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LA VALENCIA CATÓLICA Y LA EMANCIPACIÓN ENTRE EL DESCONCIERTO: FIDELIDAD O LIBERTAD

El Rey = En Representación documentada de veinte de Agosto de mil ochocientos diez y seis, solicitó la Comunidad de Religiosos Franciscanos de la Ciudad de Nueva Valencia en la Provincia de Caracas, me dignase conceder a aquel Convento el Titulo de Real, asignándole en cajas reales alguna cantidad por oblata para la celebración de misas, en atención a los servicios hechos por sus individuos en el tiempo de las revoluciones de dicha Provincia, oponiéndose eficazmente a la declaración de la independencia hecha por el pretendido Congreso de Caracas influyendo para que aquella Capital se declararse por la justa causa. En su comprobación hizo particular exposición de los trabajos de algunos religiosos y principalmente de los nombrados Fr. Pedro Hernández y Fr. Jose Maderos, de los cuales el primero fue el que reunió gran número de vecinos para instruirlos de la resolución acordada por los insurgentes y exhortarlos a levantar y seguir el estandarte de la fidelidad; y el segundo fue condenado a muerte, aunque//Folio 1 vto/ no llegó a ejecutarse, por haber recorrido las ciudades y villa de lo anterior repartiendo cartas y proclamas, a los párrocos en que se les animaba a mantener los pueblos de la debida obediencia y resistir a los facciosos; cuyos hechos se hallan calificados por aquel ayuntamiento, añadiendo que próxima a caer la ciudad de Valencia en manos de los revolucionarios emigro la Comunidad a la Isla de Puerto Rico con tal precipitación que apenas pudieron salvar las vidas con alguna parte de los intereses del Convento. Igualmente aseguró mi Real Audiencia de Caracas en el informe conque acompañó la referida representación no solo la certeza de los buenos servicios de dichos religiosos, sino que eran acreedores a las gracias que solicitaban. Y por cuanto conformándome con lo que en su vista y después de oír a la Contaduria ge-

neral y a mi Fiscal, me hizo presente mi Consejo de Cámara de Yndias en consulta de 24 de Septiembre del año próximo pasado, he venido en conceder el Titulo de Real al mencionado Convento de Religiosos Franciscanos de la Ciudad de Nueva Valencia. Por tanto quiero y es mi voluntad que en lo sucesivo puede llamarse y nombrarse y se le intitule y nombre Convento Real//Folio 2/ en cuya consecuencia ordeno y mando al Gobernador y Capitán General de las Provincias de Venezuela, a mi Real Audiencia de Caracas, y demás autoridades residentes en todos mis Reynos y señoríos de cualquiera clase o dignidad que sean, guarden y hagan guardar esta mi merced al expresado Convento, sin contravenir ni permitir se contravenga a ella de modo alguno. Y de este despacho se tomara razon en la Contaduria general de mi Consejo de las Yndias dentro de dos meses de su data. Fecho en Madrid a 8 de mayo de 1818 (sic) = Yo el Rey = Por mandato de Rey nuestro Señor = Silvestre Collar = Ay 3 rubricas = Tomase razón en la Contaduria general de América Meridional = Madrid 17 de junio de 1818 = Jose de Tesada. (Archivo General de Indias. Sevilla. Audiencia de Caracas. Legajo 4). Esta Cédula Real es una muestra de las muchas incongruencias que vivieron los valencianos en tiempos de la Independencia. Sin embargo, poco a poco, se fue imponiendo la nueva realidad, manifestado en los cambios políticos, las cuales eran inevitable. La misión de la Iglesia en la población de aquellos primeros años de la emancipación era lo que enseñaba acertadamente el cura y vicario de la Iglesia Matriz de Valencia, Pbro. Narvarte: Enseñarles a aborrecer más que a todos los otros vicios el crimen de la tiranía, y a amar como las

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