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Artwork by Aldo Martínez Muñoz Curated by Sara Solaimani


El maíz como cuerpo, territorio e ideología. Muestra individual de Aldo Martínez Muñoz curada por Sara Solaimani

 Detalle de pieza 03 y pieza 05  Foto de portada: Sara Solaimani

Corn as body, territory and ideology Artwork by Aldo Martinez Muñoz Curated by Sara Solaimani


Yo Tlaolli es un proceso de internalización. El inter-

cambio de un artista con el maíz como cuerpo e identidad en su territorio nativo de cosecha. En el 2015, Aldo Martínez Muñoz salió de su hogar en la Ciudad de México a conocer, aprender de, y documentar las historias de campesinos en diferentes regiones mexicanas donde se cultiva el maíz. Aunque su encuesta de la historia del maíz nativo es un proceso continuo, la investigación y producción de obras para Yo Tlaolli consistieron en cuatro fases. La primera fue el recorrido de un año que lo conectó con el conocimiento de cultivadores experimentados desde Chihuahua a Oaxaca, cada uno con sus propias praxis de cultivo y producción, enraizadas en las diferentes ideologías ancestrales de las Américas. Las crónicas de Martínez presentan las narrativas de 16 campesinos individuales para quienes el cultivo del maíz nativo como modo de vida está siendo amenazada por los designios de libre comercio y programas del ajuste económico estructural. La segunda fase en el proceso de Martínez fue la colección, etiquetación y documentación de maíz de cada una de las regiones diferentes, para experimentarlo como medio y concepto, o símil para la heterogeneidad rica de la identidad mexicana al regresar. Los objetos, principalmente esculturales, emergieron en esta tercera fase del proceso artístico y conceptual con la recolección del maíz. Consciente de que, al ingresar en una relación de recolección con el maíz, está reproduciendo un modelo colonial de excavación y exhibición, Martínez confronta las connotaciones arqueológicas de su práctica al exhibir la colección en la galería misma. Es importante recordar que el objeto primario y sagrado en el que se basa el trabajo de Martínez es el maíz. El maíz, en sus múltiples formas, es el objeto central que guía a todos los demás objetos en este cuerpo de trabajo. Sus esculturas, crónica, documental y mapa mental muestran una práctica constante de negociación y construcción cuidadosa a través del maíz y sus muchas vidas: un cepillado contra el grano que lo deja intacto, un orificio para recibir y sostener la semilla que brota. En la fase cuarta y final, Martínez viajó a la frontera Tijuana-San Diego a terminar y exhibir su obra, y a interactuar con comunidades locales del sitio en una conversación contínua acerca del maíz nativo. Experimentando con la cerámica tradicional de terracota (un material importante en la vida cotidiana indígena mexicana) en la serie Senses of Maíz, Martínez construyó moldes de su cara con aberturas

Yo Tlaolli is a process of internalization. An artist's

engagement with corn as body and ideology in its native territory. In 2015, Aldo Martínez departed from his home in Mexico City to meet, learn from, and document the stories of campesinos in Mexico’s different regions of maize cultivation. Though his inquiry into the history of native Mexican corn is an ongoing process, Martínez’ research and production of works for Yo Tlaolli consisted in four phases. The first phase was a year-long journey that connected him to the knowledge of veteran growers from Chihuahua to Oaxaca, each with their own praxes of cultivation and production, with roots that date back to different ancestral ideologies of the Americas. Martínez chronicles the narratives of sixteen individual campesinos for whom native corn cultivation as a way of life is being threatened by neoliberal free trade mandates and structural adjustment programs. The second phase in Martínez’ process was the collection, labeling and documentation of corn from each of the different regions, to engage it as a medium and a concept, or metaphor for the rich heterogeneity of Mexican identity upon his return home. The art objects, mainly sculptural, emerged in this third phase of artistic and conceptual engagement with the corn collection. Aware that upon entering a relationship of collection with maize, he is reproducing a colonial model of excavation and exhibition, Martínez confronts the archaeological connotations of his practice by exhibiting the collection in the gallery alongside his work. It is important to remember that the primary and sacred object on which Martínez' work builds is maize. Maize, in its many forms, is the central object that guides all other objects in this body of work. His sculptures, chronicle, documentary, and mind map show a steady practice of negotiating with and carefully building through and around maize and its many lives - a brushing up against the grain that leaves it intact, an orifice to receive and support the sprouting seed. In the fourth and final phase, Martínez traveled north to the Tijuana-San Diego border to complete and exhibit his works, and to engage local communities of the site in an ongoing conversation around native Mexican corn. Experimenting with traditional terracotta pottery (an important material in indigenous Mexican everyday life) in the Senses of Maíz series, Martínez built molds


01 Cluster Of Diversity. 2015 – 2016 50 tortillas, each made with a different kind of native Mexican corn 6 × 6 × 10 inches

07 Enlightening Cereal. 2016 8 varieties of native Mexican corn grains, glass polyester resin 5 × 5 × 11 inches

02 Collection Sample. 2015 – 2016 19 jars with different kinds of native Mexican corn 60 × 6 × 4 inches

08 And México Ends Where the Milpa Dies (Homage to Gabriela Mistral). 2015 8 varieties of native Mexican corn grains, glass, ground polyester resin, soil and corn plant 5 × 5 × 4 inches

03 The Senses Of Maíz. 2016 – 2017 Series of 5 sculptures with low temperature ceramic, soil, 3-ply, and native corn 6 × 6 × 10 inches each 04 Documentary Interviews. 2015 – 2017 5 interviews in different Mexican states dimensions variable 05 Tlaoltemoliztli. 2016 Pamphlets printed on recycled paper 9 × 6 inches 06 Mind Map. 2015 – 2016 Drawing on bond paper and cutouts of bond paper photographs 66 × 84 inches

09 Tortilla Field Above Us. 2015 – 2017 Installation of dried tortillas Dimensions variable 10 Collection of Ears of Corn. 2015 – 2017 37 ears of native Mexican corn on wall 80 × 14 × 3 inches 11 The Presents of our Myths. 2017 Mural by local guest artist, Tizoc Uribe based on Mayan deity of maize, Junal Ye and Mayan creation story. Acrylic on wall 270 × 130 inches

MAPA EXHIBITION DE EXPOCICIÓN MAP 05

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Library of native Mexican corn

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Front doors


en diferentes orificios: el oído, la boca, los ojos, las fosas nasales. Colocó estas cabezas en cajas de madera hechas a mano llenas de tierra y plantó los granos nativos en cada uno de los orificios abiertos, creando una tensión entre la planta de maíz en crecimiento y la obra de arte, teóricamente provocando el agrietamiento de la terracota hueca contra la presión del engrosamiento del tallo. Esta práctica de moldeo continúa a través de And México Ends Where the Milpa Dies (Homenaje a Gabriela Mistral) y Enlightening Cereal, por la cual Martínez hizo moldes de resina de las manos ahuecadas de los campesinos que entrevistó y de cuyas historias hizo una crónica. Cada una de las copias son representaciones visuales del maíz como carne humana; incrustados con maíz nativo de diferentes regiones de México, rinden homenaje al principio, como Miguel Vassallo nos recuerda, de que al igual que un pueblo, el maíz es a la vez uno y muchos. Para entrar en este discurso de heterogeneidad, se requiere una comprensión histórica del cultivo de maíz nativo americano antes y después de la globalización. Las raíces invasoras de la globalización se establecieron hace más de 300 años como parte del proyecto colonial a largo plazo del reparto económico de México y la introducción de divisas en las tierras de los indígenas norteamericanos. El modelo neoliberal del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se había programado en México mucho antes de 1994. La territorialización y reterritorialización en curso de las tierras nativas, la privatización y el aprovechamiento de ejidos (cooperativas comunitarias protegidas por el gobierno), la devaluación del peso de 1983 y la importación obligatoria de maíz estadounidense a México como parte de la reforma económica mundial de la década de 1990, formaba parte de lo que el proyecto neoliberal incluía como "deuda."

 Vista general de la exhibición  12 de noviembre de 2017: Inauguración. Fotografías de Ailyn Dumas


of his face with openings in different orifices: the ear, the mouth, the eyes, the nostrils. He placed these heads into handmade wooden boxes filled with soil and planted the native kernels in each of the open orifices, creating a tension between the growing corn plant and the artwork, theoretically leading to the cracking of the hollow terracotta against the pressure of the thickening stalk. This practice of molding continues through And México Ends Where the Milpa Dies (Homage to Gabriela Mistral) and Enlightening Cereal, for which Martínez made clear resin castings from molds of the cupped hands of the campesinos he interviewed and whose stories he chronicled. Each of the castings is visual representations of maize as human flesh; embedded with native corn from different regions of Mexico, they pay homage to the principle, as Miguel Vassallo reminds us, that like a people, maize is both one and many. To enter into this discourse of heterogeneity, one requires a historical understanding of pre- and post-globalization era cultivation of Native American corn. The invasive roots of globalization were laid over 300 years ago as part of the longterm colonial project of the economic repartition México and the introduction of foreign currency into Native American lands. The neoliberal model of the North American Free Trade Agreement (NAFTA) had been programmed into México well before 1994. The ongoing territorialization and reterritorialization of native land, privatization and profiteering of ejidos (government protected community coops), the peso devaluation of 1983, and mandated importation of U.S. corn into México as part of the global economic reform of the 1990s, were all parts of what was packaged by the neoliberal project as "debt." This debt was sold to México, a premise under which to create a complex system of indentured servitude.


Esta deuda se vendió a México, una premisa para crear un sistema complejo de servidumbre contratada. Además de abrir el mercado a la explotación extranjera abusiva, la aprobación del entonces gobierno Priísta para la ley de 1991 que anuló el Artículo 27 de la Constitución mexicana que legalizó las ventas de tierras ejidales a los urbanizadores, y permitió a los ejidatarios vender sus tierras a cambio de un préstamo. Este proceso continuo de colonización "legal" también abrió el camino para los monopolios estadounidenses de cultivos (el maíz es el más vital y heterogéneo de todos) ya que muchos campesinos ya no podían permitirse quedarse en su tierra y cosechar de manera independiente, incapaces de competir con grandes corporaciones como Cargill y Agniel Commodities. Cuando el TLCAN entró en vigencia en el '94, los EE. UU. inundaron el mercado mexicano con maíz subsidiado por el gobierno. Esto llevó a muchos trabajadores del campo a migrar en temporadas a tierras del norte, arriesgando sus vidas para buscar trabajo agrícola a través de la frontera en California y en otros estados de América del Norte. Pero como la mayoría sabe, las redadas de ICE y el creciente número de trabajadores deportados presionaron aún más a los trabajadores indocumentados y les infundieron un estado de constante temor. Para compensar sus propios riesgos financieros y legales, las empresas de los EE. UU. Comenzaron a subcontratar sus granjas a México. Además de expulsar a los campesinos de sus tierras, esta se convirtió en la única opción de empleo para muchos, en efecto, una servidumbre por contrato para ayudar a "pagar la deuda" del estado. Lo que estos sub-contratos significaron para las variedades de maíz locales ancestrales en diferentes regiones de México fue la introducción de una semilla genéticamente modificada (GMO) de un solo tipo homogéneo que condujo al desplazamiento comercial permanente de gran parte de la biodiversidad entre diferentes especies. Este desplazamiento, disfrazado como el regalo de una semilla supuestamente superior, un símbolo para la homogeneización de los pueblos indígenas de México a través de la conquista y la limpieza étnica, también significó la eliminación de un medio de vida autónomo para millones de personas. Inspirado por su resistencia y la heterogeneidad de sus historias, Yo Tlaolli está informado por una lógica de inversión e invasión de la narrativa colonial homogeneizadora. Plantas de maíz nativo de México se extienden más allá de las paredes de la galería al área circundante de Southwestern College.

Pieza 01  Besides opening the market to abusive foreign exploitation, the PRI administration's passage of the 1991 law that overturned Article 27 of the Mexican Constitution legalized sales of ejido land to developers and allowed ejidatarios to sell their land in exchange for a loan. This continuous process of "legal” colonization also opened way for U.S. monopolies on crops (maize being the most vital and heterogeneous of all) since many campesinos could no longer afford to stay on their land and harvest independently, unable to compete with big corporations such as Cargill and Agniel Commodities. When NAFTA went into effect in ‘94, the U.S. flooded the Mexican market with government-subsidized corn. This drove many north, risking their lives to seek agricultural work across the border in California and in other North American states. However as most are aware, ICE raids and increasing numbers of deported workers put an even greater pressure on and instilled a constant state of fear in undocumented workers. To offset their own financial and legal risks, U.S. companies began to outsource their farms to México. In addition to driving campesinos off of their lands, this became the only employment option for many, in effect an indentured servitude to help "pay down the debt" of the state. What this outsourcing meant for ancient local corn varieties in different regions of Mexico was the introduction of a genetically modified seed (GMO) of one single homogenous hybrid type that led to the permanent erasure of much of the biodiversity among different species. This erasure, disguised as the gift of a purportedly superior seed, was a symbol for the homogenization of México’s indigenous people through conquest and ethnic cleansing, and the erasure of an autonomous livelihood for millions. Inspired by their resistance and the heterogeneity of their identities and corn production practices, Yo Tlaolli is informed by a logic of inversion and invasion of the homogenizing colonial narrative. Native Mexican corn plants extend beyond the gallery’s walls to the surrounding area of the Southwestern College campus. Deep warms of violet-red, plum, burgundy, bittersweet, and warm yellows and whites will sprout from the bright green stalks after the exhibition’s closing, leaving a residual trace of the practices that once flourished here. The results of these experimental surprises depend on the built environment’s current conditions--in some spots the stalks have grown tall and in others not at all. A material native invasion, this element adds a layer of surrender to the particular microclimate of Chula Vista, in the indigenous Mexican territory that is now the northern border region between Tijuana and San Diego. To further this local engagement, Martínez invited local


Profundos colores cálidos de violeta-rojo, ciruela, burgundia, pardo rojizo, y amarillos y blancos germinarán de los tallos de verde brillante después de la clausura de la exhibición, dejando una traza residual de las prácticas que hace tiempo florecían aquí. Los resultados de estas sorpresas experimentales dependen de las condiciones del ambiente construido, en algunos lugares han llegado a ser altos y en otros nunca germinaron. Una nativa invasión material, este elemento añade un nivel de entrega al microclima de Chula Vista, en el territorio indígena de México que ahora es la línea fronteriza entre Tijuana y San Diego. Para avanzar este compromiso, Martínez invitó al artista local San Dieguense Tizoc Uribe a pintar un mural representando la figura de la deidad maya de maíz Junal Ye en una pared de la galería. Inspirado por representaciones antiguas del mito de creación, el mural de Uribe incorpora elementos mito-históricos del pasado, presente, y futuro de la cultivación del maíz mexicano. Se invita a los espectadores a que interactúen con las crónicas, esculturas, videos documentales, y performance participativo de Martínez--piezas que narran una posición desde afuera que busca internalizar una ontología ancestral que localiza al maíz en el alma y la carne del individuo. Una revisión y actualización simultánea del mito Maya que cuenta que los primeros humanos se formaron del maíz, Yo Tlaolli aterriza en la idea de esta corporalidad. Como el mito de la creación maya documentada en el Popol Vuh dice: “Solo masa del maíz entró en la carne de nuestros primeros padres y madres.”

 Detalle pieza 07  Detalle pieza 03

San Diego artist Tizoc Uribe to paint a mural representing the figure of Mayan corn deity Junal Ye on one wall of the gallery. Inspired by ancient Mayan depictions of the creation myth, Uribe’s mural incorporated mythical and historical elements of the past, present, and future of Mexican corn cultivation. Visitors are invited to engage with the Martínez’s chronicles and his sculptural, video documentary, and participatory performance works that narrate an outside position that seeks to internalize an ancestral ontology which places corn at the heart, and in the very flesh of the individual. A simultaneous revision and actualization of the Mayan myth that tells how the first people were literally formed from maize, Yo Tlaolli is grounded by the spirit of this corporeality. As the Mayan creation myth documented in the Popol Vuh says, “Only the dough of cornmeal went into the flesh of our first fathers and mothers.” Sara Solaimani


ďƒĄ Detalle pieza 09 Detalle pieza 06 ďƒ˘ Pieza 02


MIGUEL VASSALLO

SUBSTA CORPO Nombrar, renombrar una pieza, una pieza preexistente y previamente nominada. Conozco el trabajo de su creador; como en El libro, al principio fue el verbo, el verbo que precede a la creación. La palabra es antigua, no fue generada por quien produce la obra, él es un vehículo para perpetuarla; pero aunque parezca paradójico es suya, le pertenece, pues nació en una tierra donde las personas desde tiempos remotos saben que los mesoamericanos estamos hechos de maíz, que la humanidad actual lo está. Lo dice la antigua escritura, también los documentos indígenas generados en la etapa del yugo español como Los anales de los cakchiqueles o El libro del consejo… es realidad palpable para millones de pobres en tierras americanas y alrededor del mundo. La frase “gente de maíz” es alta literatura pero no metáfora, en las clases populares de México y Centroamérica el consumo de este grano puede representar el 80% de la ingesta diaria. Así la “Divina Gracia” (nombre ritual del maíz usado por los mayas yucatecos contemporáneos, pues es el don supremo otorgado por las deidades) es la principal parte constitutiva del pueblo, es literalmente Nuestra carne: Tonacayotl (como se le dice reverencialmente en náhuatl), es decir es la sustancia corpórea del ser humano. La pieza nace como producto de una colecta realizada en diversos nichos ecológicos, así fue inicialmente nombrada: Colección… algo que me recuerda el trabajo de botánicos como Nikolái Vavilob – el descubridor de los ocho centros de origen de las plantas cultivadas –. Así su creador la nombró, pero la pieza, con la fuerza e implicaciones propias del maíz, se tornó un fetiche y con vida propia habló y reveló su nombre: Subtantia corporea. Sin que se lo propusiese, pero guiado por la palabra antigua – que aún es vigente – su creador formó la pieza, que nos habla diciendo que si el ser humano es un símil del maíz, aquel es como lo colectado: granos varios y variados, recogidos en lugares diferentes: grandes, pequeños, con las puntas redondas o afiladas, blancos, negros, rojos, azules, morados, o con mezclas de colores. El maíz es un grano básico diverso y adaptado a las montañas y a las costas, al frío y al calor, a la lluvia torrencial o escasa; una semilla que es una y muchas a la vez. Y que siendo la misma, tiene respuestas variadas y adecuadas para lugares tan distintos, tan humana porque es producto de nosotros. Como nosotros, se encuentra amenazada por el modo de producción capitalista – que todo transforma en mercancía y explotación – ya que el capital intenta destruir la diversidad de los maíces nativos para imponer unas cuantas variedades modificadas genéticamente – y que como la mercancía que son – nada tienen que ver con la “Divina Gracia”. El embate contra los granos tradicionales es una pieza central de la guerra permanente para uniformarnos a nivel global, es parte de la macdonalización mundial, entendida como un proceso uniformador que por esencia niega lo diverso y que intenta forjar tabula rasa para programarnos de nuevo a su gusto en cada una de las facetas de nuestras vidas: creencias, gustos, amor, vestimenta, alimentación… Los que realmente gobiernan nos ofrecen solamente un presente válido y un futuro posible, donde el capitalismo domine todo territorio, toda persona y todo aspecto de la vida misma. Así la pieza nos muestra que hay otros presentes, que el maíz que es uno pero a la vez muchos – con sus múltiples formas y posibilidades – es nuestro símil. La pieza es la concreción visual de nuestra diversidad como especie, que vive otros presentes y sobre todo que da la posibilidad de otros futuros diferentes a los que nos ofrece el capitalismo como sino inexorable. Somos maíz, este grano es Nuestra carne por lo tanto los humanos somos diversos como él, la diversidad es una característica inherente de ambos, la “Divina Gracia” es pues parte constitutiva principal de nuestra corporea substantia.


To name, rename a piece, a preexisting and previously nominated piece. I know the work of its creator; like in The Book, in the beginning there was the word, the word that precedes creation. The gospel is ancient - it was not generated by the producer of the artwork. It is a vehicle to perpetuate the artwork; though it may seem parodoxical, is its own, it belongs to it, since it was born in a land where people from remote times know that the mesoamericans are made of maize, that present humanity is (made of maize). The ancient scripture says it, also the indigenous documents generated during the era of the Spanish yoke, such as The Annals of the Cakchiqueles or The Book of Advice...it is a palpable reality for millions of poor in American lands and around the world. The phrase “people of maize” is high literature but not a metaphor, in the working classes of México and Central America the consumption of this grain can represent 80% of the daily intake. In this way the “Divine Grace” (ritual name of the maize used by the contemporary Yucatecan Maya, as the supreme gift bestowed by the deities) is the principal constitutive part of the people, it is literally Our flesh: Tonacayotl (as he is reverently referred to in Nahuatl), that is, the corporeal substance of the human being. The piece is born as a product of collection realized in diverse ecological niches, this is how it was initially named: Collection...something that reminds me of the work of botanists like Nikolái Vavilob -the discoverer of the eight centers of origin of cultivated plants-. This is what its creator named it, but the piece, with the implication and power of maize, became a fetish and with a life its own, spoke and revealed its name: Substantia corporea. Without having proposed it, but guided by the ancient word -that remains in force- its creator formed the piece, that speaks to us, saying that if being human is a simile for corn, then s/he is like the collected grains: different and varied, collected in various places: large, small, with round or pointed tips, white, black, red, blue, violet, or of mixed colors. Maize is a basic grain and adapted to the mountains and the coasts, to the cold and the heat, to torrential or scarce rains; a seed that is at the same time one and many. And being the same, it continues to have varied and appropriate responses for such distinct places, so human because it is a product of us. Like us, it feels threatened by the Capitalist mode of production- that transforms everything into a commodity and exploitation- because capital attempts to destroy diversity of native corn to impose a few genetically modified varieties -and that as the commodity that they are- has nothing to do with the “Divine Grace.” The onslaught against traditional grains is a central piece of the permanent war to standardize us on a global level, it is part of the McDonaldization of the world, understood as the standardization process that in essence denies diversity and attempts to forge a clean slate to program us anew to its liking in each of the facets of our lives: beliefs, desires, love, attire, diet... Those who truly govern offer us only a valid present and a possible future, where capitalism dominates every territory, every person, and every aspect of life itself. In this way, the piece shows us that there are other presents, that the maize that is one but at once many- with its multiple forms and possibilities- is our simile. The piece is the visual concretion of our diversity as a species, which lives other presents and above all that brings the possibility of other futures different from those that capitalism offers us as an inexorable sign. We are maize, this grain is our flesh and as such, we human beings are diverse like it, diversity is an inherent characteristic to both, the “Divine Grace” is thus a constitutive element of our corporea substantia.

Traducción: Sara Solaimani

TANTIA OREA


SARA SOLAIMANI Sara Solaimani es candidata de doctorado en Historia, Teoría, y Crítica del Arte en el Departamento de Artes Visuales de la Universidad de California en San Diego. Su investigación actual se enfoca en la obra de artistas de performance con raíces mexicanas y radicados en los Estados Unidos durante el periodo que abarca la guerra de los 60´s y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1968 – 1994). El trabajo de Solaimani se concentra en las interrogaciones artísticas de las fronteras geopolíticas y metafóricas que deconstruyen nuestro entendimiento del espacio en la era del capitalismo global, e identifica preguntas críticas acerca de la identidad en un mundo compartimentalizado. Está particularmente interesada en escribir sobre la distinción de las historias que se suelen confundir, del performance Chicano de los 1960s y 70s, y el Arte Fronterizo de los 1980s y 90s, poniendo atención especial a el problemático concepto “latino.” El trabajo de abogacía de Solaimani incluye traducción e interpretación para gente detenida en prisiones privadas de migración, personas que buscan asilo político y sobrevivientes de la violencia doméstica. En 2011, se graduó del Departamento de Estudios Chicanos en la Universidad Estatal de San Diego, con una tesis de maestría que analiza el trabajo del artista tijuanense Marcos Ramírez ERRE. Ha publicado y presentado varios textos y curado exhibiciones en la frontera Tijuana‑San Diego y en México. Actualmente Solaimani da clases de Redacción, Historia del Arte, y Estudios Chicanos en UCSD y SDSU.

Sara Solaimani is a doctoral candidate in Art History, Theory, and Criticism at UCSD’s Department of Visual Arts. Her current research focuses on the work of performance artists of Mexican roots in the United States between the 1960s culture war era and NAFTA (1968 – 1994). Solaimani’s work highlights artistic interrogations of geopolitical and metaphorical borders that deconstruct our understanding of space in the age of global capital, and identifies critical questions about identity in a compartmentalized world. In particular, she is interested in using her writing to distinguish the often conflated histories of Chicanx Performance Art of the 1960s and ‘70s, and Border Art in the 1980s and ‘90s, paying particular attention to the problematic category “Latino.” Solaimani’s advocacy work includes translation and interpretation for political asylum‑seekers and survivors of domestic violence detained in private immigration prisons. In 2011, she graduated from the Department of Chicana and Chicano Studies at SDSU, with a Master’s thesis on the multidimensional questioning of transborder space by Tijuanense artist Marcos Ramírez ERRE. She has published and presented several texts, and curated exhibitions on the historical relationship between politics, geopolitics and art on the Tijuana‑San Diego border and in Mexico. Solaimani currently teaches writing, art history, and Chicano Studies at UCSD and SDSU.

 Fotografías de Ailyn Dumas 


ALDO RODRIGO MARTÍNEZ MUÑOZ Aldo Rodrigo Martínez Muñoz – La obra de Aldo Martínez Muñoz aborda la agricultura como un proceso simbólico para la creación de piezas que reflexionan la relación histórica entre una comunidad humana y las plantas de su entorno, enfocándose principalmente a las plantas nativas mexicanas como el maíz. A su vez, se posiciona frente a los métodos de producción colaborativa y la educación en las artes como laboratorios de pensamiento y desarrollo de habilidades creativas necesarias en cada persona, sean estas con finalidades estéticas o no. Martínez obtuvo el grado de Maestría en Artes Visuales en la Facultad de Artes y Diseño (FAD – UNAM), Estudiante Graduado Visitante en la Universidad de California en San Diego (UC San Diego) en el cuatrimestre de otoño 2016. Licenciado en Artes Visuales por la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP – UNAM). Su formación inicial fue en el Seminario de Medios Múltiples 4 coordinado por el artista y docente José Miguel González Casanova y co‑editor del libro Medios Múltiples 4. Becario de Fundación/ Colección Jumex para dicho proyecto editorial. Recientemente inaugura su primera exhibición individual internacional en Southwestern College Art Gallery en San Diego, California.

Aldo Rodrigo Martínez Muñoz work´s deals with agriculture as a symbolic process for the creation of the pieces that reflect the historical relationship between a human community and the plants of their surrounding environment, with a primary focus in native Mexican plants such as corn. At the same time, he is positioned before collaborative methods of production and arts education as laboratories of thought and the development of creative abilities necessary in each individual, for aesthetic or other purposes.He is graduated with a Master of Fine Arts from the Autonomous University of México’s School of Arts and Design (FAD – UNAM). In Fall of 2016, he was a visiting graduate student at the University of California, San Diego. He received his Bachelor of Fine Arts at the National School of Visual Arts (ENAP – UNAM). Martínez participated in the Medios Multiples Seminar No. 4 and is a grantee of the Jumex Foundation for this editorial collection. Recently, he held his first international solo exhibition at Southwestern College Art Gallery in San Diego, California.


This publication accompanies the exhibition YO TLAOLLI: Corn as a body, territory and ideology, artwork by Aldo MartĂ­nez MuĂąoz curated by Sara Solaimani at Southwestern College Art Gallery in Chula Vista, California, from October 12th to November 9th, 2017. Thanks to the support of a UC Mexus scholarship.

YO TLAOLLI - Exhibition catalog - Artwork by Aldo Martínez Muñoz - curated by Sara Solaimani  
YO TLAOLLI - Exhibition catalog - Artwork by Aldo Martínez Muñoz - curated by Sara Solaimani  

This publication accompanies the exhibition YO TLAOLLI: Corn as a body, territory and ideology, artwork by Aldo Martínez Muñoz curated by Sa...

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