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Queridos jóvenes: El momento tan ansiado por fin ha llegado… y quién lo iba a imaginar, muchos quisieran retroceder el tiempo para no tener que partir. Fuimos testigos de su primer día de clases, un caluroso día de marzo del año 2001, cuando un legado con historia tomaba su mano y daba el inicio a un mundo lleno de novedades, conocimientos, experiencias inolvidables, que los acompañarán por el resto de su vida, la disciplina de un instrumento, que a estas alturas es parte de cada uno de ustedes, un amigo más. Aquí estas ahora, todos juntos, son los mismos que hoy se llaman hermanos; los mismos que hoy son compañeros ya no de curso, sino de vida. Una vida que aprendieron a construir como familia, una vida que se construye con esfuerzo y se nutre de aquellos que comparten nuestras vivencias, nuestras experiencias. Han tenido que ver partir a algunos de ustedes en estos años y han debido ceder espacio cuando el amor toca el corazón de un compañero, y ya no se vive con el grupo cada minuto del día, o cuando su amigo entrañable los deja solos para correr tras un sueño… Han compartido sus conocimientos; fueron cómplices de aventuras colectivas y entregaron su hombro y su consejo cuando alguno de ustedes lo necesitó. Cuando se acerca el momento de la despedida queremos decirles: Conviertan sus sueños en realidad. Digan que no. Decir que si es lo más fácil, pero un no con firmeza y certeza es muchas veces lo correcto. Denuncien al que no actúa honestamente. El guardar silencio sólo nos hace cómplices. No teman involucrarse. Nuestra sociedad necesita más gente con compromiso, sangre joven que corre como la sabia del árbol por un futuro mejor. Expongan su opinión; multipliquen las buenas ideas. Amen intensamente, porque demostrar los sentimientos siempre nos engrandece. Jóvenes, cuando llegue el momento, sean padres presentes y compañeros de sus hijos, sean consecuentes con sus acciones. Dentro de poco deberán tomar importantes decisiones…. elegir su futuro. El mundo actual nos ofrece miles de caminos; tomen el propio con sabiduría, pues el entorno es exigente y avanza con rapidez. Los adelantos facilitan nuestras labores pero también nos ponen a prueba a cada momento. Hagan lo que les gusta, disfruten lo que hacen, así cuando pasen 30 años, levantarse cada mañana será menos difícil El tiempo reconstituye los momentos vividos y el paso de los años y la madurez alcanzada, los hará mirar con otros ojos nuestros sermones y les ayudará a entender los porqué. Hoy, éstas, quizás sean sólo palabras en un discurso, en el futuro cobrarán un nuevo sentido. Sabemos que al partir algo de ustedes se queda con nosotros, pero también algo nuestro se va con ustedes. Hoy, mientras el cielo se cubre de estrellas, reviven las sensaciones de aquel su primer día: enfrentar un mundo desconocido, llenarse de expectativas; alcanzar otros sueños… Cumplan sus proyectos de vida, los que un día comenzamos a construir juntos. Fueron la Generación del Fin del Mundo. Sean, a partir de mañana, los forjadores de un mundo nuevo, uno en el que dejen su huella.


Discurso 4 medio