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Normas para la integración de un equipo de trabajo Mtro. Abenámar René Nájera Corvera

Curso-Taller: El tutor del CCH, su proceso de cercanía y acompañamiento con los alumnos -Algunos pasos en la intervención tutorialDiseño del curso e impartición: Mtro. Abenámar René Nájera Corvera


Universidad Nacional Autónoma de México. Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Vallejo Curso Taller para profesores: Curso-Taller: El tutor del CCH, su proceso de cercanía y acompañamiento con los alumnos -Algunos pasos en la intervención tutorialDiseño del curso e impartición: Mtro. Abenámar René Nájera Corvera Fecha: del 28 de mayo al 1 de junio 2012 Turno: Vespertino, de 16:00 a 20:00 horas. Duración: 20 horas Sede: CCH Plantel Vallejo, Edif. T salón 7 Las fotografías que ilustran este material de apoyo son cortesía de Gaceta CCH.

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o existe una receta que pueda moldear y delinear de forma sistemática y directa el trabajo en equipo, ya que los estilos y la conformación son variadas. Sin embargo, hay algunos aspectos fundamentales que son necesarios para tener éxito al trabajar en esta modalidad. Reglas de integración Para que el equipo se conforme de manera sólida, el número de integrantes debe ser de cinco, preferentemente, puede ser de tres o de cuatro, pero nunca de seis. Dos alumnos no forman un equipo porque carecen de diversidad en su proyecto, en cambio, un equipo a partir de tres integrantes puede propiciar el movimiento de los roles necesarios para la ejecución de la tarea o proyecto, investigación o dominio de contenidos temáticos. No debe ser mayor de cinco participantes porque se dispersa la atención y el trabajo del equipo se fragmenta, además de que se convierte en un obstáculo para el monitoreo del profesor, toda vez que lo limita en la intervención y seguimiento de las tareas individuales de los integrantes en el equipo. Tomemos en cuenta que el profesor tendría que propiciar un radio de interacción favorable, es decir, una dinámica que se genere entre integrantes o equipos con el docente para poder orientar y coordinar a los grupos de trabajo. El monitoreo es fundamental en la tarea del profesor, pues éste tiene que propiciar un ambiente de diálogo para plantear el trabajo en equipo, sensibilizando al grupo en la conformación de los equipos, ya que un problema común se presenta cuando

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éstos se conforman por afinidades de “amigos”, donde el compromiso con la tarea o proyecto se rompe; lo ideal es que, incluso, su conformación sea inicialmente entre compañeros desconocidos, es más, “de quien no conozcan ni el nombre”; el profesor tiene que normar la estructura señalando características importantes, como la conformación del grupo. Cuando un tema es sencillo y sólo está vinculado a la integración o ampliación de temas subsecuentes, el equipo debe tener una permanencia, es decir, la duración de dos a tres sesiones permitiendo la organización extra clase para la organización de la exposición, si el tema o el trabajo amerita una duración ampliada, esto es, que el equipo pueda trabajar durante un periodo prolongado e, incluso, presentar un producto para su evaluación semestral, de manera expositiva. Se recomienda la sistematización del trabajo con: 1. Las normas y objetivos esperados por parte del profesor que se pueden construir y discutir grupalmente. 2. El monitoreo del profesor agendado en un cronograma de actividades con las fechas específicas para revisión, entrega del producto o trabajo, o exposición, estableciendo el compromiso con cada equipo. 3. La asignación de roles y tareas que puedan realizarse al interior de los equipos como sugerencia, ya que el equipo tiene la responsabilidad de organizarse. 4. La movilidad del profesor entre los equipos es, a la vez, un instrumento que regula el trabajo, ya que los equipos se encuentran a la expectativa de la supervisión del profesor. Fallas de integración En esta dinámica pueden surgir algunas fallas en la integración, las más comunes son la resistencia al trabajo en equipo por su conformación no planeada o consensuada, es decir, que exista apatía generalizada en la mayoría de los integrantes, pues en la conformación de los equipos de

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esta manera se tiende a dividir el trabajo, sin entender que es una tarea integradora lo que se pretende, por ejemplo: para la exposición de un tema, los alumnos se dividen los subtemas y cada uno presenta fragmentos en su exposición sin tomar en cuenta que puede haber elementos del equipo que no asistan a las reuniones de trabajo y, por lo tanto, la exposición o entrega de productos finales se convierte en un fracaso; por otro lado, al participar todos en el tema, es más sencillo que todos lo comprendan y puedan explicarlo o aportar ideas creativas convirtiendo su trabajo en una exposición significativa que aporte aprendizajes al resto del grupo. Otra falla común es no tener metas ni objetivos específicos acerca de la importancia de lo que se espera por parte de los equipos; el profesor tiene que guiar de acuerdo con el contenido temático y los objetivos esperados aunque difieran de la idea generalizada que se tenga de lo que podría alcanzar un equipo, planteando así al inicio del trabajo las normas o reglas específicas y claras del mismo. Reglas de procedimiento Las tareas para la revisión de productos y proyectos, —textos, exposiciones, plenarias de análisis, críticas—, planeados en grupos, insistimos, están en función de la coordinación del profesor y del avance de cada equipo, por lo que es muy importante la orientación y el apoyo en todo momento, tanto atendiendo particularidades de manera individual, aclarando dudas o proponiendo cambios, como en la forma particular que adoptan cada uno de los equipos. Consideraciones importantes acerca de los roles Hay distintas formas de categorizar los roles, éstos pueden ser vistos como arquetipos, o modelos a seguir, si atendemos a la etimología de la palabra: donde arjé (fuente o principio) y typos (impresión o modelo)

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conforman un “patrón ejemplar” de rol que como palabra del castellano significa lista, enumeración y que, en su acepción en inglés, sugiere la función que alguien o algo realiza hasta su cumplimiento, del papel que se desempeña dentro de un equipo para ubicarnos en una posición clave. Tomando en cuenta las funciones de cada integrante, las figuras de rol: líder, saboteador y mediadores tienen sus diferencias, se presentan en distintos momentos en la vida de los equipos. El líder Quien tiene influencia o dirige a un grupo es el líder, se considera con la capacidad de mando, consenso o relajación de la actividad; se destaca en ella o el, una actitud bien definida frente a la tarea del equipo en los siguientes sentidos: 1. Líder autoritario: el dictador arbitrario e injusto que ejerce su poder de influencia conforme a su idea guiando al equipo a la ejecución de las tareas que tiene en mente. “Primero tenemos que hacer… tu eres bueno para a hacer… y después… a ti te toca…” 2. Líder democrático: el liberal, quien consulta las diferentes opiniones y actúa conforme a una idea integradora del consenso, es decir, la aprobación de la mayoría de los integrantes para tomar decisiones: “ustedes que opinan con respecto a esta idea que es de… pero se parece a la de…” 3. Líder liberal (laissez faire): es quien adopta un papel pasivo, abandona el poder en manos del grupo, porque confìa a ciegas que cumplirán. En ningún momento juzga ni evalúa las aportaciones de sus integrantes y sólo da su opoyo si se lo solicitan. Los miembros del grupo gozan de total libertad y cuentan con el apoyo del líder sólo si se lo solicitan: “es para el jueves de la próxima semana no hay bronca… nos vemos el miércoles…” Es importante una figura de líder que juegue varios papeles: quien controla y dirige de manera autoritaria no necesariamente es negativo,

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puede ser positivo ante eventualidades surgidas en el compromiso del equipo; un líder democrático es quien activa los mecanismos de participación y, en ocasiones, el liberal propicia el relajamiento de la tarea para que no se torne aburrida, de manera que no optaremos por emitir un juicio de valor acerca de las características que debe dominar en un líder, sino reconocer que, en distintos momentos, podemos jugar con este rol o notar su comportamiento como parte del seguimiento o de la habilidad que debemos desarrollar para que no se complique el trabajo. El saboteador Se ubica como quien enuncia: “mejor no te metas, lávate las manos y deja las cosas como están, nadie se da cuenta”; es quien busca pretextos para evitar la entrada del rebelde y del propositivo, teniendo como objetivo evitar a toda costa la posibilidad de cambio; es quien enuncia los errores y los marca: “¡él no trabaja!”, “tu siempre te desapareces”, “¿por qué?, si a mí no me tocaba, él lo hizo mal”; es un personaje característico y clave, ya que a través de éste se pueden replantear muchas actividades u obligar al equipo a modificar su conducta, siempre y cuando enuncie y denuncie los errores, es tan característico que puede animar a un integrante a cambiar su comportamiento para contrarrestar la ruptura de algún plan. El mediador Es importante señalar que tanto líder como el saboteador también pueden contribuir a mediar. Sin embargo, un integrante de manera aleatoria puede ser solamente el mediador, quien detecte un problema y facilite el diálogo entre las partes en el conflicto: “es buena la idea de él, la de ella se puede rescatar porque se parece a…”, “no es tan difícil como tú dices… y el dice… por lo tanto…. ¿Qué les parece? En resumen Todos alguna vez transitamos o jugamos estos roles en distintos mo-

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mentos de nuestra vida escolar, por lo tanto, hay que considerar la valiosa importancia que tiene el trabajar en equipo, ya que permite mejorar las habilidades sociales que cada uno poseemos, la capacidad de llegar a acuerdos basados en el diálogo, favorecer la comunicación de manera fluida, establecer acuerdos y consensos en el desarrollo de tareas y, por qué no, conocer y aprender a reconocer y tolerar las diversas formas de aprender a través de nuestros compañeros de trabajo. Si decides o te obligan a trabajar esta modalidad recuerda que la vida de un equipo es corta, que puede durar una sesión, una semana, un mes o un ciclo escolar. Sin embargo, un aprendizaje te puede durar para el resto de tu formación académica. Toma en cuenta que el trabajo en equipo es un proceso, nunca lineal y es un experiencia de enseñanza aprendizaje con mucho valor para la formación académica, ya que constantemente nos encontramos conformando equipos, incluso en el plano laboral con el fin de cumplir nuestros objetivos particulares y colectivos, por lo tanto, el proceso que manejemos transita por los siguientes pasos o ejes: 1. Organización por parte del profesor. 2. Conformación de los equipos. 3. Desarrollo de la planeación del trabajo. 4. Desarrollo de tareas y acuerdos. 5. Solución a problemáticas del proceso. 6. Conformación de productos o trabajos. 7. Exposición del proceso o temática. Bibliografía Bonals, Joan, El trabajo en pequeños grupos en el aula, Graó, Barcelona, 2008. Jacques, Josée y Pierre Jacques, Cómo trabajar en equipo. Guía práctica, Narcea, Madrid, 2007.

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