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022006

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Entrevista a Josep Terrones, presidente del CAATB

“Vincular inmigración con accidente laboral no cuadra” Alberto López Tiene 38 años y es arquitecto técnico por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Josep Terrones es, con su juventud, presidente del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona desde apenas cuatro meses. Profesional liberal, ejerce en la actualidad como especialista en valoraciones inmobiliarias, tasaciones hipotecarias, asesoramiento inmobiliario y peritajes judiciales. Su ejercicio profesional también aplica en el ámbito de la dirección de obra, la

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uáles son los nuevos retos que se ha propuesto al frente de su nuevo cargo? Se trata de continuar con la línea que teníamos marcada. En una entrevista que le hicieron a Xavier Bardají, el anterior presidente, de una manera muy acertada comentó que esto no era una carrera de relevos. Al inicio de la legislatura anterior, la junta de gobierno del momento definió un Plan Estratégico para el futuro del Colegio en colaboración con otros profesionales del sector. Los objetivos que en aquel momento se planteaban eran potenciar el Colegio dentro del sector y darle una mayor representación, constituirnos como una verdadera entidad prestadora de servicios, orientar al profesional en todos aquellos cambios que llegarían en un momento determinado, cambios normativos, cambios de posicionamiento, de profesionalización…, el asegurar la independencia económica del Colegio… todo aquello que se definió en aquel momento sigue siendo válido hoy. Evidentemente, han pasado dos legislaturas, el objetivo se tendrá que redefinir y adecuarlo al momento actual, tenemos un cambio normativo, la aprobación del CTE, tenemos un nuevo espacio de funcionamiento, estamos ante unos cambios que afectan a las profesiones y la enseñanza, las titulaciones dentro del marco de Bolonia, hay la nueva Ley de Colegios Profesionales…es decir, hay muchos cambios que nos afectan como colectivo y que, naturalmente, tendremos que hacer una nueva foto para ver como los encajamos. Lo que está claro es que como el Colegio ya venía trabajando en esta línea está bien situado. Los cambios que tenemos que hacer es de redefinición, hay que retomar un poco el timón y corregir pocos grados. ¿En que momento del CAATB ha cogido las riendas? Nos encontramos con un Colegio que tiene, evidentemente, unas dependencias económicas de los visados, pero menos que otros colegios o sectores del resto de España, porque hemos abierto otras líneas de ingresos, como es la formación, que no son las cuotas, ni la aportación directa de los colegiados, ni los visados. Eso hace que podamos afrontar los cambios y la evolución del sector de una manera bastante tranquila.

Josep Terrones

¿Van a impulsar la formación? Si, por supuesto. La formación es básico, es lo que puede hacer que el profesional pueda ser eso, profesional. Otro de los grandes proyectos que se hizo en las juntas anteriores fue el conocimiento del sector. Se elaboró un catálogo de perfiles profesionales con el objeto de definir todas aquellas funciones y misiones que el técnico aparejador y arquitecto técnico puede desarrollar en su día a día profesional. Acabaron saliendo siete perfiles y unas treinta y tantas funciones. Lo que hace un hecho diferencial entre un perfil y el otro es la formación. Todos tienen el denominador común de que para poder ejercer tienes que ser aparejador, tener la titulación y la formación académica, pero después tiene que haber una formación posterior que no se acaba nunca, debe continuar con el tiempo, y debe acabar por convertirte en un experto que puede desarrollar esta actividad profesional con un grado de excelencia. La profesión de los aparejadores es exclusiva de España, no existe en Europa una figura exactamente equivalente. ¿Hacia dónde cree que va la tendencia de esta profesión? Ahora tenemos el cambio de Bolonia que intenta dar una mayor homogeneidad a las titulaciones y a las profesiones que pueden haber a nivel europeo. La figura del aparejador como tal, la función de dirigir y ejecutar obras, es propia del territo-

seguridad en la construcción y la rehabilitación. De sus obras sobresale su intervención en la Biblioteca Central Vapor Badía de Sabadell y Can Peixauet, en Santa Coloma de Gramanet, o la colaboración en trabajos de envergadura como la reconstrucción del Gran Teatro del Liceo. Terrones habla para RCT sobre la orientación que adquirirá el Colegio bajo su dirección, así como de las principales prioridades a las que hará frente tanto el CAATB como el sector, llámese Código Técnico de la Edificación, formación, compatibilidad profesional europea…

rio español. Hay otro perfiles profesionales que desarrollan parte de estas actividades en otros países de la Unión. Yo diría que la profesión más completa y, sobretodo, la más reglada se da en España. La tendencia es que pueda haber una cierta homologación, se está trabajando con directivas europeas en definición de contenidos de formación para poder hacerlos comparables en un caso y en otro. Ha salido recientemente un instrumento, que es el Europass, una acreditación que es un suplemento al título, que complementa una determinada titulación o perfil profesional dentro del sector de la edificación para poder hacerlo compatible con las funciones que pueda tener en otro país. Lo que sí es verdad es que lo que apuntaba como un proyecto muy ambicioso, el de Bolonia, ha quedado bastante parado por la reciente no aprobación de la Constitución Europea por diversos países de la Unión. ¿Qué valoración hace del nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE)? El CTE es el marco normativo que regulará y dará forma a toda la compilación de normativas y requerimientos que tendremos al respecto del sector de la edificación. Tiene consecuencia y tiene origen en la Ley de Ordenación de la Edificación, que ya definía la necesidad de un documento que pudiera recoger este compendio de normativas. La misión del CTE es estructurar y definir un mapa de normativas que defina requisit os y requerimientos mínimos y básicos que han de cumplir las edificaciones y las instalaciones. Tiene también como objetivo ponernos a nivel europeo en según que tipos de normativas que de momento no tenemos. Por ejemplo, en cuestiones medioambientales, de ecoeficiencia, de residuos, que se acabarán de implementar porque inciden directamente en lo que es la habitabilidad y lo que es la ecoeficiencia y los requisitos básicos de habitabilidad de los edificios. El CTE habla siempre de mínimos. El CTE es un proyecto muy ambicioso, es mejorar bastante lo que tenemos. Con el CTE tendremos la obligación de documentarlo todo mucho más, y si lo documentas más estás certificando que lo has hecho, que has hecho ese control, ese proceso. Por lo tanto, se tiene que aportar mucha garantía al usuario final. Eso es lo importante. Al fijar los requisitos mínimos de una determinada norma

se podrán acabar de definir en cualquier momento si han de ser unos o han de ser otros. Lo importante es la metodología. Ha de certificarse el cumplimiento y la ejecución, la buena práctica, de lo que está previsto en un proyecto que, hoy por hoy, se define de una manera y con el CTE se define de otra. ¿Cree que con el nuevo CTE algunas empresas tendrán problemas para homologar sus productos? El CTE también establece una nueva manera de hacer a las empresas porque les da un marco, que hasta ahora puede que no lo tengan definido, para poder generar toda una serie de productos que se adecuen a estas normativas. Por lo tanto, yo creo que lo que hace es poner las cosas claras. No creo que tenga que haber demasiados problemas en que determinadas empresas puedan certificar, acreditar y homologar este cumplimiento normativo. Requerirá una adaptación por parte de todos y de las empresas, que tendrán que aplicar esos productos y materiales porque están identificados correctamente. Cada vez es más frecuente encontrar inmigrantes trabajando a pie de obra, con los que a veces es imposible comunicarse y a los que se les asocia con los altos índice de mortalidad… El tema de la seguridad en la construcción es dramático. Nos preocupa mucho, sin vincularla ni enfocarla a un aspecto puntual como puede ser la inmigración. Tenemos experiencias al respecto de las obras y la inmigración. Se da el caso de que el CAATB ayudó a liderar en el Fórum de las Culturas de Barcelona las obras del Auditorio y del Palacio de Congresos, y a uno de estos edificios se le llamó la ONU por la gran cantidad de trabajadores venidos de diversos países y la gran diversidad de lenguas que se hablaban allí. Esto es una realidad, como también lo es la baja siniestralidad registrada en las obras del Fórum, lo que hace que querer vincular inmigración en el sector de la construcción con accidente laboral no cuadra. Una buena coordinación de la obra y de las medidas de seguridad hace que, con independencia del origen de los trabajadores, tengas éxito o no en la consecución de bajar el índice de siniestralidad. Igualmente importante es la formación y la predisposición de los agentes del sector a conseguir este objetivo.

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