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La democracia, una forma de gobierno con curvas

Antes que nada, debe tenerse claro el concepto de democracia, según una fuente confiable: “(…) La democracia es una forma de gobierno en la que los ciudadanos escogen a los gobernantes o dirigentes que los representarán en la conducción del país. Esta escogencia se hace a través del voto (…)” (www.senado.gov.co); conforme a lo anterior, se podría suponer que la democracia es el gobierno ideal en donde el pueblo es participativo al momento de escoger un representante y/o en la toma de decisiones que requieran de su opinión, también se deduce que la democracia es una forma de gobierno justa y recta que carece de “curvas”. Sin embargo, actualmente la democracia es una forma de gobierno que se ha ido pervirtiendo a lo largo del tiempo, se ha vuelto una forma de gobierno del tipo “buena/mala”, según Norberto Bobbio, la forma del tipo “buena/mala” consiste en un tipo de gobierno bueno y malo; bueno porque nace de sus coyunturas históricas, y malo porque es una forma política se aleja de sus principales ideales. Mencionemos pues, algunas razones por las cuales la democracia es de tipo “buena/mala”: En primer lugar, la democracia es una forma de gobierno “buena” ya que nace de las coyunturas que se dieron en la historia del país, es decir, se desarrolla a partir de unos hechos trascendentales que marcaron fuertemente la historia del país, ante esto, se figuraría que evoluciona como una consecuencia positiva de un fenómeno histórico negativo; por ejemplo, la época en la que Colombia tuvo un régimen político fuerte propiciado por el Frente Nacional en la que solo un partido político tenía la posibilidad de participar en el gobierno, en este caso el partido conservador, por lo tanto el partido liberal no era considerado en la política. A partir de lo anteriormente enunciado, puede concluirse que la democracia es una forma de gobierno que surge de la inconformidad del pueblo frente a los regímenes y tendencias políticas, además de la poca participación que tenía en la toma de decisiones, etc.


En segundo lugar, la democracia termina siendo una utopía ya que con tanta corrupción, esta forma gubernamental se convierte en una oligarquía, es decir, “una forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social” (RAE), situación que contradice rotundamente la forma de gobierno basada en la participación del pueblo en escogencia de representantes y toma de decisiones.

En tercer lugar, se habla de la democracia como una forma de gobierno mala, ya que la política se ha convertido en un proceso bastante deshonesto, en donde los altos cargos tienden a corromperse y cometer actos en contra de la constitución para conseguir “poder” y no ser expulsados de ese cargo por sus compañeros, quienes se verían afectados si uno de los “suyos” tomara una decisión honesta. Además, al momento de desvirtuarse, la democracia se transforma en una oclocracia que es el gobierno de los demagogos. Una prueba factible de esto es la ex presidencia de Álvaro Uribe Vélez (2002 – 2010) quien “vendió” al pueblo colombiano la promesa de seguridad, objetivo que alcanzó negociando con guerrilleros y paramilitares, lo que el pueblo no tenía en cuenta al momento de “felicitar” a Uribe era que él, junto a los demás aristócratas, eran los responsables de la inseguridad generada por bandas criminales y grupos al margen de la ley debido a la desigualdad social y económica del territorio colombiano.

Para finalizar, es relevante decir que la democracia es una forma de gobierno que como otras (monarquía, aristocracia, etc.) tiene sus puntos buenos y malos, y el solo hecho de que estos “puntos malos” todavía estén presentes en la forma de gobierno democrática, no hace de esta la más adecuada a “implementar” en un pueblo cuyo objetivo principal (o uno de los principales) es prosperar.


la democracia