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Todo Gratis No es lo mismo valor que precio, aunque a veces relacionamos tanto estos términos que podemos llegar a confundirlo. Según la RAE el vocablo valor lo definiríamos entre otras como el grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite. Y sobre precio entre otras definiciones como valor pecuniario en que se estima algo. Pero ¿Qué es lo más valioso que existe en el tierra?, evidentemente y dejando de lado aspectos espirituales que nos llevarían a otro debate lo más valioso que tenemos es el oxigeno que respiramos, el sol que nos calienta y el agua que lo diluye todo, mas sin embargo estos elementos valiosos son o absolutamente gratis o de poco precio en el caso del agua. Claro que estos elementos se producen de manera natural sin que intervenga ningún humano tanto en la producción como en la distribución, solo el agua que requiere intervención humana tiene un precio aunque reducido. Ante esto podemos deducir que todo lo que requiere intervención humana independientemente del valor que tenga debe tener un precio. Pero esto parece no ser así en muchas publicaciones periódicas, que o bien son directamente regaladas (véase las suscripciones gratuitas de la prensa a centros educativos, profesionales y un largo etc…) o bien ofrecidas de manera gratuita por otro bien de consumo (como ejemplo nos puede servir las suscripciones gratuitas ofrecidas por las entidades bancarias). Pero si todo elemento de consumo que requiera intervención humana tiene un precio ¿Dónde se establece el precio de lo que nos llega gratuito?, evidentemente en la publicidad, que es la encargada de pagar el precio a cambio de hacernos llegar un mensaje. La publicidad no solo paga el precio del elemento en su totalidad sino que en el caso que nos ocupa reduce en parte el precio de las publicaciones de pago ya que absorbe parte de los costes del producto. La publicación de prensa gratuita tiene un futuro incierto ya que al depender solo de la publicidad, depende mucho de las épocas expansivas, siendo ruinosas en periodos de contracción económica y eso que en su mayoría estos diarios se nutren de las redacciones y equipamientos de la prensa de pago siendo estos del mismo grupo editorial. La publicación en Internet de periódicos y revistas hace que el valor de la línea de pago en kioscos sufra deterioro ya que así el mismo periódico que antes nos parecía que tuviese un precio ajustado ahora nos parece carísimo al existir una línea gratuita de “similares” características. Sin embargo parece que el negocio de la prensa en Internet es cuando menos dudoso ya que los banners parecen padecer del mal de “ceguera al banner” impidiendo que el mensaje llegue al lector. Al descender las ventas de la prensa física con ellos se pierde circulante y se aleja al cliente del punto de venta afectando a otros productos del editor.


Por todo esto creo que estamos cerca de la implosión de las publicaciones gratuitas en Internet, que alejadas las perspectivas de negocio que la impulsaron no van a tener más remedio que acoplarse a la realidad y redirigir su negocio al sistema de micropagos junto con el tradicional canal de venta física. De todas formas nos encontramos en un periodo de incertidumbre sobre el derrotero que va a tomar nuestra profesión de vendedores de prensa y revistas en el que muchos ven en un futuro muy cercano la desaparición del modelo impreso y que permítanme los convencidos de esto que yo hoy ponga en duda, al menos en un futuro cercano.


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