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La guerra de la DEA contra los narcos mexicanos y de la CIA contra México Martín Trinidad* ¡Ya apareció el peine! Vicentillo (Vicente Zambada NIebla), hijo del principal socio de Joaquín “el Chapo” Guzmán, Ismael “el mayo” Zambada García, reveló por medio de su abogado los primeros días de agosto, durante los alegatos del juicio que se le hace en EU por narcotráfico, que él y su organización tienen un acuerdo con la DEA desde 1998, consistente en que ellos, los narcos del cartel del pacifico o Sinaloa, contarían con impunidad en los EU a cambio de convertirse en informantes de la DEA respecto a las actividades de las otras organizaciones traficantes de drogas a los EU. Esta información, aceptada y confirmada por la DEA, según Reporte Índigo, tiene graves implicaciones de gran calado. En principio, semejante acuerdo de impunidad desenmascara la inmoralidad del gobierno gringo que ofreced y quizás da, protección a una banda de delincuentes que meten droga a su país. Eso es permitir, autorizar y hasta facilitar al entrada de drogas a su país a cambio de información a costa de la salud de sus ciudadanos y de la degradación del ambiente social. Seguramente los ciudadanos norteamericanos no estarán contentos con pagar impuestos para que una de sus instituciones proteja a los delincuentes que los envenenan y generan grandes niveles de violencia por todo el país. Estos hechos dejan al descubierto la ingenuidad rayana en la imbecilidad de los capos, los señores del narco mexicanos. Si la DEA hizo ese acuerdo con el cartel de Sinaloa, por qué no habría de hacer uno parecido con el del golfo, el de Juárez o el de Tijuana, los zetas, etc. Resulta más allá de ingenuo hacer un acuerdo de impunidad con la DEA. La DEA no puede ofrecer impunidad en México y cumplirlo, porque prometerlo, conociendo la corrupción de las autoridades de México es fácil, pero cumplirlo imposible. La DEA tampoco puede garantizar impunidad a un narco en los EU porque ninguna autoridad tiene atribuciones para permitir a nadie violar la ley, puede, eso sí, hacer convenios jurídicos que implican el perdón de algún delito cometido en el pasado, pero no es admitido permitir cometer delitos en el futuro, pues de hacerlo se convertirían en promotores del delito. El escándalo en EU escalará porque muestra a los funcionarios anti-drogas de la DEA haciendo acuerdos ilegales, efectuando operaciones de intervención en otros países (que no son sus funciones) y contribuyendo a generar inestabilidad al sur de sus fronteras, lo que provoca más inmigración; decenas de miles que huyen de la guerra en México. Ahora que ha quedado demostrada la existencia del convenio denunciado por el Vicentillo, el cartel del pacífico o de Sinaloa queda convertido en una organización penetrada o hasta manipulada por la DEA. Como decíamos líneas arriba, un acuerdo de estos no tendría porque limitarse a una banda, en consecuencia todas o la mayoría de las organizaciones del narco están infiltradas y/o manipuladas por la DEA y por lo tanto en la carnicería que protagonizan son simples peleles de un cerebro sinistro que los pone a matarse unos a otros. Vicentillo afirma que el convenio data de 1998, pero que él se convirtió en el enlace con la DEA tiempo después. No resulta casual, entonces, que el chapo, el jefe socio del padre de Vicentillo haya sido detenido en 1998 y liberado (que quede claro, todos teníamos razón, no se escapó, lo soltaron) un par de años después. En el años 2000 el chapo salió de prisión y ninguna autoridad ha podido encontrarlo o detenerlo. A partir de la salida de prisión del chapo los enfrentamientos entre bandas de narcos se fueron escalando. Los investigadores, opinadotes y periodistas creyeron o les hicieron creer que esa guerra entre narcos se debía a venganzas personales y a disputas por plazas y rutas. Pero, de ser cierta esa historia es de llamar la atención la total incapacidad de todas las bandas de narcos mexicanos para negociar y llegar a acuerdos que salvaguarden su negocio. Cuando la guerra entre narcos crecía y se extendía a fines de 2006 Calderón le declaró la guerra a todas las bandas. Error táctico, pues si tus enemigos se están peleando no los atacas a todos, pues podrían unirse en tu contra. Curiosamente nunca se ha unido los narcos para enfrentar al


enemigo común. Este es otro hecho extraño, los narcos en ningún momento han tenido la inteligencia suficiente para acordar unirse contra su enemigo común, el gobierno de Calderón. También debe llamar la atención que la inmensa mayoría de las muertes no se dan en combates de las fuerzas armadas con narcos, sino entre narcos. Resulta escandalizante que el conjunto de las Fuerzas Armadas y la Policía Federal Preventiva no logren en casi cinco años derrotar a unas cuantas pandillas de criminales, ni hayan limpiado de narcos ni uno de los casi 2, 500 municipios del país, por muy malos y bien armadas que estén y por más que algunos especialistas en seguridad calculen el número de efectivos sumado de todas las bandas en cerca de 100 mil ¡Qué sería de nosotros si osara un extraño enemigo profanar con su planta nuestro suelo! Cómo hace la PGR para saber qué malvado suplió en el cargo al capo recién asesinado o detenido en pocos días y sin embargo no los encuentra por ningún lado y no ha hecho una campaña de comunicación que denuncie y evidencie las estructuras de todos esos grupos. La respuesta a por qué los narcos mexicanos son incapaces de negociar entre ellos territorios, rutas y cuotas y siguen en una guerra fraticida y absurda que ningún grupo puede ganar, es que están atrapados, penetrados y manipulados por la DEA. Los metieron en una guerra que sólo conviene a sus grandes competidores en los EU y ellos ni cuenta se han dado. Si los líderes del cartel del Pacífico son informantes o agentes de la DEA, son traidores al narco y a la patria, pues trabajan para un gobierno extranjero con el propósito de desestabilizar nuestro país. Esto explica por qué no encuentran al chapo y por qué su cartel es el menos dañado en la guerra del gobierno calderonista contra el narco. ¿La dichosa guerra es, entonces, una simulación? No, el gobierno si esta en guerra contra las bandas del narco, pero su orientación es atizar el fuego de la guerra de bandas, procurar que ninguna de ellas predomine. Pero como todas las grandes y pequeñas banda de narcos están penetrados por la DEA, sus agentes en cada una de ellas promueven a toda costa esta absurda guerra a muerte. ¿Con qué propósito? La DEA, es decir, el gobierno norteamericano, no quiere evitar la entrada de drogas a su país, sino de controlarla, que las bandas de México no sean más fuertes que las de allá, para que no controlen el negocio. Según la DEA en EU hay miles de pequeños carteles y productores independientes y lo que no quieren es que algún grupo domine el mercado, ni la entrada ni la distribución ni la venta… los quieren pequeños para que no tengan mucho poder. Así, pues, lo anunciado por el Vicentillo de muestra que la guerra no es del Estado Mexicano contra el narcotráfico sino de narcos contra narcos, que es promovida y dirigida por la DEA y que el gobierno y las armas nacionales se visten de ridículo al hacerla de comparsas. Muy pronto saldrá a la luz pública que está detrás de la DEA la mano de funcionarios de la CIA o del Pentágono. * Ex activista, en retiro ideológico


La guerra de la CIA y la DEA contra el narco mexicano