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- Hoy es uno de esos días especiales... Desde que soy Patriarca, ésta es una de mis funciones. Sé muy bién que yo no debería estar ocupando este puesto, pero desde que asesiné a Shion y a su hermano Arles, sólo yo puedo encargarme de mantener la paz en el mundo, y si fracaso en esta misión, sé que Atenea en persona me castigará, ya que al fin y al cabo, éso es lo que me merezco. - Hoy tengo que nombrar a un nuevo caballero. Tengo que entregar la Sagrada Armadura de Pegaso. Parece una armadura de bronce de lo más normal, pero no es así, ya que ha sido bañada por la sangre de Atenea en diversas ocasiones desde la Era Mitológica, y su portador siempre ha logrado grandes hazañas, logrando incluso herir al dios Hades. - Sin embargo, el secreto de esta armadura lo sabe muy poca gente. Si el portador de la Armadura de Pegaso conociera su historia, podría confiarse demasiado en sí mismo y caer derrotado. - Gane quien gane este combate, no sabe lo que le espera. Ahora que Él ha muerto, todos los dioses que pretenden dominar el mundo despertarán de nuevo e intentarán hacerse con él. Y sin embargo, me temo que éso es lo que sucederá... No hay diosa que lidere el Santuario, ya que Shura la mató, por lo tanto, todo el peso de proteger el mundo recae sobre mí. ¿Podré igualar mi poder al de los dioses? - De momento, sé que Poseidón ya está preparando su ejército. Mi última misión antes de convertirme en Patriarca fué la de ir a vigilar los movimientos de Poseidón. Ví a los nuevos generales marinos, y a todo un ejército de soldados rasos. Sin embargo, el sello del ánfora de Atenea todavía no se ha roto. ¿Será que Poseidón ya está haciendo planes antes de salir del ánfora? Por otro lado, a diferencia de Atenea, cuya reencarnación siempre aparece a los piés de la estatua de la diosa, el lugar en el que se reencarna Poseidón es un misterio para el Santuario. ¿Ya se habrá reencarnado Poseidón? - Sin embargo, dudo mucho que Poseidón vaya a ser el único dios que intente conquistar el mundo. Falta poco para que finalice el ciclo de 243 años desde la última Guerra Santa contra Hades. Lo más lógico es que su reencarnación ya se encuentre entre nosotros. Pero su paradero es completamente desconocido, por lo que me espero un ataque inminente. - Además, no creo que Poseidón y Hades sean los únicos que quieran atacar ahora la Tierra. No me extrañaría que otros dioses como Ártemis o Apolo quieran aprovechar la ocasión. ¿Estamos ante el principio del fin? - El combate de hoy ha generado mucha expectación. Han venido candidatos que fueron derrotados por los finalistas, y también otros caballeros de bronce, de plata, e incluso de oro, ansiosos de ver el despertar de un nuevo caballero. - ¡Mi señor! ¡Ha llegado una carta desde Asgard! -un soldado le muestra la carta al Sumo Sacerdote, mientras hace la debida reverencia-. El Sumo Sacerdote recoge la carta con ambas manos y le hace un gesto con la mano izquierda para que se marche el soldado raso.


- Engañar a Asgard no fué difícil. Con la muerte de Shion, todos pensaron que su hermano Arles ocupó su lugar, por lo que no extrañaron que las cartas del Santuario les llegaran con una letra y una firma diferentes. A continuación, el Sumo Sacerdote abre la carta rompiendo cuidadosamente el sello que cierra el sobre. - Tal como pensaba, es una nueva carta de la Sacerdotisa informándonos de que una vez más, han rezado a Odín. Estimado Arles, Una vez más le escribo para anunciarle que mis rezos al dios Odín siguen sin cesar, ofreciéndonos en sacrificio al dios para que el resto del mundo pueda disfrutar de un clima cálido. Los rezos a Odín siguen siendo importantísimos, y si por un casual dejara de rezar al dios Odín, no quiero imaginar lo furiosa que se pondría la diosa Atenea, ya que éso supondría una cruel batalla entre el Santuario y Asgard, y la leyenda dice que el día que se enfrenten ambos ejércitos, se desencadenará el Ragnarok. Con motivo de evitar este desastre, seguiré rezando a Odín hasta el fin de mis días. Sin más, espero recibir de nuevo tu respuesta en señal de la fuerte amistad existente entre Asgard y el Santuario, y deseándole suerte en el cercano nacimiento de la diosa Atenea. Reciban un fraternal abrazo, Hilda de Polaris. Tras leer la carta, el Patriarca vuelve a meterla en el sobre y se la guarda en un bolsillo. - Los dos candidatos que se enfrentan en la final son muy diferentes. Uno se llama Cassios, de una envergadura inusual, y es discípulo de la caballero de plata Shaina del Ofiuco. Cassios se caracteriza por ser muy violento, de hecho a todos sus oponentes los ha vencido arrancándoles la cabeza de un manotazo. Por otro lado, el otro finalista es Seiya, quien es japonés, al igual que su maestra Marin del Águila. Seiya ha recibido muchas críticas por no ser griego y estar entrenando en el Santuario, pero mucha gente todavía sigue sin entender que éso es lo de menos, ya que la diosa Atenea es la que elige a sus defensores, indiferentemente de la nacionalidad que tengan. A pesar de éso, la mayoría de la gente del Santuario está a favor de que gane Seiya, ya que este joven japonés se ha mostrado mucho más deportivamente que Cassios. ¿A quién elegirá Atenea como futuro Caballero de Pegaso? ¿Valorará más la fuerza física de Cassios o la deportividad de Seiya? - Es hora de que anuncie el inicio al combate. ¡Oh, vaya! Parece ser que Shaina quiere decir algo antes...


Prólogo