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APROXIMACIÓN AL HUMOR MUSICAL DE ROSSINI A TRAVÉS DE L’ITALIANA IN ALGERI

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TEMPORADA ÓPERA DE OVIEDO 2011-2012

Y, por último, no podía faltar la preceptiva aria di sorbetto, situada, como siempre, cerca del final, en el segundo acto (número 13), y asignada a un personaje secundario. Este era el punto –marcado conscientemente por el compositor y libretista– donde el público decimonónico aprovechaba su carácter ligero y totalmente irrelevante en la trama para tomar un refrigerio (rara vez se veían las óperas completas, y mucho menos en silencio). En L’Italiana in Algeri Haly canta “Le femmine d’Italia”, pero esta tradición se verá continuada por Berta en Il Barbiere di Siviglia (“Il vecchiotto cerca moglie”) o Clorinda en La Cenerentola (“Sventurata! mi credea”).

En L’italiana in Algeri Haly canta “Le femmine d’Italia”, pero esta tradición se verá continuada por Berta en Il Barbiere di Siviglia o Clorinda en

La Cenerentola

La “Fórmula Rossini” funciona porque sabe dónde atacar. Porque, al igual que cualquier cómico, bien sea del teatro, el cine, la televisión o el stand-up comedy, le da la público lo que busca, jugando sus armas sobre seguro

Sofía Loren, jefa de cocina Foto: Archivio Cameraphoto Epoche (Hulton Archive) Gettyimages.

Como hemos visto, la “Fórmula Rossini” funciona porque sabe dónde atacar. Porque, al igual que cualquier cómico, bien sea del teatro, el cine, la televisión o el stand-up comedy, le da al público lo que busca, jugando sus armas sobre seguro, con la precisión y certeza que da saber que algo va a funcionar. Y si, como es el caso, se reviste de una cierta ligereza e irrelevancia una obra de arte como esta Italiana, el mérito es doble. El esfuerzo lo han hecho Rossini y su libretista Angelo Anelli, a nosotros nos queda la mejor parte: reír.

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“L’italiana in Algeri es sencillamente la perfección del género bufo. Ningún otro compositor viviente merece esta alabanza y el mismo Rossini dejó muy pronto de hacerse acreedor de ella. Cuando escribió L’italiana in Algeri estaba en la flor de su juventud y de su genio. No temía repetirse, ni trataba de componer una música forte. Vivía en este amable país que es Venecia, el más alegre de Italia y quizá del mundo, y desde luego el menos pedante. El resultado de este carácter de los venecianos es que, para la música, prefieren, sobre todo, cantos agradables y más ligeros que apasionados. Estos deseos son los que satisface L’italiana in Algeri: ningún pueblo disfrutó nunca de espectáculo más afín a su carácter; de todas las óperas que se han hecho hasta ahora, es ésta la que tenía que gustar más a los venecianos, forzosamente. […]

Boceto escenográfico de L’italiana in Algeri para el personaje de Elvira.


L’italiana in Algeri es la verdadera ópera bufa, la pasión sólo se presenta de cuando en cuando como para dar una pausa a la alegría y es entonces cuando, digámoslo de paso, resulta irresistible el efecto de la pintura de un sentimiento tierno; tiene encantos en los que lo imprevisto se une al contraste. Como en la ópera, cuando la música es buena, el alma no puede sentir a medias una pasión, la pasión continua nos embargaría demasiado, nos fatigaría y adiós para siempre el placer loco de la ópera cómica”.

Valoración de Marie-Henri Beyle, Stendhal, sobre L’italiana in Algeri

Stendhal. Vie de Rossini, París, 1923.

Boceto escenográfico de L’italiana in Algeri para la figuración.


Programa de mano L´italiana in Algeri