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“Mostrar cómo es España; cómo han sido los españoles de otros tiempos (…); cómo es de verdad, no a simple vista, lo que llamamos el mundo, el universo; todo lo que se conoce en general por fuerza; lo que se utiliza, pero sólo se conoce en apariencia (…) También os traeremos las cosas que los hombres han hecho sólo para divertirse y divertir a los demás. (…) Esto es lo que se proponen principalmente las misiones pedagógicas republicanas; despertar el afán de conocer, de leer en los que no lo sienten, pues sólo cuando todo español no sólo sepa leer —que no es bastante—, sino que tenga ansia de leer y conocer, de gozar y divertirse, sí, divertirse leyendo y conociendo, habrá una nueva España.” MANUEL B. COSSÍO (responsable de la Misión Pedagógica de la República en los campos de Segovia)

Presentación

La ilusión republicana, o cuando España pensaba en rojo Joseba Angulo Equipo de Redacción de www.nodo50.org/republica Madrid, marzo-abril de 2006 Y de esto trataremos en los próximos capítulos, de conocer y de intentar a la vez divertirnos, leyendo y debatiendo. No se trata de desarrollar tratados pedagógicos, sino de ofrecer a aquellos lectores más noveles una aproximación lo más exacta posible —evidentemente no exenta de las opiniones políticas de quienes los realizamos— a la II República: en qué contexto nace, cómo era la España de los años 30, sus fuerzas políticas y sindicales, quiénes los presidentes republicanos y los ministros, qué ocurrió en Casas Viejas, qué ha significado la II República y qué significa hoy, su estructura territorial, etc… Vamos a intentar contestar estas y otras muchas preguntas que nosotros nos hemos hecho y vosotros podéis hacer desde este momento, queremos ser muchos los republicanos, pero queremos ser republicanos convencidos y convincentes y para ello vamos a intentar formarnos entre todos para cargarnos de razones, pues el debate será largo y con contrincantes bien capacitados.


CAPÍTULO I

1931: El inicio Un primer apunte sobre la situación socio-económica del momento que vive España en 1931 nos lo ofrece los datos extraídos del Anuario Estadístico:

Habitantes

24.000.000

Analfabetos

10.000.000

Obreros

4.411.198

Sacerdotes

32.207

Agricultores

2.135.256

Frailes

11.767

Soldados

90.000

Monjas

60.000

Oficiales

15.000 (1 de cada 6)

Conventos

5.000

Generales

800 (1 de cada 112)

Jornal medio

De 1 a 3 pts.

Latifundistas

El 4% de la población posee el 80% de las tierras

Jornada laboral media

48 horas semanales

Renta por persona activa

2.719 pts.

Renta per cápita

1.020 pts.

Renta total (en miles de millones de pesetas)

24.028

Pan Carne de vaca Leche Arroz Carbón

1 pta. / kg 4,74 pts. / kg 0,70 pts. / kg 1,18 pts. / kg 0,27 pts. / kg

Parados

500.000

Emigrados

195.000

Si damos cifras tan exactas del número de clérigos de distinta naturaleza y datos del Ejercito es básicamente porque el sustento de estos sectores no productivos salía de la Hacienda Pública. Los presupuestos del Estado contaban con una partida muy importante dedicada al sostenimiento del culto y del clero. Por otro lado, el gasto militar se repartía en dos partidas presupuestarias que superaban el 20% del total: una para Guerra (ejército de Tierra) y otra para la Marina. Para que nos hagamos una idea: la Educación no llegaba al 8% de los presupuestos generales, y en ellos el 23% se destinaba al pago de intereses de la Deuda. Una pregunta muy simple al respecto de esta última cuestión: ¿quién en esta España podía comprar Deuda del Estado?; por tanto, ¿quién se repartía ese 23%?

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Nos encontramos pues ante una situación económica de auténtica depresión; sin duda son los ecos de la Gran Depresión americana de 1928, y el reflejo de la misma en Europa, y por ende ampliada en una España con estructuras económicas y de producción menos desarrolladas que en el resto de países de su entorno. Cinco elementos conforman esta crisis económica: • • • • •

La depresión a nivel mundial. La caída de la producción siderometalúrgica. El desplome de la peseta incide a la baja en las exportaciones agrarias y de materias primas. La caída de la construcción a causa de la inseguridad política. Esto provoca desinversiones nacionales y extranjeras. La reacción de contraofensiva de los propietarios agrarios amenazados por una eventual reforma de las estructuras de latifundios.

Todo ello origina que el paro se dispare por los elementos que acabamos de definir y uno más que incide en él de forma directa: la crisis mundial transforma las emigraciones, muy importantes como hemos visto en el cuadro, en inmigraciones, fundamentalmente de Francia y ultramar. Las condiciones de la clase obrera no tenían mejor cara que la situación económica: la jornada laboral semanal era de 48 horas, los salarios, de esclavo, las vacaciones inexistentes y mucho menos retribuidas. No existe legislación sobre seguridad e higiene, llegando a extremos de no existir botiquines, medidas de seguridad e incluso ventiladores en la minería. Tampoco existían subsidios de desempleo ni ningún otro tipo de ayuda a los obreros en paro. En cuanto a la enseñanza decir que había 33.446 escuelas atendidas por 34.680 maestros y una escolaridad de 2,07 millones de alumnos; en enseñanza secundaria el número de alumnos descendía a la testimonial cifra de 70.876. Podemos concluir este breve análisis diciendo que España sufría problemas de orden estructural que el poder político era incapaz de solucionar, más pendiente de mantener su sistema de dominación política y económica, basado en el centralismo más rancio, el arcaísmo agrario, las enormes desigualdades en el reparto de la propiedad, descapitalización, lento ritmo de crecimiento industrial que hacía imposible un intercambio poblacional entre el campo y la ciudad, generando excesos en el campo y falta de fuerza de trabajo en las ciudades… y si a ello le sumamos el mantenimiento de unos valores absolutamente aristocráticos (el antiguo régimen señorial y la nobleza mandaban, baste señalar a algunos de los miembros del gabinete del monarca, conde de Romanones, marqués de Hoyos, almirante Rivera, Juan de la Cierva, Gabriel Maura, general Berenguer ó el almirante Aznar) que nacían de lo más profundo de las relaciones entre la Iglesia y el estado oligarca. Por otro lado, la dominación se cimentaba a su vez en la insana definición del papel que debía jugar el Ejército —en manos de la oligarquía— en la sociedad. Y las propias carencias, buscadas y alentadas también como forma de dominación, del sistema público de enseñanza, en un país en el que el 33% de la población era analfabeta. Todo ello dio al traste con la Dictadura. Esta gobernaba para los suyos, pero no solucionaba los problemas seculares de España que, como hemos visto, los podemos resumir en: problemas con la Economía, el Mundo del Trabajo, la Escuela, la

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Iglesia, el Ejército y, sin duda alguna, la ausencia de una Constitución que tuviera en cuenta a la clase mayoritaria, los trabajadores.

Momentos de ilusión “12 de abril de 1931: Elecciones Municipales en toda España, derrota absoluta de los candidatos monárquicos. 13 de abril de 1931: Alfonso XIII abandona Madrid para embarcar en Cartagena, rumbo a la Italia fascista. 14 de abril de 1931: Sin el menor derramamiento de sangre se proclama la II República.” (Del diario El Socialista) El día 13 de abril, ante la victoria inapelable de las fuerzas republicanas, el conde de Romanones interviene en el Consejo de Ministros en los siguientes términos: “La fuerza se puede y se debe emplear contra los hechos revolucionarios, pero se carece de fuerza moral para emplearla contra las manifestaciones de sufragio. El ‘máuser’ es un arma inadecuada contra el voto.” A partir de este momento el rey Alfonso XIII abandona España, los miembros del Comité Revolucionario toman el Ministerio de Gobernación y deciden erigirse en Gobierno provisional de la República autoimponiéndose las siguientes limitaciones: aprobar el Estatuto Jurídico de la República, nombrar altos cargos de la misma y convocar a Cortes Constituyentes. El Gobierno provisional es un gobierno nacido de la alianza de todas las fuerzas progresistas y queda conformado de la siguiente manera: Presidente

Niceto Alcalá Zamora

(Derecha Liberal Republicana)

Estado

Alejandro Lerroux

(Radical)

Gobernación

Miguel Maura

(Derecha Liberal Republicana)

Justicia

Fernando de los Ríos

(Socialista)

Hacienda

Indalecio Prieto

(Socialista)

Guerra

Manuel Azaña

(Acción Republicana)

Marina

Santiago Casares Quiroga

(O.R. Autónoma Gallega)

Fomento

Álvaro de Albornoz

(Partido Radical-Socialista)

Instrucción Pública

Marcelino Domingo

(Partido Radical-Socialista)

Trabajo

Francisco Largo Caballero

(Socialista)

Economía

Nicolau d’Oliver

(Partitdo Republicano Catalán)

Comunicaciones

Diego Martínez Barrio

(Radical)

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Los protagonistas Las principales fuerzas políticas y sindicales que formaban parte del amplio movimiento popular que acabó con la Dictadura y la monarquía de Alfonso XIII eran las siguientes: – El Partido Socialista (PSOE) dividido en dos fracciones principales absolutamente enfrentadas y lideradas respectivamente por Prieto, ganador del Congreso Extraordinario del partido que opta por colaborar con el primer gobierno republicano, y Besteiro, líder del ala más moderada del socialismo español y a la sazón presidente de las primeras Cortes republicanas. La gran fuerza del Partido Socialista provenía del control que ejercía sobre el sindicato mayoritario, la Unión General de Trabajadores (UGT), organización que contaba con más de la mitad de la clase obrera del país en sus filas. – La Confederación Nacional del Trabajo (CNT), sindicato anarcosindicalista, contaba con cerca de medio millón de afiliados y el 10 de junio de 1931 celebró en Madrid su Congreso, del que la organización sale partida en dos mitades. Una fracción “posibilista”, liderada entre otros por Pestaña y Peiró, controló la dirección durante aquél verano, pero fue finalmente derrotada por la fracción partidaria de la acción directa, dirigida por Buenaventura Durruti y García Oliver. – Dentro de la izquierda empezaba a descollar el Partido Comunista de España (PCE), con Bullejos al frente. Aunque en 1931 es aún un partido testimonial (su fuerza se concentra básicamente en Córdoba y Sevilla), cobrará creciente importancia con el paso del tiempo hasta llegar a ser el máximo defensor y columna vertebral de la legalidad republicana. – Los partidos republicanos se dividían en tres moderados y uno de derechas, los primeros se denominaban: Partido Radical, encabezado por Alejandro Lerroux y Diego Martínez Barrio, con una fuerte implantación en el País Valenciano y Andalucía, se trataba de un partido de vieja historia que estaba moderando su discurso para, por ese medio, incrementar su base social; Partido Republicano Radical-Socialista, encabezado por Marcelino Domingo y Alvaro de Albornoz, que tenía miles de afiliados pero con una estructura orgánica muy débil, seguramente por la cortedad de su existencia, ya que se fundó en 1929; y Acción Republicana, un pequeño partido formado fundamentalmente por intelectuales, con poca militancia pero muy influyente políticamente gracias al prestigio de sus dirigentes, y jugará un importante papel en esta II República, lo encabezaba Manuel Azaña y junto a él personas del calado de Giral, H. de Castro, Martín Echebarría, Ruiz-Funes o Ramos. La derecha democrática estaba representada por la Derecha Liberal Republicana de Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura, que no logran su gran objetivo de aunar en su seno a toda la derecha española y a los grandes oligarcas: la derecha de propietarios agrícolas prefiere seguir fiel a José María Gil Robles, lider de la Confederación Nacional Católica Agraria y los segundos se mantienen en lo aún poco definida, pero desgraciadamente celebre en el futuro, Acción Nacional. – En Cataluña la hegemonía política la ostentaba Esquerra Republicana organización nacida de la unión de Estat Català (de Macià), Partit Republicano Català (de Companys) y el grupo L’Opinió (de Lluhí); la clase obrera seguía en su gran mayoría a la CNT. – En Galicia debemos nombrar a la Organización Republicana Autónoma Gallega (ORGA), de Casares Quiroga, representada en el primer Gobierno republicano.

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– Por último destacar a la Federación Universitaria Escolar (FUE). Por otra parte, en Euskadi el partido hegemónico era el Partido Nacionalista Vasco (PNV), una amalgama interclasista, ambigua políticamente, absolutamente posibilista y de raíces carlistas cuyo clericalismo militante colisionaba con el laicismo que caracterizó a la II República desde sus inicios. La jerarquía nacionalista vasca estaba muy ligada a la derecha por lazos económicos. El PNV estaba formado por una base social trabajadora y una dirección oligárquica, inmersa en las organizaciones empresariales de la época, como las Cámaras Mercantiles y los Propietarios de Fincas Rústicas; de hecho, algunos de los mayores terratenientes de la época eran nacionalistas vascos con grandes intereses agrarios en Andalucía y Extremadura. A modo de anécdota comentaremos que uno de estos terratenientes vascos y un ganadero catalán con el tiempo darán pie a la hoy popular Feria de Abril de Sevilla. Las organizaciones patronales más importantes en aquellos momentos fueron las antes mencionadas de Propietarios de Fincas Rústicas y los Círculos Mercantiles, fusionadas ambas bajo el nombre de Unión Nacional Económica, cuya actividad se centró de forma persistente en la provocación subversiva contra el régimen republicano democráticamente constituido. A continuación podemos observar, en los siguientes cuadros, los resultados electorales obtenidos en la primera confrontación democrática en 1931, así como la composición del Congreso de los Diputados. Cabe destacar la ambigua presencia de diputados del PNV dentro de candidaturas de la derecha y también del centro. Votos a candidaturas:

4.704.620

Participación:

70,14%

DERECHA:

657.872

Acción Nacional Agrarios Católicos Tradicionalistas PNV, aliado a los Tradicionalistas navarros Monárquicos Independientes

CENTRO:

1.165.692

Derecha Liberal Republicana Partido Liberal Demócrata Partido Radical Lliga Regionalista PNV, Independientes

IZQUIERDA:

2.881.056

Socialistas Acción Republicana Partido Radical Socialista Partido Radical Esquerra Republicana Federales Partido Comunista de España Bloque Obrero Campesino Republicanos Revolucionarios, y otros

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Com posiciรณn del Congreso de los Diputados, 1,931

53 116 36 26

3 4 22

15 16 14 90

1

14

26

Agrarios

Vasco-navarros

Monรกrquicos

Radicales

Derecha Liberal Republicana

Liberal Demรณcratas

Lliga Regionalista

Socialistas

Radical-Socialistas

Esquerra Republicana

Acciรณn Republicana

O.R.G.A.

Agrupaciรณn R. Federal

Extrema Izquierda.

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CAPÍTULO II

¡Viva la República! Así, con este grito nacido de miles de gargantas, se inicia una nueva época en la historia de España, se empiezan a vivir momentos de libertad, la República es una bocanada de aire fresco que recorre todos y cada uno de los rincones de nuestra Nación. El General Berenguer, ministro de la guerra del ya herido de muerte gobierno monárquico, confirma el triunfo republicano con un telegrama a todas las Capitanías Generales. En el mismo decía: “(…) los destinos de la Patria han de seguir, sin trastornos que le dañen intensamente, el curso lógico que les imponga la suprema voluntad nacional…” El 14 de abril la Republica es ya un hecho imposible de parar, como lo confirman las palabras del general Mola en sus memorias: “(…) Madrid entero estaba ya en las calles –hacia las tres y media de la tarde- En el Palacio de Comunicaciones flameaban unas enormes banderas republicanas, advirtiéndome el barón de Río Tovía, a la sazón director general de dicho departamento, que tenía al personal en franca rebeldía…” Pero, la República, ya estaba proclamada con anterioridad, en la madrugada del 13 al 14 de abril, la misma había sido aclamada con gritos de alegría, y con el izado de la bandera en su ayuntamiento, por el pueblo guipuzcoano de Éibar. Ya es una realidad, España es republicana, después de estos momentos de alegría, vienen momentos de sosiego, de racionalización, de encuentros con la realidad, llegan las horas del análisis frío y a partir del mismo, la toma de las primeras decisiones, las más urgentes. España, la España ahora republicana, no puede olvidar, como vimos en el cuaderno anterior, la situación económica, social y política en la que se encuentra, y no podemos olvidar de la misma manera, el contexto de la realidad mundial, con todos los países industrializados sumidos en una profunda crisis —entoces como hoy ya se hablaba, de crisis de civilización; los tiempos son hogaños, pero los problemas son de antaño. Veamos con datos, esta realidad en Europa y el mundo, según nos la cuenta el historiador Tuñón de Lara: “(…) Europa y el mundo entero atraviesan una dura crisis económica que conmueve a los países y pone en tela de juicio numerosos principios que se creían intangibles. En Francia, el índice de producción industrial —tomando como base = 100 el año 1928— es 91 en septiembre de 1931 y 76 en mayo de 1932. De 1930 a 1935 la producción de automóviles se reduce en un 35%, la de acero en un 40%, la de alumi8


nio en un 50%. Sólo a fines de 1930 y en 1931 adquiere la crisis su verdadera amplitud en Europa. En 1932 la baja productiva industrial pasa del 86% al 27% en Francia, del 88,3% al 66.8% en Alemania; en Inglaterra del 92.4 al 86.1% y en EEUU del 80.7% al 64.9%”. En nuestro país se conjugan estos elementos de crisis económica, con la crisis política, producto del cambio de régimen, con el relevo del sistema de poder político y por tanto con el cambio de los equipos de gobierno y de clases sociales dirigentes.

República de trabajadores Por tanto podemos concluir que la República, nace de las urnas, de la democracia, de la libertad de un pueblo sometido que por fin puede decidir su futuro, cómo quiere vivir, cómo quiere que sea el futuro de sus hijos. La Republica nace de la confrontación de los trabajadores contra el sistema de explotación capitalista en un momento álgido de la lucha de clases en nuestro país. Por ello estábamos más cerca de que se produjeran transformaciones sociales. Se cumplía así el axioma marxista: cuanto más desarrollados estén los medios de producción, y más álgidas sean las contradicciones de clase, más cerca estaremos de las transformaciones sociales. Que nadie se lleve a engaños, no cambiemos la historia del movimiento obrero y revolucionario español. La República nace para dar respuestas a los trabajadores, a la situación económica y social. De ninguna manera pretendió ser simplemente una solución a los “problemas de las nacionalidades, autonomías o regiones de España”, error que sí cometió la Primera República, incapaz de aprobar su Constitución, por —como seguramente también ocurre hoy— pretender que la centralidad de los problemas y la política de la izquierda sean los nacionalismos o la resolución de los problemas generados por la organización territorial del país; en vez de tener claro que la centralidad sigue siendo la lucha de clases, problema éste todavía inconcluso. Pero ante las dificultades que entraña su resolución y la falta de unidad, convicción e imaginación de nuestros líderes políticos para acometerlo, optan por enmascararlo con mucho continente: derecho a la autodeterminación; y poco contenido: escasa o nula definición de propuestas para “el día después” del ejercicio de ese derecho. Que la II República nace para dar respuestas a los trabajadores queda absolutamente claro durante los debates y posterior aprobación de la primera Constitución republicana española, cuyo primer párrafo dice así: “España es una República de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de libertad y justicia”. Por si hubiera dudas recordemos el párrafo tercero: “La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y regiones”. Y para terminar el segundo: “Todos sus poderes emanan del Pueblo”.

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Pero, después de este breve paréntesis, volvamos a los primeros pasos del régimen republicano recién instaurado. El 14 de julio se abren solemnemente las Cortes, eligiendo como primer Presidente de las mismas al socialista moderado Julián Besteiro, el 28 la Cámara refrenda al Gobierno provisional y crea una comisión en base a reglas de proporcionalidad —dirigida por Jiménez de Asúa— para la elaboración de la Constitución, que se aprueba definitivamente el 9 de diciembre de 1931. Al día siguiente, D. Niceto Alcalá Zamora es elegido Presidente de la República española; aquí termina la provisionalidad [a la que nos referíamos en el capítulo anterior]. El Gobierno se forma el día 15 y estaba compuesto de la siguiente manera: Presidencia Estado Gobernación Hacienda Justicia Guerra Marina Obras Públicas y Fomento Agricultura Trabajo Instrucción Pública

M. Azaña L. de Zulueta S. Casares J. Carner A. de Albornoz M. Azaña J. Giral I. Prieto M. Domingo F. Largo Caballero F. de los Ríos

A.R. Ind. ORGA Ind. PRRS A.R. A.R. PSOE PRRS PSOE PSOE

Medidas relacionadas con el mundo del trabajo Las primeras medidas a tomar están todas ellas vinculadas a los problemas del mundo del trabajo, las libertades civiles, el ejército y la educación. De inicio se plantean diversos decretos sobre materias en las que era inaplazable la búsqueda de soluciones, donde la necesidad de respuestas deben tener calado político e inmediatez en su aplicación, veamos algunas de ellas: El trabajo en el campo, base de la economía de la época, es dónde se encontraba el mayor porcentaje de fuerza productiva, se crean los Jurados Mixtos del trabajo Rural, consiguiendo mediante ellos, por un lado la obligatoriedad de los patronos agrícolas a dar trabajo en el término municipal de la finca. En segundo lugar los Jurados consiguieron un alza importante de los salarios agrarios. Se consigue extender al campo la jornada laboral de 8 horas, y la obligación de tener cultivadas y labradas todas las tierras según los usos y costumbres del lugar, son excelentes principios, que culminarán con la aprobación, el 9 de septiembre de 1932, de la Ley de Reforma Agraria. Ésta será la base para acabar con los latifundios. A nivel general se desarrollan leyes de seguridad e higiene en el trabajo, se igualan ante la ley laboral el hombre y la mujer, se crea la ley del seguro obligatorio de maternidad, y se consiguen los 7 días de vacaciones pagadas al año; este ley es la más progresista

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instaurada en Europa, el responsable de estos cambios legislativos es el socialista Francisco Largo Caballero, a la sazón ministro de Trabajo.

Libertades civiles En cuanto a las libertades civiles, los elementos diferenciadores con respecto al anterior régimen quedan claramente reflejados con la aprobación de dos textos fundamentales para la construcción de la España republicana: el Estatuto Jurídico y la Constitución. De ellos destacamos los conceptos primordiales: •

Soberanía popular.

Sufragio universal masculino y femenino. Las mujeres españolas obtienen, por primera vez, el derecho de voto.

Derechos y libertades. Todos los españoles son iguales ante la ley. Impracticable durante la Dictadura, se aprueba la Ley de Divorcio y se equiparan legalmente los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio.

Separación de los tres poderes del Estado: 1. Legislativo, en manos de unas Cortes unicamerales (Congreso). 2. Ejecutivo, al frente del cual se encontraba el Presidente, que elegía a un Jefe de Gobierno que a su vez debía ser confirmado por el Legislativo. 3. Judicial. Con tribunales de justicia independientes.

Separación de la Iglesia y el Estado. Se establece un Estado laico: 1. Desaparición del presupuesto de culto y clero. 2. Prohibición de ejercer la educación a las entidades religiosas. 3. Libertad de conciencia y culto.

Nueva organización territorial: derecho de las regiones al autogobierno mediante Estatutos de Autonomía.

Sin duda alguna un marco constitucional y jurídico-político adelantado a su tiempo si lo comparamos con anteriores períodos de la historia de España, e incluso con el de otros países de larga tradición democrática de nuestro entorno geopolítico.

El problema militar El ejercito, pieza angular del anterior régimen cuya única utilidad había sido la de ejercer como una fuerza represiva, necesitaba de forma urgente su reorganización estructural y política. Es responsabilidad de Azaña como ministro de la Guerra la adopción de una serie de primeras iniciativas contundentes: de entrada suprime las Capitanías Generales, auténticos centros represores, convirtiéndolas en Divisiones Orgánicas, así como la Academia General Militar, nido de generales antirrepublicanos y futuros golpistas (en ese momento al frente de ella se encontraba el general Franco); se anulan los ascensos

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por méritos de guerra (una inteligente decisión que evita el ascenso de los generales fascistas como el propio Franco, Fanjul, Goded, Orgaz, etc.). Por último, se reestructura el número de mandos en función de las tropas realmente existentes y de las misiones de defensa nacional.

Instrucción pública La Instrucción pública sufre también grandes cambios. Con la aprobación el 15 de abril del Estatuto Jurídico se instaura la separación de la Iglesia y el Estado, lo que significaba la supresión de la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas. Se crea el Patronato de Misiones Pedagógicas, que tuvieron como objetivo fundamental la difusión cultural y alfabetización del medio rural. Era básico difundir la cultura entre una población mayoritariamente analfabeta: bibliotecas ambulantes, conferencias, charlas, recitales de poesía, proyecciones de películas, exposiciones con reproducciones de obras del Museo del Prado, etc. Todo esto fue parte de lo que aportaron. Las Misiones Pedagógicas, presididas por Manuel B. Cossío, lograron además la creación más de 5.000 bibliotecas rurales que dieron acceso a la cultura escrita a más de medio millón de —en su mayoría— nuevos lectores. Se crean —a partir de decretos firmados por Marcelino Domingo— 6.570 nuevos centros escolares (muchos de ellos aún hoy siguen en uso) y más de 7.000 puestos de maestros, cuyos sueldos se aumentan en una proporción que va del 20 al 40%; todo ello sirve para alcanzar éxitos importantes en el ámbito de la educación en un breve lapso de tiempo: la escolaridad pasa de 2 millones a 2,5 millones de alumnos en Primaria, en Secundaria de 70.876 a 124.900 alumnos. Además, se duplica el número de jóvenes obreros que reciben formación profesional en las Escuelas Elementales de Trabajo.

Época de esplendor de la cultura española Aire fresco entra por todas las ventanas y recorre todos los caminos. La libertad va ocupando e inundando todos y cada uno de los rincones de nuestro país, es el caldo de cultivo adecuado para una creatividad sin parangón histórico comprometida con los valores republicanos. Al primer tercio del siglo XX se le ha denominado la Edad de Plata de la cultura española por la calidad y el protagonismo de los intelectuales, literatos y artistas del período. Este brillante grupo de intelectuales ha sido tradicionalmente clasificado en generaciones. La del 1898, la de 1914 y, finalmente, la de 1927. La Institución Libre de Enseñanza y otras instituciones ligadas a ella como la Residencia de Estudiantes y el Instituto-Escuela, tuvieron un gran protagonismo en esta eclosión cultural. Intelectuales de la altura de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Julián Besteiro o Fernando de los Ríos proceden de estas instituciones. No deja de resultar sorprendente que un país con una mayoría de analfabetos y con 38.000 estudiantes universitarios en 1930 diera a luz unas generaciones literarias de tan alta calidad.

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Tras la generación de 1898, que se mantuvo activa durante todo el periodo, con Baroja, Azorín, Unamuno, Machado, Valle-Inclán o Maeztu, vendrá la generación de 1914, con intelectuales como Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Marañón o Gómez de la Serna. Finalmente, en la segunda mitad de los años veinte, empezará a destacar la tercera generación, la de 1927, que alcanzará su plenitud intelectual durante la Segunda República. No sólo la literatura brillará en la Edad de Plata. Junto a hombres de letras, encontramos científicos como Santiago Ramón y Cajal (Premio Nobel en 1906) o filósofos como Ortega y Gasset o María Zambrano. Los intelectuales tuvieron un protagonismo especial durante la Segunda República. Muchos de los dirigentes republicanos y socialistas, como Manuel Azaña, Fernando de los Ríos o Julián Besteiro, pertenecieron al mundo de la cultura,. Otros, como Ortega y Gasset, Antonio Machado o Gregorio Marañón, apoyaron expresamente al nuevo régimen desde la Agrupación al Servicio de la República. La generación del 27 pasó al primer plano durante el periodo republicano. El grupo de poetas fue excepcional. Baste simplemente mencionar a sus integrantes: Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Miguel Hernández, Federico García Lorca… Ramón J. Sender fue el más destacado novelista. El teatro seguía siendo un instrumento ideológico de la derecha. El alto precio de las entradas así lo dictaba: una butaca costaba 5 pesetas (tengamos en cuenta que el sueldo diario de un jornalero era de 5,4 pesetas y de 8 ptas. el de un obrero industrial). Muñoz Seca era el verdadero referente de esta derecha ilustrada. De todas formas se producen estrenos importantes que cambiarían de signo el devenir del teatro, como es el caso de Yerma, de García Lorca, y la futura creación de la compañía La Barraca; ambos tuvieron una acogida entusiasta. Otros dramaturgos entran en escena como Cipriano Rivas Cherif y Alejandro Casona. La arquitectura vive en los inicios del nuevo siglo el período de apogeo del modernismo en Barcelona. Doménech y Montaner construye el Palau de la Música Catalana y Antonio Gaudí marca la trama urbana de la ciudad con obras como la Casa Milá, la Casa Batlló y la Sagrada Familia. Mientras, con un estilo más convencional, en Madrid se construyen buena parte de los edificios que bordean la Gran Vía, el Palacio de Comunicaciones en la Plaza de Cibeles y muchos de los palacetes que aún sobreviven en la Castellana y en el barrio de Salamanca. En la pintura y la escultura conviven grandes artistas ligados a la tradición figurativa del escultor Mariano Benlliure o los pintores Zuloaga y Romero de Torres, con figuras clave en el desarrollo del arte mundial del siglo XX. Sobre todas ellas destaca Pablo Picasso, que a lo largo de este primer tercio del siglo evoluciona hasta la creación del cubismo, su cuadro cumbre, Guernica, será la obra central del pabellón de España en la Exposición Universal de 1937. Junto a Picasso inician por entonces su carrera pintores geniales como Juan Gris, Joan Miró o Salvador Dalí, y escultores como Pablo Gargallo. Como a menudo ocurre estos artistas de vanguardia eran solo conocidos por una exigua elite social.

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En el cine dominaban los musicales ligeros americanos y filmes de calidad inferior, pero ya empezaban a verse en las carteleras películas francesas: René Clair con Bajo los techos de París; las cinematografías alemana y soviética también están presentes en las carteleras, gracias a productoras como Filmófono, al frente del cual se encontraba la familia Urgoiti y Luis Buñuel. Con importantes problemas de censura Los viajes de Gulliver se estrena gracias a que se esconde su procedencia rusa. Buñuel no solo realiza este poco conocido papel de productor, sino que también dirige y estrena Centinela Alerta, codirigida con J. Gremillon. Luis Buñuel pertenece a la generación de 1927 y esta ligado al círculo de García Lorca y Dalí. Sus primeras películas se integran en el movimiento surrealista. Por último, hay que mencionar que este primer tercio del siglo XX es también la época más brillante de la historia de la música española. Figuras como Isaac Albéniz, Enrique Granados y, sobre todo, Manuel de Falla marcan un momento muy brillante de nuestra música. Como hemos visto, se respira República por todos los poros, se crea tejido republicano constantemente. Pero no todo es alegría, los peligros acechan constantemente, “debemos permanecer vigilantes”…

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la ilusión republicana  

Cuando españa pensaba en rojo

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