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La educación visual: esa gran desconocida Enseñanza y aprendizaje de las artes visuales y plásticas

Alba Romero Cantos 1º D Magisterio de Primaria


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Seamos claros, “la plástica” siempre ha sido “la maría”. Acaso (2009) describe muy bien la situación de esta asignatura en la actualidad y la visión que tienen de ella los alumnos: no hace falta estudiar, no hay deberes, no cuenta la nota que saquemos; se puede hablar, porque “hay que hacer algo” en vez de atender al profesor. Todas estas frases las hemos escuchado miles de veces (y debemos reconocer que nosotros mismos las hemos dicho), incluso sin necesidad de ser profesor, a un chico o chica estudiante. La plástica y todas sus variantes son un divertimento, la clase de relleno que nos libera del resto de asignaturas porque es divertida. Esto era y sigue siendo una realidad. Una vez escuché una frase que siempre recuerdo y que describe muy bien esta situación: “Tenemos profesores del siglo XX, alumnos del siglo XXI y escuelas del siglo XIX”. Esta es una gran verdad, Acaso (2009) hace un gran análisis de la situación de estos tres elementos en la sociedad de hoy. Los datos demuestran que actualmente hay un gran fracaso escolar y una gran exposición a los medios de comunicación de masas, mayormente la televisión. Durante estos periodos de exposición, los estudiantes están expuestos a una cantidad ingente de publicidad; imágenes que, combinadas meticulosamente hacen que nos quedemos pegados consumiéndolas sin apenas darnos cuenta. Para los estudiantes supone el principal agente educativo hoy por hoy. Si nos centramos en el profesorado, su situación no es muy halagüeña. Se encuentran ante unas clases llenas de alumnos hambrientos de un tipo de docencia que no existe, no sabemos aplicar o no encaja con el método educativo o la horma de las leyes. La formación continua es insuficiente o está demasiado oculta; y la que existe tampoco cubre las necesidades que los profesores deben satisfacer cada día al entrar a clase. Esta lucha interna, este querer y no poder acaban con las ilusiones y perspectivas que muchos profesores traen en sus mochilas cuando empiezan la andadura de la enseñanza. Los profesores acaban “quemados” y entran en una rutina que en nada ayuda a satisfacer a los alumnos que van llegando cada año con algo nuevo que enseñarnos. “¿Cómo puede ser que mientras los adolescentes graban escenas de la vida real en sus móviles, las retocan con el Photoshop y las comparten en Internet, la educación artística siga brindándoles como única posibilidad de trabajo el carboncillo y las témperas?” (Acaso, 2009) A esto se suma la desmotivación que acarrea el ser profesor de plástica, de “esa asignatura poco necesaria”, “para rellenar el horario”, que no tiene ninguna importancia y cuyos contenidos no tienen el menor interés para el futuro del alumno. Igualmente las instituciones educativas no ponen de su parte, están obsoletas. Nuestras leyes de enseñanza se quedaron atrás y lo único que hacen es dar bandazos de un lado para otro sin llegar a ninguna parte. La nueva ley de Educación, la LOE, ha reducido el tiempo dedicado a la educación artística y, además, ha suprimido a los especialistas en educación artística en las primeras etapas de la educación. 1


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Si juntamos todo esto, lo que tenemos es un cóctel explosivo al que debemos variarle los ingredientes si queremos llegar a alguna parte. Con todo esto, creo que tenemos que plantearnos la historia de otra manera, cambiarla. Volviendo ahora al tema que tratábamos al comienzo, “si hay algo de lo que podemos estar seguros es del predominio de la imagen sobre la palabra en los años próximos” (Caja et al., 2001). El traspaso de la educación tradicional a la educación mediante el uso de todo tipo de aparatos informáticos, está influyendo en esta situación de manera contundente. Debemos, por tanto, educar en lo visual, para evitar la manipulación de los que manejan las imágenes que consumimos y no tener “analfabetos visuales”.

Nos pasamos el día consumiendo imágenes. Imágenes de tipo informativo como las que vemos en el telediario, imágenes comerciales como la publicidad, imágenes deportivas, imágenes procedentes de los programas del corazón, series, vallas publicitarias, marquesinas del transporte público, escaparates, fotografías de prensa e imágenes comerciales en revistas y periódicos, cine, Internet. “Una imagen es una representación a través del lenguaje visual, es decir, es una construcción de carácter ficticio” (Acaso, 2007); esto quiere decir que una imagen NO ES LA REALIDAD, sino una representación de la misma, hiperrealidad. En la mayoría de las ocasiones, esta interpretación de la realidad no es casual ni aleatoria, sino que tiene una intencionalidad clara y definida. Los creadores de imágenes utilizan el lenguaje visual como método de representación, un código específico con su propia gramática. Estamos habituados en creer fielmente lo que una imagen nos muestra, pocas veces las ponemos en duda, pero esto no es más que el fruto de la educación visual recibida hasta el momento, es decir, ninguna. Bien, vamos a ver los conceptos básicos relativos a este tema. Existen principalmente tres tipos de imágenes: 

Representaciones visuales informativas: en principio, su función debe ser informar de la realidad de una forma neutral.

Representaciones visuales comerciales y de entretenimiento: su objetivo es que el consumidor compre un producto o un servicio.

Representaciones visuales artísticas: alertan al espectador de los peligros de las dos anteriores.

Los dos primeros tipos de imágenes, alimentan la hiperrealidad, que se define como “el conjunto de imágenes que forman una segunda realidad, muchas veces con más trascendencia en nuestras vidas que la realidad verdadera” (Braudillard). 2


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Acostumbramos a crear nuestras expectativas de futuro basándonos en hiperrealidad, es decir, en imágenes representativas de algo que no es cierto. Esta hiperrealidad se construye a través de la cultura visual. Entendemos por cultura de un individuo un lugar constituido a su vez por tres lugares concretos: hogar, escuela y medios de comunicación. Mientras que entendemos por cultura visual, el conjunto de representaciones visuales que dan significado al mundo en el que vivimos. Vamos a ver ahora cuáles son las características que debe tener un producto visual para ser considerado cultura visual:   

Debe ser cotidiano, formar parte de la vida del individuo, ser omnipresente. Debe ser universal, global. Debe conducir a la hiperestetificación (elegir personas y bienes únicamente teniendo en cuenta sus características estéticas, sin tener en cuenta los valores, la moralidad o la ética)

Estas imágenes, productos visuales, nos hacen desear cosas que no tenemos y, por tanto, luchar para conseguirlas. El lenguaje visual es capaz de transmitir miedos con una eficacia increíble, es una nueva forma de terrorismo, el terrorismo visual. Este terrorismo es el sistema de presión organizado desde los grupos de poder con el objetivo de aterrorizar a la población a través de la imagen. Este tipo de terrorismo tiene su mayor arma en la forma de organizar las imágenes que aparecen, cuidar su orden, para conseguir su objetivo. Mostrar imágenes informativas, seguidas de imágenes publicitarias y de entretenimiento. Con distintas técnicas se consigue que el terrorismo visual sea placentero, ya que de otra forma no nos dejaríamos engañar. Los objetivos del terrorismo visual son los siguientes: 

Impedir el desarrollo del conocimiento propio: evitar que generemos nuestras propias ideas y versiones sobre la realidad. Los tres tipos de representaciones visuales que vimos antes apoyan este objetivo, aunque lo consiguen con especial facilidad las imágenes de carácter informativo.

Impedir que el espectador piense: lanzar problemas y preocupaciones que hacen que se olvide de los suyos que, en la mayoría de ocasiones, el propio terrorismo visual ha generado. Las imágenes de entretenimiento son las que mejor consiguen este objetivo, porque ocupan nuestra mente de forma muy fácil haciéndonos pensar en los problemas de otro, generalmente, y no en los nuestros.

Modelar la identidad del individuo creando ideales de vida: se crean unos mundos visuales que representan lo deseado, lo que debemos poseer para pertenecer a un grupo o para sentirnos más felices. Las imágenes comerciales son las que mejor llevan a cabo la consecución de este objetivo. 3


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Con estos tres objetivos se consigue otro objetivo aún mayor, sustituir el conocimiento de cada individuo, por un conocimiento preparado, pensado por otros para nosotros, e importado. La forma por la que el poder hace llegar su mensaje hasta nosotros en forma de imagen, recibe el nombre de metanarrativa visual. Estas funcionan transmitiendo dos tipos de mensajes:  

Mensaje manifiesto: información explícita, la que el espectador cree estar recibiendo. Mensaje latente: información implícita, la que el espectador recibe realmente, aunque sin darse cuenta la mayoría de las veces.

Que la metanarrativa visual transmita estos dos tipos de mensajes, no implica que haya un mensaje oculto o subliminal; simplemente, contiene una información que no nos han enseñado a leer. La metanarrativa visual transmite información de extremos, crea estereotipos que transmite mediante dos tipos de representaciones visuales.  

Imágenes de exaltación: ensalzan unos determinados estereotipos para generar un deseo en el espectador. Imágenes de mofa: ensalzan unos estereotipos nocivos, para generar un rechazo en el espectador.

Además, las metanarrativas visuales son de muy fácil acceso para el espectador y además, generalmente, se oculta su autor. El hecho de que existan dos tipos de mensajes dentro de las metanarrativas visuales, ha puesto de manifiesto la falsedad de muchas de ellas. Aquí aparece otro concepto nuevo: las mentiras visuales. Ahora que ya hemos recogido la información necesaria para saber qué es y en qué consiste el terrorismo visual y tenemos los conceptos claros, vamos a pasar al siguiente paso. ¿Quién hay detrás de todo esto? ¿Quiénes son los terroristas visuales? ¿Cómo se gesta este plan? ¿Qué proceso se lleva a cabo? Pues vayamos poco a poco. Existen dos tipos de terroristas visuales:  

Los que encargan la imagen: son los grupos de poder (multinacionales y partidos políticos mayormente). No suelen firmar las obras que encargan. Los que la construyen: estos pueden clasificarse, a su vez, según el tipo de representación que construyen.

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o Mercenarios que construyen productos visuales informativos. Son los que trabajan para las agencias de prensa y venden su producto para que aparezca en periódicos o televisión. o Mercenarios que construyen productos visuales comerciales. En este grupo pueden encontrarse publicistas, fotógrafos de moda o diseñadores gráficos. Generalmente es casi imposible conocer la autoría de estos mercenarios. Si no existe firma, no existe responsabilidad sobre las posibles consecuencias del producto visual. o Mercenarios que construyen productos visuales de entretenimiento. Este campo cubre un abanico más amplio. Directores y productores de cine, de video clips, de series, concursos, reality shows y cualquier otro formato televisivo; editores de revistas del corazón o pornográficas, creadores de videojuegos, creadores de parques temáticos, etc.

Vamos a seguir con algunas de las preguntas que nos hacíamos antes, ¿cómo se construye el mensaje? Generalmente, estas imágenes están generadas por más de una persona siguiendo los siguientes pasos: 1. Análisis del ‘briefing’ Consiste en hacer un resumen del tipo de individuos a los que irá dirigido, a partir del cual se diseñará el producto visual. Este proceso es explícito en el caso de la creación de imágenes comerciales y, sin embargo, está implícito en las imágenes informativas que terminan por convertirse en comerciales. Los principales datos que se persiguen son los siguientes:     

Sexo Edad Nivel adquisitivo Nivel cultural Entorno urbano o no

También es crucial el momento en el que la metanarrativa sale a la luz. Para esto existen expertos encargados de realizar estudios de mercado para saber a quién le hace falta determinada cosa. Siempre van a existir necesidades, porque los terroristas visuales tienen la destreza de crear la necesidad para que siempre falte algo. 2. Diseño creativo del producto visual El siguiente paso es dar con la idea, encender la lucecita que nos conduzca hasta el mensaje. Esta idea debe ser llamativa y original, puesto que los individuos ya estamos expuestos continuamente a imágenes de este tipo, por tanto debe ser algo que capte nuestra atención sobre el resto.

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3. Dirección de arte En este paso entra en acción el lenguaje visual, para darle forma a la idea del paso anterior. Aquí se decide todo aquello que forma parte del lenguaje y todas sus características visuales. 4. Producción Es llevar a la práctica el resultado final. Lo siguiente es saber qué herramientas emplea el terrorista visual para llevar a cabo su cometido. El mejor elemento que tienen los terroristas visuales para llevar a cabo sus representaciones, es la fotografía, ya que les permite mentir con el mayor grado de credibilidad posible. El siguiente paso es que el mensaje, el terrorismo visual, llegue a nosotros. La prensa, la televisión, el cine, Internet y las decoraciones de los centros comerciales son los principales canales para hacernos llegar el terrorismo visual, aunque es la televisión la que se lleva el número uno. Y aquí el final del proceso del terrorismo visual. El resultado de todo esto es el miedo que generan en nosotros, los receptores.

Vamos a estudiar ahora un poco más a fondo estos temores. Vamos a organizar los miedos en tres tipos. 

Miedos relacionados con el cuerpo humano: están relacionados con alguna parte de nuestro cuerpo y, en la mayoría de los casos, generan en nosotros la necesidad de cambiarla. Son los más presentes en nuestra sociedad y, a su vez, los que generan problemas de mayor magnitud. o Terror a ser viejo: el que más se da en nuestra sociedad y el que menos solución tiene, puesto que todos sabemos que envejecer es un proceso imparable. Todo nos lleva a pensar esto: las empresas sólo quieren a gente joven, el aspecto de todos debe ser joven, los anuncios sólo muestran a gente joven, pagar las pensiones se convierte en un problema, es mejor ser joven. Esto es lo que nos hacen ver, la realidad que nos venden. o Terror a ser gordo: este es uno de los miedos más dañinos, afecta sobre todo a las mujeres y conduce hasta enfermedades por tener una imagen que otros nos han dicho que es la perfecta. No tener esta imagen hace que las mujeres se sientan culpables con ellas mismas por no cumplir estos cánones que alguien decidió establecer.

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o Terror a no tener unos dientes perfectos: este terror va ligado a los anteriores, ya que las mismas imágenes que nos muestran a jóvenes esbeltos, muestran sus dentaduras maravillosamente blancas y alineadas, lo que se convierte en una necesidad para todo espectador. o Terror al pelo: el miedo a no estar depilada o el temor al pelo corto identificable con un hombre son los terrores que acechan a las mujeres en este campo. Por su lado, los hombres sienten pánico a estar calvos (ligado a la vejez) o a la barba (por sus connotaciones de ideología). o Terror a los genitales pequeños: en el caso de las mujeres, el miedo a un pecho pequeño, lejos del de Pamela Anderson. En el caso de los hombres, el tamaño del pene asociado al vigor de la juventud. o Terror a estar pálido: lo obligado es estar moreno, símbolo del disfrute y del tiempo de ocio. o Terror a estar enfermo: este terror infundado por las grandes farmacéuticas para hacernos creer que sufrimos de una enfermedad que no sufrimos; haciendo que consumamos medicamentos que no requieren que acudamos al médico. Uno de los mayores ejemplos en este campo es el terror a estar menopáusica, una “enfermedad” creada por quien necesita que consumamos medicamentos en esta etapa natural en el desarrollo de una mujer. 

Miedos relacionados con la clase social y los bienes materiales: son los relativos a nuestro estatus y clase social, los que nos sitúan en un nivel dentro de la sociedad. o Terror a no ir de marca: genera problemas de marginación y presión por llevar puesto lo que todo el mundo lleva y que, por supuesto, lleva el ídolo del momento, lo que hace que aumente su precio de manera considerable. o Terror a no tener una casa como las de las revistas: los muebles para toda la vida ya no están de moda, ahora lo que toca es cambiar de muebles como cambiamos de ropa. La casa se ha convertido en otro reflejo de nuestra clase social. o Terror a no tener una segunda residencia: las constructoras han decidido que sin una segunda casa no se puede vivir y que, además, ésta debe estar en una zona estratégica de costa o montaña para ser felices los fines de semana.

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o Terror a no poder ir de vacaciones: el que se queda en casa durante sus vacaciones es pobre, esto es de lo que nos han convencido. La oferta es tal, que todo el mundo tiene un hueco en este mundo. o Terror de no ver la película, serie o espectáculo de moda: la industria del entretenimiento organiza nuestra forma de pensar. Consumimos publicidad siempre que vaya asociada con un producto que nos gusta y esto interesa. Además, no ver determinado espectáculo o programa televisivo, te deja fuera de las conversaciones diarias, te excluye. o Terror a no ser deportista: las grandes marcas seleccionan un deporte en decadencia y crean un producto en este caso en forma de deportista. Esto lleva a la venta de material deportivo, entradas y, una vez más, televisión. o Terror a no estar tecnológicamente adaptado: las grandes empresas de telecomunicación sacan novedades a una velocidad vertiginosa y nos convencen de que sin ellas, no podemos vivir. Este terror lleva asociado el terror a no estar localizable o el terror a no estar informado de la última noticia al segundo. 

Miedos relacionados con conceptos culturales: son creados por partidos políticos, los Estados y las religiones y tienen más interés político que comercial. o Terror a no ser blanco: temor, no solo a ser negro, sino a los negros. No entendido como racismo, sino como miedo a estar en la situación en la que están “los negros”. o Terror a ser mujer: hoy en día está mal visto considerar a la mujer inferior pero, sin embargo, los estereotipos hablan y dicen lo contrario de lo que queremos reflejar. Dentro del estereotipo de la mujer, existen dos subtipos, podemos llamarlos. La mujer visualmente correcta, aquella que cumple los cánones de lo que se espera en una mujer, una mujer objeto, princesa e incluso la mujer hombre que desempeña en la sociedad el papel habitualmente reservado para los hombres y que, por expansión, transmite todas las cualidades de estos últimos a la imagen de la mujer. En el otro extremo encontramos a las mujeres visualmente incorrectas. En este caso tenemos la bruja y la mujer fatal. Representan la contraposición a las anteriores y están “mal vistas” por la sociedad. o Terror a ser homosexual: es más un miedo a ellos mismos, a ser algo que la sociedad siempre ha rechazado y a lo que ellos “tienen que enfrentarse”. Es como un obstáculo que se han encontrado y al que deben hacer frente para poder seguir siendo quienes eran en la sociedad. Es más un problema del estereotipo de homosexual que tiene la sociedad que del hecho en sí. 8


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o Terror a no ser occidental. Terror al Tercer Mundo: nadie quiere vivir en el Tercer Mundo, fruto de la cantidad de información negativa que nos llega desde allí. Esto está provocando una inmigración masiva para conseguir una “plaza” en el que se supone que es el mejor de los sitios para vivir, o así nos lo han vendido. Esto nos crea una falsa confianza en nuestra ciudad, nuestro país, nuestro mundo. o Terror a no ser pro EE.UU.: vivimos pensando que es país deseable, el que todo lo hace bien, donde todo el mundo vive bien, tienen casas perfectas, trabajos perfectos y personas perfectas, pero este país es un claro ejemplo de hiperrealidad. o Terror a no ser monárquico: las familias reales interesan y mucho. Son el reflejo del máximo poder y el máximo beneficio, lo que todo hijo de vecino podría desear para sí mismo. Lo que tocan sus manos se convierte en dinero y no interesa que esta situación cambie. o Terror a ser musulmán: este estereotipo se ha ido convirtiendo, cada vez más, en negativo. Sólo nos transmiten a musulmanes relacionados con imágenes de guerra, atentados y actitudes similares.

Considerando la cantidad de temores y miedos que genera el terrorismo visual, debemos plantearnos cómo librarnos de este pensamiento impuesto y desarrollar una visión crítica y real sobre la realidad (valga la redundancia). Lo primero que debemos aprender, y que deben aprender los estudiantes a los que debemos transmitir esto que considero tan importante, es aprender a leer el terrorismo visual. Lo primero que debemos hacer es clasificar la imagen en alguno de los tres tipos de representaciones que presentamos antes en función del objetivo de la misma:   

Si sólo transmite información, se trata de un producto de carácter informativo. Si pretende que compremos o entretenernos, estamos viendo un producto comercial o de entretenimiento. Si su objetivo es hacernos reflexionar sobre la realidad, es un producto artístico.

A continuación debemos hacernos cinco preguntas clave acerca de la imagen: 1. Canal: cómo ha llegado el producto visual concreto hasta nosotros o cómo nosotros hemos dado con él. 2. Soporte: la estructura física en la que encontramos el producto visual.

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3. Procedimiento de construcción: cómo se ha llegado a obtener ese producto visual. 4. Accesibilidad y frecuencia: cuántas veces hemos visto el producto y qué posibilidades tenemos de acceder a él. Esto puede llevarnos a obtener unos datos realmente sorprendentes. Esta característica marca la diferencia entre los productos visuales artísticos y el resto, el difícil acceso a los primeros frente a la accesibilidad excesiva de los segundos. 5. Autoría: el autor del producto visual en cuestión. En los productos comerciales debemos distinguir entre quién realiza el encargo y quién lo lleva a cabo. En muchas ocasiones, obtener esta información será casi misión imposible. Si lo que tenemos ante nosotros es un producto de la metanarrativa, debemos averiguar si los elementos que se nos exponen son modelos a seguir o a repudiar. Una vez obtenida esta información, debemos analizar los estereotipos que nos ofrecen y en concreto qué información nos dan relativa a las cinco pautas que enumero a continuación. Esto nos va a llevar a descubrir el mensaje explícito y el implícito que hay detrás de la imagen: 1. 2. 3. 4. 5.

La mujer y el hombre en el mundo Las distintas razas La clase social Las religiones La hegemonía cultural

Llegamos ya al último paso en el que, con toda la información obtenida hasta el momento, sabiendo lo que transmite el mensaje y las reacciones que provoca, debemos obtener los miedos que genera el producto visual en concreto. Por último deberemos decidir si estamos dispuestos a dejar que este mensaje influya en nosotros de forma consciente, puesto que ya sabemos lo que hay detrás o, si por el contrario, vamos a hacer frente al producto con las armas que ya tenemos en nuestro haber.

Tras toda esta argumentación acerca de la cantidad abrumadora de información que recibimos de manera inconsciente, creo que deberíamos plantearnos la necesidad urgente de transmitir esto a nuestros alumnos. La propuesta de los poderes que nos gobiernan ahora mismo es la de “no inventar nuevos modos de educación, no dinamizar las prácticas docentes, no motivar, …” (Acaso, 2007). Simplemente se muestra un currículum, nos venden una historia, que jamás se lleva a cabo; que sólo sirve para enseñar pero que de ninguna manera se lleva a la práctica. Los profesores intentan seguir un método, cumplir los objetivos que marca la ley, sobre todo al inicio de su carrera profesional. Muchos de los docentes acaban por adoptar como propios, métodos que criticaron con dureza durante su época de estudiantes, parece que la corriente los conduce hacia esta situación sin que puedan hacer nada. Desde fuera da la sensación de que es como un virus, que va contagiando 10


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poco a poco a todos. Los profesores jóvenes, que acaban de terminar de estudiar o que han aprobado unas oposiciones, llegan a los centros fuertes y frescos, con un montón de ideas nuevas, de iniciativas y se encuentran, normalmente, con un muro. Profesores que, en su mayoría llegaron igual que ellos, pero que se han intoxicado con este método plural que conduce a todos a asumir unas normas impuestas sin plantearnos si son las más correctas o si nos conducen a algo positivo. No estamos ayudando a los estudiantes a ser autónomos, a desarrollar su autocrítica, a estar convencidos de lo que saben; lo único con lo que se van los alumnos de clase son unos pocos conocimientos que van a olvidar en cuanto den la vuelta a la esquina y que poco les van a servir en su día a día. Tenemos una oportunidad preciosa en nuestras manos, y más aún en esta asignatura, que se está desaprovechando sin que hagamos nada para remediarlo. Quizá deberíamos dejarnos de tanto papeleo, tantos tecnicismos y tantas programaciones y trabajar todos juntos, como se hacía en la escuela de Barbiana, con un objetivo común pero respetando la libertad de elección. Creo que las competencias, los objetivos y los bloques de contenidos deberían seguir de orientación, pero en ningún momento atarnos y hacer que los alumnos salgan del centro sin llevar en su mochila aspectos de tanta importancia como los que hemos desarrollado a lo largo de este texto y que realmente van a serles útiles.

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REFERENCIAS: Caja, J., Berrocal, M., Fernández, J.C., Fotasi, A., González, J.Mª., Moreno, F.M. & Segurado, B. (2001). La educación visual y plástica hoy. Educar la mirada, la mano y el pensamiento. Barcelona: GRAÓ. Acaso, M. (2007). Esto no son las Torres Gemelas. Cómo aprender a leer la televisión y otras imágenes. Madrid: Catarata. Acaso, M. (2009). La educación artística no son manualidades. Nuevas prácticas en la enseñanza de las artes y la cultura visual. Madrid: Catarata.

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Ensayo