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Manual Aut贸nomo/a Emprendedor/a

Volumen 1

El proceso de emprender


INDICE:

0.

PRESENTACÓN

1. PARTE I. EL PROCESO DE EMPRENDER 1.1. La idea empresarial 1.1.1.Análisis de la idea 1.1.2.¿Cómo surge la idea? (Fuentes de ideas) 1.1.3.La búsqueda de la idea 1.1.4.¿Puedo convertir mi idea en un negocio? 1.1.4.1.

Factores de fracaso

1.1.4.2.

Evaluación de la idea

1.1.5.Innovar: ¿Qué es? ¿En qué consiste? 1.1.6.Matriz creatividad-innovación 1.1.7.Ventajas e inconvenientes de tener empresa propia. 1.2. El autónomo/a emprendedor/a 1.2.1.Perfil de un autónomo/a emprendedor/a 1.2.2.¿Cómo se inicia un emprendimiento? 1.2.3.El proceso de emprender


0.

PRESENTACIÓN

El autoempleo en España y en el resto de los países de la Unión Europea ya no es un fenómeno circunstancial. Es una nueva forma de actividad laboral consecuencia de los cambios que vienen produciéndose en el mercado de trabajo. El trabajo por cuenta propia es una enorme oportunidad para las personas que deciden ser su propio jefe, ya lo decidan porque tienen la ambición de hacer realidad una idea, crear su propia empresa, o bien porque sus características personales, conocimientos o experiencia hagan que su porvenir sea más atractivo si se autoemplean que si trata de trabajar por cuenta ajena en una empresa o institución. Con la puesta en marcha de tu empresa, además de generarte tu propio empleo y de la satisfacción personal, también contribuirás al desarrollo económico de tu comunidad, y a la creación de empleo por los puestos de trabajo, directos e indirectos que generen tu andadura empresarial. Sin embargo, emprender, autoemplearse y crear la propia empresa, supone recorrer un camino, seguir un proceso, para el que las personas no estamos normalmente preparadas. Para un adecuado desarrollo de la actividad como autónomo/a emprendedor/a hay que contar con buena información y una sólida formación que asegure a los promotores eficiencia y perdurabilidad de su iniciativa de negocio. Contar con instrumentos de apoyo así como la lucha, constancia y trabajo son los aspectos fundamentales para culminar con éxito la idea de negocio. Por ello, entendemos que este Manual del Autónomo/a Emprendedor/a, está concebido como un soporte y como un apoyo, para las personas que se plantean la posibilidad de autoemplearse o crear una empresa. Es un medio para ayudarles a reflexionar, de forma organizada, sobre los temas que se han de tener en cuenta para que la idea de emprender se convierta en realidad. Orienta al autónomo/a emprendedor/a para que, según va leyendo y estudiando sus puntos pueda ir pensando en su propia realidad, elaborando su propia información, aclarando sus propios pensamientos y construyendo tanto la idea básica de emprender como el qué emprender y el Plan de Negocio para hacer realidad la posibilidad de autoemplearse o crear una empresa.


Por ello, y sobre todo por la preocupación de la Asociación de Jóvenes Empresarios de contribuir de forma permanente a la generación de autoempleo y a la creación de empresas, ha nacido este manual para el autónomo/a emprendedor/a con los siguientes objetivos: •

Fomentar y motivar el espíritu autónomo/a emprendedor/a.

Poner a disposición de los potenciales emprendedores/as una herramienta sencilla, al alcance de personas con pocos conocimientos previos, que le sirva de apoyo en el proceso de emprender y en la creación de su negocio.

Facilitar la maduración de la idea empresarial.

Ofrecer un

Manual para el Autónomo/a Emprendedor/a que ayude a

reflexionar sobre los distintos aspectos para la creación de su propia empresa, así como poner a su alcance un completo plan de empresa. •

Poner a su disposición un directorio de instituciones y/o organismos que sirvan de apoyo a los autónomos/as emprendedores/as.

Esta guía se ha estructurado en dos partes fundamentales: •

Parte I. El proceso de emprender: En este apartado se detalla cómo es un autónomo/a emprendedor/a y cómo se desarrolla la idea empresarial.

Parte II. El plan de empresa: En este punto se define el plan de empresa, la utilidad que tiene y expone los pasos que se han de seguir para su futura creación.

1. 1.1

EL PROCESO DE EMPRENDER La Idea Empresarial

1.1.1. Análisis de la Idea El punto de partida de todo proyecto empresarial es la elección del tipo de negocio a poner en marcha. En torno a la idea inicial que se plantee, van a articularse toda una serie de actuaciones que llevarán a la creación de la empresa. La elección de la idea ocupa un lugar importante dentro del proceso de creación y debe ser objeto, de la debida atención. Cuando se tiene una idea relativa al desarrollo empresarial, ya se ha dado el primer paso para crear una empresa. Cuando aún no se tiene, lo primero que hay que hacer es buscarla, pero la idea difícilmente se podrá concretar en una empresa si no está


apoyada en una actitud personal: ilusión y entusiasmo por crear algo nuevo, por iniciar una aventura que para algunos durará y marcará toda la vida. Sin embargo, no toda idea es susceptible de convertirse en actividad empresarial, es preciso que el proyecto pueda llevarse a la práctica, que los promotores sean capaces de implantarla, que proporcione los ingresos suficientes como para cubrir los gastos e inversiones necesarias para su realización y que genere un beneficio que compense el esfuerzo y la dedicación. El hecho de crear una empresa conlleva un alto grado de incertidumbre, debido a la fuerte competencia que el autónomo/a encontrará en el entorno. Por tal motivo no basta con crear una empresa, debe asegurarse de antemano su viabilidad y su futuro para lograr que los recursos dedicados sean convenientemente aprovechados. Los factores que pueden llevar a una persona a inclinarse por un negocio concreto son muchos. Dichos factores se van a dividir en dos grupos: los que actúan en sentido positivo, animando a elegir una opción determinada, como por ejemplo el conocimiento de un mercado concreto, y los que actúan en sentido negativo, haciendo como filtro de posibles ideas alternativas, como la necesidad de tener unos conocimientos técnicos específicos o necesidades económicas elevadas. La elección de la idea puede venir determinada por alguno de los siguientes factores: •

Oportunidades de negocio en mercados pocos abastecidos, de nueva creación o con un alto potencial de crecimiento: determinante en aquellos casos en que el autónomo/a articula su proyecto de acuerdo a una oportunidad detectada en el mercado, orientando su empresa a cubrir la necesidad existente.

Conocimientos técnicos sobre mercados, sectores o negocios concretos: determina la elección cuando los promotores/as del proyecto poseen un sólido conocimiento de un mercado en concreto. Ya no se trata de aprovechar una oportunidad de negocio, sino de intentar ocupar una posición en el mercado en base a los conocimientos de los promotores.

Simplicidad del negocio: determinante en aquellas personas que llegan a la empresa buscando una salida a su situación laboral, y que eligen actividades de escasa complejidad.

Además de estos factores, existen otros que pueden influir a la hora de determinar el tipo de negocio a poner en marcha, como el nivel técnico o el nivel económico exigido por algunos negocios, que hacen que solo puedan ser abordados en determinadas condiciones.


Para evaluar la factibilidad de la idea, es preciso que ésta se vaya concretando en un plan o proyecto que analice con rigor los diversos aspectos de la creación de una empresa. Los siguientes puntos del manual, constituyen una guía para ir elaborando ese proyecto, pero previamente es conveniente reflexionar acerca de la idea: cómo buscarla si aún no se tiene y cómo llevar a cabo una primera evaluación de la misma.

1.1.2. ¿Cómo surge la idea? Toda empresa surge de una idea que se tiene o se busca, esta idea se trasladará a una oportunidad de negocio. Antes de iniciar la aventura empresarial se debe considerar que el simple empeño no basta, tener una idea genial es importante, pero antes hay que comprobar que pueda llevarse a cabo, asegurar su futuro y ponerla en práctica. Los motivos que llevan a plantear la opción de ser autónomos/as pueden ser de los más diversos: ser nuestro propio jefe, tomar las riendas de nuestra carrera profesional, buscar alternativa a una situación de desempleo larga en el tiempo y con pocos visos de resolución, etc. Detrás de estos motivos, y para que el emprendimiento tenga unas mínimas garantías de éxito, debe existir una IDEA. El origen de las ideas, al igual que las motivaciones para emprender, pueden ser múltiples, sin embargo, las fuentes más habituales de generación de ideas serían: -

La experiencia profesional que se ha tenido. Necesidades percibidas en los clientes, mejoras en los productos o servicios, nuevas formas de trabajar, otros enfoques.

-

Los estudios realizados. Lo que sabemos y en lo que podemos profundizar para hacer algo nuevo, introducir cambios.

-

Las aficiones personales. Lo que me gusta hacer para disfrutar y qué podría hacer para otros.

-

Las propias habilidades que uso para mí mismo y qué podría hacer para otras personas o para las empresas.

-

Los viajes. Tanto por el propio país como por el extranjero, lo que he visto, lo que hay o se hace fuera y que en mi entorno no existe o no se hace de la misma forma.

-

Los cambios que se ven a nuestro alrededor, en el entorno. Nuevos vecinos, cambios en la edad o en el nivel económico de nuestro entorno, nuevas necesidades de servicios.

-

Las nuevas formas de vivir el ocio. Cambios en la cultura, el uso diferente del tiempo libre, nuevos gustos en la alimentación.


-

Aplicaciones de las nuevas tecnologías. Posibilidades de usar Internet, trabajar en casa, tener contacto con un mundo muy amplio, ofrecer servicios a personas que lo necesiten.

-

Las nuevas fuentes de energía no contaminantes y el medio ambiente. Lo que se puede hacer en estos temas.

-

Usos alternativos de productos, reciclaje de muebles, uso de juguetes como adornos, etc.

-

Estudiar y enterarte de las franquicias que existen en el mercado. Hay ideas muy buenas que aún no han llegado a nuestro entorno.

1.1.3. La búsqueda de la idea Un autónomo/a emprendedor/a sin idea puede recurrir a innumerables fuentes que en muchas ocasiones tiene muy cerca. Existen muchas clasificaciones de estas fuentes de entre las cuales, aquí se hace referencia a una de ellas, la que distingue entre fuentes externas e internas: FUENTES EXTERNAS -

Mercado •

Clientes y consumidores: que están en contacto directo con múltiples productos y con los resultados de su utilización, lo que les pone en condiciones de proporcionar sugerencias en cuanto a posibles modificaciones, mejoras, nuevos usos, etc., derivados de su propia experiencia.

Proveedores: tanto de materias primas como de componentes, envases, etc., dada la dimensión que alcanzan en algunos casos, pueden disponer de potentes departamentos de I + D, generando oportunidades de negocio que no explotan por motivos de coherencia estratégica, pero que pueden ser utilizados por nuevas empresas con capacidad innovadora.

Distribuidores: al estar en contacto directo con los clientes, pueden percibir mejor sus quejas y sugerencias, lo que resulta relevante de cara a la realización de mejoras y adaptaciones de productos ya existentes y la detección de nuevas necesidades.

Mercado exterior: información sobre productos o novedades técnicas surgidas en otros países y transportables al mercado nacional, así como


sobre nuevas posibilidades en cuanto a usos, formas, modelos, etc., de productos ya conocidos en el propio país. •

-

-

-

Cambios en la estructura de los mercados.

Entorno general •

Cambios demográficos.

Cambios culturales.

Cambios en el marco político-legal, etc.

Competencia •

Imitación de productos o servicios.

Análisis de “debilidades”.

Estudio de su organización y sus actuaciones comerciales.

Tecnología •

Inventos y patentes: fruto tanto del esfuerzo investigador de empresas o instituciones como de la actividad privada de algunas personas. Si bien pueden no resultar de utilidad por sí mismas, en ocasiones suponen el punto de partida para el desarrollo de nuevos productos.

Know-how. (El saber hacer).

Revistas científicas y técnicas.

Instituciones y organismos de investigación: como las universidades y otros centros, que pueden no estar capacitados para comercializar los resultados obtenidos con su investigación, los cuales pueden satisfacer ciertas demandas existentes.

-

Previsiones tecnológicas.

Redes tecnológicas.

Empresas de servicios •

Consultores externos: cuya aportación suele ser más objetiva, al no encontrarse involucrados directamente en la actividad de la empresa innovadora o del autónomo/a emprendedor/a.


Agencias de publicidad: que suelen disponer de personal altamente creativo y en contacto con el mercado, cuya capacidad puede canalizarse hacia la obtención de ideas para nuevos productos.

FUENTES INTERNAS -

-

De la propia empresa •

I + D en productos.

I + D en procesos.

Del autónomo/a emprendedor/a •

Control de calidad.

Recepción de devoluciones y servicio de atención al cliente.

Producción.

Marketing.

Intereses y características personales: muchas empresas exitosas provienen de una idea encontrada a raíz de un interés o una característica personal del autónomo/a emprendedor/a.

También se puede señalar que la idea se puede buscar o surgir de la simple observación del entorno, la experiencia, la imaginación o las aficiones. Para definirla conviene plantearse qué necesidades pretende cubrir, qué productos o servicios similares existen ya en el mercado, cuáles son sus puntos débiles, etc. Conviene resaltar la importancia de que las ideas empresariales cubran necesidades reales, ya que por muy avanzada que sea una tecnología, si no cubre una necesidad del mercado, no podrá convertirse en un producto o servicio de éxito. Tormenta de Ideas (Brainstorming) La tormenta de ideas es una técnica cada vez más utilizada en el mundo empresarial y en otros contextos para desarrollar nuevas ideas. En el proceso de emprender también puede ser de utilidad. ¿En qué consiste esta técnica? •

La clave: El grupo

Se organiza una reunión entre amigos, compañeros, familiares, etc., dirigida por una persona que sea el responsable que guíe al grupo en la generación de nuevas ideas. Esta técnica es muy fácil de aplicar ya que únicamente se necesita la participación de varias personas que estén dispuestas a dar su opinión sobre las diferentes ideas planteadas. Es habitual que durante la reunión surjan críticas, a veces destructivas, lo que puede terminar con la “muerte de la idea”, antes de que ni siquiera sea evaluada. Ese resultado puede marcar el


principio y el final de una idea. Pero no siempre es así, al contrario, la “muerte” de una idea puede derivar en la generación de otra. •

El objetivo: Jugar con la imaginación y la asociación de ideas

La reunión debe realizarse en un tono distendido lo que va a permitir que cada participante pueda expresar libremente su opinión o plantee relajadamente sus dudas sobre la idea, y en un ambiente que propicie la comunicación y, a su vez, consiga que las personas se vean libres a la hora de proponer cualquier idea, por muy descabellada que parezca. En un primer momento, ninguna de las ideas se desestima por muy alocada que sea, esa idea puede llevar a otra más interesante o puede despertar la imaginación de algún participante. El método consiste en asociar nuevas ideas a una ya expuesta, ya sea buscando la semejanza o, por el contrario, acudiendo a lo opuesto. •

Las fases: Preparación y puesta en marcha

Buscar un lugar apropiado: Una sala cómoda, amplia y sin demasiadas distracciones. Lo mejor es conseguir una pizarra a la vista de todo participante, material para escribir y “post-it” o similar que nos permitan ir “decorando” la pizarra con un encadenamiento de ideas. Reunir a las personas: una media de 6 personas que tengan características diferentes, a ser posible. Se les explica las normas, el tiempo previsto y cómo se va a organizar la reunión. Buscar gente motivada y con ganas de aportar ideas. El moderador tiene que ser dinámico para potenciar la comunicación entre todos. -

Primera Fase, sentirse cómodos: crear un ambiente agradable, realizar presentaciones y empezar con un tema de conversación poco comprometido.

-

Segunda Fase, provocar la tormenta: la persona que modera plantea el “problema” y realiza preguntas sencillas intentando encauzar la reunión y sacar el mayor provecho a las aportaciones de cada uno. Todo el mundo aporta ideas, nadie critica o se pronuncia a favor o en contra. Con esas ideas se realizan nuevas rondas que derivan en nuevas ideas. El objetivo de esta fase es despertar la imaginación de todos sumando ideas por muy descabelladas que parezcan. Es recomendable, en esta fase, utilizar métodos gráficos, referencias visuales, etc. A partir de ahí se recogen las ideas, se busca la forma de agruparlas y relacionarlas entre sí.

Las reglas básicas a seguir son: · No realizar críticas, evitar las ideas preconcebidas, evitar bloqueos culturales, prejuicios, etc., sentirse totalmente libre de expresar cualquier cosa. · Huir del convencionalismo, se puede cambiar lo existente, no todo está inventado, no hay que dar nada por sentado.


· A mayor número de ideas, mejores resultados. · Fundamentar sus ideas con otras. Apoyarse en otras ideas para crear nuevas. -

Tercera Fase, la reflexión: las ideas se seleccionan y se realiza un examen crítico (esta fase puede dejarse para otro día o se puede llevar a cabo con otro grupo). A partir de ahí, una vez identificadas las más interesantes, se analizan y detallan y se empiezan a pulir las ideas que pueden terminar en un negocio.

1.1.4. ¿Puedo convertir mi idea en un negocio? Una vez definida la idea de negocio sobre la que se estructurará la empresa, y antes de entrar en el análisis profundo de la misma, y la elaboración del Plan de Empresa, conviene plantearse algunas preguntas: •

¿Cualquier idea que se tenga es una oportunidad de negocio?

¿Es viable técnicamente?

¿Es viable desde el punto de vista económico?

¿Se está en condiciones de poder acometerla?

¿Su rentabilidad va a justificar los esfuerzos necesarios para ponerla en marcha?

En algunos casos, estas preguntas sólo podrán contestarse una vez elaborado el correspondiente estudio, pero en otros sí se podrá tener una aproximación a las mismas y una primera idea de las posibilidades del negocio. La idea que se tenga, para llegar a convertirla en empresa, tiene que reunir una serie de condiciones: -

Se debe tener la capacidad técnica para desarrollar el producto o servicio que se quiere ofrecer al mercado.

-

Es imprescindible tener mercado, que existan clientes dispuestos a pagar un precio por lo que se les ofrece, dispuestos a valorar económicamente el producto o servicio y a considerar que éste es la mejor opción para cubrir su necesidad.

-

Es necesario hacer de la idea un producto comercializable, atractivo y útil para los clientes, que cubra sus expectativas según unos cánones establecidos de calidad, comodidad, y rapidez. Si lo quiere, tiene que saber dónde y cómo encontrarlo.

-

La actividad del negocio debe ser una actividad rentable y sostenible en el tiempo. Es importante analizar el potencial de crecimiento del negocio, aunque sea, a priori, sólo una previsión de la realidad futura.


-

Se necesita contar con los recursos necesarios para la puesta en marcha del negocio, es muy importante para acometer esta aventura, considerar los recursos humanos y financieros que se van a necesitar y cómo se pueden conseguir.

Otro aspecto a tener en cuenta cuando se trata de poner en marcha un proyecto empresarial en torno a una idea concreta, es la ilusión y la confianza que los promotores tienen en la misma. Creer de forma decidida en la idea elegida y enfocar su desarrollo con entusiasmo, es un factor determinante a la hora de llevar un proyecto a la práctica. Negocios que en principio parecían poco viables han tenido excelentes resultados gracias al tesón de sus promotores. En cambio, ideas que se preveían excelentes, han fracasado como consecuencia de una falta de entusiasmo en las personas que estaban detrás de ellas. Así pues, si importante es la elección de la idea sobre la que basar el proyecto empresarial, no lo es menos el estar convencido de que puede ser un éxito.

1.1.4.1. Factores de Fracaso Los errores más frecuentes sobre la idea de negocio suelen ser los siguientes: •

Sé que mi idea de negocio funcionará, es muy buena. Casi seguro que sí, pero se debe argumentar convenientemente. La única forma de demostrar esta afirmación y dar peso a la confianza es desarrollar esa idea “sobre papel”, es

decir, elaborar un plan de negocio que avale que efectivamente la idea es buena. Además, se tendrá que valorar también tus aptitudes y actitudes para llevarla a cabo con éxito. Seguro que se tienen, pero siempre es conveniente la autocrítica para detectar carencias y mejorar.

No puedo desarrollar mi idea de negocio porque ya lo hacen otros. Evidentemente, en cualquier mercado a tener competencia, en lo que se debe pensar es en qué se puede hacer mejor que la competencia y qué plus se puede ofrecer al cliente.

Yo no tengo competencia. Toda empresa que cubra la misma necesidad para el cliente del producto o servicio, será la competencia. Además, se tiene que pensar en la competencia potencial, aquella empresa, que en principio, no hace lo mismo, pero que cuenta con los medios y la tecnología para hacerlo. Si el negocio es rentable y con un potencial de crecimiento alto, intentará copiar el producto


y/o el modelo de negocio. Y lo que es peor, puede que tenga capacidad para expulsarte del mercado. Este punto permitirá evaluar la posibilidad de llevar a la práctica la idea, es decir, analizar la factibilidad o viabilidad del proyecto. Cuando se habla de análisis de previabilidad de una idea, se deben considerar tres tipos: -

Viabilidad técnica: refleja la posibilidad de fabricar el producto o prestar el servicio que se quiere ofrecer a los clientes.

-

Viabilidad comercial: expresa la posibilidad de que el producto o servicio ofrecido sea aceptado y adquirido por los clientes. Son muy numerosos los productos que salen al mercado y son retirados al poco tiempo debido a que no han conseguido ser deseados por los clientes. El análisis de la viabilidad comercial, exige comprender las expectativas y preferencias de los clientes para determinar el grado en que un producto o servicio se ajusta a sus necesidades. Muchos productos o servicios que han tenido éxito en un mercado pueden no ser viables comercialmente en otros, debido a las diferencias en las preferencias de los consumidores. Así pues, la introducción de nuevos productos y servicios supone un riesgo comercial, que solo se puede comprender y reducir mediante un examen profundo del mercado.

-

Viabilidad económica: indica la posibilidad de que el negocio proyectado sea rentable, es decir, que proporcione un beneficio que satisfaga las expectativas del autónomo/a. Cuando el coste de un producto o servicio sea elevado, y no se puede fijar un precio alto, la venta de dicho producto o servicio no será rentable.

El futuro autónomo/a deberá llevar a cabo lo que se llama la “evaluación conceptual” de la idea, que le permita comprender las características del negocio y determinar las posibles acciones a emprender. Esta evaluación conceptual, consiste en responder de la forma más objetiva posible a dos cuestiones básicas: -

¿Cómo es su idea en comparación con lo que ya existe en el mercado?

-

¿Cuánto riesgo implica llevar a la práctica la idea?

Estas preguntas suponen una clasificación de las ideas o futuros negocios en función de dos variables: el grado de innovación y el nivel de riesgo. El grado de innovación hace referencia a la creación de algo nuevo, algo diferente. Con frecuencia se tiende a ser parcial en la apreciación del grado de originalidad de las ideas, se considera que el proyecto es totalmente novedoso, único, cuando en realidad supone una simple modificación de algo que ya existe. El autónomo/a debe ser objetivo en la valoración,


para ello, contará con la opinión de expertos y amigos y sobre todo, se aplicará a una rigurosa y exhaustiva observación de la realidad. El nivel de riesgo está relacionado con las pérdidas económicas que el autónomo/a puede sufrir en caso de que el proyecto no prospere. Ciertamente, abrir una fábrica implica, en principio, un riesgo mayor que la apertura de una pequeña tienda de ropa. No obstante, el nivel de riesgo es una variable subjetiva, pues depende de las características y recursos de la persona que acomete la inversión.

IDEA DE NEGOCIO

ANÁLISIS DE PREVIABILIDAD

¿Hay mercado?

Información NO

Descartar

SI

¿Hay recursos? SI

OPORTUNIDAD DE NEGOCIO

NO

Descartar

PLAN DE EMPRESA

1.1.4.3. La evaluación de la idea Cuando se tiene una idea y se piensa que puede ser una oportunidad de negocio, llega el momento de detenerse y hacer una evaluación que confirme si se está en el buen camino o si esa idea se debe descartar y reiniciar la búsqueda. Es mucho mejor descartar algo en esta etapa inicial que tener que hacerlo más tarde, cuando se haya empleado mucho más tiempo, esfuerzo y quizá dinero.


Para ello, ponemos a disposición los siguientes instrumentos de evaluación:

Primer Cuestionario Valore las siguientes cuestiones puntuando del 1 al 5, teniendo en cuenta que 1 es la

valoración más baja y 5 la más alta.

Cuestiones

Puntuación

¿El producto o servicio tiene posibles clientes a un precio razonable? ¿Podemos fabricar el producto o servicio con un coste aceptable? ¿El producto o servicio tiene algo realmente diferencial? ¿Existe una clara necesidad en el mercado? ¿Se cuenta con los recursos, propios o ajenos, suficientes? ¿Se tiene algo de experiencia en el negocio y en el sector? ¿Tenemos ya definidos nuestros clientes potenciales? ¿Tenemos realmente ilusión de entrar en este negocio? ¿Estamos dispuestos a trabajar muy duro y mucho tiempo? ¿Nuestra familia comparte nuestra ilusión y nos apoya? Puntuación Total

Interpretación del cuestionario: Si los puntos que se consiguen superan un total de 40, se puede seguir avanzando en la idea. Si se está entre 30 y 40, en necesario profundizar en el estudio de la oportunidad. Y si obtenemos menos de 30 puntos, hay que cambiar de oportunidad de negocio.

Segundo Cuestionario Valore las siguientes cuestiones puntuando del 1 al 5, teniendo en cuenta que 1 es la

valoración más baja y 5 la más alta. Cuestiones ¿Nuestro producto o servicio es claramente innovador? ¿Nuestro producto o servicio es diferencial frente a la competencia? ¿Nuestro producto o servicio satisface necesidades claras? ¿Sabemos que nuestro producto o servicio es atractivo para los clientes? ¿Nuestro producto o servicio es para clientes que pueden pagarlo?

Puntuación


¿Nuestro producto o servicio está en un sector en alza? ¿Conocemos el sector en el que operaremos? ¿Conocemos a nuestros clientes potenciales? ¿Sabemos producir o prestar muy bien el servicio? Puntuación Total

1. Nos gustan el producto o servicio y nuestros clientes potenciales Interpretación del cuestionario: Si los puntos que conseguimos superan un total de 40, se puede seguir avanzando en la oportunidad de negocio. Si se está entre 30 y 40, en necesario profundizar en el estudio de la oportunidad. Y si obtenemos menos de 30 puntos, hay que cambiar de oportunidad de negocio. Un tercer instrumento de evaluación de la idea podría consistir en: •

Consultar a personas de confianza en el sector.

Consultar a expertos de confianza en temas comerciales.

Consultar a los directores de dos o tres bancos.

Si los resultados de las tres evaluaciones son correctos, se está en condiciones de avanzar.

1.1.5. Innovar: ¿Qué es y en qué consiste? Hoy en día, se habla mucho de innovación y de su importancia a la hora de enfocar un nuevo negocio. Pero… ¿qué se considera innovar? Básicamente, un cambio y lógicamente, a mejor. Puede ser un cambio drástico en un producto, servicio, proceso o técnica de gestión, o puede ser un cambio menos importante pero que aporte una diferencia positiva, una mejora que lleve a un resultado exitoso en el mercado. Un producto innovador tiene que serlo tanto en una fase preliminar, (fase creativa, concepción de la idea, desarrollo del prototipo) como en una segunda fase (fase de implantación), donde será el mercado el que dictamine si se está hablando de innovación. La creatividad es la idea, es buscar nuevas soluciones, nuevos enfoques; la innovación es llevarlas a cabo, asumir los riesgos que conlleva su puesta en escena en un mercado competitivo y global. El cambio, se puede dar mejorando la tecnología, los procesos, el planteamiento de marketing, etc., pero en definitiva y sobre todo, mejorando la forma de hacer las cosas.


La innovación debe producir un cambio. Gran parte de la innovación depende más de la acumulación de pequeños avances y reflexiones que de grandes descubrimientos tecnológicos. Las ideas pueden ser antiguas pero la forma de implantarlas nueva. Pero, ¿y dónde se puede encontrar la innovación? Se pueden identificar cuatro fuentes de innovación básicas: -

La oportunidad

-

La necesidad

-

El cambio

La innovación no tiene por qué responder a un proceso largo y complejo de análisis, puede surgir en cualquier momento, eso sí, hay que encontrarse en alerta y disponible a sumergirse en la cultura del cambio asumiendo su complejidad y el riesgo que lleva consigo. Innovar no es tan difícil como parece, se debe intentar hacer buen uso de varios factores, como son el ingenio y el talento, el esfuerzo y el trabajo. La idea se pule, necesita trabajo y dedicación. Ingenio

Esfuerzo

LA IDEA

Talento

Trabajo

1.1.6. Matriz creatividad-innovación Como casi nunca todo es blanco o negro, se hará alusión a la matriz creatividad-innovación que demuestra que existen varios caminos para emprender. Hay tres categorías que pueden ser consideradas las más apropiadas para introducirse en el mundo empresarial.


nivel de creatividad de la persona

alto mediano

mediano

bajo

IMITADORA

IMITADORA NO

CREATIVA

CREATIVA

GANADORA

INNOVADORA

INDECISA

NO

PROMEDIO CREATIVA

CREATIVA

EXTRAVAGANTE DESPILFARRADORA

bajo

nivel de innovación de la persona

alto

PERDEDORA CREATIVA

CREATIVA

Obviamente, con un alto grado de creatividad y un alto nivel de innovación, está la persona “ganadora”, el puesto más firme hacia el éxito. Un producto muy creativo y muy innovador tiene, en principio, visos de triunfar siempre y cuando satisfaga las necesidades del mercado. La persona innovadora creativa, a pesar de encontrarse ante una persona emprendedora algo menos innovadora que la anterior, mantiene un nivel alto de creatividad, lo que le permite hacerse un hueco en el mercado. Alcanzar la posición de ganadora es difícil, la de innovadora creativa puede ser más accesible. La persona imitadora creativa, aunque pueda parecer un error intentar copiar una idea ya establecida en el mercado, quizá no lo sea tanto. Hay que tener rigor y reflexionar sobre la idea que se ha tenido, se juega con algo de ventaja si se consigue información sobre el proyecto genuino y sobre el resultado de dicho proyecto. La dificultad radica en que se sepa crear el atributo o característica diferencial del producto en la mente de los clientes potenciales, si no no se podrá encontrar el éxito. Aunque esta técnica cuenta con menores riesgos que los que asume el creador original, necesita de un esfuerzo mayor en: buscar la satisfacción del cliente, buscar estrategias imaginativas, y buscar la diferenciación. A modo de conclusión, se puede decir que cada persona emprendedora debería conocer suficientemente su idea para poder situarse dentro de la matriz. El resultado puede condicionar el futuro del proyecto.

1.1.7. Ventajas e inconvenientes de tener empresa propia Ser autónomo/a supone grandes ventajas y a la vez es importante analizar las implicaciones de tipo personal que puede suponerle a una persona, o grupo de personas, desarrollar un


proyecto empresarial, así como los inconvenientes que comparativamente con otras dedicaciones profesionales pueden presentarse. Entre las ventajas se pueden destacar las siguientes: •

Disfrutar de la satisfacción de ser uno su propio jefe, con la facultad de hacer las cosas de la manera que uno desea.

Se crea trabajo para otros, en pro de la mejora de la localidad y comarca, lo cual produce satisfacción a nivel personal y profesional.

En la actualidad, la figura del autónomo/a va ganando prestigio, respeto y admiración social de manera creciente, lo que también recompensa desde un punto de vista social.

Como autónomo/a se puede colaborar en eventos con la comunidad, lo cual produce satisfacción personal.

Se plasma una iniciativa propia y se estimula el reto personal.

Es una alternativa al empleo por cuenta ajena, y a la vez se trabaja para uno mismo.

Se puede hacer realidad un sueño, proyecto o idea propia.

Aumentar el círculo de relaciones y nuevas amistades del entorno empresarial.

Se pueden obtener recompensas a largo plazo, contribuyendo a asegurar el propio futuro, constituyendo un fondo de ahorro para el retiro o vendiendo el negocio en el momento adecuado en que se obtengan plusvalías.

Como se puede comprobar, la naturaleza de las ventajas expuestas es diversa, respondiendo al atractivo que supone afrontar un reto tan apasionante, aunque no hay que olvidar que también conlleva una serie de implicaciones que se deberán asumir. Por el contrario, en todo proyecto de creación de empresa se presentan inconvenientes, los cuáles se deben aprender a enfrentar y asumir con responsabilidad. Entre ellos, se enumeran algunos significativos para la buena marcha del negocio: •

Dedicación total al negocio y a los clientes.

El alcance de las operaciones se ve limitado por los recursos de que se dispone o se ha podido captar y, a veces, esto causa frustración.

Se trabajan muchas horas e intensamente.

Nunca se tendrá el nivel de seguridad de un asalariado, así como un limitado grado de estrés como pueda tener comparativamente un trabajador por cuenta ajena.

Especialmente se soporta la incertidumbre sobre la marcha del negocio creado y el riesgo económico-financiero derivado.


Sobre estas implicaciones constatadas, giran otras consideraciones como las de disponer en buena medida de una serie de características personales y profesionales.

1.2

El Autónomo/a Emprendedor/a

1.2.1. Perfil de un Autónomo/a Emprendedor/a El autónomo/a emprendedor/a es una persona que percibe una oportunidad para resolver un problema, y que tiene el impulso, la motivación, la habilidad y la capacidad para generar una idea capaz de resolver ese problema, y llevarla a la práctica. El autónomo/a emprendedor/a, lleva a cabo procesos de innovación y aporta nuevas o mejores soluciones a esos problemas, porque ve cosas que el resto no ve, y es capaz de hacer que esas cosas se hagan realidad. Donde el resto ve amenazas o problemas, el emprendedor/a ve oportunidades, por eso los emprendedores pueden encontrarse en cualquier campo social, cultural, tecnológico, etc. Para poder poner en marcha una empresa, deben utilizarse los recursos y capacidades personales. Para lograr este conjunto de recursos y capacidades, el autónomo/a emprendedor/a cuenta con su experiencia personal; debe valorar si además, necesita recibir formación específica en alguna de las siguientes áreas: -

Conocimientos técnicos:

El autónomo/a emprendedor/a debe saber si tiene o puede conseguir la capacidad técnica para producir o prestar un servicio concreto. Además debe conocer a fondo las características técnicas de los productos o servicios que quiere producir. -

Conocimientos empresariales:

El autónomo/a emprendedor/a debe conocer el sector económico de actividad en que va a desarrollar su proyecto, y debe adquirir o tener conocimientos en gestión empresarial (Este manual es una guía para lograrlo). No importan las razones por las que una persona se decide a emprender. Puede ser porque tiene el sueño de ser autóomo/a y quiere serlo, puede ser porque le resulta difícil lograr un contrato por cuenta ajena, porque quiere o no quiere cambiar de residencia o porque ya ha conocido lo que es trabajar es una empresa o institución y ahora quiere tener su propio negocio. Sólo importa que la persona que quiere emprender tenga sus propias razones para hacerlo y que justifique el desafío de emprender. Isidre March y Rosa María Yagüe (1997), clasifican la figura emprendedora de la siguiente manera: •

El emprendedor/a de la oportunidad: buscador de nuevas vías de éxito.

El emprendedor/a carismático o creativo: conducido por una idea innovadora.


El emprendedor/a convencional: entusiasta de la creación de empresas.

El científico/investigador transformado en líder o inventor-emprendedor/a como contraposición del gestor-emprendedor/a.

Dentro de la literatura dedicada al estudio de los diferentes perfiles de la persona emprendedora, varios autores, hacen alusión a tres pilares claves: •

Perfil demográfico (edad, experiencia, educación, clase social, etc.).

Perfil psicológico, de donde se desprenden ciertos rasgos empresariales y personales como el compromiso, confianza, superación, inteligencia, etc.

Perfil sociológico, en el cual se hace referencia a los factores que impulsan la creación y tienen que ver con el entorno donde se mueve la persona emprendedora.

Con ello se pretende que el entorno juega también un papel importante a la hora de provocar o no el desarrollo de empresas, de donde se desprende el concepto de los factores denominados “push” y “pull”: Los factores “push” pueden ser la insatisfacción económica del trabajo actual, estar o poder estar en el desempleo, limitaciones al progreso o falta de encaje en una organización. Los factores “pull” incluyen la recompensa económica, la independencia, el alcanzar una meta empresarial, la libertad para perseguir una innovación o el deseo de ganar un reconocimiento social. Se dice que el emprendedor/a, para serlo, requiere de unas cualidades determinadas. Se suelen citar las siguientes: -

Afán de perfección: los autónomos/as prósperos aprecian la perfección, se exigen a sí mismos una ejecución impecable del trabajo y unos buenos resultados y no se satisfacen con menos.

-

Capacidad de trabajo y concentración en el mismo: fuerte capacidad de trabajo para dedicarle a su empresa el esfuerzo y el tiempo que requiera.

-

Elección de un riesgo moderado: las personas con alto grado de necesidad de realización desean un riesgo moderado, lo suficiente para que resulte emocionante, pero con una esperanza razonable de ganar.

-

Percepción del futuro: sentido especial para captar oportunidades de negocio. Las personas de talante emprendedor ven y aprovechan rápidamente las oportunidades, demuestran una mentalidad creadora y convierten las oportunidades que observan en programas de acción.


-

Especial valoración de la información: personas interesadas en obtener información de todo tipo. La valoran muy especialmente, sobre todo en función de lo que la misma les pueda aportar, quieren rápidamente datos sobre los resultados obtenidos.

-

Optimismo en situaciones nuevas: las personas con gran necesidad de realización tienden a ser optimistas en las situaciones que no conoces, las probabilidades de éxito quizá no estén claras, pero las circunstancias pueden ser atractivas.

-

Actitud hacia el dinero: personas que respetan el dinero, pero que no son avariciosas.

-

Iniciativa y previsión en la gestión empresarial: personas que sin perder de vista el presente, dedican una gran parte de sus pensamientos al futuro.

-

Necesidad de obtener resultados: personas que no suelen hacer las cosas por hacerlas, todas sus actividades tienen un objetivo marcado en base a obtener unos determinados resultados del carácter que sea.

-

Personalidad dominante: personas con gusto por la organización y dirección de tareas.

-

Capacidad innovadora: personas creativas, con imaginación e interés por implementar cosas nuevas en cualquier área de la organización.

-

Confianza en uno mismo: personas con resistencia ante la adversidad, y con constancia.

-

Claridad mental, autocrítica: personas que son capaces de ver sus propios errores y aciertos y capaces de aprender de ellos.

-

Formación: personas con conocimientos y habilidades para trabajar en algo concreto.

-

Ser paciente: las historias de éxito en poco tiempo o sin esfuerzo, pueden existir, pero son la excepción a la regla, y no el patrón general.

-

Tener ilusión: será el mejor combustible en los primeros pasos de la nueva iniciativa.

-

Tener capacidad de actuar y querer aprender.

Además, el autónomo/a emprendedor/a ha de ser capaz de: -

Obtener recursos.

-

Tomar decisiones.

-

Comunicarse.

-

Crear una red de contactos.


-

Solucionar problemas.

-

Inspirar confianza.

-

Negociar.

-

Vender.

Y tener actitudes como: -

La autonomía y la automotivación.

-

La dedicación y el dinamismo.

-

La iniciativa y la creatividad.

-

La seguridad.

-

El optimismo y la resistencia al desánimo.

-

La perseverancia y la autodisciplina.

-

La disposición a asumir responsabilidades.

-

La disposición a asumir riesgos.

-

El rigor y gusto por el trabajo bien hecho.

-

La flexibilidad y la practicidad.

-

La disposición para aprender.

-

La ambición y la competitividad.

-

La integridad.

-

La orientación al cliente y al mercado.


Afán de perfección

Capacidad de trabajo y unos buenos resultados

Confianza en uno mismo

Claridad mental, autocrítica

Formación Percepción del futuro Ser paciente

Especial valoración de la información Tener ilusión

Optimismo en situaciones nuevas

Tener capacidad de actuar

Actitud hacia el dinero

Tener capacidad de aprender

Necesidad de obtener resultados

Personalidad dominante

Elección de un riesgo moderado

Capacidad innovadora


El equipo emprendedor Un punto fundamental de todo emprendimiento, más allá de que se cuente con una súper idea innovadora, y con un buen capital inicial, es contar con un equipo emprendedor. Trabajando en equipo se puede conseguir mejores resultados, a la vez que una experiencia gratificante y con perspectivas de crecimiento. El autónomo/a emprendedor/a que abarca todas las tareas sobre su persona, tendrá muchas más dificultades para hacer que su negocio sea escalable. Rodearse de un buen equipo emprendedor no es tarea fácil, hay que estar dispuestos a delegar, y confiar en nuestro equipo, de manera que cada uno se concentre en lo que mejor sabe hacer. Algunos buenos lugares en donde se pueden encontrar a nuestro equipo ideal pueden ser: 1) Compañeros de facultad. 2) Compañeros de trabajo. 3) Participantes

en

encuentros

y

seminarios

de

autónomos/as

emprendedores/as. 4) Recomendaciones de amigos y familiares. Capacitación del equipo emprendedor Muchas veces suele ocurrir que la idea de negocio no está vinculada a la formación y experiencia, o que teniendo experiencia, se carece de formación en dirección de empresas. Todo proceso emprendedor involucrará, desde el comienzo una experiencia de aprendizaje. Hoy en día, AJE brinda una capacitación dedicada a autónomos/as emprendedores/as, donde se puede aprender cómo elaborar un plan de negocios, herramientas de marketing, finanzas, cuestiones tributarias, legales, etc. Para iniciarse en un negocio lo primero que se debería hacer es vincularse con cámaras, asociaciones del sector, entes gubernamentales, y universidades, que suelen brindar educación continua para autónomos/as.

1.2.2. ¿Cómo se inicia un emprendimiento? La planificación y el conocimiento son factores de éxito, pero es necesario saber que detrás de cada empresa, al comienzo y en la base de cada iniciativa, hay personas, que forman el equilibrio de todos los elementos (características personales, conocimientos, capacidad de acción, planificación, etc.) lo que dan la clave para mantener un rumbo firme en la iniciativa. Todo emprendimiento nace generalmente a nivel individual, pues es la persona la que está alerta de las oportunidades y tiene la motivación para perseguirlas. Comienza con la idea, ya sea que su origen sea una oportunidad o que se intente mejorar la situación personal, laboral o económica.


En muchos casos los autónomos/as emprendedores/as basan sus ideas en conocimientos, habilidades o actividades que ya desarrollaban previamente. Por ejemplo, un hobby personal, la práctica de un deporte o un pequeño negocio familiar pueden convertirse en prósperos emprendimientos si se toman las decisiones adecuadas. En otros, existe la oportunidad o la necesidad pero la idea no se tiene, y por lo tanto debe generarse desde cero. La generación de ideas es una de las actividades más importantes del autónomo/a emprendedor/a, tenga o no su emprendimiento en marcha. Contar con ideas nuevas es fundamental para diseñar nuevos productos y servicios. Por nuevos productos y servicios entendemos tanto a los originales como a las mejoras y/o modificaciones de los existentes. A su vez, las nuevas ideas también son importantes porque permiten desarrollar servicios adicionales para mejorar y enriquecer las ofertas actuales y/o futuras del emprendimiento. Pero una idea es sólo una idea, el emprendimiento es mucho más. Lo que se necesita es una idea que pueda llevarse a la práctica, no es lo mismo una idea que convertir esa idea en una oportunidad de negocio. No todas las ideas son buenas, y no todas las buenas ideas son oportunidades para iniciar su emprendimiento, hay que saber descartar aquellas ideas que no motivan o que por alguna razón no convencen. Una idea puede surgir de algo que se sabe hacer, de algo que nos gusta o de algo que se quiere aprender. Las empresas de la localidad también necesitan cosas, y esa es otra fuente de la que se puede obtener poderosas ideas para desarrollar el emprendimiento. La idea debe interesarle también, a otras personas. Debe tener algún tipo de valor para otros, y debe haber gente dispuesta a pagar por ella más dinero del que cuesta. Cuando se tenga claro el concepto de producto o servicio que se pretende desarrollar, es probable que comiencen a hacerse muchas preguntas. Algunas estarán vinculadas a cuestiones personales y otras a cuestiones concretas del emprendimiento y del negocio. Por ejemplo:


¿Hay antecedentes de un negocio similar? ¿Alguien hizo algo parecido antes? ¿Cómo voy a manejar el negocio? ¿El emprendimiento lo iniciaré y llevaré adelante yo solo o con otra persona?

¿Cuánto me va a costar iniciar el emprendimiento? ¿Cuánto me va a costar mantenerlo? ¿Cuánto dinero tengo? ¿De dónde obtendré el resto?

¿Puedo crearla? ¿Podré mantenerla y mejorarla mañana? ¿A qué precio podría vender el producto o servicio? ¿Cómo y dónde lo podría vender? ¿Cómo daré a conocer mi producto o servicio?

¿A quiénes voy a ofrecer el producto o servicio? ¿Tiene mi producto o servicio una diferencia realmente superior respecto a la competencia?

¿Quiero hacer esto? Porque? ¿Estoy motivado realmente? ¿Puedo hacer esto?¿Sé hacer esto?¿Qué pretendo lograr?¿Bajo qué condiciones lo haré?¿Qué y hasta dónde estoy dispuesto a arriesgar?¿Dejaría otras cosas de lado por el éxito de este emprendimiento?¿Cuál será mi negocio?


Probablemente habrá muchas más preguntas. Lo cierto es que todas necesitan respuesta, y se debe intentar obtenerlas antes de iniciar el emprendimiento. Después puede ser tarde. Para obtener aquellas que se relacionen con cuestiones personales, se necesita reflexionar seria y sinceramente sobre ellas. Llevar adelante un emprendimiento requiere de una gran dosis de actitud, tiempo, esfuerzo, y persistencia y nadie mejor que uno mismo para examinar esos aspectos. Para responder al resto de preguntas, se debe comenzar a recolectar y evaluar toda la información que necesite para mejorar sus decisiones. Una herramienta muy útil para este fin, es la investigación de mercados. La investigación de mercados puede ayudar a recolectar información que hasta el momento no ha sido recolectada, sin embargo, existe mucha otra información vital para el emprendimiento que probablemente ya esté disponible porque ya haya sido recolectada por otra persona, pero para otro fin. ¿Dónde podemos obtener esa información recolectada por otras personas? -

Revistas especializadas.

-

Internet.

-

Cámaras y asociaciones.

-

Universidades, Institutos, Fundaciones.

-

Colegios Profesionales.

-

Organismos Públicos.

De estas fuentes se obtendrá mucha información valiosa de manera rápida y a bajo costo. La información que no se obtenga de ellas, deberá hallarse a través de una investigación de mercados específica. Mediante un simple cuestionario en el que se incluya las principales preguntas de interés, para recolectar la información que se necesita, se puede entrevistar a un grupo de potenciales clientes. También se debería investigar a la competencia y a los puntos de venta donde generalmente se comercializan productos y servicios similares. Si se pretende que el producto o servicio tenga alguna probabilidad de éxito, no hay más alternativa que consultar a los potenciales compradores, saber qué hace la competencia y cómo se vende el producto en cuestión. Muchos autónomos/as emprendedores/as evitan este paso e inician su emprendimiento sin conocer a sus clientes y su competencia. Es así que, una vez que tienen el emprendimiento en marcha y han invertido en él, sufren severas consecuencias porque comienzan a notar que el negocio no era como lo habían imaginado.


La investigación de mercados no garantiza el éxito. Es sólo una herramienta y las herramientas se usan. El autónomo/a emprendedor/a enfrenta el problema de tomar decisiones y la investigación de mercados le dará la información que necesita para mejorar esas decisiones.

DECISIÓN

¿SOY EMPRENDEDOR/A?

CUESTIONARIO

LA IDEA

ANÁLISIS DE LA IDEA

INVESTIGACIÓN DEL MERCADO

PLAN CUESTIONARIO

DE EMPRESA

1.2.3. El Proceso de emprender Todo proyecto de creación de una empresa tiene su punto de partida en la idea que se plantean los promotores del mismo, iniciándose, a partir de ese momento, un proceso de análisis y planificación que llevará a determinar la viabilidad del proyecto y la configuración futura de la empresa. Este proceso es de gran importancia y debe ser objeto de una especial atención por parte de los promotores, ya que de las previsiones que se efectúen sobre los diferentes factores que van a influir en el desarrollo de la empresa va a depender el éxito o el fracaso de la misma. Temas como el mercado al que la empresa va a dirigirse, la evolución previsible del mismo, las empresas de la competencia, la política comercial a seguir, las ventas esperadas, los recursos


técnicos y económicos necesarios, etc., deberán estudiarse y definirse con el máximo detalle antes de iniciar la creación de la empresa. Este estudio, que será más o menos profundo en función del tipo de empresa a crear y de la inversión a realizar, va a dar lugar al Plan de Empresa, documento en el que se va a reflejar el contenido del proyecto empresarial.

PRODUCCIÓN RECURSOS HUMANOS Pues aba

INVERSIÓN

EMPRENDEDOR /A

PROYECTO/ EMPRESA

PLANIFICACIÓN DIRECCIÓN GESTIÓN

COMERCIALIZACION FINANCIACIÓN ADMINISTRACIÓN OBLIGACIONES LEGALES

FUTURO CRECIMIENTO EXPANSIÓN

A continuación se señalan algunas razones de éxito y de fracaso: -

Si se ha hecho un buen Plan de Negocio, se puede triunfar, si no hay Plan o este es malo el fracaso está asegurado.

-

Si el autónomo/a emprendedor/a está preparado puede tener éxito, si no lo está el desastre es más que probable.

-

Si se ha previsto y asegurado la financiación, se puede avanzar.

-

Si existe un buen estudio del producto o servicio y de su demanda, hay camino por delante, si no se ha hecho, el fracaso es muy probable.


-

Si se ha estudiado su competencia y se tiene en cuenta las necesidades del cliente, tendrá más posibilidades de éxito.

-

Si el autónomo/a emprendedor/a está dispuesto de verdad a dedicar mucho tiempo y esfuerzo al trabajo, está en el buen camino, si se ha hecho emprendedor/a para pasar una temporada hasta que pueda conseguir un trabajo por cuenta ajena, es seguro que no triunfará.

-

Si el autónomo/a emprendedor/a ha invertido en un marketing efectivo, tiene mucho camino avanzado.

Este manual se ha elaborado con el objetivo de ayudar al autónomo/a emprendedor/a en el proceso de crear su propia empresa, aportando herramientas para asegurar en lo posible los factores de éxito y prevenir errores que puedan tirar por la borda el esfuerzo, dinero y la ilusión de ser profesionalmente independiente. El manual es un instrumento para que el autónomo/a emprendedor/a disponga de una herramienta para construir, a su propia medida, el Plan de Empresa de su negocio. Por ello le servirá para: •

Reflexionar sobre cada paso que tenga que dar para crear su negocio, pensar, estudiar alternativas, cometer errores sobre el papel y estar seguro de lo que tendrá que hacer cuando comience a poner en marcha su nueva actividad profesional o empresa.

Disponer de un documento para presentar y discutir con inversores, instituciones o entidades financieras y conseguir la financiación que precisará para el negocio.

Tener un medio de control para saber, cuando lance la nueva empresa, si va por el camino correcto o tiene que corregir el rumbo.

Por ello se recomienda seguir, con el mayor cuidado y detalle, el proceso de emprender y la elaboración del Plan de Empresa.


EL

IDEA DE

EL

ENTORNO

NEGOCIO

EMPRENDEDOR/A

Nueva exploración del entorno para generar nuevas ideas

Valoración de la idea: ¿Cubre una necesidad latente o existente?

ABANDONO NO DE LA IDEA

DESARROLLO DE LA IDEA ¿Es viable la empresa?

NO

Análisis de sensibilidad

PLAN DE EMPRESA: SI -Marketing -Recursos Humanos CREACIÓN DE LA EMPRESA

-EconómicoFinanciero -…

FINANCIACIÓN Y TRÁMITES

PUESTA EN MARCHA DE LA EMPRESA


Financiado por:

Desarrollado por:

Manual del Autónomo Emprendedor. Vol. I.  

Primera parte del Manual Autónomo Emprendedor, que explica y analiza todas las claves que debe conocer un emprendedor antes poner en marcha...

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