Hemos cumplido 50 años de trabajo y eso nos ha hecho reflexionar sobre la deuda histórica que tiene nuestro país con la niñez, sobre lo que hemos logrado hacer como Organización y el compromiso que tenemos por las niñas y niños bolivianos que están en riesgo de perder el cuidado de sus familias o ya lo han perdido.
Ahora más que nunca, nuestro país está frente a grandes desafíos y eso hace que reafirmemos nuestra vocación por la inclusión, la participación, la no discriminación y la tolerancia como principios básicos de convivencia y bajo los cuales hemos cuidado a miles de niñas y niños y sus familias, en todo el tiempo que estamos presentes en Bolivia.