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MUNIN 14 horas

Entrevista a una sobreviviente del atentado ocurrido en el palacio de justicia.

Sin el pan y sin el queso Gaitán una figura mítica, hombre real ¿Cómo va el proceso de paz?

Lo que representó un hombre para un país.

La sombra que nos cobija más que puro cuento.

RELICARIO + VINTAGE LOOK

Acabaron con el futuro del país El asesinato de Galán y sus interpretaciones


EDITORIAL

E

n el marco de la Semana para la Memoria Histórica, presentamos esta compilación de ‘Píldoras para la memoria’. Siendo cada colombiano la esencia de su país, sería negar nuestro propio ser el desconocer nuestra historia. Creemos firmemente que hemos de apropiarnos de los hechos que recorren todo lo que somos -y no los conocemos- para decidir si es menester repetir o archivarlos en el triste cajón de los errores pasados. Olvidar es una forma de profanar la memoria de quienes nos hicieron lo que somos. En cambio, recordar es darles vida.

Mucho más allá de una acción concreta, esta publicación pretende que el lector se dé cuenta de que todos en este país somos víctimas del conflicto: campesinos, empresarios, políticos, taxistas, amas de casa, niños y niñas, hijos de esta patria. No podemos cambiar nuestra historia, pero si podemos evitar repetirla al conocer y aseverar nuestra identidad en los momentos históricos que proponemos en esta publicación. Más que la corrupción, más que la ambición, más que lo ilícito, el mal es la indiferencia, sea cual sea su origen. La negatividad nos quita lo primero en el camino a un cambio: las ganas. Y si llegamos a luchar, sentimos que en vez de construir, destruimos. “Oídme bien: Revolución no significa demagogia y desorden, sino método, ponderación, equilibrio y avance. Nuestras masas siempre heroicas han iniciado la marcha de la victoria y nada ni nadie será capaz de detenerla” dice Gaitán. Y con toda razón. ¡Ya es pertinente hacer memoria! No implica señalar solamente los errores, sino también resaltar aquello que contruimos. Es importante ver que la historia no solo está hecha de datos y fechas que cualquier libro puede ubicar: está hecha de gente que con sus manos y acciones le dio un giro al lugar en el que hoy nos movemos. Está llena de anécdotas y caras que desconocemos. La historia es un rompecabezas que puede construirse mejor si sabemos que somos fichas y nuestras palabras, dan pista a los hechos que la conforman. Este cuento lo protagonizamos hoy nosotros, y cuando el lector despegue la vista del papel, queremos que mire a sus compatriotas con ojos nuevos. Ojos de cambio, ojos de lucha: ojos de amor y no de guerra.


14 HORAS Fue un miércoles, seis de noviembre de 1985. El M-19 se tomó el Palacio de Justicia dejando un saldo de 98 muertos, 10 desaparecidos y cientos de sobrevivientes que hoy todavía pueden contar la historia de lo que sucedió. Maria Teresa Nocua fue empleada del almacén ‘Tía’, que en esa época era exactamente al frente del Palacio y accedió a mostrar su visión de lo que para ella fue uno de los peores días de su vida. ¿Cómo recuerda que empezó todo?: Maria Teresa: A la 1 o 2 se empezaron a ver carro-tanques y camionetas, eso fue lo primero, después, comenzaron a subirse unas personas al Palacio, todos estaban uniformados y los que se subían mandaban cuerdas para que los otros pudieran subir, vi solo a una mujer entre todos esos hombres, yo tenía miedo, estaba en la mitad de mi trabajo, un poco después de eso fue que empezaron a disparar. ¿Usted intentó salir del lugar en el que estaba? M.T: No, no nos dejaron salir en un inicio, pero comenzaron a disparar y a todos nos tocaba estar debajo de los escritorios, el Tía en esa época tenía todo en vidrio, era como estar en una pecera. Tenía miedo de salir de ahí y quedar expuesta, era seguro, mujer que salía, mujer que estaba muerta. Casa salimos por un momento, de hecho, ya me acordé, pero las balas nos empujaron hacia adentro por decirlo así, quedamos encerrados. ¿Los refugiaron en la empresa entonces? M.T: Los duros de la empresa se fueron en carros, me acuerdo que decían que era por unos túneles que daban a salir a la 13, son unos déspotas, se fueron y no fueron capaces de sacar a los empleados en más carros. Aunque si nos refugiaron, nos llevaron a un sótano, estaba muy oscuro y solo se podían oír disparos y explosiones, de hecho, la verdad yo no vi mucho del atentado por eso. ¿Cuanto tiempo permaneció usted en ese sótano? ¿Qué pasó durante ese tiempo? M.T: Desde las 3 pm de ese día hasta las 5 am del otro, fueron 14 horas en total, la comida no importaba, no había, pero ¿usted cree? teníamos miedo, eso era lo de menos, estábamos todos en shock, yo recuerdo que le decía a una amiga mía que si ese iba a ser el último día pues que había sido un gusto conocerla y eso, rezamos mucho y yo apenas podía llorar, quería avisarle a mi mamá pero no podía porque en esa época no existían los celulares, me la imaginaba allá en la casa angustiada por mí. Yo me acuerdo que había gente que medio salía y nos contaba que todo seguía grave, que había fuego por todas partes, muchas llamas. Era el infierno, inclusive por un momento pensé que se iba a acabar el mundo. ¿Sabían la razón de lo que ocurría en ese entonces? M.T: No, nadie tenía ni idea, la mayoría éramos muy jóvenes en esa época y solo estábamos confundidos con respecto a lo que pasaba, yo solo había visto gente con uniformes, como guerrilla, disparándole a las cosas y la gente, no sabía el fondo que tenían esas cosas y tampoco me explicaba como alguien querría hacerle tanto mal a las personas.


“Yo me acuerdo que había gente que medio salía y nos contaba que todo seguía grave, que había fuego por todas partes, muchas llamas. Era el infierno, inclusive por un momento pensé que se iba a acabar el mundo.” Hoy que ya está esclarecida la situación de lo que ocurrió ese día ¿qué opina acerca del atentado? M.T: Me sigue pareciendo algo atroz y salvaje, no se imagina cuando por fin pude salir de ahí y llegué a mi casa, mi mamá estaba llorando frente al televisor y pensaba que me habían matado, yo solo vivía con ella, era como si se hubiera quedado sola, y así le pasó a muchas familias, perdieron vidas y a consta de qué? la corrupción sigue y para mí fue algo terrible con lo que no estoy de acuerdo, si se armó una pelea ahí fue porque ellos la empezaron, yo vi los tanques, vi como entraban por los parqueaderos y por uno de los lados, tenían malas intenciones. - ¿Qué opina usted que sea pertinente recordar y rescatar de este evento? M.T: Para mí es importante que se recuerden las vidas perdidas ese día, el caos que estuvo en la ciudad, los gritos, el fuego, la gente llorando, es una Bogotá que todavía puede verse, las cosas no tienen porque solucionarse siempre de ese modo, con guerra y armas, tiene que empezar a darse un dialogo, ese día fue muy duro y muchas veces los que están metidos en la política se olvidan de los ciudadanos normales como uno, que simplemente no esperan que uno esté muerto antes de llegar a la casa.


Sin el pan y sin el queso “Sin paz no hay pan. Por eso, ante todo, quiero la paz que es paz y pan”. Presidente Pastrana en su discurso de Posesión. Nadie puede asegurar a ciencia cierta qué pasará con los procesos de paz que se están llevando a cabo por estos días; aun así, es importante prever y darle un vistazo al pasado; no buscando respuestas explícitas sino pensándonos en la historia. Un momento en la historia genero una gran desconfianza entre los Colombianos, Las negociaciones del Caguán, las cuales son un punto del pasado que no debemos ignorar ¿Será posible que la triste historia de la Silla Vacía se repita? ‘Un posible acuerdo de paz’ fue la principal bandera de Pastrana en las elecciones de 1998; Pastrana conseguiría concretar diálogos ofreciendo una zona de despeje, según su campaña. Las FARC, aprovechando esta valiosa oportunidad, aceptaron la iniciativa de acercamientos en pro de la paz, aunque en realidad este nunca fuera su interés por esos días. La jugada de campaña política sirvió para ganar las elecciones, pero también garantizó el fracaso del posible acuerdo de Paz. Las negociaciones comenzaron: Una zona de despeje de noventa días pasó a durar 3 años y medio en los que las FARC aprovecharon ampliamente todo el proceso y la gran cantidad de concesiones y prórrogas que, para el 70% de Colombianos, no era más que debilidad del gobierno Pastrana. La zona de despeje fue utilizada para el entrenamiento de cuadros, para mantener y negociar secuestrados de todas las edades y para cultivar 15000 hectáreas de coca. Allí recibieron 10000 fusiles provenientes de Jordania, y recibieron entrenamiento de terroristas del I.R.A. Aunque se fortalecieran en número, las FARC estaban mostrando al país la cara del cinismo al aprovecharse de manera tan evidente de un gobierno ‘generoso’ para algunos e ‘ingenuo’ para otros. Los ataques nunca disminuyeron, todo lo contrario: Los ataques y su fuerza aumentaron en gran proporción, mientras que el gobierno seguía confiando en ellos otorgándoles más prorrogas. Después de todo, solo hasta el 20 de febrero de 2002 todo terminó con el secuestro de un avión en el municipio del Hobo, en este hecho las FARC secuestraron a Jorge Eduardo Gechem, liberado en 2008.


La decepción del país y su escepticismo por una salida negociada del conflicto se reflejo en las posteriores elecciones, y la firmeza ante la subversión llevaron al poder a Álvaro Uribe Vélez. La imagen de las FARC como un movimiento político que aun había en algunos se desvaneció, y los polos políticos se alejaron todavía más. El gobierno era duramente criticado por sus acciones y con un presidente que viajaba más de lo que gobernaba los prejuicios, las estigmatizaciones y las polaridades crecieron en la mente de los colombianos. Una vez más las campañas políticas se están empezando a tejer, o eso parece, para las elecciones de 2014 y las negociaciones de paz toman protagonismo en los principales medios ¿Son un engaño más como dice Fernando Vallejo? ¿Habrá aprendido Santos, precursor de la zona de despeje, la lección? ¿Estamos en un momento diferente del de Pastrana? Todas esas preguntas seguramente se responderán con el paso del tiempo, pero es inaudito que el cese al fuego aun no se de sabiendo que este seria un tropiezo en algún momento del proceso como ya ha pasado en ocasiones anteriores. Se deberían bajar los orgullos de las partes que negociarán, además de convocar más a la participación ciudadana en el proceso haciendo de este un proceso serio, sensato y concreto, no una jugada de campaña política exprés.


Gaitán una figura mítica, hombre real Jorge Eliécer Gaitán, el líder público asesinado por una conspiración de intereses extranjeros y locales,  fue la figura política capaz de atraer a multitudes, de defender las clases populares, de “entender el alma de Colombia”; pero algunas personas llegaron a hacerse una idea equivocada acerca de él. “Yo soy un pueblo que se sigue a sí mismo y cuando me siguen a mí, que lo interpreto, me siento interpretado. Ese pueblo que dicen que me sigue en realidad me empuja”, era una de las frases de Gaitán. Este personaje histórico que nació el 23 de enero de 1903 en el barrio “Las Cruces” de Bogotá, en 1993 fundó la Unión Nacional Revolucionaria (UNIR) y la lideró hasta su regreso al partido liberal en 1935, pero aún integrante de las elites liberales, Gaitán representaba al ala izquierda del partido; todas sus intervenciones en el Congreso golpearon fuertemente al régimen conservador. Era una persona de extracción humilde que logró ser reconocido por todos; aspiraba a ser Presidente de la República, aunque consiguió ser diputado, senador, presidió las dos cámaras legislativas; en 1936 fue alcalde de Bogotá y también fue ministro de Educación y de Trabajo. Algunas personas tienen una idea equivocada de Gaitán y le llaman “fascista”, simplemente porque había estudiado el fenómeno de Mussolini en Italia. “Mi padre no aceptaba un pensamiento lineal, porque su formación era más profunda y por lo tanto nada esquemática. Sus palabras describiendo el horror y la hipocresía de la Italia fascista y del fascismo en el mundo, y en Colombia fueron muy claras. Decirle fascista es no conocer o negar su historia verdadera” dice la hija de Gaitán, Gloria Gaitán Jaramillo, luego de las investigaciones que realizó sobre la vida de su padre; ella menciona que él decía: “No quiero odas personales, las odas deben ser para el pueblo porque son suyas todas las victorias que hemos tenido”. 


Jorge Eliecer Gaitán no quería una democracia representativa sino participativa, hablaba de democracia directa, poder moral, poder ciudadano. Si bien no pertenecía a los sectores más subalternos y marginados de la sociedad colombiana, el interés político de Gaitán por la causa popular y la justicia social se expresó desde el principio de su carrera política. Su mayor ambición consistió en romper con el bipartidismo y la hegemonía de los dos grandes partidos históricos: conservador y liberal. En numerosos discursos, el líder político denunció el control de la “oligarquía” tanto sobre el partido conservador como sobre el oficialismo liberal. Desde entonces, Gaitán buscó construir una tercera fuerza política en un contexto latinoamericano precisamente marcado, en los 30’s del siglo pasado, por la emergencia de líderes y movimientos populistas en toda la región; fue un brillante orador que logró levantar un movimiento de masas sin equivalente en la historia de Colombia. Ese movimiento estaba identificado con el liberalismo, sin dejar de constituir una disidencia dentro del partido. El asesinato de este líder originó aquella furia popular y la respuesta de esa enorme matanza de los días del bogotazo, sobre lo que se ha escrito mucho, pero nada puede describirlo del todo. Los enemigos de Gaitán hacen que la gente olvide los recuerdos. Ahora, tantos años después de aquel suceso (una violenta revolución popular que se desencadenó con su muerte), sólo se menciona a Gaitán en ese trágico 9 de abril de 1948, es decir, el nombre de este célebre personaje se une con la muerte y no con la vida.


La sombra que nos cobija Hace 18 años, se paseaba por acá un hombre bonachón y de gran saber, su nombre era Ernesto Samper. Él anhelaba ser el rey de estas tierras de tricolor bandera, y por eso competía con Andrés Pastrana: para ver quién mandaba. Aunque a uno le gustaba el pollo y al otro el atún, tenían un enemigo en común: los malvados hombres del platanal. Brujos perversos que de sus canecas de plástico escondidas en la selva, sacaban un polvo mágico que repartían a diestra y siniestra, deformando las narices de la población y por eso mismo, causando una absurda adicción y admiración. Luego de entregar el polvo, lo cambiaban por sacos de oro, que enterraban bajo la tierra cual preciado tesoro. Un recordado día de Junio, Andrés le dijo a todos los habitantes: “¡Oigan todos, Ernesto es un maleante! Tengo en mi poder comprometedores cassettes que harán que de un golpe consuman sus cigarrettes. Los hombres del Valle le están regalando sacos de dinero”…Y se alborotó el avispero. “Si es que no me equivoco y usted es un rastrojo, renuncie de prisa o le haremos justicia”-Dijo Andrés, con cara de pastel. Gustavo de Greiff, que era como el sheriff, archivó los cassettes…pero se puso viejo y lo reemplazó Alfonso Valdivieso. “A mi campaña no entró nada. Ni oro, ni doncellas, ni de los dientes el hada. Nadita de dineros calientes, yo soy hombre frío y ciudadano decente”-Gritaba Ernesto a los cuatro vientos: Semana, Cambio 16, El Espectador, El Tiempo y otros que se soplaban para al fin saberse el cuento. Desde ese momento todo fue para mal. Investigación aquí, indagatoria por allá, pero ¿cuál era la verdad? Los sheriffiscales llaman a Miguel Maza Márquez, Hernán Beltz Peralta, Alvaro Pava, César Villegas, Alberto Giraldo, Carlos Oviedo, Eduardo Mestre y Santiago Medina a que cantaran hasta lo que desafina. El pajarito principal, Guillermo Pallomari, era el contador de los malvados Rodriguez Orejuela, los del Valle. Les contaba las monedas y les quitaba el polvo con su propia lengua, para que nadie se fuera a dar cuenta. Cuando lo retienen en Cali, se enfrenta a los fiscales sin rostros, creaturas enigmáticas que protegen su identidad, para evitar ser asesinados a sangre fría y sin vacilar.


Después de 4 estaciones que en la capital se sienten como una eterna llovizna, se capturo a Guillermo y a Miguel Rodríguez Orejuela, marqueses de los de Cali, siguiendo su complicada trezna. En ese momento, en otro lugar de la ciudad, Santiago Medina afirmaba que eran 40 millones de monedas de oro las que había recibido la campaña de Ernesto, hombre tan sonoro. Además de tal declaración, acusa al ministro de caballería y defensa, Fernando Botero, de saber de los calientes dineros, tachándolo de embustero. Ernesto se veía en todo lado: carpetas, folios, revistas y televisión. “Si es que mi campaña está manchada, puedo asegurar que fue a mis espaldas, así que exijo a la Cámara de Representantes que la investigue para declararla inmaculada”… ¿Si Samper tiene tantas espaldas, tendrá a la vez tantas caras? Por estas consideraciones es que Horacio Serpa, el Ministro del Interior, portante de una oruga labial, grita enérgico: “¿Que si el Presidente va a renunciar? ¡Mamola!”. De polarizados es el reino un festival: que renuncie o que se quede, Ernesto está abrumado ¡ya no puede! Y es que la situación estaba complicada: ‘Aquí estoy y aquí me quedo’, respondía con mirada evidentemente alborotada. ¡Qué oso! El Tío Sam rechazó a la India Catalina por culpa de este señor ¡Ay, qué horror! Buscando hacer de este barrio un pueblo independiente, se pusieron a llorar porque los condicionó sin mente Nunca renunció, nunca se supo la verdad. Cuando llegaron a investigar, hicieron unas rayas y se olieron el dinero: se posicionó el zar. Y aunque se destaparon las relaciones de muchos con los malvados brujos, se las han arreglado para estar impunes estos monstruos, hombres tan bajos. Este reino de sangre y lágrimas no aprende, y le pasa cada vez más y más. Proceso 8000 o Yidis-política, hacen de esta una nación paralítica. Los que soplaban la información, los sin cara, los asesinados, todos son unos condenados. El que llevó fue el reino y sus hijos, que están aporreados y cansados de tanta impunidad, de esta maldita falta de verdad.


Predominaban los colores tierra, chaquetas largas y busos cuello tortuga de colores similares.

Los sombreros tambiĂŠn eran bastante comunes y sus diseĂąos muchas veces decĂ­an acerca de las clases sociales

En las mujeres predominaban los cuellos altos y telas vaporosas, ademĂĄs de los peinados que incluyeran volumen.


Vintage look


Acabaron con el futuro del país Todo comenzó la noche del viernes 18 de agosto de 1989 preparando un viaje por carretera para el día siguiente. Prendimos el televisor y en las noticias estaban anunciando de última hora el atentado y posterior muerte del candidato presidencial Luis Carlos Galán. Al día siguiente hubo un viaje triste inundado de sentimientos de frustración, tristeza e ira ya que, en serio sentíamos sinceridad en sus palabras; sentíamos que él podría reparar un país azotado por la violencia y el narcotráfico y fue muy decepcionante presenciar como en menos de una hora todas las promesas quedaron en el aire. El reciente suceso toco muchos corazones, el mío incluido. Teníamos ganas de regresar el tiempo para, al lo menos, no enterarnos de esta tragedia que deseamos también cambiar. ¿Qué si hubo protestas? Claro que las hubo pero solo algunas esporádicas que solo vimos ese día. El problema recae que en cuanto pasa algo nosotros reaccionamos inmediatamente pero solo por un momento y al día siguiente se nos olvida y continuamos con nuestras vidas sin nada que trunque la rutina. Como dicen “Se derrama la sangre, cae la lluvia, se borra la sangre, no ha pasado nada” Es lamentable ver como luego de esto no ha cambiado nada: la violencia, el poder del dinero y la corrupción siguen gobernando nuestra sociedad, pero tengo la esperanza y la confianza de que son más las personas correctas que quieren mejorar el país en contra de una minoría que solo busca el daño ajeno y el beneficio propio, pero si hay algo de lo que estoy seguro es que nada se puede ocultar por siempre; todo se sabe al final y triunfará el que tenga que triunfar.


“No tomas una fotografía, la haces” - Ansel Adams


{relicario}


PÍLDORA DE LA MEMORIA

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Munin