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Intervenciones de espacios pĂşblicos en barrios del municipio SUCRE


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INTERPRETACIONES QUE CONSTRUYEN REALIDADES Cuatro espacios de reconocimiento y acción

ELISA SILVA

SUCRE Municipio de realidades complejas

VICTOR RODRÍGUEZ

LA PEQUEÑA Y MEDIANA ESCALA COMO OPORTUNIDAD DE LO PÚBLICO Estrategias para la configuración de un paisaje común

DANIEL BELANDRIA

ESPACIOS SUCRE Un modelo generador de espacios públicos, encuentro ciudadano y sentido de pertenencia

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ARTE Y ESPACIO PÚBLICO: Hacia una redistribución de lo sensible

LA ACADEMIA COMO CAMPO PARA LA EXPERIMENTACIÓN Visiones sobre la ciudad desde la academia. Un modelo posible de coparticipación

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MARIANA GIMÉNEZ

FÉLIX SUAZO

MA. MERCEDES HERNÁNDEZ

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TRES MIRADAS Ensayo fotográfico

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LA COMUNIDAD Y SU ESPACIO Entrevistas a la comunidad

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ALEXANDRA PATY

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ANA CRISTINA VARGAS

PERSPECTIVAS DANIEL BELANDRIA

UNA CIUDAD POSIBLE EN LOS BARRIOS DE PETARE Una visión de futuro

FRANCO MICUCCI

DIEZ OBRAS REPRESENTATIVAS

FERNANDO BLANCO / VALENTINA CARADONNA / CRUZ CRIOLLO

CATÁLOGO DE OPERACIONES DE ESPACIO PÚBLICO PROGRAMA ESPACIOS SUCRE


PARTICIPANTES

AlcaldÍa de Municipio Sucre

Fundación Espacio

Universidad Simón Bolívar

Alcalde Ing. Carlos Ocariz Primera Dama Lic. Mariana Giménez de Ocariz

Miembros Fundadores Aliz Mena Franco Micucci María Alejandra Moleiro Diana Montoya Henry Rueda Elisa Silva Henrique Vera

Prof. Daniel Belandria Prof. Maria Mercedes Hernández Prof. Franco Micucci

Programa Espacios Sucre Coordinador de Proyectos Arq. Daniel Belandria Equipo de Proyectos Arq. Alexandra Paty Arq. Fernando Blanco

Equipo de Producción Valentina Caradonna Cruz Criollo Franco Micucci Elisa Silva

Intervenciones de espacios públicos en barrios del municipio SUCRE

UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR


RECONOCIMIENTOS © 2012 Fundación Espacio Derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación podrá ser reproducida sin permiso. El trabajo presentado es realizado por autores individuales; no representa necesariamente el punto de vista de la Fundación Espacio o de sus miembros fundadores. Depósito Legal: IF 78320127113949 ISBN: 978-980-7385-01-5 Impresión: Intenso Offset-Grupo Intenso Caracas, Venezuela +58.212.203.2000 Distribuido por Fundación Espacio Esta publicación ha contado con el apoyo del la Alcaldía del municipio Sucre.

Los espacios públicos recientemente construidos en el municipio Sucre, atendidos por el programa “Espacios Sucre” creado por la Primera Dama del Municipio Sucre Mariana Giménez de Ocariz, son el tema de esta publicación editada por la Fundación Espacio. Hasta la fecha se han construido veinte y nueve (29) parques en todo el Municipio, y muchos más han sido proyectados y esperan su turno. Un número importante de ellos se encuentran en asentamientos informales o barrios, en específico las comunidades de Petare, La Dolorita, Caucagüita y Mariches, y representan una significativa contribución a su mejoramiento urbano. Consideramos de suma importancia dar a conocer el contenido emotivo, intelectual y operativo que se ha generado durante los tres años que han dado forma a este programa, y permitir que otros alcaldías y ciudades venezolanas puedan emprender programas similares y aventajarse conociendo el terreno ya recorrido. La publicación titulada “Intervenciones de espacios públicos en barrios del municipio Sucre”, está compuesta de varios ensayos escritos por diversos autores que le van dando forma a la historia a partir de múltiples miradas. Queremos agradecer el tiempo y la disciplina por parte de ellos al traducir sus ideas en letra: Mariana Giménez, Félix Suazo, Franco Micucci, Alexandra Paty, Daniel Belandria, Victor Rodríguez, Ana Cristina Vargas y Elisa Silva. Agradecemos también el apoyo editorial y de diseño de Cruz Criollo, Valentina Caradonna y Fernando Blanco. A los patrocinantes del libro damos gracias por su generosidad y apoyo: la Alcaldía Sucre, la Fundación Espacio y la Universidad Simón Bolívar. Desde la Alcaldía Sucre y la Oficina de Proyectos Especiales de la Primera Dama destacamos el trabajo de Mariana Giménez, Daniel Belandria, Alexandra Paty y Fernando Blanco. También queremos recalcar el valioso aporte de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar y a los profesores y estudiantes que participaron en los programas de Servicio Comunitario y Pasantías Empresariales. Igualmente reconocemos con entusiasmo la participación de instituciones como CIMA y Fundación Construyendo Futuros. El apoyo intelectual y curatorial del Centro de Arte Galpones Los Chorros también ha sido fundamental en la realización de los proyectos artísticos que acompañan las intervenciones. Por último, agradecemos a los arquitectos que conforman el equipo de la Fundación Espacio, responsables por la edición del libro: Franco Micucci, María Alejandra Moleiro, Diana Montoya, Henry Rueda y Elisa Silva. Registrar y sintetizar el contenido de esta publicación abre un espacio importante de difusión que representa uno de los principales fundamentos de la Fundación Espacio. De igual forma, la concepción y realización de futuras experiencias expositivas, conferencias y conversaciones en el porvenir tendrán siempre como meta estimular la difusión de conocimiento, estimular intercambios críticos y promover la buena arquitectura y el buen diseño en Venezuela.


REALIDAD

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Interpretaciones que construyen realidades ELISA SILVA

Arquitecto

Fundación Espacio

Cuatro espacios de reconocimiento y acción

Miembro fundador

ELISA SILVA

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Disminuir la inequidad social y económica que prevalece en Latinoamérica debería ser uno de los principales objetivos de todo proceso de desarrollo urbano en la región»1 Desde el año 2009 se viene realizando una modesta y a la vez contundente transformación del territorio urbano en zonas informales de la ciudad de Caracas como lo son Petare, La Dolorita, Caucagüita y Fila de Mariches, ubicados todos en el municipio Sucre. Se trata de una serie de intervenciones de espacio público que ofrecen lugares de recreación, encuentro y descanso a sus habitantes. La concepción del programa se basa en una estructura interdisciplinaria e interinstitucional entre la Alcaldía del municipio Sucre y varias entidades incluyendo el Departamento de Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad Simón Bolívar así como instituciones culturales y fundaciones sin fines de lucro. El proceso se fue definiendo y afinando a partir de experiencias de campo por parte de diversos profesionales, estudiantes y contratistas y por la participación de vecinos y líderes comunitarios. Al cabo de tres años podemos hablar de una metodología sistematizada y comprobada que representa un valioso reservorio de conocimiento que amerita ser registrado y difundido. Además del conocimiento, el valor de las intervenciones se encuentra en los múltiples descubrimientos, en los aprendizajes y en las emociones que estos espacios han despertado tanto en las personas que trabajaron para su realización, como en quienes las disfrutan a diario; igualmente los entusiastas y los escépticos. Por ello el libro busca recopilar la mayor información posible entorno a estas experiencias para que la definición y valoración de las intervenciones públicas se formule a partir de variadas y múltiples miradas, revelando la subjetividad que las caracteriza. La estrategia que se ha diseñado para esta publicación compila diversos ensayos por actores y participantes asociados a los espacios sin privilegiar una narrativa oficial. De esta manera, la imagen o el entendimiento del significado asociado al proyecto se construye mediante una agrupación de perspectivas, y no desde una voz singular. Podemos identificar cuatro espacios de reconocimiento y de acción que ordenan las interpretaciones recogidas en este libro. Una de ellas es la del ámbito físico: la construcción de un nuevo paisaje que se articula a través de herramientas y estrategias que no son necesariamente las que se conocen convencionalmente y que sin embargo resultan ser sumamente relevantes ante una realidad urbana donde el contexto espacial de casi la mitad de la población caraqueña es informal.

La cita proviene de un trabajo inédito sobre proyectos ambientales y sociales en la comunidad de La Morán titulado “Incluyendo Habitantes en la Ciudadanía Plena”. Elisa Silva 1

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Otro ángulo, quizás más obvio, es el valor social inherente en el espacio público y lo que ella representa en cuanto a la calidad de vida para los habitantes de las comunidades atendidas. Otro campo importante se manifiesta a nivel intelectual en la generación de un nuevo conocimiento asociado a los procesos y a las metodologías que se construyen haciendo, es decir a través de experiencias, pruebas, errores, éxitos y aprendizajes. Por último pero no menos significativo, la participación de estudiantes y profesores universitarios en el programa coloca sobre el tapete de discusión la relación entre el ámbito académicos y los políticos, sociales y urbanos. Se hace evidente la necesidad de revisar y redefinir parámetros pedagógicos de manera que puedan producir aportes válidos, innovadores y efectivos para la sociedad. figura 3_ Freshkills Imagen de lo que era el basurero más grande del mundo ubicado en Staten Island, New York.

figura 4_Freshkills Park Imagen del proyecto para la transformación del basurero en un parque.

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La construcción de un nuevo paisaje La noción de que el paisaje se construye como si se tratara de un artificio es un concepto relativamente moderno, entendido como la configuración de una lectura paisajística dentro del espacio urbano. Quizás una de las primeras experiencias que podríamos citar es la del arquitecto paisajista Frederick Law Olmsted, autor de Parque Central en New York a mediados del siglo XIX. Pero es más bien su trabajo en el sistema de parques y humedales que conforman una red de espacios públicos verdes conocido como Fenway Park en Boston que defiende la noción de un profesional mediador entre lo natural y lo urbano. “La articulación de un tercer elemento, el espacio público, y la construcción de éste con relación al marco natural con criterios ecológicos, sociales y estéticos, será el cometido del arquitecto paisajista.”2 Fenway se forma sobre una cadena de espacios baldíos, marginales y de cierta complejidad ecológica por coincidir con humedales y torrenteras, que son transformados a través de operaciones puntuales, en valiosos complementos naturales en contraste con el entono urbano. Para Olmsted “su campo de acción es la planificación sistemática de los vacíos, con el objeto de producir un espacio público socialmente útil, científicamente coherente y estéticamente pintoresco.”3 Se trata de la creación de un tipo de territorio sobre bases previamente consideradas inhóspitas e inapropiadas que pasan a ser espacios visibles y fundamentales dentro de la conceptualización de la ciudad, no sólo por su valor estético, sino también por sus 2

Ábalos, Iñaqui. Atlas Pintoresco II. p. 91.

accesos, por la movilidad que permiten y por la incorporación de sistemas naturales hídricos que admiten crecidas y sequías de acuerdo con la temporada del año. De manera análoga se conocen experiencias paralelas de reclamación territorial, por ejemplo grandes parques urbanos sobre previas canteras de piedra4, recintos industriales como el Emscher Park en Duisburg Nord, Alemania por Latz y Associados y más recientemente inclusive sobre botaderos de basura como el de Freshkills en Staten Island New York, EEUU por Field Operations, donde el conocimiento técnico, la visión y el financiamiento prácticamente logran crear algo de lo que ciertamente era nada. El paisaje se conceptualiza y construye sobre bases inciertas, en territorios completamente exprimidos de su carácter natural y sensible, para ser nuevamente imbuidos de significado a través de operaciones medidas y controladas. Se re-introduce la vegetación y la escala humana, y se aprovecha la huella del pasado para soldar su identidad como parte elemental de la historia que cuenta el lugar. En el caso de los Espacios Sucre, y en particular aquellos localizados en Petare, La Dolorita, Caucagüita y Fila de Mariches presentados en esta publicación, podemos encontrar fuertes paralelos con el pasado de los ejemplos alemanes y norte americanos. El tejido informal de estos barrios es el resultado de construcciones y reconstrucciones auto gestionadas, sin planificación alguna, y sin noción de orden, accesibilidad o servicios urbanos. Desde el punto de vista ecológico, materiales de construcción agregados y dispuestos de manera orgánica incluyendo concreto, bloques y tierra, toman los cerros y los deforestan por completo. Construir paisaje sobre esta topografía urbana, reconquistar los vacíos, los márgenes y los recintos olvidados para la conformación de espacios públicos bien equipados y atendidos es el comienzo de un proceso absolutamente necesario en la conciliación de un territorio más humano, más sensible y menos hostil para los ciudadanos de estas zonas.

figura 5_ IBA Emscher Park Parque reformado de una antigua fábrica de la región industrial del Ruhr en Alemandia, 1999

En los barrios de Petare, La Dolorita, Caucagüita y Fila de Mariches se encuentran una cantidad de espacios ociosos. La desidia e insalubridad que las caracteriza hacen que sean predios idóneos 3

Ábalos, Iñaqui. Atlas Pintoresco II p.105.

Centro de Gestión Integral de Residuos de la Construcción y restauración Integrada de la explotación Aimar. Se trata de un proyecto de responsabilidad social para la fábrica de cerámicas Aimar diseñada por BCQ Arquitectos en Cataluña, España 2007. 4

figura 6_ IBA Esmscher Park Vista de una de las areas del parque

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para intervenir y curar. Por ello se han diseñado varias plazas a partir de estrategias comprobadas y sistemáticas que aprovechan las virtudes del lugar y buscan minimizar las carencias. Las conformaciones poco convencionales de los predios, largas y estrechas laderas, espacios pequeños o terrenos en pendiente, originan tipos de intervenciones que van formando un catálogo de posibles elementos y configuraciones. Incluyen bancos, jardineras, iluminación, equipamiento infantil, aparatos de ejercicio, techos y parterres. Una de las operaciones recurrentes es el tratamiento de muros bien sea con rayas de color o inclusive con intervenciones artísticas por parte de artistas venezolanos consagrados como Jaime Gili y Carola Bravo que aprovechan la dimensión vertical del tejido urbano, provocando sentimientos que construyen identidad y reconocimiento. También se han aprovechado las intervenciones para arborizar los espacios y dotarlos de un paisajismo agradable e inclusive productivo. figura 7_Chapeu Mangueira, Río de Janeiro Brasil, ejemplo de formación de un espacio público

Se trata de una definición construida del espacio público a partir de lo formal y estético que le agrega al tejido construido una nueva dimensión de dignidad y hasta podríamos decir de belleza. Sucede también con ello una clarificación del paisaje, una jerarquización de áreas, paseos y veredas que se convierten en destinos para la consolidación de una identidad ciudadana. Como explicará el arquitecto Franco Micucci, estos territorios representan una promesa de transformación urbana que potencialmente dará lugar a sub-centros comunitarios que concentran servicios, comercios y actividades culturales actualmente ausentes y desarticulados en estas comunidades. Podemos citar ejemplos ya mucho más consolidados en otras latitudes de nuestro continente que comprueban el valor y la necesidad de afincarnos en estrategias para la construcción de un nuevo paisaje en nuestros barrios. Experiencias como la de la favela Chapeu Mangueira en Río de Janeiro5, la del Cerro Santa Ana en Guayaquil o las intervenciones de movilidad y espacio público en la Comuna 13 de Medellín, presentan Esta comunidad viene realizando una importante labor de reforestación que ha logrado recuperar la vegetación sobre la cima del cerro, cuando hace tan sólo 15 años fotos la revelan completamente desforestada. Actualmente se atraviesa el barrio para visitar este parque natural y disfrutar de las vistas que ofrece de la ciudad. 5

figura 8_Chapeu Mangueira, Río de Janieriro, Brasil

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entornos urbanizados que apelan a un sentido mayor de articulación y orden, una especie de estructuración del territorio a través de superficies pavimentadas, áreas verdes sembradas, mobiliario urbano, escaleras formales y plazas cubiertas que dejan muy claro por donde se camina, donde se juega y donde se descansa. Las barreras y diferenciaciones sensoriales entre la llamada ciudad formal y estos territorios no-controlados van desapareciendo, inclusive comienzan a competir hasta el punto que podemos encontrar valores y virtudes en este nuevo paisaje construido que serían imposibles o improbables conseguir en la ciudad convencional. No se trata de un proceso de igualación, pero sí de nivelación como parte de un largo y sostenido esfuerzo que deben asumir nuestras ciudades para saldar la importante deuda social que han incurrido. El valor social del espacio público Dentro de las dinámicas de construcción que se dan en los barrios la vivienda es la única que está garantizada por la misma comunidad. Cada familia se esfuerza por crear su hábitat de forma aislada generando una trama urbana que no transciende la suma de interiores individuales. El espacio intersticial resultante no tiene dueño y se convierte en sitio idóneo para el depósito informal de desechos sólidos, chatarra y canales improvisados donde corren las aguas servidas. Al ser lugares desatendidos sin doliente que los reclame, los intersticios pasan a ser oportunidades para la creación del espacio público, puntos positivos de encuentro como plazas, parques infantiles o equipamiento comunitario con el fin de mejorar la calidad de vida de los habitantes y prevenir que estas zonas vuelvan a ser contaminadas o utilizadas para fines que atentan contra los bienes comunitarios.

figura 9_Ejemplo de movilidad con escaleras mecánicas en la Comuna 13, Medellín Colombia

¿Pero cómo entender la relación que existe entre el acceso al espacio público y el bienestar comunitario? ¿De qué manera mejora la calidad de vida de las personas que habitan en estos sectores? Humbert André nos confirma en sus estudios del paisaje cultural que todo individuo es afectado por el espacio que lo envuelve6. De ello podemos deducir que el paisaje tiene un valor intangible que influye en la percepción y el humor de las personas. Si bien hemos entendido que la construcción de un nuevo paisaje es productivo y medible en el funcionamiento de una

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Humbert, André, s.f. Patrimonio Cultural y Geografía de los Paisajes Culturales.

figura 10_ Cerro Santa Ana, Guayaquil Ecuador

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figura 11_ Parque Biblioteca Fernando Botero, Medellín Colombia

ciudad, es decir tiene valor objetivo, el paisaje también se vincula con la experiencia sensorial de las personas, con sus habilidades de auto expresión, y sus necesidades intransferibles de definir una identidad geográfica. Son valores subjetivos que estan estrechamente vinculados con la calidad de vida de las personas a quienes afecta. Intervenir y curar el paisaje urbano de los asentamientos informales trae orden y belleza a estos espacios, inclusive mejora condiciones ambientales en cuanto a la acumulación de basura, y garantiza la existencia de una dimensión pública en la comunidad. Un suelo bien pavimentado, un banco firme donde sentarse bajo la sombra de un frondoso árbol y la alegría de mirar a niños jugando en un espacio protegido, son justamente las experiencias que llenan vidas de dignidad. Son lecturas humanas que se pueden leer en las fotografías de esta publicación realizadas por Ana Cristina Vargas, unas señoras mayores jugando en un columpio, unos niños saltando sobre bolardos, un señor sentado a la brisa. Sus rostros registran cierta calma y felicidad que entra en resonancia con el fondo que los acoge. Un entorno curado y cuidado va de la mano con la reflexión de la señora Doris Padrón, líder comunitaria en Petare, quien afirma que “lo más importante es saber vivir aunque tu comunidad sea muy humilde. Porque ser pobre está en lo material, pero ser sucio, maleducado y maloliente está en nosotros.”7 El efecto psicológico que tiene sobre una sociedad vivir en un ambiente degradado no se puede negar. La insalubridad, el deterioro físico, la acumulación de desechos sólidos y la ausencia de una formalidad espacial que facilite la movilidad, la permanencia y la recreación afectan negativamente el bienestar de quienes viven en asentamientos no controlados. A su vez se ha comprobado que esta falta de organización formal está estrechamente relacionada con la violencia. 7 8

Entrevista con Doris Padrón el 10 de agosto 2012 en Petare por Alexandra Paty y Valentina Caradonna James Q. Wilson and George L. Kelling. “Broken Window: The police and neighborhood safety”

La teoría fue implementada en el sistema de metro en New York por su director. El éxito de este programa luego lo llevó a ser nombrado director de la policía de la misma ciudad entre los años 80 y 90 para combatir la violencia. Crímenes como homicidios y asaltos en el metro de New York fueron contestados con la eliminación diaria de todos los grafiti y vigilancia en las entradas para obligar a los usuarios a pagar su ticket de entrada. Sorprendentemente estas medidas tuvieron un efecto definitivo sobre el crimen y la frecuencia de homicidios. 9

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Los criminólogos estadounidenses James Wilson y George Killing argumentan que “el crimen es el inevitable resultado del desorden.” Nombraron esta teoría el “Broken Window Theory” que básicamente señala que un lugar deteriorado y sin dueño es mucho más propenso a ser testigo de robos, asaltos y conflictos armados, que un lugar donde prevalece el orden8. Con ello en mente, la criminalidad excesiva que caracterizó New York durante los años 80 fue enfrentada con un afán por el orden cotidiano, cruzar la calle en el rayado, no orinar en las aceras, no hacer grafitis en el metro y pagar el ticket de metro sin saltar el torniquete. Estas medidas lograron su fin reduciendo significativamente los índices de criminalidad de esa ciudad.9 La analogía que existe entre la criminalidad que caracterizó la Gran Manzana y la violencia que pinta los barrios es evidente, puesto a que existe una clara relación entre el deteriorado estado físico de la ciudad norte americana en aquellos tiempos y el deterioro perenne de los barrios con sus vertederos de basura y espacios baldíos. Combatir y disminuir los conflictos armados, homicidios y atracos que se evidencian a diario en Petare y otros barrios claramente pasa por el ordenamiento ambiental y espacial de los asentamientos informales. Dada la situación actual de inseguridad que caracteriza la ciudad caraqueña, este tipo de reflexión merece una amplia y contundente plataforma de difusión. Actos de gestión municipal, aun si modestos, que buscan avanzar el mejoramiento físico de los asentamientos no controlados que se encuentran dentro de su territorio como los de la Alcaldía del municipio Sucre, podrán medir la incidencia de sus acciones sobre las tasas de criminalidad y homicidios y comprobar la relevancia de tal inversión, sobre todo ante argumentos igualmente sensibles que abogan más bien por inversiones de tipo policíaca.11 La generación de un nuevo conocimiento Existe mérito inherente en lograr hacer algo cuando no existe nada. Se requiere de muchos elementos casi fortuitos que asientan las condiciones y permiten generar algo nuevo, en este caso la creación de espacios públicos en el territorio informal del municipio Sucre. La Alcaldía no tenía una estructura operativa que pudiera emprender un programa de construcción de este tipo, tampoco se percibía una clara necesidad de hacerlo, y las comunidades mismas no eran del todo conscientes que sufrían la carencia de espacios públicos en sus entornos. El nivel de escepticismo y la inercia del estatus quo podían haber prevalecido, y sin embargo, se abrió una ventana de oportunidad que permitió arrancar con un proceso de aprendizaje, Según un estudio de la ONG mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, publicado en enero 2012, Honduras, México, Venezuela, Brasil y Colombia encabezan la lista de los países con las diez ciudades más violentas del mundo. La Organización Mundial de la Salud califica la violencia como epidemia cuando la tasa supera los 10 homicidios por 100.000. Ciudad Juárez: 148 por cada 100 mil habitantes. Caracas: 108 por cada 100.000 hab, Cali: 75,7 por cada 100.000 habitantes. 10

Por ejemplo, en el caso de la ciudad de Rio de Janeiro, se optó por una estrategia de “pacificación” donde unidades de 300 guardias civiles toman control de una favela y permanecen en ella para garantizar su seguridad. 11

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de pruebas, errores y éxitos que finalmente culminó en un notable esfuerzo de mejoramiento barrial. Una de las virtudes del programa radica en el conocimiento que se ha logrado acumular por el simple hecho de que estamos hablando de un programa construido de acciones concluidas y no de planes engavetados. En nuestra difícil experiencia nacional de proyectos de mejoramiento de barrios, esta realidad le da enorme valor y relevancia a la historia que se recopila en esta publicación. Intentaremos desglosar ese valor mediante una serie de preguntas cuya respuesta nace de la experiencia del programa. ¿Cómo justificar la necesidad de emprender un proyecto de espacios públicos? Basta conocer la experiencia de Medellín para tenerle fe a la importancia que tiene amplio acceso a espacios públicos bien equipados como importante contribuyente a la calidad de vida de ciudadanos. Sin embargo el denominador común ha tenido pocas experiencias en la ciudad de contacto y reconocimiento del espacio público. ¿De qué le puede servir un parque con columpios o un banco a alguien que vive a diario con extrema inseguridad, un servicio esporádico de agua potable, una recolección precaria o inexistente de aguas servidas, problemas de manejo de basura, problemas de accesibilidad, sólo por comenzar. ¿Cómo plantear el valor prioritario que pueda tener el espacio público? ¿Cómo construir el consenso con la comunidad? El procedimiento no fue sencillo. El equipo de la alcaldía inició cada intervención urbana con su equipo técnico y social, sentándose con la comunidad a explicar las virtudes del proyecto y escuchar sus comentarios y opiniones. Recuerden que el entorno comenzó hostil, producto de años de desidia y poca confianza entre los habitantes y los dirigentes de la alcaldía; el escenario se ubica en una situación política polarizada y llena de tensiones. Es así que inicia el proceso, como una sincera exposición de intensiones de absoluta vulnerabilidad y riesgo. En estas reuniones se aprende mucho. Inicia un proceso de reconocimiento a nivel social y a nivel físico. La alcaldía, a través de estas intervenciones, conoce más de cerca a las comunidades, interactúa con ellas, y socializa los proyectos incorporando las consideraciones planteadas. Por ejemplo, en una oportunidad se aprende que en esa comunidad donde se quiere construir una plaza no llega el agua sino esporádicamente. Visto que eso es así, los voceros argumentan que porque no arreglar más bien ese problema antes de plantear parques bonitos con plantas que en todo caso no podrán ser regadas. Al final el parque se construyó, y al poco tiempo también se le dio solución al problema del agua, construyendo una valiosa relación de confianza y agradecimiento. Pero esto se dice con facilidad al final, al comienzo es cuando los argumentos y las justificaciones flaquean.

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Otro tema que ha resultado ser muy revelador y difícil de responder con soluciones netas es la seguridad que se le brinda a cada espacio. A los habitantes les preocupa profundamente la seguridad y el mantenimiento de los parques y piden rejas como una solución convencional al problema. Enrejar el espacio público entra en franca contradicción con las virtudes de

accesibilidad y la dimensión abierta que justamente ofrece. Y sin embargo, el afán por mantenerlo intacto, así no se use, prevalece sobre su aspecto utilitario, revelando profunda desconfianza en la capacidad de la comunidad de cuidar sus propios bienes. Por ello es fundamental trabajar desde el comienzo muy de cerca con la comunidad. Durante la construcción de los parques los que realmente construyen ese parque, los que le darán vitalidad y sentido son sus vecinos. Ellos fungen un roll de supervisión durante el proceso de construcción que es clave para garantizar la calidad del proyecto, y para expresar de forma cívica sus intereses y preocupaciones. Por ejemplo se vio el caso en una ocasión de un muro que formaba parte del diseño de un parque y éste fue fuertemente protestado por algunas madres de la comunidad que entendían a primera vista que pasaría a ser un escondite para muchachos armados de bandas. Como consecuencia el muro fue demolido y reconfigurado sin necesidad ulterior de justificación. La supervisión improvisada de los vecinos es también parte del proceso de apropiación del espacio por la comunidad y la garantía que éste será respetado y valorado hacia futuro. Se aprende de la comunidad, pero sobre todo se aprende haciendo. Los técnicos y profesionales involucrados en los proyectos recurren primero a herramientas convencionales, aprendidas en las instituciones educativas que incluyen dibujos planimétricos, renders y detalles. Pero las necesidades de la obra, presiones de tiempo, escasés de materiales y la capacidad laboral de la empresa constructora son importantes fuerzas que van transformando estas herramientas, e inclusive la misma metodología de diseño con el propósito de mejorar el apoyo y la capacidad de respuesta durante el proceso de ejecución. Se trata de aprender a identificar las estrategias y elementos que lograron vencer la presión de un presupuesto limitado, las circunstancias sociales de la comunidad, y las limitaciones del contratista. De ésta forma el arquitecto se convierte en experto, y goza de una experiencia privilegiada en temas de mejoramiento barrial que hasta el día de hoy escasea entre la gran mayoría de arquitectos y proyectistas. A ello se suman los aprendizajes que provienen del contexto urbano. Al ser territorio desconocido para muchos, cuesta conseguir un contratista interesado en emprender el reto, primero por temor a la inseguridad del lugar, y segundo porque la pequeña escala del proyecto pareciera no ameritar el esfuerzo. La naturaleza del proceso de construcción se hace más compleja porque avanza en coordinación con el equipo de acompañamiento social a lo largo del proceso. También se enfrenta un reto logístico en cuanto a la accesibilidad del lugar, su topografía y las condiciones espaciales del predio. Limitaciones y escases de material prevalece en las construcciones de todo tipo, incluyendo los parques contemplados en el programa. A pesar de estas circunstancias, la Alcaldía luego de algunas experiencias fallidas, logró conformar un equipo efectivo y cumplido que satisfizo sus expectativas y permitió alcanzar las metas trazadas.

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¿Y cuál es la meta? Inicialmente quizás fue el mero logro de construir un número importante de espacios públicos en las comunidades mencionadas. Sin embargo, al poco tiempo el equipo vio la necesidad de crear mecanismos de financiamiento que permitieran darle mantenimiento a las plazas, inclusive previendo fondos para reparaciones y ajustes que inevitablemente surgen por el uso que reciben. Se ha establecido en la Alcaldía un importante precedente de introducir dentro del presupuesto anual un rubro para mantenimiento y ocasionales reparaciones, revelando una comprensión más realista sobre el papel del espacio público que va mas allá de las inauguraciones y las notas de prensa, hacia un compromiso sincero con la población atendida. En resumen, se trata de un conocimiento único que se ha logrado recopilar a través de modestas intervenciones de bajo presupuesto y con limitaciones de tiempo. Desde las acciones aprendidas con la comunidad y las estrategias exitosas de comunicación hasta la oportunidad de aprender del obrero y las peripecias de la construcción, podríamos decir que se ha dejado muy bien sentada la metodología para crear espacios públicos. Cuando consideramos que las necesidades y carencias que se evidencian en nuestros barrios urbanos son notorios y afectan muy seriamente la calidad de vida no solo de los ciudadanos que en ellas habitan, sino también la de toda la población, es evidente que tarde o temprano nuestra ciudad le dará mayor prioridad a los temas de mejoramiento de barrios y destinará más recursos para su desarrollo. Se trata de una deuda social que debe ser asumida enfrentada y saldada. Confiamos que el conocimiento generado y recopilado en esta publicación servirá para orientar esas eminentes futuras intervenciones. El ámbito académico Un importante actor en el programa ha sido el Departamento de Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad Simón Bolívar. El alcance y la naturaleza de esta experiencia serán desglosados en uno de los ensayos de la publicación, sin embargo se justifica resaltar el valor de esta colaboración desde el punto de vista disciplinario porque representa el espacio idóneo para la observación, el análisis y la postulación crítica de pensamientos y propuestas. Mientras que el conocimiento detallado en previos párrafos se concentra en la acción y los procesos que alcanzan resultados concretos, el espacio académico rescata la oportunidad de reflexionar y de innovar sobre las aproximaciones del espacio público que difícilmente se puede garantizar desde el ámbito operativo. Una relación fructífera entre universidades y los sectores productivos de la ciudad, tanto públicos como privados, es señal de una sana cultura social e intelectual. Existen maravillosos ejemplos de colaboraciones interinstitucionales que han sido determinantes en el éxito de emprendimientos urbanos, como por ejemplo el caso de la ciudad de Medellín. Estrechos

vínculos entre la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y la Alcaldía, así como la del centro URBAM de la Universidad EAFIT, han sido fundamentales en la conformación de una política pública de gestión urbana y en la proyección de una compleja planificación de regeneración de la ciudad. A partir de una plataforma académica se pautaron las directrices de intervención en los asentamientos informales de Medellín, asi como los del resto de la ciudad. La priorización de acciones y las metodologías de aplicación también fueron lideradas a partir de la universidad. A medida que pasa el tiempo las relaciones mutan, pero las ideas se siguen desarrollando y transformando gracias a una valiosa fertilización cruzada entre los agentes municipales de la EDU, Empresa de Desarrollo Urbano, y los profesores y alumnos de las respectivas facultades. Otro punto importante que resalta el arquitecto Alejandro Echeverri, persona fundamental en la reciente historia urbana de Medellín, está en la importancia crítica que representa el trabajo en equipos multidisciplinarios. Afirma que la meta está en “un espacio para comprender y buscar respuestas innovadoras donde se encuentren la universidad, las políticas públicas y el sector privado . Un espacio que intente comprender los problemas desde una mirada transversal, y haga una ruptura con las formas tradicionales que han sido delimitadas por las fronteras de cada una de estas diferentes disciplinas” 12 . Esta premisa le ha permitido a Medellín, no solo alcanzar importantes mejoras en el grado de bienestar que disfrutan sus habitantes al cocer los proyectos con intervenciones físicas y sociales, sino que también les ha dado la oportunidad de contemplar estrategias que agresivamente buscan recuperar la calidad del medio ambiente, el balance ecológico de los elementos naturales, los niveles de educación y el acceso a la salud, la productividad económica de todos sus habitantes y la calidad de sus viviendas de forma progresiva y paralela. Volviendo a la experiencia local en el municipio Sucre, vemos una situación bastante distinta al caso paisa, pero que sin embargo alberga importantes precedentes que podrán servir como base para futuras aplicaciones y experiencias. La introducción de una nueva Ley de Servicio Comunitario que le exige a todo estudiante universitario cumplir con ciento veinte horas de trabajo dedicado a una labor social, abrió un espacio interesante de exploración y un valioso recurso humano en las universidades. Aprovechando este potencial, se logró hacer una especie de convenio tácito entre la Alcaldía del municipio Sucre y la Universidad Simón Bolívar que se concretó en una experiencia híbrida de diseño y trabajo de campo. Cada trimestre varios estudiantes trabajaron en el diseño de nuevas plazas y parques para la Alcaldía con la supervisión de un profesor asignado. Si bien es cierto que han habido múltiples experiencias de participación estudiantil en talleres, cursos y trabajos académicos enfocados en barrios, nunca antes se habían formulado bajo una estructura tan próxima a la realidad, tan medida por consideraciones pragmáticas y tan expuestas a un contacto cercano con las comunidades que buscaban beneficiar. El trabajo de campo y la dedicación que se requería para formular un proyecto de envergadura en un espacio Echeverri, Alejandro. “Medellín Medio Ambiente Urbanismo Sociedad”. Urbam Universidad EAFIT. 2010

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baldío barrial acercó los estudiantes a estas comunidades, y les permitió conocerlos y hacerse sensibles a sus realidades urbanas. Se dan cuenta que son condiciones comunes para gran parte de la población caraqueña y que se requiere de mucha dedicación, de mucha atención y de una disposición abierta hacia las posibilidades no convencionales que ofrece el diseño. Actualmente han pasado ya mas de 300 alumnos por una labor de servicio comunitario de los cuales 4 han pasado a convertirse en verdaderos parques. Se revela con ello por una parte el interés estudiantil en trabajar los barrios de la ciudad, se evidencia también una persistente distancia entre el acto de proyectar y las posibilidades reales que ello llegue a ser traducido en construcción. Pero además comenzamos a entender lo fundamental que es aprender cómo dirigir la disciplina profesional y el diseño hacia estos nuevos territorios. Un punto importante de partida es la revisión sistemática y frecuente del pensum académico ofrecido por las universidades. Por ejemplo el arquitecto y profesor Iñaqui Abalos, concentrado en justificar una dicotomía percibida entre las formas tradicionales de enseñamiento y las necesidades latentes en las ciudades, solicita en su libro Atlas Pintoresco II “una llamada de atención sobre la conveniencia de cambiar las rutinas académicas y profesionales heredadas de la modernidad, con un programa explícito, la construcción de foros y observatorios con los que establecer nuevos diálogos entre humanos y no humanos.”13 La ubicua existencia de graves carencias físicas y sociales en los barrios de nuestra ciudad que demandan atención y pronta acción solo se compara con la igualmente extensa falta de efectivos mecanismos que comiencen a atender estas necesidades. Es probable que el campo académico, por su posición privilegiada con respecto al tiempo, la concentración de mentes ágiles y el capital humano estudiantil, represente la mayor promesa para salvar la brecha entre ambos. La experiencia en Sucre sin duda ya ha hecho una contribución hacia ello.

El libro comienza con una reflexión sobre la situación geográfica y demográfica de la Alcaldía Sucre por Victor Rodríguez. Le sigue un ensayo de Daniel Belandria, líder del proceso de diseño y ejecución de obra por parte de la Alcaldía que busca construir la definición del espacio público desde la óptica del barrio. Luego la Primera Dama de la Alcaldía, Mariana Giménez revela la fundación y el crecimiento del programa desde una perspectiva de colaboración interinstitucional que logró validar y concretar su existencia y funcionamiento. Ana Cristina Vargas documenta una dimensión más bien humana enfocada en la relación que se genera entre los usuarios y los espacios acondicionados mediante un ensayo fotográfico. Alexandara Paty entrevista líderes comunitarios de diversas zonas registrando sus opiniones y comentarios sobre las experiencias que vivieron. María Mercedes Hernández, profesora del Departamento de Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad Simón Bolívar relata la experiencia académica que se realizó: una serie de estudios en diseño de parques y plazas que formó parte de un programa voluntariado universitario. El curador del Centro de Arte Los Galpones, Félix Suaso presenta un texto que articula el papel potencial que juega el arte en la apropiación y transformación de la ciudad creando consciencia puesto a que “las obras...deben plantearse como una forma de hacer lugar, de convertirse en sitios de encuentro e intercambio social.” Por último el arquitecto Franco Micucci ofrece una visión futurista que aboga por la importancia de los espacios públicos como germinaciones activas que motivarán una mutación gradual del tejido hacia la jerarquización simbólica y funcional de su morfología. Esperamos que la lectura los cautive, que logren conocer las comunidades y sus nuevos espacios públicos a través de los textos presentado y que sientan genuino interés y curiosidad por acercarse y conocer de cerca las semillas de transformación urbana que se han dejado bien plantadas.

La idea de concretar esta publicación de la Fundación Espacio en coordinación con la Alcaldía del municipio Sucre y con el apoyo de la Universidad Simón Bolívar, surge desde una convicción compartida por documentar y difundir esta singular experiencia. La publicación se presenta como una recopilación de testamentos e interpretaciones de manera de permitir al lector formular una imagen polifacética que refleja la naturaleza misma del proyecto. Inclusive, el libro ofrece la posibilidad de ser leído a modo de periódico o revista donde los ensayos se escogen de forma aleatoria dependiendo de los intereses del lector, puesto a que el orden presentado sólo refleja una de varias posibles secuencias.

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Ábalos, Iñaqui. Atlas Pintoresco II Epílogo p. 235

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SUCRE

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SUCRE Municipio de realidades complejas

VICTOR RODRÍGUEZ

Arquitecto

Alcaldía del municipio Sucre

VICTOR RODRÍGUEZ

Director de Ingenería Municipal

El municipio Sucre del estado Miranda, es uno de los cinco municipios que conforman el Área Metropolitana de Caracas, junto con el municipio Libertador y los municipios Baruta, Chacao y El Hatillo del estado Miranda. Ubicado al noreste de Caracas, limita al Norte con el cerro Ávila, al Oeste con Baruta y Chacao, al Sur con El Hatillo, al Este con el municipio Plaza, y al Sureste con el municipio Paz Castillo, ambos pertenecientes también al estado Miranda. Desde el punto de vista político-territorial, se encuentra organizado en cinco parroquias: Petare, Leoncio Martínez, La Dolorita, Caucagüita y Fila de Mariches. De todas ellas, Petare es la de mayor relevancia por ser el lugar fundacional del poblado homónimo del siglo XVII alrededor del cual se estructura el municipio tal como se conoce en la actualidad. Sucre es el segundo municipio en términos de extensión superficial y en número de habitantes de la capital, contando con una población de entre 700 mil y 1 millón de habitantes. La proporción de personas que habitan en la ciudad formal es tan sólo de un tercio del total, lo que implica que las dos terceras partes restantes de la población viven en asentamientos informales, denominados localmente como barrios. Esto quiere decir que, aproximadamente el 70% de la población pertenece a los estratos socioeconómicos D y E que son los de menores ingresos. Otros datos poblacionales de interés indican que el 78% de los habitantes del municipio se moviliza en transporte público o a pie, mientras que el 27% son niños y jóvenes en edad escolar.

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El municipio presenta prácticamente todas las tipologías constructivas existentes en la ciudad de Caracas. Desde zonas rurales y fundos agrícolas, en las llamadas parroquias foráneas, hasta zonas urbanas planificadas y espontáneas, compuestas por una multiplicidad de tipologías edilicias y de usos. Cada urbanización tiene su propia historia de origen y evolución. Por ejemplo, Macaracuay fue desarrollada siguiendo el modelo de suburbio para clase media alta, mientras que La Urbina se planificó procurando una mayor densidad de usos del suelo, así como una clara segregación del mismo a través de una evidente diferenciación entre las actividades residenciales, comerciales e industriales. Por su parte, urbanizaciones como La Carlota y Campo Claro fueron modelas a partir de esquemas tradicionales europeos de mezcla de usos con edificios de planta baja comercial. Pero también existen distintas zonas industriales y de servicios de variadas escalas: desde aquellas con empresas de alcance nacional, como Los Ruices y Los Cortijos, hasta zonas de servicios de escala local. En Sucre se asientan algunas de las empresas más grandes del país, como Empresas Polar, así como las principales casas farmacéuticas y muchos de los grandes medios de comunicación audiovisuales como Televen, La Tele, Telesur, y Venezolana de Televisión, e impresos como El Nacional o Últimas Noticias. Es por esto que el municipio es de gran importancia para las economías caraqueña y venezolana, porque puede favorecer o desmejorar la competitividad de dichas empresas.

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El municipio es atravesado por los cuatro principales corredores viales Este-Oeste de la ciudad como son la Av. Francisco de Miranda, la Av. Rómulo Gallegos, la Av. Boyacá (Cota Mil) y la Autopista Francisco Fajardo; también por algunos de los principales ejes en sentido Norte-Sur. Actualmente se encuentran operativas siete estaciones de Metro en la Línea 1 y hay cuatro más proyectadas en otras rutas. Así mismo, se encuentran en desarrollo proyectos de transporte masivo como el Cable Tren y el Metro Cable. Siendo, además, la única puerta de entrada a la ciudad capital desde el oriente del país, el municipio es clave para la movilidad en Caracas. De ahí la razón por la cual en Sucre fueron ubicadas las grandes zonas industriales de la ciudad. Recientemente, la actividad comercial de escala metropolitana ha experimentado un importante crecimiento con la apertura del C.C. Millenium y del Centro Comercial Líder. Ésto también ha consolidado al municipio como una potencia del sector comercial, gracias a la presencia de una variada oferta de tipologías y escalas de locales comerciales. En materia educativa también se encuentran importantes y numerosas instituciones en este territorio, incluyendo el mayor porcentaje de las universidades privadas de la ciudad, como la Universidad Metropolitana, la Universidad Santa María, la Universidad Alejandro de Humboldt, la Universidad Monte Ávila, la Universidad José María Vargas, etc. Sin embargo, la oferta de educación pública a nivel universitario es bastante escasa. Caso contrario en materia de salud, donde se cuenta con una importante oferta pública como el Hospital Domingo Luciani, el Hospital Ana Francisca Pérez de León, y el Hospital Materno Infantil de Petare, mientras que la oferta privada se limita a clínicas de menor tamaño y alcance. Pero si nos quedamos sólo con lo mencionado, se estaría viendo nada más que una cara de la moneda, y se estaría ignorando a más de la mitad de la población del municipio y de su ámbito territorial. Ese fue un error comúnmente cometido en el pasado y que generó la situación de desigualdad social actual. El municipio Sucre también son sus zonas populares. Así, existen urbanizaciones populares de viviendas de interés social construidas hace varias décadas y que por su antigüedad están en deterioro, como la Urb. Manuel González Carvajal conocida como “los bloques de Caucagüita”, o “las Vegas de Petare”, o “los bloques de La Bombilla”. Pero, sobre todo, están los barrios. Petare es la zona de barrios más grande de América Latina y una de las mayores del mundo, no solamente por su extensión, sino también por su densidad. Las inmediaciones del Metro de Petare son unas de las áreas de mayor circulación y tráfico peatonal en el mundo. Lamentablemente una buena parte de la población que vive en las zonas urbanizadas jamás ha visitado un barrio y vive completamente de espaldas a esta realidad que los rodea y que constituye la mayor parte del municipio en donde habitan, trabajan o transitan. Existe una especie de estigma social sobre estas zonas, pero si no se comprende y acepta la realidad allí existente no se podrán solucionar los problemas que aquejan a todos los sucrenses, empezando por la inseguridad. Se

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debe hacer un esfuerzo por la integración de estas zonas segregadas de la ciudad formal. Una tarea así resulta inmensa y sólo puede acometerse con la participación, la coordinación y el apoyo de todos los niveles de gobierno, y por el consenso social de que estas medidas son necesarias y urgentes. Uno de los aspectos más reveladores de esta segregación son los datos de servicios públicos y sobre todo de espacio público. Los estándares internacionales recomiendan un mínimo de 10 m2 de espacio público por habitante. Los países desarrollados suelen estar bastante por encima de esos mínimos. En América Latina el promedio está por debajo de la mitad y en Caracas a su vez en apenas una décima parte. Esta cifra es compartida por el municipio Sucre, donde se cuentan con 1,33 m2 de espacio público por habitante. Estos números son verdaderamente alarmantes. Al profundizar aún más en la ubicación de este 1,33 m2 de espacio público por habitante en promedio para todo el municipio se evidencia que la distribución es totalmente desigual. Al diferenciar los sectores formales, donde vive un tercio de la población, de los informales, donde viven dos tercios, se tiene que en el área formal el promedio es de 4 m2 por habitante mientras en el área informal es de 0,36 m2 por habitante. Este indicador es un buen reflejo de la desigualdad existente entre ambos sectores de la ciudad y de la exclusión a la se encuentra expuesta una gran mayoría de la población. Paradójicamente, aquellas comunidades que menos espacio público tienen son precisamente las que más lo necesitan ya que carecen de los medios económicos para pagar por el uso de otras áreas de esparcimiento privadas como clubes recreativos o deportivos y tampoco para movilizarse a otras zonas de la ciudad o fuera de la misma, con lo cual se quedan sin opciones de recreación o deporte. Ésto sin duda, aunado a muchos otros factores como la dificultad en el acceso a la educación, incide por ejemplo en el consumo de drogas y a su vez en la inseguridad, cerrando un círculo vicioso difícil de romper. En cuanto al acceso a la educación también está influenciado por la segregación espacial a la que se encuentran sometidos estos barrios, al no poder tener escuelas suficientes cerca de las zonas donde viven generando un costo adicional de transporte para poder acudir en caso de que se obtenga un cupo, incidiendo sobre la deserción escolar. Una de las mejores formas de atacar el problema de hacer ciudad, mejorando el hábitat popular y promoviendo la inclusión social es a través del espacio público. En el espacio público es donde se hace posible el intercambio entre los ciudadanos, la construcción de redes sociales reales, la recreación y el esparcimiento para todas las edades de forma gratuita y sin distinción de ningún tipo. Es precisamente por ello que cobra mayor importancia aún cuando hablamos de sectores de la población excluidos o de grupos vulnerables que se encuentran aislados de la ciudad en guetos urbanos, y que terminan

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Conjunto de intervenciones construidas por el Programa Espacios Sucre entre enero 2009 y octubre 2012, superpuestos a la planimetría municipal, las principales vías de comunicación, las zonas político-administrativas y los tejidos fundacional, de extensión y de barrio.

Planimetría del municipio Sucre

Principales vías de comunicación

Zonas político-administrativas

Tejidos fundacional, de extensión y de barrio

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conformando grandes extensiones de territorio surgidos de forma no planificada a través de invasiones sobre terrenos públicos y privados.

es la generación y publicación de un Manual de Espacios Públicos y la implementación de rampas de acceso en todas las intervenciones las cuales garantizan el acceso y el desplazamiento de las personas con movilidad reducida.

Por las condiciones en que se desarrollaron estas áreas sin planificación, la forma en que fueron ocupadas y la misma topografía de los terrenos donde se encuentran ubicadas, que en la mayoría de los casos presentan pendientes pronunciadas u ocupan el borde de los cauces de quebradas, no se previeron espacios para los equipamientos, servicios, etc. En muchos casos ni siquiera para la vialidad necesaria para poder acceder, mucho menos para destinar algún área como espacio público. La ocupación en la mayoría de los casos fue bastante anárquica, y con el paso de los años se fue extendiendo y densificando por medio de la construcción de más niveles en las viviendas.

Finalmente es importante señalar que todo el proceso, desde la selección de los espacios a ser intervenidos hasta el final de cada proyecto, es de carácter totalmente participativo. La selección del sitio se hace en base a las peticiones de las comunidades organizadas que acuden al proceso del presupuesto participativo donde se decide el destino de los recursos que serán ejecutados en su comunidad. Ésto representa el 40% del presupuesto destinado a la inversión del municipio. Posteriormente la comunidad es consultada durante el proceso de diseño del proyecto para recibir sus sugerencias en cuanto a usos o las observaciones que puedan tener sobre el proyecto de arquitectura. Las comunidades vigilan de cerca el proceso de ejecución de la obra y una vez concluida se firma un convenio de transferencia del espacio con la comunidad donde asumen la vigilancia en el cumplimiento de las normas de uso, lo que aumenta el sentido de pertenencia hacia éste por parte de la comunidad en general.

Toda la situación antes descrita ha generado una gran brecha en cuanto a la disponibilidad de espacio público entre los sectores formales de la ciudad y los sectores informales, aumentando mucho más la segregación y la exclusión de grandes áreas de la ciudad, haciéndolos sitios más inaccesibles, inseguros, con deficiencias en todos los servicios públicos como agua potable, cloacas, recolección de desechos, aseo urbano en general, transporte, salud, educación, etc. y fomentando la desigualdad de oportunidades. Teniendo bien claro el diagnóstico, y por todas las razones expuestas, es que desde la actual gestión se decidió elaborar primeramente un inventario detallado de espacios públicos en el municipio, levantado en campo y georeferenciado con un GPS, que incluyese todos los espacios existentes o susceptibles de ser intervenidos, sin discriminar por su tamaño ni el nivel de competencia local, regional o nacional. Por cada uno de ellos fue elaborada una ficha con datos relevantes: ubicación, servicios públicos cercanos, rutas de transporte, equipamientos existentes, levantamiento fotográfico, etc. Todo este trabajo arrojó como resultado la existencia de cuatrocientos cincuenta espacios y seis parques nacionales dentro de los límites del municipio. De este total, trescientos diez son espacios ya existentes –ya sea que estuviesen o no en buenas condiciones–, y ciento cuarenta son áreas con potencial para ser habilitadas como espacio público. Además, el estudio arrojó que con los espacios levantados en el inventario se puede mejorar la oferta total de espacio público en el municipio de los 1,33 m2 por habitante que se tienen actualmente a 2,67 m2 por habitante, es decir, el doble de lo existente. Es por todo ésto que la actual gestión decidió emprender un esfuerzo coordinado de recuperación de espacios públicos para aumentar la oferta en todo el municipio y disminuir la brecha entre los sectores formales e informales de la ciudad. Siendo la idea ofrecer igualdad de oportunidades para todos, los criterios de intervención de estos espacios no discriminan siendo los mismos estándares tanto en urbanizaciones como en comunidades populares. En este sentido, otra importante iniciativa

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En los últimos años se han mejorado más de ciento sesenta espacios con distintos grados de intervención y desde distintos programas. A grandes rasgos se pueden agrupar en espacios deportivos como canchas y mini canchas; espacios juveniles, generalmente consistentes de una mesa de ping pong, un par de super barras para ejercicios físicos y en algunos casos cuentan con una mesa para ajedrez; y por otro lado las intervenciones medianas y grandes como parques, plazas y bulevares, entre otros. Recientemente, se han equipado algunos de los espacios con aparatos para ejercitarse. Éstos últimos, llamados Parques Plus, han visto incrementado su uso notablemente a lo largo del dia, generando una mayor apropiación por parte de las comunidades y produciendo un efecto muy positivo sobre el entorno. Así, se ha empezado a generar una suerte de círculo virtuoso donde, en muchos casos, no sólo se ha incrementado la cantidad de gente que usa estos espacios sino que se han incorporado nuevos segmentos de la población a su disfrute. Si bien es difícil cuantificar el impacto que estas intervenciones han tenido sobre las comunidades donde se ejecutan, estamos convencidos que han contribuido a mejorar notablemente la calidad de vida de los habitantes de estos sectores. Hay ejemplos palpables en situaciones cotidianas como ocurre con las celebraciones de cumpleaños. Antes, los niños de Petare, Caucagüita, La Dolorita y Mariche solo celebraban puertas adentro de sus casas por no tener un espacio público digno donde hacerlo. Hoy en día en los espacios intervenidos se celebran infinidad de fiestas infantiles y vecinales. Ésto puede parecer de poca importancia pero representa una mejora sustancial en la calidad de vida de las comunidades populares del municipio.

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Otro indicador importante de señalar son los niveles de violencia. En este respecto, el municipio llegó a ser el más violento de América Latina en cifras de muertes por cada cien mil habitantes. Ésta delicada situación se ha venido combatiendo con medidas de orden policial pero también atacando la causa del problema, haciendo grandes inversiones a través de los Planes Progresa en educación, deporte, cultura, desarrollo social y por supuesto en espacio público a través de distintos programas. Si bien es imposible cuantificar la incidencia de cada una de estas acciones sobre los índices de violencia, lo que sí es cierto es que la cifra de homicidios se ha reducido en aproximadamente un 30% en los últimos cuatro años mientras sigue aumentando en otros municipios caraqueños y en el resto del país. Para finalizar podemos señalar sin temor a equivocarnos que durante el período 2008-2012 la actual gestión ha avanzado mucho en materia de inclusión social a través de la ampliación de la disponibilidad y accesibilidad del espacio público como uno de sus principales líneas de acción. Aun cuando falta mucho por hacer, tal parece que se ha marcado el rumbo para los próximos años por venir.

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PROYECTO

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La Pequeña y Mediana Escala como Oportunidad de lo Público. Estrategias para la configuración de un paisaje común DANIEL BELANDRIA

« DANIEL BELANDRIA

Arquitecto

Destruyendo el paisaje he descubierto un lugar o, mejor dicho, una sucesión de lugares; el paisaje se ha desmigajado, se ha descompuesto en infinidad de fragmentos convertidos en objetos de los que exploro lo oculto. Cada fragmento se convierte en abedul de corteza blanca, lisa y moteada de negro grumoso, casa con tejado de tejas, río, nube…» 1

Universidad Simón Bolívar

Profesor Dpto. Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas

Programa Espacios Sucre Coordinador de Proyectos

I. El espacio geográfico En su sentido más amplio, la expresión espacio geográfico refiere pura y simplemente a la superficie del planeta Tierra: ese espacio localizable, diferenciado y, por tanto, cartografiable. En un sentido más profundo, esta misma expresión refiere también a la construcción social resultado de la interacción del hombre con el medio ambiente. Estas dos maneras de comprender el espacio geográfico hacen que podamos identificar en él al menos dos grandes dimensiones: una locacional, relativa al entorno físico –ya sea natural o construido–, y otra cultural, relativa al entorno humano. 2 Siendo el espacio geográfico una construcción social, todo cuanto vemos de éste es el paisaje. El paisaje es el fenómeno perceptible del espacio geográfico: es su aspecto, su imagen, su apariencia visible. De igual forma que el espacio geográfico –a medio camino entre lo locacional y lo cultural– el paisaje adquiere hoy día una significación compleja: por él pasan “los parámetros de una condición urbana contemporánea que ya no conoce una relación estable entre arquitectura y naturaleza, que se mueve en un incierto y crítico equilibrio entre ciudad y campo, en la constatación de una dimensión cultural que se halla en estado de profundo cambio y rebasa sus propios dominios para relacionarse con otras manifestaciones sociales, artísticas, intelectuales”3 (Colafranceschi, 2010). Si bien inicialmente el paisaje es esa relación visual –a veces bucólica– entre un sujeto observador y un objeto natural observado, contemporáneamente el paisaje es un fenómeno dinámico capaz de enmarcar de una sola vez todo un entramado de relaciones diversas: “El ¨paisaje¨ es el instante frágil donde 1

En: Lassus, B. (2007). Paisaje. En D. Colafranceschi, Landscape + 100 palabras para habitarlo (págs. 144-145). Barcelona: Editorial Gustavo

Gili, S.L 2

De la definición de espacio geográfico, en: Menéndez, R. (2009). Los modelos de localización a la luz del espacio geográfico: el caso específico

de las áreas marginales de Caracas. Caracas: Fundación para la Cultura Urbana.

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En: Colafranceschi, D. (2010). Arquitectura y paisaje: geografías de proximidad. En T. Luna, & I. Valverde, Teoría y paisaje: reflexiones desde

miradas interdisciplinarias (págs. 55-72). Barcelona: Observatorio del Paisaje de Cataluña.

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los fragmentos sonoros, visuales y olfativos se funden con mis referencias y mi estado del momento para constituir una hipótesis de conjunto no completamente disociada de las fuentes y objetos que han hecho de soporte para su constitución”4 (Lassus, 2007). Pero qué ocurre cuando nos adentramos en el paisaje, cuando decidimos superar el encuadre fugaz, instantáneo, esa conceptualización provisional del espacio geográfico. Al adentrarnos en el paisaje la seguridad que otorga la distancia se desvanece y se extravían las referencias, al menos las más generales. Si el paisaje “es siempre lo que está más lejos, lo que queda fuera de nuestra exploración, el horizonte siempre relegado, renovado, lo inalcanzable, […] en el mismo momento en que llegamos a él, el paisaje se convierte en lugar, […] el lugar en el que me encuentro”5(Lassus, 2007). Es así como emerge el lugar, la verificación última del espacio: habitable, cierto, definitivo. No se trata ya de un encuadre fugaz o instantáneo, de una conceptualización provisional. El paisaje, “alejado de la presencia de los objetos que lo hacen posible, no puede verificarse. La materia anunciada [enunciada, quizás] no es autentificable; a diferencia del lugar, donde puedo tocar esa piedra, o eventualmente subirme a una escala y coger cerezas”6(Lassus, 2007). Así como el paisaje, Sucre, el municipio, es un instante frágil, una hipótesis de conjunto. Sobre su espacio geográfico se sobreponen multiplicidad de paisajes –siempre cambiantes, siempre emergentes– dentro de los que se hallan cientos de lugares únicos. Sucre se origina de la sucesiva expansión urbana del pueblo de Petare –Dulce Nombre de Jesús de Petare– y sus alrededores, hasta su fusión con la ciudad de Caracas. De las cinco parroquias que conforman el municipio, solo dos, Leoncio Martínez y Petare, forman parte del área metropolitana capitalina. Las otras tres, La Dolorita, Caucagüita y Fila de Mariches, constituyen las llamadas parroquias foráneas. Según los números manejados por la municipalidad, Sucre posee cincuenta y un urbanizaciones y más de mil novecientos cincuenta barrios. Vale decir que tal indeterminación no es casual. Ésta deja claro, por un lado, la imposibilidad logística para precisar cualquier estadística definitiva, y por otro, la variabilidad de los asentamientos producto de la disposición de los pobladores para asociarse, desasociarse, y, en definitiva, crecer.

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En: Lassus, B. (2007). Paisaje. En D. Colafranceschi, Landscape + 100 palabras para habitarlo (págs. 144-145). Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L

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Ibídem.

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Ibídem.

En total, bien puede decirse que el número de comunidades establecidas en el municipio se acerca a las dos mil. De tal condición dinámica, y a fin de poder establecer cierto control sobre el territorio, la actual gestión ideó un sistema de división administrativa no oficial, el cual divide al territorio municipal en zonas políticas. Estas zonas establecen agrupaciones de comunidades según su proximidad, correspondencia y afinidad. Originalmente treinta y ocho, éstas también han ido aumentando con el tiempo hasta alcanzar las cuarenta y dos zonas políticas actualmente. Resumiendo, Sucre reúne dentro de su territorio cinco parroquias –dos metropolitanas y tres foráneas–, cuarenta y dos zonas políticas, y casi dos mil comunidades repartidas en cincuenta y un urbanizaciones y más de mil novecientos cincuenta barrios. En cuanto a su dimensión locacional, la mitad del espacio geográfico de Sucre se posiciona sobre el extremo oriental del valle de Caracas –o Valle de San Francisco–, mientras que la otra mitad lo hace sobre los cerros que al este y sureste rodean dicho valle. El Río Guaire corre de oeste a este perdiéndose por el extremo sureste del municipio y estableciendo una importante brecha que divide en dos franjas al territorio que se dispone sobre el valle. Decenas de cursos de agua bajan desde lo alto de los cerros estableciendo a su vez otras brechas sobre este accidentado territorio. Todo, a la sombra del cerro El Ávila que domina desde el frente norte. Otro conjunto de rasgos importantes son los que sobre este territorio proyectan la vialidad. Ordenadas según su importancia –todas siempre en dirección este-oeste, ninguna en dirección norte-sur– aparecen: La autopista Francisco Fajardo (que luego de entrar al municipio por su extremo oeste, interconectándolo con el resto de la ciudad, sigue hacia el este paralelamente al Río Guaire hasta toparse de frente con los cerros de Petare y girar en dirección norte hasta salir de la ciudad, generando una sensible brecha entre los tejidos de extensión y de barrio7, entre las llamadas ciudad formal y ciudad informal); la Avenida Boyacá (también llamada Cota Mil, suerte de autopista y mirador que va a todo lo largo del borde norte de la ciudad, estableciendo un claro límite con el cerro El Ávila); y las avenidas Francisco de Miranda, Rómulo Gallegos y Río de Janeiro (esta última la única gran avenida que se ubica en la franja sur del municipio, al otro lado del Río Guaire). Esta multiplicidad configura un hecho urbano complejo cuya trama, partiendo del tejido fundacional, se desarrolla como tejido de extensión –en dirección hacia el valle– y como tejido de barrio –en dirección a los cerros–8. Pero si bien hemos puesto de relieve la condición urbana de Sucre y su clara pertenencia a la ciudad de Caracas, vale preguntarse qué quieren decir las expresiones de hecho urbano y ciudad, qué significan.

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Clasificación de los tejidos urbanos de Caracas, en: Marcano, F. (1994). Cascos urbanos: espacio de reflexión. Los cascos de Chacao, Baruta y el Hatillo. Revista Urbana #15, 121-134.Clasificación de los tejidos urbanos de Caracas, en: Marcano, F. (1994). Cascos urbanos: espacio de reflexión. Los cascos de Chacao, Baruta y el Hatillo. Revista Urbana #15, 121-134. 8

En: Rossi, A. (2010). La Arquitectura de la Ciudad. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L.

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En su libro La arquitectura de la Ciudad, el arquitecto italiano Aldo Rossi dice sobre los hechos urbanos que éstos “son complejos en sí mismos, y a nosotros nos es posible analizarlos pero difícilmente definirlos”9(Rossi, 2010). Agrega además que “El concepto que pueda hacerse uno de un hecho urbano será siempre algo diferente del tipo de conocimiento de quien vive el mismo hecho”10(Rossi, 2010). Si bien definir el hecho urbano es una tarea difícil, tan solo podemos limitarnos a decir que se trata de un evento real, tangible, edificado, que como parte de la ciudad –o incluso como toda ella– le corresponde en tanto que la reafirma. 11 En cuanto a la ciudad, también intentar establecer una definición resulta una tarea ardua, sobre todo por la imposibilidad de compendiar las características que han definido a todas las ciudades a lo largo de la historia. Sin embargo, podemos mencionar como cualidades sine qua non la concurrencia (de actividades sociales, políticas, comerciales, culturales, etc.) y el intercambio (principalmente de información). En palabras de Oriol Bohigas, arquitecto y urbanista español, “la ciudad suele ser el lugar físico y social en el que se produce las máximas –o quizás las mejores– posibilidades de información, de comunicación y de alcanzar inmediatamente los resultados de esa información. Es decir, además de otras condiciones esenciales para la vida colectiva, la ciudad es el lugar donde coinciden físicamente más cosas, donde las cosas se encuentran más a mano y donde la proximidad organizada estructura el programa de una vida política”12(Bohigas, 2004). Si como dice Oriol Bohigas, “en la ciudad no sólo existen las facilidades para buscar y encontrar, sino también la de encontrar sin buscar, utilizando la casualidad, con todos sus entramados e interconexiones”13(Bohigas, 2004), es imposible entonces dudar de la correspondencia de Sucre con lo urbano, con la ciudad; tanto si se trata de un fragmento de Caracas como si se trata de Sucre como ciudad en sí misma. Sea cual fuere la condición, Sucre desarrolla dos maneras claramente diferenciadas de ciudad: por un lado (principalmente en su mitad oeste, sobre el valle) se encuentra la ciudad planificada, la llamada ciudad formal. Por el otro (principalmente en su mitad este, sobre los cerros), se encuentra la ciudad autoconstruida, la

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En: Rossi, A. (2010). La arquitectura de la ciudad. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L.

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llamada ciudad informal. Aunque discutidas, estas categorías están ampliamente difundidas en las disciplinas urbana y arquitectónica debido a que, sin mayores explicaciones, establecen a grandes rasgos a qué tipo de situaciones urbanas refieren. Con Sucre ocurre algo muy curioso. Siendo que en otro sector de la ciudad capital existen una parroquia y una avenida muy populosas llamadas Sucre (la parroquia Sucre y la Avenida Sucre, en el municipio Libertador), para la mayoría de los caraqueños Sucre, el municipio, es Petare. Así, no es raro encontrarse a personas que para que puedan comprender la referencia al municipio, deba indicárseles que se trata del municipio donde se encuentra Petare (el centro histórico, el pueblo, el barrio). Este hecho, por demás significativo, indica la preponderancia que sobre el municipio posee el barrio. Pero Petare no es un barrio. Expresamente, Petare era el pueblo que, fundado en 1621 a las afueras de Caracas como Dulce Nombre de Jesús de Petare, dio origen al actual Municipio Sucre. Hoy en día Petare es una parroquia, la parroquia más populosa y más conocida de Sucre. Sin embargo –quizás sí implícitamente–, para buena parte de los habitantes de Caracas y también de Sucre, Petare alude al ingente conjunto de barrios que por sobre la Autopista Francisco Fajardo (luego de que ésta gire hacia el norte, justo antes de toparse con los cerros), descuellan generando una abrumadora vista. Ese frente de barrio, constituye el inicio de un continuo urbano que se extiende por sobre el relieve montañoso del municipio, cubriendo casi totalmente todos los cerros desde la Parroquia Petare hasta lo más profundo de la parroquia Fila de Mariches, en el extremo este del municipio. En Sucre, tanto si se trata de la ciudad formal como de la ciudad informal, no sólo existe la facilidad para buscar y encontrar, sino también la de encontrar sin buscar, utilizando la casualidad, con todos sus entramados e interconexiones14. Además de ser a un mismo tiempo provocadora y seleccionadora de las casualidades de información y de accesibilidad, Sucre es una acumulación productiva de una confluencia incluso conflictiva15. Esta dualidad, confluencia de planificación y contingencia, es lo que define en la mayor de las medidas a Sucre. No en vano Petare, su hecho fundacional, yace justo en medio de las dos ciudades.

Ibídem.

11

De la definición de urbano, en: Real Academia Española. (2009). Diccionario de la lengua española (22.ª ed.). Madrid: Real Academia Española. En: Bohigas, O. (2004). Contra la incontinencia urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L.). 12

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Ibídem.

De la definición de ciudad, en: Bohigas, O. (2004). Contra la incontinencia urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L.). 14

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Ibídem.

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Haciendo un paneo cenital sobre el municipio Sucre emerge una alargada franja que va desde la parroquia metropolitana Leoncio MartĂ­nez al oeste hasta la parroquia forĂĄnea de CaucagĂźita al este. Al dividir esta franja y comparar los fragmentos, la diversidad del paisaje se hace evidente.


II. El espacio colectivo Reiteradamente, el arquitecto y urbanista español Oriol Bohigas, ha afirmado que la ciudad es el espacio público y que, por lo tanto, el diseño de la ciudad es, fundamentalmente, el diseño de ese espacio16(Bohigas, 2004). Sin embargo, de la misma forma como Bohigas lo reconoce en su libro Contra la Incontinencia Urbana, habría que decir que “esa es una afirmación demasiado simple y restrictiva, porque –ya lo hemos visto– el espacio público viene definido formal y funcionalmente por la arquitectura que lo rodea y le da significado, y si hablamos de espacio colectivo –en un sentido más amplio que el espacio público–, lo encontramos implicado en la misma arquitectura e incluso en los espacios privados”17(Bohigas, 2004). En atención a esto, podemos decir que esa complementariedad entre el espacio público y la arquitectura que lo rodea, inaugura de algún modo lo que es el espacio colectivo. Con un sentido más amplio que el espacio público, y sin ánimos de intentar hacer una definición demasiado precisa, el espacio colectivo sería decir todo aquello que aun siendo parte de la ciudad no corresponde al dominio estrictamente privado: «Hay muchas clases de arquitectura y muchos usos diversos, y el de la vivienda es el que condiciona más directamente la ciudad en el doble sentido formal y funcional. No es, por lo tanto, un exabrupto añadir a “la ciudad es el espacio público” otra afirmación paralela: “la ciudad es el conjunto de sus establecimientos residenciales”»18(Bohigas, 2004).

De igual manera que el espacio geográfico, el espacio colectivo posee tanto una dimensión locacional como una dimensión cultural. En cuanto a su dimensión locacional, los mismos paisajes que constituyen lo público: avenidas, calles, veredas, plazas, bulevares, parques, etc.; e inclusive lo privado: muros, fachadas, cerramientos, ventanas, balcones, patios, jardines, etc.; constituyen la apariencia visible, palpable, reconocible, del espacio colectivo. En cuanto a su dimensión cultural, el espacio colectivo es el lugar de [inter]relación e identificación de los ciudadanos con la ciudad. De ésta interrelación derivan la integración y la expresión, la construcción simbólica, la asignación de significados y, en definitiva, la generación de una identidad común. “Por lo tanto, la ausencia expresiva del espacio colectivo comporta el fin de la ciudadanía política”21(Bohigas, 2004). La calidad del espacio colectivo se verifica en la intensidad y en el valor de las relaciones sociales que se dan en él: “El deseo que sentimos hacia algo está relacionado con el disfrute. El éxito del espacio colectivo está ligado al deseo de los ciudadanos de recorrerlo y habitarlo”22(Lasala Hernandez, 2007). En suma, podría decirse que el espacio colectivo es la sustancia del fenómeno urbano.

Confluencia del accionar público y privado, sin ninguna duda el espacio colectivo constituye el principal mecanismo para el desarrollo y la integración de la ciudad y sus habitantes. Así, en tanto que entorno edificado, “la arquitectura es una creación inseparable de la vida civil y de la sociedad en la que se manifiesta; ella es, por su naturaleza, colectiva”19(Rossi, 2010).

En Sucre, el espacio colectivo es diverso. Si bien está marcado por la división entre ciudad formal y ciudad informal, ésta no siempre ocurre de manera brusca, en algunos tramos es posible encontrar una transición gradual entre una y otra. De cualquier manera siempre es posible reconocer estas dos condiciones.

El espacio colectivo está determinado por la accesibilidad y la fluidez entre sus distintas instancias. En su recorrido desde el espacio público hasta el privado, el espacio colectivo descubre un amplio gradiente cuyos niveles constituyen verdaderas

En la ciudad formal, los retiros laterales y de fondo permiten tener visuales largas. Allí el espacio colectivo se sucede entre autopistas, avenidas y calles donde de vez en cuando es posible divisar una plaza o un parque. Los edificios comerciales,

En: Bohigas, O. (2004). Contra la Incontinencia Urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L.).

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oportunidades para la ciudad. Y es que “los lugares que llamamos colectivos se desenvuelven entre distintas intensidades de lo público o lo privado” 20(Lasala Hernandez, 2007).

17

Ibídem.

18

Ibídem.

19

En: Rossi, A. (2010). La Arquitectura de la Ciudad. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L.

En: Lasala Hernandez, A. (2007). La Calle, lugar de enlace y encuentro. Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad Central de Venezuela, Caracas. En: Bohigas, O. (2004). Contra la Incontinencia Ula rbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L.). 21

22

En: Lasala Hernandez, A. (2007). La Calle. lugar de enlace y encuentro. Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad Central de

Venezuela, Caracas.

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de oficinas y públicos, todos de escala considerable, son propios de este sector del municipio. Los jardines perimetrales, los muros, las ventanas y balcones son constantes en las muchas urbanizaciones residenciales de vivienda multifamiliar y unifamiliar que yacen acá. En ocasiones es posible ver a lo lejos algunos barrios que emergen de entre los resquicios que deja el tejido de extensión. Estas vistas contraponen las distintas escalas urbanas, profundizando el paisaje y aumentando su dimensión. Por el contrario, en la ciudad informal la compacidad es una realidad. Allí los edificios se adosan haciendo de las calles, callejones y veredas verdaderos cañones por donde fluyen el tráfico y las personas. Aun cuando no existen otros mecanismos para salvar las alturas más que las escaleras y las rampas, dependiendo de la antigüedad y la prosperidad del barrio, las edificaciones pueden alcanzar varios niveles –cinco o seis inclusive–. Sin embargo, al yacer sobre cerros, en un ir o venir del relieve suelen ocurrir visuales largas donde la multiplicidad de paisajes distantes se comprueba. La vida comercial y pública es abundante acá, todo está a la venta y siempre hay una música que viene de lejos. En estos lugares no hay mayor cuidado por lo que se ve, sin mayores reservas, todo está a la vista: las edificaciones sin revestimiento, la ropa que seca en la ventana, las antenas de tv por cable y los tanques de agua por doquier, incluso las gentes suelen andar de poca ropa por las calles. En el barrio, otras formas de espacio público emergen con más fuerza –como el bulevar por ejemplo–, y lo escalonado –a través de terrazas y escaleras– se posiciona como la lógica predominante. A diferencia de como ocurre en la ciudad formal, en la ciudad informal es difícil ver estructuras de mediana o gran envergadura. Cuando esto ocurre –cuando aparece alguna urbanización popular, algún conjunto de edificaciones o instalación, o inclusive un edificio único–, termina por convertirse en un evento aislado dentro del paisaje predominante. III. El espacio público Si bien el espacio colectivo se desenvuelve “entre distintas intensidades de lo público o lo privado”23(Lasala Hernandez, 2007), evidentemente el espacio público es su principal componente: “La vida colectiva se expresa en la fluencia de los espacios públicos, y por eso es tan importante el diseño de esos espacios, teniendo en cuenta el grado de vitalidad propia que han de generar”24(Bohigas, 2004).

Según las cifras más optimistas, Caracas posee actualmente un promedio de 1,15 metros cuadrados de espacio público por habitante25. Al comparar esta cifra con el estándar internacional (10 metros cuadrados de espacio público por habitante) la insuficiencia de área recreativa aparece como uno de los principales problemas urbanos. Sucre no escapa a esta realidad. En Sucre, según cifras manejadas por el Instituto Municipal de Vivienda y Habitad (IMVIH)26, existen 0,9 metros cuadrados por habitante. Con una población actual que, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE)27, asciende al 1.046.346 habitantes, esto sería decir que existen en total en el municipio unos 941.711,40 metros cuadrados de espacio público, o lo que es lo mismo, unos 0,94 kilómetros cuadrados. Para un municipio con una superficie de 162 kilómetros cuadrados28, esto significa apenas el 0,58% de su territorio. Más allá de las naturales confluencias conflictivas que puedan existir en tan extenso espacio geográfico, al observar en números la sensible insuficiencia de área destinada al espacio público, es fácil comprender por qué Sucre –como ya se ha dicho– resulta un instante frágil, una hipótesis de conjunto. Al ser el espacio público un espacio de interrelación, es evidente que cualquier intento por intervenir urbanamente sobre este territorio a fin de poder establecer no ya una hipótesis de conjunto sino, un conjunto cierto, verdaderamente interrelacionado, debe empezar por la puesta a punto del espacio público. Esto es, la rehabilitación del espacio público existente, la proyección de nuevo espacio público, y, finalmente, la interconexión de todos ellos en un único sistema municipal articulado. Sin embargo, no se trata únicamente de la cantidad de espacio público disponible, se trata también de su adecuación programática. El espacio público no lo construye un banco desgastado y un incipiente árbol que se abre paso a través del pavimento agrietado. El espacio público debe ser mucho más que eso. Para empezar a pensar el espacio público hay que ampliar el glosario de términos que lo nombran. El espacio público no se trata únicamente de parques infantiles o de plazas monumentales. Todo lo contrario, se trata de un enorme contingente de espacios para toda la comunidad: “Lo primero que hace falta es conocer el léxico y saber usarlo con una sintaxis En: Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2020. Tomado de: Alcaldía Metropolitana de Caracas. (s.f.). Recuperado el 29 de Octubre de 2012, de http://alcaldiametropolitana.gob.ve/portal/. 25

En: Lasala Hernandez, A. (2007). La Calle, lugar de enlace y encuentro. Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad Central de Venezuela, Caracas. 23

En: Bohigas, O. (2004). Contra la Incontinencia Urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo Editorial Random House Mondadori, .L.). 24

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Instituto Municipal de Vivienda y Habitad o IMVIH, principal ente municipal que dirige lo relativo a la planificación urbana y el desarrollo de viviendas. 26

Instituto Nacional de Estadística o INE, principal ente nacional que se encarga de la rectoría técnica de la actividad estadística de carácter público en la República Bolivariana de Venezuela. Tomado de: Instituto Nacional de Estadística. (s.f.). Recuperado el 1 de Agosto de 2012, de http://www.ine.gov.ve 27

28

Tomado de: Alcaldía del Municipio Sucre. (s.f.). Recuperado el 1 de agosto de 2012, de http://www.alcaldiamunicipiosucre.gov.ve

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convenida. Las palabras inteligibles son las que, con variantes sucesivas han mantenido una permanencia en el ámbito de una cultura y un territorio”29(Bohigas, 2004). Es entonces cuando, al mirar más detenidamente la ciudad, empiezan a emerger oportunidades para la proyección de lugares de ocio donde niños y niñas, adolescentes, adultos y personas mayores, cada uno por su cuenta o todos a la vez, hallen un espacio adecuado para su recreación: “distinguir entre parque, jardín, plaza, calle y demás elementos morfológicos […] no es una taxonomía radical, pero, a menudo, es un esquema mental indispensable para enfocar el proyecto”30 (Bohigas, 2004). Así por ejemplo: La calle… “con sus infinitas variables (avenida, paseo, pasaje, rambla, pórtico, etc.), que en cada idioma adopta un centenar de nombres diferentes según su forma y función específica […], un itinerario que actúa a la vez de hueso y arteria de la ciudad que puede absorber escenarios sucesivos en forma de jardín y plaza». La plaza… «como lugar de concentración y origen de dispersión, […] un cruce de itinerarios y un “emplazamiento” de diversos vectores centrípetos”. El parque… «una interrupción urbana con un fragmento de naturaleza artificiosamente equipada». El jardín… “un trozo de ciudad cuya arquitectura se cede a una vegetación proyectada”31(Bohigas, 2004). Y pudieran seguir sumándose oportunidades de intervención: el callejón, la vereda, la acera, la isla, el paso peatonal, la pasarela, la escalera, la rampa, el retiro, la terraza, la plazoleta, el parque de bolsillo, la esquina… Toda una infinitud de lugares cuya superposición y sucesión, lejos de limitar, termina por constituir el entramado vital de la ciudad. El espacio público resulta entonces en un juego, en una combinación, de cometidos: debe prever la suficiente especificidad programática para que cada tipo de usuario halle su lugar, al tiempo que permitir cierto nivel de inestabilidad, de apertura, para propiciar la interrelación entre los distintos tipos de usuarios posibles.

Así, democratizar el espacio público va más allá de la proyección de una única intervención de varias hectáreas. Democratizar el espacio público tiene que ver con su masificación, con el despliegue de pequeñas intervenciones a través de las urbanizaciones y las comunidades populares del municipio, de la ciudad; desde lo más céntrico hasta lo más alejado, desde lo más urbano hasta lo más suburbial, tomando en cuenta a cada momento a todos sus posibles usuarios. Aun cuando no seamos conscientes de ello, buena parte de la población de Caracas y particularmente de Sucre, vive en zonas de difícil acceso, barriadas que se extienden por decenas y decenas de kilómetros cuadrados, donde miles de personas hacen sus vidas sin necesidad de asistir a la llamada ciudad formal: “Hay que aceptar que las grandes ciudades –y más aún las conurbaciones y las áreas metropolitanas– no son sistemas homogéneos o comprensibles en su totalidad. En cambio, cabe entenderlas –y conviene hacerlo– como una suma de núcleos de identidad –barrios, por ejemplo–, una yuxtaposición de elementos claramente configurados social y físicamente, como un recocido de fragmentos que incluso se contradicen, pero dentro de los cuales existe la coherencia suficiente para actuar proyectualmente”32(Bohigas, 2004).

De igual manera, para la concreción de espacio público de calidad, también es fundamental prestar debida atención a su accesibilidad: una plaza, un bulevar o un parque –por sólo nombrar algunas tipologías–, son útiles siempre que podamos habitarlos, siempre que queden a dos o tres minutos a pie de cualquier lugar, o siempre que queden de camino a casa.

Al ser así, habría que preguntarse qué incidencia tiene para la ciudad informal –y para sus habitantes– el desarrollo de intervenciones que sólo toman en cuenta ciertos fragmentos de la ciudad formal. Evidentemente poca o ninguna. Es por esto que quienes se encargan de la planificación de la ciudad (arquitectos, paisajistas, diseñadores urbanos, urbanistas, ingenieros, sociólogos, políticos, etc.) deben plantearse cada vez más la masificación del espacio público a partir de la exploración de la escala mínima, esa que tiene influencia directa sobre todos y cada uno de quienes habitan la ciudad.

Si bien el espacio público es el principal componente democratizador de la ciudad, democratizar el espacio público – que no es lo mismo– no pasa únicamente por la proyección de una plaza, un bulevar o un parque metropolitano. A esa

Por último, y no por esto menos importante, está la heterogeneidad de la imagen del espacio público. Si bien abogamos por la superposición tipológica, por la apertura programática y por la masificación de las intervenciones, hay que tener cuidado

En: Bohigas, O. (2004). Contra la Incontinencia Urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L.). 29

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escala, evidentemente las intervenciones de gran envergadura son fundamentales. Sin embargo, a una escala local son las intervenciones mínimas –esas ocasionalmente llamadas de bolsillo– las que ejercen una influencia palpable sobre la calidad de vida de los ciudadanos. A fin de cuentas, para que el espacio público sea verdaderamente democrático, éste debe ser un evento común.

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Ibídem.

31

Ibídem.

En: Bohigas, O. (2004). Contra la Incontinencia Urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L.). 32

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por la más que probable conflictividad visual. En su libro La Imagen de la Ciudad, Kevin Lynch señala que: «una imagen ambiental eficaz confiere a su poseedor una fuerte sensación de seguridad emotiva. Puede éste establecer una relación armoniosa entre sí y el mundo exterior. Esto constituye el extremo opuesto del miedo provocado por la desorientación» 33 (Lynch, 2008). De nada sirven los espacios públicos si no pueden ser reconocidos como tales. No se trata de proyectar un lenguaje universal, se trata quizás de ahondar en los códigos que naturalmente son asignados a estos espacios para que puedan ser reconocidos intuitivamente por los usuarios: una explanada, un podio o un desnivel, un monolito, un pórtico, una secuencia ordenada de bancos, un fondo ajardinado, una hilera de arbustos o árboles, una envolvente, incluso una paleta de colores… todos estos son elementos que, como suerte de símbolos, hacen reconocibles al espacio público.

heterogeneidad es algo positivo, porque habla de diversidad, pluralidad y variedad, no lo es tanto cuando ésta termina por hacer ver desarticulado al espacio colectivo, o, peor aún, accidental. A diferencia de un proyecto urbano, el cual se reduce a una porción de ciudad más o menos reconocible y homogénea, la puesta a punto del espacio público debe intentar intervenir todo el territorio, esto si quiere causar un efecto palpable. Pero no debe intentar hacerlo con un único proyecto de escala metropolitana, esto no sólo sería inasequible sino ciertamente imposible. Todo lo contrario, debe intentar hacerlo con decenas de proyectos de escala mínima, proyectos que, con la implementación de códigos constructivos comunes, a medida que se construyan generen un espacio colectivo interconectado. IV. El proyecto

Si hiciéramos un recorrido a todo lo largo del espacio geográfico de Sucre –incluso de Caracas–, intentando reparar únicamente en el espacio público, pudiéramos darnos cuenta de la infinidad de códigos proyectuales y constructivos con los que éste se presenta. En consecuencia, lo que es en un sector no necesariamente lo es en otro, de igual manera que, lo que bien funciona para ciertos lugares no bien funciona para muchos otros. Aunque en un primer momento esta variabilidad pareciera significar una virtud más que una dificultad, desde cierto punto de vista la heterogeneidad de códigos proyectuales y constructivos resulta en un obstáculo que debilita la construcción de un imaginario del espació público. Al observar otras ciudades alrededor del mundo, nos damos cuenta que los espacios públicos suelen mantener cierta coherencia e incluso ciertos códigos proyectuales y constructivos comunes que les permiten a sus usuarios identificar rápidamente cuándo se trata de una plaza, un bulevar, un parque, una plazoleta, una acera, etc. Con esto nos referimos a pavimentos idóneos, a mobiliario adecuado, a paisajismos pensados, a colores combinados, a cerramientos, conexiones y accesos perfectamente establecidos que, en su conjunto, complementan, ordenan y potencian el continuo urbano al tiempo que fortalecen la cultura urbana. En nuestro contexto, cómo reconocer un espacio público, cómo entender cuándo sentarse, cuándo contemplar, cuándo relajarse, ejercitarse o circular. Evidentemente el mobiliario marca la pauta, pero no es la única herramienta. La arquitectura del vacío, siempre más compleja que la arquitectura del volumen, debe hacerse presente de la manera más adecuada a fin de poder transmitir el mensaje implícito e inequívoco de: colectivo, público, gratuito… Si bien la mayoría de las veces la

El espacio público marca los límites de la idea de la ciudad, donde no lo hay puede hablarse de urbanización pero difícilmente de ciudad. Por eso ver como la gente desde la nada configura espacio públicos en las megalópolis más desarticuladas es esperanzador…» 34 (Lassus, 2007).

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En: Lynch, K. (2008). La imagen de la ciudad. Barcelona, España: Gustavo Gili SL.

Bohigas, 2004

Cualquiera estaría de acuerdo en afirmar que la arquitectura –y por extensión el espacio público– debe adaptarse a cada lugar revelando en cada caso el genius loci. Pero qué significa proyectar una imagen unívoca sobre un territorio disímil de múltiples paisajes. En buena medida es ésta la tarea de cualquier oficina de proyectos perteneciente a una instancia de gobierno municipal, estatal o nacional: desplegar sobre un territorio una identidad común, o al menos intentarlo. Para poder avanzar en esta línea habría que hacerse de una comprensión del todo: del espacio geográfico, de todas sus posibilidades y de las muchas formas de reconocimiento posible. Algo así sería inabarcable. Entonces tomamos otro camino, ese que nos da la mera intuición. De este modo se abren ante nosotros múltiples lecturas, no siempre lineales, no siempre arbóreas. Transversales como suelen ser, estas lecturas –cada una y todas a la vez– se suman en nuestra comprensión del espacio habitable que es, en definitiva, el espacio colectivo.

34 33

«

En: Bohigas, O. (2004). Contra la Incontinencia Urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo

Editorial Random House Mondadori, S.L.).

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Mรกs aun, dividiendo sucesivamente cada nuevo fragmento una y otra vez, esta diversidad no solo es evidente sino que se comprueba casi ad infinitum.


Borde, centro e intermedio La fisiología de la visión inaugura una línea de pensamiento interesante en torno a la comprensión y proyección del espacio habitable. Tal y como dice Piero Zanini, (arquitecto florentino nacido en 1966, cuyas investigaciones engloban arquitectura, antropología y geografía), el ojo repara primeramente en el borde (o contorno), permitiéndonos de esta manera (re) conocer el mundo: “Cuando trazamos un confín establecemos una distinción. Ésta es la presunción que lo fundamenta. Al distinguir, discriminamos entre lo que decidimos que pertenece a la entidad que intentamos definir (sea de naturaleza espacial, social, política, etc.) y lo que queda excluido. De esta forma, se reproduce culturalmente un rasgo peculiar de nuestra fisiología de la visión, que para extraer (es decir, conocer) algo de la masa de las cosas del mundo tiende a operar en los contornos, acentuándolos respecto a todos los demás”35. Sin embargo, aun cuando el borde es la primera señal de que nos encontramos frente a una entidad distinta, no es la única. Contrario a todos los bordes está el centro: “punto interior que aproximadamente equidista de los límites de una figura, superficie, territorio, etc.”36. Al yacer en medio, el centro constituye la esencia de las cosas, lo permanente e invariable en ellas. Por último, a medio camino entre el borde y el centro, se encuentra el intermedio. Éste es la extensión homogénea de las cosas mismas, lo que duran, la sustancia que las forma. Borde, centro e intermedio son una ilación elemental a partir de la cual (re)conocemos el mundo. Cada uno o todos a la vez, son posibilidad de comprensión de lo otro y por tanto de definición. La proyección del espacio habitable y colectivo pasa a través de estos lugares. Accesibilidad y conectividad Otra línea de reflexión en torno a la comprensión y proyección del espacio habitable se funda sobre la capacidad de movilidad propia de los seres animados. Los traslados son parte de la dinámica natural de todo individuo y, por tanto, también de los seres humanos. En nuestros traslados diarios nos desplazamos de un lugar a otro. Al ir y venir, entramos y salimos de lugares, definiéndolos a manera de campos de reconocimiento o escenarios de acción. Manuel Gausa (arquitecto, crítico y teórico contemporáneo, nacido en Barcelona en 1959 y miembro de ACTAR arquitectura), a propósito de la definición del concepto de ‘campo’ a partir de interacciones fluctuantes, nos dice: “El propio concepto de “campo” define, así, el lugar como un marco de reconocimiento pero también como un escenario de “escaramuzas” entre tensiones y fuerzas; es decir, como un campo de acción […]. Trabajar con logísticas de campo implicaría trabajar con dispositivos capaces de articular

En: Zanini, P. (2007). Confín. En D. Colafranceschi, Landscape + 100 palabras para habitarlo (págs. 39-40). Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L. 35

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De la definición de centro, en: Real Academia Española. (2009). Diccionario de la lengua española (22.ª ed.). Madrid: Real Academia

Española.

movimientos y acontecimientos diversos, referidos a trayectorias de orden fluctuante y variables según logísticas internas y solicitaciones externas. Trayectorias autónomas y, al mismo tiempo, “sintonizadas” –en sinergia e interacción– con posibles tensiones y energías del lugar y de más allá del lugar”37(Gausa, 2007). Una escaramuza es una incursión aventurada en lo desconocido, una avanzada, una anticipación. Entendidas como traslados, las escaramuzas planteadas por Gausa son (re)conocimiento de la dimensión habitable del espacio y, por tanto, posibilidad de definición de lugar. Así, en ausencia de límites precisos, un acceso no sólo determina una entrada sino, instantáneamente, define el espacio al que se entra. De igual forma, un conector, en tanto que formalización de un habitar vectorial, define el espacio a partir de la intensidad con que se ocupa. Ambas condiciones aparecen como lugares comunes en nuestra manera de entender y construir el espacio habitable y colectivo. Repetición y diferencia Provenientes de la reflexión filosófica en torno a la noción de identidad, los conceptos de repetición y diferencia inauguran otras posibilidades para la comprensión y la proyección del espacio habitable. Mientras que la repetición, en tanto que duplicación de un objeto, es sólo posible como una ilusión, lo que efectivamente prevalece en todo momento es la diferencia. Así, al ser imposible tener la totalidad de los haces de imágenes que emanan de cosa alguna38, es sólo a partir de la diferencia que podemos discernir cada cosa –identificándolas– y, en definitiva, (re)conocer el mundo. Dentro del espacio habitable la repetición inaugura el tejido. Éste es casi una variación del intermedio, una extensión más o menos homogénea que construye una ilusión de conjunto. A su vez, la particularidad viene dada por la diferencia. Ésta caracteriza al tiempo que abre la posibilidad de que dentro de la repetición algo varíe. Es entonces cuando emerge el hito. Hito y tejido son dos formas de construir el espacio habitable y colectivo. Pero vale decir que lo anterior no es absoluto. Todo lo contrario, cada condición es intercambiable at infinitum. Aquello que a un nivel opera como tejido o como hito, a otro nivel puede operar perfectamente de forma contraria, definiendo con cada nueva vez, lugares, campos, paisajes y territorios diferentes. Es ésta una de las lógicas de proyecto más importantes en nuestra manera de entender y construir el espacio habitable y colectivo.

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En: Gausa, M. (2007). Campo. En D. Colafranceschi, Landscape + 100 palabras pa (págs. 31-32). Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L.

Haces de imágenes que emanan de cosa alguna, idea recurrente de la teoría del conocimiento. Tomado de: Hessen, J. (2006). Teoría del conocimiento. (J. Gaos, Trad.) Bogotá: Gráficas Modernas, S.A. 38

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Emergencia y contingencia La ley universal de conservación de la energía supone otra línea de reflexión en torno a la comprensión y proyección no ya del espacio habitable en sí sino, específicamente, del espacio colectivo. Si bien esta ley establece que la energía ligada a un sistema aislado permanece constante en el tiempo, aplicada a nuestro entorno, entendido éste como un sistema cerrado, sería decir que no puede introducirse más energía de la que ya hay de igual forma que no puede extraerse. Aceptando que nuestro status quo como sociedad es la emergencia, condición vinculada principalmente a la insuficiencia de recursos y servicios, todo lo anterior denota un problema energético grave. Así, cualquier análisis muy somero de la situación indicaría que la energía, pensada como capacidad para realizar un esfuerzo, no es suficiente para el tamaño del sistema o que, en todo caso, la energía disponible no está siendo debidamente aplicada. Pero el sistema, conjunción de nuestros paisajes geográfico y humano, no es algo que pueda recortarse hasta equilibrarse con la energía disponible. Entonces optamos por la segunda posibilidad que deriva de nuestro análisis: los esfuerzos no están siendo debidamente aplicados. Como ya se ha dicho, la emergencia es nuestra realidad. Sin embargo, toda planificación del espacio colectivo sigue haciéndose del modo tradicional: exclusivamente a futuro y previendo unas circunstancias óptimas que no parecen llegar. El problema radica entonces en el desaprovechamiento de la energía contenida en el sistema. Habría que cambiar la manera tradicional de comprender y proyectar el espacio colectivo e intentar hallar nuevas formas que tornen más eficiente los procesos. Para cualquier técnico se trata de un accionar contingente basado en pensamiento inverso: de qué dispongo, qué puedo proyectar. Visto así, vencer la inercia de la emergencia no requiere necesariamente de mayor esfuerzo. Quizás, vencer la inercia –a fin de propiciar condiciones óptimas para una planificación integral y más tradicional– requiere sólo de un cambio de enfoque. Un ejemplo puede ser sencillamente la coparticipación. Al final de cada curso de diseño en las universidades, cantidades de esfuerzo son tiradas a la basura en forma de proyectos hipotéticos que no tendrán ningún tipo de continuidad. En el sector privado, hay compañías dispuestas a aportar esfuerzos para patrocinar obras sociales. Un poco más allá, algunos profesionales –de la arquitectura, la planificación urbana y las artes plásticas–, desean invertir esfuerzos para colaborar y proyectar sus nombres. En las comunidades, muchos vecinos –líderes, emprendedores y constructores populares– permanentemente hacen esfuerzos aislados por sus barrios. A la vez, evidentemente la municipalidad no cuenta ni con una décima parte de la capacidad de acción necesaria para generar un cambio sensible en el sistema, sin embargo, bien pudiera invertir sus esfuerzos en cambiar el enfoque: convocar, organizar y dirigir sectores. Sin duda, la efectiva conjunción de todos estos esfuerzos produciría un cambio sensible del entorno.

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Otro ejemplo palpable puede ser la lógica seguida en las intervenciones plásticas hechas por el programa, donde la paleta de colores y el patrón de aplicación no son casuales. Éstos han sido pensados según una lógica recurrente de la administración pública: no hay dinero. De esta forma se idea un accionar contingente que parte de la comprensión de lo que se tiene y lo que se quiere crear. Al tratarse de colores primarios, secundarios y substractivos (CMYK), la paleta deriva en una colección de colores estandarizados por el mercado lo que garantiza el abastecimiento continuado y los costes mínimos. A su vez, el patrón, el cual consiste en un diseño abstracto de franjas verticales, evita los cortes en horizontal, reduciendo los tiempos y costos de aplicación. El conjunto resulta en una instrucción sencilla a prueba de fallos presupuestarios, técnicos o de suministros. Ambos ejemplos constituyen lógicas de proyecto de nuestra manera de entender y construir el espacio habitable y colectivo. Glosario proyectual Para un arquitecto el diseño del espacio público es un salto al vacío. Por ejemplo, lo que en arquitectura significa una pared cortada lo es acá un escalón, un desnivel que define un límite entre dos condiciones. Comprender el léxico proyectual del espacio público, interpretarlo y componer con él no es una tarea fácil. Al andar las ciudades, un sinfín de situaciones sobreviene a distintos niveles: plaza, plazoleta, plazuela, explanada, bulevar, calle, paseo, rambla, acera, pasaje, vereda, paso, parque; pórticos, rejas, brocales, pavimentos, caminerías, terrazas, escaleras, escalinatas, rampas, postes, pilonas, bolardos, bancos; luz, sombra, iluminación, color, vegetación –todas las especies posibles y sus distintos crecimientos–, ocupación; etc. Nombrarlo todo es imposible. Más aún porque cada término constituye un universo de posibilidades que con cada lugar cobra nuevos significados. Sin embargo, aun cuando cada término es importante, hay algunos que resultan fundamentales para la proyección del espacio habitable y colectivo. La escalera por ejemplo, es una de esas situaciones capaces de conferir identidad y carácter, con distintos significados según el lugar donde se proyecte. En la ciudad formal, donde prevalece lo horizontal, una escalera es un accidente dentro de la continuidad del suelo. En los barrios, la escalera es la manera de vivir: nada es habitable –ni siquiera pensable– más allá de la escalera. Ésta no sólo construye las calles, las veredas, los senderos, sino también, incluso, va por dentro de las casas hilando dentro de la infinitud de niveles habitables superpuestos. En los barrios, la escalera, lo escalonado, lo aterraceado, así como lo zigzagueante, es la manera natural de las cosas. Escalonado porque los barrios yacen sobre los cerros, y deben ir paso a paso salvando las grandes alturas. Zigzagueante porque los cerros imponen su forma sinuosa, a la cual cada senda debe ceñirse a fin de poder mantenerse en pie. Así, la escalera da vida a la vereda, la vereda conduce a la calle, y la calle conduce a Caracas. Si en algún

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momento algún parque, alguna plaza o quizás algún intrépido bulevar aparece, lo hace entrelazado con la escalera, a tal punto que escalera y espacio público se convierte en una misma cosa. Ésta es otra de las principales lógicas de proyecto en este territorio. Acumulación y sistematización Todas las lógicas de proyecto se suman en un accionar atomizado que toma posición en lugares específicos. Pero cómo ocurre tal determinación. De tanto andar Petare entiendes que hay lugares comunes por donde los petareños discurren día a día, de ida por las mañanas y de vuelta por las noches, lugares donde las gentes se acumulan para vender, para comprar, para intercambiar. Entonces las intervenciones empiezan a acumularse también en sectores críticos, aparecen unas en medio de otras y con el tiempo se acercan, estableciendo sistemas donde una condición pública nueva se vislumbra. En muchas ocasiones la vida colectiva –en sus formas más naturales o más abruptas– es previa a cualquier formalización del espacio público. Es entonces cuando éste, en tanto que proyecto de intervención, viene a reforzar unas dinámicas preexistentes: centralidades, confluencias, solapamientos, etc. Sin embargo, no se trata nada más de reforzar; en ocasiones reforzar es tan sólo una excusa. Porque si bien reforzar es «añadir nuevas fuerzas», también lo es «reparar lo que parece ruina o detrimento» 39. Así, muchas veces lo reforzado es verdaderamente una re-creación del espacio público, un evento urbano nuevo que sobreponiéndose a lo anterior establece nuevas dinámicas a través de nuevas formas. Otras veces la vida colectiva es inexistente. Entonces el proyecto viene a interpretar –adivinar quizás– lo que el lugar indica en una suerte de interpretación del genius loci.

las rampas de acceso integran a las personas con movilidad reducida; y los murales con colores vivos y formas abstractas animan la cotidianidad de los transeúntes y despierta la curiosidad de los más jóvenes. En su conjunto, todas estas situaciones van de a poco construyendo y consolidando una imagen de ciudad que no sólo es más ordenada y humana sino, incluso, más democrática. Ésta no debería ser solo una lógica de proyecto nuestra sino de todos. La construcción de un espacio habitable y colectivo donde prevalezca el respeto por el otro es hoy la mayor necesidad. Finalmente… Hilvanar todas estas visiones no es fácil, todas y cada una ocurren a la vez. Sin embargo intervenimos el territorio. A veces a partir del borde, a veces a partir del centro. Otras veces es la tensión entre dos accesos la que abre un intermedio donde lo público triunfa. Sea como fuere, en todo momento generamos vínculos. Un habitar múltiple que al no poder establecer relaciones visuales directas opera en la memoria. Cada intervención, a un mismo tiempo diferente y repetida, recrea el sistema. Si bien no podemos modificar con profusión el entorno apostamos por lo justo a través de un accionar contingente. De a poco crecemos y creamos un espacio de tolerancia… “El espacio público marca los límites de la idea de la ciudad, donde no lo hay puede hablarse de urbanización pero difícilmente de ciudad. Por eso ver cómo la gente desde la nada configura espacios públicos en las megalópolis más desarticuladas es esperanzador”40(Bohigas, 2004).

Sea reforzamiento, recreación o interpretación, la acumulación conlleva a la sistematización del territorio intervenido. Ésta es una lógica emergente en nuestra manera de proyectar el espacio habitable y colectivo. Arquitectura pública Por último, la arquitectura, sobre todo la pública, tanto la que es desarrollada por el Estado (en cualquiera de sus formas administrativas: nacional, estatal y municipal) como incluso aquella desarrollada por privados pero dirigida a construir espacio público, debe servir al tiempo que educar. Es decir, no solo ha de ser útil al colectivo –cosa por demás muy obvia– sino que, de manera intrínseca, debe además instruir cívicamente a través de sus formas y dinámicas. Así por ejemplo: una hilera de postes de alumbrado no sólo provee iluminación en horas nocturnas sino que permanentemente confiere orden, regularidad y urbanidad a ese sector de ciudad en el que se inserta; una acera bien proyectada, con un ancho suficiente para permitir el tránsito en ambos sentidos, con árboles, bancos y papeleras cada tanto, promueve el intercambio y el reconocimiento entre las personas; los rayados peatonales formalizan el libre desplazamiento y con esto la peatonalización;

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En: Bohigas, O. (2004). Contra la Incontinencia Urbana. Reconsideración moral de la arquitectura y la ciudad. Barcelona: Electa (Grupo

Editorial Random House Mondadori, S.L.).

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De la definición de reforzar, en: Real Academia Española. (2009). Diccionario de la lengua española (22.ª ed.). Madrid: Real Academia Española. 39

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GESTIÓN

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ESPACIOS SUCRE

Un modelo generador de espacios públicos, encuentro ciudadano y sentido de pertenencia ÁNGEL ZAMBRANO COBO / ALEXANDRA PATY La experiencia de Mariana Giménez, Primera Dama del municipio Sucre

MARIANA GIMÉNEZ DE OCARIZ

Sociologa

Alcaldía del municipio Sucre Primera Dama

Cuando Carlos Ocariz ganó la Alcaldía del Municipio Sucre, su esposa Mariana Giménez de Ocariz, graduada de Sociología y Literatura en Simmons College y con estudios de posgrado en Políticas Públicas y Educación en Columbia University, se preguntó cuál debía ser su rol en la nueva gestión municipal. Las funciones de una Primera Dama, tradicionalmente, se desarrollan en el área social; sin embargo éste ya tenía un equipo de primera conformado y un programa de gobierno bien establecido. Fue entonces cuando Mariana decidió abordar un área de la Alcaldía que hasta ese momento había estado desatendida, un área sumamente relevante para la gestión: la recuperación y creación de espacios públicos en el municipio. Medellín es un gran ejemplo a seguir en esta materia. Las mayores intervenciones en el espacio público se han hecho en los sectores más necesitados, con los más altos estándares de calidad y con una visión transformadora de la urbe. Tomando a la ciudad colombiana como referencia, se constituyó el programa Espacios Sucre, cuyo objetivo principal sería establecer un sistema de espacios públicos de pequeña y mediana escala que satisficieran las necesidades de las comunidades del municipio en términos de suficiencia, accesibilidad y adecuación programática. Con la decisión tomada y tras recibir el apoyo del Alcalde y su equipo de trabajo, la Primera Dama visionó conformar un grupo multidisciplinario y profesional que llevara adelante este objetivo. Producto de las propias dinámicas políticas y sociales, la municipalidad pedía acción inmediata: el Alcalde exigió resultados concretos a pocos meses de iniciar la gestión. Por ello el equipo, conformado por Sonia Pérez – educadora y Directora del Despacho de la Primera Dama – y Kitys Gil – administradora y asistente de la Primera Dama –, junto a Mariana, se apoyaron de los líderes comunitarios de las cuarenta y dos zonas del municipio. Estos líderes, con pleno conocimiento de su sector, sugerirían posibles espacios a intervenir, desde aquellos de carácter público en estado de abandono, hasta basureros y parcelas en desuso. Luego de sumar este talento humano inicial, fue necesario incorporar un equipo de arquitectos que conceptualizaran los espacios bajo los cánones formales de la disciplina y en diálogo con los requerimientos de las comunidades, ya que son éstas, y no la Alcaldía, como bien señala Mariana, los verdaderos clientes.

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Para realizar las primeras intervenciones se contó con el apoyo de la arquitecto Claudia Jubes,

figura 15_Equipo de Espacios Sucre en la inauguración de la Plaza Simón Bolívar de las Vegas de Petare.

figura 16_Inauguración del Bulevar El Carmen

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figura 17_Inauguración del Parque Arcoíris

quien formó parte del equipo que realizó la renovación de la Avenida Francisco de Miranda en Chacao. Luego, se incorporó como Coordinador de Proyectos el arquitecto Daniel Belandria, quien al momento de unirse al programa estaba realizando su tesis de posgrado sobre los espacios de pequeña y mediana escala para la creación de identidad en territorios disímiles. A medida que la experiencia fue creciendo y el Programa se consolidó como parte integral de la gestión, fue incorporándose una alineación de arquitectos jóvenes: Grizkar Luckert, Clermary Moreno, Alexandra Paty y Fernando Blanco. Fiel al espíritu multidisciplinario y democrático de Espacios Sucre, el equipo arquitectónico fue complementado gracias a colaboradores como VODO Arquitectos (Eduardo Izaguirre y Gustavo Jiménez), Fabio Capra, arquitecto independiente y profesor de diseño de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, y AREPA: Arquitectura, Ecología y Paisaje del arquitecto Ignacio Cardona, profesor de la Universidad Simón Bolívar. Siempre fue interés de Mariana que estos profesionales estuvieran en contacto directo con la comunidad, ya que es el colectivo como cliente, el que conoce de primera mano las realidades de su zona y participa de manera activa en todo el proceso. Desde la primera reunión del proyecto estuvieron presentes figuras como consejos comunales y asociaciones civiles; también hubo reuniones coordinadas por líderes zonales, donde se lograba una interacción directa con el equipo del Programa. En estas conversaciones se podía discutir en términos formales desde el propósito de la intervención – si el espacio sería dedicado a los niños, a los jóvenes o a los adultos – hasta detalles constructivos como el cerramiento del espacio o el tipo de mobiliario que lo equiparía.

figura 18_Inauguración del Parque Bulevar El Guayabal

Durante estos encuentros y su posterior seguimiento, el equipo del programa Espacios Sucre comenzó a enfrentarse a diversas realidades propias del reto de construir espacios públicos en un municipio como Sucre: incredulidad de la comunidad de que se construirían obras de gran calidad en un plazo corto de tiempo; escepticismo por parte de algunos consejos comunales, que creían imposible que la Alcaldía realizara un trabajo despolitizado; dificultades de los contratistas en trabajar en zonas informales; problemas estructurales de las comunidades que trascendían las competencias del programa. Estas realidades pudieron solventarse parcial o totalmente sobre la marcha: como no había

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tiempo para sentarse a resolverlas antes de comenzar a trabajar, se hizo mientras se trabajaba directamente con las comunidades. El recelo de los vecinos se fue reduciendo gradualmente por la constante presencia semanal y hasta diaria de Mariana, Sonia, Kitys y del equipo de arquitectos en las reuniones técnicas y la construcción de los espacios. El Programa, por ser completamente apartidista, trabajó por igual con grupos de distintas tendencias políticas. Los contratistas se aliaron con las comunidades y contaron con el seguimiento constante por parte del equipo del Programa para poder superar diversos obstáculos. Por la cercanía de la Primera Dama al Alcalde y a su gestión, tanto Mariana como el resto del equipo ejercieron el rol de embajadores de la Alcaldía canalizando las necesidades de todas las comunidades en las que trabajaron y ejerciendo presión para que se resolvieran sus problemas más urgentes, sin importar que éstos fuesen ajenos a la misión del Programa. Tal fue el caso de los vecinos de Fila de Mariches, quienes al presentarles el proyecto para la construcción del Parque Alegrías del Winche aprobaron en asamblea la propuesta e inmediatamente señalaron que llevaban entre 15 y 20 años sin agua en el sector, y cuando llegaba era costosa. Fue entonces cuando Kitys Gil ayudó a gestionar con el Instituto de Aguas de Sucre (IMAS), el servicio de agua gratuita que llegó a la comunidad un año después de la inauguración del espacio. Otro de los temas que dificultaba la realización de los espacios públicos, era la situación presupuestaria. Ésta se trabajó de manera que la ausencia de un presupuesto fijo no detuviese el trabajo del programa. Las primeras intervenciones se realizaron con un presupuesto limitado de las partidas ordinarias de la Dirección de Obras, Mantenimiento y Servicios de la Alcaldía que correspondían al presupuesto anual diseñado por la gestión municipal anterior. A raíz del éxito de los espacios construidos y la calidad de los mismos, las comunidades, de manera espontánea, comenzaron a solicitar la recuperación de espacios públicos en sus sectores a través del presupuesto participativo o bien haciendo las solicitudes directamente a la Oficina de Programas Especiales de la Primera Dama. Esta gran cantidad de solicitudes derivó en la asignación recurrente de presupuesto destinado a dichas obras en los años siguientes de gestión.

figura 19_Rueda de prensa durante la inauguración de la Plaza Simón Bolívar de las Vegas de Petare.

figura 20_Inauguración de la Plaza Negro Primero.

Entre las directrices más importantes del programa estaban la conceptualización y el diseño de las obras a partir de los recursos asignados para cada proyecto, y no de manera contraria. Esto garantiza que el proceso de diseño se enfocara exclusivamente en la utilización más eficiente de

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los recursos en pro de recuperar el espacio público, de manera real y acorde a las necesidades planteadas en el lugar. Así, el proyecto satisface las necesidades programáticas de su entorno y asegura la óptima utilización de los elementos constructivos y la implementación fidedigna de los diseños planteados, verificados durante el proceso de diseño con los ingenieros calculistas de las contratistas asignadas a las obras. Ya establecidos estos criterios, surgió naturalmente la oportunidad de que se generaran, a medida que iba avanzando el Programa y sus actuaciones, diversas alianzas que fueron reforzando paulatinamente la generación de espacios públicos como elemento restaurador del imaginario colectivo.

figura 21_Inauguración del Parque Galipán.

Tal es el caso de la continua colaboración, lograda por iniciativa de Mariana, con el Centro de Arte Los Galpones. A partir del proyecto Parque Las Semillitas, este colectivo logró introducir el arte en espacio urbanos que servían como ´lienzos naturales´ para las intervenciones de jóvenes artistas como Jaime Gili, Carola Bravo, Emilio Narciso y Oscar Pabón, quienes donaron su obra; lo cual es inmensamente significativo y habla contundentemente del impacto social del Programa. De igual trascendencia, se lograron importantes alianzas con fundaciones que tienen intereses afines con el programa. Como son la Fundación CIMA y la Fundación Construyendo Futuros, que de la mano con el programa y la comunidad, hicieron posible la construcción de proyectos como el Parque Las Semillitas y la Plaza Simón Bolívar de Las Vegas de Petare, entre otros.

figura 22_Sonia Pérez y la artista plástico Carola Bravo supervisando la construcción del Bulevar El Carmen.

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A estas alianzas con la empresa privada y fundaciones de distinta naturaleza se sumó otra que ha sido de igual importancia para el desarrollo del programa: la alianza con la academia. Para la Primera Dama siempre fue importante consolidar los conceptos motores del programa, se estableció un vínculo con la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar mediante la colaboración proyectual de estudiantes de arquitectura de las cátedras de Paisajismo e Intervención del Espacio Público y del programa de Servicio Comunitario. Dicha interacción dio como fruto que la American Society of Landscape Architects (ASLA) reconociera con el primer premio del 2010, los proyectos desarrollados para la parroquia foránea de La Dolorita: Parque

Alegrías de Sinaí, Parque Lindo Amanecer y Parque Los Querubines de Dios. Este galardón, además de premiar el trabajo realizado de los estudiantes y del programa, significó un importante reconocimiento a una de sus principales líneas estratégicas: el diseño participativo. Según Stringer, éste se define como la relación de interacciones en la que el usuario y planificador confrontan sus puntos de vista, aprenden sus lenguajes y la validez de sus posiciones. Esta interacción entre Alcaldía, arquitectos, comunidades, estudiantes y, profesores universitarios, empresa privada y demás instituciones, le dio un impulso tan significativo al programa Espacios Sucre, que difícilmente hubiese llegado a su nivel de desarrollo sin la participación de todos los involucrados. Así, el programa Espacios Sucre, originalmente llamado Espacios para Compartir, se consolidó como un ente de gran importancia y legitimidad, tanto para los vecinos del municipio como para la Alcaldía. Este hecho significó que el modelo de trabajo que nació de una intuición, se afianzara con cada proyecto hasta convertirse en un manual operativo con directrices claramente establecidas.

figura 23_Presentación de proyectos de servicio comunitario de los estudiantes de la USB en el Centro Histórico de Petare.

Julián Chávez, un usuario de la Plaza Bolívar de Las Vegas de Petare, no domina el término arquitectónico diseño participativo. Tampoco conoce el camino que han recorrido Mariana Giménez y el equipo de Espacios Sucre durante los tres últimos años. Lo que sí sabe con certeza es que le gusta su plaza. Mientras pasea a su perro, mira a su alrededor y sonríe antes de afirmar que sí, que esa plaza es otra cosa. “Esto está bellísimo. Antes aquí había una plaza también, pero estaba desmantelada y con todos los corotos echados a perder. Pero esto es una belleza y como siempre está linda, todos la cuidamos. Ojalá sigan haciendo espacios así porque éste es el jardín de nosotros, los que no tenemos jardín propio”.

figura 24_ Erick Benarroch, Gustavo Jiménez, Eduardo Izaguirre y Fabio Capra supervisando la construcción de la Plaza Negro Primero.

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ARTE

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Arte y espacio público Hacia una redistribución de lo sensible FÉLIX SUAZO

“(…) lasformas artes pueden ser percibidas y pensadas como (…) de inscripción del sentido de la comunidad”

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FÉLIX SUAZO Centro de Arte Los Galpones

Historiador

Curador

El problema del arte y el espacio público no es sólo estético, sino que atañe a la efectividad funcional y política de las prácticas culturales como coadyuvantes en la construcción de ciudadanía. Desde esta óptica, las obras no sólo deben responder a criterios de calidad artística y adecuarse a los requerimientos ambientales y de escala; sino que también deben plantearse como una forma de hacer lugar, de convertirse en sitios de encuentro e intercambio social. En este caso, el arte es un medio para el reforzamiento de los usos y significados del entorno, entendido como espacio coral; ágora de una praxis continua y múltiple. Este enfoque difiere de la concepción moderna del arte integrado a la arquitectura y el ornato urbano como un elemento que se añade para embellecer o llenar zonas vacías. Si bien ese modelo prescribía un espacio para la escultura, el relieve y la pintura mural, tales decisiones estaban sujetas a criterios predefinidos desde arriba y donde los usuarios no tenían ningún tipo de injerencia. Dado el supuesto de que el orden y la belleza debían imponerse al caos, la precariedad y el mal gusto, la forma pura y perfecta se presentaba en el horizonte utópico de la modernidad como un vehículo redentor. La época contemporánea registra un cambio de sensibilidad respecto al uso y sentido del arte en el entorno público, basado en la sostenibilidad ambiental, bajo mantenimiento y reversibilidad de las intervenciones. En general, se busca sincronizar la iniciativa de instituciones y organizaciones encargadas de proteger el patrimonio público y las expectativas de los sujetos que residen o transitan por los distintos sectores de la ciudad, ya sean parques, plazas, autopistas, urbanizaciones y áreas dedicadas a la recreación.

1 Rancière, Jacques. El reparto de lo sensible. Estética y política. LOM Ediciones 2009. Santiago de Chile, 2009.

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Op. Cit. p 12

figura 26_ Diamantes de Las Semillitas Intervención Jaime Gilli

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El trabajo en el espacio público se basa en la acción consensuada de diferentes actores y disciplinas y exige un cambio de perspectiva que va del contexto al sentido. Más allá de la obra y del espacio donde ésta se ubica, están los aspectos rituales y simbólicos que convierten un sitio, cualquiera sea, en un lugar significativo. Se trata del arte como parte de la escena cotidiana, acompañando a quienes suben o descienden por las escaleras de su barrio, a los que se desplazan en una camioneta por puestos o en autobús, a quienes merodean los mercados populares o a aquellos que transitan las calles añejas de su parroquia. Aquí, lo estético y lo contingente (es decir, lo heterogéneo e imprevisible) tienen una relación más orgánica y abierta con la lógica desjerarquizada del común. No es la obra como cosa exclusiva y objeto reverencial sino como parte de un recorrido que acompaña la deriva de la multitud entre muros, rejas, fachadas inconclusas, grafitis y avisos publicitarios. Es la obra como índice en un espacio caleidoscópico, donde lo anodino y lo excepcional se alternan. De manera que aquí el sentido del arte en el espacio público es una prolongación del desplazamiento y no sólo un emplazamiento fijo para una recepción ideal. La obra, como nudo sensible en un paisaje dislocado y jadeante, reclama momentos de serenidad para aplacar las hostilidades y desidias de toda índole que en la actualidad amenazan con expulsar al sujeto de la esfera pública y confinarlo en el confort artificial de los lugares cerrados.

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figura 27_ Bulevar el Carmen Intervención Carola Bravo

II. En la Venezuela actual se registran tentativas que van en esta dirección, entre las que destaca la labor realizada en los últimos años por diversos entes municipales del Distrito Capital como el proyecto “Por el medio de la calle” desarrollado por la Alcaldía del municipio Chacao, las intervenciones artísticas organizadas por la Feria Iberoamericana de Arte con el apoyo de la Alcaldía de Baruta y el programa Ciudad Sensorial del municipio Sucre. El denominador común de estas experiencias es la de retomar la calle como ámbito de convivencia colectiva mediante la generación de circuitos y la recuperación de espacios abandonados o afectados por el deterioro. Con ello, entran en escena otro tipo de prácticas visuales - menos solemnes y acartonadas que las estatuas decimonónicas y más austeras que las estructuras monumentales de la corriente cinética-, centradas en los lenguajes de acción, el discurso instalatorio y las intervenciones sonoras. Ahora el espacio no es el simple emplazamiento donde se coloca algo bello para la

contemplación sino un lugar donde suceden cosas de distinta naturaleza, incluyendo conciertos, recitales poéticos y conferencias. En el caso de Ciudad Sensorial, programa bajo la jurisdicción de la Oficina de Proyectos Especiales de la Alcaldía del municipio Sucre e inicialmente conceptualizado por el curador Jesús Fuenmayor, el arte es un recurso para la sensibilización ciudadana. En ese marco se ubican las intervenciones pictóricas de Jaime Gili en el barrio José Félix Ribas (2010), de Carola Bravo en el Bulevar El Carmen (2011) y de Emilio Narciso en la Plaza Simón Bolívar de las Vegas (2012) – todas en Petare- , así como otra serie de propuestas que no sólo han contado con la colaboración técnica del equipo de arquitectos y urbanistas de la entidad sucrense sino con la reciprocidad de los vecinos del lugar y el aporte del sector privado, las universidades y diversas organizaciones culturales. Ciudad sensorial se aproxima a la escena urbana como un todo, donde tanto el barrio como la ciudad formal son sus partes constitutivas. Por tal motivo, los proyectos artísticos que se enmarcan en dicho programa no se circunscriben a espacios exclusivos sino que se insertan en el amplio y abigarrado tejido que componen las parroquias del municipio Sucre, incluyendo parques integrales, bulevares y plazas, así como áreas de uso común al interior de las comunidades. En general, se trata de intervenciones “topo-gráficas”, algo así como marcas o indicadores de lugar, que se afianzan en los accidentes del terreno, pero también sobre la caprichosa estructura de las edificaciones populares. Aún cuando muchas de las áreas intervenidas son de gran escala, estas no responden al concepto de monumentalidad tradicional donde la importancia de la obra se mide por su tamaño, sino por el contrario son trabajos que se basan en la diseminación rítmica de elementos modulares, ya sean formas o colores. Ninguna de estas obras se erige como centro de nada, ni se plantea como un hito autónomo en el espacio. Sus cualidades plásticas apuntan a una visión centrífuga que intenta acoplarse a la dinámica de la cotidianidad, más como un elemento de acompañamiento sensorial en los recorridos que como un referente visual fijo al que se debe contemplar con devoción. Son propuestas que, en fin, trabajan en un marco de recepción distinta, no canónica y fuera de las regulaciones sensibles que rigen el campo institucional del arte. Ciudad sensorial es

figura 28_ Mural Plaza Bolivar Intervención Emilio Narcizo

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una tentativa de aprovechar y potenciar la riqueza perceptiva del entorno urbano en beneficio de sus usuarios y destinatarios. III. Lo público no es la formalización jerarquizada de la intemperie, sino una relación de tiempo y lugar, que se basa en la articulación sensible de la experiencia común. Público es lo que convierte a un grupo de sujetos que no se conocen en cómplices de un mismo ritual. La función del arte urbano, entonces, no consiste únicamente en embellecer espacios, sino en desocultar lo público, devolver la calle al ciudadano. Allí, en la visibilización de los trayectos comunes, radica la fuerza política del arte en la ciudad. Esto significa que el objeto principal de un mural, una pieza tridimensional, una acción o una intervención artística no es tapar, esconder o disimular el deterioro y la mugre. El arte no puede encubrir las aceras rotas, ni hacer desaparecer la basura, ni corregir las fallas del alumbrado público. Sin embargo, el arte si puede ayudar a la gente a que encuentre su lugar junto a los demás, a valorizar el territorio que le pertenece y recordarnos que esos trozos de ciudad que parecen inhóspitos, no sólo nos pertenecen sino que también podrían ser diferentes. En tal sentido, el arte en la ciudad debería entenderse como parte de una política de la convivencia; una proposición destinada al desnudamiento sensible de la escena urbana.

figura 29_ Escultura Habitable Arq. Oscar Pabón

Vivimos en una era en la que gran parte de los conflictos sociales se plantean y dirimen en el plano simbólico o se manifiestan en un marco estético. El vestido, la publicidad, los diseños y las artes no son sólo estrategias de codificación de lo visible, sino que también definen formas de interlocución diferenciadas en las que cada quien –productores, intermediarios, consumidores- asume una posición. El arte público ha de plantarse bajo la premisa de una redistribución de lo sensible (en el sentido que le da Jacques Rancière), donde la obra delinea su presencia en un horizonte común, atravesado por intercambios de todo tipo. Frente a la impronta modernizadora de un arte disidente que se erige como centro de un espacio ideal, opuesto a la naturaleza, enemigo de la precariedad y el drama, la contemporaneidad reclama un arte coincidente, situado y en diálogo con la imprevisible vertiginosidad de lo cotidiano. Un arte que, según las tesis premonitorias de Claudio Perna, asuma el jadeo de los cuerpos moviéndose a su arbitrio. Un arte que acompañe el suceder, que se vea desde la ventana, que esté en el sitio donde ocurren las cosas, junto a la parada del autobús, en la esquina más concurrida del barrio y también en el callejón más sórdido. Un arte, en fin, que no sólo esté en su lugar sino que sea ese lugar común que tanto se nos ha escamoteado.

Más que de obras maestras se requiere un arte que sea eficiente en la tarea de concebir un marco sensible para el intercambio simbólico sin artilugios cosméticos y que le restituya el sentido a ese palimpsesto inconcluso que llamamos ciudad. Ésto, por supuesto, no es algo que el artista o la obra pueden hacer solos. Para ello se requiere el concurso de políticas públicas que entiendan lo artístico como un bien ciudadano y no como una vanidad superflua. Obviamente, hay que distinguir entre las prácticas de intervención estética en la ciudad que se dan de manera espontánea (grafitis, pintas, letreros, etc), las que se generan como formas de identificación institucional o corporativa y las de carácter profesional que obedecen a un propósito artístico. En todos estos casos se trata de demarcar territorios, canalizar mensajes e inducir comportamientos más o menos ritualizados.

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Estudio de colores para el mural del parque Querubines


ACADEMIA

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La academia como campo para la experimentación de nuevas estrategias de intervención del espacio público Visiones sobre la ciudad desde la academia. Un modelo posible de coparticipación MARÍA MERCEDES HERNÁNDEZ

ESPACIOS SUCRE

MA. MERCEDES HERNÁNDEZ

Arquitecto Paisajista

Universidad Simón BolÍvar

Profesora Dpto. Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas

Visiones sobre la ciudad desde la academia. La carrera de arquitectura en la Universidad Simón Bolívar ha privilegiado en su plan de estudios la formación de un profesional sensible a los problemas de la ciudad y por lo tanto a la conformación de sus espacios urbanos. Desde sus orígenes, los talleres de diseño y en general los diversos cursos que conforman la carrera, hicieron gran énfasis en el reconocimiento del entorno tanto natural como construido para el desarrollo de proyectos de arquitectura, independientemente de su escala, programa o ubicación. La preocupación por los sistemas de ciudad se canaliza durante los años 70 sobre los temas del espacio público en cuanto concierna los equipamientos urbanos, la comprensión de los problemas de la vivienda y su responsabilidad en la construcción de una visión de conjunto. De algún modo, los trabajos de esta década plantean preguntas fundamentales sobre la estructura urbana de las ciudades venezolanas y su capacidad de construir una visión coherente desde la arquitectura.

figura 31_ Parque El Llanito Br. José Angel Perez Muñoz/Br. Manuel Zorrilla

A partir de los años 80 y a la par de la aparición de las nuevas teorías sobre la ciudad vinculadas al movimiento post-moderno, los proyectos de taller y de grado, hacen énfasis en la intervención de tejidos urbanos de valor histórico o tradicional. Así mismo, la noción de tipología en el espacio urbano refuerza la noción de conformación de bordes urbanos, sistemas de integración a plazas, bulevares y pasajes urbanos. Durante los años 90 se abandonan algunas de las visiones más conservadores del urbanismo tradicional pero siempre se mantiene la preocupación por la visión de conjunto y las respuestas en zonas de valor ambiental. Se abre el espectro sobre los modelos urbanos y se comienza a prestar atención a los sistemas de infraestructura como las autopistas y su impacto en la trama de la ciudad.

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A partir de la llegada del nuevo milenio y con la aparición de una nueva agenda pública sobre la habilitación física de barrios, los trabajos en taller así como proyectos de grado, prestan más atención a problemáticas de vieja data y gran importancia social como los asentamientos espontáneos de Caracas y de muchas otras grandes ciudades del país. Son cada vez más comunes los estudios de estudiantes y profesores sobre la estructura urbana de los barrios así como sobre el papel de la arquitectura en la construcción de ciudadanía y espacio urbano de calidad en las zonas más precarias de nuestras ciudades.

figura 32_ Parque Alegría del Sinaí Br. Ana María Brito/Br. Santiago Rizo/Br. Herimar Meneses

Es por ello que a partir del año 2009 y de forma sostenida por casi tres años, estudiantes y profesores de arquitectura en la Universidad Simón Bolívar se han sumado a las experiencias entorno a proyectos urbanos, arquitectónicos y del paisaje en los barrios. Entre otros tantos cabe destacar el programa denominado Espacios Sucre, a través del cual se han desarrollado casi cuarenta anteproyectos o visiones conceptuales para parques en diversas zonas del municipio Sucre. Un grupo de más de cuarenta estudiantes, seis profesores y una serie de autoridades han apoyado este programa, que de forma conjunta, ha permitido demostrar que las instituciones académicas se pongan al servicio de las comunidades y las instancias públicas que aspiran mejorar las condiciones de vida de la población a través de propuestas para el espacio público. Los parques para Sucre y el programa Espacios Sucre. En la ciudad de Caracas, más del 80% de la población vive en espacios de origen y ocupación informal, que llamamos barrios. Son sectores donde la informalidad es la norma, carente de servicios básicos, implantados en topografías abruptas que dificulta su conexión con el resto de la ciudad e intervenidas de manera que potencian el riesgo ante eventos naturales. Por lo escaso de las vías la escalera pasa a ser la calle, y es considerada el gran espacio público en el barrio, no sólo cumple una labor de conexión y movilidad sino que representa a esta nueva forma de ocupar el espacio, en donde la dualidad es una norma y la carencia una condición.

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figura 33_ Parque Querubines de dios Br. Amanda Alvarez

demográfica del municipio es de 3,87 habitantes por m2, siendo Petare la parroquia con mayor densidad demográfica ubicando 10 habitantes por m2. La Parroquia La Dolorita se coloca en segundo lugar con 5,88 habitantes por m2. Más allá de las condiciones de sobrepoblación presentes en el municipio, existe una problemática urbana asociada a la carencia de espacios públicos de calidad en sus zonas populares. En el municipio Sucre existen sólo siete parques, los cuales atienden a una población de aproximadamente 33.072 niños y adolescentes cada uno, lo que refleja un alto déficit en cuánto a este tipo de espacio, más aún si sirven también a otros municipios. Caracas tiene 1,14 m2 de espacios verdes por habitante, cuando la ONU-HABITAT considera que toda ciudad debe tener cerca de 10 m2 de espacio público verde por habitante. La densidad demográfica del municipio es de 3,87 personas por m2. y el grupo de niños y adolescentes representan un 70% del total de la población. Partiendo del déficit existente y de la inmensa necesidad de espacio, se desarrolló la idea de apoyar la recuperación o generación de nuevos espacios públicos en el municipio Sucre. La ciudad informal o ciudad oculta A pesar de sus graves e innegables problemas, estas ciudades son el foco de innovaciones sociales e intervenciones urbanas nacidas de la pura necesidad. El modo de ocupación y de acercamiento ciudadano genera en ellas un importante tejido social con vínculos comunitarios que logran establecer unas normas de convivencia y de actuación poco conocidas en lo que los teóricos llaman la ciudad formal, así pues la participación de los miembros de la comunidad más que un requisito es una necesidad para que las actuaciones de cualquier índole sean apropiadas y aceptadas por sus habitantes. Reconociendo los requerimientos de espacio público en estas comunidades, y basados en el perfil social de los desarrollos informales, parece necesario la inclusión de espacios de encuentro, visualizados en parques como plazas de esparcimiento que congreguen niños, jóvenes y adultos. Incorporando el tema del paisaje como un elemento creador de ciudadanía, educador y de representación de una cultura, que ayude a descubrir y reinterpretar los elementos existentes de su cultura del paisaje, sin que esto implique la réplica del paisaje de la ciudad formal. Intervenciones que a futuro deben insertarse en una red de relaciones metropolitanas que logren promover el diálogo y el sentido de la ciudadanía.

Caracas está dividida en cinco municipios, uno de ellos es el municipio Sucre conformado por cinco parroquias, cuatro de ellas concentran cerca de dos mil barrios, entre ellos esta José Félix Ribas, considerado el barrio más grande de América Latina, con una población aproximada de ciento veinte mil habitantes en una superficie de noventa y seis hectáreas. La densidad

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El paisaje El paisaje es un producto social. Está lleno de lugares que encarnan la experiencia y las aspiraciones de la gente, que se convierten en centros de significado, en símbolos que expresan pensamientos, ideas y emociones. Los paisajes reflejan una determinada forma de organizar y experimentar el territorio y se construyen socialmente en el marco de unas complejas y cambiantes relaciones. El paisaje siempre ha tenido un papel relevante en la formación y consolidación de identidades territoriales, en la creación de valores a todas las escalas. En general, la gente se siente parte de un paisaje, con el que establece múltiples y profundas complicidades como una cultura territorializada. Se parte entonces de tomar del paisaje su rol social y cultural para formar y consolidar valores ciudadanos. Redibujar los lugares con la idea de crear nuevas experiencias y renovar las aspiraciones de la gente.

figura 34_ Parque Lorenzo González Br. Rafael Vásquez

figura 35_ Parque San Blas Br. Rebeca Novoa/ Br. Fabiola Meignen

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La Universidad En la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar se ha venido trabajando la ciudad informal como objetivo prioritario cuando se piensa en el diseño de las ciudades de nuestro país. Durante años se han presentado innumerables propuestas y soluciones a tantos problemas reales que viven los sectores más desvalidos y de mayor población de la ciudad. Es entonces que a partir del año 2005, cuando el gobierno decreta la obligatoriedad del servicio comunitario y pasantías en la educación superior, que se abre una nueva oportunidad para los estudiantes de participar consciente y creativamente en la preparación y construcción de proyectos que respondan a las necesidades de las comunidades. Ello permite afrontar la realidad socio-cultural del país y de fomentar en el estudiante la solidaridad y el compromiso con las comunidades como norma ética y ciudadana, formando a través del aprendizaje del servicio, el capital social en el país. Es también una ocasión para que las universidades asuman un rol social en la transformación estructural de las comunidades, que a la vez se implanten estrategias educativas y sociales, y que se reconozcan todas las acciones desarrolladas en el entorno comunitario y planificadas a través de la universidad con el fin de favorecer un colectivo mayor.

Se presenta entonces la posibilidad de un proyecto entre la Universidad y el gobierno local del municipio Sucre para apoyar la conceptualización y el diseño de una serie de propuestas e iniciativas sobre el espacio público de los barrios a partir de la recuperación de terrenos subutilizados o parques desaprovechados. Esto se logra a partir de la iniciativa de la Primera Dama del municipio Sucre, Mariana Giménez de Ocariz, así como Sonia Pérez, Kitys Gil y Daniel Belandria, de la Oficina de Programas Especiales de la Alcaldía, quienes desarrollaron una estrategia en la que la universidad resulta fundamental para la elaboración de estudios o esquemas preliminares de diseño que permitieran poner a prueba muchos de los criterios que se venían planteando desde la estructura de esta oficina. En una primera instancia ello se desarrolla a través de la cátedra de Paisajismo de la Carrera de Arquitectura y progresivamente se van incorporando estudiantes que debían desarrollar su servicio comunitario obligatorio y encontraron en esta experiencia una oportunidad para plantear ideas sobre el papel de la arquitectura en la construcción del espacio público y de ciudadanía. Las necesidades extremas de los barrios para el desarrollo de los proyectos y la escasez de recursos para llevar adelante su ejecución, obligaron a una estrategia efectiva, de fácil ejecución y de resultados posibles en el corto plazo. De hecho la experiencia no se inicia con la conceptualización de un plan maestro sino a partir de la identificación de espacios o áreas de oportunidad y la elaboración de un análisis o diagnóstico de dichos lugares. El proceso implicó para estudiantes y profesores de la universidad interactuar de forma directa con los representantes de las comunidades a ser beneficiadas con los proyectos para conocer sus puntos de vista sobre la realidad actual de los lugares y opiniones sobre las estrategias desarrolladas así como del programa en el gobierno local. En casi tres años de gestión municipal la Universidad Simón Bolívar ha apoyado el programa desde los cursos de paisajismo, el programa de servicios comunitarios, y los proyectos o pasantías de grado. Un total de más de cuarenta trabajos por igual número de autores han sido elaborados, presentados y aprobados para que a partir de su fase conceptual puedan eventualmente ser ejecutados con la participacion de arquitectos y profesionales del gobierno local. Estos proyectos han variado en escala, magnitud y complejidad, la participación estudiantil ha sido proporcional a los retos planteados, demostrando su interés fundamental en aportar soluciones posibles a realidades que afectan a las comunidades de los sectores populares de la ciudad de Caracas.

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Las Estrategias Como elementos claves de las estrategias de diseño se definieron los lineamientos en función de un análisis de sostenibilidad, evaluando aspectos físicos, económicos, ambientales y sociales para el desarrollo conceptual de las implantaciones. Desde una percepción socio-cultural se presenta al parque como el lugar para la interacción social y la tolerancia promoviendo el respeto por la propiedad comunal y la apropiación del espacio a través del sentido de pertenencia con la asignación del manejo del parque por parte de la comunidad, fomentando la imaginación con la presencia del arte, la recreación y el deporte.

figura 36_ Parque N4 4 taTransversal Br. Karla Maldonado/Br. Gabriela Meléndez/Br. Andrea Rozo

En el proceso de selección de los sectores lo más importante fue identificar aquellos espacios que pudieran impactar a la mayor cantidad de población posible y en donde las condiciones para su ejecución fueran menos conflictivas. A través del municipio se propuso una serie de lineamientos de diseño que partían de la estandarización del mobiliario y los materiales con el objeto de garantizar el buen mantenimiento a corto y largo plazo. Como premisa base se seleccionaron materiales de muy buena calidad para dar respuesta al tema de equidad en las acciones y su perdurabilidad en el tiempo. En cuánto a los usuarios de los parques se consideró a los distintos grupos de las comunidades que van desde los niños pequeños y los adolecentes hasta la tercera edad. Entre los requerimientos de las comunidades estaban garantizar la seguridad y el resguardo físico del espacio y sus usuarios, lo cual se logró con la incorporación de elementos como paredes, rejas y antepechos para establecer límites claros. Muchos de los parques fueron organizados como áreas infantiles al ser dotados con equipos de juegos y pavimentos suaves para la mayor protección de los pequeños. El área para los adolescentes se vio representada por máquinas de multifuerzas así como áreas de encuentro y estadía. Para la comunidad se propuso la presencia de una plaza central que pudiera albergar las actividades propias de la comunidad. Se firmaron convenios entre la municipalidad y las comunidades para que ellas pasaran a ser responsables de los parques una vez entregados.

figura 37_ Parque Lindo Amancer Br. Cruz Criollo/ Br. Gonzalo Romer

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Los preceptos de factibilidad y sostenibilidad del espacio generado y la escasez del recurso hídrico en estas comunidades pasan a ser elementos claves en la conformación del paisaje natural de estos espacios públicos. Se planteó entonces el uso mínimo requerido de vegetación, lo cual en lugar de generar un problema adicional de mantenimiento constituyera un punto importante para su perdurabilidad en el tiempo. Para compensar el hecho que la utilización de las especies arbóreas y arbustivas fuera escasa, los proyectos incorporaron el color y la presencia del arte en murales, realizados indistintamente por estudiantes, artistas o la misma comunidad. Medios + Estrategias El programa para los parques se planificó en función de una etapa inicial de diagnóstico y de evaluación de las condiciones sociales, económicas y culturales de cada uno de los sectores. Se generó un análisis comparativo, en el cual se valoraron las posibles áreas de intervención que ofrece cada lugar y el potencial de conformar una red urbana de espacio público dentro del municipio. Basado en el análisis, se establecieron pautas, estrategias y trazas iniciales para abordar el caso de estudio, evaluando las condiciones de diseño adaptadas a la localidad, impresiones y aportes de la comunidad. En función de ese análisis se genera un anteproyecto de arquitectura para cada lugar, que toma en consideración las condiciones expuestas, el cual es sometido a evaluación por parte de la Oficina de Programas Especiales. A partir de ello se desarrollaron los proyectos a un nivel técnico, con la colaboración de profesionales especializados de la arquitectura e ingeniería permitiendo su posterior ejecución. En paralelo a ello, se trabajó en función de las necesidades de la comunidad, para así ajustar las propuestas y recomendaciones al presupuesto establecido por la Alcaldía del municipio Sucre. Posterior a las fases proyectuales, se expuso a la comunidad el trabajo realizado con la finalidad de incluirlos como actores protagonistas en la creación de su espacio público, forjando así el vínculo que permitiera la conservación y el mantenimiento del espacio proyectado en el tiempo. Esta experiencia académica de casi tres años ha significado para estudiantes y profesores de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar un acercamiento en concreto a un problema real de las comunidades de bajos recursos de nuestros barrios. Ello le permitió al grupo inicial de estudiantes involucrados ser ganadores en el año 2010 del Premio a la Mejor Experiencia de Servicio Comunitario en la Convención Anual de la Sociedad Americana de Arquitectura Paisajista (ASLA American Society of Landscape Architecture) que se celebró en Washington, D.C., Estados Unidos. El jurado destacó el aporte social de la arquitectura propuesta en función del contexto en que se desarrolla y en función de los limitados recursos disponibles para la operación.

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El aporte real de esta experiencia radica, más allá de los valiosísimos resultados concretos alcanzados, en su aporte como ejercicio de integración entre la universidad, las instituciones públicas, representadas en este caso por la Alcaldía, y las comunidades como beneficiarios pero también actores de la transformación positiva de su medio ambiente y condición urbana. A pesar de la modestia de las obras, el número de proyectos en que se ha podido cooperar dan cuenta del enorme potencial humano, académico y profesional de las universidades y su compromiso con el desarrollo del país desde la experiencia del servicio comunitario. El éxito de estas operaciones depende en gran medida del manejo adecuado tanto de los escasos recursos económicos y humanos como de la disposición y talento para la actuación en contextos políticos y sociales de gran complejidad.

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96 Mobiliario urbano: catรกlogo de bancos para los parques


MIRADAS

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Tres Miradas que construyen la imagen de la ciudad desde el espacio público ANA CRISTINA VARGAS

La inciativa de la Alcaldia del municipio Sucre de intervenir el espacio informal con la consolidación de espacios públicos ha sido fundamental en la construción de la imagen urbana del municipio. Este ensayo fotográfico aborda tres miradas hacia estos espacios, resaltando su relación con las comunidades vecinas. La primera mirada es desde el espacio privado, la visión del vecino que convive con la plaza y el parque, lo vigila y se convierte en parte de su paisaje urbano inmediato. La segunda mirada es la de la activación del espacio público para la ocupación que fue programada y permite comprobar el éxito de las instalaciones propuestas; es la cancha de futbolito y la máquina de hacer ejercicio que no deja de estar ocupada. La tercera mirada es desde el espacio espontáneo, del transeúnte que se sorprende y se queda, la niña que aprovecha la sombra para sentarse y conversar.

ANA CRISTINA VARGAS

Arquitecto

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Fotógrafo

Colaborador Fundación Espacio

Estas tres miradas buscan evidenciar la verdadera construcción de una imagen urbana, que sólo se dará cuando el espacio público sea vivido y transformado por el uso constante de sus visitantes. Cuando los espacios propuestos se llenen de recuerdos, emociones y testimonios en el imaginario personal de todo aquél que camine por sus calles. Finalmente, las personas conquistarán nuevamente los espacios públicos llenando de vida la ciudad, y demostrando que se ha alcanzado uno de los desafios más importantes de la arquitectura.

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COMUNIDAD

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La Comunidad y su Espacio El enfoque de la comunidad como constructor y usuario del espacio público ALEXANDRA PATY

En los últimos años, la Alcaldía del municipio Sucre se ha convertido en modelo de gestión comunitaria, incorporando dentro de su estructura a un equipo formado por coordinadores zonales que han logrado hacer accesible la gestión para sus habitantes y lograr que la voz de sus vecinos sea escuchada dentro de la municipalidad. Los líderes comunitarios se deben suscribir a un perfil específico, no obstante cada uno le aporta sus propios enfoques a la hora de poner en práctica su rol en la comunidad. Según la Oficina de Asuntos Comunitarios, ente administrativo al cual están adscritos, deben ser líderes comprometidas con la gestión de la Alcaldía, proactivos, trabajadores y poseer capacidades de comunicación y empatía para mantener contacto con la comunidad, así como capacidades de organización para atender las distintas áreas de la gestión. Deben armar un equipo con seis promotores para informar a la comunidad y organizar el seguimiento de los planes, programas y proyectos del Gobierno Municipal, así como mantenerse en contacto permanente con los habitantes y grupos organizados de su zona, supervisar el inicio, desarrollo y cumplimiento de las obras presupuestadas y las obras menores de su zona, transmitir a la Alcaldía a través de la Oficina de Asuntos Comunitarios las necesidades, las actividades y acciones que afecten positiva o negativamente a los habitantes de su zona y hacer seguimiento de las solicitudes hechas por su comunidad ante las distintas dependencias del Gobierno Municipal. ALEXANDRA PATY

Arquitecto

Programa Espacios Sucre Equipo de Proyectos

Como líderes comunitarios, Doris Padrón (Promotora - Las Vegas de Petare), Yolanda Mijares (Promotora – Barrio Agricultura), Nicolás Ruda y María Canelón (Líderes Zonales – Barrio José Felix Ribas Zona 1), Lorena Lugo (Coordinadora Zonal Petare Norte), Franklin Aguilar (Coordinador Zonal Zona Central), David Blanco (Coordinador Zonal Caucaguita), Norma Mujica y Francisco Montilla (Líderes Zonales – Mariches) y Betty Díaz (Coordinadora Zonal – Barrio Unión), han demostrado poseer todas las características requeridas por la Alcaldía. No obstante, su compromiso, entusiasmo, responsabilidad, su capacidad de trabajar en equipo y su entrega permanente para brindar mejoras a sus vecinos, es lo que los ha hecho trascender de un mero cargo administrativo a ser considerados los mini-alcaldes del municipio Sucre.

Aquí sus historias.

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Doris Padrón “nada nos paró”

Promotora Zonal Las Vegas de Petare Plaza Simón Bolívar de Las Vegas de Petare “!Mama Doris!, !La bendición!” se escucha repetidas veces por la comunidad de Las Vegas de Petare. Es la señal ineludible que Doris Padrón es líder en su comunidad. Como promotora municipal en los Bloques Las Vegas de Petare, es la encargada de darle seguimiento

propio”, la sorpresa fue cuando bajó a un evento a la plaza y la encontró desolada, destruída, los jardines se habían convertido en piscinas de barro, los bancos de madera y el busto ya no existían. Junto a varios vecinos, enviaron una carta a la entonces Primera

“TODO FUE UN TRABAJO EN EQUIPO. AQUÍ TODO EL MUNDO AYUDÓ” a los trabajos que haga la Alcaldía en el sector, así como los eventos que se realicen y como colaborar con Polisucre en El Progreso y Guaicaipuro. Está convencida, al cien por ciento, que su comunidad, con trabajo y dedicación saldrá adelante. A Doris la caracteriza su temple: de acero. Cultivada por una niñez sin padres, donde le encantaba visitar la Plaza Bolívar de Baruta y la Plaza del Cristo para degustar unas arepitas dulces deliciosas; y un matrimonio con un mexicano “buenmozisimo” con quien tuvo 4 hijos, de los cuales falleció uno, es sin duda, una mujer resilente. Aprendió de chiquita que siempre hay que trabajar duro para conseguir sus sueños y comprendió que su comunidad es su gran familia y por eso, trabaja incansablemente en cualquier proyecto que surja para mejorarla. Así se vinculó a la recuperación de la Plaza Bolívar de Las Vegas de Petare, importante espacio público que desde pequeña disfrutó. Le encantaba lo pintoresca y natural que era “estaba llena de jardines y unos muebles de maderita, de palitos, pintaditos todos de verde. Regadita con matas, muchas flores, con un busto de Bolívar pequeñito de bronce”. Años más tarde volvió a la comunidad, al comprarse un apartamento en los bloques, “lo compré yo solita. Pedí un crédito para diez años y lo pagué en cinco. Trabajé bastante porque quería mi apartamento

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Dama de la República, Alicia de Caldera, quien recuperó la plaza “muy superficialmente. Sembraron matas, acomodaron los bancos y pusieron un busto, que luego se lo robaron.” No fue hasta junio de 2011, que en las jornadas de presupuesto participativo surgió la idea, fallida, de recuperar la plaza, ya que se había convertido en el lugar predilecto de los alcohólicos y drogadictos, era el epicentro de inseguridad de Las Vegas y por ende nadie la habitaba. Sin embargo, la diputada estadal suplente Lorena Lugo siempre tuvo interés en recuperar este espacio, por lo que contactó a Mariana Giménez quien se enamoró del espacio. Con ella, la Fundación Construyendo Futuros visitó el espacio y decidieron recuperarlo. Se organizó una asamblea donde se le presentó el proyecto a los vecinos, el cual se aprobó por unanimidad. El resto es historia.

bella y maravillosa. Nos dio este regalo con su equipo, que venían todos los sábados a pintar esta maravilla”.

también arreglar las veredas, las escaleras, los jardines y cualquier proyecto que venga.

Ahora a la plaza no le falta alma. Está contenta de verla siempre llena de gente, cuando baja temprano en la mañana a hacer ejercicio se encuentra con sus amigas y disfrutan de las máquinas deportivas. Los niños del Colegio Simón Bolívar se forman en el patio central

¿Algún mensaje final? “lo más importante es saber vivir aunque tu comunidad sea muy humilde, porque ser pobre está en lo material, pero ser sucio,

“TU ERES FELIZ EN LA MEDIDA QUE TU QUIERAS SER FELIZ. SIEMPRE LO QUE A MÍ NUNCA ME DIERON LO DOY EN ABUNDANCIA” y disfrutan del parque infantil al salir de clases. En las noches, bien iluminada, la plaza es el escenario perfecto para ver una comunidad contenta de haber recuperado un espacio que fue siempre suyo.

maleducado y maloliente está en nosotros. Tu eres feliz en la medida que tu quieras ser feliz. Siempre lo que a mí nunca me dieron lo doy en abundancia, el amor es tan bello hermoso y gratis. Lo doy en abundancia.”

Está consiente que esto es sólo un granito de arena más para mejorar a Las Vegas de Petare, “la necesidad más grande que tenemos es la basura, arreglar los basureros. El tema de la basura está muy fuerte, porque como vienen camiones de muchas comunidades y hacen escala acá, tenemos basura de todo el municipio.” Tienen en mente

La relación con la constructora y sus obreros fue fenomenal. “Todo fue un trabajo en equipo. Aquí todo el mundo ayudó. Los vecinos se turnaban para traerles el cafecito o el almuerzo. Todos los viernes nosotras los alimentábamos con cosas sabrosas para mantenerlos motivados. Hicimos perrocaliente, hervido, parrilla, hamburguesas. Fueron siete meses muy bellos, muy felices, con lluvia, con sol. Nada nos paró, la comunidad estuvo unidad para hacer posible la recuperación de la plaza”. Del artista plástico Emilio Narciso, no le faltan palabras para agradecerle “Una persona emprendedora, muy

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Yolanda Mijares “Todos están involucrados. Yo les digo que cuiden el parque porque es de todos, no sólo es mío”

Promotora Zonal Barrio Agricultura Bulevar Guaicaipuro Yolanda es una líder zonal ejemplar. De esas que no se le escapa nada, todo lo sabe y si no, lo averigua. No será ingeniero, pero sabe cuando unas rejas están mal soldadas o unas instalaciones eléctricas no se están realizando óptimamente. Tampoco tiene pena en hacer observaciones al maestro de obra, con tal de que las cosas queden bien hechas en su comunidad, que siga los dictámenes de los arquitectos. Ella se convierte en los ojos, los oídos de la Alcaldía en la comunidad. Es entusiasta, comprometida y responsable. Sabemos que, al trabajar con ella, tendremos un ángel guardián en la obra, que velará por nuestros diseños,

motos y malvivientes” se pudiera transformar en el Bulevar Guaicaipuro. Con el apoyo de Lorena Lugo, Yolanda envió todas las cartas necesarias y montó la asamblea de vecinos, en donde se presentó el proyecto y fue aprobada por unanimidad. “En las mañanas y en las tardes es cuando hay más gente disfrutando del espacio, justo cuando el sol ya ha bajado. Es utilizado por niños y adultos. Viene gente de afuera y son bienvenidos. Este bulevar es para la comunidad, siempre y cuando lo cuiden, todos pueden utilizarlo”.

“VIENE GENTE DE AFUERA Y SON BIENVENIDOS. ESTE BULEVAR ES PARA LA COMUNIDAD, SIEMPRE Y CUANDO LO CUIDEN, TODOS PUEDEN UTILIZARLO”. por los materiales, los obreros, y no menos importante por los intereses de su comunidad. Madre de cuatro hijos y abuela de cuatro nietos, empezó a cultivar su liderazgo a los 18 años, cuando formó parte de la Asociación de Vecinos, luego se involucró en la política y desde entonces al trabajo social. Encargada ahora de una asociación civil que trabaja con proyectos participativos, ha luchado incansablemente por tener un espacio público dentro de su densa y congestionada comunidad, y cuando se enteró que la Alcaldía del municipio Sucre estaba recuperando espacios recreativos, no dejó de visitar semanalmente la Oficina de Programas Especiales de la Primera Dama hasta conseguir el visto bueno, de que “el estacionamiento de

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Con un liderazgo y conocimiento profundo de su comunidad, Yolanda fue la primera en advertirnos del riesgo de hacer un espacio público sin control de acceso, “Mientras el parque estuvo abierto fue una angustia porque venían de afuera puros malandros y mototaxistas, que se metían por la rampa y lo que hacían era beber y cosas malas. Apenas inauguramos me monté en cerrar el espacio”. Así fue, durante meses de gestión, con Yolanda semanalmente buscando una respuesta positiva, que se realizó el cerramiento del Bulevar Guaicaipuro. “La comunidad cambió muchísimo. Ahora que el parque está cerrado y con horario, se sienten más seguros. Si hay adultos que quieren estar en el parque fuera del horario, me lo piden y yo me quedo vigilando que todo marche bien”.

A diferencia de otras comunidades, Yolanda no lucha con la indiferencia en su comunidad. Ella tiene a todos activados y preocupados por su comunidad. “Todos están involucrados. Yo les digo que cuiden el parque porque es de todos, no sólo es mío. Lamentablemente no tenemos más sitio para hacer un parque o espacio deportivo, pero he notado que en el municipio un cambio con los espacios recuperados. Hemos

uso a un terreno que estaba lleno de escombros y basura. Sin embargo, no se olvida del Bulevar Guaicaipuro. “¡yo quiero esas máquinas deportivas en mi comunidad!. Eso fue lo que le dije al arquitecto y gracias a Dios nos pusieron cinco pero yo quiero dos más. Se lo pedí al Alcalde, y él me dijo que luchara por ello. Así voy a hacer”.

“TODOS ESTÁN INVOLUCRADOS. YO LES DIGO QUE CUIDEN EL PARQUE PORQUE ES DE TODOS, NO SÓLO ES MÍO” visitado la Plaza Simón Bolívar de Las Vegas de Petare, nos queda al final de las escaleras, y sentimos que ya no tenemos que ir a otros lugares.” Ahora Yolanda está enfocada en la construcción de la Casa Comunal, contigua al Bulevar Guaicaipuro. Allí funcionará un Club de Abuelos y un Hogar para Crecer de la Dirección de Desarrollo Social de la Alcaldía del municipio Sucre. Un sueño por el que luchó durante años, para darle un mejor

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Nicolas Ruda + María Canelón “Hay que concientizar a la comunidad”

Líderes Zonales del Barrio José Felix Ribas, Zona 1 Parque Las Semillitas Bien seas un peatón que sales de la Estación de metro de Palo Verde, o que la camionetica vía La Dolorita suba por la Avenida Principal de Las Vegas de Petare hacia Palo Verde, o que seas petareño de pura sepa y te dirijas a cualquier de los diez sectores del Barrio José Félix Ribas, siempre encontrarás una imagen que por segundos te llenará de esperanza. Similar a la que sentimos diariamente cuando vemos el Ávila o respiramos el aire húmedo de Vargas. En Petare, justo en la entrada del Barrio José Félix Ribas Zona 1, está el Parque Las Semillitas. Los líderes comunitarios de este espacio, Nicolás Ruda y María Canelón, están conscientes y son los primeros agradecidos por el monumental cambio que presentó esta obra a la comunidad. Similar a como nacen los diamantes naturalmente, en condiciones extremas, la génesis de este espacio no se escapa de esa realidad. “Este espacio era un basurero. Malandros, indigentes, tráfico y consumo de drogas y pare usted de contar. Aquí había de todo.

para el espacio, lo cedieron para un proyecto en Caucagua. Cuando iniciaron las obras en la parcela, los costos duplicaron y tuvo que intervenir la Alcaldía a través de la Oficina de Programas Especiales de la Primera Dama, Mariana Giménez. “Vino Marianita, Kitys, Sonia e hicimos un enlace entre la Alcaldía, el consejo comunal y la Fundación Cima. Nosotros teníamos mucha responsabilidad, porque había gente que no quería que se hiciera el parque. ¡Le estábamos quitando su espacio de tráfico y consumo! Pero al final la gente se dio cuenta que quería el parque, porque entre el humero, el ruido, la basura y la violencia, era imposible vivir tranquilamente”. Fue entonces que un buen día la comunidad tomó el espacio. “A nosotros nos ofrecieron mandarriazos y tiro, pero la comunidad reaccionó y juntos, limpiamos toda la parcela, montamos un sancocho y nos adueñamos del espacio”. Sin embargo, la espera fuera larga, entre elaborar el proyecto de arquitectura, los costos, las complicaciones en la obra (relativa a la estabilización de los muros)

“LA COMUNIDAD REACCIONÓ Y JUNTOS, LIMPIAMOS TODA LA PARCELA, MONTAMOS UN SANCOCHO Y NOS ADUEÑAMOS DEL ESPACIO” Tanto, que hasta los de la mala vida ya estaban planeando construir un ranchito aquí. ¿Tú te imaginas aquí una casa de tráfico de drogas? ¡Jamás los hubiésemos podido sacar de allí, hubiese sido imposible!” Señala Nicolás, quien ha vivido toda su vida en la Zona 1, deportista y dueño de un gimnasio, así como líder comunitario en incontables modalidades: miembro de la asociación de vecinos, del consejo comunal, líder zonal, por nombrar algunos. Cuenta con entusiasmo, que todo empezó cuando un grupo de jóvenes de la Fundación Cima, les presentaron el proyecto de construir un parque. Trataron de ubicar unos aparatos donados pero al no ser adecuados

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y la construcción de la intervención plástica, el espacio se construyó en dos años. Sin embargo, la espera valió la pena “La comunidad y las casas que estaban cerquita, que sufrían mucho con el tráfico de la droga, les aumentó la calidad de vida. Ellos tenían que calársela porque no podían salir y reclamar, por miedo. Ahora duermen tranquilos y podemos celebrar los cumpleaños de nuestros hijos allí”.

todo artista quería las cosas en un punto ideal. Cuando trajeron las piezas y nos dijo ´yo quiero esa en tal casa´ nos asustamos bastante. La gente es muy delicada, pero fuimos casa por casa pidiendo permiso y explicando los beneficios, la casa iba a adquirir más valor”.

“LO QUE NOS DEJÓ TODO ESTO ES QUE SI UNO LE PONE INTERÉS A LAS COSAS SI SE PUEDE”

Como bien señala María, “Su casa ahora cuesta tres lochas, pues con el parque costará cinco y si usted tiene una de las piezas en su casa, ¡aún más!”.

¿Qué te dejó esta gran experiencia?

El proceso fue agotador, sin embargo, no les quitó el aliento para seguir trabajando en pro de su comunidad. Aun no perteneciendo al consejo comunal y con éste ente tomado por miembros que no aceptan proyectos de tendencias adversas a ellos, Nicolás y María tiene visión de como quieren mejorar su comunidad. En sus mentes está la recuperación de las escaleras, resolver el problemas de las aguas negras de la comunidad, construir una casa comunal o un espacio público en el límite con Las Vegas de Petare o reparaciones al Parque Las Semillitas. “Queremos cambiar los aparatos de madera porque han sufrido daños con las lluvias. También queremos poner una mesa de ping pong, nuevos bancos y hacerle mantenimiento a las rejas”. María es enfática en que si la Alcaldía debe prestar más apoyo al mantenimiento pero es la primera en reconocer que la comunidad no ha esperado a que le resuelvan las cosas y ellos mismos han hecho trabajos menores en el parque.

“Lo que nos dejó todo esto es que si uno le pone interés a las cosas si se puede. No es fácil y la gente cree que sí. La gente lo ve hecho y no sabe lo difícil que fue. Hay que concientizar a la comunidad, concientizar que no se puede echar basura, que vengan a ayudarnos, que esto no es de la Alcaldía o de Carlos Ocariz, esto es de nosotros. Así fue como la gente se integró, la gente nos apoyó a nosotros y los obreros, trajeron la sopa, el fresquito, cargaron las bolsas, la arena. Se apoderaron del proyecto. Todavía hay personas que salen para adelante con su espacio. Yo tenía tiempo que no iba al parque y me encontré con que lo había pintado, lo habían acomodado. Esa escalera (señala la escalera lateral que limita con el parque) estaba destruida y se tuvo que demoler completa para hacer hasta las cloacas y lo arregló la misma gente. Ahora la barren, pintan las casas. Eso se mantiene gracias a que la gente se involucra y cuidan sus cosas. Gracias a ustedes por escucharnos, por fin conseguí a alguien que me escuchara y le pudiera decir todas estas cosas.”

Al artista plástico, no le faltan agradecimientos “Él era muy exigente, vino varias veces. Tuvimos reuniones en el parque y en al Alcaldía. Él dedicó bastante tiempo a nuestra comunidad, por supuesto, como

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Lorena Lugo “Vinimos a trabajar y dar calidad a los ciudadanos”

Coordinadora Zonal de Petare Norte Parque Las Semillitas, Bulevar Guaicaipuro, Parque Bulevar El Guayabal, Plaza Simón Bolívar de Las Vegas de Petare Cuando Lorena se preguntó a que se dedicaría el resto de su vida, la respuesta era clara: “Quería dedicarme a la política, pero lo político desde lo social. Vengo de una familia donde todos han dedicado su vida a la política y estaba claro que no quería hacerlo como ellos lo practicaban. No me gustaba. Por medio del movimiento donde estoy, puedo hacer política

el Parque Las Semillitas en el Barrio José Félix Ribas Zona 1. Eso fue un verdadero sueño, lograr sacar esa miseria del terreno y construir un parque tan espectacular”. Junto a ´Lore´ y al equipo de promotores zonales, se pudo lograr la gestión de cuatro espacios, Parque Las Semillitas,

“NO NECESITÓ DE UN CARGO, SINO DE PURA CONVICCIÓN Y TRABAJO CONSTANTE” a través del trabajo comunitario, de la mano con la gente. Empezamos con donativos, ayudas y programas para las personas más necesitadas”. Lorena Lugo, Diputada Suplente al Consejo Legislativo del estado Miranda y Coordinadora zonal de Petare, ha funcionado como engranaje y maestro de ceremonias entre la gestión y la comunidad. Bajo su responsabilidad, ha estado en todas las actividades y obras de la Alcaldía, que se han realizado en Petare Norte, con énfasis en el Barrio José Félix Ribas, por el cual siempre tiene personal preferencia, pues vivió allí durante 16 años y fue donde sus hijos nacieron. “De allí me surgió la inquietud de tener lugares para recrearnos en la comunidad. Yo tenía que llevarlos a un pequeño paseo en Palo Verde, sólo tenía un columpio y una rueda. Nada más. Llevarlos al Parque del Este o más allá es un gasto, más cuando tienes varios hijos”. Apenas la Oficina de Programas Especiales de la Primera Dama se propuso recuperar espacios públicos en el municipio, Lorena fue una de las principales aliadas. “El primer espacio que recuperamos fue

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Bulevar Guaicaipuro, Parque Bulevar El Guayabal y la Plaza Simón Bolívar de Las Vegas de Petare. Porque hay algo que caracteriza a Lorena y es que no anda buscando protagonismo. Cuando dentro del equipo hay una promotora que lucha por un proyecto y se construye, Lorena es un apoyo. Ejemplo de ello es el Bulevar Guaicaipuro “Ese era un sitio bastante delicado. Los méritos de la construcción de ese espacio se los lleva la señora Yolanda. Ella fue la que luchó y consiguió que la Alcaldía recuperara ese espacio. No necesitó de un cargo, sino de pura convicción y trabajo constante”. Diferente fue el caso del Parque Bulevar El Guayabal, espacio recuperado por la Fundación Construyendo Futuros. Ubicado en el Barrio José Félix Ribas Zona 5, el trabajo en equipo y coordinado por Lorena, fue fundamental. Abordar un espacio, ubicado entre las escaleras 3 y 5 del sector, donde se concentraba la violencia en la zona, no fue tarea fácil. “Tuvimos un grupo adversario a la Alcaldía que no querían que hiciéramos el parque y la solicitud de recuperación del

espacio nos la hizo el consejo comunal. Tuvimos una primera asamblea que fue muy dura, fue realmente difícil pues eran más de cien personas, sin luz, sin sillas suficientes y un pequeño grupo de fastidiosos. ¡No querían que hiciéramos una minicancha, porque decían que íbamos a entrenar a minideportistas! Propusieron construir entonces un simoncito, un centro comercial, unas viviendas, puras ganas de fastidiar. Pero como el pueblo siempre tiene la razón, la comunidad quería un espacio público y eso fue lo que hicimos”. Ahora el parque, único espacio público de los vecinos de José Felix Zona 5, y es utilizado a todas horas, sobretodo al final de la tarde. Ha logrado desplazar la violencia, hacia unos metros más arriba, donde ya la comunidad se está organizando para solicitar un espacio público. Sin embargo, siempre hubo un espacio que Lorena tuvo en mente y sabía que no iba a descansar su recuperación. “La Plaza Simón Bolívar de Las Vegas de Petare fue el logro final. La plaza. Desde que llegué a la Alcaldía quería recuperar esa plaza pero siempre salía muy costosa. Gracias a Dios se dio la oportunidad de recuperarla con el apoyo de la Fundación Construyendo Futuros. Allí los méritos se lo lleva la comunidad, todos trabajaron en conjunto por lograr

esa plaza. Todos, con el equipazo de líderes que formaron Elizabeth Pérez del consejo comunal Leoncio Martínez y Doris Padrón promotora zonal de la Alcaldía. Yo estoy enamorada de esa plaza, quiero celebrar el cumpleaños de mi nieta allí”. Sobre las mejoras a los espacios es contundente en señalar que la participación de la comunidad es fundamental, “Hay que involucrar más a las personas para que tengan más sentido de pertenencia y hay que crear conciencia”. Sus esfuerzos ahora están enfocados en los demás problemas y

“YO ESTOY ENAMORADA DE ESA PLAZA” necesidades que tiene su comunidad, como es la seguridad, la vialidad y la iluminación. Su entusiasmo y compromiso por cambiar el municipio es una llama que no se apaga. Lorena es de esas superheroínas con capa invisible, caminante de la ciudad, que no descansa. “Vinimos a cambiar el municipio Sucre. Vinimos a trabajar y dar calidad a los ciudadanos. Los pequeños alcaldes de cada zona, seguimos trabajando”.

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Franklin Aguilar “tuvimos que vencer miedos”

Coordinador Zonal de la Zona Central de Petare Parque Bárbaro Ribas y Espacio Deportivo Luis Ignacio Brazón Cuando no hay espacios públicos en los barrios, sus habitantes, sólo se valen de la improvisación y la imaginación para poder recrearse. Una caja de cartón se convierte en la propia patineta para deslizarse por las calles maltrechas o cuando un árbol florece entre tanta

Alcaldía, planteamos y orientamos en la solución de los problemas, y colaboramos en la gestión de ellos”. Así fue, como luego de haber recibido una solicitud de la juventud deportista del Casco Central, planteó a la Oficina de Programas Especiales de la Primera Dama,

“CUANDO NO HAY ESPACIOS PÚBLICOS EN LOS BARRIOS, SUS HABITANTES SOLO SE VALEN DE LA IMPROVISACIÓN”

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miseria, se convierte en el parque de diversiones perfecto para que los niños y jóvenes trepen, se balanceen, bajen los frutos o simplemente aguarden bajo su sombra. Este es el caso de Franklin Aguilar, coordinador zonal, quien de niño solía subir, incontables veces en un día, cuarenta y dos escalones para poder deslizarse desde la cima, por un tubo de agua con sus amigos. Una y otra vez. “Hasta que se nos acababa el aliento”.

la habilitación de dos espacios públicos en unos terrenos baldíos al borde del Guaire. “La idea vino de la comunidad. Los jóvenes nos convencieron de que allí podría caber una cancha, en uno de los terrenos baldíos al borde del Guaire. Esos terrenos eran una guillotina. Se prestaba para el malandraje, tuvimos casos serios de violaciones allí, ninguna mujer sola podía pasar por la calle en la noche, salían del monte y atracaban.”

Egresado de la Escuelas Fe y Alegría Manuel Aguirre, ha vivido toda su vida en Petare. Los primeros diez años vivió en el Barrio Guzmán Blanco y los últimos trenta y un años ha vivido en el Barrio Primero de Noviembre, Sector Agricultura; ambos en Petare Norte. Cuenta con nostalgia que además del tubo de agua, los únicos espacios públicos que disfrutaba de pequeño eran el parquecito en el colegio y cuando, ocasionalmente, iba con su papá y mamá al Parque del Este. Se desempeñó como encuestador en Datanálisis, pero es coordinador zonal de la Alcaldía de Sucre, específicamente en la Zona Central (Casco Colonial, Avenida Francisco de Miranda, La Luciteña, Barrio San Miguel y Campo Rico), donde ha encontrado su pasión: ser un servidor público y líder de su comunidad. “Como minialcaldes, somos responsables desde la falta de agua hasta de la inseguridad. Nos reunimos semanalmente con los directores de la

La primera actuación fue el Parque Bárbaro Ribas y la segunda el Espacio Deportivo Luis Ignacio Brazón. Ambos proyectos fueron presentados en asambleas para la aprobación de la comunidad. Sin embargo, lograr la aprobación no fue fácil. “Tuvimos que vencer miedos y predisposiciones que tenía la comunidad en cuanto a lo que a la Alcaldía se tratase. El consejo comunal fue el primer obstáculo. Había un desprendimiento absoluto, producto de malas gestiones anteriores. La gente nos decía ´no vale, en las alcaldías no se consigue nada y no se va a hacer nada´. Cuando les presentábamos un proyecto, no creían que lo pudiésemos lograr. Una vez que vieron el parque construido, que era una realidad, accedieron a hacer las canchas, pero sólo con el mismo equipo que había realizado el parque infantil”.

Actualmente el parque infantil y el espacio deportivo, sirven de patio de juegos para los niños y jóvenes que estudian en las trece unidades educativas que operan en el Centro Histórico. Son sus máximos usuarios, ya que cuando construyeron la ampliación del Hospital Ana

“NADA SE LOGRA SOLO” Francisca Pérez de León, lo realizaron sobre terrenos con alto nivel freático que estaban destinados a ser canchas deportivas. “Sin ella, los chicos no tenían en donde practicar deporte o pasar sus recreos. Ahora hay dos espacios habilitados para ellos. Claro está, que a cualquier hora la comunidad puede disfrutar de ellos. Sobretodo luego de las cuatro de la tarde, vienen las familias con sus hijos a disfrutar de los columpios o a jugar un partido”. Sentados en el recuperado Teatro César Rengifo en el Casco Central de Petare, Franklin toma un respiro para luego profesar que: “Nada se logra sólo, ni la comunidad, ni la Alcaldía. Esto es puro trabajo en equipo. Si, el primer ente en dar una respuesta debe ser la Alcaldía, pero no sola. La Alcaldía con la comunidad. Es vital tener siempre una conexión constante y responder de manera inmediata. Para mí, esa es la garantía de éxito de una gestión… y nosotros la estamos logrando”.

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David Blanco “más rápido que temprano”

Coordinador Zonal de Caucaguita Parque La Felicidad y Plaza Negro Primero Caucagüita es una parroquia con muchísimas necesidades. Por su accidentada topografía, la falta de servicios públicos, la deficiente vialidad y problemas de seguridad, la calidad de vida de los habitantes se ve comprometida diariamente. David Blanco, líder

que los muchachos iban a hacer mucha bulla. Tuvimos que hacer una asamblea junto al equipo de la Oficina de Programas Especiales de la Primera Dama para obtener la aprobación de la obra. Después la lucha fue con los sindicatos y la parte obrera”.

“TODOS NOS HEMOS DADO CUENTA, HEMOS SENTIDO, QUE HACÍA FALTA UN ESPACIO PÚBLICO, ALGO QUE JUNTOS CUIDEMOS Y QUE TRABAJEMOS PARA MANTENER” comunitario con veinte años trabajando para su comunidad, es el primero en reconocer que sus vecinos, personas trabajadoras, se levantan a las cuatro de la mañana para bajar a Caracas a sus puestos de trabajo y pueden ser las ocho de la mañana y aún se encuentran atascados en una cola. Aun así, Caucagüita es una parroquia foránea de Caracas, que no percibía la necesidad de contar con espacios públicos antes de resolver sus numerosos problemas, ha sentido un cambio en la dinámica urbana, en el vivir y en el esparcimiento de sus niños, jóvenes y adultos, con nuevos espacios, que dentro de tanto infortunio, se mantienen estoicos y esperanzados ante el cambio que estan viendo en su comunidad.

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La selección del terreno para la primera intervención del programa en Caucagüita ocurrió luego varias visitas dirigidas por David con estudiantes de servicio comunitario de la Universidad Simón Bolívar junto a Mariana Giménez, Sonia Pérez y Kitys Gil, a un terreno que antes estaba ocupado por un módulo de la Policía Metropolitana y que se encuentra cerca de un prescolar que no tiene espacio de recreo para sus alumnos. Sin embargo, convencer a los habitantes de la zona no fue tarea fácil, “Para los vecinos las áreas verdes son así, verdecitas. No nos quisieron dar las firmas para construir el parque. Como está ubicado entre los Bloques 52-1 y 52-2, alegaban

La sorpresa fue la receptividad que ha tenido la intervención dentro de la población, “Justamente los adversarios a la construcción son los que más la utilizan. Todos nos hemos dado cuenta, hemos sentido, que hacía falta un espacio público, algo que juntos cuidemos y que trabajemos para mantener”. David es el primero sorprendido de cómo la comunidad ha asumido el cuidado y mantenimiento del parque. Claro está, es una conciencia por el espacio público que existe desde que él y su equipo la han venido cultivandolo y que ha dado sus frutos “más rápido que temprano”. Si pensaba que el Parque La Felicidad había sido una tarea difícil, el sueño de construir la Plaza Negro Primero, como epicentro de la dinámica urbana, la promesa del espacio central y de reunión por excelencia, se iba a convertir en una auténtica aventura. “Eso si fue difícil, allí luchamos con todo el mundo. Tuvimos que hacer asambleas con los consejos comunales de Vista al Ávila 1 y Vista al Ávila 2; Hacer convenios con las asociaciones civiles de Las Casitas y Santa Eduvigis; Negociar con la dueña de un kiosko de empanadas, que arbitrariamente, estaba en el medio del tierrero donde construimos la plaza. Sin falta, en la asamblea de ciudadanos, donde los arquitectos presentaron el proyecto, fue que la comunidad se entusiasmo muchísimo”.

Durante la construcción, los sindicatos, la lluvia, la falta de materiales y la ubicación de la plaza, resultaron obstáculos que luego de ocho meses, lograron vencer edificando un espacio nuevo, desplazando el tráfico de drogas, a los indigentes y a los malvivientes. Se consolidó la parada de autobús, un anfiteatro y plaza central que han servido de escenario ideal para incontables actividades, como cines en la calle, fiestas comunitarias, la celebración del Día del Niño, juegos tradicionales como el Palo Encebado, carrera de sacos y la sensación de los niños “Dale la Vuelta a la plaza”. Mejoras no le faltan, como todo. David tiene entre ceja y ceja conseguir el busto del Negro Primero o un asta donde puedan izar la bandera de Miranda, así como mejorar la iluminación y colocar algún mobiliario infantil. David Blanco, nacido en Cumbo, un pueblito en el municipio Bello de su amado Barlovento -de donde viene el viento- recuerda con nostalgia que de pequeño, jugaba con una pelotica de goma y metras en los campos deportivos de su liceo, ya que no habían espacio públicos en su pueblo natal. Tal vez por este recuerdo, radica su convencimiento de que, aún con todos las necesidades sentidas de su comunidad, los espacios públicos han sido una corriente de aire fresco y esperanzado a su comunidad. Se han dado cuenta que el goce de un espacio no radica sólo en lo recreativo que puede ser, sino en cómo ellos se juntan para velar por su preservación, como deben ayudar a evolucionar en función de la utilidad que le den y

que el cuidado del mismo no sólo recae en la Alcaldía, sino en la capacidad de autogestión que pueda tener la comunidad, tomando como epicentro a sus líderes comunitarios. “Estos espacios hacen falta en las comunidades. Para los niños, los jóvenes y para uno, adulto. Necesitamos sentarnos y recrear la mente. Pensar en lo que

“ES NUESTRO LUGAR DE ENCUENTRO” tengamos que hacer mañana y es muy distinto hacerlo entre cuatro paredes, que sentado en el banco de una plaza bien iluminada, con seguridad, con la comunidad que la haga brillar. Es nuestro lugar de encuentro. La gente viene, atrae, conversa y se conocen. Hacemos chistes, hablamos sobre la época de cuando éramos jóvenes o escuchamos las aventuras de los muchachos de ahora. Para eso es la plaza.”

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Norma Mujica y Francisco Montilla “Todos están involucrados. Yo les digo que cuiden el parque porque es de todos, no sólo es mío”

Líderes Zonales de Fila de Mariches Parque Deportivo Caballo Mocho Nos relató Francisco Montilla, activista social y cultural comunitario de Mariches, que esta parroquia se fundó cuando el cacique Tamanaco, de la tribu Toromaima, se escapó de Petare, se desplazó por las orillas del Guaire y se instaló en el pueblito de Chaguarama, a 10km bajando

“Esta cancha surgió cuando se derrumbó el cerro hace muchos años, era la solución perfecta para contenerlo y se construyó bajo el gobierno de Enrique Mendoza. Rápidamente en cuatro años se deterioró muchísimo, era utilizada continuamente y no se le hacía mantenimiento. Fue

“AHORA LOS NIÑOS TIENE UN LUGAR SANO DONDE JUGAR Y LOS JÓVENES UN LUGAR PARA PRACTICAR SUS DEPORTES”

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del Winche, junto a su esposa, la princesa Caramao. Desde allí, comandó la resistencia hacia los españoles, siendo uno de sus más fuertes adversarios. Con ese espíritu aguerrido, describe que su comunidad ha sabido avanzar ante la adversidad, reconoce que el camino es muy largo, literalmente. Pueden pasar horas solo para ir del kilómetro 12 al kilómetro 15, donde está el centro comercial o la casa comunal, o las travesías hasta el Ambulatorio de La Urbina, centro asistencial más cercano que tiene el Winche. Pero como su fundador, el espíritu no se doblega. Fran es parte de un equipo multidisciplinario, que junto a Norma Mujica, Directora de la Casa del Pueblo de Miranda en Filas de Mariches, han logrado consolidar proyectos y programas para el beneficio de la comunidad. Ejemplo de ello, es el espacio deportivo y recreativo Parque municipal Caballo Mocho.

hasta el 2002, que la Alcaldía Metropolitana la recuperó y la amplió hasta los 18 metros reglamentarios para el basketbol, pero fue esta última intervención que logró cambiar la dinámica, recuperando todo el cerramiento e incluyendo el parque infantil”, dice Fran, quien además señala que la impresión de la comunidad con esta obra ha sido mayor por la ética de trabajo del equipo de la Oficina de Programas Especiales de la Primera Dama. Si bien la obra, estipulada para seis meses se retrasó hasta un año, por problemas con los materiales, las lluvias, un nuevo derrumbe del cerro sobre la obra y los problemas naturales de accesibilidad, el haber culminado la obra, rompió los paradigmas de los habitantes de Caballo Mocho, quienes acostumbrados al abandono “de todos los gobiernos, encontramos que aun con las carencias de la alcaldía, se dio la construcción y por ello ha sido bien recibida”.

Como la mayoría de los espacios recuperados por el programa Espacios Sucre, la cancha de Caballo Mocho era el lugar predilecto de los malandros para el tráfico y consumo de drogas, así como el lugar de reunión para planear las fechorías. Se habían convertido en dueños del espacio a tal punto que la comunidad temía hacer alguna actividad en la cancha, por miedo a quedar atrapados entre los enfrentamientos de las bandas o simplemente, exponerse a ser víctimas de los delincuentes. Sin embargo, no siempre la cancha estuvo tan abandonada:

Bien cuenta Norma, habitante de Fila de Mariches de toda la vida, “Desde que empecé a trabajar por la comunidad tenía en mente dos cosas, el Centro Integral Tito Salas y la recuperación de la cancha de Caballo Mocho. Como líder zonal conocí en una de las reuniones de todos los coordinadores, las gestiones de la Alcaldía entorno al espacio público. Encontramos en el programa Espacios Sucre, la perfecta solución para intervenir un lugar, incluso jóvenes de la comunidad fueron obreros en la construcción. Ahora los niños tiene un lugar sano donde jugar y los jóvenes

un lugar para practicar sus deportes”. Estas últimas, con mucha emoción las enumera Norma, quien en su infancia no recuerda un espacio público que haya podido disfrutar en Mariches.

“TODOS LOS SÁBADOS SON CULTURALES, LLEVAMOS GRUPOS DE DANZA, CANTORES EMPÍRICOS”

Ahora el espacio se ha convertido en el epicentro cultural y deportivo. Como coordinador cultural de la zona, Fran organiza junto a su equipo las actividades, “Siempre que hay un torneo deportivo, lo acompañamos de una actividad cultural. Todos los sábados son culturales, llevamos grupos de danza, cantores empíricos. A través del presupuesto participativo de la Alcaldía, tenemos aportes económicos para las expresiones culturales, canto, danza, música.”

Ambulatorio de La Urbina o al Peréz de León, pero imagínate, ¡están lejísimos y con las colas que nosotros siempre agarramos, es peor! Yo entré a la Alcaldía con la esperanza que iba a lograr el Centro Integral Tito Salas, que incluye un ambulatorio, el único que tendríamos en la zona, pero por falta de presupuesto no lo hemos podido lograr. Esperemos que en los próximos cuatro años podremos construirlo”. Se le suman los problemas de accesibilidad, el precario estado de la vialidad y la falta de instituciones educativas. “La gente es muy apática, pero piden de todo. Lo bueno es que si uno hace algo en pro de la comunidad es bien recibido, venga de donde venga. La gente estaba muy cansada de creer en gobiernos que no nos cumplieron, pero ahora con el Parque Caballo Mocho quisiéramos tener más canchas y espacios por recuperar”.

Mucho trabajo queda por hacer por esta parroquia foránea de Caracas. Norma está enfocada en continuar trabajando. Esta determinada en formar parte de la solución al problema de la salud. “No contamos con equipamientos asistenciales. Sólo de la Alcaldía tenemos un dispensario y uno que otro Barrio Adentro que trabajan a media máquina. Todos preventivos, nada curativos. Si nos pasa algo, tenemos que ir corriendo al

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Betty Diaz “Yo aquí soy una guardiana”

Coordinadora Zonal Barrio Unión Parque Las Filitas y el Bulevar El Carmen Desde que inauguramos el Bulevar El Carmen en Barrio Unión, cuando vamos a las comunidades inspeccionando posibles espacios o proponiendo en asamblea un proyecto de recuperación de parques, hay un cántico que se escucha repetidas veces: “Yo quiero un bulevar como el de Betty! Si si, ese que está al frente de la Iglesia del Carmen. Yo lo quiero igualito!”. Hay varios placeres en esa frase. El primero, es constatar el empoderamiento de las personas con su comunidad y la exigencia de calidad. No quieren cualquier cosa. Quieren lo mejor y saben que lo pueden lograr. El segundo,

Todo el equipo del “Edificio Irene”, sede comunitaria de la Alcaldía, dedicaron sus esfuerzos para hacer el proyecto una realidad. Recogieron firmas, casa por casa. Presentaron el proyecto a la comunidad mediante una asamblea. Al iniciarse la obra, Betty se instaló a vivir en la obra, “Esto fue una novela, digna de ser escrita por Leonardo Padrón. Aquí llovía, no había cabilla, no había cemento, que no se encontraban los colores pantone, los oficialistas en contra de nosotros porque no quería que hiciéramos la recuperación. Había mucha violencia y poca energía eléctrica, por lo que la obra fue muy

“ESTO FUE UN RETO, PERO NOSOTROS TENÍAMOS QUE SALIR GANADORES!” que reconozcan el trabajo de un líder zonal, que haya empatía con su trabajo y el de su equipo. Sin duda, Betty Díaz es referencia comunitaria de liderazgo y el Bulevar El Carmen un hito de Petare Sur.

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Betty nació en Mariperez, en el sector El Tiro del Blanco, y desde muy temprana edad vive en Petare, en El Campito y luego en Barrio Unión. La cuarta de ocho hermanos, confiesa que todos los domingos los llevaban al Parque del Este y no le gustaba, “Era muy aburrido, porque siempre íbamos para allá. Cuando mi mamá se levantaba y decía ´vamos a pasear´, ya yo ponía mala cara. Me gustaba más ir a Los Próceres o a la Plaza de Los Museos con mi hermana. Ah bueno! Por aquí cerca estaba la planta eléctrica de Caracas, la fábrica de Papeles Maracay y la Hacienda El Encantado; era divertido porque salíamos del colegio y, a escondidas, íbamos y comíamos mango verde de los árboles. Era bellísimo, un sitio de esparcimiento como si fuera El Ávila”. Pero en su comunidad no había un espacio público de calidad, donde la gente pudiese divertirse sin tener que bajar a Caracas. Para ella siempre fue un sueño, y cuando el programa Espacios Sucre le planteó recuperar el bulevar, nunca se imaginó que sería parte de la transformación “tan impactante” del espacio que antecede a la Iglesia El Carmen.

tensa. Para vaciar el piso, lo coordinamos en la noche pensando que la gente no iba molestar y tuvimos que llamar a la policía ¡porque la gente cruzaba, pisaban y dañaban todo! Esto fue un reto, pero nosotros teníamos que salir ganadores!”. Uno de los anécdotas mas impresionantes de la obra, es que cuando se retiró el busto del +-Padre Jesús Misa, los habitantes protestaron y no fue hasta que se les explicó que estaba siendo restaurado y se instaló de nuevo en el bulevar, que la gente tomó respiro. Luego de siete meses de árduo trabajo, se inauguró el espacio y desde un año, cualquier evento tiene como escenario al Bulevar El Carmen. Se graban comerciales, se hacen cines en la calle, obras de teatro, la Fiesta de Reyes, los bazares y ya están organizando la cuarta noche de boleros. En Semana Santa, se saca al Nazareno, se hace la misa en el bulevar y se realiza la patinetada; bien señala Betty: “Cuando montamos esos eventos y se llenan de gente es cuando de verdad es un espacio para compartir. Ahí no estamos buscando más nada, sino sólo compartir con la comunidad”. Sobre cómo cambió su comunidad con la intervención, Betty es enfática que el cambio ha sido progresivo, “Había mucha violencia porque casi no había iluminación. Además por aquí bajan diez y nueve sectores que a su vez tiene sus propias necesidades. Ahora

tenemos veinte y siete postes de luz, y si se daña uno, llamo directo a Carmine (SubDirector de Obras), Mauro (Director de Obras) o a los Kelsen (Contratistas)! La gente al principio no cuidaba el bulevar, pero eso fue una lucha por crear sentido de pertenencia que nosotros ganamos. Yo aquí soy una guardiana, le digo a la gente ´Señora aquí no se puede beber agua ardiente´ o ´bájeme esa moto de allí.´ Me hago la antipática, pero al final ellos me entienden”. Comenta con satisfacción que el Alcalde, Carlos

hay que mejorarla. Cerca tenemos un Fe y Alegría, pero me gustaría que hubiesen más escuelas y liceos, porque aquí hay muchos jóvenes y la deserción escolar es muy fuerte. Necesitamos espacios más de ocio sano, donde se puedan entretener sanamente.” ¿Te gustaría participar en la recuperación de otro espacio? “Por supuesto, la novela no me quitó energía.”

“CUANDO MONTAMOS ESOS EVENTOS Y SE LLENAN DE GENTE ES CUANDO DE VERDAD ES UN ESPACIO PARA COMPARTIR. AHÍ NO ESTAMOS BUSCANDO MÁS NADA, SINO SÓLO COMPARTIR CON LA COMUNIDAD”. Ocariz, muchas veces ha pasado y sigue pasando por la noche, y si ve un mal uso del espacio, “baja el vidrio y le dice a la gente lo mismo que yo les digo. Eso es muy chévere, yo me siento apoyada, y a la comunidad le encanta ver a su gobernante en el espacio, nunca habíamos visto algo así”: ¿Cuáles son las necesidades de la comunidad? “La inseguridad. Necesitamos más vigilancia policial, sabemos que hay pocos funcionarios. Sabemos que la Alcaldía no está de acuerdo con los puntos de pernocta de los policías, porque eso genera vicios, prefieren que estén en movimiento, patrullando por todo el municipio. La vialidad

Cuando se creó la figura de coordinadores zonales en la Alcaldía, correspondiente a una división realizada para descentralizar la gestión y tener en cada comunidad un líder que, además de diagnosticar los problemas, plantee las soluciones, Betty fue sin duda, una de las alumnas estrellas. “Quedaba en nuestra responsabilidad que si aquí se cayó una calle o se daño un poste o un espacio, notificarlo antes de que venga alguien y vea el problema. Debemos hacer los procedimientos para solucionar y ser garantes que se hagan los trabajos”. Puede que su trabajo sea lo que comúnmente llamamos todero, pero a Betty le encanta. Fue preparada por la institución con cursos de liderazgo, gerencia y formulación de proyectos. Ahora se desempeña, exitosamente, como la Subdirectora de la Dirección de Desarrollo Social.

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PERSPECTIVAS

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Perspectivas

Testimonios de diversos actores y sus experiencias en los proyectos de Espacios Sucre

DANIEL BELANDRIA

«Colaborador: Persona que escribe habitualmente en un periódico, sin pertenecer a la plantilla de redactores» (Real Academia Española, 2009) Decir colaboradores es quizás una imprecisión. Porque un colaborador es alguien que viniendo desde afuera se vinculan en nuestros propósitos propios de una manera puntual. En este sentido, Espacios Sucre no ha sido un propósito propio sino, todo lo contrario, es cada vez más y más un propósito colectivo. Y es por esto que quienes han participado en nuestros proyectos más que colaboradores puntuales son protagonistas de un esfuerzo común y continuo. La idea de incluir sus voces en el presente capítulo, además de rendir un merecido homenaje, intenta completar esta idea de visión compartida que ha significado Espacios Sucre, visión compartida donde iniciativas provenientes de distintos ámbitos de acción –lo comunal, lo político, lo institucional, lo privado, lo académico, lo urbano, lo profesional y lo plástico– se han combinado para traducir una necesidad social en un hecho tangible: el espacio público.

DANIEL BELANDRIA

Arquitecto

Universidad Simón Bolívar

Quienes escriben acá son solo algunos de un colectivo que sobrepasa prolijamente el centenar de personas. A todos quienes han colaborador desinteresadamente nuestro más sincero agradecimiento.

Profesor Dpto. Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas

Programa Espacios Sucre Coordinador de Proyectos

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Ignacio Cardona

Eduardo Izaguirre y Gustavo Jiménez

Arquitecto y Profesor USB

Arquitectos Colaborador del Programa Espacios para Compartir Responsable del proyecto de intervención del Polideportivo La Dolorita Tutor Académico del Programa de Servicio Comunitario USB

Proyecto urbano / Imaginario urbano Edgar Morin en su texto El Método, Las Ideas (París: Edición Du Seunil, 1991) aborda los conceptos de una cultura que es organizada y ordena todos los conocimientos e ideologías del ser humano. Así, lo que Morin denomina “el capital de lo conocido” por las personas conforma un “imprinting cultural” difícil de modificar. Es difícil desear algo que no conoces, es difícil querer (y amar) un espacio público, cargado de servicios, de libre movilidad y con animación urbana, si jamás lo has tenido. De esta experiencia de trabajar en sectores populares, me ha sorprendido –entre otras cosas– conocer a muchachos para los que la Plaza Sucre está tan distante como la Mezquita Rosa para mí, tan lejos como lo que nos muestra la televisión porque nunca la hemos visitado. De allí que, en nuestra opinión, cada una de las intervenciones desarrolladas por el Programa Espacios Sucre lo que verdaderamente establecen son estrategias de desideologización, buscando activar posibilidades de cambio en contra de la influencia conservadora que imprime la cultura dominante de la carencia de espacio público. La peatonalización de una calle en el casco histórico de Petare, la transformación de un estacionamiento en parque deportivo en Mesuca, incluso las imágenes de un espacio público no construido en La Dolorita, tienen importancia –sin duda– como nuevos espacios públicos, pero más aún como detonadores del deseo de una transformación más integral de nuestros sectores populares. El proyecto urbano aparece como una herramienta para problematizar situaciones naturalizadas en función de que la comunidad asuma y sienta (si lo desea) la necesidad de tener, y querer, una ciudad.

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Colaboradores del programa Responsables de los proyectos Plaza Negro Primero y Plaza Los Chorros Co-responsables del proyecto Bulevar El Carmen

En Venezuela son pocos los encargos asignados mediante concursos abiertos. Esto trae como consecuencia la preeminencia en el tiempo de un grupo exclusivo de arquitectos consagrados a quienes la mayoría de las veces le son asignados los proyectos tanto públicos como privados. Sumado a esto, está también el poco valor que estos sectores le asignan tanto a la arquitectura y al urbanismo, como a sus profesionales. En su conjunto, estas prácticas limitan la participación de profesionales jóvenes al tiempo que anulan lo que en otros países se conoce como la arquitectura emergente. Es precisamente allí donde nosotros consideramos que yace el valor del Programa Espacios Sucre: lejos de concentrar en unos pocos el desarrollo de los proyectos, este programa ha compartido la reflexión y la proyección de la ciudad con un sin número de personas provenientes de múltiples sectores. Así, en muy poco tiempo, ha mostrado ser exitosa, logrando la consecución de casi una treintena de obras en poco más de tres años. Para nosotros este éxito reside en tres situaciones claves: la primera, que desde sus inicios el programa ha sido dirigido por una persona que sin provenir de los ámbitos arquitectónico o urbano, comprende cabalmente el valor de estas disciplinas así como el enorme impacto social, cultural y político que éstas tienen sobre la ciudad y sus habitantes. El segundo, que el programa ha sido siempre coordinado por jóvenes profesionales, evitando con esto aquellos prejuicios que impiden los procesos de innovación al tiempo que posibilitan nuevas relaciones entre la comunidad, la alcaldía, la universidad y la empresa privada. Y la tercera, la prontitud con la que en todo momento el programa afronta los proyectos tanto en su planificación como en su ejecución, evitando la casi natural inercia burocrática propia de los sectores públicos, responsable de que tantas ideas queden siempre en papel. Todo esto sin dejar de lado la excelencia proyectual y constructiva y el espíritu colectivo de coparticipación.

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Fabio Carpa

Jaime Gili

Arquitecto y Profesor UCV

Artista plástico

Colaborador del programa Responsable de los proyectos Bulevar de Palo Verde, Parque Galipán I y Parque Galipán II

Relatar mi experiencia dentro del Programa Espacios Sucre requeriría de una larga tertulia con varias tazas de café… Sin embargo, intentando resumir, básicamente mi participación ha tenido que ver con la realización de un par de proyectos, con la asistencia a varios grupos de estudiantes participantes del Programa de Servicio Comunitario de la USB, y con el acompañamiento en decenas de recorridos, visitas de campo, correcciones, reuniones, presentaciones y charlas. Los proyectos que tuve la oportunidad de realizar fueron el bulevar de Palo Verde –que no llegó a construirse–, el Parque Galipán I –que fue ejecutado y en el cual tuve la oportunidad de plantear un mural estrechamente vinculado al diseño arquitectónico del parque–, y el Parque Galipán II –el cual se encuentra dentro de las acciones por ejecutar–. De todos los componentes que dieron forma a estas experiencias, los que resaltan con mayor intensidad son la oportunidad de exploración y de reflexión en torno a las ideas que sobre los límites del espacio arquitectónico había venido desarrollando dentro de mi línea de investigación académica, y la posibilidad de relacionarme íntimamente con las comunidades a las cuales beneficiarían estos espacios. Sin duda, poder acercarse tanto a una comunidad, pone a prueba las capacidades del arquitecto como intérprete de las necesidades y aspiraciones de la gente ante la composición de sus formas y espacios.

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El recuerdo que guardo con especial cariño tiene que ver con el Parque Galipán I. Allí, en las varias reuniones y asambleas que tuvieron lugar durante el desarrollo del proyecto, se armó un debate en torno a si el nuevo parque debía o no conservar el enrejado perimetral. Los problemas de inseguridad nos hacen creer muchas veces que el aislamiento es el único camino, pero en realidad es parte del problema. En este sentido yo defendía la construcción de un parque sin rejas como garantía de que se mantuviera completamente público. Ante la desconfianza de una parte de la comunidad, el acuerdo fue que se eliminaría las rejas y que se establecería un período de prueba de tres meses, y si después de eso ellos lo solicitaban, entonces se procedería a colocar nuevamente el enrejado. Ha pasado ya mucho tiempo y para el bien de todos y como una muestra de urbanidad, el parque se mantiene completamente abierto.

Colaborador del programa Responsable de la intervención plástica Diamantes de Las Semillitas

Debido a los saltos entre mis estancias en Venezuela me he dado cuenta de cuán fácil es que una ciudad se olvide de sus espacios públicos, que los ceda y que estos se vayan perdiendo sin esperanzas de recuperación. En Europa vivo rodeado de ejemplos extremos de uso, desde espacios públicos muy regulados, vigilados y mantenidos por siglos hasta espacios que fueron ganados por el público sin ninguna regulación ni mandamiento más que los que ponen los propios usuarios. Ambos funcionan bien a su modo. Lo que no puede haber aquí es abandono, pero lo que si ocurre es que cada vez quedan menos espacios para liberar. El caso contrario es el de Venezuela, aún incluso si nos centramos en Caracas. Hay mucho trabajo que hacer en la recuperación e invención de nuevos espacios para todos, espacios que son necesitados por los ciudadanos con urgencia. Dentro del Programa Espacios Sucre mi intervención fue la obra «Diamantes de Las Semillitas» en la Zona I del Barrio José Félix Ribas de la Parroquia Petare, alrededor del nuevo parque frente a la estación de metro de Palo Verde. La obra funciona como un arco, una puerta de entrada a la comunidad. Si bien como artista siempre tiendo a pensar que el arte se queda corto al trabajar con comunidades con tantas necesidades, y que requeriría de ilimitados medios para poder actuar en cosas más directas como la accesibilidad o los servicios, la parte intangible donde actúa el arte no debe menospreciarse. Lo que llamamos calidad de vida al final se compone también de un sentido de orgullo, de pertenencia, que podría llamarse sentido de ‘hogar’. Si hacemos que también la casa donde está la fachada, la calle donde está la casa, la comunidad donde está la calle, y la ciudad donde está la comunidad se conviertan en nuestro ‘hogar’, entonces habremos logrado algo muy importante. Hay que ver como una oportunidad el hecho de que cada nuevo espacio tendrá al final su historia particular tras tantos años de abandono. Si logramos que los nuevos espacios reflejen esa historia habremos además dotado a la experiencia arquitectónica de una carga documental de gran valor. Arquitectura como experiencia cultural.

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Carola Bravo

Oscar Pabón

Arquitecto, Artista Plástico y Profesora USB

Arquitecto y Artista Plástico

Colaborador del programa Co-responsable del proyecto Bulevar El Carmen Responsable de la intervención plástica Estrías Urbanas

Colaborador del programa Co-responsable del proyecto Parque La Guacharaca Responsable de la intervención plástica Escultura Horizontal

Los seres humanos necesitamos delimitar nuestro espacio, fijar linderos en un sitio, definir el territorio, reconocerlo y experimentarlo para establecer referencias, comunicar y expresar lo que es común en nosotros. En este sentido, el espacio público es el mejor escenario tridimensional de la amplia red de relaciones que los seres humanos tejemos. Es por esto que considero que el valor de las intervenciones en espacios públicos radica en su poder de ‘revelación’ y de rescate de espacios, elementos y territorios, físicos o espirituales, que han pasado desapercibidos.

La calidad de los espacios públicos en nuestra sociedad es consustancial a la formación ciudadana. Esto supone aunar los valores cívicos para que el sentido de pertenecía no se limite al espacio de nuestros hogares sino que se extienda más allá de lo privado y se encuentre con lo público. El intento de prolongación de dicho espacio es un signo de mejoramiento en la calidad de vida del ciudadano metropolitano. Apostar y apoyar al espacio público, es propiciar el encuentro y el diálogo del colectivo, fenómeno fundamental en nuestra sociedad actual. Si a esto le sumamos las investigaciones desarrolladas desde el campo del arte, el urbanismo, la arquitectura y el paisajismo obtendremos valores disciplinarios que se integran a valores sociales.

En el marco del Programa Espacios Sucre tuve la oportunidad de desarrollar la propuesta integral de renovación del Bulevar El Carmen de Barrio Unión de Petare. El proyecto de intervención fue concebido con una especial conciencia plástica de manera que el arte se integrara a la composición arquitectónica como uno de sus elementos constitutivos. Así, la propuesta hace énfasis en la “revelación” del espacio público, brindando una identidad única y contribuyendo a la conservación de la historia y la cultura de la comunidad. Debo agregar además que la experiencia con esta comunidad fue inspiradora. Trabajar junto a los habitantes de El Carmen en la consecución de su bulevar contribuyó a despertar mi conciencia y a reactivar la vivencia superficial en la que nos envuelve la cotidianidad, abriendo de esta manera nuevas posibilidades de sentir y actuar.

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Son precisamente estos planteamientos los que el Programa Espacios Sucre busca concretar sobre el espacio público: a partir de la comprensión de la ciudad actual como un hecho que crece y se desborda, crear lugares de significado que se esparcen sobre el territorio. Es así como la construcción de más y más espacios genera nuevos eventos urbanos –nuevas singularidades en la trama de la ciudad– que van proliferando en la medida que la ciudadanía se identifica con ellos y los llena de contenidos, convirtiéndolos entonces en lugares arquetípicos cargados de valores. Como parte de esta búsqueda colectiva, la Escultura Horizontal proyectada para el Parque La Guacharaca en la Urb. Terrazas del Ávila, busca entender la escala urbana de la escultura emplazada en el espacio público. Pero no desde su monumentalidad (entendida ésta como verticalidad), ni tampoco como el traslado del objeto escultórico del taller al espacio público, como ha sido entendida tradicionalmente en la escultura moderna. La pieza nace entendiendo el verbo como punto de partida para el diseño: caminar, sentarse, dialogar y ejercitarse son algunos de los verbos que se convierten en mobiliario urbano (bancas, mesas, postes de iluminación…), todo ello sin dejar de entenderlo como objeto escultórico de cualidades plásticas y de carácter urbano. La obra se convierte así en lugar de comunicación e itinerario lúdico, en una integración de elementos formales y funcionales, una búsqueda intencional de ser una prolongación de nuestro espacio privado.

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Emilio Narciso

Fernando Blanco

Artista plástico

Arquitecto Colaborador del programa Responsable de la intervención plástica de la Plaza Bolívar de Las Vegas de Petare

Equipo de Proyectos Programa Espacios Sucre

El espacio público es el hábitat de un gran número de personas. Éste contiene nuestros hogares, sitios de tránsito y reunión que, cotidianamente, establecen el ritmo para el desarrollo de cada uno de nosotros. Su necesidad es ineludible, allí somos y vivimos, por lo tanto, su calidad va a depender de la manera en cómo lo tratemos. En este sentido, el espacio público es y será un reflejo de cómo nos tratamos a nosotros mismos.

Pensar, diseñar, reformar, construir son algunos verbos que todo arquitecto sueña con algún día aplicar sobre la ciudad. Desde la academia se nos invita a analizarla en términos teóricos: tejidos, usos, alturas, durezas, llenos y vacíos, etc. El resultado de todo este entrenamiento es dotar a los futuros profesionales con la capacidad de identificar problemas y proponer soluciones creativas e innovadoras para las urbes. Y cualquier transformación que se plantee, no puede dejar de lado el elemento que mejor caracteriza a las ciudades, el espacio público.

Mi intervención dentro del Programa Espacios Sucre se desarrolló en la Plaza Bolívar de Las Vegas de Petare. El objetivo principal del mural diseñado para esta plaza fue aportar luz y armonía a través de una retícula de colores modulados que cubrieran las paredes y techos de la plaza. Cuando la obra quedó culminada, la sonrisa en las caras de los vecinos, sus abrazos, palabras de agradecimiento y planes para hacer de este espacio un lugar de interacción comunitaria, fueron las señales que dieron por aprobado el objetivo inicial. Finalmente, considero que el programa, a través de las intervenciones y la incorporación de propuestas plásticas, concede a la comunidad la oportunidad de asumir el espacio público como parte de su identidad, y de valorarlo para proyectar un desenvolvimiento positivo de su porvenir.

Los grandes proyectos de renovación urbana entienden al espacio público como nuevas oportunidades de inicio, vacíos alrededor de los cuales estructurar de nuevo las ciudades y guiar su crecimiento futuro. Estas intervenciones son altamente valiosas por su potencial civilizador, al ser los puntos de encuentro e intercambio por excelencia de las masas que poblamos en ellas. Sin embargo, por sus características físicas y morfológicas no son posibles de multiplicar extensivamente sin que ello implique eliminar las preexistencias humanas sobre el territorio. Es por ello que, al momento de proyectar (y soñar) las ciudades del mañana también es fundamental operar sobre las tipologías de espacio público de pequeña escala: calles, aceras, veredas, escaleras, bulevares, plazas, plazoletas y parques. Son todas éstas las que estructuran el tejido urbano al ser las que más se repiten, y, por ello, mejorarlas democratiza la calidad de vida de los ciudadanos. Es en este ámbito donde se inscriben los proyectos desarrollados por el Programa de Espacios Sucre. Con la convicción de los beneficios producidos por estas intervenciones, este programa se ha dado a la tarea de intervenir sobre los espacios residuales, aquellos que se encuentran subutilizados, donde los servicios públicos no llegan y que, por ende, generan conflictos con las comunidades circundantes.

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En el tiempo que he participado en el programa, la experiencia más enriquecedora ha sido poder ser testigo del impacto de estas intervenciones en las personas que viven alrededor o transitan por ellas diariamente. La generación de espacio público donde antes no lo había, ordena el territorio y genera vínculos afectivos entre las comunidades, activando el espíritu de ciudadanía que motiva a protegerlos y a exigir una mejor calidad de vida. El espacio público, como resultado de esos cuatro verbos listados al comienzo tiene todo el potencial para generar la acción más importante: habitar la ciudad.

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Luís Macario, Erick Benarroch y Luigi Colasurdo

Luisa Zambrano

Contratistas

Arquitecto Colaboradores del programa Responsables de la ejecución de más de una decena de proyectos

Pasante del Programa Espacios Sucre entre abril y septiembre de 2011 Responsable del anteproyecto de intervención del frente urbano del Barrio Metropolitano de Petare

Los espacios públicos son necesarios, en ellos las personas descansan de su cotidianidad, se relajan, disfrutan del aire libre y se relacionan con otros vecinos y transeúntes. El Programa Espacios Sucre, con su labor de recuperación de espacios públicos y construcción de obras de calidad, proporciona a las comunidades espacios necesarios para su bienestar, siendo éste su principal valor. De esta manera, con sus intervenciones, el programa proporciona a las comunidades un sentido de mejoramiento y de progreso, y les demuestra que es posible construir con el máximo estándar tanto en urbanizaciones como en comunidades populares para el disfrute de todos los ciudadanos.

En abril de 2011 tuve la oportunidad de involucrarme en el Programa Espacios Sucre como pasante de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar. Mis inquietudes, dirigidas en lo metodológico hacia el diseño participativo y en lo proyectual hacia el espacio público y su equipamiento, encajaban perfectamente con el enfoque del programa. Es así como durante cinco meses mi labor allí se desarrolló de la mano de la comunidad y de la alcaldía como ente planificador.

Además de la asesoría técnica en gran cantidad sobre temas relacionados con detalles constructivos del espacio público, nosotros hemos participado directamente en la construcción de una decena de proyectos del programa: Parque Arcoíris (Barrio Agua de Maíz Sur) en la Parroquia Leoncio Martínez; Parque Las Semillitas (Zona I del Barrio José Félix Ribas), Parque Yare (Urbanización Macaracuay), segunda etapa del Parque Bárbaro Rivas (Centro Histórico de Petare), restauración de la Pasarela 5 de Julio (Fechas Patrias), Bulevar El Carmen (Barrio Unión), cerramientos de la Plaza Bolívar (Las Vegas de Petare), cerramientos del Bulevar El Guayabal (Zona V del Barrio José Félix Ribas) y cerramientos del Bulevar Guaicaipuro (Barrio La Agricultura) en la parroquia Petare; y Plaza Negro Primero (Sector La A) en la parroquia Caucagüita. En todos estos lugares donde hemos intervenido, las comunidades han colaborado ampliamente, quedando satisfechas con sus nuevos espacios y asumiendo con gran responsabilidad su cuidado y mantenimiento luego de las inauguraciones.

Ya dentro del programa, desarrollé un anteproyecto para el Barrio Metropolitano de Petare, el cual consistía en diseñar su frente urbano de aproximadamente setecientos metros de longitud. Para esto integré los diferentes eventos que se dan a lo largo de este concurrido recorrido, a través de un conjunto de espacios públicos y de conexiones peatonales que sirven como lugares de encuentro para la comunidad. Además de esto tuve la importante tarea de elaborar el primer diagrama general de procesos del programa, el cual sirvió para visualizar, comprender y mejorar, las distintas relaciones que, estableciéndose a todo nivel y en todas direcciones, permiten la materialización de los proyectos. Luego de participar en el programa considero que su principal valor consiste en el esfuerzo por desarrollar espacios públicos de calidad sin importar en qué parte del municipio estos se construyan, espacios que al tener un sello distintivo reconocible por sus habitantes, terminan por convertirse en motivo de identidad y orgullo para las comunidades.

Más allá de las intervenciones hechas, la impronta de nuestra labor es la confianza de los vecinos sobre lo público –como espacio y como gestión–, confianza que finalmente incide en su calidad de vida y que se traduce en momentos de esparcimiento, recreación y disfrute junto a familiares, amigos y conocidos. Esto es la mejora del entorno –y de la ciudad– la construcción de pequeñas intervenciones funcionales con calidad.

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Roselyn Santander y Cleidy Chacón

Isni Parra Arquitecto

Arquitectas Pasantes del Programa Espacios Sucre entre octubre de 2011 y febrero de 2012 Responsables del anteproyecto de intervención de La Carlota y Campo Claro

Participante del programa de Servicio Comunitario USB entre julio y diciembre de 2009 Co-responsable del anteproyecto del Parque La Felicidad

Como pasantía de grado llevamos a cabo un proyecto arquitectónico de carácter urbano dirigido a la reactivación peatonal de las urbanizaciones de La Carlota y Campo Claro a partir de la proyección ordenada de un sistema de espacios públicos y ejes peatonales. Para esto, primero fueron identificados parcelas, espacios y vacíos con potencial de desarrollo, y luego se estableció un conjunto de estrategias proyectuales relativas a las formas del suelo y la sombra.

Es en los espacios públicos donde verdaderamente todos somos iguales, y son esos espacios los que deberían promover la integración de la sociedad. Son estas razones las que, en mi opinión confieren gran importancia al Programa Espacios Sucre. Esta iniciativa no solo brinda a las personas de las comunidades populares la posibilidad de contar con espacios de calidad sino también, la oportunidad de participar activamente en la construcción de dichos espacios.

Dos de los principales objetivos del estudio fueron la priorización del peatón y la construcción de una identificación del individuo con el lugar habitado. Además de esto, el anteproyecto también buscaba el acercamiento entre las comunidades de ambas urbanizaciones al tiempo que dejaba abierta la posibilidad de ser replicado en otros sectores del municipio, enlazándose así con las estrategias de repetición y diferencia con las que opera el programa.

Es imposible no mencionar que para gran parte de las personas que contribuimos en el programa, esta experiencia constituyó un gran aprendizaje a nivel técnico, humano y social, acercándonos a una realidad distinta a nuestra cotidianidad. Así, más allá del desarrollo propiamente del anteproyecto en el que participé, fue el trabajo con la comunidad y el conocimiento de las dinámicas que hacen posible la materialización de cualquier proyecto lo que representó la principal enseñanza.

Como estudiantes de la Carrera de Arquitectura de la USB entendimos que la ciudad puede reconstruir los lazos sociales fragmentados de sus habitantes a partir del espacio público y de los espacios urbanos emergentes, lugares estos donde indudablemente se fortalece la identidad de las comunidades. Indiscutiblemente este desafío de construir una cultura ciudadana más estable a través de la arquitectura y el urbanismo como medio físico es un reto de presente y futuro, reto que debe abordarse desde lo multidisciplinario donde siempre estén involucrados profesionales, entes gubernamentales y la ciudadanía.

Una de las cosas que me llama la atención es el buen estado de las intervenciones luego de ser entregadas a la comunidad. Aun cuando no he podido volver a visitar el espacio sobre el que desarrollé el anteproyecto como parte del Programa de Servicio Comunitario de la USB, me alegra saber que el Parque La Felicidad en el sector La A de la Parroquia Caucagüita es una de las intervenciones mejor conservadas, señal del buen trabajo hecho y de la identificación de la comunidad con el nuevo espacio. Finalmente considero que el programa busca cambiar la idea local que se tiene sobre los espacios públicos, evidenciando que de verdad se pueden construir espacios de calidad en zonas deprimidas de la ciudad siempre y cuando las comunidades estén involucradas desde el inicio.

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Gabriela Hernández y Yoryelina Moreno Estudiantes de la Carrera de Arquitectura de la USB Participantes del programa de Servicio Comunitario USB entre julio y diciembre de 2011 Co-responsables del anteproyecto del Bulevar El Manguito

Lo público como fenómeno se puede llevar a cabo técnicamente en cualquier espacio, ya sea que haya sido pensado para la actividad colectiva, o que sea simplemente un espacio residual, producto de la omisión continuada del proceso urbano o del abandono de la gestión municipal. Sea como fuere, lo público siempre surge en cualquier espacio aprovechado por las comunidades para tener allí sus encuentros, sea una acera rota o el toldo de un comercio cercano. Así, son las comunidades, las familias, los jóvenes y los niños, los que tácitamente reclaman el uso de los espacios que están dentro de los límites territoriales que definen su sector, su barrio o su urbanización. Durante muchos años los espacios públicos no formaron parte primordial de los planes de gobierno del municipio Sucre, pero ¿cómo no pueden ser éstos las piezas fundamentales que una municipalidad necesita para disminuir niveles de inseguridad, para proporcionar a las madres la confianza necesaria para dejar a sus hijos recorrer las calles, para dar a los jóvenes sanas opciones de encuentro? De ahí el valor del Programa Espacios Sucre; reconoce una problemática, proyecta y construye arquitectura que responde a las necesidades más básicas del ser humano: las relaciones e interacciones sociales.

Los proyectos inician y terminan pero el espacio público crece, y con él crece la vinculación de estas personas con la ciudad, con las gentes que habitan estos lugares, y con la comprensión de lo urbano como un hecho dinámico y plural. Así, la reflexión sobre los espacios construidos, sobre las intervenciones hechas, continúa en nuevas conversaciones, reuniones, correos electrónicos y proyectos que se siguen tramando entre todos nosotros. Estoy seguro que lo hecho hasta ahora es solo el inicio de una manera diferente de comprender y pensar el espacio público, manera que seguirá extendiéndose de a poco hasta ocupar otros contextos y lograr, al cabo de algunos años, un cambio definitivo de nuestros paisajes urbanos.

Arq. Daniel Belandria

En el programa, las voces de las comunidades dictan el proceso. Ellos deciden qué espacios serán rehabilitados y qué usos se les darán a éstos. Todas las respuestas de diseño se toman en función a estas variables y, en pequeños equipos de trabajo, se desarrollan los proyectos que serán llevados a la comunidad. Este fue el caso de los dos proyectos en los que formamos parte, el Bulevar El Manguito en el Barrio La Planada y el Parque La Guacharaca en la Urbanización Terrazas del Ávila, ambos ubicados en la parroquia Petare.

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Para nosotras, como estudiantes de la carrera de Arquitectura de la USB, el convivir con las comunidades y el poder integrarnos a un equipo profesional de proyectos, fue una experiencia enriquecedora. ¿Cómo no aplaudir el trabajo de un equipo desinteresado dedicado a dar soluciones a las necesidades más elementales de una población? ¿Cómo no querer ayudar a construir ciudad?

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FUTURO

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Apuesta por una transformación futura FRANCO MICUCCI

Los asentamientos espontáneos, comúnmente conocidos como barrios en el caso de las ciudades venezolanas, se desarrollan con intensidad a partir de la segunda mitad del siglo XX, una vez que se consolida el país como un importante productor petrolero y por ende promotor de desarrollo urbano y no rural. Esta condición económica del país favorece los procesos de migración del campo a las ciudades, fundamentalmente para buscar mejores condiciones de vida, acceso al empleo, educación y los servicios que se concentraban en ellas. Dichos procesos migratorios obligan a un fenómeno de ocupación de terrenos para el desarrollo de viviendas, originalmente amparadas bajo la premisa del cultivo de la tierra en zonas urbanas. Los terrenos, que por lo general no eran privados, se encontraban al margen de la llamada ciudad formal y normalmente eran ejidos o zonas de protección ambiental en áreas urbanas. Ésto, en el caso de Caracas, se da en lomas periféricas del valle, fundamentalmente no urbanizables, o en los cauces de las quebradas que delimitaban a las haciendas y posteriormente a las urbanizaciones. En muchos casos los barrios se iniciaban próximos a los poblados de carácter más rural del valle de Caracas como Petare, Baruta, Catia, Antímano o El Valle, y realmente se ubicaban en una condición marginal de estos pero servidos por ellos.

FRANCO MICUCCI

Arquitecto

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Universidad Simón Bolívar

Coordinador de la Carrera de Arquitectura

Otro aspecto fundamental en el desarrollo urbano de los asentamientos espontáneos o barrios será la coordinación entre las iniciativas de la accesibilidad como el Metrocable o el Cabletren y los proyectos de consolidación de la red de espacios públicos del barrio, incluyendo las obras de servicios e infraestructura correspondientes. Esto, que en el caso de Medellín se promueve a través de los llamados “Proyectos Urbanos Integrales”, merece ser estudiado a partir de un proceso de evaluación de los planes de habilitación física de las zonas de barrios, elaborados hacia el año 2000 y que deben ser actualizados, revisados y adecuados. El proceso de ocupación progresiva del territorio en el que se van desarrollando los barrios deja una serie de espacios vacantes propios de una estructura urbana orgánica que intenta adaptarse a la topografía y a los incipientes sistemas de accesibilidad. Estos espacios, que por lo general pueden ser clasificados a partir de su uso, escala y jerarquía urbana, generan una serie de residuos, generalmente asociados a los sitios más precarios del sector o barrio. En muchos casos se limitan a ser lugares para la acumulación de la basura o el área próxima a una parada, pero

figura 62_ Vista de las lomas de Petare en 1952

figura 63_ Vista de las lomas de Petare y sus barrios en 2012

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en ocasiones se trata de pequeños espacios protegidos por las propias comunidades en su afán de garantizar una cierta calidad de vida a sus familias y en particular a los niños y jóvenes que requieren de actividades deportivas o de juegos en sus tiempos de ocio.

figura 64_ Vista de un espacio residual en una zona de barrios y sus consecuencias en el derrumbe de viviendas vecinas

Muchos de estos espacios se acondicionaban a través de intervenciones absolutamente elementales pero capaces de fomentar un sentido de identidad, pertenencia y una imagen potente que permitiera garantizar su preservación en el tiempo. Ésto sobre todo cuando una simple cancha o un pequeño parque infantil puede devenir en las actividades más maravillosas de niños y jóvenes sanos del barrio. Pero en otros casos terminan siendo sitios degradados que se ocupan por sujetos entregados a la delincuencia, consumo de drogas y otros flagelos propios de las dinámicas sociales de comunidades de bajos recursos en sociedades como la latinoamericana. Los barrios de las ciudades venezolanas y en particular los de Caracas han podido generar un incipiente pero claro sistema de espacios públicos que no siempre adquieren legibilidad en el sistema cartográfico de los mismos pero que se hace evidente en la experiencia real de sus recorridos en el lugar. Este sistema se asocia fundamentalmente a los mecanismos de la movilidad, que derivan de las dificultades topográficas del territorio y la escasa infraestructura vial planificada, en una condición peatonal. Las escaleras, plazoletas y en algunos casos parques son propios de ese sistema fractal que caracteriza el barrio y en ocasiones permite dar estructura y orden a un tejido edificado particularmente uniforme.

figura 65_ Vista aérea de los Barrios de Petare

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Las dinámicas de los barrios hacen que cualquier intersección de vías, sean peatonales o vehiculares, se convierta en una oportunidad para instalar media cancha de basketball al aprovechar una simple fachada inactiva y dotarla de uso a través de un tablero y aro para la práctica de tan popular y económico deporte. En otros casos las paradas de transporte son recintos ideales para la generación de reductos de espacio público en el que por lo general la intensidad del lugar se complementa con la aparición de comercios o algún servicio o equipamiento urbano. Las paradas por lo general conllevan además una infraestructura mínima que obliga al acondicionamiento aunque por defecto del espacio que se requiere para la espera de las personas.

En general los barrios dejan espacios relevantes a partir de la condición topográfica identificada en los topes de las lomas o en los puntos bajos o valles de la geografía. Los primeros se coronan con equipamientos públicos como escuelas o de servicio como tanques de agua. Los segundos por su parte son, por lo general, los puntos de intercambio entre un sistema vial que a modo de calle ciega se vincula con los sistemas de escaleras que salvan la pendiente. Estas dos condiciones típicas de tope y valle se repiten en cada esquema de ocupación de la geografía de los barrios de Petare y en general, muchos otros de Caracas. Ambos representan oportunidades ideales para la consolidación de espacios públicos a partir del reconocimiento de la geografía como sistema de ordenamiento del lugar. Los parques y plazoletas desarrollados en tiempos recientes en las barriadas populares de Petare evidencian el deseo de las comunidades y la voluntad institucional de municipios y universidades por consolidar proyectos de espacio público en sectores históricamente marginados de la ciudad. La ausencia de un proyecto urbano en los tejidos sociales y geográficamente más precarios de la ciudad obligó a planes de habilitación física de barrios que por lo general dejaron muy poca huella en el espacio público dado que los sistemas de movilidad y los servicios representaban una prioridad para dichos estudios. Esta nueva escala de planificación propuesta a partir de la recuperación del reducto y manifiesta a través del proceso de diseño de un sistema para el acondicionamiento de parques de bolsillo implica una intervención de orden casi elemental que en primera instancia sólo permite garantizar la preservación o en ocasiones conquista de nuevos territorios para la ciudadanía. Muchos de los proyectos inicialmente desarrollados a partir de servicios comunitarios estudiantiles buscaban preservar la condición del vacío a partir de la definición de sus límites con cercas, tratamiento artístico de muros o manejo del suelo. Además de ello el vacío se equipa con objetos que garantizan la recreación de los más niños o en ocasiones jóvenes como elemento de rescate de lo público en territorios en donde la calle o la plaza parecen ser sólo espacios de tránsito pero al final representan oportunidades para la creación de ciudadanía. Los proyectos y obras para un sistema de parques en Petare, desarrollados con supremo esfuerzo por arquitectos, artistas, ingenieros, estudiantes, contratistas y obreros, permiten acercarnos al objetivo de consolidar el espacio público a partir de suelos acondicionados, muros intervenidos

figura 66_ Vista de una cancha de basket

figura 67_ Vista de una cancha de basket improvisada en el espacio público de la calle

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artísticamente, rejas ornamentales, equipamientos y artefactos lúdicos, vegetación e iluminación básica.

figura 68_ Vista de un espacio terminal de valle en Petare

Todos estos dispositivos pueden resultar de valor mínimo en cuanto a su diseño, capacidad de permanencia e incluso impacto urbano, pero eventualmente podrán adquirir en el mediano y largo plazo dimensiones importantes como lugares potenciales para la construcción o consolidación de las futuras grandes plazas de los tejidos de barrios en Caracas. Esto por cuánto la experiencia indica que, en otros lugares y tiempos remotos, los tejidos urbanos de carácter orgánico van consolidándose de forma progresiva no sólo en sus estructuras edificadas sino en los espacios abiertos. Estos lugares tipicamente accidentados de la geografía urbana de las ciudades medievales europeas o los pueblos del mediterraneo que, originalmente se consideraban sólo terreno vacante, se fueron consolidando en la medida que se les incorporaba programa y diseño así como se mejoraba la condición política, económica y social de la población. Grandes plazas de la historia como la Plaza del Campo en Siena, Italia, se desarrollaron sobre la base de un terreno vacante en el que tradicionalmente se desarrollaban carreras de caballos y con la aparición del edificio cívico y el mercado se transforma en una plaza pavimentada que permite la coexistencia de múltiples actividades. Una especie de barranco al que originalmente sólo se accedía a través de portales que lo conectaban con la via principal, deviene con el fondo de los edificios en el frente estelar de una de las plazas más maravillosas del mundo entero.

figura 69_ Vista del tope de una colina en un barrio de Petare

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Ojalá y algún día lugares de Caracas como Petare puedan ser dotados de espacios públicos verdaderamente acordes con la magnitud urbana de su territorio y población. En ese sentido estos proyectos representan una visión esperanzadora sobre el papel que la arquitectura, el diseño urbano y el paisaje tendrán en los años por venir en el futuro de las comunidades que hacen vida en los sectores hasta ahora menos accesibles de la ciudad. A su vez la arquitectura merece monumentalizar la experiencia urbana del ascenso o descenso peatonal típico del barrio para dejar de ser un problema y convertirse en una

oportunidad para celebrar el espacio público del suelo inclinado como recinto para estar, recrearse y contemplar las maravillosas vistas que generalmente pueden obtenerse del territorio de la ciudad circundante. Experiencias como las célebres escalinatas de la Plaza de España en Roma o las de Caltagirone en Sicilia, por sólo mencionar dos ejemplos de ciudades barrocas en los que el tejido medieval se interviene para hacer del accidente topográfico una oportunidad para magnificar el espacio público y dotarlos de teatralidad, carácter y funcionalidad. Los proyectos de escaleras de los hermanos Pintó y Lasala son un antecedente importante de este tipo de fenómenos en los que a través de la arquitectura se diseña la infraestructura del espacio público sin mayor complejo. Algunos otros arquitectos como Jorge Rigamonti han explorado estos temas no sólo a partir del mejoramiento del tejido social y físico espacial del barrio sino también en su relación con la llamada ciudad formal moderna como es el caso del proyecto o plan propuesto para el sector del 23 de Enero en Caracas. Las intervenciones que, aunque consideradas primarias, son parte integral del proyecto de consolidación de los espacios públicos de un barrio han tenido un impacto importante en el proceso de integración social de las comunidades. Eventos como cine al aire libre, espectáculos de calle, presentaciones artísticas y otras manifestaciones propias de la cultura son componente fundamental de la valoración de los espacios vacíos disponibles en los diversos sectores de los barrios. La generación de una posible red urbana dentro del barrio es la consecuencia natural de un proceso de valoración de recintos públicos como el que se ha adelantado a través del sistema de parques en Petare. La cercanía que en ocasiones se presenta entre ellos deja espacio para futuros proyectos de mayor embergadura que impliquen la adecuación de los recorridos peatonales a través de sistemas de suelos, iluminación, paisajismo, mobiliario urbano, entre otros. Proyectos en curso plantean desde ya la intervención del espacio de la calle, el callejón o la escalera como estrategia urbana en la que el acondicionamiento del lugar implica la recuperación de sus suelos, la iluminación, la incorporación de obras de arte y la valoración del paisaje en general.

figura 70_ Intervención Parque Las Semillitas

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Las exitosas intervenciones en zonas de barrios de ciudades como Medellín, Colombia, o Río de Janeiro, Brasil, demuestran que es posible pensar en procesos de consolidación de la estructura urbana de los asentamientos espontáneos no sólo a partir de los proyectos de accesibilidad sino también del espacio público tanto abierto como construido con equipamientos de calidad. Caracas y Petare tienen por supuesto diferencias importantes con los casos antes mencionados, a pesar de sus evidentes semejanzas. Entre otras, una de las mayores dificultades la representa los niveles de densidad de los barrios de Petare, en los que el espacio abierto es escaso y generalmente debe cumplir multiples propósitos y funciones en sus escasas secciones.

figura 71_ Vista de la ciudad de Siena, Italia

figura 72_ Vista de la Plaza del Campo en Siena, Italia

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Otro aspecto fundamental en el desarrollo urbano de los asentamientos espontáneos o barrios será la coordinación entre las iniciativas de la accesibilidad como el Metrocable o el Cabletren y los proyectos de consolidación de la red de espacios públicos del barrio, incluyendo las obras de servicios e infraestructura correspondientes. Esto, que en el caso de Medellín se promueve a través de los llamados “Proyectos Urbanos Integrales”, merece ser estudiado a partir de un proceso de evaluación de los planes de habilitación física de las zonas de barrios, elaborados hacia el año 2000 y que deben ser actualizados, revisados y adecuados.

figura 73_ Vista de las escalinatas en Plaza de España. Roma, Italia

figura 75_ Vista de una escalera recuperada en Petare

figura 74_ Vista de las escalinatas de Caltagirone. Sicilia, Italia

figura 76_ Vista de un sistema de escaleras mecánicas en Medellín

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INTERVENCIONES 161

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Diez espacios públicos en barrios del municipio Sucre plazas, parques y bulevares

En esta sección se resaltan diez plazas, parques y bulevares que fueron construidos como iniciativas del Programa Espacios Sucre. Muchos se encuentran en los barrios de Petare, otros dos en La Dolorita y tres en Caucagüita. Estos espacios tienen un valor particular sobre todo por su ubicación. El simple hecho de haber podido definir un área en cada comunidad que por consenso compartido y a través de asambleas con los consejos comunales pudieron pasar a ser considerados espacios públicos para todos. Representa un importante logro de gestión territorial y de expresión democrática. Cada uno de estos espacios simboliza este logro y además ofrece a los vecinos un lugar común donde jugar y estar que cambia la dinámica de sus vidas y rutinas. Al convertirse en destinos y focos de atención municipal, hacia el futuro estos espacios motivarán la concentración de servicios, de comercios y actividades que las transformarán en pequeños centros urbano. Es ahí quizás donde vemos el mayor valor y potencial que recogen las intervenciones. Cada uno de los parques y plazas es producto de un riguroso proceso de diseño y construcción donde han colaborado profesionales, estudiantes, contratistas e inversionistas para alcanzar una meta común: darle a los ciudadanos un espacio digno, hermoso y acogedor donde son bienvenidos a compartir, a crecer y a dejar huellas de sus vidas. Los parques que se presentan a continuación incluyen:

FERNANDO BLANCO

Arquitecto

Programa Espacios Sucre

Parque Mis Coquitos Parque Las Semillitas Parque Alegría del Sinaí Parque Lindo Amanecer Parque La Felicidad Parque Las Filitas Bulevar El Carmen Plaza Negro Primero Bulevar Guaicaipuro Plaza Simón Bolívar de las Vegas de Petare

Equipo de Proyectos

VALENTINA CARADONNA Fundación Espacio

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Arquitecto

Colaborador

CRUZ CRIOLLO

Fundación Espacio

Arquitecto

Colaborador

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20 leoncio martinez leoncio martinez

DE INTERVENCIONES UBICACIÓNUBICACIÓN DE INTERVENCIONES 22

22

1 Parque Mis Coquitoss 1 Parque Mis Coquitoss destacados 2 Parque Las Semillitas 2 Parque Las Semillitas

destacados

3 del 3 Parque Alegría Parque SinaíAlegría del Sinaí 24

24

4 Parque Lindo 4Amanecer Parque Lindo Amanecer 5 Parque La Felicidad 5 Parque La Felicidad

petare

petare

6 Parque Las Filitas 6 Parque Las Filitas 7 Bulevar El Carmen 7 Bulevar El Carmen

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8 Plaza Negro Primero 8 Plaza Negro Primero 8 21 14

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9 Bulevar Guaicaipuro 9 Bulevar Guaicaipuro

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10 Plaza Bolivar Las Vegas de Petare 10 Plaza Simón Bolivar deSimón Las Vegas de de Petare

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25

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13 27

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7

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16 Parque Deportivo Parque Deportivo Caballo Mocho Caballo Mocho Parque Luís González 17 Parque Luís González 18 Bulevar Praga18 Bulevar Praga 19 Parque Sorocaima 19 Parque Sorocaima 20 Plaza Rómulo20 Plaza Rómulo Betancourt Betancourt 21 Parque Galipán 21 Parque Galipán Parque Alberto Crisafi 22 Crisafi 22 Parque Alberto Parque Yare 23 Parque Yare 23 Parque Simón Rodríguez Rodríguez 24 Parque Simón24 MistralGabriela Mistral 25 Parque 25 Parque Gabriela Alegrías del Winche del Winche 26 Parque 26 Parque Alegrías 27 Espacio 27 Espacio Depotivo Depotivo Luis Ignacio Brazón Luis Ignacio Brazón 17

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Bulevar El Guayabal Parque Bulevar El Guayabal 14 Parque Cerrramiento Pasarela 24 de Julio Cerrramiento 15Pasarela 24 de Julio

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1

1

11 Parque Mis Querubines de Dios Parque Mis Querubines de Dios Parque Pablo12VIParque Pablo VI Parque Bárbaro Rivas Bárbaro Rivas 13 Parque

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12

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la dolorita

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11

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la dolorita

caucagüita caucagüita

Sucre Municipio Municipio Sucre

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fila de mariches fila de mariches

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16

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Edo. MirandaEdo. Miranda

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Parque

MIS COQUITOS Ubicación: Parroquia Petare Barrio Maca Calle La Línea Fecha de inicio del proyecto: Enero de 2009 Fecha de inicio de ejecución: Febrero de 2009 Fecha de inauguración: Abril de 2009 Área de la intervención: 48,06 m2 Costo del proyecto: Bs. 59.000,00 Selección Intervenciòn: Oficina de Programas Especiales Planificación: Oficina de Programas Especiales

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Proyecto: Arq. Claudia Jubes figura 79_Parque Mis Coquitos Situación Actual.

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Ubicado en la calle La Línea del sector La Maca de la Parroquia Petare, el parque recupera un terreno subutilizado inmerso en una situación urbana altamente densificada y carente de espacios públicos. La Línea es una vía de circunvalación paralela al río Guaire que bordea al barrio. Entre el cuerpo de agua y la calle, separados por un desnivel importante en la topografía, existe una franja de tierra edificada a nivel con la calle; es aquí donde se localiza la parcela de Mis Coquitos. Construido entre medianeras, el parque se integra con el entorno urbano a la vez que abre una ventana para establecer vínculos visuales con el paisaje natural. El proyecto formaliza los límites de la parcela existente, con el objetivo de acoplarse y preservar la modulación urbana del sector, establecida por tradición a medida que creció la comunidad. La propuesta marca, entonces, una pausa en el ritmo impuesto por las edificaciones, y siendo de iguales proporciones que éstas se integra perfectamente al contexto. El volumen de masa construida es reemplazado por un volumen de aire en calidad de espacio público.

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

Espacialmente, el parque está constituido por un área rectangular principal donde se dispone el mobiliario de juego infantil en el centro, mientras que el resto del mobiliario urbano se ubica en el perímetro. Caminerías de concreto y gravilla suelta son los acabados de piso que diferencian los espacios de permanencia de los de transición. Los muros medianeros son intervenidos con una propuesta plástica, conformada por franjas verticales de colores, donde destaca la presencia cromática del verde. Éstos se convierten en el elemento identificador del parque, a la vez que resaltan los bordes construidos y la silueta original de la parcela. Cerramientos permeables, en forma de rejas metálicas que constituyen los límites frontal y posterior del parque, también son pintadas siguiendo el patrón cromático y cinético establecido en los muros. Esta transparencia transversal diluye las barreras visuales urbanas y convierte al parque en un potencial acceso futuro a los nuevos espacios públicos proyectados a lo largo del margen del río.

MIS COQUITOS

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figura 80_ Situación actual del Parque

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figura 81_ Situación anterior del Parque


mural derecho

mural izquierdo

estudio de equipamiento

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N

Planta general

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Corte transversal

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Parque

LAS SEMILLITAS Ubicación: Parroquia Petare Barrio José Félix Ribas Sector Zona I Fecha de inicio del proyecto: Abril de 2009 Fecha de inicio de ejecución: Julio de 2009 Fecha de inauguración: Junio de 2010 Área de la intervención: 392,97 m2 Costo del proyecto: BsF 459.000,00 Selección Intervenciòn: Coordinadores zonales Planificación: Oficina de Programas Especiales Fundación CIMA Proyecto: Arq. Daniel Belandria

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Intervención plástica: PhD. Jaime Gili figura 82_Parque Las Semillitas Situación actual del parque.

174


Ubicado en la Zona I del Barrio José Félix Ribas, el barrio consolidado más grande de Latinoamérica, el Parque Las Semillitas se inserta en medio de la masa urbana del barrio, consolidando el conjunto de terrazas resultantes tras la construcción de pantallas atirantadas para la contención del terreno. Este trabajo topográfico genera conexiones transversales de gran potencial entre las zonas altas del barrio y la avenida principal a sus pies, de las cuales saca ventaja la propuesta al establecerse como un punto de pausa en el recorrido que realizan miles de personas al desplazarse verticalmente cada día entre la ciudad formal abajo y la informal arriba. El parque se adapta a las geometrías y niveles de las terrazas generadas por el sistema de taludes, ocupando la totalidad del espacio y definiéndolo a partir de la formalización de los límites perimetrales, el establecimiento de los accesos, la construcción de conectores internos para garantizar la accesibilidad de todos los usuarios, y la proyección de un sistema de iluminación y señalización. Internamente, el proyecto subdivide los espacios en áreas diferenciables de acuerdo a su uso; de esta forma, en la terraza superior se plantean los accesos y las zonas para la realización de eventos que involucren a la comunidad, mientras que la plataforma inferior se destinó como el área de recreación infantil por ofrecer ésta mayor resguardo y seguridad. Cambios en los pavimentos también ayudan a diferenciar las áreas de permanencia de las de transición; así, pisos blandos como la gravilla se aplican en las zonas de juegos, adoquines de arcilla en los sitios destinados para eventos, y cemento en espacios de circulación. El parque, a su vez, fue dotado con mobiliario urbano, infantil y deportivo que diversifica el abanico de actividades a realizar y amplía el número de usuarios potenciales, lo que refuerza el vínculo de pertenencia entre el espacio y la comunidad.

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

El proyecto plástico desarrollado por el artista Jaime Gili, busca integrarse con la dinámica formal y cromática del barrio. La obra está compuesta por láminas metálicas triangulares, que representan diamantes, ancladas en las fachadas de las viviendas y en los muros de contención del terreno. Así, las grandes piezas esmaltadas se despliegan sobre el amplio frente urbano del barrio replicando los colores presentes en el sector y reordenándolos con un sentido plástico.

LAS SEMILLITAS

175

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figura 83_ Situación actual del Parque

0

5

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figura 84_ Situación anterior del Parque


Intervención plástica realizada por: Jaime Gili imágenes de la propuesta

Planta general

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2.5

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Sec

Sección transvers

Sec

La propuesta del parque Las Semillitas se adapta a las condiciones topográficas del lugar y las potencia convirtiéndose en un mirador hacia la Avenida Principal de Las Vegas de Petare y las colinas del sur de la parroquia. Esta mímesis con el terreno y la fuerza visual de la propuesta artística hacen del parque un ícono y un modelo de transformación de las comunidades al que todos los petareños puedan aspirar.

177 0

Corte contexto

0 1

2.5

5

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1

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Corte transversal

0

1

2.5

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178


Parque

ALEGRÍA DEL SINAÍ Ubicación: Parroquia La Dolorita Barrio La Lira Calle Valverde Fecha de inicio del proyecto: Abril de 2009 Fecha de inicio de ejecución: Octubre de 2009 Fecha de inauguración: Marzo de 2010 Área de la intervención: 270,24 m2

Selección Intervenciòn:

Oficina de Programas Especiales

Planificación:

Oficina de Programas Especiales Servicio Comunitario Universidad Simón Bolívar Costo del proyecto: BsF 270.000,00 Equipo de Proyecto: Arq. Daniel Belandria Br. Ana María Brito Br. Herimar Meneses Br. Santiago Rizo

179 figura 85_Parque Alegría del Sinaí Situación actual del parque.

180


Ubicado en la Calle Valverde de la Parroquia Foránea de La Dolorita, este pequeño parque establece un sistema local de espacio público junto con los parques Querubines de Dios y Lindo Amanecer. Desarrollado en conjunto con el Programa de Servicio Comunitario de la Universidad Simón Bolívar, el parque Alegría de Sinaí se inserta en medio de dos comunidades vecinas en conflicto, intentando con esto establecer un espacio de intercambio que formalice una suerte de centro cívico del sector al contar en sus adyacencias con una escuela municipal y un módulo asistencial del gobierno nacional llamado Barrio Adentro. El proyecto configura el espacio público a través de una serie de terrazas, definidas a partir de la inclinación natural del terreno. Darle forma a la topografía ayudó en la configuración de las áreas programáticas, cuya funcionalidad quedó establecida a través de la instalación del mobiliario urbano, y los equipamientos infantiles y juveniles. Las áreas de permanencia del parque tienen un carácter marcadamente recreativo, destinado para el uso y disfrute de los niños del sector.

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

La propuesta plástica consiste en una serie de franjas en variaciones de gris y amarillo, que se proyectan primero sobre el pavimento y luego continúan sobre los demás elementos verticales, específicamente los muros perimetrales. Los colores empleados son un elemento que distingue al parque, destacándolo sobre la monocromía gris del cemento y concreto en aceras, calles y edificaciones. Esta intervención le confiriere al espacio un interesante carácter urbano, que hace honor a su nombre y que tiene el potencial de extenderse al resto del urbanismo del sector.

ALEGRÍA DEL SINAÍ

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figura 86_ Situación actual del Parque

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figura 87_ Situación anterior del Parque


9

Precisamente la situación contextual y cultural alrededor del parque Alegría de Sinaí, lo convierten en el principal promotor de futuras transformaciones en la comunidad. La condición de inclusión con la que éste fue concebido como lugar donde grupos enfrentados pudiesen convivir, hace del parque el punto de partida desde donde llevar a cabo los trabajos de mejora de la infraestructura, los servicios, etc. Independientemente, de la escala y dimensiones del espacio público, su valor está en el potencial para incentivar la convivencia cívica entre vecinos y sembrar en las nuevas generaciones la aspiración de crecer en una sociedad más próspera, amable y pacífica.

9

8 7 8 7 6

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4 3 4 3 2

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1

Equipamiento del Parque

Planta general

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El parque se encuentra equipado con distintos elementos de juego y mobiliario para el descanso.

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N

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Corte longitudinal

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N

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Corte transversal

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Parque

LINDO AMANECER Ubicación: Parroquia La Dolorita Sector La Lira Bloques Azules 1 y 2 Fecha de inicio del proyecto: Abril de 2009 Fecha de inicio de ejecución: Octubre de 2009 Fecha de inauguración: Marzo de 2010 Área de la intervención: 402,13 m2 Costo del proyecto: Bs.F 270.000,00 Selección Intervenciòn: Oficina de Programas Especiales Planificación: Oficina de Programas Especiales Servicio Comunitario Universidad Simón Bolívar Equipo de Proyecto: Arq. Daniel Belandria Br. Cruz Criollo Br. Gonzalo Romer

185 figura 88_Parque Lindo Amanecer Situación actual del parque.

186


Ubicado en el sector de Los Bloques Azules de la Parroquia Foránea de La Dolorita, este parque establece un sistema local de espacio público junto con los parques Querubines de Dios y Alegría de Sinaí. Desarrollado en conjunto con el Programa de Servicio Comunitario de la Universidad Simón Bolívar, el Parque Lindo Amanecer recupera un espacio en desuso que mira sobre las otras dos intervenciones proyectadas en el sector, al tiempo que integra todo el sistema con los bloques de vivienda multifamiliar a sus espaldas. La ubicación del terreno, en relación con los edificios, permitió explorar y analizar las posibilidades de acción sobre espacios residuales, aquellos que quedan al margen y son subutilizados, convirtiéndose en centros para la proliferación de actividades delictivas que degradan el tejido cívico de la comunidad. En

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

el caso del parque Lindo Amanecer, el sitio es lo que se considera un “retiro de fondo” entre la espalda de uno de los edificios y el borde de la terraza sobre la que se asienta el conjunto. El espacio era un vertedero de desechos y punto de encuentro de malhechores. Para revertir esta situación, la propuesta busca formalizar los límites de la parcela, definir los accesos, y otorgarle una identidad propia que la defina como un lugar para el uso y disfrute de todos los habitantes del conjunto residencial, en especial de los más pequeños. Espacialmente, el parque consta de un área principal donde se ubica el mobiliario de juego infantil, mientras que los bancos se disponen a lo largo del perímetro. Junto a la entrada, una plataforma para la realización de eventos es el punto de reunión de los mayores; mientras que en uno de los extremos del parque se dispuso de un área con mobiliario deportivo pensado para incentivar el ejercicio entre los vecinos. Las caminerías están conformadas por baldosas hexagonales de concreto prefabricadas dispuestas una junto a la otra, que remiten a un panal de abejas, imagen particular y con una connotación muy apropiada que resume el espíritu del parque y el sentido de trabajo en equipo y solidaridad manifestado por la comunidad.

LINDO AMANECER

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figura 89_ Situación actual del Parque

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figura 90_ Situación anterior del Parque


Pavimento del parque

Corte longitudinal

Planta general

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Imรกgenes de proyecto

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Corte transversal

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Parque

LA FELICIDAD Ubicación: Parroquia Caucagüita Urbanización Carlos Andrés Pérez Sector A Bloques 51-52 A Fecha de inicio del proyecto: Abril de 2009 Fecha de inicio de ejecución: Enero de 2010 Fecha de inauguración: Agosto de 2010 Área de la intervención: 374,80 m2 Costo del proyecto: 270.000,00 BsF Selección Intervenciòn: Oficina de Programas Especiales Planificación: Oficina de Programas Especiales Servicio Comunitario Universidad Simón Bolívar Equipo de Proyecto: Arq. Daniel Belandria Br. Isni Parra Br. María de Lourdes Rodríguez

191 figura 91_Parque La Felicidad luego de la intervención.

192


Ubicada en la Urbanización Popular Carlos Andrés Pérez de la Parroquia Foránea de Caucagüita, este parque se inserta en una de las áreas verdes del sector, y fue desarrollado en conjunto con el Programa de Servicio Comunitario de la Universidad Simón Bolívar. A diferencia de los parques ubicados en la parroquia Petare, éste se encuentra en un contexto de baja densidad de ocupación del suelo, constituido por bloques de vivienda multifamiliar agrupados en conjuntos. Entre los edificios surgen espacios residuales o intentos de espacios públicos que nunca llegaron a consolidarse por la ausencia de un proyecto arquitectónico que los definiera. Este último escenario, describe la condición existente sobre la cual se construyó La Felicidad.

Leoncio Martinez Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

El proyecto formaliza los límites del terreno con la instalación de un cerramiento en reja metálica que mantiene la continuidad de las visuales a través del espacio. La propuesta está conformada por dos grandes áreas que responden a las actividades principales que ahí se desarrollan. La primera corresponde a la zona de recreación infantil, donde se encuentra instalado el mobiliario recreativo correspondiente. El segundo sector está pensado para la realización de eventos vecinales o la práctica de actividades de tipo pasivo y contemplativo; es aquí donde se ubican los bancos y una pérgola metálica generadora de un área en semi-sombra bajo ella, muy apropiada para el trópico. Las áreas de estar y de juego se definen con pavimentos adoquinados y pavimentos blandos respectivamente, mientras que baldosas de concreto dispersas en el terreno constituyen una avenida central que sirve de transición entre los dos acabados de piso antes descritos. Aun cuando no exhibe una propuesta plástica específica, el cerramiento en malla metálica que construye el límite, posee un estampado de franjas verticales en variaciones de verde que se disponen de manera transversal al recorrido acompañándolo y generando un efecto cinético. Nuevamente, la decisión de hacer prevalecer el color verde responde a la necesidad de incorporar las connotaciones positivas de la vegetación en contextos urbanos donde se privilegia la crudeza de los materiales constructivos. Por esta razón, la propuesta paisajística fue muy importante en el desarrollo del parque La Felicidad.

LA FELICIDAD

193

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figura 92_ Situación actual del Parque

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figura 93_ Situación anterior del Parque


Equipamiento del parque

mobiliario, juego y otros equipamientos

Imágenes de proyecto

Planta general

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La propuesta paisajística fue muy importante en el desarrollo del parque La Felicidad. La estrategia de diseño partió de conservar los árboles existentes en el terreno. Su ubicación permaneció igual y fue el proyecto el que se adaptó a ellos; el mobiliario y los distintos pavimentos se dispusieron de forma tal que no afectasen las raíces y copas, al mismo tiempo que se construyeron jardineras alrededor de ellos para la protección de sus bases.

10

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Corte longitudinal

0

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Corte transversal

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Parque

LAS FILITAS Ubicación: Parroquia Petare Sector El Cerrito Calle Nueva Fecha de inicio del proyecto: Marzo de 2009 Fecha de inicio de ejecución: Junio de 2009 Fecha de inauguración: Diciembre de 2009 Área de la intervención: 159,18 m2 Costo del proyecto: Bs.F 270.000,00 Selección Intervenciòn: Coordinadores zonales Planificación: Oficina de Proyectos Especiales

197

Equipo de proyecto: Arq. Daniel Belandria figura 94_Parque Las Filitas luego de la intervención

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Ubicado en el sector Las Filitas del barrio Mesuca en la Parroquia de Petare, este pequeño parque se beneficia de su implantación topográfica para establecer conexiones visuales que reconocen el sistema local de espacio público conformado por la plaza Bolívar de las Vegas de Petare, el bulevar Guaicaipuro y el parque Las Semillitas. El espacio que constituye el parque Las Filitas resulta de la construcción de los muros que contienen y dan forma a la topografía del lugar. El resultado es un brazo de tierra ganado a la montaña y convertido en mirador desde el cual, como una antigua atalaya, se domina el paisaje y es posible apreciar la complejidad de la trama urbana desplegada sobre las colinas en frente y con el cerro Ávila como protección al fondo.

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

El proyecto se sitúa sobre la calle principal de Mesuca, vía de alto tráfico que conecta el barrio de Mesuca con la Redoma de Petare, pero separada de ésta gracias al desnivel del terreno. Vinculado directamente con la escala doméstica, el proyecto se asume para cumplir el rol de jardín o patio frontal de las viviendas en la cima de la colina. Este es un parque de carácter vecinal que funciona como barrera de protección entre las casas al filo de la montaña y el tráfico continuo que les rodea. Entre el espacio público y las viviendas, lo que antes era un callejón ahora se ha convertido en un bulevar peatonal donde los vecinos abren directamente sus casas y a través del cual circulan los residentes para entrar y salir del sector. Programáticamente, el parque Las Filitas privilegia las actividades de juego y esparcimiento infantil. Columpios, toboganes, y subibajas son algunos de los aparatos instalados con el objetivo de incentivar el sano encuentro entre los niños y niñas de la comunidad. En la entrada, también se dispone de un área con máquinas deportivas multifuerzas pensadas para los adolescentes y adultos. Sin embargo, este es un espacio público que invita a todos los vecinos, sin distinciones de edad y género, a reunirse bajo la sombra de los árboles disfrutando de las hermosas vistas de la ciudad. Las Filitas es, en resumen, un pequeño rincón para el fomento del comportamiento cívico situado por encima del caos citadino que diariamente nos rodea y contamina.

LAS FILITAS

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figura 95_ Situación actual del Parque

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figura 96_ Situación anterior del Parque


 

Fachada este

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Planta general

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Corte transversal en contexto

Corte transversal

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Imágenes del proyecto 0

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Fachada

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Bulevar

EL CARMEN Ubicación: Parroquia Petare Barrio Unión Calle El Carmen Fecha de inicio del proyecto: Mayo de 2010 Fecha de inicio de ejecución: Octubre de 2010 Fecha de inauguración: Marzo 2011 Área de la intervención: 1.534,53 m2 Costo del proyecto: BsF 1.518.000,00 Selección Intervenciòn: Oficina de Programas Especiales Planificación: Oficina de Programas Especiales Arquitectos colaboradores Equipo de Proyecto: MSc. Arq. Carola Bravo VODO Arquitectos Arq. Eduardo Izaguirre Arq. Gustavo Jiménez Intervención plástica: MSc. Arq. Carola Bravo

203 figura 97_Bulevar El Carmen luego de la Intervención.

204


El Bulevar El Carmen es un interesante espacio público, clave para la zona por su gran afluencia peatonal. En él desembocan diez y nueve sectores de los alrededores y además tiene una importante tradición cultural, pues allí se encuentra ubicada la Iglesia El Carmen, que es la segunda en importancia del municipio. El bulevar está bordeado por comercios, residencias y dos importantes colegios, culminando con la fachada de la bella iglesia.

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

El proyecto de intervención, titulado Estrías Urbanas, realizado por la artista y arquitecto venezolana Carola Bravo y la oficina de arquitectura VODO Arquitectos, evidencia un compromiso con el abstraccionismo geométrico del arte venezolano. Consiste en una propuesta que refleja el encanto del juego geométrico entre arte y arquitectura. La disposición del mobiliario urbano e intervención plástica del bulevar, donde el tramado armónico de líneas paralelas y formas abstractas son las protagonistas y despierta sensibilidades en quienes lo transitan a través del juego de su geometría.

Filas de Mariche

La propuesta consolida el uso peatonal del bulevar a través de su ensanchamiento y tratamiento plástico general. Este ensanchamiento del espacio público se logra con la elevación de la calle al nivel de la acera. Dentro de las obras emprendidas destaca también la restauración de la fachada de la Iglesia El Carmen y la incorporación de drenajes de aguas de lluvia. Se interviene así, la calle y varias fachadas de la zona, insertando elementos particulares como texturas y colores de pisos, en variaciones de tonos grises y rojos, y proyectadas tanto, sobre el pavimento como sobre algunas fachadas del contexto, creando 152m2 de murales. También aparecen piezas de mobiliario urbano como bancos, jardineras, alumbrado, papeleras y rejas que actúan sobre la estética, la funcionalidad y la distribución de toda la zona.

EL CARMEN

205

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figura 98_ Situación actual del Parque

0

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figura 99_ Situación anterior del Parque


La propuesta, que logra el desahogo de las actividades recreativas y religiosas de la comunidad, además de reforzar el flujo peatonal natural del lugar, tiene un énfasis que recae en la “revelación, rescate y conservación” del espacio público, brindando una identidad única y ayudando a realzar la historia y cultura de la comunidad. Aquí, el proyecto de intervención urbana fue concebido y ejecutado con conciencia plástica de manera que el arte se integrara a la composición arquitectónica como uno de sus elementos constitutivos.

Intervención plástica realizada por Carola Bravo

Planta general

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Imagen de la intervención

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.10

.10 .20

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Corte longitudinal

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Plaza

NEGRO PRIMERO Ubicación: Parroquia Caucagüita Avenida Manuel Rosales Carvajal con Calle El Cují Sector La A Fecha de inicio del proyecto: Abril de 2010 Fecha de inicio de ejecución: Octubre de 2010 Fecha de inauguración: Junio de 2011 Área de la intervención: 815,24 m2 Costo del proyecto: 948.000,00 BsF Selección Intervenciòn: Oficina de Programas Especiales Planificación: Oficina de Programas Especiales Arquitectos colaboradores Proyecto: VODO ARQUITECTOS Arq. Eduardo Izaguirre Arq. Gustavo Jiménez

209 figura 100_Plaza Negro Primero luego de la intervención.

210


Ubicado en el epicentro de Caucagüita, la plaza busca desplazar del imaginario colectivo aquellas actividades que cultivaban la desidia y violencia típica del sector, con estrategias arquitectónicas y urbanas que logran consolidar las actividades cívicas de la comunidad. Dichas actuaciones fueron sugeridas por el equipo de arquitectos vinculados al proyecto y por los habitantes de la comunidad, quienes vieron en la plaza la oportunidad de establecer una noción de identidad dentro de un territorio ausente en la dinámica urbana. A fin de lograr tal cometido, el proyecto plantea la formalización de un espacio central de plaza, que sirva de lugar de encuentro por excelencia para la comunidad. Dicho espacio desciende, por la proyección de la escalinata, hacia las cintas de encuentro, que permiten habitar la zona boscosa y rica en paisajismo, equipada con bancos y luminarias especiales para dicha actividad. No obstante, en la parte baja de la intervención, la rampa sirve como elemento conector entre la plaza central y el CDI en construcción, garantizando el fácil acceso de niños, jóvenes, adultos, ancianos y personas con discapacidad.

Leoncio Martinez Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

Para responder a las necesidades planteadas por los usuarios de las rutas interurbanas que allí transitan, se incorpora en la parte alta de la plaza, una cubierta ligera de policarbonato hecha con perfilería metálica, que consolidad la parada de transporte público. Ésta última actuación es de gran importancia, pues allí convergen el 95% de la población de diez sectores de Caucagüita: Sector la A, Santa Eduvigis, 28 de julio, Cubo Negro, El Progreso, San Benito, La H, La F, Vista el Ávila para baja y La Embajada. Además de las propuestas espaciales, se equipó la plaza con mobiliario urbano incluyendo luminarias, papeleras y bancos. Desde la perspectiva social se acordaron unas normas de uso. La propuesta paisajista se adecuó a las condiciones del lugar, capaz de ofrecer sombra, juegos cromáticos y agradables visuales.

NEGRO PRIMERO

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figura 101_ Situación actual del Parque

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figura 102_ Situación anterior del Parque


FA

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FACHA

Fachada este

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Planta general

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Fachada oeste

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Corte longitudinal

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Bulevar

GUAICAIPURO Ubicación: Parroquia Petare Barrio Agricultura Calle Buenos Aires Fecha de inicio del proyecto: Marzo de 2010 Fecha de inicio de ejecución: Noviembre de 2010 Fecha de inauguración: Junio de 2011 Área de la intervención: 413,61 m2 Costo del proyecto: 458.000,00 BsF Selección Intervenciòn: Coordinadores zonales Planificación: Oficina de Programas Especiales Equipo de Proyecto: Arq. Clermary Moreno

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216 figura 103_Bulevar Guaicaipuro luego de la intervevción.


Ubicado en el barrio Las Vegas de Petare, el Bulevar Guaicaipuro se emplaza en una franja de terreno que funge como límite entre los bloques de vivienda multifamiliar y las viviendas del barrio. Debido a esta posición intermedia, el solar estaba siendo subutilizado y se había convertido en el centro de actividades delictivas en el sector, degradando el tejido cívico del mismo. La propuesta para el bulevar busca recuperar el terreno para la comunidad, creando un espacio público que contribuya a diluir las barreras entre la ciudad formal y planificada de los bloques y la informal, espontánea y autoconstruida del barrio. La silueta rectangular del terreno y el acceso por sólo uno de sus extremos fueron dos factores determinantes a la hora de afrontar el diseño del bulevar. La propuesta contempla, entonces, una serie de momentos o áreas programáticas que complementan el recorrido y contrarrestan la linealidad del espacio. Entre dichas áreas se incluyen zonas de permanencia para la realización de eventos vecinales al comienzo, y luego, consecutivamente, áreas juveniles, deportivas e infantiles. Un único elemento arquitectónico unifica todas las etapas: un banco que se proyecta a lo largo de todo el recorrido con una ligera inclinación en planta que da a cada área una configuración formal particular. Igualmente, la instalación de mobiliario de juego para niños y deportivo para jóvenes y adultos ayuda en la delimitación de los espacios.

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

El juego con los niveles del suelo también contribuye a enriquecer el recorrido. La inclinación del pavimento con distintas pendientes a lo largo del bulevar ralentiza o acelera el movimiento. Debido a estos desniveles el pavimento predominante en el bulevar es cemento, al cual se le “imprime” la silueta de losas de piedra durante el proceso de vaciado, para lograr un efecto antiresbalante.

GUAICAIPURO

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figura 104_ Situación actual del Parque

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figura 105_ Situación anterior del Parque


Planta general

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Corte longitudinal

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La propuesta plástica, realizada por el arquitecto proyectista, consiste en una serie de franjas verticales naranjas, negras y grises, que se disponen de manera transversal al recorrido acompañándolo y generando un efecto cinético. Los colores del mural, a diferencia de otras intervenciones artísticas hechas en espacios públicos que privilegian el color verde por su asociación con la vegetación, refuerzan la estética urbana del bulevar Guaicaipuro, entendiendo que la principal función de éste es hacer de puente entre dos realidades constructivas de la ciudad que no suelen convivir en armonía.

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Imágenes de la propuesta

0

Corte transversal

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Plaza Simón

BOLÍVAR DE PETARE Ubicación: Parroquia Petare Avenida Principal de Las Vegas de Petare Urb. Leoncio Martínez Bloques de Las Vegas de Petare Fecha de inicio del proyecto: Agosto de 2011 Fecha de inicio de ejecución: Octubre de 2011 Fecha de inauguración: Mayo de 2012 Área de la intervención: 2.320,00 m2 Costo del proyecto: Obra donada por la Fundación Construyendo Futuros Selección Intervenciòn: Coordinadores zonales Planificación: Oficina de Programas Especiales Fundación Construyendo Futuros Equipo de proyecto: Arq. Alexandra Paty Arq. Jeanette Díaz Intervención plástica: Emilio Narciso

221 figura 106_Plaza Bolívar de Petare luego de la intervención.

222


Ubicado en el barrio Las Vegas de Petare, la plaza Simón Bolívar se emplaza en un contexto urbano formal confinado entre bloques de vivienda multifamiliar, y directamente en contacto con la Avenida Principal de las Vegas de Petare, corredor vial de gran importancia que conecta múltiples barrios de la parroquia con el resto de la ciudad. Así, la plaza recolecta los flujos peatonales de miles de personas que diariamente suben y bajan las escaleras y veredas de los barrios vecinos, convirtiéndose en un umbral entre la ciudad formal y la informal. El proyecto, ejecutado gracias al patrocinio de la Fundación Construyendo Futuros, consolida el espacio generando nuevos usos y reactivando los existentes con la finalidad de incentivar la presencia de los vecinos. El objetivo principal consistió en ordenar y hacer diáfana una propuesta con actividades programáticas jerarquizadas y bien diferenciadas. De esta forma, se eliminan los espacios residuales donde proliferaban actividades delictivas, que mantenían alejados a los usuarios.

Leoncio Martinez

Petare

Caucaguita

La Dolorita

Filas de Mariche

Organizativamente, la plaza ocurre en dos niveles, cada uno vinculado con su entorno inmediato. La terraza inferior tiene acceso directo desde la avenida principal y sus bordes están dados por galerías comerciales que refuerzan la relación transversal entre ambos espacios, y aumentan el número promedio de personas que habitan en ella. Previendo el elevado flujo de personas, en esta área se concentra la mayor cantidad de bancos-jardinera, produciendo una amplia área bajo sombra; también fue instalado en este espacio el mobiliario deportivo destinado para el público joven y adulto. La terraza superior, vinculada a los edificios residenciales, esta ocupada principalmente por el área de juego infantil, cuya presencia se impone en la configuración de la plaza por su condición elevada y al estar claramente delimitada por un cerramiento permeable de malla metálica. Igualmente, un área de permanencia de generosas dimensiones se destina para la realización de eventos vecinales.

BOLÍVAR DE PETARE

223

224

figura 107_ Situación actual del Parque

0

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figura 108_ Situación anterior del Parque


Intervenci贸n pl谩stica realiazada por: Emilio Narciso

Corte transversal Planta general

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Corte longitudinal

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Fachada

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5

10


Parques en urbanizaciones Debemos procurar olvidar y borrar la idea que nuestra ciudad está dividida en dos partes, conocidos como ellos y nosotros, lo formal y lo espontáneo, o el barrio y la ciudad. El Programa de Espacios Sucre busca justamente trabajar para la ciudad de forma homogenea, es decir con los mismos estándares, con la misma insistencia y con la misma urgencia tanto en las comunidades de barrios como en las urbanizaciones formales. Algunos parques de urbanización están en áreas de clase media baja que aunque viven en edificios formales, la calidad de vida de sus habitantes es baja. En las urbanizaciones de La Urbina, La Carlota, California Sur y el casco histórico de Petare se han construido doce parques. Para los vecinos de estos sectores, nuevos parques o la recuperación de otros ha tenido un valor sustancial en su calidad de vida. Muchos viven hacinados por limitaciones económicas y por la enorme dificultad propia de la ciudad de Caracas de conseguir viviendas acequibles. La oportunidad de recrearse y de disfrutar el espacio amplio de un parque puede hacer toda la diferencia en el desarrollo y crecimiento de un niño y en el bienestar de adultos. Los parques en urbanizaciones incluyen:

227

Parque Luís González

Parque Yare

Bulevar Praga

Parque Simón Rodríguez

Parque Sorocaima

Parque Sorocaima (II Etapa)

Plaza Rómulo Betancourt

Parque Gabriela Mistral

Parque Galipán

Parque Simón Rodríguez (II Etapa)

Parque Alberto Crisafi (I Etapa)

Parque Alberto Crisafi (II Etapa) 228


CATÁLOGO 229

230


Catálogo de Intervenciones del Espacio Público 2009-2012

En tres años se lograron construir veinte y nueve parques y muchos mas ya proyectados esperan su turno. A continuación un listado de todas las intervenciones realizadas del Programa Espacios Sucre asi como algunos de los proyectos que se esperan construir a corto plazo. Parque Mis Coquitos Parque Alegrías del Winche Parque Las Semillitas Parque Arcoiris Parque Bárbaro Rivas Parque Luis Gonzalez Bulevar Praga Parque Las Filitas Parque Querubines de Dios Parque Alegría de Sinaí Parque Lindo Amanecer Parque La Felicidad Parque Sorocaima Bulevar El Carmen Plaza Negro Primero Bulevar Guaicaipuro Plaza Rómulo Betancourt Parque Galipán Parque Alberto Crisafi (Primera y segunda etapa) Parque Bulevar El Guayabal CATÁLOGO DE INTERVENCIONES

Espacio Público

231

Parques Plazas Bulevares

Cerramiento Pasarela 24 de julio Parque Deportivo Caballo Mocho Parque Gabriela Mistral Espacio Deportivo Luis Ignacio Brazón Parque Simón Rodríguez Parque Mi Jardín Parque Yare Plaza Simón Bolívar de Las Vegas de Petare

232


Ubicación:

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Claudia Jubes

Parroquia Leoncio Martinez

Arq. Grizcar Luckert

Barrio Maca

Agua de Maíz Sur

la Linea.

Fecha de Inicio del Proyecto:

Fecha de Inicio del Proyecto:

1

Enero de 2009

Abril de 2009

Fecha de inauguración:

Fecha de inauguración:

Abril de 2009

Contratista:

Diciembre de 2009

Área de intervención: 48,60 m2

Dirección de Obras, Mantenimiento y Servicios,

Área de intervención: 165,48 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 59.000,00 BsF

Alcaldía del Municipio Sucre

Costo del proyecto: 350.000,00 BsF

Constructora Ocwill C.A.

PARQUE ARCOIRIS

PARQUE MIS COQUITOS

Ubicación: Parroquia Mariches

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Arq. Claudia Jubes

Parroquia Petare

Arq. Daniel Belandria

Centro Historico

Barrio Terrazas del Winche

Calle Bárbaro Rivas

Fecha de Inicio del Proyecto:

Fecha de Inicio del Proyecto:

Mayo de 2009

Abril de 2009

Fecha de inauguración:

2

Fecha de inauguración:

Abril de 2009

Contratista:

Diciembre de 2009

Área de intervención: 123,15 m2

Dirección de Obras, Mantenimiento y Servicios,

Área de intervención: 153,67 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 47.000,00 BsF

Alcaldía del Municipio Sucre

Costo del proyecto: 270.000,00 BsF

Constructora Reforest C.A.

Ubicación:

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Daniel Belandria

Parroquia Petare

Arq. Daniel Belandria

Palo Verde

Br. Mary Carmen Rojas

Zona I

Intervención plástica:

Las Antiguas Calle 1

Br. José Ángel Pérez

Fecha de Inicio del Proyecto:

Phd. Jaime Gili

Fecha de Inicio del Proyecto:

José Félix Ribas

Julio de 2009

Abril de 2009

Fecha de inauguración:

Fecha de Inicio del Proyecto: Diciembre de 2009

Junio de 2010

3

PARQUE LAS SEMILLLITAS

5

PARQUE BÁRBARO RIVAS

PARQUE ALEGRÍAS DEL WINCHE

233

4

Área de intervención: 392,97 m2

Contratista:

Área de intervención: 604,81 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 459.000,00 BsF

Constructora Kelsen C.A.

Costo del proyecto: 270.000,00 BsF

Constructora Reforest C.A.

6

PARQUE LUÍS GONZÁLEZ

234


Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Daniel Belandria

La California Norte

Br. Rafael Vásquez

Calle Praga Fecha de Inicio del Proyecto:

Proyecto:

Parroquia La dolorita

Arq. Daniel Belandria

Barrio La Lira

Br. Ana María Brito

Calle Valverde

Br. Herimar Meneses

Fecha de Inicio del Proyecto:

Br. Santiago Rizo

Abril de 2009

Abril de 2009

Fecha de Inauguración:

Fecha de Inauguración:

Marzo de 2010

Diciembre de 2009

7

Ubicación:

Área de intervención: 471,32 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 270.000,00 BsF

Constructora Reforest C.A.

Área de intervención: 270,24 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 270.000,00 BsF

Constructora Ocwill C.A.

BULEVAR PRAGA

PARQUE ALEGRÍA DE SINAÍ

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Daniel Belandria

Sector El Cerrito Calle Nueva Fecha de Inicio del Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia La Dolorita

Arq. Daniel Belandria

Barrio la lira

Br. Cruz Criolllo

Bloques Azules 1 y 2

Br. Gonzalo Romer

Fecha de Inicio del Proyecto:

Marzo de 2009

Abril de 2009

Fecha de Inauguración:

Fecha de Inauguración:

Diciembre de 2009

8

Marzo de 2010

Área de intervención: 159,18 m2

Contratista:

Área de intervención: 402,13 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 270.000,00 BsF

Constructora Ocwill C.A.

Costo del proyecto: 270.000,00 BsF

Constructora Ocwill C.A.

PARQUE LAS FILITAS

235

9

PARQUE LOS QUERUBINES DE DIOS

10

11 PARQUE LINDO AMANECER

Ubicación:

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia La Dolorita

Arq. Daniel Belandria

Parroquia Caucaguita

Arq. Daniel Belandria

Barrio la Lira

Br. Amanda Alvarez

Urbanización Carlos Andrés Pérez

Br. Isni Parra

Sector Las Casitas

Sector La A

Br. María de Lourdes Rodríguez

Fecha de Inicio del Proyecto:

Fecha de Inicio del Proyecto:

Abril de 2009

Abril de 2009

Fecha de Inauguración:

Fecha de Inauguración:

Marzo de 2010

Agosto de 2010

Área de intervención: 283,59 m2

Contratista:

Área de intervención: 374,80 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 300.000,00 BsF

Constructora Ocwill C.A.

Costo del proyecto: 270.000,00 BsF

Constructora Ocwill C.A.

12

PARQUE LA FELICIDAD

236


Ubicación: Parroquia Petare

13

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Arq. Daniel Belandria

Parroquia Petare

Arq. Clermary Moreno

Urbanización El Llanito

Barrio Agricultura

Av. Sorocaima con Av. Mara

Calle Buenos Aires

Fecha de Inicio del Proyecto:

Fecha de Inicio del Proyecto:

Mayo de 2010

Octubre de 2010

Fecha de Inauguración:

Fecha de Inauguración:

Febrero de 2011

Junio de 2011

Área de intervención: 992,74 m2

Contratista:

Área de intervención: 413,61 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 707.0000,00 BsF

Constructora Reforest C.A.

Costo del proyecto: 458.000,00 BsF

Constructora Texgroup C.A.

PARQUE SOROCAIMA

BULEVAR GUAICAIPURO

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Carola Bravo

Parroquia Leoncio Martínez

VODO Arquitectos

Urbanización Santa Eduvigis

Arq. Clermary Moreno

Barrio la Unión Calle el Carmen

Arq. Eduardo Izaguirre

Avenida 1

Fecha de Inicio del Proyecto:

Arq. Gustavo Jiménez

Fecha de Inicio del Proyecto:

Ubicación:

Octubre de 2010

Mayo de 2010

14

Fecha de Inauguración:

Intervención plástica:

Fecha de Inauguración:

Marzo de 2011

Arq. Carola Bravo

Junio de 2011

Área de intervención: 1.534,53 m2

Contratista:

Área de intervención: 828,27 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 600.000,00 BsF

Constructora Texgroup C.A

Costo del proyecto: 1.518.000,00 BsF Constructora Kelsen C.A.

BULEVAR EL CARMEN

237

15

PLAZA NEGRO PRIMERO

16

17

PLAZA RÓMULO BETANCOURT

Ubicación: Parroquia Caucaguita Av. Manuel Rosales Carvajal con Calle El Cují Sector La A Fecha de Inicio del Proyecto: Abril de 2010 Fecha de Inauguración: Junio de 2011 Área de intervención: 815,24 m2 Costo del proyecto: 948.000,00 BsF

Proyecto: VODO Arquitectos Arq. Eduardo Izaguirre Arq. Gustavo Jiménez

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Fabio Carpa

Urbanización Lomas del Ávila Calle 15 Fecha de Inicio del Proyecto: Octubre de 2010 Fecha de Inauguración: Junio de 2011

Contratista: Constructora Kelsen C.A.

Área de intervención: 3.138,14 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 650.000,00 BsF

Constructora PEVI

18

PARQUE GALIPÁN

238


Ubicación:

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Daniel Belandria

Parroquia Mariches

Arq. Violeta de Sotti

Terrazas del Ávila. Calle 1 Fecha de Inicio del Proyecto: Septiembre de 2010

Carretera Petare Santa Lucía Intervención Plástica: Arq. Oscar Pabón

Fecha de Inauguración:

19

Barrio Caballo Mocho Fecha de Inicio del Proyecto: Mayo de 2010 Fecha de Inauguración:

Septiembre de 2011

Contratista:

Diciembre de 2011

Área de intervención: 7.376,17 m2

Construcciones y Proyectos Emimar C.A.

Área de intervención: 892,34 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 1.150.000,00 BsF

Construcciones y Proyectos Emimar C.A.

Costo del proyecto: 1.000.000,00 BsF Arq. Clermary Moreno

22

PARQUE DEPORTIVO CABALLO MOCHO

PARQUE ALBERTO CRISAFI

20

Ubicación: Parroquia Petare Barrio José Félix Rivas Sector Zona 5 Calle Ayacucho Fecha de Inicio del Proyecto: Junio de 2011 Fecha de Inauguración: Diciembre de 2011 Área de intervención: 426,3 m2 Costo del proyecto: Donación

Proyecto: Arq. Alexandra Paty Arq. Jeanette Díaz

Contratista: Fundación Construyendo Futuro

Ubicación: Parroquia Petare Urbanización La California Norte Calle Mónaco Escuela Municipal Gabriela Mistral Fecha de Inicio del Proyecto: Noviembre de 2011 Fecha de Inauguración: Febrero de 2012 Área de intervención: 27,47 m2

Proyecto: Arq. Alexandra Paty

Costo del proyecto: Responsabilidad Social

Contratista: Constructora Kelsen C.A. y Constructora Ramaor C.A.

PARQUE BULEVAR EL GUAYABAL

239

21

CERRAMIENTO PASARELA 24 DE JULIO

Ubicación:

Proyecto:

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Alexandra Paty

Parroquia Petare

Arq. Alexandra Paty

Sector Fechas Patrias

Centro Histórico de Petare

Arq. Jeanette Díaz

Barrio 24 de julio

Calle Bárbaro Rivas

Fecha de Inicio del Proyecto:

Fecha de Inicio del Proyecto:

Marzo de 2011

Junio de 2011

Fecha de Inauguración:

Fecha de Inauguración:

Diciembre de 2011

Marzo de 2012

Área de intervención: 56,23 m2

Contratista:

Área de intervención:469,76 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 210.000,00 BsF

Fundación Construyendo Futuro

Costo del proyecto: Donación

Fundación Construyendo Futuro

23

PARQUE GABRIELA MISTRAL

24

ESPACIO DEPORTIVO LUIS IGNACIO BRAZÓN

240


Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Leoncio Martínez

Arq. Clermary Moreno

Urbanización Los Ruíces Calle D Fecha de Inicio del Proyecto: Marzo de 2011 Fecha de Inauguración: Marzo de 2012

25

Área de intervención: 5.565,63 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 2.000.000,00 BsF Corporación Alecon C.A.

PARQUE SIMÓN RODRÍGUEZ

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Clermary Moreno

Ubicación: Parroquia Petare Avenida Principal de Las Vegas de Petare Urb. Leoncio Martínez Bloques de Las Vegas de Petare Fecha de Inicio del Proyecto: Agosto de 2011 Fecha de Inauguración: Mayo de 2012 Área de intervención: 2.300 m2 Costo del proyecto: Donación

Proyecto: Arq. Alexandra Paty Arq. Jeanette Díaz

Contratista: Fundación Construyendo Futuro

28

PLAZA SIMÓN BOLÍVAR DE LAS VEGAS DE PETARE

Urbanización Pablo VI Fecha de Inicio del Proyecto: Agosto de 2011 Fecha de Inauguración: Abril de 2012

26

Área de intervención: 616,80 m2

Contratista:

Costo del proyecto: 700.000,00 BsF

Constructora PEVI

Ubicación:

Proyecto:

Parroquia Petare

Arq. Clermary Moreno

Urbanización Macaracuay

Br. Paola Alvarez

Av. Yare

Br. Gustavo Sosa

Fecha de Inicio del Proyecto:

Br. Vanesa Torres

PARQUE MI JARDÍN

Agosto de 2011 Fecha de Inauguración:

241

27

PARQUE YARE

Abril de 2012

Contratista:

Área de intervención: 18.111,23 m2

Constructora Kelsen C.A.

Costo del proyecto: 550.000,00 BsF

Arq. Clermary Moreno

242


Creditos imágenes

figura_1. Portada libro. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Abril 2010.

Capitulo Realidad

figura_2. Pág. 21 y 22. Capitulo I Realidad. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Abril 2010. figura 3_ Pág. 25. Freshkills. Sitio web: http://www.fieldoperations.net/, acceso el 18 de Septiembre de 2012. figura 4_ Pág. 25 Freshkills. Sitio web: http://www.fieldoperations.net/, acceso el 18 de Septiembre de 2012. figura 5_ Pág. 26. IBA Emscher Park. Sitio web: http://www. latzundpartner.de, acceso el 18 de Septiembre de 2012. figura 6_ Pág. 26. IBA Emscher Park. Sitio web: http://www. latzundpartner.de, acceso el 18 de Septiembre de 2012. figura 7_ Pág. 27. Chapeu Mangueira. Fotografía por: Elisa Silva. Río de Janeiro Brasil, Junio Año 2012. figura 8_ Pág. 27. Chapeu Mangueira. Fotografía por: Elisa Silva. Río de Janeiro Brasil, Junio Año 2012. figura 9_ Pág. 28. Comuna 13. Fotografía por: Elisa Silva. Medellín, Colombia Mayo Año 2012. figura 10_ Pág. 28. Cerro Santa Ana. Fotografía por: Elisa Silva. Guayaquil, Ecuador Agosto Año 2012. figura 11_ Pág. 29. Biblioteca Fernando Botero. Fotografía por: Elisa Silva. Medellín, Colombia Mayo Año 2012.

Capitulo Sucre

figura_12. Pág. 11 y 12. Capitulo I Sucre. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Abril 2010.

Capitulo Proyecto

figura 13_ Pág. 39,40. Capitulo proyecto Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Abril 2010.

243

Capitulo Gestión

figura 14_ Pág. 65 y 66. Capitulo Gestión Fotografía por: Prensa Alcaldia Municcipio Sucre. Perteneciente al archivo del Prensa. Abril 2011. figura 15_Pág. 68. Equipo de Espacios Sucre en la inauguración de la

Plaza Simón Bolívar de las Vegas de Petare. Fotografía por: Alexandra Paty. Mayo 2012. figura 16_ Pág. 68. Inauguración del Bulevar El Carmen. Fotografía por: Prensa del Municipio de la Alcaldía Sucre. Marzo 2011. figura 17_ Pág. 69. Inauguración del Parque Arcoíris. Fotografía por: Prensa del Municipio de la Alcaldía Sucre. Enero 2011. figura 18_ Pág.69. Inauguración del Parque Bulevar El Guayabal. Fotografía por: Alexandra Paty. Diciembre 2011. figura 19_ Pág.70. Rueda de prensa durante la inauguración de la Plaza Simón Bolívar de las Vegas de Petare. Fotografía por: Prensa del Municipio de la Alcaldía Sucre. Mayo 2012. figura 20_Pág. 70. Inauguración de la Plaza Negro Primero. Fotografía por: Prensa del Municipio de la Alcaldía Sucre. Junio 2011. figura 21_ Pág. 71. Inauguración del Parque Galipán. Fotografía por: Prensa del Municipio de la Alcaldía Sucre. Junio 2011. figura 22_ Pág. 71 Sonia Pérez y la artista plástico Carola Bravo supervisando la construcción del Bulevar El Carmen. Fotografía por: Daniel Belandria. Febrero 2011. figura 23_ Pág. 72 Presentación de proyectos de servicio comunitario de los estudiantes de la USB en el Centro Histórico de Petare. Fotografía por: Daniel Belandria. Julio 2009. figura 24_ Pág. 72 Erick Benarroch, Gustavo Jiménez, Eduardo Izaguirre y Fabio Capra supervisando la construcción de la Plaza Negro Primero. Fotografía por: Daniel Belandria. Abril 2011.

Capitulo Arte

figura 25_Pág. 73 Y 74. Capitulo Arte Fotografía por: Prensa Alcaldia de Sucre. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Junio 2010. figura 26_ Pág. 76 Diamantes de Las Semillitas Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Ocutubre 2012. figura 27_ Pág. 77 Bulevar el Carmen. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Junio 2012. figura 28_ Pág. 78 Mural Plaza Bolívar. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Junio 2012. figura 29_ Pág. 79 Escultura Habitable. Imagen de Intervención: Arq. Oscar Pabón. 2012.

Capitulo Academia

figura 30_Pág. 83 y 84. Capitulo Academia Fotografía por: Alexandra Paty. Marzo 2011. figura 31_Pág. 86. Parque El llanito. Imagen de Intervención: Br. José Angel Perez Muñoz/ Br. Manuel Zorrilla. figura 32_Pág. 87. Parque Alegría del Sinaí. Imagen de Intervención: Br. Ana María Brito/Br. Santiago Rizo/Br. Herimar Meneses. figura 33_Pág. 87. Parque Querubines de dios. Imagen de Intervención: Br. Amanda Alvarez figura 34_Pág. 89. Parque Lorenzo González. Imagen de Intervención: Br. Rafael Vásquez figura 35_Pág. 89. Parque San Blas. Imagen de Intervención: Br. Rebeca Novoa/ Br. Fabiola Meignen. figura 36_Pág. 91. Parque N4. Imagen de Intervención: Br. Karla Maldonado/Br. Gabriela Meléndez/Br. Andrea Rozo figura 37_Pág. 91. Parque Lindo Amanecer. Imagen de Intervención: Br. Cruz Criollo/ Br. Gonzalo Romer.

Capitulo Miradas

figura 38_Pág. 97,98. Capitulo Miradas Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 39_Pág. 101. El Espacio Doméstico. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 40_Pág. 102.El Espacio Doméstico. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 41_Pág. 103. El Espacio Doméstico. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 42_Pág. 104. El Espacio Doméstico. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 43_Pág. 105. El Espacio Programado. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 44_Pág. 106. El Espacio Programado. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 45_Pág. 107. El Espacio Programado. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 46_Pág. 108. El Espacio Programado. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 47_Pág. 109. El Espacio Espontáneo. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 48_Pág. 110. El Espacio Espontáneo. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012.

figura 49_Pág. 111. El Espacio Espontáneo. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 50_Pág. 112. El Espacio Espontáneo. Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012.

Capitulo Comunidad

figura 51_Pág. 113,114. Capitulo Comunidad Prensa. Fotografía por: Valentina Caradonna. figura 52_Pág. 118. Doris Padrón Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 53_Pág. 120. Yolanda Mijares Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 54_Pág. 122. Nicolas Ruda + María Canelón Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 55_Pág. 124. Lorena Lugo Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 56_Pág. 126. Franklin Aguilar Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 57_Pág. 128. David Blanco Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 58_Pág. 130. Norma Mujica + Francisco Montilla Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 59_Pág. 132. Betty Díaz Fotografía por: Valentina Caradonna. Agosto 2012.

Capitulo Perspectivas

figura 60_Pág. 225, 226. Capitulo perspectivas Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Abril 2012.

Capitulo Futuro

figura 61_Pág. 133, 134. Capitulo Futuro Fotografía por: Ana Cristina

Vargas. Agosto 2012. figura 62_Pág. 136. Petare 1952 Imagen Cortesia de: Instituto Metropolitano de Urbanismo figura 63_Pág. 136. Petare 2009 Fotografía por: Franco Micucci. Agosto 2009. figura 64_Pág. 137. Vista de un espacio residual en una zona de barrios Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012.

244


figura 65_Pág. 137. Vista aérea barrio de Petare itio web: http:// www.terra.com.ve, acceso el 18 de Septiembre de 2012. figura 66_Pág. 138. Vista de una cancha de Basket Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 67_Pág. 138. Vista de una cancha de Basket improvisada Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 68_Pág. 139. Vista de un espacio terminal de valle en Petare Fotografía por: Franco Micucci. Agosto 2009. figura 69_Pág. 139. Vista del tope de una colina en un barrio de Petare Fotografía por: Franco Micucci. Agosto 2009. figura 70_Pág. 140. Intervención Parque Las Semillitas erteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Abril 2010. figura 71_Pág. 141. Vista de la ciudad de Siena, Italia Sitio web: http://www.promoguidesiena.it/de/tour/61/das-erste-mal-in-siena/, acceso el 18 de Septiembre de 2012. figura 72_Pág. 141. Vista de la Plaza del Campo en Siena, Italia Sitio web: http://www. viaches.com/fotos/vistas-de-siena-italia/1608, acceso el 18 de Septiembre de 2012. figura 73_Pág. 142. Vista de las escalinatas en Plaza de España. Roma, Italia Sitio web: https://alberkrip.wordpress.com/2009/10/20/ plaza-de-espana-de-roma/, acceso el 25 de Septiembre de 2012. figura 74_Pág. 142.Vista de las escalinatas de Caltagirone. Sicilia, Italia Sitio web: http:// www.laltraitaliatour.it, acceso el 20 de Septiembre de 2012. figura 75_Pág. 142.Vista de una escalera recuperada en Petare Fotografía por: Ana Cristina Vargas. Agosto 2012. figura 76_Pág. 142.Vista de un sistema de escaleras mecánicas en Medellín Sitio web: http://www.noticias24.com, acceso el 18 de Septiembre de 2012.

Capitulo Intervenciones

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figura 77_Pág. 143,144.Vista Bulevar el Carmen Fotografía por: Alexandra Paty. Octubre 2012. figura 78_Pág. 147,148. Imagen Satelital Municipio Sucre, Caracas. Editada por Cruz Criollo.Octubre 2012. figura 79_Pág. 149,150. Parque Mis Coquitos. Fotografía por: Daniel Belandria. Pertenecienteal archivo del Programa Espacios Sucre. Febrero 2010. figura 80_Pág. 152. Parque Mis Coquitos luego de la intervención.

Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Febrero 2010. figura 81_Pág. 152. Parque Mis Coquitos antes de la intervención. Fotografía por: Claudia Jubes. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Enero 2009. figura 82_Pág. 155,156. Parque Las Semillitas. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Julio 2010. figura 83_Pág. 158. Parque Las Semillitas después de la Intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Julio 2010. figura 84_Pág. 158. Parque Las Semillitas antes de la Intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Abril 2009. figura 85_Pág. 161, 162. Parque Alegría del Sinaí. Fotografía por: Clermary Moreno. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Abril 2010. figura 86_Pág. 164. Parque Alegría del Sinaí luego de la intervención. Fotografía por: Clermary Moreno. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Abril 2010. figura 87_Pág. 164. Parque Alegría del Sinaí antes de la intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Junio 2009. figura 88_Pág. 167,168. Parque Lindo Amanecer. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Marzo 2010. figura 89_Pág. 170. Parque Lindo Amanecer luego de la intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Marzo 2010. figura 90_Pág. 170. Parque Lindo Amanecer antes de la intervención. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Junio 2009. figura 91_Pág. 173, 174. Parque la Felicidad. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Agosto 2010. figura 92_Pág. 176. Parque La Felicidad luego de la intervención. Fotografía por: Prensa, Alcaldía de Sucre. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Agosto 2010. figura 93_Pág. 176. Parque La Felicidad antes de la intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Agosto 2010. figura 94_Pág. 179, 180. Parque Las Filitas. Fotografía por: Clermary

Moreno. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Enero 2011. figura 95_Pág. 182. Parque Las Filitas luego de la Intervención. Fotografía por: Clermary Moreno. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Enero 2011. figura 96_Pág. 182. Parque Las Filitas antes de la Intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Julio 2010. figura 97_Pág. 185,186. Bulevar el Carmen. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Abril 2011. figura 98_Pág. 188. Bulevar el Carmen luego de su intervención. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Abril 2011. figura 99_Pág. 188. Bulevar el Carmen antes de su intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Julio 2010. figura 100_Pág. 191, 192. Parque Negro Primero. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Junio 2011. figura 101_Pág. 194. Parque Negro Primero luego de la intervención. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Agosto 2011. figura 102_Pág. 194. Parque Negro Primero antes de la intervención. Fotografía por: Eduardo Izaguirre y Gustavo Jiménez. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Septiembre 2010. figura 103_Pág. 197, 198. Bulevar Guaicaipuro. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Junio 2011. figura 104_Pág. 200. Bulevar Guaicaipuro luego de la Intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Junio 2011. figura 105_Pág. 200. Bulevar Guaicaipuro antes de la Intervención. Fotografía por: Daniel Belandria. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Agosto 2010. figura 106_Pág. 203, 204. Plaza Simón Bolívar de Petare. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Junio 2012. figura 107_Pág. 206. Plaza Simón Bolívar de Petare luego de la intervención. Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Junio 2012.

figura 108_Pág. 206. Plaza Simón Bolívar de Petare antes de la intervención. Fotografía por Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios Sucre. Septiembre 2011.

Capitulo Catálogo

figura 109_Pág. 211, 212. Capitulo Catálogo Fotografía por: Alexandra Paty. Perteneciente al archivo del Programa Espacios para Compartir. Abril 2012.

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Agradecimientos

Fundación Espacio: Elisa Silva, Franco Micucci, Henry Rueda, Valentina Caradonna, Cruz Criollo, Diana Montoya, María Alejandra Moleiro y Ana Cristina Vargas.

Profesores Universidad Simón Bolívar: Franco Micucci, Ma. Mercedes Hernández, Daniel Belandria, Ignacio Cardona, Carlos Olaizola, Yacira Blanco, Silvia Soonets y Henry Vicente.

Despacho de la Primera Dama: Mariana Giménez, Sonia Pérez, Kitys Gil, Claudia Jubes, Daniel Belandria, Grizcar Luckert, Clermary Moreno, Alexandra Paty, Fernando Blanco, Ana María Díaz y Belkis Castro.

Pasantes Universidad Simón Bolívar: Luisa Zambrano, Roselyn Santander, Cleidy Chacón y Gabriela Camatón.

Artistas Plásticos: Jaime Gili, Carola Bravo, Emilio Narciso y Oscar Pabón. Arquitectos colaboradores: Ignacio Cardona, Eduardo Izaguirre, Gustavo Jiménez, Fabio Capra, Violetta de Zotti y Victor Ollarves. Contratistas: Luis Macario, Erick Benarroche, Luigi Colasurdo, José Núñez, Ángela Moreno, Carolina Moreno, Pedro Santana y Wilson de Sousa. Patrocinadores: Manuel Figueredo, Francis Cohen y Thalma Cohen. Centro de Arte Los Galpones: Tulia Soucy de González, Raquel Ocariz, Jesús Fuenmayor, Félix Suazo y Gerardo Zavarce.

Servicio Comunitario Universidad Simón Bolívar: Amanda Álvarez, Ana María Brito, Cruz Criollo, Gonzalo Romer, Herimar Meneses, Isni Parra, José Ángel Pérez, María de Lourdes Rodríguez, Mary Carmen Rojas, Rafael Vásquez, Santiago Rizo, Alejandra Alonso, Bettisabel Lamelo, Carla Boschetti, Caterina Brazzoduro, Clemente Levy, Enrique Girán, Fabiola Meignen, Giacomo Alloca, Gustavo Sosa, Julio García, María Eugenia Fernández, Paola Álvarez, Raúl Cabrera, Rebeca Novoa, Sophia Soriano, Vanessa Torres, Victoria Chalbaud, Adriana Maronese, Andrea Rosso, Carla Maldonado, Dafne Pozo, Enzo Caputto, Gabriela Cardozo, Gabriela Meléndez, Kathelyn Montero, María José Morales, Nashira Covarrubia, Vanesa León, Ainara Arambarri, Aixa Polisano, Alejandro Rondón, Ana Capriles, Andrea Acevedo, Andreina Chacón, Ariana Delima, Arnaldo Pereira, Arturo Belandria, Astrid Valor, Augusto González, Edgalia Leandro, Edgar Nuñez, Fabiola Rondón, Gabriela Camatón, Gabriela di Lorenzo, Gabriela Einsiedler, Gabriela Hernández, Isabel Piscitelli, Jimmy Duque, Joanna Carvajal, Josymar Rodríguez, Katherine Fernández, Leonor Bassano, Lisimar Campero, Luís Mendoza, Luís Varas, María Antonieta Silva, María Corina Jiménez, María Gabriela González, Mariangela Calatrava, Matías Bruckner, Natalia de León, Nathalie Vargas, Ninoska Ruíz, Robert Alzuarde, Sarahí Flores, Sebastián D’Alessandro, Silvia Mercader, Stephanie Ziritt, Tharamaroa Troconis, Valentina Lecuona, Wilder Campos, Yoryelina Moreno, Yunuwy Verde y Yureisly Suárez.

Alcaldía de Sucre: Mauro de Palma, Carmine Romano, Tatiana Noguera, María Fernanda Echeverría, Víctor Rodríguez, Giovanna Medina, Demian Mesa, Luís Comella, Ángel Alvarado, Andrés Schloeter y María Teresa Aristeguieta.

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