Muchos todavía no comprenden, viviendo ya la segunda década del SIGLO XXI, que ya no solo se debe pensar en la publicidad, el marketing y la comercialización de productos y servicios para llegar al público objetivo, a los consumidores. Se esfuerzan por hacerlos atractivos pero poco o nada reflexionan, hacen y mucho menos preparan estrategias para adecuarse al perceptor.