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provocó esa cólera tiene también cualidades positivas. Si observa cuidadosamente descubrirá también que aquello que le había molestado le proporcionó ciertas oportunidades que, de otro modo, no habría tenido. Así que podrá ver desde​ ​un​ ​ángulo​ ​diferente​ ​el​ ​acontecimiento.​ ​Eso​ ​ayuda. -Pero ¿qué hacer si se buscan los aspectos positivos de una persona o acontecimiento y no se puede encontrar ninguno? -En tal caso, la situación requeriría un esfuerzo. Dedique algún tiempo a buscar seriamente una perspectiva diferente. Necesitará utilizar toda su capacidad de razonamiento y examinar la situación del modo más objetivo posible. Por ejemplo, puede reflexionar sobre el hecho de que cuando está realmente enojado con alguien, tiende a percibir en el otro sólo cualidades negativas, del mismo modo que al sentirse fuertemente atraído por alguien, suele ver únicamente sus cualidades positivas. Si su amigo, al que considera una persona excelente, le causara deliberadamente daño, de repente usted se percataría de que no sólo tiene buenas cualidades. De modo similar, si su enemigo, al que detesta, le pidiera sinceramente perdón y se mostrara amable, es poco probable que siguiera considerándolo totalmente malo. Así pues, aunque esté enojado con alguien y crea que esa persona no posee cualidades positivas, recuerde que nadie es totalmente malo. Si busca lo suficiente, seguro que encontrará algunas cualidades positivas. En consecuencia, su visión de un individuo como absolutamente negativo se debe a su propia proyección mental, más que a la verdadera naturaleza​ ​de​ ​ese​ ​individuo. »Asimismo, una situación inicialmente percibida como totalmente negativa puede tener algunos aspectos positivos. Pero creo que este descubrimiento no es suficiente. Es necesario recordar esos aspectos positivos en muchas ocasiones, para que gradualmente cambie el sentimiento negativo. En resumen, se debe pasar por un proceso de aprendizaje,​ ​de​ ​formación,​ ​para​ ​familiarizarse​ ​con​ ​los​ ​nuevos​ ​puntos​ ​de​ ​vista​ ​que​ ​permiten​ ​afrontar​ ​esas​ ​situaciones. Después​ ​de​ ​reflexionar​ ​un​ ​momento,​ ​con​ ​su​ ​habitual​ ​pragmatismo,​ ​añadió: -Sin embargo, si a pesar de sus esfuerzos no encontrara aspectos positivos, lo mejor que puede hacer es, sencillamente,​ ​tratar​ ​de​ ​olvidar​ ​el​ ​asunto​ ​por​ ​el​ ​momento. Inspirado por las palabras del Dalai Lama, esa misma noche intenté descubrir algunos «aspectos positivos» del administrador que mencioné. No me resultó tan difícil. Sabía, por ejemplo, que era un padre cariñoso, que trataba de educar a sus hijos lo mejor que podía. y tuve que admitir que mis encontronazos con él al fin y a la postre me habían beneficiado, puesto que me impulsaron a dejar aquella clínica, lo que me permitió realizar un trabajo más satisfactorio. Aunque estas reflexiones no tuvieron como resultado inmediato que el hombre me cayera simpático, no cabe duda de que contribuyeron mucho a disminuir mis sentimientos de aversión, al precio de un esfuerzo sorprendentemente pequeño. El Dalai Lama no tardaría en darme una lección todavía más profunda: cómo transformar por completo la actitud​ ​hacia​ ​los​ ​enemigos​ ​y​ ​empezar​ ​a​ ​apreciarlos. Una​ ​nueva​ ​perspectiva​ ​del​ ​enemigo El método fundamental utilizado por el Dalai Lama para transformar la actitud ante los enemigos supone llevar a cabo Un​ ​análisis​ ​sistemático​ ​y​ ​racional​ ​de​ ​nuestra​ ​respuesta​ ​habitual​ ​cuando​ ​nos​ ​causan​ ​daño. -Empecemos por examinar la actitud característica hacia nuestros enemigos -explicó-. En términos generales, es evidente que no les deseamos lo mejor. Pero aunque nuestro adversario se hunda a consecuencia de nuestras acciones, ¿a qué viene alegrarse por ello? ¿Puede haber algo más lamentable que esos sentimientos de animadversión?​ ​¿Desea​ ​uno​ ​ser​ ​realmente​ ​tan​ ​mezquino? » Vengarse no hace sino crear un círculo vicioso. La otra persona no lo va a aceptar y, entonces, la cadena de venganzas es interminable. En ciertas sociedades, esa dinámica, puede transmitirse de una generación a otra. El resultado es que ambas partes sufren y la vida se envenena; puede comprobarse en los campos de refugiados, donde se cultiva el odio hacia el enemigo desde la infancia. Es muy triste. La cólera o el odio son como el anzuelo de un pescador.​ ​Es​ ​de​ ​vital​ ​importancia​ ​no​ ​morder​ ​ese​ ​anzuelo. »Algunas personas consideran que el odio es bueno para el interés nacional, lo cual me parece muy negativo y de miras muy estrechas. Contrarrestar esta forma de pensar constituye la base del espíritu de la no violencia y la comprensión. Tras haber rechazado nuestra actitud característica frente al enemigo, el Dalai Lama ofreció otra opción, una nueva perspectiva​ ​que​ ​podría​ ​revolucionar​ ​nuestra​ ​vida. -En el budismo -explicó- se presta mucha atención a las actitudes que adoptamos ante nuestros enemigos. Ello se 55

El arte de la felicidad  

Aporte de DALAI LAMA

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