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Ubicación geográfica de los municipios donde se realizó la investigación

obtuvo que las mujeres que se salen de la norma (que no cocinen, o no atiendan al marido, o tengan un trabajo remunerado, o sea muy platicadora con los hombres) es señalada en la comunidad de una forma negativa. Para las representantes municipales del IEGY tener ese puesto ha representado muchos problemas al interior de sus familias al no tener tiempo para convivir con ellas y, por lo tanto, no poder cumplir con las labores del hogar. Tener un puesto público no las ha exentado de lo privado y se ha incrementado su jornada de trabajo, además que han tenido que superar el escrutinio de la comunidad y los problemas con sus familias ampliadas y nucleares, especialmente con sus parejas. Para algunas mujeres entrevistadas es algo negativo que la mujer haya tenido que entrar al ámbito público debido a que se ha descuidado a las y los hijos, lo cual se traduce en pérdida de valores y costumbres. Sin embargo, algunas de las mujeres entrevistadas sitúan al espacio público y al espacio privado como dos entes opuestos donde el primero está por encima del segundo. Las mujeres mayas están dejando de ver la importancia que ellas tienen al interior de los

hogares. En la encuesta, fue contundente cómo ellas son las que toman las decisiones del hogar, y estas decisiones finalmente repercuten en el espacio público (alimentación, vestido, educación, etc.). Se nos ha hecho creer a las mujeres que el espacio privado es inferior y negativo respecto al público, cosa que no necesariamente es así, siempre y cuando cada una de las mujeres pueda decidir al respecto. 2. Toma de decisiones: muchas de las mujeres encuestadas afirmaron ser ellas las que manejan el ingreso del hogar (aun cuando es el hombre quien tiene un empleo remunerado) y quienes toman las decisiones en el ámbito privado, desde qué se va a comer, pasando por permisos de las y los hijos, cuidado de los mismos, hasta sus propias salidas (de ellas) y en cuestiones de sexualidad. Sin embargo, de acuerdo con la observación participante de pláticas, cuando las mujeres son de la tercera edad encontramos que, generalmente, se percibe a la mujer como pasiva ante lo que decidan los hombres. Concerniente a las entrevistas semiestructuradas a mujeres mayas se pudo corroborar lo anterior. Para las mujeres de menos de 25 años y/o sin descen-

dencia, tomar decisiones dentro o fuera del hogar no se ve tan descabellado como es para las de más de 60 años y/o con descendencia de dos o tres generaciones. 3. Autonomía: según las mujeres encuestadas, cuando se trata de la posibilidad de tener ellas un trabajo remunerado, son libres de decidir si quieren o no trabajar, sin embargo manifestaron que deben consultarlo con la pareja. Para ellas el hombre es quien debe responsabilizarse de los gastos del hogar. Aunque en las pláticas de sensibilización observadas una petición bastante común fue que se dieran talleres de ese tipo exclusivamente a los hombres para que entiendan que ellos también pueden hacer las labores del hogar y todas las actividades que se consideran femeninas. Por otro lado tienen en claro que no deben permitir la violencia hacia sus personas y que hombres y mujeres son iguales (para gobernar, presidir ceremonias religiosas, trabajar, asistir a la escuela). De acuerdo con los resultados obtenidos de la observación de pláticas de sensibilización las mujeres se perciben capaces de realizar trabajos que antes febrero - abril 2011 • Alas de mariposa 31

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