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ALFOLร Navidad 2012 Nยบ 19

Especial navidad

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Editorial

E

stamos en invierno estación de belleza inigualable, cobijo de una de las fiestas más entrañables del calendario.

Navidad, Navidad, dulce Navidad. Todos los años, no importa como este el mundo, esos días finales de diciembre nos traen muchas cosas, no es un tópico, es más bien una realidad. Son un sacacorchos que penetra en nosotros removiendo toda clase de sensaciones quizás dormidas el resto del año.

de seres humanos se están muriendo de hambre, los niños deambulan sin sentido, los derechos de las personas se han olvidado. Navidad, Navidad, dulce Navidad. Pienso y deseo que la Navidad que llega sea el paso que muchas personas queremos que se produzca para que todos sin distinción alguna de creencias, raza, estatus, sexo, podamos cambiar lo que tenemos. Navidad, Navidad, dulce Navidad.

Alfolí

Navidad, Navidad, dulce Navidad. Los recuerdos llegan a borbotones, de presentes y ausentes y nuestra alma se alegra o se entristece con ellos. Es el momento de abrazarse con fuerza, con limpieza y seguir el camino.

Equipo de redacción: José Luis García, Marisa Ramírez, Miguel Soto, Luis

Navidad, Navidad, dulce Navidad.

Felipe Soto, Félix Bernardino,

El año 2012 para nuestro país ha sido muy duro, paro, corrupción, pobreza, desesperanza hacen que estas fiestas no sean tan limpias como todos queremos.

Carlos Bernardino, José Ruiz

Tenemos que admitir que nos venimos equivocando año tras año, mezclamos la mediocridad con el saber y la primera se impuso . Navidad, Navidad, dulce Navidad.

Guirado, Miguel Yuste, Juan Díaz, Sara Yuste y Felipe Cabildo. Apoyo editorial y maquetación: Carlos Bernardino y Miguel Soto. Portada y contraportada:

Internet

Las noticias de nuestro mundo que escuchamos nos parten el corazón, miles 2


Índice En este número: Editorial : Pág..________________________________________ 3 Actividades culturales en El Escorial_______________________ 4 Poesías ______________________________________________ 5 Felipe Cabildo La nube sin nombre ___________________________________ 6 Miguel Soto Sierra de Guadarrama _________________________________ 9 Félix Bernardino Panderetas y Zambombas ______________________________ 10 Carlos Bernardino ¡Ya te vale, Caperucita! ________________________________ 12 Marisa Ramírez Cuento de Navidad ____________________________________ 16 José Ruiz Guirado Mis navidades inglesas _________________________________ 18 José Luis García Historia de la Navidad __________________________________ 24 Juan Díaz En mis recuerdos ______________________________________ 26 Carlos Bernardino Es Navidad ___________________________________________ 29 Luis Hernández ¡Nos ha tocado el gordo! ________________________________ 30 Miguel Soto

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Actividades culturales de El Escorial

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astores y pastoras venid, venid a adorar, al niño que ha nacido en un humilde portal. (bis) Venid, venid, llegad, llegad, a ver al Mesías que ha nacido ya. (bis) Quisiera niño hermoso llevar a tus pesebres, los más ricos pañales, en prueba de mi amor. pero no pudiendo hacerlo, pues tu te lo mereces, recibe cariñoso, mi tierno corazón. Pastores y pastoras ,venid, venid a adorar, al niño que ha nacido en un humilde portal. (bis) Venid, venid, llegad, llegad, a ver al Mesías que ha nacido ya. (bis)

V

illancicos de Navidad El Tamborilero letra: “El camino que lleva a Belén baja hasta el valle que la nieve cubrió. Los pastorcillos quieren ver a su Rey, le traen regalos en su humilde zurrón al Redentor, al Redentor. Yo quisiera poner a tu pies algún presente que te agrade Señor, mas Tú ya sabes que soy pobre también, y no poseo más que un viejo tambor. (rom pom pom pom, rom pom pom pom) ¡En tu honor frente al portal tocaré con mi tambor !”

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Poesías

Texto: Felipe Cabildo

Imágenes: Internet POBRE DIABLO Desde su alma ni de puntillas podía verse el mar...

(Sin título) LA DUDA Quizá llegue tarde a ti y esto nos salve o puede que no, que debamos encontrarnos, y entonces muramos lenta y dolorosamente de felicidad... OSCUROS

Pasa de mí ahora si puedes... Te lo pongo fácil; solo déjame soñar un instante un mar meciendo mi naufragio con ternura...

Quienes lloran de amor entre cerveza y cerveza eructando soledades más allá de los crepúsculos...

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Cuento

La nube sin nombre

Texto : Miguel Soto

L

a biografía de la “Nube sin nombre”, esa bola de algodón que recorre nuestros cielos, riega nuestros campos y embruja nuestros bosques, se encontraba perdida en el tiempo. Nuestra investigación nos llevó al pueblo de Sajasarra en la provincia de Burgos. En dicho término se encuentran los Montes Obarenes, y en medio de sus maravillosos valles reposa sin prisas la “Camándula de Herrera”.

Imágenes : Internet Saverio, un monje que tan estricto era con la regla del silencio que nadie conocía su voz. El bueno del Abad Guillermo no podía aguantar más y decidió urdir un plan para hacerle hablar. Se puso sus sandalias y adentrándose en el monte empezó a caminar. Se dirigió al claro del reposo para encontrarse con el tronco donde encajaba sus posaderas y charlaba con su entorno Hola Guillermo te veo preocupado dijo la Luna.

Pues bien, en el año 1025 en el Priorato de Valdela, en la actualidad “Camándula de Nuestra Sª de Herrera”, un abad regordete y risueño, llamado Guillermo de Oca estaba muy preocupado con Fray 6


Amigos míos vengo a pediros ayuda, ya conocéis el celo de Fray Saverio con el silencio, se que me estoy obsesionando, pero necesito oír su voz. Todos querían dar su opinión, un murmullo de voces alborotadas lleno la noche. Entre los pinos pinsapos una nube desplegaba su cuerpo acariciando las ramas y con murmullos de viento dijo, ”Me gustaría intentarlo”. El buen Abad observó su belleza y le pregunto ¿Por qué?, ¿Quién eres? Y cual es tu motivo. -Yo soy la “Nube sin nombre”, nací hace mucho tiempo en la laguna de Cristal, mis padres Alos y Onga eran los cuidadores de la aguas cristalinas, no lloré ni produje ruido alguno, me tomaron por muda y pensando que no me enteraba de nada no me pusieron nombre.

El Abad impresionado por la historia, llevó a la nube a la celda del camándulo, Fray Severo dejad de dibujar el “Cantar de los Cantares”y prestarme atención, dijo el abad. El fraile miró sorprendido a su superior y a su compañera la nube. -Quiero que des cobijo a la “Nube sin Nombre” en tu morada esta noche. El monje movió la cabeza indicando su disgusto, pero el Abad con voz seca le dijo: Recordad vuestro voto de obediencia.

En la escuela, la maestra llamaba a mis compañeras, Húmeda, Brillante, Blanquita, ¿habéis hecho los deberes? Pero cuando se dirigía a mi simplemente me acariciaba. Yo aprendía con avidez todo lo que enseñaban. Luz, que así se llamaba la maestra me susurraba al oído “Aprende bolita de algodón algún día encontraras a alguien que te dirá tu nombre”. Estoy convencida que el buen fraile Saverio me lo dirá y oiremos su voz. 7


Cuento Saverio levantó sus ojos y miró a la nube y sintió algo nuevo. Asintió con la cabeza y señalando su estancia sonrío. “Sin Nombre” miraba con avidez todos los rincones. -Puedo dijo la nube señalando un hermoso papiro Una breve inclinación de cabeza indico el permiso. Paso la noche la nube recogió en su interior toda la sabiduría de aquel mágico lugar. ¡Solo le faltaba oír la voz de Saverio!. Fue al amanecer, ella le dijo adiós, el monje sonriendo con infinita paz le rozó con su huesuda mano y abriendo su boca dijo “Atenea” Dos lágrimas asomaron en los ojos de nuestra nube, abrió sus brazos y envolviendo al monje le dijo: “Gracias”. Saverio sonriendo, volvía

su silencio. Detrás de la puerta de la celda un curioso Abad escuchaba, una sola palabra, Atenea le hizo comprender que la sabiduría no esta en palabras perdidas esta en el alma. Hoy día cuando la dificultad en nuestros deberes nos producen estancamientos susurramos Atenea y sentimos que nuestra mente no esta estancada y seguimos caminando.

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Emociones.

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Relato materiales. Normalmente de cerámica, con forma de vasija de ancha boca, cerrada esta con una piel de cordero. Este parche se atraviesa por el centro con una varilla de madera u otro material. Esta varilla al ser frotada, la zambomba produce un sonido grave y peculiar.

En Navidad Panderetas y Zambombas Texto: Carlos Bernardino

Imágenes: Internet latón – que al chocar entre ellas, producen el sonido metálico que propicia el ritmo apetecido.

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a simpática Pandereta, con la que acompañamos a nuestros navideños villancicos, es un instrumento de percusión membranófono. Su origen es africano, y pertenece al grupo de tambores de marco. Está formado por aros superpuestos de aproximadamente, un centímetro de espesor. El vano está cubierto con piel lisa y estirada. En ellos se encuentran unas “sonajas”- pequeñas arandelas de

Se toca resbalando los dedos sobre ella, o bien golpeándola con otras partes del cuerpo. Así, manteniendo el ritmo al tiempo que cantan el villancico, sus ejecutores hacen gala de su destreza en el baile. Debemos añadir que no hay que confundir pandereta con pandero. El pandero, aparte de no soportar sonajas, es de mayor tamaño y de sonido diferente. Como acompañante anunciado de la Pandereta, esta la Zambomba. Este instrumento es un membranófono de fricción igualmente usado en las fiestas de Navidad. Construido siempre de forma artesanal. Es un cilindro hueco que varía en su tamaño y de distintos 10


materiales. Normalmente de cerámica, con forma de vasija de ancha boca, cerrada esta con una piel de cordero. Este parche se atraviesa por el centro con una varilla de madera u otro material. Esta varilla al ser frotada, la zambomba produce un sonido grave y peculiar. Ambos instrumentos en épocas pasadas, eran los auténticos protagonistas de las celebraciones navideñas en este país. Las calles de Madrid, al igual que el resto de sus ciudades en los años de nuestra juventud, y en estos días festivos, se veían transitadas por multitud de grupos familiares y tropas de amigos, bailando y cantando, ignorando las inclemencias del tiempo. Para después, al internarse en las casas, continuar con la ejecución de aquellos útiles hasta altas horas de la noche.

la que de manera artesanal, la población se procuraba el divertimento. Hoy, transcurrido el tiempo, ha declinado el uso de estos aparejos instrumentales, al ser absorbidos por el concurso televisivo que de manera definitiva ha cautivado a las masas. Tan solo unos pocos, -en los que me incluyo-, perduramos en la tradición de amenizar la reunión familiar, a los compases de la Zambomba y Pandereta.

Estas maneras y costumbres sociales de celebración en fecha tan señalada, pertenecieron a una época en 11


Cuento

¡Ya te vale, Caperucita! Texto: Marisa Ramírez La abuela tenía a su público como siempre expectante. Sentadita en el sillón de los cuentos bonitos, no paraba de dar vueltas en su cabeza a lo que les tenía que contar esta vez a sus nietos. Creo que lo voy a tener difícil. Lo que les tengo que decir es algo que no sé yo si van a estar muy de acuerdo con ello, ya que la gente cuenta el cuento de una manera que no se ajusta a la realidad. Pero es mi deber, se lo debo sobre todo a Sebastiana (su abuela) que me lo contó una tarde mientras tomábamos un café con pastas que nos había traído su adorable hija, que ya está muy cansada de las tonterías de la niña !Que ya la vale! lo mal educada y desobediente que es! Es que por mucho que lo intenten no hacen carrera de ella. Bueno, será mejor que empiece. Estos niños comienzan mirar con cara rara. - Mirad hijos. Hoy lo que os voy a contar, de cuento, lo que se dice cuento no tiene mucho. Pero es una historia de la que se puede

Imágenes. Internet sacar muchas cosas interesantes. - Empieza ya por favor. - Eso, que llevamos mucho tiempo sentados y me duele el culo. -¡Siempre quejándote! - Porque puedo , porque quiero y porque soy Paco el minero. - ¿Pero que dice este tonto? - ¡A callar de una vez, que siempre estáis discutiendo! Quiero silencio ! Ya no se escucho ni un solo ruido. -Veréis queridos míos, ni siquiera sé si puedo comenzar con” pues señor esto era una vez” como lo hago siempre, pero ¡Hay va eso!. Sebastiana me invitó a tomar café en su cabaña del bosque. Un sitio precioso lleno de árboles y flores. Sentadas, con nuestras tazas de fina porcela-

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-na, mi amiga comenzó a contarme su problema, que no era otro que el de su nieta. -! Mira! ya no sabemos qué hacer con esa niña. Estamos cansados de decirle las cosas, y hace lo que le da la gana. - Es que la tenéis muy consentida. Tú no paras de hacerle ropa, fíjate si no, en esa maravillosa capa roja con la capucha del mismo color que te quedo monísima, todo hay que decirlo. - Si yo no lo digo también a mi hija. Le damos todo lo que pide, y eso no es bueno para ella. - Lo que yo te decía, Sebastiana, amiga mía. - Reconozco todo los errores, pero lo del otro día fue demasiado. - Cuenta, cuenta, dije mientras bebía un poco de café y le daba un mordisco a una deliciosa pasta de chocolate. - Como te comente por teléfono, hace unos días me acatarré y llamé a mi hija para que me trajera una jarrita de miel, que como sabes me sienta muy bien. Ni que decir tiene que enseguida se fue al panal y le pidió a sus abejas que le dieran la mejor que tuvieran para mí. Ellas se la suministraron de mil amores, ya sabes cómo me aprecian los animalitos.

- Que no hablara con desconocidos y todas esas cosas que les decimos a los hijos ¿Tu hiciste caso?... Pues ella lo mismo - Mujer, yo no sabía nada. - Es un decir, para que me entiendas mejor. Se fue por el camino más largo, se metió en todos los charcos que encontró por el camino. Los calcetines empapados, los zapatos todos sucios y no te cuento como llegó la capa, que se le engancho en unas zarzas. Penita daba verla, oye, con el trabajo que me costó hacérsela, que tú lo sabes. - Si, lo recuerdo muy bien. - Claro, como hizo lo que le vino en gana, como siempre, se hizo de noche. Mi pobre hija no dejaba de llamarme por teléfono, y por mucho que me preguntara que si la niña había llegado, yo entre estornudo y estornudo, le contestaba que no, que no había aparecido todavía por casa. Llamaron hasta a los guardias. Todo el pueblo buscándola por el bosque pues ya sabes que cuando oscurece, aquí hace un poco de “rasca pelonera” .

No contenta con eso, me puso en la cesta un queso, un pastel …y la jarrita de miel. - Es que tienes un ángel con esa hija. - No creas que no lo sé. Pero a lo que iba. Ella no podía venir y mando a mi nieta con la cestita. No sin antes decirla que no se entretuviera para que llegara lo antes posible. - Normal.

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Cuento Caperucita sin aparecer, mi nenita de los nervios y a mí me entraron unas toses que ni te cuento, vamos que me dio hasta fiebre, no te digo más. - Vaya disgusto. - Menos mal, que el cazador y el lobo (que son unos santos varones) estaban dándose un paseo y charlando de sus cosas. Como bien sabes son muy amigos entre ellos y míos, por supuesto, se la encontraron. Todita llena de barro helada de frío y con unos mocos que le llagaban hasta las rodillas. Me llamaron corriendo. Yo hice lo mismo con mi hija para tranquilizarla, A punto de darle un “telele “estaba la pobre y que la gente no buscara más, pues ya me la traían a la cabaña. No te puedes figurar cuando la vi en aquel lamentable estado las ganas que me entraron de darle un buen azote en el culo. Menos mal que estaban allí, como ya te he dicho, el cazador y el lobo que me hicieron entrar en razón.

paso nada y que tu catarro se ha curado por completo. Deja a sus padres que la eduquen. Ellos saben muy bien lo que tienen que hacer y lo harán también como tú lo hiciste con tus hijos. Las abuelas estamos para otras cosas, igual de bonitas, pero distintas. Por último te diré que no me hagas recordar lo traviesa que éramos nosotras de niñas, y ya ves, no hemos salido tan mal ¿Verdad? Las dos nos reímos con muchas ganas, acordándonos de cuando nosotras fuimos pequeñas. Y colorín colorado esto ya se ha terminado. Ahora jovencitos, cuando estéis en la cama calentitos, pensar un poquito en este “cuento historia” que seguro que algo bueno sacaréis en claro. Y como todas las noches, deseándoles que soñaran cosas bonitas, se marchó. Pero esta vez iba pensando en su niñez.

- No te pongas así mujer (dijo el lobo, con sus grandes orejas para oírlo mejor). Cuando me sonrió, para tranquilizarme lucía esos enormes dientes con los que comía mejor, pues los tenía muy bien cuidados y limpios. - Caperucita está bien, es lo que importa (Apuntó el cazador) apoyado en su escopeta, ya que la usaba de bastón pues se había hecho daño en un pie. - Entre los dos consiguieron tranquilizarme. Ahora si te soy sincera, cuando vi el pastel todo “espachurrado” chorreando por la cesta… Ese maravilloso pastel que tanto me gusta, que está tan tierno y dulce… No sé lo que pudo pasar por mi cabeza, ni pensarlo quiero. - Pues déjalo estar. Lo importante es que no

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Chascarrillos andaluces

Las gafas Texto: Juan Varela

Imágenes: Internet

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omo se acercaba el día de San Isidro, multitud de gente rústica había acudido a Madrid desde las pequeñas poblaciones y aldeas de ambas Castillas, y aun de provincias lejanas. Llenos de curiosidad circulaban los forasteros por calles y plazas e invadían las tiendas y los almacenes para enterarse de todo, contemplarlo y admirarlo. Uno de estos rústicos entró por acaso en la tienda de un óptico en el punto de hallarse allí una señora anciana que quería comprar unas gafas. Tenía muchas docenas extendidas sobre el mostrador; se las iba poniendo sucesivamente, miraba luego en un periódico, y decía: - Con éstas no leo. Siete u ocho veces repitió la operación, hasta que al cabo, después de ponerse otras gafas, miró en el periódico, y dijo muy contenta. - Con éstas leo perfectamente. Luego las pagó y se las llevó. Al ver el rústico lo que había hecho la señora quiso imitarla, y empezó a ponerse gafas y a mirar en el mismo periódico; pero siempre decía: - Con éstas no leo. Así se pasó más de media hora, el rústico ensayó tres o cuatro docenas de gafas, y como no lograba leer con ninguna, las desechaba todas, repitiendo siempre: - No leo con éstas. El tendero entonces le dijo: - ¿Pero usted sabe leer? Pues si yo supiera leer, ¿para qué había de mercar las gafas?

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Cuento navideño

Cuento de Navidad Texto: José Ruiz Guirado

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maneció, como cualquier otro día. Sin embargo, la niebla era tan intensa que apenas si se podía distinguir nada, ni a nadie, a un escaso metro. Aquello no parecía niebla, más bien que hubiera desaparecido toda luz que el astro pudiera enviar sobre el planeta. Y por si no fuera ya inconveniente, además era de esas nieblas frías, a la que Jacobo, el pastor, que aún conserva un léxico de la vetusta Castilla por la que acarreaban los merinos; llama “caramuda”, porque cuando levanta deja todo helado, completamente helado. Jacobo ya tiene sus años. Y no puede negar que pasó la vida bajo las inclemencias, los rigores del tiempo. De hecho, aun, con los años que lleva a las espaldas, sale de su casa antes de que haya luz. Y, apoyado en un cayado, camina hasta la finca donde cuida del ganado, que viene a estar a unos veinte kilómetros. Como

Imágenes: Internet le conocen, quien va en coche y se dirige hacia allí; le acerca. Hay noches, de ventisca, de lluvia y viento, que nadie pasa, y, se le ve caminando entre la tempestad, como si fuere un ser mitológico, surgido de la nada. A veces no vuelve en semanas y hace vida en la cuadra, donde tiene que ayudar a un ternero a venir al mundo, o a un cordero, cuando no a un cabrito. Duerme, entre paja y mantas al calor de las bestias. Es persona de conversación, quizá porque su tiempo no sea otro asunto que monólogos con los animales. Sabe de memorias romances de tradición oral. Consejas, refranes y adivinanzas. Y, con respecto a la climatología, no le va a la zaga al más avanzado de los satélites que desde el espacio envían información minuto a minuto. Si asegura que va a llover, mejor no olvidar el paraguas. Se aproxima sequía,

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temporales o fríos, lo sabe por cómo se comportan los animales. Mañana es Navidad y en la calle donde vivimos, el fanal apenas si alumbra. Unos muchachos se han llegado a su puerta a pedirle el aguinaldo. Llevan dos zambombas, una botella de anís y una pandereta. Jacobo tiene la puerta de la calle abierta, puerta de dos hojas; la de arriba, para que se vaya el humo. Los muchachos se acercan, él les abre la otra pieza, les invita a pasar, y al calor de la lumbre que da la jara, le cantan el villancico: “Los pastores son, los pastores son, los primeros que en la Nochebuena fueron a cantarle…” Ahora ya no se da de aguinaldo mandarinas, nueces o higos. Se busca en el monedero y les da unas monedas. Los muchachos se van calle abajo con sus cantares. Seguramente no sepan que Jacobo sea pastor. Y si lo saben, no llegan a relacionar la letra del villancico con su persona. Nos despedimos efusivamente, porque Jacobo sigue siendo de esas personas entrañables, educadas en otro tiempo. Y para él estas fechas vienen a ser un recordatorio de la caridad perdida. Con la llegada de la noche la niebla caramuda desaparece y retamas, pajas, árboles parecen como aquellas ramitas que había dentro de las botellas de anís escarchado: congeladas. Todavía parece que quiero oír lo que los muchachos cantaban al pastor. ¿Serían los pastores las criaturas privilegiadas a quienes anunciaran la venida de Jesús, e irían a cantarle? Eso es lo que recogen los villancicos. A partir de la tradición introducida por San Francisco de Asís (pesebre, belén o nacimiento), los pastores serían figuras que siempre aparecen en los belenes, bien situados en el pesebre adorando a Jesús o en las colinas cuidando de su rebaño. Es costumbre también, poner representaciones de pastores realizando diversos oficios: cocinando pan, arando la tierra, trabajando en la herrería, lavando la ropa, etc.

En definitiva, simbolizando la vida cotidiana de una época. Hay en mi estantería un trabajo “Ruta de la Navidad”, (Ed. Iepalia, Madrid, 1990 de Michel Ghattas Jahshan), en el que aparece la Torre del Rebaño, que sería el lugar al este de Belén, en una colina rodeada de pinos, olivos y cipreses, donde aparecerían tres tumbas con los restos de tres pastores, que vendrían a llamarse Josefo, Ysacio y Jacobo. En este punto, no sabía bien a qué atenerme. Me asomé por la ventana y el día era luminoso. La nieve que cayera la víspera reverberaba con el sol que lucía esplendoroso. ¿Pero qué estaba pasando? ¿Y la niebla caramuda? ¿Y el pastor? ¿Había sido todo un sueño? Esta noche es Nochebuena y en casa, desde que tengo uso de razón se pone el Belén. Y no faltan nunca los tres pastores. ¿Por qué le llamaría siempre mi abuela al pastor Jacobo? Llegada la noche, el piso se puso engelante: las temperaturas del día deshicieron la nieve. Volvió a nevar y sobre ello, cayó la helada de la noche. Llamaron a la puerta y, los muchachos de las zambombas, pidieron el aguinaldo: “ Los pastores son, los pastores son…”

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Crónica

Mis navidades inglesas Autor: José Luis García

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l tren iba camino de Blackpool, donde pasaría el resto de diciembre y las navidades en casa de la familia Keynes. Me había invitado Carol Keynes, una señora que trabajaba en mi oficina. Su madre y uno de sus hermanos vivían en dicha ciudad del norte de Inglaterra. Pasadas las fiestas partiría para Londres y de enero a marzo, trabajaría como “trainee”, especie de pasante, en una editorial de libros, a fin de mejorar mi inglés y mis conocimientos sobre Gran Bretaña y sus instituciones. Blackpool Llegué a la ciudad de noche. Al salir de la estación quedé deslumbrado por el alucinante resplandor, aunque no sorprendido porque había sido avisado de lo espectacular de la “iluminación de Liverpool”. Es una localidad no muy grande, tenía algo más de cien mil habitantes residentes cuando yo la visité. La casa donde me hospedaría estaba fuera de la almendra central, en Lytham Road, que conducía al pequeño y bonito pueblo de

Dibujos: Félix Bernardino St.Annes. Lytham Road era una gran hilera de casitas unifamiliares, adosadas o individuales, con planta baja y uno o dos pisos. En la de mis anfitriones, más de la mitad de la planta baja estaba ocupada por la farmacia y la reboticaalmacén. El resto era un gran salón comedor, cocina y aseos. En los dos pisos había varios dormitorios y baños, que ocupaban la señora Keynes madre, su hijo Julián, y Norah, una empleada interna de unos 50 años, que era como un miembro de la familia. La señora Keynes de unos 75 años estaba muy achacosa, pero era encantadora y a mí, desde el primer día, me trató como al nieto que nunca tuvo. Al llegar a la casa me esperaba también Thomas, el hijo más pequeño de la familia, y su mujer Jane, que habían acudido desde St. Annes´, donde vivían, para conocerme. A Julian y a la “abuela” ya les conocía de sus visitas a España. La familia me recibió efusivamente en la entrada y cuando pasamos al 18


salón me esperaba la música “¡Qué viva España!” y una copa de jerez, con la que brindamos por Madrid y Blackpool. Me sentí henchido de alegría. Comienzan mis vacaciones Al día siguiente, salí con Thomas y Jane, en automóvil para el próximo pueblo de St. Annes´ (Santa Ana) para que conociera su pueblo y su casa. El pueblo era como un gran juguete con casas de una o dos plantas, muy limpias y ordenados con jardines en su parte delantera. Había sido diseñado y urbanizado para el negocio turístico cuyo primer atractivo era una gran playa de arena fina, muy limpia. Aunque era principios de diciembre había espectáculos callejeros con bandas de música y bailes folklóricos, y danzantes debidamente ataviados. Me explicaron que las navidades comenzaban con festejos callejeros a mediados de noviembre. Durante la comida me hablaron de “las iluminaciones” de Blackpool. En 1879 había sido la primera ciudad de la Isla con alumbrado de calles por electricidad. Desde entonces se había renovado y perfeccionado el alumbrado de calles y edificios. Los vehículos de servicio público, aparte de los faros, llevaban una decoración exterior con luces de colores. En Gran Bretaña, la luz del día se mantiene hasta las 10 de la noche, o más, durante el verano, pero anochece a las 4 de la tarde en el otoño. En Blackpool se inicia su iluminación en septiembre y continúa hasta el nuevo año para que los turistas disfruten de lo que ellos consideran su signo más emblemático.

situado en las afueras de la ciudad. Julian estaba muy ocupado en la farmacia, pero me llevaría un matrimonio amigo, que ese día querían llevar a sus hijos al parque en cuestión. Jack y Mary me explicaron que el parque era el segundo en tamaño de Europa y su atracción estrella las tres montañas rusas de distinta concepción y funcionamiento, una de las cuales, la más gigantesca, apodada “Grand National” como homenaje a la principal carrera de caballos con obstáculos de Gran Bretaña. Tenía infinidad de atracciones típicas de parques incluyendo numerosos puestos donde te leían la palma de la mano o “adivinaban” tu futuro por otros procedimientos. Tomamos un pequeño almuerzo y durante la comida, y en los viajes de ida y vuelta, mis anfitriones me informaron de cómo Blackpool se había convertido en una ciudad turística en un par de siglos. Tenía unos 140.000 habitantes cuando yo la visité en 1958. Está situada en la costa occidental de Inglaterra, y desde muchos años antes los ingleses de modesta economía se habían trasladado a la ciudad en busca de sus aguas y playas arenosas.

Por la tarde fuimos a una pantomima. Es un espectáculo musical, “mimo”, basado en algún cuento infantil como Blancanieves, La Cenicienta, El Mago de Oz, creado en principio para niños, pero al que acuden muy gustosamente los mayores. Regresé a Blackpool en autobús antes de la cena. Los Keynes no sólo eran amables y cariñosos, sino también muy meticulosos, y para el día siguiente, ya me habían organizado una visita al parque temático fundado en 1896, 19


Crónica Para ellos era como lo que Alicante fue para muchos madrileños en los años sesenta y setenta. En la segunda mitad del siglo XVIII comenzó su gran expansión como ciudad de vacaciones, al crearse una gran red ferroviaria que permitió a las clases trabajadoras, comerciantes y artesanos de los condados de Yorkshire y Lancashire disfrutar de unas vacaciones alegres y placenteras. Cuando yo visité la ciudad recibían más de seis millones de visitantes al año. Las farmacias en Inglaterra En aquellos años la gran mayoría de las farmacias eran pequeños negocios. El titular era un licenciado que dedicaba prácticamente toda su jornada a la farmacia, con la ayuda de algunos empleados. Además de dispensar los medicamentos de las grandes empresas industriales, y preparar recetas magistrales, vendían otros productos como material fotográfico, cosmética, y objetos de regalo. También existían grandes empresas como Boots o Underwoods con cadenas de tiendas por todo el país y mayor gama de productos en venta. En Navidades la farmacia de Julian era un hervidero de gente, pero siempre encontraba amigos, o me organizaba visitas, para que yo pudiera disfrutar de la ciudad y conocerla mejor.

turístico, un plano, y mis asiduos impermeables y paraguas, organizaba mis excursiones según las exigencias del tiempo. He sido siempre buen andarín, incluso en Madrid. Creo que la mejor forma de conocer las ciudades es hacerlo a pie, pudiendo detenerse uno conforme lo desee, para contemplar un edificio, o entrar en su interior. Blackpool tiene una magnífica playa de once kilómetros de longitud. Y un amplio paseo marítimo, yo diría que más amplio que el de Benidorm. A lo largo del paseo hay infinidad de tiendas de todo tipo para satisfacer las necesidades del más exigente de los turistas, así como numerosos hoteles “con vistas al mar”. .También visité el Parque Zoológico. No pude resistir compararlo con el modesto Zoo que entonces teníamos en el Retiro. Me gustó el diseño de este parque, con un ambiente más natural, y no una sucesión de jaulas. Además tenía una mayor variedad de animales que el madrileño. Y hablando de animales tengo que mencionar mi visita al circo, también con gran riqueza en cuanto al número de animales, y variedad y calidad de artistas internacionales. Los cómicos eran buenos y sus números diseñados para cualquier idioma.

La Torre de Blackpool Es el edificio más alto de la ciudad, y una replica, a menor tamaño, de la parisina Torre Eiffel. Su base se utilizaba para alojar numerosas tiendas de regalos y pequeñas atracciones. Es un buen lugar para tener una vista panorámica de la ciudad. Otro edificio muy importante es el Gran Teatro, un magnifico edificio que acogía todo el espectro del espectáculo teatral, ballet, opera, drama, comedia, musicales. Naturalmente visité ambos edificios y en el segundo acudí a un musical.

Durante los quince días que precedieron al día de Navidad no comí en casa un solo día. Acompañado de algún amigo de la familia, o sin compañía, pertrechado con un folleto 20


Los Jardines de Invierno Es un gran edificio y su nombre es un eufemismo. Contiene unos modestos jardines tropicales e infinidad de academias de danza de todo tipo de bailes, empezando por el ballet, danzas regionales, bailes antiguos de salón, bailes modernos de salón, etc. En la almendra central visité algunos edificios diseñados para acoger un conjunto de actividades. Lo más parecido en Madrid capital es el Centro de La Vaguada. En su interior había gran número y diversidad de tiendas, restaurantes, cines y otras actividades. En caso del mal tiempo era posible pasar el día entero en cualquiera de esos complejos. Y llegó el día de Navidad. La gran celebración de las fiestas y comida familiar es el 25 de diciembre. Cierto es que la noche víspera ya se vivía el ambiente navideño. La casa se encontraba debidamente decorada conforme con los ritos de las fechas. En la casa de los Keynes , de origen irlandés, compartían las costumbres españolas había un gran Belén y también un Árbol de Noel. E infinidad de tarjetas de Navidad sobre la chimenea y otros muebles. Se había instalado una segunda iluminación con bombillitas de colores, e igualmente una serie de guirnaldas de muérdago y acebo colgaban en varios lugares de la casa y en los quicios de puertas. El muérdago es una planta parásita que utilizaron los sacerdotes druidas en sus ritos. Posteriormente, para decorar casas y templos durante las fiestas se entrelazaban con acebo (en inglés, árbol santo). Era costumbre que un joven estuviera “autorizado” a “robar” un beso a la doncella que “sorprendiera” bajo el ramillete de muérdago -acebo. Dicha costumbre había quedado ya superada y lo normal era que amigos y familiares, hombres y mujeres, se saludaran con un beso al llegar a la casa.

El 25 comenzó con la sorpresa de los regalos que nos había traído Papá Noel. Allí no se ponen zapatos para recibir los regalos, sino calcetines o medias. Abrimos los regalos dando las gracias en forma de besos y abrazos a las personas donantes de los mismos. Después de desayunar nos preparamos para ir a la Misa de Navidad. Se prolongó durante más de una hora, y a la salida fuimos a visitar las casas de tres familias, que nos obsequiaron con la magnífica hospitalidad característica de la familia Keynes y sus amigos. Entretenernos con los aperitivos nos impidió escuchar el discurso de la Reina con motivo de las fiestas. Para los ingleses éste es uno de los eventos destacados del día de Navidad. Comida de Navidad En Inglaterra a diario se almuerza a hora temprana, las 12 del mediodía. Nosotros regresamos a las 3 de la tarde. Pero la gran comida con su pavo tradicional, suele convertirse en un almuerzo tardío, que es casi una merienda-cena. Éramos un total de diez personas entre los miembros de la familia e invitados amigos. El plato estrella es el famoso “turkey”. Después de los varios aperitivos tomados, pasamos directamente al primer plato, una deliciosa sopa de tortuga, entremeses, y de tercero un enorme animal que me dijeron pesaba siete kilos y medio. Me explicaron también, que un pavo grande, por su textura y sabor, era mejor que dos pequeños. No estuve presente en su preparación y cocinado del plato, pero entre el gran número de ingredientes utilizados en su relleno y guisado, recuerdo figuraban carne de cerdo picada, panceta, pimienta, ajos, cebollas rojas, orejones, yerba buena, patatas asadas, manzanas, un litro de caldo de pollo, frutas.

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Crónica

El postre tradicional es el “Xmas. Pudding”, budin de Navidad que se prepara con frutas y frutos secos, zumos de frutas y se flamea en la mesa con brandy o ron, lo que pone una nota de colorido en la habitación iluminada tan solo con las luces de la decoración. También tomamos galletas con jengibre, de suave sabor picante, y unos pastelillos de rellenos de nuevo de frutas secas que ellos llamaban “mincepies” Yo hice una pequeña aportación con el turrón, mazapán y polvorones traídos de España. Hubiera querido llevar también jamón y embutido, que sin duda hubieran tenido gran éxito. Pero las exportaciones desde España de productos del cerdo estaban prohibidas a causa una reciente epidemia de triquinosis. Al día siguiente, el día de San Esteban, se celebró el “Boxing Day”, o día de las cajas, reminiscencia de tiempos pasados cuando los señores, repartían regalos y dinero entre sus vasallos y servidores, las iglesias recibían de sus mecenas y feligreses sus donaciones, y los obreros y empleados de sus patronos igualmente los regalos. Desde hacía años

aunque continuaba la costumbre de hacer regalos, no se entregaban de forma específica ese día ni en cajas. A diferencia de lo que sucede en España donde el fútbol se suspende en torno a la Navidad, el día 26 la mayoría de los aficionados acuden a los partidos de fútbol, rugby u otros deportes. Fuimos al campo del Blackpool, y allí tuve la oportunidad de ver a Stanley Mathews, considerado uno de los futbolistas brillantes en la historia del fútbol. Escurridizo como una anguila, veloz, buen regate, pase preciso, letal a la hora del remate, fue el pionero de una pléyade de futbolistas maravillosos como él, surgidos después de la Segunda Guerra Mundial. Nació en 1915 y su primer equipo fue el Stoke City, el equipo más antiguo del mundo, y de allí pasó al Blackpool, donde yo le vi jugar por primera vez. Dejó el futbol activo a los 50 años, jugando todavía en la Primera División inglesa.

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Antes había recibido 50 entorchados internacionales, ganado campeonatos de Liga y Copa, y cuando en 1956 se instituyó el galardón al mejor futbolista europeo, el fue el primero en recibirlo.

Camino de Londres En el tren, camino de Londres para incorporarme a mi empleo temporal, en mi mente se repetía como un bello sueño, todos los espectáculos, edificios, paisajes observados, y mi corazón sentía el calor, comprensión y ayuda que había recibido de los Keynes en particular, y de todos sus amigos. Me acompañaban en visitas o me ayudaban a prepararlas sin abrumar mi libertad.

Me habían hecho feliz, a pesar de estar lejos de mi madre, mi novia y mi entorno. No los borraron de mi mente, pero si hicieron su ausencia más llevadera.

Recordaba igualmente las historias entretenidas que mi “abuela adoptiva” me contaba. Siempre eran problemas que habían tenido familiares próximos, que afortunadamente habían resuelto con paciencia, determinación e ingenio. Cuando en Londres me encontré con algunos de esos problemas, comprendí que no me contaban casos reales, sino que me daba consejos por si se me presentaban situaciones similares.

Después fui a Inglaterra en varias ocasiones, y en algunas me fue posible visitarles un fin de semana.. Me sentía a gusto con ellos pues me recibían con los brazos abiertos.

En Navidad siempre he recordado la que pasé con ellos. Hasta su muerte mantuve contacto con la familia. La última en fallecer, fue la hija que había vivido en Madrid. En estas fechas también están en mi recuerdo la que pasé en Blackpool, y el cariño que siempre recibí de toda la familia Keynes.

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Narración

Historia de la Navidad Texto: Juan Díaz Antecedentes romanos y cristianos de La Navidad. El año nuevo era motivo de celebraciones religiosas en la tradición mesopotámica. Así 4000 años antes, los mesopotámicos lo celebraban con procesiones en los templos. La historia de la Navidad parece tener los primeros antecedentes en los años 320 -353 ligados a la celebración del nacimiento de Cristo por las comunidades de cristianos. Con anterioridad los romanos también llevaban a cabo sus celebraciones los días del 17

Imágenes: Internet al 23 de diciembre, en unos días festivos en los que el arte de la cocina tenía un protagonismo importante y el día 25 de diciembre era la fiesta pagana de la exaltación del Sol. Aunque se cree que Jesucristo nació más bien hacia la primavera y unos cinco años antes de lo que fija nuestra era. Los primeros cristianos eligieron la fecha conmemorativa, para hacerla coincidir con las fiestas paganas del Sol.

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Desde finales del siglo IV, el cristianismo empieza a celebrar la tradición de la Navidad el 25 de Diciembre que el Papa Julio I fijó como dicha fecha próxima a la fiesta del solsticio de invierno que se celebraba en la antigüedad. Debe entenderse que es la conjunción de costumbres y tradiciones heredadas. Los mitos y leyendas, se han ido agregando con posterioridad a lo largo de los siglos, y provienen de muchos países diferentes, hasta llegar a la actual celebración de la Navidad. Navidad en España

habidos en ellas, hemos de enfrentarnos inexorablemente, a la temida “cuesta de enero”. Y en este encuentro, destaca la mesura en el consumo cotidiano, al poner freno obligado al deslizamiento de nuestros recursos monetarios. Nuestro pesar al termino de estas entrañables fiestas, es el que, cuantos parabienes y congratulaciones que como desprendimiento de cariño todos nos deseamos en ellas, no permanezcan después a lo largo del año. Pues dichas muestras de efusión en nuestro entorno social, solo son manifestadas así, en tiempo festivo, motivadas por esa sensación de alegría que prende en nuestro interior en estas señaladas fechas. Por ello, siento sinceramente que no vivamos el espíritu navideño el año entero.

También aquí celebramos la Navidad desde hace tiempo inmemorial. En tiempos de mi niñez, recuerdo que en aquella sociedad esta celebración, era más sencilla. Las familias se reunían en casa, junto a la lumbre y humildemente celebraban con profundo sentido religioso la Navidad. Actualmente prevalece la fiesta con algaradas, comilonas y regalos, dando lugar a fortalecer las relaciones sociales y familiares. No obstante en nuestro país, existen colectivos que, por circunstancias familiares en algunos casos, como en otros, por escasos recursos económicos, estas fiestas no son tan celebradas. Pasadas las mismas y después de los gastos 25


Cuento

En mis recuerdos Texto: Carlos Bernardino

A

quella mañana, puntualmente como era su costumbre Pedrito, un chavalín de doce años cumplidos, se encontraba a la espera de que su jefe levantase el cierre de la tienda, recostado en el quicio del portal aledaño a la misma. En este negocio dedicado a la venta de flores, trabajaba de botones hacia dos años , y desde su incorporación acudía antes de su apertura, tanto en la jornada de mañana como en la de tarde. Esta conducta, era muy valorada tanto por el dueño de la tienda, como por los tres oficiales dependientes que en ella trabajaban. Y así, sucedió que su comportamiento puso fin al retraso acostumbrado de más de un dependiente, incluido el propio jefe. Su trabajo en esta prestigiosa tienda de flores y muy acreditada en la zona, se limitaba al reparto de los encargos realizados por sus clientes. Este, uniformado con un elegante traje de botones, unido a la elegancia de los delantales de los dependientes, daba en su conjunto a la tienda, un toque de distinción. La tienda ubicada en la céntrica calle de Hortaleza, en Madrid, y en ella, la diversidad y variedad de género, este, cumplía con los requisitos de la muy exigente alta clase so-

Imágenes: Internet cial residente en la zona. Pedrito, después del tiempo transcurrido, se encontraba muy identificado con su trabajo por varias razones: una muy especial era la naturaleza que en ella contemplaba y “respiraba”, acompañada por la armonía de colores de la gran variedad de flores que podía contemplar. Y por ultimo; la composición artística que realizaban aquellos profesionales, compañeros suyos. Él, viéndoles ejecutar estas creaciones, se prometía un futuro autentico y experto en la materia. Su incipiente pero ya marcada personalidad, le favorecía en la cotidiana entrega de los encargos. La finura de sus modales, la educación en él observada, y su simpatía añadida, propiciaba la generosidad de los clientes a la hora de las propinas. Estas en ocasiones, al ser consideradas excesivas por él, las rechazaba, y el cliente debía reducirlas para que las aceptara.

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Este singular comportamiento en tan temprana edad, llevó a más de un cliente a estimar una posibilidad de mejora para el futuro del muchacho. Ante el interés de cuantos deseaban conocer el origen de la cultura que parecía poseer, él les aclaraba que ésta, la conseguía con su asistencia a la academia nocturna y pública en el Instituto Ramiro de Maeztu. A ella acudía diariamente, finalizado su trabajo. Los ejercicios de las clases, los realizaba después de la cena, al igual que otros de guitarra, que también seguía. Ante las alabanzas recibidas de quienes le escuchaban, enalteciendo su esfuerzo y deseo de progreso, él respondía que lo hacía sin esfuerzo alguno y se encontraba muy contento de su resultado. Este entendimiento de su situación en aquellos años, lo propiciaba la escasez de recursos económicos y alimenticios, en esta época. En aquellos años, a solo mediados cuatro, del término de la Guerra Civil en España, (19361939) la inmensa totalidad de españoles se encontraban obligados a iniciar su vida laboral a la muy temprana edad de los diez años. No en todas las familias lamentablemente, como la de Pedrito, era llevada a la práctica la alternancia de trabajo y estudio. Pues la incapacidad intelectual de la sociedad por entonces en este país, brillaba por su ausencia, y debido a ello solo una ínfima parte con un máximo esfuerzo, logro un atisbo cultural, que no fue poco. Resumida ya la situación que rodeaba la vida de nuestro personaje, de-

bemos regresar a la fecha en que se desarrolla el siguiente acontecimiento: Debo señalar que, una de las celebraciones que más trabajo propiciaba, era sin duda la de las fiestas navideñas. En ellas las familias mejor acomodadas, dedicaban un buen dinero a ornamentar el interior de sus viviendas. Por este motivo, el jefe, al ver desbordado a Pedrito en su tarea, incorporo un nuevo ayudante. Así fue como entre ambos, pudieron cubrir las entregas puntualmente. Llegado el día de celebración de La Nochebuena, éste amaneció con un Madrid cubierto por un manto blanco, producto de una gran nevada. Sus calles, parques y plazas, ofrecían un simpático aspecto en esta singular festividad. Esperando la apertura de la tienda en el quicio del portal, al amparo de la nieve, Pedrito y su ayudante, vieron detenerse ante su puerta un magnifico coche Rolls- Royce, y descender de él a su chófer. Éste dirigiéndose a Pedrito le anuncio que en nombre de sus señores se encontraba desde este momento a su disposición, para colaborar en sus repartos, dadas las incomodas condiciones de la nevada.

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Cuento

Pasado el tiempo, la gélida mañana del día 24 de Diciembre del año 2010, D. Pedro Fernández, director gerente, y propietario de una magnifica tienda de flores ubicada en la céntrica y aristocrática calle de Almagro en Madrid, se encontraba en su despacho iniciando de manera puntual, el habitual control de su negocio. La exigente puntualidad en el desarrollo de sus obligaciones que le acompañó toda su vida, un día más, favorecía la ausencia de alguien que le acompañase en su soledad. Quizá por esta razón, o por la señalada fecha, acudieron a su memoria los lejanos recuerdos en aquellos momentos, de su precaria infancia, y que anteriormente desde un principio han quedado reseñados aquí. Así, hemos llegado al final feliz de una azarosa y conflictiva vida, que alguien como Pedrito, (hoy D. Pedro), supo encauzar inteligentemente para su bien. Para ello, y para su grandeza, debo añadir que supo aportar ante todo, su denodado esfuerzo en el aprendizaje de todas las materias de oficio y educativas que él mismo descubría como imprescindibles.

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IN MEMORIAN

Es Navidad Texto: Luis Hernández (Padre Luis)

Dibujo: F. Bernardino. Imagen: Internet

A la memoria de mi querido amigo, Padre Luis. Félix Bernardino

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Relato

¡Nos ha tocado el gordo! Texto: Miguel Soto

E

Imágenes: Internet

n los almacenes Riaño había una actividad frenética, estábamos a 20 de diciembre y las ventas no arrancaban como era habitual en esta época del año. La crisis económica en la que estaba sumido el país se notaba de forma ostensible.

voz cansina ¡Si no asistis ateneros a las consecuencias!

Por la puerta del despacho de dirección salió Pedrito con un cartelón en el que convocaba a todos los trabajadores a una asamblea. Con sonrisa malévola fue pasando por la amplia sala repitiendo con voz cansina ¡Si no asistis ateneros a las consecuencias!

Entre los compañeros era temido por las historias que contaba a Don Romualdo ya que en alguna ocasión había llegado al despido del compañero.

Cuando pasó por el mostrador de Daniela se detuvo. Poniendo énfasis en la voz, señalándola con el cartelón le dijo: ¡oye guapa tú la primera! Por la puerta del despacho de dirección salió Pedrito con un cartelón en el que convocaba a todos los trabajadores a una asamblea. Con sonrisa malévola fue pasando por la amplia sala repitiendo con

Cuando paso por el mostrador de Daniela se detuvo. Poniendo énfasis en la voz, señalándola con el cartelón le dijo: ¡oye guapa tú la primera!

Estaba enamorado de Daniela, pero ella debido a su comportamiento no solo no le hacía ni caso sino que sin ningún miedo lo acusaba de chivato. Pedro en su interior se había jurado que en cuanto cometiese alguna falta la pondría en la calle. Daniela era todo lo contrario, cumplidora, muy buena vendedora, y magnifica compañera, en varias ocasiones había salido en defensa de algún trabajador. No le tenía miedo al propietario y por meritos propios era valorada por este.

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Don Romualdo, el propietario, hombre de imagen imponente, medía casi dos metros con una barriga enorme y pies planos, cuando se desplazaba por la tienda parecía un elefante. Los empleados no le importaban nada, solo le preocupaba que no se vendiera y sus beneficios disminuyeran. Había heredado los almacenes de un tío que hizo fortuna en América. En los últimos años de su vida volvió a España y con una buena recomendación adquirió la tienda. Romualdo era su único sobrino y como tal su heredero. Cuando al cierre del mediodía una vez recogido los géneros y puestos en sus estantes todos los trabajadores se reunieron en el pasillo central. Había preocupación en los rostros. Comenzaran los despidos, decían unos, nos van a bajar el sueldo comentaban otros, este año no nos va a dar la paga referían demás. Daniela estaba sentada al lado de Mariana mujer de la limpieza que le comentaba susurrando, “como me despidan no se que le voy a dar de comer a mis hijos”, Daniela le daba ánimos y le decía “ya veras como todo se arreglara”.

La puerta del despacho se abrió, y Pedrito sujetando la manilla y flexionando su cuerpo daba paso a D. Romualdo, la salida de este fue imponente. -¡El sillón del director! Gritó Pedro. Un sillón antiguo forrado de terciopelo verde se coloco encima de la tarima de prueba de vestidos. Don Romualdo tomó asiento se colocó sus gafas de concha y pidiéndole a Pedro la carpeta roja la abrió con parsimonia. Dejó transcurrir un tiempo sabiendo que la expectación y el desasosiego cundían entre los empleados. -.Buenos días señoras y señores, la voz de Don Romualdo sonó con fuerza, He convocado esta reunión debido a los malos resultados que están obteniendo en las ventas del mes de diciembre, en este período las operaciones han sido siempre las mejores del año lo cual nos permitía hacer frente a las pagas de todos ustedes. Los ojos del director se posaban en los trabajadores, éstos no resistían, salvo una joven sentada en primera fila, nuestra amiga Daniela, ella sostenía la mirada y una sonrisa socarrona se dibujaba en sus labios. Don Romualdo siguió con su perorata: Pedro mi fiel secretario me ha pasado un informe de todos ustedes, la verdad es desilusionante el interés de alguno por la empresa es nulo, esa actitud como comprenderéis no la puedo tolerar, y tengo que tomar algunas acciones que no me gustan pero son necesarias. -Mi secretario ya tiene la lista de las personas que tendrán que abandonar la empresa.

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Relato

Todo el mundo estaba en silencio. La voz de don Romualdo sonó como un látigo. - Si queréis hacerme alguna pregunta, ¡este es el momento! En vista del silencio el propietario comenzó a moverse para desatascar sus enormes posaderas del sillón. - ¡Un momento, por favor! Era la voz de Daniela, ¡yo sí quiero decir algo! Don Romualdo sorprendido volvió a encajarse en el asiento arrastrando a Pedro que de manera pelotesca le estaba ayudando. Un murmullo se levantó en la sala, todas las miradas se dirigieron a la muchacha.

mundo sabe que es un pelota y muy vengativo por lo cual sus opiniones no valen para nada, lo de los despido, no nos mienta usted ya lo tiene pactado con los bancos, no solo usted tiene amigos en esas entidades, además tantas idas y venidas nos tenían alerta a todos los compañeros. -Mire don Servando a usted los trabajadores le importamos un “pimiento” y nuestro porvenir y el de nuestras familias un “rábano” a esta situación hemos llegado por que a usted le interesa. El propietario no salía de su asombro, Pedro la miraba con furia.

Vale, vale dijo don Romualdo escuchemos a Danielita, en su cara gorda una sonrisa forzada mostraba unos dientes amarillentos. Tú no tienes que preocuparte eres nuestra mejor vendedora. Pedro la miraba con rencor. - Mire don Servando los informes que le ha pasado Pedro no son de fiar, todo el 32


Este año por desgracia tuve que asistir al entierro de mi abuela a la que tanto quería, cuando repartimos algunos recuerdos entre los nietos mi tío Carlos me entregó un camafeo de plata que ella siempre llevó en su cuello. Al abrirlo en la soledad de mi habitación encontré un papelito con un número, era la fecha de su nacimiento, abajo una frase con su mala letra “te ayudará”. Cuando me acosté no se me quitaba de la cabeza el mensaje, a la mañana siguiente cuando iba por el pasillo de casa al levantar los brazos tropecé con la caja donde guardaba los ahorros de mis compañeros, se desparramaron por el suelo, y lo comprendí al momento, me vestí cogí el dinero y salí a la calle a comprar esto.

Daniela abrió su bolsa y acercándose a don Servando le puso su mano en el hombro y le dijo: Mire usted, invertí el dinero en décimos de lotería cón el nº de mi abuela. De esta manera la frase que todos empleábamos cuando usted nos tocaba en sus paseos por la tienda “nos ha tocado el gordo” se ha cumplido. ¡Nos ha tocado el “Gordo de Navidad” ¡ Ya no necesitamos nada de usted ni de su pelota. Una atronadora ovación sonó en la gran sala, abrazo y para bienes ente todos los compañeros, Daniela era paseada a hombros. En la tarima el gordo y su pelota no salían de su asombro. Las puerta del local se abrieron de par en par y todos juntos cantaban. Noche de paz, noche de amor.

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Villancicos segovianos

A

la nanita nana, nanita ea, nanita ea, mi Jesús tiene sueño, bendito sea, bendito sea.

Fuentecilla que corres clara y sonora ruiseñor q'en en la selva cantando lloras callad mientras la cuna se balancea a la nanita nana, nanita ea. Manojito de rosas y de alelíes ¿qué es lo que estás soñando que te sonríes? Cuáles son tus sueños, dilo alma mía más, ¿qué es lo que murmuras? Eucaristía. Pajaritos y fuentes, auras y brisas respetad ese sueño y esas sonrisas, callad mientras la cuna se balancea que el niño está soñando, bendito sea

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FELICES FIESTAS

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ALFOLÍ 36


Revista Alfolí Nº 19