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OH DR AN LE RA RE ER

ÍNDICE Leandro Herrera Max Sanz Spencer Farias Rolando Regino Alejandro Santiago

SIN TÍTULO • 2017 / Acrílico sobre tela


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Oaxaca de Juárez, Oax.; 1974

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costumbrado a recorrer distintas regiones del estado de Oaxaca, desde niño, Leandro Herrera tuvo una pulsión latente hacia el arte, hacia la pintura, que se revelaría en su adultez. Los colores de las sierras, de los textiles, del cielo han otorgado a su pintura una luminosidad que la distingue del trabajo de cualquier otro artista de su generación. Para este artista en franco ascenso, el ejercicio plástico y estético se origina de forma espontánea y lúdica. Más que autodidacta, como suele decirse de quienes ostentan un talento innato, Leandro Herrera es instintivo. Es el instinto, algo animal dentro de él, aquello que mueve al Hombre hacia el Arte, y al hacerlo lo transforma. Como un haz de luz refractado, el arte de Herrera nos permite ver los distintos matices de su personalidad: a veces, sus cuadros son violentos, otras tiernos, unas más aletargados lentos como si el artista observara algo que bien a bien no llega a comprender, pero que vive, que experimenta y nos los hace ve a nosotros: eso es el arte. Leandro juega a manchar las telas, juega salpicar la cerámica de alta temperatura con vidriados, juega con cada una de las formas y las herramientas con las que aborda el lienzo. Este gozo vivencial se percibe en el ámbito estético.


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SIN TÍTULO • 2017 / Acrílico sobre tela


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SIN TÍTULO • 2017 / Acrílico sobre tela


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La Natividad, Ixtlán de Juárez, Oaxaca; 1992

uando era niño me trajeron mis papás a Oaxaca y aquí crecí y estudié. Cuando era chavo, entre los once y doce años, me enfermaba mucho de la presión, entonces me tenía que quedar mucho tiempo en cama, por eso cursé mi secundaria abierta. Fue entonces que me quedaba mucho tiempo solo, jugando con la plastilina haciendo dinosaurios, muñequitos, animalitos. Como hacía muchas figuras con plastilina y tenía tiempo libre, cuando tenía 13 años mi papá me llevó al Taller Rufino Tamayo. Ahí, ayudaba a preparar las placas, aprendí a dibujar, a usar el óleo, la acuarela. Poco después me llamó el maestro Marco Palma para que fuera su asistente, y aprender más de escultura y modelado. Me dijo: “aquí es para trabajar en serio, como artistas, no como pasatiempo”, y así empecé a ver el arte seriamente. Luego, el maestro Fernando Sandoval me invitó para ser su asistente como impresor, y ahí conocí al maestro (Francisco) Toledo, a Sergio Hernández y a Alejandro Santiago. Me considero un ortodoxo en la técnica, es decir, cuando pinto con óleo es sólo óleo, o acrílico puro acrílico. Algunas veces le pongo detalles con placa de oro o plata, pero es más por estética que por técnica. A mí me gusta mucho jugar con las imágenes, las siluetas, los colores. El elefante, por ejemplo, es la mejor forma que tengo de dibujarme, es mi autorretrato.


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XS MA Z AN

Ă rbol de atardeceres / Ă“leo sobre tela / 140 x 140 cm


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Mariposas azules / Ă“leo sobre tela / 140 x 140 cm


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Camino del elefante / Ă“leo sobre tela / 140 x 140 cm


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Tijuana, Baja California; 1985

legué a Oaxaca de muy niño porque mi mamá era de la Mixteca, mi papá era un hombre ya mayor cuando nací, él era de Estados Unidos y me enseñó muchas cosas. Cuando llegué a Oaxaca me gustaba ver jugar a otros niños en la Casa de la Cultura. Los veía pintar, jugar con los colores y eso me llamaba mucho la atención. Un poco más grande viví con mi papá en Chicago, tendría unos diez u once años cuando recuerdo que me dijo: cuando seas grande tú vas a ser artista. Aprendí la serigrafía con un amigo que tenía una imprenta, era su ayudante y así vi cómo preparaba todo: las mallas, la plancha, el pulpo, las tintas. Entonces, llegó un cuate que me dijo: ¿cuánto me cobras por unas tarjetas? Te cambio las tarjetas por unos pinceles, unos óleos y un bastidor pequeño, le dije. Y así empecé a pintar con óleo, luego acuarela. Después conseguí unos acrílicos y unas latas de aerosol, y con otro amigo aprendí a preparar telas y bastidores. También, aprendí a grabar con placas de metal, de madera, litografía, por eso, a mis piezas a veces les pongo un poco de todo: a una lito la intervengo con serigrafía y después unas pinceladas de óleo, o a una placa de metal le meto placa perdida, y así. Recientemente, estoy haciendo cerámica de alta temperatura. Para mí, el arte es la forma en que puedo comunicarme con las personas. A veces me pongo a pensar cómo será el personaje de un libro, o si me gusta un disco me pongo a imaginar las historias que cuenta. O nada más me quedo viendo el cielo, y me quedo así, pensando en las estrellas.


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EN CE íA S AR RF

SIN TÍTULO • 2017 / Óleo sobre tela / 120 x 100 cm


IN O EG OR ND LA RO

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Santa María Atzompa, Oaxaca; 1976

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is padres fueron Alfredo Regino Ramírez y Dolores Porras. Descubrí el mundo del barro por mi mamá, desde los 8 años. Aprendí a trabajar con el barro cuando le ayudaba a mi mamá. Aprendí a usar el torno, a medir los tiempos de cocción, las cantidades de barro, agua. Ahora apunto todo: la cantidad de pigmentos, barro, agua, tiempo en el horno, secado, en fin. Por la necesidad, pero también por la curiosidad, he tratado de innovar y experimentar con materiales, técnicas y pigmentos. Me gusta hacer formas con lo que es nuestro, muy oaxaqueño, como el maguey, los chapulines, el maíz, el cacao. La forma y los colores son parte de la tierra de la que vienen, mis manos sólo le dan forma. He participado en diversos eventos como en el Abierto mexicano de diseño, en la exposición Miradas al arte, en el Senado de la República, en la exposición Manos y alma de Oaxaca y, recientemente, en la exposición Variaciones, en el Asilo Concepción Beistegui de la Ciudad de México.


IN O EG OR ND LA RO

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Reloj de arena • 2017 / Mosaico en media temperatura / 70 x 120 cm


IN O EG OR ND LA RO

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Reloj de arena • 2017 / Mosaico en media temperatura / 55 x 80 cm


S ro nd eja Al

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t an o iag Teococuilco, Oaxaca; 1964 –Oaxaca de Juárez, Oaxaca 2013

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lejandro contaba que sus calificaciones eran muy bajas y no lograba la admisión en ninguna escuela. Fue así como llegó al CEDART (Centro de Educación Artística). En un principio se inclinó por la música, pero no tuvo la posibilidad de seguir ese camino. Ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la UABJO, donde permaneció un tiempo en el taller del maestro ShinzaburoTakeda y en 1982 escuchó hablar del Taller Tamayo’. ‘El trabajo, ya sea pictórico, dibujístico o escultórico de Alejandro Santiago es un elogio de la soltura”, cuenta la crítica de arte Germaine Gómez Haro en el libro más reciente publicado sobre ese artista oaxaqueño, Alejandro Santiago. Cada dibujo encuentra un latido, publicado durante 2015 por la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca. Las obras que orgullosamente muestra 979 Arte Actual OaxacaÒ forman parte del acervo la familia de este artista, de apellido Santiago López, sobre el cual también escribe Gómez Haro: “En la colección que conserva la familia hay varias piezas en las que se ve claramente la búsqueda de Alejandro por plasmar formas orgánicas no figurativas”. Coleccionistas europeos y norteamericanos, como la Rockefeller Foundation, voltearon a ver la obra de este creador, sobre todo su trabajo sobre los migrantes, las mujeres y escenas cotidianas. Del famoso trabajo 2501 migrantes, expuesto en 979 Arte Actual, cuenta con obra en bronce y en cerámica de alta temperatura.

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