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algo parecido a un resquebrajamiento. No sé muy bien qué fue. Pero en aquel momento hubiera deseado echarme a llorar. Relaciones​ ​íntimas Nuestra necesidad de los demás es paradójica. Al mismo tiempo que en nuestra cultura exaltamos la más feroz independencia, también anhelamos la intimidad y la conexión con una persona especial y querida. Centramos toda nuestra energía en encontrar a esa persona que pueda curar nuestra soledad y que, sin embargo, intensifique nuestra ilusión de seguir siendo independientes. Aunque resulta difícil alcanzar esa conexión con una persona, descubrí que el Dalai Lama mantiene relaciones con tantas personas como le es posible y que eso es lo que nos recomienda a todos. De​ ​hecho,​ ​su​ ​objetivo​ ​es​ ​conectarse​ ​con​ ​todos. Una​ ​tarde,​ ​al​ ​reunirme​ ​con​ ​él​ ​en​ ​la​ ​suite​ ​de​ ​su​ ​hotel​ ​en​ ​Arizona,​ ​empecé​ ​diciéndole: -En su charla de ayer por la tarde habló de la importancia dé los demás, describiéndolos como un campo de mérito. Pero​ ​hay​ ​realmente​ ​tantas​ ​formas​ ​diferentes​ ​de​ ​relacionamos​ ​con​ ​los​ ​demás... -Eso​ ​es​ ​muy​ ​cierto​ ​-dijo​ ​el​ ​Dalai​ ​Lama. -Existe, por ejemplo, una clase de relación que es muy valorada en Occidente -observé-. Me refiero a la que se caracteriza por una profunda intimidad entre dos personas, compartiendo los sentimientos más profundos. La gente cree que si no se mantiene una relación semejante es como si algo faltara en sus vidas... De hecho, la psicoterapia occidental​ ​trata​ ​de​ ​ayudar​ ​a​ ​menudo​ ​a​ ​las​ ​personas​ ​a​ ​que​ ​desarrollen​ ​ese​ ​tipo​ ​de​ ​relación​ ​íntima... -Sí, creo que esa intimidad puede verse como algo positivo -asintió el Dalai Lama-. Si alguien se ve privado de esa clase​ ​de​ ​intimidad,​ ​puede​ ​sufrir​ ​trastornos. -Me preguntaba entonces... -seguí diciendo-. Mientras estaba en el Tíbet usted no sólo fue considerado un rey, sino también una divinidad. Supongo que la gente le respetaba e incluso se sentía un poco nerviosa o asustada en su presencia. ¿No creaba eso una distancia emocional con los demás, una sensación de aislamiento? El hecho de estar separado de su familia, de haber sido educado Como monje desde una tierna edad y de no haberse casado nunca..., ¿no contribuyeron todas estas cosas a crear una sensación de aislamiento? ¿Ha tenido alguna vez la sensación de haberse perdido la experiencia de una profunda intimidad personal con los demás, o con una persona especial, como una​ ​esposa? -No -me contestó sin vacilación-. Nunca he experimentado falta de intimidad. Mi padre falleció hace muchos años, pero me sentí muy cerca de mi madre, de mis maestros, tutores y otras personas. y con muchos de ellos pude compartir mis sentimientos, temores y preocupaciones más profundas. Cuando estaba en el Tíbet, en las ceremonias de Estado y en los actos públicos se observaba una cierta formalidad, un cierto protocolo, pero eso no siempre era así. En otras ocasiones, por ejemplo, solía pasar bastante tiempo en la cocina y estuve cerca de algunas personas que trabajaban allí, y bromeábamos, cuchicheábamos y compartíamos cosas de un modo bastante relajado, sin formalidad​ ​o​ ​distancia. »Así que ni en el Tíbet ni fuera de él, cuando me he convertido en un refugiado, me han faltado personas con las que compartir cosas. Creo que buena parte de esto tiene que ver con mi naturaleza. Me resulta fácil compartir. ¡Simplemente, no sé guardar secretos! -Se echó a reír-. Claro que eso puede ser a veces un rasgo negativo, como por ejemplo si después de una discusión en el Kashag':- acerca de asuntos confidenciales, yo hablara abiertamente sobre ellos. Pero ser abierto y compartir cosas puede ser muy útil. Debido precisamente a esta característica de mi naturaleza, puedo hacer amigos con facilidad; no se trata únicamente de conocer a alguien y mantener una conversación superficial, sino de compartir realmente mis más profundos problemas y sufrimientos. Sucede lo mismo cuando recibo buenas noticias; las comento inmediatamente con los demás. De ese modo, experimento un sentimiento de intimidad y conexión con mis amigos. Claro que en general me resulta fácil establecer una conexión porque mis interlocutores se sienten muy felices de compartir el sufrimiento o el gozo con el Dalai Lama, con" Su Santidad el Dalai Lama" . -Se echó a reír de nuevo-. En cualquier caso, disfruto de esa intimidad. En el pasado, por ejemplo, si me sentía decepcionado por la política del gobierno tibetano, o si estaba preocupado por otros problemas, incluso por la amenaza de una invasión china, me retiraba a mis habitaciones y compartía mis sentimientos con la persona que barría el suelo. Desde cierto punto de vista, a algunos les puede parecer bastante estúpido que el Dalai Lama, jefe del estado tibetano, enfrentado con problemas de rango nacional e internacional, quiera compartir sus preocupaciones con un barrendero. -Se echó a reír de nuevo-. Pero personalmente me parece que es muy útil, porque 26

El arte de la felicidad  

Aporte de DALAI LAMA

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