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LAS ANGUSTIAS DE MIRANDA EN LA CIUDAD MARINERA

seguro de experimentar, tarde o temprano. Se desmayó y cayó a tierra, al pie de las horcas. Fue sólo con dificultad y algún retraso que pudo recuperarse y alcanzó la cima; desde donde en un estado de estúpida inconsciencia fue empujado y murió. / Pasé por alto mencionar, en el lugar adecuado, la conducta heroica del intrépido Bergud. Él era originario de Polonia, luego de que las cuerdas fueran colocadas alrededor del cuello, se volvió con afecto hacia sus compañeros y apuntando enfáticamente hacia las banderas e implementos de guerra, que habían sido llevados a bordo de las goletas y que habían sido apilados cerca de las horcas como para dar mayor pompa a la ejecución, exclamó: ―Tened coraje mis valientes compañeros, de cosas como estas vuestra liberación habrá de venir; la muerte pronto acabará con mis penas y Miranda os Liberará de Vuestras cadenas! Luego vengad mi destino‖. Habiendo dicho esto, saltó voluntariamente del patíbulo y expiró inmediatamente. / Pero el espectáculo más cruel y desagradable estaba aún por venir. Tan pronto como los ahorcamientos concluyeron, el negro comenzó a cortar las cuerdas dejando caer los cuerpos a tierra. Estaban suspendidos a una altura tal que al caer se aplastaban y los huesos astillados perforaban las carnes de sus miembros rotos. Algunos rebotaron sobre la tierra como una pelota. En esta condición, aplastados fueron lanzados en forma sucesiva sobre un bloque, para que luego el verdugo cortase con un cuchillo sus cabezas y las sostuviera en alto, sangrientas y deformadas, a la vista de todos los espectadores, la bandera de Miranda, que había sido desplegada

en burla todo el tiempo, fue rasgada ahora, y junto a los sombreros y casacas de los oficiales, comisiones, armas y proclamas, formaron una pila victoriosa que fue consumida triunfalmente por el fuego ‖. [2]. Mientras tanto, y a pesar de lo duro que resultó para la expedición la captura de aquellos hombres, Miranda navega por el Caribe a fin de recobrar energías y buscar apoyo para invadir territorio venezolano. En Barbados conoce al almirante Cochrane, a quien le pide ayuda de los británicos; en las islas de Sotavento, la solicita del general Bowyer, jefe de la guarnición inglesa; en Trinidad trata de encontrar nuevos reclutas. El tiempo obra en contra de nuestro aventurero, y a favor de las autoridades españolas quienes se preparan de mejor manera, para recibirle y propinarle derrota. Miranda se impacienta y con el apoyo no tan decidido del almirante Cochrane decide ir adelante. La noche del primer día de agosto de mil ochocientos seis, el Leander junto a otros buques ingleses que conformaban la expedición, se fondean en la bahía de Coro y al alba del día 3, sus hombres desembarcan, desalojando a los soldados españoles y tomando por asalto una batería. Ocupan el pueblo de la Vela de Coro y luego la ciudad sin mayores problemas, arriando el pabellón español y reemplazándolo por el de los insurgentes, ofreciendo protección a los habitantes para animarlos a volver a sus hogares. Sin embargo, el cuadro era desalentador, pues la ciudad estaba casi desierta y los pocos que la habitaban indispuestos a apoyar a los invasores y el establecimiento

organizados, requieren [2] José Alfredo SABATINO PIZZOLANTE, ―Las Aventuras y Sufrimientos de Moses Smith‖, pág. 63 y algunos sgtes. Traducción íntegra del de textocuidado por Sabatinoespacial. Pizzolante. El libro titulado History of the Adventures and Sufferings of Moses Smith, during five years of his life, from the beginning of the year 1806, when he was betrayed into the Miranda Expedition until June 1811, when he was nonsuited in an action at Law, which lasted three years and a half, es una suerte de libro autobiográfico, en el que Smith relata su participación y suerte de la expedición organizada por Miranda.

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