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Vêlâminis II

Hieronymus Bosch, De Tuin der Lusten, 1480-1505. Museo del Prado

§ Al fin Liebre § David Castañeda § Elvira § Froy-Balam § Hernán Bc § La Estrella Púrpura § Pablo Aguilar § Sergio Aramís § Susano Hernández, el niño señor § ts’ujul


El hijo del papá del Ahuizote

Estridentópolis, La Vieja. Martes, 19 de abril de 2011.

EDITORIAL abuela y otros tantos pirateados de internet. Y como ninguno de los dos tenía problema con beber copiosamente, desde el desayuno destapábamos el cabernet. Siempre es bueno acompañar un jugoso corte de carne roja con un vino tinto. Yo prefiero el cabernet por su asociación con la piel salada y la soledad amarga, dijeran los temerarios; las ensaladas por los aderezos; las verduras hervidas por sus jugos; y algunas frutas, porque fermentan. Todo lo que provoque, sin más ni más, esos deliciosos escurrimientos. El desayuno en la cama, era un festín que se prolongaba el resto del día.

Audrey Kawasaki, Okimiyage, 2007

«Erst kommt das Fressen, dann kommt die Moral» (Primero viene el devorar, luego la moral.)

Yo no solía regalarle flores aunque se veía bien con ellas, prefería un atado de plumas, para deslizar por aquellas hectáreas de piel a las que no llegaban los escurrimientos. ¿Si mencioné que era imperativa la desnudez en este tipo de festines?

Bertolt Brecht

relación con Alicia fue más fugaz que Mifalaz. Tanto que he olvidado su segundo nombre y también sus apellidos. Pero recuerdo el día de su cumpleaños sin excepción.

En fin. Recuerdo vívidamente beber el vino de la copa de su espalda baja y escurrir la miel de maple pezones abajo, hincar el diente en el filete de sus nalgas y lo que me parece aún mejor: el muslo interno, muy cerca de la ingle. Al cabo de algunos minutos era imposible mantener los jugos en su lugar y las mezclas provocaban sabores amorales ¡Pero qué cuernos! Era momento de ir de nuevo a la cocina y preparar el entremés, o la comida si es que el desayuno nos había ganado el tiempo en el raspado de los repositorios.

Alicia vino a mí con la frescura de sus años y yo, la acogí con la ternura de los míos. Ella era una mezcla fascinante de fenotipos y saboreé al instante su piel morena clara, sus ojos cuasi verdosos y, pese a que las prefiero con caireles, no me importó refinarme a una mujer lacia: Alicia la lacia podríamos llamarle. El hecho de que yo recuerde vívidamente su cumpleaños tuvo que ver con mis vivencias, sí, desde luego; ya escribía Bertolt Brecht y me permitiré citarlo como si lo dijera yo: «Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa». Mi ladrillo es el recuerdo de sus cumpleaños conmigo —que ni fueron tantos pero fueron buenos— dice Don Pueblo que de lo bueno, poco.

Llegada la noche, salíamos a cenar como una pareja moralmente perfecta y el festín era debajo del mantel, apurando la engullida de alimentos para llegar al recalentado. Claro que, recién me está llegando el recuerdo, eso era todos los días porque ni ella ni yo teníamos trabajo.

Quizá gran parte de lo bueno de sus cumpleaños fue que siempre nos tocaron en días sin trabajo, por lo que el festín comenzaba con el alba. Mi gran afición por la cocina, superlativizó el hecho; me deslizaba a la cocina y preparaba con alevosía algunos manjares del recetario de la

AL FIN LIEBRE ediciones digitales Estridentópolis, La vieja. Abril de 2011

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El hijo del papá del Ahuizote

Estridentópolis, La Vieja. Martes, 19 de abril de 2011.

< http://alexiuss.deviantart.com/art/Machinery-of-the-Stars-69638365?q=boost%3Apopular%20meta%3Aall&qo=65 >

WE ARE MADE OF STARS

E

l magnesio es uno de los primeros elementos en formarse en una supernova, es el noveno en abundancia en el universo, es también en proporción el onceavo elemento más abundante en el cuerpo humano y es indispensable en el funcionamiento de la célula donde los iones de este juegan un papel importante en la manipulación de compuestos biológicos como el ADN, el ARN y el ATP, por si fuera poco interviene también en el proceso de plasticidad sináptica responsable del aprendizaje y la memoria.

Esta carne trémula que arropa nuestras almas y viste las conciencias, sensación corpórea que recorre la espina dorsal y embate el núcleo de las entrañas: delirio, dolor y placer, trinomio perfecto tras el cual se oculta una realidad autónoma y perpetúa. Encerrado en estas cuatro paredes, miro de reojo al espectador, y con un giño de este, me percato de tu presencia, y mientras observo la curva de tu espalda que se funde con el infinito, me doy cuenta que la carne que me viste, es la misma que cubre a las estrellas, carne trémula y añeja.

Este hecho es prueba fehaciente que somos parte del universo, y que estamos constituidos por la misma materia de la cual están hechas las estrellas….

David Castañeda

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El hijo del papá del Ahuizote

Estridentópolis, La Vieja. Martes, 19 de abril de 2011.

Alec Dempster, Isidrio Nieves, Grabado.

DÉCIMA CANIBAL Simultáneas ocasiones

Varuna, s/ ref: http://www.namaste.it/kundalini/kundalini_it/varuna_t.html

Olvido mi procedencia,

VARUNA

Ya no existe la prudencia;

V

iendo vibrar valiosas voces, vuelco vuelos violentos: válidos, voraces, vertiginosos. Voy validando vesículas verticales; valiente vierto vivaces vórtices voluptuosos. Voyme. Viendo violetas-vectores violentos, vivaces, voraces, voltáicos. Vagaroso voyme vacilando. Vespertina vacación venero: Vaivén venusino; ventolina vibrante veraniega. Voy vitoreando volitivo, visos válvicos: Velo-Varuna, velamen vítreo veo.

Camino por callejones Aullando largas pasiones, Nivelo el ansia entre tu piel, Ignoro el amargo olor a hiel, Bosquejos encarnizados, Ángeles despellejados, La comilona y su miel.

Froy-Balam Elvira 17/4/11

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El hijo del papá del Ahuizote

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Imagen: s/ref. 1

VÊLÂMINIS [II] Calor. Humedad cero. Terreno inhóspito en el que me encuentro. El oasis es una idea que me tienta el deseo: morir en paz entre los brazos del Rey Óseo. El grandioso río no llega a la altura de mi consuelo. La sequía se lleva mi agua al fondo del cielo. La dispersa, se vuelve sereno pero no lluvia. No vida, no algo que siembre y coseche: hasta las lágrimas se secan antes de rodar su camino. Y la carne pierde sangre y color. Mis ojos, mis labios, corazón, alma y ser: Pálidos: sin sabor: Derrotados y desfalleciendo en las grietas del suelo. Y me hundo. Me pierdo en el camino. Olvidando los pasos desérticos que me llevan hacia la gloria. Desaparezco: sin sombra ni voz y me imagino: abandonado en la última morada: a mi cruel destino. Transformándome en polvo: estoy. La sequía del exterior fue invadiendo la parte interna. Mi carne erosionada se hizo hueso y el hueso erosionado, polvo: Empecé a volverme parte del viento: carne de un viejo sueño… Hernän Bc 1

< http://1.bp.blogspot.com/_edOmxeHWpFI/TGgUf8w3XmI/AAAAAAAAAPc/ZATmPiAzNpE/s1600/polvo.jpg >

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HASTA QUE ME QUEDE SIN SALIVA, TE LAMERÉ

L

amía su cuerpo con tenaz persistencia, como si la vida se le fuera en ello. Lamía con fuerza incansable el bello cuerpo esculpido por los dioses mismos. Lamía su espalda ancha, todas y cada una de sus pecas, arañaba con sus uñas largas y podridas de pudor su hermosa y fina espalda. Se restregaba entre sus brazos entregándole todo su furor en un beso. De aquel acto sólo se le veía un par de lenguas rojas hinchadas de ganas. Existía un ligero movimiento cadencioso que con el paso lento del tiempo se acrecentaba aún más dicho movimiento, tornándose en agresivos movimientos llenos de un fulgor translúcido de media noche. Por el abismo que había entre la moral y el ferviente deseo de poseerlo, caía profundamente en ese tórrido, oscuro y fútil abismo de perdición, en el que se convertía el sujeto que estaba junta a ella todas las noches en el que la locura la tomaba por completo. Imaginar tan suculento personaje, toda la noche, junto, cerca y no hacer nada, era un acto irreparable de estupidez. Debía actuar pronto, debía actuar ya. Debía estar sobre él, el mayor tiempo posible. Toda la noche. Toda una noche de juerga pasional.

probar su propia sangre. La hacía suya, la tomaba con todas sus ansias locas, con todas sus ganas, con todo lo que era él, mientras el sudor de ambos se mezclaba con la sangre de ella manchando de rojo las sábanas de seda aun más roja, hasta que ellos juntamente… La Estrella Púrpura.

La tomaba por el cuello, con fuerza, sometiéndola hacia sus rodillas, hincándola de placer. La aventaba a la cama, la ataba de muñecas y tobillos al cabestrillo de la herramienta que dotaba de goce a ambas sombras pestilentes de sexo cada madrugada. Le tapaba los ojos con una tela de seda en rojo sangre. Corría por las hojas y con sumo cuidado las enterraba poco a poco cerca de su ombligo, por debajo de sus pezones, entre sus muslos y cerca. La dejaba sangrar unas cuentas gotas, para limpiarla con su lengua, con su boca, dándole a

Nikos Vasilakis, Imagen 48, 2008

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El hijo del papá del Ahuizote

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CARNE DE CAÑÓN Soy combustible, y carnada. No sé qué pago, ni qué demuestro; pero al hacerlo pienso que es necesario, y sigo. Me expongo al peligro, al ridículo, a la ruina; no me importa. Me parece que se ríen, que esperan con morbo el momento en que sea devorado, consumido. Tengo miedo. A veces pienso que me han obligado a llegar a esto, pero luego me doy cuenta de que lo he elegido; pues si mi vida no fuera esto sería aburrida, vacía, no sería mía. Corazón, ¿para qué lates?, ¿qué buscas? Cuando descanses, ¿serás feliz? Me dueles corazón. Aunque me culpes eres tú quien me mueve a hacer estas cosas. Creo en ti, aunque me engañes. Caminemos pues. Prefiero sentir mi carne viva, aunque se muera, a que esté cómodamente refrigerada. Pablo Aguilar

TRANS1, work 3. código: < http://www.flickr.com/photos/trans1/2661077043/sizes/l/ >

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Y cortarte en canal mi vida, como a los cerdos, desollarte, con mis uñas, con mis dedos. Diseccionarte toda, fragmentarte por completo. Y dejarte cocinando, encima de mi cuerpo, que te recibe cual si fuera un cuenco.

LA HAUTE CUISINE I Pensándote ahora que tengo hambre recuerdo que adoro esos pequeños espasmos que se suceden en tu cuerpo cuando me ves pensándote en un platillo. Cierras rápido la toalla, o te cubres con la sábana o te vistes. Pero, ¿para qué lo haces?, si te sé completa, te conozco de cabo a rabo. Se de las dulzuras de tu boca, de la miel de tus labios, de tu lengua, traviesa, inquieta, [cómo me encanta morderla...], de tus voluminosos senos y la agridulce leche que emana de ellos, de tu vientre, perfecto, altar de mi sacramento, la acidez de tus entrañas, como si de limón estuvieras hecha, o de naranja o de guayaba. No te miento, hay veces que quisiera faltarte al respeto, e irte comiendo, lenta pero vorazmente, como un francés, desde tu mismo centro. Ir deshaciendo cuero, carne, hueso, no dejar de ti ni un nimio fragmento, destazarte toda. Si es que amasando tu carne se me pueden ir los días completos. Sazonándote, probándote con un dedo, “mmmmm, le falta sal” [hay que hacerte sudar un momento] “mmm, tal vez, un poco de pimiento” [sabes hacia dónde va mi pensamiento].

II Vamos a servirte en un plato adornado de abundantes flores de jacaranda. Marinémoste en cerveza, o vino blanco, y te cubrimos de miel. Te hacemos en [el] baño María, y vamos degustándote en tu propio jugo. No llores, no temas, no te dolerá demasiado, ha sido mucho lo que antes he comido y mis dientes se han desgastado [pero siguen fuertes]. Sergio Aramís

Adiv Rad, s/ref.

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El hijo del papá del Ahuizote

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perfectamente para arrebatar a las moscas, y demás fauna cadavérica, un grado de vértigo y obsesión.

FIGURACIONES A mi amiga Claudia, escolar aún.

S

Suponer que si digo carne tengo que buscar sentidos que no atraviesen las figuraciones de la relación carnal, es algo que no atino a comprender.

uponer que no debe tener nada que ver con el sexo, lo que propone la mera enunciación de la palabra carne. Suponer que ni el alambre inerme del esqueleto, en su armazón detentadora de la estructura cárnica, tenga nada que ver con la palabra carne.

Podrían existir, de hecho existen, poemas de entrega de la carne transfigurada en oraciones, con divinidades silentes en posturas evocadoras de la relación sexual. Ni la religión tiene un paraguas contra las gotas del deseo corporal. Cuerpo: humanidad de carne, cuando vive.

Suponer que la palabra carne es el sobrante insípido, cuando se trata de igualar las vibraciones corporales, sobre las mullidas camas de la presteza.

Podrían existir entregas desde el espíritu, así se reivindicaría que la palabra carne no tiene absolutamente ningún roce con la lucha de los cuerpos.

Me supondría, ente sólo de aire, ni siquiera del fuego que en algún instante podría retornar a la ceniza mi ósea claridad.

Pero a mí, discúlpenme amables lectores, cuando escucho la palabra carne sólo tengo de dos opciones: comer y coger. Y en ambas alimento mi abdomen de otredad.

Me supondría vacío, mi carne sólo encontraría parámetros insaciables en la ancha longitud ventral de los cerdos. Me ofertarían en tacos, desde una esquina temblorosa bajo las fauces de los transeúntes de la noche. Funcionaría

Susano Hernández, el niño señor

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El hijo del papá del Ahuizote

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DIARIO DE UN CARNICERO (27 de abril del 2009) jodiendo, punzando, chingando, cercenando, rebanando, todo esto me gusta hacer. Me gusta Pujando, hacérselo a los puercos, a los cuinos, a los cochis cuando estoy solo en el matadero. Disfruto de tal modo que no podría de ninguna manera dejar mi trabajo. Hoy me la estaba pasando tan bien, que se me antojó brincar sobre el cerdo agonizante, ja ja ja, ¡se le salió un ojo!, ¡me acuerdo y me mata de risa! El día fue perfecto, no pudo haber estado mejor porque llevé a mi sobrinita (se veía tan linda con su vestidito rosa de tela vaporosa) a jugar al parque, la columpié, nos comimos un helado y reímos mucho. ts’ujul

Froy-Balam, Carnicería dentro de la carnicería, 2008

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Se termin贸 de digitalizar el martes, 19 de abril de 2011 en Estrident贸polis, La vieja.

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El hijo del papá del Ahuizote No.4: Vêlâminis II