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- Estoy convencido de que está vivo, y también estoy convencido de que vendrá aquí – le explicó Seiya - . Por favor, dale mi cascabel cuando le veas. - Está bién, Seiya, así será – le dijo Kiki, en un tono de agradecimiento. Los tres caballeros ya se habían adentrado en el Monte Fuji. Por su parte, Seiya encontró la entrada a una cueva. - ¡Desconocía la existencia de una cueva en el interior del Monte Fuji! – exclamó Seiya sorprendido – Jamás había leído sobre cuevas en el Monte Fuji en las guías turísticas de Japón. Está claro que ésta debe ser la guarida de los caballeros negros. - Jeje, ¡caíste en la trampa, Seiya! – dijo una voz tenebrosa. - ¡¿Quién dijo eso?! – preguntó Seiya. - ¡Yo, el Pegaso Negro! – dijo orgulloso, el sirviente de Ikki. - ¡Vamos, entrégame la Armadura de Oro! – le ordenó Seiya. - ¡No será tan sencillo! - le respondió el Pegaso Negro - ¡Deberás luchar conmigo para conseguirla! ¡Meteoros Negros de Pegaso! Una lluvia de golpes cayó sobre Seiya, quien acabó enterrado bajo innumerables piedras. - ¡Jaja! ¡Jamás pensé que sería tan sencillo derrotar al Caballero de Pegaso! – se jactó el Pegaso Negro – Un momento… ¡se está levantando completamente indemne! - No te será tan sencillo derrotarme – le explicó Seiya - . Mi armadura acaba de ser completamente reparada y es más resistente que nunca, por lo que no he sufrido daño alguno. - ¡Maldito! – le arremetió el Pegaso Negro. - ¡Es increíble el poder del que rebosa mi nueva armadura! – decía Seiya para sí mismo – No ha sufrido un solo arañazo, y siento el cosmos de Shiryu en su interior… ¡Gracias, Shiryu! - ¡Seiya! ¡Muéstrame el poder de esa armadura de la que tanto te sientes orgulloso! – le pidió el Pegaso Negro. - ¡Está bién! – exclamó Seiya - ¡Presta atención a mi ataque! ¡Meteoros de Pegaso! Un sinfín de meteoros cayó sobre el Pegaso Negro, quien acabó con la armadura completamente destrozada y herido de muerte. - Vaya, parece ser que tú poseías la pierna derecha de la Armadura de Oro – dijo Seiya – Ahora dime… ¿dónde se encuentra Ikki? - Idiota… ni aunque te lo dijera, jamás llegarías a tiempo a donde se encuentra él… - dijo el Pegaso Negro en su estado moribundo. - ¡¿Cómo dices?! – preguntó Seiya sorprendido.

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Capítulo 13: Los Cascabales de la Amistad  

Los caballeros de bronce llegan al Monte Fuji, donde les aguardan Ikki y los caballeros negros. ¿Qué tenebrosos peligros acechan a nuestros...

Capítulo 13: Los Cascabales de la Amistad  

Los caballeros de bronce llegan al Monte Fuji, donde les aguardan Ikki y los caballeros negros. ¿Qué tenebrosos peligros acechan a nuestros...

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