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sobre el té, los contornos de sus hombros sugirieron que se hallaba profundamente sumido en sus pensamientos. Tomó​ ​el​ ​té​ ​en​ ​silencio.​ ​Finalmente,​ ​se​ ​encogió​ ​de​ ​hombros,​ ​como​ ​si​ ​reconociera​ ​que​ ​no​ ​había​ ​encontrado​ ​la​ ​solución. -¿Cree entonces que las técnicas para aumentar la empatía y desarrollar la compasión no serían útiles en personas con​ ​tales​ ​antecedentes?​ ​-le​ ​pregunté. -En general esas técnicas siempre han tenido efectos beneficiosos, pero es posible que en algunos casos sean ineficaces... -¿ Y las técnicas específicas que aumentan la compasión, a las que antes se refería? -le interrumpí, tratando de clarificar las cosas. -Precisamente de eso es de lo que estábamos hablando. En primer lugar, el aprendizaje y la comprensión clara del valor de la compasión permiten alcanzar sentimientos de estar convencidos y decididos a practicarla. A continuación se emplean los métodos para aumentar la empatía, como la imaginación, la creatividad, imaginarse en la situación del otro. Esta semana, en las charlas, hablaremos de ciertas prácticas, como el Tong-Len, que sirven para fortalecer la compasión. Pero creo que es importante recordar que nunca se esperó que estas​ ​técnicas​ ​pudieran​ ​ayudar​ ​a​ ​todos​ ​sin​ ​excepción. »Lo que importa es que la gente realice un esfuerzo sincero por desarrollar su capacidad de compasión. El grado de desarrollo que alcancen depende, desde luego, de muchas variables. Pero si se esfuerzan por ser amables, por cultivar la compasión y conseguir que el mundo sea un lugar mejor, al final del día podrán decirse: "¡Al menos he hecho​ ​lo​ ​que​ ​he​ ​podido!". Los​ ​beneficios​ ​de​ ​la​ ​compasión En años recientes muchos estudios apoyan la conclusión de que el desarrollo de la compasión y el altruismo tiene un efecto positivo sobre nuestra salud física y emocional. En un conocido experimento, David McClelland, psicólogo de la Universidad de Harvard, mostró a un grupo de estudiantes una película sobre la Madre Teresa trabajando entre los enfermos y los pobres de Calcuta. Los estudiantes declararon que la película había estimulado sus sentimientos de compasión. Más tarde, se analizó la saliva de los estudiantes y se descubrió un incremento en el nivel de inmunoglobulina A, un anticuerpo que ayuda a combatir las infecciones respiratorias. En otro estudio realizado por ]ames House en el Centro de Investigación de la Universidad de Michigan, los investigadores descubrieron que realizar trabajos de voluntariado con regularidad, interactuar con los demás en términos de benevolencia y compasión, aumentaba espectacularmente las expectativas de vida y, probablemente, también la vitalidad general. Muchos investigadores del nuevo campo de la medicina mente-cuerpo han realizado descubrimientos similares y concluido que​ ​los​ ​estados​ ​mentales​ ​positivos​ ​pueden​ ​mejorar​ ​nuestra​ ​salud​ ​física. Además de los efectos beneficiosos que tiene sobre la salud física, hay pruebas de que la compasión y el cuidado de los demás Contribuyen a mantener una buena salud emocional. Abrirse para ayudar a los demás induce una sensación de felicidad y serenidad. En un estudio realizado a lo largo de treinta años con un grupo de graduados de Harvard, el investigador George Vaillant llegó a la conclusión de que un estilo de vida altruista constituye un componente básico de una buena salud mental. En una encuesta de Allan Luks, realizada entre varios miles de personas que participaban regularmente en actividades de voluntariado, declaró tener más del 90 por ciento, una sensación de «entusiasmo» asociado con la actividad, caracterizado por un incremento de energía y autoestima y una especie de euforia. El voluntariado no sólo proporcionaba una interacción que era emocionalmente nutritiva, sino también​ ​esa​ ​«serenidad​ ​del​ ​que​ ​ayuda»,​ ​vinculada​ ​con​ ​el​ ​alivio​ ​de​ ​perturbaciones​ ​derivadas​ ​del​ ​estrés. Aunque las pruebas científicas apoyan claramente la postura del Dalai Lama acerca del valor de la compasión, no hay necesidad de acudir a experimentos y encuestas para confirmar la corrección de su punto de vista. Podemos descubrir los estrechos vínculos que existen entre compasión y felicidad en nuestras vidas y las vidas de quienes nos rodean. Joseph, un contratista de la construcción de sesenta años, a quien conocí hace unos años, es un buen ejemplo de ello. Durante treinta años, Joseph se aprovechó de las ventajas de la expansión aparentemente ilimitada que se produjo en Arizona, y se convirtió en multimillonario. A finales de la década de 1980, sin embargo, se produjo la crisis inmobiliaria más grande de la historia del estado. Joseph estaba fuertemente endeudado y lo perdió todo. Sus problemas financieros crearon fuertes tensiones entre él y su esposa, que finalmente llevaron al divorcio después de veinticinco años de matrimonio. Joseph empezó a beber en exceso. Afortunadamente, pudo dejarlo con la ayuda de Alcohólicos Anónimos. Como parte de su programa, ayudó a otros alcohólicos a rehabilitarse. Descubrió entonces que disfrutaba con la actividad de voluntario. Dedicó sus conocimientos empresariales a ayudar a los económicamente deprimidos.​ ​Al​ ​hablar​ ​de​ ​la​ ​vida​ ​que​ ​llevaba,​ ​Joseph​ ​señaló: 41

El arte de la felicidad  

Aporte de DALAI LAMA

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