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TITO FLAVIO CLEMENTE DE ALEJANDRÍA Informe para el curso de Historia de la Educación. UAM Por Alejandra Brenes Ramírez Octubre, 2016

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El contexto geográfico: la ciudad de Alejandría La ciudad de Alejandría, fue fundada por Alejandro Magno en el año 331 antes de Cristo, en la zona de la desembocadura del Nilo. La zona de Alejandría es considerada, en ese momento histórico, el centro económico y cultural más importante del mundo, una vez que decayera la ciudad de Atenas. Por su situación en el Mediterráneo, lo cual generaba facilidades de acceso comercial por sus puertos, surge en Alejandría una sociedad con poderío económico, refinamiento y cultura. Se establece de esta manera la civilización helenística. Es aquí donde se instauran las primeras instituciones culturales de importancia. De la misma manera que en Atenas lo había hecho la Academia y el Liceo. Es bien conocida la importancia de la biblioteca de Alejandría, la más grande de la antigüedad. En ella se reunían los intelectuales más reconocidos del arte y la literatura y discutían acerca del ser espiritual. Se concentró en Alejandría la discusión entre cultura y religión semítica y grecorromana, atrayendo con este tema, de sobremanera a los ciudadanos judíos. Es de esta manera cuando el pensamiento cristiano confronta la cultura de la antigüedad pagana. Son los grandes maestros de Alejandría, entre ellos Clemente y Orígenes, grandes pensadores y creyentes cristianos quienes se replantean la religión dentro de un contexto más cultural. Esto deriva en una expresión de la fe de forma más intelectual y profunda. En sus reflexiones la fe no anula la razón. Es la fe la que guía, potencia y respalda a la razón. El cristianismo toma un giro en su fundamento, adquiere entonces una expresión más intelectual y puede asumirse, siendo cristiano, el reto de equipararse compararse intelectualmente con aquel que domina la discusión meramente intelectual. Ya no se considera la religión como conocimiento inferior o irracional. 2


La teología de los pensadores de Alejandría, llega a alcanzar un valor incalculable. Son estos pensadores los verdaderos creadores de la teología cristiana. Ellos fundamentan la vivencia de la fe, pero a partir de una explicitación racional de la misma, integrando la verdad que se apoya en los conocimientos que el hombre fue capaz de revelar hasta ese momento de la historia. Uno de estos grandes pensadores es nuestro sujeto de estudio: Clemente de Alejandría.

Tito Flavio Clemente

Tito Flavio Clemente de Alejandría nació a mediados del Siglo II en Atenas, sus padres eran de orden gentil y recibió una educación religiosa pagana y filosofía griega con gran cuido y 3


esmero. Por su favorecedora condición socioeconómica pudo recorrer Italia, Grecia, Oriente, Palestina y Egipto. En estos recorridos fue instruido por los maestros más reconocidos de la cultura, algunos de ellos de origen griego. Se sabe que en este proceso fue donde experimentó la conversión al cristianismo. Aún después de su conversión nunca perdió la necesidad de crecimiento intelectual sin llegar a analizar el proceso del conocimiento únicamente por la razón de la fe. Después de recorrer varias naciones terminó estableciéndose en Alejandría en el año 180. De la cultura ateniense adquirió un gran interés por la filosofía, esto lo hizo destacarse como promotor del diálogo entre la fe y la razón en la tradición cristiana. Desde sus primeros años le fueron muy atractivos los principios morales evangélicos, porque de acuerdo a la fe le parecían muy claros y armónicos la solución de los problemas que tenían que ver con el ser humano. Fue bautizado en Alejandría y entró a la Escuela Catequética que dirigía Panteno, uno de los más grandes maestros, del cual se convirtió en discípulo, para posteriormente transformarse en colaborador y asociado. Según datos cerca del año 190, Panteno lo vincula a la enseñanza en la Escuela Catequética de Alejandría y durante diez años colabora con él en el oficio del magisterio. Algunas fuentes indican que en este proceso fue ordenado presbítero. Cuando muere Panteno asume la dirección de la escuela, convirtiéndose en formador de los más importantes círculos cristianos cultos de Alejandría hasta el año 202. Orígenes es otro de los que acompañó a Panteno dentro del proceso educativo de la escuela Catequética y con el cual comparte varios de los estudios y discusiones acerca de la razón y la fe. Es en este momento que se desarrolla la persecución de los años 202-203. Una vez clausurada la escuela catequética, abandonó Alejandría para refugiarse en Cesarea, en Capadocia. Despúes de salir hacia Capadocia nunca más regresa a Alejandría. 4


Se describe a Clemente con una gran personalidad, y mucha fuerza humana y sobrenatural, la que trascendía al plano intelectual. Es él quien destaca como uno de los primeros grandes pensadores del cristianismo. Con temperamento apasionado, entusiasta y optimista, generoso y además idealista, ideal cristiano por el cual luchar, vivir y morir. Afable y para nada conflictivo, mucho menos luchador. Amante de lo bueno y lo bello de la vida. Sus reflexiones al respecto nos acercan mucho a la visión del hombre de nuestro tiempo. Aunque es considerado como un gran filósofo, se considera que no es un pensador profundo ni sistemático. Tenía dificultad para hallar el método organizativo para desarrollar las ideas. No entraba en grandes teorizaciones o abstracciones. Si se habla de él como un hombre intuitivo y observador. Clemente es, eso sí, analítico desde el uso de la imagen, la comparación y la alegoría en sus conversaciones. Tenía un gran dominio de la literatura pagana y la cristiana, gnóstica herética, ortodoxa y judía. Tenía un perfecto conocimiento de las Sagradas Escrituras. Cita a Platón con frecuencia en sus reflexiones y lo más característico de su pensamiento (A de la Barre) fue pensar que la sabiduría humana puede servir para traducir la sabiduría divina. Una característica propia de Clemente, la armonía entre Razón y fe. Es la escuela de la catequesis de Alejandría donde, en medio de una sociedad sedienta del aprendizaje cristiano, rodeado de ideas, estudios, investigación, Clemente trabaja arduamente, alegre e intensamente por plasmar su pensamiento en obra literaria propia y en conjunto con otros pensadores cristianos. De aquí surge la elaboración de los escritos clementinos más importantes, el legado de su pensamiento: el Protréptico, el Pedagogo y los Stromata. En ellos se manifiesta la búsqueda de la verdad a partir de la imagen de lo cotidiano: la ciencia humana, la revelación divina.

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Este grupo de escritos es de suma importancia ya que de aquí surgirá el primer tratado teológico y moral de la Patrística, que marca el camino teológico para pensadores cristianos posteriores en búsqueda del conocimiento de la Verdad Divina. Para comprender la visión de verdad que nos propone Clemente, extraemos un fragmento del texto del Pedagogo: “El Logos, guía celestial, tomaba el nombre de protréptico al exhortarnos a la salvación; éste es el título específico que recibió el Logos, cuando se encargaba de estimularnos a la conversión… Pero ahora, actuando a la vez como terapeuta y como consejero, sucediéndose a sí mismo, anima al que antes ha convertido… Hemos de otorgarle, por tanto, el único nombre que propiamente le corresponde: el de pedagogo. El mismo Logos es también maestro, pero no lo es todavía. El Logos-maestro tiene la función de exponer y revelar las verdades doctrinales…Y es así como el Logos, amigo cabal de los hombres y empeñado en conducirnos progresivamente a la salvación, realiza en nosotros un bello y eficaz programa educativo: primero nos exhorta; luego, nos educa; finalmente, nos enseña”. Esta es su visión del Dios maestro, que con amor guía, instruye, conduce. No hay temor en su actuar, es una visión optimista y hasta un tanto paternalista del Dios educador. Objetivos de la enseñanza de Clemente La búsqueda de Clemente y su legado filosófico va en dirección de la razón humana. Su preocupación fue acerca de la moral que tiene que ver directamente con la práctica y comprensión de la vida religiosa. En cuanto a la filosofía Clemente afirma: “La filosofía no se encuentra en la geometría, que entraña postulados e hipótesis; ni en la música, que se basa en conjeturas; ni en la astronomía, que está repleta de razonamientos que fluyen y de imágenes

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físicas; en cambio, [la filosofía] es la ciencia de la verdad y del bien en sí mismo; aquellas otras [ciencias] son distintas del Bien, y tan solo son caminos de acceso al Bien” En su libro Stromata afirma: “Es imposible que una persona sin principios de enseñanza sea filósofo permaneciendo en la ignorancia, puesto que no posee todavía el concepto de sabiduría, mientras que la filosofía es la aspiración a lo que existe en realidad y a los aprendizajes que tienden a ello. Y aún cuando se esté ya ejercitado, según algunos, para practicar el bien, también es necesario esforzarse por conocer cómo nos comportamos y actuamos, para así hacerse uno semejante a Dios, me refiero al Dios Salvador, dando culto al Dios del universo mediante el Logos, sumo sacerdote, por el que se pueden ver las realidades bellas y justas conforme a la verdad. La piedad...es un actuar que sigue y acompaña a Dios”. Cada una de sus reflexiones se dirige de manera muy simple pero directa a la clara preocupación del problema de la salvación del hombre. En el libro el Protréptico, cita por ejemplo: “A vosotros os queda todavía el conquistar finalmente lo más provechoso: el juicio o la gracia. Al menos yo pienso que no es legítimo dudar sobre cuál de esas cosas es mejor; ni tampoco es lícito comparar la vida con la perdición” Clemente es admirado por sus planteamientos filosóficos pero también encuentra resistencia en algunas partes de la sociedad que no comprende la filosofía, ni la validez en el razonamiento de los hechos y la fe. Por esto escribe varios capítulos de su libro Stromata donde critica el cuestionamiento acerca de la utilidad y relevancia del raciocinio humano. La fundamentación de sus reflexiones es la voluntad salvífica de Dios, su principal preocupación es la salvación eterna de los hombres. Aquí es donde se unen la razón y la fe. Dios quieren que todos sean salvos, pero debe haber les dado todos los requerimientos necesarios para lograrlo. 7


Dios se ha dado a conocer a través de la razón y debemos mantenernos fieles pensando en la salvación a través de la fe. De este modo la fe y la razón jamás serán contrarias. Afirma además que sin estudio (la razón) es imposible comprender la doctrina de Dios (la fe) por tanto ambas están correlacionadas. Caminos de la razón En sus escritos utiliza diversas formas de relato y desarrollo de las ideas, utilizando de manera contundente la alegoría, la imagen descriptiva para ejemplificar un aprendizaje o acontecimiento. Otras de sus obras menos difundidas son: Extractos de Teódoto, las Éclogas proféticas y su discurso ¿Qué rico se salva?. En todas se utiliza el método alegórico como recurso didáctico. También utilizó la crítica y la exhortación aun cuando se tratara de cristianismo o paganismo. La fe como facultad humana En su pensamiento es Clemente el primer autor cristiano que adapta el término bíblico πίστις a la lógica aristotélica y estoica. Es Clemente quien logra comunicar la fe con la validez filosófica sin deformar el sentido religioso de su definición tal y como es reconocido en la Biblia. Su principal tarea fue demostrar la congruencia que debe existir entre la razón humana y la fe cristiana. Clemente (Stromata) presenta su propuesta de la siguiente manera: “También a quienes solicitan la sabiduría que ya tienen hay que presentarles lo que les es familiar, para que lleguen por lo que les es propio y con facilidad a la fe de la verdad. Este es también nuestro objetivo presente: demostrar cómo la naturaleza de la fe cristiana no contradice a la razón humana, sino que es una prolongación de la misma. Dejamos de lado otras consideraciones importantes de la noción de fe que posee el Alejandrino, pero que también nos apartarían de la meta propuesta. Así pues, baste recordar que, para nuestro Maestro la fe es un bien interior que confiesa la 8


existencia de Dios, aunque sin abarcarlo, pero lo glorifica como existente. Se trata de un germen depositado en el alma, cuyo objetivo no es tanto conocer a Dios cuanto comprender la enseñanza que Cristo transmite, y recibir la ciencia que Dios comunica a los que le buscan a través de su Hijo”. Para comprender la visión de Clemente sobre de la fe, analizamos su afirmación acerca de la misma: “La inteligencia de la palabra de Cristo es un don concedido por Dios a los que han guardado con fidelidad y han dado frutos obedeciendo el mensaje que se les ha transmitido. Igual que la razón, la fe es un don divino que tiene por meta, lo mismo que la razón, el conocimiento de la verdad; aunque en el caso de la fe ese nombre, el de la verdad, haya que escribirlo con letras mayúsculas. Desde este particular punto de vista, la fe consiste en una toma de posición de cara a Dios que manifiesta, una adhesión individual a la persona de Cristo. Al reconocerle como su Dios y Salvador, el hombre decide libremente, con pleno conocimiento de causa, confiar en su palabra y obedecer a sus mandatos; se cuelga de Cristo para edificar su propia salvación juntamente con Él. Esta es la actitud del hombre creyente, que presta su fe a su Maestro y le entrega la formación de su espíritu y la conducta de su vida. Mientras que la razón humana está siempre sometida a la garantía del maestro, al que puede criticar ulteriormente, la palabra de Dios admitida por la fe se impone por su misma autoridad y el creyente la recibe «sin investigar», «sin discutir ni dudar»”. Cuando afirma en sus textos, igual que la afirmación pitagórica, «el maestro lo ha dicho» se puede comprender que esta es la razón más importante y profunda que Clemente considera para dar su confianza a Dios. Razón y fe se necesitan entre sí. La fe encierra en sí misma sus propias razones y ha construido el argumento. Razón y fe se complementan y esta complementariedad que las relaciona es muy clara, las dos fueron dadas por Dios, las dos son fundamento para 9


alcanzar la sabiduría, perfecto equilibrio entre razón y fe. Clemente define esta perfección de la sabiduría como la gnosis. La fe es para Clemente de Alejandría la perfección de la ciencia y no le falta nada porque es perfecta y completa por sí misma. Clemente afirma que el hombre cristiano, el hombre de fe, tiene su prueba basada en el conocimiento, en una obediencia que se traduce a la fe en Dios. Para él la fe más sencilla tiene ese conocimiento, esa visión de racionalidad. Por eso la certeza de la fe no busca la lógica con argumentaciones, sino el objeto de la argumentación: comprender primero, después vendrá la fe. Pero para Clemente primero creeremos y como consecuencia lógica posterior vendrá el juicio o pensamiento racional. Podemos concluir que la fe es el punto de partida para el comienzo del criterio mismo. La palabra de Dios encarnada en el Logos y representada en las Sagradas Escrituras, da a los ciudadanos la certeza, este hecho se trata de una demostración que no va a contemplar ninguna contradicción. Cuando se le pregunta a Clemente por el fin del hombre y de la vida, él repasa las opiniones de varios filósofos. Toma como referencia a Platón, ya que comprende que su ideal funciona muy bien con el objetivo cristiano: asemejarse a Dios, que en esto consiste el bien supremo y fin último de hombre. Sobre sale en la actitud de Clemente de Alejandría la manera estoica en la que fue capaz de vivir la vida conforme a la naturaleza y a la recta razón. Lo malo es que el hombre es, por voluntad propia, incapaz de alcanzar su fin último, por esta razón es Dios mismo quien viene en su ayuda, es entonces cuando la paideia cristiana planteada por Clemente se convierte en una paideia divina porque, en su esencia, este es un aspecto o dimensión de la obra salvadora que Dios realiza en su plan de salvación para los hombres. 10


El plan original que se propone Clemente es dar a sus seguidores un método de educación cristiana con todos los recursos divinos y humanos posibles y poder participar de esta manera, de la vida incorruptible de Dios.

Clemente de Alejandría falleció en Capadocia en el año 215, es considerado uno de los hombres más eruditos de los tres primeros siglos de la era cristiana. Por esta razón se le llama el iniciador de la teología sistemática, el primer escritor cristiano que recoge el saber filosófico profano, el neoplatonismo, que es básicamente una visión religiosa de la vida, usándolo en el razonamiento y el planteamiento científico de la fe. Aún cuando en esta época son varios los grandes pensadores que reflexionan acerca de la razón del ser, es Clemente de Alejandría a quien se le reconoce, en sus escrituras la proclama acerca del equilibrio idóneo entre la razón y la fe en la vida humana. El propósito principal del ser y único camino para la Salvación y el alcance del objetivo: Asemejarse a Dios.

Merino Rodríguez, Marcelo. “Razón y fe en Clemente de Alejandría” Facultad de Teología.

Universidad de Navarra. (sin fecha) Mallo Huergo, Eduardo. “La filosofía cristiana de Clemente de Alejandría: En búsqueda de la verdadera gnosis”. Editorial Académica Española.

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Clemente de Alejandría. A Brenes  
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