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Las actividades que realizas durante el día seguramente son muy variadas, porque es necesario que hagas la tarea de la escuela, ayudes en tu casa y juegos. Para lograr todo eso, necesitas distribuir ordenadamente tu tiempo, pues aunque muchas de las horas que ocupas en cumplir tus deberes las definen tus padres, seguramente también hay actividades que decides hacer libremente.

La mejor manera de ordenar tus quehaceres es hacer una lista de actividades y luego escoger cual cumples primero y cual después, según su importancia. Considera que actividades realizas tu solo y en cuales te tienen que ayudar, por eso toma en cuenta el tiempo y los deberes de los demás.


Puedes pedir a algún familiar que te ayude a ordenar tus actividades de mejor manera para bañarte, ir a la escuela, hacer la tarea, jugar y hablar con tus amigos de lo que te ha pasado en el día.

Al contar con estas labores a tus familiares, sean buenas o malas, tendrás la oportunidad de expresar tus emociones y sentimientos tales como amor, ternura, alegría miedo, tristeza, vergüenza, y otras. El hecho de compartirlas te ayudara a conocerte mejor con lo cual ganaras seguridad y confianza.


Las emociones son parte de las personas. Por eso también son parte de ti. Conoces más de tus emociones cuando compartes con otros los hechos de tu vida. Es importante que aprendas a conocer tus emociones. Por ejemplo, cuando te dicen que te regalan un juguete, seguramente te producirá alegría. La enfermedad de tu perrito te producirá tristeza, que rompan tu cuaderno seguramente te producirá coraje y enojo.

Puedes tener distintas emociones y aprender diversas maneras de expresarlas, de modo que no te lastimes ni lastimes a otros. Eres libre de expresar tus sentimientos como quieras, siempre que, con hacerlo, no molestes o dañes a los otros.


Para no lastimas a otros debes dominar tus deseos de hacerles algún mal, o desquitarte de lago que creas te hayan hecho a ti. Cuando sientas que algo te molesta, tranquilízate para encontrar la manera de remediarlo.

Compartir en ti casa con tu familia los hechos de tu vida; en la escuela con tus maestros y tus compañeros; en el parque, en la calle, en la biblioteca con las personas que ahí se encuentran, te ayudara a conocerte y a conocer a los demás. Serás capaz de ponerte en su ligar, y comprenderlos.


Así aprendes a confiar en los otros, a disfrutar de su compañía y a colaborar con ellos para lograr metas comunes. Corrígete siempre que sepas que has hecho mal lo que te han encargado o lo que te has propuesto tú mismo. Así serás mejor de lo que has sido.

De entre tus deberes escoge, para cumplirlo, primero el que te parezca mejor para ti en relación con los demás. Escoge también el modo en que lo cumplirás. Por ejemplo: debes llegar puntualmente a la escuela. Para eso, harás a tiempo la tarea, pondrás tu ropa y tus cosas listas desde el día anterior, y en la mañana te levantarás temprano.


Tu libertad debe servirte para escoger siempre las cosas mejores y proponerte, en acuerdo con los demás, la obligación de cumplirlas. Tu familia es, como todas las familias, la raíz de la unidad y la grandeza del país en que vives.

Si te has propuesto hacer posible siempre lo mejor y unirte con tus parientes en el mismo propósito, procurarás que otras familias se lo propongan igualmente. Si esto llegara suceder tu país, nuestro país, sería más feliz porque sería más justo.


DIARIO