Mencía Calderón de Sanabria “La Adelantada”.

Los Antepasados

61


e) María de Cabrera y Sanabria, mujer de Francisco Moyano Cornejo; sin posteridad. f) José de Cabrera y Sanabria, que falleció niño. H) Pedro de Cabrera (Villarroel), religioso, Guardián del Convento de Francisco en Córdoba. I) Félix de Cabrera y Zúñiga (Villarroel), que usó de segundo apellido el de su bisabuela materna. Fue Maestre de Campo y Alcalde ordinario del Cabildo cordobés en 1627. Otorgó testamento en su estancia “Totoral” — que heredó, en parte de su padre —, el 25-XII-1639. Dispuso se sepultara su cadáver en el enterratorio familiar de la Capilla Mayor de San Francisco. Habíase casado primeramente con Micaela Patiño de Velasco (hija de Alvaro Patiño, Factor de la Real Hacienda, y de Isabel de Velasco, vecina de Chichas). Murió Micaela a consecuencia del nacimiento de su hija Catalina, que apenas la sobrevivió tres meses. Entonces Félix de Zúñiga y Cabrera — como generalmente firmaba — contrajo 2as nupcias con Francisca de Mendoza, natural de Santa Fé, que fue dotada en 1625 con 16.596 pesos. (Ella era hija del Capitán Pedro García Arredondo y de María de Garay — viuda, que fuera, del ajusticiado por traidor al Rey, Gonzalo Martel de Cabrera — la cual tuvo por padres a Juan de Garay y a Isabel de Becerra y Mendoza). Fallecido don Félix, Francisca de Mendoza pasó a 3as nupcias con Gabriel de Tejeda y Guzmán (nieto del famoso Tristán de Tejeda). Los hijos procreados por los cónyuges Zúñiga CabreraMendoza Garay Arredondo fueron: a) Félix de Zúñiga Cabrera y Mendoza Garay Arredondo, Capitán y encomendero en Córdoba y allí se casó en 1656 con María de Argüello o Cortés (hija de Luis de Argüello y de Catalina Moyano Cornejo y Cortés). Son los padres de: a1) Félix de Cabrera y Cortés, Capitán de Milicia, que casó con Dionisia Celis de Burgos y Beaumont de Navarro. Entre sus descendientes resulta nieto de ellos Nicolás de Cabrera y Ceballos Celis de Burgos y Neto, el cual hubo sucesión con su esposa Tomasa de Allende y Vicentelo de la Rosa Carranza e Ibarguren — ver el apellido Ibarguren —. Resulta asimismo

62

Tomo VII


chozno de Félix de Cabrera y de Dionisia Celis, José Figueroa Alcorta, Presidente de la Nación Argentina, quien, por esta línea genealógica, viene a ser 8º nieto del Fundador Jerónimo Luis de Cabrera. a2) Miguel Luis de Cabrera y Cortés, que casó 1º con Jacinta Suárez Cabrera (hija de Ignacio Suárez Cabrera Velasco y de María Domínguez). Luego contrajo 2as nupcias con Teresa Ponce de León. De su primer enlace derivan, entre otras, las familias de; Cabrera Paz, Cabrera Olmos de Aguilera, Villada Cabrera, Villada Carranza, Villada Achaval, Lonardi Villada Achaval, Luque Capdevila Cabrera, Arenas Luque, etc, etc. a3) Diego de Cabrera y Cortés. Se casó con María Gigena Santesteban. De ellos deriva numerosa sucesión. (10). b) Antonia de Cabrera Zúñiga de Cabrera Mendoza Garay Arredondo, que casó en 1651 con Pedro Venegas de Toledo, natural de Chile, Oidor de la Audiencia de Santo Domingo. Con sucesión. c) Clemente de Cabrera Zúñiga de Cabrera Mendoza Garay Arredondo, fraile de la Orden de Santo Domingo. d) Pedro de Cabrera Zúñiga de Cabrera Mendoza Garay Arredondo, que falleció soltero. e) Francisco de Cabrera Zúñiga de Cabrera Mendoza Garay Arredondo.

10 Entre los hijos del matrimonio Cabrera Cortés-Gigena Santesteban anotó a; I) Josefa de Cabrera Gigena, que al casarse con Francisco Javier de Carranza y Herrera procreó a; II) Juan José de Carranza y Cabrera, el cual con su mujer Claudia de Avila Ferreyra Abad hubo a: III) Juan Inocencia de Carranza y Avila, quien con su esposa Juana Vélez de Herrera dió vida a: IV) Mercedes de Carranza Vélez, que contrajo nupcias con José Estanislao Cáceres y Toledo Pimentel, cuya hija fue; V) Genoveva Cáceres Carranza, consorte de Luis Amadeo Croce. Hubieron ellos doce hijos y uno de ellos fue; VI) José Luis Amadeo Cáceres que casó con Julia de Rezabal y Bustillo. Ambos son bisabuelos de Alfonso María Beccar Varela Sundblad Amadeo Rezabal, marido de Estela Ibarguren Schindler. En consecuencia mis nietos Alfonso María, Carlos María, Estela Milagros, y Luis María Beccar Varela Ibarguren Schindler, por el presente encadenamiento genealógico resultan 13os nietos de Jerónimo Luis de Cabrera, de Diego de Villarroel y de Juan Garay; y 14os nietos de doña Mencía Calderón de Sanabria, “La Adelantada”.

Los Antepasados

63


f) Miguel Luis de Cabrera Zúñiga de Cabrera Mendoza Garay Arredondo, que se ordenó sacerdote en la Compañía de Jesús. J) Juan de Cabrera y Zúñiga (Villarroel), fue el penúltimo hijo de Pedro Luis de Cabrera y Martel y de Catalina de Villarroel. Era Maestre de Campo y encomendero de “Quilino” y de “San Marcos”, y al pedir más mercedes al Rey ,en 1638, presentó una Información de nobleza y servicios, tanto suyos como de sus antepasados y parientes políticos. Estuvo casado con Mariana Garay y Saavedra; hija de Juan de Garay Becerra y de Juana de Saavedra — hermana de Hernandarias —; nieta paterna de Juan de Garay, Fundador de Santa Fé y Buenos Aires. Los esposos Cabrera Zúñiga-Garay Saavedra, solo hubieron descendencia femenina. K) Manuel de Cabrera Villarroel — el menor de la serie de hermanos —, se salvó de un naufragio al viajar a España. A raíz de ello hizo voto de ingreso a la Compañía de Jesús como padre jesuita. Cumplió su ofrenda y además, destinó la suma de 15.000 pesos a fin de que con ellos se edificara la Catedral de Córdoba. 6) Elena de Cabrera, fue hija natural de Jerónimo Luis de Cabrera, el Fundador. Contrajo matrimonio en 1591, con Andrés Mejía, uno de los fundadores de Córdoba. “Haré notar — acota Martínez Villada — que el Fundador puso a su hija bastarda el nombre de la primera mujer de su padre, y que ninguno de sus hijos o nietos legítimos usó el apellido Toledo de la abuela materna, como no lo usaron los descendientes de Don Antonio Luis de Cabrera”. 7) Alonso de Zúñiga, a quien Martínez Villada supone también hijo extramatrimonial del Fundador, pues, en el repartimiento de los solares de la ciudad de Córdoba, aquel aparece, en la misma manzana, como copropietario con los hermanos Pedro Luis, Petronila y Francisca de Cabrera. “Esta circunstancia, el título de Don, el apellido Zúñiga de la bisabuela paterna, llevado constantemente por los descendientes del Fundador, y el nombre de Alonso de tíos y abuelos de la Casa de Martel, fundan — a juicio de Martínez Villada — una prueba de indicios digna de atención”.

64

Tomo VII


Ia — ANTONIO LUIS DE CABRERA Y TOLEDO — mi antepasado —en el “Itinerario” (11) genealógico salido de su pluma se declaró “hijo legítimo” — “primogénito” agrega, quizá por ser el mayor de los vástagos sin bastardía — “del Comendador Don Miguel Gerónimo Luys de Cabrera ... casado segunda vez con mi señora madre Doña María de Toledo”. Antonio era sevillano de nacimiento y, en Sevilla, transcurrió su infancia en casa de su prima Leonor de Rojas y Toledo — hija de Beatriz de Toledo (hermana de Doña María) y de Alonso Sánchez de Rojas, su marido. El 1-VII-1569, ese gajo de noble estirpe impulsado por la ambición soñada de conquistarse un porvenir sobresaliente, cruzó el anchuroso piélago para arraigar en el nuevo mundo. No sabemos si acá o en España casó con Catalina de Rivera, en la que hubo por 11 He compulsado dos copias distintas del “Itinerario”, las cuales registran algunas diferencias de redacción, no esenciales entre sí: La que trae el libro Los Cabrera de Luis G. Martínez Villada, cuyo documento se encuentra en un expediente de 20 fojas caratulado “Autos de la vacante de Famatina y Sañogasta, jurisdicción de La Rioja y merced hecha a Dn. Juan Bazán Cabrera, 1736” — que en 1934 figuraba entre los papeles de Monseñor Pablo Cabrera. Y otro testimonio que bajo el título de Documentos para la Genealogía de los Cabrera, publicó el Boletín del Instituto de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta, Nº 13, en 1944; cuyos originales obraban en poder de la Sra. María Cornejo de Michel Torino, compaginando el manuscrito Gracias de la Casa de los Castellanos, formado por Reales Cédulas, Relaciones y Probanzas de Méritos y Servicios, que compiló don José Francisco Tineo, en Salta, el año 1795. En lo referente a los Cabrera figura incluída una Probanza solicitada por el Maestre de Campo José Luis de Cabrera Duarte de Meneses (biznieto del autor del “Itinerario”) al Alcalde de La Rioja, Capitán Domingo de Castro, quien, a falta de Escribano, el 29-VIII-1698, certificó que el interesado (transcribo con ortografía moderna) “ante mí presentó unos cuadernos de autos jurídicos, y me pidió que, en relación suscinta, diera fé y testimonio de su genealogía ,méritos y servicios de sus antepasados, de todos cuatro abolengos; y poniéndola en efecto, con vista de los autos, es como sigue. Primeramente: Consta por un Itinerario, a fojas 128 en dichos autos, hecho por Antonio Luis de Cabrera, que sacado a la letra dicho Itinerario es como sigue”.... (Aquí la versión del escrito que posee la Sra. de Michel Torino) ... “Itinerario sacado — según don Antonio — de los testimonios autorizados que traje de Sevilla, que quedan sus originales, como tengo referido, en casa de doña Cathalina Manuel y sus descendientes” — se lee en una de las copias; “en casa de mis deudos — se lee en otra copia; “menos un breve, que original queda en dicha ciudad (Sevilla) en los archivos de la capilla del Obispo, en la Iglesia Mayor, el cual es guardado por el dicho Obispo, y perteneciente a mí y deudos y va firmado de mi nombre. Y es fecho (el “Itinerario”) en esta isla de Santo Domingo en catorce días del mes de febrero de mil quinientos y ochenta y nueve años”. Firmado: “Don Antonio Luis de Cabrera”.

Los Antepasados

65


única hija a Antonia de la Cerda. Solo consta que ya viudo — cual lo expresa el propio interesado —, “el año 1577 me proveyó Su Magestad por Gobernador de la isla la Margarita, en el mar Océano, adonde me casé con doña Catalina Dorantes de Trejo, viuda que fue de Andrés Ordoñez de Salamanca, Tesorero que fue de dicha isla”. Gobernaba nuestro hombre aquella ínsula, frente a las costas venezolanas de Cumaná, cuando el Virrey del Perú, Marqués de Cañete, lo sacó de allí, llamándolo a Lima para destinarlo a cooperar en la lucha contra los piráticos golpes de mano que, desde las aguas del Caribe, realizaba el “Dragón enemigo Inglés”. (Drake, el cual en 1585 había atacado, sin éxito a Cartagena de Indias, con 23 naves y 2,500 hombre; y en 1586, saqueó la ciudad de Santo Domingo, ocupándola y exigiendo un rescate de 25.000 ducados). (12) Era el Virrey García Hurtado de Mendoza — 4º Marqués de Cañete — sobrino 2º de Antonio Luis de Cabrera, por ser hijo de Andrés Hurtado de Mendoza y Cabrera; nieto de Isabel de Cabrera Bobadilla; bisnieto de Andrés de Cabrera, Conde de Chinchón; y 12 El Padre Lozano, en su Historia, comete un error garrafal cuando estampa que Antonio Luis de Cabrera había actuado ya, desde 1561, en el escenario peruano junto con Ñuflo de Chaves, en los “Llanos de Tarangín”, territorio chiquiteño donde se fundó el pueblo de “La Barranca”, asolado por los indios chiriguanos, que dieron muerte a sus vecinos, entre los que el cronista Ruy Díaz de Guzmán incluye a “Antón Cabrera”. Cree Lozano que Guzmán se engaño, “por que este caballero se libró no se con que ocasión de esta desgracia, acaecida el año de 1562, en el gobierno del Virrey Conde de Nieva, pues el año de 1567, por merced del Señor Felipe Segundo, pasó a servir el empleo de Gobernador de La Margarita, donde casó con Catalina Dorantes, de quien tuvo larga sucesión, y vivía aún en 1589, en que su sobrino el Marqués de Cañete, Don García Hurtado de Mendoza, le envió llamar al Perú, y con esta ocasión la hubo para que sus descendientes vinieses a ennoblecer esta provincia del Tucumán, avencindándose en La Rioja, de donde se irán propagando por las ciudades de esta Gobernación, en que se precian de herederos de su antigua y calificada nobleza, las principales familias de ella”. Lozano confunde, según se ve, a Antonio Luis de Cabrera con Antón Cabrera, nacido éste en Loja por 1515, hijo de Hernán Ruiz Manos Albas y de Gracia de Pinedo, sobrino del “Veedor Alonso de Cabrera”, con quien aquel vino en 1538 al Río de la Plata embarcado en “La Marañona”, para establecerse en la Asunción del Paraguay. Como conquistador tuvo meritoria foja de servicios. Acompaño a Ñuflo de Chaves en su jornada a los “Xarayes”, que dió por resultado la erección de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Testigo en la probanza de méritos de su jefe, Antón declaró en 1561 que “se halló presente en el desposorio de Chaves. Seguramente Díaz de Guzmán tiene razón cuando afirma que Antón Cabrera fue muerto en “La Barranca”.

66

Tomo VII


tataranieto de Pedro López de Madrid y de María Alonso de Cabrera, bisabuelos estos del antedicho Gobernador de La Margarita. A bordo de una embarcación cañonera pues, Antonio Luis incursionaría por el mar de las Antillas en perseguimiento de la flota del “Dragón Inglés”. Y en 1589, en algún intervalo de sus riesgosas andanzas, en la recientemente asaltada “Isla de Sancto Domingo”, el nuestro personaje se dió a escribir el “Itinerario” genealógico de su ascendencia paterna; documento que adolece de no pocas imprecisiones — algunas advertidas y comentadas por Martínez Villada, en su epónimo volumen de 1938. De todos modos, pese a los yerros veniales del “Itinerario”, la verdad es que el árbol familiar de los Cabrera tupe sus extensas ramas con los apellidos mas ilustres de España. (13). Vuelto al Perú, después de sus actividades antillanas, “Antonio de Cabrera, persona de edad, prudencia e inteligencia” — indica el respectivo decreto — fue nombrado en 1590, por su sobrino el Virrey Marqués de Cañete, Corregidor de Vilcabamba, con encargo especial de encarar la posible explotación de las minas de plata de ese distrito. Y exagerando al doble la antigüedad americana del candidato, el Virrey estampaba que “ha más de quarenta años que está en las Indias”. Asimismo don Antonio recibió en premio, por dos vidas, la encomienda del pueblo “El Paso”, próximo a la villa de Oropesa, en el valle de Cochabamba; como también regenteó el corregimiento de Andahuaylas, en el actual departamento peruano de Ayacucho. Antes que su esposa, mi antepasado tuvo cita con la muerte en las postrimerías del siglo XVI o primeros años del XVII.

13 Apellidos conocidísimos y de gran prestigio en el reino; como lo tenían entonces el abolengo y la nobleza en todos los países civilizados. Por eso es que Cervantes pone en boca de don Quijote la siguiente respuesta a la pregunta del caminante Vivaldo — nacido en la familia de los Cachopines de Laredo —, quien se interesó en averiguar el linaje de Dulcinea: “No es de los antiguos Curcios, Gayos y Cipiones romanos, ni los modernos Colonas y Ursinos; ni de los Moncada y Requesenes de Cataluña; ni menos de los Rebellas y Villanovas de Valencia; Palafoxes, Nuzas, Rocabertis, Corellas, Lunas, Alagones, Urreas, Foces y Gurreas de Aragón; Cerdas, Manriques, Mendozas y Guzmanes de Castilla; Alencastros, Pallas y Meneses de Portugal; pero es de los del Toboso de la Mancha, linaje aunque moderno, tal, que puede dar generoso principio a las más ilustres familias de los venideros siglos’.

Los Antepasados

67


Antonio Luis de Cabrera y Toledo — según dijimos — habíase casado dos veces; primero con Catalina de Rivera y, en 2as nupcias, con Catalina Dorantes de Trejo, viuda por su parte del Tesorero Andrés Ordoñez de Salamanca. Esta señora testó — ya muerto Cabrera — en La Plata (Charcas), ante el Escribano Gaspar Nuñez de Chaves, el 26-III-1608. Fruto del primer enlace de don Antonio fue: 1) Antonia de la Cerda ,que casó con Juan de Rivera, vecino de Sevilla. Con Catalina Dorantes de Trejo hubo el susodicho antepasado estos hijos: 2) Miguel Jerónimo de Cabrera, Encomendero de “El Paso” en 2ª vida. De joven fue paje del Virrey Marqués de Cañete — su primo — a órdenes de la Virreina Teresa de Castro y de la Cueva. Posteriormente litigó contra su sobrino nieto en 4º grado, Martín de Guzmán y Cabrera, residente en Sevilla sobre la sucesión y derecho a aquel famoso Mayorazgo de la Torre de Palencia; sin éxito, en definitiva, pues el bien y sus campos aledaños permanecieron en cabeza del lejano deudo de la rama sevillana. 3) Jerónima de la Cerda. 4) Pedro de Cabrera. (Así figura nombrado en el “Itinerario” de su padre y testamento de su madre. El historiador Martínez Villada lo omite en su libro Los Cabrera y lo reemplaza a Pedro por un “Rodrigo Dorantes Cabrera”). 5) Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera — mi antepasado — que sigue en II. 6) Adauto Luis de Cabrera que, como su hermano Félix, se avecindó en La Rioja, desempeñándose allí como Tesorero de la Santa Cruzada y casándose con mi 10ª abuela Teresa de Cepeda Villarroel — que desde 1610 era viuda de mi antepasado Gonzalo Duarte de Meneses (ver su apellido), del que había heredado la encomienda de “Bichigasta” en 2ª vida. En 1639 Adauto de Cabrera ya no vivía. Por su parte la señora testó en 1664. Era ella hija de Alonso de Cepeda — de la familia de Santa Teresa de Jesús — y de Juana de Villarroel y Torres; ésta, hija del Fundador de San Miguel de Tucumán, Diego de

68

Tomo VII


Villarroel y de su mujer María Maldonado de Torres. (Ver los linajes de Cepeda y Villarroel). Don Adauto y doña Teresa procrearon una sola hija: A) Catalina Dorantes de Trejo y Cabrera, la cual tuvo por marido al “General”Juan de Adaro y Arrázola, venido de Chile a la provincia de Cuyo como Corregidor, en 1632, al mando de dos compañías, enviado por el Gobernador de aquel “Reyno” trasandino, Francisco Lasso de la Vega, a fin de combatir a los indios huarpes, rebelados en apoyo del cacique calchaquí Chelemín, promotor del “gran alzamiento” (1630-1637). De “San Juan de la Frontera”, Adaro pasó a La Rioja con 86 soldados, para unirse al Maese de Campo Jerónimo Luis de Cabrera (nieto). Los indios del Valle Fértil y de Guandacol recibieron un duro escarmiento. En Valle Fértil y Angacoa, Adaro levantó los reductos fortificados de “Nuestra Señora del Rosario” y de la “Asunción de la Vega”, respectivamente; y a los caciques e indios prisioneros que tomó, los condujo a San Juan, donde algunos fueron ahorcados y los demás repartidos entre los encomenderos sanjuaninos. Juan de Adaro era natural de Bilbao; hijo de Juan Bautista de Adaro y de María “Estizdeguague” (Astiz de Yagüe?); nieto de Sebastián de Adaro y de Antonia “Arrasolaga”. Llegó de España a Chile en los galeones de la Real Armada, el 4-III1620, junto con su tío el doctor Jacobo Adaro de San Martín, Fiscal de la Audiencia de Santiago. En este lado de los Andes, fue encomendero de los pueblos riojanos de “Aminga” y “Machigasta”; y el 12-I-1639, en San Miguel de Tucumán, a raíz de su matrimonio celebrado con Catalina Dorantes de Cabrera, la madre de ésta, Teresa de Cepeda Villarroel, otorgó la respectiva “Carta de Dote”. Los expresados cónyuges prolongaron conocida sucesión. (14) 14 Fallecida su esposa, Juan de Adaro contrajo 2as nupcias en Jujuy, con Juana de Zárate y Ovando; hija del Maestre de Campo Juan de Ovando y Zárate, Alcalde de Jujuy en 1647, y de María Martínez de Tejada; nieta paterna del Escribano encomendero Gutierre Velázquez de Ovando y de Juana de Zárate; nieta materna del Capitán Pedro Martínez de Tejada y de Dorotea del Campo; bisnieta paterna materna del famoso conquistador Pedro de Zárate — nativo de Aranguiz, en Alava — venido al Perú en 1554, y fundador, en el valle de Jujuy, de las ciudades de Nieva y San Francisco de Alava, y de su mujer Petronila de Castro — viuda de Juan Villanueva y

Los Antepasados

69


II — FELIX DE MENDOZA ZUÑIGA Y CABRERA nació antes de 1589 — tal vez en la Isla Margarita — y, a su debido tiempo, “en la ciudad de San Lorenzo, en la provincia de Santa Cruz de la Sierra”, contrajo matrimonio con Elvira Manrique de Lara Osorio y Chaves; hija de Diego Osorio — quien sirvió mas de treinta años en la provincia de Santa Cruz con cargos de Capitán, Maestre de Campo, Justicia Mayor y Teniente de Gobernador General, gastando mucha de su hacienda en jornadas y facciones que hizo del Real Servicio” — y de María de Mendoza y Chaves Manrique de Lara, casados en 1575. Dicha señora, hija a su vez del célebre Ñuflo de Chaves y de su mujer Elvira Manrique de Angulo y Mendoza; ésta hija del ilustre don Francisco de Mendoza — de la Casa Condal de Castrojeriz — y de María de Angulo, su 2ª consorte. (Ver los linajes de Chaves y Mendoza, donde se relatan, respectivamente, las hazañas de Ñuflo, la vida novelesca de don Francisco, y las trágicas muertes de ambos conquistadores). ¿Debido a que don Félix — hijo de Antonio Luis de Cabrera y de Catalina Dorantes de Trejo — antepuso a su apellido paterno los de Mendoza y Zúñiga?. Zúñiga — ya lo sabemos — apellidábase una de las bisabuelas suyas. Respecto al de Mendoza, el “Itinerario” genealógico de los Cabrera afirmaba que estos, por la línea de los Toledo, eran descendientes de “la Casa de Ruys y Mendoza”; o sea de Ruy Díaz de Mendoza, 1er Conde de Castrojeriz, cuyo título le fue conferido por los Reyes Católicos el 22-IV-1476. Ruy de Mendoza estuvo casado con Beatriz de Guzmán (hija de Alvar Pérez de Guzmán, Señor de Orgaz y de Beatriz de encomendera de Humahuaca; chozna de Juan Ortiz de Zárate y de Inés de Gaona, vecinos alaveses de Aranguiz. Por su parte, aquella Dorotea del Campo — abuela materna de la 2ª consorte de Adaro — fue hija del Capitán Cosme del Campo, vecino de Santiago del Estero y fundador de Jujuy con Argañaraz, y de María Carrizo de Garnica — hija del conquistador Nicolás de Garnica. Fallecido Martínez de Tejada, Dorotea casóse con Cristóbal de Luyando Ortiz de Zárate; son los padres de Josefa Ortiz de Luyando o del Campo y Zárate, que tomó por marido a mi antepasado Juan de Escobar Castellanos — viudo de Isabel de Abreu y Tenorio. (Ver el apellido Castellanos). Testó Juan de Adaro en abril de 1673, en San Salvador de Jujuy, ante el Alcalde Bartolomé Rodríguez de Abreu. Declaró entonces por vástagos de sus 2as nupcias a “tres hijos varones llamados todos Juanes, que fallecieron, y a María de Adaro y Zárate, que solo se halla viva”. En 1680, en Jujuy, María de Adaro y Zárate reclamaba su herencia por medio del tutor Pedro Martínez de Tejada.

70

Tomo VII


Silva). Tales antecedentes familiares fundamentaban el derecho de don Félix para usar el apellido de los Conde de Castrojeriz; antecesores también de su mujer doña Elvira, al través del bisabuelo de ella, el desventurado conquistador rioplatense don Francisco de Mendoza. Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera y Elvira Manrique se casaron en la villa cruceña de “San Lorenzo”; así consta en una “información”, ante 4 testigos, levantada más tarde en La Plata, el 19-I-1629, por el doctor Pascual Perechos, Arcediano y Vicario General de dicho Arzobispado, con intervención del Escribano Juan de Arteaga, en vísperas del matrimonio del hijo de ellos; Antonio Luis de Cabrera — cuyo documento, en testimonio autorizado, forma parte del manuscrito “Gracias de la Casa de Castellanos” — hoy en poder de la señora salteña María Rosa Cornejo de Michel Torino. Consta también, por un auto de “Encomienda”, fecho en la ciudad de Córdoba el 9-II-1651, dada por el Gobernador del Tucumán Gil Negrete, en favor del hijo de Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera, que este sirvió “a Su Magestad en la provincia de Santa Cruz de la Sierra por más tiempo de veinte años, con cargos de Capitán Almirante, de Alférez General, Sargento Mayor, Maestre de Campo General y Teniente de Capitán General, y fue descubridor de la provincia de los Mojos, y conquistador, donde redujo y puso debajo de la obediencia de Su magestad a otras provincias, y pobló la ciudad de la Santísima Trinidad, y acudió al castigo de los indios Chiriguanos y otros casos y negocios de mucha gravedad y cuenta”. Avecindado luego en el Tucumán, Félix de Mendoza, “peligrando la vida en muchas ocasiones”, tuvo que defender a La Rioja, “infestada y abominada de enemigos que llegaron hasta la cercanías de la ciudad”. Y cuando mi antepasado ocupó el puesto de Teniente de Gobernador de la ciudad de San Miguel de Tucumán, “mostró asimismo valor en todas las ocasiones de su defensa, cuidado y prevención, obrando con arte y sabiduría, de tal manera que muchos pueblos de indios belicosos se redujeron y pusieron en paz, y el día de hoy están ellos en servidumbre” — al decir del Padre Lozano. El Gran Alzamiento Calchaquí

Los Antepasados

71


Tales acciones bélicas correspondieron al llamado “Gran Alzamiento Calchaquí” (1630-1637), cuyas causas inmediatas se remontan — según Lozano — a 1627, cuando el Gobernador Felipe de Albornoz se hizo cargo de la gobernación tucumana en reemplazo de Juan Alonso de Vera y Zárate. Parece que Albornoz, por falta de conocimiento de los indios, trató ignominiosamente a los caciques calchaquíes que vinieron a cumplimentarlo, mandándolos, “no sé porqué desmán”, azotar y rapar la cabellera, agravio mayor que se le podía hacer a aquella gente altiva. Despechados, pues, volvieron los curacas a sus reductos montañeses resueltos a vengarse. Corrido cierto tiempo, como primera medida, los calchaquíes echaron de sus tierras a algunos indios que trabajaban en una reducción de frailes mercedarios, cuyos religiosos habían entrado a sus valles después que salieron los jesuítas. Y a principios de 1630, un fuerte conjunto rebelde penetró de madrugada a la hacienda de “Acsibi”, matando a flechazos al encomendero Juan Ortiz de Urbina, a su cuñado Lorenzo Fajardo, a las mujeres de ambos, a un molinero español, a Diego de Urbina, hijo del nombrado feudatario, y a un indio del servicio de la finca; dando sus cadáveres a comer a los perros, mientras ponían fuego a la casa y se llevaban a cuatro doncellas cautivas, hijas de Urbina; las cuales, posteriormente, en el lugar de “Malcachisco, les quitó (a los bárbaros) por fuerza de armas mi Teniente desta ciudad”; Garcí Sánchez de Garnica — como le escribió al Rey, desde Salta, el Gobernador Albornoz el 6-XI-1630. Consumada esa primera venganza, los feroces calchaquíes asesinaron a un fraile franciscano llamado Grave, que venía de Chile, y acertó a pasar por aquel lugar, y a dos indios de su servicio que con él viajaban. Poco después cuatro personas más corrían la misma suerte, entre ellas un español, Francisco Menéndez, que se disponía a atravesar la cordillera. Sesenta indios “del pueblo de los chiquanas y otros muchos del pueblo de los Coype” pagaron también con sus vidas el estar encomendados a los españoles. A todo esto el Gobernador Albornoz, secundado por su Maestre de Campo Juan Juárez Baviano — encomendero de Santiago del Estero —, salió de Salta el 23-XI-1630, al frente de 104 españoles de esta ciudad, de Esteco y de Jujuy, y de 300 indios amigos, a escarmentar a los “luracataos”, sichigastas”, “taquigastas”, “gualfingastas”, “animanáes” y otras parcialidades, tomándoles su fuerte o pucará (en el actual departamento salteño de Molinos)

72

Tomo VII


derrotándolos y ejecutando a los principales culpables de las matanzas de “Acsibi”. Pero los enfurecidos calchaquíes aún se enardecen más; rehacen sus armas y pertrechos y logran realizar un levantamiento general, matando a traición al Justicia Mayor Juan de Abreu, que con 18 soldados y un fraile franciscano estaba empadronando los indios del cacique “Voimba” en el valle catamarqueño de “Yocavil”, sin que ninguno de aquellos yanaconas se escapase tampoco de la saña de los rebeldes; que en seguida acometieron el fortín cercano y ultimaron al Capitán Francisco Nuñez Roldán, que se defendió heroicamente, a un sobrino suyo y a 20 españoles más “que estaban en la labor de cierta acequia”. Todas las tribus del Tucumán se levantan; en Salta y Jujuy, en la frontera de Londres y La Rioja. En estas últimas comarcas los “andalgalaes”, “famatinas”, “capayanes” y “guandacoles” persiguen “a sangre y fuego a cualquiera que de europeo se tuviera, y aún llegaron en algunas partes a dar cruel tormento a las indias que habían concebido de español, solo por este respecto” — expresa el Padre Lozano. En el valle de Andalgalá, los insurrectos acaudillados por el cacique Chelemín, inmolaron a Juan Cuellar, a Antonio Fernández, a Lázaro Gómez y a sus mujeres e hijos, que estaban todos “descuidadas en sus haciendas ... sin perdonar a doncellas hermosas, ni niños tiernos; y con estos se alzaron a un tiempo los del pueblo de Aconquija, que está a nueve leguas de la ciudad de San Miguel de Tucumán” — cual le escribió el Gobernador Albornoz al Rey. En el Chaco mismo, los indios de la región, conectados con los calchaquíes, ultimaron al Maese de Campo Juan Vázquez de Tapia y a otros soldados que guardaban el fortín que fundara el General Martín de Ledesma y Valderrama. Y desde el valle Calchaquí hasta la cordillera de Chile, aquellos aborígenes, ebrios de sangre y destrucción, “saquearon haciendas, mataron y esparcieron ganados, talaron mieses y dieron muerte a cuantos blancos hubieran a las manos, sin excluir a clérigos y religiosos, cometiendo contra la religión — es Lozano quien lo narra — mil sacrilegios y desacatos, pegando fuego a los templos, rasgando sagradas imágenes, escarneciendo de las ceremonias santas, y profanando los ornamentos y vasos sagrados de las Iglesias, bebiendo en estos su inmunda y asquerosa chicha. Así murió martirizado — por los indios “atiles” — el fraile mercedario Antonio Torino”.

Los Antepasados

73


El Gobernador Albornoz había nombrado por jefe militar de Jujuy, Salta y Esteco, a Alonso de Rivera; y para las jursidicciones de Londres y La Rioja a Jerónimo Luis de Cabrera (nieto), a quien secundaban sus Capitanes Gregorio de Luna y Cárdenas (mi antepasado) y Juan Contreras. Y cuando los indios de ese último sector trataron de asaltar, por tres veces, a la ciudad de La Rioja, con ímpetu furioso — para decirlo con palabras concluyentes de Lozano —, “se señaló con singular aplauso de todos, el valor y denuedo del General don Félix de Mendoza Luis de Cabrera, hijo del Gobernador de la Margarita”, que “saliendo por caudillo de nuestra gente, dió muerte a muchos y a los demás puso en fuga, consiguiendo de ellos una gran victoria. Y en la misma batalla sirvió con mucho crédito su hijo don Antonio Luis de Cabrera, que sirvió el empleo de Capitán, y después ascendió a Sargento Mayor”. Mas tarde los “aconquijas” arremetieron, en mayor número, contra el poblado de San Miguel de Tucumán, con ánimo de borrarlo del mapa. Entonces — transcribo al cronista jesuita Guevara — “fueron rechazados de su Teniente General Don Feliz Mendoza y Luis de Cabrera. Y saliendo de la ciudad con algunas compañías su hijo Don Antonio Luis de Cabrera, siguió al enemigo, y con valor e industria redujo a la paz a los Aconquijas, Pipanacos y Colpes; acción gloriosa que lo hizo digno de las encomiendas de estos pueblos, conque años después remuneró sus méritos el Governador Don Francisco Gil Negrete. También se tuvo la fortuna de apresar al Caudillo de los rebeldes Chelemán y, con cruel, pero merecida muerte, finó en Londres para terror de los amotinados” Algunas escrituras de las que fue parte mi antepasado Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera En los viejos protocolos notariales que se conservan en el Archivo Histórico de San Miguel de Tucumán, consta; Que el 9-IX1631, en la ciudad de La Rioja, por escritura pasada ante el Escribano Gregorio Martínez de Campuzano, los hermanos Adauto Luis de Cabrera y Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera celebraron un convenio relativo a los bienes de Valeriana Duarte de Meneses, hijastra de Adauto y nuera de Félix. En la tucumana San Miguel, el 18-II-1633, a pedido de Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera, se protocolizó un amojonamiento sobre ciertas tierras que

74

Tomo VII


correspondían a los cónyuges Antonio Luis de Cabrera y Valeriana Duarte de Meneses — hijo y nuera de don Félix — en su carácter de legítimos herederos del “Coronel” Gonzalo Duarte de Meneses. Y el 2-V-1642, en la misma ciudad tendida al pié de los contrafuertes del Aconquija, Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera, a nombre de aquel hijo y nuera suyos, vendió a la Compañía de Jesús, representada en la escritura por el clérigo Pedro de Hortensio, una fracción de campo denominada “Nipoquenil”, junto al río “Sucuma”. (Esta tierra, llamada indistintamente “Nipoquenil” o “Nicupile”, a la vera del “Sucuma”, fue concedida de merced a Gonzalo Duarte de Meneses, quien tomó posesión de ella el 20-X1589, con otros pueblos de indios encomendados. Todo lo cual se detalla en el linaje de Meneses, donde resumo la biografía de Gonzalo). Félix de Mendoza Zúñiga y Luis de Cabrera y Elvira Manrique de Lara Osorio y Chaves — mis 10os abuelos — procrearon este solo hijo: III — ANTONIO LUIS DE CABRERA, vecino de La Rioja, Capitán, Sargento Mayor y Alcalde ordinario de esa ciudad en 1646; que había peleado junto a su padre contra los calchaquíes alzados en defensa de La Rioja y de San Miguel de Tucumán; por lo cual — como sabemos —, por decreto fechado en Córdoba el 9-II1651, el Gobernador tucumano Francisco Gil Negrete le dió en encomienda a los pueblos de indios Aconquijas, Pipanacos y Colpes, “por ser su persona benemérita ... hombre noble, caballero hijodalgo de ilustre y esclarecida sangre, descendiente de los primeros conquistadores y pobladores de esta provincia, donde ha servido a Su Majestad en la guerra de ella, derramando su sangre con mucho valor, reputación y lucimiento de su persona, armas y criados, a su costa y minción, y en especial lo ha hecho el General don Félix de Mendoza, su padre, peligrando la vida en muchas ocasiones ... cuando el alzamiento de Calchaquí ... Y el dicho Sargento Mayor don Antonio Luis de Cabrera, su hijo, a continuado los (servicios) suyos en esta provincia, en el dicho alzamiento y defensa de la ciudad de La Rioja, acudiendo como principal soldado. Y en la ciudad de Tucumán salió con una escuadra y compañía de soldados contra los indios Aconquijas que la iban a asaltar, y se pusieron en vía. Y asimismo ocupando el puesto de Ayudante se halló en otra

Los Antepasados

75


facción de importancia, favoreciendo de los enemigos a la ciudad de Londres; y después ocupó el puesto de Capitán y Sargento Mayor de dicha ciudad de La Rioja”. Por lo demás, Jerónimo Luis de Cabrera (nieto), “Cabo y Gobernador de la gente de guerra de esta provincia de Tucumán”, al establecer por 5ª vez a la despoblada ciudad de “San Juan Bautista de la Rivera” — ex Londres — en el valle de Pomán, por documento de fecha 9-IX-1936, lo reconocía ,junto con 20 pobladores más, a su primo Antonio de Cabrera, como vecino “feudatario” de aquel inconsistente asiento. (15) Antonio Luis de Cabrera y Manrique de Lara Osorio y Chaves, habíase casado con Valeriana Duarte de Meneses y por tal motivo se mandó promover anteriormente “Información” de libertad y soltería, ante la autoridad eclesiástica de Charcas, el 19-I-1629; o sea ante el Arcediano Provisor y Vicario General de aquel Obispado, Doctor Pascual Peroches, y el Escribano Juan de Arteaga. Doña Valeriana — como consta en ese y en todos los documentos que a ella se refieren — era hija del “Coronel” Gonzalo Duarte de Meneses y de su esposa Teresa de Cepeda y Villarroel (que al enviudar Teresa de su marido pasó a 2as nupcias con Adauto Luis de Cabrera, tío carnal de su yerno Antonio Luis de Cabrera); hija ella del Capitán Alonso de Cepeda y de María de Villarroel Maldonado; la cual, a su vez, era hija del Capitán Diego de Villarroel, fundador de la ciudad de San Miguel de Tucumán; cuyos 15 La ciudad de “Londres” — denominada así en conmemoración del segundo enlace de Felipe II con la inglesa María Tudor — fue fundada: 1º; En 1558, en el valle catamarqueño de “Quinmivil”, de orden de Juan Pérez de Zorita, por medio de su Lugarteniente Julián Sedeño; la ciudad resultó destruída varios años mas tarde por los indios calchaquíes. 2ª; Se refundó en 1562 en el valle de “Conando”, en Andalgalá. 3ª; La volvió a instalar en 1607 el Gobernador del Tucumán Alonso de la Rivera por medio de su Teniente Gaspar Doncel, donde actualmente se halla la ciudad catamarqueña de Belén. Doncel le dió el nombre de “San Juan Bautista de la Rivera”. 4ª; Entre 1611 y 1617 cambió la ciudad su centro urbano y posteriormente se despobló. 5ª; en 1633 la reedificó Jerónimo Luis de Cabrera (nieto) en el valle de “Pomán”. 6ª; En 1683 el Gobernador tucumano Fernando de Mendoza y Mate de Luna resolvió trasladar de nuevo a “Londres”, con el nombre de “San Fernando del Valle de Catamarca”, a este valle. Años después, en 1693, se levantó la población a la margen derecha del río “Choya” a 4 kilómetros al oeste de “Valle Viejo”. 7ª; Finalmente ahora la localidad de “Londres” forma parte del departamento catamarqueño de Belén, en la margen del arroyo “Londres”, cerca de su desembocadura en el “Hualfín”.

76

Tomo VII


antecedentes familiares, así como los de su mujer María Maldonado de Torres, se tratan en el capítulo que dedico al linaje de Villarroel. Asimismo remito al lector al estudio de los apellidos Cepeda y Meneses, que corresponden a los antepasados inmediatos de doña Valeriana. Antonio Luis de Cabrera debe de haber muerto durante el año 1646, siendo “Alcalde hordinario de primer boto” de La Rioja. En efecto en “Enero 4 de 1646 años”, aquel — desde “Rioxa” — le manifestaba en una carta a su amigo y futuro consuegro el Capitán Juan de Castellanos; “la falta de salud en que me hallo es tanta, pues no puedo escrivir ésta de mi mano, sino de la de mi amigo que conoce Vmd. Quedo en cama rabiando de un dolor de estómago que cassi me a quitado la vida. El mal antiguo, rrequiere gran cura. Para ella necesito dos libras de zarssa (zarzaparrilla) que no se halla en esta ciudad. Vmd. — por vida de quanto más bien quiera — se sirva de remitírmela en la primera ocasión que se ofrezca, con la mayor brevedad que se pudiese, que en esto consiste mi salud. La de Vmd. estimaré sea buena, con muy buenas salidas de Pasqua y entradas de año, que deseo. Yo la e tenido siempre con el achaque de el estómago, hasta que me ha derribado ... Doña Baleriana queda con salud y nuestra hija y toda la casa para serbir de Vmd.”. Los bienes que quedaron de don Antonio, valuáronse, varias décadas después de su fallecimiento, el 17-XI-1683, en la respetable suma de 38.399 pesos; y efectuóse la partición de los mismos, entre los hijos herederos del causante, el 28-V-1697. El 18-XII-1655, una “Información” mandada levantar por Teresa de Cepeda Villarroel — en la que declararon 6 testigos, ante el Teniente Gobernador, Maestre de Campo Lucas de Figueroa — menciona que esa señora reclamó “se le dicerniese la tutela de sus nietos, por muerte del dicho don Antonio Luis de Cabrera y de doña Valeriana Duarte de Meneses, su hija y mujer legítima de este”; Esos hijos de los cónyuges Cabrera-Duarte de Meneses, registrados por la abuela en la “Información” aludida — de la que sacó posterior testimonio, el 18-XI-1664, el Lugarteniente y Justicia Mayor de La Rioja, Bartolomé Olmos Aguilera — fueron: 1) Laurencio Luis de Cabrera, Capitán y Alcalde ordinario de La Rioja en 1665, y Tesorero Real en la misma ciudad. Estuvo casado primeramente con Juana de Avila Saez de Vizcarra y en 2as nupcias con Ana de Luna y Cárdenas (según Martínez

Los Antepasados

77


Villada) o con María de Caballero (según Félix Luna); hija del “General” Gregorio Gutierre de Luna y Cárdenas Díaz Caballero y de su 2ª esposa Juliana de Albornoz Bazán de Pedraza. Falleció don Laurencio en 1673. Hijos de su 1er matrimonio fueron: A) Andrés Luis de Cabrera, vecino Encomendero y Alcalde de La Rioja, Capitán de la guardia del Gobernador Urizar y Arespacochaga cuando la campaña de éste al Chaco. Disfrutó en propiedad la merced de un sobrante de las tierras y aguas de “Aminga”, pueblo de indios por el que pleiteó en La Rioja, durante los años 1702 a 1707, con su pariente el Encomendero Juan de Adaro y Arrázola. También fue dueño don Andrés de la estancia “San Miguel de Pinchas”, que hoy se ubicaría en el departamento riojano de Castro Barros. Estuvo casado con Josefa Nieto Príncipe; hija del Alférez Dionisio Nieto Príncipe y de Bartolina Carrizo de Andrade. Previo otorgamiento de un poder para testar a favor de su esposa y de su hermano Melchor de Cabrera, falleció don Andrés el 17-X-1711. Estos resultaron sus hijos: a) Laurencio Luis de Cabrera, sucesor en 2ª vida de la merced de tierras y aguas de “Aminga” que gozó su padre. Fue su esposa Baleriana de Mercado y Reinoso, en la que hubo a; a Juana, casada con José de Molina, con sucesión; y a María casada con Juan de Molina. b) José Luis de Cabrera, que casó con Mariana Navarro de Velasco; hija de Diego Navarro de Velasco, Encomendero en La Rioja, y de Mariana de Tula Bazán. No hubieron sucesión. (Ver el apellido Bazán). c) Juana Luisa de Cabrera, que casó en 1750 con José de Molina Navarrete y Salas Argañaraz y Herrera. Con sucesión. (Ver el linaje de Argañaraz y Murguía). d) Isabel Luis de Cabrera. e) Lorenza Luis de Cabrera. f) Petronila Luis de Cabrera. B) Melchor Luis de Cabrera, apoderado testamentario de su hermano Andrés. Hijo del 2º enlace de Laurencio Luis de Cabrera y Duarte de Meneses con Ana o María de Luna Cárdenas Caballero y Albornoz Bazán de Pedraza fue:

78

Tomo VII


C) Juan Luis de Cabrera, que se avecindó en Salta casándose con Josefa Fernández de Miranda. 2) Elvira Manrique de Lara, dotada por su abuela Teresa de Cepeda Villarroel en 7.200 pesos para casarse en 1as nupcias con el Capitán Bernabé Salinas — hijo del Conquistador Gaspar de Salinas, expedicionario a los “Césares”, y de María Rodríguez Ruescas y Nadal. Doña Elvira pasó a 2as nupcias con el Capitán Pedro de Herrera y Cartagena, vecino de Catamarca. Ella hubo sucesión en ambos matrimonios y testó en Córdoba el 29-VI1694. 3) Leonor de Cabrera, llamada también Leonor de Benavídes y Cabrera. Fue dotada con 5.000 pesos cuando se casó con Tomás de Salinas, hermano del anterior. Tuvo descendencia; y entre sus hijos a Valeriana de Cabrera Salinas, casada con el Sargento Mayor Pedro Izquierdo de Guadalupe, con quien prolongó sucesión en Catamarca. 4) Gerónima de Cabrera o Gerónima de la Cerda, que falleció después de 1655 y antes de 1664. Su abuela Teresa de Cepeda Villarroel, en su testamento otorgado en La Rioja el año 1664, expresa en una cláusula; “Item; Declaro que tengo fundada una capellanía de misas en el convento de Predicadores y afincada en las casas de mi morada, y mando pase adelante la finca en las dichas casas y la hacienda de Cochangasta, en la parte que tengo de la enunciada mi nieta doña Gerónima de la Cerda, difunta, y elijo y nombró por patrón de la dicha capellanía a mi nieto el Capitán don Laurencio Luis de Cabrera, para que use el derecho de patronazgo, él y su sucesor legítimo, y de no tenerlo, entre al dicho patronazgo don José Duarte de Meneses (sic: sin duda su otro nieto José Luis de Cabrera y Duarte de Meneses), “y se ha de entender que han de entrar en el patronazgo por vía de varón que suceda ...”. 5) María de Sotomayor y Cabrera — mi antepasada —, que sigue en IV. 6) Teresa de Cabrera, llamada también Teresa de Cepeda Villarroel, como su abuela materna. En 1696 ella vendió su parte de Cochangasta a su hermano José Luis de Cabrera. Falleció soltera, bajo testamento, el 17-XI-1711, en La Rioja. Hubo un hijo natural; el Sargento Mayor Gabriel S_ánchez Hidalgo.

Los Antepasados

79


7) Catalina de Cabrera, que casó con el Capitán Juan de Frías Sandoval y Pineda, Alguacil Mayor de Salta (hijo del Teniente de Gobernador de esa ciudad Andrés de Frías Sandoval y de María de Pineda y Montoya). Doña Catalina testó en Salta el 20-VI-1689, ante Pascual de Elizondo. Dijo entonces ser natural de La Rioja y residente en Salta, no haber procreado hijos, y que su marido tenía una hija natural llamada Juliana. Dejó legados al Capitán Joseph Luis de Cabrera, “mi hermano”; a Juliana de Frías, la bastarda de su esposo; al Capitán Juan de Frías, su legítimo consorte; a “mi sobrina” María Martínez de Pastrana; al clérigo Juan Ramón de Escobar Castellanos, “mi sobrino”; y al Capitán Francisco de Medina. 8) Antonia Luis de Cabrera, soltera, que tuvo una hija — que parece se legitimó más tarde — con el Maestre de Campo Pedro Martínez de Pastrana Alvarez de Vadillo, Teniente de Gobernador de Salta en 1673, el cual testó allí el 8-I-1675, nombrando albaceas a doña Antonia, al Reverendo Fraile Presidente del Convento de San Francisco, Francisco de los Reyes, y al Capitán Manuel Troncoso, después de declarar por hija legítima a María Martínez de Pastrana. Veintiseis años después, el 30-VII-1701, Antonia Luis de Cabrera otorgó un poder testamentario al Capitán Juan Luis de Cabrera “mi sobrino” (hijo de su hermano Laurencio), que reiteró el 11-XI-1702, “en la estancia del señor San Agustín, jurisdicción de la ciudad de Lerma, valle de Salta”. Ambas disposiciones fueron protocolarizadas por el Escribano Pedro Pérez del Hoyo (mi antecesor). La causante declaró en dichos documentos ser “soltera” y haber procreado, con Martínez de Pastrana, una hija; “María Martínez de Pastrana, que falleció”. Sin herederos forzosos, la señora distribuyó sus bienes entre distintos legatarios; “los Padres Predicadores”; el Capitán Manuel Troncoso; el convento salteño de San Francisco; “Rosa de Elizondo” (es Refoxos Elizondo, mujer de Bernardo Medina Pomar Martínez de Pastrana); Francisca Pardo de Baños, “mi sobrina” (hija de Francisco Pardo de Baños García, n. en Tuy, Galicia, casado en 1680 con Francisca Medina Pomar Martínez de Pastrana).; Ursula Padilla; los cónyuges sobrinos suyos Juan Luis de Cabrera y Josefa de Miranda; María Magdalena Diez Gómez, “mi sobrina” (esposa de Joseph Aguirriano e hija de mis antepasados Diego

80

Tomo VII


Diez Gómez y Valeriana de Escobar Castellanos y Cabrera); Laurencia de Pedroso Sierra, “mi sobrina” (consorte de 1as nupcias de Juan de Aguirre Calvo de Mendoza, mi 5º abuelo, e hija de Luis de Pedroso y Sierra y de Teodora Palavecino y Martínez de Pastrana); Bernarda y Juan de los Cobos; Pascuala y Teresa Pereira; las hijas de Pablo Cabello y varias criadas de la testadora. 9) José Luis de Cabrera — llamado en el testamento de su abuela materna “José Duarte de Meneses” —, vecino Encomendero en La Rioja y Maestre de Campo. Fue quien pidió y se hizo dar, firmada por el Alcalde ordinario de La Rioja, Capitán Domingo de Castro y los testigos Francisco de Herrera y Guzmán y Esteban de Nieva y Castilla, aquella “Certificación” genealógica de “todas las ramas de sus abuelos paternos y maternos, suyos y de sus hermanos”, fechada en La Rioja el 29-VIII-1698. En tales autos, legalizaron la firma del Alcalde Castro sus colegas del Cabildo riojano. Libróse luego traslado o testimonio de todo ello, asimismo en La Rioja el 10-XI-1698, firmado por el Gobernador del Tucumán Juan de Zamudio, por el Regidor Juan de Herrera y Guzmán y los testigos de rigor. De esos originales sacó copia más tarde, el 2-V-1712, el Escribano salteño de la Gobernación, Juan Francisco Martínez Sáenz, “demandado de Su Señoría a pedimento del Maestre de Campo “don Agustín de Escobar Castellanos (sobrino carnal de Jose Luis de Cabrera), vecino feudatario y Alcalde ordinario y Gobernador de Armas de esta ciudad de Salta”. Las actuaciones referidas corren hoy en día agregadas al manuscrito “Gracias de la Casa de los Castellanos”, en poder de la señora María Cornejo de Michel Torino. Fue casado José Luis de Cabrera con Ana de Vega y Castro, y el año 1710 ya había dejado de existir. Sus dos hijas fueron estas: A) Josefa Luis de Cabrera, nacida en La Rioja, dotada el 30-VIII1698 con 9.700 pesos, recibiendo la hacienda de Cochangasta, para su enlace con Diego Ignacio Bazán de Pedraza y Tejeda, Encomendero de Malfín y Andalgalá, Gobernador de Armas y Patrono del convento de Santo Domingo en La Rioja — hijo del Maese de Campo Juan Gregorio Bazán de Pedraza Gutiérrez de Rivera y de Mariana de Tejeda Guzmán y Vera de Aragón. Josefa Luis de Cabrera testó el 22-VI-1723 en La Rioja, fundando un Mayorazgo con su hacienda de

Los Antepasados

81


Cochangasta, con imposición del apellido “Bazán de Cabrera”. Falleció en La Rioja el 4-XI-1735. Hubo sucesión. B) Francisca Luis de Cabrera, que casó con el Maestre de Campo Esteban de Nieva y Castilla. Otorgó testamento cerrado el 16II-1728 en Salta. Ya en 1735 había muerto. 10) Félix de Cabrera, del cual no tenemos noticias, fue el menor de los hijos de Antonio Luis de Cabrera y de Valeriana Duarte de Meneses. IV — MARIA DE SOTOMAYOR Y CABRERA — mi 8ª abuela — llamada también María Luis de Cabrera, contrajo matrimonio en La Rioja, poco después de 1664, con el Capitán Thomas de Escobar Castellanos y Abreu, nativo de Gibraleón, municipio de la provincia andalusa de Huelva. Para su casamiento la novia fue dotada por su abuela materna Teresa de Cepeda Villarroel, con la suma de 5.000 pesos. Doña María llevó el ilustre apellido de Sotomayor, como un lejano homenaje a su 4ª abuela trujillana; María de Sotomayor García de Chaves — madre del célebre conquistador Ñuflo de Chavez y bisnieta del Maestre de Alcántara Gutierre de Sotomayor, titular del Señorío y castillo de Alconchel, en Badajoz, que le concedió el Rey Juan II, el 31-X-1445. La descendencia de María de Sotomayor y Cabrera, habida en su matrimonio con Tomás de Escobar Castellanos, se continúa en el capítulo referente al linaje de Castellanos.

Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Allende Navarro, Fernando; Doña María de Toledo y los Cabrera americanos; Boletín de la Academia Chilena de la Historia, Nº 64, Santiago de Chile,1961. Archivo General de Indias: Catálogo de Pasajeros a Indias, durante los siglos XVI,XVII,XVIII, , editado bajo la dirección de Cristóbal Bermúdez Plata, Director del Archivo. Tomo III. Sevilla, 1946. Arenas Luque, Fermín; Los Cabrera y los Roca. Bs. As., 1942.

82

Tomo VII


Bomán, Eric; Tres Cartas de Gobernadores del Tucumán sobre Todos los Santos de la Nueva Rioja y sobre el Gran Alzamiento. Revista de la Universidad Nacional de Córdoba, año 1918. Cabrera, Pablo; Misceláneas; Ensayo sobre la fundación de Córdoba. Tomo I, Córdoba, 1930. Carrizo, Juan Alfonso; Cancionero Popular de la Rioja, Discurso Preliminar. Tomo I, Bs. As. 1942. De la Vega, Díaz Dardo; Toponimia Riojana. La Rioja, 1944. Díaz de Guzmán, Ruy; La Argentina, en Anales de la Biblioteca. Tomo IX, con estudio preliminar y notas de Paul Groussac. Bs. As., 1914. Di Lullo, Orestes; Antecedentes Biográficos Santiagueños. Santiago del Estero, 1948. Documentos Coloniales relativos a San Miguel de Tucumán y a la Gobernación de Tucumán. Tomo I, siglo XVI y Tomo II, siglo XVII; con introducción y notas de Manuel Lizondo Borda. Tucumán, 1936 y 1937. Documentos del Archivo de Indias; Gobernantes del Perú; Cartas y Papeles. Publicación dirigida por Roberto Levillier. 15 Tomos. Madrid, 1921-1926. Documentos del Archivo de Indias; Gobernación del Tucumán, papeles de Gobernadores en el siglo XVI, publicación dirigida por Roberto Levillier. Madrid, 1920. Documentos del Archivo de Indias para la Historia del Tucumán, publicados por el Padre Antonio Larrouy, Tomo I (1591-1700). Bs. As. ,1923; y Tomo II, siglo XVIII, Tolosa, 1927. Documentos Históricos coleccionados por el Padre Grenón S.J. Sección Literaria. Tomo I. Album de Cartas Coloniales. “Archivo de Gobierno”. Córdoba, 1923. Documentos Históricos para la genealogía de los Cabrera, publicados por la Revista Boletín del Instituto de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta, Tomo IV, Nº 13, primer semestre de 1944, Salta. Documentos relativos al Registro y Desarme de Portugueses, publicados por Manuel Ricardo Trelles en la Revista del Archivo General de Buenos Aires. Tomo III, Bs. As. , 1871. García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano Americana.

Los Antepasados

83


Guevara, Padre José;Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, publicada con juicio crítico de Paul Groussac en la Revista Anales de la Biblioteca, Tomos 5 y 6, Bs. As., 1908 y 1910. Lazcano Colodrero, Arturo G.; Cabildantes de Córdoba. Córdoba, 1944. Levillier, Roberto; Biografías de Conquistadores de la Argentina en el siglo XVI. Madrid, 1933. Levillier, Roberto; Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán. Bs. As. 1931. Lizarraga, Fray Reginaldo; Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile. Editada por la Biblioteca Argentina, dirigida por Ricardo Rojas. Bs. As., 1916. Lohman Villena, Guillermo; Los americanos en las Ordenes Nobiliarias (1525-1900). Madrid, 1947 Lozano, Pedro, de la Compañía de Jesús; Historia de la Conquista de la Provincia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán. Ilustrada con noticias del autor y con notas y suplementos por Andrés Lamas . Tomo IV. Bs. As. , 1874. Martínez Villada, Luis G.; Los Cabrera. Córdoba, 1938. Molina, Raúl A.; Don Jerónimo Luis de Cabrera y la Caballería de Santiago. en la Revista “Genealogía”, Nº 11. Bs. As., 1955. Moyano Aliaga, Alejandro; Hijos y nietos de fundadores de Córdoba. Publicación del Centro de Estudios Genealógicos de Córdoba. Córdoba, 1973. Razori, Amílcar; Historia de la Ciudad Argentina. Tomo I, Bs. As. 1945 Reyes, Marcelino; Bosquejo Histórico de la Provincia de La Rioja, 15431867. Bs. As. 1913. Revista del Archivo de Santiago del Estero, dirigida por Andrés A. Figueroa. Tomo V. Nº 8. Santiago del Estero, 1926. Revista de la Junta de Historia y Letras de La Rioja, dirigida por Dardo de la Vega Díaz. La Rioja, años 1942 a 1946. Roa y Ursúa, Luis de; El Reyno de Chile; 1535-1810; Estudio histórico, genealógico y biográfico. Valladolid, 1945. Sierra, Vicente D.; Historia de la Argentina, Tomo II, Bs. As. , 1957.

84

Tomo VII


Los Antepasados

85


APENDICE I

Algunos Linajes Históricos de los que Proviene la Casa de Cabrera Estas genealogías sobre famosas estirpes retrospectivas, vinculadas a Reyes, Príncipes, Duques, Marqueses, Condes y a personajes ilustres, proceden de fidedignos investigadores españoles, a los cuales me remito. En general, los escuetos encadenamientos familiares sistemáticos no resultan amenos, aunque, a veces, logran interesar al lector. Por eso, van incluídos aquí, a manera de suplemento, atávicos raigones de los Cabrera.

CONDES DE URGEL Fueron señores del antiguo condado catalán desde los albores de la Reconquista en la comarca que aún se llama de Urgel o El Urgelles, repartido ahora su viejo contorno, variable e impreciso, entre las provincias españolas de Lérida y Gerona y la diminuta república de Andorra. Parece que Urgel ya existía en tiempos de Carlomagno, y su capital desde 1106 radicó en la ciudad de Balaguer. Urgel, Pallás y Ribagorza constituían tres condados interpuestos como cuña o barrera entre el reino de Aragón y el condado de Barcelona; así pues, dichos tres estados independientes fluctuaban en su época primitiva entre las dos influencias de Aragón y Cataluña. Las armas de los Condes Soberanos de Urgel eran, bajo corona condal: escudo ajedrezado de oro y sable; y la reseña de dichos dinastas comienza con: I — WILFREDO “el Velloso”, Conde de Barcelona y también de Urgel, a quien luego de su muerte, en 984, heredó su hijo:

86

Tomo VII


II — SUNIFREDO, el cual rigió todos los estados que fueron de su padre durante casi toda la primera mitad del siglo X. Le sucedió” III — BORRELL, Conde asimismo de Barcelona durante el resto del mismo siglo (950-1010). Un hijo segundo suyo: IV — ARMENGOL I, sucede en el Condado de Urgel, hasta que muere en la expedición contra los moros de Córdoba. Queda entonces al frente del referido estado: V — ARMENGOL II (1010-1038), al que sucede: VI — ARMENGOL III (1038-1065), del cual se dice que asistió a la consagración de la Catedral de Urgel en 1040, y se le supone enterrado en Ager, villa actualmente de la provincia de Lérida, partido judicial de Balaguer, diócesis de Urgel. Su hijo y heredero fue: VII — ARMENGOL IV (1065-1092), a quien se recuerda como guerrero, pues mediante acciones belicosas extendió sus conquistas por el “Llano de Urgel” y le obligó a pagar tributos al “Valí” — Gobernador musulmán — de Balaguer. Resultó hijo suyo: VIII - ARMENGOL V (1092-1102), que como estuvo casado con la hija del Conde Ansúrez, Señor de Valladolid, pasó gran parte de su vida en tierras de León y de Castilla. Con su esposa hubo a: IX - ARMENGOL VI (1102-1154). Durante su minoría gobernó el Condado de Urgel su abuelo el Conde Ansúrez, quien conquistó definitivamente la ciudad de Balaguer, donde estableció la corte Condal. Tuvo que ceder, sin embargo, varios castillos al Condado de Barcelona en pago de la ayuda que recibiera en sus luchas contra los moros. Cuando Armengol VI llegó a la mayoría de edad, aliado al Conde de Provenza participó en las conquista de Almería y de Lérida. Su hijo y heredero fue:

Los Antepasados

87


X — ARMENGOL VII. Fundador de los Monasterios de Pons y de los Premonstratenses de Bellpuig de los Avellanos, donde a su tiempo fueron a dar sus restos y los de se esposa doña Dolsa. Por su parentesca con los Condes de Ansúrez tuvo heredamientos en León y Castillo. Repobló muchos lugares de Urgel y murió asesinado cerca de Requena en 1184. Con su mujer doña Dolsa hubo a: 1) Armengol VIII, que sigue en XI. 2) Mira o Milagros de Urgel, que casó con Ponce de Cabrera, 3er Vizconde de Cabrera. Hijo suyo fue: A) Guerao de Cabrera, 4º Vizconde de Cabrera, que casó con Eyllo o Eulalia Pérez de Castro; padres, a su vez, de: a) Ponce de Cabrera, Conde de Urgel en 1236, casado con Isabel Folch de Cardona. Con sucesión. Su hijo mayor fue Armengol de Cabrera, que sigue en XIII. b) Guerao de Cabrera, 5º Vizconde de Cabrera, que casó con Inés de Obiñal y Aguilar, con la cual prolongó la descendencia que se consigna en el linaje de Cabrera. Ambos cónyuges resultan 9os abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera. c) Guiralte de Cabrera. XI — ARMENGOL VIII (1184-1208). Este Conde soberano de Urgel tuvo por única hija y heredera a doña: XII — AUREMBIAUX, Condesa de Urgel, la cual señora casó primeramente con Alvar Pérez de Castro, Ricohombre de Castilla, hijo de Pedro Fernández de Castro “el Castellano” y de Ximena Gómez. Y en 2as nupcias con el Infante Pedro de Portugal. Con ninguno de sus maridos doña Aurembiaux dejó sucesión, por lo que al morir, cedió sus derechos dinásticos al Rey Jaime I “el Conquistador”. Entonces el tío político de la causante, Vizconde Ponce de Cabrera, levantóse en armas a fin de conseguir el Condado de Urgel; más resultó vencido por el Rey aragonés Jaime “el Conquistador”, quien, si bien se quedó con el territorio, permitió llevar el título de Conde de Urgel al hijo de Ponce de Cabrera:

88

Tomo VII


XIII — ARMENGOL DE CABRERA — primogénito de Ponce o Pons de Cabrera y de Isabel Folch de Cardona — el cual sobrevivió poco a su padre. Fue Conde de Urgel, pero como no tuvo hijos le heredó su hermano segundo: XIV — ALVARO DE CABRERA Y FOLCH DE CARDONA o ALVARO DE URGEL, Conde de Urgel (12431267), quien además era Vizconde de Ager y de Castelló. Contrajo matrimonio primeramente con Constancia de Moncada y en 2as nupcias con Cecilia de Foix (hija de Roger Bernardo de Foix “el Grande” y de su 2ª mujer Ermengarda de Narbona). (Ver el linaje de Foix). Alvaro, Conde de Urgel y Vizconde de Castelló, confirmó en 1279 sus privilegios sobre la villa de Castelló, y mantuvo largas luchas por el dominio Condal de Urgel. Murió retirado en Foix. Sus hijos fueron: Del 1er matrimonio solo esta hija: XV — LEONOR DE CABRERA Y MONCADA, que fue Condesa de Urgel y casó con Sancho de Antillón, Señor de la Baronía de su apellido. A través de esta pareja se prolongaron los Condes soberanos de Urgel por tres generaciones, hasta el bisnieto de ellos Jaime, último Conde; el cual pretendió ser Rey de Aragón, y en 1413 fue vencido por Fernando I que empuñaba el cetro aragonés. Jaime murió preso en un castillo, y el Condado de Urgel pasó a integrar el Reino de Aragón. De las 2as nupcias de Alvaro de Cabrera provienen varios hijos que sostuvieron sendos pleitos con la Condesa doña Leonor, hermanastra gobernante del Estado familiar. De tales 2as nupcias descendía, sin duda: XVI — MARGARITA DE CABRERA Y FOIX, esposa de Bernardo de Cabrera, quienes resultan 5os abuelos de los conquistadores americanos Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera.

Bibliografía Principal

Los Antepasados

89


Atienza, Julio de : Nobiliario Español . Madrid, 1948. Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa, Edit Barcelona. García Carraffa, Alberto y Arturo: Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana . Edit. en Madrid y Salamanca. Giménez Soler, Andrés: La edad media en la Corona de Aragón. Colección Labor. Barcelona, 1930.

CASTRO Castro, Lara, Haro, Guzmán y Villamayor — según los tratadistas clásicos — son los cinco linajes mas antiguos de Castilla. La tradición nobiliaria de la progenie se remonta al tiempo en que las familias comenzaron a denominarse con apellidos tomados del lugar de su afincamiento. Así los Castro adoptaron el común apelativo de la villa fortificada de Castro Xériz — ahora Castrogeriz, en la provincia de Burgos — de donde fueron los primeros Señores. Esos Castro de la primitiva raza se cuentan desde el siglo XI hasta el XIV, y en el siglo XII se dividieron en dos grandes ramas; una que resulta la de los Señores de la Casa que vino a fundirse en la siguiente centuria con la de los Condes de Urgel y Vizcondes de Cabrera, y la otra fue la que dió origen a las casas de los Señores de Lemos y Sarría. Las armas primordiales de Castro pintan en campo de plata seis roeles de azur, puestos de dos en dos. Rama de los Castro, Señores de Castrogeriz I - FERNANDO, primero del nombre, Ricohombre y Señor de Castrogeriz. Según los García Carraffa, de donde tomo la presente genealogía, floreció en los últimos años del siglo XI y fue Príncipe de sangre real, aunque no se ha podido establecer su nacimiento de una manera precisa. Se le supone hijo ilegítimo del Rey de Navarra Sancho Garcés III, el Mayor; o de don García, Infante de Castilla, Rey de Galicia y Portugal; o del Infante Fernando de Navarra, Señor de Bucesta y de Jubes, hijo del Rey Don García Sánchez IV y de la Reina Doña Estefanía de Barcelona.

90

Tomo VII


Parece que casó dos veces: !º con Doña María Alvarez (hija del Conde Alvar Fernández Minaya, Ricohombre de Castilla y primo hermano del Cid Campeador), Señora de la villa y tierras de Castro Xeriz (que heredó de su tío el famoso Conde don Suero) y de las villas de Cuéllar y Peñafiel; y su 2ª mujer fue doña Estefanía, supuesta Infante de España. Del 1er matrimonio nacieron: 1) Fernán Fernández de Castro, Ricohombre de Castilla, que casó con doña María Alvarez (hija del Conde Alvaro de Hita, Ricohombre del Emperador Alonso VII). Uno de sus hijos, Martín Fernández de Castro, y una de sus hijas, Sancha Fernández de Castro ,resultaron protagonistas de un tremendo drama pasional. Sancha lo mató a su hermano Martín, por temor a que éste descubriera sus relaciones ilícitas con Alfonso VII “el Emperador”. Fruto adulterino de estos imperiales amores fue Estefanía Alonso de Castro, que casaría con su tío Fernando Ruiz de Castro; y — como mas tarde diremos de esta “Desdichada” — también el nombre de ella quedó inscripto en la crónica roja: su marido la asesinó enfurecido por los celos. 2) Gutierre Fernández de Castro, Ricohombre de Castilla, Señor de Castro Geriz, de los Honores, de Burgos y Soria, de Peñafiel, Roa, Peñaranda, Gormaz, Atienza, Almanzán, Medinaceli, Zurita, etc.; Mayordomo de la Emperatriz Doña Urraca y del Emperador Don Alonso VII; Ayo del Rey Don Sancho III, el Deseado, y Tutor de Alfonso VIII el de las Navas. Contrajo nupcias con Doña Toda Alvarez y no tuvo sucesión. 3) Rodrigo Fernández de Castro, que sigue en II. 4) Pedro Fernández de Castro, Ricohombre cuya sucesión se desconoce. Del 2º matrimonio del patriarca Fernando proceden: 5) Urraca Fernández de Castro, que casó con el Conde Rodrigo Martínez de Osorio, Ricohombre y Príncipe de León. 6) Teresa Fernández de Castro, casada con el Conde Osorio Martínez, Ricohombre y Señor de Villalobos. II - RODRIGO o RUY FERNANDEZ DE CASTRO, llamado “el Calvo”, fue Ricohombre de Castilla, Señor de Honores de Cuéllar, 9º Alcaide de la ciudad de Toledo, Príncipe de su Milicia

Los Antepasados

91


y uno de los descollantes Capitanes de su tiempo. Vivió durante los reinados de Alfonso VII el Emperador, de Sancho III, el Deseado y de Alfonso VIII el de las Navas. Se casó dos veces: 1º con doña Eylo o Ello Martínez (hija mayor del Conde Per Anzúrez, Señor de Valladolid), con la cual no dejó descendencia. Y en 2º término con doña Estefanía Pérez de Trava (hija del famoso Conde Pedro Frolaz de Trava, Ayo del Emperador Alonso VII y Señor de las casas de Trava, Trastamara y Monterroso, que tuvo en sus manos el gobierno de todo el reino de Galicia y fue uno de los grandes Señores del siglo XI). Hijos de las 2as nupcias de Ruy Fernández de Castro fueron: 1) Fernán Ruiz de Castro llamado “el Castellano”, que sigue en III. 2) Alvar Ruiz de Castro, Ricohombre y Señor de Chantada, que casó con doña María (hija del Conde don Vela o de Iñigo Vélez, Señor de la Casa de Guevara). Tuvo sucesión. 3) Pedro Ruiz de Castro, Ricohombre de Castilla y Señor, en 1186, de Villafila y Villa-Melendo. Casó con doña Urraca Ruiz. No tuvo hijos. 4) Gutierre Ruiz de Castro “el Descalabrado”, Señor de Lemos y Sarría. Contrajo matrimonio con doña Elvira Ozores. De ellos provienen los Señores de Lemos, Monforte y Sarría, y también los linajes argentinos derivados del tronco constituído por Alonso de Herrera y Guzmán Castro y Polanco y su consorte Ana María Ramírez de Velasco. 5) Sancha Ruiz de Castro, que casó con don Alvar Ruiz de Guzmán, Señor de la egregia Casa de Guzmán y de la Villa de Mansilla (hijo de Ruiz Nuñez, el primero que adoptó el apellido Guzmán, y de doña Godo González de Lara, hermana del célebre Conde Pedro González de Lara, valido y amante de la Reina Doña Urraca de Castilla, cuyo hijo — que permaneció oculto por mucho tiempo — dio origen al apellido Hurtado). Alvar Ruiz de Guzmán, por lo demás, era tío carnal de Domingo de Guzmán y Bermúdez de Trastamara, futuro Santo Domingo, Fundador de la Orden de Predicadores. 6) Aldonza Ruiz de Castro, Condesa y Señora de Vizcaya por su matrimonio con Lope Díaz, 6º del nombre, Conde y 9º Señor Soberano de Vizcaya, llamado “el de Nájera”; con quien prolongó descendencia.

92

Tomo VII


III - FERNAN RUIZ DE CASTRO “el Castellano”, Ricohombre de Castilla, Señor de la Casa de Castro, Alcaide de León y de Toledo, Mayordomo mayor del Rey de León Fernando II, etc. Contrajo dobles nupcias. Primero con doña Teresa Osorio (hija del Conde Osorio Martínez) a la cual repudió posteriormente, casándose entonces con doña Estefanía Alonso, llamada “la Desdichada”, pues la asesinó su marido impulsado por los celos. Comprobóse después que la infeliz señora era inocente, siendo culpable una criada que usaba los vestidos de su ama para las entrevistas amorosas. Para expiar tal fatal equivocación, Fernán Ruiz de Castro hizo larga penitencia, y al fin fue perdonado por el Rey. Estefanía, como apunté mas atrás, era hija natural de Alonso VII el Emperador, habida en doña Sancha Fernández de Castro; aquella Sancha fratricida prima hermana de Fernán “el Castellano”, quien, por lo tanto, resultaba tío segundo de su “Desdichada” consorte. Del 1er matrimonio de Fernán con Teresa Osorio nació: 1) Teresa Fernández de Castro, mujer de Gil Manrique, Ricohombre de Castilla y Señor de Manzanedo. Y de su enlace con “la Desdichada” Estefanía vino al mundo: 2) Pedro Fernández de Castro, que sigue en IV. Fuera del matrimonio don Fernán tuvo a: 3) Martín Fernández de Castro o Fernández de Zurita, Caballero de Calatrava y Comendador de Zurita en dicha Orden. 4) Sancha Fernández de Castro, que casó en 1211 con don Gómez, magnate de su tiempo. IV — PEDRO FERNANDEZ DE CASTRO al igual que su padre le llamaron “el Castellano”. Fue Ricohombre de Castilla, Señor de la casa de Castro, Mayordomo Mayor del Rey Alonso IX, primo suyo, como antes lo fuera su padre de Fernando II. Casó dos veces; 1º con doña Ximena Gómez (hija del Conde Gómez González); y 2º con doña María Sánchez, su sobrina (hija de su primo hermano don Sancho, Infante de León, llamado “el Cañamero” por el lugar en que murió, y de la Infanta doña Teresa Díaz de Haro). Del 1er matrimonio nacieron:

Los Antepasados

93


1) Alvar Pérez de Castro, Ricohombre y Señor de su Casa, Capitán General del Rey Fernando III “el Santo”. Casó 1º con doña Aurembiaux, Señora de Valladolid y Condesa Soberana de Urgel (hija única de Armengol VIII, Conde de Urgel); y pasó a 2as nupcias con doña Mencía López de Haro (hija del Conde Lope Díaz de Haro, 9º Señor de Vizcaya). Murió don Alvar en 1240 sin dejar hijos. 2) Doña Ello o Eyllo Pérez de Castro, que sigue en V. Del 2º matrimonio provienen: 3) Pedro Ruiz de Castro. 4) Fernán Pérez de Castro, que casó con Aldonza Vázquez de Fornelos, progenitores de la línea de los Señores de Fornelos. V — Doña ELLO, EILO o EULALIA PEREZ DE CASTRO fue Señora de la Casa de Castro. Contrajo matrimonio en dos oportunidades. Primeramente con don Martín Sánchez (hermano natural del Rey de Portugal Don Alfonso II, y gran privado del Rey de León Alfonso IX), con el cual no tuvo hijos. Y sus 2as nupcias las celebró en Galicia con el Conde y Vizconde Guerao de Cabrera; hijo de Ponce, Vizconde de Cabrera, y de doña Miraglio, Mira o Milagros de Urgel, propia hermana del soberano de dicha Casa condal, Armengol VIII (1184-1208) de cuyo linaje traté ya bajo el título de Condes de Urgel. De la unión de doña Eylo de Castro con Guerao de Cabrera nacieron: 1) Ponce de Cabrera, 11º Conde de Urgel, como heredero de sus padres en 1236. Casó con doña Isabel Folch de Cardona. Ver el linaje de los Condes de Urgel. 2) Guerao de Cabrera, que sigue en VI. 3) Guiralte de Cabrera. VII — GUERAO DE CABRERA Y CASTRO sucedió a su progenitor homónimo en el Vizcondado de Cabrera y sirvió al Rey Jaime “el Conquistador” por los años de 1236. Casó con doña Inés de Obiñal y Aguilar de la Casa de Aguilar de Córdoba. Parte de la interesante descendencia de estos cónyuges — 9os abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera — quedó registrada en el estudio que dedico a la Casa de Cabrera.

94

Tomo VII


AGUILAR Este antiquísimo apellido tiene el mismo origen que el de Aguiar, como se verá más abajo. Los primitivos Señores de Aguilar trajeron en su escudo de armas; en campo de oro un águila de sable explayada. La presente genealogía arranca de la siguiente manera; I — MEN GOMEZ IBAÑEZ, era un caballero mozárabe de Toledo — cristiano que vivió mezclado entre los moros hasta la toma de esa ciudad por el Rey de Castilla Alfonso VI “el Bravo” (10301109). Existió, pues, Men Gómez Ibañez, en tiempos del Cid, y fue padre de: 1) El Conde Gueda o Beda Bello “el Viejo”, quien pasó a Portugal al servicio del Conde Don Enrique el cual premió la diligente lealtad de su vasallo toledano con el Señorío de Aguiar, en tierras portuguesas. Del Conde Gueda Bello “el Viejo” proviene el linaje de Aguiar, ya que sus nietos pasaron a Galicia y ahí fundaron la casa solariega en el lugar conocido por San Lorenzo de Aguiar. 2) Egas Gómez, que sigue en II. II — EGAS GOMEZ, nació en Toledo y por el año 1090 acompañó a su hermano Gueda Bello a Portugal a fin de servir al Conde Don Enrique. Este le hizo merced de las tierras lusitanas de Obiñal, de cuyo Señorío y Casa solariega don Egas tomó el apellido Obiñal. Casóse en el citado reino y hubo estos hijos: 1) Gómez Viegas o Egas de Obiñal, que sigue en III. 2) María Viegas o Egas de Obiñal, que con su marido Gueda Albidete dejó descendencia. III — GOMEZ VIEGAS o EGAS DE OBIÑAL, con incógnita consorte portuguesa resultó padre de:

Los Antepasados

95


IV — JUAN GOMEZ DE OBIÑAL, Ricohome de Portugal, quien casó con María Pérez de Aguiar, hija de Pedro Méndez de Aguiar y de su mujer Estefanía Méndez. De esa unión nacieron: 1) Gonzalo Yañez, que sigue en V. 2) Martín Yañez de Obiñal. 3) Lorenzo Yañez de Obiñal. 4) Fernán Yañez de Obiñal. 5) Pedro Yañez de Obiñal. 6) Nuño Yañez de Obiñal, que casó con María de Soto. Fueron padres de Alonso Nuñez de Obiñal que vivió en Toledo. La creo también hija de ellos a mi remota progenitora Inés de Obiñal Aguiar o Aguilar, consorte de Guerao de Cabrera, y prima hermana de la mujer de su nieto; Berenguela González de Aguilar, casada con Bernardo de Cabrera y Bas. (Ver el linaje de Cabrera). V — GONZALO YAÑEZ fue Ricohombre de Portugal y luego de Castilla donde se radicó durante el reinado de Fernando III “el Santo” (1217-1250). Sirvió a este Monarca y más tarde a su hijo Alfonso X “el Sabio”, quien le hizo merced en Andalucía del estado de Aguilar, que comprendía entonces la Villa y hoy ciudad de Aguilar de la Frontera, en la provincia de Córdoba. Murió Gonzalo Yañez D’Obiñal — que así también se le decía — a manos de los moros en la Vega de Granada, por salvar al Infante Don Sancho del peligro en que se encontraba de caer en el poder del enemigo infiel. Su cadáver fue conducido a Córdoba para ser sepultado en la Capilla Real, que el Rey le dió para él y sus descendientes que tomaron el apellido Aguilar. Habíase casado con Berenguela de Cardona, hija del Vizconde Bernardo Amat Folch de Cardona y Claramut, y de la esposa suya doña Almois; hija ésta del Conde de Barcelona Ramón Berenguer II “Cap d’Estopa” y de doña Mahalda, Mafalda o Matilde, de la Casa de los Duques de Normandía. (Ver los linajes de Cardona y de los Condes de Barcelona). De su matrimonio Yañez dejó dos hijos: 1) Gonzalo Yañez de Aguilar, Ricohombre “de pendón y caldera”, uno de los más poderosos Señores de Castilla en tiempos de los Reyes Sancho IV y Fernando “el Emplazado”. Casó con María

96

Tomo VII


González de Meneses, hija de Gonzalo Tellez Yañez de Meneses “el Raposo”, llamado así por su proverbial picardía para la guerra. Dichos cónyuges son el tronco de los Aguilar andaluces, emparentados con los más nobles linajes de España. 2) Berenguela González de Aguilar, que contrajo brillantes nupcias con Bernardo de Cabrera, Vizconde de Cabrera y Bas. Bernardo y Berenguela son los 7os abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera, cual se registró en el linaje de Cabrera al que me remito.

Bibliografía Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana, por Alberto y Arturo García Carraffa.

CARDONA Es bien notoria la antiquísima nobleza del linaje de Cardona. Sus descendientes se precian de entroncar con la Real Familia de Francia, en los tiempos de Carlomagno. El apellido primitivo de la estirpe era Folch, que vino a unirse al de Cardona, cuando, en los primeros años del siglo X, uno de los Folch recibió del Conde de Barcelona, Bifredo “el Velloso”, el Señorío de la Villa de Cardona, en Cataluña. Las armas que ostentaron los primitivos Vizcondes de la Casa de Cardona — Casa emparentada con Reyes, que luego fue Condal y mas tarde Ducal — pintaban: en campo de gules tres cardos de oro puestos en triángulo. La presente genealogía arranca con: I — RAMON o RAIMUNDO FOLCH, primero de este nombre (hijo de Fulcón o Julián, Conde de Anjou, y de su mujer doña Argencia, hermana del Emperador Carlomagno). Pasó Folch de Francia a Cataluña para pelear contra los moros, y tanto se destacó en

Los Antepasados

97


la guerra que su tío Carlomagno, el año 791 le hizo merced de la ciudad de Gerona con el título de Vizconde. Se ignora con quien casó pero consta que su hijo fue: II — RAMON FOLCH — segundo del nombre — el cual luego de enviudar de doña Armecinda se consagró a la Iglesia hasta alcanzar el Obispado de Barcelona. Tuvo de su matrimonio un hijo, llamado: III — RAMON FOLCH — tercero del nombre —, ardoroso guerrero a quien el Conde de Barcelona, Vifredo “el Velloso”, en los primeros años del siglo X, dio de merced el castillo y villa catalana de Cardona, hoy en día dentro del partido judicial de Berga (Barcelona). Desde entonces los miembros de su familia comenzaron a llamarse Folch de Cardona y Vizcondes de Cardona. Obtuvieron asimismo las Baronías de Castellfollit, de Riobregós de Cardona, de Orden de Cardona, de Claramut de Cardona y de Cardona de Orpi. Habíase casado el Vizconde de Cardona con doña Augencia y con ésta hubo a: IV - ERMERUESA FOLCH DE CARDONA, Vizcondesa de Cardona, que contrajo matrimonio con Vilfredo Folquet o Descarets (hijo del Conde Mirón), y procreó estos hijos: 1) Guadaldo Folch de Cardona, que sigue en V. 2) Vasado Folch de Cardona, Obispo de Urgel. V - GUADALDO FOLCH DE CARDONA, Vizconde de Cardona, fue el 1er Condestable de Cataluña y casó con doña Ermetruite, la cual le dio por hijo y sucesor a: VI - RAMON FOLCH DE CARDONA — cuarto del nombre — Vizconde de Cardona, el que murió en 1014 después de haber procreado con su esposa doña Enguncia estos vástagos: 1) Bernardo Folch de Cardona, Vizconde de Cardona, fallecido en 1029 sin sucesión directa. 2) Cribaldo Folch de Cardona “el Santo”, que fue Obispo de Urgel y murió cuando peregrinaba hacia Jerusalén.

98

Tomo VII


3) Fulcón Folch de Cardona, que sigue inmediatamente en VII. VII - FULCON FOLCH DE CARDONA, fue Vizconde de Vich. Estuvo casado con doña Ghisla de San Martín (hija de Geriberto, Señor del castillo del puerto de Barcelona, y de doña Ermengarda, su mujer; hija ésta del Conde de Barcelona y de Urgel, Borrel — fallecido en 992 — y de Ludgarda de Auvernia; que eran padres también de Armengol I de Urgel, y de Berenguer I, Conde de Barcelona). De las nupcias de Fulcón con Ghisla nació: VIII - RAMON FOLCH DE CARDONA — quinto del nombre — que heredó de su tío Bernardo el Vizcondado de Cardona. Casó con doña Ermesinda y murió en 1086 guerreando contra los moros por la toma del castillo de Maldá. Fueron su hijos: 1) Bernardo Folch de Cardona, a quien cautivaron los moros y murió sin sucesión. 2) Ermesinda Folch de Cardona, que sigue en IX. IX - ERMESINDA FOLCH DE CARDONA, Vizcondesa de Cardona, usó el título de Vizcondesa de Tarragona. Contrajo matrimonio con Deodato Bernardo (hijo de Bernardo Amat de Claramunt, Señor de Tamarite. Su primogénito resultó: X - BERNARDO AMAT FOLCH DE CARDONA Y CLARAMUNT, Vizconde de Cardona quien se desposó con doña Almodis (hija del Conde de Barcelona Ramón Berenguer y de doña Mahalda, Mafalda o Matilde, de la Casa de los Duques de Normandía). (Ver el linaje de los Condes de Barcelona). Fueron sus hijos: 1) Guillén Bernardo Amat Folch de Cardona, que murió joven sin dejar hijos. 2) Ramón Folch de Cardona, el cual falleció antes que su padre en 1150. Estuvo casado con doña Guillerma, Condesa de Melgor. Son tronco de preclara descendencia: Vizcondes, Condes y Duques de Cardona, vinculados por sucesivas alianzas a los títulos nobiliarios y linajes mas ilustres de España.

Los Antepasados

99


3) Berenguela Folch de Cardona, que casó con Gonzalo Yañez de Obiñal, Ricohombre de Castilla y Portugal, Señor del Estado de Aguilar. Son los padres de: A) Berenguela González de Aguilar, la esposa de Bernardo de Cabrera, cuyos antecedentes y sucesión se trataron en el linaje respectivo. Dichos cónyuges resultan 7os abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera.

Bibliografía Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana, de los hermanos Alberto y Arturo García Carraffa.

CONDES DE BARCELONA Los Condes de Barcelona — antepasados de los Cabrera — gobernaron a Barcelona, Ampurias, Besalú, Ausona o Vich, Manresa, Urgel y Cerdeña, que en el siglo IX constituían los 11 Condados de la “Marca Hispánica” subordinados al Emperador de los francos Carlomagno, quien puso al frente de dichos territorios fronterizos — límite de contención de los moros — a un “Marqués”; cargo que iba unido al de Conde de Barcelona. Tal mandatario titulado venía a ser entonces el jefe de todos los demás Condes de la Marca. El escudo que usaron los Condes independientes de Barcelona, a partir de Ramón Berenguer IV, trazaba, bajo la corona Condal, en campo de oro las cuatro barras catalanas de gules. He aquí la tabla sucesoria de esos Condes de Barcelona que, desde desde el siglo IX, dependían del Imperio Franco ultrapirenaico: I — El Conde BARA o BERA que fue desterrado por traidor en 820.

100

Tomo VII


II — El Conde BERNARDO, quien desde 820 guerreó contra los musulmanes, aunque finalmente la dieta de Thionville lo destituyó y trajo en su reemplazo al: III — Conde de BERENGUER, a la muerte del cual en 836 fue nuevamente restablecido su antecesor: IV — El Conde BERNARDO, que en 844 resultó muerto por Carlos “el Calvo”. Le sucedió: V — El Conde SENIOFREDO (844-848); y después de éste: VI — El Conde ALEDRAN (848- 852), que luchó contra los moros y contra las conspiraciones de los magnates cristianos. Sucediole: VII — El Conde ALARICO, UDALRICO u ODALRICO (828-857). Luego de éste vino: VIII — El Conde SALOMON (858-871). Este Conde fue asesinado por quien le arrebató el mando: IX — El Conde WIFREDO “el Velloso” — hijo de Wifredo de Riá y sobrino de doña Aylón, hija del Conde Aznar Galíndez — cuyo apodo debióse a sus abundancias capilares Reconquistó Ripoll y Monserrat y restauró el Condado de Ausona, que perdiera su antecesor Salomon. Estuvo casado con doña Windilda o Windilde. A partir de “el Velloso”, el Condado de Barcelona se hizo vitalicio y hereditario, aunque todavía subordinado a los Reyes Francos. Wilfredo, antes de morir en 898, fundó los monasterios de San Juan de las Abadesas y de Santa María de Ripoll, y logró reunir bajo su mando a los Condados de Barcelona, Gerona, Ausona, Urgel, Cerdeña, Besalú y Conflent, repartiéndolos entre sus hijos: 1) Wifredo—Borrell, que heredó, conjuntamente con su hermano Sunyer, el 11-VIII-898, los Condados de Barcelona, Ausona y Gerona. Desde el Gobierno de Wifredo-Borrell arranca la dinastía independiente de los Condes de Barcelona.

Los Antepasados

101


2) Sunyer, heredero en condominio con su hermano primogénito de los Condados antedichos. 3) Mirón o Mir, que heredó los Condados de Cerdeña y Besalú. 4) Sinifredo, heredero del Condado de Urgel, que rigió durante casi toda la primera mitad del siglo X. 5) Doña Emmón. 6) Rodulfo, que llegó a Obispo. Dinastía de los Condes independientes de Barcelona X — El Conde WIFREDO-BORRELL, o simplemente Borrell I, que sucedió a su padre en el gobierno de Barcelona. Mantuvo el poder desde 898 hasta 914. Se casó con Garsinda, madre de varios hijos — entre estos Riquilda, que fue esposa de Odón, Vizconde de Narbona. Al morir Wifredo-Borrell le sucedió su hermano condómino: XI — El Conde SUNYER o SUÑER o SUNIARIO (914946), quien luego de regir por espacio de 32 años se retiró a un convento, dejando el Marquesado y Condados de Barcelona, Ausona y Gerona a sus hijos Borrell y Mirón. XII — El Conde BORRELL II sucedió a su padre en 947, a par de su hermano Mir o Mirón, que murió en octubre de 966, quedando el primero como único dinasta de los Condados de Barcelona, Ausona y Gerona, a los que añadió el de Urgel, por extinción de la línea masculina de Sinifredo. Rigió esos estados dentro de las alternativas bélicas de la época, y en 986 Almanzor se apoderó por asalto de la ciudad de Barcelona. BorrelI II huyó, pero en 987 recuperó su sede Condal. Estuvo casado con Ledgarda, hija del Conde de Aubernia Ramón Pons. Falleció Borrell II el 30-IX992, y de su esposa hubo estos hijos: 1) Ramón Borrell, que sigue en XIII. 2) Armengol I, que heredó el Condado de Urgel, gobernándolo desde 993 hasta 1010, año en que murió batallando contra los moros de Córdoba. (Ver el linaje de los Condes de Urgel). 3) Ermengarda, que casó con Geliberto, Señor del Puerto de Barcelona. Padres de Ghisla de San Martín, consorte de Fulcón

102

Tomo VII


Folch de Cardona Vizconde de Vich. (Ver el apellido Cardona). XIII — El Conde RAMON BORRELL III (992-1018), heredó de su padre los Condados de Barcelona, Gerona y Ausona. Con su hermano Armengol I de Urgel guerreó contra los moros. Ante la anarquía desatada en el califato de Córdoba alióse a Mahomed El Mahdi contra Suleimán derrotando a éste en Bacar en junio de 1010, en cuya acción pereció Armengol con 60 jefes catalanes, y si bien las huestes de Ramón Borrell III saquearon a Córdoba, los berberiscos se tomaron el desquite poco días después, en la confluencia de los ríos Guadaira y Guadalquivir. Estuvo casado Ramón Borrell III con Ermesindis, que le dió por hijo y sucesor a: XIV — El Conde BERENGUER RAMON I “el Curvo” (1018-1035), quien a la muerte de su padre solo contaba 14 años, por lo que hasta 1021 estuvo bajo la tutela de su madre Ermesindis o Ermesenda, tutela que ésta hasta intentó prolongar, lo que desató disturbios entre la nobleza catalana. Casó “el Curvo” con Sancha de Gascuña y al enviudar de ella con Guisla, hermana del Conde Hugo de Empurias. Fue muerto el referido Conde de Barcelona el 26-V1635, en lugar de Baltarga; algunos creen que peleando contra los musulmanes, otros que a manos de Wifredo de Cerdeña. En sus 1as nupcias con Sancha de Gascuña procreó a: 1) Ramón Berenguer, que sigue en XV. 2) Sanz Berenguer, que heredó parte del Condado de Barcelona, desde el Llobregat al confín de España, o sea tierra de moros. Del 2º enlace de “el Curvo” con Guisla vinieron: 3) Guillem Berenguer, heredero del Condado de Ausona. 4) Bernardo Berenguer. XV — El Conde RAMON BERENGUER I, llamado “el Viejo”, sucedió a su padre “el Curvo” en el Condado de Barcelona. Puso coto a las pretensiones políticas de su abuela Ermesindis, y gobernó con eficacia y firmeza los estados a su cargo, extendiéndolos con la adquisición diplomática de Camarasa; mediante la toma a los musulmanes de varios castillos en la región de Litera; el agregado a sus dominios de las tierras ribagorzanas de Purroy, Caserras,

Los Antepasados

103


Estopinyá y Pilza; el avance de la frontera occidental de su dominio hasta Castelló Cebollar, y de la marca meridional hasta el río Francolí; expulsando a los moros de casi todo el territorio catalán. Habíase casado con Isabel; a la muerte de ésta con Blanca, que no le dió hijos, y a la que repudió para unirse en 3as nupcias con Almodis, asesinada después por su hijastro Pedro Ramón. Ramón Berenguer “el Viejo”, antes de morir en 1076, cometió el gran error de nombrar por herederos en su testamento, conjunta y simultáneamente, a los dos vástagos de su 3ª esposa Almodis. Con su consorte Isabel — hija tal vez de Raymundo Vernard “Trencavello” Vizconde de Bezier — hubo a: 1) Berenguer, muerto en la infancia. 2) Arnoldo, que falleció también niño. 3) Pedro Ramón, que asesinó a su madrastra Almodis, por temor de que ésta influyera sobre su padre para perjudicarlo en sus derechos hereditarios. Murió el criminal en Jerusalém cumpliendo la penitencia que le impuso el Papa Gregorio VII. Del 3er matrimonio de Berenguer “el Viejo” con Almodis o Adalmuz, hija de los Condes de la Marca en Lemosín, quedaron: 4) Ramón Berenguer “Cap d’Estopa”, que sigue en XVI. 5) Berenguer Ramón “el Fratricida”, que sigue en XVII. XVI — El Conde RAMON BERENGUER II “Cap d’Estopa” era llamado así por su rubia cabellera. Nació después de 1050 y sucedió a su padre en 1076 junto con su hermano Berenguer Ramón. Apenas muerto Berenguer “el Viejo” empezaron las peleas entre los hermanos a causa de aquellas disposiciones testamentarias del difunto Conde que ordenaban el gobierno compartido de sus Estados. Tales desinteligencias y ambiciones encontradas culminaron con el asesinato a traición de Ramón Berenguer II, el 6-XII-1082, por su hermano Berenguer Ramón — llamado desde entonces “el Fratricida” — en un bosque situado entre San Celoni y Hostalrich, donde el desprevenido “Cabeza de Estopa” se hallaba cazando halcones. Tuvo el muerto por esposa a Mahalda, Mafalda o Matulde, hija del Duque Roberto Guiscardo de Calabria y Pulla, la cual le dió por hijos a: 1) Doña Almodis, que casó con Bernardo Folch de Cardona y Claramut, Vizconde de Cardona. Hija de estos fue:

104

Tomo VII


A) Berenguela de Cardona, mujer de Gonzalo Yañez de Obiñal, Señor de Aguilar. Padres de: a) Berenguela González de Aguilar, que se unió en matrimonio con Bernardo de Cabrera, Vizconde de Cabrera y Bas. Estos cónyuges resultan 7os abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera. 2) Ramón Berenguer, que seguirá en XVIII, para no cortar de golpe la historia de esta familia. XVII — El Conde BERENGUER RAMON II, dicho “el Fratricida”, luego de asesinar a su hermano tuvo que enfrentar un poderoso partido de nobles catalanes que trató de vengar a su víctima. Aplacáronse, sin embargo, los disturbios políticos, al casarse Mahalda, la viuda de “Cabeza de Estopa”, con el Conde Americo de Narbona, y pasar la tutela del hijo de ella a cargo del tío “Fratricida”. Este, por su parte, guerreó contra el Cid y cayó prisionero. Finalmente “el Fratricida” abandonó Barcelona, se ignora si de buen grado o a la fuerza, falleciendo obscuramente, peregrino o fugitivo, en Jerusalém o en Castilla. XVIII — El Conde RAMON BERENGUER III llamado “el Grande” (1096-1131), nació un mes antes del asesinato de su padre “Cabeza de Estopa” y le sucedió en el Condado de Barcelona a su tío Berenguer Ramón II “el Fratricida”. Se reconcilió con el Cid Campeador, enemigo y vencedor de su tío, casándose con María Roderic o Rodrigo o Rodríguez, que muchos historiadores suponen hija del héroe campeador. Peleó reiteradamente Ramón Berenguer III contra los mahometanos, y aunque ganó batallas no logró ensanchar mucho las fronteras de sus Estados, ocupado como estuvo en restaurar los territorios aledaños a Barcelona que, en distintas oportunidades, asolaba la morisma vecina. Casóse en 2as nupcias con Almodis, la cual no le dió hijos; y por 3ª vez con Dulcia de Carlat, Condesa de Provenza, quien le aportó derechos jurisdiccionales sobre el Carcassés, Narbonés y Redés, y los Condados de Vallespir, Fenollet, Parapertusa, Capcir, Donassá y parte del Raséz y Sabartés, heredando luego Cerdeña. Por ello titulóse Marqués de Barcelona y de las Españas y Conde de Besalú y Provenza, por muerte de Bernardo, Conde de Besalú, que había casado con María, hija de su

Los Antepasados

105


1er matrimonio. Al morir su 3ª esposa Dulcia, Berenguer “el Grande”, cansado, viejo y enfermo, ingresó en la Orden de los Templarios, el 14-VII-1130. Cuando dejó de existir, su cadáver fue enterrado en el Monasterio de Santa María de Ripoll. De su 1er enlace con la supuesta hija del Cid María Roderic hubo a: 1) María Berenguer, que casó con el Conde III Besalú. Y de sus 3as nupcias con Dulcia de Provenza vienen: 2) Ramón Berenguer, que sigue en XIX. 3) Berenguer Ramón, que heredó los Condados de Provenza y de Aymillán. 4) Berenguela, que casó con el Rey Alfonso VII de Castilla. 5) Jimena, esposa del Conde de Foix, Roger III. Su sucesión prosigue en el linaje Condal de Foix. 6) Mahalda. 7) Almodís, que casó con el conde Poncio de Corbera. XIX — El Conde RAMON BERENGUER IV, llamado “el Santo”. A pesar de su apodo y de los grandes donativos que hizo a la Iglesia no fue canonizado ni alcanzó la condición de Venerable. Nació hacia 1114 o 1115, resultó el último que usó el título de Conde de Barcelona. Como varón primogénito de su padre Berenguer “el Grande”, heredó los Condados de Barcelona, Tarragona, Manresa, Gerona, Ausona, Peralada, Besalú Vellspir, Fenollet, Parapertusa, Cerdeña, Conflent, Redéz y Carcasés. Autorizó el establecimientos de los Caballeros Templarios en Cataluña en 1133, y les dió el castillo de Barbará. A los 22 años de su edad, Berenguer “el Santo” contrajo “esponsales de futuro” con Petronila, hija única heredera del Rey Ramiro II de Aragón, Infanta que entonces (1137) contaba solo 2 años de edad. Como posteriormente surgieran obstáculos para esa boda, “el Santo” convino su casamiento con Blanca, hija del Rey de Navarra; pero Alfonso VII de Castilla — cuñado de dicho “Santo” — se la llevó a Blanca a sus dominios para maridarla con Sancho, su hijo mayor. Entonces Berenguer “el Santo” celebró su real connubio con Petronila de Aragón — ésta ya núbil — por los años de 1150 o 1151, lo cual trajo por resultado la unión de Barcelona con Aragón; cambiando así el Conde Ramón Berenguer IV su título por el de

106

Tomo VII


“Príncipe de los Aragoneses”. Murió en Lombardía, en el burgo de San Dalmacio, cerca de Génova, el 4-VIII-1162, a donde había llegado para entrevistarse con el Emperador de Alemania Federico Barbarroja, a fin de celebrar un pacto sobre el Condado de Provenza. XX — PEDRO RAMON, hijo del matrimonio de Ramón Berenguer IV “el Santo” con Petronila de Aragón, heredó el principado de Cataluña y, por renuncia de su madre al reino de Aragón a favor suyo, el 18-VI-1164, quedaron reunidos en Pedro Ramón ambas coronas. El Rey abandonó entonces el nombre de Ramón sustituyéndolo por el de Alfonso II, para continuar así la serie de Reyes Aragoneses.

FENOLLET La rancia Casa de los Vizconde de Fenollet, solariega en tierras de Fenollades o Fenollet, en la marca franco-catalana, procede de la unión de dos insignes linajes; el francés de los Vizcondes de Narbona y el hispano de los Condes de Lara. Sus armas originarias pintan bajo corona Vizcondal, en campo de oro un ramo de hinojos de sinople. Para el estudio del presente linaje habrá que remontarse a: I — AYMERICO II, Vizconde de Narbona, a quien el Conde de Barcelona Ramón Berenguer agració con la soberanía sobre los castillos de Fenollet y Parapertusa, como consta en un viejo documento. Estos Condados, con los de Besalú, Ripoll y Vallespir, habíaselo dejado en herencia a dichos Condes de Barcelona, el Conde de Besalú, Bernardo III, fallecido sin hijos. Aymerico II fue hijo mayor y heredero de Aymerico I, Vizconde soberano de Narbona, el cual en 1104 partió hacia Palestina con la dignidad de Almirante, y allá en Tierra Santa dejó de existir al año siguiente, o en 1106; nieto de Bernardo de Narbona; bisnieto de Berenguer de Narbona; tataranieto de Raimundo I de Narbona; chozno de Manfredo de Narbona; 5º nieto de Odón de Narbona; y 6º nieto de Francón II, 6º dinasta de Narbona a partir del primer

Los Antepasados

107


“Veguere” o Vizconde narbonense conocido; Cixiliano, quien gobernó su estado por los años 800 y tantos. (16). Aymerico II murió en el sitio de Fraga en 1134. Estuvo casado con doña Ermengarda y solo tuvo dos hijas: 1) Ermengarda, ilustre Princesa a la cual el Conde de Toulouse, por derecho de soberanía , entregó en 1143 el Vizcondado de Narbona, del que el Conde se había apoderado después de la muerte de Aymerico II. Ermengarda, sin hijos, designó heredero suyo al sobrino Pedro de Lara, primogénito de su hermana Ermesenda, y a favor de él abdicó el Vizcondado de Narbona en 1192, retirándose a Perpiñán 2) Ermesenda, que sigue en II. II — ERMESENDA DE NARBONA heredó de su padre el Vizcondado de Fenollet. Se casó con el Conde de Molina, Manrique de Lara, tutor del Rey de Castilla Alfonso VIII y Gobernador de sus reinos. (Ver sus antecedentes genealógicos en la Casa de Lara). Hubieron estos hijos: 1) Pedro Manrique de Lara, que heredó de su tía Ermengarda el Vizcondado de Narbona. En 1194 regresó a España a desempeñar allí las dignidades que le correspondían por derecho 16 Anoto que la ciudad de Narbona — levantada en el Languedoc, región del “Midi de la France”, hoy en el departamento de Aude a 80 kilómetros de la frontera con Cataluña — fue conocida primero por “Narba”, y después por “Narba Martius”. Probablemente la fundaron ciertos fenicios teñidores de púrpura que se establecieron en las proximidades del lago Aude, del que nace el río del mismo nombre. Conquistada por los romanos (118 años antes de Cristo) llegó a ser capital de la Galia narbonense. Hata el siglo XIV, Narbona era ciudad marítima, unida al Mediterráneo por un canal que hicieron los romanos desviando un brazo del río Aude. Narbo ventosa, vel venenosa, la llamó Séneca, aludiendo a los vientos que soplaba sobre ella, mezclados al álito de las aguas estancadas. Ya en épocas cristianas, a partir de 817 —año en que se separó del reino de Aquitania — la ciudad de Narbona estuvo gobernada por “Vegueres” — del latín Vicarios —, suerte de Lugartenientes llamados también Vizcondes. Los “Vegueres” ejercían asimismo funciones en Aragón, Cataluña y Mallorca, a la manera de los Corregidores en Castilla. Esos jerarcas de Narbona fueron al principio inamovibles, y luego hereditarios; subordinados a la autoridad de los Condes de Toulouse, hasta que pasaron a depender de la Corona Francesa, cuando en 1507, al Condado narbonense lo trocó Gastón de Foix por el Ducado de Nemours con su tío el Rey de Francia Luis XII.

108

Tomo VII


de nacimiento, y traspasó el gobierno narbonés a su hijo Aimerico III, el cual mantuvo con brillo el Condado de Molina y dejó descendencia. 2) Aimerico Manrique de Lara, Duque de Narbona, sin sucesión. 3) Guillermo Manrique de Lara, que sigue en III. 4) Mayor o Emilia Manrique de Lara, casada con Gómez González, Señor de Manzanedo. Con posteridad. 5) María Manrique de Lara, que casó con Diego López de Haro, “el Bueno”, X Señor de Vizcaya. con sucesión. 6) Sancha Manrique de Lara. 7) Elvira Manrique de Lara. Casó 1º con Armengol VIII, Conde de Urgel, y después con Guillén de Cervera, Ricohombre de Cataluña. III — Guillermo Manrique de Lara quien de su madre heredó el Vizcondado de Fenollet. Casó con Beatriz, prima hermana de Gerardo, Vizconde de Rosellón. Su única hija y heredera fue: IV — BEATRIZ, Vizcondesa de Fenollet, y Señora de Parapertusa y sus tierras, en cuyo tiempo se perdieron estos Estados que pasaron a la Corona de Francia. Contrajo matrimonio con Hugo de Sexach, llamado también Hugo de Fenollet, quien la hizo madre de: 1) Pedro de Fenollet, que sigue en V. 2) Blanca de Fenollet que casó en 1275 con Dalmau, Vizconde de Rocaberti; con sucesión. V — PEDRO DE FENOLLET, Vizconde de Fenollet, título y derechos territoriales que heredó de su madre, perdió toda acción sobre ese Vizcondado, porque años después de haber ocupado el Rey de Francia, Luis VIII “el León”, los territorios de Fenollet, Perapertusa y otros, en la paz de Carbolino, concertada, el 11-V1258 entre San Luis IX, Rey de Francia — hijo de aquel “León” — y el Monarca aragonés Jaime I el Conquistador, este renunció, en favor de la Corona francesa, los derechos que pudieran corresponderle sobre los Condados de Carcassone, Rodes, Foix, Fenollet y las tierras de Fenollades y Parapertusa.

Los Antepasados

109


Pedro de Fenollet, con una señora cuyo nombre se desconoce, hubo por hijos a: 1) Pedro de Fenollet, que sigue en VI. 2) Ana de Fenollet, esposa de Grisperto de Corsavi, Vizconde de Castelnou. De viuda tomó el hábito del Hospital de Ylla, a cuya casa dejó todos sus bienes. VI — PEDRO DE FENOLLET, fue Señor de San Feliú de Munt,Valls, Bula, Ternarene, San Miguel de Lotes, Merfuga, San Mauricio y Villa de Ylla. No se sabe con quien casó, pero sus hijos fueron: 1) Pedro de Fenollet, que sigue en VII. 2) Faicida de Fenollet, que contrajo nupcias con Armengol 10º, Conde de Urgel y Vizconde de Cabrera. VII — PEDRO DE FENOLLET, fue 1er Vizconde de Ylla y Señor de San Feliú de Munt, Valls, Bula, Ternarene, San Miguel de Lotes, Merfuga y San Mauricio. El Rey Sancho de Mallorca creó a su favor el Vizcondado de Ylla, el 6-XI-1314, y el Rey Jaime II, de Mallorca también, le hizo valiosas mercedes. Contrajo ventajoso matrimonio con Esclaramunda de Canet, que era hija de Ponce de Pinós Señor de Canet y Guardia, Comendador de Mallorca; nieto de Galcerán de Pinós, Señor de las Baronías de Pinós, Mataplana y Lavanca, y de Esclaramunda de Canet, que descendía de la antiquísima y noble familia catalana, cuyos jefes usaron, desde 1322, el título de Vizcondes de Canet. (17). 17 La familia argentina de Cané procede de la isla de Menorca, y la primitiva ortografía del apellido fue Canet. Se cuenta que en ocasión de visitar Miguel Cané — padre del autor de “Juvenilia” —, en uno de sus viajes a Europa la ciudad de Mahon, le preguntó a un paisano si conocía la casa solariega de los Canet. El hombre le señaló un castillo imponente, edificado sobre una loma, donde moraban con holgura los nobles señores de Canet; pero, a continuación, el guía mahonés encaminó al forastero por una estrecha calleja, hasta cierta tahona, explotada por otro Canet, modestísimo panadero. Entonces nuestro compatriota se hizo esta inteligente reflexión; “los que habitan en el castillo deben ser gente pudiente, a la cual poco le importará que la visite, y los de la tahona serán, por el contrario, gente muy humilde, quien se forjará quien sabe que doradas ilusiones ante la aparición del inesperado primo de Indias ... como no ando tan holgado de dineros como para favorecerlos, lo mejor será que me

110

Tomo VII


Pedro de Fenollet y su mujer Esclaramunda de Canet (nieta), procrearon estos hijos: 1) Pedro de Fenollet, Vizconde de Ylla y de Canet, Señor de Porcella y Luza, San Feliú de Munt, Valls, Bula y otros lugares, Embajador en Francia, etc, etc. Casó con la Marquesa de la Porcella, Señora de la Porcella y Luza, con la que prolongó descendencia. 2) Beltrán de Fenollet, que sirvió al Rey Jaime II de Mallorca contra Pedro IV de Aragón, sufriendo prisión en 1343, cuando éste último Rey ocupó Mallorca. 3) Ponce de Fenollet, al que se considera como tronco de los Fenollet de Valencia, 4) Hugo de Fenollet, Obispo de Vich y de Valencia, y en 1351 Capitán General de Valencia por el Rey Pedro IV de Aragón. 5) Timbor de Fenollet, que sigue en VIII. 6) Marquesa de Fenollet, que casó primeramente con Pedro Galcerán de Pinós, y en 2as nupcias con Aymerico, Vizconde de Narbona. Con sucesión de su primer marido el Señor de Pinós. 7) Esclaramunda de Fenollet, esposa, desde 1355, de Felipe Dalmau, Vizconde de Robaberti. Con sucesión. 8) Constanza de Fenollet. VIII — TIMBOR DE FENOLLET, fue la esposa legítima de Mosén Bernardo de Cabrera Vizconde de Cabrera y Bas, valido del Rey Pedro IV de Aragón, que más tarde cayó en el disfavor del Monarca, y le cortaron la cabeza en la plaza pública de Zaragoza. La descendencia de los cónyuges Cabrera-Fenollet, — 6os abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera — se consignó en el linaje de Cabrera.

CASA DE LARA marche”. Y Cané abandonó las islas Baleares sin querer averiguar cual de aquellos Canet — sino los dos — llevaban su misma sangre generosa.

Los Antepasados

111


En los antiguos tiempos existió en España la importante población de Ausina que fue destruída por los moros. En el centro de dicho caserío levantábase el castillos de Lara, sobre cuyas ruinas el Rey de Asturias, Alfonso I “El Católico”, mandó construir la villa de Lara, distante cuatro leguas de la ciudad de Burgos. La ilustre familia de Lara tuvo destacada actuación en las guerras civiles de Castilla hasta promediar el siglo XIV en que se extinguió. En 1130 los descendientes de Conde don Pedro dividieron a su estirpe en tres ramas; la de los Manrique de Lara; la del Conde Nuño Pérez de Lara, que se vincula a la Casa de Haro y por ahí con los Reyes de Castilla, debido al matrimonio de doña Juana Manuel con el Rey Enrique II; y la de Fernán Pérez de Lara, alias “El Furtado”, del cual vienen los Hurtado de Mendoza. Las armas originales de los Lara pintan en campo de gules dos calderas jaqueladas de oro y sable, puestas en palo; y de cada una de ellas salen cabezas de sierpes verdes. La presente “Historia de la Casa de Lara” se desarrolla de acuerdo a la clásica línea sucesoria expuesta por Luis de Salazar y Castro (1658-1734), complementada con datos, fechas y referencias históricas que creyó interesante agregar C.I. (h) sin pecar de “curioso impertinente”. Salazar y Castro da comienzo a dicha genealogía con: I — AMALARICO, Rey de los visigodos en España, desde el año 502 hasta el 531; hijo de Alarico II y de Teudigota o Teodegunda (hija bastarda de Teodorico “El Grande” Rey de los ostrogodos); nieto paterno de Eurico, el Monarca compilador de Código de Tolosa y de Ragnailda; bisnieto de Teodorico “el Visigodo”, o Teodoredo, como le llaman los historiadores españoles, muerto en la batalla de los Campos Cataláunicos, en 451, después de derrotar a las hordas de Atila. Amalarico se casó con Clotilde (hija de Clodoveo, primer Rey cristiano de los francos y Santa Clotilde). Amalarico, arriano fanático, maltrató a su esposa porque ella no quería abandonar la religión católica para abrazar la herética de él. Entonces Clotilde envió un pañuelo empapado con su sangre a sus hermanos los Reyes francos; éstos empuñaron las armas y vencieron a Amalarico, quien resultó luego asesinado por sus propios soldados cerca de Narbona en 531. Procreó, el infortunado arriano, a:

112

Tomo VII


1) Luiva I que fue Rey de los Godos. 2) Leovigildo, que sigue en II. II — LEOVIGILDO, fue Rey godo de España desde 572; primero asociado con Luiva su hermano, y tras la muerte de éste como único soberano. Casó primeramente con Teodosia (hija del Duque de Cartagena, Severino, y de Teodora su mujer), de la cual tuvo a Hermenegildo y a Recaredo. Fallecida su esposa contrajo nuevas nupcias con Gosuinda (algunos autores sostienen que antes de este enlace habíase desposado con Rinchilda, hija de Chilperico, Rey de los francos). Como era arriano Leovigildo desató una guerra religiosa contra Hermenegildo, su hijo, que se había convertido al catolicismo, a consecuencia de la cual éste recibió el martirio y fue elevado a los altares por la Iglesia. También Leovigildo subyugó a los vascos, fundó la capital de Alava, “Vitoria”, en recuerdo de dicho triunfo.. Como se dijo hubo por hijos a: 1) Hermenegildo, que sigue en III. 2) Recaredo, monarca que abrazó públicamente el catolicismo, movido por el ejemplo de su hermano y las exhortaciones del Obispo de Sevilla, San Leandro. Dicha actitud real , arrastró a la verdadera religión a su esposa Bada, a gran parte de los magnates godos de la corte, y a muchos prelados arrianos. Convocó un Concilio en Toledo en 589: desde entonces — y no sin vencer reiteradas conspiraciones — el Estado visigodo se hizo católico en España. Murió Recaredo en 601, dejando tres hijos: Luiva, Suintila y Geila. III — HERMENEGILDO, se casó con Ingunda (hija de Sigiberto, Rey de Austrasia y de Brunechilda de España, hija, ésta, del Rey godo Atanagildo y de su mujer Gosuinda). Cuando merced a las predicaciones del Obispo de Sevilla, San Leandro, y a la influencia de su mujer que era católica, Hermenejildo abjuró del arrianismo y se convirtió a la Fé de aquellos, su padre Leovigildo lo privó de sus Estados. Comenzó entonces una lucha religiosa entre el padre y el hijo, la cual culminó con la prisión y muerte del segundo en Tarragona, por no querer renegar del catolicismo. La Iglesia después de su martirio, lo ha llevado a los altares; San

Los Antepasados

113


Hermenegildo, en las hagiografías, figura como mártir y Príncipe de los visigodos. Su hijo fue: IV — ATANAGILDO — llamado igual que su abuelo materno — a quien después de la muerte de su padre los enemigos políticos de este lo desterraron — con su madre Ingunda que murió en el viaje — a Constantinopla, capital del Imperio bizantino. Allí, en la Corte Imperial, el joven príncipe visigodo español se casó con Flavia Juliana; hija de Pedro Augusto, hermano del Emperador Flavio Tiberio Mauricio, que nació en Arabiso (Capadocia) en 539 y lo asesinaron en Constantinopla en 602. El padre de ambos fue un elevado funcionario palatino llamado Paulo, que llegó a ser comandante de la Guardia Imperial. Se distinguió en la guerra contra los persas y acabó casándose con la Princesa Constantina, hija del Emperador Tiberio, a quien sucedió Mauricio en 582. Por su parte Atanagildo y su bizantina consorte Flavia Juliana tuvieron por hijo a: V — PAULO ARDAVASTO o ARTABACES quien sería marido de una Princesa goda, prima del Rey Chindasvinto; el cual — después de arrebatarle la corona a Tulga, el hijo y heredero de Chintila — empuñó el cetro desde 642 hasta 652 o 53 en que murió. Sucedióle su hijo Recesvinto (653-672), y fallecido este, por elección de nobles y prelados, reinó el célebre caudillo Wamba. Por su parte, Artabaces, el griego, y su gótica mujer, deuda de Chindasvinto, procrearon a: VI — ERVIGIO, que alcanzó el trono visigodo de España de esta forma: Reinaba a la sazón Wamba, de quien Ervigio era hombre de confianza. El domingo 14-X-680, dicho privado le suministró al Rey cierto brebaje soporífero que le hizo caer en profundo letargo, en cuyo estado le vistió de fraile y le cortó el pelo al rape. Según las leyes godas, nadie podía reinar en el país en tal condición humillante. Recuperado el conocimiento, Wamba entristecido se retiró hasta la muerte al monasterio de Pampliega, a inmediaciones de Burgos, no sin antes reconocer explícitamente, por escrito, a Ervigio como su sucesor. El nuevo y pérfido Monarca reinó 7 años y 25 días; mas a pesar de su destreza y capacidad gubernativas, no logró hacerse perdonar por el pueblo su traición a Wamba. Estuvo casado con

114

Tomo VII


Luibigotona, nieta de Recaredo. Algunos autores sostienen que Ervigio no tuvo descendencia varonil; sin embargo Salazar y Castro consigna como sus hijos a: 1) Veremundo, Duque de Cantabria. 2) Cigilona, que sigue en VII. VII — CIGILONA o CIXILONA la casó su padre con Egica, sobrino, según unos, o hermano, según otros, de Wamba, a fin de neutralizar la venganza de los partidarios del destronado monje de Pampliega. El día antes de morir, Ervigio abdicó la Corona a favor de su yerno, previamente hacerlo jurar que no perseguiría a los familiares y amigos suyos. Egica, por supuesto, no cumplió con su promesa y se dedicó a castigar a los cómplices de su suegro en la narcotización y rapadura del infortunado Wamba. Cixilona y su esposo el Rey Egica hubieron los siguientes hijos: 1) Witiza, Rey godo de España. Gobernó primero asociado a su padre desde 697, y sucedió luego a Egica en 701. Las opiniones respecto de su muerte (708 o 709 o 711) son muy encontradas. Unos dicen falleció naturalmente, otros, siguiendo a Rodrigo Ximénez de Rada, sostienen que los parciales de Teodifredo, Duque de Córdoba, lo derrocaron y sacaron los ojos, como Witiza había hecho antes con Teodifredo. Le sucedió su hijo Achila, al que destronaron sus enemigos para elegir a Rodrigo. La tradición legendaria dice que el Conde Julián, amigo o pariente de Witiza, agraviado porque Rodrigo violó a su hija, abrió las puertas de España a los musulmanes de Tarik para vengarse del Rey godo. 2) Don Oppas, Arzobispo de Toledo, que cuando fueron destronados su hermano Witiza y el hijo de este Achila, conspiró contra Rodrigo y aconsejó a los árabes a que invadieran la Península. La leyenda refiere que mandó un escuadrón en la batalla de Guadalete, y que en lo más álgido del combate se pasó a los moros, contribuyendo así a la ruina definitiva de la monarquía visigoda y a la derrota de los cristianos que perdieron casi toda España. 3) Pedro, que sigue en VIII.

Los Antepasados

115


VIII — PEDRO fue Duque de Cantabria por el año 700, y tuvo por hijo a: IX — ALFONSO I “El Católico”, nacido en 693, 3er Rey de Asturias (ocupó el trono en 730) debido a su casamiento con la Princesa Ormisenda, hija del 1er Rey de Asturias, el famoso caudillo Don Pelayo. Murió Alfonso “el Católico” en 757 y fue enterrado con su mujer en el Monasterio de Santa María de Cangas. Con doña Ormisenda procreó a: 1) Fruela, que sigue en X. 2) Bimarano, que se rebeló contra Fruela para despojarlo del trono y pereció a sus manos. Además, con una esclava mora Alfonso “el Católico” tuvo un hijo detrás de la Iglesia: 3) Mauregato, el cual, luego del crimen contra su hermano Fruela y de los reinados de los hijos de este — sus sobrinos — Aurelio (768-774) y Silo (774-783) y de la renuncia momentánea al trono de Alfonso “el Casto”, reinó en Asturias de 783 hasta 788 en que murió. De Mauregato se cuenta que consintió en pagar anualmente un tributo de 100 doncellas cristianas al Emir de Córdoba en reconocimiento de vasallaje. X— FRUELA I, 4º Rey de Asturias, que sucedió a su padre. Murió asesinado en su palacio en 768, y se sepultó su cadáver en la Iglesia de Oviedo, que él había fundado. Según Salazar y Castro estuvo casado con una hija del Conde don Gudecindo, y con ella dejó estos hijos: 1) Rodrigo Frolaz, que sigue en XI. 2) Aurelio, 5º Rey de Asturias, que murió en 774 y fue sepultado en la Iglesia de San Martín, cerca de Oviedo. 3) Nuña. 4) Singerico. 5) Gonzalo, señor de Lara y padre de doña Aragonta, Señora de Lara casada con el Conde Teudio. Con doña Munia, según otros autores, Fruela tuvo asimismo por hijos ilegítimos a:

116

Tomo VII


6) Ximena. 7) Adosina, que casó con el Rey Silo, 6º Soberano de Asturias ,que murió en 783 y fue enterrado en la Iglesia de San Juan de Pravia. 8) Bermudo o Veremundo “el Diácono” — hijo también de Fruela, o de su hermano Bimarano, según otros autores — 8º Rey de Asturias, que abdicó la Corona en 791, y que con su esposa doña Nunllon o Ursenda tuvo al que luego sería 10º Rey, Don Ramiro. 9) Alfonso II “el Casto”, proclamado Rey en 783, que renunció a la Corona, aceptándola por fin el 14-IX-791, luego de la muerte de Veremundo. Era marido de doña Berta y murió en 842. XI — RODRIGO FROLAZ, fue el 1er Conde de Castilla en 762. Estos Condes, en la primera época de la Alta Edad Media, eran Señores que en su batallar contra los moros conquistaron tierras a las que luego gobernaban con permiso de los Reyes de Oviedo. En aquellos tiempos a dichos Condes los nombraban los Monarcas asturiano-leoneses, por un cierto período de años, pasados los cuales eran reemplazados en sus cargos. Mas tarde esos Condados transformáronse en vitalicios y hereditarios. Se admite que el fundador del Condado de Castilla, luego de conquistar su territorio a los sarracenos, fue dicho Rodrigo, a quien se le atribuyen estos tres hijos: 1) Diego Rodríguez, que sigue en XII; 2) Nuño Rodríguez; y 3) Sancho Miterra, Conde de “Vasconia Citerior” del que proceden los Condes de Aragón y Reyes de Navarra, según algunos autores. XII — DIEGO RODRIGUEZ, el primogénito, estuvo casado con doña Paterna, cuya descendencia, precisada por Salazar y Castro, continúa mas adelante en el punto XIII. A partir de Diego Rodríguez, llamado también Diego Rodríguez Porcelos o Porcellos, se contradicen los genealogistas clásicos con respecto a los descendientes de éste que son los antepasados de la Casa de Lara; sobre todo hasta llegar al Conde Nuño González de Lara “el Cuervo Andaluz”, que según Salazar y Castro resulta 9º nieto de Diego Rodríguez; mientras Argote de Molina lo hace, al “Cuervo”, 7º nieto de Diego Rodríguez Porcelos. Como se ve, entre los citados genealogistas y sus seguidores hay, por lo pronto, una diferencia de dos generaciones hasta llegar al Conde Nuño González de Lara. Además, tanto Argote como Salazar, difieren fundamentalmente en cuanto a los antepasados del susodicho

Los Antepasados

117


“Cuervo”. El primero consigna en su parentela a los famosos “Infantes de Lara” y al hermano de ellos Mudarra González de Lara; a todos los cuales omite Salazar; quien, en cambio, lo registra al Conde Soberano de Castilla Fernán González, como tatarabuelo del “Cuervo”, en el mismo lugar en que Argote coloca a Mudarra González de Lara. Así pues, la tabla genealógica de la Casa de Lara, confeccionada por Argote de Molina, arranca con: I — DIEGO RODRIGUEZ PORCELOS, 2º Conde de Castilla que pobló Burgos en 884, el cual sería padre de: II — Doña SULA o ASSURRA o SULABELLA — de acuerdo a otras fuentes. Esta señora se casó con el caballero Nuño Bellidez — llamado también Bellchudez — natural de Colonia, que — dice el padre Mariana — “era de nación alemana y por devosión era venido en romería a Santiago”. Los referidos cónyuges herederos del Condado de Porcelos tuvieron dos hijos: 1) Nuño Nuñez Rosaura, famoso Juez de Castilla (como Laín Calvo, el 5º abuelo del Cid Campeador). Rosaura, por su parte, fue abuelo de Fernán González, Conde Soberano de Castilla. 2) Gustios González, que sigue en III. III — GUSTIOS GONZALEZ se casó con doña Hortiga Ramírez (hija de Ramiro I Rey de León). Murió Gustios en la batalla de Aciñas al frente de 200 caballeros y 6.000 peones que formaban la vanguardia del Conde Fernán González, contra los sarracenos acaudillados por Abderramán. Fue su hijo: IV — GONZALO GUSTIOS. Dicho Conde resultó marido de doña Sancha Velázquez o Blásquez de Bureba — hermana de Ruy Velázquez o Blásquez“el Traidor”, del que se hablará mas adelante. Gonzalo y Sancha hubieron estos hijos: 1) Diego, Martín, Suero, Fernando, Sancho, Rodrigo y Gonzalo, que adoptaron el patronímico González y el apellido Lara, y fueron los célebres “Siete Infantes de Lara, que merecieron el título por ser bisnietos de Ramiro I, Rey de León. Narra un viejo “Cantar”

118

Tomo VII


— compuesto en la región de Burgos en el siglo XII, afirman los eruditos — que durante el casamiento del tío de dichos siete mozos, Ruy Velázquez o Blásquez, con doña Lambra — prima hermana del Conde castellano Garcí Fernández (970-995) — tuvieron los Infantes de Lara una disputa con un pariente de la desposada llamado Alvar Sánchez. El menor de los Infantes, Gonzalo González de Lara, le dió a Sánchez un tremendo puñetazo que le quebró la mandíbula y le dejó tendido muerto a sus pies. Doña Lambra, desesperada, le exige a su marido una inmediata venganza. Ruy Blásquez se precipita sobre el Infante, más el Conde Gonzalo Gustios se interpone entre su cuñado y su hijo, y logra calmar la pelea que ya se había generalizado en dos bandos partidarios de uno y otro. Sin embargo, la cosa no paró ahí. Tiempo después doña Lambra, estando en tierras de Bobadilla con su cuñada y sobrinos, mandó a uno de sus criados a provocarlo del modo más afrentoso a Gonzalo de Lara; y el sirviente arrojó al pecho del Infante un cohombro, o voluminoso pepino relleno con sangre; para escapar enseguida y refugiarse bajo el manto de su ama. Pero los Infantes, sin remilgos ni galanterías, matan al criado allí mismo, ensangrentando las tocas y vestidos de doña Lambra, que llega al paroxismo de la rabia. A partir del cruento episodio, el esposo de la enfurecida señora, empieza a urdir una terrible y cobarde venganza contra su cuñado y sus sobrinos. Simula perdonarlos, olvidarse de los incidentes ocurridos, y captándose la confianza de Gonzalo Gustios lo envió a Córdoba, con una carta escrita en árabe para Almanzor, en la que incitaba al sarraceno matar al mensajero, y le decía se aproximase a la frontera de Castilla donde Blásquez le entregaría a los Infantes de Lara. Almanzor, empero, no quiso prestarse a tal felonía, y en vez de ultimar al magnate cristiano, le sometió a un blando cautiverio, facilitándole una mora “fidalga”, deuda suya, para que lo sirviera. Tan completo y recíproco resultó el servicio, que la agarena salió embarazada de Gustios, y lo hizo padre de Mudarra González de Lara (que sigue en V). Por otra parte, Ruy Blásquez, a fin de completar su venganza, propone a sus sobrinos efectuar una entrada por tierras mahometanas a objeto de liberar a Gonzalo Gustios, el padre de ellos. Salen, pues, los siete Infantes a la cabeza de 200 caballeros y con su ayo Nuño Salido; y al alejarse del “alfoz” (arrabal) de Lara, “ovieron aves

Los Antepasados

119


que les fizieron malos agüeros”. Con todo los mozos siguen su camino, y en “la vega de Febros” se reúnen con el canalla de su tío, quien los acompaña hasta los campos fronterizos. Ahí Ruy dispone que los Infantes se adelanten a efectuar un reconocimiento, en tanto él y su gente permanecen a la espectativa. En eso, 10.000 moros que estaban escondidos tras las montañas irrumpen contra los Lara, quienes se aprestan a morir matando, Cuando uno de los Infantes y la reducida hueste a sus órdenes a quedado fuera de combate, los seis hermanos sobrevivientes logran concertar una tregua con los infieles y le envían un mensaje a su tío solicitando ayuda urgentísima. Este les manda decir que no moverá un dedo por ellos, ya que no había olvidado las afrentas recibidas. Reanúdase poco después la desigual pelea; los Infantes van cayendo uno a uno en poder de la morisma que los decapita sin más trámite, para llevar como trofeos a Córdoba las siete cabezas de los Lara y la del ayo Nuño Salido. El gran Visir Almanzor le mostró aquellos despojos a Gonzalo Gustios por si los reconocía, y éste contestó llorando; — “Conozco estas cabeças que los míos fijos son”. La congoja del infortunado padre es tremenda; se siente desolado ante la pérdida de todos sus hijos. Fue entonces cuando su amante mora le reveló al oído que llevaba un vástago suyo en las entrañas. Gustios, a quien Almanzor ha concedido la libertad, recomienda a su fiel concubina que si al tiempo de nacer esa criatura resultara varón, y luego se desarrollase fuerte y valiente, lo despachara para Castilla a vengar la muerte traicionera de sus siete hermanos. Así, no bien tuvo edad suficiente, lo hizo Mudarra González de Lara; encaminóse a Castilla, mató a Ruy Blásquez en combate singular y quemó viva a la mujer de éste, doña Lambra, la instigadora principal de semejante tragedia. V — MUDARRA GONZALEZ DE LARA, el esforzado bastardo de Gonzalo Gustios, habido en una hermana o prima del Califa cordobés, contrajo, a su tiempo, nupcias con una “Dueña” de esclarecido linaje godo, con la cual procreó a: VI — NUÑO GONZALEZ DE AVALOS — siempre según Argote de Molina —, quien se equivale sin duda al Nuño González de Lara — recordado por Salazar y Castro. Hijo de aquel Nuño, en la genealogía de Argote de Molina, resulta:

120

Tomo VII


VII — AMENAYA GONZALEZ NUÑEZ DE LARA, casado con Teresa González de Amaya, hija del Conde de Amaya, incluídos los tres en la serie genealógica de Argote de Molina sobre la Casa de Lara. Tengo para mí que ese Amenaya González Nuñez de Lara, citado por Argote, se identifica con Gonzalo Nuñez Minaya, marido de doña Gontioda, que figura en el punto XXI de la progresión hereditaria llevada a cabo por Salazar y Castro; donde aquel Conde y Señor de Lara resulta 8º nieto de Diego Rodríguez y de Doña Paterna; cuya remota pareja hubo por hija a: XIII — Doña UNSEA PATERNA, 3ª Condesa de Castilla y esposa de Ramiro I, Rey de Asturias y de Galicia (hijo de Bermudo “el Diácono”). Murió Ramiro el 1-II-850, y lo sepultaron en la Iglesia de Nuestra Señora de Oviedo, donde yacían también sus dos consortes; Doña Unsea y Doña Urraca. Con la primera dió vida a Rodrigo, que sigue en IV. Con Doña Urraca a Ordoño I, Rey de León. XIV — RODRIGO II, 4º Conde de Castilla en 862. Tuvo por hijo a: XV — DIEGO RODRIGUEZ , 5º Conde de Castilla en 886. Con su mujer Doña Asura procreó a: XVI — FERNANDO DIAZ, 6º Conde de Castilla en 902. Padre de: XVII — GONZALO FERNANDEZ, 7º Conde de Castilla y Señor de Burgos, Lara y Amaya. Casó con Doña Munia. Son los padre de: XVIII — FERNAN GONZALEZ, celebrado en todas las viejas crónicas. Fue él quien, después de haber reunido bajo su autoridad a los diversos Condes que gobernaban en los distintos parajes de Castilla y Alava. declaró y sostuvo con las armas en la mano, la independencia de esos territorios, subordinados hasta entonces al Reino de León. Por tanto, históricamente, Fernán González resulta el 1er Conde Soberano de Castilla y, asimismo,

Los Antepasados

121


Señor de Alava, Amaya y Lara, y poblador de Sepúlveda en el año 940. Todos los historiadores españoles aceptan que era hijo del Conde Gonzalo Fernández. Salazar y Castro — ya lo vimos — lo hace nieto paterno del Conde Fernando Díaz; pero otros autores registran como su abuelo al famoso Juez de Castilla Nuño Rosura. Sea esto lo que fuere, lo cierto es que Fernán aparece en los documentos ,desde 923 como Conde de Burgos y de Castilla, y de Alava, en lucha constante contra los moros o contra los Reyes de León, hasta 970, año en que dejó de existir. Nuestro Conde estuvo casado con la Infanta Doña Sancha (hermana del Rey García Sánchez de Navarra: hija, por tanto, de Sancho I García, 5º Rey de Navarra y de Doña Toda Aznares, su 2ª mujer). Fernán González y la Infanta Doña Sancha (decimoséptimos abuelos fidedignos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera), procrearon estos hijos: 1) Gonzalo Fernández, que sigue en XIX. 2) Sancho Fernández, Conde de Alava, sin sucesión. 3) Garcí I Fernández (970-995). En él se prolonga la sucesión de los Condes Soberanos de Castilla. Casó 1º con Argentina Alba, y en 2as nupcias con Doña Oñaz o Ana, Infanta francesa. 4) Urraca Fernández, dos veces Reina de León. Casó 1º con Ordoño III, quien luego la repudió; y pasó a 2as nupcias con Ordoño IV “el Malo” o “Intruso”. 5) Nuña Fernández, desposada con Gómez Díaz, Conde de Saldaña. 6) Otra Urraca — que omite Salazar y Castro —, casada con Sancho II García “Abarca”, Rey de Navarra — según la registra el probo historiador Javier de Ybarra y Bergé, a quien asesinaron los guerrilleros vascos de la E.T.A. XIX - GONZALO FERNANDEZ. Fue Conde de Lara y de Bureba y Señor de Aza. Casó con Doña Nuña (hermana del Conde Rodrigo Nuñez que pobló el castillo de Guzmán, y resulta progenitor de la Casa de Guzmán). Llamáronse sus hijos: 1) Nuño González, que sigue en XX. 2) Fernán González, 2º Señor de Aza, de quien descienden los Señores de Aza y de Ayllón, y los linajes de Manzanedo y de Albornoz, cuyas genealogías desarrollo en capítulos aparte.

122

Tomo VII


XX - NUÑO GONZALEZ. Fue Señor de Lara y Gobernador de Alava, Lanzarón y Cellorigo. Se casó con Doña Dordia Díaz, con cuya Señora hubo a: 1) Gonzalo Nuñez Minaya, que sigue en XXI. 2) El Conde Nuño Nuñez, que en 1048 ejercía el gobierno de Alava por el Rey Don García VI de Navarra. 3) Alvaro Nuñez. XXI - GONZALO NUÑEZ MINAYA Señor de la Casa de Lara. Casó — según Salazar y Castro — con Doña Gontioda o Gontroda. Conjeturo que Gonzalo Nuñez Minaya y Amenaya González Nuñez de Lara — al que Argote de Molina casa con Teresa González de Anaya — es el mismo personaje. Salazar y Castro lo hace padre de: XXII - El Conde NUÑO GONZALEZ DE LARA, Señor de la Casa de Lara, alias “Cuervo Andaluz” por su crueldad en perseguir a los moros andaluces. Según Salazar y Castro estuvo casado con Hermisenda González de Maya (hija de Gonzalo Trastamitrez de Maya y de doña Useo Suárez). Argote de Molina, en cambio, lo filia al “Cuervo” como hijo de Amenaya González Nuñez de Lara, el cual se equivale al Gonzalo Nuñez de Lara de Salazar. A partir del genearca que nos ocupa, con algunas diferencias, podrían conciliarse las filiaciones de Argote y de Salazar respecto al linaje de Lara. El terrible “Cuervo Andaluz” tuvo por hijo a: XXIII - GONZALO NUÑEZ DE LARA, Conde y Señor de su Casa. Fue marido de Doña Godo González Salvadores (hija de Gonzalo Salvadores, Ricohombre y Patrón de San Martín de Escalada, y de su consorte doña Elvira). Hijos del matrimonio Nuñez de Lara-González Salvadores fueron estos seis: 1) El Conde Pedro González de Lara, que seguirá en XXIV. 2) El Conde Rodrigo González de Lara, que a su cargo tuvo el gobierno de Segovia, Toledo, Extremadura, Asturias, Santillana y otros estados. Es el progenitor de los Señores de Manzanedo.

Los Antepasados

123


3) Godo González de Lara, esposa de Ruy Nuñez de Guzmán, antepasados de los Marqueses de Montealegre, de Toral y de Algaba; de los Duques de Medina de las Torres; y de las Casas de Orgaz, Gibraleón, Medina Sidonia y de los Guzmanes de Sevilla; entre estos últimos de Alonso Riquelme de Guzmán, undécimo abuelo mío. 4) María González de Lara, casada con Ximeno Iñiguez, Ricohombre y Señor de Cameros. Prolongaron sucesión. 5) Sancha González de Lara, que casó con Fernán Pérez de Trava, Conde de Trastamara (hijo de Pedro Frolaz de Trastamara, Ayo del Emperador Alonso VII, y de Urraca Frolaz, su 1ª esposa). Resultan antepasados de los Ponce de León. 6) Eloisa González de Lara, casada con Pedro Nuñez, Señor de Fuente Alemgir y San Esteban de Gormaz, al que llamaban “Príncipe de Osma”. Con descendencia. XXIV - PEDRO GONZALEZ DE LARA, Conde de Lara, de Medina de las Torres, Mormojón, Dueñas y Tariego, casó con doña Eva Pérez de Trava (hija de Pedro Frolaz, Conde de Trastamara, Monterroso y Trava, Ayo del Emperador Alfonso VII, y de la 2ª esposa de aquel, Mayor Guntioda Rodríguez). Cuenta la historia que el Conde Pedro González de Lara tuvo amores con Doña Urraca, Reina de Castilla (1077-1126), que fue consorte 1º de Ramón de Borgoña y en 2as nupcias del Rey Alfonso I de Aragón “el Batallador”. (Salazar y Castro, sin embargo, dice que doña Urraca se casó después en 3er término con el Conde Pedro de Lara, en contra de la tradición que siempre recordó dichos amores adulterinos). Así — según la mayoría de los autores —, las relaciones escandalosas de la Reina Urraca con don Pedro dieron estos frutos naturales: 1) Fernán Pérez de Lara, llamado “el Furtado”, por haber permanecido oculto durante mucho tiempo después de su nacimiento a hurtadillas. Como es sabido, este egregio bastardo Fernán Pérez de Lara o Fernando Pérez Furtado, Señor de Escarrona, Cueto, Veto, Martioda y otros lugares, resulta el patriarca del linaje de Hurtado. Fue su esposa doña Guimar Alonso, a la que hizo madre de:

124

Tomo VII


A) Pedro Fernández Hurtado, llamado también “Fuente Calada”, 1er Maestre de la Orden de Santiago. B) Leonor Hurtado, Señora de Mendivil, Escarrona, Martioda, Cueto y Veto, que contrajo matrimonio con Diego López de Mendoza, 4º Señor de Mendoza, de cuya descendencia me ocupo en los apellidos Mendoza, Hurtado de Mendoza, Salcedo y Vera, a los que me remito. 2) Elvira Pérez de Lara, también se dice fue hija extramatrimonial del Conde Pedro y de la Reina Urraca. Estuvo casada 1º con García Pérez de Trava, hermano de la Condesa Eva su madrastra; y en 2as nupcias con el Conde Beltrán de Rionel, sobrino del Rey Alfonso “el Batallador” de Aragón, por quien Rionel hubo el gobierno de Carrión. En cuanto a los tres hijos legítimos del matrimonio del Conde Pedro con Eva Fernández de Trava, ellos fueron: 1) El Conde Manrique de Lara que sigue en XXV. 2) El Conde Alba Pérez de Lara, confirmador de privilegios en 1150 y 1172. 3) El Conde Nuño Pérez de Lara, Alférez Mayor del Emperador Alonso VII y tutor del Rey Alonso VIII de Castilla. De ese noble caballero procede la rama de que entroncó la Casa de Lara con los reyes castellanos. Habíase casado el Conde Nuño con Doña Teresa Fernández de Trava. Una 6ª nieta de ambos, doña Juana Manuel, casó con el Rey Enrique II “el de las Mercedes”. Doña Juana Manuel heredó de sus sobrinos los Nuñez de Haro Lara y de la Cerda — que no dejaron prole — el Señorío de Vizcaya, por lo que ella, como Reina de Castilla, incorporó definitivamente a Vizcaya a esa corona. XXV - El Conde MANRIQUE DE LARA fue, por su mujer doña Hermisenda, Vizconde de Narbona; además de Señor de Molina y de Mesa, y tutor de Alfonso VIII de Castilla. La Vizcondesa Hermisenda, además Señora de Fenollet, era hija de Aymerico III, Vizconde Soberano de Narbona, y de Hermengarda su consorte. De los cónyuges Manrique y Hermisenda vienen los Manrique de Lara, a saber; 1) Pedro Manrique de Lara, del que descienden los Vizcondes de Narbona y los Señores de Narbona, de Molina, de Mesa, de Amusco, de Fuenteaguinaldo; los Duques de Nájera y Galisteo;

Los Antepasados

125


los Marqueses de Campo; los Condes de Amazuela, Frigiliana, Osorno, Treviño, Santa Gadea y Paredes de Nava; y el insigne Jorge Manrique (1440-1479); y su tío, también poeta, Gómez Manrique (1412-1490); y Rodrigo Manrique, Maestre de Santiago y Conde de Paredes de Nava, a cuya muerte su hijo Jorge dedicó aquellas inmortales “Coplas” impregnadas de filosófica dignidad. Por lo demás, Pedro Manrique de Lara, 2º Conde de Treviño hecho 1er Duque de Nájera el 30-VIII-1482 por los Reyes Católicos, agregó a su escudo este lema jactancioso: “Nos non venimos de Reyes, que Reyes vienen de nos”. 2) Aymerico Manrique de Lara,Duque de Narbona. Sin sucesión. 3) Guillermo Manrique de Lara, que sigue en XXVI. 4) Mayor Manrique de Lara, que algunos llaman Emilia, casada con Gómez González, Señor de Manzanedo, que venía de la Casa de Aza. De este matrimonio derivan los Manrique progenitores de las Casas de Villalobos y Manzanedo. (Ver este último apellido). 5) María Manrique de Lara, Condesa de Urgel y de Subirats, quien casó 1º con Armengol VIII, Conde de Urgel y en 2as nupcias con el Guillén de Cervera, Ricohombre de Cataluña. XXVI - GUILLERMO MANRIQUE DE LARA heredó de su madre el estado de Fenollet. En su matrimonio con Doña Beatriz (prima hermana de Gerardo, Vizconde de Rosellón, el cual le donó el castillo de Mesoa), hubo por única hija y heredera a: XXVII - Doña BEATRIZ, Vizcondesa de Fenollet, Señora de Parapertusa y sus tierras; dominios que perdió durante su vida al apoderarse de ellos el Rey de Francia. Con su marido Hugo de Sexach (llamado también Hugo Fenollet) procreó doña Beatriz la ilustre descendencia que se detalla en el apellido Fenollet. Fue tataranieta suya Timbor de Fenollet, consorte de Bernardo de Cabrera, Vizconde de Cabrera y Bas — 5os abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera, de cuyos antecedentes y sucesión me ocupo en el linaje de Cabrera.

Bibliografía Principal

126

Tomo VII


García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana .

FOIX El territorio del antiguo Condado de Foix se sitúa en la región del Mediodía de Francia. Limita por el Sur con los Pirineos que lo separa de Cataluña y Andorra; por el Este con la comarca del Rosellón; al Norte y parte del Oeste con las tierras del Languedoc; y por casi todo el Oeste con el Causerans de Gascuña. Su nombre viene del latín Fuxum, y se cree que la ciudad tomó su origen de una Abadía dedicada a San Velusiano, Obispo de Tours en el siglo V, cuyo monasterio aún perduraba cuatro centurias más tarde. Hoy la ciudad de Foix se extiende en torno de una roca imponente donde se enclavan las viejas torres de un formidable castillo que fue de los Condes de Foix. Data este castillo del siglo XIII, aunque ya en 1002 había otro primitivo, según lo menciona en su testamento el Conde Roger “el Viejo” de Carcasone al transferírselo a su hijo Bernardo. Actualmente la ciudad de Foix es capital del departamento de Ariege. Las armas del linaje de Foix pintan, debajo de la corona Condal, en campo de oro tres palos de gules. Su genealogía arranca con: I — ROGER I “el Viejo”, Conde de Carcasone, quien en su testamento del año 1002 hace mención del Castillo de Foix, cercano a la Abadía de San Velusiano para legarlo a su hijo y heredero: II — BERNARDO ROGER, que heredó en 1012 parte del Condado de Carcasone, el de Conserans y gran parte del territorio de Foix. Por muerte de su cuñado García Arnaldo agregó a sus dominios el Condado de Bigorra. Estuvo casado con Gersenda de Bigorra. Falleció en 1038 y de dicha señora dejó estos hijos: 1) Bernardo, que heredó el Condado de Bigorra, 2) Roger, al que le tocó en herencia parte de Carcasone y el Señorío de Foix. Casó con Amica y murió sin posteridad en 1064. 3) Pedro, que sigue en III.

Los Antepasados

127


III — PEDRO, fue quien heredó parte de Carcasone y luego de la muerte de su hermano Roger en 1064, los dominios de éste con el Señorío de Foix. Pedro dejó de existir en 1070, dejando en Ledgarda, su esposa, los dos hijos siguientes: 1) Roger, que seguirá en IV. 2) Pedro. IV — ROGER II, reemplazó a su padre en el Condado de Foix y pretendió el de Carcasone. Lo excomulgaron por usurpador de bienes eclesiásticos, en 1095, pero se le levantó el anatema en 1108, cuando restituyó aquellos bienes a la Iglesia. No dejó hijos con su 1ª esposa Sicarda; en cambio de sus 2as nupcias con Estebaneta quedaron: 1) Roger, que sigue en V. 2) Bernardo, que murió antes que su padre. 3) Pedro. 4) Raimundo. V — ROGER III, llevó el título de Conde de Foix. Renovó las pretensiones de su padre sobre el Condado de Carcasone y dejó de existir en 1149. Su esposa Jimena, hija de Ramón Berenguer “el Grande”, Conde de Barcelona, lo hizo padre de: 1) Roger Bernardo ,que sigue en VI. 2) Bradimena, que casó con Guillermo de Alona, Vizconde de Sault. VI - ROGER BERNARDO I DE FOIX, reconoció por su Señor, en 1131, al Conde de Barcelona y, por nombramiento del Rey Alfonso II de Aragón, ejerció el gobierno de Provenza, donde murió en 1188. Habíase casado con Cecilia, el año 1151, hija de Raimundo I de Trencavel, Vizconde de Carcasone. De su matrimonio hubo dos hijos: 1) Roger, fallecido en 1182. 2) Raimundo Roger, que sigue en VII.

128

Tomo VII


VII - RAIMUNDO ROGER, Conde de FOIX, sucedió a su padre. Participó en la tercera Cruzada (1190) a las órdenes del Rey Felipe Augusto de Francia. Al regresar de Tierra Santa tuvo querellas con su cuñado el Vizconde de Castelbó, quien lo tomó prisionero. A causa de su amistad con Raimundo VI de Tolosa — a quien se atribuyó contemporizar con lo albigenses — fue acusado de herejía (1209) y luchó contra los Monfort. Cual valeroso guerrero lo cantaron los trovadores de su época. De su esposa Felipa — cuya familia se ignora — hubo estos hijos: 1) Roger Bernardo “el Grande”, que sigue en VIII. 2) Aimerico, dado en rehenes a Simón de Monfort en 1209 y rescatado en 1223. 3) Cecilia, casada con Bernardo, Conde de Comminges. 4) Esclaramunda, que casó con Bernardo de Alión. VIII — ROGER BERNARDO II DE FOIX “El Grande”, sucedió a su padre, en 1223, en el Condado de Foix. Llamóselo “el Grande” por sus positivas condiciones de gobernante y de caudillo militar. Sumó el estado de Foix al de Castelbó, que le trajo su mujer del 1er matrimonio; Ermesinda, hija y heredera de Arnaldo, Vizconde de Castelbó. Hizo causa común con el Duque de Tolosa, omiso en reprimir a los albigenses; por lo que resultó excomulgado, más al someterse posteriormente al Rey San Luis de Francia, obtuvo la absolución de esa censura. Casóse en 2as nupcias con Ermengarda de Narbona. En los últimos años de su vida abandonó las pompas y vanidades del mundo, tomando los hábitos monástico en la Abadía de Balbona, donde murió en 1241. Hijos del 1er matrimonio con Ermesinda de Castelbó fueron: 1) Roger, que sigue en IX. 2) Esclaramunda de Foix, 1ª esposa de Ramón Folch de Cardona, Vizconde de Cardona, VIII del nombre. No le dió sucesión a su marido. 3) Cecilia de Foix, que casó en 1236, con Alonso de Cabrera, Conde de Urgel y Vizconde de Castelló, quien en 1279 confirmó sus privilegios sobre la villa de Castelló, y mantuvo permanentes luchas por el dominio condal de Urgel. (Ver el linaje de los

Los Antepasados

129


Condes de Urgel). Creo que los antedichos cónyuges son los abuelos de Margarita de Foix — “hija del Vizconde de Castelló y sobrina del Conde de Luna” —, que contrajo nupcias con Bernardo de Cabrera y Fenollet, Vizconde de Cabrera, fallecido en 1368. Estos cónyuges son los 5os de los abuelos de los conquistadores de América Jerónimo Luis y Antonio Luis de Cabrera, cuyas respectivas genealogías consignamos más atrás. IX — ROGER DE FOIX, heredó el Vizcondado de Castelbó de su madre, y al convertirse en Conde de Foix a la muerte de su padre, vino a resultar uno de los vasallos más próximos a la persona del Rey de Francia. Casó con Brunisenda de Cardona — que era viuda de Guillén de Cervellón — (hija de Ramón Folch de Cardona, XI Vizconde de Cardona y de su 2ª esposa Sibila de Ampurias de Peralada y Fernández de Lara; nieta del X Vizconde Ramón Folch de Cardona, del cual se cuenta que habiendo muerto de un síncope una señora parienta suya, embarazada de nueve meses, el aludido Vizconde de Cardona fue a orar ante el cadáver de aquella; observó entonces que el feto movíase aún dentro de las entrañas maternales, sacó rápidamente su daga y abrió el vientre de la difunta, logrando salvar al niño que tomó el nombre suyo y el apodo de Non nato; Resultó luego el tradicional San Ramón Nonato que veneran las parturientas para salir afortunadamente de cuidado. Hijos de Roger de Foix — fallecido en 1265 — y de Brunisenda de Cardona fueron: 1) Sibila de Foix, que casó con Aimerico IV, Vizconde de Narbona. 2) Inés de Foix, que tuvo por marido al Conde de Bigorra. 3) Felipa de Foix, casada con Arnaldo de Comminges. 4) Esclaramunda de Foix, que casó con Jaime, Infante de Aragón y Rey de Mallorca. 5) Roger Bernardo, que sigue en X. X — ROGER BERNARDO III DE FOIX,lo reemplazó a su padre en el Condado de Foix siendo menor de edad, y bajo la tutoría del Obispo de Auch. Se rebeló más tarde contra Felipe el Atrevido, quien ocupó con sus tropas las tierras de Foix, prendió al Conde en 1272 y lo encerró en la torre de Carcasone. Al año siguiente su

130

Tomo VII


reconciliación con el Rey lo repuso de nuevo en el Condado con todos los honores. En 1280 cayó prisionero del Rey de Aragón y, posteriormente, con suerte varia, combatió contra aragoneses, y contra los ingleses en Gascuña. Falleció en 1302. Habíase casado con Margarita de Bearn, hija del Vizconde Gastón VII de Bearn, la cual además del Señorío de Bearn le dió estos hijos: 1) Gastón, que sigue en XI. 2) Constanza de Foix, casada con Juan de Levis, hijo del Señor de Mirapoix. 3) María de Foix, mujer de Bernardo de Astarac. 4) Margarita de Foix, que casó con Jordán de L’Ile. 5) Brunisenda de Foix, esposa de Elías VII, Conde de Perigord. XI — GASTON I, Conde de Foix, combatió contra los Condes de Armagnac y Comminges que le disputaban la posesión del Bearn; como así también en 1315 secundó al Rey Luis X de Francia en la guerra de Flandes, a cuyo regreso falleció en la Abadía de Maubuison, donde había acompañado al Monarca. Habíase casado con Juana de Artois, hija de Felipe, Conde de Conques. En ella hubo a: 1) Gastón, que sigue en XII. 2) Bernardo de Foix, que obtuvo el Vizcondado de Castelbó y otras posesiones en Aragón. Fue padre de Mateo de Foix, que sigue más adelante en XIV, y de Isabel de Foix, que sigue en XV. 3) Roberto de Foix, Obispo de Lavaur. XII— GASTON II, Conde de Foix, le sucedió a su padre en el Condado bajo la tutela de su madre Juana de Artois, a la que más tarde hizo recluir a causa de su vida licenciosa. Se distinguió en la guerra como aliado de los navarros contra los castellanos, venciendo a éstos en 1335, cerca de Tudela. Actuó luego con las armas en Guyena (1337) y en Picardía (1338), lo que le valió del Rey de Francia la cesión a su favor, del Vizcondado de Lautrec. Murió en 1343 a consecuencia de las fatigas sufridas en el sitio de Algeciras, adonde acudió en auxilio del Rey Alfonso XI de Castilla. Habíase casado con Leonor de Comminges, la cual lo hizo padre de un solo hijo:

Los Antepasados

131


XIII — GASTON III, Conde de Foix, llamado “Febo”, por su apolinea estampa y hermosa cabellera dorada. Este Gastón “Febo”, nacido en 1331, reemplazó a su padre en el Condado de Foix a los 12 años, bajo la tutoría de su madre. Casóse luego con la Princesa Inés, hermana del Rey Carlos “el Malo” de Navarra; a cuya esposa repudió en 1373. Con esta real Señora tuvo un hijo de su mismo nombre; Gastón, a quien el padre, por denuncias que pretendía envenenarlo instado por su tío Carlos “el Malo”, encerró en prisión hasta que el joven murió, en 1383, sin que el presunto criminal hubiese dejado sucesión con su mujer Beatriz de Armagnac. Por otra parte el galante “Febo” — a más de componer en verso un tratado sobre el arte venatorio — en amatorias cacerías con damas de su corte dejó, por lo menos cuatro hijos naturales, a saber: 1) Bernardo de Foix o de Bearn, que pasó a España donde, debido a los servicios que prestó al Rey Enrique II, éste lo hizo 1er Conde de Medinaceli. Contrajo nupcias con Isabel de la Cerda, Señora del puerto de Santa María de Bembibre, de Huelva, de Gibraleón y de otras partes — hija de Luis de España, Conde de Clermont y de Talmond, en Francia, y Príncipe de las Islas Afortunadas (Canarias), y de su mujer Leonor de Guzmán; nieta paterna de Alonso de la Cerda “el Desheredado” y de Mahalda de Narbona, Señora de Lunel; nieta materna de Guzmán “el bueno” y de la Señora del Puerto de Santa María; bisnieta por la línea paterna del Infante Fernando de la Cerda (así llamado por haber nacido con un pelo o cerda en el pecho) y de la Princesa Blanca de Francia; hijo, el Infante, del Rey castellano Alfonso X, “el Sabio”, e hija la princesa del Rey San Luis de Francia. Bernardo de Foix e Isabel de la Cerda constituyen el tronco de la egregia Casa española de Medinaceli, de cuya casta provenía María de la Cerda Villalobos, esposa de Gonzalo de Zúñiga y Leiva; padres estos de Leonor de Zúñiga y de la Cerda, la cual con su marido Pedro de Cabrera y López de Madrid, fundó en el año 1500 el Mayorazgo de la Torre de Palencia. Dichos cónyuges resultan los abuelos paternos de Jerónimo Luis y de Antonio Luis de Cabrera, ambos hermanos conquistadores de América tratados en el linaje de Cabrera.

132

Tomo VII


2) Juan de Foix, quien fue el denunciador de su hermano legítimo Gastón, acusado de maquinar aquel parricidio. 3) Purenaut de Foix. 4) Grasino de Foix. El Conde Gastón “Febo” murió en 1391, y por voluntad expresa suya, sus dominios pasaron al Rey de Francia, Carlos VI, “el Insensato”, que era un débil mental y, a la sazón, estaba completamente loco; de manera que el Duque de Berry, gobernante efectivo del Reino, cedió por cierta cantidad de dinero el Condado de Foix a; XIV — MATEO DE FOIX, hijo de Bernardo de Foix, Vizconde de Castelbó y nieto del Conde Gastón I de Foix y de Juana de Artois, su mujer. Por tanto Mateo resultaba primo hermano del garboso “Febo” y su más próximo heredero. Mateo estaba casado con Juana de Aragón, hija mayor del Rey Juan I, no obstante lo cual murió en 1398 sin dejar hijos. Su hermana Isabel, esposa de Arquimbaldo de Grailly, pretendió el Condado de Foix. Sin embargo el Senescal de Toulouse hízose cargo del Condado a nombre del Rey. Entonces Arquimbaldo tomó las armas para defender sus derechos y los de su esposa, y se apoderó de gran parte de la herencia dejada por Mateo. Con todo, en 1401 hubo de someterse al Rey, el que así le concedió la posesión de los dominios de la Casa de Foix. XV — ARQUIMBALDO DE GRAILLY, tomó el apellido de Foix de su esposa, y permaneció fiel al Rey Carlos “el Insensato” hasta su muerte, ocurrida en 1412. Con su consorte Isabel de Foix hubo 5 hijos, a saber: 1) Juan de Foix, que sigue en XVI. 2) Gastón de Foix, tronco de los Condes de Canaples. 3) Arquimbaldo de Foix, de quien descienden los Señores de Novailles. Murió en 1419, en el Puente de Monteraux, con el Duque de Borgoña. 4) Mateo de Foix, casado con su prima la Duquesa de Comminges. 5) Pedro de Foix, religioso franciscano, Obispo de Lescar y de Comminges y finalmente Cardenal.

Los Antepasados

133


XVI - JUAN Conde de Foix, fue Gobernador General del Languedoc, de Auvernia y de Guyena por el Rey de Francia, y en la esfera de los intereses particulares agregó a sus dominios el Condado de Bigorra. Falleció en 1436. Tuvo por esposas: primeramente a Juana de Navarra, hija del Rey Carlos III, que no le dió sucesión; y en 2as nupcias a otra Juana, hija del Condestable de Francia, Carlos Alberto, que lo hizo padre de: 1) Gastón, que sigue en XVII. 2) Pedro de Foix, que heredó los Condados de Lautrec y de Villemar. XVII — GASTON IV Conde de Foix le dió gran lustre a la Casa, elevándola al nivel de las de mayor rango en Francia. Dejó de existir en 1472, y tuvo por consorte a Leonor, hija de Juan II de Aragón y de la Reina Blanca de Navarra (padres, estos, asimismo, del Principe Carlos de Viana). Doña Blanca, por su parte era hija única y heredera de Carlos el Noble de Navarra, y murió en 1442. Entonces el marido de ella Juan de Aragón detentó la corona de Navarra en contra de su hijo el Príncipe Juan de Viana, lo que desató la guerra civil de “beaumonteses” — partidarios de Viana — contra “agramonteses” — adictos a Juan II y luego a su hija Leonor y a los Foix. Cuando Juan II falleció el 9-I-1479, la Corona del aludido Reino vascongado pasó a su hija Leonor, esposa del Conde de Foix; la cual señora solo reinó 21 días, pues pasó a mejor vida el 30-I1479. La soberanía dinástica del Reino de Navarra recayó así en el nieto de ella: Francisco “Febo” de Foix, según se verá mas adelante en el punto XVIII. Gastón IV de Foix y su esposa Leonor de Aragón y Navarra dejaron estos hijos: 1) Gastón de Foix, Vizconde de Castelbó y Príncipe de Viana, muerto antes que su padre. Estuvo casado con Magdalena de Francia — hermana de Luis XI — con quien procreó a Francisco “Febo” de Foix, quien seguirá en XVIII, y a Catalina de Foix, que se trata en XIX. 2) Juan de Foix, Vizconde de Narbona y Conde de Etampes, que casó con su prima María de Orleans, hermana del Rey Luis XII de Francia. Los susodichos cónyuges fueron padres de:

134

Tomo VII


A) Gastón de Foix, Conde de Foix y de Nemours, a quien la historia apoda por su temperamento impetuoso la foudre de l’Italie. En efecto: como General de los ejércitos de Luis XII de Francia y del Emperador Maximiliano, contra las tropas del Papa Julio II, de Enrique VIII de Inglaterra, de Fernando “el Católico” de España y de Venecia y Suiza, ganó la batalla de Ravena, el 11-IV-1512, aunque allí perdiera la vida en una carga final, ya que, por extravagancia caballeresca, peleó sin coraza y con la camisa por fuera, desde el codo a la manopla. B) Germana de Foix, nacida en 1488, 2ª esposa de Fernando “el Católico” de España, Rey de Aragón y Nápoles, viudo de 53 años al casarse con ella el 22-III-1506. No prolongaron sucesión, pues solo hubieron un infante Juan que murió en tierna edad. Fallecido Fernando “el Católico”, Germana de Foix se casó dos veces más: con Juan de Brandeburgo, Gobernador de Valencia, y con Fernando de Aragón, Duque de Calabria. 3) Pedro de Foix, fraile franciscano y luego Cardenal en 1476. Falleció en 1490. 4) Jaime de Foix, que casó con Catalina, hija del Conde de Lerín, y no hubo sucesión. Otros historiadores dicen que murió soltero. 5) Marta de Foix, esposa de Guillermo, Marqués de Montferato. 6) Juana de Foix, casada en 1468 con el Conde Juan de Armagnac. 7) Margarita de Foix, mujer de Francisco II, Duque de Bretaña y padre de la Duquesa Ana, esposa de los Reyes de Francia; Carlos VII y Luis XII. 8) Catalina de Foix, que casó con el Conde Juan de Candale. Padres de Ana, Reina de Hungría y de Bohemia. 9) Leonor de Foix, que murió soltera. XVIII - FRANCISCO “FEBO” DE FOIX, heredó el Condado de Foix de su abuelo Gastón IV, y de su abuela Leonor la Corona de Navarra. Comenzó a reinar allí bajo la tutela de su madre Magdalena de Francia, pero murió soltero a los 15 años de edad en 1483. Sucedióle su hermana: XIX - CATALINA DE FOIX con gran oposición de su tío Juan de Foix, Vizconde de Narbona y Conde de Etampes, que pretendía el Reino de Navarra, además del Condado de Foix y los

Los Antepasados

135


otros bienes de esta Casa, fundándose en la Ley Sálica. Entretanto proseguía la guerra entre “agramonteses” y “beaumonteses” con renovado furor, y Catalina de Foix se casaba con Juan de Albret en 1486. Al complicado pleito por el dominio del Reino vascongado puso fin la intervención drástica de Fernando “el Católico” de España, quien, en 1515, incorporó definitivamente Navarra a la unidad española. Así los últimos dinastas de aquel Reino se vieron obligados a buscar refugio allende los Pirineos, en Francia. Hijo de Juan de Albret y de Catalina de Foix resultó: 1) Enrique de Albret y Foix, quien en el exilio siguió titulándose Rey de Navarra. Se casó con Margarita de Valois, hermana del Rey de Francia Francisco I, de cuyo enlace nació: A) Juana de Albret y Valois, que abrazó ardorosamente el protestantismo y se casó con Antonio de Borbón, Duque de Vandome. Ambos cónyuges dieron vida a Enrique de Borbón y Navarra, futuro Rey Enrique IV de Francia, para quien “París bien valió una misa”.

GIBAJA El antiguo apellido Gibaja es sin duda el mismo que se escribe Jibaja o Xibaja. Una vieja tradición refiere que dicho apellido procede de cierto hidalgo llamado Gil González, quien tenía por hermano a Mendo, un valiente mancebo. Este Mendo, en la tempestuosa noche del 5-I-1128, salió por una de las poternas de su castillo o torre para inspeccionar el campo de los infieles enemigos que lo cercaban. Gil González entretanto, aguardaba espectante sobre el adarve la vuelta de su hermano. En eso, un moro sorprendió a Mendo y le dió muerte en el acto. Seguidamente los sitiadores resolvieron tomar el castillo de los cristianos también por sorpresa; acercáronse a sus murallas e imitando uno de ellos la voz del infortunado Mendo gritó; “Xil, baja”. Este, con cautela, descendió al rastrillo y pudo darse cuenta del engaño. Entonces, luego de ultimar al moro que tenía mas próximo, con los mesnaderos que venían prevenidos detrás suyo, realizó una tremenda carnicería entre los

136

Tomo VII


sarracenos. A partir del incidente relatado, Gil González fue conocido por “Xibaja” en recuerdo de la falsa exclamación de aquel mahometano; y Xibaja, Jibaja o Gibaja apellidáronse sus descendientes. Sea lo dicho verdad o leyenda, lo cierto es que en adelante los vástagos del linaje que me ocupa pintaron en su escudo de armas, en campo de sable un castillo de oro; y en su bordura ocho aspas asimismo de oro. Del referido solar de Gibaja procedía: I — GONZALO DIAZ DE GIBAJA, nacido en Pumar de Maza, valle de Laredo, en las montañas de Burgos. Vasallo del Rey Alfonso XI, Gonzalo se radicó en Madrid con su esposa María de Gibaja. Fueron los progenitores de: II — GONZALO DIAZ DE GIBAJA Y GIBAJA, nativo de Madrid que se estableció en Cuenca, adonde le llamaron “de Madrid”, sobrenombre que se extendió a su descendencia. Casóse en Cuenca con Elvira Fernández, hija de Alonso Fernández, Regidor conquense. Testó Díaz de Gibaja y Gibaja en Cuenca el 24-IX1391, ante Francisco González de Villalta. Su hijo fue: III — LOPE GONZALEZ DE MADRID GIBAJA Y FERNANDEZ, Capitán del Rey de Castilla Juan I. En Cuenca nació y contrajo matrimonio con María de Vera y Aragón, perteneciente a una rama de esta histórica familia radicada en la localidad de su desposorio. Murió el Capitán Lope González de Madrid Gibaja en acción de guerra, en 1385. Hubo por hijo a: IV — LOPE LOPEZ DE MADRID GIBAJA Y VERA, bautizado en Cuenca, y Alcalde de dicha Villa. Casó con Leonor López de Cetina, y murió en Cuenca, luego de testar el 23-X-1414, ante García Fernández de la Huerta. Sus hijos — algunos llevaron el apellido López de Madrid, otro el de Gibaja y otra el de Vera — fueron los siguientes: 1) Fernando López de Madrid, que contrajo matrimonio y dejó sucesión en Cuenca. 2) Costanza López de Madrid.

Los Antepasados

137


3) Juan de Gibaja. 4) María de Vera. 5) Pedro López de Madrid, que sigue en V. V — PEDRO LOPEZ DE MADRID Y LOPEZ DE CETINA, hidalgo de Cuenca, celebró allí sus bodas, después de 1414, con María Alonso de Cabrera, de la rancia Casa de su apellido. Fallecieron; don Pedro en 1470, y doña María en 1496; ambos yacen en dos lujosas sepulturas de jaspe, con epitafios latinos ,en la Capilla Mayor del Convento de San Francisco de Cuenca, que mandó construir el Arcediano de Toledo, Juan Pérez de Cabrera, hijo de los difuntos. Por los demás, todos los hijos del referido matrimonio usaron el apellido materno de Cabrera, y en dicho linaje detallo su sucesión.

Bibliografía Principal García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana . Madrid. Martínez Villada, Juan G.; Los Cabrera . Imprenta de la Universidad de Córdoba, 1938.

DE LOS RIOS Según la monumental Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana de Alberto y Arturo García Carraffa, varias son las opiniones acerca del origen histórico del apellido De los Ríos. Para algunos autores procede de los hermanos Gonzalo y Fernando Goterón, que asistieron con Pelayo a la batalla de Covadonga, donde se acabó de destrozar a los moros entre dos ríos, el Ovia y el Devia. Otros tratadistas sostienen que dicha estirpe viene de un Capitán de las Asturias, en tiempo de los romanos. Otros creen deriva de la Casa Real de Asturias. Hay quienes sostienen que el progenitor del aludido linaje fue el Conde Soberano de Castilla Fernán González. También

138

Tomo VII


se pretende que el solar primitivo de la prosapia en cuestión radicó en el valle de Aibar (Navarra), donde había dos lugares llamados Río de Yuso y Río de Suso, etc, etc. En cualquier caso, originariamente los vástagos de la familia de referencia pintaron en su escudo de armas; un campo de plata con cinco cabezas de sierpe de sinople puestas en sotuer. Mas adelante, trajeron en campo de oro dos ríos de azur y plata, bordura de plata con cinco cabezas de serpiente de sinople, linguadas de gules y degolladas. La Casa que enlazó con los Aguayo adoptó una bordura de oro, en vez de la de plata. Arranca la rama troncal de la estirpe con: I — FERNANDO GUTIERREZ DE LOS RIOS, Ricohombre de Castilla, Mayordomo Mayor de Alfonso VII “El Emperador”, Señor de la Villa de Grajalejo, por merced de dicho Monarca en agosto de 1149. Fue padre de: II — GUTIERRE FERNANDEZ DE LOS RIOS, también Ricohombre de Castilla, conquistador de Baeza y de Córdoba, Señor de muchos vasallos y lugares de behetría en Castilla. Casó con María González de Estrada (hija de Gonzalo García de Estrada, Señor de Frias y Salazar y conquistador de Córdoba, y de su mujer María Martínez, progenitores de mucha nobleza en la Montaña de Santander y en Córdoba; hermana María González de Estrada, de Sancho González de Estrada, Arzobispo de Sevilla. De la unión de Gutierre con María viene: III — JUAN GUTIERRE DE LOS RIOS Y GONZALEZ DE ESTRADA, Señor de los heredamientos de su familia en Córdoba. Sirvió a los Reyes Alfonso X “el Sabio” y Sancho IV. Fue su esposa Leonor López de Haro, (hija de Pedro Díaz de Haro ,conquistador de Córdoba y 1er Señor de Abenzaer, y de Leonor Fernández de Castro; nieto paterno de Diego López de Haro, 10º Señor de Vizcaya y de su 2ª mujer Toda Pérez de Azagra; y nieto materno de Fernando Gutierre de Castro, antecesor de los Condes de Lemos). Hijo de ellos fue: IV — PEDRO FERNANDEZ DE LOS RIOS LOPEZ DE HARO, 3er Señor de la Casa de Gutiérrez de los Ríos, en Córdoba,

Los Antepasados

139


quien poseyó muchos vasallos en Proaño, Paracuellos, Fresno y otros lugares. Tuvo por esposa a Catalina González Masía (hija de Gonzalo Masía, Alcalde Mayor de Córdoba). Falleció don Pedro antes de 1303. Su hijo resultó: V — JUAN GUTIERREZ DE LOS RIOS Y GONZALEZ MASIA, 4º Señor de la Casa de los Gutiérrez de los Ríos, en Córdoba. Sirvió al Rey Alfonso XI y contrajo matrimonio con Juana García de Aguayo (hija de Diego Gutiérrez de Aguayo y de su mujer Juana García Corrillo, Señores de Galapagares). Entre sus hijos el primogénito fue: VI — DIEGO GUTIERREZ DE LOS RIOS Y GARCIA DE AGUAYO, 5º Señor de la Casa de Gutiérrez de los Ríos, Alferez Mayor, “24 de Córdoba” y Alcaide del Castillo de Teba. Sirvió a los Reyes Pedro I “el Cruel” y Enrique II. Cuando Pedro “el Cruel” mandó degollar a Alonso Fernández de Córdoba, Señor de Montemayor, su cuñado, y a sus primos Gonzalo Fernández de Córdoba, Señor de Cañete, y a Diego Fernández de Córdoba, Señor de Chillón, don Diego pasó al servicio de Enrique de Trastamara, ayudándole a conquistar el trono. En mérito de ello, ese Rey lo liberó de pagar cualquier tributo en su villa de Fernán Nuñez, que había traído de su esposa Inés Alfonso de Montemayor, con facultad para fundar un Mayorazgo. Así, el 31-V-1382, los expresados cónyuges fundaron el Mayorazgo de Fernán Nuñez, con obligación de apellido y armas. Dicha localidad pertenece ahora al partido judicial de La Rambla, en Córdoba. Estuvo casado, como se dijo, don Diego Gutiérrez de los Ríos y García de Aguayo, con Inés Alfonso de Montemayor, 6ª Señora de Bencalver y Fernán Nuñez (hermana de Alonso Fernández de Córdoba, Señor de Montemayor y Alcaudete, y de Lope Gutiérrez de Córdoba, Señor de Montilla, Santa Cruz y Dueñas, Caballero de la Banda; hijos todos del famoso Martín Alfonso de Córdoba, Caballero de la Banda, 3er Señor de Dos Hermanas y fundador del Castillo y Villa de Montemayor, y de Aldonza López de Haro, Señora de Abencaer). Entre sus hijos el primogénito fue: VII — DIEGO GUTIERREZ DE LOS RIOS Y ALFONSO, Señor de Fernán Nuñez, Alferez Mayor de Córdoba y

140

Tomo VII


Alcaide de Teba. Casó primeramente con María de Bocanegra; por donde continúa la línea de los Señores de Fernán Nuñez, después Condes de Fernán Nuñez (Alonso Estacio Gutiérrez de los Ríos, Córdoba y Angulo, 1er Conde en 1639), Grandes de España (Pedro Gutiérrez de los Ríos y Zapata, 1er Grande en 1728), y finalmente Duques de Fernán Nuñez (Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento, 1er Duque en 1817). El actual 5º Duque de Fernán Nuñez es, desde 1940, Manuel Falcó y Anchorena, Alvarez de Toledo y Uriburu). Diego Gutiérrez de los Ríos y Alfonso casó en 2as nupcias con Urraca Venegas (hija de Pedro Venegas, 2º Señor de Luque y Alcalde Mayor de Córdoba, y de María García Carrillo). Hijo mayor de este segundo casamiento fue: VIII — DIEGO GUTIERREZ DE LOS RIOS VENEGAS, fundador de la Casa de Ascalonias, Vasallo del Rey, “24 de Córdoba”, oficio, este último, al que renunció, en 1461, a favor de su hijo mayor. Casó primeramente con María García Carrillo de Hoces (hija de Pedro García Carrillo de Hoces, “24 de Córdoba”, fundador del Mayorazgo de Albaida y de María García Carrillo). Contrajo 2as nupcias con Juana de Quesada y Bocanegra. Su primogénito fue: IX — DIEGO GUTIERREZ DE LOS RIOS Y HOCES, el cual sirvió a los Reyes Católicos en la conquista de Granada, y cuando se quemó la tienda de los Reyes, que estaba cerca, estos pasaron a alojarse en la suya. Casó en 1er término con Elvira Gutiérrez de Aguayo (hija de Fernán Ruiz de Aguayo y de Aldonza López de Montemayor), y en 2as nupcias con Inés de Saavedra. De su 1er enlace resultó hijo tercero: X — DIEGO GUTIERREZ DE LOS RIOS Y AGUAYO, Comendador de Ximena y luego Gobernador de Potosí, que fundó un Mayorazgo en el Cuzco. Según vimos este personaje procedía directamente de la rama de los Señores de Ascalonías. Casó primeramente con Aldonza de las Infantas, y en 2º matrimonio con Beatriz Lasso de Mendoza (hija de Juan de Luna y Saavedra, Comendador en la Orden de Santiago, y de Francisca de Mendoza, que descendía, sin duda, del Almirante de Castilla Diego Hurtado de

Los Antepasados

141


Mendoza, 10º Señor de Mendoza, y de su mujer Leonor Lasso de la Vega). Hija, entre otros, resultó de aquel 2º matrimonio: XI — FRANCISCA LASSO DE MENDOZA o MENDOZA GUTIERREZ DE LOS RIOS, que tuvo por marido a Gonzalo Martel de la Puente (hijo de Alonso de la Puente Martel y de su mujer Aldonza de Guzmán y Acevedo, Vázquez de Mosquera Chavez y Pérez Martel, prima 2ª de su consorte). Son los padres de: XII — LUISA MARTEL DE LOS RIOS, que casó primeramente con el Capitán conquistador del Perú, Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas; en 2as nupcias con el Fundador de la Ciudad de Córdoba del Tucumán, Gobernador Jerónimo Luis de Cabrera, y en 3er matrimonio con Juan Rodríguez de Villafuerte. Su descendencia — única que perduró — la hubo con Jerónimo Luis de Cabrera, de cuyo apellido y linaje — Cabrera — se trató anteriormente.

Bibliografía García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana. Madrid. Martínez Villada, Luis G.; Los Cabrera . Imprenta Universidad de Córdoba, 1938.

142

Tomo VII


Los Antepasados

143


144

Tomo VII


Los Antepasados

145


CARRANZA Y

MENDOZA MATE DE LUNA Los Carranza, de quienes voy a ocuparme, provenían de un Juan Sánchez de Carranza, oriundo del Valle homónimo en las Encartaciones de Vizcaya, el cual se radicó en Sevilla, donde contrajo enlace con Leonor de Mendoza Mate de Luna, que descendía de una rama del ilustre linaje de Mendoza, a la que perteneció uno de los conquistadores de dicha ciudad andaluza. El escudo de Carranza es acuartelado; 1º y 4º de plata con un lobo pasante de sable; 2º y 3º de sinople; con un castillo de plata. Los Mendoza Mate de Luna usaban las armas siguientes de su estirpe; de plata, con una luna creciente renversada y jaquelada de oro y sable; bordura de gules con 8 bezantes verados de oro y azur. Comienzo la presente genealogía con: I — RUI LOPEZ DE MENDOZA, 2º Almirante de Castilla (hijo de Lope Iñiguez de Mendoza, 9º Señor de Llodio, cuya cadena de antepasados se registra en el “Apéndice” del capítulo referente a don Francisco de Mendoza) . Fue Rui uno de los partidarios que nombró el Rey Fernando “el Santo” en la conquista de Sevilla para firmar el repartimiento de casas y heredades con que se premiaron a los ricoshombres y caballeros hijosdalgo participantes en esa famosa empresa. En tal repartimiento se le señaló a Mendoza la alquería de “Barga Santarem”, a la que impuso el nombre de “Mendoza” el Rey Alfonso “el Sabio”, que prosiguió y acabó aquella distribución de recompensas iniciada por su padre, el Rey Santo. Rui Lope de

146

Tomo VII


Mendoza se casó con María de la Vega, en la que hubo por único hijo a: II — PONCE RUIZ DE MENDOZA Ricohombre y Señor de aquel repartimiento sevillano. Casó con Leonor González, con quien hubo por hija unigénita a; III — BERENGUELA PONCE DE MENDOZA, Señora de dicho repartimiento en Sevilla, la cual contrajo nupcias con Ruy González de Manzanedo, Ricohombre y Señor de Alcalá de los Ganzules y Peñaferrada (ver el linaje de Manzanedo). “No se asegura tuviese sucesión — acota Diego Gutiérrez Coronel en su Historia Genealógica de la Casa de Mendoza —, aunque D. Diego Ortiz de Zúñiga en sus Anales de Sevilla, dice que se conservó su descendencia en “dos hembras”, que se vincularon a las familias sevillanas de Gutiérrez de Tello y a la de Fernández de Mendoza, esta última que anticipó su apellido al de Luna de su varonía, que dimanaba del Almirante Juan Mateo de Luna. La “hembra” que nos interesa llamábase: IV — EMILIA GOMEZ DE MANZANEDO, quien se casó con Juan Fernández de Mendoza — su pariente —, Señor de muchos vasallos en Eliche, Canas, Tomares, Castilleja de Talhara y Torres de Guadiamán — dicen los García Carraffa —; hijo de Fernán Yañez de Mendoza y nieto de Juan Fernández de Mendoza, uno de los caballeros que acompañaron al Rey Fernando III “el Santo” en la conquista y toma de Sevilla, a fines de noviembre de 1248. En esta ciudad el conquistador Fernández de Mendoza se estableció definitivamente, y resultó agraciado con diversos repartimientos por su Monarca; entre ellos unas casas en el barrio llamado “de los Cipreses”. Juan Fernández de Mendoza (nieto) y su mujer Emilia Gómez de Manzanedo, fueron padres de: 1) Alonso Fernández de Mendoza y Manzanedo, Arcediano de Jerez de la Frontera, Canónigo de la Catedral de Sevilla y Provisor del Arzobispado sevillano. 2) Emilia de Mendoza y Manzanedo, mujer de Gonzalo Sánchez de Troncones, Señor de Fregenal.

Los Antepasados

147


3) Mayor de Mendoza y Manzanedo, que continúa a renglón seguido en V. V — MAYOR DE MENDOZA Y MANZANEDO casó con Fernando Mateos de Luna o Mate de Luna, Señor de la Algaba, Remavina y el Vado de las Estacas (hijo de Juan Mate o Mateos de Luna, Camarero Mayor y valido del Rey Sancho IV “el Bravo”, y Almirante de Castilla por el Rey Fernando IV “el Emplazado”, y de Estefanía Rodríguez de Ceballos, su mujer). Para el mencionado matrimonio capitulóse que los hijos que de él naciesen se apellidaran Mendoza en primer lugar, pero conservando las armas de los Luna. Los hermanos García Carraffa, cuando tratan el apellido Mate estampan que Fernando Mate de Luna — el hijo del Almirante Juan Mateos de Luna — casó con María Ruiz de Mendoza, hija de Rui López de Mendoza, 2º Almirante de Castilla, quien era hijo, a su vez, de Lope Iñiguez de Mendoza, 9º Señor de Llodio. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que los hijos del matrimonio Mate de Luna-Mendoza resultaron: 1) Alonso Fernández de Mendoza y Mate de Luna, Abad en Jerez de la Frontera. 2) Fernán Yañez de Mendoza y Mate de Luna, Regidor “24 de Sevilla” en 1335. 3) Juan Fernández de Mendoza y Mate de Luna, que sigue en VI. VI — JUAN FERNANDEZ DE MENDOZA Y MATE DE LUNA, fue Alcalde Mayor de Sevilla, Embajador del Rey Alonso XI en Francia e Inglaterra y Señor de gran valimiento. Casó con Leonor Alonso de Saavedra (hija de Alonso Pérez de Saavedra y Fernández de Córdoba Temez y de Mayor Annez de Porras y Argote). Hijos suyos fueron: 1) Lope de Mendoza y Saavedra, Obispo de Mondoñedo y después Arzobispo de Santiago de Compostela. 2) Juan Yañez de Mendoza y Saavedra, Alcalde Mayor de Sevilla, que casó con Leonor de Guevara y Manuel. Dejó descendencia. 3) Constanza de Mendoza y Saavedra, casada con García Díaz de Mesía. Con sucesión.

148

Tomo VII


4) Diego Fernández de Mendoza y Saavedra, Alcalde Mayor de Sevilla. Casó y prolongó larga progenie con Francisca de Portocarrero. Quinto nieto de estos cónyuges fue Fernando de Mendoza Mate de Luna (hijo de Pedro de Mendoza Mate de Luna Ponce de León y de Tomasina Venegas Córdoba de los Ríos), Gobernador del Tucumán (1681-1686), quien entre los días 21 y 22 de junio de 1683 fundó la ciudad de “San Fernando del Valle de Catamarca”. Don Fernando casóse en Chile con María de Irrazabal (hija de Antonio de Irrazabal y Aguilera, Caballero de Alcántara, y de Nicolasa Zapata Benavídez Mayorga y Calderón). Con posteridad chilena. 5) Juan Fernández de Mendoza y Saavedra, marido de Inés Melgarejo. Con sucesión. 6) Leonor de Mendoza y Saavedra — mi antepasada — que sigue en VII a continuación. VII - LEONOR DE MENDOZA MATE DE LUNA Y SAAVEDRA, contrajo nupcias en Sevilla con Juan Sánchez de Carranza, natural del primitivo solar en el valle de su nombre en las Encartaciones de Vizcaya, el cual, con su hermano Sancho Sánchez de Carranza (18), abandonó el lugar de Soscaño, en el citado valle, a 18 I) — Sancho Sánchez de Carranza — el hermano de mi ancestral ascendiente Juan Sánchez de Carranza — se estableció en Pancorbo. De él descienden: II) Pedro Martínez de Carranza, el cual fue padre de: III) María Martínez de Carranza, casada con Martín Ortiz de Urbina (hijo de Pedro de Urbina y de Sancha de Corcuera). El segundo de sus hijos fue: IV) Pedro de Carranza, que adoptó el apellido materno. Era Mayordomo del Rey consorte Felipe “el Hermoso”, y se casó en el lugar toledano de la Puebla Nueva con una señora de Urbina, o con Inés Gil, con la cual — según los García Carraffa — hubo estos hijos: 1) Rodrigo de Carranza, Señor de su Casa en Pancorbo, Regidor de Talavera de la Reina y de viudo Dean en la misma ciudad. Casó con Isabel Girón de Carbajal (hija de Pedro Girón de Loayza, del Consejo de Carlos V, y de Mencía Suárez González de Carvajal). Con ilustre descendencia, entre ella los Marqueses de Aravaca y Condes de Villafranca de Gaetán. 2) Jerónimo de Carranza, Comendador y Gobernador de Honduras en 1571. 3) Luis de Carranza, Comendador de Mora en la Orden de Santiago. 4) Juan de Carranza, casado con Mayor Ossorio, en la que hubo a Ana de Medina Carranza que casó con Pedro Mexía, Cronista de Carlos V. Con sucesión. 5) Antonio de Carranza, Capitán en la Lombardía en 1512. 6)Bartolomé de Carranza, Arzobispo de Toledo. Murió en Roma acusado de hereje el 2-V-1576. 7) Miguel de Carranza, casado con Catalina Ibáñez Ibero. Con sucesión.

Los Antepasados

149


consecuencia — deducen los García Carraffa — de algún encuentro desafortunado en las luchas de linajes. Juan Sánchez de Carranza y Leonor de Mendoza Mate de Luna Saavedra, hubieron los siguientes hijos apellidados Carranza y Mendoza: 1) Alonso; 2) Pedro; 3) Luis; 4) Juan; 5) Rodrigo — mi antepasado — que seguirá en VIII; 6) Inés; y 7) Constanza. VIII - RODRIGO DE CARRANZA Y MENDOZA — mi antepasado, 5º hijo de Juan Sánchez de Carranza y de Leonor de Mendoza Mate de Luna y Saavedra —, nació en Sevilla y contrajo matrimonio allí con María de Peñaflor con la que procreó a: IX - JUAN DE CARRANZA Y PEÑAFLOR, bautizado en Sevilla en 1450. Allí contrajo nupcias en 1490 con María Ortiz (Ortiz de Vergara?), de la misma familia de los futuros vecinos de Buenos Aires, los sevillanos Juan de Vergara y Alonso Agreda de Vergara?) — descendiente de Pedro Ortiz, uno de los conquistadores de Sevilla en 1248. Hijo de ellos fue: X - MATEO ORTIZ DE CARRANZA, nacido en Sevilla por 1495 y casado allá también con Beatriz de Medina de la Torre. Son los padres de: XI - MATEO DE CARRANZA Y MEDINA, bautizado en Sevilla en 1535, que se casó allí con Elvira de Salinas. En ella hubo a: 1) Juan de Carranza y Salinas, marido de María Baquero. Con sucesión. 2) Pedro de Carranza y Salinas, bautizado en 1567 en Sevilla. El 25-XI-1583 tomó el hábito de fraile carmelita. Luego se recibió de Doctor en Teología en la Universidad de Osuna, y fue Provincial de su Orden, para culminar su carrera como primer Obispo de Buenos Aires, desde 1619, pero recién se hizo cargo de su diócesis el 9-III-1621. En nuestra ciudad porteña falleció el 29-XI-1632, de “mal de 8) Francisco de Carranza, a quien equivocadamente los García Carraffa casan con Elvira de Salinas ,esposa de y madre del Obispo del Río de la Plata Fray Pedro de Carranza.

150

Tomo VII


piedra” —cáncer —, siendo enterrado su cadáver en la Iglesia Catedral. 3) Francisca Ortiz de Carranza, que sigue en XII. XII - FRANCISCA ORTIZ DE CARRANZA nació en Sevilla, donde contrajo nupcias con Roque de la Torre y Salas, sevillano también (hijo de Sebastián de la Torre y de María de Salas). De aquel enlace nació: XIII - SEBASTIAN DE CARRANZA Y DE LA TORRE, oriundo de Sevilla, que antepuso el apellido materno al paterno. Pasó al Río de la Plata con la comitiva de su tío el Obispo Fray Pedro de Carranza y Salinas. Venía como Arcediano de la Catedral de Buenos Aires, aunque solo había recibido las órdenes menores. Viajó a Córdoba con el mitrado tío suyo, radicándose en dicha ciudad mediterránea. Abandonó entonces el estado eclesiástico para desempeñarse como Contador y Juez Oficial Real, favorecido con la encomienda de “Soconchillo”. Se casó en 1632 con una bisnieta del Fundador Jerónimo Luis de Cabrera; Petronila Suárez de Cabrera o Suárez de la Cerda — como se llamaba —, hija de Antonio Suárez Mexía Chavero y de María Maldonado de Torres y Cabrera; nieta paterna de Antonio Suárez Mexía y de Mariana Chavero y Abad; nieta materna del “General” Pedro Luis de Cabrera y Martel de los Ríos y de Catalina de Villarroel Maldonado de Torres. (Ver los linajes de Suárez Mexía, Cabrera y Villarroel). Doña Petronila para esas esponsales fue dotada por su madre con 2.000 pesos, además de 4.000 que recibió de su abuelo materno Pedro Luis de Cabrera, según lo declaró en su testamento Sebastián de Carranza, el año 1644. Del expresado enlace vinieron al mundo: 1) Pedro de Carranza y Cabrera, el primogénito que sigue en XIV. 2) Teresa Eugenia de Carranza y Cabrera, unida en matrimonio con su tío 2º Pedro Luis de Cabrera y Sanabria (hijo de Miguel Jerónimo Luis de Cabrera Villarroel y de María de Sanabria o Arias de Saavedra; hija ésta, del Gobernador Hernandarias de Saavedra y de

Los Antepasados

151


3) 4) 5)

6)

7)

8)

9)

su mujer Jerónima de Contreras Garay). Con sucesión. De viuda Teresa pasó a 2as nupcias con Antonio de Godoy Ponce de León, sin darle hijos. Catalina de Carranza y Cabrera, monja de Santa Catalina de Sena. Antonio de Carranza y Cabrera, soltero, que en 1676 otorgó testamento a favor de su abuela . María de Carranza y Cabrera, que casó el 18-V-1666 con Francisco Moyano Cornejo y Cortéz (hijo de Adrián Moyano Cornejo y de Catalina Díaz Cortéz y Cárdenas). Hubo descendencia. Francisco al casarse con María era viudo sin hijos de María de Sanabria y Cabrera. José de Carranza y Cabrera, Capitán, que casó con María Ana de Herrera y Velasco (hija del Teniente de Gobernador de Córdoba Pedro Ramírez de Herrera y Velasco y de Juana de Cabrera y Saavedra o Sanabria; nieta esta señora de Hernandarias de Saavedra y bisnieta de Juan Ramírez de Velasco, de Juan de Garay, de Jerónimo Luis de Cabrera y de Diego de Villarroel). Con sucesión. Hija de aquellos consortes fue Ana de Carranza y Herrera esposa de Francisco Vicentelo de la Rosa e Ibarguren ,con descendencia que consigno en el apellido Ibarguren. Sebastián de Carranza y Cabrera, que casó el 5-XI-1674 con Antonia de Argüello Moyano (hija de Luis de Argüello Mansilla y de Catalina Cortéz Moyano). Sin sucesión. Francisca de Carranza y Cabrera, casada con Fernando de Herrera y Velasco (hijo de Pedro de Herrera y Velasco o Ramírez de Herrera y Velasco, Teniente de Gobernador de Córdoba, y de Juana de Cabrera y Saavedra o Sanabria). Con sucesión. Lucía de las Llagas de Carranza y Cabrera, monja en el convento de Santa Catalina de Sena en Córdoba.

XIV - PEDRO DE CARRANZA Y CABRERA fue Capitán encomendero en 2ª vida del pueblo indio de “Soconchillo”, en Córdoba, que disfrutaba su padre. Tomó parte en la guerra calchaquí, prolongada como secuela del levantamiento del falso Inca

152

Tomo VII


Bohorquez. Así se lo comunicó desde Salta, el Gobernador Alonso de Mercado y Villacorta a la Reina Regente Mariana de Austria, en carta del 20-XII-1669. En efecto; al recomendar como beneméritos a los Capitanes del “tercio” de Córdoba, que se habían hecho acreedores de encomiendas y mercedes territoriales, el Gobernador, refiriéndose a mi antepasado, estampó: “El Capitán don Pedro Carranza pasó de este tercio a la propia ocasión (campaña de 1665) y ha tenido los mismos cinco pueblos indios y familias por recompensa”. Habíase casado don Pedro hacia 1646, en su ciudad natal, con Agustina de Luna y Cárdenas (hija del General Gregorio de Luna y Cárdenas Díaz Caballero y de Juliana de Albornoz y Bazán de Pedraza; cuyos respectivos antecedentes genealógicos doy en los apellidos Luna y Cárdenas, Bazán y Albornoz). Don Pedro y doña Agustina procrearon los siguientes hijos: 1) Sebastián de Carranza y Luna, Capitán y Encomendero de “Soconchillo”. Contrajo nupcias en Córdoba el 5-XI-1674 con Antonia de Argüello y Cortés (dice Lazcano Colodrero); Blanca de Argüello y Gutiérrez de Toranzos (según Carlos Calvo). Sus hijos fueron: A) José de Carranza y Argüello, casada con Francisca Burgos de Celis. Con sucesión. B) Josefa de Carranza y Argüello, que casó con José de Ceballos y Almonacid. Con sucesión. 2) Juliana de Carranza y Luna — mi antepasada — que sigue en XV. 3) José de Carranza y Luna, Capitán, que casó en Córdoba el 26-II-1702 con Petronila de Villafañe y Navarrete (hija del Capitán Damián de Villafañe Guzmán y de la Cerda Villarroel y de Petronila de Navarrete y Herrera de Velasco). Son los padres de: A) Fernando de Carranza y Villafañe, marido de Agustina de Lavayén (hija — creo — del porteño Luis de Lavayén y Tapia de Vargas, que en 1671 aparece en los acuerdos capitulares como vecino de Córdoba). Sin sucesión. B) Rosa de Carranza y Villafañe, casada en Córdoba el 24-X-1720 con el Sargento Mayor Melchor de

Los Antepasados

153


Deza, nacido en Jujuy (hijo del Capitán Antonio Rodríguez de Deza — que era viudo de Ana María de Ibarguren Castro y Murguía — y de Luisa de Tovar). Con sucesión. Son tronco del conocido linaje cordobés de Deheza. C) José de Carranza y Villafañe, presbítero. D) Pedro Damián de Carranza y Villafañe, que casó primeramente con Gabriela de Baigorri y Díaz de la Torre, y en 2as nupcias con Mercedes Acosta y Benítez. Con sucesión de ambos matrimonios. E) Bartolomé de Carranza y Villafañe, que casó con Josefa de Arce y Cabrera (hija de Francisco de Arce y de María de Cabrera, vecinos de La Rioja). Con sucesión. (19) 4) Pedro de Carranza y Luna, sacerdote. XV - JULIANA DE CARRANZA Y LUNA, nació en Córdoba y allí se unió en matrimonio, el 24-VIII-1684, con el Maestre de Campo Martín de Argañaraz y Murguía Jerez de Garnica (hijo de Felipe de Argañaraz y Murguía Mexía Mirabal y de Petronila de Jerez Calderón y Garnica). Don Martín y doña Juliana son mis 6os abuelos, y su inmediata sucesión y antecedentes genealógicos del marido se registran en el linaje de Argañaraz y Murguía, al que me remito.

19 Entre los hijos de Bartolomé de Carranza y Villafañe y de su mujer Josefa de Arce y Cabrera, contábase; I) Catalina de Carranza y Arce, la cual con su marido Ignacio Dalmacio Vélez de Herrera y Baigorri hubo a; II) Juana de Vélez de Herrera y Carranza, que casó con Juan Inocencio de Carranza Avila Cabrera y Ferreira. Su hija fue; III) Mercedes Carranza Vélez, que contrajo nupcias con José Estanislao Cáceres Toledo Pimentel. Son los padres de; IV) Genoveva Cáceres Carranza, la cual con su marido Luis Amadeo Croce resultan los bisabuelos de Alfonso María Beccar Varela Sundblad Amadeo, casado con Estela Ibarguren Schindler; sus hijos — mis nietos — Alfonso María, Carlos María, Estela Milagros y Luis María Beccar Varela Ibarguren, dentro de la presente línea sucesoria, vienen a ser 13os nietos, entre otros, de los conquistadores; Jerónimo Luis de Cabrera, Diego de Villarroel, Juan Ramírez de Velasco, Baltasar de Barrionuevo y Juan Gregorio Bazán.

154

Tomo VII


Bibliografía Principal Documentos del Archivo de Indias para la historia del Tucumán, recopilados por el Padre Antonio Larrouy. Tomo I, Bs. As., 1923. Calvo, Carlos; Nobiliario del Antiguo Virreinato del Río de la Plata. García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana. Salamanca. Imprenta Editorial Salmantina. Gutiérrez Coronel, Diego; Historia Genealógica de la Casa de Mendoza. Biblioteca Conquense. Edición, prólogo e índice de Angel González Palencia. Tomos I y II. Instituto Jerónimo Zurita y Ayuntamiento de la ciudad de Cuenca. Madrid, 1946. Lazcano Colodrero, Arturo G.; Linajes de la Gobernación de Tucumán. Tomo I, Córdoba, 1936. Udaondo, Enrique; Diccionario Biográfico Colonial Argentino. Bs. As., 1945.

Los Antepasados

155


156

Tomo VII


Los Antepasados

157


CASCO DE MENDOZA El apellido Casco es oriundo de Asturias. Sus armas pintan: En campo de plata, un árbol de sinople sobre las ondas de azur y plata de un río, y una onza (gata) negra empinada al tronco de ese árbol. (Nobiliario Español , de Julio de Atienza). El escudo de la Casa de Mendoza, por su parte, ya lo describimos en otras monografías sobre dicho ilustre linaje. Arranca el presente estudio genealógico con el Capitán conquistador Gonzalo Casco y su mujer María de Mendoza, en la siguiente forma: I - GONZALO CASCO, CAXCO o CASCOS, nació en España, en la ciudad de Cáceres, antiguo reino de Extremadura. No se sabe la fecha precisa de su nacimiento, ni cuando ni con quien pasó a Indias; solo consta que fue vecino del Perú, y que en 1550 llegó a la Asunción del Paraguay con aquella expedición de Ñuflo de Chaves, que bajó del norte arreando las primeras majadas de ovejas y cabras que se introdujeron en estas regiones rioplatenses . Radicado desde entonces en tierra guaraní, Gonzalo Casco acompañó a Chaves en las campañas contra los indios “mayáes”, “tomacosis” y otras fratrías aborígenes; así como en la jornada emprendida por dicho caudillo a los “xarayes”. En tal oportunidad, en los yermos de Chiquitos, sobre la frontera de Mojos, el 24-VI1559, Gonzalo fue uno de los Capitanes que se negaron seguir adelante, por divergencias sobre el sitio adecuado para poblar la comarca que se exploraba, retornando como jefe de los conquistadores descontentos a la Asunción. (Ver el capítulo que dedico a mi antepasado Ñuflo de Chaves). En la ciudad paraguaya, mas adelante, nuestro hombre se desempeñó como Regidor en 1568, 1575 y 1578, y era Alcalde ordinario en 1574. Cuando Juan de Garay presentó ante el Cabildo asunceno los poderes que traía del Adelantado Juan Ortiz de Zárate,

158

Tomo VII


Casco, en su carácter de Regidor, recibió al futuro Fundador de Buenos Aires. En 1577, mi lejano abuelo inspeccionó las poblaciones indígenas de la comarca con el Teniente de Gobernador Mendieta; y una década mas adelante, figura como testigo en una información levantada por el Adelantado Juan Torres de Vega y Aragón. Por sus méritos y servicios la corona recompensó al Capitán Gonzalo Casco, encomendándole, por dos vidas, las siguientes parcialidades guaraníticas; los indios sujetos al cacique “Francisco Ruiz Cababayú”, en el “Gazapá”, “que es en la provincia de Tebicuarí”; el pueblo de “Guatabuó”, en la provincia de “Puebeté”, y sus caciques “Antón” y “Diego”; la gente del cacique “Francisco Bocarerán”, en la provincia de “Carayba”; y la tribu del cacique “Francisco Pitálachecá”, “de nación Guatoma, en los Remolinos de la otra banda del Río de la Plata, diez leguas la tierra adentro”. Tales encomiendas, a la muerte de su titular, recayeron, en segunda vida, en su hijo el Capitán Víctor Casco de Mendoza, vecino de Buenos Aires, quien en esta ciudad, el 27-II-1609, ante el Escribano Cristóbal Remón, otorgó una escritura de renuncia de ellas en favor del Rey de España; pues — como se lee en el respectivo documento — “por servir a Su Majestad quiere hacer dejación en favor y cabeza de Su Majestad, de los dichos caciques de suso referidos, pueblos e indios a ellos sujetos, y de sus parcialidades, según e como le pertenecen, sin esceptuación ni reserva alguna, y se desiste, aparta y alza mano del derecho que a ellos tiene, y lo cede y renuncia en Su Majestad para que se ponga en su real cabeza; y Su Majestad, o los señores Gobernadores de esta provincia, o quien en su real nombre fuere persona legítima para encomendarlos, las dé, encomiende y haga merced de ellos a quien fuere servido”. Y con Víctor Casco de Mendoza y el autorizante Remón, firmaban la escritura como testigos; Pedro López, Alguacil, Antonio del Pino y Pedro Martínez, residentes en la ciudad porteña. Gonzalo Casco habíase casado en la Asunción del Paraguay con María de Mendoza (hija — así lo creí yo, siguiéndolo a mi gran amigo Raúl S. Molina — de Francisco de Mendoza — el de Castrojeriz — y de María de Angulo, hija del Capitán Juan Manrique de Lara). De acuerdo con lo expuesto, Casco resultaba concuñado de Ñuflo de Chaves.

Los Antepasados

159


Posteriormente, entre los años 1966 y 1967, el investigador Alejandro Moyano Aliaga encontró en el Archivo General de Indias de Sevilla, un documento referente a la filiación del Licenciado Pedro de Mendoza, presbítero paraguayo en el siglo XVII, cuya relación afirma que los padres de éste eran; “el Capitán Juan de Fustes y Mendoza y Doña María Ortiz Montiel”. Sus abuelos paternos; el “Capitán Pedro Sánchez Valderrama y Doña Juana de Mendoza”, hermana de los Capitanes Víctor Casco de Mendoza y Gonzalo de Mendoza. Sus abuelos maternos; el “Capitán Alonso Fernández Montiel y Doña Isabel Arias”, venidos en la armada de Ortiz de Zárate y pobladores de Santa Fé. Sus bisabuelos paternos; el “Capitán Juan de Fustes y Beatriz Ramírez”. Y los bisabuelos maternos; el “Capitán Gonzalo Casco y Doña María de Mendoza, hija de Gonzalo de Mendoza, que vino con el Adelantado Don Pedro de Mendoza”. (La relación — dice Moyano Aliaga — no menciona la esposa que suponemos sería Doña Isabel de Irala, hija natural del famoso conquistador Domingo Martínez de Irala). Gonzalo de Mendoza había nacido en Baeza. Su biografía ha sido sintetizada por Ricardo de Lafuente Machain, en su libro fundamental; Conquistadores del Río de la Plata. Habíase casado con Isabel de Irala, hija del célebre caudillo y de la india guaraní Agueda y, al morir el suegro en 1556, Gonzalo gobernó el Paraguay hasta el fin de sus días, ocurrido el 21 o 22 de julio de 1558. Tuvo por hijos a Fernando de Mendoza, poblador de Buenos Aires con Garay, que estuvo casado con Agustina de Zárate; y — según parece — a María de Mendoza, la media naranja paraguaya de Gonzalo Casco. En cuanto a Isabel de Irala, hallándose viuda pasó a 2as nupcias con Pedro de la Puente Hurtado, de cuya pareja desciende quien informa a usted, benévolo lector. (Ver mis monografías sobre Irala y Hurtado de Mendoza). Comoquiera Gonzalo Casco y María de Mendoza (hija de Francisco o de Gonzalo) hubieron en su matrimonio los siguientes hijos: 1) Pedro Casco de Mendoza, Capitán nacido en la Asunción. Dejó allí una hija de legítimo matrimonio sin que se sepa el nombre de ésta ni el de su madre. 2) Víctor Casco de Mendoza, el “General” — mejor dicho, Teniente General de Gobernador —, quien vino al mundo en la Asunción

160

Tomo VII


por 1560. Vecino fundador de Buenos Aires con Juan de Garay en 1580. Fue — como se dijo — Teniente General y Justicia Mayor de la ciudad porteña en 1598 y 1605, durante las gobernaciones de Hernandarias; además de Alcalde, Procurador, Regidor y Alferez Real a lo largo de varios períodos que van de 1602 a 1615. Participó en todas las campañas militares de su tiempo, y con Hernandarias incursionó por los territorios del sur, en busca de la tan anhelada como inhallable “Ciudad de los Césares”. Tuvo por esposa a Lucía de Valderrama y murió probablemente hacia 1617. Fueron sus hijos: A) Cristóbal Casco de Mendoza, quien falleció trágicamente el 21-II-1613, entre las 9 y las 10 de la noche de un lejano jueves en circunstancias en que Cristóbal y su amigo Miguel Gómez de Saravia Palermo regresaban a caballo desde Las Conchas, por el camino real de la costa, hacia las chacras de sus respectivos padres — muy cercanas una de otra —; y al pasar frente a las tierras de Pedro Morán, les salieron al cruce Julián Pavón “el mozo”, Gaspar Méndez y tres individuos más. Por algún motivo se entabló entonces una corta lucha, tras la cual el joven Casco de Mendoza quedó muerto de una estocada en el pecho. La trágica consecuencia dispersó enseguida a los actores y testigos del lance; y, poco después, el Teniente de Gobernador Mateo Leal de Ayala y el Alcalde de Hermandad Hernán Suárez Maldonado — otro de mis remotos abuelos — intervenían en la pesquisa del sonado homicidio. (Diré, entre paréntesis, que el lugar del hecho — chacra de Morán — localizaríase hogaño sobre la barranca, a cuyo pie se encuentra la estación “Olivos” del ferrocarril Mitre. En cuanto a las chacras de Casco de Mendoza y de Domínguez de Palermo — distantes de la de Morán alrededor de 10 kilómetros, hacia la ciudad — se ubicarían hoy; la primera, con frente sobre las prominencias del Jardín Botánico, entre las actuales calles Acevedo, que conformaba su costado norte, y Ugarteche y luego Malabia, que daba principio a su costado sur; lindero, precisamente, con la chacra de Julián Pavón “el viejo”, marido de Catalina García. Mas hacia el poblado, Domínguez Palermo y sus parientes, los Gómez de Saravia, poseían varias chacras contiguas; cuyos frentes abarcarían el trecho de barranca por donde corre la calle Las Heras, a partir

Los Antepasados

161


de la Iglesia de San Agustín hasta sobrepasar el terreno de la demolida Penitenciaría Nacional — ahora un enorme baldío). Víctor Casco de Mendoza, por descontado, acusó criminalmente como homicida de su hijo a Pavón “el mozo” — el primogénito de su vecino —; y el muchacho para no caer en manos de la justicia huyó de la ciudad con rumbo desconocido. Así las cosas, corrieron más de seis años, en cuyo lapso falleció Víctor Casco de Mendoza, en tanto el joven Pavón seguía prófugo quien sabe donde, mientras la gente de Buenos Aires infamaba su recuerdo cual el de un criminal. Cierto día, sin embargo, Lucía de Valderrama, la viuda del acusador y madre de la víctima, llegó a enterarse que su hijo Cristóbal no había sido cobardemente ultimado por Julián Pavón “el mozo”, como ella creyera, sino que éste lo mató en un duelo, cara a cara, “con espadas y capas revueltas en los brazos”. Entonces la señora de Valderrama, derramando la caballerosidad que encerraba su alma, el 25-VI-1619, ante el Escribano Pedro de la Pobeda, otorgó una escritura de perdón, comprometiéndose a no acusar al matador de su hijo; “que hace más de seis años que está ausente”, ni a exijirle indemnización alguna; puesto que “yo Lucía de Valderrama — dijo con hidalga sencillez — he sido informada que la pendencia fue casual, frente a frente, y sin traición ni alevosía; considerando que yo y mi marido hemos mantenido una antigua amistad con sus padres, y que estos se hallan viejos y pobres; en homenaje a Dios y para que se digne perdonar el alma de mi hijo, otorgo por la presente que perdono a Julián Pavón toda culpa criminal que tuvo y que pudo haber tenido por la muerte de Cristóbal, comprometiéndome a no seguir la querella entablada por mi esposo, ni iniciar otra nueva, y autorizándolo, además, a regresar a esta ciudad y a transitar libremente por todas partes”. Al no saber doña Lucía firmar, hízolo en su nombre uno de los seis testigos, que fueron; Francisco Rodríguez Ruescas, Juan Casco, Andrés Guerra, Diego de Leyes,Juan Méndez y Francisco Pascual; todo, como se dijo, ante Pedro de la Pobeda, Escribano Público y de Cabildo.

162

Tomo VII


La escritura de referencia corre al folio 66 del Registro nº 10, a cargo entonces de Pobeda; fue citada por Miguel Sorondo en su interesante estudio Procedencia del nombre de Palermo, y transcripta en parte y comentada por Jorge Escalada Yriondo, en la Revista del Notariado. Como se echa de ver, Cristóbal Casco de Mendoza y Julián Pavón (hijo), en 1613 realizaron, a la pálida luz de la luna, acaso el primer duelo formal habido en nuestros lares; aunque lo ignore la jurisprudencia caballeresca argentina. Fue testigo del duelista muerto, Miguel Gómez de Saravia Palermo, y de su contendor sobreviviente, Gaspar Méndez; en presencia de tres personas más, que observaron el lance en aquella chacra de Olivos convertida en campo de honor. B) Mariana de Mendoza, que casó con Martín de Marechaga Garretón, Depositario de la ciudad y Escribano, el cual falleció viudo, sin sucesión en 1615, dejándolo por heredero suyo al famoso traficante Juan de Vergara. C) Melchor Casco de Mendoza, Alcalde y Alferez Real de Buenos Aires. Raúl Molina cree que se avecindó, más tarde, en la Asunción. Fue casado con Catalina Astor (probablemente deuda cercana de Polonia Astor, la mujer de Pedro Izarra, ambos antepasados míos). Melchor y Catalina hubieron descendencia que se prolonga hasta nuestros días através de conocidos linajes porteños. Entre sus nueve hijos que registró mi amigo el historiador Raúl A. Molina, anoto a: a) Melchor Casco de Mendoza Astor, que casó con Juana de Abalos y Humanés, llamada también en algunos documentos Juana Ruiz de Ocaña (hija natural de Catalina Ruiz de Ocaña y Guerra — mi remota antepasada — según lo declaró ella en su testamento del 7VIII-1659, y probablemente (deduce Molina) de Juan Nieto Humanés López Tarifa. Melchor y Juana, entre otros hijos hubieron a: a1) Silverio Casco de Mendoza y Abalos (o mejor Ruiz de Ocaña). Alferez del Presidio, que casó el 2-VIII-1677 con Lorenza Machado (hija de Juan Tomás Machado Rosende, n. en Evora, y de María Cabral de Melo y González de Moura Nuñez Cabral). Testó Silverio el 30-XII-1713. Hijos suyos fueron:

Los Antepasados

163


1º) Bárbara Catalina Casco de Mendoza Machado, que casó el 4-XI-1691 con el Alferez José del Rubio, n. en Soria, España. De ellos vienen, entre tantos descendientes, los Rubio Casco de Mendoza-Díaz Gamiz de las Cuevas; López Osornio-Rubio Díaz Gamiz; Ortiz de Rozas-López Osornio Rubio;López Osornio Rubio-Arroyo y Sosa; Villanueva RubioZamudio; Merlo y Toro-Rubio Díaz Gamiz; Rubio Díaz Gamiz-Canco y Flor; Rubio y Casco-Díaz Colodrero; etc, etc. 2º) Gregoria Casco de Mendoza Abalos Machado, que casó con Miguel Sánchez de Velasco. De ellos, entre tantos, derivan los Sánchez de Velasco-Casco de Mendoza Avalos; López Camelo-Sánchez de Velasco Abalos; Campos-López Camelo; etc, etc. 3º) Francisca Casco de Mendoza, fue hija natural de don Silverio. D) Otro Casco de Mendoza, marido de Cristina Alvarez, que procrearon a Juan Casco de Mendoza, como lo reconoció su abuela Lucía de Valderrama en una donación que les hizo “por lo mucho que me han servido y me han querido”. 3) Juan Abalos de Mendoza — mi antepasado — que sigue en II. 4) Juana o Mariana de Mendoza, casada con el Capitán Pedro Sánchez de Valderrama, vecino fundador de Corrientes, Alcalde de la Asunción en 1596-98, y Teniente de Gobernador, por Hernandarias, en la capital paraguaya más adelante. Fueron padres, entre otros, de: A) Pedro de Mendoza Valderrama, marido de Juana de Morales Garay (nieta del Fundador de Buenos Aires y Santa Fé y de su consorte Isabel de Becerra y Mendoza). Con sucesión. B) Juan Fustes de Mendoza Valderrama, Alcalde ordinario de la Asunción en 1615, quien casó con María Ortiz Montiel (hija de Alonso Fernández Montiel y de Isabel Arias, venidos en la armada de Juan Ortiz de Zárate y pobladores de Santa Fé). El historiador paraguayo Roberto Quevedo Pfannl, publicó en 1966, el “Padrón” que mandó levantar el Gobernador Hernandarias en la Asunción el año 1615. Figura ahí; “Juan de Fustes, Alcalde ordinario, manifestó dos hijos varones, uno de

164

Tomo VII


diez años y otro de ocho, sin otra familia”. Según Quevedo Pfannl los hijos de Juan Fustes y Mendoza fueron estos tres: a) Pedro de Mendoza Ortiz Montiel, Licenciado, nacido en 1605 en la Asunción. Mas arriba me ocupé de sus antecedentes genealógicos, dados a conocer por Moyano Aliaga. b) Juan de Mendoza Ortiz Montiel, nacido en 1607, frayle mendicante. c) Juana de Mendoza Ortiz Montiel, casada con el Capitán Manuel de Villalobos. 5) Gonzalo de Mendoza. Probablemente también hermano de Víctor Casco, de Juan Abalos y de Juana de Mendoza. Gonzalo se avecindó en Corrientes. II - JUAN ABALOS DE MENDOZA, el 3er hijo de Gonzalo Casco y de María de Mendoza, nació en la Asunción entre 1560 y 1565. Usó el apellido Abalos, que seguramente le venía por la línea paterna de los Casco. Estuvo un tiempo radicado en Santiago del Estero, donde contrajo su 1er matrimonio. Luego se avecindó en Buenos Aires al finalizar el siglo XVI. Aquí fue Regidor en 1598 y su nombre figura incluído entre los “terceros pobladores” en la lista llamada “de harinas” del año 1603, o sea en la primera licencia de exportación de frutos del país, con 25 fanegas de trigo, 5 arrobas de sebo y 5 quintales de cecina. Habíase casado en Santiago del Estero con Juana Cejas — cuya filiación ignoro —, y al morir esta señora contrajo 2as nupcias en Buenos Aires con Bernardina Guerra, nativa de la Asunción (hija de Juan Guerra, natural de Espinosa en España, conquistador del Paraguay venido con la expedición de don Pedro de Mendoza, y de Ana de Sepúlveda, su mujer). Doña Bernardina era viuda, con sucesión del conquistador fundador de Buenos Aires con Garay, Juan Ruiz de Ocaña. (Ver los antecedentes de estos antepasados en el apellido Ruiz de Ocaña). Juan Abalos de Mendoza abandonó este mundo bajo testamento hecho el 11-XII-1605, ante el Escribano Francisco Pérez de Burgos (antecesor mío). En dicha escritura declaraba; “que a veinticuatro años, poco más o menos, que salí del abrigo de mis padres, y en el tiempo que estuve en su amparo, les planté una viña en el paso de Tacumbé en la Asunción, y de toda la legítima de mis

Los Antepasados

165


padres no he percibido cosa alguna”. Por lo demás, sus recursos económicos eran escasos, y ordenó que su entierro se efectuara en la Iglesia Mayor de Buenos Aires. Su hermano Víctor Casco de Mendoza firmó esas disposiciones de última voluntad. Hijos de su 1er enlace fueron: 1) Juan Abalos de Mendoza y Cejas, que sigue en III. 2)Víctor Casco o Abalos de Mendoza y Cejas, que nació antes de 1600, y se casó en Buenos Aires el 9-V-1613 con Mayor López de los Reyes (hija de Pedro Díaz y de Catalina de Enzinas), con la que prolongó descendencia. 3) Pedro Casco o Abalos de Mendoza y Cejas, nacido en Santiago del Estero. Contrajo primeramente nupcias con Catalina de Cabrera Enciso — dotada el 25-IV-1622 — (hija de Pedro Rodríguez Cabrera y de Juana de Enciso, hija ella de Francisco Romero y de Isabel de Enciso, cuyo padre era el Capitán Juan Fernández de Enciso, mi antepasado). En segundo término Pedro Casco se casó con Ana Bohorquez (hija de Diego Díaz Caballero y de Lorenza Bohorquez, viuda de Francisco Espinosa). Murió don Pedro bajo disposición testamentaria del 23-II-1640, en la que declaró ser padre de Pedro Abalos de Mendoza (casado con María Godoy que le dió posteridad) y dispuso que sus restos fueran sepultados en la Iglesia de San Francisco. Hijos de las 2as nupcias de Juan Abalos de Mendoza con Bernardina Guerra resultaron: A) Lorenza Abalos de Mendoza y Guerra, nacida en 1603. Casó con Francisco García Villamayor (hijo de Francisco Bernal, vecino fundador de Buenos Aires y de Juana de los Cobos Villamayor). En 1638 Lorenza, viuda, pasó a 2as nupcias con Juan Ximenez de Arteaga (hijo de Juan Ximenez de Arteaga y de María Zaldívar Insaurralde, nieto materno de Martín de Insaurralde nacido en Vizcaya, vecino de Santa Fé donde fue Teniente de Gobernador, y de Francisca Tomás). Con ambos maridos Lorenza hubo sucesión abundante. Entre sus hijos anoto a: Lorenza Abalos Ximenez de Arteaga, que usó el apellido Zaldívar, esposa del Sargento Mayor Juan de Izarra Centurión. (Ver el linaje de Izarra).

166

Tomo VII


B) Teodosia Abalos de Mendoza y Guerra, fallecida en la infancia. 4) Gonzalo de Mendoza, vecino del Paraguay, donde probablemente nació. Fue casado con Polonia Noguera y tuvo varios hijos. III - JUAN ABALOS DE MENDOZA Y CEJAS surgió a la vida presumiblemente en Santiago del Estero. En 1615 su nombre aparece anotado entre los “terceros pobladores” de Buenos Aires, en una nómina de vecinos con licencia para exportar frutos de la tierra. Falleció bajo disposición testamentaria del 11-I-1617. Ahí dejaba como únicos bienes dos caballos; uno para pagar cierta deuda a Juan Domínguez Palermo; el otro “para hacer bien por mi alma” — es decir que con el precio de su venta se sufragaran misas destinadas a sacarlo pronto al difunto del Purgatorio. Asimismo el causante pedía le condonaran sus débitos por no tener “con qué pagallos”. Habíase casado Juan en Buenos Aires, el 26-VII-1605, con Catalina Ruiz de Ocaña y Guerra (hija de las 1as nupcias de Bernardina Guerra — madrastra de Juan Abalos — con Juan Ruiz de Ocaña). Así pues, de la unión de aquellos “hermanastros políticos” — por llamarlos así a Juan Abalos de Mendoza y Cejas y a Catalina Ruiz de Ocaña Guerra — nacieron los siguientes hijos: 1) José Abalos de Mendoza Ruiz de Ocaña, baut. el 13-IX-1605. Murió niño. 2) Ursula Abalos de Mendoza Ruiz de Ocaña, baut. el 5-XI-1609. Casó el 25-II-1629 con Salvador Cabral de Melo (hijo de Gil González de Moura y de Inés Nuñez Cabral). Testó Ursula el 15XI-1682. Hubo estos hijos: A) Juan de Melo, casado e ignoro su sucesión. B) María de Melo, que casó con Jerónimo Flores, el cual testó el 15-XI-1682. No tuvo hijos en su matrimonio, pero sí uno natural; el Teniente Fernando Monzón. 3) Mateo Abalos de Mendoza Ruiz de Ocaña, Capitán de caballería de gente paga; Mayordomo del Cabildo en 1658; Alcalde de Hermandad en 1659. Testó el 1-VII-1677. Estuvo casado 1º con Ana Rodríguez de las Varillas Cordovés, que firmaba “Ana Valero” (hija de Francisco Martín Cordovés “el viejo” y de su 2ª esposa Catalina Rodríguez de las Varillas, casados el 4-V-1612;

Los Antepasados

167


ver el apellido Martín Cordovés). En 1647 Mateo celebró un 2º enlace con Lorenza de Barrios, viuda de Agustín de la Guerra (hija de Manuel Méndez Pallero y de Ursula Barrios y Narváes). Poseyó Mateo Abalos de Mendoza, heredada de su abuela Bernardina Guerra, una suerte de tierra para estancia en la otra banda del río Luján. El 6-II-1686, ante el Alcalde Pedro de Pesoa Figueroa, expresó Mateo; “como tengo mucho amor y voluntad al Capitán Cristóbal de Melo, mi yerno, y en remuneración de lo mucho que le debo”, donábale a éste dichas tierras lujaneras, “al presente pobladas por los hijos herederos del Capitán Juan Ruiz de Ocaña, mi hermano, a quien ha muchos años se las presté para que las poblara”. Mateo Abalos de Mendoza Ruiz de Ocaña hubo descendencia de ambos matrimonios. Del primero resultaron hijos: A) Francisco de Abalos y Valero, Capitán. B) Juana de Abalos de Mendoza y Valero, que casó con Francisco Alvarez. Ella dió poder para testar el 20-II-1685 y dejó posteridad. C) Ursula Abalos o Valero o Rodríguez de la Varillas. Se casó el 7-VII-1676 con el Alferez Juan Gómez Pardo, nac. en “el Reyno de Chile”. Ursula dió poder para testar el 2-I-1690. Hubo descendencia. D) Mateo Abalos de Mendoza Valero. Falleció hacia 1677. Del segundo casamiento de Mateo Abalos de Mendoza Ruiz de Ocaña provienen: E) Juan Abalos de Mendoza y Barrios, que casó con María Gutiérrez Carvajal, baut. el 18-II-1642 (hija del Capitán Diego Gutiérrez de Humanés y de Leonor de Carbajal y Salas). De viuda María pasó a 2as nupcias con Diego de Illosa y tuvo sucesión con éste. (Ver el apellido Gutiérrez). F) Ventura Abalos de Mendoza y Barrios, que casó 1º con Catalina de los Santos (hija de Fernando Pereyra y de Luisa de los Santos). Después pasó Ventura a 2as nupcias con Inés de Benavídez (hija de Juan Jerónimo de la Cruz y Orozco y de Gracia de Benavídez). Dejó sucesión. G) María Abalos de Mendoza y Barrios, que casó el 12-XII-1667 con el Capitán Cristóbal de Melo. María dió poder para testar el 21-XI-1715, y sus descendientes iniciaron la testamentaria el 10-III-1716.

168

Tomo VII


4) Juan Ruiz de Ocaña y Abalos de Mendoza — vástago de Juan Abalos de Mendoza y Cejas y de Catalina Ruiz de Ocaña y Guerra — adoptó en primer término el apellido materno. Casó con Ana Martínez de la Rosa y Robles. Los datos y descendencia inmediata de estos 8os abuelos míos se consignan en el apellido Ruiz de Ocaña, a cuyo capítulo remito al lector.

Los Antepasados

169


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo General de la Nación; Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires. Documentos de la Sala 9 y sucesiones antiguas. Archivo parroquial de la Iglesia de La Merced de Buenos Aires. Atienza, Julio de: Diccionario Nobiliario Español. Madrid, 1948. Biblioteca Nacional de Buenos Aires; Colección García Viñas; 230 tomos con copias autenticadas de documentos del Archivo General de Indias de Sevilla. Escalada Yriondo, Jorge; Transcripción y Comentario de una vieja escritura, en la “Revista del Notariado”, Nº 512, Bs. As. Marzo, 1944. Lafuente Machain, Ricardo de; Los conquistadores del Río de la Plata. Bs. As., 1937. Molina, Raúl A.; Los Casco de Mendoza y los Vera y Aragón, en la Revista del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, nº 8 , Bs. As. ,1948-1949. Molina, Raúl A.; Padrón histórico de los vecinos, estantes y habitantes de Buenos Aires en los siglos XVI y XVII. Inédito. Moyano Aliaga, Alejandro; El correcto origen genealógico de los Casco de Mendoza, en la Revista del Centro de Estudios Genealógicos de Buenos Aires. Año 2, Nº 2, Bs. As. 1980. Quevedo Pfannl, Roberto; La Asunción del 1600 en dos Padrones inéditos. Asunción, julio de 1966. Sorondo, Miguel; Procedencia del nombre de Palermo, en el Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras. Bs. As., años 1938-1939.

170

Tomo VII


Los Antepasados

171


172

Tomo VII


Los Antepasados

173


CEPEDA El linaje de Cepeda es originario de la provincia de León. Muy cerca de Astorga, entre los ríos Orbigo y Tuerto, existe una gran meseta llamada la “Hoja de Astorga”, y al extremo de ella hay varios caseríos pequeños que, en conjunto, denomínanse “La Cepeda”. El tal territorio, según se dice, fue solar y “cepa” de los vástagos del apellido Cepeda, extendido mas tarde a otros pueblos circundantes, y a las provincias de Oviedo, Zamora, Palencia, Valladolid y Avila, como también a Toledo, Extremadura y Andalucía. Las armas antiguas de los Cepeda leoneses pintan en campo de plata un león rampante de púrpura, armado y lampasado de gules. Señor del solar de referencia y jefe de todos los Cepeda, era el esforzado caballero Vasco Vázquez de Cepeda, el cual había servido con 100 hombres de su mesnada, al Rey Alfonso XI en el sitio de Gibraltar; y asimismo después de 1350, guerreó en favor de Enrique de Trastamara contra Pedro “el Cruel”, por tierras nativas, trasladándose por esas fechas, con su familia y casa, a Tordesillas, donde — al decir del Padre Gabriel de Jesús, biógrafo carmelita de Santa Teresa — “se desarrolló pujante la vida de los Cepedas”. De los Cepeda de Tordesillas descendía la rama de Toledo y Avila, a la que pertenecieron Santa Teresa de Jesús y mi antepasado el Capitán conquistador del Tucumán y uno de los fundadores de Salta: I — ALONSO DE CEPEDA, nacido por 1536 (testigo en la “Información” acerca del disfrute de los pueblos de “Soconcho” y “Manogasta”, mandada levantar por el Gobernador Ramírez de Velasco en 1586, Alonso declaró tener “cinquenta años, poco más o menos”). El “Catálogo de Pasajeros a Indias” registra bajo el Nº 3094 a “Alonso de Cepeda, vecino y natural de Villaviciosa, hijo de Pedro de Cepeda y de Teresa Pérez, soltero, al Perú, por criado de Alonso Izquierdo Maldonado, clérigo”, el año 1555. Así aquel muchacho, cuando frisaba en los 19 años de su edad, vino de España a tierras peruanas al servicio de un sacerdote. Posteriormente, en carácter ya de conquistador, nuestro hombre se

174

Tomo VII


instala y adquiere vecindad en el incipiente reducto tucumano de Santiago del Estero. En su obra Antecedentes Biográficos Santiagueños , Orestes Di Lullo anota que Alonso de Cepeda “era pariente de Santa Teresa de Jesús”. Ello parece indudable. El personaje había nacido en el lugar “abulence” de Villaviciosa ,municipio de Solosancho, a unos 15 kilómetros escasos de la amurallada ciudad de Avila, al borde del río Adaja. Rastreo genealógico de los Cepeda Documentalmente consta que mi lejano abuelo Alonso fue hijo de Pedro de Cepeda y de Teresa Pérez. De resultar progenitor de este Pedro, otro “Pedro de Cepeda que firmó como testigo en el testamento del tío carnal suyo Alonso Sánchez de Cepeda (el padre de la Santa, fallecido el 1-II-1544), nuestro Pedro sería primo hermano de Teresa de Jesús; al ser hijo de aquel Pedro Sánchez de Cepeda, marido de Catalina del Aguila; nieto paterno de los primos Juan Sánchez de Toledo Cepeda, nac. en Avila en 1440, y de Inés de Cepeda, casados ahí en 1469; nieto materno de Alonso del Aguila y de Isabel Alvarez de Herrera; bisnieto paterno de Alonso Sánchez de Toledo, n. en Avila en 1415 y de Teresa Sánchez del Aguila, casados en 1435; tataranieto de Martín Vázquez de Cepeda, n. en Tordesillas en 1381, avecindado en Avila, donde casó en 1413 con Catalina Dávila Toledo; chozno de Juan Vázquez de Cepeda, n. en Cepeda en 1350 y de Constanza Ruiz de la Vega, casados en Tordesillas en 1379; dicho Juan, hijo de Vasco Vázquez y de Sancha Medina, oriundos del caserío de Cepeda en la provincia de León. Por su parte Alonso Sánchez de Cepeda (presunto tío abuelo de Alonso el conquistador tucumano) nació en Trujillo y fall. en 1544. Habíase casado 1º con Catalina del Peso y Henao, fall. en 1503. de viudo pasó a 2as nupcias en 1509, con Beatriz de Ahumada y de las Cuevas, n. en 1494, que testó el 24-XI-1528. Hijos del 1er enlace de don Alonso Sánchez de Cepeda resultaron: 1) Juan de Cepeda del Peso, que murió en la guerra contra Francisco I de Francia. 2) María de Cepeda del Peso ,que casó con Martín de Guzmán y Barrientos.

Los Antepasados

175


Hijos habidos por don Alonso en su 2ª esposa Beatriz de Ahumada fueron: 3) Fernando de Cepeda y Ahumada, n. en 1510. En 1532 fue al Perú a juntarse con Pizarro. Falleció en Colombia en 1565. 4) Rodrigo de Cepeda y Ahumada, n. en 1511. Expedicionario al Río de la Plata con don Pedro de Mendoza en 1535. Dejó sus huesos en estas tierras americanas del sur. 5) Teresa de Cepeda y Ahumada (la Santa), n. en Avila el miércoles 28-III-1515, a las 5 1/2 de la mañana, y la baut. el 4 de abril siguiente con el nombre de su abuela materna Teresa de las Cuevas, bajo el padrinazgo de Francisco Nuñez Vela — hermano de don Blasco, primer Virrey del Perú — y de su parienta María del Aguila. Murió 67 años más tarde, el 4-X-1582, en Alba de Tormes. 6) Lorenzo de Cepeda y Ahumada, n. en 1519. Viajó al Perú en 1540. 7) Antonio de Cepeda y Ahumada, n. en 1520. Pierde la vida en el Perú en la batalla de Añaquito en 1546, junto con el Virrey Blasco Nuñez Vela, en la guerra civil que desencadenó Gonzalo Pizarro. 8) Pedro de Cepeda y Ahumada, n. en 1521. Vino asimismo al Perú en 1540. 9) Jerónimo de Cepeda y Ahumada, n. en 1522. Viajó también al Perú. 10)Agustín de Ahumada y Cepeda, n. en 1527. Felipe II le nombró Gobernador del Tucumán el 18-I-1589, para reemplazar a Ramírez de Velasco. Empero el candidato murió antes de asumir el cargo ,que ocupó luego Fernando de Zárate en 1593. 11) Juana de Cepeda y Ahumada, n. en 1528.

176

Tomo VII


Alonso participa en el desarrollo conquistador del Norte argentino Vecino principal de Santiago del Estero, el antepasado de esta historia asiste en 1581 al Cabildo Abierto convocado por el Gobernador Lerma a fin de decidir adonde habría de fundarse la población que ordenara establecer el Virrey Toledo; si en el valle Calchaquí o en el de Salta. En dicha asamblea Alonso de Cepeda declaró; “que le parece que entre el río de los Sauces y de Ciancas, que es en el valle de Salta camino real del Pirú, se puede poblar muy bien porque hay tierra y acequias y andenes hechos del Inga, y madera y todo en abundancia; de manera que se puede ampliar el pueblo mucho; y que el valle calchaquí es muy angosto, e tiene poca agua, y la que tiene se ha de quitar a los naturales para dar a los españoles, y aún las tierras; e tiene necesidad Calchaquí de sesenta hombres de mas buena voluntad que pueblen allí, y que este declarante no la ha visto en muchos a esa voluntad; y que los indios que tienen el valle Calchaquí serán como mill e quinientos, y que son pocos, porque no hay más de para veynte hombres (encomenderos hispanos), y que estos no los podrán sustentar, y que los naturales son belicosos; y que de Salta se podrá conquistar Calchaquí y otros pueblos al derredor, permaneciendo el pueblo; y que le parece allí (en el valle de Salta) se sustentará la poblazón, porque hay personas de voluntad para ello ...”. Y el 29 de julio de aquel año, anotóse Alonso de Cepeda en la hueste de Lerma para la jornada salteña que asentaría el pequeño núcleo inaugural, aportando “quatro caballos, el uno ensillado y enfrenado, y con sus armas de pechos, yxadas y los otros aparejos, y cien varas de lienzo y un arcabuz e cinquenta carneros e cinquenta cabras ...”. Perseguido luego por Lerma, sufrió nuestro hombre prisión con grillos y cepo. Mas adelante, entre la salida de Lerma y la llegada de Ramírez de Velasco, Alonso de Cepeda se desempeñó como Teniente de Gobernador interino del Tucumán. Su gobierno (desde abril de 1584 hasta el 30-III-1586) fue sin mayores sobresaltos. Durante su gestión, Juan de Burgos y Alonso de la Cámara descubrieron el camino directo de Córdoba a Buenos Aires, que antes pasaba por Santa Fé. Tuvo, mi ascendiente, el disfrute de la encomienda de “Mozana”, y en 1587 ocupó el cargo de Alcalde ordinario en el Cabildo santiagueño.

Los Antepasados

177


Alonso de Cepeda, sobrino 2º de Santa Teresa de Jesús, conquistador del Tucumán, co-fundador de Salta y 11º abuelo de quien esto escribe, se casó en Santiago del Estero con la criolla María de Villarroel Maldonado, hija de Diego de Villarroel, el fundador de San Miguel de Tucumán, y de su consorte María Maldonado de Torres, de los que me ocupo en el capítulo dedicado a Villarroel. Con su nombrada esposa, Alonso de Cepeda procreó a: 1) Teresa de Cepeda Villarroel, que sigue en II. 2) Diego de Cepeda Villarroel, encomendero en Santiago del Estero, donde casó con Mariana de Ardiles, “mujer que fue del General Alonso de Vera y Aragón”, cual lo declaró don Diego en su testamento el 11-IV-1616. (Ese Alonso de Vera y Aragón, Teniente de Gobernador de Santiago del Estero, era primo hermano de sus homónimos apodados “Cara de Perro” y “El Tupí” — ver el linaje de Vera). Hubo don Diego esta hija: A) Bernabela de Cepeda Ardiles, nacida en Santiago del Estero en febrero de 1615. II — Teresa de Cepeda Villarroel, contrajo matrimonio con el “Coronel” Gonzalo Duarte de Meneses, hijo de Juan Duarte de Meneses y de Isabel de Molina, vecinos de la villa de El Cazar de Talavera. (Ver la biografía de Gonzalo en el apellido Meneses). Muerto su marido, mi remota abuela pasó a 2as nupcias con Adauto Luis de Cabrera Dorantes de Trejo. (Ver su sucesión en el linaje de Cabrera). Doña Teresa fue Encomendera de “Bichigasta”, en La Rioja, como sucesora de su primer esposo, y dueña de la hacienda riojana de “Cochangasta”. Consta en una Información que la señora hizo levantar el 18-XII-1655, ante el Teniente de Gobernador de La Rioja Lucas de Figueroa, que ella pretendió “se le dicerniese la tutela de sus nietos”. Testó en 1664, y en esa escritura de disposición postrera declaró ser “viuda del Coronel Gonzalo Duarte de Meneses, y segunda vez del Capitán Adauto Luis de Cabrera”. Hija de su 1as nupcias resultó: III — VALERIANA DUARTE DE MENESES Y CEPEDA, que a su debido tiempo contrajo enlace con Antonio Luis de Cabrera Manrique de Lara Osorio y Chaves. La nómina de sus

178

Tomo VII


descendientes inmediatos y la antecedencia familiar del marido las consigno el el linaje de Cabrera.

Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo General de Indias; Catálogo de Pasajeros a Indias durante los siglos XVI, XVII y XVIII, editado bajo la dirección de Cristóbal Bermúdez Plata. Tomo III. Sevilla, 1946. Atienza, Julio; Diccionario Nobiliario Español. Madrid, 1948. De la Vega Díaz, Dardo; Toponimia Riojana. La Rioja, 1944. Di Lullo, Orestes; Antecedentes Biográficos Santiagueños. Santiago del Estero, 1948. Documentos coloniales relativos a la “Gobernación del Tucumán”. Papeles de Gobernadores en el siglo XVI; publicación de testimonios del Archivo de Indias, dirigida por Roberto Levillier. Madrid, 1920. Documentos para la Genealogía de los Cabrera , publicados por el “Boletín del Instituto de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta”. Tomo IV, Nº 13. Salta, 1944. García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana. Levillier, Roberto; Biografía de Conquistadores de la Argentina en el siglo XVI. Madrid, 1933. Levillier, Roberto; Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán. Bs. As., 1931. Mendiburu, Manuel de; Diccionario Histórico Biográfico del Perú. Lima, 1874.

Los Antepasados

179


CHAVES Los Chaves descienden de dos hermanos portugueses García y Ruy López, quienes en 1160 tomaron a los moros para su Rey, la pequeña villa de Chaves. Recibieron por esto, del Soberano de Portugal, el honor de apellidarse con el nombre de aquella localidad conquistada y de ostentar un escudo con cinco “chaves” — “llaves”en lusitano. Así, las armas primitivas del linaje pintaban en campo de gules cinco llaves de oro, puestas en sotuer y con los ojos hacia abajo. Andando el tiempo, algunos “cavalleiros fidalgos” de esa estirpe pasaron a España, y fundaron allí casas de abolengo; una radicó en ciudad Rodrigo (Salamanca); otra en Trujillo (Cáceres), y de la que procedieron los Condes y Duques de Noblejas .También de oriundez trujillana fue Baltasar de Chaves y Mendoza, creado 1er Conde de Santa Cruz de la Sierra en 1635, el cual era ya Vizconde de la Calzada desde 1630. De la misma rama solariega trujillana derivó: I — NUÑO GARCIA DE CHAVES, nacido en Trujillo al finalizar el siglo XIV (hijo de Garci López de Chaves y de Marina Alfonso de Orellana). En su ciudad natal se casó Nuño con María o Mayor Alvarez de Escobar, de nobilísima alcurnia; hija de Diego Hernández de Escobar, Comendador y Caballero de Santiago, que vivió en Carrión de los Condes (Palencia) y de ahí pasó a Trujillo (Cáceres), fundando allá la Casa de Escobar, de la que era Señor en 1412, con su mujer Mencía Cáceres y Solís; nieta paterna — doña Mayor — de Alvar Rodríguez de Escobar, Señor de Escobar y Campos, y de Beatriz de Villalobos; nieta materna de Diego Cáceres y Solís y de Leonor de Noroña, de relumbrante abolengo a contramano (20); bisnieta, por su línea paterna, de Fernán 20 Me señala el distinguido historiador y genealogista Narciso Binayán Carmona — él también descendiente de Ñuflo de Chaves — que (según los clásicos Salazar y Castro, en su Historia genealógica de la Casa de Lara, y el cronista Pellicer) Leonor de Noroña era hija de Diego Enríquez de Noroña y de Beatriz de Guzmán. Ese Diego fue hijo bastardo de Alonso Enríquez de Noroña, Conde de

180

Tomo VII


Rodríguez de Escobar, Señor de Escobar y Campos, y de Isabel Alvarez de las Varillas y Monroy, nativa de Salamanca; tataranieta de Rui Fernández Escobar, Señor de Escobar y Campos, que vivió en tiempos del Rey Pedro “el Cruel” (1334-1369), y de María de Quijana (hija de los Señores de Villagarcía); chozna de Rodrigo Hernández de Escobar, Señor de Escobar y Campos, y de María de Tovar. A su vez Rodrigo era hijo de Rui Fernández de Escobar, Señor de Escobar y Campos, por los años de 1285 a 1360, y de su 2ª esposa Urraca de Villalobos (con su 1er consorte Teresa de Cisneros Rui no dejó sucesión); y nieto de Fernando de Escobar, Señor de Escobar y Campos, villa en el partido judicial de Sahagún, donde fue vecino en 1253, y de Sancha de Castañeda, su mujer, de la Casa y Señorío de su apellido en Burgos. Ambos cónyuges florecieron durante el reinado de Alfonso “el Sabio”. Las primitivas armas de Escobar pintan, en campo de oro, tres escobas de sinople, atadas con una cinta de gules y puestas en triángulo. Nuño García de Chaves y María o Mayor de Escobar hubieron por hijo a: II — LUIS LOPEZ DE CHAVES “el Viejo”, quien se casó en Trujillo con María de Sotomayor de Guzmán y Córdoba, de egregio linaje. En efecto; era doña María la cuarta hija de Gutierre de Sotomayor y de Leonor de Guzmán y Córdoba, esta cual lo apuntan los García Carraffa en su monumental Enciclopedia — “nieta de los primeros Condes de Niebla”.Gutierre de Sotomayor fue Maestre de Alcántara y obtuvo del Rey Juan II, el 31-X-1445, el Señorío y Castillo de Alconchel, y jurisdicción señorial sobre la villa y lugares de Belalcázar, Herreras, Fuenlabrada, Puebla de Alcocer, Villaharta y Velchora. Llamábase su madre Teresa de Sotomayor y su padre Gil García de Aza; sus abuelos maternos Fernando de Jijón y de Noroña (hijo ilegítimo, a su vez, del Rey Enrique II de Castilla, ex Conde de Trastamara, llamado “el de las Mercedes”, o “el Fratricida”, o “el Bastardo”, esto último por ser vástago natural de Alfonso XI, habido en Leonor de Guzmán). Por su parte Beatriz de Guzmán — la mujer de aquel Diego — fue fruto extramatrimonial — filiación nebulosa — del 2º Conde de Niebla, Enrique de Guzmán el Bueno y Castilla (hijo de Juan Alonso de Guzmán el Bueno, 1er Conde de Niebla, y de su 2ª consorte Beatriz de Castilla Ponce; hija espúrea ésta, del Rey Enrique II de Castilla).

Los Antepasados

181


Sotomayor y María de Randona ;sus bisabuelos Alfonso de Sotomayor y una señora de Arias Maldonado; y sus tatarabuelos Men Páez de Sotomayor y Teresa de Balboa. Ese Men de Páez de Sotomayor resultaba hijo de Payo Méndez de Sotomayor y de Inés Martínez de Balboa. “El Caballero Payo Sorred de Sotomayor” — así llamado por el cronista gallego del siglo XVI, Vasco de Aponte — “tenía casa de 80 lanzas”, lo cual oyó decir el mismo Aponte “a viejos muy antiguos y de gran crédito”, y su vida transcurrió durante el reinado de Pedro “el Cruel”. Don Payo tuvo por padres a Men Páez Sorrez Sotomayor — como se apellidaron sus descendientes .Fue la esposa de él, Inés Pérez de Ambia. Afirma Vasco de Aponte en su Relación de algunas Casas y Linajes del Reino de Galicia, obra manuscrita entre los años 1510 y 1516, que “la casa de Sotomayor, de las nueve que yo digo en el Reino de Galicia son las más subidas ..., es la más antigua de todas”. Tiene — registran los García Carraffa — el mismo origen que la casa de Saavedra. Sus progenitores parecen haber sido, a fines de la monarquía goda, el prócer galaico Ferrando, Ferrán o Payo Ferrand, fundador del castillo de Eris, en el coto de Saavedra, y su mujer Ildaura o Ildora, Señora del Castillo de Arias. Estos cónyuges alcanzaron el reinado de Pelayo, y entre sus hijos procrearon a Arias Fernández, Patriarca de la Casa de Saavedra, y a Sorrez o Sorred Fernández, de quien procedió la Casa de Sorrez, luego llamada Sotomayor. Según los García Carraffa, Sorrez Fernández peleó en la batalla de Covadonga, y casó con doña Teresa, unos dicen que hermana, otros sobrina de Pelayo. Cuentan las crónicas que Sorrez Fernández fue muerto involuntariamente por Pelayo durante una cacería. Chozno de Sorrez era aquel Men Páez Sorrez, poblador del lugar de Sotomayor y 7º abuelo de María de Sotomayor consorte de Luis López Chaves “el Viejo”. Estos cónyuges dieron vida a: III — DIEGO GARCIA DE CHAVES, a quien su esposa Juana Elvira Messia (hija de Diego González Messia y Nuñez de Prado y de María Portocarrero) hizo padre de:

182

Tomo VII


IV — MARIA DE SOTOMAYOR GARCIA DE CHAVES (21), nativa de Trujillo y casada ahí, hacia la primera década del siglo XVI, con su lejano pariente (tío abuelo 7º suyo?) Alvaro Rodríguez de Escobar, Señor de la Casa de Escobar; hijo de Alonso de Escobar y de Teresa de Tapia; nieto paterno de Alvaro Rodríguez de Escobar y de Catalina de Vera (prima del Maestre Gutierre de Sotomayor); nieto materno de Francisco de Tapia y de Francisca Calderón; bisn, paterno paterno de Garci Rodríguez de Escobar y de Beatriz Fernández (hija del Comendador de Esparragosa Francisco Agudelo); tataranieto de Alvar Rodríguez de Escobar, casado en Trujillo con una señora de la Casa de Añas; chozno de Juan Rodríguez de Escobar, Señor de su Casa (hijo de Alvaro Rodríguez de Escobar y de Teresa Rodríguez Osorio, y descendiente de Fernando de Escobar, Señor de Escobar y Campos en la villa de Sahagún). Alvaro Rodríguez de Escobar y María de Sotomayor García de Chaves procrearon a: 1) Diego de Chaves, quien tomó el hábito de Santo Domingo. Ingresó para ello en la casa de novicios de la vecina ciudad de Cáceres y culminó su vida eclesiástica nada menos que como confesor y valido del Rey Felipe II. El Cronista Mayor de este Soberano Antonio Herrera, consigna que hermano del conquistador Ñuflo fue “el Maestro Frai Diego de Chaves, de la Orden de Predicadores, dignamente Confesor del Invictísimo Rei Don Felipe Segundo, el Prudente, de gloriosa memoria”. Y otro testimonio definitivo a ese respecto es el de Fray Reginaldo de Lizarraga, visitador de los conventos dominicanos en el Virreinato peruano a fines del siglo XVI. Este culto religioso, contemporáneo de los Chaves, escribió textualmente, en su 21 Los Sotomayor ostentan por armas; en campo de plata tres fajas jaqueladas de gules y oro, cada una cargada de un ceñidor de sable (negra cinta de luto por el desventurado Sorrez, fenecido en aquella partida de caza a raíz de una imprudencia de Pelayo). Del ilustre linaje de Sotomayor provienen los Condes de Belalcázar; los Duques de Bejar, del Infantado y de Medina Sidonia; los Marqueses de Aguilar de Campo, de Eliche, de Villa Manrique, de Ayamonte, de Alconchel, de Malpica, de del Carpio, de Villa García, de Nava, de Olivares, de Monte Rey, de Frigiliana, de Osorno, de Castañeda, de la Calzada, de Fuenzalida, de Ayala, de Castrillo, de Salvatierra, de Gondomar, de Priego, de Maceda; y los Vizcondes de la Joyosa, con otros muchos de la Grandeza de España.

Los Antepasados

183


Descripción Breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile, que Ñuflo era “hermano del padre nuestro fray Diego de Chaves, doctísimo, verdadero hijo de Santo Domingo, varón integérrimo en todo género de virtud, primer confesor del Príncipe nuestro señor don Carlos y, después, del Rey nuestro señor Felipe segundo, sin que jamás se le conociese amor a cosa terrena”. 2) Ñuflo de Chaves, del que me ocupo a renglón seguido en IV. II - ÑUFLO o NUFRIO DE CHAVES — mi 12º abuelo — era, como vimos, vástago de la hidalga Casa de los Chaves de Trujillo, hijo de uno de los Señores de Escobar y entrañablemente vinculado por su madre, a la famosa estirpe gallega de Sotomayor. “Caballero de Trujillo”, lo dice el cronista Herrera a nuestro personaje, quien vió la luz del mundo en dicha localidad por el año 1516, y “se crió” en el pequeño villorio adyacente de Santa Cruz de la Sierra, donde los suyos poseían un Mayorazgo rural, a tres leguas escasas de la ciudad. Ñuflo, Nufrio, Onufrio u Onofre, es nombre que recuerda al Santo ermitaño egipcio del siglo IV, célebre por sus ayunos y penitencias en el desierto. Su día se festeja el 12 de junio, de manera que es probable naciera mi antepasado en tal fecha por 1516. (22) Viaje y primeras incursiones en tierra americana Frisaría Ñuflo de Chaves en los 24 años de edad, cuando zarpó de Cádiz, el 2-XII-1540, a la conquista del Río de la Plata en la armada del segundo Adelantado para estas regiones; Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Dos naos, “La Santa Lucía” y “La Trinidad”, de 350 y 150 toneladas cada cual, y una frágil carabela puesta bajo el mando de Pedro Dorantes (nativo de Bejar, posteriormente Factor en el Paraguay y Oficial Real recaudador de las rentas de la Corona) formaban la corta flotilla. A bordo de esta embarcación pequeña, 22 En la Información de servicios de Pedro Dorantes, que se substanció en La Plata (Charcas) en 1566, Ñuflo de Chaves “dixo que es de edad de 50 años poco más o menos”. Por otra parte, en la Probanza de méritos de este conquistador, también actuada en La Plata, a pedimento de su hijo Francisco de Chaves, el testigo Diego de Pantoja declaró (3-VIII-1575) que Ñuflo de Chaves era tenido “por cavallero conocido y hijo de mayorazgo de los cavalleros de Truxillo”.

184

Tomo VII


viaja el mozo Chaves; uno entre 400 y tantos conquistadores expedicionarios; hombres de pelea casi todos, y varios menestrales. “Navegando por el ancho mar — escribe el cronista Rui Díaz de Guzmán —, Alvar Nuñez “tocó en la Gran Canaria, y después, en el Cabo Verde, y prosiguiendo su derrota llegó a la línea equinocial, donde tuvo grandes calmas. Refrescando el tiempo siguió su derrota al austro, hasta montar el Cabo San Agustín (45 kilómetros al sur del actual Pernambuco), desde donde prosiguió al este, hasta tomar puerto en la isla de Santa Catalina”. Aquí, el Adelantado desembarcó a su acompañamiento, y al pasarle revista “halló que traía setecientos hombres con la gente de mar”. (Exagera Ruy Díaz; Cabeza de Vaca afirma en sus “Comentarios” que “llevaba cuatrocientos soldados bien adereçados” y “veinte y seis caballos que escaparon de la mar, de los cuarenta y seis que en España embarcó”). Posteriormente el Jefe, con acuerdo de sus Capitanes, determinó ir por tierra a la Asunción; en tanto los barcos, a órdenes de su primo Pero Estopiñán, con la marinería, algunos soldados impedidos y “las mujeres” — precisa Díaz de Guzmán — reanudaron la navegación hasta el Río de la Plata, “dejando las naves más gruesas en San Gabriel”. Mientras tanto en Santa Catalina es enviado a la costa frontera Pedro Dorantes, “con ciertos cristianos españoles y indios” — Chaves entre aquellos —, a fin de explorar el terreno. Dorantes penetra en la maraña tropical; y a los tres meses y medio vuelve a Santa Catalina con algunos datos precisos sobre senderos de internación. Entonces el Adelantado, con el grueso de su fuerza, resuelve adelantarse y “llegar a la tierra poblada por un río arriba que se dice Itabucú, que está en la punta de la isla”. Y el 2-XI-1541 — luego de dejar atrás a dicha extremidad isleña, y a poner pie en el continente — emprende su formidable caminata por selvas, montes, esteros, ríos, arroyos y cataratas de un incógnito territorio hacia su destino paraguayo. Sumado a su hueste (250 arcabuceros y ballesteros, 26 hombres a caballo, dos frailes seráficos — Armenta y Lebrón, que estaban en Santa Catalina — y un numeroso concurso de indios auxiliares) iba el joven Capitán Ñuflo de Chaves, que “entró caminando desde la costa del Brasil” (como se lee en una de las probanzas acerca de sus méritos y servicios, levantada el 5-V-1561). Tras el descubrimiento de los fragorosos saltos del Iguazú (“Agua Grande”, cuyo hallazgo se describe en el capítulo que dedico

Los Antepasados

185


a mi antepasado Alonso Riquelme de Guzmán), el Adelantado — según narra el cronista Ruy Díaz — “determinó despachar algunos enfermos e impedidos por el río con el Capitán Nufrio de Chaves, en unas canoas y balsas, hasta que se juntasen con él en la Asunción”. Y la probanza de servicios del propio Ñuflo consigna que, en 1541, éste entró con tres navíos al río Paraguay, con 80 españoles, en busca de “tierras de comida”; subió el río y conquistó “muchas generaciones gandules, gente belicosa”; tribus de nombres estrafalarios; “orejones”, “arencoçíes”, “guareçocíes”, “guaxarapos”, “xares”, “perebaçanes”; “gentes de grandes labranças y comidas”; para llegar finalmente a la Asunción a dar cuenta de lo sucedido. Desde este enclave hispánico denominado “ciudad”, Chaves. el 20-X-1542, subordinado a Irala se encamina al norte, dispuesto a encontrar el trayecto de la fabulosa “Sierra de la Plata”; “en demanda de la provincia de El Dorado” — leemos en otro documento que resume sus hazañas .Los exploradores alcanzan, el 6 de enero sobre el río Paraguay, una caleta que — manes propicios de Melchor, Gaspar y Baltasar — denominan “Los Reyes”. De regreso de esa campaña, extendida a 300 leguas de distancia de la Asunción, Ñuflo halló a los indios “carios, que por otro nombre llaman chiriguanos”, levantados contra la ciudad. Entonces nuestro hombre parte — “a fines de abril” – con 270 españoles a la pacificación de los mismos, y a costa de “grandes refriegas y muchos heridos, atraxo a toda la tierra a la paz con los cristianos, y truxo los más caçiques a la dicha ciudad” — cual lo estampa una de sus Informaciones de servicios. El derrotero hacia el mítico país de la opulencia Más adelante (1543-44) viene la aciaga expedición encabezada por Cabeza de Vaca, quien pretendía llegar al Perú, a descubrir “la tierra rica”. Participaron en la jornada 400 vecinos de armas llevar, la mitad de los cuales a órdenes del Maestre de Campo Irala, y de los Capitanes Ñuflo de Chaves, Francisco Ruiz Galán, Juan de Ortega, García Rodríguez, Alonso Valenzuela y Hernando de Ribera. Estos hombres pusiéronse en movimiento bordeando el río, en compañía de 1.200 indios de guerra, “muy galanes, con penachos de varios colores y planchas de metal muy terso, cuyo resplandor — al decir del Padre Lozano — creían deslumbraba a sus enemigos al tiempo de la batalla, como que el penacho daba bulto a sus cuerpos

186

Tomo VII


para hacerlos más formidables, sirviéndose la gala para aumentar en sus contrarios el miedo”. El Adelantado, por su parte, se embarcó con el resto de la gente en 10 bergantines y 129 canoas el día de la Natividad de Nuestra Señora, “en cuyo patrocinio esperaba el mejor norte para la felicidad del viaje”. Dirigió sus velas hasta los términos de la nación guaraní, hasta la ensenada de “Guabianó”. Luego, en el fondeadero de “Itapitán”, subieron a las embarcaciones los que habían marchado a pie, y costeando la banda del oriente hacia adelante, hallaron el asentamiento aborigen de “Hieruquizaba”, para arribar después, sobre la orilla del poniente, al punto de “La Candelaria”. Allí estaban los indios “payaguaes”o “payaguás”; “pero estos — relata Ulrico Schmidl — no quisieron esperarnos y huyeron con sus mujeres, quemando las casas”. Cien leguas más lejos navegó la expedición por el río que serpenteaba entre la enmarañada selva ,hasta encontrar el poblacho de los “guajarapos”. “Tampoco estos indios quisieron tratarnos y huyeron de nosotros” — dice Schmidl. Noventa leguas arriba, la tribu de los “surucusis” trató bien a los expedicionarios, quienes se internaron, a continuación, “por ciénagas y despoblados que dieron enfermedades a los españoles”. Así continuaron ellos la expedición durante 18 días, sin encontrar indios ni comida. “Nuestro Capitán Alvar Nuñez Cabeza de Vaca no quiso entonces seguir más adelante y retornó a los buques” — anota el cronista teutón. Sin embargo el incansable Ulrico y sus sufridos compañeros siguieron el avance ,descubriendo exóticas poblaciones indígenas; los “yacarés” — cuyo totem sería el reptil homónimo —; los “jerús”, cuyas mujeres desnudas “pecan llegado el caso; pero yo no quiero hablar demasiado de eso en esta ocasión” — memora, picaresco, el veterano lansquenete; los “ortueses”, que hablaban del quimérico país de las Amazonas guerreras, distante de allí, un mes de camino.

Los Antepasados

187


El motín contra Cabeza de Vaca Al cabo de todo, “la mitad de nuestra gente estaba a las puertas de la muerte, por causa del agua y de la escacez que habíamos tenido durante este viaje, pues durante treinta días y treinta noches tuvimos que marchar sin salir nunca del agua, y beber esa misma agua asquerosa. Volvimos a navegar río abajo, hacia donde estaba nuestro Capitán General” — prosigue el relato de Schmidl. Los conquistadores exhaustos no quisieron seguir adelante, y casi se amotinan allí mismo. Como Cabeza de Vaca “se sentía enfermo — Schmidl lo asegura —, mandó llamar la gente y ordenó se navegase Paraguay abajo hasta la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción; todos estaban enfermos y nada podían hacer”. Los pormenores del golpe sedicioso que, con la complicidad de Ñuflo de Chaves, derrocó en la Asunción al Adelantado en la noche del 25-IV-1544, se dan en los respectivos capítulos dedicados a las biografías de Francisco de Mendoza, Irala, Díaz Melgarejo y Riquelme de Guzmán. Aquí solo he de atenerme, en parte, a la narrativa de dicho episodio divulgada por un historiador casi contemporáneo del suceso; el cronista de Su Magestad Antonio de Herrera y Tordesillas. “A quince días de llegar el Governador a la Asumpción — escribe Herrera —, teniéndole mortal odio los Oficiales Reales, porque los tenía en freno, sin dexarlos usar del arrogancia e imperio que en todo querían tener, ni del avaricia, que fue mui común en todos los Oficiales pecuniarios de este Nuevo Mundo”, ellos se complotaron “contra Cabeza de Vaca, i determinaron quitarle el dominio; caso atroz i abominable rebelarse contra el Ministro que representa la Persona Real”. A tal fin engañaron a la gente “dando a entender a todos que les quería quitar sus Indios i Haciendas, i repartirlos entre los que bolbían enfermos de la jornada”. El Contador Felipe de Cáceres, el Factor Pedro Dorantes, el Veedro Alonso de Cabrera y el Tesorero Garcí Venegas, aseguraron a los conjurados que ellos presionarían al Adelantado para que no cometiera semejantes despojos, y en resguardo de una reacción violenta de los “alvaristas” leales contra aquellos exaltados opositores, dispusieron que estos “se armasen, i a la hora del Ave María se recogiesen en dos casas, donde se les avisaría lo que havían de hacer”; y — observa con razón Herrera — “como los de la ciudad

188

Tomo VII


son fáciles para creer todo lo nuevo quando es malo, vinieron en ello”. Pedro de Oñate, “criado del Governador” les abrió la puerta de la vivienda de éste a los insurgentes. Irrumpieron entonces en el dormitorio de Alvar Nuñez los cuatro Oficiales Reales, seguidos por un grupo de hombres armados; Don Francisco de Mendoza, Ñuflo de Chaves, Martín Suárez de Toledo, Jaime Resquín, Juan de Ortega, Hernán Arias Mansilla, Francisco Alvarez Gaytán, Ulrico Schmidl y algunos más. Todos gritando; “libertad, libertad, biba el Rey!”, y prendieron a Cabeza de Vaca, “llamándole tirano. Algunos de los que havían sido llamados dixeron que ellos no avían ido a prender al Governador, sino a requerirle; i sobre eso huvo cuchilladas”. Detenido el Magistrado Real, fue encerrado en casa de Garcí Venegas con una barra de grillos y guardias en las puertas. Después los motineros nombraron como Teniente de Gobernador a Irala; y al destituído Alvar Nuñez, luego de 10 meses de prisión, se lo despachó a España junto con el Veedor Cabrera y el Tesorero Garcí Venegas; quienes iban a acusar al ex-Gobernador ante el Consejo de Indias. Cabrera — transcribo al cronista Herrera — enfermó en su casa de Loxa, perdió el juicio, i estando sin él mató a su mujer”; y Garcí Venegas “murió súpita i desastradamente”. Y el Obispo de Cuenca, Sebastián Ramírez de Fuenleal, que presidía el Consejo indiano, “estando determinado a hacer en estos Oficiales un notable castigo, murió luego”. A poco de zarpar la carabela que llevaba al depuesto Adelantado, fueron asimismo repatriados a España Juan Salazar de Espinosa y Pero Estopiñán — primo del removido gobernante — en un bergantín al mando de Ñuflo de Chaves, que dió alcance a aquella carabela, y transbordó en ella a dichos partidarios del malaventurado Alvar Nuñez. Las ripiosas trovas de Barco de Centenera recuerdan que: “A Cabeza de Vaca, ya volviendo, “lleváronle a Castilla aherrojado. “Agora que lo estoy aquí escribiendo “me admiro, como nunca castigado “aqueste caso fue, atroz y horrendo. ...

Los Antepasados

189


“Venegas y Cabrera, pues, al preso “llevaron a Castilla, y lo entregaron “al Consejo Real con gran proceso “y causas que a su gusto fulminaron. “De aquestos dos, el uno pierde el seso, “al otro en breve tiempo lo enterraron. “El preso por sentencia fue privado “del título y blasón de Adelantado”. Posteriores conquistas y exploraciones de Chaves En marzo de 1546, Irala despachó a Ñuflo de Chaves y al “Racionero” clérigo Juan Gabriel Lazcano en una carabela, con 40 “arcabuceros a su costo” y numerosos indios auxiliares, al descubrimiento de la región de los “Mayás” (Mbayas o Mabayas) en el Chaco, a orillas del río Paraguay, cerca del sitio donde hogaño se encuentra la ciudad de Corumbá. Ahí enfrentó, Ñuflo, “la generación maya, gente belicosa y de grandes comidas; tomó relación de la tierra”, y puso límite a la insolencia de los tupíes del Brasil, que “infestaban a los guaraníes sus confinantes, vasallos de la corona de Castilla”. Se estableció así la paz entre tupíes y guaraníes, demarcando las fronteras de ambas parcialidades. Mas — según afirma — Lozano — el antepasado de esta historia “no quiso dejase de serle útil y fructuosa la diligencia, porque fuera de portarse muy riguroso con aquellas gentes, se dice cautivó muchas mujeres y niños que llevó por sus esclavos a la Asunción”; adonde regresó “por diziembre del mismo año sin perder ni un christiano”. Pero Chaves no tiene tiempo para descansar. Tres meses más tarde, por marzo de 1547, al mando de 30 ó 50 españoles y muchos indios amigos, acomete otra exploración “por el camino en que se perdió Ayolas” — preliminar de la gran entrada que Irala proyectaba con destino a la “Sierra de la Plata”. Surca así en canoas el río Araguay o Pilcomayo, “hasta descubrir las sierras del Perú (sus primeras estribaciones en Yacuiba y Tarija), y allí sufre “muchos contrastes por ser la gente del rrio gandul y pescadores” — cual expresa su Probanza. Y Lozano agrega que Irala lo había mandado a Chaves a sujetar y castigar a los “iriguanos” (chirigianos), “gente arrestada” que recibió mal al conquistador, obligándolo a pelear y a reducir a dichos aborígenes; cuyos caciques principales fueron

190

Tomo VII


llevados cautivos a la Asunción, donde prometieron ser fieles súbditos del Rey de España, y mantenerse pacíficos y obedientes. Parece también que Chaves, en su trayecto, recogió de los indios con quienes se enfrentara, la versión de que en las regiones que hoy configuran el norte santafesino habíase visto una expedición de soldados españoles. La noticia causó enorme sorpresa a dicho Capitán, el cual dió luego cuenta de ella a Irala. Tratábase, sin duda, de los restos de la empresa conquistadora del infortunado Diego de Rojas al Tucumán, que, al mando de su segundo Francisco de Mendoza, anduvo merodeando entonces por la tal comarca en procura de la Asunción; pero que pronto habría de torcer el rumbo y volverse a territorio tucumano. Otra vez hacía “la Sierra de la Plata” y peregrinaje de Chaves hasta Lima En enero de 1548, Irala encabeza la jornada al país de los metales; el Perú. Se acompaña de lucidos Capitanes; Ñuflo de Chaves, Pedro Dorantes, Felipe de Cáceres. Gonzalo de Mendoza, Miguel de Urrutia, Juan de Ortega, Rui García de Mosquera, Pero Díaz del Valle, Pedro de Oñate, Agustín Campos, Pedro de Aguayo; y los clérigos capellanes Francisco de Andrada, Martín González y Rodrigo de Herrera, con el infaltable Escribano, en la ocasión Bartolomé González; todos al frente de 250 soldados españoles, 27 jinetes y como 2.000 indios guaraníes amigos. A bordo de una flotilla, los expedicionarios remontaron el río Paraguay — que antes Chaves había reconocido —, navegando hasta el puerto de “San Fernando”. En este punto de la región sur de los Mbayás, desembarca Irala sus efectivos y se interna — con Chaves en la vanguardia — através del Chaco. A lo largo de esa marcha hacía el oeste se descubren “tierras de muchos naturales y comidas”, habitadas por progenies salvajes de estrambóticos apelativos; “moniquismos”, “aleyanos”, “tipiones”, “maigenos”, “cimeones”, “corocotoquíes”; cuyos dominios fueron nominalmente conquistados, con toma de posesión a nombre del Rey de España. Tras de esto, la hueste exploradora llega a la provincia de los “tamaçocies”, próxima a las serranías de “Carcaxas” (Charcas). Acá, aquellos osados trajinantes salidos del Paraguay, se enteran por unos indios que hablan castellano, sujetos a la encomienda de “Peter

Los Antepasados

191


Ansuless” (que de esta manera chapurrea Schmidl el nombre de Pedro Anzures Enríquez y Camporredondo, el feudatario de marras), de que ya los conquistadores del norte se les habían anticipado en el descubrimiento de la “tierra rrica”; que la anhelada “Sierra de la Plata”, guardadora de vetas preciosas, tenía dueños; y que los Capitanes peruanos Juan de Villarroel Santandía, Diego Centeno y Pedro Cotamito, acababan de fundar la villa de Potosí, junto al cerro fabuloso. Detenido Irala en la comarca de los “tamaçocies”, despacha a Ñuflo de Chaves, con Pedro de Oñate, Miguel de Urrutia, Pedro Aguayo y Rui García de Mosquera y cien indios, “hacía los rreynos del Perú”. El mensajero llevaba pliegos y credenciales que debía presentar al Presidente La Gasca, Dándole noticias del estado de la provincia rioplatense y de la expedición paraguaya, con encargo de ofrecer el apoyo de esta fuerza en la lucha antipizarrista, a cambio de que La Gasca lo confirmase a Irala en la Gobernación del Río de la Plata; ya que allí, desde el golpe insurreccional contra Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, aquel solo ejercía un poder “de facto”. En su marcha, Chaves “allanó toda la gente chiriguana de la cordillera ... y en todos puso paz, y sacó a los caciques al Perú; y a los vecinos de la tierra, para su seguridad, les repartió los hijos y parientes de los caciques; y quitó a los chiriguanos muchos ritos y costumbres malas que tenían” — cual expresa su Probanza de Méritos y servicios —. Por el altiplano charqueño llega a Potosí, donde permanecen Urrutia y García de Mosquera; en tanto Chaves y su destacamento siguen viaje hasta el Cuzco y “Los Reyes” (Lima). Allá, mi antepasado se entrevista con La Gasca, a quien relata los pormenores de la hazaña que acaba de realizar: unir por primera vez al Perú con el Río de la Plata, a la Asunción con Lima; y le informa, al Presidente de la Audiencia, sobre el estado de la lejana Gobernación regida por Irala, y de los propósitos de éste de cooperar con aquel. “Todo lo cual — consigna Lozano — oyó La Gasca muy complacido, escribiéndole a Irala una carta llena de fervores, aplaudiendo la generosa lealtad con que se había ofrecido a servir al Rey con toda su gente”. Amabilidades aparte, La Gasca se proponía remediar el descontento que imperaba en la Asunción, entre los conquistadores divididos en bandos — los “leales” o “alvaristas” y los “rebeldes” o

192

Tomo VII


adictos a Irala. Con tal fin nombra Gobernador para el Paraguay a Diego Centeno, lo que implicaba eliminarlo legalmente a Irala del poder. El escogido de La Gasca era un Capitán nativo de Ciudad Rodrigo, venido al Perú en 1534 con la expedición de Pedro de Alvarado. Encomendero en Charcas, don Diego había acaudillado en dicha provincia la reacción contra Gonzalo Pizarro, y dirigido, sin fortuna la batalla de Huarina. Después de Xaxixaguana, a Centeno otorgósele, en premio de su lealtad, el derecho de explotar las minas de Potosí, “que caen en los Charcas, y son las mejores del Perú y aún del mundo, ca de un quintal de mineral sale medio de plata, y mucho más; y una cuesta hay allí toda veteada de plata, que tiene media legua de alto y una de circuito” — la referencia es del cronista López de Gomara. A tan importante personaje se le confirió el título de Gobernador del Paraguay; m_ás Centeno, al enterarse de los desórdenes ocurridos en el campamento de Irala, y que éste había renunciado a la jefatura de sus hombres, los cuales se subordinaron a Gonzalo de Mendoza con quien se volvieron a la Asunción, resolvió declinar el Gobierno paraguayo ofrecido por La Gasca. Poco después Centeno moría; “lo envenenaron en Chuquisaca en un banquete a que le convidó un vecino principal” — refiere Lozano —. “Su muerte hiço mucha falta —opina el cronista Herrera — porque si llegara a las provincias del Río de la Plata, fuera total remedio de ellas, porque era Caballero de buenas inclinaciones i deseos, fiel al Rey, por cuio servicio constantemente padeció grandes trabajos”. Vuelta de Chaves a sus lares paraguayos Entretanto Ñuflo de Chaves, de orden de La Gasca, retorna a la Asunción, junto con sus compañeros y no pocos de los que reclutara Centeno; Pedro de Segura, “noble guipuzcuano que había militado con buenos créditos en Italia y en Indias”, Francisco Contón, Pedro Sotelo, Alonso Martín Trujillo, y mis antepasados Gonzalo Casco y Pedro de la Puente Hurtado (cuyas biografías incluyó en los respectivos capítulos que dedico a los apellidos Casco de Mendoza y Hurtado de Mendoza); hidalgos notorios que venían

Los Antepasados

193


al Paraguay con “otros muchos que por todos eran más de cuarenta” — según dato de Ruy Díaz de Guzmán. Ese trayecto de regreso de Lima a la Asunción cumplido por Ñuflo de Chaves, es digno de permanente recuerdo, porque inaugura la comunicación entre dos vastas zonas de la conquista — el Río de la Plata y el Perú —, mutuamente aisladas hasta entonces. La histórica jornada de Chaves trajo desde el virreinato peruano a esta región rioplatense — junto con auxilios renovados; pobladores, herramientas, vituallas —, los primeros rebaños de ovejas y cabras, que en los feraces campos del sur habrían de multiplicarse profusamente. La presencia de esos animales — subraya el publicista paraguayo Natalicio J. González — “implicó la posibilidad de variar las viandas del conquistador, por una carne apetecida por sus excelencias. Al propio tiempo la oveja brindó su lana, que con el algodón nativo contribuyó a mitigar la constante urgencia de ropas con que cubrir la desnudez de los vecinos”. Cuenta Ruy Díaz de Guzmán que, durante la aludida jornada, al comprobar el corto número de españoles, mas de 30.000 indios decidiéronse a atacarlos para vengar agravios recibidos. Una noche, en momentos que los cristianos dormían, se acercaron los infieles con la intención de aniquilarlos; pero, “no osaron hacerlo, porque entendieron ser sentidos; porque oyeron toda aquella noche los balidos de los cabrones con las cabras, que juzgaron ser los españoles puestos en armas, por cuya causa se retiraron”. Y Lozano agrega que así “se libraron los nuestros de la muerte que hubiese sido inevitable, por haberse entregado al sueño, sin recelo, hasta los mismos centinelas”. Con todo Chaves y su gente tuvieron por el camino muchas escaramuzas, donde los bárbaros llevaron siempre la peor parte; sin que mi antepasado perdiera un solo hombre en el largo recorrido. Por fin, cierto día de 1550 entró a la Asunción ese puñado de valientes, y allí “fueron recibidos con grande regocijo por Irala, que sabiendo la muerte de Diego Centeno, a quien había provisto por Gobernador el Presidente, se dió por más seguro en su gobierno” — acota Lozano. De paso sea dicho, que los expedicionarios — Díaz de Guzmán lo pone de relieve — “llegaron muy aderezados de vestidos, armas y demás pertrechos de sus personas, con socorros y ayuda de costa, que para ello se les mandó dar”.

194

Tomo VII


Nuestro personaje se ajusta el lazo conyugal Por esos años de 1550 o 1551, Ñuflo de Chaves se casó en la Asunción con Elvira de Mendoza o Manrique y Mendoza; hija del degollado don Francisco de Mendoza — primo hermano del Conde de Castrojeriz — y de su consorte María de Angulo y Manrique. (Ver el linaje de Mendoza). “No bien Ñuflo entró en la familia — transcribo a Groussac —, adoptó sus justos rencores contra Abreu y sus partidarios, prestándoles el apoyo de su energía varonil. Presentóse pidiendo justicia contra los matadores de su suegro, y oponiéndose resueltamente a la campaña de pacificación, que llevaban algunos frailes y amigos de Irala — entre otros sus futuros yernos Ortiz de Vergara y Alonso Riquelme para que concediera a Abreu y sus secuaces un indulto general. Y era tanto el influjo de Chaves ante el Gobernador — sigo literalmente a Groussac —, que éste hubo de perseguir al culpable, mandando a los montes del Acaai, donde aquel se guarecía, una partida que, si no dió por entonces con el autor principal, logró apoderarse y hacer pronta justicia de sus cómplices”. Posteriormente, en 1553, “Antón Martín Eraso, marino natural de Moguer, casado en España, en Almodovar, mató a Diego de Abreu con un arpón, estando durmiendo, por mandado de Felipe de Cáceres” — según se lee en un documento del Archivo de Indias, copiado por Gaspar García Viñas. Así pues, como versifica Barco de Centenera refiriéndose al antedicho matrimonio; Doña Elvira, la hija del decapitado don Francisco de Mendoza: “Con un caballero de talento se casó; “Ñuflo de Chaves fue llamado, “hombre feroz, valiente y animoso “y nada de peligros temeroso”.

Los Antepasados

195


Siguen los trabajos y proezas de Chaves Mas esas bodas en nada contuvieron la infatigable actividad del contrayente, a quien, en 1551-52, por dos veces, Irala lo mandó en un bergantín hasta la isla de San Gabriel (frente a la actual ciudad uruguaya de Colonia) a fin de dejar allí bastimentos e instrucciones escritas para la armada del nuevo Adelantado Diego de Sanabria, que creyóse vendría navegando por el río. Por febrero de 1553, en compañía de Irala, fue Chaves con 150 castellanos y la habitual comitiva de indios auxiliares, al descubrimiento de la “tierra rrica”; pero el propósito quedó inconcluso. Este fallido intento se recuerda en la historia como “la mala entrada”. La expedición partió río arriba rumbo al occidente, topándose con muchas naciones de indios “que unos salían de guerra y otros de paz”. Marchando siempre los exploradores hacia “las amplísimas provincias del Perú”, fueron sorprendidos por las lluvias, y — lo digo en el capítulo referente a Irala — empezó a llover a torrentes, se desbordaron los ríos y se inundó la tierra por donde pasaban esos hombres casi exhaustos. “Se les aniquilaron los caballos y más de mil quinientos indios amigos” — informa el cronista Díaz de Guzmán. En tan críticas circunstancias no les quedó otro recurso, a los descubridores, que volverse al punto de partida; no sin antes lograr la conquista de los indios itatines. El Padre Lozano — repetidor de Guzmán — narra que en 1556 las insolencias de los indios “tupíes del Brasil contra los indios vasallos de Rey de España”, fueron causa de que Irala despachase a Ñuflo de Chaves, con un buen número de españoles “así veteranos como bisoños”, para su castigo. Chaves con su gente realiza, en la frontera portuguesa, la hazaña de derrotar a los “tupíes”; pero cuando caminaba victorioso se halló en evidente peligro de perecer, porque los indios “del peabiyú”, a los que acababa de liberar de los tupíes, se rebelaron conmovidos por “Cutiguará”; famoso hechicero a quien toda la comarca veneraba cual santo y escuchaba como su oráculo. “Cutiguará convocó a los naturales y los persuadió que con aquellos españoles venía la pestilencia para su país, porque sembraban perniciosa doctrina ... y les quitaban las mujeres y sus hijos”. Asimismo el brujo les dijo no temieran en arremeter a los cristianos, pues obtendrían segura victoria, ya que él les serviría de

196

Tomo VII


Caudillo. Los bárbaros entonces, convencidos, embisten a Chaves y a los suyos en su campamento. Estos, no obstante la sorpresa, se defienden valerosamente con descargas de mosquetería, segadoras de muchos atacantes. Al no ver cumplidas las promesas de “Cutiguará” aterró a los indios, que huyeron espantados. El triunfo fue de Chaves, pero con algunos hombres muertos en la primera acometida; el mismo Chaves resultó seriamente herido de un flechazo. Su Información de méritos y servicios expresa que, en agosto de 1556, tuviéronse noticias “de que los indios topís, vasallos de Portugal, conquistaron a los vasallos chiriguanos de Su Magestad, con cristianos portugueses, y se entraron a conquistar la tierra”. Ante la provocación, Ñuflo de Chaves salió, otra vez, en “defensa y amparo de la tierra y de los chiriguanos”; castigó a los “topís”; prendió a los lusos invasores; empadronó a los indios y fundó un pueblo “en la frontera sobre el río grande del Paraná”; “Puerto Real”. A propósito de estas fundaciones, el historiador paraguayo Natalicio J. González, estampa que Irala “despacha en septiembre de 1555 (sic), al brillante Ñuflo de Chaves, quien fundó los trece pueblos de indios guaraníes que entraron a integrar la provincia del Guairá; Loreto, San Ignacio Mirí, San Javier, San José, Anunciación, Santos Angeles, San Antonio, San Pablo, Santo Tomé, San Miguel, Concepción, San Pedro y Jesús María”. Amistad de Chaves e Irala El 13-III-1556, en la Asunción, ante el Escribano Juan de Valderas, el Gobernador Irala (genearca sobresaliente de mi raza) otorgó su testamento. En tal escritura enumeró a 9 hijos habidos en un verdadero plantel de 7 madres indias. El causante dijo, a la sazón, que 4 de sus hijas estaban casadas; Marina, con Francisco Ortiz de Vergara; Isabel, con Gonzalo de Mendoza (más tarde pasaría a 2as nupcias con Pedro de la Puente Hurtado, entre cuya posteridad me cuento); Ginebra, con Pedro de Segura; y Ursula, con Alonso Riquelme de Guzmán (asimismo antepasados míos). Sus otros vástagos, entonces solteros y menores de edad, eran; Diego Martínez de Irala, Antonio de Irala, Martín Pérez de Irala, Ana de Irala (que casaría con Juan Fernández de Enciso, y de ellos también viene mi sangre) y María de Irala. Respecto a estos menores, el padre expresaba en el aludido documento; “dexo y nombro y señalo por

Los Antepasados

197


tutores de los dichos mis hijos y hijas, al Capitán Nufrio de Chaves y a Juan de Hortega, estantes en esta dicha ciudad, para que ambos a dos juntamente, y a cada uno por sí ynsolidum , tengan en su guardia y poder los dichos mis hijos y hijas, y sus bienes y erencia, lo qual todo les sea dado y entregado y deçernida la tutela y guarda por autoridad de justicia y por la vía, forma y orden de derecho, y les pido por merced así lo acepten y cumplan, por la confiança que de cualquiera de ellos tengo, y por la larga amystad que entre nos ay y a avido; juntamente con Esteban Vergara, my sobrino ... queriendo este bivir y rresidir en la tierra ... y a los susodichos Capitán Nufrio de Chaves y Juan de Ortega les rruego acepten la dicha tutela como dicho es, y les encargo las buenas costumbres, doctrina y buen tratamyento de los dichos mis hijos ...”. La disposición que acabo de transcribir, documenta la gran confianza y hondo afecto que Irala profesaba a Ñuflo de Chaves, a quien rogaba, seis meses antes de expirar, aceptara el cuidado y protección de sus hijos menores, junto con otro viejo amigo — compañero en la armada de don Pedro de Mendoza —, Juan de Ortega, y con el sobrino, Esteban de Vergara. El espejismo de la “Laguna de los Xarayes” y de “El Dorado” Ambos camaradas, Irala y Chaves, luego de la tremenda desilusión sufrida ante la realidad que desvaneció el mito de la “Sierra de la Plata”, abrigaban la codiciosa esperanza de alcanzar la conquista de la “Laguna de los Xarayes”, que creían contigua al legendario país de las Amazonas. Tal laguna — dice Enrique de Gandía en su interesante libro Historia crítica de los mitos de la Conquista Americana — fue “uno de los focos de ilusión al cual llegó hasta dársele el nombre del Dorado”. En efecto; tanto la prodigiosa “Laguna de los Xarayes”, como el impreciso territorio de “El Dorado”, parecen haber sido — para los indígenas de las aisladas comarcas subtropicales que acababan de conquistar los españoles — un espejismo deslumbrante del lago Titicaca, en cuyas aguas, sobre una isla, los Incas tenían construído un templo donde el mármol, la plata y el oro relucían a la distancia. “Condori” o “Candire” llamaban los guaraníes al Inca inaccesible; al Hijo del Sol y Señor de la “Laguna de los Xarayes” en el imperio del

198

Tomo VII


“Gran Paititi” (23) — o del “Gran Mojo”, que así lo denomina el Arcediano Barco de Centenera cuando poetiza la leyenda fascinante: “En medio de la Laguna se formaba “una isla de edificios fabricada, “con tal belleza y tanta hermosura “que exceden a la humana compostura. ... “Una casa el Señor tenía labrada “de piedra blanca toda hasta el techo, “con dos torres muy altas a la entrada. ... “Encima de una gran coluna, “que de alto veinticinco pies tenía, “de plata estaba puesta una gran Luna, “que en toda la Laguna relucía. ... “Una plaza de árboles está poblada, “los cuales una fuente los regaba, “con cuatro caños de oro, gruesos, bellos, “que yo sé quien holgara de tenellos. ... “Aqueste gran Señor de esta riqueza, “el gran Mojo se dice, y es sabido “muy cierto su valor y su nobleza”. Dos conquistas fundamentales preocupaban a Irala las vísperas de su muerte. En primer término, había ordenado a su antiguo enemigo Ruy Díaz Melgarejo (otro de mis lejanos antecesores) establecer en la región del Guayrá un reducto civilizado (que resultó la desaparecida “Ciudad Real”, junto al río Paraná, destinada a expandir la conquista hacia las costas del Atlántico, sobre la zona litoral de los futuros estados brasileños de Santa Catarina, Paraná y Sao Paulo). Luego dispuso que su fiel Ñuflo de Chaves emprendiera, en jefe, la expedición a “la provincia de los Xarayes”, a 23 Según Gandía — apoyado en otros autores — “Paititi” significa “Monarca del Titicaca” por ser “pai”, monarca, y “titi” contracción de “Titicaca”. Y “Mojos” debería su nombre a la corrupción de las voces aborígenes “Mosoj Llayta”, que quiere decir “Tierra Nueva”.

Los Antepasados

199


fin de erigir en ella un poblado y, de paso, develar el misterio de la laguna del “Gran Paititi”, que la imaginación de los conquistadores imaginaba próxima a la “tierra rrica de los Moxos” (que exhibe hoy, tras las montañas metalíferas de Bolivia, sus llanos calientes y ríos infestados de caimanes, completamente a trasmano del lago Titicaca que, en la realidad, se ubica como a 400 kilómetros de las llanadas tropicales de Mojos, cordillera de por medio). Tales proyectos de Irala no se abandonaron después de su fallecimiento, y su yerno y sucesor Gonzalo de Mendoza, los mandó ejecutar por medio de Ñuflo de Chaves, el cual con la colaboración de su cuñado Hernando de Salazar — que fue su brazo derecho —, abocóse a la tarea de dar cima a la conquista de los “Xarayes”. Cuando todo estuvo listo, “por el mes de hebrero” — entre 1557 y 1558 — (24) la escuadrilla expedicionaria de Chaves (23 o 24 navíos y “muchos bateles y canoas”; o “doce barcos de vela y remo y muchas canoas y balsas” — que en ello difieren los documentos y los viejos cronistas) zarpó “a descubrir la tierra de las Amazonas y el Dorado”; y al frente de “150 vecinos a su costa” (o “158 españoles arcabuceros y gente de a caballo”; o de “200 soldados y más de 1.500 indios amigos, buen número de caballos y bien provisto de armas y municiones” — según expresan distintos testimonios), puso proas río Paraguay arriba “hasta el puerto de Itatin”, llamado también “San Fernando”, aproximadamente donde hoy queda la localidad boliviana de Puerto Pacheco. En Itatin se esperó la llegada de las cabalgaduras que venían arreadas por la costa. Remontada la tropa, Chaves prosigue el viaje por tierra “rumbo al nordeste, descubriendo y conquistando las provincias de los xarayes, parabaçanes, corvinas, ortogueses, otenses, pamonas, xaramococíes y la provincia de los chiquitos; todas gentes belicosas y grandes labradores, en donde hubo grandes guaçavaras y contrastes” — cual da cuenta su Probanza. Era — determina Herrera — la provincia de los “joves” (jarayes, “xarayes”), y en ella los 24 Fue en 1557 si nos guiamos por la Información de servicios de Chaves del año 1561, y dan la misma fecha Ruy Díaz de Guzmán y su seguidor el Padre Lozano. Era en 1560, apunta con error la otra Probanza de Ñuflo levantada en 1575. Mi lejano pariente Juan Francisco de Aguirre, en su Discurso Histórico, confiesa; “no he podido hallar documento que determine la salida de la expedición. Consta que por febrero de 1558 todavía se hallaba Chaves en la Asunción ... hay probabilidad de que partió en marzo del referido año”.

200

Tomo VII


conquistadores se toparon con muchas “generaciones” terrícolas, con las cuales tuvieron continuas refriegas, “y usaban la yerba ponzoñosa, que les mataron algunos españoles”. Esas tribus vivían a orillas del río Paraguay, en la región lacustre que dicho río forma con el nombre de “Jarayes”, sita al costado oriental de Bolivia, en su límite actual con el Brasil. Sus principales lagos son el Uberaba u Obciaba, el Gaiba, el Manchere y el Cáceres — distantes en el presente, en línea recta hacia el oeste, más o menos 600 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Ruy Díaz de Guzmán relata que Chaves y los suyos “desembarcaron juntamente con los indios que llevaban, hasta reconocer la tierra de los “guayarapos”, y “pasando adelante llegaron a las bocas de dos o tres ríos o lagunas”. Tomaron por uno llamado “Aracay”, poblado de muchos indios canoeros; los “guatos”, quienes el 1º de noviembre, “día de Todos los Santos”, los atacaron por sorpresa, y en la pelea murieron “once españoles y más de ochenta indios amigos”. Los expedicionarios, camino arriba, hallaron “la nación de los payaguaces”, que les dieron reiterados asaltos. Pasaron luego al puerto de “Los Reyes”, y después, en la isla “de los orejones”, entregáronse al descanso por varios días; para continuar la recorrida hasta el pueblo de los “jaravayanes” (“xarayes”), y “saltaron a tierra muy contentos”. Chaves, sin embargo, no comparte la alegría de sus compañeros; descubre que las lagunas circundantes, en vez de maravillosas, eran vulgares y silvestres; por tanto desobedece las instrucciones de poblar en los “Xarayes”. Y soñando con miríficos “Eldorados” se adelanta más allá de esa región, y emprende la conquista territorial de “Chiquitos”, en los límites de “Mojos”, a las puertas del quimérico imperio de “Paititi”. Barco de Centenera versifica que Ñuflo; “Conquistó los Chiquitos que es frontera “del Gran Mojo, Señor de la Laguna; “y entiendo que si más adentro fuera, “a cuestas nos sacaría (del Palacio) la coluna, “y Hércules segundo Chaves fuera”. En tales llanos chiquiteños, contiguos al misterioso país de los “Mojos”, Ñuflo conserva aún la ilusión de encontrar la “tierra rrica”,

Los Antepasados

201


el fantástico “El Dorado”; mas la necesidad de acopiar provisiones para el invierno, lo obliga a detenerse allí cuatro meses; durante cuyo lapso ordena la siembra y cosecha de granos — maíz, sin duda —, ya que sus reservas de “comida” se encontraban casi exhaustas. Muchos camaradas de Chaves se niegan a seguir adelante, pero él prosigue la aventura con unos cuantos valientes Entretanto, la mayor parte de su gente, fatigada por demás, empieza a descontentarse, a pensar en el regreso; mientras a su alrededor siguen hostiles “los indios travacosis, que por otro nombre llamamos chiquitos, no porque ellos lo sean, sino porque viven en casas pequeñas y redondas” — explica Díaz de Guzmán. Así la situación, 70 compañeros (130 según Lozano, 90 afirman las Probanzas y 80 el cronista Herrera), el 24-VI-1559, “día de la Natividad de San Juan Bautista, dirigen “al muy magnífico Señor Capitán Nufrio de Chaves”, un escrito negándose a continuar la marcha por “esta crudelísima tierra ... estando nuestro campo disminuído, de ver que se presume que pasando adelante nos desampararán los indios amigos ... y puede resultar total ruina de todos los que a esta jornada hemos venido”. (En los combates contra los salvajes habían sucumbido 19 españoles, más de 40 de éstos fueron heridos, así como se perdieron 700 indios auxiliares y “cien y tantos” caballos. Por lo cual, estampaban los reclamantes, “requerimos al señor general, una, dos y tres veces, y tantas cuantas en el caso se requieran, con la brevedad posible se retire y salga de esta tierra ... y vuelva por el camino que vino, y se vaya y asiente en tierra pacífica y segura”. A tal exigencia protocolizada en acta, autorizó el Escribano Bartolomé González. Mi antepasado Rodrigo de Osuna (25) fue quien primero firmó el insurrecto papel que contenía 58 firmas; entre las cuales la de otro antecesor mío; Gonzalo Casco (cuñado presente — o venidero — de Chaves, como marido de María de Mendoza y Manrique); y las de estos conquistadores conocidos; Pedro de 25 Rodrigo de Osuna nació en Vejer de la Frontera, actual provincia de Cádiz, él y su mujer, la paraguaya Catalina de Centurión, resultaban mis 13os abuelos. Ver su breve y correcta ubicación genealógica en el capítulo que dedico al apellido Ruiz de Ocaña.

202

Tomo VII


Segura (yerno de Irala, marido de su hija Ginebra), Francisco Alvarez Gaytán, Pedro Zayas Espelunca y Antón Roberto (tres futuros pobladores de Buenos Aires en 1580 con Garay), Diego Bañuelos (que sería vecino fundador, Alcalde y Regidor de Santa Fé) y Bernabé Sánchez, Antonio Conejero y Juan de Pedraza (deponentes los tres en la Información de servicios de Chaves del año 1561). Frente al desaliento de más de la mitad de su hueste, que lo abandonaba en mitad del camino, Ñuflo de Chaves — como Cortés cuando quemó sus naves, como Pizarro en la isla del Gallo — sacó a relucir toda su entereza moral, que rayó a gran altura sofocando su íntima pesadumbre, y con tremenda energía manifestó la decisión de continuar la empresa descubridora, acaudillando a quienes, confiados en él, estuvieran dispuestos a seguirle. Y 50 corajudos aceptaron compartir el destino del Jefe; los demás, bajo la responsabilidad de Gonzalo Casco, emprendieron el regreso sin gloria a la Asunción. He aquí algunos de aquellos leales, cuyos nombres no merecen caer en el olvido; Hernando de Salazar, (concuñado y colaborador incondicional de Ñuflo) (26); Diego de Mendoza (cuñado de Chaves y de Salazar, decapitado por rebelde en 1575, de orden del Virrey Toledo); Antón Cabrera (sobrino del Veedor Alonso Cabrera, quien “se halló presente en el desposorio” de Chaves, y en 1562 lo asesinaron los indios en “La Barranca”); Diego Palma, Bartolomé Moya, Francisco Montoba, Juan Domínguez, Cristóbal Samaniego, Hernán Gómez, Maestre Pedro Lobo y Juan de Oñate (estos 8 fueron testigos en una u otra de las Probanzas de 26 Hernando de Salazar — hijo legítimo del “doctor Johan de Salazar” — nació en Granada antes de 1518. (Testigo en la Probanza de servicios de su sobrino Alvaro de Chaves, sustanciada en La Plata en 1588, dijo “qués de más de 70 años e qués casado con tía del dicho don Albaro de Chaves”; dña. Juana de Mendoza, propia hermana de Elvira, la mujer de Ñuflo). Vino Hernando al Río de la Plata en la armada de Sanabria, y llegó a la Asunción del Paraguay en 1552, adonde contrajo matrimonio. Acompañó a Chaves en algunas campañas, y en la expedición a los “Xarayes”, compartiendo con éste todas las viscisitudes de esa conquista. Con su jefe, un 26-II-1561 fundó la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, de la que fue vecino feudatario y Alguacil Mayor. Murió después de 1588. Su hermano, el Licenciado Cristóbal de Salazar, vecino de Granada, pidió para él, en 1560, mercedes al Virrey Marqués de Cañete, con resultado positivo. La viuda de Hernando, Juana de Mendoza, pasó a 2as nupcias con Lorenzo Suárez de Figueroa. (Ver el apellido Mendoza).

Los Antepasados

203


servicios de Chaves); e Hipólito Salazar, sin parentesco que sepamos con Hernando, pues era hijo natural de Juan de Salazar de Espinosa (Hipólito y su hermano Agustín, “porque ellos se bolbían por el Rey”, resultaron ejecutados por el rebelde Diego de Mendoza, cuando éste se alzó contra el Gobernador Pérez de Zorita en Santa Cruz de la Sierra). De tal suerte, Ñuflo de Chaves con ese puñado de compañeros fieles y algunos cientos de guaraníes amigos, curado ya de alucinaciones y Eldorados fantasmagóricos, por obra y gracia de la realidad, avanza resuelto hacia “la tierra en adelante desencantada”; porque — como el propio Ñuflo escribió “con inconsciente belleza” (la calificación pertenece a Grousssac) — “aunque no se siguiese otro interés más que desencantar la tierra, era gran servicio a Su Magestad, pues deste bien resultaría que otros no se perdiessen, y cesaría esta demanda”. El conflicto entre Chaves y Manso La Probanza de méritos de nuestro personaje consigna que él “pasó a la provincia de los tamaçocíes, hizo allí asiento y encontró al Capitán Andrés Manso, por cuyo contraste cesó la jornada”. Dichos “tamaçocíes” — por otro nombre chiriguanos — vivían en los llanos de “Guelgoritá” (Grijotá), a orillas del río “Chungurí” o “Guapay” (Grande), y en tal paraje Ñuflo resolvió establecer, el 1-VIII-1559, el efímero real de “Nueva Asunción”. En efecto; ocupados en sus tareas pobladoras hallábanse los expedicionarios, cuando tuvieron noticias de que en los mismos terrenos, que ellos consideraban suyos, desde Charcas, había penetrado un contingente de soldados españoles al mando de Andrés Manso, con autorización del Virrey del Perú, para explorar, pacificar y poblar las comarcas del Chaco boreal. Manso — veterano conquistador norteño, nativo de La Rioja, en Castilla la Nueva — enterado de la presencia de Chaves en los que creía sus dominios, salió al encuentro de éste. Ambos Capitanes alegaban derechos de conquista, y así — apunta Lozano — “casi se fueron a las armas”. Pero como ninguno se sintiera suficientemente fuerte como para vencer al otro, de común acuerdo resolvieron someter el conflicto al dictamen de la Real Audiencia de Charcas.

204

Tomo VII


Chaves — aunque desertó en los “Xarayes” desobedeciendo al gobierno paraguayo — sostenía que el suelo que pisaban sus pies le pertenecía por razón jurisdiccional, como sucesor de Ayolas, el cual — a costa de su vida — había descubierto y transitado por primera vez esa comarca, desde y para la gobernación del Río de la Plata. Fundaba Manso la legalidad de su ocupación, en la providencia que le otorgara el Virrey del Perú, “para poblar el pedazo de tierra a las espaldas de la villa de La Plata”, en virtud de cuyo título aprestábase a fundar poblaciones entre los indios chiriguanos. El caso fue que Chaves no esperó que el Presidente de la Audiencia charqueña, Pedro Ramírez de Quiñones, resolviera en definitiva dicho conflicto. Convenció a Manso de permanecer al frente de los dos grupos de españoles — el peruano y el paraguayo, por decirlos así —, como Capitán y Justicia Mayor de “Nueva Asunción”, mientras Ñuflo se trasladaría a Lima, a poner el pleito directamente en manos del Virrey Marqués de Cañete. Confiaba nuestro conquistador, quizás, salir favorecido por el notorio, si bien lejano, parentesco de aquel magistrado con su mujer. (Elvira Manrique y Mendoza resultaba sobrina nieta en 4º grado del referido Marqués; quien, además, estaba casado con Magdalena Manrique, hija de Garcí Hernández Manrique, Conde de Osorno). A ese propósito Chaves, en “noviembre del cinquenta y nueve”, salió para Lima, adonde arribó en los primeros días de 1560; le acompañaron Hernando de Salazar y el Capitán Andrés de Cañizares, éste, como personero de Manso. Durante el viaje, unos indios intentaron cierta noche, por sorpresa, asesinar a Ñuflo; pero fueron reducidos a tiempo por la escolta, y, a la mañana siguiente, colgados en los árboles inmediatos. En adelante al lugar del suceso se le llamó “Horcas de Chaves”, cuyo nombre la tradición conserva hasta el presente. De las entrevistas mantenidas entre nuestro conquistador y sus acompañantes con el Virrey, resultó esta solución para el litigio territorial pertinente: Mediante Cédula del 15-II-1560 creóse la provincia de “Moxos” — con su extensa región del norte aún desconocida, más, la de Chiquitos —, de la que sería Gobernador nominal el hijo del Virrey, García Hurtado de Mendoza y Manrique (que gobernaba en la oportunidad, a Chile), siendo Ñuflo de Chaves designado su efectivo Teniente General en Mojos, secundado por

Los Antepasados

205


Hernando de Salazar como Alguacil Mayor y Andrés Cañizares como Factor Real. El sur de esa nueva provincia “moxa”, a su vez (vale decir el Chaco hoy boliviano y argentino, a una y otra margen del Pilcomayo hasta el Bermejo), le fue adjudicada a Manso; los “Llanos de Manso”, como se los denominó — aunque su titular nunca los pisara personalmente. A ambos flamantes distritos se los independizaba por completo del Río de la Plata. Ñuflo debió el referido nombramiento — opina Ruy Díaz de Guzmán — “así por sus méritos y servicios, como por estar casado con doña Elvira de Mendoza, hija de don Francisco, por cuyo pariente se tenía el Marqués de Cañete”. Con los despachos que zanjaban en legal forma aquella disputa de jurisidicciones, Chaves seguido de Salazar y Cañizares y de algún refuerzo de gente reclutada en Lima y en Charcas — vuelve, por julio de 1560 al teatro de sus diferencias con Manso; quien se mostró furioso ante la llegada de su contrincante, dispuesto, con las armas en la mano, a desacatar el mandato virreinal. Pero Chaves — nos entera su Probanza — le prendió sin muerte ni escándalo, y le envió preso a Charcas”. La conducta subversiva de Manso —”el mal apellidado”, le moteja con buen humor Groussac — descontentó a muchos de sus Capitanes y soldados, que se pasaron a las filas de Chaves; entre aquellos, Juan de Garay, el futuro fundador de Buenos Aires. Fundación de Santa Cruz de la Sierra Posteriormente, “entró” Chaves con 80 españoles a la conquista y pacificación de “la provincia de los corogotoquies”, o sea de los “chiquitos”. Recorrió 40 leguas de “tierras de grandes comidas y labranças”; empadronó 80.000 “fuegos” (unidades sociales indígenas, constituídas por un padre de familia, con su mujer e hijos); y erigió para España la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, un 28-IV-1561 (apunta la Probanza);bautizándola el Fundador — dice bien el cronista Herrera — “por un pueblo de este nombre, a tres leguas de Truxillo, así llamado, donde se crió”. Cabe señalar, a ese respecto, que los historiadores dan como fecha de fundación de Santa Cruz de la Sierra, el 26-II-1561, que no coincide con la estampada en la Probanza de las hazañas de Chaves, que retarda el día del magno acontecimiento en dos meses. Sea como

206

Tomo VII


fuere, dicha población quedó establecida a un costado de los altiplanos de la actual Bolivia, “al pie de una sierra sobre la ribera de un deleitoso arroyo (el “Sutós”), poblado de muchísimos naturales, de que se empadronaron más de 60.000 en su término y jurisdicción” — según lo consiga Díaz de Guzmán. El Fundador, enseguida, organizó el Cabildo, con Hernando de Salazar, como Alguacil Mayor, Juan de Agreda y Pedro Tellez Girón, Alcaldes ordinarios, y Juan de Garay, uno de los Regidores. Treinta años más adelante, la ciudad sería trasladada a la margen izquierda del río Guapay, con el nombre de “San Lorenzo del Real”; pero los vecinos cruceños siguiéronla llamando Santa Cruz de la Sierra; igual que hoy, — cabecera de provincia boliviana y sede episcopal — en el emplazamiento definitivo que ocupa. (27) Las estrofas de Barco de Centenera no podían omitir el importante acontecimiento, y recuerdan que Chaves: “Un pueblo hubo poblado, “por extender su fama deseoso, “Santa Cruz de la Sierra le nombraba, “que el sitio al de su tierra semejaba”. Dos siglos y medio mas tarde, Juan Francisco de Aguirre, en su Discurso Histórico subraya esta verdad; “Es Santa Cruz de la Sierra colonia fundada por el Paraguay, porque la mejor parte de sus vecinos y toda la gloria le pertenecen. Fue resultado de una hazaña digna de mayores consecuencias que empeñó la equivocación del tiempo, en orden a las riquezas, que si se hubieran hallado, el mundo habría ciertamente disculpado la conducta de Chaves”. No existieron riquezas, y piensa Aguirre que “hubiera sido mas favorable a los intereses del Río de la Plata poblar en los Xarayes”, pues, discurre con criterio geopolítico el distinguido marino jefe de una de las 27 Cuenta la tradición, a través del Padre Lozano, “que el nombre de Santa Cruz se aplicó después a toda la provincia porque, con motivo de una terrible seca que hubo, se perdieron irremediablemente las mieses, y casi perecían de sed los vivientes. Entonces cierto soldado castellano labró una gran cruz, y colocándola en un sitio eminente, persuadió a los naturales le tributaran adoración, con viva fé de que por los méritos del crucificado Redentor serían oídas sus súplicas. Hicieron los indios delante de la cruz sus plegarias, se enterneció el cielo y llovió copiosamente, lo que reparó las mieses y se recogieron abundantes cosechas, y a toda la Gobernación le quedó por distintivo el nombre glorioso de Santa Cruz”.

Los Antepasados

207


comisiones demarcadoras de las fronteras entre España y Portugal, de 1784 a 1796 — “la navegación del río Paraguay se hubiera mantenido; y es natural poseyesen nuestras provincias las minas portuguesas … Es bien lástima que un ardimiento como el de Chaves sea vituperable en el orden político. Faltó a la obediencia, y excedido en sus ideas arrastró graves perjuicios al Río de la Plata. No levantó población (en los Xarayes), cuya falta hoy conocen todos, y se conocerá mejor con el tiempo”. Trágico fin de Manso y consolidación de Santa Cruz de la Sierra Expuestos los anteriores párrafos, vuelvo al año 1561, en que la Audiencia de Charcas le comunicaba al Rey, por carta del 22 de octubre, con pésima ortografía; “A avido y ay ciertos vandos entre los vezinos y moradores desta ciudad, que unos an faborecido la boz del capitán Manso, nuevo poblador de una tierra questá cerca desta ciudad de indios que dizen chiriguanes, y otros la del capitán Ñuflo de Chaves, que tiene la población y descubrimyento de los Mojos; los quales se an querido mal, y el Chaves a prendido a Manso y enbiádolo a esta ciudad; el qual suelto se volbió a su población y está agora en ella; y Chaves en la suya; y a el Visorrey un criado suyo para los apaciguar”. Y sucedió que Manso, en territorio cruceño, “en un valle acomodado de la sierra de Coscotón” — o “Cuzcotoro” — instaló su real. Esta iniciativa fue mal vista por la Audiencia charqueña; en consecuencia Manso desmantela el asiento y se traslada a un pueblo chiriguano llamado “Sapirate” o “Zapirán”; desde donde el hombre recorre 12 leguas hasta “los llanos de Tarangin”, y allí levanta el reducto de “Nueva Rioxa”; como, por orden suya, se fija seguidamente el poblacho de “La Barranca”, sobre el río Guapay, a 40 leguas de distancia de Santa Cruz de la Sierra. Chaves entretanto, había dado fin a un bélico castigo contra los “chivicosis”, los cuales, “alterados”, luego de asesinar algunos españoles, trataron de defenderse tras un fuerte de palizadas que Ñuflo rindió y deshizo. Acabado el drástico escarmiento, nuestro caudillo se entera de aquellas fundaciones de su empecinado rival; y — como observa Lozano —”no hizo resistencia, aunque pretendía que ambas poblaciones caían dentro de su jurisdicción, o porque eran superiores las fuerzas de Manso, o porque esperó que estando

208

Tomo VII


señalado por el Gobernador de esa provincia el hijo del Virrey, se la adjudicarían sin duda a su gobierno”. Así las cosas, los chiriguanos, de pronto, asolan “La Barranca”, dando muerte a sus vecinos; y, sin detenerse, cercan y queman luego la “Nueva Rioxa”, matando a todos sus pobladores, incluso a Andrés Manso. Las tragedias ocurrieron en 1562, antes de cumplir un año tales enclaves civilizados. Frente a semejante descalabro — gloso la narración de Lozano — Chaves consideróse obligado a vengar aquellas muertes, y con su gente armada penetró al país de los chiriguanos y los reprimió con el rigor que merecían sus crueldades. A todo esto, la Audiencia de Charcas hallábase absolutamente desconectada de Chaves, a punto tal que el 30-X-1564 le escribía el Tribunal al Rey; “se tiene entendido que los mismos chiriguanos mataron al Capitán Ñuflo de Chaves, yendo por su mujer a la ciudad de la Asunción, qués en el Paraguay o Río de la Plata, que está a trescientas leguas de Santa Cruz”. Y le agregaba a Felipe II que dicho conquistador había levantado dos emplazamientos; “uno que dizen la Barranca, questará desta ciudad noventa leguas; éste sabemos cierto questá poblado; o otro de Santa Cruz, questá cinquenta leguas adelante, y creese que todos están muertos, porque a más de un año que no sabemos nuevas dellos, soliendo escribir antes de cada mes o cada dos meses”. Sucedía exactamente lo contrario; la Barranca, fundada por Andrés Manso, estaba arrasada por los indios; en cambio Santa Cruz de la Sierra, en medio de la barbarie, mantenía enhiesto el divino símbolo de su nombre como expresión heroica de civilización. Torna Chaves a la Asunción para regresar a Santa Cruz con el Gobernador paraguayo Ortiz de Vergara, el Obispo de la Torre y numerosa comitiva Siete años hacía que Ñuflo faltaba del Paraguay. Siete años intensamente vividos en los dominios altoperuanos por él conquistados y, en parte, comenzados a poblar. Era tiempo de volver a la Asunción, a unirse con su familia y justificar su conducta, por no haber fundado un centro operativo en los “Xarayes”, arrastrando a algunos componentes de su hueste hacia otros descubrimientos, de cuya importancia tenía que convencer a los gobernantes asuncenos; como de la ventaja que le reportaría a la provincia paraguaya comunicarse con Charcas y Lima, a través del camino de Santa Cruz

Los Antepasados

209


de la Sierra. En consecuencia, por febrero de 1564, emprendió desde el norte, el camino de regreso a sus lares, donde le aguardaban su mujer Elvira de Manrique y Mendoza, y sus hijos. Acompañáronlo en el viaje su cuñado Diego de Mendoza y 10 o 12 españoles, entre los que se presume estuviera Juan de Garay. La presencia de Chaves en la ciudad guaraní, significaba todo un acontecimiento; era él, sin duda, un hombre importante y discutido; el hombre clave que serviría de enlace para concertar un intercambio regular entre la gobernación del Río de la Plata y el virreinato del Perú. Llegaba el personaje, receloso de no ser bien acogido por el Teniente de Gobernador Francisco Ortiz de Vergara, “por causa — recalca Díaz de Guzmán — de los antiguos bandos que se siguieron a la prisión de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, como también por no haber cumplido, en su población, las instrucciones que le fueron dadas, exceptuándose del gobierno de aquella provincia”. Ello tenía fundamento, puesto que la antedicha demarcación de límites dispuesta por el Virrey del Perú, que sustraía a la provincia de Mojos y Chiquitos y al Chaco boreal de la gobernación rioplatense, fue “cosa que la ciudad de la Asumpción tuvo por grande agravio, porque la tierra y los descubrimientos era y fueron hechos de los conquistadores del Río de la Plata” — cual se lee en una “Memoria” del año 1560 sobre los servicios de Chaves y Salazar. Por otra parte, Ortiz de Vergara había escrito a España, al Presidente del Consejo de Indias, Juan de Ovando, con el pedido, a la Corona, que la provincia de Moxos y su ciudad recién fundada entraran en la jurisdicción gubernamental del Río de la Plata, y no en la del Perú. Y a propósito de Santa Cruz de la Sierra, el mandatario paraguayo expresaba con encono; “Las cosas que en aquel pueblo pasan y se hazen son tan en deservicio de Dios y de su Magestad, que no se por donde las encarezca ,porque los hombres que allí van a poblar no es sino con designio de sacar la gente y naturales de la ciudad de La Plata” (Charcas). Sin embargo, Ñuflo procuró congraciarse con Ortiz de Vergara y los otros jerarcas asuncenos; “Diose en esto tan buena maña — refiere Ruiz Díaz de Guzmán — que se granjeó las voluntades de los hombres, y en particular del ilustrísimo Obispo (Fray Pedro Fernández de la Torre), que en aquellos días había casado una sobrina suya (Juana de la Torre) con don Diego de

210

Tomo VII


Mendoza, cuñado de Chaves. Con esta relación — sigue el cronista — tuvo de su parte muy poderosa protección para la consecución de sus negocios”. A su vez, tanto los Oficiales Reales como el Cabildo paraguayos, antes del arribo del conquistador de Moxos, habían puesto en marcha los preparativos para destacar una embajada que acudiese ante la Audiencia charqueña a fin se solicitar el nombramiento de un Adelantado con fortuna y prestigio, capaz de abrir vías de comunicación entre el Paraguay, Charcas, Lima y España. De manera que la llegada de Chaves aceleró las tareas organizadoras de una expedición al norte, y la empresa proyectada cobró pronto realidad — pese al transitorio contratiempo de que Ñuflo cayera enfermo “a punto de morir”. Con todo, no debió de ser tan grave dicha dolencia, ya que a mediados de octubre de ese año 64, la caravana se puso en movimiento rumbo a Santa Cruz de la Sierra; encabezada por el Gobernador Ortiz de Vergara, al que seguían numerosas personas de viso; el Contador Felipe de Cáceres, el Factor Pedro Dorantes, el Procurador Ruy Gómez Maldonado, el Capitán Pedro de Segura con su mujer Ginebra de Irala y sus hijos, Cristóbal de Saavedra y “otros muchos caballeros, vecinos y conquistadores”, amén del Obispo de la Torre y siete sacerdotes. Estos y aquellos “entre todos pasaban de trescientos”. Y no me olvido de incluir en la suma a la familia del Fundador y Caudillo de Santa Cruz de la Sierra; Elvira Manrique y Mendoza, su mujer, y los hijos, Francisco, Alvaro, María, Catalina y Elvira, si esta última no nació posteriormente. Y en tanto a cargo del poder en la Asunción quedaba Juan de Ortega (marido de otra sobrina del Obispo; Leonor de la Torre), los expedicionarios se embarcaron en 20 navíos de vela y remo, y en lanchones, bajeles, balsas y canoas, “en que iba toda la más gente española con el servicio de sus casas, que eran más de dos mil personas”. Mientras a pie firme marchaban otros 2.000 indios encomendados, en pos de Ñuflo de Chaves, “por cuyo interés se resolvieron a dejar el suelo patrio y trasplantarse a extraños países” — escribe Díaz de Guzmán. Ríos, selvas, llanadas y serranías dejaron atrás los viajeros, cuya solidaridad no era muy firme. Cada sector de la comitiva abrigaba distintos objetivos; Chaves y los suyos, aumentar con nuevos pobladores el vecindario de Santa Cruz; el Obispo y sus

Los Antepasados

211


clérigos, ampliar el campo de su influencia espiritual ... y temporal; los Oficiales Reales pensaban reclamarle, a las autoridades peruanas, la remosión del Gobernador Ortiz de Vergara; y éste, proponíase protestar ante la Audiencia — y en apelación al Consejo de Indias — por aquella segregación de Mojos y demás territorios, hecha por el Virrey Cañete, en perjuicio de la gobernación del Río de la Plata. Cruzado el río Paraguay y superado el puerto de los “guacharapos”, no sin haber tenido que librar algunas “guazabaras”, Chaves induce a más de 3.000 indios “itatines” a que se pasasen a él, bajo el amparo de su gobierno cruceño, “haciendo grandes ofertas”. Por fin, en mayo de 1565, luego de recorrer, durante siete meses, cerca de 250 leguas, prácticamente sin interrupción, los expedicionarios pudieron darse un relativo descanso en Santa Cruz de la Sierra. Ni que decir que en cuanto esos litoraleños, armados y equipados por Ortiz de Vergara, alcanzan a pisar los dominios de Chaves, “éste se apoderó del mando y gobierno de todos, sin consentir que el Gobernador ni otro mandase, ni en la paz, ni en la guerra” — apunta Díaz de Guzmán –; usando con Vergara “modales de superioridad, considerándole en su jurisdicción como subalterno” — corrobora Juan Francisco de Aguirre. En esa circunstancia, los indios del contorno habíanse aliado con los chiriguanos en franco tren amenazante. Ello obligó a Chaves a emprender una nueva jornada, con 50 compañeros, a fin de imponer su autoridad a los salvajes. Antes de salir a campaña, Ñuflo combina secretamente con Salazar, su Alguacil Mayor, que mientras él no regresara, éste procurase mantener a Vergara en la ciudad cruceña, tratando de desarmarlo y sonsacarle los hombres. Y Salazar — con pretextos de aguardar instrucciones de la Audiencia de Charcas y verdades de que los indios comarcanos estaban alzados en guerra — retuvo por más de un año la partida de Ortiz de Vergara, del Obispo, y de los Oficiales Reales, y se ganó para su jefatura a casi toda la gente de aquel Gobernador. Pleitos y más pleitos ante la Audiencia charqueña Pero el poco menos que secuestrado Ortiz de Vergara, por intermedio de Rui García de Mosquera — “mancebo de singular brío” — logra hacer llegar a la Audiencia un pliego de quejas contra

212

Tomo VII


Chaves y Salazar; y, a mediados de 1566 se recibe en Santa Cruz la respuesta del alto Tribunal, ordenando a Salazar permitiera al Gobernador y a su acompañamiento proseguir su jornada hasta Charcas. Hacia esa ciudad, entonces, toma camino Ortiz de Vergara, escoltado por 60 hombres. El Obispo y los Oficiales Reales, Cáceres y Dorantes, iban también con él. El viaje fue penoso; se dió un rodeo por Tomina para no encontrar a Chaves que tornaba a su baluarte cruceño; y los chiriguanos acometieron con frecuencia al convoy, dando muerte a tres soldados españoles y a un fraile mercedario. Por fin, descontentos y personalmente divididos, llegaron los personajes a destino. En Charcas, recrudecerían para los viajeros las dificultades y los disgustos. Por de pronto, el Procurador de la provincia, Ruy Gómez Maldonado — instado por los Oficiales Reales — se presentó ante la Audiencia pidiendo la destitución de Ortiz de Vergara como Gobernador del Río de la Plata, entre otros cargos porque el cuestionado yerno de Irala “no tenía posibilidad, ni aún avilidad, para gobernar ... y que tiene allá un hermano que se llama Ruy Díaz (Melgarejo), mal ombre, y que a muerto ocho ombres, y entre ellos dos clérigos y a su mujer, malamente, sin tener (ella) culpa, y a cometido otros muchos delitos”. Esto lo contradijo Ortiz de Vergara, diciendo que “él es governador elegido por el pueblo, conforme a la cédula de su Magestad ... y que él no avía venido a esta Audiencia a pedir governador, sino socorro para aquella tierra”. Ortiz de Vergara y el Obispo habían ido a Charcas — según lo enteraba el Oidor Matienzo al Rey — a solicitarle a la Audiencia “remedio para que aquella provincia (del Río de la Plata) se pudiera comunicar con ésta (Charcas) por el río Pilcomayo”; vale decir, soslayando la ruta de Santa Cruz de la Sierra, cuya población quedaba así marginada por completo del Paraguay. También el Contador Felipe de Cáceres y el Factor Dorantes resultaron querellados, ante la Audiencia, por Hernando de Vera y Guzmán Zurita (sobrino de Cabeza de Vaca y hermanastro de mi antepasado Alonso Riquelme de Guzmán) como instigadores y ejecutores del motín derrocador de su tío el Adelantado. Cáceres y Dorantes fueron puestos en prisión; más los detenidos alegaron, en su favor, que la referida causa ya se tramitaba en España, ante el Consejo de Indias, por lo que recuperaron ambos su libertad.

Los Antepasados

213


Respecto a Ortiz de Vergara, es del caso indicar que debido a su proceso, se dió por vaco el gobierno del Río de la Plata. De ahí que el Licenciado Lope García de Castro, a la sazón Gobernador interino del Perú — después del asesinato del Virrey Conde de Nieva —, vista la profunda discordia revelada entre los dirigentes asuncenos, resolvió intervenir, designado a Juan Ortiz de Zárate como jefe de la vasta provincia rioplatense anarquizada; claro que condicionado dicho nombramiento a la posterior confirmación de Su Magestad. Ortiz de Vergara, finalmente, se trasladó a España, en procura de su rehabilitación, interponiendo apelaciones ante los estrados del Consejo indiano. (28). Ultimas actividades y alevosa muerte del héroe de esta historia En cuanto a Ñuflo de Chaves, éste se había corrido también a Charca, en busca de socorros para dar eficaz cumplimiento a la intervención punitiva contra los aborígenes sublevados. Gestionaba allá refuerzos de soldados y armamentos, cuando dos mestizos dieron muerte a un hombre. Puestos los asesinos en prisión, “confesaron que pensaban alzarse y matar a Ñuflo de Chaves ... y que cuando más no pudiesen se irían al Inca”. A tal conspiración o complot el Presidente de la Audiencia y los Oidores le dieron poca importancia, “creyendo era un bulo”; no así el Fiscal del alto cuerpo, Licenciado Ravanal, quien comunicó el asunto al Rey, en carta del 8-VI-1566. Vuelto Ñuflo a Santa Cruz de la Sierra, le tocó recibir a principios de 1568, “con fingidas demostraciones de benevolencia” — según dice Lozano — al Obispo de la Torre, al Contador Felipe de Cáceres y al Factor Pedro Dorantes, que llegaban allí de Charcas. En Santa Cruz los dirigentes paraguayos permanecieron tres o cuatro meses, para luego abandonar el Alto Perú a fin de volver — tras casi cuatro años de ausencia — a la Asunción. “El regreso — escribe Aguirre en su Discurso Histórico — solo lo emprendieron el Obispo, 28 Francisco Ortiz de Vergara resultó absuelto de culpa y cargo en la Madre Patria, y volvió al Río de la Plata como Tesorero de la Armada del Adelantado Juan Ortiz de Zárate. No habría de reunirse en la Asunción con su mujer Marina de Irala y sus hijos; el 3-XII-1573, don Francisco murió en el efímero emplazamiento de “San Salvador”, que Ortiz de Zárate levantara en territorio de la banda oriental del Uruguay, y allí, con a 100 kilómetros al norte de la isla de Martín García, quedó enterrado su cadáver.

214

Tomo VII


los Oficiales Reales, pocos Capitanes y 60 hombre; eso porque se quedó la florida armada de Vergara entre las riquezas del Perú y vecindario de Santa Cruz”. Puesta en movimiento la corta comitiva subordinada a aquellos jerarcas asuncenos, Ñuflo de Chaves se ofreció a acompañarlos hasta la mitad del camino de regreso; “para traer a su devosión algunos que iban con Cáceres” — asegura Lozano —. Sean cuales fueran las intenciones de Ñuflo, lo cierto es que al cruzar por territorio de los “itatines”, supo que en el pueblo aborigen de “Mitimí” habíanse juntado varios caciques en actitud sospechosa y alborotada. Hacia allá va pues mi bravo antepasado, adelantándose con solo 12 soldados. Los caciques le reciben amistosamente, y Chaves penetra a descansar en el bohío de uno de aquellos régulos. Desprevenido por completo, toma asiento en una hamaca, se quita la celada para refrescarse, mientras por detrás se le arrima el jefezuelo “itatí” nombrado “Bueterney” (“Porrilla”, lo apodan algunas viejas crónicas; “Saquararán”, lo llama el conquistador Cristóbal Samaniego) y de un golpazo de macana le rompe la cabeza, haciéndole saltar los sesos. Así, a traición, fue asesinado Ñuflo de Chaves en un poblacho indígena del Chaco, por el mes de septiembre de 1568, cumplidos los 52 años de su edad. En seguida, los terrícolas rodean a los acompañantes del caudillo abatido, con propósito de despedazarlos. Un trompeta llamado “Alejandro” (o cierto mestizo Juan de Paredes, alias “Paizuno”) monta de prisa un caballo y puede escapar para darle aviso del desastre a Diego de Mendoza. Y Mendoza vengó en forma terrible la muerte de su cuñado y General en Jefe; hizo arrasar y quemar los albergues “itatines” de paja, y acuchillar a todos los indios que estuvieran a mano, sin consideración de edad ni sexo. Fray Reginaldo de Lizarraga recogió de labios de un testigo presencial el relato de la muerte de Chaves. He aquí su vívido testimonio: “Un día que fue el de su muerte ... estaban con el General tres o cuatro soldados, Juan Paredes y Diego de Ocampo Leytón, ambos extremeños y hombres de vergüenza, ánimo y hidalgos, con sus arcabuces y cuerdas en las serpentinas. Dijéronle; Señor, estos indios vienen con mal pecho. Si Vuestra Merced manda aquí los despachamos. Enojóse el General y díjoles; Quitaos de ahí. Para que me poneis esos miedos?. Apagad las cuerdas y dejadme con el lengua

Los Antepasados

215


— un mestizo que servía della. Replicáronle; no aprovecho nada. Apagaron las cuerdas y no fueron cuerdos, y fuéronse a un bohío donde estaban los demás. El General estaba en una hamaca, entre las piernas la celada, encima de una rodilla, y sin espada, vestía una cota. Como quedó solo con el mestizo lengua, entraron los chiriguanas (29); llega uno por detrás, que el pobre General ni el lengua lo advirtió, alza la mano, y con una macana de palma dale un golpe en la cabeza, que lo aturdió y dió con él de la hamaca abajo. El lengua salió dando voces. Al General han muerto! Al General han muerto!. Los pocos soldados túrbanse, y como no tenían mecha encendida, uno de los arriba referidos arrebató un tizón y puso fuego al arcabuz; dispara sin saber adonde tiraba y acertó a dar en un caballo y matóle. Los indios pensaron que los soldados venían sobre ellos; retiráronse a una montañuela que cerca estaba, para guarecerse de los arcabuces, que si vinieran sobre los nuestros allí los mataran a todos. Retirados, tuvieron lugar los pocos españoles de encender sus mechas y hacerse fuertes en la casa y recoger los caballos. El pobre General murió dende a pocas horas, sin poder hablar palabra”. “Entre los soldados — prosigue Lizarraga — había un mestizo del Río de la Plata llamado Juan de Paredes, y por diferenciarle del que habemos tractado le llamo Paizuno: A los dos conocí y tracté mucho, y a éste no tanto, que me dijeron lo que voy refiriendo. Este Paizuno dijo; Aquí estamos perdidos; si me dan un caballo, el que yo pidiere, yo romperé por los enemigos, iré a dar aviso a don Diego (de Mendoza) ... Dan el caballo que pidió ... toma una lanza y un arcabuz pequeño ... rompe por medio de los chiriguanos, y sin parar ... da aviso a don Diego de Mendoza; quien parte con su ejército y dá con los chiriguanos ... mató muchos, y a los que hubieron a las manos metiéronlos en un bohío y pusiéronles fuego; castigo merecido — aprueba fray Reginaldo — por la maldad cometida, porque el General (Ñuflo) era nobilísimo y valentísimo”. Respecto a Santa Cruz de la Sierra y su distrito, desaparecido su fundador, el Cabildo lugareño y demás vecinos de distinción lo nombraron a Diego de Mendoza por Capitán y Justicia Mayor. Sin embargo, con posterioridad (1575), el Virrey Toledo designó Gobernador de aquella provincia a Juan Pérez de Zorita, pero 29 Esos indios eran “itatines”, pertenecientes al grupo “tupí”, al igual que los chiriguanos.

216

Tomo VII


Mendoza se negó a entregarle el mando. Toledo entonces, envió a la sublevada Santa Cruz el Capitán Gabriel de Paniagua, el cual — paniaguado del Virrey — apresó al cuñado de Chaves y lo remitió a Potosí, donde Diego de Mendoza — tal como don Francisco su padre — fue condenado por rebelde y de un hachazo le cercenaron la testa. Noticias sobre la viuda de Chaves Ya dijimos que Ñuflo habíase casado por 1550, en la Asunción, con Elvira Manrique o Mendoza Manrique y Angulo, hija de don Francisco de Mendoza y de la segunda mujer de éste María de Angulo y Manrique (de quienes me ocupo en el linaje de Mendoza). Doña Elvira vió la luz del mundo en el citado reducto paraguayo hacia 1537. Apenas núbil, la niña, como prenda de alianza, fue ofrecida en matrimonio por su padre, condenado a muerte, a su derrocador Diego de Abreu; junto con otra hija suya, Juana (futura mujer de Hernando de Salazar), la cual se destinaba a Ruy Díaz Melgarejo. Ambos Capitanes rechazaron aquella oferta desesperada, y sacrificaron sin piedad a don Francisco. En la Información de méritos y servicios del extinto Ñuflo de Chaves, levantada a pedido de su hijo Francisco en La Plata (Charcas) el 8-I-1575 , la totalidad de los testigos, sin excepción, reafirmaron la ilustre prosapia de Ñuflo, y los esclarecidos antecedentes nobiliarios del padre de doña Elvira. El declarante Cristóbal Samaniego — que resultó el mas explícito de todos — “dixo” (17-VI-1575) que la esposa de Ñuflo (sic) “es hija de Don Francisco de Mendoza, señor de villa Laco, en Castilla, primo hermano del Conde de Castro (Castrojeriz). En cierta oportunidad Elvira Manrique viajaba con su madre María de Angulo y su hija Elvira desde la Asunción a Santa Cruz de la Sierra. De pronto, un ataque de indios chiriguanos sorprende a la caravana escoltada por una compañía de soldados, al mando del Capitán Juan Sotelo. Nueve españoles pierden la vida acribillados a flechazos; entre estos, María de Angulo; en tanto la pequeña Elvira Chaves recibe también en su carne una punzada. Como si esto fuera poco, los salvajes se preparaban para ultimar a todos los cristianos, cuando la viuda de Ñuflo, con su madre muerta y su hijita mal

Los Antepasados

217


herida, tuvo la necesaria sangre fría para parlamentar con los atacantes, hablándoles en guaraní, y haciéndoles ver que si persistían en la matanza, posteriormente serían castigados con tremendo rigor. Esa actitud admirable de la señora hizo cesar la pelea, y salvó la vida de ella y del resto de la comitiva — fuera de las nueve bajas que dijimos. La viuda de Chaves, “en postreros de marzo” de 1583, elevó una súplica al Rey, haciendo mérito de los 34 años de servicios de su marido, y porque ella quedó pobre y con muchos hijos, pedía se pusiese la encomienda vacante de su difunto hijo Francisco en cabeza de su hijo menor Alvaro. Y el año 1600 doña Elvira no alentaba ya en este peligroso mundo; según consta en una Probanza mandada levantar por el yerno suyo, Capitán Hernando Xaramillo de Andrada. Ñuflo de Chaves y Elvira Manrique procrearon dos varones y tres hembras, a saber: 1) Francisco de Chaves, el primogénito, que fue conquistador en el valle de Grijota y en Santa Cruz de la Sierra. Su tío Diego de Mendoza le envió ante el Virrey Toledo a pactar algún arreglo, cuando aquel se insubordinara en Santa Cruz — cometido que no tuvo éxito, ya que Mendoza resultó apresado y luego decapitado en Potosí en 1575. Posteriormente Francisco viajó a Lima y se puso al servicio del Virrey, quien lo mandó “en seguimiento de los ingleses que se habían entrado en el mar del sur, y al castigo de los negros cimarrones, que estaban a su favor en el reino de la Tierra Firme” (que baña el mar de las Antillas); y a vuelta de esa jornada murió. Por Real Cédula del 8-VII-1577 el hombre había recibido, por dos vidas, las encomiendas de los pueblos de Chicota y Totora, en términos de la ciudad de La Plata, que vacaron por fin y muerte de Juan Ortiz de Zárate. Dichos repartimientos daban una renta anual de 3.000 pesos; beneficio que Francisco gozó solo durante 4 años, pues falleció en Lima por 1582; “ahora poco”, dijo Alvaro de Nabamuel que estuvo en su entierro, y fue testigo en una probanza sustanciada en Madrid, en 1583, a propósito de las referidas encomiendas. “Enfermó de modorra y de esta dolencia murió en la casa de Pedro de Antillán, y fue sepultado en el monasterio de Sancto Domingo de la ciudad de los Reyes”, según el clérigo Francisco Vázquez, otro

218

Tomo VII


declarante en la aludida testificación. Consta ahí también que Francisco de Chaves “ni dejó mujer ni hijos lexítimos”. 2) Alvaro de Escobar o Alvaro de Chaves y Escobar, nació en la Asunción como su hermano mayor. Establecióse luego en Santa Cruz de la Sierra, cuando fue a vivir allí toda la familia llevada por su padre. Desde los 18 años empezó a servir al Rey. En 1584 participa con el Gobernador Lorenzo Suárez de Figueroa, en la jornada de escarmiento y pacificación de los indios chiriguanos de la cordillera, “y siempre se halló de los primeros en los reencuentros y peleas, a su costa y minción, con armas y caballos” — cual lo expresa su probanza de méritos fechada en La Plata en 1588. En 1582, “en postreros de março”, su madre Elvira Manrique había pedido al Rey pusiera la renta de 3.000 pesos anuales de las encomiendas de Chuquicota y Totora — usufructuadas por Francisco de Chaves, fallecido — “en cabeza de Alvaro de Escobar, mi hijo y hermano del dicho Francisco”. Alvaro de Escobar y Chaves — o al revés de Chaves y Escobar — obtuvo dichas encomiendas familiares, además de un corregimiento en el valle de Mizque de poca importancia. Murió durante el año 1600 (antes del 17 de junio), sin sucesión. 3) María de Mendoza — mi antepasada —, que sigue en VI. 4) Catalina de Chaves, o de Manrique de Lara y Mendoza, sobre cuya filiación y méritos y servicios de sus antepasados se levantó una probanza en “San Lorenzo de la Frontera” — Santa Cruz de la Sierra— el 29-I-1654. (Exp. Nº 1265, que se guarda en el Archivo de Sucre, Bolivia). 5) Elvira Manrique de Lara y Mendoza, que contrajo un primer matrimonio en 1596 con el Capitán Hernando Xaramillo de Andrada, vecino de Potosí. Fallecido éste pasó ella a 2as nupcias con el Consejero de Indias Licenciado Alonso Maldonado de Torres. VI — MARIA DE MENDOZA o MARIA DE MENDOZA Y CHAVES MANRIQUE DE LARA, “agora pocos meses á que casó con un soldado que se llama Ossorio, pobre e hidalgo” — al decir del Capitán Pedro de Segura, testigo en la Información sobre los méritos de Ñuflo de Chaves, levantada a petición del hijo de éste, Francisco de Chaves, en La Plata el 8-I-1575. Aquel “soldado pobre e hidalgo” llamábase Diego Osorio, y “sirvió más de treinta

Los Antepasados

219


años en la provincia de Santa Cruz ,con cargos honrosos de Capitán, Maestre de Campo, Justicia Mayor y Teniente de Gobernador General, gastando mucha de su hacienda en jornadas y facciones que hizo del Real Servicio” — cual lo consigna una “Certificación” sobre la familia de Cabrera, fechada en 1698, ahora en poder de la señora salteña María Cornejo de Michel Torino. Diego Osorio y María de Mendoza — mis 11os abuelos — son los padres de Elvira Manrique de Lara Osorio y Chaves, que casó con Félix de Mendoza Zúñiga y Cabrera. De su descendencia y antecedentes genealógicos del marido me ocupo en el linaje de Cabrera, al que remito al lector.

Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Aguirre, Juan Francisco; Discurso Histórico, Colección “Austral”, Espasa Calpe S.A. Archivo General de Indias; Colección de Gaspar García Viñas, 230 tomos con documentos autenticados que se guardan en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Atienza, Julio de; Diccionario Nobiliario Español. Madrid, 1948. Barco de Centenera, Martín de; La Argentina y conquista del Río del Plata, incluída en la “Colección de Pedro de Angelis”. Edición Laujane y Cía. Bs. As., 1910. Binayán Carmona, Narciso; Datos sobre la Genealogía de Ñuflo de Chaves. Carbia, Rómulo, Emilio Ravignani, Diego Luis Molinari y Luis M. Torres; Manual de Historia de la Civilización Argentina. Bs. As., 1917. Díaz de Guzmán, Ruy; La Argentina. Colección “Austral”. Espasa Calpe Argentina. S.A. Documentos del Archivo de Indias; Gobernadores del Tucumán. Papeles de Gobernadores en el siglo XVI. Tomo I. Publicación dirigida por Roberto Levillier. Madrid, 1920.

220

Tomo VII


Documentos del Archivo de Indias; La Audiencia de Charcas, correspondencia de Presidentes y Oidores, 1561-1579. Publicación dirigida por Roberto Levillier. Madrid, 1918. Finot, Enrique; Nueva Historia de Bolivia; Ensayo de Interpretación Sociológica. Bs. As., 1946. Gandía, Enrique de; Historia Crítica de los Mitos de la Conquista Americana. Madrid, 1929. García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana. Madrid. González J., Natalicio; Proceso y Formación de la Cultura Paraguaya. Editorial Guarania. Bs. As., 1940. Groussac, Paul; Mendoza y Garay, 2ª edición. Bs. As. 1916. Hernández, Pero y Alvar Nuñez Cabeza de Vaca; Comentarios, en Biblioteca de Autores Españoles, Tomo I de Historiadores Primitivos de Indias. Madrid, 1931. Herrera, Antonio, Cronista Mayor de S. M.; Historia General de los Hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Oceano. Décadas VII y VIII, Libros X y V respectivamente. Edición de Madrid, año 1730. Lafuente Machain, Ricardo de; Conquistadores del Río de la Plata. Bs. As., 1937. Lafuente Machain, Ricardo de; El Gobernador Domingo Martínez de Irala. Bs. As. 1939. Lizarraga, Fray Reginaldo; Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile. Editada por la “Biblioteca Argentina” dirigida por Ricardo Rojas. Libro primero, Bs. As., 1916. Sanabria Fernández, Hernando; Ñuflo de Chaves, el Caballero Andante de la selva. La Paz, 1966. Schmidl, Ulrico; Viaje al Río de la Plata. Emecé-Editores. “Colección Buen Aire”. Bs. As., 1942.

Los Antepasados

221


222

Tomo VII


Los Antepasados

223


224

Tomo VII


DOGAN Los Dogan u O’Dogan son oriundos de Irlanda. Su apellido se escribe indistintamente en forma simple o precedido por la partícula O’, que en los nombres propios irlandeses indica filiación; del mismo modo que los vocablos “Fitz” normando y “Mac” escocés, o el “Ben” semítico de los judíos, significa “hijo de”. Las armas de los Dogan, que pintó Prilidiano Pueyrredón acoladas a su escudo paterno, llevan en campo de plata dos palos de azur, y seis aspas de gules puestas verticalmente de a dos en cada uno de los tres espacios plateados del campo. I — En la “Verde Erín” nació por 1689 Dionisio Dogan, patriarca de la presente genealogía; hijo legítimo de Juan Dogan u O’Dogan y de Ana Magra. En abril de 1717 ,con un contingente militar de 180 hombres de infantería, embarcados en Cádiz, vino Dionisio a Buenos Aires en calidad de soldado raso. Aquí se casó en la Catedral, el 22-V-1718, con Tomasa Marín y Viveros, hija del gallego Juan Marín (30) y de la criolla María de Viveros. Bendijo 30 Juan Marín había nacido en Benencia, localidad situada en la Ría de Arona, cerca de la Coruña (hijo legítimo de Juan Marín y de María Castellano). Aquí en Bs. As. fue Alferez del Presidio y se casó el 10-III-1697, con la porteña María de Jesús Viveros. Ella trajo al matrimonio “cosa de mill pesos, más o menos”, y el marido como 500. María testó viuda “en crecida edad y con alguna enfermedad”, el 10-VI-1745, ante Josef Ferrera Feo, nombrando albaceas a su nieto Juan Dogan y a su hijo Juan Marín. Hubo los siguientes hijos: 1) Vicente Marín y Viveros, religioso. Testó el 4-XII-1718. Fue heredera su hermana Teodora. 2) Teodora Marín y Viveros, baut. el 19-I-1698. Casó el 19-III-1720 con el comerciante Juan de Mosqueyra, natural de Galicia, sin sucesión. 3) Tomasa Marín y Viveros, baut. el 28-VIII-1700, mujer de Dionisio Dogan. 4) Domingo Marín y Viveros, baut. el 27-XII-1703. 5) Juan José Marín y Viveros, que casó el 22-IX-1730 con María Morales. 6) Catalina Marín y Viveros, baut. el 6-X-1707. 7) Bartolomé Marín y Viveros, baut. el 3-IX-1709. 8) Gabriel Luciano Marín y Viveros, baut. el 19-XII-1710. Fue casado y padre de María Anastasia y María Josefa Marín. En 1784 Gabriel había fallecido. 9) Carlos Marín y Viveros, baut. el 12-IX-1712. 10) María Inés Marín y Viveros.

Los Antepasados

225


11) Juan Marín y Viveros, baut. el 30-XII-1714. Casó el 3-IV-1743 con Pascuala Pérez de Velasco, ante los testigos Mateo Olivera y María Inés Marín. De viuda Pascuala Pérez pasó a 2as nupcias el 27-V-1755, con José Félix Sequeira. Hijos del 1er enlace fueron: A) Juana Agustina Marín Pérez de Velasco, que casó el 22-V-1762 con el italiano Antonio Alberti — apellidado a veces “Alberto” — natural del municipio de “Garrezi” o “Guerrechi” — así figura escrito indistintamente — en el Piamonte (hijo legítimo de Juan Bautista Alberti y de María Fulle); fueron testigos de dicha boda mis 6os abuelos Juan Francisco Javier Dogan y su consorte Isabel de Soria, primo hermano aquel de la desposada. Testó Antonio Alberti el 25-III-1793, ante el Escribano bonaerense Joseph García Echaburu. Dispuso que sus restos se sepultaran en la iglesia de San Francisco, amortajados con el hábito de la Orden, por ser hermano terciario de la misma; y nombró por Albaceas al presbítero Manuel Alberti, su hijo mayor, a su esposa doña Agustina y a su yerno Juan Brugada. Por su parte Juana Agustina Marín otorgó su testamento el 5-X-1805, y lo amplió por codicilio del 5-X-1806; a ambas escrituras las autorizó el Escribano García Echaburu. Ella, con el piamontés Alberti, procreó los siguientes hijos: a) Manuel Maximiliano Alberti y Marín, n. el 28-V-1763 en Bs. As. y fall. aquí repentinamente el 31-I-1811. Fue el prócer “Manuel Alberti”, cura de San Nicolás y vocal de la Primera Junta de 1810, el cual — nadie parece haber reparado en este detalle — era primo segundo de Rita Damasia Dogan, la madre de Juan Martín de Pueyrredón; por tanto aquel cura venía a ser tío tercero del futuro Director Supremo. b) Juana María o María Alberti y Marín, que casó el 5-IX-1787 con Juan Esteban Brugada, n. en Gerona, Cataluña (viudo de Margarita Brugada e hijo de Esteban Brugada y de María Montaña). Bendijo la boda el cura Manuel Alberti, hermano de la novia, en la iglesia de la Concepción. c) Félix Antonio Alberti y Marín, que casó el 25-VI-1783 con María de la Cruz Manzanares (hija de Jerónimo Manzanares y de Catalina Pérez). Con sucesión. d) Isidoro Alberti y Marín. e) María Matilde Alberti y Marín, que casó el 4-XII-1793 con Basilio Torrecillas o Moreno Torrecillas, Alcalde de Hermandad de la Banda del Norte y asistente al Cabildo Abierto del 22-V-1810. Falleció Basilio en 1812, dejando viuda a su mujer y huérfanos a sus 5 hijos; Juan José, Pastora, María Juana del Corazón de Jesús, Zacarías y Eulogio Torrecillas y Alberti. f) Casimira Eusebia Alberti y Marín, que casó el 9-II-1812 con su primo hermano Andrés Fulco y Marín (hijo de Bartolomé Fulco y de Lucía Marín Pérez de Velasco). Son los padres de Isidoro y María Nemesia Fulco Alberti. g) Manuel Silvestre Alberti y Marín, pulpero y Capitán de milicias. h) Cándida Josefa Alberti y Marín, casada con Benito del Villar, y madre de Félix Antonio del Villar y Alberti.

226

Tomo VII


la boda el presbítero Francisco de Izarra, ante los testigos Bartolomé Rubio, Andrés Cavezuelos y Pedro Joseph Arias. Después que el Gobernador Bruno Mauricio de Zabala, en 1724, con las tropas de su mando desalojó del territorio de la Banda Oriental a las fuerzas portuguesas de Manuel Freitas da Fonseca, quien pretendía instalarse en el paraje ya conocido por Montevideo, dispuso erigir allí un Fuerte, como necesario anticipo de la fundación y población del estratégico lugar. Al efecto dejó una guarnición de 110 hombres de guerra en dicho punto, uno de los cuales era el irlandés Dionisio Dogan. Dos años mas tarde, la ciudad propiamente de Montevideo quedó establecida en definitiva; aunque su fundación jurídica — diré — fue protocolizada en el acta posterior del 20-XII-1729. A partir de entonces se avecindan en ese reducto las ahora legendarias 6 familias procedentes de Buenos Aires; Burgues, Artigas, Carrasco, González de Melo, Gaytán y Caillos; junto a otras 16 de la primera colonización canaria, traídas desde Tenerife por el navío “Nuestra Señora de la Encina”, de los armadores Alzaybar y Urquijo; para luego acrecentarse el número de pobladores con la incorporación de inmigrantes porteños de la orilla vecina, del Tucumán, de Santa Fé, de Corrientes y de la Asunción del Paraguay. Así también Dionisio Dogan — el soldado de la guarnición originaria — hizo viajar desde Buenos Aires a su familia a fin de instalarla en el flamante rancherío fortificado. En uno de los padrones que confeccionó el Capitán Pedro Millán, delegado del Gobernador Zabala, consta que el 20-XII-1728 hallábanse radicados en el asiento montevideano; “Dionisio de Ogan, natural de Irlanda, hijo de Juan De Ogan y de Ana Magra, soldado de la compañía del Capitán Francisco Antonio Lemos”, de 45 años; su mujer “Tomasa Marín, hija de Juan Marín y de María Riberos (sic)”, de 30 años; B) Lucía Marín Pérez de Velasco, que casó el 22-IX-1773, con Bartolomé Fulco, n. en Valdino Viejo, Génova, (viudo de Ana Fulco, muerta en Italia). Fueron testigos; el piamontés Antonio Alberti y su mujer Juana Agustín Marín, hermana de la novia. Hijo de aquellos resultó Andrés Fulco Marín, que casaría el 9-II-1812 con su prima Casimira Eusebia Alberti Marín. C) María Nicolasa Marín Pérez de Velasco, que casó el 18-V-1774 con Juan Martín Rodríguez de la Higuera (hijo de Diego Rodríguez de la Higuera y de Gregoria Gómez Recio). Fueron testigos de la boda Antonio Alberti y su mujer Juana Agustina Marín. De la Higuera, viudo sin hijos, testó el 9-VI1806.

Los Antepasados

227


y sus hijos, María de 8 años, Juan Javier de 6 y Felipe de 4. Por lo demás, el 12-III-1727 se le había repartido a “De Ogan” una chacra en Montevideo frente al arroyo Miguelete, extendida hacía el Este (hoy hacia Canelones) en las nacientes del arroyo Toledo. También dentro del primitivo caserío mi antepasado recibió un “quarto de quadra”, que se localiza actualmente en la esquina de las calles 25 de Mayo y Bartolomé Mitre de la vecina capital. El distinguido historiador uruguayo Luis Enrique Azarola Gil, en Los Orígenes de Montevideo, dice; “En abril de 1727 el vecindario ascendía a poco más de ciento cincuenta hombres de tropa regular; y había un centenar de indios ocupados en las obras de fortificaciones”. La vida en Montevideo fue al principio dura y sacrificada para aquellos animosos fundadores. A los inconvenientes de toda instalación en la llanura salvaje, se agregaban los continuos malones de los indios minuanes, empeñados en abatir aquel precario reducto civilizado y ahuyentar de sus dominios a los blancos intrusos. Azarola Gil evoca con verdad y belleza literaria a ese embrión social de valientes pobladores, en el que se hallaban incluído mi antepasado — y bisabuelo del General Pueyrredón — con su mujer e hijos pequeños. “Nada más humilde — escribe — que aquel núcleo fundador de la ciudad y progenitor de la sociedad en gestación. Sus elementos carecían de instrucción y de cultura; muchos de ellos no sabían leer ni firmar; y es inútil inquirir una manifestación de su modo de sentir y de pensar, fuera de los testamentos y las actas capitulares. Eran labriegos rudos, ignorantes y virtuosos; su misión consistía en alzar la casa, procrear hijos, sembrar granos,apacentar ganados y alejar a los indios. La etapa era simple y difícil a la vez; toda cooperación mental era ociosa en la función puramente material y física de aquellos hombres trasplantados a una tierra bárbara, que al hundir el arado preparaban al mismo tiempo el lecho de la semilla y el asiento de toda una raigambre social”. Y termina Azarola su cuadro evocativo con este párrafo certero; “De aquella sociedad embrionaria, ignorante y virtuosa, solo queda un elemento; el idioma. Sus instituciones cayeron bajo la acción revolucionaria del siglo siguiente. Las viviendas, los trajes y los hábitos se han transformado por la influencia de una civilización industrial y mecánica; las inmigraciones han cambiado la vieja savia y suprimido el abolengo; y una mentalidad nueva ha substituído de tal modo a la perdida, que si la historia y el idioma no estuvieran allí como elementos probatorios, se podría afirmar que el pueblo que hoy ocupa el territorio del

228

Tomo VII


Uruguay nada tiene que ver con sus propios orígenes. Pertenecen éstos a un pasado muerto que solo puede ser comprendido por los herederos de su antigua sensibilidad”. Los Dogan no alcanzaron a permanecer diez años en Montevideo; en 1738 estaban de nuevo avecindados en Buenos Aires. El censo municipal porteño de aquella fecha, registra que en la esquina correspondiente a las actuales calles Defensa e Independencia, poseía su casa Manuel Sánchez, cuyo edificio “tiene tienda en esquina y tres quartos de Alquiler”, en uno de ellos estaba alojado un tal Dionisio León con su hija; en otro vivía “un zapatero andalús nombrado Miguel”, con su prole; “y el terzero lo ocupaba Dionisio Oban” (sic), soldado, con su mujer y cinco hijos”. Como se vé, nuestro inquilino no podía ser más pobre. Un modestísimo cuarto, una habitación única, albergaba a las 7 personas de su familia que, entre 1728 y 1738, habíase acrecentado con dos niñas. Cabe agregar este detalle sugestivo; la hija mayor, Ana María Dogan, frisaba entonces en los 18 años, vale decir que era ya señorita casadera. Un lustro más tarde, en una “Razón de los soldados, mujeres, hijos y esclavos que tienen las Compañías de Infantería, Artilleros y Inválidos de Buenos Aires”, datada en 1744, aparece nuestro veterano con domicilio distinto. En efecto; en la calle “de San Juan” (hoy Piedras) residía a la sazón; “Dionisio Hogan” (sic), “casado con Thomasa Marín, tienen dos hijos y una hija; los barones tienen el uno 20 as. el otro 15”. El 1-VI-1749, el modesto irlandés envejecido en los regimientos, el anónimo fundador de Montevideo, se encontraba gravemente enfermo tumbado en la cama. Sobre él pesaban 66 años bien sufridos, aunque recientemente minados por incurable mal. En consecuencia, el valetudinario consideró oportuno darle forma legal a su postrera voluntad. Hizo llamar entonces al Escribano Francisco Javier Ferrera, quien acudió a la calle de San Juan, y ahí, al pie del lecho, extendió la escritura correspondiente. En ella Dionisio Dogan dió poder para testar en su nombre a Tomasa Marín, su consorte y a su hijo Juan Javier. Tenía el otorgante más deudas que bienes; acaso por ello, en vísperas de dejar el mundo, su mayor preocupación fue que sus herederos enterraran su cadáver en la iglesia de Santo Domingo, amortajado con el hábito de los predicadores mendicantes. Como no sabía firmar, lo hizo a su ruego Bonifacio Aramburu, junto

Los Antepasados

229


con los testigos Miguel de Soria y Bartolo Sierra, todos por ante el notario Ferrera, cuya rúbrica estilizada dió validez al documento. En lo que respecta a Tomasa Marín, diré que falleció tres años después que su marido, a los 54 de edad. Esto surge del testamento suyo otorgado el 2-VI-1752, ante el Escribano José Gorordo; en cuya escritura la señora “enferma en cama” manifestó estar a punto de morir. En tan solemne trance, luego de encomendarse a Dios y a la corte celestial, la testadora mandó a sus herederos sepultar sus despojos en la iglesia de Santo Domingo junto a los de su cónyuge. A renglón seguido dijo haber sido casada con Dionisio Dogan, “soldado de este presidio”, de cuyas nupcias le nacieron los 5 hijos que a continuación enumeró. Dejó constancia de que al contraer matrimonio su referido esposo trajo a la sociedad conyugal 150 pesos, y que ella aportó 200; sumas ambas que más tarde “se consumieron en mantener a nos e a nuestros hijos”. Declaró, además, que “en la enfermedad de mi marido y funeral y entierro y luto, se gastaron trescientos pesos”, abonados “del caudal de mi hijo Juan Jabier”. Reconoció por sus bienes a “todos los trastos de casa que mi hijo Juan Jabier nos ha dado”, los que constarán en el inventario que los Albaceas hagan oportunamente. Advirtió, asimismo, “que la ropa que hay en el baúl grande es de mi hija Ana María, que también así el baúl como la ropa se la ha dado, a dicha mi hija, mi hijo Juan Xabier”. Por otra parte no se olvidó de consignar que a su hija Josefa, en oportunidad de su casamiento con Silvestre Torres, se le había anticipado la herencia que le pertenecía; y que al fallecer su hermana Teodora Marín, ésta, por manda testamentaria, “me dejó cuatrocientos pesos”, parte de cuyo monto le fue entregado mediante la propiedad de una negra llamada María Josefa, que su hijo Juan Xabier, albacea de la sucesión de Teodora, le compró en 215 pesos a Ventura Chavarría. Por último, la causante hizo resaltar, explícitamente, que Juan Xabier Dogan, su hijo, “desde diez y doce años atrás nos ha mantenido y socorrido, así a su padre como a mi y a mis hijos, pagándonos casa y lo demás que ha sido preciso, y me socorre hasta ahora como buen hijo”. Y como el abnegado Juan Xavier se hallaba presente en el acta notarial, manifestó, a su vez, que cedía “graciosamente” lo que pudiera corresponderle de la herencia materna en beneficio de sus hermanas y hermano.

230

Tomo VII


Estos hijos hubieron el irlandés Dionisio Dogan y la criolla Tomasa Marín: 1) Ana María Dogan Marín, baut. en Bs. As. el 28-V-1719. Murió más adelante del año 1752. 2) Juan Javier Dogan Marín, que sigue en II. 3) Felipe Dogan Marín, baut. en Bs. As. el 3-V-1725. Se volvió loco con posterioridad a 1747 y, como les ocurre en general a los locos, vivió muchos años. 4) María Josefa Dogan Marín, nacida en Montevideo después de 1728. Casó el 8-II-1751 en Bs. As. con Silvestre Torres, quien fue asesinado en 1763. María Josefa falleció el 26-IX-1806 y la sepultaron en la iglesia de Santo Domingo. 5) Lucía Dogan Marín, nacida probablemente en Montevideo. Casó con Francisco Buela. Al testar ella el 24-I-1784, ante José García Echaburu, dijo no haber tenido hijos y dispuso dejarle 50 pesos a su hermana María Josefa para que socorriera a Felipe, su hermano demente. II — JUAN JAVIER DOGAN Y MARIN fue bautizado en la Catedral de Buenos Aires el 11-II-1722, con los nombres de “Juan Francisco Xavier”. (En el padrón de las familias fundadoras de Montevideo, levantado en 1728, figura con 6 años de edad, correctamente anotado). Poco, a la verdad, se puede escribir de interesante acerca de la vida de Juan Javier Dogan. Era un hijo ejemplar, cual lo consignó la madre en su testamento. Nacido en familia de simple soldado, el logró crearse una respetable situación económica y social. Pudo así mantener a sus padres y hermanos, y formar el propio hogar con Isabel María de Soria y Rodríguez de Estela; la que aportó como dote, en 1746, el patrimonio de sus herencias, como se desprende del testamento del padre de ella, Juan Martínez de Soria, a cuyas constancias me remito. (Ver esas constancias en los apellidos Soria y Rodríguez de Estela). Por lo demás, algunas escrituras públicas atestiguan el crédito que gozaba Juan Javier Dogan, ante diversas personas que le prestaron dinero para sus negocios. Verbigracia, el 19-X-1744, ante el Escribano Francisco de Merlo, Dogan se obligó a abonar a los fuertes comerciantes Pedro de Lea, Manuel del Arco y Pedro de

Los Antepasados

231


Elcano, “la suma y quantía” de 3.881 pesos corrientes de a 8 reales. Y el 27-III-1747, ante José de Herrera, los hermanos Juan Javier y Felipe Dogan reconocieron haber recibido 6.004 pesos y 4 y 1/2 reales de manos de Francisco de Merlo, quien “nos hace amistad y buena obra, y nos ha suplido y prestado dicha suma”. Y el 17-II-1749 ,ante José Gorordo, nuestro Juan Javier comprometióse a devolverle 800 pesos de plata acuñada a Sebastián Eydelín, que se los facilitó en dinero contado. Y también el 8-VIII-1751, ante Merlo, Dogan estipuló su conformidad en restituirle 1793 pesos y 3 reales de plata a Juan Arias Argüello, al que reconocía por acreedor suyo. El 24-V-1750, las hermanas Bernabela y Lucía Rodríguez de Estela, tías carnales de la mujer de Juan Javier Dogan, demandaron a éste ante el Alcalde de 1er voto Francisco Herrera Loyzaga. El motivo del pleito era que ambas tías le habían entregado en depósito al referido sobrino político 292 pesos, resultante de la venta de “un lugar de chacra” que ellas heredaron de sus padres. Tal depósito — al decir de Bernabela y Lucía — fue condicionado “hasta que se proporcionase comprar una casita”; y llegada esa oportunidad, las hermanas reclamaban su dinero a Dogan. Pero éste rechazaba dicho reclamo, sosteniendo que aquellos fondos no fueron dados en depósito, “sino que los cogió para pagarse de algunos pesos” — 350, más o menos — que Bernabela y Lucía le quedaron debiendo a su suegro — y cuñado de las señoras — Juan Martínez de Soria, cuando éste en nombre de los herederos de Carlos Rodríguez de Estela, proseguía un interminable pleito sobre restitución y entrega de unas casas. En dicho litigio Soria había puesto de su bolsillo alrededor de 350 pesos, que les correspondía abonar a Lucía y Bernabela. Después de la muerte de Soria, el crédito pasó a su hija y heredera Isabel de Soria Rodríguez de Estela, de suerte que con aquellos 292 pesos reclamados, Juan Javier Dogan les cobraba a las tías parte de lo que éstas le quedaron adeudando al padre de su mujer. (Ver los capítulos que dedico a los apellidos Soria y Rodríguez de Estela, donde trato con más amplitud la referida controversia familiar). En 1752 Juan Javier se sintió enfermo y creyó morir; por tanto el 20 de mayo, ante el Escribano José Gorordo, suscribió un poder a fin de que su esposa Isabel de Soria y el Doctor Francisco Javier Moraga, Canónigo de la Catedral, ordenaran su testamento, “en la forma que les he comunicado”, con expreso mandato de que

232

Tomo VII


fuera su cadáver sepultado en la Iglesia de San Francisco con hábito seráfico, por ser el testador “hermano de su orden tercera”. El paciente no murió en esa oportunidad. Su salud se repuso enseguida, puesto que doce días después, Juan Javier asistía a la disposición de última voluntad de su madre, donde — según vimos — renunció a la herencia materna en beneficio de sus hermanas. Con posterioridad, María Josefa Dogan habíale otorgado a su hermano Juan Javier un poder general “para pleitos y cobranzas”, y para que entendiesen en “todas las dependencias y bienes” de su marido Silvestre Torres; quien viajaba frecuentemente por negocios al interior y litoral del país. Y sucedió que el 7-IV-1763 le llegó a María Josefa la noticia terrible “de que viniendo su marido de Santa Fé de la Vera Cruz para Buenos Aires, lo habían muerto unos indios que traía como peones, en el barco que con haciendas conducía, en el paraje que llaman Las Hermanas, cuarenta leguas distante de esta ciudad” — o sea en la actual localidad de San Nicolás de los Arroyos. A consecuencia de esa tragedia, la viuda del asesinado juzgó conveniente revocarle el poder a Juan Javier y cambiar de apoderado, sustituyendo el mandato a favor de Benito González, “dejando a dicho su hermano en su buena opinión y fama, y sin ánimo de injuriarle”, según consta en la escritura que pasó aquel mismo día ante Joseph García Echaburu. Dos mese más adelante, el 1-VI-1763, “Juan Javier Dogan y Marín y su esposa Doña Isabel de Soria y Santa Cruz (sic) (31), solicitados por la prima de aquel Juana Agustina Marín y su marido el piamontés Antonio Alberti ,concurrieron a la Iglesia de la Concepción a fin de apadrinar al hijo primogénito de los Alberti, nacido 4 días antes, el 28 de mayo. El cura de esa vice parroquia Miguel Jerónimo López, procedió al bautismo del párvulo, mientras los padrinos le mantenían en brazos sobre la pila, de la cual salió cristianado con los nombres de Manuel Maximiliano. Cuarenta y siete años después, ese ahijado y sobrino de mis 6os abuelos, 31 En rigor a Doña Isabel le correspondían los siguientes apellidos; Soria y Rodríguez de Estela, Abascal o Setien, González Pacheco de la Serna Salazar, pues descendía del Alguacil Mayor Francisco González Pacheco y de su tercera esposa Antonia de la Serna Salazar, sus tatarabuelos maternos maternos. Sin embargo — vaya uno a saber por que —, en el acta bautismal de Manuel Alberti la madrina figura también con el apellido “Santa Cruz”, que era el de la segunda mujer del tatarabuelo González Pacheco: Juana Romero de Santa Cruz.

Los Antepasados

233


integraría la Primera Junta revolucionaria porteña y, desde 1810, en calidad de prócer, el presbítero Manuel Alberti tiene un lugar señalado en la historia argentina. Habitaba Juan Javier en una casa situada en la cuadra que iba del Hospital de los Betlemitas al Convento de Santo Domingo; la que lindaba por su frente, calle en medio, con las viviendas de Francisco Castañón y de Pablo Aoiz; por el Este tocaba con los fondos de la casa “de los tenderos de don Alonso García de Zúñiga”; y por el Norte con Domingo Pelliza, a cuya finca seguía la de Bartolomé Espinosa. Vale decir que la propiedad de Dogan — que heredaría su yerno “el bearnés” Pueyrredón — levantábase a mitad de cuadra de la actual calle Defensa, mirando al Naciente, entre las de México y Venezuela. En el padrón urbano de 1778 aparecen como moradores de tal casa; su dueño, Juan Dogan, su mujer Isabel de Soria y la hija de ambos María Dogan; además de sus 8 esclavos negros; María, viuda de 40 años; otra María, casada de 16; otra María, casada de 20; Luis, soltero de 20; Paula, niña de 11; y Joseph y Dionisio, criaturas de 8 y 7 meses respectivamente. Fuera de ese alojamiento familiar, poseía Dogan una casa de renta en el barrio del “Alto de San Pedro, en la otra banda de la zanja”; edificada en un terreno de 18 varas de frente y 70 de fondo, que hacía esquina; compuesta la casa de tienda y trastienda ,con puerta a la calle, zaguán, sala y otros aposentos interiores. Dicho inmueble se lo transfirió Juan Javier a su yerno Juan Martín de Pueyrredón y Labrucherie, en pago de 5.665 pesos y 3 medio reales, que éste le había prestado. La operación se realizó ante el Escribano Martín de Rocha, el 1-VIII-1771. En 1779 las hijas herederas de “la casa y sitio que quedó por muerte de Juan Martínez de Soria”; Isabel (dueña también de la parte que le vendió su hermano Miguel Felipe de Soria) y Margarita (que además de su parte poseía la cedida por su hermano Juan Miguel), representadas la primera por su marido Juan Javier Dogan, y la otra por Ramón Joseph de Almandoz, resolvieron sacar a remate judicial dicho condominio, cuyo habitáculo se levantaba en lugar “bastante cómodo y agradable por el terreno en que se halla construído”. La almoneda llevose a cabo el 26 de julio de aquel año, y la casa mortuoria del viejo Soria — otrora de Carlos Rodríguez de Estela — fue comprada por Juan Suárez en 1.102 pesos. Sin

234

Tomo VII


embargo luego se presentó en autos Juan Martín de Pueyrredón y Labrucherie, en nombre de su consorte Rita Dogan, a pedir que se la prefiriera a ella en la compra de la casa, por ser nieta del causante. El Juez, previo consentimiento de Juan Suárez, proveyó de conformidad. Y a las 3 y media de la tarde del 30-VII-1779, el Alguacil Mayor Miguel Mansilla ,puso en posesión de la vivienda y terreno de referencia al marido de Rita Dogan, ante el Escribano Martín de Rocha. Esa morada — que hoy se ubicaría en la calle México al 500 — lindaba, en aquel tiempo, por el costado Oeste, con casa y tahona de Sebastián Rodríguez (en el solar de este 4º abuelo de Estela Schindler, mi mujer, hogaño se levanta el edificio de la Biblioteca Nacional), y en 1791 doña Rita le transfirió el dominio de dicho inmueble a Francisco Buela, consorte de su tía Luisa Dogan Marín. El 7-IX-1781, Juan Javier Dogan — que frisaba en los 58 años de edad — sintióse morir. Mandó llamar a su presencia al Escribano Joseph García Echaburu, ante quien suscribió un poder a favor de su yerno, el “bearnés” Juan Martín de Pueyrredón, a fin de que extendiera oportunamente su testamento. Tres meses después, el 20 de diciembre, ante el mismo García Echaburu, Martín Pueyrredón (sic), albacea y apoderado de su suegro, dió cumplimiento a las instrucciones recibidas y otorgó la escritura de última voluntad del difunto. Manifestó que don Juan Javier había fallecido el 9 de septiembre anterior “de una enfermedad natural que Dios se ha servido de darle”, y que sus restos, amortajados con hábito seráfico, quedaron sepultados en la iglesia de San Francisco. Declaró que del matrimonio de Dogan con Isabel de Soria, celebrado en 1746, vivían, a la sazón, tres hijas; Rita Damasia, María Isabel y Angela (María de los Angeles). Dejó constancia que al casarse Isabel de Soria trajo una dote de 600 pesos en muebles, ropas y parte de la casa de sus padres, que luego se vendió; por lo que los demás bienes que aparecieran en su haber debían de considerarse como “gananciales y multiplicios”. Debía Dogan a “Domingo Belgrano Pérez” (padre del futuro General) 309 pesos, por saldo de una partida de loza que le tomó; y a Tomás Belaustegui 451 pesos, por mercaderías que éste le había entregado para vender. Era deudor de Dogan, Francisco Castañón, su vecino, por 65 pesos. La casa en que vivió y se fue el causante de este mundo, dió motivo a un pleito pendiente con el Tribunal Eclesiástico, cuyo litigio —

Los Antepasados

235


recomendó Dogan — debía transarse. Por último se instituyó por únicas y universales herederas a las 3 hijas sobrevivientes del finado. Cinco, en realidad, habían sido los vástagos del matrimonio Dogan-Soria, a saber: 1) Rita Damasia Dogan y Soria, bautizada en la Catedral metropolitana el 20-IV-1747, por el Canónigo Dr. Francisco Xavier Moraga, siendo su padrino de pila el Escribano José Gorordo. El 22-VI-1766 ella se casó en el mismo templo con el bearnés Juan Martín de Pueyrredón y Labrucherie. La descendencia de estos mis 5os abuelos se continúa en el apellido Pueyrredón. 2) Juan Carlos Dogan y Soria, baut. el 6-XI-1751. Murió en la infancia. 3) Pedro Vidal Dogan y Soria, baut. el 30-IV-1753. Falleció asimismo en tierna edad. 4) María de los Angeles o María Angela Estefanía Dogan y Soria, baut. el 4-VIII-1757. Dejó de existir soltera y octogenaria el 28VII-1837. 5) María Isabel Dogan y Soria, baut. el 16-IX-1750. Se casó en la Catedral porteña, el 3-VI-1783, con Andrés Larricq Rincón, “natural de Olorón, Reino de Navarra” (hijo de Pedro Larricq Rincón y de Dominica Labirigoyen). Andrés Larricq Rincón — que firmaba “Andrés del Rincón” — era bearnés, como su concuñado Pueyrredón, había nacido en los Bajos Pirineos franceses, y estaba avecindado en Buenos Aires ya en 1778 — según lo registra el Censo urbano de ese año. El 5-III-1785 Andrés hubo de venderle en 225 pesos una esclava negra, llamada Jacinta, a “Alfonso Sorraquín”, residente en Lima. (La escritura extendida en el registro de Pedro Nuñez, no pasó). Posteriormente el hombre hizo “compañía” (sociedad) con mi antepasado Juan Bautista Ituarte — su sobrino político — y con Francisco Mariano Orma — el marido de su hija adoptiva —, a fin de explotar “una tienda de efectos”, cuyo negocio manejaba Orma. Testó Andrés del Rincón el 7-VIII-1800, ante Mariano García Echaburu y, al día siguiente, produjóse su ingreso en la paz eterna. Tres años mas tarde, el 5-VII-1803, ante Inocencio Antonio Agrelo, la viuda María Isabel Dogan otorgó poder para testar a

236

Tomo VII


favor de dos sobrinos políticos suyos; Anselmo Sáenz Valiente y Juan Bautista Ituarte, y de su — diré — yerno postizo Francisco Mariano Orma. A los siete días de esto, fallecía la señora, y su cadáver era sepultado en el templo de Santo Domingo, con hábito de la orden mendicante por mortaja. El 16XII-1803, ante el mismo Agrelo, los Albaceas Sáenz Valiente y Orma hicieron protocolizar las últimas disposiciones de la finada, que si no tuvo descendencia efectiva, había adoptado, educándola como hija con su marido, a María de los Angeles del Rincón, esposa de Orma; y, además, había criado a dos niñas huérfanas; Regina de las Mercedes (de 7 años de edad, a la sazón) y María de los Angeles (de 5 años); a cada una de las cuales niñas legaba 2.000 pesos corrientes “para que les sirviera de dote cuando lleguen a edad competente en que puedan tomar libremente estado”. Pero mientras ambas permanecieran solteras, dichos Albaceas debían administrar esas sumas, colocándolas a réditos hipotecarios”. La causante dispuso que las dos huérfanas Regina de las Mercedes y María de los Angeles, quedaran bajo el cuidado y educación, respectivamente, de María de los Angeles del Rincón — mujer de Orma —, y de María Magdalena Pueyrredón de Ituarte — 4ª abuela de quien esto escribe —, “a quienes les pido y suplico encarecidamente las recivan en caridad y por amor de Dios”. También doña Isabel dejó varios legados; a su hermana María de los Angeles Dogan, 700 pesos; a José Pueyrredón, 1.000 pesos; a su sobrina nieta Victoria Ituarte — mi tatarabuela — 1.000 pesos; a su ahijada, Clara García, hija de Anastasio García y de Juliana Valdéz, 200 pesos; a Isabel Barragán, 100 pesos; etc, etc. El destino de dos de aquellas niñas prohijadas por Isabel Dogan de del Rincón fue el siguiente: A) María de los Angeles o Angeles del Rincón — “hija adoptiva del finado Andrés del Rincón y de María Isabel Dogan” — nació hacia 1780, y contrajo nupcias el 1-VI-1800 con Francisco Mariano Orma. Con posterioridad, el 8-III-1803, ante Inocencio Antonio Agrelo, se protocolizó la respectiva “Carta de Dote”, que representaba la suma de 6.259 pesos, en alhajas, muebles, ropas y demás elementos del ajuar doméstico.

Los Antepasados

237


Francisco Mariano Orma había visto la luz del mundo en 1777, en Cudón, lugar del Obispado de Santander; hijo de Joaquín Orma y de Manuela de Corona. A fines del siglo XVIII se estableció en Buenos Aires para dedicarse al comercio. A raíz de las invasiones inglesas actuó junto a Pueyrredón — sobrino carnal de la madre adoptiva de su mujer, estuvo en el combate de Perdriel y en las heroicas jornadas de la Reconquista, donde su mérito fue reconocido públicamente; y aunque se negara a ser gratificado después del triunfo, obtuvo de premio un magnífico escudo de oro. Cuando el 22-XI-1806 quedó definitivamente establecido el regimiento de Húsares, nuestro hombre revistó en dicha unidad con el grado de Alferez del 1er escuadrón que comandaba Mariano Renovales, por ausencia del jefe titular Juan Martín de Pueyrredón que, por esas fechas, hallábase en la Corte de Madrid como apoderado del Cabildo porteño. Poco mas tarde Orma — ya Teniente 2º — pasó a Montevideo. Peleó allí contra los invasores y permaneció en la vecina orilla hasta que el enemigo se retiró vencido del país. Los sucesos políticos subsiguientes — tanto locales como de España, y que desde Francia revolucionaban al mundo — suscitaron aquí, en un reducido grupo de patriotas, una serie de actividades clandestinas enderezadas a lograr, por de pronto, la autonomía rioplatense mediante la conquista del poder. “Una sociedad secreta — afirma Mitre — era el foco invisible de ese movimiento ... reuníase unas veces en la fábrica de Vieytes o en la quinta de Orma; pero más frecuentemente en la de Rodríguez Peña, que era el nervio de esta asociación”. En efecto, Francisco Mariano Orma poseyó un vasto terreno que abarcaba 36 cuadras cuadradas de superficie, del otro lado del Riachuelo, en la futura Barracas del Sur; que había comprado a Fermín Aoiz y a Victorio García de Zúñiga. La propiedad se ubicaba cruzando el Riachuelo, a 800 varas de distancia, a mano derecha, del Puente Gálvez; vale decir, hoy en plena ciudad de Avellaneda. El 22-V-1810 Francisco Mariano Orma concurrió al Cabildo abierto memorable. Reprodujo ahí el voto de French, su camarada en el cuerpo de Húsares, quien, poco antes, había

238

Tomo VII


adherido al voto del Comandante de Patricios Cornelio Saavedra. En 1812, descubierta y terriblemente reprimida la conspiración de Alzaga, Orma, con otros españoles europeos adictos a la revolución de los criollos, solicitó al gobierno le concediera el “título de ciudadano americano del estado de las Provincias Unidas del Río de la Plata”; naturalización que resolvió favorablemente el Primer Triunvirato, “en virtud de su distinguido mérito, patriotismo y adhesión al sistema liberal que han adoptado los pueblos”. María de los Angeles del Rincón debió de morir en esos tiempos, ya que poco después — caprichos del destino — Orma se casaba con María de la Encarnación Andonaegui (hija de José de Andonaegui y de Catalina Herrera), reciente viuda de Francisco Valdepares Donlebum, ex funcionario del Tribunal de Cuentas dejado cesante por la revolución, que se conjuró con Alzaga para voltear del gobierno a los amigos de Orma, quienes ejecutaron a Valdepares en la Plaza Mayor. Doña María de la Encarnación no tenía descendientes, ni los hubo con su nuevo marido; en cambio éste, con María de los Angeles Rincón había procreado a los siguientes hijos legítimos; Fermín, que casaría con María Rodríguez (padres del Coronel Adolfo Orma); Manuel, que casó con Mercedes Garmendia (padres del Coronel León Orma); y Rufina ,que contrajo nupcias con Tomás Rebollo. Añado que Francisco Mariano Orma fue ascendido a Capitán de un escuadrón cívico de milicias en 1816 y, en 1817, alcanzó los entorchados de Teniente Coronel de Caballería de línea. En la posterior evolución política argentina don Francisco Mariano — como tantos otros correligionarios suyos — de pueyrredonista llegó a simpatizar con el partido federal. Empero, durante la administración de Rosas — no obstante ser tío político de Felipe Arana — Orma fue calificado de “lomo negro” por los parciales del Restaurador, y tuvo que emigrar a Montevideo. Allí, en la ciudad del Cerro, falleció el 1-X-1841. B) María o María de los Angeles, huérfana recogida desde niña por Isabel Dogan (presunta hija natural de Juan Martín de Pueyrredón, a juicio del genealogista Carlos Calvo), al ser mas tarde educada por Magdalena Pueyrredón de Ituarte (mi 4ª abuela), adoptó el apellido Pueyrredón. Nació la niña

Los Antepasados

239


en Buenos Aires por 1798 (cuando don Juan Martín hallábase en Europa), y el 13-III-1815, “María Pueyrredón” (sic) se casó en la Catedral porteña con “Antonino Antonino, hijo legítimo de Santiago y de Rosa Antonino”. Fueron testigos de la boda “Don Juan Martín de Pueyrredón (a punto de matrimoniarse él con Mariquita Tellechea) y doña Manuela Agustina Garaño”. Era Antonino Antonini o Antonino, un revolucionario de la primera hora. El 25-V-1810, muchacho de 20 años, estampó su firma en el segundo cuadernillo de la petición de “los vecinos, comandantes y oficiales de los cuerpos voluntarios”, que reclamaron al Cabildo el nombramiento de una nueva Junta gubernativa, presidida por Cornelio Saavedra, con 6 vocales y 2 secretarios patriotas. Antonino había nacido entre 1789 y 1792 en Italia, o acaso en Cádiz, donde parece se casaron sus padres, los piamonteses Santiago Antonini y Rosa Tagliafico, antes de atravesar el mar para establecerse en la capital del virreinato rioplatense, a cuyo puerto arribaron el 1-VIII-1792. Santiago Antonini fue un personaje histórico muy interesante, merecedor de un estudio detenido y a fondo. (Caillet Bois, Héctor Quesada, Carlos Roberts, Enrique Udaondo y Vicente Cutolo, se han ocupado de él). Nació en Saluzzo, en los dominios del entonces Rey de Cerdeña. En Buenos Aires ejerció el oficio de relojero, con vivienda y taller “en la esquina tras de Santo Domingo”. El año 1795, por orden del Alcalde Martín de Alzaga, lo sometieron al tormento de cordeles en el potro, sindicado como conspirador, junto con varios residentes franceses que “hacían sus merendonas brindando por la libertad”. La quinta de Lorea, la fábrica de pastillas del Conde de Liniers y la casa del panadero Luis Dumont, eran los lugares de cita de esos extranjeros peligrosos — según delación de Pedro, un negro esclavo. Cuando en mal hora lo detuvieron al relojero jacobino, el Alguacil Olaso, encontró entre las sábanas de su cama un papelito escrito que decía “Viva la Livertad”. Antonini soportó con tremenda entereza la tortura de las sogas y la púa de acero introducida en las uñas y la carne de sus dedos. Finalmente, sin comprometer a sus compinches, el reo quedó

240

Tomo VII


libre, pero lleno de odio contra Alzaga, a quien le deseaba la “guiyotina”, y contra el régimen español, del cual dicho Alcalde era fiel exponente. Ocurrida la primera invasión inglesa, Santiago Antonini le ofrece al Cabildo, el 15-IX-1806, “constituir un cuerpo con los artistas (artesanos) franceses, italianos y malteses”, para defender la ciudad. El Comandante Liniers desaprueba la idea, aunque “los franceses e italianos le merecen particular aprecio y juzga mas propio se agreguen a los cuerpos que están formados”. Sin embargo Liniers — que conocía al oferente desde aquellos yantares conspirativos en la fábrica de pastillas de su hermano el Conde Luis — en premio de la actuación de Antonini durante la Reconquista, le nombra “Comisario General del Ejército de Voluntarios”, secundado por el francés Carlos de Sauly. Un año mas tarde, el 22-XI-1807, parte nuestro Comisario para América del Norte, enviado por Liniers a comprar fusiles. En su “Diario” de viaje — depositado hoy en el Museo de Luján — Santiago Antonini relata las peripecias de su gira; como, el 8-I-1808, en Montevideo, embarcado en el bergantín norteamericano “Mildret” cumple su primera etapa, que termina en Filadelfia, sede entonces del gobierno federal. De ahí, ese “tipo ilustrado y astuto, hechura de Liniers” — las calificaciones pertenecen al Marqués de Casa Irujo, representante español en Río de Janeiro —, en vez de adquirir pertrechos guerreros se dirije a Nueva York, y luego se hace a la vela rumbo a España; pero el barco que lo conduce es atacado y apresado por un corsario británico, que lo lleva a Plymouth; en cuyo puerto militar dos miembros del Tribunal de Presas, el Coronel Doyle y el Teniente Coronel Carrol, que habían participado en las invasiones a Buenos Aires, reconocen a Antonini. Ambos jefes, en mérito a que el italiano “ha sido particularmente atento y amable con los ingleses enfermos y heridos en Sud América”, lo ponen en libertad y le permiten ir a Londres. En apariencia, el maestro relojero de Buenos Aires, resultaba un comisionado del Virrey para comprar armas, pero — según el Coronel Doyle le escribió al General Stewart —, “el objeto del viaje de este hombre a Europa ha sido, decididamente, proponer a Francia separar a Sud América de España”.

Los Antepasados

241


Así las cosas, Antonini, desde Inglaterra, zarpa a bordo del “John Paris” hacia la Coruña, con cartas destinadas a la Junta Central. Salvados muchos contratiempos, llega el personaje a las costas gallegas, y se encamina a Madrid, pese a que la Junta Central sesionaba en Aranjuez. Adueñados los franceses de la capital del reino, remiten a Antonini a Francia. Posteriormente, se 1810 a 1814, el antiguo jacobino bonaerense emprende un misterioso viaje a Nueva York y a Filadelfia, como agente secreto de Napoleón, a fin de trabajar por la independencia de las colonias hispanoamericanas. Fernando de Onis, diplomático de España ante el gobierno republicano de Madison, le informaba al Virrey Cisneros que “Santiago Antonio, que habla con entusiasmo del gran Napoleón y pésimamente de la Rl. familia de Borbón”, se había embarcado allá en la goleta “Tilsit”, de la que trasladó al pailebote americano “Fly”, cuyo velero capturó en alta mar el navío de guerra inglés “Atlanta”, para obligarlo a ir a las Bermudas. En 1814, el inquieto aventurero ya no maquinaba los puntuales tictacs de otrora, sino vastas conspiraciones políticas; desde luego en París, y Bayona, Orthez, Pau, Targes (aquí visitó al bearnés Pablo Maillos, veterano Mayor de los Húsares de Pueyrredón en Buenos Aires); prolongando su gira por Roma, Napoles y Túnez, donde su urdimbre subversiva resulta difícil de rastrear. Tales son los datos conocidos del interesante suegro de María de los Angeles Pueyrredón. Mitre refiere — en su Historia de Belgrano — que en 1812, en Buenos Aires, el día de la ejecución de Alzaga. “al pie de la horca en que fue suspendido su cadáver, un hombre abriéndose paso por entre la apiñada multitud, llegó desalado hasta el pie del suplicio, abrazó con delirio el sangriento madero, lo cubrió de besos, volviendo de vez en cuando hacia el pueblo su rostro cubierto de lágrimas en que se dibujaba un gozo intenso, y derramaba al mismo tiempo en torno suyo monedas de plata a manos llenas. Este hombre era un francés, a quien Alzaga había dado tormento en 1795”. Héctor Quesada y Juan Canter suponen que el inesperado protagonista de tan macabro espectáculo fue Santiago Antonini. Pero este ambulaba en 1812 por norteamérica, comprometido en sigilosas conjuras. En consecuencia, el rencoroso delirante de la escena patibularia,

242

Tomo VII


recordada por Mitre, tiene que ser Antonino Antonini, el hijo del torturado relojero Santiago; el mismo que tres años mas tarde sellaba su unión nupcial con María de los Angeles Pueyrredón, sospechada hija ilegítima de uno de los triunviros que ordenaron la ejecución de Alzaga, y que apadrinaría las esponsales de ella con Antonini. Por los demás, el 7-I-1819, “en la ciudad de Buenos Aires Capital y Corte de las Provincias de Sud América” (sic), compareció “Antonio Antonino”, ante el Escribano Marcos Leonardo Agrelo, y manifestó que su madre “Rosa Tallafico”, estaba habitando desde hacía tiempo en “la población de San José de Flores”, en una casa que el otorgante levantó en terreno de su propiedad, de 17 y 1/2 varas de frente al Sud y 70 de fondo al Norte, “que compró con dineros de su esposa María de los Angeles Rincón (sic), que la misma trajo al matrimonio”. Los esposos Antonini-Pueyrredón pasaron a mejor vida; “María Antonini” (sic) de 60 años de edad, natural de Buenos Aires, murió el día de ayer”, según reza la licencia para sepultar su cadáver dada el 18-IV-1863, cuyo testimonio firmó el cura de San Nicolás de Bari, Eduardo O’Gorman; y su consorte Antonino, el 11-III-1865. Ellos habían procreado estos hijos: a) Carolina Antonini Pueyrredón, n. el 11-IX-1824 y baut. de dos días en la parroquia de la Catedral como “hija legítima de Antonino Antonino y de María de los Angeles Pueyrredón”. Fue su padrino José Zenón Videla. El 17-III1855, Carolina se casó con Emilio de Irigoyen Sala, baut. el 3-XII-1823 (hijo de Manuel Mariano de Irigoyen Calderón y de Ana de Sala Echaurri - ver el apellido de la Quintana). En 1887 ella era viuda y madre de: a1) Matilde Ana de Irigoyen Antonini, baut. el 10-I-1856; fall. el 7-IX-1908. Se casó con Enrique Becher Muller, con el que hubo en 1882 a Emilio Becher Irigoyen, periodista y finísimo escritor que murió en 1921. a2) Carolina María de Irigoyen Antonini, n. el 23-I-1859; fall. el 27-II-1888. Casó con Alejandro Halbach Bolaños. Hubieron por hija solo a Elisa Halbach Irigoyen, n. en 1884, que murió soltera.

Los Antepasados

243


b) Santiago Antonini Pueyrredón, n. en 1829. Se casó con Octavia Rodríguez, n. en 1840. Fallecieron; él, el 22-X1864, y ella el 2-I-1867. Procrearon estos hijos: b1) Santiago Antonini Rodríguez, soltero y vecino de Bs. As. b2) Emilio o Anacleto Emilio Antonini Rodríguez, n. el 17-IV-1851 en Bs. As. y vecino de Ensenada en 1887. c) Clementina del Corazón de Jesús Antonini Pueyrredón, n. el 6-I-1836 y baut. en la iglesia de Monserrat el 2 de marzo siguiente como “hija legítima de Antonino Antonini y de María de los Angeles Pueyrredón”, siendo padrino de ella Hermenegildo Gómez. Murió soltera. d) María Dominga Antonini Pueyrredón, n. el 4-VIII-1839 y baut. en la iglesia de Monserrat el 6-II-1841, como “hija legítima de Antonino Antonini y de María de los Angeles Pueyrredón” bajo el padrinazgo de Pedro La Lama y Agueda Antonino. Casó María Dominga con Eugenio Blanco, n. en 1826. Falleció ella viuda el 2-VI1892 de “congestión pulmonar”. Estos resultaron sus hijos: d1) María de Jesús Blanco Antonini, n. el 14-I-1866 y baut. el 21 de junio de ese año en la iglesia de San Miguel, siendo sus padrinos José Eulogio Blanco y Carolina Antonini de Irigoyen. María de Jesús se casó con José Melián y Martí, con quien dejó descendencia. d2) Carlos Lino del Corazón de Jesús Blanco Antonini, n. el 23-IX-1869 y baut. en la iglesia de San Miguel el 14-I-1870, ante los padrinos Vicente Corvalán y Carmen Blanco de Granada, esposa del Coronel Nicolás Granada. d3) Eugenio Rómulo Blanco Antonini, n. el 6-VII-1871 y baut. 3 días después en la iglesia de San Miguel. Fueron sus padrinos Pedro Blanco y Juana Guerra. Tres décadas mas tarde Eugenio Rómulo contrajo nupcias con una señora de Colman, en la que hubo a Eugenio Blanco Colman, fallecido soltero hacia 1972.

244

Tomo VII


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Apolant, Juan Alejandro; Génesis de la familia Uruguaya. Montevideo, 1966. Archivos General de la Nación y de los Tribunales de la Capital Federal. Archivo parroquiales de las Iglesias Nuestra Señora de La Merced y de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires. Azarola Gil, Luis Enrique; Los orígenes de Montevideo; 1607-1749. Bs. As,.1933. Documentos para la Historia Argentina; Padrones de la Ciudad y Campaña de Buenos Aires (1726-1810). Tomo X, año 1955; y Padrón de la Ciudad de Buenos Aires; (1778). Tomo XI, año 1919. Facultad de Filosofía y Letras. Molina, Raúl A.; Padrón histórico de vecinos, estantes y habitantes de Buenos Aires en los siglos XVI y XVII. Inédito.

Los Antepasados

245


246

Tomo VII


Los Antepasados

247


FERNANDEZ DE CORDOBA La esclarecida Casa de Fernández de Córdoba tomó su nombre de la ciudad andaluza homónima conquistada a los moros por algunos vástagos de su linaje, entre otros esforzados caballeros cristianos. Las armas primordiales de la estirpe pintan en campo de oro tres fajas de gules; y su genealogía — según los autores clásicos que citan los hermanos García Carraffa en su monumental Enciclopedia — comienza con: I — VASCO FERNANDEZ DE TEMEZ, Ricohombre gallego, Señor de Temez y de Chantada, en Galicia, durante la segunda mitad del siglo XII; hijo de Fernando Bermúdez de Trava — descendiente de la antiquísima Casa feudal de los Condes de Trava y Trastamara — y de Urraca Fernández de Temez, Señora de Temez y de Chantada; nieto paterno del Conde Bermudo o Veremundo Pérez de Trava y de Urraca Enríquez, hermana mayor de Alfonso Enríquez, primer Rey de Portugal. Vasco Fernández de Temez había contraído matrimonio con Mayor Nuñez (hija del Conde Nuño Pérez, Ricohombre y Señor de Monterroso en Galicia). Su hijo resultó: II — MUÑO o NUÑO FERNANDEZ, Ricohombre galaico, Señor de Temez y de Chantada, conquistador de las ciudades de Córdoba (1236) y de Sevilla (1248), bajo las banderas del Rey San Fernando. Casó con Elvira Fernández de Castro. Son los padres de: 1) Vasco Muñoz, Señor de Temez y de Chantada, heredero de la Casa paterna en Galicia. 2) Fernando Muñoz de Temez, antepasado directo de los Fernández de Córdoba, conquistador de la ciudad de la mezquita famosa y 1er Señor de Córdoba. Casó con Leonor

248

Tomo VII


Muñoz, llamada doña Ona. Sexto nieto de estos cónyuges fue Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515), 1er Duque de Sessa y de Terranova, célebre general que, en su tiempo, revolucionó las prácticas de la guerra, y de quien Cervantes dijo en el Quijote que “por sus muchas y grandes hazañas mereció ser llamado de todo el mundo el Gran Capitán, renombre famoso y claro y dél solo merecido”. Una de las ramas menores del robusto tronco de los Fernández de Córdoba, establecióse en Sevilla. De ella trae su origen: I — BERNABE FERNANDEZ DE CORDOBA, el cual nació en la segunda mitad del siglo XVI. En Sevilla se desempeñó como “Jurado”, vale decir encargado por el Ayuntamiento de abastecer de víveres a la ciudad. Contrajo nupcias a orillas del Guadalquivir con María de la Paz y la hizo madre de: II — BERNARDO DE LA TRINIDAD FERNANDEZ DE CORDOBA Y DE LA PAZ, nacido y bautizado en Sevilla, en la parroquia de San Pedro, el 31-V-1581. Fue Alcalde ordinario de Coria. Se desposó con Luisa de Cobo y Torres (hija de Blas de Cobo y de María Torres). Su hijo resultó: III — BLAS FERNANDEZ DE CORDOBA Y COBO, que vió la luz en Sevilla. Fue marido de la sevillana Justa Espinosa de los Monteros (hija de Miguel Espinosa de los Monteros y de Luisa de Loayza y Cortes, nativos de Trujillo, Extremadura; hermana doña Luisa, de Fray Gerónimo de Loayza Cortés, 1er Arzobispo de Lima y fundador de la Universidad de San Marcos; y de Fray García de Loayza, Arzobispo de Sevilla y uno de los confesores de Carlos V). Don Blas y doña Justa son los padres de: 1) Fernando Fernández de Córdoba Espinosa de los Monteros, que sigue en IV. 2) Manuel Fernández de Córdoba Espinosa de los Monteros. Este Manuel (según el genealogista Carlos Calvo) — nativo o venido a Lima —, casó en Salta con Luisa Arias Velázquez, en la que hubo a:

Los Antepasados

249


A) Matilde Fernández de Córdoba Arias, esposa de Francisco Gerónimo Díaz Zambrano. Con sucesión. 3) Blas Ponce de Córdoba (el nombre hace que lo presuma hijo de Blas Fernández de Córdoba). Desde 1648 era encomendero de “Sumalasco”. (Sin duda “Sumalao”, en Salta, donde mas tarde los Córdoba de esta familia fueron propietarios). En 1665 un indio en dicha encomienda, Juan Campo, caminó “más de sien leguas”, hasta Santiago del Estero, a fin de presentar sus quejas al Lugarteniente y Justicia Mayor de la ciudad, Diego de Trejo, porque “Blas Ponse de Córdova no nos asiste ni hase vecindad, como tiene obligación, y está en el valle de Catamarca, de donde a nombrado distintos administradores y todos nos han hecho muchos agravios”. Catorce años atrás, en 1651, para evitar “la disipación de la gente del dicho nuestro pueblo”, el Justicia Mayor de Santiago del Estero, Capitán Sancho Paz de Figueroa, depuso a los malos administradores de “Sumalasco”, y nombró al Capitán Jacinto de Córdoba, “hermano del dicho nuestro encomendero” — como decía el indio Juan Campo. 4) Jacinto de Córdoba — hermano de Blas — fue excelente administrador de la encomienda de “Sumalasco”, por lo que el referido indio Juan Campo le pidió al Gobernador del Tucumán Alonso de Mercado y Villacorta desechara como nuevo administrador al Alferez Juan de Miranda, Alcalde provincial de Santiago, de “áspera y cruel condisión”. El Gobernador en conscuencia, admitió el recurso de amparo y ordenó no innovar, en la encomienda, por decreto firmado en Esteco, el 8-V-1665. (Revista del Archivo de Santiago del Estero, Nº 10, año 1926). Acaso hijo de Jacinto fuera: A) Félix de Córdoba, casado con Lorenza Arias Mansilla, padres entre otros hijos de: a) Jacinto de Córdoba Arias Mansilla, que casó en Salta en mayo de 1703 con Juana Díaz Zambrano, hija natural del Capitán Melchor Díaz Zambrano. b) Miguel de Córdoba Arias Mansilla. IV — FERNANDO FERNANDEZ DE CORDOBA ESPINOSA DE LOS MONTEROS, nació (según Calvo), en Lima, donde se habían radicado sus padres sevillanos. Lazcano Colodrero en Linajes de la Gobernación del Tucumán, apunta (conforme a los

250

Tomo VII


datos que le proporcionó el investigador Carlos Luque Colombres), que “el Maestre de Campo Fernando de Córdoba” era natural de Sevilla. De ahí, sin duda, pasó al Perú y luego al Tucumán, durante la primera mitad del siglo XVII. En cualquier caso, el referido personaje se radicó en Salta, donde fue Maestre de Campo, Regidor y Teniente de Gobernador (designado en este último cargo, en 1662, por el Gobernador Lucas de Figueroa y Mendoza; y de 1663 a 1664, durante la administración de Pedro de Montoya). Con el Gobernador Angel Peredo, mi antepasado hizo una entrada general al Chaco. Al tomar posesión a nombre del Rey de “las Provincias del Río Dorado”, los expedicionarios levantaron el acta respectiva el 14-VIII-1673; en ella estampó su firma Fernando de Córdoba. Con posterioridad — y no obstante poseer en el valle de Lerma una estancia llamada “Nuestra Señora de las Nieves” — don Fernando se avecindó en Córdoba. En esta jurisdicción comechingona tuvo encomiendas y se desempeñó como Tesorero de la Santa Cruzada. Allá se lo llevó la muerte a mediados de abril de 1717. Habíase casado en Salta con María Isidora de Ubierna Frías Sandoval, hija de Antonio de Ubierna Frías Sandoval, Teniente de Gobernador, Justicia Mayor y Capitán a guerra de Salta en 1643, y de su mujer Francisca de Medina Pomar y Zurita, casados en Salta el 13-III-1642. Era Antonio de Ubierna hijo de Francisco de Frías Sandoval y de María de Ubierna; nieto paterno de Francisco de Frías Sandoval y Diez Temiño y de su 2ª esposa Catalina Gil. Ver los linajes de Frías Sandoval y de la Cámara). Fallecida María Isidora de Ubierna, pasó Fernando Fernández de Córdoba a 2as nupcias, en diciembre de 1700, con Catalina del Cueto y Toranzos, viuda del Maestre de Campo Luis de Figueroa y Mendoza, la cual no le dió posteridad. Hijos de su primer enlace fueron: 1) Juan de Córdoba y Ubierna — mi antepasado — que sigue en V. 2) Andrés de Córdoba y Ubierna, Maestre de Campo, encomendero y Alcalde de Salta en 1682. Casó ahí el 13-IV-1693 con Catalina de Pedroso Sierra (hija de Luis de Pedroso y Sierra y de Teodora Palavecino Martínez de Pastrana). Viuda de Andrés de Córdoba,

Los Antepasados

251


Catalina pasó a 2as nupcias en 1699, con el Teniente Pedro de Artieda, n. en Bs. As. (hijo del Capitán Pedro de Artieda y de Ana de Aspitía, ya difuntos). Hijos del 1er matrimonio de Catalina resultaron: A) Catalina de Córdoba y Pedroso Sierra. B) María de Córdoba y Pedroso Sierra, que se casó con el Maestre de Campo José Ignacio de Torres Gaete (hijo del Capitán Pascual de Torres Salazar Rodríguez de las Varillas y de Francisca de Gaete Izarra y Hurtado de Mendoza Medrano). Para su casamiento María de Córdoba fue dotada por su madre con 7.500 pesos — que incluían el valor de la estancia “Las Nieves” que fuera del abuelo paterno, y las casas de su morada frente a la Iglesia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Salta. En 1726, ante el Escribano López de Fuenteseca, doña María, en vida de su marido, vendió unas tierras al Maestro Joseph del Castillo Herrera. Y el 13-XI-1738, aquella, ya viuda, otorgó poder para testar a favor de su madre Catalina de Pedroso Sierra y del Capitán Pascual Ruiz de Gauna, su tío político. Fallecida la causante, dichos apoderados extendieron el respectivo testamento, el 18-IV-1740, ante el Escribano Félix Páez de Hermosilla. La sucesión de los esposos Torres GaeteFernández de Córdoba se consigna en el apellido Torres Salazar; así como ahí trato los antecedentes genealógicos del marido y su muerte a manos de los indios mocovíes en 1735. C) Antonio de Córdoba, a quien lo presumo hermano de María. Casó con Juana Hidalgo (según partida que yo ví), con la que hubo por lo menos dos vástagos: a) Juan Tomás de Córdoba Hidalgo, bautizado en Salta el 26IX-1748. b) Juan Antonio de Córdoba Hidalgo. 3) Gabriela de Córdoba y Ubierna, monja catalina, fallecida en Córdoba del Tucumán. 4) Felipe de Córdoba y Ubierna, que — me escribió Carlos Gregorio Romero Sosa — “firmaba Felipe de Córdoba y Espinosa. Fue clérigo — sigue Romero — y está sepultado en el templo de la Compañía, en Córdoba. Era misántropo y tímido; un típico caso de psicastenia. Versificaba bien y solo se conoce de su producción un Romance al que titula “Endechas”, dedicado al

252

Tomo VII


Conde de la Monclova. Lo escribió en Lima, donde estudiaba en el colegio Martiniano. Yo encontré este romance en un incunable americano que era de la biblioteca de Juan María Gutiérrez. A raíz de ese hallazgo, contando con la colaboración notable de Luque Colombres, pude ahondar en el estudio de la genealogía de toda la familia de Fernández de Córdoba, que me precio en conocer bien”. 5) José de Córdoba y Ubierna, Capitán. Contrajo nupcias con Blanca de Figueroa y Mendoza (hija del Sargento Mayor Luis de Figueroa y Mendoza y de Catalina Gutiérrez de Toranzos, casados en Córdoba el 6-I-1661; n.p. del Maese de Campo, encomendero de Collagasta y Gobernador del Tucumán, Lucas de Figueroa y Mendoza, n. en Santiago de Chile, y de su mujer Andrea de Andrada Sandoval; n.m. del Sargento Mayor Manuel Gutiérrez de Toranzo y de Blanca Pinelo y Matos; bisn.p. del hidalgo trasandino Alvaro de Figueroa y Mendoza y de María Montes de Oca Grimaldo; tatn. de Alvaro de Mendoza y Figueroa, encomendero y Corregidor de Osorno, en Chile, y de María Garcés Bobadilla; chozna de Francisco de Figueroa y Villalobos, n. en 1523 en Cáceres, Extremadura, que pasó “al Reyno de Chile” en 1543, donde fue encomendero y Regidor y de su esposa Inés de Carvajal y Cimbrón; hija ésta del General Alvaro de Mendoza y de Inés de Grijalba, n. en Mérida. Por su parte, Francisco de Figueroa Villalobos era hijo de Hernando de Robles y de Catalina Gutiérrez, y hermano segundón de Hernando de Robles ,de quien heredó un mayorazgo en Cáceres y otro en Torre de Argos). El matrimonio Córdoba-Figueroa y Mendoza hubo los siguientes hijos: A) Lucas de Córdoba y Figueroa Mendoza, que nació en Salta y se radicó en San Miguel de Tucumán, donde fue Capitán y Mayordomo de la Iglesia Matriz de la ciudad. Casó en 1as nupcias con Julia Artaza, sin procrear sucesión. Luego contrajo enlace el 17-VIII-1743 con María Josefa Gutiérrez Pérez Palavecino (hija de Francisco Gutiérrez, Maestre de Campo y Alferez Real en Tucumán, y de Magdalena Pérez Palavecino y Aragón; hija ésta del Maestre de Campo Juan Tomás Pérez Palavecino y de Josefa de Aragón). Con su última consorte don Lucas hubo estos hijos:

Los Antepasados

253


a) Justo Pastor Córdoba y Gutiérrez, nacido en Salta, Maestre de Campo y Encomendero. Casó con Pascuala Arias Velázquez (hija de José Arias Velázquez Ratero y de Teresa Vidaurre Olmos de Aguilera. Entre sus hijos anoto a: a1) María Isidora Córdoba Arias, que casó en Salta el 7XII-1787 con el Escribano Marcelino Miguel de Silva, nativo de Buenos Aires (hijo de Francisco de Silva y de Bernarda Tadea Delgado). El Escribano Silva era viudo de la salteña María de Castro Arias. De su matrimonio con María Isidora Córdoba nacieron; Martina Silva y Córdoba, la “Capitana” del ejército de Belgrano, cuyos restos descansan en el “Panteón de las Glorias del Norte”, en la Catedral salteña. Estuvo casada con José de Gurruchaga y Fernández Aguirre, con quien prolongó descendencia. Otro hijo de aquel matrimonio fue; Antonio Cipriano Silva y Córdoba, bautizado en Salta en 1795. a2) Manuela Córdoba Arias, bautizada el 10-IV-1773. a3) Josefa Patricia Córdoba Arias, bautizada el 10-IV1774, que casó con Miguel Lesser del Castillo, hijo de Pablo Lesser quien testó en 1830 en Salta, ante el Escribano Valda, y dijo ser “natural de Zinal, República de Génova” (sic) — por Ginebra; Lesser era suizo, no “geneise” — y de la salteña Manuela del Castillo y Torres. Aquellos fueron padres de Micaela Lesser, casada con Manuel Outes, con sucesión. a4) Carlos María Córdoba Arias, el cual casó, en San Carlos del Valle Calchaquí, con Teresa Saldaña. Allí dejó hijos. b) María Josefa Córdoba y Gutiérrez. Casó con Juan Antonio Araoz de La Madrid (hijo de Miguel Araoz Echaves y de Catalina Sánchez de Madrid y Villafañe). Con sucesión numerosa. Padres, entre otros hijos, del caudillo tucumano Bernabé Araoz, “Presidente de la República de Tucumán”, nacido en 1782 y fusilado en Trancas en 1824; bisabuelos del conocido médico y publicista Dr. Gregorio Araoz Alfaro (1870-1955); y tatarabuelos de mi distinguido

254

Tomo VII


amigo el Dr. Ernesto M. Araoz Fleming, Gobernador de Salta (1941-43). c) María Ignacia Córdoba y Gutiérrez, que casó con José Ignacio Colombres y Thamés, bautizado el 9-II-1749 en Llanes, Obispado de Oviedo, Reino de León, quien se radicó en la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde, el 19-III-1775, contrajo su matrimonio. De dicho matrimonio vienen todos los Colombres argentinos; desde Monseñor José Eusebio Colombres, Diputado al Congreso de Tucumán en 1816, Obispo electo de Salta y precursor de nuestra industria azucarera en el norte; hasta el Dr. Vicente Gallo Colombres, Ministro Nacional, Legislador y Rector de la Universidad de Buenos Aires; y el historiador y genealogista contemporáneo Carlos Luque Colombres. d) Bernabé Córdoba y Gutiérrez, nacido en Salta; Sargento Mayor y Alcalde de 2º voto. Con su esposa N.N. prolongó sucesión en Catamarca. “Proviene de ese tronco el historiador franciscano Fray Antonio de Santa Clara Córdoba” (1880-1954) — me ilustra Romero Sosa. e) Pedro Nolasco Córdoba y Gutiérrez, Comandante de milicias y Alcalde en Tucumán. Casó allí con Manuela Thamés Sánchez de Madrid Villafañe (hermana del canónigo José Ignacio Thamés, Diputado al Congreso de Tucumán en 1816). Hubieron dichos cónyuges numerosa descendencia. Son los abuelos del político unitario y diputado nacional Nabor Córdoba Helguera; padre, éste, del Gobernador de Tucumán y Senador Nacional Lucas Córdoba y Luna (1841-1913), con conocida posteridad. f) Petrona Córdoba y Gutiérrez, casada con Juan José Sosa. Hubo sucesión. B) María Ignacia de Córdoba y Figueroa Mendoza, a quien su prima hermana Sor María de Jesús Córdoba Ruiz de Llanos, monja catalina, dejó, por testamento del 12-I-1713, las dos terceras partes de sus bienes, a repartirlos con los hermanos de la religiosa testadora. C) Gabriel Fernando de Córdoba y Figueroa Mendoza, vecino de Salta, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada y Alcalde de Hermandad. Casó primero en Córdoba con Antonia de

Los Antepasados

255


Figueroa, y en 2as nupcias, en Tucumán, con Luisa de Araoz y del Campo. Estos resultaron sus hijos: a) Manuel Córdoba Figueroa, casado en Salta con Benedicta Aguirre. b) Fernando Córdoba Figueroa, que casó en San Carlos de Calchaquí con Manuela Sosa Lisperguer Frías. Con sucesión. c) Magdalena Córdoba Figueroa, fallecida niña. d) José Mariano Córdoba Araoz. Fraile mercedario. e) Antonia Rosa Córdoba Araoz, que casó en Jujuy en 1749 con Pedro de Carbajal Martiarena del Barranco. Son los padres de Petrona Isola de Carbajal Córdoba, casada con el Coronel Fidel Ignacio de la Corte y Peña — 3os abuelos, estos, del publicista Carlos G. Romero Sosa, proporcionador de la presente filiación. f) Manuel Ubaldo Córdoba Araoz, Alcalde de Salta, el cual casó dos veces; 1º con María de Melo y Cabrera, y mas tarde con María Luisa del Sueldo Lisperguer Aguirre. Con esta señora Manuel Ubaldo hubo, entre otros hijos, a Juana Paula Córdoba del Sueldo, que con su consorte el Coronel José Francisco del Carrillo resultan tatarabuelos de Romero Sosa. g) Felipe, Eustaquio, Josefa y Casilda Córdoba Araoz, todos fallecidos en la niñez. 6) Cristóbal, 7) Fernando y 8) Francisco de Córdoba y Ubierna, los tres jesuitas profesos. V — JUAN DE CORDOBA Y UBIERNA — mi antepasado — se casó el 29-V-1692 con María Josefa Laurencia Ruiz de Llanos (hija del Maestre de Campo Alonso Ruiz de Llanos y de Juana Josefa de Albarracín y Funes — ver los apellidos Ruiz de Llanos y Funes). Fue Juan de Córdoba Maestre de Campo, “vecino del valle de Lerma”, y en 1694 solicitó al Consejo de Indias la confirmación de la encomienda de “Tilián”, que antes le fuera concedida por el Gobernador Tomás Félix de Argandoña (16861691). Tal feudo indígena, a orillas del río Tilián, en el actual departamento salteño de Cerrillos, comprendía, entre otras, a las estancias “Las Garzas”, “Calvimonte”, “Sumalau” y a la capilla “del Señor de Vilque”.

256

Tomo VII


Diecisiete años mas tarde aún vivía el ecomendero. El 20-VII1711 su esposa María Josefa Ruiz de Llanos, “estando enferma en cama”, otorgó, ante el Alcalde Bernabé Saravia — sobrino político suyo — poder para testar en favor de su marido el Maese de Campo Juan de Córdoba, de su padre Alonso Ruiz de Llanos y de sus hermanos Alonso y Bernardo Ruiz de Llanos. La causante encomendaba a los susodichos extendieran su testamento luego de su muerte, y sepultaran sus restos, amortajados con hábito seráfico, en la Iglesia de San Francisco de Salta. Hijos de los cónyuges Córdoba-Ruiz de Llanos — mis 7os abuelos — fueron: 1) Sor María de Jesús de Córdoba y Ruiz de Llanos, monja en el convento cordobés de Santa Catalina de Sena. Las vísperas de profesar, el 12-I-1713, ante el Notario Juan López de Tapia, ella otorgó en Córdoba su testamento. Dispuso que el monto de su herencia paterna y materna, así como el que pudiera corresponderle en las sucesiones de otros deudos suyos, fuera aplicado, en “su tercia parte, para la festividad de la gloriosa Santa Rossa de Santa María, que selebra mi Convento”, y con los respectivos réditos de los bienes hereditarios “se haga su fiesta o se apliquen para su adorno”. Las otras dos partes de su heredad debían ir a poder de sus hermanos, en igualdad de condiciones, y de “María Ignacia de Córdoba, mi prima hermana, yja lexítima del Capitán Joseph de Córdoba, mi tío, y de doña Blanca de Figueroa”. La escritura se protocolizó ante el nombrado Escribano, en presencia del Regidor y Alcalde ordinario Francisco de Molina Navarrete, y de los testigos Capitanes Pedro Pacheco de Mendoza, Juan Bracamonte, Andrés Ortiz del Valle e Ignacio Echeverría. 2) Fernando de Córdoba y Ruiz de Llanos — mi antepasado —, que sigue en VI. 3) Bernardo de Córdoba y Ruiz de Llanos. Fue Capitán y estuvo casado con Teresa Gómez Vidaurre, que era viuda de Joseph Arias Velázquez, y madre, entre otros hijos, de Pascuala Arias Velázquez Vidaurre, esposa de Justo Pastor de Córdoba y Gutiérrez, sobrino nieto de don Bernardo, el suegrastro de Pascuala.

Los Antepasados

257


4) Paula de Córdoba y Ruiz de Llanos, que sucedió en el dominio paterno de la estancia del “Santuario del Señor de Vilaque”. Casó primeramente con el Sargento Mayor Gregorio Ruiz de Villegas (hijo del Maestre de Campo Pedro Ruiz de Villegas y de su mujer Rosa de Alarcón). En 2as nupcias doña Paula se unió, el 9-IX1724 con el Capitán Diego Tomás Martínez de Iriarte y Diez Gómez, Teniente de Gobernador de Jujuy en 1748 (hijo del Maese de Campo Agustín Martínez de Iriarte Frías Sandoval y de su segunda esposa Antonia Diez Gómez y Cabrera). Don Diego Tomás vendió por 600 pesos la estancia “del Santuario del Señor de Vilque” a sus cuñados — y 6os abuelos míos — Fernando de Córdoba Ruiz de Llanos y Francisca de Gaete, su mujer. Los hijos de 2as nupcias de Paula de Córdoba se consignan en el apellido Martínez de Iriarte. Hijo del primer enlace resultó: A) Juan Francisco Ruiz de Villegas y Córdoba, casado con María Josefa Arias. El 18-VII-1776 Juan Francisco, ante el Escribano Antonio Gil Infante, dió poder para testar a favor; en primer término de su mujer; en segundo de Filiberto de Mena; y en tercero, de Juan Alejandro Gainza. En dicha escritura el testador declaró a los siguientes hijos: Joseph Gabriel, Joseph Gregorio, Feliciana, María Melchora, María Francisca, Bartolina Ruiz de Villegas y Arias, que vivían en ese momento; y Josepha Catalina y Felipe Ruiz de Villegas Arias, fallecidos antes de 1776. 5) Agustina de Córdoba y Ruiz de Llanos. Casó 1º — y dejó sucesión — con Martín de Zabala. De viuda contrajo 2as nupcias con el jujeño Juan José Calvimonte Vieyra de la Mota, quien era viudo, a su vez, de María Argañaraz y Murguía Pérez de Quintana (ver el linaje de Argañaraz y Murguía). Calvimonte murió en Jujuy el 4-XI-1759. Agustina había heredado parte de las tierras de “Sumalao” y “Garzas”, que fueron de su padre e integraban el feudo de indios “Tilianes”. Esos campos ella los transmitió a sus hijos y nietos; y estos últimos los vendieron al Licenciado Santiago Saravia. 6) Juana de Córdoba y Ruiz de Llanos. 7) Francisco de Córdoba y Ruiz de Llanos.

258

Tomo VII


VI — FERNANDO DE CORDOBA Y RUIZ DE LLANOS, fue Maestre de Campo, Procurador General de la ciudad de Salta en 1741, y titular de la encomienda de “Tilián”, en segunda vida. El 25-VIII-1719, el Gobernador del Tucumán Esteban de Urizar y Arespacochaga, le remitía por escrito al Rey la nómina de todas las encomiendas de su Provincia, y en esa carta se menciona, entre los repartimientos de Salta, con una dotación de once indios y un cura, al “Pueblo de Tilián que lo goza en segunda vida el Capitán Don Fernando de Córdoba, y que “diósele este feudo a su legítimo padre el Maestre de Campo Don Juan de Córdoba, por sus propios méritos y servicios, y se confirmó, como consta por Real Cédula, su fecha en Madrid a 16 de Noviembre de 1694”. Los indios “tilianes” ocupaban la serranía de Chicoana y las tierras de Sumalao, en el actual departamento salteño de Cerrillos. Contrajo matrimonio mi antepasado con Francisca de Gaete y Ruiz de Villegas, hija única del Maestre de Campo Miguel de Gaete y de su mujer Josefa Ruiz de Villegas y Alarcón. Miguel de Gaete había nacido en Buenos Aires, donde lo bautizaron el 15-X-1652. Fueron sus padres el Capitán Francisco de Gaete Izarra y María Suárez Maldonado Rivadeneira; sus abuelos paternos Gaspar de Gaete, Teniente de Gobernador y vecino principalísimo en la ciudad porteña, y Polonia de Izarra; y sus abuelos maternos el Capitán Hernán Suárez Maldonado “el Mozo” y Beatriz de Rivadeneira y Sierra. (Ver los apellidos Gaete, Izarra, Suárez Maldonado y Rivadeneira). De muchacho Miguel emprendió viaje al Tucumán y se radicó en Salta. Ahí fundó su hogar y fue centro de sus actividades para ganarse la vida; aunque resultara uno de esos “maridos andariegos” que nos describe Bernardo Frías en sus Tradiciones Históricas, cuando se ocupa de los tratantes salteños de mulas. En efecto; a principios del año 1694, en Salta, un Capitán Lorenzo de la Llana le encargó “al Capitán Don Miguel de Gaete, vecino morador de esta ciudad”, la conducción al Perú de una tropa de 328 mulas pertenecientes al Maestre de Campo Juan Bautista de Mercado. Y con esa tropa Miguel de Gaete asimismo se obligaba “a llevar y conducir, desde la tabla de esta ciudad de Salta a la provincia del Perú”, otras 2.394 mulas — 2.270 chúcaras y 124 mansas — del Capitán Juan Antonio de Mugartegui; cargando mi antepasado con el costo del arreo y elección de los peones y capataces. A mas de tales

Los Antepasados

259


dos consignaciones, Gaete iba al frente de su propio conjunto mular, a venderlo en los mercados peruanos. Antes de partir hacia el norte, el hombre otorgó, el 8-II-1694, ante el Escribano Pedro Pérez del Hoyo (remoto ascendiente mío), un poder a favor del Capitán Pedro Ruiz de Villegas, su suegro, a fin de que entendiera en sus pleitos y le cobrara ciertas deudas en Salta. También en 1701 Miguel de Gaete, ante el mismo Pérez del Hoyo, formalizó contrato de fletamento de mulas con Manuel Troncoso, apoderado en el valle de Lerma de Miguel de Riblos — uno de mis lejanos abuelos porteños, que mas adelante se casaría con María Leocadia de Torres Gaete, sobrina nieta del referido fletero. Aquellas distintas tropas mulares negociábanse en la gran tablada o feria de Salta, que — “Concolorcorvo” lo remarca en su Lazarillo — “se abre por el mes de Febrero y dura todo Marzo, y ésta es la asamblea mayor de mulas que hay en todo el mundo, porque en el valle de Lerma, pegado a la ciudad, se juntan en número de sesenta mil, y más de cuatro mil caballos”. Dicho cuantioso acopio asnal habíase criado en las pampas bonaerenses, al sur de Córdoba, en Santa Fé o Corrientes, y en parte de la región cuyana, para luego ser llevado a invernar en potreros tucumanos y salteños. Los fletamentos y arreos de esos solípedos para el Perú eran, con frecuencia, personalmente dirigidos por el dueño o empresario del negocio — mi antepasado Gaete, por ejemplo —, a quien secundaban de 25 a 30 hombres, entre capataces y peones arreadores de las bestias. Tales traficantes a la jineta, llevaban, como elementos de trabajo, alrededor de 60 caballos y una docena de acémilas con su carga de equipajes, de comestibles, y de “vicios”: charqui, biscochos, harina, yerba, azúcar, tabaco y la infaltable coca, que disipaba el hambre y las fatigas del camino. Leguas y leguas por cordilleras nevadas y páramos desolados; asperezas orográficas interpuestas entre poblaciones llamadas Tupiza, Potosí, Oruro, La Paz, Puno, El Cuzco — con su tablada en Coporaca —, Andahuaylas. Guamanga, Huancavélica, Jauja, Tarma y, por fin, imán de la prolongada travesía — en cuyas etapas íbanse vendiendo remesas del arreo —, Lima, la cabecera virreinal. Así, mientras Gaete “el andariego” trashumaba de acá para allá, de ida y de vuelta, en Salta esperábalo, abnegada, Josefa Ruiz de Villegas, su mujer. Ella provenía — dice un documento de su

260

Tomo VII


hermano clérigo — “de personas de noble calidad y notoria limpieza”. Era hija del Capitán, y luego Maestre de Campo, Pedro Ruiz de Villegas y de su consorte Rosa de Alarcón y Villaseñor; padres, a su vez, del presbítero Francisco, del Sargento Mayor Gregorio (primer marido de Paula Córdoba Ruiz de Llanos) y de María Ruiz de Villegas ,entre otros hijos. (32) Los esposos Córdoba-Gaete, por su parte, durante la sociedad conyugal, “compraron en 600 pesos, a Diego Tomás Martínez de Iriarte, la “Estancia del Santuario del Señor de Vilque”, en Sumalao, “con la casa vieja que está”; cuyos cimientos la propietaria mandó “calzar de piedra y hacer el corredor”, porque “hubo otras viviendas que como eran viejas se cayeron”. El 2-XII-1748, Francisca de Gaete ya viuda de Fernando de Córdoba e “hija legítima del Maese de Campo Miguel de Gaete”, como única heredera de éste, vendió a Juana Gómez, por 78 pesos, ante el Escribano Gabriel García, un sitio en la traza de la ciudad de Salta, “a dos cuadras del convento de San Francisco y lo mismo de la parroquia de San Bernardo, lindante por el poniente con la vivienda de doña María de Montoya (mi 5ª abuela, viuda de Domingo de

32 El presbítero Francisco Ruiz de Villegas, Cura rector de la Iglesia Matriz de Salta (según una “Relación de sus méritos, grados, literatura y servicios”, fechada el 22-IX-1752, existente en el Archivo de Indias), fue colegial ,durante mas de 9 años, en el colegio Monserrat de Córdoba, donde cursó Filosofía y Teología, recibiéndose de Maestro, mientras ejerció también el empleo de Secretario de la propia Universidad. Ordenado sacerdote, sirvió interinamente un año el curato de Salta y, después, nombrado por el Obispo de Tucumán Juan de Sarricolea, pasó a servir a la doctrina de indios de “San Pedro de Pulares”, cuyo curato le confió luego el Obispo, “en propiedad”, el 6-X-1730, ejerciéndolo “por espacio de 7 años, edificando la Iglesia parroquial, reparando las anexas, haciendo casas para los curas y, sobre todo, se esmeró tanto en la educación de los indios que cuando llegó el caso de promoverlo a otro destino, causó tal consternación en sus feligreses que clamaron a los superiores para que lo mantuvieran en aquel”. El Obispo Joseph de Cevallos y Cavallero le concedió el curato rector de la Matriz de Salta. Allí y en Jujuy fue Comisario General de la Santa Cruzada, como también se le confirmó el título de Examinador Sinodal. La certificación de los servicios del referido preste resalta la eficiencia de su acción apostólica y “la notoriedad de su noble nacimiento”, recomendando su ascenso, pues es “sujeto muy acreditado en lo Escolástico y Predicable”, y así “se ilustrará con su asistencia cualquier Coro de aquellos Reynos que le mereciese”. No obstante estos elogios, mi lejano “tío” Francisco Ruiz de Villegas — padrino de mi 5ª abuela Laurencia de Córdoba, su sobrina nieta — fue expulsado enfermo, con 14 religiosos, de la residencia jesuítica de Salta en 1767.

Los Antepasados

261


Ibarguren “el Mozo”); y por el oriente, calle real de por medio, con los herederos de González Ferreras”. Veintidos años después, el 9-V-1774, ante el Escribano de Salta López Zevallos y los testigos Capitán Félix Apolinar Arias Rengel, Salvador Díaz y Francisco Varela, Francisca de Gaete, “estando en mi avanzada edad”, otorgó su testamento. Dijo ser viuda del Maestre de Campo Don Fernando Fernández de Córdoba Ruiz de Llanos, e hija legítima del Maese de Campo don Miguel de Gaete y de doña Josepha Ruiz de Villegas. Pidió ser sepultada con entierro menor, en la Iglesia de San Francisco, amortajada con el hábito seráfico. Declaró haber sido casada in facie Eclesia, y con su nombrado esposo haber procreado estos hijos legítimos; “Don Pedro Regalado, presbítero; Don Juan Miguel; Don Bernardo; Don Felipe; Doña Laurencia; y Doña Josefa Fernández de Córdoba Gaete, que están vivos”; y Don Alonso, religioso fallecido anteriormente. Recordó la causante que cuando contrajo matrimonio, aportó una dote de 14.000 pesos, “como única heredera de sus padres; y que el dicho mi marido trajo una negra, como 40 vacas, unas pocas mulas y ropa de su uso”. Ella, además, era dueña de las casas de su morada, libres de censo e hipotecas. Hizo constar, después, los adelantos a cuenta de sus legítimas efectuados a favor de sus hijos; a quienes declaró universales herederos suyos; mejorando con el tercio de sus bienes y remanente del quinto al primogénito Pedro Regalado y a Josefa, viuda de Elorriaga. Finalmente nombró Albaceas; al regalado Pedro, en primer término, al Maestro Santiago Bruno de Pucheta, cura vicario de Chicoana, y al Gobernador de armas Coronel Antonio de Figueroa. Siete, pues, fueron los hijos de Fernando de Córdoba Ruiz de Llanos y de Francisca de Gaete Ruiz de Villegas, declarados por la señora en su escritura de última voluntad: 1) Pedro Regalado de Córdoba Gaete, sacerdote, a quien, en ocasión de su ordenamiento, su madre le fundó patrimonio con aquella “Estancia del Santuario del Señor de Vilque”, comprada a Diego Tomás Martínez de Iriarte. El 4-I-1806 Pedro Regalado, “Clérigo Presbítero de este Obispado, Cura y Vicario del Beneficio del Rosario de Cerrillos”, hallándose enfermo suscribió su testamento ológrafo. Pidió ser sepultado “en el Santuario de Sumalao”, territorio de su estancia.

262

Tomo VII


Fundó una Capellanía a cargo, como Capellán, de su sobrino nieto Juan Ramón de Saravia (hijo de Ramón Saravia y de Petrona Elorriaga), en caso que éste se ordenase sacerdote; y nombró por albaceas a “mi sobrina Josefa Antonia Elorriaga y Córdoba, y al Licenciado Juan Esteban Castellanos”. El testamento del cura Pedro Regalado se protocolizó en Salta, el 25-III-1806, ante el Escribano Marcelino Miguel de Silva (casado con María Isidora Córdoba Arias, sobrina nieta 3ª del causante). 2) Alonso de Córdoba Gaete, Maestro presbítero, fallecido antes de 1774, año en que testó su madre. Esta señora puso, en esa escritura, que “como mi hijo difunto el Maestro don Alonso de Córdoba le dió a su hermano Pedro Regalado seis taburetes, una mesa, una caja y el estante de su uso, así lo declaro para que después de mis días no haya duda ni controversia entre hermanos”. El clérigo Alonso fue quien bautizó a su sobrino José Niño Córdoba — mi 4º abuelo — el 26-II-1753. 3) Juan Miguel de Córdoba Gaete, fue Sargento Mayor y se casó con Ana María Arias Velázquez (hija del Maestre de Campo Francisco Arias Velázquez y de Josefa Vélez de Alcocer Elizondo). A Juan Miguel su madre declaró en su testamento haberle dado, a cuenta de su legítima, una mesa grande y “la parte de un sitio”, cuyo inmueble lo hube “por herencia del dicho mi padre”. El “sitio” entero estaba gravado con una hipoteca de 700 pesos y, tal deuda había provocado un pleito con los herederos del Maestre de Campo Santiago Castellanos, motivado por la venta que — al decir de doña Francisca — “hube de hacer a la madre de dichos herederos doña Catalina de Aguirre, difunta”; mas se llegó luego a una transacción con los Castellanos. Un litigio tuvo Juan Miguel de Córdoba en 1777 a propósito “de las tierras que se hallan vacas en la Quebrada de Escoipe y Pulares, de los Pueblos de indios de Cachi, Payogasta y Pulares Grande y Chico”. Estas encomiendas las pretendían Juan Miguel y el portugués José Pinto Cuello, a mérito de cierta merced que les hizo el Gobernador Matorras, pero se las disputó judicialmente la encomendera de Pulares Francisca López de Velasco, la cual se consideraba despojada como heredera de su marido Juan Ramón de Escobar Castellanos, a quien, a su vez, dichas tierras le vinieron por su padre, mi antepasado Agustín de Escobar Castellanos.

Los Antepasados

263


Juan Miguel de Córdoba hubo en su matrimonio los siguientes hijos: A) Francisca de Córdoba Arias Velázquez, que casó con Francisco Castellanos Frías (hijo de los primos Francisco de Paula Castellanos Gallo y Eulalia Frías Castellanos). La descendencia de aquellos se registra en el apellido Castellanos. B) María de Córdoba Arias Velázquez . C) Manuela Antonia de Córdoba Arias Velázquez, la cual el 25V-1762, ante el Escribano Miguel Ruiz de Llanos, compró en 150 pesos, al “fatuo” Mateo Calsada ,representado en la escritura por el Defensor de Menores Filiberto de Mena (marido de María Luisa de Torres Córdoba), “un retazo de tierras en el distrito de Su Malado (Samalao) distante de esta ciudad 8 leguas”; lindante “por el Oriente con la cumbre de una loma; al Poniente con el río y camino que pasa por el valle de Guachipas; al sur con la punta de una loma, cortando para dicho río; y al Norte el cerrito que llaman de Ribera”. Medía el campo dos leguas ,mas o menos, de Norte a Sur; y de Oriente a Poniente, “en parte de una legua, y en otra menos por los caracoles del río”. Los 150 pesos del precio de compra quedaban impuestos a censo principal sobre dichas tierras, que se hipotecaban, y mientras no se redimiesen, la compradora debía de pagarle al “fatuo” Mateo Calsada un interés del 5% anual — o sea, 6 pesos y 4 reales al año. Fue casada primeramente Manuela Antonia con Dionisio Chaves (hermano del cura de Chicoana Pedro Diez Chaves), y en 2as nupcias con Sebastián Díaz Barrionuevo. Años mas adelante aquellas tierras llamadas de “San Jerónimo de Sumalau”, las vendieron los cónyuges Barrionuevo-Córdoba a mi 5º abuelo Agustín Niño Castellanos, marido de Laurencia de Córdoba Gaete, tía carnal de la transmitente. Testó Sebastián Díaz Barrionuevo en 1769, ante Francisco Briceño. En dichas tierras de “San Jerónimo de Sumalado” existía un horno de quemar cal fabricado por los frailes del convento de Nuestra Señora de Mercedes, cuyos religiosos pretendían ser los dueños del terreno en que estaba el aparato calcinante. Ello desencadenó un pleito entre Juan Miguel de Córdoba —

264

Tomo VII


padre de doña Manuela Antonia — y los mercedarios que lo quisieron despojar. El litigio lo renovaría en 1790 Agustín Niño, quien demandó a los religiosos, representados por Fray Venancio Zelis de Burgos, ante el juzgado salteño del Alcalde de 1er voto Pedro Arias. Hijos del primer enlace de Manuela Antonia de Córdoba resultaron; María del Carmen, Francisco y María Bernarda Diez Chaves Córdoba. D) José Bernardino Fernández de Córdoba Arias Velázquez, quien fue clérigo presbítero y terció también en el pleito por las tierras de “Sumalao” contra los mercedarios. E) Bernarda Bartola de Córdoba Arias Velázquez. F) Juan Gualberto de Córdoba Arias Velázquez. G) Marcos de Córdoba — a éste lo presumo hijo de Juan Miguel de Córdoba Gaete. Se casó en Salta el 25-II-1722 con Victoria del Castillo, en la que hubo a; Juan Miguel, José Mariano, María Micaela y María del Milagro Córdoba del Castillo. 4) Bernardo de Córdoba Gaete, fue bautizado en Salta el 23-V-1741. Acaso sea el mismo “Don Bernardo Córdoba” fallecido de “sesenta y tantos años” (serían 53), cuyo nombre figura asentado en el Libro de Defunciones de la parroquia de San Carlos de Calchaquí en 1794. (Ver el libro de Reyes Gajardo). Estuvo casado, en primer término, con Juana Hidalgo Montemayor Arias Velázquez, y en 2as nupcias con Petrona o Rosa Castro. Hijos del primer matrimonio de Bernardo fueron: A) Juana de Córdoba Hidalgo, la cual (según el genealogista Carlos Calvo) casó con José Tomás de Escobar Castellanos Peñalva. Su descendencia la consigno en el linaje de Castellanos. B) Francisca de Córdoba Hidalgo, casada con José Porcel de Peralta y Aguirre. Su sucesión prosigue en el capítulo que dedico a los Porcel de Peralta. C) Luisa de Córdoba Hidalgo, que casó el 12-VIII-1782 con Feliciano Cortés Zubicueta. Ella testó siendo viuda en 1840, ante el Escribano de Salta José A. Arteaga, y declaró por su hija legítima a: a) Francisca de Sales Cortés y Córdoba, viuda en 1840 de Domingo Gil.

Los Antepasados

265


Y por hijos naturales suyos engendrados después de la muerte de don Feliciano, su marido, la señora reconoció a cuatro, habidos por mitades, sucesivamente, con Francisco Carril y con Juan Francisco Echaniz, a saber; Sinforoso y Gregorio Carril Córdoba, y Remigio y Angela Echaniz Córdoba, casada con Juan José Barrantes. D) José Bernardino de Córdoba Hidalgo, Cura párroco de San Carlos, desde el 14-VIII-1798 hasta 1800. E) Nicolás de Córdoba o Fernández de Córdoba Hidalgo. Testó el 30-III-1818 ante el Escribano Félix Ignacio Molina, y los testigos llamados y rogados Santiago Cavero, Dámaso Uriburu y Bartolomé Méndez. Dispuso se enterraran sus restos en el convento salteño de La Merced; y declaróse hijo de Bernardo Fernández de Córdoba y de Juana Hidalgo Montemayor, finados; y estar casado con Rosa Avellaneda, en la que hubo a : a) María Isabel de Córdoba Avellaneda, fallecida en la infancia. b) José Mateo de Córdoba Avellaneda, que casó con María del Carmen Tejerina. Testó el 22-XII-1844, ante Arteaga, y declaró cinco hijos, entre ellos a: b1) José María Córdoba Tejerina, quien puede ser el marido de Casilda Arce. Tronco estos cónyuges de la numerosa sucesión en el pueblo de San Carlos, que transcribe Reyes Gajardo en sus Apuntes Históricos sobre San Carlos del Valle Calchaquí en Salta. c) Petrona Paula de Córdoba Avellaneda, que casó con su primo hermano José Gregorio Porcel de Peralta y Córdoba (hijo de José Porcel de Peralta y de Francisca de Córdoba Hidalgo). Su sucesión sigue en el apellido Porcel de Peralta. d) Fermín, y Gregoria Sinforosa, y María Antonia, y Mariana Isabel, y María Josefa, y Jacinta y Valentín Bautista de Córdoba Avellaneda, baut. el 29-III-1796. Hijos del segundo matrimonio de Bernardo de Córdoba Gaete con Petrona o Rosa Castro resultaron: F) Antonio de Córdoba Castro. n. en 1767 y fall. en San Carlos en 1801.

266

Tomo VII


G) Ventura de Córdoba Castro, n. en 1768 y fall. en San Carlos en 1806. H) Micaela de Córdoba Castro, fall. en San Carlos en 1817, viuda de Rafael Alurralde. 5) Felipe de Córdoba Gaete, casado en Salta el 15-VII-1771 con Petrona Ruiz de Llanos (hija de Gerardo Ruiz de Llanos y de Rosa Arias). No otra cosa sé de Felipe. El testamento de su madre, otorgado en 1774, expresa; “a mis hijos Felipe y Bernardo no les tengo dado cosa alguna”. Fue padre de: A) María Felipa de Córdoba Ruiz de Llanos, baut. en Salta el 7II-1774. B) Andrés de Córdoba, era, sin duda, hijo de un Córdoba Gaete — o de Felipe o de Juan Miguel, o de Bernardo — pues en cartas íntimas se decía “primo” de Ramón Saravia, marido de Petrona de Elorriaga y Córdoba, nieta de Josefa de Córdoba Gaete, hermana esta de Felipe, de Juan Miguel y de Bernardo. Dicho Andrés fue apoderado en Salta del acaudalado comerciante porteño Juan Esteban de Anchorena, del cual quien escribe esto resulta chozno. 6) Laurencia de Córdoba Gaete — mi antepasada — que sigue en VII. 7) Josefa de Córdoba Gaete, que casó el 13-VI-1753 con Antonio Elorriaga (33). El marido falleció antes de 1774. “Tengo dado a mi hija Josepha, viuda de don Antonio de Elorriaga — declaró la madre de ella en su testamento — una tarima de algarrobo para estrado; unas cajas grandes viejas, sin chapa, ni gonces; una cuja vieja; una pollera de fondo muy vieja; otra de perciana muy vieja; unos sarcillos de oro con sus perlas y concha, muy usados y pequeños”. Además Josefa había recibido, a cuenta de su legítima, la mitad de un solar urbano, “la parte de la esquina” (la 33 A Antonio Elorriaga lo creo hermano del vizcaíno Juan Bautista Elorriaga, por las relaciones e intereses que este tuvo en Salta y en el Alto Perú, y por su vinculación con Ramón Saravia, marido de Petrona Elorriaga Córdoba, hija del dicho Antonio. Era Juan Bautista (hijo de José de Elorriaga y de Josefa de Urizar, vecinos de Abadiano, en el Señorío de Vizcaya) después de haber comerciado mucho por el norte virreinal, se avecindó en Buenos Aires, donde fue hombre importante, Regidor y concurrente al Cabildo abierto del 22-V-1810. Habíase casado con la porteña Leocadia de Segurola, y con ella prolongó descendencia. (Ver Hombres de Mayo, en la revista Genealogía del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Bs. As., 1961).

Los Antepasados

267


otra mitad fue para el hermano Juan Miguel). Asimismo declaró la madre al testar que; “a mi hijo (yerno) Antonio Elorriaga, difunto, y a su mujer e hijos debo 100 pesos”; por eso a “Josepha” le señaló la negrita Petrona, para mejorarla finalmente (como al cura Pedro Regalado) con el tercio de sus bienes y el remanente del quinto. Dos hijas hubo Josefa de Córdoba con Antonio Elorriaga: A) Josefa Antonia Elorriaga y Córdoba, que casó con Santiago Gómez Gallardo, nacido por 1750 (hijo de José Domingo Gómez Arias Rengel, Maestre de Campo, y de Teresa Gallardo Flores Lisperguer, vecinos de Salta). Santiago Gómez Gallardo testó en Salta, ante Félix Ignacio Molina, el 23-XII-1817. En tal escritura instituyó heredera universal a su cuñada Petrona Elorriaga. El testador había tenido en su matrimonio dos hijos que murieron en tierna edad. B) Petrona Elorriaga y Córdoba, desposada con Ramón Saravia, el cual, así como su “primo” Andrés de Córdoba, era amigo y socio en muchos negocios de los Anchorena, tanto en Salta como en Chuquisaca y Potosí. Testó doña Petrona en 1822, ante Félix Ignacio Molina, y declaró estos tres hijos: a) Juan Ramón Saravia Elorriaga, para quien su tío abuelo, el cura Pedro Regalado de Córdoba, destinaba una Capellanía en caso que el muchacho se ordenara sacerdote. Este fue condiscípulo de Tomás Manuel de Anchorena en el Colegio San Carlos de Buenos Aires, y lejos de convertirse en virtuoso ministro de Dios, resultó un redomado cachafaz. En efecto; el 26-I-1800 le escribía Juan Esteban de Anchorena, desde la capital del Virreinato, a su hijo Juan José Cristóbal, estante en Potosí, que Juan Ramón Saravia le había entregado al Cancelario del colegio carolino, presbítero Carlos José Montero, “una carta anónima fingida, compuesta de falsedades viciosas de los estudiantes, promovida por él, poniendo a Tomás (Anchorena) de su alcahuete, todo con el designio de que lo exceptuara el Sr. Cancelario de la clase. Es de su propia letra — añadía don Juan Esteban —, y para evitar lo castigaran públicamente, y que, sobre echarlo de esta ciudad le quedase este borrón, que serviría a sus padres de

268

Tomo VII


un arruinable sentimiento, conseguí de dicho Cancelario que no se publicara el delito”. Y tres meses después, (26 de mayo), el mismo corresponsal lo enteraba a Juan José que por la posta saldrá rumbo a Potosí el perdulario Saravia, con lo que cesará lo mucho que he sufrido y disimulado en silencio, que es increíble lo que padecí por la atención de su padre que no se viera públicamente abochornado”. Pero el mozo era incorregible, y, seis años más adelante, el 26-IV-1806, Tomás Manuel de Anchorena le escribía, desde Chuquisaca, a su padre, lo siguiente; “Ramón Saravia, ahora cosa de 18 días, se huyó, habiendo robádole al Rector de su colegio mil trescientos y tantos pesos, con motivo que dicho Rector lo tenía en su casa, dándole mesa y algunos reales para el bolsillo”. b) Pedro Agustín Saravia Elorriaga. c) Francisca Ignacia Saravia Elorriaga. VII — LAURENCIA DE CORDOBA Y GAETE, en el transcurso del año 1748, contrajo matrimonio con Agustín Niño Castellanos. Formalizado el enlace, la contrayente fue dotada por su madre Francisca Gaete Ruiz de Villegas, con la suma de 860 pesos, cuyo caudal en bienes se especificó en la respectiva escritura, otorgada ante el Alcalde de Salta Agustín Castellanos Martínez de Iriarte — tío carnal del flamante marido —, el 12-XII-1749. En tal documento público Agustín Niño Castellanos aceptó el patrimonio entregado a su mujer que se detalla (y entre paréntesis se evalúa) a renglón seguido. “Una pollera de tafetán doble (12 pesos). Una pollera de damasco negro usada (15 ps.). Una pollera de raso con flores, con franja de plata de tres dedos, usada (32 ps.). Un jubón de terciopelo carmesí con bordado de oro sobre seda (7 ps.). Una pollera usada sempiterna (de tela de lana vasta y muy tupida) azul, guarnecida con encaje de plata de más de trece dedos de ancho y su franja (35 ps.). Una pollera de sempiterna colorada nueva, con franjeta sobre raso y su badana (borde de cuero de oveja curtido) a (12 ps.). Una mantellina de bayeta rosada con guarnición de encaje (14 ps.). Un jubón de Cambray a flores con guarnición de encajes finos (24 ps.). Una mantellina nueva de bayeta de Castilla amarilla (5ps.). Una camisa llana de Bretaña ancha con dos faldas y mangas de angosta y

Los Antepasados

269


los asientos y paños añasgados (arrepollados) (9ps.). Una camisa de Bretaña angosta, asientos blancos añasgados en Cambray guarnecida con encajes finos (20 ps.). Una camisa de Bretaña angosta, con asiento y puños bordados con hilos de plata, seda amarilla y guarnición de encajes finos (17 ps.). Un pañuelo de Cambray clarín a flores, con su puntilla y guarda (6 ps.). Un pañuelo de Cambray batista añasgado (16 ps.). Un jubón blanco de Bretaña angosto, canalado, con su seda azul (2 ps.). Un par de naguas de Bretaña angostas, bordadas con seda carmesí, (6 ps.). Tres varas y cuarto de Bretaña angosta para un par de naguas (2 ps.). Un cobertor de lienzo de Cochabamba (19 ps.). Un par de sábanas nuevas de Bretaña, anchas, (21 ps.). Un par de almohadas de tafetán carmesí bordadas con seda amarilla, con funda de Bretaña angosta (15 ps.). Una sobrecama azul labrada con hilo blanco de algodón (20 ps.). Un baúl de Guamanga dorado sobre maqueta, con cerradura y llave (12 ps.). Una caja chica de madera y vidrio, poco mas o menos de dos cuartas de alto y tres cuartas de largo, cajoncitos, cerradura y llave (6 ps.). Una mesa grande vieja de dos varas de largo (5 ps.). Una tarima de pies y tablas (18 ps.). Una alfombra grande de tres varas de largo y dos de ancho, muy usada (6 ps.). Tres onzas y media de coral (12 ps.). Una gargantilla de coral y granadas (6 ps.). Un par de zarcillos de oro, chicos (8 ps.). Un par de zarcillos de oro con veintitres perlas chicas y dos grandecillas (18 ps.). Doscientos pesos de plata sellada, que son a cuenta de un retazo de sitio y solar que le prometí” (valuado en 495 ps.). El pintoresco ajuar transcripto representa, en conjunto, un capital de 860 pesos de la moneda corriente de entonces. La progenie de los esposos Agustín Niño Castellanos y Laurencia de Córdoba y Gaete — 5os abuelos míos —, junto con los antecedentes y biografía del marido, se detalla en el capítulo correspondiente al apellido Niño.

270

Tomo VII


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo Histórico de Salta y Parroquial de la Iglesia de La Merced salteña. Atienza, Julio de; Diccionario Nobiliario Español. Madrid, 1948. Calvo, Carlos; Nobiliario del Antiguo Virreinato del Río de la Plata. Cornejo, Atilio; Contribución a la historia de la propiedad inmobiliaria de Salta en la época Virreinal. Bs. As., 1945. Correspondencia y papeles de don Juan Esteban de Anchorena y de sus hijos en poder de los herederos de Carlos Ibarguren y de María Eugenia de Aguirre. Datos genealógicos facilitados al autor de este trabajo por el publicista salteño Carlos G. Romero Sosa. Documentos del Archivo de Indias para la Historia del Tucumán. Tomo II, Siglo XVIII, publicados por el Padre Antonio Larrouy. Tolosa, 1927. Espejo, Juan Luis; Nobiliario de la antigua Capitanía de Chile. Santiago de Chile, 1917. Fotocopia encargada por el autor del presente trabajo al Archivo de Indias en Sevilla, donde se conserva el documento original. García Carraffa, Alberto y Arturo; Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana. Lazcano Colodrero, Arturo G.; Linajes de la Gobernación del Tucumán. Córdoba, 1936. Relación de los méritos, grados, literatura y servicios del Dr. Don Francisco Ruiz de Villegas, cura rector propietario de la Iglesia Matriz de la ciudad de Salta en la provincia de Tucumán. Revista del Archivo de Santiago del Estero, dirigida por Andrés A. Figueroa, Tomo V, Nº 10, y Tomo VII, Nº 15. Stgo. del Estero, 1926 y 1928. Reyes Gajardo, Carlos; Apuntes Históricos sobre San Carlos del Valle Calchaquí de Salta. Roa y Ursúa, Luis de; El Reyno de Chile; 1535-1810; Estudio Histórico, Genealógico y Biográfico. Valladolid, 1945.

Los Antepasados

271


272

Tomo VII


Los Antepasados

273


274

Tomo VII


FERNANDEZ DE ENCISO Enciso es apellido de origen riojano, del lugar de su nombre en el partido judicial de Alfaro (Logroño). Una rama pasó a Andalucía, donde se apellidó Ximénez de Enciso. Usaba escudo cuartelado; 1º y 4º, en campo de plata un jabalí de sable; 2º y 3º, en campo de gules un castillo de oro. (Nobiliario Español, de Julio de Atienza). Acaso andaluces fueran los antepasados del conquistador Juan Fernández de Enciso, nacido probablemente en la Asunción del Paraguay por 1547. (Testigo en la Información de servicios de Juan de Salazar, levantada en Buenos Aires en 1580, “dixo que es de hedad de treynta y tres años”). Como Capitán tomó parte en la expedición organizada por el Gobernador Ortiz de Vergara, quien salió con el Obispo de la Torre, los Oficiales Reales, clérigos, hombres de guerra y un contingente de indios amigos, el 28-IX-1564 desde la Asunción, con el propósito de establecer en el Pilcomayo un poblado que sirviera de unión entre el hasta entonces inconexo Paraguay y las tierras del Perú, que se suponían pletóricas de oro y plata. En mayo de 1565, luego de vencer tremendas penurias, llegaron los expedicionarios a Santa Cruz de la Sierra, que soportaba un alzamiento de indios que reprimió con mano dura Ñuflo de Chaves (ver su biografía). Allí, en Santa Cruz, Fernández de Enciso tomó parte en algunas malocas contra los aborígenes en compañía de Juan de Garay, por entonces vecino encomendero y Regidor en aquellos dominios de Chaves. Retornó Fernández Enciso a la Asunción en 1568, con el Obispo de la Torre y la hueste del Teniente de Gobernador Felipe de Cáceres. Más tarde (1570-72) fue de los que con Cáceres partieron a la entrada de los ríos en espera de la armada que debía llegar con el Adelantado Juan Ortiz de Zárate. En 1577 se casó Fernández Enciso con Ana de Irala, hija del célebre conquistador — caudillo Domingo Martínez de Irala y de la india Marina; y al año siguiente — 1578— salió a campaña, a

Los Antepasados

275


las órdenes de Garay, para conquistar los indios “naurás” y otras parcialidades del norte paraguayo. En tales circunstancias le aconteció el lance singular que relata el Arcediano Martín de Barco Centenera, en los versos pintorescos de La Argentina. El poema habla de un cacique Oberá — “que suena a resplandor en castellano” —, famoso en la comarca del Paraná Grande, quien, a pesar de haber sido cristianado, se dedicaba a predicar entre los salvajes una religión personal, caricatura de la que le enseño el “clérigo idiota Martín González” (la calificación es del Arcediano); religión en la que Oberá se proclamaba hijo de Dios y de la Virgen. El inesperado y selvático Mesías guaraní, con sus mentiras levantó a las tribus del contorno, y Garay tuvo que movilizar a sus hombres para batirlas. Estaban, pues, los conquistadores acampados en un bosque cerca de sus enemigos, cuando, sorpresivamente aparecieron “Pitum y Corací”, dos indios enormes, fortísimos, armados con picas; y desafiando a pelear a los españoles, dijeron: “Dos somos, salgan dos, tres, cuatro luego, “de aquellos que presumen ser valientes. “Al punto que esto oyeron, como fuego “saltan dos mancebos diligentes; “Inciso y Espeluca, sus espadas “en las bravosas manos empuñadas” A “Inciso” (que no es otro que nuestro Fernández Enciso) le tocó entendérselas con “Pitum; que en el aire parece salta y vuela” y con su pica por cien partes le rompe la rodela, y parece darle muerte”; pero Enciso es guapo y no se entrega así nomás a su adversario, a quien le quiebra la pica, mientras que con un tajo alcanza a rebanarle la mano derecha. Por su parte “Espeluca” (Pedro Sayas Espeluca, futuro fundador de Buenos Aires con Garay) también logra desbaratar a “Corací”, que huye derrotado junto con “Pitum”. Y las octavas reales del poema nos enteran que: “Inciso y Espeluca, mal heridos “quedaron, y en este trance, “por ver los enemigos ya huídos “sin que ellos puedan irles en alcance; “que el Capitán (Juan de Garay) prohibe sean seguidos,

276

Tomo VII


“diciendo que bastaba el bello lance; “y que del hecho suyo fama y gloria “merecen, pues quedaron con victoria”. La jornada hacia la desembocadura del Plata que abría “puertas a la tierra” Empero, el hecho memorable para la fama y gloria de Fernández Enciso fue, sin duda, el haber acompañado a Garay en la repoblación de Buenos Aires. Como era costumbre en casos semejantes, a principios de 1580 Garay hizo pregonar en la Asunción un bando por el que invitaba, a los vecinos asuncenos, a enrolarse con él para llevar a cabo la empresa. Fueron de la partida — al decir del propio Caudillo — “sesenta compañeros, los diez españoles y los demás nacidos en la tierra”; entre estos últimos Juan Fernández Enciso. (En rigor de verdad la nómina completa de aquellos conquistadores — incluído Garay y Ana Díaz, mujer del paraguayo Pedro Izbrán — resultó de 66 participantes; 14 probablemente europeos, los demás - 52 criollos). Toda esa gente, “a su costa y minción” — es decir por su exclusiva cuenta — aportó los bastimentos, las armas y el ganado necesarios para materializar el acontecimiento. El transporte fluvial realizóse sobre la carabela “San Cristóbal de Buenaventura” (que luego llevaría a España la noticia que con “buena ventura” se había restablecido la población porteña), sobre el bergantín “Capitana” y en otro barco de desconocido nombre para la historia; reforzados estos veleros, además, por distintas embarcaciones menores: balsas, canoas, esquifes. Mientras que por tierra, marginando todo el largo de la costa, marchaba el arreo de la hacienda — mas o menos 300 vacunos y 1.000 yeguarizos — a cargo de un numeroso contingente de indios amigos; al frente de cuya tropa parece cabalgaba Hernandarias de Saavedra, quien debido a su menor edad — apenas frisaba en los 20 años — no figuró — opina Raúl A. Molina — en el posterior repartimiento de solares y estancias, a pesar del extraordinario servicio prestado. Por agua y por tierra dichos dos grupos expedicionarios, después de reunirse y hacer un alto en Santa Fé, prosiguieron su distinto camino, que los condujo hasta el paraje donde, antaño, don Pedro de Mendoza levantó su primitivo real del Buen Aire. Entonces

Los Antepasados

277


Garay, en su carácter de Teniente de Gobernador, Capitán General y Alguacil Mayor del Río de la Plata, a nombre del Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón, ordenó a sus “pilotos”trazar esa simétrica planta urbana en damero — inmodificada, en lo esencial, hasta la fecha —, con sus calles paralelas de Este a Oeste y de Norte a Sur, que al entrecruzarse recuadraban las manzanas uniformes de 140 varas por lado, en torno al amplio descampado que hacía de Plaza Mayor. Y en la mañana del sábado 11 de junio de 1580 — día de San Bernabé —, con el ritual de costumbre, instalóse solemnemente la “Ciudad de la Trinidad puerto de Santa María de Buenos Aires”. Su Ayuntamiento lo constituyeron, aquella primera vez, los Alcaldes; Rodrigo Ortiz de Zárate y Gonzalo Martel de Guzmán (españoles), y los Regidores; Pedro de Quiróz, Diego de Olavarrieta, Luis Gaytán, Rodrigo de Ibarrola, Alonso de Escobar (criollos todos ellos) y Antonio Bermúdez (español). Tres días mas tarde Garay, a fin de completar ese Cabildo, designó Procurador General de la Ciudad a otro criollo; Juan Fernández de Enciso. De todo lo cual dió fé el Escribano Pedro de Xerez, en el acta respectiva. Un cuadro evocador de la fundación de Buenos Aires, debido al pincel del artista español Moreno Carbonero — que corrió reproducido en los anteriores billetes argentinos de cien pesos —, nos muestra el sitio elegido y el momento preciso en que Garay, junto al Rollo de la Justicia, asienta la ciudad futura. El Fundador es representado con el correspondiente despacho del Rey en su mano izquierda, mientras la diestra blande la espada en actitud de retar a todo aquel que se opusiera a la posesión de la tierra por España. A la par del gran protagonista, fray Juan de Rivadeneira alza la Cruz de Cristo y, más acá, un Alferez tremola el estandarte de Castilla, alrededor del cual se agrupan los Alcaldes y demás miembros del Cabildo, junto a algunos venidero vecinos, arcabuceros y menestrales. Enfrente de Garay, el Escribano Xerez extiende para la historia el acta fundacional, y, al lado de este funcionario de péndola y protocolo, salta a la vista, con morrión de fierro, Fernández de Enciso, guerrero cabal, apto sin embargo para representar, bajo el empleo de Procurador General, a sus camaradas de aventura. Cierto indio del servicio, traído por los expedicionarios desde el Paraguay, sujeta el bridón andaluz del Jefe; uno de esos potros procedentes de las dehesas de Córdoba o Jerez de la Frontera, cuya casta — así como la de sus domadores y jinetes — habría de poblar para siempre

278

Tomo VII


a nuestra pampa baldía. Mas atrás, montado en propio caballo, puede verse a Alonso de Vera y Aragón, sobrino del Adelantado, que destaca su silueta sobre el horizonte del río; mientras en el primer plano de la pintura, varios aborígenes querandíes, sentados en el suelo, contemplan la curiosa y solemne ceremonia, próximos a una tienda de campaña, entre cuerdas, cestas, palas, picos y demás útiles que se han desparramado a fin de dar comienzo a las obras de población. En cuanto al escudo de armas de Buenos Aires, sus fundadores lo organizaron así; En campo de plata un águila coronada, cuya garra derecha enarbola una cruz como la de Calatrava, y debajo suyo 4 aguiluchos que ella cría. Según interpretación del investigador Enrique Peña, el águila de referencia es la misma que pintan en sus blasones los Zárate, y Torres de Vera y Aragón; las crías representarían a aquellas cuatro ciudades que Ortiz de Zárate se comprometió a fundar en su capitulación rioplatense; y la cruz está allí, sin duda, por “aver venido a este puerto (Garay y sus compañeros) con fin de propósito firme de ensalçar la santa Fé católica” — cual lo expresa un testimonio del Escribano Mateo Sánchez ,fechado en Buenos Aires el 28-II-1590. En el repartimiento de solares que en la traza de la nueva ciudad hizo el Fundador para premiar a sus colaboradores, a Juan Fernández de Enciso le adjudicó un cuarto de manzana que hacía esquina la las calles que hoy se llaman Bolívar y Alsina; cuyos linderos eran entonces; al Norte, el solar de Luis Gaytán (ochenta años mas tarde de Miguel de Riblos y, sucesivamente, de Nicolás de la Quintana, Domingo de Lajarrota y de Agustín Casimiro de Aguirre, y sus descendientes, hasta 1938); al Este, calle en medio, con solar de Baltasar de Carvajal (donde ahora está el City Hotel); al Sur, calle en medio, el solar de Sayas Espeluca (en cuyo terreno levantóse después la Iglesia y Convento de San Ignacio); y al Oeste con el lote de Domingo Arzamendía. Asimismo, a nuestro hombre le tocó en suerte una “huerta” que actualmente resulta la manzana circunscripta por las calles Alsina, Moreno, Piedras y Chacabuco. También se le hizo merced de una “chácara” — 400 varas de frente al río y una legua de fondo — en el camino al “Monte Grande” (con posterioridad San Isidro); ubicada entonces entre la de mi antepasado Juan Ruiz de Ocaña, por el Sur, y la del Alguacil Hernando de Mendoza por el Norte;

Los Antepasados

279


cuyo terreno (que hogaño integra la Quinta Presidencial en Olivos), alejado su inicial propietario de Buenos Aires, pasó a poder de una nieta de Ruiz de Ocaña. (Ver este linaje, donde consigno la trayectoria histórica del bien aludido). Además, Fernández Enciso recibió una “suerte de estancia”, de 3.000 varas de frente por legua y media de fondo, llamada “León”, en el paraje dicho en aquel tiempo “Isla del Gato” (“Isla” en la acepción de “monte”, y “Gato” por algún gato montés; ubicada hoy a escasos kilómetros de La Plata, en Ringuelet); que lindaba inicialmente por el costado Sur con la “suerte” de Diego de Olavarrieta, y por el Norte con la conocida por “Panes” de Baltasar de Carvajal. Por último, el 28-III-1582, Garay dispuso que el cacique “Allapen de nación Locultis”, con toda su tribu ,quedara sujeto en encomienda al conquistador que me ocupa. Muerto trágicamente el Fundador — o Repoblador — de Buenos Aires, surjieron en la ciudad dos bandos que aspiraban al gobierno local; uno que respondía a Alonso de Vera y Aragón “Cara de Perro”, formado en su mayor parte por peninsulares; y otro del cual era cabecilla Juan Fernández de Enciso, con mayoría de “mancebos de la tierra”. La falta de un jefe indiscutido planteaba, así, la necesidad de aplicar en la emergencia aquella famosa Cédula Real del 12-IX-1537 (dictada por Carlos V para el caso de que Pedro de Mendoza no hubiera dejado sucesor, luego de su muerte). Dicha Cédula facultaba a los pobladores a designar Gobernador elegido por todos en conformidad, o por la mayor parte de ellos”. Mas esta opción democrática entre Enciso y “Cara de Perro”, que parecía inminente, no llegó a tener efecto entre los vecinos porteños, pues al arribar de la Asunción Rodrigo Ortiz de Zárate con 60 soldados y algunas balsas con vituallas, se aplacaron los ánimos facciosos; y fue el recién venido quien resultó exaltado al cargo de Teniente de Gobernador bonaerense, como hombre de transacción entre el candidato de los criollos y el de los viejos conquistadores europeos. Mi antepasado abandona Buenos Aires. Su actuación posterior Algo mas tarde, tal vez a causa del mencionado hecho político, Fernández de Enciso tornó a la Asunción del Paraguay. Allá, el 20-IV-1589, compareció como testigo en la escritura de toma

280

Tomo VII


de posesión de Juan Cabrera — marido de Guiomar de Cáceres — referente a cierta merced de “tierra, islas y cejas de monte” de una estancia denominada “Ibitímirí”, que fuera del suegro de Cabrera, el célebre Contador y Teniente de Gobernador Felipe de Cáceres. Y el 20-VIII-1596, en su carácter de Regidor del Cabildo paraguayo y veterano conquistador, nuestro Capitán, ante el Escribano Diego González, prestó declaración en una probanza sobre los méritos y servicios de Sanabria, Suárez de Toledo, Garay y Hernandarias. En tal documento dijo mi antepasado ser de edad de 48 años, poco mas o menos; y dejó constancia de su grande amistad con Hernandarias. Asimismo el testimonio hace saber que el declarante, desde la Asunción, salió a campaña con Alonso de Vera y Aragón “Cara de Perro” a combatir contra los indios rebelados de la región de “Carayba”; que en otra jornada emprendida por el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón contra los “guaycurús”, Fernández Enciso no estuvo en ella, debido a que el Adelantado lo despachó a la ciudad de Santa Fé con “ciertos rrecados”; y que, posteriormente, hacia 1590, tuvo que socorrer a la ciudad de “Vera” (“San Juan de Vera de las Siete Corrientes”, fundada en 1588), “donde los indios naturales habían muerto a 23 soldados, poco mas o menos, herido a muchos otros y tomado una barca”. El Gobernador Alonso de Vera y Aragón “El Tupí”, encomendó a Hernandarias y a Fernández Enciso el castigo de los culpables. Ambos, al llegar a Corrientes, levantaron un fuerte para defensa de la población, dejando ahí algunos soldados y municiones; y con el resto de la tropa salieron al encuentro de los salvajes, entre los que hicieron gran matanza. Volvió Hernandarias a la Asunción “muy enfermo y ensordeció de los trabajos que pasó” — según textuales palabras de Fernández Enciso. Luego éste, también con Hernandarias, hallóse en el escarmiento llevado a cabo contra los “guaicurúes”; así como en distinta represión que les dieran a los indios “del picho, que confinan con los del Paraná”. Seguidamente se trasladaron los conquistadores río arriba, a fin de reducir a tribus alzadas, “y descubrir las tierras de los indios naurás y otras corredurías”. Juan Fernández de Enciso — ya se dijo anteriormente — habíase casado en la Asunción por 1577 con Ana de Irala, una de las hijas menores del ya finado Gobernador Domingo Martínez de Irala y de la “criada” suya Marina, india guaraní. El historiador paraguayo Roberto Quevedo Pfannl, apunta que Juan Fernández de

Los Antepasados

281


Enciso fue tutor y curador de los bienes de los hijos menores de Irala; este Caudillo, sin embargo, en su testamento otorgado el 13III-1556, nombró por “tutores e curadores de los dichos mis hijos al Capitán Nufrio de Chaves (antepasado mío, ver su apellido) y a Juan de Hortega”. Con su media naranja Ana de Irala — aunque aún no habían llegado las naranjas al Paraguay —, el Capitán Juan Fernández Enciso procreó dos hijos varones y “cinco hijas doncellas de buena edad” — según lo manifestó el padre en el padrón de familias españolas de la Asunción, que, en 1615, levantó el Gobernador Hernandarias. Los vástagos conocidos del personaje que me ocupa fueron: 1) Juan Fernández Enciso, que casó con María de Almaráz. En 1615 estaba ausente de la Asunción y tenía “dos hijas y un hijo pequeño”. 2) Diego Fernández Enciso, “estudiante” en 1615. 3) Marina de Irala, llamada como su abuela materna. 4) Isabel de Enciso, que casó con Francisco Romero. Son los padres de: A) Juana de Enciso, nacida en la Asunción, la cual tuvo por marido a Pedro Rodríguez Cabrera, repoblador de Buenos Aires con Garay, poseedor aquí de una estancia en el “Valle de Santa Ana” (Samborombón), de tres mil varas de frente y una legua y media de fondo; Regidor en 1588; Alcalde ordinario en 1592; etc, etc. Testó Rodríguez Cabrera “enfermo en cama”, el 16-II-1606, ante el Escribano porteño Francisco Pérez de Burgos (antecesor mío), pero no murió entonces, sino entre el 22 y 25 de febrero de 1622. Firmaron como testigos en dicho testamento; Tomé de Matos, Antón García Caro, Enrique Silvero y Diego de Trigueros — mi antepasado y futuro tío político del causante. Estos hijos nacieron del matrimonio Rodríguez Cabrera-Enciso: a) Alonso de Cabrera. b) Luis Fernández Enciso, el cual testó el 16-X-1681. Tuvo una hija natural; Juana, que casó en Bs. As. el 30-IV-1678 con el correntino Luis Díaz (hijo legítimo de Hernando Díaz y de Ana Martínez de Orta). c) Diego de Enciso.

282

Tomo VII


d) Catalina de Cabrera, casada con Pedro Abalos de Mendoza. (Ver el linaje de Casco de Mendoza). e) Ursula de Cabrera. f) Isabel de Enciso, esposa de Juan de Soria Medrano. g) Pedro Rodríguez de Cabrera, clérigo presbítero. h) Miguel Fernández de Enciso. i) María, hija natural. j) N.N., otra hija natural, casada con el sastre Feliciano Rodríguez. 5) Felipa Hernández de Enciso, la cual como sus hermanos, vió la luz en la Asunción. El año 1615 ella figura empadronada en la ciudad paraguaya como “doncella de buena edad”. Mas tarde contrajo matrimonio con Diego de Trigueros, y tales nupcias fructificaron en tres hijas. Murió Felipa el 7-IV-1630 en Buenos Aires, donde se había radicado. Sus restos recibieron sepultura en un nicho de la iglesia porteña de San Francisco. Los cónyuges Trigueros-Hernández o Fernández Enciso resultan mis 10os abuelos. Su descendencia inmediata y los antecedentes biográficos del marido los trato en el apellido Trigueros, al que me remito.

Los Antepasados

283


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Acta de Fundación de la Ciudad de la Trinidad del Puerto de Santa María de Buenos Aires, el 11 de Junio de 1580. Introducción y notas de José Torres Revello. Bs. As., 1955. Archivo General de la Nación Argentina; Repartimiento de Indios de esta Ciudad de Buenos Aires, por Juan de Garay; reproducción fotográfica y literal de dicho documento. Buenos Aires, 1938. Archivo General de Indias; Colección de Gaspar García Viñas, compuesta de 230 tomos manuscritos que se guardan en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Atienza, Julio de; Diccionario Nobiliario Español. Madrid, 1948. Compilación de Referencias Documentales, publicadas por la Dirección de Geodesia, Catastro y Mapa de la Provincia de Buenos Aires. Tomos I y II. La Plata, 1933-35. Groussac, Paul; Mendoza y Garay; las dos fundaciones de Buenos Aires; 1536-1580. 2ª Edición. Bs. As., 1916. La Argentina y Conquista del Río de la Plata, con otros acaecimientos de los Reynos del Perú, Tucumán y Estado del Brasil, por el Arcediano Don Martín del Barco Centenera. Reproducción facsimilar de la 1ª Edición impresa en Lisboa por Pedro Crasbeeck el año 1602. Notas bibliográficas y biográficas de Carlos Navarro Lamarca. Editores; Angel Estrada y Cía. Bs. As., 1912. También el mismo poema de Barco Centenera en Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia del Río de la Plata, Tomo II. Compilación de Pedro de Angelis .Editores; Lajouane y Cía .Bs. As., 1910. Lafuente Machain, Ricardo de; Conquistadores del Río de la Plata. Bs. As., 1937. Lafuente Machain, Ricardo de; El Puerto de Santa María de Buen Aires (1536) y Ciudad de la Trinidad (1580). Santiago de Chile, 1935. Martínez, Alberto B.; Estudio Topográfico de Buenos Aires, incluído en el volumen “Censo Municipal de Buenos Aires”, año 1887. Molina, Raúl A.; Hernandarias, el Hijo de la Tierra. Bs. As., 1948. Molina, Raúl A.; Padrón Histórico de vecinos, estantes y habitantes de Buenos Aires en los siglos XVI y XVII. Inédito.

284

Tomo VII


Peña, Enrique; El escudo de armas de Buenos Aires, disquisición histórica. Bs. As., 1910. Quevedo Pfannl, Roberto; La Asunción del 1600 en dos padrones inéditos. Publicación en el Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia. Asunción, 1966. Revista del Archivo General de Buenos Aires, fundada por Manuel Ricardo Trelles. Tomo I, Bs. As., 1869.

Los Antepasados

285


286

Tomo VII


FERNANDEZ PEDROSO Y FERNANDEZ CABEZAS La presente genealogía arranca con el portugués: I — PEDRO FERNANDEZ PEDROSO, nacido hacia el año 1580 en el lugar de “Paradela de bajo”, población de Sao Pedro de Pedroso, feligresía de la actual provincia de Duero, junto a la margen izquierda de ese río, diócesis de Oporto. En 1604, el susodicho mozo desembarcó en el puerto de Buenos Aires de arribada forzosa, y dos años después se buscaba la vida en la hoy extinta villa salteña de Madrid de las Juntas (Esteco). Así consta en un padrón o Razón de los extranjeros que había en la Gobernación del Tucumán, cuyo testimonio firmó el Gobernador Alonso de Ribera, el 5-III-1607 en Santiago del Estero, con refrendo del Escribano Diego Sánchez de Araya. En la Villa de Madrid de las Juntas, pues, figuraba entonces textualmente registrado; “Pedro Fernández Pedroça, natural de Paradela de bajo, en el coto de pedrosso, término de la ciudad de porto en portugal; a tres años entró por el puerto de buenos ayres sin licencia; es soltero. ocúpase en servir, no tiene hazienda”. Tiempo adelante, el indigente lusitano buscavidas contraía enlace con la criolla Paula Zambrano; hija de Miguel Sánchez Zambrano y de Isabel Servigon (Ver el apellido Zambrano), quienes en 1622 otorgaron carta de dote a favor de Paula, extendiéndose dos décadas mas tarde el correspondiente recibo a

Los Antepasados

287


nombre de Isabel de Servigon, ya viuda en la ciudad de Salta, el 23XI-1642 ,ante el Notario Onofre Suárez. Amén de ese aporte dotal, Pedro Fernández Pedroso y su mujer Paula Zambrano disfrutaron de un campo en el río Siancas (Mojotoro), que heredara Paula, contiguo al de su tía Feliciana Zambrano, en el paraje conocido por “Pucará o Tambería del Inga”, por cuyos límites pleiteó Fernández Pedroso con el Capitán Juan Arias Rengel, el cual representaba a su cuñado Gonzalo Sosa, marido de Francisca Arias. Al producirse la invasión de los indios calchaquíes rebelados por el falso Inca Bohorques, Fernández Pedroso tuvo que huir precipitadamente de la estancia, y perdió los papeles que acreditaban su dominio sobre dichas tierras. Con posterioridad, fallecido mi antepasado, los hijos suyos Pedro y Francisco Fernández Pedroso continuaron litigando sus derechos ante la justicia. Pedro Fernández Pedroso y Paula Zambrano resultaron padres de: 1) Antonio Fernández Pedroso Zambrano, que casó con Beatriz de Olivares y López (hija del Licenciado Fernando de Olivares). Antonio fue Tesorero de la Real Hacienda en Salta. Allí testó el 19-II-1683, declarando que su esposa trajo de dote al matrimonio “una estancia que llaman Perico, con algunos ganados, la cual, como estaba, vendí al Capitán Agustín de Iriarte (antepasado mío, ver el apellido Martínez de Iriarte), “en un mil doscientos y cincuenta pesos”. Poseyó el causante otra estancia en el valle de Siancas (Mojotoro), “que vendí al Maestre de Campo Francisco Pedrasa, en ciento cincuenta pesos”; y, al tiempo de su muerte, el testador era dueño de “la casa en que al presente vivo” en la ciudad de Salta; “de una estancia en esta jurisdicción como a cinco o seis leguas de esta ciudad, que hube por compra al Maestre de Campo Pedro Martínez de Pastrana”; de cuatro esclavos negros y dos mulatos, y de veinte marcos de plata labrada. Don Antonio dejó dos hijas naturales. Con doña Beatriz echó al mundo estos vástagos legítimos: A) María Fernández Pedroso Olivares. B) Pedro Fernández Pedroso Olivares o Pedro Olivares, n. en 1672.

288

Tomo VII


C) Gerónimo Fernández Pedroso Olivares, Alferez, que casó en 1701 con María Rosa de Lastarria (hija del Capitán Joseph de Lastarria y de María Rosa Pastrana). Testó Gerónimo en Salta el 29-IX-1699, ante el Capitán y Justicia Mayor Domingo Fernández Albernas Valero. Fueron su albaceas; su consorte María Rosa Lastarria, el Capitán Joseph Fernández Pedroso Cepeda, primo hermano suyo, y José de Pineda; y firmaron como testigos en la escritura; el Capitán Juan Fernández Pedroso Zambrano, tío del causante, su primo hermano Domingo Fernández Cabezas Zambrano y el Capitán Pedro de Uribe. Estos resultaron los hijos del referido matrimonio: Antonio, María, Bernardo y Pedro Fernández Pedroso Lastarria. 2) Isabel Fernández Pedroso Zambrano, la cual testó en Salta en 1686, ante Ventura de Aguirre. Estuvo casada con Juan García Aldave y con él procreó a Manuel, difunto en 1686, y a María García Aldave Fernández Pedroso. 3) Pedro Fernández Pedroso Zambrano, Capitán, que casó primeramente con Feliciana de Acuña Arias Rengel (hija del portugués Sebastián de Acuña y de la criolla María Arias Rengel, a la cual dotaron con 4.517 pesos y recibió 2.000 en arras de su marido, según consta en escritura del 21-VIII-1649 que pasó ante el Escribano Juan Castellanos, mi lejano ascendiente; nieta materna de Antonio Díaz y de Francisca Arias Rengel; hija ésta de otra Francisca Arias Rengel y de Pedro Martín Baquero). Antes de morir Feliciana de Acuña dió poder para testar, el 23-VIII-1672, ante el Sargento Mayor Juan de Abreu y Figueroa. Tiempo después don Pedro pasaba a 2as nupcias con Inés de Abreu y Campuzano (hija del Capitán Bernardo de Abreu y Figueroa, vecino feudatario de Santiago del Estero, y de Ana de Campuzano Díaz de Loria, que testó en Salta el 13-X-1676; nieta paterna de Pedro de Abreu y Figueroa, Teniente de Gobernador de Salta en 1632 y de Francisca de los Cobos; bisnieta paterna paterna de Juan de Abreu y Figueroa, Lugarteniente de Gobernador y encomendero en Cafayate — hijo natural Juan del Gobernador del Tucumán Gonzalo de Abreu y Figueroa Ponce de León y de Ana Valero, hija ella del conquistador Bartolomé Valero). En 1676 Pedro Fernández

Los Antepasados

289


Pedroso era viudo. De su primer enlace con Feliciana de Acuña Arias Rengel nació: A) Margarita Fernández Pedroso y Acuña, la cual se casó el 2XII-1698 con el Capitán Diego Báez, nativo de Córdoba (hijo del Capitán Pedro Báez de Salas y de Lucía de Nis Acevedo). Don Diego y doña Margarita son mis 6os abuelos, y su descendencia se consigna en los apellidos Báez, Plaza y Díaz. 4) Francisco Fernández Pedroso Zambrano, Alferez y después Capitán. Casó con María de Acuña Arias Rengel, propia hermana de su cuñada Feliciana. Dichos esposos hubieron por hijo a: A) Sebastián Fernández Pedroso y Acuña, que se casó en Salta, el 27-VIII-1696, con Lucía Mercado (hija de Francisco Mercado y de Melchora Sarmiento). Son los progenitores de: a) Francisco Fernández Pedroso y Mercado, marido de Violante de Zúñiga y Echarte (hija del Sargento Mayor Juan de Zúñiga y Echarte Elizondo y de María Ana Vélez de Alcocer). 5) Polonia Fernández Pedroso Zambrano — mi antepasada — que sigue en II. 6) Juan Fernández Pedroso Zambrano, Capitán, con estancia en el valle Calchaquí. Casó con María de Cepeda y Cisternas (hija del Maestre de Campo Baltasar de Cisternas, “vecinos de la provincia de Cuyo, Reino de Chile”). Estos datos me fueron proporcionados por mi joven amigo el investigador Carlos Jauregui Rueda. Sin embargo, don Atilio Cornejo, en su última obra Historia de Francisco de Gurruchaga, contradice dichas constancias, al apuntar que Juan Fernández Pedroso, Teniente de Caballería de Esteco en 1680 y Capitán en 1685, era (sic) “natural de Extremadura, en España”. Y a la mujer de éste, María de Cepeda, la dice hija de Francisco de Cepeda y de Margarita del Sueldo, la cual tenía por padres al Capitán Pedro del Sueldo, primer poblador de Salta y de Talavera de Esteco, y a Juliana Chaves. Sea como fuere, lo cierto es que fruto del matrimonio Fernández Pedroso-Cepeda resultó: A) Joseph Fernández Pedroso Cepeda ,nacido por 1673. Maestre de Campo, Alcalde ordinario y Gobernador de armas de Salta; a mas de encomendero de indios cafayates. Firmaba “Joseph Fernández Pedroso del Sueldo”. Casó 1º con María Rosa

290

Tomo VII


Fernández Albernas Duarte de Silva (hija del Capitán a guerra y Justicia Mayor de Salta Domingo Fernández Albernas y de María de Vera y Duarte de Silva; n.p. de Marcos Fernández Albernas y de Ana María González Valero;n.m. de Domingo Duarte de Silva y de Juana Banegas; bisn. m.p. de Marcos González y de Catalina Valero; hija ésta del famoso conquistador del Perú, Chile y Tucumán, y primer Teniente de Gobernador de Salta, Bartolomé Valero). Fallecida doña María Rosa a principios de 1694, Joseph Fernández Pedroso contrajo nuevo enlace con Elvira Vélez de Alcocer, nacida por 1674 (hija, sin duda, del Capitán andaluz Alvaro Vélez de Alcocer, nativo de Almería, que pasó a Indias, radicándose con su mujer, Isidora Juárez, en Salta). Elvira aportó al matrimonio una dote de 2.238 pesos y 4 reales, incluída en ella el valor de la estancia llamada “Ablume”, cerca del valle de Guachipas. Por su parte el contrayente era dueño del campo “La Ciénaga”, que hubo por merced del Gobernador Urizar y Arespacochaga, a méritos de sus servicios en la guerra contra los indios. También poseyó Joseph, heredada de su primera esposa, parte de la estancia “La Viña”, en el valle de Siancas, con casa de altos que mejoró el propietario. Asimismo este había heredado la finca paterna en el Valle Calchaquí, y la encomienda del pueblo de Cafayate le fue concedida “por sus propios méritos y servicios en las campañas que se hicieron en las provincias del Chaco”; cuya Real Cédula confirmatoria está fechada en El Pardo el 6-VII1716. Murió Joseph en su casa de Salta, que le correspondiera por herencia materna, y su viuda, Elvira Vélez de Alcocer extendió su testamento el 27-III-1726, ante Francisco López de Fuenteseca. Hijos del primer matrimonio de Joseph con María Rosa Fernández Albernas fueron: a) Francisco Fernández Pedroso y Fernández Albernas, encomendero en 2ª vida de los indios cafayates, quien heredó de su madre “las casas y sitio del barrio del Señor San Francisco” en la ciudad de Salta, y “dos piezas de esclavos”. Casó con Francisca de Aguirre y Pedrosa, dotada por su padre con 400 pesos (hija de Juan de Aguirre y Calvo de Mendoza — mi antepasado — y de

Los Antepasados

291


su primera consorte Laurencia de Pedrosa y Sierra Palavecino y Martínez de Pastrana). Testó doña Francisca en Salta, el 31-V-1752, ante el Escribano López Zevallos. Sus hijos, los Fernández Pedroso-Aguirre, los tengo enumerados en el apellido Aguirre. b) Joseph Fernández Pedroso y Fernández Albernas, Sargento Mayor. Era propietario de la estancia de “La Viña” cuando, en 1735, fue atacada por los indios mocovíes. Casó 1º con Teresa de Saravia y Porcel de Peralta (hija de Bernabé Gómez de Saravia Rocha y Lobo y de María Porcel de Peralta Medina Pomar — ver el apellido Porcel de Peralta). Luego de enviudar, don Joseph, pasó a 2as nupcias, el 14-VI-1752, con Margarita Vélez de Alcocer (hija de Alvaro Vélez de Alcocer y de María Gómez de Alarcón). Del primer enlace de Joseph con Teresa de Saravia Porcel de Peralta, nacieron: b1) Josepha Agueda Fernández Saravia, baut. el 24-VI1726. Casó en 1742 con Juan José Ruiz de Llanos y Villafañe (hijo de Bernardo Ruiz de Llanos Albarracín y de Ignacia de Villafañe Guzmán Toledo Pimentel Ramírez de Velasco). Su sucesión se consigna en el capítulo que dedico al linaje de Ruiz de Llanos b2) Polonia Fernández Saravia. Casó en Salta el 23-II1744 con Cecilio Salguero, “n. en las Alpujarras, reino de Andalucía”. Testó Polonia en Salta el 8-VI-1771 y dejó de existir el 7-IX-1771. Hubo posteridad. b3) María Fernández Saravia. Casó en Salta el 27-II-1750 con Juan Joseph de Jauregui y Ceballos. b4) Bernarda Fernández Saravia. Casó en Salta, el 4-VII1751, con Diego Ruiz de Llanos y Villafañe (hermano de Juan José). Enumero su sucesión en el capítulo referido al linaje de Ruiz de Llanos. b5) Laurencia Fernández Saravia. b6) Teresa Fernández Saravia. b7) María Juana Fernández Saravia, casó con Eugenio de Torres Sánchez de Loria (hijo de Gabriel de Torres Gaete y de Victoria Sánchez de Loria Arias Velázquez Moyano Cornejo). Eugenio hizo información para casarse con María Juana el 23-IX-1758, en Salta.

292

Tomo VII


Prolongan descendencia. Ver el apellido Torres Salazar. b8) Carmelita Fernández Saravia. b9) Josefa Fernández Saravia, baut. en Salta el 24-IX1730. b10) Agustina Fernández Saravia. b11) Ambrosio Fernández Saravia, Regidor, Fiel Ejecutor propietario, Alcalde de 1er voto de Salta en 1791. Casó con Agustina Castellanos Zerda (hija de Lorenzo Escobar Castellanos y Peñalba y de Lorenza de la Zerda Mirabal). No dejaron hijos. Ver el apellido Castellanos. b12) Manuel Fernández Saravia, Sargento Mayor en 1778. Es el padre de Felipe, Ventura y Félix Fernández Pedroso Saravia. b13) Vicente Fernández Saravia. b14) Hipólito Fernández Saravia. Casó con Feliciana Arias Rengel (hija de Félix Arias Rengel Díaz de Heredia y de Gregoria Hidalgo Montemayor). Sin sucesión. b15) Rosa Ignacia Fernández Saravia, baut. en Salta el 1IX-1739. b16) Josepha Fernández Saravia, baut. en Salta el 23-V1744. Del segundo connubio de Joseph Fernández Pedroso Cepeda resultó hijo: c) Pedro Fernández Pedroso y Vélez de Alcocer, presbítero nacido por 1712. B) Margarita Fernández Pedroso Cepeda, se casó con el Capitán Antonio de Salinas y Cabrera (hijo de Tomás de Salinas Rodríguez Ruescas y de Leonor de Cabrera Duarte de Meneses — ver el linaje de Cabrera). fueron padres, por lo menos de: a) Ana de Salinas Cabrera y Fernández Pedroso, que testó en Salta el 23-III-1720, ante Gregorio Peralta. Estuvo casada con el Alferez Manuel de Santuchos y Acevedo, n. en Córdoba y Alferez Mayor de Salta. No dejaron sucesión. C) María Fernández Pedroso Cepeda. Casó con el Alferez Tomás de los Cobos, n. en Bs. As. por 1762 (hijo del Capitán Isidoro

Los Antepasados

293


de los Cobos y de Mariana Meneses). Cobos era dueño de una estancia en el actual departamento salteño de Campo Santo, cuyas tierras pertenecen hoy al Ingenio San Isidro, de los Cornejo Linares, con su “Fuerte de Cobos”, histórica reliquia de los tiempos viejos. Fueron sus hijos: a) Domingo de los Cobos y Fernández Pedroso, nativo de Salta y con “arraigo en Jujuy”. Casó con Petronila de la Corte y Rozas (hija de mis antepasados el Maestre de Campo Antonio de la Corte y Rozas y de María de Palacios Ruiz de Llanos). Petronila fue dotada por sus padres el 1-II-1730, mediante escritura que pasó ante el Escribano Iñigo de la Pascua. Ver su sucesión en el apellido de la Corte. b) María de los Cobos y Fernández Pedroso. Casóse con Gabriel Gómez Recio (primo o sobrino del cura Gabriel Gómez Recio, n. en Santa Fé, vicario eclesiástico en Salta). Con sucesión. c) Tomás de los Cobos y Fernández Pedroso, fraile mercedario, dicho también “de la Religión Real y Militar de Nuestra Señora de Redemptores”. 7) Juana Fernández Pedroso Zambrano, de la que no tengo datos. II — POLONIA FERNANDEZ PEDROSO ZAMBRANO había nacido en la tercera década del siglo decimoséptimo, y se casó por 1650 con el Capitán Domingo Fernández Cabezas, quién (en su testamento otorgado en Salta el 25-II-1679, ante el Escribano Público y de Cabildo Antonio Quijano de Velasco) la individualizó como “Doña Polonia Sambrano, mi lexítima mujer, hija lexítima de Pedro Fernández Pedrossa y Doña Paula Sambrano, sus padres y mis suegros, ya difuntos”. “Sepan quantos esta carta de testamento última postrera voluntad vieren — comenzaba dicha pieza notarial aludida —, como yo el Capitán Domgo. Fz. Cavezas, morador que soy de esta ciudad de Lerma y natural de la villa de Biana, Reyno de Portugal, hijo lexítimo de Antonio Fernández y de María So. (Socorro?) Luis, difuntos; estando como estoy enfermo en cama ... mando que si Dios Nuestro Señor fuere servido llevarme de la presente vida, mi cuerpo sea sepultado en el Convento de Nuestro Padre San Francisco de dicha ciudad (Salta), con entierro mayor y acompañando mi cuerpo

294

Tomo VII


el cura y el sacristán y ,si fuese competente aquel día, se me diga misa cantada de cuerpo presente, con diácono y sub diácono, y (de no poderse celebrar entonces) se me diga otro día, pagando las limosnas acostumbradas, a dos reales cada una, con que las aparto y separo de mis bienes”. Declaró el testador, que al tiempo de su casamiento con doña Polonia, los padres de ella la dotaron con 2.379 pesos, “en los géneros que en dicha carta Dotal se contienen”. Dijo el valetudinario, más adelante, deberles al “Capitán Agustín de Iriarte” — mi antepasado — y al Sargento Mayor Lucas de Orozco, 40 pesos a cada uno; “mando que se los paguen de mis bienes”. Enumeró después don Domingo sus propiedades; “una chacara en el paraje que llaman Mojotoro, en el río Siancas, la cual hube y compré del Ayudante Sebastián de Sosa ... en la cual tengo puesta y plantada una viña, con seis mill y tantas zepas de fruto”. Tres esclavos llamados; Juan, de 30 años, “poco más o menos”, Francisco, de 28, ambos negros y Antonio, mulato de 26 cumplidos. Las “cassas de mi morada, con medio solar que hube y compré del Síndico del Convento de Nuestro Padre San Francisco, con 25 pesos de tributo (censo) y 500 de principal, a favor de dicho Convento”. Y amén de estos bienes, consigna esa última escritura algunos adminículos caseros: pailas de cobre, platillos, fuentes y jarros de plata. “Declaro — prosigue el causante — deberme Sebastián de Sossa, morador de esta ciudad, 300 pesos, poco más o menos”. Como así también que, “56 pesos me debe el Capitán Melchor Díaz Zambrano, Alcalde provincial de esta ciudad, de que no hay cédula ni otro instrumento alguno. Declárolo así y mando se los cobren al susodicho. Declaro deberme el Capitán Juan Fernández Pedroso, morador de esta ciudad, 8 pesos y medio; mando se cobren”. Mi antepasado manifestó asimismo que, al tiempo de adquirir el solar “donde al presente vivo, se me dió según y de la manera que lo poseyeron mis antecesores, y estando por hacer casas en él, se halló que Juan de Elizondo, marido que fue de doña Antonia de Pastrana, había edificado unas casas donde al presente vive la dicha su mujer, y cogido gran parte de dicho solar” — del testador; el cual exigió entonces al intruso derribase dichas construcciones, pero como intervinieran personas religiosas y como Elizondo era “mi compadre”, Fernández Cabezas le prestó aquel “pedazo de solar”,

Los Antepasados

295


que corría a lo ancho, hasta dar con el terreno de María Ruiz de Pastrana. Recomendaba, en consecuencia, el declarante, a sus herederos, reclamaran y demandaran ese “pedazo de solar”, que les correspondía por derecho. Finalmente el enfermo en mortal trance, nombró por sus albaceas testamentarios a doña Polonia, su esposa, y a su hijo el Maestro Juan Fernández Cabezas. El portugués Domingo Fernández Cabezas y su mujer la criolla Polonia Fernández Pedroso Zambrano procrearon estos hijos declarados en el testamento paterno del año 1679: 1) Bartolomé Fernández Cabezas — mi antepasado —, que sigue en III. 2) Domingo Fernández Cabezas, Regidor de Salta en 1673. En 1689 ,ante el Teniente de Gobernador salteño Diego Diez Gómez (mi 7º abuelo), Domingo, como apoderado del Sargento Mayor Fadrique Alvarez de Toledo, le vendió al Capitán Juan de Vergara 1.507 mulas, al precio de 12.432 pesos reales. Creo que Domingo estuvo casado con una Zambrano, parienta suya, a la que hizo madre de: A) Agustina Fernández Cabezas Zambrano, que tuvo por marido a Hipólito Sánchez; y por hija a Margarita Sánchez Fernández Cabezas, esposa, desde el 1-X-1768, de José Manuel Arias Rengel (hijo del Maestre de Campo Félix Arias Rengel y de Gregoria Hidalgo Montemayor). Con descendencia. B) María Fernández Cabezas Zambrano, casada con el Sargento Mayor Esteban Pardo de Figueroa, quien testó en Salta el 14V-1744, ante el Escribano Antonio Pérez Palavecino. Hubo además Domingo una hija natural: C) Luisa Fernández Cabezas, que casó en 1705 con Juan Martínez de Mendieta, nativo de Santiago del Estero. 3) Juan Fernández Cabezas, clérigo y albacea de su padre. Fue párroco de “Omaguaca”, y en un libro encuadernado en badana roja, correspondiente a la capilla que servía a las chacras de Tumbaya y Purmamarca, el referido sacerdote, a partir del 8-X1699, apuntó “las funciones de bautismos, entierros y casamientos” de esos lugares; y en otro cuaderno, fechado a postreros de septiembre de 1699, se consignan las partidas sacramentales de los actos ministrados por él en el pueblo de

296

Tomo VII


Tilcara. Seis años después, el cura Juan Fernández Cabezas dejaba de existir, y su cuerpo quedó sepultado, el 4-VIII-1705, en la Iglesia Matriz de Jujuy. Entre los efectos de su pertenencia que enumera su juicio sucesorio (Protocolo nº 151 del Archivo tribunalicio jujeño) se encontraron títulos de órdenes y oficios, apuntes de cuentas, imágenes religiosas, un hábito del Santo Oficio, la “Vida de Santa Teresa”, “Práctica del Catecismo Romano”, un libro de comedias, cuadernillos de oraciones impresos en Lima, y varios cuadros al óleo de gran tamaño 4) Joseph Fernández Cabezas, quien era Alferez, y en 1687 celebró un contrato, ante el Alcalde de Salta Tomás Salas, con el Protector de Naturales Dionisio Chaves, mediante el cual un cacique del pueblo de Collagasta se obligaba a servirlo, por el término de un año, al precio de 40 pesos. Doce meses más tarde, se hallaba enfermo en Salta, y el 5-XI-1688, ante el Alcalde Marcos Díaz, otorgó poder para testar a favor de sus hermanos Juan y Domingo. El otorgante estaba casado con Petrona o Petronila Arias Velázquez (hija del Capitán Pedro Arias Velázquez y de Bernarda Resero). No dejó hijos. De viuda Petronila pasó a 2as nupcias, en 1702, con el Capitán Juan de Abreu y Figueroa, nac. en San Miguel de Tucumán (viudo de Eufrasia Ruiz de Villegas e hijo de Bernardo de Abreu y Figueroa y de Ana Martínez Campusano). 5) Francisco Fernández Cabezas, Regidor de Salta, quien se casó el 11-X-1690 con María o María Juana de Aguirre Calvo de Mendoza (hija de Ventura de Aguirre y de Catalina Calvo de Mendoza — mis ancestros). De viuda María de Aguirre pasó a 2as nupcias con Leandro Cabral de Ayala. Sus descendientes con este señor se consignan en el apellido Aguirre. Hijo del primer enlace fue: A) Gabriel Fernández Cabezas y Aguirre. Era Capitán y se casó en Salta el 12-V-1726, con Josefa Manchano Gallo (hija del Gobernador de armas de Salta, en 1721, Maestre de Campo Manuel Manchano Gallo y de su mujer Gregoria Angela de Argañaraz y Murguía Carranza y Luna). Falleció Josefa Manchano Gallo el 7-VII-1778. Hija suya resultó: a) Rosa Fernández Cabezas y Manchano Gallo, que contrajo nupcias con Nicolás Ignacio de Aramburú y Lisperguer (hijo de Marcos de Aramburú, nativo de Irún, en

Los Antepasados

297


Guipuzcoa, y de la salteña María de Lisperguer Aguirre y Loria; n.p. de Juan de Aramburú y de Catalina de Urdinirrea; n.m. de Fernando Rodolfo de Lisperguer Aguirre y de María Díaz de Loria y Bazán). Fallecida Rosa Fernández Cabezas, Nicolás Ignacio de Aramburú contrajo 2as nupcias con Josefa Antonia de Frías Escobar Castellanos (hija de Tomás Manuel de Frías Quejana y de Rosa Valeriana de Escobar Castellanos). Con ella procreó Nicolás Ignacio los hijos que se enumera en el apellido Castellanos. De su primeras nupcias fueron: a1) Juan Francisco de Aramburú Fernández Cabezas, cura vicario de San Carlos, en el Valle Calchaquí, donde expiró en 1796. a2) María Bernarda de Aramburú Fernández Cabezas, casada, en 1774, con el hermano de su madrastra; Manuel Atanasio de Frías Escobar Castellanos. Su sucesión se registra también en el apellido Castellanos. 6) Antonio Fernández Cabezas, fraile franciscano. 7) María Fernández Cabezas Zambrano nacida por 1654, la cual se casó tres veces; En 1660 con Antonio Gómez, nativo de Santiago del Estero (hijo de Andrés Gómez y de María Ximénez). Para dicha boda María fue dotada por sus padres con 1.700 pesos, lo que se protocolizó en escritura pública suscripta ante el Alcalde Gonzalo de Abreu. A ese respecto el padre de la desposada estamparía diecinueve años después en su testamento; “cuando casé la dicha María, mi hija, con dicho Antonio Gómez, dí 800 pesos en reales, un negro esclavo en 500 pesos, una negra en 400 pesos y otros trastes de ajuar, que no me acuerdo la cantidad que importó, de lo que hice carta de dote a que me remito”. Fallecido Antonio Gómez, María contrajo nuevas nupcias con el Capitán Domingo de Zurita, quien dejó de existir en 1677 sin dejar descendencia. En abril de 1680, el Capitán Antonio Jiménez de Ahumada realizó información matrimonial para unirse con la doble viuda María Fernández Zambrano. El contrayente había nacido en la ciudad de Ronda, pero lo criaron en la villa andaluza de Utrera (hijo de Juan Jiménez de la Castellena y de Inés de Ahumada Ponce), contaba a la sazón 50 años, y era asimismo viudo, desde 1658, de una señora que murió en España mientras

298

Tomo VII


él hallábase en México. Hijo del Primer enlace de María Fernández Cabezas Zambrano resultó: A) Pedro Gómez Fernández Cabezas. Tutor suyo fue su abuelo materno, Domingo Fernández Cabezas, quien, en su testamento de 1679, declaró; “debo a Pedro Gómez, mi nieto menor, hijo legítimo de Antonio Gómez, difunto, y de doña María Fernández Cabezas, 3.640 pesos, como su tutor y tenedor de bienes que soy. It. - Declaro por mis bienes 470 pesos, poco más o menos, que dí al Capitán Domingo de Zurita, mi yerno, el año 73, a cuenta de la tutela que en mi poder pasa de Pedro Gómez, su entenado y mi nieto, con cargo del interés del 5%, como lo declaró el susodicho (Zurita, padrastro del menor) antes de su fallecimiento. It Declaro que de la cantidad que se le adjudicó a dicho mi nieto, cuyo tutor soy, entró una tienda que está en la calle Real del Señor San Francisco ... en precio y cuantía de 250 pesos, de que estoy pagando los intereses”. Pedro Gómez casó, más tarde con Manuela Arias Rengel y Tello de León (hija del Capitán Juan Arias Rengel Aguirre y de su 1ª consorte Francisca de Alaba Tello de León). Son ellos los padres de: a) Joseph Domingo Arias Rengel, que casó con Teresa del Rosario Gallardo y Lisperguer. Ellos prolongaron descendencia. 8) Paula Fernández Cabezas Zambrano, que testó en 1690. De ésta fue primer marido el Capitán Domingo Duarte de Silva (que era viudo de 2as nupcias de María de Godoy, después de haber enviudado de su 1ª consorte Juana Banegas y Vera, quien lo hizo padre de Luisa de Vera y Duarte, que casó con Bartolomé Fernández Cabezas, el hermano de Paula, mi antepasado que trato más adelante en el punto III). Fallecido Duarte, Paula reincidió en maridarse tomando por esposo al Sargento Mayor Juan de Hoces Labayén. El padre de aquella, Domingo Fernández Cabezas, en su testamento de 1679 declaró; “que al tiempo y cuando casé a doña Paula Fernández, mi hija, con el Capitán Domingo Duarte ya difunto, le dí en dote 1.200 pesos, que constan por una memoria firmada de ambos y testigos a que me refiero. Y asimismo declaro por descargo de mi conciencia, que el dicho Capitán Domingo Duarte, su marido, al tiempo de celebrar dicho matrimonio, dijo juntaría y recogería su caudal, y

Los Antepasados

299


conforme a él dotaría a la su mujer por instrumento jurídico. It. Declaro que al tiempo y cuando la dicha doña Paula, mi hija, pasó a segundas nupcias con don Juan de Hoçes y Labayén, que esta ausente en las provincias del Rio de la Plata, le mandé un aposento, donde actualmente vive la dicha su mujer, y una tienda en la misma esquina de mi casa, con cargo y calidad de que no la podía vender, ni enajenar por ninguna causa y pretexto, y si lo hiciese, por el mismo caso volviese al tronco de los demás bienes, de que no se hizo escritura en forma, más de tan solo una obligación firmada mía. Declárolo así para que en todo tiempo conste”. Hijos del 1er enlace de doña Paula fueron: A) Bárbara Fernández Duarte. B) Francisco Duarte. C) Diego Duarte. De las 2as nupcias nació: D) Ignacio de Hoçes y Labayén Fernández Cabezas. III — BARTOLOME FERNANDEZ CABEZAS — mi antepasado — fue vecino de Salta, Capitán, y varias veces miembro de su Ayuntamiento (1673 y 1688). El 28-IX-1673, el Cabildo salteño, presidido por el Teniente de Gobernador Pedro Martínez de Pastrana, y con los Regidores Pedro Valero, Leonardo Rodríguez Valdés, Hernando de Villegas, Luis de Medina Pomar, Andrés de Frías Sandoval (otro de mis antecesores), Domingo Fernández Albernas, Gregorio Villada, Diego Serdeña, Juan Pedroso y Domingo Fernández Cabezas (hermano del susodicho), otorgó poder “al Teniente Bartolomé Cabezas” para que, en nombre de dicha corporación, “pida a la Real Audiencia de la Plata lo que fuese más conveniente al bien de esta Ciudad, su Iglesia Matriz y su Convento; representando la pobreza en que se halla a causa de más de 40 años de guerra continuada con los indios Calchaquíes, todo a costa de esta Ciudad, sin remuneración; y que acabada esta guerra, infestaron los indios del Gran Chaco las ciudades fronterizas de Talavera de Esteco y San Salvador de Jujuy, a cuyo escarmiento y castigo, en seis ocasiones, sin contar esta última entrada que se hizo al Gran Chaco por el Gobernador D. Angel Peredo, ha acudido esta dicha Ciudad (de Salta) con muy grandes gastos de sus haciendas”. El año 1687, ante el Alcalde Tomás de Salas, el Capitán Bartolomé Fernández Cabezas celebró con Dionisio de Chaves,

300

Tomo VII


Protector de Naturales, un contrato por el que tomaba aquel a un indio de la encomienda de Payogasta para su servicio, por el término de un año, al precio de 34 pesos. Y el 11 de octubre del mismo año, don Bartolomé compró a Isabel Díaz Zambrano — prima hermana de la madre de él, viuda del Alferez Jorge Salcedo Poblete y casada después con el Capitán Juan Arias Rengel — una estancia en jurisdicción salteña, ubicada entre los brazos del río de la “Quebrada del Pirú” (hoy del Toro), que tenía “cuantiosas sementeras de regadíos y Molino y muchos edificios y arboledas”; todo regado por agua que llegaba através de una acequia del río de la referida quebrada. Esta estancia llamada “de la Capilla del Rosario Viejo” (ahora en el departamento de Rosario de Lerma), la hubo la vendedora en 1665 por dote de sus padres; el Capitán Sebastián Díaz y María Zambrano, su mujer. Bartolomé Fernández Cabezas mantuvo un pleito por el agua de la acequia que utilizaban también sus vecinos, los hijos y herederos del Maestre de Campo Andrés de Elizondo, nietos, a su vez, de los antiguos dueños de la finca; Sebastián Díaz y María Zambrano. (Ver Contribución a la historia de la propiedad inmobiliaria de Salta por Atilio Cornejo, Bs. As., 1945). Asimismo heredó Bartolomé Fernández Cabezas, siendo Alferez, la estancia que compró su padre, el 10-II-1674, a Sebastián Sosa, por ante el Alcalde y Sargento Mayor Juan Porcel de Peralta ,situada en la parte de abajo del río Siancas, donde tenía plantada una viña “con seis mil y tantas cepas de fruto”, a “una legua, poco más o menos, de las tierras y Hacienda de los Capitanes Diego González Balero y Domingo Fernández de Albernas, que es una Población que tubo Sebastián Sosa, donde está una cruz, desotra parte del dicho río”. Estuvo casado Bartolomé con Luisa Duarte de Silva o Luisa de Vera y Duarte, hija del Capitán Domingo de Duarte y Silva y de Juana Banegas y Vera, su primera mujer). Por lo demás el referido antepasado se desempeñó como Mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, y en un informe del 21-X1690, el Obispo Juan Bravo Dávila recuerda que en su carácter de tal, Bartolomé Fernández Cabezas “exhibió un libro en que tenía asentadas las partidas de dinero de entrada y salida, y ajustada la cuenta fue alcanzada en ciento y treinta y dos pesos, con los cuales

Los Antepasados

301


celebró la fiesta de Nuestra Señora de la Concepción en la Iglesia Matriz”, de Salta. Finalmente, el 9-II-1692, “en la ciudad de Lerma del Valle de Salta”, ante el Escribano Pedro Pérez del Hoyo (atávico colega mío) y los testigos el Maestre de Campo Leonardo Rodrigo Valdés de Silva, el Alferez Real Miguel Gurmendi y el Alferez Gabriel Torres, nuestro Capitán Bartolomé Fernández Cabezas dió poder a su hermano Domingo y a Luisa de Vera y Duarte, “mi mujer”, a fin de que, a su muerte, otorgaran el testamento suyo, declarando por herederos legítimos a la nombrada esposa y a sus hijos; María, Petronila y Gregorio. Doña Luisa sobrevivió veintidos años a su marido. El 12-VII1714, ante el Escribano Francisco López de Fuenteseca ,ella vendió a Nicolás Pizarro, la estancia aquella “del Valle de Siancas”. Y ese año de 1714 moría la señora, tramitándose su sucesión ante el Alcalde Josef de Aguirre. Hubo tres hijos — los mismos que declaró su consorte, don Bartolomé —, a saber: 1) María Fernández Cabezas de Vera y Duarte, casada primeramente con el Capitán Diego del Sueldo y, en 2as nupcias, en enero de 1700, con el Capitán Esteban Pardo de Baños, nacido a fines de 1680 (hijo de Matías Pardo de Baños, nac. en 1652 y de María de Medina Pomar Martínez de Pastrana, casados en marzo de 1680; n.p. de Bernardo Pardo de Baños y de Francisca García, nat. de Tuy, en Galicia; n.m. de Antonio Martínez de Pastrana, nat. de “los Reynos de España”, y de Teodora Alvarez de Vadillo). Del 1er enlace de María Fernández Cabezas provienen: A) María del Carmen del Sueldo Fernández Cabezas . B) Lázaro del Sueldo Fernández Cabezas. 2) Petronila o Petrona Fernández Cabezas de Vera y Duarte, que casó en Salta, el 17-III-1704, con el Sargento Mayor Francisco de Aguirre y Calvo de Mendoza, Regidor “24” de Salta y Alcalde de la Santa Hermandad (hijo del Maestre de Campo Ventura de Aguirre Suárez de las Higueras y de Catalina Calvo de Mendoza). Su sucesión puede consultarse en el apellido Aguirre de Talavera de la Reina. 3) Gregorio Fernández Cabezas de Vera y Duarte de Silva, del que me ocupo a renglón seguido.

302

Tomo VII


IV — GREGORIO FERNANDEZ CABEZAS DE VERA Y DUARTE o DUARTE DE SILVA nació en Salta después de 1685. Fue Capitán de milicias como su padre, y calculo que por el año de 1715 se casó con la santiagueña Antonia de Argañaraz y Carranza, de gran abolengo lugareño, la cual para sus esponsales resultó dotada con 6.000 pesos por sus padres; el Maestre de Campo y Teniente de Gobernador de Salta Martín de Argañaraz y Murguía Jerez de Garnica y su mujer Juliana de Carranza y Luna, cuyos antecedentes genealógicos trato en los respectivos apellidos; Argañaraz y Murguía, Carranza, Luna y Cárdenas, Bazan, Mexía Mirabal ,Cabrera, y demás estirpes que anteceden en España a tales ilustres linajes de conquistadores americanos. Cuando Martín de Argañaraz y Murguía testó en Salta el 8X-1721, ante el Escribano López Zevallos, nombró por Albacea a su yerno “el Capitán Gregorio Fernández Cabezas, quien presenció el solemne acto notarial y estampó su firma en la respectiva escritura, como uno de los “testigos llamados y rogados”, junto con el Maestre de Campo Alonso de Peñalba, y los Capitanes Martín de Figueredo, Antonio Gutiérrez de Peredo y Santiago Castellanos. Tres años mas adelante, el 23-XI-1724, nuestro Capitán Gregorio, vecino de Salta, manifestó en una escritura pública, ante el Notario Gregorio Peralta, que en el pleito que le seguía a Miguel de Arpide sobre la posesión de una mulata llamada Magdalena, “perteneciente a la dote de su esposa y legítima mujer doña Antonia de Argañaraz y Murguía”, le había propuesto al Gobernador del Tucumán y Alguacil perpetuo de la Audiencia de Charcas, Isidro Ortiz de Haro, Marqués de Haro, ordenara éste al Juzgado respectivo la entrega de la controvertida mulata al recurrente, previa fianza ofrecida por Antonio López de Aguirre. (Aquel Miguel Alejo de Arpide, nació y lo bautizaron en Buenos Aires el 21-V-1663; era hijo de Juan Miguel de Arpidey Urdinola, n. en Oyarzún, y de la porteña Estefanía de Borda Billela y Peralta). El 12-IX-1727, Gregorio Fernández Cabezas también fue Albacea testamentario de su cuñada Gregoria Angela de Argañaraz y Carranza, que falleció viuda del Maestre de Campo Manchano Gallo, según se desprende de otro instrumento público que autorizó el mismo protocolario Peralta. Mi remoto abuelo en su carácter de cumplidor de la última voluntad y liquidador de los bienes de su

Los Antepasados

303


cuñada, junto con Gabriel Fernández Cabezas (sobrino suyo y marido de Josefa Manchano Gallo Argañaraz, hija de la causante), tuvo que contestar una demanda que presentó el clérigo Gabriel Gómez Recio, contra los bienes y herederos de la referida “Gregoria Angela de Argañaraz, por complemento de gastos que se hicieron en bien de su alma”. A Dios rogando y las preces cobrando!. Por su parte, Antonia de Argañaraz y Carranza testó en Salta el 25-V-1753, ante el Escribano Francisco López Zevallos y los testigos llamados y rogados; Antonio de Ubierna, Francisco Luján — que firmó por la otorgante — y Pedro Alonso de Zelis. En dicha escritura mi antepasada, enferma en cama, declaró ser “natural de Santiago del Estero y vecina de Salta, mujer legítima del Capitán Gregorio Fernández, casada in facie Eclesia, y haber dado a luz en su matrimonio a Luisa, Domingo, María, Josepha, Joseph Toribio, Gregorio y Francisco, a los que declaro por mis hijos legítimos. Cuando me casé — prosigue doña Antonia — no traje en Dote cosa alguna, y después mi padre, difunto ya, don Martín de Argañaraz, me hizo carta de Dote de cantidad de 6.000 pesos, y solamente a esta cuenta me dió dos esclavitas y cuatro esclavos. Declaro que mi marido trajo al matrimonio estas casas de mi morada, y 200 bacas, chácara poblada con otras baquillas, yeguas y obejas y también tres esclavos. Declaro que después de casada vino un hombre que según me ha declarado se llamaba don Josef Márquez, vecino de Santa Fé, el cual, por dos escrituras que traía, nos cobraba a los herederos del dicho mi padre, la cantidad de 4.000 pesos, a cuya cuenta le dimos con mi marido un esclavo suyo (de Fernández Cabezas) mulato grande, y yo una chinita, con lo cual es demasía el cumplimiento de la cantidad expresada”; y así aquel acreedor canceló la deuda ante el Escribano López de Fuenteseca. “Declaro que cuando casamos a mi hija doña Luisa (con Ibarguren) le dimos en Dote un esclavo y una esclava, con el ajuar de casa y bestuario, según mi posible”. Y “a la otra hija que casé llamada doña María (mujer de José Coello) le dimos en Dote lo mismo que a la antecedente. Declaro por mis bienes a Manuel, mulato, y Antonia, mulata, que son de los seis esclavos que traje en Dote; y descienden de estos, los que hemos dado en Dote (a las hijas Luisa y María), como también Antonia, mudita, que está en nuestro poder”. La testadora nombró albaceas “a mi marido don Gregorio Fernández y al Maestre de Campo Joseph

304

Tomo VII


Burela” (marido de Inés Luisa de Aguirre Fernández Cabezas, sobrina política de la causante). El Capitán Gregorio Fernández Cabezas y su mujer Antonia de Argañaraz y Murguía Carranza y Luna procrearon, pues, a estos hijos: 1) Luisa o María Luisa Fernández Argañaraz, la cual contrajo nupcias con el Alcalde de Hermandad de San Salvador de Jujuy, Capitán Miguel de Ibarguren y Montoya. Son mis 4os abuelos. De ellos y de su descendencia me ocupo detalladamente en el linaje de Ibarguren. 2) Domingo Fernández Argañaraz. 3) María Fernández Argañaraz, que casó con José Coello o Cuello. Algunos de sus hijos fueron: A) Enrique Cuello Fernández Argañaraz, clérigo presbítero. B) Cecilia Cuello Fernández Argañaraz, que casó en Salta, el 13XI-1775, con Manuel Salvador Fernández, natural de “los Reynos de España” (hijo de Marcos Fernández y de Catalina Casso). Tuvo Manuel Salvador Fernández una desahogada posición en el ámbito salteño. Fue Alcalde de 1º y 2º voto de su Cabildo, en 1777 y en 1781, y se lo consideraba como uno de los mas fuertes comerciantes de aquella plaza. Con los años su poderío económico sufrió considerables quebrantos; y en 1804 era deudor moroso de mi 4º abuelo don Juan Esteban de Anchorena por más de 3.000 pesos. En garantía de esa suma, aquel habíale hipotecado a éste, una estancia con molino, que además garantizaba a tres Capellanías. Una de estas “pías memorias” la ejercía como capellán el Maestro Francisco Fernández Alzúa, y el capital afectado era de 2.000 pesos; otra a cargo del Presbítero Félix Delgado montaba 600 y pico; y otra se instituyó a favor del Convento de Nuestra Señora de Mercedes por 580 y tantos pesos. La estancia de referencia, atravesada por el río Pasaje, extendíase desde el rodeo de Cobos hasta las juntas del arroyo de Amador y el río de los Bretes. Hijo político de Manuel Salvador Fernández era Manuel Antonio de la Lama, a quien aquel — no obstante las hipotecas — le había vendido como media legua del campo aludido. También resultaba fuerte acreedor de Fernández, Manuel Antonio Tejada. Todo ello se desprende de la

Los Antepasados

305


correspondencia de los hermanos Juan José y Tomás Manuel de Anchorena con su padre, escrita cuando aquellos pasaban por Salta camino del Alto Perú, centro principal de sus actividades mercantiles. Entre los hijos de Manuel Salvador Fernández y de Cecilia Cuello Fernández Argañaraz, señalo a: a) Doña N.N. Fernández Cuello, casada con Manuel Antonio de la Lama. b) Juan Gregorio Fernández Cuello, que nació en Salta en 1790. En 1810 ingresó al ejército patriota en ocasión de la marcha hacia el Alto Perú. Cotagaita, Suipacha, Huaqui, Tucumán, Salta, Vilcapujio y Ayohuma son las acciones guerreras que jalonan su ascensos, de Alferez a Capitán. El 14-XI-1813 cayó prisionero de los realistas, que lo recluyeron en las Casas-Matas del Callao, donde permaneció casi 8 años; hasta el 3-V-1821, en que fue canjeado debido a gestiones del General San Martín, el cual lo incorporó al Ejército Libertador, sirviendo por tanto, en la campaña del Perú. Bolívar lo ascendió a Coronel de Infantería, y a General de Brigada en 1826; luego fue nombrado Prefecto del Departamento de la Paz. El 25-XI-1825 el General Fernández se casó con Pascuala Bailona Costas (hija de Avelino Costas y de Justa Frías). De dicho matrimonio nacieron; Juan de Dios Francisco (en Potosí, el 9-V-1833); María del Carmen (en Sucre, baut. el 6-XI-1845, apadrinada por el General Rudecindo Alvarado y la señora Concepción Buitrago de Chopitea); y Emilio Fernández Costas, que casó en Sucre, el 15-VII1854 con Bailona Molina Frías. (En sus Biografías Argentinas y Sudamericanas, Jacinto R. Yaben se ocupa con amplitud del General Juan Gregorio Fernández). 4) Josefa Fernández Argañaraz. Creo es la María Josefa Fernández que casó con Cayetano de las Quintas, Familiar del Santo Oficio en jurisdicción salteña, el cual testó el 7-V-1769, ante Francisco Briceño. Por su parte la viuda María Josefa Fernández, el 16-IV1790, gravemente enferma en cama, otorgó sus últimas disposiciones ante el Escribano Francisco Antonio Llanos, declarándose madre de:

306

Tomo VII


A) María Luisa de las Quintas Fernández, que casó con Pedro de Elejalde y con él dejó sucesión. B) Juan Crisóstomo de las Quintas Fernández, clérigo presbítero. En 1779, cuando él estudiaba en Córdoba para ordenarse, su madre, a fin de que tuviera suficiente congrua, fundó una Capellanía con los réditos de dos casas que poseía en Salta; una “en la calle Real” (hoy España) donde moraba la señora; y la otra “en un sitio que compró, pasando el puente del primer tagarete”. C) Manuel León de las Quintas Fernández. Creo es el padre de Felipa Quintas, casada con Francisco de Paula Paz, cuya hija Francisca Paz Quintas ,contrajo matrimonio el 18-VI-1841, en Salta, con Gabriel Augusto Lacroix, “natural de Francia”; hijo — la referencia es de mi padre — del revolucionario francés Juan Francisco de Lacroix, nacido en Pont-Audemer en 1754, Presidente de la Convención, miembro del Comité de Salvación Pública, y célebre por sus matanzas y rigores contra nobles y parientes o simpatizantes de emigrados. Lo guillotinaron en París, junto a su amigo Dantón, en 1791. De los cónyuges Lacroix-Paz Quintas derivan los Lacroix salteños. D) Francisco de las Quintas Fernández. Murió soltero. 5) José Toribio Fernández Argañaraz. 6) Gregorio Fernández Argañaraz. 7) Francisco Fernández Argañaraz. 8) Bernarda Fernández Argañaraz, baut. en Salta el 24-VIII-1740, que murió párvula antes que su madre testara en 1753.

Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo Histórico de Salta. Archivo parroquial de la Iglesia de La Merced de Salta. Cornejo, Atilio; Contribución a la historia de la propiedad inmobiliaria de Salta . Bs. As., 1945.

Los Antepasados

307


Binayán Carmona, Narciso; El Padrón de Extranjeros del Tucumán de 1607, en el volumen Nº 15, de Investigaciones y Ensayos, publicación de la Academia Nacional de la Historia. Bs. As., Julio-Diciembre, 1973. Datos del Archivo de la Catedral salteña. Datos proporcionados por mi amigo el joven investigador Carlos Jauregui, entre los cuales copia fiel del testamento de Domingo Fernández Cabezas. Larrouy, Padre Antonio; Documentos del Archivo de Indias para la Historia del Tucumán. Tomo II, siglo XVIII. Tolosa, 1927. Reyes Gajardo, Carlos M.; Familiares del General Fernando Rodulfo Lisperguer y Aguirre. Revista de la “Junta de Estudios Históricos de Tucumán”. Nº 2, Julio, 1969. Vergara, Miguel Angel; Estudios sobre la Historia Eclesiástica de Jujuy. Tucumán, 1942. Zorreguieta, Mariano; Apuntes históricos de la provincia de Salta en la época colonial. Salta, 1877. Imprenta “Independencia” de P. Sarapura, 3ª edición.

308

Tomo VII


Los Antepasados

309


310

Tomo VII


FRIAS SANDOVAL La estirpe de los Frías Sandoval es oriunda de la villa de Valbuena de Pisuerga, en la actual provincia de Palencia; “Balbuena del Río Pisuerga”, como antes se la decía, en Castilla la Vieja. La rama de mis antepasados usaba un escudo partido, cuyo cuartel a la diestra traía en campo de sinople un castillo de plata sobre ondas de mar, con dos leones rampantes de oro, armados y lampasados, que correspondían a Frías; y el de la siniestra, colocaba diagonalmente una banda de sable en campo de oro, que eran las armas de Sandoval. Todo el escudo circuído por bordura de gules con las ocho aspas de San Andrés, en oro. La genealogía del presente linaje comienza con: I — JUAN DE FRIAS, y su consorte Francisca Ortiz, vecinos de la villa de Valbuena del Río Pisuerga, padres de: II — JUAN DE FRIAS, natural de Valbuena del Río Pisuerga, casado con Catalina Ruy de Pedrosa, uno de cuyos hijos fue: III — HERNANDO DE FRIAS, nacido en Valbuena del Río Pisuerga, Regidor y Alcalde de dicho lugar, fallecido por 1528. Estuvo casado con Beatriz de Sandoval (hija de Martín Fernández de Sandoval y de la Riva y de María Torres). Fueron sus hijos: 1) Francisco de Frías Sandoval, que sigue en IV. 2) Martín de Frías Sandoval, Alcalde ordinario de Valbuena del Río Pisuerga en 1564. Casóse por el año 1534 con Francisca de Pedrosa, y con ella prolongó descendencia. IV — FRANCISCO DE FRIAS SANDOVAL era nativo de Valbuena del Río Pisuerga, donde se desempeñó como Alcalde de la

Los Antepasados

311


Santa Hermandad en 1564. Con su hermano Martín en 1563 le entabló demanda al Ayuntamiento lugareño, ante la Real Chancillería de Valladolid, para probar la hidalguía familiar; alcanzando fallo favorable y la correspondiente Carta Ejecutoria el 5-VI-1565. Había contraído matrimonio en 1533 con María Diez de Temiño (hija de Hernando de Temiño y de María Diez de Mañueco). Procreó en ella los siguientes hijos: 1) Francisco de Frías Sandoval y Diez de Temiño, que sigue en V. 2) Alonso Temiño Frías, casado primeramente con Constanza de Vega, y en 2as nupcias con Magdalena Nuñez. Tuvo estos hijos: A) María de Frías, que casó con el Licenciado Varas Bernal. Fueron padres de Antonio Varas y Frías. B) Alonso de Frías Temiño. C) Francisca de Frías, que casó con Lázaro de Citores. 3) Tristán de Sandoval y Frías, que falleció soltero. 4) Hernando o Fernando de Frías Sandoval, que contrajo nupcias con Catalina de Olmedo. Son los progenitores de Catalina, Francisco, José y María de Frías Sandoval que, según el Catálogo de Pleitos, Expedientes y Probanzas del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, publicado por Alfredo Basanta de la Riva, figuran litigando su hidalguía en 1610, como vecinos de “Olivares”. V — FRANCISCO DE FRIAS SANDOVAL Y DIEZ TEMIÑO, nació en Valbuena del Río Pisuerga. Ahí se casó con María García, y al enviudar de ésta pasó a segundas nupcias con Catalina Gil, en la que hubo a: 1) Andrés de Frías Sandoval, que sigue en VI. 2) Juan de Frías Sandoval. 3) Francisco de Frías Sandoval, que casó con María de Ubierna. Son los padres de: A) Antonio de Ubierna Frías Sandoval, Teniente de Gobernador, Justicia Mayor y Capitán a Guerra de Salta en 1643, y Alcalde ordinario de su Cabildo en 1647. Estuvo casado con Francisca de Medina Pomar y Zurita a la que hizo madre de:

312

Tomo VII


a) María Isidora de Ubierna Frías Sandoval, que se casó en Salta con Fernando Fernández de Córdoba Espinosa de los Monteros. Estos cónyuges son mis 8os abuelos y su descendencia se consigna en el apellido Fernández de Córdoba. b) Miguel de Ubierna Frías Sandoval, nacido en 1665. Casó con Magdalena de Lasarte. Son los padres de: Antonio de Ubierna (cuya sucesión se anota en el apellido De la Cámara). y de Ignacia de Ubierna Frías Sandoval, que casó en septiembre de 1701, en Salta, con Bartolomé de Refoxos Elizondo (hijo de Antonio de Refoxos y Marsoa y de Gabriela de Elizondo). VI — ANDRES DE FRIAS SANDOVAL, surgió a la vida en Valbuena de Pisuerga por 1608 (en 1658 al declarar en el proceso del falso Inca Bohorques, “dijo ser de edad de cincuenta años”). De muchacho vino a América y se radicó en Salta del Tucumán. El 30X-1631 el Gobernador Felipe Albornoz le concedió la encomienda de indios pulares, cuya real confirmación se produjo el 3-XI-1634. La mitad de ese repartimiento la disfrutaba, en segunda vida Francisco de Valdenebro, y al fallecer éste, Frías Sandoval se dirigió al Consejo de Indias solicitando la parte vacante de dicho feudo. Al efecto, el postulante hizo exposición de sus méritos y servicios: Protector de naturales, Alguacil Mayor, Lugarteniente y Capitán a guerra, Alcalde Mayor de las minas de Cochinoca, Casabindo y del Valle Calchaquí. En esta región había participado en sofocar el “Gran Alzamiento”, a órdenes de Albornoz. Colaboró también en la fundación y reedificación del Fuerte de Nuestra Señora de Guadalupe, “con riesgo de su vida”, luego de la muerte del Capitán Juan de Abreu. Por todo ello le fueron otorgadas las encomiendas de Milipica y Pulares, con 99 indios censados. El 12-VII-1637 se casó en Salta con María de Pineda y Montoya. En la Carta Ejecutoria de su abuelo paterno, el hombre estampó lo siguiente; “A doce de Julio de 1637 me casé yo Andrés de Frías Sandoval, vecino feudatario de esta Ciudad de Salta, con doña María de Pineda y Montoya, hija legítima de don Tomás de Pineda y Montoya y de doña Constanza de Céspedes, hija legítima del Capitán don Lorenzo de Céspedes y de doña Beatriz de

Los Antepasados

313


Zumárraga e Ibarguren. (Anotación reproducida por Antenor de Peñalva Torino en su estudio genealógico de los Frías Sandoval). En efecto; doña María era hija del encomendero de indios Ocloyas en Jujuy, Tomás de Pineda y Montoya, y propietaria de la estancia salteña llamada “Pucará de Buena Vista”, que heredó de su padre, el cual había comprado la finca en 1615 a la Compañía de Jesús. (34).

34 Creo que hermano de doña María era el Capitán Pedro de Pineda y Montoya, marido de Juana de Zárate y Ovando, bisnieta ésta del conquistador Pedro de Zárate, del cual no descendemos los Ibarguren. Mi padre en la 1ª edición de su libro La Historia que he vivido, inducido en error por ligerezas del genealogista Carlos Calvo, anotó a Zárate como antepasado suyo. Por lo demás, aquella Beatriz de Zumárraga Ibarguren, abuela materna de María de Pineda y Montoya — mi 11ª abuela —, provenía, sin duda, del solar de Ibarguren en Zumárraga, y acaso fuera hija del Capitán conquistador Juan de Zumárraga Ibarguren, partícipe en 1588 en la fundación de la ciudad de “San Juan de Vera de las Siete Corrientes”, donde, poco después, el 9-IX-1590, resultaría agraciado con estas encomiendas; “El pueblo de Coseslep o Cosuslep, con los caciques Chamoes y Yayagen; el pueblo de Guecoylgut, con el cacique Asiesle, difunto, por cuya causa están los indios de dicho pueblo sin cacique; y el pueblo de Itapuá, con los caciques Caraguayú, Ibucú e Igambá, con todos los caciques e indios que en dichos pueblos hubiere”. En 1591, en la repartición de tierras “desde el Río Paraná hasta el Río de las Palmas”, al “Capitán Juan de Sumárraga Ybarguren” tocáronle “900 varas de medir de Castilla” de la “Suerte de los dátiles”, que lindaba con la de Alonso de Vera y Aragón “el Tupí”. Y más adelante, los años 1594, 95 y 96, el “Capitán Joan de Çumarraga y Barguren” se desempeñó como Alcalde en el Cabildo de Corrientes. Por 1590, el Presidente de la Audiencia de Charcas, Licenciado Juan López de Cepeda, lo envió a Juan de Zumárraga, “perito en conocimiento de altura y graduaciones”, a la región de Esteco, a fin de que informara sobre el terreno, acerca de un pleito de límites que suscitó el fundador de Concepción del Bermejo, Alonso de Vera y Aragón “Cara de perro”, que se había entrometido en territorio jurisdiccional de Esteco. No se si aquel vecino fundador y encomendero de Corrientes y perito agrimensor en Esteco, es el mismo “Ioán de Zumárraga Ibargüen”, gran amigo de Martín de Barco Centenera, en cuyo loor compuso el soneto; “A vos cisne gentil, flor extremeña, / que vuestras alas tanto alzais del suelo,/ cantando historia bella Paragüeña”; pero si lo creo, al Capitán conquistador correntino, progenitor de mi antepasada Beatriz de Zumárraga Ibarguren.

314

Tomo VII


Las estancias de mi antepasado y sus cargos públicos en la ciudad El 30-V-1643 ,por escritura pasada en San Salvador de Jujuy ante el Alcalde y Alferez Real Francisco Ruiz de Porras, a falta de Escribano, el Capitán Andrés de Frías Sandoval compró a la tía política de su mujer, Casilda del Barrio (esposa de Antonio de Céspedes Zumárraga Ibarguren, ausente a la sazón en “Mataca la alta del Corregimiento de Porco”, en un valle cercano a Potosí), dos estancias “para ganados”, en jurisdicción de Salta, a cinco leguas de la ciudad, “en el río de la quebrada del Pirú” (hoy quebrada del Toro, entre Pulares y Campo Quijano, del departamento de Rosario de Lerma); estancias que a Casilda no le eran “de ningún provecho por estar abecindada en Jujuy”, y estar esas tierras abandonadas y “aposesionadas” por los indios “Pulares y Curacataos”, desde “el tiempo del alzamiento del Balle Calchaquí” (1630-37). Casilda del Barrio recibió el precio total de “ducientos y sesenta pesos corrientes, de cuya entrega doy fé que los ví en una guayaca” — puntualiza el funcionario autorizante de la escritura. Ambas estancias las heredó Casilda del Barrio de su primer marido el Capitán Francisco García de Rojas, quien las hubo de su madre Ana Ximénez de Bohorquez; y pertenecieron antes al marido de ésta, Capitán Miguel García de Rojas y a Juan Chaves, primeros pobladores y conquistadores de Salta. Una de esas estancias, según certificó el 22-X-1589 el Teniente de Gobernador Juan Pedrero de Trejo, fue dada de merced a García de Rojas por el Gobernador Ramírez de Velasco, y “ha mas tiempo de un año que tiene casa, corrales de ganado mayor y menudo”. El otro campo fue adquirido por García de Rojas a Juan Chaves, el cual, en 1586, lo recibió de merced del Teniente de Gobernador de Salta Lorenzo Rodríguez. El 7-VIII-1643 el Alcalde de Salta Pedro Díaz de Loria (mi antepasado) puso en posesión de esos contornos a Frías Sandoval, quien “se paseó por las dichas estancias y tierras, arrancando yerbas, y entró en su casa de bibienda que tiene poblada ... sin contradicción de persona alguna”. La doble propiedad de Frías (una legua de largo y otra de anchor) “comienza su límite y mojón de un sausal que está en el dicho río (de la quebrada del “Pirú”), donde se junta con otro río que viene de las espaldas del Fuerte donde al presente están los indios del Pueblo grande de los Pulares, y ba corriendo desde dicho sausal río

Los Antepasados

315


arriba, asia la voca de la Quebrada a lo largo de media legua; y otra media legua de ancho desde dicho río a los llanos, asia los cerrillos”. Posteriormente, el 9-V-1644, a pedimento del interesado — que alegó ser “casado y tengo muchos hijos, y conforme a mi calidad y méritos no los puedo sustentar” —, el Gobernador Gutierre de Acosta y Padilla, “atento a ser persona principal y venemérita el dicho Capitán Andrés de Frías Sandoval”, le hizo merced de todas las sobras periféricas de las referidas extensiones; “hasta la voca de la Quebrada del Pirú, así en los llanos como por la falda de la cordillera”, de acuerdo al tamaño comparativo de la merced originaria que otorgara Lerma. Para ello se renovaron los mojones conforme a la medición que practicó allí el perito Pedro Tomás Rodríguez, completando “las nuevas sogas que faltaban de enterar para el entero del ancho de dichas Estancias”. Se colocó “un mojón donde acavó la dicha huasca”, y como el agrimensor comprobara hallarse en “las dichas tierras Bartolomé Benegas, lo lanzó a él y a toda su gente, y echó fuera y dejó desocupadas las tierras contenidas”. La estancia “de la parte de abajo” lindaba en 1643 con la del Capitán Sebastián Díaz Celada — marido de María Zambrano —; y a la parte “de arriba” limitaba con tierras del Capitán Miguel de Elizondo (cuyo campo pasaría mas tarde a su descendiente Gregoria Ruiz de Elizondo, esposa de Antonio de la Cámara; mis 7os abuelos). En 1647, Andrés de Frías Sandoval ejercía las funciones de Alcalde ordinario en el Cabildo salteño; así como en 1651 y 1652 fue allí Regidor y Fiel Ejecutor. En este último año dicha corporación estaba integrada por el Teniente de Gobernador Fernando de Sanabria y Saavedra (35); los Alcaldes Fabián Morillo y Juan López de Córdoba; los Regidores Hernando de Villegas, Alonso Martín Racero y Andrés de Frías Sandoval; y el Alcalde de Hermandad Miguel de Elizondo (antepasado mío también). Una década mas adelante Frías Sandoval ocupó el elevado cargo de Teniente de Gobernador, Justicia Mayor y Capitán a Guerra 35 Fernando de Sanabria y Saavedra era sobrina carnal de Hernandarias; hijo de Cristóbal de Sanabria que se radicó en Jujuy y allá se casó con la jujeña Magdalena de Tapia. Fernando, testigo en una escritura del año 1643, “dixo ser de 43 años”, por lo tanto vino al mundo en 1600.

316

Tomo VII


de Salta; y en tal carácter, al año siguiente (1658), al mando de las milicias locales, tuvo que salir a contener a los indios calchaquíes sublevados por el “Falso Inca Bohorques” que intentaban apoderarse de Salta. ¿Quien era Bohorquez, y que ocurría entonces en la revuelta provincia del Tucumán?. La aventura del formidable embaucador Pedro Chamijo trocado en Hijo del Sol Bohorquez, el aventurero más extraordinario de nuestra historia, nació por 1602 en la villa andaluza de El Arahal, cerca de la ciudad de Osuna, en el actual partido judicial de Marchena. Huérfano de padre y madre, en 1620 vino con un tío suyo al Perú. Ahí se hizo llamar “Pedro Bohorquez Girón”, cuando su verdadero nombre era Pedro Chamijo. Aquel apellido de Bohorquez Girón le daba tono, pues fingía parentesco con los Condes de Ureña y Duques de Osuna. En el Perú se casó con la chola Ana Bonilla, a la que abandonó posteriormente; y sus trapacerías por los valles de Jauja y Huanya y la región de Huancavélica, casi lo llevaron a la horca. Pudo escapar, sin embargo, y refugiarse entre los indios en las montañas, y aprender a maravilla su idioma, conocer sus tradiciones y comprobar la nostalgia de ellos hacia la figura, ya semimitológica, del Inca. Al cabo de dos años, baja nuestro andaluz de las ásperas quebradas y páramos andinos a Lima, donde planea una estafa fabulosa. Con unas “piedras pasadas de oro” y un mapa compuesto por él, engatuza a algunos personajes de fuste, entre ellos al Virrey Conde de Chinchón, deslumbrándolos con miríficos yacimientos en el “Gran Paititi”, indescubierto país pletórico de opulencias escondidas en los confines del Marañón, cuyo río arrastraba innumerables pepitas del áureo metal. La labia de Chamijo despierta la codicia en torno suyo, y el hombre, mediante una crecida suma de dinero, vende sus derechos de descubridor a cierto Juan Bernardo Agote; quien organiza una expedición rumbo al quimérico paraje que, desde luego, culmina en fracaso. Casi todos los expedicionarios sucumbieron al encontrar en aquellos términos salvajes, en vez de oro, flechazos mortales de indios bravíos. Perseguido, más tarde, el defraudador por la justicia, se le detiene e inicia causa criminal, pero él logra escabullirse, y huye a las desoladas estribaciones cordilleranas del Alto Perú. Parece que anduvo una temporada por Buenos Aires en tiempos del Gobernador

Los Antepasados

317


Céspedes. Lo cierto es que en 1636 estaba en Charcas, donde el Presidente de la Audiencia Juan de Lizarazu lo mandó arrestar. La facundia verbal del personaje, no obstante, convence y maravilla al magistrado cuando escucha la descripción de las riquezas del “Gran Paititi”. Lizarazu entonces lo suelta a Chamijo, y escribe al Rey y al Consejo de Indias, recomendando la conveniencia de respaldar los proyectos del andaluz. Por esas fechas este cambia su apellido por el de Bohorquez, antes de reaparecer en la fastuosa Lima. Allí consigue alucinar al nuevo Virrey Marqués de Mancera, el cual le facilita 40 arcabuceros voluntarios para emprender la conquista del “Paititi”. Con esos soldados intérnase el mitómano por las escarpaduras de los Andes orientales, y establece un embrión de poblado a orillas del río Chinchimayo, que llamó de “la Sal”, junto a un cerro de ese nombre. Sus acompañantes, ávidos de riqueza, al ver que pasaba el tiempo y los yacimientos metalíferos prometidos no aparecían por ninguna parte, se sublevaron, prendieron fuego a la población, le dieron una tremenda paliza a su jefe — que salvó la vida gracias a un fraile franciscano — y después se mandaron mudar. Vuelto el incorregible mistificador a Lima, el nuevo Virrey Conde de Salvatierra, lejos de salvarle, destierra al campeón de la patraña, por diez años, al fuerte de Valdivia, en la frontera sur de Chile. En la ciudad chilena de Concepción, antes de llegar a destino, Bohorquez hace correr la voz de que unos cañones de madera aforrados de cuero, de su propia invención, eran muy eficaces para diezmar a los araucanos. Entusiasma con su proyecto al Gobernador de aquella plaza, quien le nombra Capitán de artillería; mas el Virrey limeño desaprueba tal nombramiento. Bohorquez entonces, con una mestiza robada, toma las de villadiego — las de Villacorta sería mejor decir —, pues, luego de correrse para el norte, atraviesa la cordillera y, dejando atrás a San Juan, entra en la gobernación del Tucumán por La Rioja, através de los valles de Guandacol y Capayanes y del cerro de Famatina. A los indios lugareños los convence que era descendiente legítimo de los Hijos del Sol, y que su verdadero nombre era el de “Huallpa Inca”. En 1656 llega al fuerte del Pantano y penetra en Catamarca. Los caciques andalgalaes, michigastas, acalianes, quilmes y tombolones, le creen y le rinden pleito y homenaje. Embauca también a los padres jesuítas de las misiones de San Carlos y Santa María de Yocavil, diciéndoles que se hacía pasar por heredero de Manco Capac para ganar a los aborígenes a la causa de Dios y del Rey de España. Pero la audacia del Inca fingido llega al colmo,

318

Tomo VII


cuando escribe al Gobernador Mercado y Villacorta, solicitándole ayuda para captarse la confianza de los caciques a fin de arrancarles los secretos de sus minas y de sus recónditos tesoros. Villacorta, codicioso, ni corto ni perezoso, en la villa catamarqueña de Londres se entrevista el 30-VII-1657 con Bohorquez, y se presta al juego del farsante, colmándolo de agasajos y nombrándole Teniente de Gobernador de los Valles Calchaquíes, ante la admiración de los indios. Vuelto Bohorquez a su reducto de Tolombón, manda y es obedecido por sus súbditos como Inca. El Virrey de Lima, Conde de Alba Liste, se entera de semejante engañifa; repudia los tratos de Villacorta con el andaluz tramposo, y ordena la prisión de éste. Viéndose perdido el apócrifo “Huallpa”, desata la guerra contra los españoles e inicia el gran levantamiento calchaquí. La sangrienta rebelión de las tribus diaguitas Desde Tolombón — “vestido de Inga de pies a cabeza” — Bohorquez regía a más de 20.000 naturales, de los que 9.000 eran guerreros. No se sabía si atacaría por Andalgalá, cuyo jefe militar era el Capitán Francisco de Nieva y Castilla, o por Tucumán, defendido por el Capitán Juan Ceballos Morales. El falso Inca resolvió marchar directamente sobre Salta y derrotar al Gobernador Mercado y Villacorta, porque vencido este — según repetía a los indios — toda la provincia sería suya. Así pues, a la cabeza de su falange fanatizada, Bohorquez se pone en movimiento; incendia, saquea, profana y arrasa primero las misiones jesuíticas de San Carlos y Santa María y, a sangre y fuego, dejando atrás a Tolombón, Cafayate, Animaná, Angastaco, Seclantás, Payogasta y Cachi, avanza hacia la quebrada de Escoipe. Días atrás, Villacorta había convocado en Salta a una junta, a fin de intentar la pacificación de los indios a cambio de un indulto a Bohorquez y a sus caciques, quienes adelantaron la promesa de mantener la paz si recibían esa gracia. Por tanto se reunieron con Villacorta, los Tenientes Gobernadores de Jujuy y Salta, Juan de Costilla Gallinato y Andrés de Frías Sandoval; mis otros antepasados el Alcalde Miguel de Elizondo y el Capitán Antonio de Ubierna Frías Sandoval — sobrino de don Andrés; los Oficiales Reales Cristóbal Crespo Samaniego y Juan de Ayuso; y los jesuítas Hernando de Torreblanca y Pedro Patricio, que llevarían a los curacas calchaquíes el indulto antedicho. Empero, al conocerse la

Los Antepasados

319


noticia de la destrucción de las misiones jesuíticas, y de un malón a la estancia de Francisco Arias Velázquez en Payogasta, aquellas tentativas pacificadoras quedaron en nada; la guerra había estallado, no cabía mas alternativa que pelear. Y Villacorta, al frente de solo 120 hombres, se corre hacia la desembocadura de la quebrada de Escoipe en espera del embate calchaquí. Advirtiendo luego los españoles la multitud salvaje que se les venía encima, retrocedieron con presteza de la estrecha abertura de Escoipe decididos a defenderse en el fuerte de San Bernardo, distante tres leguas de la ciudad de Salta. Este reducto habíase construído durante la rebelión pasada, por orden del Gobernador Felipe Albornoz, con el fin de amparar a los sumisos pueblos de indios pulares, de los feroces ataques calchaquíes; y la fortificación se enclavaba — copio al Padre Lozano — “en una punta que forman los dos brazos de un río que viene hacia los Lipes y tendrá dos cuadras en su mayor anchura, dominando unas altísimas barrancas inaccesibles, así a pié como a caballo, sino por unos pasos muy estrechos”. (36) Tras dicho parapeto de piedra, el Gobernador Villacorta y los milicianos de Esteco, Salta y Jujuy — 120 arcabuceros, mas algunos indios ocloyas —, esperaron la acometida de la horda incoherente de Bohorquez. Comandaban las formaciones salteñas y jujeñas sus respectivos Maestres de Campo; Andrés de Frías Sandoval y Juan Costilla Gallinato. De escasas municiones disponían los combatientes españoles, “pero — sigo transcribiendo a Lozano — quiso Dios que cuatro días antes de la invasión llegasen a Salta cantidad de botijas de pólvora, mucha cuerda y plomo, que don Francisco Nestares Marín, Presidente de la Real Audiencia de la Plata, remitió a la provincia de acuerdo a un pedido que le hiciera el Maestre de Campo Pablo Bernardez de Ovando”.

36 Cree el arqueólogo sueco Eric Bomán que el Fuerte de San Bernardo debió ser el antecedente del pueblo de San Bernardo de Díaz, cabecera del departamento de La Viña. Yo creo que dicho reducto fortificado hallábase en el camino para la quebrada del Toro — “quebrado del Pirú” —, próximo a una de las estancias de mi antepasado Frías Sandoval, cuyo límite arrancaba — según vimos mas atrás — de “un sausal que está en el dicho río, donde se junta con otro río que viene de las espaldas del fuerte donde al presente (1643) están los indios del Pueblo grande de los Pulares”; Supongo que por los alrededores de la actual población de Rosario de Lerma ,a 25 kilómetros de la ciudad de Salta.

320

Tomo VII


Así, bien pertrechada la corta hueste de Villacorta esperó el asalto de los 1.200 indios — algunos con arcabuces también — que enardecía el vástago postizo de Manco Capac. Más antes de quemar la pólvora, los españoles “se dispusieron como cristianos confesándose con el padre Torreblanca, dando ejemplo a todos el Gobernador”. Y el 23-IX-1658, pasada la medianoche, oyeron los del fortín quebrarse ramas en el bosque cercano. Una arcabuzazo fue la señal de alarma, respondida por los indios con tres tiros del mismo artefacto, que sabían manejar el mestizo Luis Henriquez y varios yanaconas fugados del asiento de Londres. Seguidamente “empezó a temblar la tierra con el tropel de la marcha de los rebeldes, que sitiaron por todas partes a los españoles”. Mercado Villacorta — relata Lozano —, “muy valeroso soldado y experto Capitán, con gran serenidad quitaba a todos los demás toda sombra de turbación. Sin embargo estaba convencido de que moriría o quedaría prisionero; por eso entregó al padre Torreblanca las llaves de sus escritorios de papeles y cédulas reales y negocios de importancia, con prevención de que si los españoles fueran vencidos, escogiera (Torreblanca) un buen caballo y fugase a la ciudad”. En la primera línea de sus fusileros de mecha, el Gobernador — “puesta una montera escarlata para ser reconocido de los propios, y su capa de paño de Chamberí” — adarga y espada en manos, encara la refriega que empezó al rayar la mañana y duró unas cuatro horas, remudándose los indios que, por mangas, tiraban sus flechas y salían para dejar acercarse a los siguientes a la pelea. Durante el combate, el salto de una chispa sobre un barril de pólvora provocó la consiguiente explosión y el incendio de la capilla pajiza del fuerte, con peligro del padre Torreblanca. Esto alentó a los salvajes que embistieron con mayor ímpetu, mientras las descargas de los arcabuces diezmaban sus filas. Unos pocos asaltantes penetraron en el reducto castellano, y un curaca mestizo calchaquí cayó muerto cerca del Gobernador, quien personalmente le cortó la cabeza y la levantó ensartada en una pica; otros hicieron lo propio con otros indios abatidos, cantando victoria. Vino la noche, se recogieron los cadáveres, y desalentados los calchaquíes ante la magnitud de la carnicería, se escabulleron hacía los valles nativos. Entre los soldados del Rey, en cambio, hubo solo dos hombres heridos; un hijo del jefe de los salteños, “Mateo de Frías, soldado de a caballo, que después llegó a ser Capitán, y Juan de Ibarra Velasco,

Los Antepasados

321


Secretario de la gobernación, bien que ambos sanaron” — apunta el cronista Lozano —. Al declinar la tarde de ese sangriento 23 de septiembre, “en el sitio y fuerte de San Bernardo”, mandó el Gobernador que, ante el Escribano Juan de Ibarra Velasco — levemente flechado —, “sus dos Lugartenientes, Justicias Mayores y Capitanes a guerra de las ciudades de Salta y Jujuy, que se hallaron en dicha ocasión (Andrés de Frías Sandoval y Juan Costilla Gallinato), y el veinticuatro Martín Rasero, “Regidor de la ciudad de Salta”, declararon bajo juramento “lo que pasó y vieron en dicha batalla”. He aquí el testimonio de mi antepasado Frías Sandoval; “Dijo que esta madrugada, a horas del alba, las rondas de a caballo de este Real tocaron armas disparando un tiro de arcabuz, y al punto respondieron los indios del Valle de Calchaquí, que tenían sitiado este Real, con su gritería y flautas y cornetas, como acostumbran, y con dos tiros de arcabuz; y luego la gente de guerra vino a este declarante a que le repartiese pólvora y balas, y así lo hizo, por ser de poca cantidad la munición que tenía; y el dicho señor Gobernador puesto a caballo fue repartiendo la dicha gente en los puestos de vanguardia y costados, con que se trabó una sangrienta batalla que duraría cuatro horas, poco más o menos; y habiendo al cabo de este tiempo embestido los nuestros, de hecho cada cual por la parte que le tocó con los dichos indios, los retiramos hacía la parte de la serranía, y hacía donde estaban algunos indios de a caballo, cosa de dos o tres cuadras del Real, donde se presume estaba el tirano don Pedro Bohorquez enviando órdenes a los dichos indios; y así mismo se ha presumido ser cierto que los asistía y gobernaba con dichas órdenes, por el modo y gobierno que tuvieron en pelear y poner cerco a dicho Real, y por el modo asimismo de retirarse, dejando muchos de ellos muertos y algunos soldados nuestros heridos; y que esta es la verdad de lo que sabe, pasa y vió para el juramento que fecho tiene; y habiéndosele leído esta su declaración dijo estar bien escrita, y en ello se afirmó y ratificó, y dijo ser de edad de cincuenta años, y que no le tocan las generales de la ley, y lo firmó”. Por su parte el Notario Ibarra Velasco corroboró que la “batalla sangrienta duró tres o cuatro horas, poco más o menos, y en ella murieron muchos de los enemigos, y de los nuestros hubo algunos heridos, y yo uno de ellos quedé herido de un flechazo en la pierna izquierda”.

322

Tomo VII


Después de este contraste — fracasadas dos nuevas acometidas contra Andalgalá y San Miguel de Tucumán —, Bohorquez, “corrido feo” y acorralado, ofrece la paz a la Audiencia de Charcas a cambio de un indulto. Alegó no haberse rebelado contra el Rey, sino que defendía su propia vida amenazada por Villacorta. Ello vino a provocar la deserción en masa de los caciques rebeldes. Entre tanto el Licenciado Juan de Retuerta, como emisario del Tribunal charqueño, acude al teatro de los sucesos, a fin de formalizar la rendición del apócrifo “Huallpa”. Este, con promesa de perdón, se entrega a aquel; y públicamente, desde una tarima levantada ante el Cabildo de Salta, confiesa que él no era Inca, y que el único soberano suyo es el Rey de España. En seguimiento de esto, Retuerta conduce a Chamijo-Bohorquez a Potosí. El hombre en el camino proyecta escaparse sin suerte. Eso sirve de motivo para que lo lleven directamente a las cárceles de Lima, sin permitirle hacer su defensa ante la Audiencia de Charcas. Tras casi ocho años de largo proceso criminal por la suma de todos sus delitos, BohorquezChamijo es condenado a sufrir la pena de garrote vil; y el 3-I-1668, su cadáver, para escarmiento de traidores, fue colgado de la horca en una plaza pública de Lima. Mercado y Villacorta, en el Tucumán lejano, tiempo atrás, mediante una campaña a fondo contra los calchaquíes, había sofocado por completo la tremenda insurrección. Ultima etapa de la vida de mi remoto abuelo Frías Sandoval y su descendencia En 1673 don Andrés era Procurador General del Cabildo de Salta. Había sido reemplazado en el cargo de Teniente de Gobernador, desempeñado a la sazón por Pedro Martínez de Pastrana. El referido Cabildo — además del Procurador nombrado — estaba compuesto por los Alcaldes Bartolomé Fernández Cabezas (antepasado mío) y Diego Valero, y los Regidores Leonardo Rodrigo Valdés, Hernando de Villegas, Luis de Medina Pomar, Diego Fernández Albernas, Gregorio Villada, Diego Serdeña, Juan Pedroso y Domingo Fernández Cabezas (hermano de Bartolomé). Al año siguiente el Regidor Frías Sandoval (4-I-1674) propuso; “que atento a entrar las aguas y correr riesgo la ciudad de inundarse por la parte del Río 2º y toma de los molinos, a causa de

Los Antepasados

323


los molinos de doña Melchora de los Reyes, su prima”, se mandara comprobar ese peligro “a vista de ojo”. La ojeada la hizo luego el Regidor Juan Porcel de Peralta, reconociendo aquel contorno anegadizo. En vista de lo cual el Ayuntamiento resolvió que “en adelante se sacara agua por la acequia antigua y no de otra manera, pena de 100 pesos”. Firmaron el acuerdo; Pedro de Mendoza, Juan Porcel de Peralta, Luis de Medina Pomar, Andrés de Frías, Melchor Díaz Zambrano, Gregorio Villegas, Juan Coronel y José de Gondín. El 9-VIII-1675 Andrés de Frías Sandoval otorgó su testamento, pero aún alentaba en este mundo el 30-XII-1676, fecha en que pidió al Alcalde ordinario de Salta, Francisco Arias Velázquez, diera testimonio de los viejos títulos de sus estancias en el “Río de la quebrada del Pirú”. Dicho Alcalde, después de “sacar el traslado de retiro del libro de mercedes de tierras, que para este efecto saqué de la caja del Archivo de esta ciudad”, autorizó con su firma las constancias pedidas, ante los testigos Capitán Antonio de Ubierna Sandoval (mi ascendiente) y Pablo de Peñalva, sobrino y yerno del interesado, respectivamente. Andrés de Frías Sandoval y su mujer María de Pineda y Montoya — 9os abuelos míos — hubieron estos hijos: 1) Juan de Frías Sandoval y Pineda, nacido y bautizado en Salta el 25-VI-1638, bajo el padrinazgo del Capitán Antonio de Ubierna Frías Sandoval — su primo hermano — y de su abuela materna Constanza de Céspedes. Fue Capitán y heredó en 2ª vida la encomienda paterna, de la que era titular en 1702, según figura en la “Lista y Padrón de los indios tributarios de la ciudad de Salta y sus vecinos encomenderos”, remitida en aquel año por el Gobernador Juan de Zamudio al Consejo de Indias. También Juan de Frías heredó de su madre las estancias colindantes llamadas “Pucará de Buena Vista” y “Vaquero”, que pasarían más tarde, divididas en distintas fracciones, a sus parientes políticos Agustín de Escobar Castellanos y Agustín Martínez de Iriarte (mis antepasados) y a Martín de Castañares, y a todos los herederos de ellos. En 1684 Juan de Frías integraba como Regidor el Cabildo de Salta, junto con estos vecinos; Diego Vélez de Alcocer, Leonardo Rodríguez Valdés, Domingo Albernas, Juan de Figueroa, Melchor Díaz Zambrano y el Notario Antonio Velasco. Nuestro hombre habíase casado con Catalina de Cabrera

324

Tomo VII


y Duarte de Meneses, nativa de la Rioja, que testó en Salta el 20VI-1689, ante Pascual de Elizondo (hija del “General” Antonio Luis de Cabrera Manrique de Lara Osorio y Chaves y de Valeriana Duarte de Meneses — ver los respectivos linajes de estos antepasados). Con dicha legítima consorte Juan de Frías no dejó descendencia. Tesó el 14-I-1700. En sus autos sucesorios figuran como hijas naturales suyas nacidas en Salta: A) Ponciana Frías Sandoval. B) Juliana Frías Sandoval, que casó en Salta el 4-V-1695 con el Capitán Juan de Soria Medrano. Fueron padres de; el Capitán Carlos de Soria y de Bárbara de Soria, casada ésta, el 20-X1719 con Juan Francisco de Aguirre, encomendero y Alcalde ordinario de Salta. (Ver el linaje de Aguirre). 2) Mateo de Frías Sandoval y Pineda, nacido en Salta el 14-IX-1639. El 24-X-1657 firmó como testigo, junto con su cuñado Pablo de Peñalva, una curiosa escritura autorizada por su padre don Andrés, en carácter de Teniente de Gobernador y Justicia Mayor, a falta de Escribano. En dicho instrumento un señor Andrés Jorge obligábase a abstenerse de jugar, durante cuatro años, a las “pintas” y “comegén”. Esta veda voluntaria respecto de los dos juegos de naipes señalados, no se extendía a los lances de “primera, quinolas, baras, trucos, tava y los demás que pueda aber”, ya que a Jorge, debido únicamente a su mala suerte en las pintas y en el comegén, se le han seguido daños y pérdidas de su hacienda y crédito”. De tal modo el hombre se condenaba a sí mismo a pagar a la Cofradía del Santísimo Sacramento la suma de 100 pesos, en caso de infringir el compromiso de no timbear a las “pintas y comegén” (37). Por lo demás, Mateo tomó parte, a órdenes de su padre, en la batalla del fuerte de San Bernardo (23IX-1658) contra los calchaquíes sublevados por el falso Inca Bohorquez. En esa acción resultó herido. En 1663 ostentaba el grado de Alferez y ascendió luego a Capitán. Murió soltero por 1668, en un combate a manos de los indios quilmes, en la 37 Tanto pintas, primeras, quínolas como el truco, el más popular y conocido de todos, son antiguos juegos de naipes. “Comején” es un insecto dañino que come las plantas, y así le llamarían entonces a algún juego en que se comen piezas o ganan puntos al contrario. Y taba, el lance a “suerte o culo”, con el hueso astrágalo de la pata de oveja o vaca que se arroja al aire, no necesita explicación para ningún argentino.

Los Antepasados

325


segunda campaña que hizo el Gobernador Alonso de Mercado y Villacorta. “En una relación de méritos y servicios que mandó levantar el Gobernador Esteban de Urizar y Arespacochaga se nombra — apunta el genealogista Antenor Peñalva Torino — a Mateo de Frías y Sandoval, quien murió en una batalla en la guerra calchaquí, como un gran soldado y honrado caballero, cuyos méritos y servicios son del Real encargo por aquella guerra”. 3) María de Frías y Pineda, nacida en Salta el 27-IV-1641. Falleció en esa ciudad, previo testamento otorgado en 1729, ante el Escribano Iñigo de la Pascua. Habíase casado también en Salta, en 1655, con el Capitán Pedro Pablo de Peñalva, nativo de Medina Pomar en Castilla la Vieja (hijo de Domingo Pérez Piñán de Sierra Alta y de Casilda Peñalva Tres Palacios). Testó Peñalva en Salta — donde fue Tesorero Juez Oficial — el 5-i-1693, ante Francisco López de Fuenteseca. Fueron sus hijos: A) Juan Fernando de Peñalva Frías Sandoval, Maestre de Campo y encomendero de Salta. Casó ahí el 16-III-1703 con Ana de Carbajal Loria y Aguirre — que era viuda, sin hijos, de Juan Francisco Ruiz de Llanos — (hija del Maestre de Campo Francisco de Carbajal y Loria y de Josefa de Aguirre Suárez de las Higueras). Su descendencia se anota en el apellido Aguirre. B) María de Peñalva Frías Sandoval, que casó en Salta el 24-IX1697 con el Capitán Tomás de Escobar Castellanos (hijo de Tomás de Escobar Castellanos y Abreu y de María Luisa de Cabrera Duarte de Meneses). Su sucesión se consigna en el linaje de Castellanos. 4) Ursula Brianda de Frías Sandoval y Pineda, nació en Salta el 27III-1642 y allí testó el 2-VIII-1708, ante mi antecesor el Escribano Pedro Pérez del Hoyo. Casóse primeramente con el Capitán Francisco de las Navedas Ceballos, y al enviudar de éste pasó a 2as nupcias con el Sargento Mayor Francisco González de Ferreras, quien falleció antes de 1707. Hijos del 1er matrimonio de la señora fueron: A) Francisco de las Navedas Frías, Capitán. B) Ignacio de las Navedas Frías, también Capitán. En su 2º casamiento hubo doña Ursula Brianda a:

326

Tomo VII


C) María del Carmen González de Ferrera Frías, que casó con el encomendero de La Rioja Domingo de Castro y Bazán, el cual hizo su información matrimonial en la Catedral de Salta el 1IV-1704 (hijo de Bartolomé de Castro y de María Magdalena Bazán de Pedraza, viuda de Prudencio de Aybar). D) Ursula González de Ferreras o Ursula Frías Sandoval, que casó el 28-I-1697 en Salta con Juan de Molina Navarrete (hijo de Alonso de Molina Navarrete y de Josefa de Tejeda y Guzmán). E) Pedro González de Ferrera Frías. F) Diego González de Ferrera Frías. G) Gerónimo González de Ferrera Frías. 5) María Cecilia de Frías Sandoval y Pineda, nacida en Salta el 21XI-1643. Fue casada y murió antes de 1675. 6) Felipa María de Frías Sandoval y Pineda — mi antepasada — que sigue en VII. 7) Constanza de Frías Sandoval, nacida en Salta el 25-II-1647. Se casó con el Capitán Santiago Manchano Gallo. Para esa boda Constanza recibió de dote una de las estancias paternas en “la quebrada del Pirú”. (La otra vino a recaer en su hermana Josefa, esposa de Francisco de Villagra Olmos de Aguilera, y en otros herederos de don Andrés, su padre). En 1682 Santiago Manchano Gallo se ausentó “a los Reynos de España”, y el 8 de junio, a punto de abandonar “la ciudad de Lerma en el Balle de Salta”, le otorgó un amplísimo poder a su consorte, con facultad de dar y vender “plata, joyas, esclavos, bacas y géneros de Castilla y de la tierra ... estancias y chacras de pan llevar, quadras, casas y solares y otras posesiones que tenemos y poseemos en esta ciudad”; y firmó Manchano Gallo dicho poder ante el Escribano Antonio de Quijano y Velasco y los testigos Manuel García Cevallos, “Don Fernando de Córdoba y Agustín de Iriarte” (estos dos últimos antepasados míos). Ocho meses después (3-II-1683), en virtud de ese mandato, compareció ante el mismo Notario, junto con el Capitán Francisco de Villagra y Aguilera — u Olmos de Aguilera —, Constanza de Frías Sandoval y dijo; “que tenemos celevrado trato de trueque y canvio con el dicho Capitán don Francisco de Villagra y Aguilera en esta forma; Yo, Constanza de Frías doy y vendo en venta real ... a Francisco de Villagra, sus herederos y subcesores ... una

Los Antepasados

327


tablada de tierras de panllevar que tengo y poseo en la estancia que fue del Capitán Andrés de Frías Sandoval, mi padre difunto, que cái en la quebrada; quien me la dió y señaló en dote ...; dicho pedazo de tierra corre y se extiende ... desde un arroyo que yendo de la ciudad está luego adelante de las casas y población de dicho Capitán Andrés de Frías, mi padre, hasta su Molino que linda con otra tablada de tierras que le cupo a doña Juana Frías, mi hermana”. Y el marido de ésta, Villagra y Aguilera, aceptaba la escritura de venta y cambio; “y por lo que a mí toca — expresaba — doy a doña Constanza una casa de sala y aposento que he de labrar en el solar de la susodicha, que tiene y posee en la trasa de esta ciudad, y que linda con casas de Hernando de Hervas, y calle real de por medio, con las del Capitán Pablo de Peñalba. Dicha sala ha de tener tres tirantes corvos labrados, el aposento dos, la pirca de adobes del alto competente y acostumbrado en los edificios de esta ciudad, con el enmaderado de barazón caña y cubierto de terrado, con sus lumbreras, puertas y ventanas que ha de tener dicha casa”; que se edificaría a cuenta de Villagra, a entregarse terminada “el año próximo venidero”. Así lo otorgaron ante el protocolario antedicho ambos comparecientes, firmando con los testigos Agustín Martínez de Iriarte (cuñado de las partes), Tomás de Escobar Castellanos (consuegro de Constanza) y el Alguacil Mayor Pedro de la Vega. Hija de Constanza resultó: A) Josefa Manchano Gallo Frías Sandoval, esposa de 1as nupcias de José de Escobar Castellanos y Cabrera. Ver su sucesión en el apellido Castellanos. 8) Bernabela de Frías Sandoval y Pineda, nacida en Salta el 11-VI1648. Fue esposa de Jacinto de Guzmán. 9) Juana de Frías Sandoval y Pineda, soltera. Otorgó carta poder para testar al Sargento Mayor Bernabé de Saravia el 20-IV-1701, e hizo una donación a la Iglesia. 10) Josefa de Frías Sandoval y Pineda, la cual — como se dijo — contrajo matrimonio con el Capitán y vecino encomendero de Salta Francisco Villagra y Olmos de Aguilera (hijo del Maestre de Campo Pedro Olmos de Aguilera — hijo natural éste del conquistador de Chile Pedro Olmos de Aguilera — y de su esposa Leonarda de Villagra Mexía Mirabal; hija ella legítima de

328

Tomo VII


Francisco de Villagra “el Mozo” y de Juliana Mexía Mirabal y Salazar). Doña Josefa y don Francisco su marido procrearon a: A) Juan de Olmos Aguilera y Frías. B) Francisca de Olmos Aguilera y Frías. C) Bernardo de Olmos Aguilera y Frías. D) Manuel de Olmos Aguilera y Frías. E) José de Olmos Aguilera y Frías. F) Agustín de Olmos Aguilera y Frías, Maestre de Campo. Casó el 18-I-1700 con Francisca de Abreu y Figueroa (hija del Sargento Mayor Juan de Abreu y Figueroa). Su hijo fue: a) Ignacio de Olmos y Aguilera, casado el 14-X-1728 con Catalina Torino Campos. G) Andrés de Olmos Aguilera y Frías. H) Josefa de Olmos Aguilera y Frías, que casó el 3-IX-1697 con Leonardo Rodrigo de Valdés. Con sucesión. I) Isabel de Olmos Aguilera y Frías. J) Ana de Olmos Aguilera y Frías, o como se hacía llamar, Ana de Villagra y Olmos de Aguilera. Se casó el 8-IV-1688 con el Maestre de Campo Francisco Gómez Vidaurre, nacido por 1655 en Calahorra, Castilla la Vieja, Teniente de Gobernador de Salta en 1698, cuando el famoso terremoto (hijo de Juan Gómez Vidaurre y de Ana Jiménez de Samaniego). 11) Paula de Frías Sandoval y Pineda. Casó con el Capitán Bartolomé Ramírez de Montalvo, quien era hijo de Pedro Ramírez de Montalvo, Alcalde de Talavera de Esteco, y de Isabel de Tapia; n.p. de del Capitán Juan Ramírez de Montalvo, uno de los fundadores de La Rioja — sobrino del Gobernador Juan Ramírez de Velasco — y de Gabriela de Villarroel; hija ésta de don Diego, el fundador de San Miguel de Tucumán. (Ver los apellidos Ramírez de Montalvo y Villarroel). Paula de Frías fue sepultada en la Iglesia Matriz de Jujuy el 28-XII-1698. VII — FELIPA MARIA DE FRIAS SANDOVAL Y PINEDA nació en Salta y la bautizaron en su Catedral, de 16 días, el 14-V-1645. Contrajo matrimonio con el Maestre de Campo, Teniente de Gobernador, Justicia Mayor y Capitán a guerra de Salta, Agustín Martínez de Iriarte (hijo del Capitán Juan Martínez de Iriarte y de su mujer Ana María Ramírez de Montalvo Villarroel). Doña Felipa y don Agustín ya habían fallecido el 3-III-1686, fecha en que

Los Antepasados

329


se iniciaron sus respectivas testamentarías. Son ellos mis 8os abuelos, y su sucesión, antecedentes genealógicos y biografía del marido se consignan en el apellido Martínez de Iriarte.

330

Tomo VII


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo de los Tribunales de San Salvador de Jujuy. Archivo Histórico de Salta. Archivo parroquial de la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced de Salta. Basanta de la Riva, Alfredo; Catálogo de Pleitos, Expedientes y Probanzas, del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Madrid, 1930; cuatro tomos. Calvo, Carlos; Nobiliario del Antiguo Virreinato del Río de la Plata. Tomo V. Bs. As., 1941. Catálogo de documentos del Archivo de Indias en Sevilla, referentes a la historia de la República Argentina, publicados por el Ministerio de Relaciones y Culto. Bs. As., 1910. Cornejo, Atilio; Conribución a la historia de la propiedad inmobiliaria de Salta en la época virreinal. Bs. As., 1945. Cornejo, Atilio y Vergara, Miguel A.; Mercedes de Tierras y Solares (1583-1589). Salta, 1938. Datos proporcionados al autor de este trabajo por el investigador don Raúl de Zuviría. Documentos del Archivo de Indias para la Historia del Tucumán. Tomo I. (15911700); recopilados por el Padre A. Larrouy. Bs. As., 1923. Fortuny, Pablo; Nuevos descubrimientos en el Norte Argentino. Ediciones Paulinas. 1972. Lozano, Pedro, de la Compañía de Jesús; Historia de la conquista de la provincia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán; ilustrada con noticias del autor con notas y suplementos por Andrés Lamas. Bs. As., 1874. Payró, Roberto J.; El falso Inca y Chamijo. Bs. As., 1905 y 1930 respectivamente. Peñalva Torino, Antenor; Los Frías Sandoval; en el “Boletín del Instituto de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta”. Tomo IV, nº 13, primer semestre de 1944. Piossek Prebisch, Teresa; La Rebelión de Pedro Bohorquez, el Inca del Tucumán (1656-1659). Bs. As., 1976. Títulos de los campos de la “Quebrada del Pirú”, en poder de mi amigo el Dr. Rafael Zambrano. Zorreguieta, Mariano; Apuntes Históricos de la Provincia de Salta en la época colonial. Tercera edición. Imprenta Independiente” de P. Sarapura. Salta, 1877.

Los Antepasados

331


332

Tomo VII


FUNES Este antiguo y noble linaje — según lo repiten los García Carraffa en su monumental Diccionario Heráldico y Genealógico — procede de la Casa de los Duques de Bretaña, en Francia, uno de cuyos Príncipes pasó a la corte de Navarra para luchar contra los moros. Sea de ello lo que fuere, lo cierto parece ser que el origen de dicha añeja familia es navarro, y que algunos caballeros tomaron el apellido Funes por ser Señores de la villa y castillo del mismo nombre — hoy perteneciente al partido judicial de Tafalla — que ganaron a los sarracenos durante la Reconquista. Sus primitivas armas pintan un campo de plata sembrado de armiños de sable, cortado, con el jefe de gules. Tras la esposición de estos antecedentes remotos, más o menos legendarios, nuestra genealogía comienza históricamente con: I — DIEGO DE FUNES — “el Viejo” — nacido en 1522 en Ciudad Real — que fundara en 1255 Alfonso “el Sabio”, otorgándole a la villa en Carta Puebla el fuero de Cuenca, y “a los caballeros fijosdalgo que ahí moraren, que hayan aquellas franquicias en todas cosas que han los caballeros de Toledo”. Corridos tres siglos, aquellas franquicias y fueros habían perdido vigencia, y nuevos horizontes presentábanse a la vista de muchos “caballeros fijosdalgo” entonces sin destino. Impulsada por tales estímulos y esperanzas, el 17-X-1572, desde el puerto andaluz de San Lúcar de Barrameda, soltaba amarras y desplegaba velas hacia los horizontes del Río de la Plata, la flota del Adelantado Juan Ortiz de Zárate. En el alarde “de la gente de guerra y pobladores de dicho Adelantado” figura; Diego de Funes, alto, entrecano (contaba ya sus 50 navidades), casado aunque no trae mujer, y hace la travesía con su hijo Diego de Funes, de ocho años. Las peripecias de esa expedición las tengo referidas en los capítulos que dedico a los conquistadores Izarra y Suárez Mexía; y creo que con éste último y cuarentitantos compañeros más, ambos Funes llegaron a Córdoba del Tucumán en octubre de 1576, huyendo de la “ciudad Zaratina de San Salvador”(en el actual departamento uruguayo de Soriano), cuyo reducto precario desmantelaron todos

Los Antepasados

333


ellos para sustraerse de las barrabasadas que cometía el Gobernador interino del Paraguay, Diego Ortiz de Mendieta. El relevante investigador Carlos Luque Colombres encontró las huellas de la presencia del “Viejo” Funes en Córdoba. El 6-II1583, éste otorgó, siendo “Estante”, un poder a favor de Bartolomé Jaimes, suegro de su hijo, a fin que, entre otros cometidos, recibiera y cobrara cualquier maravedí que le perteneciera, “así por herencia de mi señor padre, que en santa gloria haya” (luego la familia poseía bienes en Ciudad Real), o por otro concepto. II — DIEGO DE FUNES — “el Mozo” — vino al mundo en la castellana Ciudad Real hacia 1564. Niño de 8 años, emprendió de la mano de su padre, la peligrosa y fascinante aventura americana y, con éste, se estableció en la ciudad de Córdoba del Tucumán que acababa de ser fundada. Varias veces fue miembro del Cabildo lugareño, y allá casó con Inés González Jaimes, joven mestiza, hija bastarda del conquistador del Perú, Chile y Tucumán, Bartolomé Jaimes, habida en la india Isabel, nativa del Valle Vicioso, en La Rioja. (Ver el capítulo dedicado a Jaimes). El 9-V-1588 el Capitán Pedro de Villalba, Teniente de Gobernador y Justicia Mayor de Córdoba; “Dixo que por quanto Diego de Funes vezino desta ciudad es casado e tiene hijos, y para el sustento de los quales no tiene tierras donde sembrar ... le hazía e hizo merced de un pedazo de tierras que está siete leguas desta ciudad, deste río abajo ... hacia una laguna que se llama Bilis-chaco”. Tales tierra limitaban por uno de sus costados con las concedidas a “Diego González y Miguel González y Alonso González e Isabel González y Marina Sánchez, hijos e hijas lexítimos de Bartolomé Xaymes”. medios hermanos, por tanto, de la consorte de Funes. Cuatro años atrás (12-VI-1584) el Teniente de Gobernador Juan de Burgos le había encomendado al joven Funes varias poblaciones indias en el paraje llamado “Mogi-gasta”. En el respectivo título de otorgamiento estampábanse los siguientes considerandos honrosos para el favorecido; “Por cuanto vos Diego de Funes, residente en esta ciudad de Córdoba, sois hijo dalgo y aveis servido a su Magestad en esta ciudad de Córdova en la conquista y pacificación de los naturales della, y aveis acudido siempre a todo lo que los tenientes y justicias mayores desta ciudad os han sido mandado al servicio de su Magestad, y con vuestra

334

Tomo VII


persona, armas y cavallos y a vuestra costa e minción; e ansi mismo estais casado en esta ciudad con hija de un conquistador, que a más de cuarenta años que sirve a su Magestad en los Reynos del Pirú y de Chile y estas probincias, y teneis hijos y familia; por tanto, en alguna remuneración de lo que está dicho, y por virtud del poder del muy ilustre señor Licenciado Hernando de Lerma, Gobernador y Capitán General destas provincias de Tucumán, que por su notoriedad no va aquí inserto, en nombre de su Magestad y del dicho señor Gobernador, deposito en vos Diego de Funes, en términos desta ciudad, los pueblos e indios ... de Moxigasta”; en tierras extendidas detrás de la “Sierra Grande”, en el amplio valle que los comechingones denominaban “Salsacate”, cuya comarca aislaba la sierra de “Achala”. Según se lee en la Historia del Valle de Traslasierra de Víctor Barrionuevo Imposti, Diego de Funes realizó, como encomendero en dichas tierras, una meritoria obra civilizadora; sobre todo en “Changane” (hoy Chancaní), a cuyos indios “les hizo iglesia e puso cruces e los tuvo quietos y pacíficos y sacó acequias en el dicho pueblo, e plantó algarrobales e hizo huertas e tuvo telares e hilaban e texían ... e tenían ganados”. La misma Inés González Jaimes, esposa de Funes, estuvo en el pueblo de “Moxigasta”, adonde llevó algunas personas de servicios que el cura de las sierras “bautizó e casó”. El propio sacerdote manifiesta en una declaración del 1600 que, tiempo atrás, él “entró en el dicho pueblo de Moxigasta a petición del dicho Diego de Funes, adonde éste testigo entró con dos o tres soldados, y halló iglesia y cruz muy bien aderezada y enramada, y altar con algunas imágenes, donde juntó este testigo toda la gente que estaba allí reducida y les predicó, bautizó y casó, por hallar en ella capacidad; razón por la que este testigo, desde allí adelante, pretendía entrar a doctrinar, por hallarse el pueblo tan bien puesto”. “No obstante sus nobles afanes — añade el historiador Barrionuevo Imposti — don Diego de Funes encontró la muerte junto a su cuñado Gaspar González, a manos de los indios de su propio repartimiento. Ambos fueron asesinados por los aborígenes de Chiga (unas dos o tres leguas de Mogigasta) el 12 de agosto de 1595”. En su matrimonio con Inés González Jaimes, nuestro desventurado encomendero hubo los siguientes hijos:

Los Antepasados

335


1) Cristóbal de Funes y Jaimes — mi antepasado — que sigue en III. 2) Diego de Funes y Jaimes. 3) Isabel de Funes y Jaimes, la cual fue dotada para casarse en Córdoba, el 28-IX-1598, con Luis de Ribera y Ponce de León (hijo de Luis Ponce de León, nacido en España, y de Catalina de Rivera). Al enviudar Isabel de dicho marido pasó a 2as nupcias con el Capitán Damián Pérez de Villarroel, vecino de La Rioja. III — CRISTOBAL DE FUNES Y JAIMES nació en Córdoba en 1583. Ahí alcanzó el grado de Capitán y los cargos de Alguacil Mayor en 1611, Regidor en 1612 y Alcalde de Hermandad en 1517 y 1630. Encomendero de Salsacate, demandó en 1611 a Miguel de Molina por cobro de pesos; y en 1619 a Juan Dávila, respecto al derecho sobre unos indios. Contrajo matrimonio en la Catedral cordobesa con Isabel de Ludueña y de la Vega; hija del Capitán Juan de Ludueña y de Arroyo y de su segunda consorte Francisca de la Vega — ésta testó en Córdoba el 14-IV-1627, declarando ser hija del Capitán conquistador Blas de la Vega y de Inés, una india peruana. (Ver el apellido Ludueña). Isabel de Ludueña y de la Vega, para su casamiento con Cristóbal de Funes y Jaimes fue dotada el 26-III-1611. Ambos cónyuges hubieron los siguientes hijos: 1) Jerónimo de Funes y Ludueña nacido en Córdoba en 1621. Allí fue Alcalde de Hermandad y de 1er voto, y también Contador de la Real Hacienda. Peleó en la guerra calchaqu_í hasta alcanzar el grado militar de Maestre de Campo. Disfrutó encomiendas, y le pertenecieron las estancias “La Rinconada” (en Río 3º) y “Sauce Seco” (en Río 2º). Casó 1º con Valeriana Díaz Caballero (hija del Capitán Alonso Díaz Caballero y de Francisca Correa de Lemos), dotada para su enlace, en Córdoba, el 12-V-1641. De viudo Jerónimo pasó a 2as nupcias con Lorenza de Peralta, a la cual dotaron el 21-V-1667 sus padres, el Capitán Blas de Peralta y Cabrera y Mariana Chavero y Suárez Mexía. (Ver los linajes de Porcel de Peralta y de Suárez Mexía). De ambos matrimonios deriva numerosa descendencia. Del primero resultó tataranieto el Deán Gregorio Funes.

336

Tomo VII


2) Maria de la Encarnación de Funes y Ludueña. Monja carmelita. Testó el 20-V-1645. 3) Francisca de Funes y Ludueña — mi antepasada — que sigue en IV. 4) Juan de Funes y Ludueña. Se radicó en Mendoza, casándose allí 1º con María Magdalena de Salinas, el 15-X-1649 (hija del Capitán Gaspar de Salinas y de María Rodríguez Ruescas). De viudo Juan pasó a 2as nupcias en 1680, con Josefa Ruiz de la Cuesta (hija del Maestre de Campo Juan Ruiz de la Cuesta y de María de Basturria). Quedó descendencia de ambos enlaces; los Funes cuyanos. IV — FRANCISCA DE FUNES Y LUDUEÑA nació en Córdoba y allí se desposó con el Capitán Juan de Albarracín Pereira, nacido en Salta el año 1602. Hombre de pluma y protocolo, más que de espada. Fue Notario en Córdoba, Alcalde, Procurador General, Juez de bienes y de difuntos y Defensor de menores. Había contraído tres matrimonios. 1º en Esteco, con Leonor de Sosa, nacida allá en 1608, y dotada para su enlace el 24-IX-1624 (hija de Rodrigo Alvarez y de María Núñez). Tras de enviudar, nuestro personaje casó con Juana Vázquez Pestaña, viuda, a su vez, de Juan María Baleana, la cual, sin descendencia, otorgó poder para testar en Córdoba, el 7IX-1634. Finalmente el doble viudo pasó a 3as nupcias con Francisca de Funes y Ludueña, previa firma de un contrato de promesa de dote, en el valle de Tafí, San Miguel de Tucumán, el 15V-1635. En 1636, en Córdoba, Albarracín Pereira pleiteó con su suegra Isabel de Ludueña, por el dominio de una casa que el demandante consideraba bien dotal. Por fin, éste otorgó recibo de aquella dote el 16-VIII-1642. A esto corresponde agregar que Albarracín Pereira era hijo del Escribano Rodrigo Pereira y de María de la Cerda; y nieto paterno del capitán conquistador Cristóbal Pereira, a veces llamado Albarracín. Cristóbal Pereira había nacido en 1521 en algún lugar de la península ibérica. fue conquistador en el Perú. A principios de 1550 “entró” al Tucumán con Juan Núñez de Prada, participando en casi todas las peripecias de aquella campaña de descubrimiento y población del norte argentino. Fue testigo en las probanzas de méritos y servicios de sus compañeros Hernán Mexía Mirabal

Los Antepasados

337


(1584-1588) y de Nicolás de Garnica (1585), e integró el Cabildo santiagueño en 1588; año en que formó tribunal, como Juez, con Juan Pérez Moreno y Alonso de Contreras, para condenar a Antonio de Heredia a que se le cortara la lengua, por deslenguado y traidor, y, enseguida, muriera en la horca. Al año siguiente, Cristóbal Pereira firmó como testigo una de las actuaciones del juicio criminal seguido contra Lerma, por los deudos de Gonzalo de Abreu. Por su parte Rodrigo Pereira — hijo de Cristóbal — era, en 1580 en Santiago del Estero, “scriviente” del Escribano Manuel Rodríguez Guerrero. Dos años después, se alistó allí, a las órdenes de Lerma, para la jornada del asentamiento de la ciudad de Salta, con estos elementos; “cota, lanza y adarga calada, seis cavallos de guerra y armas” — según dió fe de ello el Escribano Diego de León el 20-I1582. Tres meses más tarde (16-IV), quedó establecida aquella ciudad en el valle elegido; y Rodrigo Pereira, en vez de empuñar los fierros, labra con pluma de ganso el acta de la respectiva fundación, y, en igual carácter notarial, refrenda las primeras providencias de Lerma; la traza urbana — en el papel — del nuevo caserío, el repartimiento de solares, etc, etc. En 1588 era Rodrigo Escribano público y del Cabildo en Talavera de Esteco, cargo que arrendó al Gobernador Ramírez de Velasco en 600 pesos; pesos que éste — según una de las imputaciones hechas en su juicio de residencia, fallado en 1594 — “cobró y no los metió en la caja rreal”. Por último; tal como en la fundación de Salta, mi antepasado Rodrigo Pereira redactó, el 19-IV-1593, el acta y los documentos fundadores de la ciudad de San Salvador de Jujuy, dando fé de todo lo actuado con su firma, puesta al pié de la de Francisco de Argañaraz y Murguía. (Ver la historia de este Fundador y de su linaje en el capítulo respectivo). Juan de Albarracín Pereira — hijo de Rodrigo y nieto de Cristóbal — dejó de existir el 7-V-1659, y su mujer, Francisca de Funes y Ludueña, testó en Córdoba el 27-IX-1676. Del primer enlace de don Juan con Leonor de Sosa proviene: 1) Diego de Albarracín y Sosa, Alferez quien se casaría 1º con Juana Robledo Ruescas, el 14-II-1649, la cual no le dejó herederos (hija del Capitán Francisco Rodríguez Ruescas Nadal y de Juana de Robledo y Verdugo). Muerta su mujer, Diego contrajo nuevo enlace con Ana de Chavero o Sotelo de Rivera, en 1662 (hija de

338

Tomo VII


Juan Sotelo de Rivera, n. en Charcas, y de Mariana Chavero). Testó Diego el 16-X-1694 y hubo sucesión. En su tercer himeneo Juan Albarracín Pereira procreó con Francisca de Funes y Ludueña estos hijos: 2) Cristóbal de Albarracín Funes, que casó 1º en Calamuchita el 21V-1662, con Ana López Escudero (hija de Matías López Escudero y de María de Acosta); y en 2as nupcias, el 5-II-1674, con Ana Rodríguez Navarro (hija del Capitán Juan Rodríguez Navarro y de Juana Ferraz Porres o Porres y Portugal; n.m. de Pedro Porres de Portugal y de María de Escobedo Rosales, ésta hija natural de mi antepasado el conquistador Blas Rosales). Con sucesión. 3) Miguel de Albarracín Funes, n. en Córdoba en 1643. Se estableció en Salta y ahí se casó con María Diez de Zambrano y Fernández de Córdoba (hija de Jerónimo Diez Zambrano y de Matilde Fernández de Córdoba Arias Velázquez). Con descendencia. Son los tíos bisabuelos de Fray Justo de Santa María de Oro Albarracín, el famoso Diputado el Congreso de Tucumán en 1816, y también bisabuelos de Paula Albarracín Irrazábal Herrera, la cual con José Clemente Sarmiento y Funes dió vida a Domingo Faustino Sarmiento. 4) Francisco de Albarracín Funes, que testó el 12-XII-1706. Fue marido de Josefa Vázquez de Molina (hija de Domingo Vázquez de Burgos y de Ana de Molina). Con sucesión. 5) Josefa de Albarracín Funes. Casó por 1673 con el Alferez Félix Díaz de la Torre, dueño de la estancia “La Cruz” en Calamuchita (hijo de Juan Díaz de la Torre y de Clara de Aguirre). Con sucesión. 6) Juana de Santa Rosa de Albarracín Funes, fue beata de Santo Domingo .Testó el 16-X-1676. 7) Juan de Albarracín Funes, Escribano, que dió poder para testar el 8-III-1670 y falleció soltero. 8) María de Albarracín Funes, que murió soltera. 9) Agustina de Albarracín Funes — mi antepasada — que sigue en IV. 10) Adrián de Albarracín Funes, fraile dominico, que testó el 13-IV1671.

Los Antepasados

339


11) Pedro de Albarracín Funes, que se avecindó en Salta, donde casó y dejó descendencia. IV — AGUSTINA DE ALBARRACIN Y FUNES, hizo un matrimonio fecundo — 9 hijos logrados — con el Maestre de Campo Alonso Ruiz de Llanos. Este testó viudo en Salta el 18-X-1710, ante el Escribano Juan Antonio Gutiérrez. Declaró entonces, el causante, ser nativo de la ciudad de Burgos, en España, vástago legítimo de Diego Ruiz de Llanos y de Francisca Medina Pacheco, ya difuntos, e hizo constar que para su casamiento con Agustina de Albarracín no le dieron dote alguna, y que no tenía otros bienes “que la casa que al presente vivo”. Alonso Ruiz de Llanos y Agustina de Albarracín y Funes resultan 7os y 8os abuelos míos, por las líneas de Ibarguren y de Uriburu, respectivamente, através de sus hijas Josefa Ruiz de Llanos Albarracín y Funes, que casó con Juan de Córdoba y Ubierna (Ver los apellidos Fernández de Córdoba y Niño); y de Juana Crisóstoma Ruiz de Llanos y Funes, que se casó con Juan de Palacios y Martínez de Iriarte. (Ver los linajes de Palacios y De la Corte).

340

Tomo VII


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo General de los Tribunales de Córdoba: Indices de los expedientes tramitados por las Escribanías Nº 1, 2, 3 y 4. Años 1574-1882. Córdoba, 1930. Archivo Histórico de Salta. Calvo, Carlos; Nobiliario del Antiguo Virreynato del Río de la Plata. Tomo VI, Bs. As., 1943. Barrionuevo Imposti, Víctor; Historia del Valle de Traslasierra. Tomo I. Córdoba, 1953. Grenón, Pedro, (S. J.); El Libro de Mercedes. Documentos Históricos. Córdoba, 1930. Tomo 19. Lazcano Colodrero, Arturo G.; Cabildantes de Córdoba. Córdoba, 1944. Lazcano Colodrero, Arturo G.; Linajes de la Gobernación del Tucumán; Los de Córdoba. Tomo I, Córdoba, 1936. Luque Colombres, Carlos; El Deán Doctor Don Gregorio Funes; Arraigo de su familia en América, Estudio incluído en el segundo volumen de su recopilación Para la Historia de Córdoba. Córdoba, 1973. Moyano Aliaga, Alejandro; Hijos y Nietos de Fundadores de Córdoba. Publicación del “Centro de Estudios Genealógicos de Córdoba”. Córdoba, 1973.

Los Antepasados

341


342

Tomo VII


Los Antepasados

343


344

Tomo VII


GAETE Gaete parece ser un apellido patronímico derivado del nombre Gaetano, es decir, Cayetano. O pudiera su terminología catalogarse como toponímica, ya que los Gaetano o Caetani constituyen una ilustre familia itálica que tomó el apelativo de la ciudad de Gaeta (Caieta, en latín), de donde provienen, como descendientes de remotos príncipes lombardos. Esa antiquísima ciudad de Gaeta — anterior a Roma —, según tradición legendaria fue fundada por Eneas, para honrar la memoria de su nodriza Caieta, que murió en tal lugar cuando su desembarco en Italia. Los lingüistas suponen, sin embargo, que Caieta deriva de la voz griega “Kaien” (quemar), porque en dicho sitio las mujeres troyanas quemaron las naves de Eneas. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que Gaete resulta un antiguo linaje oriundo de Extremadura, una de cuyas ramas radicó en la villa de Zalamea de la Serena, hoy en el partido judicial de Castuera (Badajoz), de la que dimanó la familia que vino a Chile, y a la que pertenece, entre otros ilustres parientes, María Ortiz de Gaete, n. en Medellín en 1509 (hija del noble hidalgo Francisco Ortiz, paisano también de Hernán Cortés, y de Leonor Gutiérrez o González de Gaete, n. en Belalcázar). María casó con el famoso conquistador de Chile, fundador de la ciudad de Santiago en 1541, Pedro de Valdivia. Otra rama de aquella familia asentada en la ciudad de Trujillo (Cáceres) se estableció posteriormente en Buenos Aires, y de ella me ocupo en el presente estudio. El escudo de los Gaete lleva en campo de azur cinco flores de lis de oro puestas en aspa, y en jefe tres palomas. Comienza esta genealogía con: I — Don FRANCISCO DE GAETE CERVANTES, nativo de Trujillo, titular de un Mayorazgo de más de 2.000 ducados de renta, con casas principales en la plaza de esa ciudad, sujetas al vínculo hereditario. Fue casado dicho hidalgo extremeño con Juana de Luzón y Bobadilla, oriunda de Madrid, con la cual tuvo sus hijos legítimos que murieron prematuramente sin descendencia. Fuera del matrimonio, don Francisco hubo en Francisca Jiménez de Gudelo

Los Antepasados

345


— cuyos padres eran los cónyuges trujillanos Hernando Alvarez Gutiérrez y Beatriz de Gudelo —, un hijo natural que prolongaría su estirpe en la Argentina, llamado: II — Don GASPAR DE GAETE, quien vió la luz del mundo en la patria de Francisco Pizarro y de tantos conquistadores indianos, hacia el año 1582. Pese a su notoria bastardía, a don Gaspar siempre se le tuvo por hijodalgo, y nunca dejó de anteponer a su apellido la abreviatura Don (de Dómine, Señor), alarde linajudo de su ascendencia. Contaba 20 primaveras, aproximadamente, cuando por vocación o necesidad se hizo soldado. Y en los famosos tercios del Rey puso su pica en Flandes por espacio de más de un lustro. A las órdenes de Spínola estuvo en el sitio y toma de Ostende (1604) y en la rendición de Maestricht (1605), en cuyas campañas alcanzó los grados de Sargento y de Alferez; hasta que los beligerantes, agotados por la lucha, firmaron en Bergen-op-zoon, el 9-IV-1609, la llamada “Tregua de 12 años”. A consecuencia de ella, el Alferez Gaete solicitó y obtuvo del Gobernador de los Paises Bajos, Archiduque Alberto de Austria — marido de la Infanta Isabel Clara Eugenia, hermana del Rey Felipe III — licencia para pasar a Indias. Y así cruzó don Gaspar el océano para hacer pié en Nombre de Dios, que pertenecía al Correjimiento de Panamá. Mi antepasado sienta sus reales y se casa en Buenos Aires Desde el Perú lo reclamaba a Gaete su madre Francisca Jiménez de Gudelo. Ella se le había anticipado en el viaje al nuevo mundo instalándose en Potosí, donde contrajo matrimonio con el Capitán Pedro Sánchez Garzón. Hasta la Villa Imperial, pues, bajó de centroamérica el reciente guerrero de Flandes, y allá, a la vera del argentífero cerro, pudo abrazar a su progenitora y conocer a su padrastro; con quienes más tarde se trasladó a Buenos Aires, a cuyo puerto llegaron los tres un día del año 1611, para arraigarse aquí definitivamente. Francisca Jiménez de Gudelo moriría en esta ciudad bajo disposición testamentaria otorgada el 12-VII-1627, ante el Escribano Pedro de la Poveda. En dicha escritura declaró la causante que “después que me casé ... con Pedro Sánchez Garzón, residiendo en la villa de Potosí, vino de los Reinos de España en busca mía ... don

346

Tomo VII


Gaspar de Gaete, mi hijo natural, al cual sustenté y vestí ... tiempo de cinco años, poco más o menos; y le traje a mi costa desde la villa de Potosí a esta ciudad y puerto, donde ... tomó estado y se casó con doña Polonia Astor, hija del Capitán Pedro Izarra ... en todo lo cual gasté ... con mi hijo mil pesos corrientes ...”. Y proseguía doña Francisca diciendo; “... que le pertenecen en Trujillo tres partes de casas, una viña con su lagar y lo demás a ello perteneciente”, cuyas propiedades legaba a su hijo Gaspar con otros bienes, por resultar su único heredero; al par que establecía una donación de 200 ducados para contribuir al sustento de sus primas segundas, Gutierra y Francisca Gutiérrez, las cuales “por largos años las poseyeron” (a esa viña y casas), y “no se les pidan cuentas de los frutos, rentas, ni aprovechamientos que de tales haciendas hubieren procedido ... y lo que sobrare lo declaro por mis bienes y mando se cobre”. Por lo que toca a su marido, la testadora beneficiaba a Sánchez Garzón con el quinto de la herencia. Según lo documentó su madre, Gaspar de Gaete, a vuelta de un lustro de su avecindamiento bonaerense, contrajo nupcias — precisamente el 8-XII-1616 — con Polonia de Izarra Astor, hija del cabildante y fundador de la ciudad con Juan de Garay, Capitán Pedro de Izarra, quien dotó a la contrayente el 11 de diciembre de aquel año, ante Cristóbal Remón, con un capital de 6.970 pesos, en distintos bienes, a cuyo monto Gaete agregó 2000 pesos en concepto de arras. Ese enlace, va de suyo, selló la incorporación de mi antepasado al núcleo principal del vecindario porteño, y le abrió las puertas de los honores y la fortuna en el modesto ámbito al que ligaba su destino. A su vez, luego de 1628, Francisco Sánchez Garzón, el padrastro viudo de nuestro Gaspar, contraería un nuevo enlace con Francisca Hurtado de Mendoza, viuda a la sazón de Jerónimo de Medrano, y madre de Leocadia Hurtado de Mendoza Medrano, futura esposa — como se verá oportunamente — de Pedro Izarra de Gaete; hijo del hijastro de Sánchez Garzón, y nieto, por tanto, de Francisca Jiménez de Gudelo. (De esos antepasados me ocupo al tratar los apellidos Hurtado de Mendoza, Medrano e Izarra). El personaje de esta historia inaugura su “cursus honorum” vecinal

Los Antepasados

347


Gaspar de Gaete inició su vida pública en el Cabildo lugareño, en 1619, al ser elegido Regidor 3º por 7 sufragios. Dicha elección clausuró el ciclo de los acuerdos generales que, anualmente, el Ayuntamiento efectuaba, en los primeros días de enero, para renovar el elenco completo de sus miembros. A partir de 1619, muchos oficios capitulares se convirtieron en perpetuos, de propiedad de quienes los compraban en pública almoneda; solo continuaron siendo elegibles los Alcaldes ordinarios y de Hermandad y el Alferez Real. Por eso, cinco meses después, el 13 de mayo, don Gaspar tuvo que entregar su regimiento a Juan Barragán, que lo había adquirido en un remate de Potosí al precio de 700 pesos corrientes. Diré, de paso, que estas ventas de cargos concejiles provocaron, el 28 de enero de aquel año 19, la protesta de un grupo de conquistadores y viejos pobladores encabezado por Antón Higueras de Santana, Miguel del Corro, Felipe Navarra y Julián Pavón, quienes pidieron al Cabildo rechazara esos títulos comprados, a mérito de una Real Cédula — cuyo testimonio presentaron — que mandaba “Ynforme el Birrey si convendrá que con los dichos offiçios se den, con los demás de república, a los pobladores y conquistadores”; es decir que el Rey se mostraba propicio a que tales cargos fueran honorarios y no venales. Por otra parte, los Regidores Cristóbal Ximénez y Gerónimo Benavídez (mi antepasado, de cuya biografía me ocupo en otro lugar), denunciaron, en balde, que a causa de las referidas compras el Cabildo había venido a quedar subordinado a Juan de Vergara y a su familia; con este propio nepotista como Regidor perpetuo, incondicionalmente apoyado por los cabildantes Diego de Trigueros, suegro de aquel, Tomás de Rosende, concuñado suyo, y Juan Barragán, marido de Isabel de Cervantes Alarcón, que era hermana de la extinta primera mujer de Vergara. De nada valieron entonces las justas protestas de aquellos calificados vecinos bonaerenses; el dinero del aludido mercader siguió controlando, por mucho tiempo todavía, el gobierno del puerto y del territorio de Buenos Aires. En 1627 Gaete apenas si obtuvo un “boto” en la elección de “alcalde hurdinario” del Cabildo local. Empero seis años más tarde, el 5-IX-1633, don Gaspar presentaba a aquella corporación su título de “Regidor y Fiel Executor” que — por no ser menos que sus colegas — había comprado en remate potosino. La cosa es que

348

Tomo VII


“pidió ser rrecibido a el uso y exersisio del dicho offiçio”. El Ayuntamiento, no obstante, estimó “no haver lugar a recebillo”, debido — seguramente — a que una añeja Cédula de Carlos V no permitía la subasta del título de Fiel Ejecutor en el Río de la Plata. Curioso es advertir que entre los cabildantes que lo rechazaron a Gaete estaban Pedro Sánchez Garzón, su padrastro, y Juan de Vergara, que adquiriera tiempo atrás, como Gaete, su título de Regidor perpetuo en otra subasta altoperuana. El 25-X-1634 tuvo entrada en el Cabildo una propuesta de don Gaspar, mediante la cual hacía postura al abasto de las carnicerías de la ciudad para el período de 1635. Y dos años después, nuestro antepasado resultó electo Alcalde de 1er voto por seis meses.Votaron en dicha oportunidad a favor suyo; Juan de Vergara (factotum del colegiado), su sobrino Alonso Gamiz de Vergara, el deudo de aquel Juan Barragán, y Bernardo de León, Juan de Azoca y Lorenzo Lara. Finalmente, para ese mismo lapso de tiempo, fue designado Gaete Alferez Real, e hizo los juramentos de estilo, hincado y con las manos puestas entre las del Gobernador Pedro Esteban Dávila. Discordias entre la mitra y el casquete militar Cuando a fines de ese año vino a tomar las riendas del mando el nuevo Gobernador para estas tierras, Mendo de la Cueva y Benavídes, él ofreció por fiadores suyos, en la cantidad de 4.000 pesos de a 8 reales, a Gaspar de Gaete y a Francisco Velázquez Meléndez, quienes otorgaron, el 29-XI-1637, la respectiva escritura de fianza por ante el Escribano Paulo Núñez. Mendo de la Cueva había sido “Capitán de lanzas españolas” en Flandes, y en ese teatro bélico conoció seguramente al antigua Alferez de Infantería Gaete, ahora su garante en el Río de la Plata. En cuanto a Velázquez Meléndez — marido de una sobrina de Juan de Vergara — no cuesta suponer fuera personero de su acaudalado tío político, el cual, en realidad, era quien respaldaba económicamente al Gobernador, para su eventual juicio de residencia. A poco de asumir sus funciones, Cueva Benavídes tuvo un encontronazo con el Obispo Fray Cristóbal de Aresti, a raíz de que el prelado le pidió lo tomase preso a su antecesor en el poder temporal, Pedro Esteban Dávila, quien había dificultado un cobro de

Los Antepasados

349


“primicias” que Aresti pretendió le pagaran los vecinos porteños (de cuyo episodio trato en la biografía de Pedro Gutiérrez). Se negó el Gobernador a complacer al mitrado, por lo que este “descomulgó y puso en tablilla” al representante del Rey. Salió entonces el Cabildo en defensa del funcionario anatematizado, porque don Mendo había intervenido — en opinión de los burgraves porteños — “en defensa del patronazgo y jurisdicción rreal” y “el dicho señor Obispo, precipitadamente”. El Gobernador, entretanto, afectado por la fulminación del diocesano estuvo a un tris de delegar el mando (en Velázquez Meléndez) y volverse, “dentro de quatro días”, a España, a fin de informar, “ante los pies del Rey, lo que le ha sucedido sin causa ni ocasión, y del rigor con que el dicho señor Obispo ha procedido”. Los cabildantes empero, convenciéronlo de que no debía hacer abandono del país, sin licencia de Su Magestad. El Alcalde ordinario Gaspar de Gaete, por su parte, el último día de aquel año 1637, les recordó a sus colegas que “como desde la víspera de pasqua de navidad hasta oy, está puesto por descomulgado en la tablilla el Señor Don Mendo de la Cueva y Benavídez ... todos los negocios de justicia, govierno y guerra están parados, y mañana es día de año nuevo y se han de hazer las elecciones, donde forçosamente el dicho Señor Governador se deve y se ha de hallar”. En resumidas cuentas — a juicio del Alcalde — los Regidores debían de pedirle, “por scripto”, al Obispo Aresti, tomara las providencias oportunas “para el buen efeto, y para la paz, quietud y consuelo de los vezinos y moradores desta ciudad”. Pese a todo, su Ilustrísima no dió su brazo a torcer; y el primero de año el Cabildo fue presidido, al renovar sus autoridades, por el Gobernador espiritualmente interdicto. Doce meses después, aún tenía perduranza la espiritual inquina contra don Mendo. Don Gaspar alcanza la segunda jerarquía en el gobierno local En 1638 mi lejano abuelo resultó nombrado Teniente de Gobernador de Buenos Aires. Garante suyo, a fin de responder con 1.000 pesos corrientes a un posible pedido de cuentas administrativas ,fue su antiguo padrastro el Capitán Pedro Sánchez Garzón. Tras de esto, Gaete juró y se recibió del mando. Su título respectivo en lo pertinente decía; “Que en la persona del Capitán don Gaspar de Gaete concurren las partes y calidades que se rrequieren para ello ...

350

Tomo VII


ha servido a Su Majestad en los estados de Flandes y ocupado los puestos de Sargento y Alferez, hallándose en muchas ocasiones que en tiempo de ocho años se ofrecieron; y salido de los dichos estados con licencia del señor Archiduque Alberto ... continuando el real servicio en estas provincias de más de beinte y cinco años ... ocupando los cargos y oficios de justicia y milicia ... y salido a las correrías y malocas, y fecho rondas y sentinelas, y dados socorros, todo a su costa y minción ... y sois caballero hijodalgo ... , en nombre de Su Majestad ... elijo, nombro y probeo a bos, Gaspar de Gaete, por mi Lugarteniente de Gobernador y Capitán General, Justicia Mayor, govierno y milicia de esta ciudad de la Trinidad Puerto de Buenos Ayres”. Firmaba el documento don Mendo de la Cueva y Benavídez, por ante el Escribano Mayor de la Gobernación Alonso Agrera de Vergara (mi antepasado). Las principales funciones civiles y militares de la jurisdicción bonaerense — excepto la más alta de Gobernador titular — fueron ejercidas por don Gaspar a lo largo de su carrera. Su prestigio era indiscutido en la ciudad; ello le valió ser considerado por el Cabildo, en marzo de 1638, entre los once vecinos distinguidos cuyos nombres se podían presentar al Monarca — por intermedio de su Virrey, Conde de Chinchón — como candidatos a ocupar el puesto de Oficial de la Real Hacienda en el puerto rioplatense; por ser Gaete “persona rica, de confianza y de toda satisfacción”. El “General” don Gaspar de Gaete — así solían denominarse en esa época los Tenientes de Gobernadores Generales — permaneció dos años en su importante empleo, hasta el 4-VI-1640, fecha en que fue reemplazado por el Capitán Juan Bernardo de la Cueva Benavídez, hijo de don Mendo, el Gobernador. Ya en 1664, en forma unánime, el Cabildo designó a nuestro personaje Procurador General de la ciudad; en cuyo carácter, el 9 de mayo, este propuso al cuerpo de que formaba parte, la realización de un censo pecuario, en el cual “todos los ganaderos de ganado bacuno, y criadores dél, manifiesten el ganado que cada uno tiene de bientre, para que no se venda y saque desta provincia sin orden ni licencia deste Cavildo, en la cantidad y conforme pareciera convenir, para que no se consuman los dichos ganados con la saca y venta que dellos se hace”. Ante tan excelente medida de previsión, los cabildantes resolvieron que a “los vecinos criadores y personas que tienen estancias se les permita vender solo la quarta parte del ganado

Los Antepasados

351


que tuviere cada uno, de dos años para arriba”, siempre y cuando los interesados “bengan y manifiesten (a la autoridad comunal) la cantidad de ganado que tubieren, con juramento para que conste”. Los dominios pastoriles de mi antepasado Por lo demás, Gaete era en aquel tiempo uno de los más fuertes estancieros de Buenos Aires. Había heredado de su suegro Pedro Izarra, “un pedazo de estancia” distante 4 leguas de la ciudad, que Izarra compró, el 22-VII-1602, a Juan Castro Gaytán; de media legua de ancho y media de largo “que llaman estancia El Corbatón”; con frente a la costa del Río de la Plata — hoy ubicable entre las localidades de Bernal y Quilmes, en cuyo frente se encuentra aún (cruzadas por el actual camino pavimentado que va de Avellaneda a La Plata ,equidistantes de Quilmes, Banfield y Florencio Varela) las tierras anegadizas que forman la llamada “Cañada de Gaete”. Asimismo heredó Gaete de su suegro, una fracción de campo lindera con las referidas tierras de “El Corbatón”, a 13 leguas de la ciudad, prolongado hasta el actual arroyo “Conchitas”, que desemboca en el Plata; cuyo extremo limitaba con los campos de la ha poco famosa estancia y cabaña “San Juan”, de Pereyra Iraola, en el lugar tradicionalmente conocido por “puerto de don Gaspar”. Otra importante estancia era la que Gaete poblaba en el pago de la Magdalena, conocida por “Isla de Flores”, porque, a la sazón, dentro de su perímetro existiría un monte (isla) de talas, y que acaso debiera su nombre al Alcalde de Hermandad Juan Crespo Flores. Dicha estancia se localizaría hogaño frente a la costa del Río de la Plata, entre el arroyo “Tubichimini” y la cañada de Arregui, por su costado norte, y el arroyo y punta de la Atalaya en su confín del sur. (Vale decir que incluía en su área al actual pueblo de Magdalena). Dicha extensión — “suerte” originaria de Pedro Isbran — pasaría después de Gaete al Capitán Echeverría y Galardi con sus consiguientes “cabezadas”. Una solicitud territorial presentada por mi antepasado ante autoridad competente contenía estos fundamentos; “Yo he servido a Su Majestad en los estados de Flandes y en esta ciudad de veinte años a esta parte ,en todas las ocasiones que se han ofrecido, y he servido en todo lo que los señores Gobernadores me han mandado,

352

Tomo VII


con mucha puntualidad y cuidado. Atento a lo cual, y porque tengo muchos hijos y no tener tierras suficientes, pido a V.S. me haga merced de unas tierras yermas que están pegadas a una estancia que estoy poblando que llaman la isla de Flores, que es más de dieciocho leguas desta ciudad, en la costa deste río Grande, pasada la reducción del Tubichimini”. Y el 12-XII-1636, el Gobernador Pedro Esteban Dávila agració con esas tierras al meritorio Gaete, “para él y sus herederos y quien su oviere, para estancia de ganados mayores y menores, y sementeras y lo demás que le pareciere”. Y el día 18 de aquel mes y año, por orden de Dávila, tasó tal contorno el Capitán Alonso Muñoz Vejarano, quien, “a su leal saber y entender, sin fraude, dolo ni engaño, y por haber visto las dichas tierras y estar distantes y apartadas, y haber ríos que pasar, las tasa y avalúa en cient pesos corrientes”. No firmó Vejarano por no saber; lo hizo en su nombre el sastre Gaspar de los Reyes, ante el Escribano de la Gobernación Alonso Agreda de Vergara (mi antepasado), y los testigos; el mencionado artista de la aguja y Miguel de la Encina. Gaete a su vez, en 1637 tasó por mandado del Gobernador unas tierras concedidas a Alonso Muñoz Vejarano, en “el Rincón de Todos los Santos” (Samborombón), que “por estar muy apartadas a más de treinta leguas de esta ciudad, le parece valdrán, por la esperiencia que tiene ,150 pesos corrientes”. Y tasó ese año también un campo de Francisco de Rivadeneyra, en la “Laguna de las Varillas” a 15 leguas de la ciudad, en un centenar de pesos. Otra estancia en el pago de la Magdalena hubo Gaspar de Gaete, el 4-I-1639, por merced del Gobernador Mendo de la Cueva Benavídez. En su previa solicitud, el favorecido mencionó a su suegro “el Capitán Pedro de Izarra ... uno de los primeros pobladores y conquistadores desta ciudad”; señalando que “doña Polonia de Izarra es su hija legítima con quien estoy casado, y durante nuestro matrimonio tengo muchos hijos, y para poderlos sustentar y continuar el Real servicio tengo necesidad de que V.S. me haga merced de darme tierras para labranza y sementeras, en el pago de la Magdalena, desde la cañada de Morán hasta alindar con tierras de la Isla de Flores; debajo de estos linderos; por un lado el río Paraná (de la Plata), y por el otro con las barranqueras de tierra firme, y todos los bañados y lomadas y sobras que hubiere de estas datas”.

Los Antepasados

353


Por mandato de Cueva Benavídez, el 27-VI-1639, Alonso Muñoz Vejarano evaluó en 100 pesos esas cañadas y lomadas concedidas a Gaete que fueran de Pedro Morán, poblador compañero de Garay; sitas en “el Valle de Santana” (ahora Magdalena), que tenía por límite sur el arroyo “Tubichiminí”, cuyos accidentes topográficos — así denominados en estos tiempos modernos — separaban dicha fracción de la “suerte” de Pedro Isbrán, conocida, con posterioridad, como “Isla de Flores”. Fuera de esto, el Gobernador Dávila habíale adjudicado, el 14-IV-1632, a Polonia de Izarra, esposa de don Gaspar, un campo — que no he podido ubicar — llamado “Laguna de la Tosca”, de dos leguas de ancho y otras dos de largo, cuya “laguna grande cría pescados con dos arroyos; en uno corre al Sud Este, y va a dar a otra pequeña laguna, y el otro corre al Norte”. En 1640, por su parte, Gaete le pidió al Gobernador Cueva Benavídes la concesión del dominio de otras dos leguas alrededor de aquella “Laguna de la Tosca”; en mérito — estampó en un escrito — de haber él “sustentado armas, acudiendo a malocas, rondas y centinelas y otros servicios en los Estados de Flandes, y tener muchos hijos, y uno de ellos sirviendo actualmente a Su Majestad”. Tales leguas, como era lógico, las recibió el postulante con “todo el poder y facultad bastante para él y sus herederos y sucesores, y quien causa suya hubiere”, para que “labren y gozen y edifiquen todas las dichas tierras que tienen de merced”. El valor de esas “dos leguas a la redonda de toda la Laguna” lo estimó en 150 pesos el habitual experto Muñoz Vejarano, “porque son tierras la tierra adentro, pantanosas y sin montes ni abrigos”. La “Laguna de la Tosaca” distaba trece leguas de la ciudad, sus terrenos limitaban por el Naciente con los del paraje conocido entonces por “Laguna de las Víboras”, que se habían dado de merced a Gaspar de Acedo. Un par de fracciones camperas más, “en el Río de Todos los Santos”, pago de los indios “Tochamenís” (en Magdalena, sobre el río Samborombón, cerca de la actual estación Verónica), solicitó y obtuvo del Gobernador Cueva Benavídes, el 6-IX-1639, Polonia de Izarra. La primera fracción de “dos leguas de frente del paso, río arriba”; y la segunda “río abajo, de la una aparte, y de la otra en el propio paso adonde dichos indios están potreando; pues — decía doña Polonia — se me debe hacer la dicha merced por los méritos de mis padres y agüelos, que fueron de los antiguos conquistadores y

354

Tomo VII


pobladores de toda esta provincia, habiendo acudido en todas las ocasiones y servido a Su Majestad en todos los casos que se han ofrecido de su Real servicio, haciendo oficio de justicia y otros, por ser personas beneméritas; y mi marido y hijos, al presente usando uno de ellos el oficio de Capitán de Caballos, (está) sirviendo a S.M. sin sueldo, guardando la ciudad con sus armas y caballos, a su costa y minción; y el dicho D. Gaspar de Gaete, mi marido, lo hizo en Flandes mucho tiempo, como a V.S. le consta, y por ser persona de calidad le hizo su Teniente General en esta ciudad y su jurisdicción; de que han dado de todo mui buena cuenta, y a satisfacción de todos los Señores Gobernadores antecesores de V.S.”. Huelga decir que de la Cueva Benavídes no pudo negarse ante la enumeración de los servicios prestados al Rey por los antecesores, el marido y el hijo de la peticionante; y las dos fracciones quedaron para la familia de Gaete; evaluadas en 200 pesos, el 9-IX-1639, por Juan Barragán, tanto la del “paso del río arriba” cuanto la otra, “adonde están los indios potreando”. En esas estancias del pago de la Magdalena poseyó Gaete una legión de esclavos, “que todos chicos y grandes son quarenta y dos piezas”. Y a campo abierto pastaban a la redonda 6.000 cabezas de ganado vacuno, “antes más que menos”; 1.000 lanares; 200 yeguas y 100 caballos; agregándose a la explotación los “arados, aperos, carretas nuevas y viejas que hubiese allí”. Fuera de aquellas leguas pampeanas del sur, perteneció un tiempo a Gaete, en el “Monte Grande” de la costa, camino al norte, una chacra, con su tahona “y los trastos y aperos de serbicio”, donde, antes de morir el dueño, se recontaron 80 vacas lecheras, 1.000 ovejas y 100 bueyes de arado, poco más o menos”. Tal “suerte de chacra” recayó en su esposa Polonia de Izarra heredada de su padre, y medía originariamente 400 varas de frente al río (hogaño integrando las barrancas de Belgrano) y una legua de fondo. Más tarde, parte de dicha “suerte” fue comprada por el vecino Capitán Gonzalo de Carvajal, que la vendió al Colegio de los jesuitas, el 18XII-1629, llegando a conformar, sumada a otras seis “suertes”, la famosa “Chacarita de los Colegiales”. Los bienes urbanos de don Gaspar

Los Antepasados

355


En primer término “las casas de su morada”, con los muebles, plata labrada, “joias y perlas”, ropas y efectos detallados minuciosamente en la escritura de su última voluntad. Esa vivienda había pertenecido al suegro Pedro de Izarra, y estaba construída en solar — cuarto de manzana — que hoy forma la esquina Sud Este de las calles Bolívar y Alsina, donde actualmente se halla la “Librer_ía del Colegio”. Lindaba, en tiempos de don Gaspar, al Sur con las “casas” del General Juan Tapia de Vargas, y al Naciente, con las de Agustín de la Guerra, que éste compró el 10-VII-1607 a Juan de la Parra y su mujer Estefanía de Medina; quienes, por su parte, hubieron esa vivienda del Tesorero de la Real Hacienda Hernando de Montalvo y de su consorte Beatriz de Aranda; cuyo terreno limitaba, por su frente al Este, calle en medio (ahora Defensa), con “solar del Señor San Francisco”, o sea la Iglesia y Convento seráficos. Poseía Gaete otra casa en la que moraba Juan Godoy, accionero de vacaje alzado; cuyo solar comprara Polonia de Izarra, el 16-VIII-1632, al Capitán Bartolomé López, ante el Escribano Pablo Núñez. El inmueble lindaba, por uno de sus costados por las “casas” de mi ascendiente el Alguacil Mayor Francisco González Pacheco, y por el otro con Manuel Méndez. Hoy ubicamos dicho solar en la esquina Nord Este de la calles Florida y Lavalle. También Gaete era dueño de una “cuadra por bajo del matadero”, al lado de la de Francisco Aspitía (en las inmediaciones de la actual Plaza Lavalle). Así mismo pertenecían a mi antepasado “varias cuadras y solares” que le fueron dados de merced a Pedro de Izarra, su suegro, por el Gobernador Diego Rodríguez Valdés y de la Banda en 1599. Entre esos lotes, uno junto al “ospital’ (hoy en la calle México y Defensa) que no llegó a poder de Gaete, pues el viejo Izarra lo donó a una cuñada de él; Catalina Astor, casada con Melchor Casco de Mendoza.

356

Tomo VII


La fortuna de mi lejano abuelo don Gaspar Si se calculan las “suertes” de tierras y estancias de muchas leguas, las haciendas que poblaban bajo su marca aquellos campos, los arreos de labranza e implementos variados de trabajos, las propiedades urbanas, las “cassas de su morada” y los 42 negros esclavos; sumados a sus créditos, derechos y acciones, ropas, alhajas y otros efectos — en “joias y perlas” tenía solamente la cantidad de “mill pessos” —, el caudal del personaje era, en verdad, considerable. Según mi recordado amigo el incansable y generoso investigador Raúl A. Molina, esa importante riqueza fue obtenida por Gaete, principalmente “en los graves desórdenes y contrabandos cometidos durante los gobiernos de Marín Negrón y Góngora, en compañía de Juan Tapia de Vargas de Juan de Vergara, como consta del Gran Proceso que les instauró Hernandarias”. Algo puede ser, pero no tanto. Cuando mandaba Marín Negrón (1609-1613), apenas si acababa de radicarse (1611) Gaete en Buenos Aires; mal podía, pues, levantar un dineral el recién llegado a dos años de su instalación en este puerto. Poco más tarde, en el curso de la administración de Góngora (1617-1623), Gaete acababa de matrimoniarse (1616) y, como lo confesó en su testamento, “quando me cassé con la dicha doña Polonia no traxe más bienes míos que dos bestidos, dos baúles, digo uno con alguna rropa blanca i mi cama, que todo baldría quinientos pesos”. En cambio la novia, en tal oportunidad, recibió una importante dote en dinero que le otorgaron sus padres por escritura ante el Escribano Cristóbal Remón; y al morir los viejos cónyuges Izarra, doña Polonia les heredó 9 piezas de esclavos, y una estancia en la Magdalena, con 600 cabezas de ganado vacuno, más de 1.000 lanares y 20 o 30 caballos de servicio, chacra con tahona moliente y corriente, carretas, arados, y otros trastes de labor. También — hizo constar Gaete — la mitad de “las cassas en que vivimos se me dieron de dote”, la otra mitad la recibió Polonia en propiedad, una vez fallecidos sus progenitores. A más de tres siglos de distancia, no pondría yo las manos en el fuego por la escrupulosidad fiscal de don Gaspar, aunque sin lugar a dudas el origen de sus propiedades estaba bien a la vista; no eran los turbios manejos del contrabando los que lo hicieron rico, sino esos bienes que legítimamente le correspondieron a su esposa

Los Antepasados

357


como heredera del conquistador Pedro de Izarra, acrecentados con otros que Gaete recibió de merced en consideración a sus propios merecimientos y servicios. Ello, desde luego, no excluye su probable participación en alguno que otro negocito ilícito con Juan de Vergara, durante el corto gobierno de Góngora. En la substanciada “Relación” que le remitió Hernandarias al Rey, sobre aquellos “desórdenes y excesos” a que se refiere Raúl Molina, figura, es cierto, “don gaspar de gaeta” (sic), pero solamente como condenado a pagar 50 pesos “ensayados” de multa, por haber ayudado, el año 1614, a “pero sánchez garsón” (su padrastro) a ocultar 3 o 4 esclavos que vinieron en su navío. En las otras impugnaciones que se le hicieron de maniobras ilícitas para introducir negros africanos, fue Gaete definitivamente absuelto de culpa y cargo. Testamento de mi antepasado Tres días antes de epilogar su vida, Don Gaspar de Gaete, el 22-III-1647, dispuso su testamento ante el Escribano Juan Antonio Calvo de Arroyo; y a las 24 horas siguientes amplió dicha disposición de última voluntad, suscribiendo un muy explícito codicilio. En el primer documento ordenaba “se entierre mi cuerpo en el combento del Señor San Francisco desta ciudad, en la sepoltura que en la Iglesia tiene Doña Polonia de Astor (sic), mi mujer, en la capilla mayor”. Reconoció deber distintas sumas de dinero a Martín de Maguna; a Alonso Guerrero; al Capitán Domingo Tomé, residente en Córdoba; y al Capitán Domingo Antonio Piollino. En la lista de sus deudores, por distintos conceptos y cantidades, figuran; Pablo Nuñez de Vitoria, domiciliado en Potosí; Domingo Xorge, dueño de un navío que hacía el tráfico con el Brasil; Jerónimo Solís, vecino de Esteco; el presbítero Víctor Casco de Mendoza, de la Asunción del Paraguay; el Capitán Juan de Erazo y Juan Pérez de Zurita, Francisco Alba y también el hijo del otorgante, Pedro Izarra de Gaete. A su padrastro el testador lo acusa de haberle falsificado la firma. “Declaro — expresó don Gaspar — que entre los papeles de Pedro Sánchez Garçón, difunto, marido que fue de mi madre, se alló una cédula escrita de mano de dicho Pedro Sánchez Garçón que dise me prestó seiscientas y cinquenta terneras, con una firma que dise Don Gaspar de Gaete y se parece a las que yo suelo hacer; para

358

Tomo VII


descargo de mi conciencia, y por la cuenta que boi a dar a Dios, (digo) que no la presté ni tales terneras debo”. Luego el causante trae a colación un litigio que tenía pendiente con la “Cofradía de los Congregantes”, heredera de los bienes de Pedro Sánchez Garzón, “el marido que fue de mi madre”, cuyo haber englobaba a la mitad de los gananciales y a la dote que correspondía a Francisca Jiménez de Gudelo. La aludida Cofradía — por intermedio de su Prefecto — le reclamó a Gaete esas 650 terneras de la cédula con firma falsificada, a más de tres esclavos de Sánchez Garzón y de 500 vacas que éste puso a pastoreo en el campo de María de Gaete, la hija mayor de don Gaspar. A la sazón, sin embargo, las partes parece habían llegado a un acuerdo verbal: los esclavos y las vacas serían devueltas a los herederos de Sánchez Garzón, menos 50 animales que pagarían las costas del juicio. Como dicha transacción no estaba aún protocolizada en escritura pública, por encontrarse los esclavos fuera de la ciudad, y el testador ordenaba “que si yo no lo pudiera hacer, la haga mi mujer, y si por algún accidente no la quisieran los dichos perfeto y assistentes (Prefecto y abogados de la Cofradía), se prosiga el pleito y se cobre lo que me perteneciere de la herencia de mi madre, y se den las quinientas bacas a mi hija doña María, y lo demás se tenga por mis bienes”. Después de enumerar, prolijo, sus bienes urbanos y rurales — que sabemos —, los esclavos. haciendas. muebles, ropas, enseres, joyas y objetos de valor, el hombre en su lecho de muerte instituyó por herederos a su consorte y a los 8 hijos legítimos nacidos de ella; y nombró albaceas a doña Polonia, su mujer, y al prominente vecino Francisco Velázquez Meléndez. Y ya en la antesala del Purgatorio (23-III-1647), don Gaspar otorgó un codicilo para “descargo de su conciencia”. Declaró ahí “ser hijo natural de Francisco Gaete Cervantes y de Fran. Ximénez Gudelo y que ... su padre posee un Mayorazgo en la dicha ciudad (Trujillo) de dos mil y tantos ducados de renta, con sus casas principales en la plaza de la ciudad, que están vinculadas a dicho Mayorazgo”. Que su padre Francisco de Gaete Cervantes casó con doña Juana Luzón y Bobadilla, natural de la ciudad de Madrid, y tuvieron por sus hijos de este matrimonio a doña María de Bobadilla, doña Francisca de Gaete Bobadilla — que es monja de Santa Isabel La Real de la ciudad de Granada —, a un hijo llamado don Baltasar

Los Antepasados

359


de Gaete y Luzón y a doña Mariana de Gaete y Luzón, que es la última de estos hermanos. Y porque todos los susodichos son muertos, excepto doña Mariana de Gaete y Luzón, mi hermana, que no se ha casado ... y de todos los demás no han quedado herederos, de forma que faltando la dicha doña Mariana ... y muriendo sin hijos”, le venía a corresponder a don Gaspar el referido Mayorazgo, y después de él a “don Francisco de Gaete y don Pedro de Gaete y don Diego y don Mateo y don Gaspar de Gaete, mis hijos legítimos y de doña Polonia de Izarra, mi mujer; y a falta de mis hijos, a mis hijas doña María, doña Polonia, y doña Francisca de Gaete; declárolo así para que en todo tiempo conste”. Don Gaspar de Gaete — ya lo sabemos — se ató al vínculo conyugal el 8-XII-1616 con Polonia de Izarra, llamada también en algunos papeles Polonia de Astor (como su madre). Ambos testaron antes de morir: el marido, según vimos el 22 y 23-III-1647, y la mujer el 20-XI-1664, ante el Escribano Juan de Reluz y Huerta; y los restos de esos remotos progenitores se desintegraron juntos en la “sepoltura” de los Izarra, bajo la Capilla Mayor de la Iglesia porteña de San Francisco. Los 8 vástagos del matrimonio Gaete-Izarra, — 10os abuelos míos por la rama de Aguirre, y 8os por la rama de Ibarguren — fueron los siguientes: 1) María de Gaete, bautizada el 10-II-1622, bajo el padrinazgo del abuelo materno Pedro de Izarra, y de su abuela paterna Francisca Jiménez de Gudelo. Fue María la preferida de su padre, quien por eso la mejoró con “un tercio y quinto” de sus bienes hereditarios. Se casó en 1650 con “el General” Alonso Pastor — nacido en Palencia, en la villa de Carrión de los Condes (hijo de Alonso Magdaleno Pastor y de Catalina Ramírez), que fue Teniente de Gobernador de Buenos Aires el año 1163. A propósito de su hija, Gaspar de Gaete insertó esta cláusula aclaratoria en su testamento: “Ytem: Declaro que una negrita nombrada María, pequeña, es de mi hija doña María, que la compró con sus costuras ... y asimismo es de mi hija otra negra nombrada María, criolla, que está parida, que le dió Francisca Ximénez Gudelo, mi madre, siendo muleca (bozal, recién traída de Africa) muy pequeña”. Por otra parte, en 1664, en el “Padrón de vecinos de la Ciudad de Buenos Aires”, figura registrado bajo

360

Tomo VII


el Nº 1: “Alonso Pastor, Correxidor — Dixo es natural de la Villa de Carrión de los Condes en los Reynos de España, y que está casado en esta ciudad, ha tiempo de 14 años, con Da. María de Gaete; tiene tres hijos, y la dicha es hija de D. Gaspar de Gaete y de Da. Polonia de Izarra, y el dicho D. Gaspar de Gaete sirvió en Flandes, y en esta ciudad fue Alcalde ordinario y Theniente General, y Da. María es nieta de Pedro Izarra, Poblador y Conquistador, vezino encomendero y que en Da. Polonia ha recaído la encomienda. — Buenos Aires y Enero 7 de 1664”. Testó María de Gaete ya viuda, el 26-VIII-1701 (el marido había testado el 12-IV-1697). Fallecida la causante, sus Albaceas, el Arcediano Melchor de Izarra Centurión — primo hermano de ella — y Antonio Guerreros, iniciaron su testamentaría el 6-III1703, ante el Alcalde Juan Bautista Fernández. Los hijos y legítimos herederos de ella fueron: A) Diego Pastor de Gaete, baut. el 23-VII-1655. Sin vocación de pastor de almas, obligado a doctrinar feligreses en una parroquia, Diego Pastor se metió de monje en un convento para orar, alejado del mundo, del Demonio y de la carne. B) Juan Pastor de Gaete, baut. el 11-XII-1656. C) Nicolás Pastor de Gaete, baut. el 21-VII-1661. Doña María y Don Alonso criaron y adoptaron a: D) María Pastor, “a quien pusieron a nuestras puertas”. Ella casó el 16-VIII-1681 con Antonio Márquez Castellanos, nativo de España. Son los padres de Clara Márquez Pastor, casada el 24-III-1714 con Juan Jiménez de Paz Leal de Ayala. (Ver su sucesión en los apellidos Benavídez y Jiménez de Paz). 2) Francisco de Gaete Izarra — 8º abuelo mío por la rama de Ibarguren — fue sostenido sobre la pila bautismal en la Catedral de Buenos Aires, el 8-I-1622, por sus padrinos el Contador de la Real Hacienda Luis de Salcedo y su mujer María de Avendaño. En 1639 era Capitán y Comisario de la Caballería lugareña, y más tarde — entre los años 1650 y 1651 — se unió en matrimonio con María Suárez Maldonado, hija del Capitán Hernán Suárez Maldonado “el Mozo” y de Beatriz de Rivadeneira y Sierra, su mujer. (Los antecedentes biográficos y genealógicos de ellos pueden verse en los capítulos dedicados a estos dos linajes).

Los Antepasados

361


El Padrón vecinal bonaerense de 1664 registra, bajo en nº 122, a “Don Francisco de Gaete”, quien “Dixo ser de esta Ciudad. hijo de D. Gaspar de Gaete y de Da. Polonia de Yzarra, y casado con Da. Beatriz Rivadeneira, y el dicho D. Gaspar fue aventajado en seis escudos en Flandes, y fue en esta Ciudad Sarxento Mayor, Teniente General, Alcalde, Alferez Real y Oficial Real interino; y el declarante fue Capitán y Comisario de la Cavallería”. Muy poco después, Francisco de Gaete murió ab-instestato. El 18-XII-1665, a pedido de su viuda María Maldonado y Rivadeneira, se procedió al inventario y tasación de los bienes del finado, en los autos sucesorios respectivos ,tramitados ante el Alcalde Alexandro Gutiérrez de Madrid. Estos resultaron los bienes más importantes ahí consignados. Las “cassas de su morada” en la ciudad, compuestas de sala principal, otra sala y aposento, patio, corral, cocina al fondo, dos habitaciones más, contiguas, que daban a la calle, “con sus puertas y llaves”. Tal vivienda era la misma que fue de los padres del propietario, y que perteneció también a su abuelo Pedro de Izarra. Se levantaba en el solar de la esquina N.E. de las calles hoy llamadas Alsina y Bolívar; y lindaban entonces; por su costado Sur con Felipe de Herrera Guzmán, marido de Isabel de Tapia de Vargas; y por el Este con Pedro de Guerra, heredero, sin duda, de Agustín de la Guerra que, en otro tiempo, había sido vecino, por dicho costado, de Gaspar de Gaete. Una estancia en el pago de la Magdalena, de media legua de frente y legua y media de largo, que el causante compró al Teniente de Caballos Agustín Pérez — casado con Bárbula de Azevedo Rojas —, donde mi antepasado crió yeguas, potrillos, y — mediante la colaboración de 10 vigorosos burros “hechores” — mulas; así como ganados mayores y menores. Había en el campo un puesto con “aposento cubierto de madera y cañas, cocina embarrada y su perchel”; además de corral de ovejas y otro de vacas y yeguas. En el respectivo inventario practicado por el Capitán Ignacio Fernández de Agüero, figuran carretas, aperos y herramientas de labranza; 100 cabezas de ganado vacuno manso, entre novillos y vacas; 20 bueyes — 4 de ellos “aradores” y 16 “carreteros” —; 8 vacas lecheras; 30 caballos mansos y 900

362

Tomo VII


lanares, entre chico y grande; sin contar las yeguas y el mulerío que sumaban casi mil piezas. Dos campos más. Uno despoblado en el pago de la Magdalena, a 5 leguas de la ciudad, con solo un monte de duraznos y varios árboles frutales. El otro, 15 leguas más lejos, “hacia la parte del sur”, limitaba con el río “Saladillo” (Salado) y la laguna “Encadenadas”. La referida estancia de Gaete parece corresponder a la antigua merced de Juan Bernal “sobre el río Saladillo”, cuyas tierras confinaban con el “arroyo que sale de la laguna que llaman las Encadenadas”, más allá de la laguna de Chascomús. Este gran depósito de agua bañaba, en 1645, las tierras otorgadas a Francisco de Rivadeneira — cuñado y vecino campestre de Francisco de Gaete —, dueño de una merced “que alcanzaba parte de dicha laguna de Chascomús, hacia la vanda de Sanbodombón o Todos los Santos”. A los dominios rurales de mi antepasado sumábase la fracción de estancia sobre el río “Las Palmas”, a 18 leguas de la ciudad, “poco más o menos”, que el Capitán Hernán Suárez Maldonado, suegro suyo, le diera “de dote y casamiento”. Ejercitando los derechos de “accionero”, Francisco de Gaete había poblado esas tierras con ganados cimarrones que logró aquerenciar ahí. Los referidos autos sucesorios anotaban como de propiedad del causante a 5 esclavos negros; Marcela, “de casta angola”, de 35 años, y Manuela, su cría al pié, de 9 meses; Leonor, “angola” también, de 40 años, preñada; Pablo, marido de Leonor, de 50 años; y Martín, criollo, moreno de 22 años. Y la ropa, armas, objetos personales y distintos enseres del difunto figuran asimismo en dichos autos; tanto los de uso pueblero como los campesinos — así el “escritorio de jacarandá con gavetas embutidas de marfil”, y la “silla de borrenes y lomillo de baqueta, labrados” para cabalgar. Todo ese importante conjunto — esclavos, muebles y semovientes — se evaluó en 8.000 pesos, por los tasadores; Luis de Villegas, para los bienes urbanos, y Carlos Gil Negrete, para los de pampa afuera. Tres años después (23-IV-1668), se leyó en el Cabildo un escrito de “Doña María Suárez Maldonado, viuda del Capitán Don Francisco de Gaete”, en el cual aquella solicitaba, “por ser notorio que el dicho su marido era aussionero, liçençia para hacer

Los Antepasados

363


hasta veynte botijas de grasa”. Considerado el petitorio, los Regidores acordaron permiso para matar ganado cimarrón a la señora, a fin de que juntara pella y sebo, con tal “que la matanza la haga en tierras realengas, y qualquiera de los señores Alcaldes le dé el recaudo nesesario para el efecto, y que la persona que señale pueda hacer la dicha matança”. Y más adelante, en 1674, el nombre de “María Suárez, viuda”, aparece en el “Padrón” de repartimiento de corambre, para que, al precio de 11 reales el cuero, los vecinos bonaerenses entreguen sus corambres a los “Maestros” de los navíos “Lubequesa”, “Roble” y “San Joseph”, de Miguel Gómez del Rivero. Francisco de Gaete Izarra y María Suárez Maldonado Rivadeneira — mis 8os abuelos — hubieron los siguientes hijos: A) Miguel de Gaete Maldonado, bautizado en Buenos Aires el 15-X-1652. Se avecindó posteriormente en Salta del Tucumán, donde contrajo matrimonio con Josefa Ruiz de Villegas (hija del Maestre de Campo Pedro Ruiz de Villegas y de su mujer Rosa de Alarcón). Don Miguel y doña Josefa procrearon a: a) Francisca de Gaete y Ruiz de Villegas, que se casó con el Maestre de Campo y encomendero de “Tilián” (hijo del Capitán Juan Fernández de Córdoba y Ubierna y de su mujer Josefa Laurencia Ruiz de Llanos). La descendencia de esos mis 6os abuelos prosigue en el capítulo que dedico al linaje de Fernández de Córdoba. B) Juana de Gaete Maldonado, baut. el 8-I-1655 en Bs. As. Fueron padrinos suyos sus tíos Cristóbal Guerrero y Polonia Izarra Gaete. Se casó el 14-VII-1680 con el Alferez Pedro Bustos Sosa o Bustos Albornoz, n. en Córdoba (hijo de Pedro Bustos Albornoz y de su 2ª esposa Gregoria de Sosa y León; n.p. de Luis de Abreu de Albornoz y de Catalina de Bustos y Pérez (mis antepasados); n.m. del portugués Ruy de Sosa y de Gregoria de Peralta y Cabrera. (Ver los apellidos Albornoz y Porcel de Peralta). Testó Juana de Gaete el 10-VII-1691, y su viudo pasó a 2as nupcias en 1693 con María Nuñez y Niz. Hijos del matrimonio Bustos-Gaete resultaron: a) María de Bustos Gaete, baut. el 13-V-1682. Casó con el Capitán Gregorio García Ortiz. El año 1723 se hizo la división y partición de sus bienes entre sus hijos; Gregorio,

364

Tomo VII


Mateo, Juana Faustina, Beatriz, (casada con Tomás de Alicanda), Teresa (casada con Pedro Cáceres), Josef y María García Ortiz y Bustos Gaete. b) Francisco de Bustos y Gaete, baut. el 21-IV-1683. Casó el 5-II-1710 con María Cabanillas Ceballos (hija de Antonio de Cabanillas y Ampuero, n. en Valencia, y de la criolla cordobesa María de Ceballos y Quevedo, casados el 13VI-1672). Con sucesión. c) Pedro Francisco de Bustos Gaete, baut. el 8-XII-1685. Casó 1º con Ana de Lazcano Espinosa (hija de Miguel de Lazcano y de María Espinosa); y en 2as nupcias con Agueda de Olmos y Perafán de Ribera. Con sucesión conocida de su 1er enlace. C) Martín de Gaete Maldonado, baut. el 23-XI-1656. Padrinos; Cristóbal Guerrero y María de Gaete. Testigos; Alonso Pastor y Diego de Gaete. D) Fernando de Gaete Maldonado, baut. el 1-VII-1665. Anduvo por las provincias arribeñas con Miguel su hermano. En 1696 el “Capitán Fernando de Gaete, residente en el valle de Salta, vecino de Córdoba”, formalizó un contrato de fletamento de mulas con Bernardo de Ceballos, “yerno de Lucía Diez Gómez”, ante el Escribano Pedro Pérez del Hoyo (antecesor mío). En 1697, en un pleito sobre la finca salteña “Tres Cerritos”, declaró como testigo “Fernando de Gaete de 29 años, vecino de Córdoba”; el cual parece era casado con Gregoria de Funes y Peralta (hija de Jerónimo de Funes y Ludueña y de su 2ª esposa Lorenza de Peralta y Chavero Suárez Mexía). Acaso vástago de Fernando fue: a) Jerónimo de Gaete, que seguirá en X al final del presente capítulo. 3) Pedro Izarra Gaete — mi antepasado —, que sigue en III. 4) Diego de Gaete Izarra, baut. en Bs. As. el 15-VIII-1627, bajo el padrinazgo del Contador Luis de Salcedo y de su mujer María de Avendaño. Se casó con Francisca Arias Maldonado (hermana de sus cuñados Juan Arias Maldonado y María Suárez Maldonado; todos hijos de Hernán Suárez Maldonado “el Mozo” y de Beatriz de Rivadeneira). El 30-VIII-1663, Diego y su hermano Gaspar y el Capitán Amador Rojas de Acevedo, salieron de fiadores de Alonso Pastor — cuñado de los primeros —

Los Antepasados

365


promovido a Lugarteniente General y Corregidor. Mas tarde (18VI-1664) el Cabildo designó a Diego “quadrillero de la gente española” en el juego de cañas, que amenizó las fiestas realizadas en Buenos Aires con motivo “del nacimiento del Serenísimo Prínzipe” Carlos José de Austria — futuro Carlos III “el Hechizado”. Heredó don Diego de sus padres, la estancia de la “Isla de Flores”, en el pago de la Magdalena; una chacra “Grande” a 4 o 5 leguas de la ciudad (acaso fuera la chacra en el “Monte Grande” originariamente repartida a mi antepasado Pedro Quiroz, parte de cuyo terreno, tres centurias mas tarde, integró la quinta de Monasterio, en Vicente López, antes de su total parcelamiento y urbanización); y en la ciudad heredó Diego, “unas cassas arriba de San Francisco”, en condominio con su hermana María de Gaete, esposa del “General” Alonso Pastor. A fines de 1665, nuestro hombre con su hermano Gaspar se trasladó al Perú, a fin de emprender la explotación de unas minas. A su paso por la ciudad de Jujuy, el 24-II-1666, ambos hermanos, por ante el Notario local Francisco Guerrero, otorgaron un amplio poder a favor del Alcalde de Hermandad Domingo Martínez Toscano (mi antepasado) y del Capitán Bartolomé Díaz, para que estos lo representaran en algunos asuntos a tramitarse judicialmente en dicha ciudad. Testó Diego de Gaete Izarra, el 24-X-1679, en Huancavélica, en el “asiento de San Juan de Berengüela, provincia de los Pacaxes, cerca de la ciudad de Nuestra Señora de la Paz”. No dejó hijos de su matrimonio, por lo que resultaron herederos de los bienes suyos en Buenos Aires sus hermanos Pedro, María y Polonia. Su mujer, Francisca Arias Maldonado, heredó las minas e intereses peruanos, en Icacotay Canchari, y las “cassas de su morada” en Puno. 5) Mateo de Gaete Izarra, fraile franciscano. Testó el 14-IX-1649. Aún vivía en 1664. 6) Gaspar de Gaete Izarra, baut. en Bs. As. el 15-VIII-1635, bajo el padrinazgo del Capitán Pedro Sánchez Garzón — su abuelastro — y de la mujer de éste Francisca Jiménez de Gudelo, abuela paterna del párvulo. Ostentó Gaspar el grado de Capitán. En 1663 fue fiador, con su hermano Diego, de su cuñado el Teniente de Gobernador Alonso Pastor. En 1665 acompañó a su hermano Diego al Perú para explotar unas minas, cual se dijo mas atrás. Murió soltero. En Santa Fé con Ana de Gaona hubo un hijo

366

Tomo VII


natural; Juan de Gaete, nacido en 1673 ,que en 1703 residía en Salta. 7) Polonia de Gaete Izarra, que casó primeramente en 1662 con Cristóbal Guerrero Escalona, nativo de Véjer de la Frontera en la provincia de Cádiz (hijo de los “vejeriegos” Juan Guerrero Escalona y Catalina García y Polanco). El “Padrón” vecinal porteño de 1664 registra bajo el nº 143 a; “Cristóbal Guerrero”, quien “dixo ser de la villa de Vergel (sic) en Andalucía y casado en ésta con Da. Polonia de Izarra Gaete, hija del General D. Gaspar de Gaete y nieta por la materna del Capitán D. Pedro de Izarra”. Fallecido mas tarde el susodicho “vejeriego” — que testó el 11-X-1671 —, doña Polonia contrajo nuevas nupcias el 10-IX-1679, con el Capitán Juan Arias Maldonado (hijo de Hernán Suárez Maldonado “el Mozo” y de Beatriz de Rivadeneira). Polonia fue dotada para esos esponsales con 6.000 pesos, en distintos bienes y efectos. Juan Arias Maldonado murió después el 5-XI-1685. Había testado el 28 de abril de ese año, y como no tenía sucesión forzosa, dejó por herederas a sus sobrinas Elena y Francisca Maldonado. 8) Francisca Izarra de Gaete, baut. el 6-IV-1640 en Bs. As. siendo sus padrinos el Capitán Pedro de Rojas y Azevedo y su esposa Isabel de la Vega. Se casó el 7-XI-1658 con Francisco de Arroyo y Salcedo, que firmaba “Arroyo y Arteaga” (hijo del Escribano Juan Antonio Calvo de Arroyo y de Beatriz de Heredia y Salcedo; nieta ésta del primer poblador de Bs. As. Antón Higueras de Santana). Don Francisco hubo solo un hijo legítimo que murió al poco tiempo de nacer, y junto, probablemente, con la madre; ya que el 17-IV-1662, Arroyo y Salcedo, viudo, contraía 2as nupcias con Gregoria Ponce de León (hija de Rodrigo Ponce de León y de Isabel de Naharro Humanés — mis antepasados), con la cual dejó descendencia. Fallecida esta 2ª esposa, Arroyo se casó por 3ª vez con Tomasa Ruiz de Robles, el 7-VI-1699 (hija de Juan Ruiz de Ocaña y de Ana Martínez de la Rosa). Aquel fruto primerizo de doña Francisca Izarra de Gaete que falleció con ella apenas nacido fue; Juan Antonio de Arroyo Arteaga y Gaete, baut. el 9-V-1660. III — PEDRO IZARRA DE GAETE — mi antepasado — recibió las aguas y óleos bautismales en la Catedral de Buenos Aires

Los Antepasados

367


el 2-VIII-1624, apadrinado por el Contador de la Real Hacienda Luis de Salcedo y por Juana de Heredia. A los 18 años, aproximadamente, el muchacho se casó, el 8-II-1642, con Leocadia de Ribera y Medrano, llamada también Hurtado de Mendoza, tres años menor que él (hija del Escribano y Capitán Jerónimo de Medrano y de Francisca Hurtado de Mendoza y Ribera, que descendía de los famosos conquistadores Domingo Martínez de Irala y Ruy Díaz Melgarejo). “Cuando cassamos a don Pedro de Yçarra y Gaete, nuestro hijo, con doña Leocadia Hurtado de Mendoza — puntualizó don Gaspar de Gaete en su testamento —, le dimos a cuenta de sus legítimas dos mil cabezas de ganado bacuno terneras de la hierra del año en que se las dimos; y una sobrecama de terciopelo colorado y açul nueba, que costó cien pesos; cuatro almoadas, las dos llanas con sus acericos (almohaditas), y las otras dos labradas de seda; dos colchones nuebos de lienço de lino y una fresada con quatro sabanas de ruán nuebas. Y una caxa grande, que la caxa costó beinte pesos; dos camisas y dos naguas, de ruán la una camisa y naguas labradas de seda, y la otra camisa y naguas labradas con puntas (puntillas), y dos camisas de hombre, y dos pares de calçones de ruán, todo muy obrado con puntas de flandes y sus balonas muy buenas; y dos pares de bestidos, uno de chamelote (tejido) de seda a flores, çacón, ropilla y jerequelo (?) y armador (jubón) medias mangas, ligas i sapatos; y otro de estameña, con otro de armador de lana con medias de seda; y un bestido de damasquillo de china, saya y jubón de damasco negro para la dicha doña Leocadia; y un adereço de espada dorada, que costó sesenta pesos, y otro negro que costó beinte y otras cosas que parecerán asentadas por su libro de el dicho don Pedro de Yçarra; todo lo qual no se tasó. Mando se tasé y se le pare a quenta de sus legítimas. Ytem; Declaro que me deve el dicho mi hijo ciento y quarenta pesos que le presté para sus pleitos, por una parte, y otras partidas de peso que no me acuerdo, que el susodicho tiene asentadas en su libro. Mando se le pidan y cobren, porque no sabe que no era plata mía, sino que se la dí de otra agena, que yo tenía”. Las propiedades de mi antepasado Pedro de Izarra Gaete heredó de sus padres — con su hermano Francisco — la morada ciudadana que estos, a su vez,

368

Tomo VII


heredaron del abuelo Izarra. Esas “cassas de vivienda” — ya lo sabemos — estaban edificadas en el terreno que forma la esquina Sud Este de las calles Bolívar y Alsina, enfrente mismo de la “Iglesia y Colegio de la Compañía de Jesús” (San Ignacio). Cabe agregar que, además de los campos heredados en el pago de la Magdalena, nuestro personaje había recibido de merced, en recompensa por los servicios de sus mayores, unas tierras en el mismo pago, que hoy se ubicarían entre las estaciones ferroviarias de Burzaco y Claypole, ahora correspondientes al partido de Almirante Brown (Adrogué) (38). También mi antepasado Izarra de Gaete compró a los herederos del primer poblador Pedro Isbrán, representados por Cristóbal Luque, una “suerte” de chacra en el “Pago de Monte Grande”, de 350 varas de frente y una legua de fondo. Tal chacra localizaríase hogaño en la zona totalmente urbanizada de Vicente López, cerca del linde de ese partido con la Capital Federal, en un terreno que, años antes de su loteada general, fue parte de la chacra denominada “Buenas Vistas”, contiguo a la quinta que perteneció a don José María Bosch, próxima a la estación Rivadavia del ferrocarril Mitre. Mi antepasado se estrena en la vida pública como Alcalde El año 1659 “el Capitán don Pedro de Isarra Gaete” resultó elegido en el Cabildo Alcalde de 1er voto y Alferez Real. Por esas fechas también el hombre fue designado, por la Audiencia de La Plata, “Estanquero”, con cargo exclusivo de vender naipes en las jurisdicciones de Buenos Aires y del Paraguay. Sin demora, el concesionario presentó en el Ayuntamiento porteño su título 38 Esas tierras las vendió Pedro de Izarra Gaete a Sebastián de Orduña, quien, por su parte, se las transfirió a Miguel de Rivadeneira. La viuda de éste Juana de Loyola, casada en 2as nupcias con Agustín Pérez, vendió dicha propiedad, el 7VIII-1659 a Juan Crespo Flores; de quien heredó las tierras su nieta Antonia Flores Gayoso, mujer de Miguel de Revilla; cuya hija Bernarda Revilla Flores y su marido Antonio de Igarzabal, vendieron el campo, el 26-IV-1686 a Juan Bautista de Aguirre. Doscientos años después las tierras de referencia, y otras linderas, configuraron la propiedad de Esteban Adrogué, y en 1872 dieron origen al pueblo de su nombre y al partido de Almirante Brown. (Ver Origen y Formación del Partido y Pueblo de Almirante Brown, por Jorge P. Fumiere. Publicación del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires. La Plata, 1969).

Los Antepasados

369


habilitante, donde la Audiencia establecía que, “en esta Siudad y probincia”, no tengan curso ni se juegue con otros “naypes” que los proporcionados por el estanco de Potosí. Con pena para los violadores de tal imposición de 20 pesos y pérdida de las barajas, por primera vez, y “doblada la dicha pena más destierro”, si se reincidía en infringir el decreto. Enterados los munícipes del expuesto monopolio potosino, tomaron cartas en el asunto, ordenando se guardaran y cumplieran todas aquellas disposiciones, y que se “apregonen” públicamente las multas y penas de referencia. Días antes de este acuerdo, el Ayuntamiento había recibido, en pliegos cerrados, dos Reales Cédulas que se abrieron y leyeron reverentemente. Por una de ellas, el Monarca ordenaba que en el lejano Buenos Aires, “cada año, el segundo Domingo del mes de nobiembre”, se celebrara “la fiesta del patrocinio de la birjen nuestra señora”; y por la otra Cédula, Felipe IV les hacía saber a sus vasallos que con toda felicidad la Reina había parido un Príncipe, al que auspiciosamente se bautizó con el nombre de Felipe Próspero. (Infantito que después inmortalizaría Velázquez en uno de sus cuadros famosos). De más está decir que los capitulares “cojieron dichas sédulas, cada uno por sy, y las besaron y pusieron sobre sus cabesas diciendo que las obedesen como cartas de su Rey y Señor natural”. Mas el caso era que para celebrar dignamente aquella nueva devoción de la Santísima Virgen, los cortos fondos “propios” del municipio apenas si alcanzaban para cubrir cada año los gastos de las tradicionales “fiestas de obligación desta siudad”. Por tanto, a fin de dar cima al mandato del Monarca, los cabildantes, presididos por el Alcalde Izarra Gaete, resolvieron cotizarse por turno, y abonar dichos solemnes Te Deums de sus bolsillos, “asiendo ese serbiçio a la virgen nuestra Señora’, mientras le daban parte “al ylustrísimo Señor obispo desta probincia para que, por lo que le toca, cumpla con lo que Su Magestad manda”. En cuanto al natalicio del Serenísimo principito Felipe Próspero, al haberse tenido aquí noticia oficial del magno alumbramiento, ello se festejó con especial alborozo. De noche tuvo lugar una “encamisada” o mojiganga, en la que grupos de vecinos a caballos, con hachas encendidas, hicieron “cada uno de su parte las inbinçiones que les parecieron”. Durante tres vigilias seguidas brillaron luminarias en todas las puertas y ventanas del reducido caserío, y en la Plaza Mayor hubo “juegos de toros, cañas y

370

Tomo VII


escaramuzas de regocijos”, con permiso general para que “cada qual haga las fiestas que quisiere, con las demás demostraciones de alegría que por bien se tubieren”. Por otra parte, como mi antepasado era excelente calígrafo y redactor, sus colegas del Cabildo, el 21-III-1659, acordaron; “se escriba a Su Magestad una carta dándole quenta de lo que se ha dispuesto sobre las fiestas del patrocinio de la Birjen”, y “así mesmo sobre las fiestas que se hisieron por el nasimyento del príncipe nuestro Señor ... y para escribilla se comete al Señor Alcalde Don Pedro de Isarra Gaete”. A mi antepasado se le impone prisión preventiva por deudas al erario de Potosí Tras las fiestas, cuestiones funestas. Once meses más tarde, el 30-XII-1660, los Oficiales Reales, Contador Pedro de Alvarado y Tesorero Francisco Quintana Godoy, advirtieron al Cabildo que el Rey, por diferentes cédulas, ordenaba que en las elecciones capitulares — a efectuarse el primer día del año — no podían votar ni ser votados los vecinos “que devieren a la Real Hazienda qualquier cantidad de maravedís, con penas pecuniarias, destierro de la provinzia, privazión de oficios y nulidad de tales elecciones”. Que el Cabildo no había cumplido con esas normas, pues “estando presos y executados los capitanes don Pedro de Ysarra Gaete, Juan de Sacarías de la Sierra Morales y otras personas, an sido elexidas en ofizio de alcaldes hordinarios desta ciudad (Izarra Gaete el año anterior, como vimos), y actualmente lo está exerciendo dicho Juan de Zacarías, por cuia causa no se puede cobrar la Real Hazienda”. Aquellos publicanos regios, en consecuencia, exhortaban a los Cabildantes para que observen, cumplan y executen los Reales mandatos”; y requerían del Alguacil Mayor, Juan Pacheco de Santa Cruz, “declare si tiene executado al dicho Juan de Sacarías de la Sierra por deuda Real, como fiador ynsolidum del dicho Don Pedro de Ysarra Gaete, por el resto de ochenta y ocho mill y setenta y dos pesos que se le entregaron en la Real caxa de la villa de Potosí, de cuio resto deve oy a su Magestad más de veynte mill pesos”. (¿Tantos pesos para montar el estanco de naipes?, ¿o es que Don Pedro compró el cargo público de exclusivo vendedor de barajas, y no pagó el precio convenido ?).

Los Antepasados

371


Ignoro cual sería la suerte ulterior corrida por nuestro “Estanquero”, a la sazón en trance económico tan angustioso y comprometido. Solo consta en los acuerdos capitulares que el Alguacil Pacheco informó al cuerpo “que el año cinquenta y nuebe le dieron los dichos señores jueces oficiales Reales los dichos mandamientos para ejecutar a Don Pedro de Gaete y sus fiadores”; que efectivamente trabó esas ejecuciones y puso “los bienes de los susodichos bajo la custodia del depositario general Antonio Bernalte de Linares”, quedando aquellas personas “presas a su cargo”. No sé por cuanto tiempo quedó privado de la libertad mi lejano abuelo, y si finalmente pagó al tesoro potosino la enorme deuda que consignan los aludidos documentos. Lo positivo es que la sanción impuesta no fue muy rigurosa, y que el arresto lo cumplió el deudor en su domicilio. Así, cuando el 15-IX-1661 el Cabildo trató acerca de la existencia de sal en la ciudad, a fin de “ponerle precio y saver la cantidad que ay para repartirla con quenta y razón entre los vezinos”, los ediles mandaron que el Alguacil y Fiel Ejecutor notificara en sus casas “a las personas de don Pedro de Gaette y doña Polonia de Isara, su madre, Capitán Xptoval de Loyola y Capitán Thomás de Roxas y Nicolás Péres y ottras que se entendiese tengan sal en cantidad, la manifiesten ante dicho fiel executor y Escribano ... lo mesmo se notifique a Alonso Pastor”, el marido de María de Gaete. Por lo demás, la sanción aquella impuesta a don Pedro no debió ser muy rigurosa ni infamante, ya que en el “Padrón” vecinal porteño del año 1664, su nombre, como respetable jefe de familia, se encuentra mencionado textualmente así; “D. Pedro de Izarra Gaete - Dixo; que es natural de esta ciudad y que es casado de 23 años a esta parte con Da. Leocadia Hurtado de Mendoza, así mismo es hija de esta ciudad y tiene 8 hijos; y el susodicho es hijo del Capitán D. Gaspar de Gaete y de Da. Polonia de Izarra; que ejercieron todos los oficios militares y la administración de Justicia que se dan en esta ciudad; la dicha su mujer es hija de Gerónimo Medrano y de Da. Francisca Hurtado de Mendoza, nieta, por parte de madre, del Capitán Pedro Hurtado de Mendoza; y el susodicho Pedro de Izarra Gaete es nieto, por parte de madre, del Capitán Pedro de Izarra; y el susodicho Pedro Hurtado de Mendoza ha sido Capitán de una de las Compañías pagadas y electo Alcalde Ordinario y Alferez Real”.

372

Tomo VII


Años atrás, en otra oportunidad, Izarra de Gaete había soportado un conflicto arbitrario con la autoridad, sin duda de mucho menos importancia que aquella “prisión” — al parecer justa — que estamos recordando. Fue por 1651, durante la gestión del desaforado Gobernador Jacinto de Lariz, cuando, por orden de éste, a don Pedro se lo obligó a fletar y conducir a destierro al Escribano de la Gobernación Gregorio Martínez de Campusano, en dos carretas de propiedad de Juan González, vecino de San Juan. Una vez destituído Lariz, mi antepasado lo demandó en su juicio de residencia por falta de pago, y por haberlo constreñido a que efectuara ese viaje a la región de Cuyo en un mes; travesía que el demandante cumplió con puntualidad. A causa de este reclamo, el Gobernador Baigorri, Juez del proceso, condenó a Lariz a indemnizarlo a Izarra Gaete con 60 pesos. Ulterioridades del proceso aquel de las deudas impagas al fisco potosino En los postreros años de la vida del personaje de esta historia, la causa judicial que sobre “su persona y bienes” le promovieron los Oficiales Reales, con motivo de sus deudas con la “Real Caxa de Potosí”, permanecía vigente, según consta en los viejos acuerdos capitulares. En efecto; en 1691, a raíz de los festejos de Navidad y de fin de año, el Ayuntamiento, presidido por el Gobernador Agustín de Robles, mandó “se visitte la cárzel y demás calabozos de esta ciudad, para que se reconoscan las personas las personas que en ellas están presas y que puedan gozar de yndulto de la dicha Santa Pascua. Y en este estado — reza el acta correspondiente — se presentó (luego no estaba recluso) en este Cavildo el sargento mayor don Pedro de Ysarra Gaette, vecino de esta ciudad, y dijo que se presenta como preso cuia causa tiene asegurada como fiansa a favor de Su Majestad y de los Officiales RReales, cuia causa se está siguiendo y que es público esto; y enterado su Señoría, por este Cavildo, ser cierta esta relazión mandó su Señoría que debaxo de la dicha fianza goze del yndulto de esta Santa Pasqua”. Exactamente lo mismo ocurrió el 24 de Diciembre del año siguiente, en que también Izarra de Gaete se presentó al Cabildo “como preso cuya causa tiene asegurada con fianza a favor de Su Majestad y de los Oficiales Reales, la qual se está siguiendo, como es

Los Antepasados

373


público y notorio ... Y mandó dicho señor Governador y este Cavildo que devajo de la dicha fianza goze del dicho yndulto de la Santa Pasqua”. En igual forma el hombre hizo acto de presencia, ante el gobierno comunal, en las Navidades de 1693, 1694 (en que “su causa estaba pendiente en el Real Consejo de Indias adonde están remitidos los autos”); y en 1695 y 1696; años todos en los cuales se lo indultó para que pudiera disfrutar de la Pasqua y sus días festivos en onrra y alabanza del Señor”. Tales constancias llevan a la conclusión de que Pedro Izarra de Gaete nunca estuvo encerrado tras las rejas de un calabozo, aunque mucho tiempo atrás, con motivo de sus cuentas con la Real Hacienda habíasele limitado la libertad hasta tanto pagara lo que debía. Su prisión, en este caso, resultaba puramente nominal, con la obligación de presentarse una vez al año al Cabildo; ya que la cárcel permanente solo se imponía entonces a la gente servil, estando exentos de ella — por más insolventes que fueran — “los homes honrados por linaje, por riqueza o por sciencia”, como establecían las viejas leyes castellanas. Además — aunque la suma debida por el interesado era al Erario —, con manga ancha se pudo aplicar lo que una Real Cédula del 23-XI-1537 había dispuesto; que no se prive de la libertad, ni se trabe embargo contra los bienes de los conquistadores o vecinos pobladores de América enjuiciados por deudas particulares. La situación legal de mi antepasado — si bien al principio se le embargaron sus propiedades — era la que podríamos llamar una suerte de veda para salir de la provincia mientras no cancelara sus deudas con el fisco. Y tanto esto fue así, que a través de treintitantos años de ininterrumpida interdicción, Izarra de Gaete no sufrió menoscabo alguno en su buena fama. En el censo de 1664 ,por ejemplo, el nombre suyo figura honorablemente como vecino de pró. Y un lustro más tarde, el 13-III-1669, los Regidores del Cabildo, lejos de retenerle los bienes, leyeron una solicitud del “Capitán Pedro Ysarra de Gaete, en la cual éste decía que como “auzionero de los ganados retirados en el pago de la Magdalena ... nezesita de hazer recojida de mil cavezas”. Y el Ayuntamiento otorgó la “lizenzia” pedida por el infrascripto para poblar los campos heredados de su abuelo con aquellas reses alzadas. Durante el transcurso de su teórica “prisión”, don Pedro fue nada menos que militarmente ascendido de Capitán a Sargento

374

Tomo VII


Mayor, como se titula en 1691. Y no deja de ser paradojal que, casi al mismo tiempo en que el presunto reo hacía acto de presencia a fin de obtener sus indultos pascuales, “entró en este Cavildo (29-I-1693) el Sargento Mayor Don Pedro de Yzarra Gaette y presentó una petiçión e ynformaçión dada ante el Capitán Fernando de Rivera Mondragón, Alcalde ordinario, el que ha provado ser lexítimo acçionero a los ganados y yeguas çimarronas que residen y pastan en las campañas y tierras realengas de la jurisdicción de esta Ciudad. Y por nos vista esa probanza — agregan los Regidores — declaramos que el dicho Sargento Mayor Don Pedro de Yzarra Gaette ha provado vastamente la acçión que tienen y de que gozaron sus antepasados al ganado vacuno y yeguas realengas, en prosecuzión de lo qual ha continuado el sussodicho gozando de dicha acçión, y teniendo estancia poblada ... mandamos que él y sus herederos gozen y ussen de la lexítima acçión que tienen a los dichos ganados, haciendo recogidas de ellos y venttas y lo demás que les conbenga; con tal de que se aya de presentar ante el Señor Governador de estas Probincias cada vez que quiera salir a dichas campañas, según esta dispuesto por autos y vandos de este govierno”. Los antecedentes transcriptos comprueban, una vez más, la relativa importancia que entre hidalgos — aunque fueran vecinos porteños del siglo XVII — significaban aquellas “prisiones” nominales aseguradas “con fianza a favor de S.M. y de los Oficiales Reales”; cuyas penas nunca molestaron demasiados a los deudores morosas condenados a tener por “cárcel” preventiva su domicilio, con libertad para desplazarse por la inmensa vastedad de la pampa circundante. Después de 1696, el nombre de Pedro Izarra de Gaete deja de aparecer en los acuerdos del Cabildo. Tenía, entonces, más de 72 años de edad, de manera que su vida no se prolongaría por mucho tiempo. Debio de morir viudo en Buenos Aires, y sus restos han de haber sido sepultados en el enterratorio que poseían los Izarra en la Capilla Mayor de la Iglesia de San Francisco. Pedro Izarra de Gaete y Leocadia Hurtado de Mendoza y Medrano (que testara el 4-VII-1672, ante Juan de Reluz y Huerta) procrearon en su matrimonio estos hijos: 1) Jerónimo de Gaete Hurtado, nacido en Buenos Aires. Ya hombre derecho contrajo nupcias en La Rioja con Mariana o María Bazán

Los Antepasados

375


de Tejeda (hija del Maestre de Campo Juan Bazán y Pedraza y de Mariana de Tejeda Guzmán, descendientes de conquistadores ilustres — ver el apellido Bazán). El 6-IX-1691 nuestro personaje estaba de regreso en su ciudad natal; ese día leyóse en el Cabildo porteño una “Petissión” del “Cap. Don Gerónimo de Gaette ... en que rrefiere haver llegado de la Rioxa, provincia de Tuqumán, con tropa de Votijas de Vino, en que a tenido muchos costos y gastos de pérdidas de bueyes, cavalgaduras y mermas en dicho género”. Y como la población bonaerense hacía más de un mes que se hallaba “totalmente falta deste manttenimiento”, y la gente pobre no tenía “caudal para comprar este manttenimiento por botixa, ni por arrovas, ni quartillos”, Gaete se comprometía a vender “el Vino de su quenta”, al menudeo en las pulperías, “a rrasón de cattorce pesos la arrova, siendo de buena calidad”. Mas tarde, don Jerónimo fue electo Alcalde, Alferez Real y Juez de Menores; desempeñándose también como Lugarteniente General de Gobernador en 1705. Al año siguiente (1706) entre los permisos anotados en el libro respectivo, a fin de matar ganado cimarrón en carácter de “lexítimo accionero”, figura, “a foxas siete y ocho”, la “lizenzia” concedida “al Cap. Dn. Gerónimo Gaette, vezino de esta Ciudad ... para hazer faena por mano de Don Juan Bazán, su hermano”. Testó Jerónimo en Bs.As. el 28VII-1705, ante el Escribano Francisco de Angulo, los testigos el Alferez Antonio de Abaca, Sebastián de Orduña, Juan de la Cámara (mi 7º abuelo), el Capitán Pascual de Torres (8º abuelo mío) y Pedro de Dasarte. En tal escritura el otorgante manifestó estar casado y velado con “María Bazán de Texeda”, la cual aportó de dote 1.500 pesos y recibió como arras 2.000 pesos. Nombró a su esposa por Albacea, junto con Nicolás Bazán, “mi hermano”, y al Capitán Fernando de Rivera Mondragón, y dispuso se enterrara su cadáver, con hábito seráfico, en la Iglesia de San Francisco, “en la sepultura de mis padres”. Por su parte María de Bazán, dos décadas más adelante, extendió testamento en sobre cerrado, que protocolizó Joseph de Esquivel, el 7-IX1726, y otorgó un codicilo del 9-IX-1727. Hubo estos hijos: A) José Joaquín de Gaete Bazán, “hoy religioso novicio de la Compañía de Jesús” — dijo su padre en 1705 —; vale decir colegial de Montserrat en Córdoba. Mas tarde el seminarista se ordenó sacerdote y fue Regente titular de la Cátedra de

376

Tomo VII


Prima Teología en la Universidad de San Felipe de Chile, en sustitución de su deudo, el jesuita riojano Pedro de Tula Bazán. José Joaquín partió ad vitam aeternam el 9-IX-1796 en Santiago de Chile. B) Teresa de Gaete Bazán, dotada el 26-III-1723, ante el Escribano Domingo Lescano, para su casamiento con el Capitán Francisco Pereyra. En 1744 Teresa era viuda y vivía “de sus haziendas”, habitando en la ciudad de Buenos Aires en casa propia, con 3 “huérfanos” que había criado; José Claudio, Luisa y Manuela, apellidados Pereyra Gaete, de 11, 7 y 14 años de edad, respectivamente. Se alojaban además en la misma morada; 2 esclavas, 2 “indiezitos guérfanos”, varios agregados y el inquilino de un cuarto “Manuel Irigolla”, zapatero vizcaíno con su familia. Testó doña Teresa el 9-II1745, dejando por herederos suyos a los prohijados referidos, pues no hubo descendencia. C) Francisco de Gaete Bazán, nacido en 1687, quien fue Alcalde de Hermandad de las campañas bonaerenses en 1716. Desde 1717 a 1726, Gaete que explotaba una calera, le vendió al Cabildo grandes partidas de cal, destinadas a la fabricación de la casa capitular. Y en repetidas veces, durante los años 1729, 30 y 31, le solicitó al Ayuntamiento, por escrito, la paga de “un mill veynte y siete pesos y cinco reales que le deven por el importe de la cal que a vendido para la fábrica destas casas”. Un lustro después (1735), como “Vesino Venemérito y Pobre que viene pidiendo quadras y sitios para edificar su casa”, el Cabildo concedió “al Capitán Francisco de Gaete”, la “quadra” que pedía a fin de levantar su vivienda. Casó Francisco en mayo de 1733 con Margarita Benavídez (hija de Juan de Benavídez Villanueva Saravia y de Francisca Villarreal del Peso). En 1744 — según el “Padrón de la Magdalena” — “don Francisco de Gaette” hallábase establecido en “tierras propias”, con “casa de teja y ladrillo de tres tirantes”. Ahí vivía con su nombrada esposa, y era dueño de 5 esclavos y “sinquenta cavezas de ganado”. En 1749 el hombre había fallecido, puesto que ese año se inició un juicio caratulado “Juan Palma Lobatón y otros contra la testamentaría de Francisco de Gaete por cobro de pesos”. Su esposa Margarita Benavídez había testado el 17-IV-1735, ante Domingo Lescano. No dejó prole.

Los Antepasados

377


D) Paula de Gaete Bazán, casada con el Regidor Capitán Juan de la Palma Lobatón (hijo de Francisco de la Palma Lobatón y de Antonio del Pozo y Silva Garro de Arechaga). Para su matrimonio dotaron a Paula, el 6-III-1713, ante el Escribano Domingo Lascano. Fueron sus hijos: a) Josef Antonio Palma Gaete, baut. de 13 días el 11-VI-1714. Fue graduado y cura en Potosí. b) María Antonia Palma Gaete, baut. el 13-VII-1716. c) Juan José Palma Gaete, que casó con María Gregoria del Monje. Procrearon a Micaela Palma del Monje, casada con José Nazar de las Casas. Son el tronco de la conocida familia porteña de Nazar. d) Juana Teresa Palma Gaete, baut. el 26-VI-1719. e) Isabel Palma Gaete, que casó con el Coronel José de Aspiazú. Una de sus hijas María Josefa de la Trinidad Aspiaz_ú y Palma, fue esposa de Mariano de Larrazabal y de la Quintana - ver este último apellido. f) Petrona Palma Gaete, baut. el 20-I-1733. E) Juana de Gaete Bazán, baut. el 10-IX-1699, amadrinada por su tía Polonia de Gaete. Casó con Toribio Mateos, n. en España, y le otorgaron carta de dote el 27-V-1722, ante el Escribano Domingo Lescano. El censo de 1744 la registra a Juana de Gaete habitando en casa propia, y que su marido estaba “ausente años á”. Vivía con ella su hija María Antonia Mateos Gaete de 15 años de edad; y en la referida casa, entre negros esclavos, criados conchavados, recogidos o arrimados de diferente sexos y edades — incluídos los patrones — contábanse 19 personas. Posteriormente “Juana de Gaete Bazán” tomó el velo monjil. En 1778 era Rectora del Colegio de Huérfanos “del Archangel San Miguel” de esta ciudad. Testó el 22-X-1783, ante García Echaburu. Dijo que su hija María Antonia Mateos falleció monja en el convento de las Catalinas porteño; manumitió a algunas de sus esclavas y nombró por Albacea a Domingo Belgrano “Pérez” — Peri —, padre del futuro creador de la bandera argentina. 2) Baltasar de Gaete Hurtado, Capitán, Regidor y Fiel Ejecutor. Su título de Regidor Perpetuo, firmado el 15-III-1701 por el Gobernador Manuel Prado Maldonado, ante el Escribano Esteban Gutiérrez Barrientos, en su parte pertinente decía; “Por cuanto Su

378

Tomo VII


Magestad ... fue servido conceder al Cabildo de esta ciudad seis oficios de Regidores para las personas mas beneméritas de ella ... teniendo consideración a que las partes de benemérito y graduado celo del bien común e inteligencia ... concurren y se hallan en la persona del Capitán D. Balthasar de Gaette para obtener uno de dichos oficios ... elijo y proveo y nombró a vos el dicho Capitán Dn. Balthasar de Gaette, por Regidor de esta ciudad, para ahora y por el tiempo de vuestra vida ... Y os guarden y hagan guardar todas las honras, franquezas, mercedes, preeminencias, prerrogativas e inmunidades, y todas las otras cosas que por razón de dicho oficio debeis haber y gozar y os deben ser guardadas ... Y de la misma manera, mando a todos los vecinos y moradores, estantes y habitantes de esta ciudad y su jurisdicción, de cualquier estado, calidad o condición que sean, os hayan y tengan, acaten y respeten por tal Regidor ... Y habeis de poseer el dicho oficio renunciable por el tiempo de vuestra vida, con obligación de que habeis de traer confirmación de Su Magestad, en su Real y Supremo Consejo de las Indias, dentro de seis años ...”. Fue casado Baltasar con su parienta Isabel de Troncoso Izarra; y no procreó hijos, ya que sus bienes pasaron a sus sobrinos luego de su fallecimiento. En efecto; el susodicho heredó de su padre aquella chacra en el “Pago de Monte Grande” — que originariamente había sido adjudicada a Pedro Isbrán en 1580 —. Muerto Baltasar, el dominio de esa chacra recayó en la sobrina carnal de éste; María Leocadia de Torres Gaete - mi 7ª abuela. Así mismo poseyó Baltasar de Gaete unos terrenos “en la cuadra que cáe a espaldas de la Iglesia de San Juan, a la parte del sur” (vale decir en la actual calle Moreno, entre Piedras y Tacuarí). Dichos solares — fenecido su dueño luego de testar el 4-XII1704 — resultaron heredados por el hermano del causante Pedro de Gaete, y su sobrinos María Leocadia de Torres Gaete — mi antepasada — y los hermanos de ella José Ignacio, Gabriel y el clérigo Gregorio. 3) Francisca Javiera de Gaete Hurtado, bautizada en Buenos Aires el 24-II-1649. Se casó aquí el 29-VI-1680, con el Capitán Pascual de Torres Salazar. Son mis 8os abuelos, y su sucesión inmediata prosigue en el linaje de Torres Gaete, al que me remito.

Los Antepasados

379


4) Polonia de Gaete Hurtado, baut, el 18-XI-1652. Casó en Buenos Aires el 26-IV-1679 con el santafesino Antonio de Vera Mendoza y Muxica (hijo de Antonio de Vera Mendoza Muxica Esquivel, encomendero de Colastiné, y de Melchora Arias Montiel Maldonado). Fueron padres de 3 hijos muertos en tierna edad; Francisco, María Rosa y Antonio de Vera y Gaete. 5) Pedro de Gaete Hurtado, baut. el 26-X-1656. Casó el 31-VII-1696 con Isabel de Herrera Guzmán y Tapia (viuda de José de Mudarra e hija de Felipe de Herrera Guzmán Ramírez de Velazco y de Isabel Tapia Rengel Cervantes). Pedro de Gaete otorgó poder para testar el 15-V-1708 a favor del Capitán Fernando de Rivera Mondragón y de su esposa doña Isabel, quienes, fallecido el causante, extendieron su testamento el 21-VII-1708, ante el Escribano Juan de la Cámara (mi antepasado). El difunto dejó una estancia poblada en el pago de la Magdalena, con 500 yeguas de vientre y 5 hechores; y había heredado, de su hermano Gaspar, fraile con voto de pobreza, otra estancia en el mismo pago, con los esclavos, ganados y demás especies que en dicho campo se hallaban. Hija del susodicho matrimonio fue: A) Juana María de Gaete Herrera y Guzmán, baut. el 17-V-1698, siendo padrino suyo el tío Baltasar de Gaete. Casó el 26-XI1716 con Diego Sáenz. 6) Petrona o Petronila de Gaete Hurtado ,baut. el 7-V-1663. Casó el 15-XII-1689 con Juan Gregorio Bazán de Pedraza ,que fue Gobernador del Paraguay (hijo del Maestre de Campo Juan Bazán de Pedraza y de Mariana de Tejeda y Guzmán; hermano, por tanto, de María, la mujer de su cuñado Jerónimo de Gaete). La sucesión del matrimonio Bazán-Gaete se trata en el linaje de Bazán). 7) Melchor de Gaete Hurtado, baut. el 21-V-1663. Se avecindó en Santa Fé, donde fue Sargento Mayor y Alcalde de 1er voto. Casóse en dicha ciudad con la santafesina Juana del Casal y Salas, que descendía de los conquistadores del Paraguay. Testó Melchor en Santa Fé el 6-IV-1744, y tuvo varios hijos, entre ellos: A) Manuel Francisco de Gaete Casal, n. en Santa Fé, Sargento Mayor, Regidor y Alcalde de Hermandad. Casó allí con María Josefa de Vera y Mujica (hija de Francisco de Vera y Mujica Montiel y de Luisa de Torres Salguero). Fueron sus hijos:

380

Tomo VII


a) Francisco de Gaete y Vera, n. en Santa Fé en 1739, sacerdote jesuita expulsado en 1767 del Colegio Máximo de Córdoba. b) Ana Josefa de Gaete y Vera, que casó en Santa Fé el 23-I1776 con Juan Gregorio de Zamudio Echenique (hijo de Juan José de Dicido y Zamudio y de Tadea de Echenique; n.p. de Juan Crisóstomo de Dicido Zamudio, n. en Bilbao, y de la cordobesa Francisca de Ordóñez Herrera; n.m. de José de Echenique y Cabrera y de Bartolina de Garay y Tejeda). Son los padres de: b1) José Joaquín de Zamudio Gaete, n. en Santa Fé, Oficial de Secretaría en la Capitanía de Chile, donde casó con Mercedes de Astorga y Camús Torres Villalón. Con posteridad chilena. b2) María Josefa de Zamudio Gaete. B) Josefa de Gaete Casal, casada en Santa Fé el 1-XII-1718 con Francisco Javier de Echagüe y Andía, Alcalde y Teniente de Gobernador santafesino (hijo de Juan Francisco Pascual de Echagüe y Andía Lasterra y Echaide, n. en Astorga, Navarra, avecindado en Santa Fé, donde casó el 21-VIII-1683 con la criolla María Márquez Arias Montiel Herrera y Belmonte). Don Francisco Javier y doña Josefa Gaete son el tronco de la conocida familia argentina de Echagüe, y de su rama chilena. C) Beatriz de Gaete Casal, que casó por 1732 con Ignacio de Aguiar, con el que hubo a; Petrona de Aguiar Gaete, casada hacia 1765 con Manuel de Mujica, con sucesión en Santa Fé y en el Paraguay. 8) Catalina de Gaete Hurtado, baut. el 27-III-1666. Monja en el Convento de Santa Clara de la ciudad de Lima. 9) Isabel de Gaete Hurtado; monja al igual que su hermana Catalina. 10) Gaspar de Gaete Hurtado, fraile mendicante, que fue baut. en Bs. As. el 14-XII-1668. 11) Juan de Gaete. Lo presumo hermano de los anteriores. Nació hacia 1673. “De muchacho fue de su tierra, Buenos Aires donde se ha criado, y solo ha hecho un viaje a Santa Fé y a Salta, donde en 1703 se hallaba” — según leí en cierto documento salteño, que en esa fecha le atribuía 30 años de edad, “poco más o menos”.

Los Antepasados

381


X — Jerónimo de Gaete — presunto vástago de Fernando de Gaete Suárez Maldonado — nació en Córdoba del Tucumán y fue Capitán de una de las fronteras de esa antigua comarca. Habíase casado 1º con Juana Ramírez, y en 2as nupcias con Juana del Sueldo. Se trasladó a Buenos Aires con los suyos, y aquí falleció previo testamento otorgado el 10-XII-1742. Su viuda Juana del Sueldo contrajo entonces nuevo enlace con José Rivadeneira, y testó el 5-V1757, para morir en 1759, siendo enterrada en la Iglesia porteña de San Francisco. Hijos del primer connubio de don Jerónimo resultaron: 1) Petrona Gaete Ramírez, casada con José Iturrioz (hijo, según el censo de 1744, del “Sargento Joseph Iturri”, como de 56 años, y de Margarita Peralta). En 1744 vivían Petrona y su marido con sus 5 hijas, en una chacra del pago de Las Conchas en tierras pertenecientes a Gregorio Castro. 2) María Gaete Ramírez. 3) Catalina Gaete Ramírez. 4) Bernardo Gaete Ramírez. 5) Hilario Gaete Ramírez, que casó el 14-VII-1730 con María Monzón. 6) Juan Gaete Ramírez, quien falleció en 1773 y dejó un hijo natural menor de edad; Fernando Gaete. 7) Lucía Gaete Ramírez, n. por 1739, tuvo por marido a Juan Torres Leguizamón o Leguizamo, vecino de Luján. Fueron sus hijos: A) Petrona Leguizamón Gaete, n. en 1770. B) Juan Ventura Leguizamón Gaete, n. en 1771, quien hizo “Información de Limpieza de Sangre, Legitimidad y Costumbres”, el año 1788, como postulante al hábito mercedario. Esa Información, como la de su primo hermano Fray Matías Gaete, se encuentran en el Archivo General de la Nación; División Colonia (7-2-9), años 1751-1798, “Convento de San Ramón, Orden de la Merced, Informaciones de Postulantes al Hábito”. Hijos del segundo matrimonio de don Jerónimo fueron: 8) Juan Joseph Gaete del Sueldo. 9) Josef Ignacio Gaete del Sueldo, n. en Bs.As. el 1-VIII-1741 y baut. de 7 días. Casó 1º, el 11-X-1773, con Isabel Jiménez de Paz (hija de Fernando Jiménez de Paz Parejas y de María Antonia

382

Tomo VII


Gutiérrez — ver el apellido Jiménez de Paz). De viudo Jose Ignacio pasó a 2as nupcias con Lorenza Gutiérrez. En 1798 era Administrador del Matadero de Santo Domingo. Testó, enfermo en cama, el 12-III-1801, ante Mariano García Echaburu, nombrando albaceas a su esposa doña Lorenza y a su hijo Luciano. Pidió ser enterrado en la Iglesia de Santo Domingo, con mortaja dominicana. Poseía casa en la ciudad y una estancia en la Guardia del Monte. Hijos de su 1er enlace fueron: A) Matías José Gaete Jiménez de Paz, n. en Bs.As., quien hizo Información de “Limpieza de Sangre, Legitimidad y Costumbres”, para postular el hábito mercedario, la que fue aprobada por el Juez R.P. Fray Román Irrazábal, el 5-IX1795. Declararon en ese documento como testigos; Bartolomé Juan Suárez de Jigena e Ignacio Antonio Alvarez, nts. de Córdoba del Tucumán, y Agustín de Soria y Juan Antonio Espinosa, nts. de Buenos Aires. Todos ellos afirmaron que la ascendencia de Matías de Gaete era noble, y que tenía un primo hermano mercedario; Fray Ventura Leguizamón Gaete. Testó Fray Matías el 23-IX-1796, ante Tomás José Boyso, dejando por herederos a su padre y a su madrastra Lorenza Gutiérrez. B) Luciano Fermín Gaete Jiménez de Paz. Fue albacea de su padre. Murió soltero y lo heredaron sus hermanos Paulino e Ignacio. C) Paulino Acsio Gaete Jiménez de Paz, religioso también como su hermano mayor. D) Ignacio Gaete Jiménez de Paz, quien testó el 29-VIII-1840, ante Andrés José Acosta. Habíase casado con Paula Espinosa y no dejó sucesión legítima. Hubo en Fulana Taqueño estos hijos naturales: a) José Gaete Taqueño. b) Eustaquio Gaete Taqueño. c) Aniceta Gaete Taqueño, que casó con Fortunato Benavente. d) Dolores Gaete Taqueño, n. en 1816. Casó el 23-III-1836 con Juan Maldonado (hijo de Francisco Maldonado y de Isabel Rey). Murió Dolores el 29-III-1882, dejando estos hijos: d1) Ramona Ignacia Maldonado Gaete, baut. el 7-IX1836.

Los Antepasados

383


d2) Mariano José Maldonado Gaete, baut. el 21-XI-1837. Hijos del 2º enlace de Jose Ignacio Gaete del Sueldo fueron: E) José Ramón o Ramón Gaete Gutiérrez, que casó con Ciriaca Villaluenga, en la procreó a; Jerónimo Emiliano Gaete Villaluenga, baut. el 24-VII-1823. F) Juan Manuel Gaete Gutiérrez. G) Pascual Domingo Gaete Gutiérrez. H) Zacarías Gaete Gutiérrez. Crió, además, Jose Ignacio Gaete de Sueldo, a una niña; Juana Paula Gaete. 10) Mariano o José Mariano Gaete del Sueldo, fue el hijo póstumo de don Jerónimo, y lo bautizaron en la Iglesia porteña de San Nicolás de Bary, el 3-VII-1743. Cuarenta años después, el 26-IV1783, Casóse en la misma parroquia con Juana Josefa Machado, nat. de Buenos Aires (hija del Manuel Machado, nat. de las islas Terceras (Azores) de Portugal, y de Ana María Martínez, porteña, casados aquí el 18-IX-1757; n.p. de Bartolomé Machado y de Bárbara da Conceipçao; y n.m. de Antonio Martínez, lusitano también, y de María Josefa Jamugo, casados acá en Bs.As. el 16IX-1735). Por lo demás eran cuñados de Gaete; Manuela, Pascuala, Narciso, Mariano, María Micaela, Bartolo, Bernardino y Lorenzo Machado Martínez. Este último fue Alcalde del barrio de Monserrat en 1805 y, en carácter de tal, asistió al Cabildo abierto del 22-V-1810, donde adhirió al voto de Cornelio de Saavedra. (ver en la Revista Genealogía, Hombres de Mayo, otras referencias suyas. Bs.As., 1961). En cuanto a José Mariano Gaete, fue Administrador de los Corrales de abasto del barrio de Miserere en 1800. Posteriormente, el 4-VII-1817, se leyó en el Cabildo porteño un pedimento de “Mariano Gaete”, antiguo administrador “de los Corrales del Oeste”, quien habíase dirigido al Director Supremo solicitando “una corta pensión”, y “el uso de unos ranchos y corral de cerdos que tiene en dichos corrales”. Manifestaba entonces el postulante frizar en los 72 años de edad, haber servido en los mataderos de Miserere 42 años seguidos, y estar a su cargo la necesidad de sostener una crecida familia. Días después, el Gobierno le aprobó una pensión de 100 pesos anuales, y le dió permiso para aprovechar aquellos ranchos y utilizar un corral para criar sus porcinos. El 24-IX-1827, Mariano Gaete del Sueldo, enfermo en cama, dió poder testamentario, ante el

384

Tomo VII


Escribano Luis de Castañaga, a su esposa Juana Josefa Machado, a su hijo el presbítero José Tomás Gaete y a otro hijo suyo José María Gaete. Estos vástagos hubo en su matrimonio: A) Josefa Antonia Gaete Machado, baut. el 21-III-1784. Casó el 18-I-1804 con José Domingo Casal, n. en San José de Piñeyro, Arzobispado de Santiago en Galicia (hijo de Francisco Casal y de Lucía Gonealas). José Domingo Casal falleció el 26-V-1811, y fue sepultado en la Iglesia de Monserrat. Su viuda, dos años después, el 15-IX-1813, contraía 2as nupcias con José Araujo Ramos y Silva, n. en San Pablo, Brasil. En 1825 la referida señora vivía en casa propia, en la calle Belgrano 322, de la antigua numeración. Hijos de sus dos enlaces fueron: a) Manuel Casal Gaete, Juez de Paz del barrio de Monserrat. Férvido partidario del Restaurador Rosas, a quien José Mármol, por ello, fustigó implacablemente en su tendencioso novelón “Amalia”. “Fue Manuel Casal Gaete — escribe Norberto Nieva Malaver en Semblanzas y Recuerdos del pasado argentino — el prototipo más perfecto de la caballerosidad y hombría de bien; nadie se acerco a ese hombre bondadoso que no saliera satisfecho y reconocido; hizo todo el bien imaginable a cuantos necesitaron de su valiosa protección. Es falso, en absoluto, todo lo que se ha dicho en contrario, como es temeraria la afirmación de que en el Juzgado de Paz de Monserrat se degollaba a los unitarios ... Sus dignísimos descendientes disfrutan hoy del legítimo respeto y consideración de nuestra sociedad más calificada otorgara a su apellido”. b) Miguel Araujo Gaete, n. en Bs.As. y aquí se casó con Ezequiela Acosta, en la que hubo a: b1) Florencia Araujo Gaete Acosta (1856-1932). Casó el 18-VIII-1872 con Juan Pedro Feit, n. en Bs.As. (hijo de Santiago Feit, nat. de Maguncia, Alemania y de Luisa Fernández y Borja de los Ríos, n. en Córdoba, casados en Bs.As. en 1830). Juan Pedro Feit fue Capitán de infantería del ejército argentino. Su hija Carmen Feit Araujo Gaete casó con Enrique Mariano Tomás de Lezica y Muñiz, con el cual dejó sucesión.

Los Antepasados

385


Entre esta; Ana de Lezica Feit, mujer de mi amigo y pariente Raúl de Labougle Carranza. B) María Ignacia Gaete Machado, n. el 20-VII-1787 en Bs.As. Se casó el 21-V-1806, en la Iglesia de Monserrat, con Francisco Rodríguez Bastos, n. en la villa del Río Pardo, Portugal (hijo de Antonio Rodríguez Bastos y de Manuela de la Concepción Machado). Bendijo aquella boda el tío carnal materno de la contrayente, fray Mariano Machado. Falleció María Ignacia en Bs.As. el 19-II-1860, bajo disposición testamentaria del 5-VI1852, otorgada ante el Escribano Adolfo Conde. Hubo 13 hijos en su matrimonio, de los cuales 5 habían muerto antes de 1852. La heredaron, pues, cuando dejó de existir: a) Juana Rodríguez Gaete, viuda en 1852 de José Albes Barboza, residente en Luanda, Angola portuguesa, Africa. Era madre de: a1) Isabel María Barboza Rodríguez Gaete. a2) José Barboza Rodríguez Gaete. a3) María Barboza Rodríguez Gaete. b) Federico Rodríguez Gaete, casado y padre de: Baldomera Rodríguez Gaete. c) José Rodríguez Gaete, n. en 1808. Casó con Cirila Fernández. Son los padres de: c1) Francisca Rodríguez Gaete Fernández, esposa de Augusto Bell. c2) Teodoro Rodríguez Gaete Fernández. c3) Rosaura Rodríguez Gaete Fernández, n. en 1837. Casó con N.N. Avancini. Hubo con este a; Anita, Rosario y Marta Avancini Rodríguez Gaete. d) Francisca Rodríguez Gaete. Casó con José Perla. Hubieron a; Lucía Perla Rodríguez Gaete, n. en 1849. e) Dolores Rodríguez Gaete, consorte de Miguel Gaudencia. Padres de; Ignacia Gaudencio Rodríguez Gaete, n. en 1845. f) Romana Rodríguez Gaete, viuda en 1860 de N. Warno, muerto en el Brasil. g) Leonardo Rodríguez Gaete. Prestigioso médico, quien formó su hogar uniéndose en matrimonio, el 1-II-1854, con Corina Castro Ramírez (hija de Ezequiel Castro y de Isabel Ramírez). Habitaba el Dr. Rodríguez Gaete en una

386

Tomo VII


gran casa en la calle Victoria, entre Buen Orden y Tacuarí — que fuera de su abuelo Gaete —, donde hoy se levanta el Hotel España. Fueron sus hijos: g1) María Ignacia Rodríguez Gaete y Castro, que casó con Carlos Guerrero Cueto (hijo de Carlos Guerrero Reissig, n. en Málaga, y de la porteña Felicitas Cueto Montes de Oca, desposados en Bs.As. el 11-I-1845; n.p. de Antonio Guerrero Sánchez y de Antonia Reissig Ruano; bisn. p.p. de Luis Guerrero y de Josefa Sánchez; bisn. p.m. de Gaspar Reissig y de Luisa Ruano; todos vecinos de Málaga). Prolongan conocida descendencia. Nieta de los cónyuges Guerrero CuetoRodríguez Gaete es mi querida concuñada Eleonora Guerrero de Schindler. g2) María Isabel Rodríguez Gaete y Castro, casada con Enrique J. Smith. Con sucesión. g3) Corina Rodríguez Gaete y Castro. Casó el 29-VIII1785 con Manuel Gabino Belgrano Rico, sobrino nieto del creador de la bandera argentina (hijo de José María Belgrano Cabral y de Margarita Rico; n.p. de José Gregorio Belgrano González Casero y de Casiana Cabral y Gutiérrez de la Bárcena; n.m. de Francisco Rico Enriquez, n. en Oviedo, y de María Isabel Ruedas Piña). Corina y Manuel Gabino no dejaron hijos. g4) Leonardo Rodríguez Gaete y Castro. Casó el 19-XI1894 con María Feliciana Marcó del Pont (hija de Alberto Francisco Casimiro Marcó del Pont Reyna y de María Luisa Drago Sánchez Rodríguez Visillac). Con sucesión. g5) Francisco Rodríguez Gaete y Castro, que casó con María Rosa Román. h) Cesáreo Rodríguez Gaete, n. en 1836. Soltero en 1860. C) José María Gaete Machado. Estuvo casado y hubo estos hijos legítimos: a) Concepción Gaete, esposa de Manuel Chueco. Fue hija de ellos Eufemia Chueco Gaete, que casó con su tío José María Gaete. b) Dolores Gaete.

Los Antepasados

387


c) José María Gaete, el antedicho marido de su sobrina Eufemia Chueco Gaete. d) Mariano Gaete. D) José Tomás Gaete Machado, baut. el 6-III-1794. Respetable sacerdote, patriota federal y cura párroco de la Iglesia de La Piedad, a quien José Mármol en su novela Amalia, deja como chupa de dómine, injuriándolo torpemente. En la Curia Eclesiástica porteña, quemada por la horda que se decía peronista en junio de 1955, conservábase la Información de Limpieza de Sangre, Vida y Costumbres del presbítero José Tomás que aprobó el Doctor Juan Dámaso Fonseca el 27VIII-1819. En ella constaba que el interesado había cursado estudios en el Convento de Santo Domingo, con el propósito de abrazar el sacerdocio, y que era “blanco, de padres nobles, christianos viejos, limpios de sangre y de limpia generación, que no vienen ni proceden de casta de moros, judíos, herejes, y que no han sido castigados ni penitenciados por el Tribunal de la Inquisición, y que en tal posesión han estado y están sin haber cosa en contrario”. Eso declararon los testigos, vecinos de Buenos Aires; Manuel Díaz de Luque (nativo de Córdoba) de 60 años; José Alvarez Cuesta, de 64 años; y Gregorio de la Cruz Pérez, de 60 años. Añadieron estos testigos que Gaete no era jugador, ni jurador, ni maldiciente, sino “un mozo virtuoso de buena vida, fama y costumbres, de genio quieto, pacífico, honesto, comedido y bien hablado”. Lo examinaron en materias morales, el 17-III-1820, Fray Cayetano Rodríguez y el Dean del Cabildo metropolitano, los cuales aprobaron la antedicha Información. (Referencia del historiador Raúl de Labougle). El 22-VIII-1847, gravemente enfermo, testó el cura José Tomás Gaete, ante el Escribano Pablo Insaurralde. Pidió lo sepultaran, sin cajón, en la puerta del templo de Ntra. Sra. de la Piedad. Había criado varios niños; José María y Juanita Gaete, que estaban en poder de la señora Manuela Páez; Antonio y Manuel Gaete, de los que se hizo cargo su sobrino Manuel del Casal Gaete. Albaceas del causante fueron; su hermano Romualdo Gaete; su sobrino Manuel Casal Gaete y la niña heredera Juanita Gaete — probablemente hija del testador. Ella casaría con Eusebio Pedro Medrano (hijo de

388

Tomo VII


Eusebio Medrano Cabrera y Saavedra y de Antonia Castilla y González). Dejó descendencia. E) María Bárbara Gaete Machado, n. en 1795. Se casó el 11-III1819 con Juan Manuel Basarte, n. en Vizcaya y fall. en Bs. As. el 27-VI-1824 (hijo de Juan Bautista Basarte y de Mariana Chorrieta). María Bárbara murió el 29-XII-1833 de 38 años. Fueron sus hijos: a) Eufemia o María Antonia Eufemia Basarte Gaete, baut. el 21-III-1820. Casó el 4-X-1854 con Miguel Castellar, n. en España (hijo de Miguel Castellar y de María Altiga). Eufemia murió de 40 años, y la enterraron en la Recoleta el 7-VIII-1865. Hubo por hijo a; Manuel Alfonso Castellar Basarte, baut. el 4-II-1860. b) María Francisca Petrona Basarte Gaete, baut. el 19-IX1822. Casó el 5-IV-1852 con José Pérez, n. en España (hijo de Manuel Pérez y de Manuela Gallardo). El matrimonio Pérez-Basarte procreó estos hijos: b1) Juan Manuel del Sagrado Corazón de Jesús Pérez Basarte, baut. el 11-II-1853. b2) Antonio del Sagrado Corazón de Jesús Pérez Basarte, baut. el 25-II-1856. b3) José Higinio Pérez Basarte. b4) Rosalía Pérez Basarte. b5) Mateo del Sagrado Corazón de Jesús Pérez Basarte, baut el 18-X-1862. c) María Mercedes Matea Basarte Gaete, baut. el 23-IX-1823. Se casó el 5-II-1856 con Juan Luis Fuentes, n. en Bs.As. y fall. en el pueblo de Tapalqué el 13-VIII-1877. (Hijo de Cayetano Fuentes y de Bernardina Oscaranza). F) José Romualdo o Romualdo Gaete Machado. Abogado, Diputado a la Legislatura durante el gobierno de Rosas. Con sus hermanos, vivió su primera juventud en la casa paterna de la calle Victoria 296, de la vieja numeración, en el barrio de Montserrat, bastante lejos de los corrales de Miserere, que administraba Mariano Gaete del Sueldo, el autor de sus días. Romualdo murió soltero. G) Juan Gregoria Gaete Machado, del que carezco datos.

Los Antepasados

389


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires. Editados por el Archivo General de la Nación. Archivo General de la Nación. Documentos de la Sala IX y sucesiones antiguas. Archivo General de Indias; Colección de Gaspar García Viñas, con copias autenticadas de documentos que se guardan en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Archivo de los Tribunales de la Capital Federal. Archivo Judicial de San Salvador de Jujuy. Compilación de Referencias Documentales, publicadas por la Dirección de Geodesia, Catastro y Mapa de la Provincia de Buenos Aires. Tomos I y II. La Plata, 1933-35. Datos sobre el Capitán cordobés Jerónimo de Gaete y su descendencia porteña, facilitados al autor del presente trabajo por su amigo el investigador Raúl de Labougle. Documentos para la Historia Argentina; Padrones de la Ciudad y Campaña de Buenos Aires (1726-1810). Tomo X, Año 1955. Editados por la Facultad de Filosofía y Letras. Furlong, Guillermo S.J.; Nacimiento y desarrollo de la Filosofía en el Río de la Plata; 1536-1810. Bs. As., 1947. Ibarra, Eduardo; España bajo los Austria. Editorial Labor S.A. Barcelona. Lafuente Machain, Ricardo de; Buenos Aires en el siglo XVII . Bs. As., 1947. Lafuente Machain, Ricardo de; Los Sáenz Valiente y Aguirre. Bs. As., 1929. Molina, Raúl A.; Hernandarias, el hijo de la tierra. Bs. As., 1948. Molina, Raúl A.; Padrón histórico de vecinos, estantes y habitantes de Buenos Aires en los siglos XVI y XVII. Inédito. Nieva Malaver, Roberto E.; Semblanzas y recuerdos del pasado argentino. Bs. As., 1936.

390

Tomo VII


Quevedo Pfannl, Roberto; La Asunción del 1600 en dos padrones inéditos. Publicado en el Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia. Asunción, 1966. Rodríguez Ocampo, Manuel (h); El Mayorazgo Don Gaspar de Gaete, en el Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Nº 44 y 45. Bs. As., 1974. Roa y Ursúa, Luis de; El Reyno de Chile; 1535-1810. Estudio Genealógico y Biográfico. Valladolid, 1945. Salvadores, Antonio; El pago de la Magdalena durante el siglo XVIII. Contribución a la Historia de los pueblos de la Provincia de Buenos Aires. Tomo III. Editado por el Archivo Histórico de esa Provincia. La Plata, 1930. Trelles, Ricardo; Registro Estadístico de Buenos Aires. Bs. As., 1874. Ugarteche, Félix de; Hombres del Coloniaje. Bs. As., 1932.

Los Antepasados

391


392

Tomo VII


Los Antepasados

393


GALAYN Linaje hijodalgo de Navarra. Su escudo es cortado; 1º, en campo de oro, tres panelas de gules, y bordura de azur con ocho bezantes de oro; 2º, en campo de plata un roble de sinople y un lobo de sable empinado al tronco. (Nobiliario Español de Julio de Atienza). La presente genealogía arranca con: I — FRANCISCO DE GALAYN y ANA GRACIA, ENGRACIA o GRACIANA DE ECHEVARRIA, cónyuges vecinos de la Villa de Aranáz (o del lugar de Urroz en el valle de Vértiz Arana, según otro documento), antiguo Reino de Navarra. Fueron padres de: 1) Miguel de Galayn y Echevarría — mi antepasado — que sigue en II. 2) Martín de Galayn y Echevarría, nacido por 1704 en alguna de las antedichas localidades navarras. Establecido en Buenos Aires, se casó el 29-X-1731 con Francisca de Sorarte y Báez de Alpoin (hija de Diego Rodríguez de Sorarte, Tesorero de la Real Hacienda, y de María Josefa Báez de Alpoin Labayén; n.m. de Juan de Báez Alpoin Romero de Santa Cruz Cabral de Melo y González de Villaverde, y de Sabina de Labayén y Tapia de Vargas). En 1739 Martín de Galayn presentó al Ayuntamiento porteño un título de Familiar de la Inquisición , librado a su favor por el Canónigo Magistral del Santo Oficio, Francisco de los Ríos, el 20-XI-1738. Vivió en casa propia con su mujer e hijos, situada en la “calle de la Compañía” — ahora Bolívar —, edificada en un terreno de 25 varas de frente y 70 de fondo. Había testado, pero ignoro en que fecha; y se ahogó en el Río de la Plata, después de 1778, en el naufragio del navío “La Luz”, junto con su hijo Juan Francisco y su yerno Ramón de Palacios. Su viuda Francisca de Sorarte testó el 3-VI-1784, con codicilio del 19 de julio siguiente, ante el Escribano José García Echaburu. Hubo estos hijos:

394

Tomo VII


A) Juana María de Galayn Sorarte, n. en 1732. Casó con Nicolás del Valle, con el que hubo a: a) Mariano Ramón del Valle Galayn, presbítero. b) Joaquina del Valle Galayn. c) Pedro del Valle Galayn. B) Juan Francisco de Galayn Sorarte, n. en 1734. En 1778 era dueño de un horno para fabricar ladrillos y tejas que le atendía Diego Quevedo. Murió junto a su padre, en el naufragio del navío “La Luz”. C) Francisca Javiera de Galayn Sorarte, n. en 1736. Casó con Joseph Almoriña Caro. D) María Manuela Claudia de Galayn Sorarte, n. en 1737. Casó el 19-VII-1762 con Ramón de Palacios Solla, que también pereció ahogado en el Río de la Plata (hijo de Francisco de Palacios y de Manuela Solla). Padres de: a) José Joaquín Luis Ramón Palacios Galayn .baut. el 13-VII1765. Firmaba “José Palacios”. Falleció soltero. b) Ramón Palacios Galayn, baut. el 27-I-1767. Casó con Isidora Pereda. Fueron padres de; Enriqueta, casada con Costa; de María del Tránsito; y de Carlota Palacios Pereda. c) Gabriel Palacios Galayn. e) Mariano Palacios Galayn. f) Rafael Palacios Galayn. g) Francisco Palacios Galayn. E) Diego de Galayn Sorarte, n. en 1741. Casó con Josefa Mariana Dueñas y se avecindó en Chile. Allá dejó sucesión. F) María Josefa de Galayn Sorarte, n. en 1742. Testó el 28-IV1815 ante Mariano García Echaburu. Falleció soltera. G) Martín de Galayn Sorarte. Se radicó en Córdoba del Tucumán, y ahí se casó con Peregrina Losa. Procrearon estos hijos: a) Joseph Galayn Losa. b) Martín Galayn Losa, n. en Córdoba. Casó en Bs. As. el 7IX-1807 con Ana Marchán (hija de Juan Justo Marchán y de Mariana Pérez de la Mota). Fue Martín Teniente Coronel de la Independencia, con actuación guerrera en la Banda Oriental. Murió el 11-IX-1814, y su cadáver quedó sepultado en la Iglesia de “La Concepción”. La única hija suya; María Mercedes Benita Leocadia Galayn y Marchán,

Los Antepasados

395


baut. el 27-V-1806, se casó el 9-VII-1819 con José María de Saavedra Cárdenas (hijo de Rafael Teodoro de Saavedra Rodríguez — hermano de don Cornelio — y de Petrona de Cárdenas Barajas del Castillo). Prolongaron descendencia. H) Manuela de Galayn era una hija natural de Martín de Galayn Echevarría, y a ella el padre le dejó el 5º de su fortuna en su testamento. II — MIGUEL DE GALAYN ECHEVARRIA — mi antepasado — vió la luz del mundo en Aranáz, calculo que hacia 1690, ya que en 1712 trabajaba el muchacho en Buenos Aires en el bufete y bajo la dirección del Escribano Juan de la Cámara, con cuya hija Luisa, el “oficial” de marras, vincularíase “extraoficialmente” para procrear con ella dos vástagos de su sangre. De como un despejado tagarote adviene al mundo de los negocios Tal podría caratularse la rápida y exitosa trayectoria de mi antepasado Galayn, que de tinterillo notarial se convirtió en activo mercader. En este carácter vuelve el hombre a frecuentar las notarías, y en los protocolos de la época muchas escrituras de contratos, cartas de adeudo, fianzas, declaraciones, poderes y chancelaciones, testimonian los menesteres del referido negociante. Así por ejemplo, el 10-I-1718, ante el Escribano Francisco de Merlo, compareció “el capitán Miguel de Galayn, residente en esta ciudad” y dijo se constituía en fiador de Juana Gómez, la cual con su hijo Bernardo era deudora en el concurso de Miguel de Riglos — mi antepasado. Y también el 11-VIII-1718, Galayn en su carácter de apoderado de Joseph Ruiz de Arellano (el opulento vecino con cuyo caudal y el de su esposa, María Teodora de Suero y Giles, levantóse la Iglesia de La Merced) se presentaba al Cabildo haciendo oferta para abastecer de carne a la población urbana, por dicho año y el siguiente. Y el 19-IX-1720, ante el Escribano Francisco Berano, Miguel de Galayn, a punto de embarcarse para España en uno de los navíos de registro surtos en la rada, daba un poder a fin de que, indistintamente, lo representaran en asuntos judiciales el Capitán Antonio de Larrazábal, Carlos de Narváes y Antonio de Pessoa.

396

Tomo VII


Sucedía que mi 6º abuelo estaba enredado, a la sazón, en cierto litigio referente al “tercio del fierro y acero que compró”. A ese respecto, en noviembre de 1719, Galayn había presentado al Gobernador Bruno Mauricio de Zabala una nota destemplada contra el Cabildo, y esta corporación, en consecuencia, designó al Regidor Lucas Manuel Velorado para que lo querellara por calumnias al impulsivo don Miguel. Pese a tal acusación, nuestro personaje abandonó Buenos Aires; y varios años durarían sus andanzas fuera de la jurisdicción bonaerense — si nos atenemos a la no figuración de su nombre en los registros escribaniles porteños. Empero, el 18-V-1725 ya le tenemos de vuelta en la ciudad. En tal fecha compró a Joseph Moreira — mediante 180 pesos al contado — un cuarto de solar en el “Barrio Recio” (de La Merced), de 17 1/2 varas de frente y 70 de fondo, edificado con casa de un tirante y cocina, cubierto todo con techo de paja, pozo de balde, árboles y un cerco vivo; que lindaba al Este con la barranca frontera del río; al Sud con sitio “del cabo es escuadra Alonso Pionollo”; al Norte con más terreno del vendedor y al fondo Oeste con Andrés de Hermosilla. Tres años mas tarde, mi antepasado solicitó el 17-XI-1728, y obtuvo del Gobernador Zabala, licencia para viajar y despachar a la provincia del Tucumán 4.000 mulas en dos tropas; una al cuidado de Agustín Sarabia, y la otra de Juan Miguel de Almandoz; quienes transportaban en un carretón y dos carretas la impedimenta necesaria; además de 16 fardos de “cordobanes”, 6 piezas de “lienzo de Misiones”y una negra esclava de Galayn como cocinera, que Almandoz llevaba en su carreta. En tanto, tras las mulas, marchaban 200 vacas destinadas al consumo de 48 peones a cargo del arreo de ambas tropas. Relacionado con este negocio, Miguel de Galayn que parte para las provincias de “arriba”, otorgó el 7-IX-1729, ante el Escribano porteño Joseph de Esquivel, un poder general de administración a favor del Capitán Nicolás de la Quintana y de su hermano Martín de Galayn, mientras durase su ausencia. Y en Salta, el 22-VII-1732, “Miguel de Galayn, mercader comerciante de partidas para las Provincias del Perú”, ante el Escribano José Iñigo de la Pascua, confirió mandato especial al General Domingo de Isasmendi, “Lugarteniente de Gobernador y Capitán a Guerra de

Los Antepasados

397


Salta”, y al Capitán Miguel de Frías, a fin de que ellos cobraran en su nombre los créditos que se le debían en aquella ciudad. Intimidades “humanas, demasiado humanas” — que diría Nietzsche Años atrás, don Miguel había dejado su rastro fecundo en Buenos Aires. A ese respecto voy a dar a conocer uno de esos escabrosos asuntos de la vida privada de mis antecesores que, a través de dos referencias perdidas, descubrí entre el maremagnum de un censo urbano y de cierto testamento soterrado en el archivo de nuestro Palacio de Justicia. El caso fue que en 1725 ,en vísperas de irrumpir la primavera, Luisa de la Cámara Avendaño — soltera de 26 años — alumbró a una niña a consecuencia de sus relaciones con Miguel de Galayn. De esta suerte vino al mundo, por la mano izquierda, María Rosa de Galayn — mi 5ª abuela —, la cual recibió el bautismo en Buenos Aires el 6-IX-1725. Pese al señalado desliz, cuando en 1749 el irlandés Patricio Lynch hubo de comparecer ante las autoridades eclesiásticas locales a fin de dar “Información”, con testigos, sobre su identidad, soltería y libertad para casarse con “Roza de Galain”, el interesado puntualizó ser su futura esposa “hija lexítima” de don Miguel de Galayn y de doña Luisa de la Cámara. No obstante lo que afirma ese papel, Miguel y Luisa nunca estuvieron casados. En efecto; en el censo urbano de Buenos Aires, que mandó levantar el Cabildo en 1744, consta que en la calle “de las Torres” — hoy Rivadavia — tenía casa propia Francisco de la Cámara, quien en ella moraba con su mujer y su hijo, y que vivía también bajo ese techo (textual) “su hermana Luisa de la Cámara soltera” — solterona hecha y derecha, pues frisaba entonces en los 45 años de edad. Por su parte Miguel de Galayn, por aquellas fechas, solía parar en casa de su hermano Martín, en la finca que éste habitaba con su familia, sus 5 esclavos de ambos sexos y 2 mulatas libres del servicio doméstico. Dicha vivienda ubicábase en la calle “de la Compañía” — ahora Bolívar —. y en tal domicilio lo registra el censo a (sic); “su hermo. dn. Miguel de Galain entrante y saliente”; además de consignar al inquilino de dos piezas a la calle; Martín Aguirre zapatero, que trabajaba con un esclavo del oficio, y con Juan

398

Tomo VII


Maziel, aprendiz libre tucumano; amén de Pablo Pérez y 4 oficiales remendones más, estos con casa aparte. Y bien; si en el censo de 1744 Luisa de la Cámara figura como “soltera” y Miguel de Galayn como “entrante y saliente” en la casa de su hermano — vale decir, sin hogar establecido — resulta evidente que dichas personas estaban desligadas de todo vínculo conyugal. ¿Cuando empezó la intimidad entrañable de Miguel con Luisa?. Bastante antes de 1723 — frisaría ella en los 24 años —, ya que aquel en 1729 suscribió el siguiente documento que textualmente dice así; “Digo yo Miguel de Galain, residente en esta ciudad y para hacer viaje al Reino del Perú, que por cuanto doña Luisa de la Cámara, hija lexítima de Dn. Juan de la Cámara y de Dña. Juana de Avendaño, me ha atendido, asistido y cuidado ha más de seis años, de la comida, aceo de mi ropa y otros muchos servicios dignos de recompensarse; y atendiendo asimismo a que la dicha su madre está enferma imposibilitada en cama ha más de ocho meses; le cedo, renuncio y le hago gracia y Donación de dos negritas y un negrito, hijo de la una de las dos negras llamada Francisca, y la otra es llamada María Antonia, las quales compré en el Real Asiento; para que todas las tres dichas piezas sean suyas propias, y pueda disponer de ellas a su libre voluntad; y me obligo a que yo, o qualquiera mi poderitario, le otorgue escriptura de donación en forma; y lo firmé en Buenos Aires a quince de Septiembre de mill setecientos y veinte y nueve años”; Miguel de Galayn. Una década más tarde, a Luisa urgida en “atender a un pobre Padre de edad avanzada”, le fue forzoso enagenar a la negra Francisca “para sustentarse”; pero la negra huyó con su cría del poder de su nuevo amo comprador, y se refugió en casa de Martín de Galayn, pidiendo amparo, mientras alegaba no tener otro dueño que el hermano de éste, don Miguel, ausente entonces de la ciudad. La incidencia referida derivó en pleito; Luisa de la Cámara demandó al hermano de su protector y amigo por despojo de la esclava Francisca con su hijo. Y todo tuvo término cuando el Alcalde Larrazábal ordenó al Escribano Joseph Esquivel y al Capitán de Milicias Matías de Morales, fueran a la vivienda de Martín de Galayn a exigir la entrega de la negra y el negrito. Así lo hicieron los funcionarios el 18-IX-1739; y luego de recobradas ambas “piezas”

Los Antepasados

399


fugitivas, volvieron ese mismo día a poder de Luisa de la Cámara, que firmó el recibo. Testamento revelador de mi 6ª abuela El 7-XI-1746 Luisa de la Cámara otorgó testamento ante el Escribano Francisco de Merlo en su registro Nº 2. En esa escritura la compareciente declaró ser “soltera” y “mayor de cuarenta años, hija legítima de don Juan de la Cámara y de doña Juana de Avendaño, ya difuntos”.Mandó que su cadáver fuera sepultado en el Convento de Nuestra Señora de las Mercedes, como hermana de la orden que era. Manifestó que la casa y cuarto en que vivía, así como los fondos de esa finca, le correspondieron por haberlos heredado de su padre; pero que, a la sazón, esos bienes sucesorios estaban comprometidos en un pleito que les puso Jacinto de Aldao — que pretendía derechos al terreno —, sin que al presente supiera la testadora el estado de tal litigio, cuyas constancias obraban en los autos testamentarios de su hermano Francisco de la Cámara, muerto el año anterior, a cuyas actuaciones se remitía ella. Por lo demás, dejó establecido que todo el moblaje y objetos de su casa eran suyos propios, por que se los donó Miguel de Galayn, en virtud “de causas y razones que en la respectiva donación constaban”. Puntualizó también que su padre había sido deudor de aquel, por 370 pesos que le fueron entregados por el Capitán Antonio de Pessoa — como vimos apoderado de Galayn —, y que ello surgía de las cartas de reconocimiento de esa deuda, remitidas por su padre a don Miguel. Reveló asimismo que la negra Francisca Xaviera, que estaba al servicio de Galayn, era de propiedad de éste, aunque “la carta” (título) estuviera extendida a favor de doña Luisa, por motivos “que para ello hubo al tiempo de la venta”. Entre los bienes de su casa, especificó la causante; una caja con cerradura y todo lo que contiene adentro; un baulito lleno de prendas, bajo llave; doce láminas con sus vidrios; un espejo de dos tercias de largo por una de ancho; cuatro cajones con su contenido; una tinaja de España; dos “tembladeras” (vasos anchos) de plata; un “almirez” (mortero) de metal amarillo con su mano; un escaparate con lo que adentro tiene; un negro criollo llamado Joseph como de 8 a 10 años. Luego no olvidó los nombres de sus deudores y la cantidades que éstos le adeudaban; y, por otra parte declaró que a nadies debía nada. Seguidamente nombró por sus Albaceas; en

400

Tomo VII


primer término — era previsible — a Miguel de Galayn, y en segundo al Capitán Esteban Lomés. Y su declaración más concluyente resulta para nosotros aquella de que (sic); “atento no tener herederos forzosos, ascendientes ni descendientes”, nombraba por universales herederos de sus bienes “a Joseph Phelipe y a María Rosa Galain” (hijos de don Miguel), a quienes transmitía todos sus créditos y propiedades “para que los gozen y hereden con la bendición de Dios y la mía, pidiéndoles me encomienden a Dios”. Expuestas tales pruebas irrecusables, uno se pregunta ¿porque no regularizaron su situación, frente a Dios y a los hombres, Miguel de Galayn, el mercader viajero, y Luisa de la Cámara, la equívoca solterona?; puesto que, sin duda, en la pequeña ciudad sería vox pópuli la maternidad de doña Luisa respecto de los hijos de don Miguel; el cual tan no se recataba en mostrar su intimidad con ella, que le amuebló la casa; le usaba sus esclavas domésticas como propias; y resultó, a la postre el lógico Albacea de la última voluntad de esa mujer que le legó todos sus bienes a los vástagos de su sangre. Un impedimento serio — que no un capricho — debe de haber existido para que Galayn no santificase sus vínculos amorosos con dicha señora. Sobre la situación irregular de esa pareja no caben dudas. Y aunque la protección pecuniaria de don Miguel a favor de su amiga a la vista estaba, ella, sin embargo, disponía libremente de sus bienes. Así lo prueba una escritura del 2-IV-1743, ante el Escribano Merlo, por el cual mi antepasada vendió a Juan Ribas una esclava negra suya nombrada Francisca Javiera, con Santos su hijo de tres años de edad. A la vez la finca que heredaron los hijos de Galayn había correspondido anteriormente al padre de doña Luisa; de ello dió fé el testamento de Francisco de la Cámara, hermano y condómino de la causante, otorgado en 1745. Allí consta que la referida casa se componía de un cuarto a la calle “de San José” (hoy Perú, entre Hipólito Irigoyen y Avenida de Mayo o Rivadavia), y que a continuación venía la sala, otro cuarto y la cocina, seguida de dos piezas más; todas cubiertas de “texas” en un techo de “media agua”; y edificadas en terreno rodeado por “cerco de pared” dentro del cual había “su pozo de balde” con “muy buena agua de beber”. Puestas en legal forma sus disposiciones testamentarias, Luisa de la Cámara dejó de existir, probablemente por 1746 o 47.

Los Antepasados

401


Ultimas actuaciones del personaje de esta historia En cuanto a Miguel de Galayn, siguió por un tiempo más frecuentando las escribanías. Así, por ejemplo, el 15-V-1746, ante Merlo, dió un poder a José Norberto de Iturralde, para que éste le cobrara 1.811 pesos de los bienes de la liquidación de Tomasa de Espinosa. Y el 3-VII-1747, ante Carrión, otorgó otro mandato general amplio a favor de quien habría de ser pronto su yerno; Patricio Lince, a fin de que Lynch lo representase en cualquiera de sus negocios. Y más tarde, el 14-XII-1749 — quizás en vísperas de otro largo viaje a España —, ante el mismo Carrión, Galayn vendía a Juan Bautista de Urquizú, “una negra esclava llamada Francisca como de 40 años, con dos hijos, uno de 3 años y otro de 4 meses, nombrados Tiburcio y Mariano”. Después del año 1749 — en que se casó su hija — interrúmpese de golpe la comparencia de don Miguel ante los Notarios lugareños por espacio de casi tres lustros. Poco antes de la boda de María Rosa con el irlandés Lince, legitimó, sin duda, el padre, a sus dos hijos habidos fuera del matrimonio; seguramente por rescripto Real, como venía siendo costumbre desde antiguo en casos análogos; no sin dejar de abonar los derechos correspondientes a la “Real caxa”, una vez obtenida la gracia solicitada. Empero, lo cierto fue que luego de una prolongada ausencia — en los papeles por lo menos —, el 5-IV-1763, estaba Miguel de Galayn viejo y enfermo en cama a punto de morir en Buenos Aires. Ese día hizo venir a su casa al Escribano Francisco Xavier de Herrera, y ante él otorgó un poder para testar a favor de un señor Diego Guinuan. En tal disposición de postrera voluntad, don Miguel declaró ser natural de Navarra, hijo legítimo de Francisco de Galain y de Ana Gracia de Echevarría, difuntos; dispuso que su cadáver fuera sepultado en la Iglesia de San Francisco, como hermano terciario de dicha Orden; y luego de instituir por sus herederos a los “hijos legítimos Joseph Phelipe y Rosa”, nombró Albaceas; 1º a Rosa Galain, su hija; 2º a Patricio Lince”, su yerno, ausente del país (presumo estaba en Potosí); y 3º a Diego Guinuan. Cuatro días después el 9 de abril, el enfermo tuvo fuerzas para firmar otra escritura ampliatoria de la anterior, por la cual mejoraba a su “hija legítima Doña María Rosa, mujer actual de Don Patricio Lince, con 5.000 pesos, en caso de

402

Tomo VII


cobrarse un crédito que le debía, al testador, doña Josefa Prudencia, esposa de Juan José Lomés. Extramatrimonialmente, pues, Miguel de Galayn hubo en Luisa de la Cámara Avendaño estos dos hijos: 1) María Rosa Galayn, que sigue en III. 2) Joseph Felipe Galayn, cuyo posterior destino ignoro. III — MARIA ROSA GALAYN Y DE LA CAMARA fue bautizada en Buenos Aires el 6-IX-1725. Ya vimos que al tiempo de casarse, el 24-VI-1749, con Patricio Lince (Lynch), se la filió en los documentos pertinentes como “hija lexítima” de don Miguel de Galayn y de doña Luisa de la Cámara. De cualquier manera, los descendientes del proficuo connubio — los Lynch, en primer término — resultaron numerosísimos y con ilustre actuación en la Argentina y en Chile. Tal lo establece el estudio biográficogenealógico que dedico al susodicho linaje irlandés; a cuyo respectivo capítulo remito al paciente lector.

Los Antepasados

403


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires. Editado por el Archivo General de la Nación. Archivo General de la Nación; Legajos y Documentos de la Sala IX. Archivo de los Tribunales de la Capital Federal. Documentos para la Historia Argentina; Padrones de la Ciudad y Campaña de Buenos Aires (1726-1810). Publicados por la Facultad de Filosofía y Letras. Hosmann, Julio; Familia Lynch; Nuevos apuntes genealógicos. Bs.As, 1929.

404

Tomo VII


Los Antepasados

405


406

Tomo VII


Los Antepasados

407


GAMIZ DE LAS CUEVAS RUIZ Y GOMEZ Sólo a título ilustrativo, apunto que Julio de Atienza, en su Diccionario Heráldico de Apellidos, anota que a los Gamiz o Gamez vascos, oriundos de la anteiglesia de Gamiz, del partido judicial de Vitoria, en Alava, les correspondían estas armas primitivas: En campo de azur cinco castillos de oro, puestos en sotuer; bordura de gules con ocho aspas de oro. Y que los Cuevas de las montañas de Santander llevan, sobre campo de plata, trece roeles de gules. En cuanto a los restantes apellidos del epígrafe; Ruiz y Gómez — obvio es consignarlo — son patronímicos derivados, respectivamente, de los nombres propios Rui y Gome. Con el avance de la Reconquista, a órdenes del Rey Fernando III “el Santo”, había pasado a la región de Andalucía Mengo de Gamiz, uno de los 500 caballeros conquistadores de Baeza que ganaron su alcázar el 30-XI-1227. En esta ciudad, en el famoso arco de la Iglesia de Santa María, se hallan esculpidas las armas de Gamiz. Al correr del tiempo, dicha familia fundó en Jaén una Casa de mucho lustre; de ella procede Alonso de Gamiz y Cerón, caballero de Calatrava, a quien en 1713 el Rey Felipe V concedió el título de Marqués del Cadimo, con el Vizcondado de Atalaya. De una rama madrileña de modestas proyecciones desconocidas venía mi antepasado: I — PEDRO GAMIZ DE LAS CUEVAS, soldado artillero de la guarnición o “Presidio” de Buenos Aires; al cual no le cabrían aquellas heráldicas armas con castillos dorados y roeles de gules; aunque sí los cañones del Fuerte porteño, las balas redondas de hierro y los barriles repletos de pólvora; e imagino a ese abuelo lejano no ostentando emplumado yelmo, sino tocada su cabeza con

408

Tomo VII


chambergo de fieltro, cubierto el cuerpo con jubón de anchas mangas y bombachudos gregüescos, y las calzas de lana en zapatones de cuero; llevando, que duda cabe, tajante espada pendiente del cinturón. El 3-X-1683, Pedro se casó en la Catedral con Tomasa Alvarez de Lasarte, ante los testigos: Contador Miguel de Castellanos, el Teniente Manuel Díaz de Bedoya, y Enrique Abila. Era Tomasa madrileña como su consorte, (hija legítima de Francisco Alvarez de Lasarte y de Isabel González, nativos asimismo de la Villa del Oso y el Madroño). Para su enlace, la desposada recibió una dote equivalente a los 300 pesos. Testó la señora en tres oportunidades: el 6-VI-1692, el 19-XI-1730 y el 23VI-1741. Por su parte el marido ordenó sus disposiciones últimas el 23-VI-1714, aunque falleció después de 1726. Ese año 14, el artillero veterano que me ocupa habíase presentado al Gobernador Baltasar García de Ross, solicitando la merced que expresa el siguiente documento que obra en mi poder y que transcribo textualmente” “Sor. Gdor. y Capptan. Gral.; Po. de Gamiz y Cuebas, Artillero de este presidio puesto a los piés de V.Sria. dise se halla pobre y cargado de muchos hijos y Muger, después de aver servido muchos años con la puntualidad y buenos créditos y acetación que a todos es notoria, por cuya raçón se bé presisado a poner en la piadosa consideración de V.Sria. el que atienda su nesesidad y pobresa de sus hijos, faboreciéndole con la merced que pide de una quadra de las que están bacas en la trasa de esta ciudad, en el barrio recio, en la séptima quadra tirando desde la esquina del Capptán. Don Mateo de Cosio para el norte, ya que la dicha quadra fue dada de merced a un Antón Roberto, que no ay quien tal persona aya conosido. A V.Sria. pide y suplica se sirba de haserle en remuneración de sus servicios la merced que pide de dicha quadra, que en ello recivirá merced de la liberal mano de V. Sria”. El Gobernador respondió a ello con esta resolución: “Bs. Ays. y mayo 12 de 1716 años. Atento a los méritos y servicios del suplicante le hago merced en nombre del Rey Nuestro Señor, que Dios guarde, de la quadra que pide, sin perjuicio de tercero que mejor derecho tenga. Y mando que cualquiera de los Jueces ante quienes se presentare con este decreto, que sirbe de despacho en forma, le dé posesión de ella, de la qual no sea desposeydo sin ser oydo, y por fuero y derecho vencido, pena de cien pesos aplicados

Los Antepasados

409


por mitad a la Real Cámara y al suplicante; y atento a los muchos sueldos vencidos le relevo del derecho de la media annata”. Firma: “Don Balthasar García Ross”. La cuadra urbana de referencia que en 1716 se daba en propiedad a mi antepasado era la que el 11-VI-1580 Garay otorgó de merced al vecino fundador Antón Roberto, cuadra que actualmente pertenece a la manzana recuadrada por las calles Esmeralda, Lavalle, Suipacha y Tucumán. Once fueron “los muchos hijos” de que estaban “cargados” los esposos Gamiz de las Cuevas-Alvarez de Lasarte, a saber: 1) María Gamiz Alvarez, baut. en Bs. As. el 10-VIII-1684. Casóse en la Catedral el 11-IX-1701 con el Capitán Francisco López de Osornio, baut. en esta ciudad el 7-IX-1681. Bendijo la boda el cura Juan de Oramas Trigueros Filiano, siendo padrinos de la misma el Contador Capitán Miguel Castellanos y su mujer Francisca Enríquez, y ante los testigos el Capitán Diego de Merlo, el Sargento Mayor Juan de Córdoba y doña Antonia Castellanos. El contrayente era hijo de Francisco López, n. en la Villa de Manzanilla, cerca de Huelva (hijo, s su vez del andaluz Pedro Osornio u Osorno), venido a Bs. As. en 1674 como soldado con destino a la guarnición del Fuerte. Aquí se casó el 21-VII-1679 con la porteña Tomasa de la Mota (hija del Capitán Alejandro Francisco Merlo y de la cordobesa Teresa de la Mota, casados en Bs. As. el 18-XI-1651). Francisco (hijo) dedicó su vida a las tareas rurales; primero en un campo sito en la localidad de Escobar, y después instalado con su familia en el pago de la Magdalena, en una estancia (que hoy se ubicaría entre La Plata y Río Santiago) conocida entonces por “La Ballena”, y mas tarde como “Estancia Vieja”, adquirida en 1735 a los herederos de Antonio Gutiérrez Barragán. En cuanto a su esposa María Gamiz, ella testó dos veces: el 29-V-1752, ante Herrera, y el 14-IV-1753, en su estancia de la Magdalena, firmando a ruego su hijo Fray Lorenzo. La causante dejó de existir a los pocos días. Hubo estos nueve hijos: A) Domingo Tomás López de Osornio y Gamiz, n. el 2-VIII1704. Falleció antes que su madre. B) Fray Lorenzo López de Osornio y Gamiz, n. el 3-VII-1706 y baut. el 15-VIII siguiente. Fue Comendador de la Orden de La

410

Tomo VII


Merced en 1778. Había testado el 4-V-1753, ante Francisco de Merlo. C) María Josefa López de Osornio y Gamiz, baut. el 26-III-1708. Murió niña. D) Tomasa López de Osornio y Gamiz, n. hacia 1710. Casó 1º en San Isidro, el 5-V-1727, con Ramón Sosa y Olano; y en 1757 pasó a 2as nupcias, en Quilmes, con Pedro Juan Alberdi, con el cual no procreó descendencia. Testó doña Tomasa en Bs. As. el 13-IX-1791, dejando una docena de hijos de su primer enlace, del que provienen; los Sosa Olano López Osornio; Ulibarri Sosa López; Giles Bustillo Ulibarri; Sosa López Montes de Oca; Sosa López Ferreira; Arroyo Sosa López; López Sosa Ayala; etc, etc. (El investigador Abel Echazú enumera la descendencia inmediata de doña Tomasa en su estudio los López Osornio que publicó el “Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas”, Nº 131. Bs. As., XI-1983). E) Juana Rosa López de Osornio y Gamiz, baut. el 2-IX-1713. Falleció en al infancia. F) Justa López de Osornio y Gamiz, baut. el 12-VIII-1715. Murió también muy joven. G) Faustina Josefa López de Osornio y Gamiz, baut. el 20-II1719. Monja en el convento de Santa Catalina de Sena, bajo el nombre de Sor Faustina Josefa de San Pedro. H) Clemente José López de Osornio y Gamiz — “el abuelo de Rosas” — nació el 25-XI-1720. Casó primeramente el 9-X1746 con María Martina Arroyo (hija de Tomás de Arroyo y Huerta y de Ignacia Jiménez de Paz Parejas). Dieciocho años después, el 27-VIII-1764, doña Martina, “enferma en cama”, a punto de morir, otorgó ante Francisco Xavier Ferrera un poder para testar a favor de su marido, de su padre Tomás de Arroyo y del “Maestro Lorenzo López, mi cuñado, religioso de la real militar orden de Nuestra Señora de Mercedes”. Fallecida la causante, sus restos fueron sepultados — conforme a su voluntad — en la Iglesia de La Merced. Antes de dos años, don Clemente cortaba su viudez, y el 25-II-1766 se unía en segundas nupcias con María Manuela Rubio y Díaz Gamiz, sobrina segunda suya (hija de Juan José Rubio y Casco de Mendoza y de Isabel Díaz y Gamiz — como veremos mas

Los Antepasados

411


adelante). En 1769, Clemente López Osornio, “Sargento Mayor del Pago de la Magdalena”, presentó al Sub Delegado de Tierras un escrito que decía; que desde el año 1761 “estoy ocupando dos terrenos de Estancia que antes estaban yermos y despoblados, en los cuales tengo armados ranchos, corrales y chacra”. Uno se denominaba el “Rincón de la Reducción” (mas tarde “Rincón de López”) distante 50 leguas de la ciudad, “con su frente y costado Sud Este a la mar y al Río Salado”, y se prolongaba “por la parte del mar hasta la isla que llaman de los Riojanos Grandes”. La otra estancia se encontraba “de esta banda del río San Borombón, como a 35 leguas de esta ciudad, frente a dicho río”; lindante por un costado, hacia el Norte, “con el Arroyo del Pozo que desagua al arroyo Miguel Díaz, y entra en el mismo río Samborombón”; y por otro costado, el “paso de las carretas que llaman El Hinojal, del mismo río Samborombón”, midiéndose “cuatro leguas de fondo hacia la parte de esta ciudad”. Y don Clemente, “deseando comprar a Su Magestad ambos terrenos”, hacía “denuncia de ellos para que Vmd. se sirva admitirme a una moderada composición, procediendo primero a su medición y tasación por los peritos que se elijan”. Tales resultan los antecedentes del dominio de los campos realengos que Clemente López de Osornio convirtiera en estancias — cuyos títulos de propiedad respectivos obtuvieron sus herederos en 1811. En “El Rincón de López”, el 13-XII1783, el enérgico estanciero resultó asesinado por los indios junto a su hijo mayor Andrés Ramón. Vástagos del primer enlace de don Clemente fueron: a) Andrés Ramón López Osornio Arroyo, n. en 1757. Era soltero y fue muerto con su padre por los salvajes en el malón contra el “Rincón de López” el 13-XII-1783. b) María Magdalena López Osornio Arroyo, baut. el 29-V1761. Soltera. c) Angel Custodio López Osornio Arroyo, baut. el 4-X-1763. Soltero. d) Catalina López Osornio Arroyo, n. en 1754. Fue la primogénita. Se casó el 12-VII-1769 con Tomás de Lores, n. en 1740 en la Feligresía de San Juan del Poyo, cerca de

412

Tomo VII


Pontevedra (hijo de los gallegos José de Lores y Juana Vázquez). Fueron padres de: d1) Benita Lores López Osornio, casada con Rafael González, “soldado del presidio”. d2) María Leocadia Lores López Osornio, que casó con Luis Balerga y prolongó descendencia. De las segundas nupcias de don Clemente provienen: e) Juana Bautista Martina López Osornio Rubio y Gamiz, baut. el 26-VI-1767. Soltera. f) María Rafaela López Osornio Rubio y Gamiz, baut. el 25X-1773. Soltera. g) Petrona Josefa López Osornio Rubio y Gamiz, baut. el 18V-1775, que vivió y murió demente. h) Agustina Josefa Teresa López Osornio Rubio y Gamiz, baut. el 27-VIII-1775 y fall. el 13-XII-1843. Casó el 30IX-1790 con el Capitán del regimiento Fijo de Caballería León Ortiz de Rozas y de la Cuadra, con quien, entre 11 hijos, hubo a don Juan Manuel de Rosas. (Ver el apellido Ortiz de Rosas). i) José Silverio López Osornio Rubio y Gamiz, baut. el 31-V1776. Treinta y un años después peleaba contra los ingleses invasores de su ciudad natal, como Alferez del cuerpo de “Migueletes” a caballo, obteniendo en premio del Virrey Liniers, por su valor, una medalla alusiva. Habíase casado en 1801 con Juana Ventura Arroyo y Sosa, baut. en Bs. As. el 14-VII-1783, que llevó al matrimonio 2.921 pesos plata, en tanto el marido aportaba 3.543 pesos y 5 reales a la sociedad conyugal. La desposada era hija del estanciero de la Ensenada de Barragán, Pedro Nolasco Arroyo y Ximenez de Paz y de su mujer María Francisca Sosa. Al año de la Revolución de Mayo, Silverio López Osornio solicitó al Tribunal de Cuentas le vendiera el campo realengo sobre el río Samborombón, que antaño poblara su padre, reiterando aquel pedido hecho por este al Gobierno en 1769. La gestión administrativa tuvo buen curso y, con “todas las de la ley”, al interesado se le expidió el título de propiedad el 9-VIII-1811. Falleció don Silverio — previo testamento — el 15-V-1833. Su viuda e hijos heredaron la “estancia en el partido de Magdalena”,

Los Antepasados

413


sobre el río Samborombón, y varias casas en la ciudad; en la calle “de la Catedral nos 286 y 188” (hoy San Martín), y en la calle Chacabuco, entonces nos 271 y 279. Por su parte Juana Ventura Arroyo testó el 27-IV-1860, ante Ignacio Gómez, e hizo abandono del mundo al día siguiente. Hubo estos hijos: i1) Tránsito López Osornio Arroyo, casada con Eleuterio Olivera Bueno. Padres de; Belarmina, Eleazar, Ezequiel, Ventura, Carmen y José Eleuterio Olivera López Osornio. i2) María del Pilar López Osornio Arroyo, casada con Ramón Gómez (hijo de José Ciriaco Gómez y de María Josefa Pereda; n.p. del Capitán Miguel Gómez, nat. de Santa Fé, y de Gervasia Guardia; n.m. de Manuel Pereda y de Gregoria Sosa). Ramón Gómez fue primer poblador de Tandil, y a su mujer le dió estos hijos para poblar su hogar; Ramón, José Ciriaco, Sulpicio Antonio, Vitaliana, Felipa, Tránsito y Pilar Gómez López Osornio. i3) Eulalia López Osornio Arroyo, soltera. i4) Agustina López Osornio Arroyo, casada con Doroteo Davel: Padres de Balbina Davel López Osornio. i5) Pablo Silverio López Osornio Arroyo, muerto soltero. Hubo en Marcelina Laso un hijo natural; Cirilo López Osornio, que casó con Emiliana Rillo, y tuvo los siguientes hijos; Ramón Aurelio, Santas Sara y Cirila Josefa López Osornio Rillo; todos bauts. en la Iglesia de Balvanera; el 20-X-1876; el 1-XI-1877; y el 12-II1879 ,respectivamente. i6) Andrés López Osornio Arroyo. Casó en Chascomús con Eladia Lara. Padres de Juana, Silverio, Agustina, Andrés, Eladia, María y Martín López Osornio Lara. i7) Mercedes Loreto López Osornio Arroyo. Casó con Pedro Pantaleón Chaves (hijo de Juan Bautista Chaves Arroyo y de Petrona Fernándes Valderas). Padres de; Juan Bautista, Ignacia, Rosa y Magdalena López Osornio Chaves. i8) Martín López Osornio Arroyo, soltero.

414

Tomo VII


j) María Luisa López Osornio Rubio y Gamiz, casada con Eugenio Villanueva. Padres, entre otros hijos, de María Luisa Villanueva Rubio, que casó con el Coronel Eulogio Victoriano Zamudio, guerrero de la Independencia. Con numerosa sucesión. I) Pascual López Osornio y Gamiz, n. el 17-V-1723. Casó el 11XI-1753 con María Ignacia Llanos. Fueron sus hijos: a) Feliciano López Osornio Llanos, que casó con Pascuala Alarcón. Con hijos. b) Juana Josefa López Osornio Llanos, casada con F. Huertas. c) José Mariano López Osornio Llanos, que casó con Ana Rosa Terreno Núñez. Fueron padres de; Carlota, Rosario y Consolación López Osornio Terreno. d) Eulalio López Osornio Llanos, marido de Francisca Nieto. fueron sus hijos; Zoilo, Joaquiniano, Zenón, Edelmira, casada con Ramón María Oliden Chavarría, con sucesión; Ignacia, Antonino, casado con Cipriana Venancio, con hijos; Eulalio, y Pedro López Osornio Nieto. 2) Teresa Gamiz Alvarez, baut. el 17-V-1688 en la Catedral porteña por el presbítero Ignacio de Labayén y Tapia de Vargas. Se casó el 28-VIII-1705 con el Capitán de Lanzas Antonio Díaz de Cabrera, nat. de Corrientes, que murió en Potosí el 5-I-1725. Estos resultaron los hijos de Teresa, que testó el 6-XI-1718; A) Isabel Díaz Gamiz, baut. el 5-IX-1706. Casó el 25-II-1727 con Juan José Rubio y Casco de Mendoza, n. en Bs.As. el 7V-1694 (hijo del español Juan José del Rubio, nat. de Soria, Alferez del Tercio del Presidio bonaerense, llegado al Río de la Plata en 1681, y de la porteña Bárbola o Bárbara Casco de Mendoza; hija ésta de Silverio Casco de Mendoza y Abalos o Ruiz de Ocaña, y de Lorenza Machado Cabral de Melo). Hubieron por hijos a: a) María Manuela Rubio Díaz Gamiz, que — como se dijo — casó con su tío segundo Clemente López de Osornio y Gamiz, cuya descendencia inmediata se apuntó más atrás. Son los abuelos maternos Juan Manuel de Rosas. b) Juan Manuel Rubio y Díaz Gamiz, que contrajo matrimonio con Javiera Canco y Flor. Entre otros hijos procrearon a Juliana Rubio y Canco, esposa de José Jacinto Rolón; cuyo hijo fue Felipe Rolón y Rubio, casado

Los Antepasados

415


con Emilia Onieva Rolón; progenitores de Otilia Rolón y Onieva consorte de Agustín Pedro Justo, Gobernador de Corrientes; padres, a su vez, del General Agustín P. Justo, Presidente de la Nación Argentina (1932-1938). c) Josefa Antonia Rubio y Díaz Gamiz, que casó el 11-XII1754 con el Escribano Pedro Ignacio de Merlo y Toro (hijo de Francisco Xavier de Merlo y Barbosa, nat. de Sevilla, y de su 1ª mujer Francisca de Toro González de Marquina — el sevillano Merlo, fundador del pueblo bonaerense de San Antonio del Camino, hoy Merlo, se unió en 2as nupcias con María Teresa Gamiz, tía abuela de Josefa Antonia, la antedicha consorte de su hijo). Los cónyuges Merlo Toro-Rubio Díaz Gamiz hubieron entre su prole, a María Leonor de Merlo y Rubio, que casó con Nicolás Suárez y Pérez; son los padres del Coronel, famoso en la batalla de Junín, Manuel Isidoro Suárez, casado, a su vez, con Jacinta Martínez de Haedo y Soler. Nieta de estos fue Leonor Acevedo y Suárez Haedo, la cual en sus nupcias con Jorge Guillermo Borges Haslam procreó al literato y poeta Jorge Luis Borges, quien escribió la siguiente “Inscripción Sepulcral” en honor de su bisabuelo, asaz ampulosa: “Dilató su valor allende los Andes. “Contrastó ejércitos y montes. “La audacia fue impetuosa costumbre de su espada. “Impuso en Junín término formidable a la lucha, “y a las lanzas del Perú dió sangre española. “Escribió su censo de hazañas “en prosa rígida como los clarines belísonos. “Murió cercado de un destierro implacable. “Hoy es orilla de tanta gloria el olvido”. B) María Rosa Díaz Gamiz, baut. el 15-IX-1709. C) Josef Eugenio Díaz Gamiz, baut. el 10-XI-1710. D) Juan Fausto Díaz Gamiz, baut. el 14-X-1713. E) María Antonia Díaz Gamiz, baut. el 5-XI-1714. Casó con Francisco Ramos, nat. de la Villa de Almonte, en Sevilla. Con sucesión. Resultan los abuelos maternos de Patricio Peralta

416

Tomo VII


Ramos, el fundador de Mar del Plata. (Ver el apellido Porcel de Peralta). F) Agustina Díaz Gamiz. 3) Bernardina Josefa Gamiz Alvarez, baut. el 26-VIII-1690. Casó el 29-XI-1707 con Joseph Bolaños Maldonado (hijo de José Ruiz Sancho Bolaños, n. en 1636 en Almodóvar del Campo, y de Ursula Maldonado y Pardo; ésta nieta materna de mis antepasados Hernán Suárez Maldonado “el Mozo” y de Beatriz de Rivadeneira — ver sus apellidos). Testó Bernarda el 5-VI-1751, ante el Escribano Conget. Fueron sus hijos: A) Juan José de Bolaños Gamiz, baut. el 31-XII-1709. Fraile mercedario. B) Mariana de Bolaños Gamiz, baut. el 23-IV-1714. Fallecida niña. C) Francisca de Bolaños Gamiz, baut. el 2-IV-1715. 4) María Nicolasa Melchora Gamiz Alvarez, baut. el 8-XII-1692 (de 3 días). Abrazó el estado de Beata. Testó el 13-IV-1743, fundando una Capellanía en el convento de La Merced, de la que se beneficiaban sus sobrinos carnales Fray Lorenzo López Osornio Gamiz y Fray Juan José de Bolaños Gamiz. 5) Isabel Gamiz Alvarez — mi antepasada — que sigue en II. 6) Pedro Laureano Gamiz Alvarez, baut. el 9-VII-1698. Fraile mercedario. Testó el 9-VIII-1714. 7) Joseph Gamiz Alvarez, baut. el 21-XI-1700. Casó el 13-V-1720 con María Sálces. 8) Juana María Alvarez. Murió antes de 1730. 9) Francisca Gamiz Alvarez, baut. el 8-I-1708. Contrajo matrimonio con Francisco Crespo. 10) María Teresa Gamiz Alvarez, baut. el 16-IX-1710. Casó 1º con Julián de La Linde, el 28-XII-1727, para cuyo desposorio había sido dotada por su madre Doña Tomasa, mediante escritura del 4-VII-1727, ante Joseph Esquivel. Tras enviudar de La Linde, María Teresa contrajo 2as nupcias, el 1-VI-1748, con el Escribano Francisco de Merlo Barbosa — que era viudo de Francisca de Toro González Marquina y, como vimos, suegro de Josefa Antonia Rubio Díaz Gamiz, sobrina nieta de María Teresa; la cual, después de enterrar a sus dos maridos, testó el 9-V-1785, ante Pedro Nuñez; agregando un codicilio en 1792. Hubo 5 hijos, 4 de su primer enlace, y uno solo del segundo, a saber;

Los Antepasados

417


A) José Santos de La Linde Gamiz, fraile mercedario, “juvilado” en 1785. B) Francisco Luciano de La Linde Gamiz, n. en 1729. Fue uno de los vecinos fundadores del pueblo de San Antonio del Camino (hoy Merlo). Casó con María Isabel Adauto. Son los padres de: a) María Francisca de La Linde Adauto, casada hacia 1788 con Mateo Diana y Solís — viudo sin hijos de María Pascuala Silva — (hijo del soldado artillero Pedro Diana y de Juana Solís, casados el 26-VI-1730; primeros dueños del terreno en el “Hueco de Doña Engracia”, donde años después se levantó la casa que fuera de mis abuelos Ibarguren, en la calle Charcas). De su línea varonil presumo vienen los Diana Tollo Díaz Vélez, Diana Lavalle Santa Coloma, Argerich Diana, Gelly y Obes Diana, etc, etc. Su única hija fue: a1) María Ventura del Corazón de Jesús Diana La Linde, n. el 14-VII-1790. Casó el 10-I-1809 con el santiagueño Bernardino Paz y Figueroa, Capitán de Arribeños (hijo de Fermín Paz Toro y de María Ventura Figueroa), quien peleó en Suipacha y murió en Tucumán el 25-XII-1811. Su viuda pasó a 2as nupcias el 26-II-1817, con el vocal de la Primera Junta de 1810, Domingo Bartolomé Francisco Matheu, n. el 4VIII-1765 en Mataró, cerca de Barcelona, y fall. en Bs. As. el 28-III-1831 (hijo de los catalanes Juan Pablo Matheu Ros y Antonia Xicola Visens). Ventura Diana La Linde dejó de existir el 27-IX-1852. Figuran como descendientes de sus dos enlaces; los Paz Diana; De la Barra Paz Diana; De la Barra Achaval Madariaga; Maschwitz Horne De la Barra; Quesada Maschwitz Moreno Quintana; Lanús Maschwitz; Anchorena Maschwitz; Matheu Diana La Linde; Barros Pazos Matheu; etc, etc. C) Bernardo Antonio o Bernardino de La Linde Gamiz, n. en 1733. Fue Sargento Mayor y Alcalde de Hermandad de la costa de San Isidro. Casó con María Antonia Gutiérrez de Paz (hija de Antonio Gutiérrez de Paz y de María Rosa de Rocha — ver el apellido Gutiérrez). Confirió Bernardo Antonio

418

Tomo VII


poder para testar a su esposa María Antonio y a su yerno José de la Vega, el 7-IV-1790, ante Blas de Zamorano; y aquellos extendieron el testamento del causante el 5-II-1791, ante Tomás José Boyso. Por su parte María Antonia Gutiérrez testó el 9-XII-1808, ante Mariano García Echaburu. Hijos de los referidos cónyuges fueron: a) María Josefa Jacoba de La Linde Gutiérrez, casada con José de la Vega González (hijo de Francisco de la Vega y de Catalina González). Padres de; Julián y de Marcelo Fulgencio José de la Vega y La Linde, n. éste el 16-I1796. b) María Felipa de La Linde Gutiérrez — “Sor Magdalena”, religiosa capuchina. c) Pedro Antonio de La Linde Gutiérrez. D) María de las Mercedes de La Linde Gamiz. E) Gregorio Ramón de Merlo Gamiz, n. en 1740. Se casó 3 veces; 1º en 1770 con María Gregoria López Aramburu (hija de Matías López y de Agustina de Aramburu Ruiz de Ocaña); 2º en 1780, con María Juliana de Zavaleta Aramburu (hija de Martín Antonio de Zavaleta Salguero y de María Bernarda Aramburu y Ruiz de Ocaña, mis 5os abuelos — ver el apellido Zavaleta); y 3º en 1791 con Lutgarda Díaz Fábregas. Hubo en sus tres nupcias abundante prole, entre ella su hija Norberta Josefa de Merlo Díaz Fábregas, que casó el 8-IV-1812 con Hipólito Bouchard, el célebre comandante de la nave corsaria “La Argentina”, con quien dejó sucesión. II — ISABEL GAMIZ DE LAS CUEVAS Y ALVAREZ LASARTE — mi antepasada — nació en Buenos Aires, y en esta ciudad fue bautizada en su Iglesia Matriz, el 29-IV-1695. A los 23 años de su edad, en 1718, luego de ser dotada con un capital de 3.100 pesos, contrajo nupcias con Francisco Ruiz Gómez, nativo del Valle de Cabezón de la Sal, Arzobispado de Burgos (hijo de Francisco Ruiz y de María Gómez de los Ríos), quien testó y murió en la ciudad porteña de su radicación, el 6-X-1729. Fue sin duda, Isabel Gamiz, la persona mas capaz y diligente de su casa. No sabía firmar y, sin embargo, ella desempeñó cargos de responsabilidad que, por lo común, solían ser discernidos a los varones. Así, el 5-VI-1751, ante el Escribano Francisco Xavier

Los Antepasados

419


Conget, su hermana Bernarda Gamiz de Bolaños, en trance de muerte, hizo testamento y nombró a mi antepasada Albacea ejecutora de su última voluntad; con encargo de fundar una Capellanía, cuyas condiciones se protocolizaron, más tarde, en el Registro del Escribano Gorordo, mediante dos escrituras fechadas el 5-X-1761 y el 4-VII-1764. La aludida Capellanía se estableció con un capital de 2.000 pesos, a “situarse” a censo sobre la casa que había sido morada de doña Bernarda, a fin de que con sus rentas se celebraran misas, con estipendio de 12 reales por cada una, en sufragio del alma de la extinta. Nombróse Capellán al hijo de la testadora, fray Juan José Bolaños, de la Orden mercedaria. La casa gravada ubicábase en el barrio de La Merced, y con dicha obligación la adquirió María Rosa Ruiz Gamiz — hija de la Albacea —, quien quedó a cargo de los intereses del censo sostenedor de la pía institución. Cuando María Gamiz — viuda del Capitán Francisco López Osornio — testó el 29-XII-1752, ante Francisco Javier de Herrera, la causante dispuso fuera encargada de hacer cumplir sus disposiciones póstumas su hermana Isabel. En tal carácter, esta le vendió, el 11VII-1753, a la otra hermana suya María Teresa Gamiz — consorte de Francisco de Merlo – las “casas” de la difunta por el precio de 1.700 pesos, situadas también en el barrio de La Merced, junto con una “cuadra” ubicada frente a la Iglesia de San Juan. Con los intereses de esa operación, Isabel fundaba otra Capellanía, a fin de que, durante un año seguido, se rezaran misas por el alma de su hermana la viuda de López Osornio. Hubo, asimismo, de participar Isabel Gamiz en otros instrumentos públicos. El 19-IX-1760, ante el Escribano José Gorordo, ella como apoderada de su sobrino carnal fray Juan José Bolaños, le transfirió a Luisa de Sarria ( otra antepasada mía) una negra esclava de más de 30 años llamada María. Dado que doña Isabel no sabía firmar, lo hizo a su ruego la hija suya María Rosa Ruiz Gamiz. Pero al cabo, el 27-VII-1765, a la propia doña Isabel le tocó ser la protagonista de una escritura testamentaria, cuyas circunstancias resultan tan pintorescas en su realismo descriptivo, que no resisto a transcribir su texto en lo pertinente. “Doy fé — dice el Escribano autorizante Francisco Javier Herrera — como habiendo sido llamado por don Manuel de Prado a la casa morada de doña Isabel de Gamiz, su suegra, encontré a dicha señora acometida de un

420

Tomo VII


accidente que le había embarazado la pronunciación, la que no obstante no poder pronunciar, hacía demostraciones de que estaba en su entero juicio y natural conocimiento, por lo que le previne que a las preguntas que le hiciere me respondiese, sí o no, con demostraciones de la cabeza, como es costumbre cuando no se puede bocal; en cuya virtud propuse que si quería dar poder para testar, atendiese las personas que le fuesen nominadas, y demostrase con la cabeza a la que era su voluntad conferirlo; y en efecto fuíle nombrando a diferentes personas, y con el movimiento dicho demostró no quería fuese ninguno de los nombrados, hasta que habiéndole nominado a doña Juana Josefa Ruiz, su hija, hizo constar con la cabeza inclinación, demostrando que a ésta le da su poder para testar”; y en segundo lugar hizo señal de aceptar por Albacea director al Reverendo Padre Maestro Fray José Eugenio Díaz, de la Orden mercedaria. Los hijos habidos por Isabel Gamiz con su difunto marido el santanderino Francisco Ruiz Gómez de los Ríos — que a los vivientes reconoció ella a cabezazos en sus últimas disposiciones a la hora de la muerte – fueron: 1) Juan Francisco Ruiz Gamiz, que casó y dejó prole con Petrona de la Cruz. 2) Manuel Ruiz Gamiz ,casado en Stgo. de Chile el 3-V-1743 con la chilena Teresa de Cabrera (hija de Pablo de Cabrera y de Josefa Villamil). De ellos descienden las familias trasandinas de Pérez Valenzuela Ruiz Cabrera y Yabar Ruiz Cabrera. 3) Joseph Ruiz Gamiz, fallecido antes que su madre. 4) Juana Josefa Ruiz Gamiz — mi antepasada — que sigue en III. 5) María Josefa Ruiz Gamiz, que casó primero con Manuel de Prado, y después de 1765 con Matías Gil. 6) Francisca Casimira Ruiz Gamiz, muerta también antes que la madre. 7) Narcisa Ruiz Gamiz, que el 22-IV-1766, ante el Escribano García Echaburu, le transfirió a Blas Barroso una esclava llamada Lucía, de 28 años, casada con el negro Pedro, esclavo de su hermana Juana Josefa. Aquella negra le pertenecía por compra extrajudicial hecha a su difunta madre en 300 pesos de plata acuñada. Tal vez como ambas hermanas, Narcisa y Juana Josefa, no eran capaces de cometer la inhumanidad de separar al referido

Los Antepasados

421


matrimonio de esclavos, Juana Josefa asimismo le vendió a Barroso, en 250 pesos de plata acuñada, al negro Pedro, como de 32 años, consorte de la morena Lucía. III — JUANA JOSEFA RUIZ GAMIZ, fue bautizada en la Catedral de Buenos Aires el 11-V-1719, siendo padrinos de pila su tío político el Capitán Antonio Díaz y su tía carnal María Nicolasa Gamiz. Veinte años mas adelante, en 1739, Juana Josefa contraía nupcias en el mismo templo, con Manuel López de Anaya. Falleció Juana Josefa, bajo disposición testamentaria del 29-VI-1782. En el apellido López de Anaya se continúa la sucesión de esos mis 5os abuelos.

422

Tomo VII


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo parroquial de la Iglesia de La Merced de Buenos Aires. Archivo de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Buenos Aires, cuyas partidas me facilitó en copia mi amigo Roberto Vázquez Mansilla Basavilbaso. Archivo de los Tribunales de la Capital Federal. Echazú, Abel; Los López Osornio, en los Boletines Nº 127, 128, 131, y 132 del “Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas”. Bs. As., 1983. Molina, Raúl A.; Padrón de vecinos, estantes y habitantes de Buenos Aires en los siglos XVI y XVII. Inédito. Pereyra Lahitte, Carlos T.; Los Gamiz de las Cuevas. Nuevos aportes genealógicos. Revista “Genealogía”, nº 14. Bs. As., 1965.

Los Antepasados

423


GONZALEZ FILIANO En la isla canaria de Tenerife, sobre escarpadas rocas circuídas de peñascos y acantilados que se hunden en el mar, acurrucada bajo la falda imponente del eruptivo Teide, se encuentra la villa de Garachico. Ahí, el año 1585, nació Bernabé González Filiano, hijo legítimo de Diego González y de Mencía Hernández de Oramas, de quienes heredó una casa grande de dos pisos, en aquella rupestre localidad insular. De primer apellido español, seguido de otro al parecer de itálica filiación (recordemos que un genovés, Pedro del Ponte, fundó en 1505 a Garachico), mi antepasado “garachiquero” por su estirpe materna descendía de aborígenes canarios; los “guanches”, altos, fornidos, alegres y valientes; de aquilinas narices, labios amplios y blancas dentaduras; cuya raza el arqueólogo francés Augusto Berthelot describe como “de tez curtida y rostro oval y descarnado, facciones regulares, frente saliente algo estrecha y grandes ojos vivos y rasgados, a veces verdosos, espesa cabellera rizada, que variaba del negro al rojo oscuro. Muchas familias se enorgullecen — apunta Berthelot — de llevar nombres guanches; Doramas, Bencomo, Magantino”. Bernabé González Filiano y Oramas o Doramas, de tan exótico origen (su testamento y otros antecedentes suyos investigó mi recordado, querido y erudito amigo Raúl A. Molina), cuando tuvo edad suficiente, dedicose a los negocios del mar, al trafico negrero, y en uno de esos lances peligrosos resultó robado por los piratas.

424

Tomo VII


Comercio intérlope a la orden del día, con boda, pecunia y cofradía El arribo de nuestro canario a Buenos Aires data de 1614, en circunstancias en que el navío que lo trajo desembarcó clandestinamente en la costa 30 esclavos africanos. Y en la ciudad porteña, vinculado a la camarilla contrabandista que dirigía el poderoso vecino Juan de Vergara, el aventurero recién llegado vislumbró la alternativa de enriquecerse con rapidez, sin riesgos excesivos. Abandonó entonces las azarosas correrías marítimas, y en el embrionario poblacho rioplatense se instaló definitivamente. Ello quiere decir que aquí contrajo nupcias el 13-I-1622 con Francisca de Trigueros Enciso — viuda, a la sazón, de Tomás Rosende —, la cual pertenecía a una familia solvente y de arraigo en el país. El Licenciado en cánones Francisco Trejo bendijo esa boda, en la que actuaron como padrinos Juan de Vergara — que fuera marido de una difunta hermana de la desposada — y la tercera mujer de éste, María de Freire. Era Francisca de Trigueros hija legítima del antiguo poblador Diego de Trigueros y de su consorte Felipa Hernández Enciso; hija ésta del fundador de la ciudad con Garay, en 1580, Capitán Juan Fernández Enciso, y nieta del Gobernador del Paraguay Domingo Martínez de Irala (de cuyos personajes, respectivamente, trato en los estudios que dedico a los apellidos Trigueros, Fernández Enciso e Irala). Para sus esponsales con el tenerifeño, la contrayente resultó dotada con 9.159 pesos de a 8 reales. A raíz de éste, o del primer casamiento de doña Francisca con Rosende, en 1617, el cuñado de ella Juan de Vergara declaró en su testamento; “Gasté y consumí mucha cantidad de acienda, que a sus padres presté, en joyas, preseas y esclavos y otras cosas”. Cuando murió Francisca Trigueros, sepultaron el cadáver en la iglesia de San Francisco, en el enterratorio de su familia, excavado al pié del altar de la Virgen de la Limpia Concepción. El 4-XII-1618, en el informe jurídico ofrecido por el Tesorero Simón de Valdés, a fin de probar que en la causa criminal emprendida contra él bajo la dirección de Hernandarias, los testigos habían declarado movidos por el interés o por el temor, compareció (sic) “Bernabé González Feliano, residente en Buenos Ayres, natural y vecino de Tenerife ... y dijo ser de treinta y cuatro años,

Los Antepasados

425


poco más o menos, y aunque ha sido pesquizado en esos autos de contrabando, no le tocan las generales de la Ley”. Afirmó, el deponente, que en la pesquisa contra Valdés y otros, incoada ante el actuario Juan de Munarriz, el vecino Linares le persuadió declarase, “haziéndole promesas que si lo hazía lo faborecía el governador Hernandarias de Saavedra ... e si no jurava, a este testigo y los demás les iría mal, dando a entender que se les harían grandes castigos, como después se vió en los tormentos que se dieron a diferentes personas”. También el 5-XII-1619, en el proceso que contra el Gobernador Diego de Góngora llevó a cabo el Juez pesquisante Licenciado Matías Delgado Flores, compareció, ante el Escribano Domingo Fuentes, (sic) “Bernabé González Folian”. En tales actuaciones mi antepasado figura como “morador en la ysla de Tenerife, que dixo hacía algunos días que estaba en esta ciudad”. Declaró ser de edad de 34 años, poco más o menos, y que conoció a Góngora cuando este funcionario llegó a Buenos Aires en el mes de noviembre de 1618, en circunstancias en que — el declarante — “estaba preso en la cárcel pública por mandado del Gobernador Hernandarias”. En esa oportunidad al inquieto Bernabé lo condenaron a destierro perpetuo, pero pudo salvarse y quedar en Buenos Aires. Tiempo después, el 3-I-1625, lo vemos a González Filiano de Procurador del Cabildo bonaerense, aunque su elección fuera impugnada por el Alguacil Mayor Francisco González Pacheco (antepasado mío), quien lo acusó de ser “pasajero que entró sin lisensia de Su Majestad y no poder tener ningún offisio antes de ser castigado por el delito que cometió, y buéltolo a embarcar a su costa”. El Gobernador Céspedes, sin embargo, dispuso lo recibieran sus colegas en el cargo, por haber adquirido vecindad de acuerdo a las leyes; “ser castellano y ser casado con mujer que lo és, y vesina desta ciudad y descendiente de conquistadores destas provincias. En consecuencia, el impugnado sujeto asumió el ejercicio de las funciones capitulares hasta el 3 de noviembre, día en que pidió su reemplazo por ausencia forzosa. El 8-IV-1630, al día siguiente de morir Felipa Hernández Enciso, su yerno González Filiano pidió se depositaran los restos de su suegra en la sepultura familiar, en el templo de San Francisco,

426

Tomo VII


donde los Trigueros tenían fundada una Capellanía “en las constituciones de la Cofradía de N.S. de la Limpia Concepción”. Fallecidos los suegros, mi ascendiente canario heredó una buena fortuna, que se sumaba a la amasada por él, sin duda contrabandeando. Ello le permitió disfrutar de tierras y solares, chacras y estancias, y de ser dueño de 27 esclavos negros aptos para todo servicio. En 1641, el hombre hizo postura en el Cabildo a fin de abastecer de “carne de baca y ternera” a los habitantes de este puerto. Murió cuatro años más tarde, bajo disposición testamentaria del 18-I1645. En dicha escritura de última voluntad, el causante ordenaba se enterrara su cadáver, amortajado con hábito seráfico, en la iglesia de San Francisco, en el nicho de su familia, bajo la peana del altar de Nuestra Señora de la Limpia Concepción. Además de terciario franciscano, el difunto había sido cofrade de San Sebastián y Tesorero de la Santa Cruzada, lo cual revela que, en aquel tiempo, se podían cometer delitos fiscales reiterados sin mengüa de una sincera devoción religiosa, sistemáticamente practicada y laudablemente acogida. Los bienes del personaje de esta historia y un milagro de permanente memoria Vivió mi lejano abuelo al lado de las casas del Maestro de Campo Felipe Navarro, o sea en la actual calle Cangallo, entre Maipú y Florida, hacia o en la esquina Sudoeste de la última arteria, donde hoy se levanta un gran edificio de tienda que era, hasta hace poco, la sucursal de Gath y Chaves. Entre los objetos que contenía esa vivienda, el testador enumeró a ricas telas y piezas de plata labrada, a una cuja de jacarandá con cortinas de brocado, y a dos sillas de manos aforradas de seda. En cuanto a los inmuebles sucesorios — amén de distintas casas urbanas, tiendas y cuadras — González Filiano se declaró poseedor de cuatro chacras en el “Monte Grande”, en el camino de la costa que hoy va a San Isidro; con sus poblaciones, atahona “moliente y corriente”, y arboledas formando boscaje; y también de varias estancias sobre el río Luján y la Cañada de la Cruz, donde pastaban muchas cabezas de ganado. Una de esas chacras en el “Monte Grande” fue la que en su origen — 1580 — Garay repartió a Víctor Casco de Mendoza, con sus 400 varas de frente y la consabida legua de fondo; chacra cuyo

Los Antepasados

427


dominio quedó vacante más tarde, y pasó a Lucas Medrano por merced que le hizo el Gobernador Pedro Esteban Dávila el 13-VII1639. Un mes después, el 21 de agosto, Medrano vendió dicha fracción, por ante el Notario Pablo Núñez de Vitoria, a Bernabé González Filiano. Actualmente la extensión imaginaria de esa chacra, correría desde la Avenida Figueroa Alcorta (antaño lengua u orilla del agua), abarcando porciones del paseo de Palermo situadas a la izquierda de la Avenida Sarmiento, para atravesar luego gran parte del Jardín Botánico y rematar su fondo, más o menos, a la altura del Parque Centenario. Esa propiedad fue heredada por Basilia Trigueros Filiano, hija del causante y, a principios de 1666, pidió la posesión de ella el Capitán Bernardino Ramírez de Sagües, marido de la nieta de González Filiano; Francisca de Trigueros Paez de Clavijo — cual se detalla en el capítulo referente al linaje de Ramírez Sagües. Otra de las chacras de González Filiano, de 350 varas de frente — que Garay adjudicara inicialmente a Alonso Gómez — se encontraba a cuatro fracciones de distancia, hacia el Nord Este, de la chacra anterior. Dicho terreno lo heredó el clérigo Juan de Oramas y Trigueros — hijo de don Bernabé —, del cual, a su vez, lo hubo por herencia un sobrino de él; Sebastián Agreda de Vergara. Los sucesores de este último, donaron el bien, el 10-IV-1709, a los padres de la Compañía de Jesús. Como entonces los jesuitas llegaron a poseer, en el aludido paraje, un conjunto de 7 chacras linderas, que unidas medían 2.550 varas de frente por la invariable legua de fondo, es mas que probable que las otras dos chacras restantes que fueron de González Filiano, integraran en su momento aquella propiedad de los ignacianos; la famosa “Chacarita” de nuestra nomenclatura porteña; cuyo frente arrancaba del extremo norte del actual Hipódromo Argentino (línea del Río) o, si se quiere más arriba, desde la Escuela Superior de Guerra y Cuartel de Granaderos a Caballo (cresta de la barranca), para prolongarse atraves de la zona urbanizada llamada “Colegiales”, hasta los límites (“cabezadas”) del terreno de los Padres; hogaño barrio y cementerio popular que, felizmente, conserva su tradicional nombre de “Chacarita”. Respecto de una de aquellas estancias sobre el río Luján, González Filiano la compró a los Capitanes Juan Velázquez y Juan Vázquez, este último consorte de María Rojas de Acevedo. Tal estancia es esa que la tradición recuerda como la de “Rosendo

428

Tomo VII


Oramas” (adviértase que la mujer de González Filiano era viuda de Rosendo o Rosende; que la madre de aquel era una Hernández Oramas, y que sus descendientes inmediatos se apellidaron Oramas y Trigueros). Por 1630 en ese campo — según el relato del Fraile franciscano Antonio Oliver, que glosó en 1812 el Padre Felipe de Maqueda — se empacaron los bueyes del carretón que conducía para Santiago del Estero, a la capilla de Sumampa, dos imágenes de la Virgen; una de la Consolación y otra de la Limpia Concepción; la segunda de las cuales interrumpió su viaje en dicho punto lujanero. La imagen de referencia quedó pues en el camino, y para su veneración se la albergó en una pequeña ermita levantada al efecto en el preciso lugar del empacamiento boyuno. Con posterioridad, la señora Ana Mattos Encinas, viuda del Sargento Mayor Marcos Sequeira, pidió al heredero de “Rosendo”, llamado “el Maestro Juan de Oramas”, cura de la Catedral de Buenos Aires (que no era otro que Juan de Oramas Filiano, o mejor dicho Ormas Trigueros), le concedieran la estatuilla de la Limpia Concepción, a lo que accedió dicho clérigo, no sin recibir como gratificación alrededor de 200 pesos. Después, la milagrosa Virgen, fue trasladada cinco leguas mas abajo, al campo de la piadosa estanciera, donde esta mandó edificar una capilla que resultó fundadora de la actual Villa de Luján, santuario nacional argentino. Bernabé González Filiano y Francisca de Trigueros Enciso (ella testó el 7-V-1649) — mis 10os abuelos — hubieron los siguientes hijos: 1) Juan de Oramas y Trigueros, mas conocido por Juan de Oramas y Filiano; sacerdote cura de la Catedral porteña, quien como ya se dijo heredó de su padre la estancia llamada de “Oramas”, donde se empacaron los bueyes de la carreta que llevaba la imagen de la Virgen hacia la santiagueña localidad de Sumampa. Con el nombre de Nuestra Señora de Luján, dicha Virgen se venera hoy, como Patrona de la Argentina, en el pueblo bonaerense que le dió el apelativo. 2) Basilia de Trigueros Filiano, que recibió las aguas bautismales el 5-VIII-1629. Dos décadas mas tarde unióse en matrimonio con Diego Paez de Clavijo (en el padrón vecinal porteño de 1664, a Basilia se la denomina equivocadamente “Ursula de Trigueros”). Era el marido hijo de Diego Paez de Clavijo y de Catalina

Los Antepasados

429


Agreda de Vergara. (Ver los capítulos referentes a ambos apellidos). Al disponer Basilia el 4-VIII-1698 su testamento, mandó instituir una Capellanía sui generis. A tal fin impuso el gravamen sobre una “romana con pilón”, para que con el monto de los alquileres de esa balanza en cada pesada, se costeasen sufragios, en la Cofradía de las Animas del Purgatorio, por el eterno descanso de la difunta. Albacea encargado de hacer cumplir los últimos mandatos y piadosos balanceos ordenados por la causante, fue su hermano el clérigo Juan de Oramas Filiano. La posteridad inmediata de los cónyuges Paez de Clavijo-Trigueros Enciso — 9os abuelos míos — se consigna en el capítulo dedicado al linaje Paez de Clavijo. 3) Isabel de Oramas y Trigueros, que se casó con Juan Esteban Agreda de Vergara (hijo mayor de Alonso Agreda de Vergara y de Juana Gamiz, tío carnal, por tanto, del marido de su cuñada Basilia). Dichos esposos prolongaron la descendencia que se apunta en el apellido Agreda de Vergara. 4) Magdalena de Trigueros, soltera.

430

Tomo VII


Fuentes Documentales y Bibliografía Principal Archivo General de la Nación; Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires. Colección de Gaspar García Viñas; 230 tomos con copias autenticadas de documentos del Archivo General de Indias de Sevilla, que se guardan en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Compilación de Referencias Documentales, publicadas por la Dirección de Geodesia, Catastro y Mapa de la Provincia de Buenos Aires, Tomos I y II. La Plata, 1933-35. Molina, Raúl A.; Hernandarias, el Hijo de la Tierra. Bs. As., 1948. Molina, Raúl A.; Padrón Histórico de vecinos, estantes y habitantes de Buenos Aires en los siglos XVI y XVII. Inédito. Trelles, Manuel Ricardo; Registro Estadístico de Buenos Aires. Bs. As., 1874. Udaondo, Enrique; Reseña Histórica de la Villa de Luján. Luján, 1939.

Los Antepasados

431


432

Tomo VII


Los Antepasados

433