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14 SOCIEDAD NAVARRA

Diario de Noticias Jueves, 29 de octubre de 2009

 

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RD CONGO La violencia sexual

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La violencia sexual como arma de guerra ha crecido con furia en la RD del Congo, una naciĂłn impune ante estos hechos deleznables. TEXTO Enrique Conde

Historias que asustan al miedo

Personas desplazadas, todas mujeres y niĂąas, cargadas hasta el tuĂŠtano, se dirigen a uno de los campos del este de la RD del Congo. FOTO: STEPHEN MORRISON

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RAGUEN saliva. “Cogieron a mi marido y lo ataron en la entrada de la casa. Dejaban sus fusiles a un lado y empezaron a violarme. Fueron hasta ocho militares, uno a uno, cargados de objetos...â€?. Cortamos el relato de barbaries. Si tienen estĂłmago, supongan los detalles. Sandra Sotelo ha escuchado de voz de las propias vĂ­ctimas burradas asĂ­ y otras tantas. Esta joven catalana, coordinadora desde abril de violencia sexual en la organizaciĂłn International Rescue Committee (IRC), contempla cada dĂ­a como estas atrocidades se ventilan con la ordinaria impunidad que recorre cada esquina de la RepĂşblica DemocrĂĄtica del Congo. Las cifras se mueven en un vertiginoso tiovivo pero, en cualquier caso, a una altura escalofriante. La violencia sexual que azota a las provincias orientales de la R.D. del Congo zozobra entre estadĂ­sticas mutiladas –fruto de la acciĂłn de mĂşltiples actores locales e internacionales y entre los que resulta un encaje de bolillos consesuar los datos– y el silencio de miles de vĂ­ctimas, que callan ante la amenaza de la estigmatizaciĂłn social y de que

sus maridos las expulsen del hogar. A veces, cuando el agresor procede de la sociedad civil, con la entrega de un par de cabras y unos sacos de alubias, la agresiĂłn queda saldada y la amnistĂ­a concedida. En la mayorĂ­a de los casos, al tratarse de militares que campan a sus anchas por el entorno rural, con que pongan a la vista la boquilla del fusil o el filo de sus cuchillos, la vĂ­ctima capta el mensaje. Silencio. En la madeja de ataques sexuales producidos en la regiĂłn de los Grandes Lagos (Kivu Norte, Kivu Sur e Ituri) se deslizan nĂşmeros que pesan como un yunque. MĂĄs de 20.000 contaba la ONU en un informe de 2006, 7.400 registrados por MĂŠdicos sin Fronteras en el hospital Bon MarchĂŠ de Bunia, y mĂĄs de diez mujeres al dĂ­a atendidas en el hospital Panzi, de Bukavu, todo un museo de los horrores. En algunas aldeas, hasta el 80% de las mujeres han sido violadas y el 65% son casos de adolescentes. Si se tienen en cuenta los casos que podrĂ­an callarse, sĂłlo en Kivu Sur puede registrarse una media de 40 violaciones diarias, de las que el 13% se cometen sobre menores de 14 aĂąos. El 3% de las agredidas muere a

L O S D E TA L L E S â—? Violencia sexual como arma de guerra. La RepĂşblica DemocrĂĄtica del Congo es el paĂ­s donde la violencia sexual alcanza mĂĄs altas cotas de todo el mundo. Una inusitada violencia sacude todos estos hechos deleznables, protagonizados muchos de ellos por soldados del EjĂŠrcito congolĂŠs. â—? El 20% de las pruebas de VIH da positivo. â—? Hasta 40 violaciones al dĂ­a. Se calcula que sĂłlo en la provincia de Kivu Sur se producen al dĂ­a unas 40 violaciones. Diez mujeres son atendidas diariamente en el hospital de Panzi, en Bukavu, por hechos similares.

Muchas mujeres callan sus agresiones por miedo a que se las estigmatice o a que su marido las rechace

consecuencia de las violaciones y entre el 10-12% contrae el Sida. Sotelo dice que hasta el 20% de la poblaciĂłn que se somete a las pruebas del VIH resulta positivo. Dentro de lo malo, no es el peor dato. Hace una dĂŠcada, con la gran crisis de los refugiados y en plena guerra, los positivos eran la mitad de los que se hacĂ­an el test. PRĂ CTICA DESDE EL GENOCIDIO La des-

piadada violencia sexual que es utilizada como arma de guerra por las partes implicadas en el conflicto se considera una prĂĄctica reciente y bestial. En tĂŠrminos temporales, este fenĂłmeno no se percibĂ­a en Congo antes de la dĂŠcada de los 90, inicio de las hostilidades en el paĂ­s tras el genocidio ruandĂŠs. Entre los niveles de crueldad del problema, las agresiones han desembocado en una tortura creciente que va mucho mĂĄs allĂĄ del estupro. Therese Meme Mupenzi, de la comisiĂłn de Justicia y Paz de Bukavu, se encarga al menos de brindar sus oĂ­dos a las afectadas. “Hay que sensibilizar a la poblaciĂłn para que entienda que cada mujer que ha sido violada nunca ha querido ser violadaâ€?, desea en un gesto de integraciĂłn.

La madre Antoinnette Eleza refleja tambiĂŠn el problema desde el prisma de la desigualdad, de la consideraciĂłn Ă­nfima de la mujer pese a su continua odisea diaria. Ya ha quedado dicho en estos reportajes que la congoleĂąa es una mujer coraje, que se deja los nudillos currando como una mula. “AquĂ­ las mujeres no estudian, no tienen valores, y piensan que van a dedicarse al matrimonio y a la cocina. En la familia siempre se potencia al niĂąo y eso es lo que provoca esta forma de dominar a las mujeres y de hacerlas callar. Esos episodios de violencia sexual provocan que las vĂ­ctimas se sientan vacĂ­as de sĂ­ mismas y no tengan mĂĄs ganas de vivirâ€?. La catalana Sotelo, cuyo organismo, IRC, fue creado en 1933 por Einstein para proteger a los judĂ­os y ondea la bandera estadounidense, pone el acento para referirse a la cultura judicial del laissez faire, laisser passer. “Es muy difĂ­cil que los casos de agresiones sexuales lleguen a un verdadero juicio. Nunca en este tiempo he conocido una sentencia en contra de un violador y a muchos de los que se arresta con sĂłlo cinco dĂłlares (3,5 euros) pueden librarse de la penaâ€?, comenta.


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Diario de Noticias Jueves, 29 de octubre de 2009

Chabolas instaladas en las afueras de Goma, en el recorrido que surcó la lava del Njiragongo. FOTOS: E. CONDE Lo cierto es que fallos judiciales haberlos haylos, pero representan una nimiedad dentro de la fiebre de la violencia sexual. En un informe publicado este año por Human Rights Watch, titulado con un nombre lapidario Soldados que violan, comandantes que condonan, se resume que en 2008 la ONU registró 7.703 casos de agresiones y los tribunales militares en Kivu condenaron a 27 soldados por este tipo de delitos. El más alto funcionario condenado en la región fue un capitán, pero ningún coronel o general ha tenido que vérselas en un juicio. DE CIVIL A MILITAR El auge militar, tanto del FARDC (Ejército congolés), responsable del 80% de los ataques con fines sexuales, como de los rebeldes armados bien de Nkunda o del FDLR, copa las fechorías contra la población femenina. Sotelo, que empezó a trabajar en Congo desde 2006 (también ha empleado para la AECID, Agencia Española de Cooperación Internacional), rebobina a sus inicios en el país para entender la dinámica de los hechos. “El 50% de los casos que se producían hace unos años provenían de la población civil, eran agresiones de profesores y personal docente. Pero al tratarse de un conflicto cíclico, se van mudando los protagonistas y los soldados son ahora los responsables de la mayoría de las acciones, que han añadido además una violencia inusitada en sus acciones”. En definitiva, el ataque sexual en el Congo representa de todo menos un acto hedonista. Se trata más bien de una acción envilecida y cometida desde el odio con el fin de que la víctima es una enemiga y, como tal, hay que desmoralizarla, despreciarla sin límite y marcarle para siempre la existencia. Por tal motivo se entiende que en cuanto la mujer siente un peligro cercano se muda de morada por unos días. No le importa perderse varias horas en la selva, cargar con sus criaturas o llevar todo lo indispensable encima de la cabeza. Cualquier cosa será mejor que tener cerca a uno de esos gorilas. (En estas páginas concluyen las series de reportajes elaboradas por este periódico gracias al viaje-invitación de la ONG ALBOAN. Nada de esto tampoco hubiera sido posible sin el personal del JRS, los matices aportados por Nicolás Dorronsoro y los innumerables artículos argumentados sin igual por Ramón Arozarena. Bien merecen estas líneas).

Sandra Sotelo, del organismo International Rescue Committee.

PorsiGomano tuvierabastantelava UN GEÓLOGO DICE QUE LA REGIÓN VOLCÁNICA DEL CONGO ES LA MÁS PELIGROSA DEL MUNDO La concentración de dióxido de carbono en varios puntos de los Kivus resulta letal ENRIQUE CONDE GOMA (R.D.CONGO). Goma, la capital del Kivu Norte, con una población de lo más mudable pero que fluctúa en torno a un desordenado millón de habitantes, podría resultar un idílico resort vacacional. Fronteriza con Ruanda, situada a orillas del lago Kivu –cuyas profundidades dicen los nativos que guarda los cuerpos de cientos de enfermos de cólera–, y cobijada en el regazo de una cadena montañosa, Goma podría ser un lugar de lo más apacible, pero la condena a la que le ha sometido la acción del hombre y el propio infierno natural que se remueve en su ecosistema la convierten, sin duda, en una de las zonas más infernales del planeta. Lava sobre lava. “Esta parte del Kivu Norte, por sus circunstancias sísmicas y por la emanación de gases que existe a su alrededor es, sin duda, la región más peligrosa del mundo”, alerta Darío Tedasco, que trabaja para la ONU dentro de la Unidad de Gestión de Riesgo de Goma, donde comanda un equipo compuesto por cinco personas. “Nuestra labor es informar, prevenir y gestionar las emergencias, pero quien finalmente decide la evacuación debe ser el Gobierno de Kinshasa”. La principal encomienda de este napolitano, profesor en Italia del departamento de Ciencias del Medio Ambiente, se concreta en la exploración del comportamiento de los dos volcanes que circundan la ciudad. El Nyamulagira, a menos de 25 kilómetros de Goma, ha registrado 25 erupciones en los últimos setenta años. Tedasco advierte de una previsión: “Es posible que entre pronto

en erupción”. El volcán Njiragongo, situado a apenas 15 kilómetros del centro poblacional, se encuentra siempre activo al contener en su interior un lago de lava. Registró dos grandes erupciones, en 1977 y en 2002 (donde en tan sólo doce horas alcanzó Goma), y si pronto volviera a sacudir un fenómeno similar, ocurriría una tragedia que costaría la vida a miles de desplazados, que ha asentado sus chozas sobre la lava solidificada que ya un día desbordó el cráter de la montaña. De hecho, entre 1994-95, durante la huida del genocidio de Ruanda y las posteriores represalias tutsis, murieron en esta zona 1.500 personas al alcanzar lugares en los que se desconocía su toxicidad. De hecho, hay puntos señalados en la región de los Grandes Lagos que indican que si la dosis letal de dióxido de carbono es del 15%, en esos puntos se encuentran concentraciones en el aire de entre el 30% y el 60%. El geólogo italiano aclara que una evacuación de emergencia de la población de Goma resultaría, a todas luces, imposible. Tedasco, que trabaja en la elaboración de un plan de contingencia en el caso de que sobreviniera una catástrofe, recalca que la actividad volcánica causa a su vez nocivos efectos sobre los hombres que habitan las faldas de la colina. “Se aprecian dos grandes problemas. El humo contiene dosis altísimas, mucho más allá de los límites, tanto de dióxido de carbono como de azufre. La emisión de este último gas provocado en un día de actividad del volcán equivale a todo el dióxido de azufre que produce la industria de la Unión Europea”. El segundo gran problema lo acarrea la lluvia ácida, que ha hecho desaparecer 700.000 km2 de superficie boscosa durante los últimos años. LA FLUOROSIS DE SAKE Los malefi-

cios contaminantes no terminan en el aire. El azote de la fluorosis atrapa la ciudad de Sake, donde todos sus habitantes padecen esta enfermedad endémica que debilita la dentadura, la salpica de puntos marrones y ataca al esqueleto. Se trata de

Dos pescadores, tras faenar en el lago Kivu, venden en plena travesía.

Darío Tedasco muestra la actividad volcánica en torno a Goma. la consecuencia inmediata del nivel de flúor que presenta el agua de la región. La parte tolerable de flúor es de 1,5 partículas por cada millón, mientras que en el Congo se registran hasta 8 por millón. Con 300.000 dólares Tedasco tendría suficiente para descifrar varios de los enigmas que esconde el sub-

suelo de Goma. Ese dinero bastaría para elaborar un estudio tomográfico de 15 días sobre la ciudad para comprobar si presenta alguna fractura por la que se podrían filtrar gases. Es muy posible que en pleno centro de Goma exista una quiebra irreversible. Pero tampoco hay dinero para saberlo.

Viaje de ALBOAN a RD Congo ::Violencia sexual y población vulnerable::  

Tuvimos la ocasión de conversar con dos mujeres víctimas de violencia sexual y nos sobrecogió su testimonio y su capacidad de sufrimiento. A...