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Introducción. La vida es un cumulo de experiencias, ya sea vividas, escritas o contadas; no hay nada en este mundo que no haya sido creado o contado ya. El ser humano es participe de lo ya creado, escucha la voz infinita que lo ínsita, lo desafía, lo llena, lo invade con un propósito; con una idea, con una fantasía; con una filosofía, la cual defiende cual si fuera lo único de lo que dependiera su camino. Esta vida que se nos ha ofrecido vivir, es una escuela de amor y ley; que ha tenido por finalidad esculpir una escultura magnifica, una forma que muestra al ser llamado hombre, sobrevaluado en cada generación. Es esta la cuestión que nos incumbe, pues motiva nuestra existencia diaria; una situación por demás evidente para la evolución de nuestro ser. Es la noche especial en la que se reconfortan las ideas, y el susurro de la vida empalaga mis sentidos. Taciturna, serena y estrellada; tan fresca y dulce como el cantar del tzenzontle. Sublime expresión, concierto magnánimo de acordes y voces, sonidos al viento inundan la razón. Hoy más que nunca en este apartado horizonte entre la razón y la imaginación, entre la inteligencia y la locura; es el encontrar el propósito ineludible de nuestra existencia, es el esfuerzo que debemos ahondar; no debemos esperar nada de regalo, nuestra carga de obligaciones requiere de nuestro esfuerzo individual, pues el que nada sacrifica a nada tiene derecho. Así es como nuestro deber y conciencia nos dicta, que para alcanzar nuestros derechos, como grupo, como una sociedad; requerimos y nos exigimos ser humanos preparados, en busca del consuelo que da la verdad y el progreso.


El comienzo de toda jornada, es dar el primer paso. Ningún principio puede jamás inclinarse para condescender, ni doblegarse para hacer excepciones. Un maestro decía que si el principio de gravedad se detuviera un instante para impedir que un señor muy importante muriera al caer al suelo, después de haberse lanzado de un último piso, no sería un milagro, sino el caos universal. Desde siempre nos hemos preguntado ¿cómo alcanzar cada uno nuestros sueños?, nos han hecho creer que la vida es muy difícil que solo unos pocos alcanzan, la tan esperada felicidad; y que esta es corta y esporádica, que aunque “somos los dueños de nuestro propio destino”, algunos tienen suerte y otros la envidian. Nos han enseñado que el destino depende del pasado, de las circunstancias extremas, de otros que entorpecen nuestra vida; del gobierno, la sociedad, la desigualdad. Nos han llevado a convencernos falsamente de que si queremos algo, debemos callarlo secretamente y debemos trabajar muy, muy duro para merecerlo. Nos hemos convencido de que vivimos en un mundo inhóspito, complejo, conflictivo e injusto. Todo lo que sabias sobre el mundo, de sus inmensas y amenazantes barreras y dolores… es una ilusión. Es momento de transformar nuestro ser, momento de purificar nuestra expresión de libertad, momento en que el fuego sagrado de la purificación pase por nuestra conciencia, iluminando las causas internas de las enfermedades y desequilibrios, y los efectos desaparezcan automáticamente. Es el tiempo que la luz actúe llenando nuestros pensamientos y sentimientos, con tranquilidad, paz y armonía. Es tiempo de empezar a caminar, por el sendero de la luz que ilumina tu poder de hacer e innovar. Da el primer paso; todo se mueve, todo cambia para bien.



Destellos de una vida