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LA MAGIA DEL TEATRO MUNICIPAL ERNESTO SALCEDO OSPINA En los camerinos la compañía de ballet corre de un lado a otro. Es la noche del 10 de Noviembre del 2012, y las puertas del Teatro Municipal de Buga Ernesto Salcedo Ospina se abren para permitir la entrada al público que se agolpa en los asientos, uno a uno buscando el mejor lugar para ver el show que ha de comenzar en pocos minutos. “La palomera” es uno de los sitios más altos del teatro desde donde se puede observar cada movimiento en el escenario sin correr el riesgo de perderse del más mínimo detalle de la obra presentada. Se escucha un fuerte murmullo que sube y baja por toda la silletería, el público está listo, las luces encendidas y el telón se abre de par en par. En un escenario más bien pequeño en el que apenas caben diez bailarines girando en su propio eje, el Ballet Clásico de Ucrania con un total de 20 artistas logró entretener a los espectadores con movimientos suaves y en ocasiones inseguros. Esa noche presentaron la Sherezada. Dicha puesta en escena había logrado hacer presencia en distintas capitales del país, y aunque los costos por entrada siempre habían sido alrededor de 150 mil pesos, en el Teatro de Buga el precio no pasaba los 50 mil pesos, los ciudadanos que lograron pagar e ingresar al show salieron satisfechos y con ganas de más y los que no alcanzaron a comprar la boleta quedaron desilusionados, pues sólo hubo una presentación y fue la primera vez en la historia de su teatro que se daba este tipo de espectáculos. 2)Era 1912 cuando Buga sólo contaba con 11.378 habitantes. Esta época se caracterizó por tener un desarrollo en las edificaciones de la ciudad; sitios como la Basílica del Señor de los Milagros, el Palacio de Justicia y la Casa de la Gobernación se inauguraron. Por sus calles empedradas transitaban los caballos, mulas y algunos carros de marcas como Citroen, Oldsmovil y Ford28. Las casas, que albergaban familias numerosas, utilizaban para su construcción el calicanto, una sustancia hecha de huevo con arenas cernidas. Las tejas eran de barro, las paredes eran pintadas con cal y los colores, blanco amarillo, rojo pardo y azul, eran mineralizados tomados de plantas y tierras. Faroles de estilo colonial alumbraban la noche bugueña hasta las nueve. Durante el día la brisa refrescaba y mecía de un lado al otro las palmeras al ritmo de bambucos, esos que sonaban en la casas de las familias de la alta sociedad. Y es que Buga se ha quedado, para algunos, estancada en el tiempo. La “Ciudad Señora” está llena de habitantes que viven en el recuerdo de lo que fue y ahora no es; de miles de feligreses que visitan la Basílica del Señor de Los Milagros cada año, una ciudad de cuatro bienes de interés cultural como el Teatro Municipal de Buga. El Teatro fue construido por


la élite de la ciudad para el disfrute de música clásica y veladas poéticas. Probablemente muy pocos bugueños conozcan la historia del Teatro, o la de Ernesto Salcedo Ospina como conocen la del Señor de Los Milagros. Las abuelas continuamente dicen: -es que la religión es la religión. Y sí, como la religión no hay otra, por siglos ha sido el gigante más difícil de derribar, siempre se han preservado sus monumentos y costumbres, a diferencia del Teatro que sufrió las consecuencias del uso inadecuado de sus instalaciones pues se abrió paso al deterioro y abandono total. 3,4,5,6,7)A lo lejos se puede ver su nombre fácilmente: “Teatro Municipal”. Luce con orgullo ocho columnas organizadas de dos en dos, sobresale la decoración de su fachada al estilo europeo, las casas que lo rodean se ven pequeñas. Cuando fue adquirido el lote en 1897, ya en Costa Rica se inauguraba el “Teatro Nacional” -el más importante de dicho país-. La “Empresa del Teatro” fue el grupo de ciudadanos bugueños que tuvo la iniciativa y vio la necesidad de construir un teatro, veinte hombres adinerados, entre ellos Miguel Ángel Losada quien fue su líder, asumieron los primeros costos para la realización de este proyecto, el total de esta primera inversión incluyendo los gastos notariales y demás fue de $1.703.40 de pesos. Diecinueve años pasaron para que las obras dieran inicio, ya habían perdido la esperanza de tener un lugar para tocar el triple, para cantar esos pasillos que tanto les gustaba a los burgueses; fue necesario crear una nueva empresa y tener un nuevo gerente, un hombre que les cumpliera el sueño que años atrás habían tenido y ese fue Leonardo Tascón. No entraban más ingresos para la construcción, las familias no pudieron entregar más recursos, y por eso el Concejo Municipal en el acuerdo No 4 de 1922 declaró la creación de la “Lotería del Municipio de Buga”, y que el 50% del dinero recaudado sería destinado para la construcción del teatro. 8)Esa noche del 8 de marzo de 1922, la elite de Buga entró por primera vez a su Teatro, ese que se demoró cerca de 25 años en ser construido. Los ojos de los espectadores brillaban, la emoción se propagaba en el ambiente. Las familias más distinguidas como los Salcedo y los Cabal hacían alarde con los trajes más finos; las mujeres utilizaban vestidos de lentejuelas que llegaban hasta las rodillas, los acompañaban con plumas de marabú y con collares de perlas. Los hombres vestían esmoquin con fajas o lazos, chalecos con cola y el accesorio infaltable, el sombrero de copa. Algunos llegaban en carro y otros en las victorias. Las demás personas que se conglomeraban alrededor se asombraron ante el espectáculo que observaban.


En el volante de apertura se apreciaba la imagen de Ernesto Salcedo Ospina vestido de mujer, con coquetería, alegría y elegancia cubre sus mejillas con sus dos manos, con una sonrisa amable invitaba a las personas para que asistieran al teatro. Era la obra La Duquesa de Bal Tabarin, y con ella el escenario cobró vida, las luces iluminaron a los actores y una audiencia maravillada los recibió como probablemente recibieron esta operatta de Leo Bard seis años atrás, en el recién inaugurado Teatro Reina Victoria de Madrid y veintidós años antes en 1900, quizás se estrenaba en Viena. Desde la inauguración el público ha valorado y recibido con gran satisfacción la exposición de este tipo de obras europeas, lo que creó una subestimación sobre lo propio frente a una exaltación de la producción artística de otras culturas, una preferencia por lo extranjero; la historia y el paso de los años nos dice que es una costumbre que se mantiene, el alto nivel de audiencia que genera la presentación de obras europeas o películas norteamericanas es un reflejo de ello, mientras el cine colombiano fracasa en taquilla.

9)Y es así como el teatro se convierte en el símbolo del auge cultural en la llamada “Ciudad Señora”. Los bugueños que transitaban por la intersección de la calle de Bolívar y la Calle de los Coches, descubrían un edificio de cerca de seis metros de altura que se imponía ante ellos, su color crema le daba un estilo francés tan particular que lo diferenciaban de los otros edificios de la ciudad. Suscitaba en las mentes de aquellos transeúntes el deseo de jugar con las columnas, de llegar al balcón y sentir más cerca los rayos del Sol, la brisa, las nubes, sin duda alguna, era como estar en el cielo. Un espacio inmenso para la población de la época que se proyectaba para el futuro. Los rostros de Beethoven, Mozart y Liszt tres grandes figuras de la música clásica adornaron la fachada del teatro en la reformas que hizo el arquitecto bugueño Enrique Figueroa en 1929, quien trabajaba para ese entonces en la construcción del Canal de Panamá. Se trató de evocar hasta en los más mínimos detalles el modelo europeo. El color curuba de los palcos, el negro de la silletería y el rojo del telón dotaban de elegancia al lugar. 10)La importancia del teatro no solamente reside en su estructura, sino en las personas y en los eventos que se realizaron a través de los años, es así como las compañías de ópera Adolfo Bracallé y de Adolfo Squarcetta dejaron un recuerdo inigualable en la memoria de aquellos espectadores que disfrutaron de sus obras. Las voces de las sopranos Chela Gallardo y Adelina; los tenores Hipólito Lázaro, Nicolai Timofeyew; y el barítono Carlos Julio Ramírez todavía resuenan en el lugar, al igual que las suaves notas producidas por el violín de Ricardo Odnosopoff o por la guitarra de Andrés Segovia. Las palabras recitadas


por los poetas Guillermo Valencia, Eduardo Villafañe, Ricardo Nieto, Aurelio Martínez aún enamoran. 11)En las tardes bugueñas los jóvenes de las familias adineradas se reunían en sus casas, organizaban unos conciertos que se llamaban “tenidas” y utilizaban pianos, guitarras, bandolas y tiples para interpretar bambucos y pasillos, géneros de la región andina del país. La música clásica la escuchaban en fechas especiales como cumpleaños, ceremonias religiosas o cuando la compañía de ópera Bracale hizo su tour por Colombia, con obras dirigidas a la alta sociedad que debía pagar cinco pesos de oro. El teatro fue una obra realizada por la clase alta y para ella. A las 6 y 45 p.m. del domingo 30 de junio de 1930 se abrieron sus puertas, todo estaba preparado para el “Gran Concierto Lirico- Literario” a beneficio del Hospital San José. El programa tuvo 14 actos, los cuales se dividieron en dos partes. La velada fue amenizada por la Orquesta Payán, también se presentaron tenores, sopranos, barítonos y poetas. Por las calles de la ciudad se anunció con bombos y platillos la participación de Guillermo Valencia, poeta payanés y ex candidato presidencial en 1918 por el partido Unión Republicana; su acto se realizó en la segunda parte del evento. Valencia tenía la costumbre de salir al parque Caldas de Popayán a conversar con su mejor amigo, el también poeta y abogado Francisco Eduardo Diago Gortaire, la gente se agolpaba con disimulo para oír el español florido que él utilizaba y llevaban papel para copiar las frases que decía. Finalmente la gala contó además con varias presentaciones del tenor Ernesto Salcedo Ospina quien interpretó un solo en el acto “Miserere” de “El Trovador” de Verdi junto a un grupo de señoritas y caballeros de la sociedad bugueña, acto que finalizó la primera parte del espectáculo. El tenor actuó con la señorita María Luisa Pombo la zarzuela “La Calesera” de Francisco Alonso y la orquesta los acompañó. El cierre del concierto estuvo a cargo del Gran Coro y presentaciones de diferentes personalidades de la época. Ernesto Salcedo Ospina 12-16) Ernesto Salcedo Ospina es el segundo hijo de una familia señorial: los Ospina Salcedo, nació el 6 de noviembre de 1893 en Buga. Al día siguiente, el Gran Teatro del Liceo de Barcelona se sacudió por dos bombas Orsini que lanzó el anarquista Santiago Salvador Franch para agredir a la burguesía dominante de la época. Salcedo murió 55 años más tarde y fue enterrado en el cementerio Central de Cali el día 10 de enero de 1948. El 7 de agosto de 1956, la explosión de 42 toneladas de dinamita en Cali arrasó varias manzanas de la ciudad, mató a 4 mil personas, dejó 12 mil heridos y destruyó la tumba de Ernesto Salcedo Ospina, cuya localización se perdió para siempre.


Ernesto tenía una cara ovalada, reflejaba esa vivacidad que caracterizaba a todos sus personajes, ojos pardos medianos y coquetos que le ayudaban cuando se disfrazaba de mujer, cejas pobladas, cabello castaño oscuro y ondulado, color de piel blanco rosado y unos labios medianos. En aquella época los bugueños que querían tener una formación musical debían trasladarse a Bogotá o viajar al exterior. Ernesto se instruyó bajo la dirección del compositor y violinista Guillermo Uribe Holguín en el Conservatorio Nacional de Música, luego viajó a New York para estudiar en el Metropolitan School of Music. Comenzó a consolidar su historial artístico en 1914 conformando un grupo musical llamado La Estudiantina de Guadalajara junto al músico Benigno Núñez, más conocido como el “Mono Núñez”, entre los integrantes del grupo estaban Pedro María Becerra, Tulio 'Pescuezo', Samuel Herrera, Lisandro Rengifo y el maestro Manuel Salazar como director. Con su hermano Eduardo Salcedo Opina “Edy Salospi” famoso compositor, poeta y caricaturista tenían una estrecha relación, pues gracias a Ernesto podía presentar sus composiciones. Uno de los escenarios utilizados por los Salcedo Ospina y Salazar para la presentación de obras artísticas fue el Teatro Olympia de Bogotá durante 1920. El tenor Ernesto Salcedo afianzó su carrera con incontables éxitos en su vida artística durante las décadas de los veinte y cuarenta. Debido a su habilidad para alcanzar el registro de soprano, representó papeles femeninos tal como lo hizo en la inauguración del teatro -en una fotografía aparece con un vestido largo de tirantes, sus brazos llevados a la cadera, su cuello adornado por una gargantilla y en las orejas lleva aretes de perlas grandes-, y trabajó como cantante lírico dramático. Años después el Teatro de Buga adoptó el nombre de Teatro Municipal de Buga Ernesto Salcedo Ospina en honor al tenor, pues había destacado a la ciudad por su admirable carrera artística. Luego de 65 años de haber proyectado las primeras imágenes en movimiento de la película documental llamada el Drama del 15 de octubre en la capital colombiana, los Salcedo se unieron al proyecto que buscaba llevar a María, obra literaria escrita por Jorge Issacs en 1867, al cine por primera vez en Colombia para el año 1922, por eso crearon la sociedad productora La Valley Film. El largometraje fue producido y dirigido por Alfredo Del Diestro y Máximo Calvo, además actuaban los hermanos Eduardo y Ernesto acompañados por Stella López Pomareda, Hernando Sinisterra, protagonistas de la obra. Las luces invadieron los teatros, salones, terrenos baldíos, hechizaron al público y cautivaron a los actores que practicaban sus escenas, sus parlamentos en repetidas ocasiones frente a esas nuevas y raras cajas negras en que quedaban atrapados. A lo largo de su historia artística


Cali ha tenido una estrecha relación con la producción y comercialización de cine, por esta razón es considerada la capital de cine del país, bautizada como Caliwood. 17)La cultura sufre de constantes transformaciones, los recintos cambian. En el siglo pasado el Teatro era uno de los máximos exponentes de la cultura bugueña, símbolo de estatus, sin embargo, siempre lo acompañó la sombra de la ambición. El descuido y el abandono lo dejaron en la ruina. Todo comenzó con el traspaso de los derechos del teatro a Guillermo Lehman, alemán que dejó de usarlo como teatro para incursionar en la industria cinematográfica, es así como el Teatro pasó a ser un escenario para el cine y sus eufóricos espectadores. La persona encargada de la taquilla recibía a las personas, tomaba el dinero e invitaba a pasar para poder atender al resto de clientes. Al lado izquierdo, antes de entrar a la sala, estaba el negocio de comida, crispetas, gaseosas y dulces que invitaban a los niños, padres y parejas a consumir. Se confirmaba la hora de la función y las personas entraban en un espacio oscuro, lúgubre, un escenario totalmente diferente al de inicios del siglo XX, las luces que iluminaban a los actores de las obras que años atrás se presentaron, ahora solo se encendían para que el público encontrara su silla y no tropezara en la salida. La magia que traía el cine los envolvió, pero pronto esa magia no sería suficiente para salvar lo que quedaba del teatro, las personas dejaron de asistir, el respeto por el monumento se perdió, poco a poco perdió vida, se apagó lentamente y el descuido lo llevó a su inminente deterioro. El negocio del cine se vio obligado a desistir y a cerrar las puertas, terminó por condenarlo a ser un fantasma de cemento en medio de las calles de la histórica Buga. 18)Desde las esquina, entre las casas, resaltaba su majestuosidad. Por fuera el teatro no parecía estar en ruinas, sus paredes se veían sucias, llenas de graffities pero estables. La realidad de su estado se estrellaba contra los ojos curiosos que se asomaban por medio de las tablas que sellaban las ventanas, desde ahí veían las ruinas de un teatro hueco, habitado por animales nocturnos y un hedor muy fuerte a madera podrida. Visto de cerca sus paredes ya daban signos de humedad, en sus puertas ya habitaban plagas y algunas astillas sobresalían de sus marcos. Desde el techo caían rayos de luz que ayudaban a poner en evidencia el deterioro, la polvareda vacilaba entre las ruinas, lo que le daba el aire de misterio que duró cerca de 15 años. Comparación Teatro Scala vs ESO Al otro lado, en Europa, entre las calles de Milán hay un edificio que tiene vida. El Teatro Scala de Milán les sonríe a nativos y extranjeros con las luces doradas de la noche, como un sol en medio de la oscuridad, la luz que invita a los transeúntes a dejarse invadir por ella. Este sitio ha sido el lugar donde se han presentado joyas como la ópera L'Europa riconosciuta de Salieri. Su arquitectura neoclásica crea la sensación de poder viajar, por un instante en el tiempo a 1778, el año de su inauguración. Al ingresar, sus adornos y su diseño dorado con más de 2000 sillas rojas, impresiona y estremece, es tan grande y tan perfecto que parece un sueño.


De este lado, en Buga, Colombia, se encuentra el Teatro Ernesto Salcedo Ospina, no tan inmenso como el anterior, quizá no tan intimidante. Pero sí reluciente, ha resurgido de una oscura época y goza del mismo espíritu conmovedor, su reciente remodelación mantiene su arquitectura Neoclásica Republicana, en el exterior los bustos de Mozart, Beethoven y Lizt nos invitan a entrar. El lugar es acogedor, no muy grande, 500 sillas rojas y acolchadas, predomina el rojo con adornos dorados y luces amarillas. El Teatro Ernesto Salcedo Ospina claramente no es tan famoso como el Scala pero su espíritu es tan grande como el de él. 19 y 20) Debido al abandono que sufrió el Teatro desde los años 50, la Subdirección de Monumentos Nacionales en 1996 inició un proyecto para su restauración que comenzó en octubre de 1997. En la primera etapa liderada y diseñada por José Luis Giraldo y Beatriz Sanclemente se invirtieron 50 millones de pesos para realizar trabajos de excavación, nivelación de los cimientos y la estructura. Era necesario realizar los estudios de suelos, construir las escaleras de emergencia en cada piso, iniciar la reparación de la estructura cubierta en madera y la recuperación del sótano para utilizarlo como espacio alterno del teatro. Para la segunda etapa se buscaba poder recuperar el escenario, la tramoya, los diferentes niveles, la platea, los rasos cielos originales y los pisos de madera de los palcos. Así mismo organizar espacios como una cinemateca, un café libro y una escuela de música para todo el público bugueño. La inversión para el proyecto fue de unos 800 millones de pesos. Después de muchos desafíos y muchas luchas en el 2007 se entregó la primera etapa de remodelación con la ilusión de verlo brillar como en aquellos años dorados, en los que el arte invadía las calles bugueñas. Angelino Garzón, el entonces Gobernador del Valle, destacó la entrega de esta primera parte debido a la importancia histórica y artística del lugar. 21 y 22)Dos años más tarde continuaron con la reconstrucción del Teatro, para este periodo incluyeron el programa de la Escuela Taller de Popayán, encabezado por el arquitecto Álvaro Montilla Vega y liderado por el Ministerio de Cultura, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). Dieciséis jóvenes bugueños de escasos recursos tuvieron la oportunidad de aprender técnicas artesanales y carpintería especializada con el fin de hacer parte del equipo de recuperación y de embellecimiento el monumento. Gracias a la inversión de más de dos mil millones de pesos para la reconstrucción del teatro, en el periodo que comprende desde el 2007 hasta el 2011 se logró, a finales de este último año, abrir de nuevo las puertas del escenario para el disfrute principalmente de la población bugueña. La Secretaría de Cultura y Turismo se ha encargado de buscar acuerdos con la Alcaldía de Buga, la Gobernación del Valle y la Cámara de Comercio para lograr mejoras en el sistema de sonido, además el Teatro posee una cuenta independiente al Ministerio de Cultura para autogestionar gastos extras. Aún así, las obras siguen sin terminar, desde el momento de su creación nunca se ha finalizado su construcción, es una condena que ha llevado por más de 92 años. José Herbet Arango, Secretario de Cultura y Turismo afirma que el Teatro “nunca estuvo como está


hoy”, ésta es la etapa en la que posiblemente más dinero se ha invertido y lo que falta por concluir es relativamente poco. 23)Los rumores se propagaron por las calles, por los parques, por los rincones de Buga, en donde antes se escuchaban bambucos, ahora se oyen miles de historias sobre la corrupción, sobre las remodelaciones que comenzaron en 2006 y tardaron 5 años en terminarse. Los comentarios aumentaron a raíz de los recesos entre el 2008 y el 2010. Corría el rumor de que se habían robado la plata y que seguramente el tema había llegado a los oídos del Ministerio de Cultura, por lo que empezaron a preguntar el porqué de tanto retraso y por eso finalmente las obras se reanudaron. Así como si estuviera en una ruleta, el teatro jugó su destino, la desgracia lo persiguió pero la suerte lo acompañó. Comenzó a funcionar desde 2011 teniendo entre sus eventos el monólogo de la actriz Amparo Grisales “No seré feliz, pero tengo marido”. El teatro es un reflejo de las costumbres pasadas, pero para mantenerse utiliza las costumbres de la sociedad actual. 24)La relación de las entidades privadas con el teatro generalmente no traen un grato recuerdo, la decadencia que le trajo al lugar otorgarle completamente los derechos a las entidades privadas, la transformación de Teatro a Cine, de centro cultural a negocio y el posterior abandono de éste, dejaron una gran huella en la historia de Buga. Ahora, si bien se cuenta con las entidades privadas como benefactores para ciertos aspectos del sitio no necesariamente depende de ellas y tanto el manejo como la administración del lugar es exclusivo del sector público municipal. La Secretaría de Cultura y Turismo vela por su preservación, mientras que la Gobernación invierte y otorga los principales recursos, La ciudadanía, tal como en la época de su creación, ha sido parte importante en ésta reconstrucción, gracias a la participación de personas como Edgar Neira o al grupo de jóvenes que se le midieron a reconstruir y embellecer el monumento, al empeño y sentido de pertenencia característico de la sociedad Bugueña es que ahora éste grande ha vuelto a la vida. 25)El sábado 3 de diciembre de 2011 los bugueños fueron invitados a participar de la “Sillatón: una silla para el teatro municipal de Buga” en el parque Jose María Cabal, a 4 días de la celebración tradicional del “Día de las Velitas”, con todo el fulgor navideño abrazando la ciudad. “Sillatón: una silla para el teatro municipal de Buga” fue un evento propuesto por la Corporación Teatro Municipal, liderada por Edgar Neira Trujillo. El sábado 3 de diciembre de 2011 los bugueños fueron invitados al parque Jose María Cabal, a 4 días de la celebración tradicional del “Día de las Velitas”, con todo el fulgor navideño abrazando la ciudad, se buscaba incentivar a la ciudadanía bugueña, comerciantes y empresarios a donar recursos para invertir en las sillas que aportarían en el proceso de restauración del teatro. Neira expresó en la invitación: “Hoy que somos testigos de su inminente recuperación, no


podemos ser simples espectadores de esta gran transformación, la que se constituye en una gran oportunidad para contribuir a su culminación; por ello la colaboración entre todos y la unión de esfuerzos, debe despertar en los habitantes de Buga un verdadero compromiso de solidaridad con el teatro municipal y la ciudad”. Fue un día lleno de alegrías, música, de presentaciones artísticas y culturales de artistas nativos. La tarima se ubicó en la esquina contigua a la Alcaldía Municipal con el fin de brindar un mejor espectáculo, un espacio cómodo y amplio para los asistentes. Desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde estuvieron abiertas las urnas en las que los asistentes depositaron su aporte monetario; el total de dinero recaudado al final de la jornada fue de 21 millones de pesos. 26)Al caer la noche del 22 de diciembre de 2011, dos semanas después de la “Sillatón”, el teatro brillaba con luz propia, a las 7:00 de la noche las diferentes personalidades de Buga se dieron cita en el Teatro Municipal Ernesto Salcedo Ospina -el alcalde Freddy Libreros, Francisco José Lourido Gobernador del Valle y quien fue el conductor del evento, la secretaria de Cultura del Departamento Luz Adriana Betancourt, la arquitecta María Isabel González y Edgar Neira Trujillo representante Corpoteatro-. Las bocinas de los automóviles atiborraron el ambiente, las mujeres descendían con sus vestidos largos, otros cortos, entallados a la cintura, mientras algunos hombres vestían con esmoquin o camisas blancas, guayaberas, y pantalones de lino. Los telones se abrieron, la música llegó a cada rincón, el teatro resplandecía y no solo por las luces, había algo mágico, su renacer, una nueva oportunidad para brillar. La Escuela Taller de Ópera de la Universidad del Valle dio inicio a una nueva temporada de eventos culturales en este escenario y en la ciudad. Las actividades en el teatro persistieron durante las dos semanas siguientes con presentaciones de bailes, cuenteros y más música, para continuar su resplandor por mucho tiempo más. 27)De aquél edificio gigante solo se conserva su fachada, aunque resulta tan intimidante como hermoso. Una puerta de madera, gruesa y firme da la bienvenida. El teatro es un monumento que ha permanecido para revelar a los ciudadanos su pasado. Al entrar en el lado izquierdo se encuentra la oficina administrativa, el piso es de madera, sencillo. La platea es iluminada por luces doradas y amueblada con sillas rojas, el piso cubierto por una alfombra roja. En la parte de arriba hay una decoración en relieve hecha por los jóvenes de


la Escuela Taller de Popayán, la imagen llena de colores, en donde prevalece el azul que complementa el aire majestuoso del lugar. El escenario de una madera brillante y pulida, atrás el telón inmenso, dueño de encanto, un rojo intenso combinando perfectamente con el resto del espacio. Los camerinos son la parte más sencilla del lugar, hechos en concreto y de paredes blancas y puertas metálicas negras; es la parte nueva del Teatro que aún falta por terminar. 28)La muestra de su continuidad se evidencia en los diferentes eventos que han tenido lugar durante los años 2012 y 2013. Un evento que despertó gran emoción y orgullo del público fue la presentación del Ballet de Ucrania, durante estos últimos años el teatro tuvo una gran afluencia de presentaciones, con exposiciones y presentaciones alternas como obras teatrales y musicales, ópera, obras escolares, conciertos de música clásica hasta torneos de fisicoculturismo. Se exhibieron diferentes eventos como Los Pasos de la Nostalgia: Bolivar y Manuela, obra de teatro colombiana, el Gran Concierto de Música Andina Latinoamericana, el Concierto de la Big Band Jazz de la Universidad del Valle. La obra del argentino Norberto del Prado “Amor a Diario” tuvo lugar el 16 de agosto del 2013, eran las seis de la tarde y las puertas del teatro ya estaban abiertas, las luces de la platea y los palcos ya alumbraban; el público comenzó a ubicarse en el lugar que le correspondía, los niños caminaban impacientes, tiraban con fuerza las manos de sus madres, pues el espectáculo pronto iba a comenzar, era noche de títeres. Aquel jueves, a las siete de la noche Carlitos, el personaje principal, salió para ayudar a su papá que se quedó sin trabajo, vendiendo diarios y los frascos de dulce de leche que comenzó a fabricar su mamá. Conoce a Susana, la nueva vecina y queda prendado de amor. En un momento de descuido, aparece Vicente, el ladrón, quien se lleva el dulce. Susana no cree lo del robo y se enoja con Carlitos. Con un lenguaje sencillo y permanente interacción, la obra refleja la realidad, dejando a cada instante a través del juego teatral, mensajes de amor, amistad, respeto y solidaridad. Y con esta historia rica en moralejas el teatro fue testigo de una noche llena de curiosidad, risas y voces de niños alentando a los títeres en sus aventuras. 29)Muchos de los eventos que se realizan actualmente en el teatro son liderados por grupos culturales de danza, baile, canto, teatro, pero también por las escuelas de la ciudad, estas últimas piden el espacio para realizar grados, celebraciones o presentación de algún concurso de momento. Para Claudia Molina, funcionaria de la Secretaría de Cultura y Turismo de Buga, resulta trabajoso educar al público bugueño asistente y más aún si son niños o personas del común que esperan poder llegar al teatro y que los dejen ingresar sin ningún reparo, pues el último uso que tuvo el teatro fue para la proyección de películas, por lo tanto, los espectadores no se esmeraban en lucir un atuendo pulcro y elegante, tampoco veían problema en llevar sus palomitas de maíz y su gaseosa para refrescar. “Han llegado con la litro de gaseosa”, dice Claudia, quien ya ha tenido que hablar con los asistentes que


ahora intentan retomar estas costumbres para evitar que logren su objetivo, es deber de todos cuidar de las instalaciones y evitar cualquier accidente. 30)El Teatro Municipal siempre ha estado bajo la sombra de la privatización, esta situación lo llevó a la ruina y así lo confirma la misma historia. Aún hoy, y después de tantas luchas, es posible que partes privadas quieran sacarle provecho. Ahora pertenece al municipio, en palabras del secretario es un bien del público y para el público en el que no sólo las élites, los adinerados pueden entrar y disfrutar de las maravillas que este grande puede brindar, las audiencias populares también son bienvenidas, algunas veces totalmente gratis y otras a un precio relativamente cómodo. Esto ha causado un leve malestar entre los círculos cultos, tradicionales y privilegiados que no están de acuerdo con la popularización del lugar, se ha convertido en una lucha entre el sector privado y los que todavía defienden lo público. El teatro ha estado siempre en medio, brillando o siendo atacado por las mismas sombras desgarradoras, los fantasmas de la codicia. Idea de cierre Buga es una ciudad dividida entre la tradición y la modernidad que con el paso de los años ha sufrido transformaciones desde su población hasta en la arquitectura de sus edificios. Ahora cuenta con 115.946 habitantes. El uso que se le ha dado al Teatro también ha cambiado. Mientras se acostumbró a la sociedad bugueña de los años 20 y 30 a recibir los espectáculos de la “más alta sociedad”, hoy en día el teatro sirve como set de grabación; fue el escenario de los múltiples conciertos de La Ronca de Oro, telenovela colombiana. Majida Isa, actriz colombiana, interpretó a la cantante caleña de música popular Helenita Vargas. Los televidentes noche tras noche se dejaron envolver por la fascinación que irradia el Teatro, las escenas recorrían los palcos, el detrás de escena, la silletería, siempre adornado con un flamante rojo combinado con los brillos en los vestidos de los protagonistas, sobre todo de “La Ronca de Oro”. Para el capítulo final, Helenita Vargas brindó un concierto con lleno total, la decoración adicional fue muy brillante y colorida. Así pues, una vez más la versatilidad del Teatro Municipal de Buga Ernesto Salcedo Ospina sale a la luz. Es una gran pieza arquitectónica y cultural no sólo para la comunidad bugueña, sino para todo el Valle del Cauca y el país.


LA MAGIA DEL TEATRO MUNICIPAL ERNESTO SALCEDO OSPINA