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Editorial Unidad Nacional con Solidaridad y Respeto La

tragedia que afectó a millones de compatriotas ha dejado como gran enseñanza que la unidad de Chile y su pueblo debe ser permanente. No es posible concebir un país con un destino común, gran aspiración de quienes abrazamos el ideal patriótico del Nacionalismo, sin desarrollar el compromiso de solidaridad y respeto por quienes viven en él. Lo anterior, ajeno a oportunismos que le dan protagonismos a personas e instituciones que, detrás de una aparente “solidaridad”, esconden intereses privados y vanidades de quienes buscan reconocimiento social y son parte del engranaje oscuro del poder del dinero. La solidaridad debe manifestarse hacia quienes han tenido menos oportunidades de potenciar sus habilidades académicas y laborales, pero que igual son parte del engranaje productivo y moral del país. Hoy, quienes están en estas condiciones, están expuestos a todas las tribulaciones y precariedades en un modelo económico basado en el dinero: falta de acceso a salud, educación y trabajo digno con una remuneración que permita abordar las necesidades básicas. Resulta conmovedor apreciar como han sido estos sectores sociales los que más han organizado y apoyado la ardua tarea de reconstrucción de

ciudades y localidades devastadas por el terremoto y maremoto que afectaron al centro sur de nuestro país. Por las veleidades del destino, quienes más se vieron afectados, fueron los más solidarios, muchas veces sin esperar la ayuda del gobierno central o instituciones que han apoyado en esta crisis nacional.

fomentado justificar una sociedad de inaceptables desigualdades. Y el drama nacional vivido con el cataclismo, ha dejado claro que los afectados, en general personas de menores recursos y que perdieron seres queridos y bienes materiales, han tenido una dignidad admirable para enfrentar la adversidad.

La solidaridad debe ser institucional, no sujeta a la temporalidad del gobierno de turno, los que por lo general, privilegian sus intereses específicos, relegando a un segundo lugar, los legítimos intereses de quienes más necesitan apoyo: trabajadores con menor calificación y capas medias. Tampoco puede recaer esta responsabilidad social en grupos filantrópicos, unos con genuinas intensiones de ayudar y otras, como dijimos, escondiendo otros intereses y que no son parte, ni quieren ser parte, de nuestro país.

En decenas de localidades en que no había nada, este respeto hacia ellos mismos permitió levantarse para abordar la crisis con autonomía, pues claramente nuestras autoridades focalizaron el socorro hacia las ciudades, dejando al mundo rural, siempre postergado, en la más terrible indefensión. El mundo popular, del que tanto hablan quienes no viven sus tribulaciones y necesidades, demostró capacidad de organización y acción, abordando con gran eficiencia la contingencia.

El respeto debe mostrarse a través de medidas concretas que permitan, a quienes tienen menos oportunidades, ser considerados como miembros de la sociedad, accediendo a las mismas condiciones de desarrollo que tienen los grupos sociales con mayores ingresos. Se ha mal entendido la solidaridad con el asistencialismo, que sólo ha

Pero no basta con esto, pues el respeto debe hacerse carne en una redistribución de la riqueza más justa, con sueldos dignos y un estado más protagonista del quehacer de su pueblo, como garante de quienes están en desventaja social. La unidad nacional, aspiración final de los patriotas en Chile, debe tener en su esencia la solidaridad y el respeto, no la

Director: Eduardo Valenzuela G. - eduardovalenzuela@alertaaustral.cl Editora Contenidos: Ana L. Gálvez P.- analuisagalvez@alertaaustral.cl Editor Técnico: Hans Fiebig M. - hansfiebig@alertaaustral.cl Año IV - Nº 58 Abril 2010

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Cartas al Director: director@alertaaustral.cl

Revista Alerta Austral Av. Tobalaba 259 D.101 7510045 - Providencia Teléfono:+56-9-98707652 contactos@alertaaustral.cl

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limosna ni ese sentimiento de culpa de algunos, que desaparece apenas en país entra en normalidad. Nuestro país ha sufrido, en lo más profundo: en su alma; esa energía que brota del sentimiento de dolor de quienes han sido golpeados por

la naturaleza. Pero el drama ha sido parte de nuestra historia patria, y la estirpe guerrera de sus hijos, ha permitido que nuestro pueblo se levante una y otra vez. Por eso, que desde esta trinchera que ama profundamente a Chile,

queremos enviar un fraternal mensaje de fe en un futuro mejor, el que debe ser construido por los chilenos y sus organizaciones sociales, las que mejor pueden representar a la comunidad.

Cartas al Director Envíe sus cartas a director@alertaaustral.cl con una extensión máxima de 200 palabras. Revista Alerta Austral se reserva el derecho de publicar y editar los textos recibidos

Efemérides 1 de Abril de 1557

5 de Abril de 1932

18 de Abril de 1837

Francisco de Villagra asalta el pucará de Peteroa donde muere, quién fuera el líder y estratega militar del pueblo mapuche, el lonco Lautaro.

Se funda, en Santiago, el Movimiento Nacional Socialista Chileno, conducido por Jorge González von Maares.

Nace, en Osorno, Eleuterio Ramírez Molina, conocido como “el León de Tarapacá”. Ganó su apodo combatiendo, a muerte, en la quebrada de Tarapacá (1879)

7 de Abril de 1889 3 de Abril de 1848 Nace el héroe chileno de la Guerra del Pacífico, Arturo Prat, en la hacienda de San Agustín de Puñual (parroquia de Nihue, en las cercanías de Chillán)

23 de Abril de 1891 Nace, en Vicuña, la poetiza Lucila Godoy Alcayaga. Conocida por su pseudónimo Gabriela Mistral, quién obtiene, en 1945, el Premio Nobel de Literatura.

Los balmacedistas hunden en la rada de Caldera el barco "Blanco Encalada", en días de la Guerra Civil de 1891 en Chile.

8 de Abril de 1818

27 de Abril de 1927

5 de Abril de 1807 Son fusilados, en Mendoza, los Mediante fusión de Carabineros de Nace, en Santiago, Vicente Pérez Hermanos Carrera. la República y policías, se crea la Rosales, organizador del proceso institución “Carabineros de Chile”. de colonización del sur de Chile. 15 de Abril de 1830 28 de Abril de 1960 5 de Abril de 1818 Batalla de Lircay. Triunfo, de las fuerzas de Prieto y Bulnes, sobre Muere, el ex presidente, Carlos Se libra la Batalla de Maipú, con lo los revolucionarios encabezados Ibáñez del Campo, a los 83 años que se consolida la independencia por Freire. de edad. de Chile del dominio español.

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Actualidad Del Escudo al Logotipo (y viceversa)

En

estos momentos, los cambios políticos y los relevos en la administración gubernamental han reflejado su impronta histórica –no sin polémica- en un cambio de los símbolos, que las autoridades han usado como rótulos de Estado. Como en todos los grandes cambios corporativos, un nuevo “logo” del flamante Gobierno de Sebastián Piñera vino a desplazar el paranoico sudoku de cubitos que, por diez años, fuera característica del mando concertacionista y la pesadilla de diseño entre quienes teníamos el desafío de reconstruirlo para aplicaciones especiales donde los archivos FreeHand con el modelo, ofrecidos en la página de la Presidencia de la República, no servían.

“provisorio” en el mundo de la política, como sucedió con el alza momentánea del IVA. El consenso de los diseñadores y artistas gráficos con respecto al actual logotipo de gobierno, es que se trata de una pieza visual altamente deficiente, con problemas de equilibrios, de integración de elementos y, para los que manejan un poco más los temas históricos y semiológicos en este club, ciertas irracionalidades o conflictos connotativos de sus contenidos. El descrito panorama de discusión, en torno a la marca del Gobierno de Piñera, nos permitirá completar nuestra anterior exposición sobre la historia del Escudo Patrio de Chile, que publicáramos durante el año pasado, a propósito de la discusión, en el Congreso, sobre la continuidad de la tan mal interpretada y vilipendiada frase de su lema “Por la Razón o la Fuerza”. LA INSPIRACIÓN GENERAL DEL ACTUAL ESCUDO

Logo de Gobierno de Sebastián Piñera

Como era de esperar, la nueva propuesta debutó de inmediato generando controversias, incluso desde antes de asumir el nuevo equipo de ex opositores. Ahora, hasta le han dado un carácter “provisorio”… Pero ya sabemos cómo es el concepto de lo

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Partiremos por un elemento básico. Coincidencia o no, recientemente ha sido publicada una nota del escritor don Antonio Gil sobre el escudo patrio en “Las Últimas Noticias” del 11 de marzo de 2010, bajo el título “Menos cóndor y más huemul”. Lo allí expuesto es interesante y pertinente al momento en que nos encontramos, pero requiere necesariamente de algunas observaciones. Entre otras muchas cosas, dice Gil, que el artista Carlos Wood se basó en el antiguo escudo del Perú para su propuesta del nuestro, pues sus

animales ostentaban la misma postura que nuestro cóndor y una llama por el huemul. Esta teoría tiene cierta popularidad en el Perú y ha sido acogida con el entusiasmo que provocan, a veces, las huellas de heridas no bien cerradas en el patriotismo, especialmente en donde algunos autores parecen estar mirando con lupa toda posibilidad de excusa para seguir acusando a Chile de país usurpador (pisco, papas, suspiro limeño, lúcumas, chirimoyas, etc.). Sin embargo, y aunque siempre se ha comentado una inspiración del escudo chileno hecho por Wood, en 1834, desde el primer escudo peruano hecho por José de San Martín (en 1820), cabe aclarar que la semejanza no es exacta: en el caso del Perú, por ejemplo, el cóndor estaba a la izquierda y no a la derecha como el nuestro. Además, este cóndor y la llama peruanos están en otra postura: asoman desde atrás y no de cuerpo completo, emergiendo desde el fondo. Los animales de nuestro escudo, en cambio, están en una posición distinta y desplegada lado a lado, de cuerpo completo. Que ambos escudos tengan animales-emblemas a cada lado no es para nada original, pues existen muchos escudos internacionales y heraldos de linajes donde el blasón es custodiado por guerreros, leones, águilas, osos, caninos o equinos, uno a cada costado y en función de soportes, como sucede por ejemplo con los heraldos de Guyana, Surinam, Jamaica, Monterrey en México, Lima en Perú, las Islas Canarias y el primer escudo patrio chileno diseñado por

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José Miguel Carrera, que tenía un hombre y una mujer vestidos como indígenas, uno a cada lado. Estas figuras suelen ser llamadas tenantes en la arquitectura o el grabado artístico,

lambrequines dorados tiene cierta semejanza con los penachos que asoman por el mismo lugar del nuestro. Si esto no es coincidencia, ciertamente puede ser parte de la inspiración creativa de Wood para concebir el Escudo de Chile actualmente en uso, además de la posible influencia del primer escudo peruano. SIMBOLOGÍAS ANIMALÍSTICAS

Escudo propuesto por José Miguel Carrera

Además, hay un detalle que casi todos los observadores pasan por alto: como se sabe, Carlos Wood era un artista inglés, oriundo de Liverpool, que encontró su patria adoptiva en Chile. Resulta, pues, que el escudo de su natal Reino Unido tiene precisamente, dos animales custodios: a la izquierda un majestuoso león y a la derecha un elegante unicornio. En honor a la verdad, sospechamos desde aquí, entonces, cuál podría haber sido la inspiración más fuerte en la imaginación de Wood para crear nuestro escudo nacional con dos animales heráldicos y uno a cada lado. Y, como en el caso del escudo británico, nuestros animales también lucen altivamente coronados y con sus patas principales colocadas sobre el cuerpo del escudo, en la función de tenantes. Sobre el escudo británico, un yelmo de

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Lo que sí sucedió en común, entre el antiguo escudo del Perú y el actual escudo chileno, es que además de usar esta misma estructura de animales custodios o tenates, como en esta parte de América no existen muchos iconos zoológicos asociados a la heráldica occidental, los creadores de ambos blasones se vieron en la necesidad de echar mano a símbolos que también encontrarán empleo en la heráldica de varios países de la región, principalmente figuras como la del cóndor (presente también en Colombia, Ecuador y Bolivia) o los mamíferos más grandes disponibles entre la fauna (huemul, llamas, guanacos y los adoptados caballos). Wood, por lo tanto, no hizo más que escoger para Chile dos figuras del escaso bestiario regional con potencial valor alegórico, recurriendo al ya conocido cóndor y al más original huemul, de la misma manera que San Martín y Francisco Javier Cortés habían hecho lo propio poco antes en Perú, con el mismo cóndor más la llama. Ya hemos dicho antes que el huemul era poco conocido popularmente y menos aún en Europa, donde se mandaban a hacer gran parte de los timbres,

cuños, medallones y reproducciones en relieve durante gran parte del siglo XIX. Esto llevó a que, casi todas sus primeras representaciones lo hicieran parecer o eligieran más cómodamente la figura de un caballo, e incluso hay algunas donde aparece como un unicornio, lo que refuerza nuestra sospecha de que habría alguna clase de influencia parcial del escudo del Reino Unido en su diseño. En otras versiones, el huemul parece más bien un guanaco, pero la imagen del caballo fue la que dominó largo tiempo, sobreviviendo aún en versiones de principios del siglo XX. El cóndor también sufrió modificaciones estéticas, apareciendo en algunas versiones más parecido a un águila, o a un halcón, que a nuestro bonachón buitre gigante de los Andes.

Escudo Nacional que figuraba en documentos de 1872

La más antigua de las versiones que hemos visto impresas del Escudo de Chile y que, por lo tanto, la que debería ser –en teoría- más parecida al original presentado por Wood, data de 1835 (un año después de creado) y corresponde a la Memoria que el Ministro de Estado en el Departamento de Hacienda presenta al Congreso Nacional. En su asombrosa sencillez, el aspecto que presenta

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el supuesto huemul ya es similar al de un caballo de cola corta. Lo que hemos descrito sobre la estructura de diseño de iconografía zoológica localista, acompañando los laterales del escudo de algunos países, explica también la razón por la que, actualmente, existen otros blasones internacionales con algunos grados de semejanza al de Chile, pero sin que parezca o pueda haber alguna imitación, sino que se han colocado animales custodios tomados de la tradición, de la cultura o de la simbología local:  El de Australia, creado en 1908 y que lleva un canguro a la izquierda y un emú a la derecha.  El de Isla Mauricio, que a la izquierda lleva el extinto pájaro dodo y a la derecha un ciervo de Java.  El de Barbados tiene un delfín a la izquierda y un pelícano a la derecha.  El de Armenia tiene un águila a la izquierda y un felino a la derecha.  El de Letonia tiene un león a la izquierda un grifo alado a la derecha. En los tiempos de Wood, y como se observa en algunos grabados científicos de la época, se creía, en toda nuestra región, que los cóndores eran aves más de rapiña que de caza, simbolizando la majestuosidad y la corpulencia (“la fuerza”); y el huemul, si bien era una criaturilla por pocos conocida, no simbolizaba entonces su estado de peligro de extinción en el que actualmente se encuentra, sino la nobleza y la singularidad (“la razón”). Los valores simbólicos de estos

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animales eran, por lo tanto, de tipo heráldico, muy distintos y más sublimes o trascendentes que los que podrían interpretarse en nuestro actual contexto cultural, por tratarse de alegorías. Es por eso que nos resistimos a aceptar su reducción a la categoría de mero logotipo, como veremos después. LA INCORPORACIÓN DE “POR LA RAZÓN O LA FUERZA” Como no podían faltar, no son pocos los que han querido reponer el tema de la validez del lema en el contexto de que ahora es usado por el flamante gobierno de derecha, intentando darle así una connotación politiquera que lo vincule, por antonomasia, con el conservadurismo, el militarismo o el tradicionalismo vacuo o dogmático. Aclararemos que también es imprecisa su afirmación de Gil y muchos otros, respecto de que el lema “Por la Razón o la Fuerza” le fue incorporado al escudo recién en 1920. Éste es un error que se ha extendido con la velocidad y la cobertura que sólo suelen tener los chismes y los mitos, precisamente por corresponder a uno de ellos.

Monedas de oro de 1818 con el Lema “Por la Razón o La Fuerza”

Es verdad que fue durante el año 1920 que se reconoció, en la legislación, la presencia del lema en el escudo. Sin embargo, es un hecho consumado e indiscutible

que el mismo lema ya estaba incorporado en muchas aplicaciones de la centuria anterior, además de figurar en doblones acuñados en 1818, en la Ley Monetaria de 1834 y aparecer perfectamente integrado al escudo, creado por Wood, en una ordenanza del Ministerio de Guerra y Marina de 1854. Su virtual “aparición” en 1920 no es tal, por lo tanto, sino un error de juicio o una parcialidad. Como se habrá notado ya, a diferencia de la abstracción del escudo patrio que se hizo para el logotipo del Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el que actualmente presenta Sebastián Piñera mantiene intacto el lema “Por la Razón o la Fuerza”, a pesar de la escandalera puritana que muchos personajes, con algo de animosidad y de ignorancia (hay que decirlo), han querido provocar como anatema contra esta frase desde el chauvinismo entreguista y el prejuicio derivado del error de interpretación de que dicho mensaje tendría una connotación bélica, una orientación amedrentadora contra países vecinos, cuando es en verdad un mensaje relacionado con el juramento de preservar y defender la independencia. Dicho lo anterior, entonces, no tenemos más que sentimientos de aprobación al hecho de que el actual gobierno haya conservado el lema tal cual corresponde a toda representación del escudo, no obstante que calificamos de forma crítica la presentación general que se ha hecho de éste, nuevamente bajo la concepción limitada y reducida del logotipo o marca, más que del emblema heráldico que es en realidad.

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DEL ESCUDO AL LOGOTIPO Como habríamos querido y como creíamos apropiado a la necesidad de representación del aparato del Estado de Chile, este nuevo logotipo, que ahora sustituye frenéticamente toda la simbología institucional del Gobierno de Chile, recupera la imagen del Escudo Patrio como isotipo central. Sin embargo, sigue siendo un logotipo y no un emblema, como veremos. Nuestra impresión es que la simbología institucional del Estado debe corresponder esencialmente a la República de Chile y no al gobierno de turno, aunque evidentemente los diseñadores y los publicistas responderán a coro que no es lo apropiado, pues su formación y su desempeño en el área de las marcas comerciales e institucionales están reflejadas en el concepto del logotipo, la imagen corporativa y no en el lenguaje de la heráldica ni la alta emblemática, donde los símbolos adquieren otras connotaciones y valores distintos al de la mera marca. Con todo el respeto a los diseñadores, y recurriendo al principio de “pastelero a tus pasteles”, suponemos que nadie iniciaría un linaje propio para su apellido solicitando a un diseñador gráfico la creación de un logotipo que identifique su familia, sino que se pediría un escudo de armas, un blasón y probablemente el desafío quede encargado a un artista plástico conocedor de la heráldica, como fue el caso de Wood y su propuesta elegida en 1834. Es allí donde creemos detectar el error fundacional de todo logotipo de gobierno superpuesto al símbolo histórico del Escudo de Chile. Ahora bien, si nos planteamos ante el desafío de definir lo bueno y lo Edición Nº 58 - Año IV - Abril 2010

malo de este experimento, creemos apropiado establecer lo siguiente, desde nuestra perspectiva que permite el oficio de la formación en la comunicación gráfica, combinada con la actividad de la investigación histórica y el estudio del valor de los símbolos-emblemas: LO MALO: El resultado y el tratamiento gráfico del actual emblema del Gobierno nos siguen pareciendo inapropiados y hasta perturbadores. Hay desequilibrios evidentes en el texto (el eje óptico está casi perdido), y las tipografías usadas carecen de solemnidad y de connotación “histórica”, por decirlo así, al punto de que pierde integración con la imagen del escudo y se presentan casi como dos unidades gráficas totalmente distintas y disociadas: el emblema patrio en gris y conservadora, por un lado, y por el otro la frase “Gobierno de Chile” en colores y expresión moderna, incluyendo la extravagancia de un color impostor en el conjunto, pues no pertenece a los de nuestra bandera. Nos

“Gobierno de Chile” en colores de expresión moderna.

Referimos al celeste, en lugar del blanco, elegido al parecer como solución fácil al problema de lectura que provocaría colocar letras con partes blancas sobre fondos blancos. El propio sentido original de la pieza nace viciado, pues sigue

atrapado en el concepto general de las piezas gráficas del tipo que conciben cotidianamente diseñadores y publicistas, desde sus disciplinas pero que, por su propia formación, como hemos dicho, tienden a limitar las simbologías de los emblemas en logotipos o marcas de orientación comunicacional, social, comercial, etc. LO BUENO: Si en términos estrictos de diseño gráfico el actual logotipo del gobierno de derecha no sería quizás un progreso con respecto al que usaron las últimas dos administraciones concertacionistas (por criticable y criticado que hayan sido los terribles “cubitos”), la recuperación del Escudo de Chile con su lema correspondiente de “Por la Razón o la Fuerza”, nos parece un gran avance y una evolución hacia la reposición de este símbolo como el emblema oficial del Estado y de la República de Chile. Nuestra opinión es que el criterio de expresar imágenes corporativas nacionales a través de logotipos de gobiernos con alternancia constitucional de 4 años, nace de un inmediatismo y de un sectarismo innecesario, además de materialmente oneroso para los gastos de ajuste y actualización que se requerirán en cada relevo de gobierno y, por lo tanto, de sus gráficas institucionales o marcas corporativas. Por la misma razón, defendemos la idea del Escudo de Chile como emblema único y como referente gráfico principal y trascendente de la simbología que empleen en su representación los Página 7


gobiernos chilenos, independientemente de los conglomerados y pactos políticos que los sustenten. RESTAURACIÓN DE UN SÍMBOLO-EMBLEMA En un comentario final, a modo de cierre, no podemos hacer vista gorda al contenido y la orientación de la serie de críticas que se han publicado por distintos publicistas y diseñadores gráficos en la prensa regular chilena, y en donde se deslizan responsabilidades de la Alianza, que hoy es Gobierno, en los aspectos criticables de dicho logotipo (“La Nación” del miércoles 3 de marzo, “El Mercurio” del 10 de marzo, “El Mostrador” del 10 de marzo, etc.). Es decir, se reprocha por las deficiencias al representado por el logotipo y no al creador de la pieza de representación. Sin desmerecer a los expertos que allí son consultados y que emiten sus radicales críticas al mentado logotipo, y aún sabiendo que es el cliente el que tiene la última palabra siempre en este oficio de las comunicaciones gráficas, quisiéramos hacer notar que dicho logo proviene de sus propias disciplinas; es decir, del mundo de la publicidad y del diseño gráfico

(en este caso, de la agencia “Hambre”, del conocido publicista nacional Jorge Leiva), de modo que si existe una responsabilidad “corporativa” por sus deficiencias, probablemente ésta se encuentre en el propio gremio de la comunicación gráfica y no en el de la política, como se ha pretendido, que en este caso actuó sólo como solicitante y receptora, no como creadora.

Escudo de Chile

En los últimos diez años, se han visto muchas tentativas de partidos políticos chilenos que han pretendido “modernizar” sus emblemas institucionales sin buena acogida y regresando, casi por autoconservación, a los símbolos que les han sido históricamente propios (por ejemplo: la Democracia Cristiana y la juventud del Partido Comunista, según

recordamos). Esto pone en evidencia cómo los símbolos históricos, concebidos bajo el mismo interés heráldico que los escudos, prevalecen en su peso cultural y narrativo sobre los meros logotipos, originados en razonamientos de comunicación social corporativa que consideramos muy limitados frente al lenguaje histórico de símbolos como los descritos. Por esa misma razón, como hemos dicho, el actual logotipo del Gobierno, a pesar de ser una pieza altamente criticable y con deficiencias como marca, tiene el valor de recuperar la primacía del Escudo de Chile en la representación gráfica y abrir las puertas a una posible recuperación definitiva de este símbolo, ya no más como la nimiedad de un logotipo, sino restaurado como emblema patrio prioritario para la simbología nacional, por mucho que esto escandalice a los modernistas y a los agentes compulsivos de la falsa renovación desconstructiva. Cristian Salazar N.

Como material complementario al presente artículo, recomendamos ver el trabajo del mismo autor “Breve Estudio Sobre La Historia y El Sentido Original del Lema del Escudo Patrio Chileno, Con Relación a Los Argumentos Generales Ofrecidos para su Modificación”, el cual se encuentra disponible en nuestra sección de descargas.

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Actualidad La “Picardía” del Chileno: Esa minoría que nos desprestigia Siempre

hemos sabido que no todos, pero no pocos, compatriotas hacen gala de su “astucia” que los pone por encima de los demás mortales. Sienten un orgullo patológico cuando engañan a alguien, sea quedándose con el vuelto, evadiendo pagar la locomoción, sus impuestos, reduciendo el kilometraje de su auto cuando quieren venderlo, falseando rendiciones de gastos en sus empresas, apoyándose en la coima para obtener negocios, etc. La lista de ejemplos sería larguísima y existe una suerte de manual de cortapalos para estas personas que justifican sus pillerías, en el “sentido de la oportunidad”. Es ese chileno tramposo, ladino, que usa su astucia para sacar ventaja y que no necesita ser delincuente para pensar como éstos. Se autodefinen como “vivarachos” y se refieren al resto como “huevones”. Los conoce ¿no?, siempre hay uno cerca nuestro, sea en la familia o en el trabajo, esperando la ocasión para sacar ventaja en algo. Para la mayoría de los chilenos, estos personajes no pasan de ser unos pillos despreciables, que con una rapacidad abominable y una extraña moralidad, se pasan la vida aprovechándose de la buena fe de los demás, y que con un olfato canino buscan la ocasión de obtener algo a costa de los demás. Son de la más variada relea: obreros, oficinistas, profesionales, empresarios, políticos,

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uniformados, entre otros. Los une esa perversa mirada de la vida que los hace ser desconfiados, y antes de ser engañados, engañan ellos primero. Muchos, se presentan como correctos ciudadanos, sin embargo, cuando se da el tema comienzan a vociferar que este mundo es de los “vivos”. Son oportunistas por excelencia y embusteros por vocación. La tragedia que desgarró al centro sur de nuestro Chile, el 27 de febrero pasado, con su secuela de muerte y destrucción, demostró que estos inmorales ni siquiera respetaron que su pueblo estaba en suelo y, mientras miles de compatriotas vivían la tragedia y el dolor, ellos aprovecharon su “picardía” para robar lo que había de valor a su alcance. Si bien se dio en varias ciudad del sur, fue patético lo ocurrido en Concepción. Saquearon supermercados, con el pretexto de no tener alimentos, y vez de llevarse esto, se robaron cocinas, televisores y otros artículos electrodomésticos, cargándolos a mano, en carros y en autos, muchos de ellos del año. Sus rostros agitados, en una mezcla de excitación y cobardía, causaron la indignación y repulsa de la mayoría de los chilenos. Felizmente, los medios de comunicación mostraron las imágenes y con ello, un forzado arrepentimiento de muchos que con la misma desvergüenza que robaron, dejaron en el anonimato los artículos, en zonas más pobres

de Concepción. Lo que no esperaban estos pillos es que la autoridad adoptaría medidas para que respondieran por sus fechorías (pues se tienen como medio de prueba las placas de los automóviles), y grande ha sido el asombro al constatar que varios de los procesados son profesionales, o personas de nivel medio, que sin tener necesidad alguna se aprovecharon del caos reinante los primeros días posteriores al terremoto y maremoto. Ahora, están a la espera de sentencia, pero la lección es clara: la picardía del chileno, esa que nos ha dado tan mala fama en otros países, recibirá sanción en nuestro propio país. El drama nacional, no cambiará su forma de pensar y actuar, y seguirán siendo la mancha negra de nuestro país. Lo que no cabe duda es que estos personajillos que desprestigian nuestros valores y tradición de pueblo guerreo y trabajador, se sentirán más observados pues quedó en el alma nacional la tremenda bronca por lo ocurrido y lo que ellos representan. Ellos son una lacra social que se debe combatir y mientras menos sean, tanto mejor para la salud social y espiritual de Chile.

Eduardo Valenzuela G.

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Historia La Primera Imprenta Tipográfica en Valparaíso

La

llegada de la imprenta tipográfica a Chile, se hizo en forma tardía, en comparación con el resto de la América hispana, y ello se dio en el contexto de la primera etapa de la independencia de nuestro país. Período denominado, por nuestra historiografía nacional, como de “La Patria Vieja”. La primera imprenta llega a Chile, por encargo oficial del gobierno encabezado por don José Miguel Carrera, desde Estados Unidos, a través del puerto de Valparaíso y se establece en un local de Santiago de la Real Universidad de San Fernando, teniendo como primer producto, la publicación del primer periódico nacional “La Aurora de Chile”. Los primeros manipuladores de esta imprenta, fueron tres norteamericanos, provenientes de Boston. Después pasaron a manos connacionales – alguno de ellos, con experiencia previa en el tema -, los que, posteriormente, tuvieron un papel importante en el desarrollo de esta actividad. En consideración a estos antecedentes, podemos afirmar que Valparaíso, hasta casi mediados del siglo XIX, sólo tuvo una relación accidental con el tema de la imprenta, ya que no se contaba con ningún establecimiento tipográfico formal, como consta en la anecdótica nota, presente en el Diario de la viajera inglesa Maria Graham, correspondiente al 3 de Enero de 1823: “Hoy armé la prensa litográfica, en la carpa de Lord Cochrane, para imprimir la

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siguiente proclama a los chilenos que espero tener lista mañana. Mr. Cochrane que conoce el manejo de la prensa mejor que nosotros, se ha ofrecido para ayudarnos a sacar las reproducciones.” Dos días después, el Diario escrito en Quintero anota: “Trasladamos la prensa litográfica a mi carpa, donde podemos trabajar con más libertad a cualquier hora, sin interrumpir ocupaciones ajenas y sin que tampoco nos interrumpan. El trabajo habría marchado a las mil maravillas, si no fuera que la

Pedro Félix Vicuña

tinta enviada por los fabricantes de prensas para la exportación es tan mala, que nos vemos obligados a renovar la escritura en la piedra con mucha frecuencia; de modo que en igualdad de tiempo podríamos haber hecho a pluma el

mismo número de copias”. (Hernández, Roberto; “Camilo Henríquez y la publicación de la Aurora de Chile”; “La Unión” de Valparaíso, 13 de febrero de 1924) Con el establecimiento, en Valparaíso, de Don Pedro Félix Vicuña (padre de Don Benjamín Vicuña Mackenna), comienza la historia de la imprenta en nuestra ciudad puerto. En efecto, cuando llega a Valparaíso en 1825, trajo consigo una imprenta pequeña, pero de mayor categoría en sus componentes que sus predecesoras. Por esos años, la ciudad de Valparaíso ha alcanzado un gran progreso, empezando a dejar de ser el modesto villorrio que, en el año de la independencia, no llegaba a cinco mil habitantes. El Gobernador Local José Ignacio Zenteno, menciona la presencia de 31 casas de comercio por mayor, fuera de los establecimientos de menudeo; cafés, fondas, billares y posadas; cuatro fábricas de salar carnes; el arsenal, etc. La imprenta de don Pedro Félix Vicuña reunía, aunque en pequeño, todos los elementos de un taller tipográfico. En su montaje, conocido y usual, no tardaría en ensayarse debidamente, el hecho de la entrada, a Valparaíso, de la corbeta “Chacabuco” (26 de enero de 1825). Quien fue portadora de la gran importante noticia de la victoria de Ayacucho, obtenida el 9 de diciembre del año anterior. Sin pérdida de tiempo, don Pedro Félix Vicuña, que era entonces un joven de veinte años, alistó la imprenta y

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compuso el Boletín que anunció a redactor y cajista fue el mismo los porteños la noticia. Pedro Félix Vicuña, quien además se desempeñará como publicista y De ese mismo año, 1825, se colaborador de otras publicaciones conoce otra hoja que tiene como periodísticas. Vicuña, años más pie “Imprenta del Comercio, tarde, realizará una exitosa carrera Valparaíso”, y cuyo título dice en la política, como diputado y senador portada: “Manifiesto del sargento del Partido Liberal. mayor don Estanislao Martínez, con motivo de su destierro por Bolívar”, “El Telégrafo Mercantil y Político” quien había sido acusado de traer era una simple cuartilla de papel, ordenes de asesinar a éste prócer del que alcanzaron a salir a de la independencia un año antes. circulación 89 números, al precio de medio real. Servía de regente, en esta modesta hoja, don Ignacio Silva, personaje que por ese tiempo era un simple empleado de aduana.

Primer Ejemplar del Mercurio de Valparaiso

El opúsculo principal de ese tiempo, contaba de 5 páginas y era el “Manifiesto a los pueblos sobre las razones que movieron, a los vecinos de Valparaíso, para los sucesos del 30 de Septiembre de 1825. Por don José Silvestre Lazo” (ardoroso federalista, diputado de Valparaíso)

También debemos destacar a José Escobar, de quien se cuenta que era un individuo muy diestro, que aprendió, además de leer, a ordenar lo “tipos” para su impresión sobre papel. José Escobar, es uno de los primeros tipógrafos que cultivó este arte como su oficio en Valparaíso. Trabajó para el “Mercurio de Valparaíso”, como tipógrafo, desde su primer número. Tuvo un hijo del mismo nombre, quien también desarrolló el mismo oficio luego de haber participado en la batalla de Lircay por el bando liberal (pipiolo).

Después del “Telégrafo Mercantil y Político”, el 14 de Abril de 1827, apareció otra hoja: “El Observador de Valparaíso”. Periódico de efímera vida, inspirado y dirigido por don Diego Portales. También participará como redactor junto a Gaspar Candamo en el periódico “El Vigía”.

Sólo un año más tarde, el 3 de “En 1828 – Portales – estruja su octubre de 1826, Valparaíso tuvo escuálida bolsa para financiar El su primer periódico: “El Telégrafo Vigía, que sale en Valparaíso. En Mercantil y Político”. Su fundador,

Edición Nº 58 - Año IV - Abril 2010

Santiago colabora con las satíricas columnas de El Hambriento, como antes lo había hecho en El Araucano.” (Campos Menéndez, Enrique; “Tríptico portaleano”; Presencia de Portales; varios autores; Editorial Nacional Gabriela Mistral Ltda. Primera Edición, 1974, página 30)

Ejemplar del “El Hambriento”

Según Vicuña Mackenna, Portales habría comprado en $ 2.400.00 la imprenta de don Pedro Félix Vicuña. Esta afirmación contrasta con el hecho de que Vicuña aparece, en Agosto de 1827 aliándose al joven tipógrafo norteamericano don Tomás G. Wells. Ambas imprentas, en conjunto, dieron vida a una nueva hoja que se llamaría “El Mercurio de Valparaíso”, el 12 de septiembre de ese año. Juan Bragassi Hurtado

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Actualidad Chile 2010 El momento de volver a Nacer

La

creencia popular dice que la independencia de Chile se produjo el 18 de Septiembre de 1810, pero lo cierto es que la independencia de Chile se concreta, realmente, el 5 de Abril de 1818, cuando los españoles fueron derrotados de forma definitiva. No obstante, dentro del inconsciente colectivo de nuestro país, este año (2010) es el año de nuestro Bicentenario. 2010 ha sido un año marcado por drásticos cambios y situaciones: Asume un nuevo Gobierno, tras 20 años de una coalición en el poder que destruyó gran parte de nuestra identidad nacional, con la excusa de querer limpiar la memoria de la era anterior, del gobierno militar. Asume un nuevo gobierno, que por más ansias de querer realizar cambios, estos sueños son interrumpidos por una gran contingencia, el terremoto que casi borra nuestro país. Cambiando el escenario de gobierno para el recién asumido gobierno, queremos recordar y resaltar que no debemos olvidar, que la identidad de Chile es en gran parte su Patrimonio Cultural, el cual en las zonas

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afectadas casi desaparece por completo, derrumbando construcciones de antigua data que eran parte de nuestra historia. Este párrafo no lo entiendo bien… dejaría lo siguiente: No debemos olvidar que Chile existe y se sustenta en su patrimonio cultural. Lamentablemente, en las zonas afectadas, éste casi desaparece por completo. El terremoto derrumbó construcciones de antigua data que eran parte fundamental de nuestra historia.

son consecuencia de 20 años de un mal entendido “libre albedrío”, el que fue confundido con la palabra “libertad”. Queda en evidencia que La Concertación despreocupó el rumbo social y cultural que debía mantener nuestro país.

Si bien el escenario actual es construir lo básico para el bienestar de los damnificados, nuevas viviendas, escuelas y recuperar las fuentes laborales, no debemos dejar de lado la oportunidad de recuperar nuestro patrimonio. Es más, podríamos hacer borrón y cuenta nueva, construir nuestro patrimonio en base al recuerdo, manteniendo los estilos pero utilizando nuevas técnicas que permitan que perduren en el tiempo.

Tras el desastre, el país debe meditar, y el gobierno de turno debe reflexionar y hacer el esfuerzo por construir un nuevo Chile. Nos falta una visión de país que, independiente de la corriente política que gobierne, nos lleve a un mismo destino, de respeto y recuerdo de nuestra historia y tradiciones, de resguardo de nuestra soberanía y de aspirar transformar a nuestro país en una gran potencia mundial.

Los chilenos, que siempre nos levantamos tras las desgracias, debemos aprovechar ésta para construir un nuevo Chile, depurando las cancerígenas conductas delictuales que afloraron en momentos de crisis. Las que

Para el nacionalismo, tanto la izquierda como la derecha no protegen, ni protegerán, la identidad nacional. Estas expresiones contrapuestas apuntan a un mismo resultado.

Chile tiene la oportunidad de volver a nacer y en esta ocasión no volver a cometer los mismos errores. No desaprovechemos la oportunidad. Hans Fiebig Müller

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Revista Alerta Austral Edición Abril 2010  

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