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LA OTRA

REVISTA DE ARTES ESCÉNICAS CUATRIMESTRAL Y DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA AÑO 3 - N° 8 | AGOSTO DE 2013 - ENTRE RÍOS

BUTACA

Podreca por Villanueva

Perfiles. Biografías del Teatro Latinoamericano

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En el Festival de Rafaela 2013


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LA OTRA

BUTACA

Editorial Equipo Dirección Guillermo Meresman Editora Mónica Borgogno Redactores/Distribuidores Nora Llados Raúl Dayub Tochi Eymann Romina Arapéiz Colaboraciones Patricia Suárez Adolfo Golz Marina Sikora (Getea) Marcelo Allasino (FTR) Carlos Fos (Aincrit) Maximiliano Arana Juan Manuel Arana Gustavo Conti Jaimo Gabriel Terenzio Sergio Delgado (Eduner) Editorial de Entre Ríos Delegación INT (Entre Ríos) Diseño Alfredo Alarcón Contacto guillermomeresman@hotmail.com borgogno_monica@hotmail.com

En este número, “La Otra Butaca” hace lugar a una cobertura especial de uno de los Festivales teatrales más prestigiosos del país, que se lleva adelante desde hace nueve años en Rafaela, Provincia de Santa Fe, durante el mes de julio. Una sucesión de consagrados, revelaciones y buen teatro al pulso de una ciudad huésped de memorables espectáculos argentinos de gran diversidad. También nos vuelve a deleitar la prosa del bueno de Amaro Villanueva, esta vez dedicando la visita a Paraná del Teatro del Piccoli de Podrecca, otra de sus crónicas publicadas en 1944 y que fueran conocidas gracias a la publicación de sus Obras completas. De la mano de ellos, nos llegamos al taller de los hermanos Arana en Rosario, y los entrevistamos para conocer más acerca de sus proyectos y espectáculos actuales. En la sección Perfiles, biografías del teatro latinoamericano, el primer copueblano, y el repaso de su trascendencia internacional, y en Los qué, por primera vez la voz de una autora mujer, la prolífica Patricia Suárez, que vuelve a estar presente en el repertorio teatral de la región, nos orienta con sus consumos culturales. Reseñas, entrecruzamientos (como de los que son capaces los queridos croquiseros), y una Actualidad que no se detiene, forman parte de la octava edición de una revista joven, que transcurre su tercer año de vida, pero a la que le interesa el pasado, el presente y el futuro de las artes escénicas nacionales. Siempre con la intención de aportar y favorecer los intercambios y debates, seguimos en este camino, publicando y multiplicando los medios para llegar a nuestros lectores de la primera hora y también a nuevos lectores.

En la web labutacaotra.blogspot.com

LA OTRA BUTACA y La Otra Butaca

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La revista LA OTRA BUTACA cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y el acompañamiento de la Universidad Autónoma de Entre Ríos.


Ilustrando la tapa

Gustavo Caraballo, de cuando los filodramáticos llenaban salas

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l variado movimiento de teatros filodramáticos, tuvo en Entre Ríos como en gran cantidad de provincias del país, una cierta intensidad ya desde fines del siglo XIX. Un vasto repertorio de piezas de muy diversas tendencias, prueba como mínimo el entusiasmo constante durante décadas enteras. Pero ese interés mayor, fundamentalmente alcanzó a un restringido grupo de creadores, de distintas ciudades, que fueron adquiriendo nombres propios a comienzos del siglo siguiente. El paranaense Gustavo Caraballo, nacido el 7 de agosto de 1885, se relacionó con la historia teatral de nuestra provincia durante aquella época de cortas temporadas para las agrupaciones aficionadas, y giras nacionales de las más poderosas compañías teatrales profesionales, nacionales y extranjeras. Aunque aún joven se radicaría definitivamente en Buenos Aires, ciudad en la que fallecería un 21 de diciembre de 1967, su trabajo continuó relacionado con los orígenes del teatro independiente en la provincia a través de su alumna Silvia Basualdo. Fue esta actriz que supo participar en iniciativas cercanas al Teatro-Estudio Casacuberta, quien hace unos años

nos confirmó haberlo tenido de profesor en los años ‘40 en la materia Historia del teatro de la Escuela Argentina de Declamación. El poeta y autor teatral fue estrenado en Concepción del Uruguay a través de los

melodramas rurales El patrón del agua y El hornero, dentro de la estirpe más conservadora de la literatura dramática del momento. Sin embargo, estos éxitos y méritos, sumados a los de una curiosidad que lo llevaron a dirigir y guionar más tarde varios films más, no le alcanzaron para adquirir mayor prestigio o popularidad local. Su envejecido teatro, pronto quedó en la re-

taguardia o subvalorado por las nuevas tendencias experimentales y del teatro independiente argentino. Murió a los 83 años, cuando otros dramaturgos entrerrianos como Isidoro Rossi, Francisco Defilippis Novoa, Claudio Martínez Payva y Samuel Eichelbaum, habían hace tiempo ya adquirido perfiles legendarios, o al menos habían estrenado sus mejores y más valiosas piezas.

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Rafaela , por el centro de la escena nacional Guillermo Meresman Mónica Borgogno

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Este año hubo espectáculos para elegir, de elencos de Rafaela, Córdoba, Villa Carlos Paz, Mendoza, Posadas, Mar Azul, Tigre, Rosario, Buenos Aires y Montevideo. El domingo 21 pudo verse El escorpión, de Patricia Suárez, dirigida por Lito Senkman en la que actores del Grupo Ciudad de Rafaela desplegaron sus dotes delante de la autora que presenció no sin emoción, la puesta que es el estreno nacional de una pieza no editada.

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na treintena de espectáculos, más de sesenta funciones repartidas en seis días, unos 16.000 espectadores, son algunos de las cifras que arroja un primer balance de la 9na. edición del Festival de Teatro de Rafaela, que se desarrolló en la provincia de Santa Fe entre el 16 y el 21 de julio en otro benévolo invierno. El prestigio ganado, resultado de una mirada amplia de Marcelo Allasino sobre las artes escénicas, de alta calidad y fuerte impacto social, confirmó la laboriosidad de un equipo, y el título ganado de la Perla del Oeste como capital provincial del teatro. Obras destacadas y creadores notables del campo teatral nacional, vienen desde hace casi una década invadiendo, cada año más, las distintas salas y espacios de la ciudad, desbordándose ya por tres pequeñas localidades de la región, a las que de otro modo no llegarían estas obras. El éxito de la convocatoria, se asienta en características propias, ya “tradicionales” para los que venimos cubriendo desde sus orígenes este gran suceso: No hay una lógica de competencias y premios, sino lo contrario, la horizontalidad es lo que prima. A quienes lo organizan, le basta asegurar buen trato a los artistas, cobertura periodística y especializada nacional, gran afluencia de público y actividades pensadas para los intercambios y aprendizajes mutuos, como los que se dieron por la mañana, en forma diaria, junto a integrantes de Critea, Aincrit y periodistas de diversos medios nacionales, más los seminarios que esta vez dictaron la actriz rosarina Claudia Cantero y la bailarina Diana Szeinblum –una de las intérpretes y

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directora de Una cosa por vez, que se está ofreciendo en Espacio Callejón. En esta ocasión el Festival, que fue alegría y encuentro en la diversidad, continuó incluyendo plazas y abriendo nuevos lugares como la Carpa de circo en la que miles de personas aplaudieron a rabiar H2Olga, Rodando a Saco, Mucho más que circo y El desastre continúa, cuatro propuestas que conjugan humor, acrobacia y malabares de excelente nivel. En la Carpa también se vio Kruvikas, una obra de títeres proveniente de Posadas, Misiones. De pie Entre las propuestas más elogiadas estuvieron Othelo, una versión tan trágica como hilarante de Gabriel Chamé Buendía, de sólido y efectivo reparto, que por primera vez salió de Buenos Aires y se emocionó ante la contundente respuesta del público; Villa Argüello, de Celia Argüello Rena, en la que siete dúctiles intérpretes ensayan la tonada cordobesa, transitan el esfuerzo de pertenecer a un territorio e identidad común, reviven crónicas ajenas y se encuentran a bailar bajo la referencia del íco-

no de la cultura popular cordobesa Carlos La Mona Jiménez. Greek, de Steven Berkoff, es una reescritura de Edipo Rey, y una partitura de estímulo a los sentidos, en la que la “peste” de un mundo violento e inhumano engendrado por el neoliberalismo, construye una contundente y exquisita poética y permite el lucimiento del elenco que dirige Analía Fedra García. Programadores y gestores de otros festivales nacionales como Alfredo Badalamenti que presentó  Pan de cada día -  con actuaciones de Gabriela Pages y Mario Marino-, confió la alegría de este tipo de eventos que sirven para conocer publicaciones específicas como  La Otra Butaca, acercarse a la génesis y producciones de los demás y entrecruzar pareceres sobre gustos y particularidades, en una dinámica de enriquecimiento que se multiplica en los breves pero intensos intersticios que deja este Festival. Otra de las obras más celebradas por los críticos, colegas y espectadores -que llenaron los teatros, salas vecinales y espacios abiertosfue la deliciosa versión de Cachafaz, de Copi, con dirección de la joven Tatiana Santana, los destacados protagónicos de Claudio Pazos y Emilio Bardi, música de candombe en vivo,


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1- Cachafaz, un lujo para los ojos y un texto extraordinario. 2- Othelo fue una de las obras más aplaudidas por todos.

una estudiada escenografía y coreografía que daba vida a un conventillo en el que un coro de vecinos y vecinas chusmas tornan cándida y entrañable la puesta de esta desopilante historia. En la misma nómina está La oveja abandonada, retrato de la vida pueblerina, y primer trabajo como autor y director de Agustín Rittano, con excelentes composiciones de Alejandro Álvarez, Fernanda Bercovich, Fernanda Pérez Bodria y Rodrigo Martínez Eguizabal que hizo reír tanto como pensar; y Todo verde y La mujer puerca, dos monólogos de Santiago Loza, el primero con actuación de María Inés Sancerni bajo la dirección de Pablo Seijo y el segundo unipersonal protagonizado por Valeria Lois y dirigido por Lisandro Rodríguez, brindaron uno de los picos emocionales más altos de la semana. Entre el estreno de la hermosa obra El viaje de Hervé, dirigida por Bruno Luciani, en el bucólico paisaje de las afueras a la ciudad, sobre el texto original Seda, de Alessandro Barico, y el debut en la dirección de Paula Marull, la sensible y talentosa autora de  Vuelve y otros nuevos textos a punto de representarse en Buenos Aires, el Festival de Rafaela se potenció con la presencia de los nombres consagrados de Emilio García Wehbi, Gerardo Hochman, Bernardo Cappa y Rafael Spregelburd. Este último, en el Teatro Lasserre, brindó una sofisticada muestra teatral en Apátrida, doscientos años y unos meses, una obra de vanguardia en la que se asiste a un verdadero duelo poetizado que polemiza sobre distintos temas y aspectos del arte, el gusto, la crítica, el contexto social, la necesidad de investigar y las ideologías en la historia grande de la patria. Spregelburd así, confirmó ser uno de los grandes protagonistas del Festival, con uno de los espectáculos coloridos e innovadores, y uno de los autores mayores del panorama teatral contemporáneo. Otra nueva demostración, en definitiva y a modo sintético, de lo vivo que están las artes escénicas en el país, y de la buena plaza que hallaron en esta Ciudad Cultura.

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3- Quizás quiso decir, de Nacho Albani, Pablo Algañaraz y Agustín Flores, llegaron de Tigre.

autoría de Jorge Villegas, propuso historia y política argentina en un espectáculo controversial.

4- Operativo Pindapoy, de Córdoba,

5- Vuelve sorprendió al público rafaelino.

Inclusivo y cordial

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no se pregunta por qué es tan querido y apreciado este Festival de Teatro que en 2014 cumplirá sus 10 años, si hay otro igual o que se le parezca. “Nos hemos inventado nuestro propio modelo de gestión. Tuve la suerte de tomar contacto con otros festivales pero lo más importante es que el nuestro tiene una identidad propia ligada a lo que la gente de Rafaela necesita, espera o quiere. Eso marca una diferencia. A nosotros nos importa pensar qué queremos para nuestra ciudad y así nos tuvimos que inventar una logística, una manera de comunicar el festival, hacerlo como nos gusta a nosotros hacerlo, a partir del ideal que como artistas esperaríamos de un festival”, dijo en diálogo con esta revista, Marcelo Allasino, el “motor del Festival de Rafaela”, como bien sintetizó una colega. A través de facebook Allasino volvió a agradecer. En esa escritura explicó aquella pregunta. Rememoró los años 90 cuando con su grupo tenía la posibilidad de “viajar, pasar unos días juntos, comer juntos, dormir juntos, desayunar y reírnos, correr a buscar algún diario para ver si salió alguna crónica... Imaginate: viajás en colectivos destartalados y contratás vos a un camión para llevar la escenografía (¿siempre tenemos que hacer obras con mucho trasto?). Llegás a la sala que está medio descuidada y con la mitad de focos que pediste pero pensás que te podés adaptar y será la mejor función. Comés algo así nomás y te parece un banquete. Vas por el pancho y la coca feliz”. Sin embargo, veinte años después, se pusieron a imaginar otro festival, “a la medida de nuestro ideal. Del festival al que nos hubiera gustado que nos inviten. Eso incluye un diálogo claro, cordial y preciso en los meses previos. Que si querés y

podés, puedas quedarte todo el festival! Que te traten bien, te hagan sentir cómodo, te cocinen rico. Que las salas estén bien preparadas. Que además de actuar, puedas hablar de tu obra. Y que compartiendo la mesa, el teatro y el hotel, a tu alrededor haya artistas talentosos, sensibles y arriesgados. Soñadores. Gente educada y amable”. Eso es lo que tanto público como periodistas y artistas agradecen en dosis iguales. Es que en este modo de concebir un festival se reinvindica y valora a los artistas como profesionales, al público se lo respeta en su diversidad por eso la programación incluye propuestas osadas, polémicas, divertidas, trágicas; circo, danza, títeres, comedias, y a la prensa se la tiene cerca para multiplicar el impacto y generar fluidos intercambios con los hacedores de la escena. Además de la intensa programación de obras de calidad y acciones de formación, este años se hicieron actividades tendientes a sumar a los diferentes programas del municipio que trabajan en el área social, como así también a entidades no gubernamentales vinculadas con la inclusión y la socialización de los sectores más vulnerables de la comunidad y de personas con capacidades diferentes, con el objetivo de que disfruten por igual del evento cultural. Recién al culminar se supo que además de las funciones en vecinales, el festival incluía otras más en la nueva Carpa del circo, a las que concurrieron niños y adolescentes de diversas instituciones. En suma, encuentro, alegría, diálogo, inclusión, son algunas de las características que identifican a este Festival y que hacen que por varios días se siga hablando de él.

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Entrevista

Hombres que manejan muchos hilos

La Otra Butaca, de la mano de Guillermo Meresman y Nora Llados, visitó en Rosario, el taller de los teatristas -gemelos ellos- Juan Manuel y Maximiliano Arana, “Los Arana”. Un diálogo sólo interrumpido por Corneta... que da cuenta de sus maestros, próximos estrenos y giras, sus creaciones y personajes más entrañables.

Nora Llados

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onversaciones con el director de la revista La Otra Butaca, sobre los Titiriteros Rosarinos, agrupación a la que pertenezco, derivaron en distintos hilos y entramados de este arte de representar con títeres o muñecos. De pronto, surgieron las ganas de entrevistar y conocer a Los Arana, vecinos míos -en el barrio La Florida, al norte de la ciudad-, a quienes conocí por un amigo mutuo, Alberto, “el canalla”, pintor de brocha gorda, uno de sus principales admiradores. Al conocerlos me convertí rápido en otra admiradora. Llegamos hasta ellos, los teatristas Juan Manuel y Maximiliano Arana. Los encontramos trabajando en su taller como todas las tardes y entre mate y mate, se desarrolló una larga charla acerca de su actividad, sus caminos recorridos. En la sala en la que nos recibieron había varias máscaras neutras en la mesa de trabajo, en las paredes se veía un prolijo y nutrido tablero de herramientas, prototipos de muñecos de varias obras, juguetes, libros. En otra sala vecina, pequeña, es donde ensayan. Allí había artefactos lumínicos, otras tantas marionetas colgadas entre las que se podía distinguir a la bailarina, el bandoneonista, el conejo y, en un estante alto con valijas, otros muñecos dormían a la espera de una nueva función. La charla sucedió a la hora de la

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siesta y aquí se la transmitimos tal como fue. ¿Qué están preparando? Maxi: Estamos preparando una obra de teatro que vamos a estrenar en agosto, sobre la vida de San Martín, con Juan y dos colegas más. Estamos en los preparativos. Actuamos Juan y yo y dirige Pablo Felitti, un autor y actor, desde hace 15 años integrante de La Comedia de Hacer Arte, grupo que hizo Rosaura a las diez, Una de morenos, Juana, una historia de españoles locos, Patagonia y Olvido, Moreira Delivery. Con ellos trabajamos mucho la parte de escenografía, tenemos una amistad de años. Ahora estamos con él (Felitti) y otro colega nuestro que se llama José Pierini. ¿Tiene título ya? Maxi: Sí, ya está registrada. Es una creación colectiva pero quien la escribe y la está dirigiendo es Pablo. Vamos a ver si la estrenamos en agosto, con planes de gira. Corneta La voz de un loro o gallo interrumpe el diálogo y también dice lo suyo desde el patio. “Está Corneta como loco. Quiere participar”, asegura Maximiliano entre risas. Y las preguntas prosiguen. ¿Felitti es un dramaturgo joven? Maxi: Tiene treinta y nueve y esta es su séptima u octava obra. ¿Qué edad tienen ustedes? Maxi: Yo tengo 35 y ¿vos Juan?

Los Arana junto a la titiritera Nora

Llados.

-Se ríen. ¿Cómo sigue el proyecto referido a San Martín? Maxi: A esta obra la vamos a estrenar en Jujuy, después vamos a girar por La Quebrada de Humahuaca, para volver a la zona del Litoral y luego continuar con una gira que comienza en Bahía Blanca y termina en Ushuaia. Después de dos meses, volveríamos en noviembre para estrenar en Rosario. Es un espectáculo de sala. Fue pensado inicialmente para espectadores de escuelas secundarias pero ahora se fue construyendo para todo público. ¿Tiene escenas en títeres? Maxi: Es una obra de teatro con muchas disciplinas. Hay un cuadro con objetos. Jugamos con un muñeco neutro de tamaño humano que cambia con distintas máscaras de personaje, puede ser Cabral o la Madre de San Martín. La obra va atravesando por distintas etapas expresivas. También hacemos música al servicio de lo escénico: Juan toca el acordeón y yo la guitarra criolla y el cuatro venezolano. Juan: Todo se fusiona en función de lo que se desea expresar. Maxi: Lo fundamental es nuestra necesidad de expresarnos. El

otro día estábamos conversando con una documentalista que estaba registrando “oficios en peligro de extinción”, que nos conocía sobre todo como marionetistas y pensaba que era lo único que hacíamos cuando descubrió que ésa es sólo una de nuestras facetas. En un momento dado, para desintoxicarnos del teatro de actores, empezamos a hacer marionetas. El hecho de trabajarlas, construirlas, nos aportó muchísimo a nuestra formación actoral y hoy lo ponemos en evidencia en la obra que estamos preparando. Más allá de los resultados que no sabemos cuáles serán, estamos conformes y estamos disfrutando de nuestro crecimiento como actores a través de la práctica de la marioneta. ¿Cómo comenzó el proyecto de las marionetas? Maxi: En 2003, con Juan decidimos armar una compañía para poder expresar nuestras historias y lo hicimos a través de las marionetas pero nunca nos encasillamos como marionetistas. Ida y vuelta ¿Cuál fue el primer espectáculo que hacen con títeres de hilo? Maxi: El Show de la música es un show de marionetas clásicas,


cantoras: Frankinatra, Elvis, y el Negro de los Plateros. Fueron una excusa para estudiar la técnica y la forma escénica del varieté de marionetas. Teníamos experiencia como titiriteros de guante pero no de marionetistas. Tuvimos que indagar sobre su origen, la técnica clásica, cómo estaban construidas, cómo escénicamente funcionaban. ¿De dónde les viene el interés por esta técnica?¿Tuvieron un maestro? Maxi: Nosotros nos formamos primero como actores en el teatro El Rayo y luego como titiriteros, integrando el grupo de teatro de títeres coordinado por Carlos Schoaderer. Trabajamos con él mucho tiempo con una “Exposición Itinerante de Muñecos” y en un espectáculo denominado “Los tres pelos de oro del diablo” de los Hermanos Grimm que dirigió el maestro Eduardo Di Mauro, gran titiritero cordobés radicado en Venezuela. Aprendimos la técnica de “guante” y armando y desarmando la exposición en distintas localidades conocimos muchísimos personajes, técnicas, materiales, tamaños. Y las marionetas de Ariel Bufano antes que a Ariel Bufano, a Juancito y María antes que a Javier Villafañe. Fue como un aprendizaje inconciente e intenso, primero sobre los títeres, después sobre los maestros. Tras participar varios años de este grupo, retornamos al Rayo donde trabajamos como actores en producciones del Laboratorio del Rayo Misterioso dirigido por Aldo Al Jativ. Después otro “volantazo” hacia los muñecos y ahora después de casi diez años, no es casualidad, otra vez estamos haciendo teatro. ¿Forman parte de los grupos de teatro independiente del país o es una compañía que anda por otros rieles? Maxi: Es difícil responder porque para mí, el concepto de teatro de grupo y de compañía se cerró en los 90. En ese entonces perduraban los grupos de teatro más herméticos, ahora en cambio hay mucha más fluidez. No sé si somos un colectivo, compañía o qué nombre ponerle. Búsquedas ¿Cuáles fueron los otros espectáculos de marionetas que produjeron en estos años? Maxi: A partir del 2003 nos en-

Aquí apenas unos de las tantas marionetas

tusiasmamos con las marionetas o títeres de hilo e iniciamos una formación en soledad, autodidacta, hasta el 2007. Investigamos sobre la técnica de las marionetas cantoras, materiales, articulaciones, comandos y a través del método de ensayo-error, conocimos gente con la que compartíamos búsquedas, intercambiamos aprendizajes y secretos de este oficio casi en extinción. Así produjimos El show de la música, que representamos en la calle o en salas pequeñas en Rosario, Salta, en festivales en España y Francia. En 2012 estrenamos Marionetas de salón, nos inscribimos en el Instituto Nacional del Teatro y fuimos seleccionados para la Fiesta Nacional de Teatro 2012 y para el Catálogo de Obras Nacionales con ese espectáculo. En el marco de la Fiesta dimos funciones en La Rioja, Río Gallegos, Río Turbio, Paraná, Salta. Si bien el trabajo con el Instituto significó para nosotros un gran empujón y reconocemos la importancia del organismo para la actividad teatral del país, no queremos depender sólo de subsidios para producir nuestras obras. No trabajamos para estos circuitos, las obras las pensamos para nosotros y después el techo viene solo. Proyectos La pregunta sobre los proyectos en marcha iba y volvía cargada de entusiasmo. Juan contó que hasta Marionetas de salón ellos solían trabajar de manera independiente

creadas por estos jóvenes y entusiastas profes

pero a raíz de una gira por el norte que no dio los resultados esperados, se replantearon su modo de trabajo. “A fines del 2012 estrenamos el espectáculo con marionetas para niños La vuelta al mundo basado en un cuento de Javier Villafañe y actualmente estamos ofreciendo nuestras obras y dictando cursos. Nos gusta trasmitir los secretos que aprendimos de puro curiosos, para ayudar a nuestros alumnos a expresarse. Para fin de año tenemos planes de otra obra con marionetas llamada Sol de Cuyo, la historia de un circo con una puesta sencilla. Tenemos encajonada una superpropuesta de El principito con una pasarela de dos metros de largo por dos de alto, para hacer una puesta a lo Podrecca que suspendimos porque teníamos que pagar derechos por 9000 euros. Cualquier adaptación en la que apareciera un personaje semejante al Principito nos costaría el título de plagiarios y algún juicio”, apuntó. Había que rematar la cálida entrevista. Maxi y Juan nos hicieron pasar a la sala de ensayo y nos saludaron a través de su bailarina de enormes ojos melancólicos, esa marioneta que concentra y proyecta toda la sensibilidad y creatividad de estos artistas. La bailarina nos hizo una dulce caída de ojos. Más allá estaban el Soldado Cojo, el Organillero, el Ratón Violinista. Deseándoles que todo el país pueda seguir disfrutando de sus talentos, nos despedimos con un “merde” para el próximo estreno.

ionales.

Para saber Los títeres de hilo o marionetas son complejos de realizar y de interpretar. El títere en sí consta de tres partes: el muñeco, con complejas articulaciones para conseguir movimientos orgánicos, a veces incluye movimientos de boca y ojos lo que los hace aún más expresivos; luego el comando, los hay verticales, horizontales o en ángulo, con pocos o muchos hilos, y finalmente, después de terminada la función, hay que colgar el muñeco del comando con los hilos, que no deben enredarse, ni cortarse por lo que guardar una marioneta y trasladarla es parte del arte. A ello se suma la pericia, destreza, entrenamiento y expresividad de los títeres, que logre pasarles el intérprete. El espectáculo más tradicional con que se los conoce son las varietés donde se alternan cuadros de personajes parlanchines o cantores que exigen movimientos de boca, cuadros circenses, personajes de compleja construcción como aves o marionetas de marionetas, transformistas, y skecht dramáticos. En la actualidad, es preciso agregar, Rosario tiene y disfruta de tres marionetistas de excelencia: Rubén Orsini y Los Arana.

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Perfiles

Osvaldo

. Biografías del teatro latinoamericano

Desde Entre Ríos, al mun

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acido en un humilde hogar judío del departamento San Salvador, pueblo que su familia abandona para radicarse provisoriamente en Concepción del Uruguay y luego en Paraná, Osvaldo Dragún iniciaría en 1945 su contacto con cuadros filodramáticos barriales de Buenos Aires, incorporándose luego al Teatro IFT donde adaptaría tempranamente el drama de Alejandro Berrutti Madre tierra. Del año 1956 data el estreno realizado por el grupo Fray Mocho y la primera publicación de La peste viene de Melos, pieza en tres actos y seis cuadros prologada por Atahualpa del Cioppo, director del Teatro El Galpón de Montevideo, quien afirmó: “Parece increíble que sea la obra primigenia de un autor que ayer no más atravesó el pórtico de la adolescencia”. De intertexto brechtiano, la obra se inspira en la reciente invasión a Guatemala de parte de los Estados Unidos. Junto al Teatro Popular Independiente Fray Mocho dirigido por Oscar

1 Ferrigno, Dragún conoce diversas ciudades y acompaña luego algunos estrenos internacionales a partir del éxito que le depararán al año siguiente las primeras tres Historias para ser contadas, conocidas en su provincia natal tres años más tarde. Las obras breves Historias del hombre que se convirtió en perro, Historia de cómo nuestro amigo Panchito González se sintió responsable de la epidemia de pes-

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te bubónica de África e Historia de un flemón son representadas en Europa, América y África. Según Jorge Dubatti, Dragún elabora un realismo crítico y superador, que pone en evidencia la convención teatral, en una suerte de poética del “chisme”. Ese mismo año a Chacho Dragún le estrenan la tragedia indoamericana Tupac Amaru, donde el autor volverá a mostrar su rebeldía ante la injusticia y la prepotencia, y en 1958 compone en colaboración con Andrés Lizarraga el espectáculo Desde el 80, donde en un momento dado aparecía en escena Osvaldo Pugliese y su orquesta, ejecutando partituras tangueras de la época. A esas obras suceden Los de la mesa 10, llevada al cine por Simón Feldman en 1960, …Y nos dijeron que éramos inmortales, Milagro en el mercado viejo (1962, Premio Casa de las Américas), Heroica de Buenos Aires (1966, nuevamente premiado en Cuba), Dos en la ciudad (1967, compañía GalloAlonso) y El Jardín del Infierno (1975), cuya acción transcurre en una villa miseria, y fuera estrenada por La Comedia de

Campana con la dirección de Guillermo Rodoni. En el marco de Teatro Abierto, la reacción cultural contra la dictadura militar que tuvo una amplia influencia en la población, Chacho Dragún estrena los textos Mi obelisco y yo (1981), Al vencedor (1982), Hoy se comen al flaco (1983), y El amasijo. A estos títulos sumó luego Amoretta, Al violador, ¡Arriba Corazón!, Volver a La Habana y La soledad del astronauta. En 1988 crea y dirige la Escuela de Teatro de Latinoamérica y el Caribe, con sede en La Habana, ámbito itinerante de perfeccionamientos escénicos, que permitiera en 1991 y 1996, que varios artistas docentes de Iberoamérica tomaran contacto con hacedores de la provincia, y trabajaran juntos en Concepción del Uruguay y Paraná. Es en septiembre de 1996 cuando el autor entrerriano se traslada de México, donde residía, a la ciudad de Buenos Aires para aceptar la dirección del Teatro Nacional Cervantes. Desde esa función organizó el Maratón del Teatro Nacional Cervantes del cual participaron catorce grupos de Buenos Aires y del interior del país, el Encuentro Iberoamericano de Teatro, y giras de los elencos concertados por todo el país. Ya su prestigio había hace tiempo traspasado fronteras. En una entrevista que le realizara el periodista Adolfo Golz, en 1993, cuando Dragún visitó la capital provincial, confiesa sus comienzos como dramaturgo asociados a un club de barrio de Buenos Aires. “Decidimos armar un grupo de teatro pero no teníamos obras...Los actores eran los integrantes de los equipos de fútbol, básquet y volley y no había obra que les gustara a todos de manera que la única al-


o Dragún

ndo (7 de mayo de 1929, Colonia Berro, Entre Ríos- 14 de junio de 1999, Buenos Aires) 3

4 ternativa que nos quedaba a Lucho Schvartzman y a mí, era ponernos a escribir... Al poco tiempo conocía a Oscar Ferrigno y allí me quedé con su grupo porque hice el descubrimiento que el escenario de un teatro es el lugar más libre del mundo”. Sobre la residencia con su

familia en la capital provincial, Dragún aseguró: “Nosotros vivíamos en calle Catamarca, casi Rivadavia –actual Alameda de la Federación-, a una cuadra del Parque Urquiza, (…) un tiempo viví a la vuelta del cine Ideal (estaba en calle Pellegrini entre España y Perú), que después se

llamó Ópera…” Osvaldo Chacho Dragún murió en 1999 ejerciendo el cargo de director del teatro situado en calle Libertad, y fue velado en el hall del Cervantes.

1- El autor, de visita por Paraná.

juventud.

2- Osvaldo Dragún fue reconocido internacionalmente por sus tragicomedias.

4- Una de las conocidas publicaciones de Dragún.

3- El dramaturgo entrerriano en su

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5- El director de la Eitalc, un viajero inconformista.

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Los qué de P atricia Suárez es una reconocida escritora y dramaturga rosarina. Algunas de sus piezas ya han sido puestas en escena en distintas ciudades argentinas y también en el extranjero. Sus últimos estrenos son Disparos por amor, Rudolf, El sueño de Cecilia y La vajilla.

Qué leo

Soy omnívora y voraz y lo que más me gusta hacer en la vida es leer. Leo, más o menos, un libro por día. Lo hago sistemáticamente desde que tengo 18 años, pero ya a los 10 era una lectora prodigiosa. Creo en leer todo, si bien, durante mi formación como escritora básicamente leía novelas y cuentos. Más grande, me dediqué al periodismo cultural y a veces te toca leer de todo: desde ciencia a libros de ensayos sobre por qué el tacón aguja es la expresión de la violencia de género más vivaz. Entonces caí en el vicio de leer de todo y entré en una especie de montaña rusa intelectual, que produce más euforia que el LSD. Leer es viajar, es comprender. Los libros de Ricardo Coler como Eterna juventud o El reino de las mujeres, son maravillosos y nos meten de lleno en culturas ajenas a nosotros. Somos una sociedad etnocéntrica (y xenófoba la mayoría de las veces) y está bueno, ya que no se puede viajar a islas perdidas en el Pacífico, leer sobre otros grupos humanos. Últimamente leí los libros de Alejandro Borgo, un divulgador del pensamiento crítico que tiene títulos como ¿Por qué a mí? o ¿Te atrevés a ser libre?¸ donde te hace poner pie a tierra con las idioteces de pensamiento mágico en las que vivimos inmersos (las supersticiones, las creencias en pseudociencias), y el estado de cautiverio en que nos tiene el capitalismo. Soy, además, una gran lectora de psicoanálisis porque estudié muchos años psicología en la UNR, y mis preferidos son los libros de J.D. Nasio y de Elizabeth Roudinesco. En literatura tengo mis autores predilectos, claro: Philip Roth, Amélie Nothomb

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LA OTRA BUTACA

(la descubrí con gran placer hace como un año después de haberla rechazado mucho tiempo), de quien recomiendo sobre todo Una forma de vida, Anticrista y Matar al padre. Entre los argentinos descubrí a Hernán Ronsino, autor de Glaxo, y a Matías Capelli, por citar autores más jóvenes. Mi maestra fue Hebe Uhart y la sigo leyendo con devoción. Lo mismo me sucede con Antonio Dal Masetto, Perla Suez y María Teresa Andruetto. La narrativa argentina es tan reñida que a cada rato aparece “el nuevo autor descollante y revolucionario” y en general no pasa mucho con ellos. El tiempo es un gran escultor en este (y en muchos) sentidos. Una gran poeta rosarina, Beatriz Vignoli, dice que cuando vas a comprar un libro, tenés que leer el primer párrafo de la primera página y si te emociona, comprarlo. Creo que es una buena recomendación, porque los libros se deben elegir comprar y elegir leer por amor. Yo, me dejo llevar por el instinto, por el pálpito, como si fuera alguien que te gusta mucho y te invita a salir y a comer chocolates. Los chocolates son lo más.

Qué veo

Me gusta mucho ver películas; en la época que viví en Santa Fe iba al cine todo lo que podía, pero aquí en Buenos Aires es más complicado así que me limito al dvd y al cable. Con lo cual, las últimas películas que vi y me gustaron no son las últimas de la cartelera. Me gustó mucho The Master, por el modo de tratar la locura americano (un maestro, supuesto científico, que cree en la verdad científica de la reencarnación y un border, no del todo inadaptado). Lo mismo me sucedió con Albert, actuada magníficamente por Glenn Close, sobre una mujer que durante el siglo XIX en Londres, debe vestirse de hombre para conseguir trabajo en una mansión, como mayordomo. Me engancho

mucho con las series, que terminan siendo grandes amores como Los Sopranos, Mad men, Dr House, Roma, Extras, y Lilyhammer una serie hecha para Internet y transmitida por Netflix, sobre un mafioso que gracias al programa de protección de testigos, decide emigrar a un pueblo en Finlandia. ¡Y miro muchos dibujitos! Bob Esponja es mi preferido, pero también Phineas y Ferb (el Agente Perry, el ornitorrinco, es lo más), Los Simpson, Padre de familia (el bebé malvado, Stewie, me maravilla), American Dad, etc.

Qué escucho

Casi toda la música que escucho la bajé de Internet o la oigo por Internet (Youtube, SongR, Live365) y tiene que ver, en general, por dónde va mi cabeza cuando estoy escribiendo. Me acompaña muchísimo la música a la hora de escribir, y por ejemplo, mientras hacía las obras sobre la Pampa Gringa, “La tarántula”, “El escorpión” y “Natalina”, me atiborré de todo tipo de tarantellas sicilianas. Cuando escribí “La Vajilla”, oía canzonettas

napolitanas que había bajado de una página web de inmigrantes italianos en Estados Unidos. Me interesa mucho la música folklórica de distintas culturas y disfruto los sones jarochos mexicanos, el repertorio del grupo cordobés De boca en boca¸ las muñeiras y jotas gallegas, las canciones búlgaras, y el klezmer, y suelo escuchar además la emisión de la Smithsonian Inst por la web, que pasa folklore estadounidense y mexicano, así como las canciones tradicionales españolas que recopiló el estudioso folklorista Joaquín Díaz (tiene una página, la Fundación Joaquín Díaz, en donde las pueden oír). Y además, oigo música por otras razones, por ejemplo, cuando voy a correr. Es una actividad que hago con cierta regularidad desde que soy adolescente, sin haber corrido jamás una maratón. Y entonces llevo un MP3 y puedo escuchar ahí todo lo aberrante o poco culto que se imaginen: los Wawancó, los Palmeras, Karina, Justin Bieber, etc. Mala o buena, más buena que mala, en general, la realidad es que no podría vivir sin la música.


Amaro Villanueva publica “El adiós de los títeres de Podrecca” el 3 de diciembre de 1944 en el matutino El Litoral de Santa Fe, un texto dedicado a la visita que los artistas hicieran al Teatro Municipal 3 de Febrero de Paraná. Esta crónica, sumada a la referida a la presentación de Mecha Ortíz –reproducida en el número 7- y la que escribe a propósito de la visita de Samuel Eichelbaum, que aparecerá en el número 9 de La Otra Butaca, constituyen la única “serie” de trabajos relacionados con las artes escénicas, del gran escritor gualeyo, reeditado por Eduner en el 2010 en sus Obras completas.

El adiós de los títeres de D

Podrecca

e regreso del Paraguay –y de los siglos- los muy ilustres títeres de Podrecca se han detenido cuatro días en esta ciudad, a la que ya visitaron meses atrás exitosamente, como no podía dejar de serlo, y de la que ahora se despiden, porque

van de vuelta, procurando los caminos del Viejo Mundo, de donde vinieron, desterrados por la guerra, que los substituía en cada país por gobiernos fabricados a su imagen y semejanza, pero sin el decoro ni la popularidad cautivadora de estos lumi-

nosos seres de ficción. En lento camino hacia sus patrios lares, lejanos, escombrados y sangrientos, la deliciosa troupe filambulesca se ha dado tiempo para abreviarnos el nuestro con su mensaje hilarante y jovial, devolviéndonos con creces

la hospitalidad que estas tierras le han brindado a su paso. De allá nos trajeron un arte titiritesco remozado, estos espirituales muñecos de Podrecca, para quienes resultó estrecho el clásico ventanuco de los fantoches y la estereotipada farsa de

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Polichinela, porque, sin olvidar su más pura tradición guiñolesca, han incorporado a su mímica y la escenografía las sugestivas inspiraciones del folklore, en un canje simpático de localismo, trascendente de universalidad, como el que ya transportan también a la pantalla sus hermanitos menores, esos niños terribles de los dibujos animados. Así, al faquir hindú, cuyo enojo restalla en ofidios; a la prima-donna y al tenor italianos posesos de la ópera; a la cantante y al torero españoles, tan salerosos como de fina cintura, sin olvidar las resultancias del último chato de manzanilla; a la ingrávida japonería de la Señora Mariposa (Madame Butterfly), a todo eso de allende los mares se incorpora lo de aquende, con las contorsiones negras de la conga, dislocada sobre la monotonía de las marimbas, en la “Noche cubana”, con la fiesta mejicana y la estampa paraguaya, que llevarán al viejo continente una colorida sonrisa de la juventud de este otro, descubierto por Colón y

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transitado de punta a punta por los Piccoli de Podrecca, caballero andante del buen humor y de la imaginería sin fronteras. Bueno es mirar bien a lo hondo, en este renacimiento del arte titiritesco promovido por Podrecca, para apreciar en todo su significado el esplendor de perspectivas con que abre el ventanuco del guiñol al panorama del mundo y al de cada uno de los pueblos que lo integran. Su lección debe ser bien masticada y digerida, con risa y todo, es decir, con ese edulcurante que nos hace pasar la pócima desagradable por la garganta, sin que ésta se contraiga en la resistencia a la medicina salutífera. Y si la lección es bien digerida, aprenderemos también a libertar a los títeres de la literatura, para que ellos nos liberten, a su vez, de otras miserias más o menos declamables, recitables o teatralizables. El títere es acción y gesto. La palabra se le administra al solo efecto de transmitirle mayor apariencia viviente. Si la

literatura se reputa perniciosa hasta para el teatro, porque hace diálogo de lo que debe ser un carácter o caracteres actuantes. Refiriéndose a la decadencia del teatro moderno expresaba el penetrante crítico dinamarqués Emil Boanaiyecks, a principios de este siglo, que su renacimiento se produciría cuando se volviera la espalda a la literatura. Y, glosando sagazmente esta opinión, el gran ensayista americano don Baldomero Sanín Cano escribió: “El hombre, en cierta etapa de la civilización, quiso conservar con el mimo las prerrogativas del lenguaje muscular. Pero el arte dramático, olvidándose un tanto de sus orígenes, echó manos de las palabras, con lo cual las actitudes y los gestos vinieron a quedar en un plano de segundo orden. Cada día es más temerario y absorbente el predominio de la palabra sobre la acción. Bastardeando su origen y abandonando la senda que conduce a su destino manifiesto, el

drama ha venido a ser un arte literario contra todo precedente y toda razón. El teatro no es literatura, y cuando llega a serlo y cuanto más lo sea, más se aparte de sus principios. En efecto: el elemento de arte, en el drama y la comedia, es el hombre. De hombres ha de hacer uso el dramaturgo, a la manera que el lírico hace uso de las palabras. El teatro puro, el teatro ideal, es el mismo, sin más elementos que la acción y el gesto. La naturaleza, dotando al hombre de las manos, del músculo de la risa, de la infinita variedad de movimientos que pueden ejecutar los ojos, los labios, la piel que cubre la frente y los carrillos, puso a su alcance medios ante los cuales palidece la palabra. Si el hombre inventó la palabra, de lo cual le creo muy capaz, porque en su afán de evitarse trabajo ha llevado a cabo peores trastornos; si el hombre inventó la palabra, alteró sin duda el orden general de la evolución, que, según Spencer, va de lo más sencillo a lo más complejo. La invención fue resultado


de la pereza mental que tiende a simplificarlo todo. El hombre tenía a su alcance medios de expresión riquísimos y complicados que le ofrecían las manos, el rostro, toda la lira de los músculos, desde la coronilla hasta la planta de los pies. Todavía, con la riqueza de matices e insinuaciones que hoy poseen las lenguas, no es posible decir en pocas, a veces ni en muchas palabras, todo lo que expresa la tensión de una mano alzada, la contracción de los labios sobre la comisura izquierda en un momento de desesperación. Pero un día el hombre descubrió que, produciendo ruidos con las cuerdas locales, podía servirse de ellos como símbolos para representar el movimiento de las manos y las contracciones de los músculos. Había inventado el idioma, que, comparado con la lengua de los gestos, es asgo así como el alfabeto de Morse comparado con los hexámetros de Homero”. No hay que olvidar, además de estas sagaces consideraciones, que la mímica, la lengua de los gestos, para cuyo cultivo contamos con toda la lira de los músculos, según la hermosa expresión de Sanín Cano, constituye un idioma universal, comprensible para todos. Hay un pasaje muy significativo, en uno de los números de los títeres de Podrecca (no recuerdo si es “La abuelita milagrosa”), en que el cura inicia una sucesión de confesiones entre la joven enamorada y el militar que la corteja, yendo y viniendo de la una al otro, con la oreja siempre en acecho. En una de ésas, mientras el cura confiesa al militar, uno de los prestímanos que malabariza con unas pelotas de colores, se acerca curiosamente para escuchar la confesión y, al oírla, cae de espaldas, desmayado en forma tan repentina, como el grito con que acompaña la caída. No

ha mediado allí palabra alguna pero el espectador comprende perfecta y acabadamente qué grado de moralidad contiene la confesión sorprendida por el prestímano y que lo derriba desmayado. ¿Para qué más? ¿Qué falta hacen allí las palabras? Por el contrario, huelgan porque son de las que no se pueden decir en público. Pero con esa escena queda todo dicho y las carcajadas del público subrayan el don comunicativo de los títeres, que se hacen entender, sin palabras, lo mismo en Italia que en Polonia, en Europa o en América. Por cierto, éste es el milagro de la técnica de quienes mueven hilos de estos filanbulescos fantoches universales. (Funambulescos viene de funis, cuerda, cordel, y ambular; pero aquí sólo hay finura, hilo, para hilar delgado y lo menos a la vista posible, las acciones de los inertes muñecos articulados). Pero ¿a qué hablar de la técnica de los titiriteros de la constelación de Podrecca, si nos falta en realidad un punto de referencia artística profesional para establecer comparaciones y ensayar pretensiosos rigores de cartabón? Estos títeres están

por sobre toda excelencia, lo mismo cuando actúan en masa, como en “El colmao de los colmaos” o en la “Noche cubana”; en pareja, como en “Columpio de primavera”; o individualmente, como esos dos extraordinarios músicos que son “El violinista fantástico” y “El pianista más pequeño, más célebre y más cómico del mundo”, verdaderos virtuosos de Titerelandia, insuperables e inolvidables. Y no decimos inmortales porque, aunque parecen vivientes, no lo fueron nunca y, por lo tanto, caeríamos en redundancia…o por lo menos en impropiedad. Ahora se encaminan para el Viejo Mundo, de donde llegaron, impulsados tal vez por la nostalgia del terruño y acaso para llenar el vacío que han dejado por allá los gobiernos títeres que los reemplazaron en el tinglado de la farsa invadido por los bárbaros; que necesitaban títeres más reales y groseros para sentirse provocados a la liberalidad de la carcajada. Y aunque todavía se han de ver por allá muchas escenas de títeres de carne y hueso, no estará mal que

estos desaprensivos muñecos de Podrecca alcancen a ser testigos de algunos hechos para que los asimilen a su técnica comunicativa, como otro color local de esta época de la civilización, y nos los transmitan, patentes y grotescos a título de testimonios críticos de la vida ultramarina, cuando, después de unos años de ambular por el Viejo Mundo, lleguen a experimentar la nostalgia del Nuevo y se larguen otra vez por estas tierras a traernos el regalo de su farsa colorinesca. Hasta entonces, les decimos adiós, y nos comprometemos a celebrar su regreso con una función de gala de nuestros títeres, que los recibirán como a hermanos mayores, y a los que asistirán en calidad de invitados de honor. Lo cual no deja de ser un compromiso de grandes contornos titiritescos y sociales. ¡Adiós, Podrecca! ¡Adiós muchachos de la compañía! ¡Adiós, oh, muy ilustres y geniales títeres de don Victorio, universales piccoli, adiós! *El presente texto se encuentra en el tercer tomo de las Obras completas de Amaro Villanueva, páginas 404-407, Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Paraná.

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Croquiseros

El 3 de Febrero al trazo de lápices

Gabriel Terenzio

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Podestá, José Gómez, Rosario Pino, Mecha Ortíz y Luis Sandrini, entre otras. Para quienes aún no conocen el Teatro Municipal 3 de Febrero de la bicentenaria ciudad de Paraná, aquí van algunas postales de su imponente fachada y detalles de su interior que atrapan la vista de cualquiera.

Ricardo Jaimo Jaimovich

L

os arquitectos Gabriel Terenzio y Ricardo Jaimo Jaimovich, integrantes del grupo de croquiseros urbanos de Paraná, salieron a dibujar uno de los teatros-emblema de la capital provincial, ese que fuera inaugurado por Justo José de Urquiza allá por 1852, ese que albergó compañías como la de Trinidad Guevara, Pablo


Actualidad Investigación y crítica Del 8 al 10 de mayo se desarrollaron en Buenos Aires, las V Jornadas Nacionales de Investigación y Crítica Teatral organizadas por la Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (Aincrit). En ese marco se entregaron los premios y menciones del Concurso de Ensayo, y por vez primera del Concurso de Historia Oral del Teatro Argentino. En Ensayo se distinguió “Cuestiones de óptica, A propósito de Heptalogía de Hyeronimus Bosch de Rafael Spregelburd”, de Marcela Arpes. En tanto resultaron con menciones, los trabajos “El espacio ocupado”, de Jorge Luis Vidoletti; y “Procedimientos escénicos en montajes de mitos en Tucumán (2000-2010). Tiempo dramático y tiempo mítico en el espectáculo Leda sobre el mito de Leda del grupo Tajo”, de Guillermo Javier Katz. En el Concurso de Historia Oral se otorgó el Primer premio a Ana María Vidal por su trabajo “El teatro militante en Bahía Blanca. La agrupación Alianza: experiencias, memorias, reverberaciones.” En esta ocasión se reconoció especialmente al comprovinciano Juan Tríbulo, en homenaje a su labor cons-

En la web Entre el abundante cúmulo de información que circula por la red de redes digital, un lector nos acercó un interesante blog, a cargo de Juan Ballester. En colecciones teatrales.blogspot.com.ar se puede acceder a buen número de publicaciones antiguas relacionadas con el teatro iberoamericano así como a información de estrenos de clásicos. La página digital también permite disfrutar del arte del diseño de programas del siglo XX o revistas ya inexistentes como El apuntador o Escenario. Asimismo en teatrosoloteatro. blogspot.com.ar se pueden encontrar críticas y comentarios sobre espectáculos y notas de difusión, convocatorias o cursos referidos al teatro.

tante en investigación y por su aporte a la historia del teatro en Tucumán y en la Argentina. Emocionado, el talentoso actor e investigador talense - cuya trayectoria artística fuera repasada en la autobiografía Stanislavski-Strasberg. Mi experiencia de actor con la emoción en escena, publicada por Atuel en 2006-, tomó la palabra para recordar a sus maestros y agradecer a Aincrit. Luego, en representación de la Asociación, Carlos Fos, reveló la pronta publicación de los estudios que Tríbulo hiciera de su maestro Oscar Fessler, una de las grandes personalidades teatrales de mediados del siglo pasado de impronta en el Litoral. La agenda de actividades incluyó presentaciones de libros, diversas ponencias en torno a la teoría y la praxis teatral, talleres y el Foro Fontanarrosa, sobre literatura, fútbol y teatro, coordinado por el maestro Francisco Javier, espacio que contó con divertidas escenas del espectáculo Hola Fontanarrosa actuadas por Roberto Saiz y Julián Howard, que se espera reestrenar próximamente. Como afirmó Carlos Fos, las Jornadas constituyen el espacio visible de construcción de una red de investigadores y críticos a nivel nacional y latinoamericano. Por la Universidad Autónoma de Entre Ríos, el profesor Guillermo Meresman

ofreció una exposición titulada “Alberto Novión en Entre Ríos”, que revela aspectos de los textos La tapera, La gaucha y ¡Qué suerte la de Bachicha!, del gran clásico del teatro argentino, y del modo en que las tres piezas fueron estrenadas en escenarios de la provincia entre 1915 y fines de la década del ’20, por compañías y agrupaciones filodramáticas encabezadas por Pablo Podestá, Isidoro Rossi y Julio Allende en Rosario del Tala.

Nuevo premiado Juan Aldo Umazano, actor, autor, director, docente y titiritero de la provincia de La Pampa, es la nueva personalidad a la que el Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano de la Universidad de Buenos Aires otorgó este agosto, en el marco del Congreso Internacional de Teatro Argentino e Iberoamericano, su premio Trayectoria Teatrista de Provincias, que anualmente convoca a intercambios entre numerosos investigadores teatrales del país.

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Publicaciones recibidas Miggoni

La trilogía de Carlos Miggoni publicada por la Editorial de Entre Ríos –organismo que depende del Ministerio de Cultura y Comunicación a cargo de Pedro Báez–, ofrece gran parte de su proyecto creador dentro del campo teatral regional. Ave Eva (2005), La nieta de Dios (2006) y ¡Pare, don! (2007), dan cuenta del teatrista y funcionario –primero a cargo de la dirección de Cultura de Concordia y luego, responsable de la repartición provincial- como emergente del intercambio de procedimientos de poéticas y de lenguajes al frente del grupo Mente. En el prólogo, Marta Cot señala que el volumen exhibe un teatro que “baila entre la realidad y los deseos sociales”. El libro incluye algunas fotografías de las puestas en escena realizadas por quien falleciera en Concordia en junio del 2011. La mujer, vale destacar, es la protagonista de estos tres textos dramáticos del también actor y director, a quien se lo valorará además por haber permitido la realización de la Fiesta Nacional del Teatro en Paraná (1996), en la que tuvo lugar uno de los últimos encuentros de la Escuela Internacional de Teatro para América Latina y el Caribe (Eitalc), que reuniera a decenas de teatristas latinoamericanos.

Lavelli y otros

Entre las últimas publicaciones producidas por Inteatro que se encuentran en la oficina de la delegación Entre Ríos, se destaca el libro Jorge Lavelli de los años 60 a los años de la colina, de Alain Satgé. En este volumen se lee la biografía artística de uno de los más renombrados artistas nacionales contemporáneos, acompañada de testimonios de escritores, actores y fotografías de las distintas producciones del creador radicado hace tiempo en París.

Los textos dramáticos de la colección El país teatral, todos en pequeño y cómodo formato, son otras de las publicaciones más que recomendables del INT. Entre ellos figuran El que quiere perpetuarse, del santafesino Jorge Ricci, Freak show del joven y talentoso Martín Giner, Esa extraña forma de pasión, de Susana Torres Molina, obra estrenada en el 2010 en Buenos Aires, y Nada del amor me produce envidia, de Santiago Loza, que fuera representada en una de las salas del Centro de Convenciones La Vieja Usina de Paraná hace poco más de un año, con gran éxito de público y crítica. Además acaban de editarse los textos dramáticos de Susana Pujol, Agustín Mendilaharzu y Walter Jakob, más textos para niños y jóvenes publicados en El NEA escribe teatro 2012, a cargo de Fernando Molina, Mirna Capetinich y Tirso Soto, y el Cuaderno de Picadero número 23 El cuerpo cómico, dedicado a Héctor Malamud.

Teoría Teatral

Los artículos que integran esta publicación Representaciones y acontecimientos fueron presentados como ponencias en el XX Congreso Internacional de Teatro Iberoamericano y Argentino, organizado por el GETEA y realizado en Buenos Aires en agosto de 2011. Son textos resultantes de investigaciones que se reunieron “para mantener vivo el diálogo entre quienes hacen teatro y quienes reflexionan y teorizan acerca de ese hacer”. El título responde, según señalan los editores en el prólogo a que en los últimos años, se asiste “a un retorno de la representación, pero de un nuevo tipo, que es representación y acontecimiento a un tiempo, que no renuncia al teatro concebido como un devenir de cuerpos en escena pero que tampoco persigue como fin alejarse del referente: más bien todo lo contrario; busca vincularse a ese referente, pensarlo, atravesarlo, poetizarlo pero nunca negarlo”. Para reafirmar esto, una imagen de Viejo, solo y puto de Sergio Boris –ofrecida en 2012 en el Festival de Rafaela-, ilustra la portada de este libro. El volumen contiene, entre otras ponencias, una referida a “El príncipe del teatro argentino”, texto que revisa el paso por Entre Ríos del actor y autor Pablo Podestá. Esta publicación puede consultarse en la delegación Entre Ríos del Instituto Nacional del Teatro de calle Laprida, de la capital provincial.

Lob 8  
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