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LA VALENCIA CATÓLICA Y LA EMANCIPACIÓN ENTRE EL DESCONCIERTO: FIDELIDAD O LIBERTAD

(…) El terremoto del 26 por la tarde, y los sucesivos, han aterrorizado vuestros ánimos, y contristado vuestras conciencias. (…). Sean pues Valencia y los hermosos Pueblos de su contorno el centro de la hospitalidad generosa de todos los afligidos: ahóguense para siempre las rivalidades, y los infundados resentimientos: Esforcémonos todos a sostener la santa causa que hemos jurado, y a defender la Patria a quien debemos nuestro ser natural y político: confiemos en los dignos sabios magistrados que nos gobiernan; y sea el medio más poderoso para consolidar el sistema, y atraernos todas las bendiciones del Cielo, la subordinación, la obediencia, y la exacta observancia de la leyes. (…). Vosotros, sobre todo, Curas de esta Vicaría, vosotros a quienes está confiado el ministerio de la verdad y la justicia, horrorizaos de profanar la cátedra del Espíritu Santo, si lejos de combatir los tiranos de las naciones, os hacéis sus delincuentes aduladores. (…). Enseñarles a aborrecer más que a todos los otros vicios el crimen de la tiranía, y a amar como las primeras de las virtudes la libertad y el patriotismo. Por trecientos años ha gemido la Iglesia cristiana de Venezuela, bajo los caprichos impíos de los Reyes de España, y sus agentes… (Gaceta de Caracas, N IV, sábado 2 de mayo de 1812, 2 de la Independencia). A poco tiempo, en medio de la tristeza y los vaivenes políticos, acontece la llegada de Monteverde, el 3 de mayo, y se restablece el Ayuntamiento del Antiguo Régimen, mandando que ―todos los vecinos que desde la oración en

adelante pongan luces en las ventanas de su casa, bajo la multa de dos pesos… (Mujica, 1996: 145146). Igualmente se les pedía a los curas de la Iglesia parroquial, la iluminación de la torre de la Iglesia. Como todos sabemos, el 25 de julio, en San Mateo, capituló el Generalísimo Miranda, y se restauró la monarquía. Todos estos acontecimientos generaban en la población confusión y conformidad, apatía y silencio.

Mientras tanto, en la Iglesia parroquial, en 1813, se reunían los primeros devotos y fundadores de la Cofradía del Santo Cristo de la Salud, entre ellos, Juan José López, José Vicente Mercader Fernando Mujica, Tomas Mujica, Alexander Acevedo, José Martínez, Antonio Alonso Cortes, Víctor Rodríguez, Juan Bautista Moreno, Andrés Cano, José Moronta, Gabriel Malpica, Juan Hinojosa, José de Elizondo y Miguel Franco, y el mencionado Pbro. Narvarte, para preparar las nuevas constituciones que regirían la mencionada hermandad[20]. Para la aprobación de dichas constituciones tenemos dos decretos oficiales: la primera con fecha del 14 de junio de 1814, donde el arzobispo Coll y Prat presenta una serie de correcciones en cuanto a la organización de la hermandad; y la segunda está rubricada el 18 de septiembre de 1815 que sería la confirmación de dichas constituciones y su fundación. En ese despacho conocemos las razones de dicho decreto definitorio y además de la obstinada convicción a la monarquía: Respecto de que los devotos fundadores de la Cofradía de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado, bajo el título del Santo Cristo de la

[20] Véase mi trabajo histórico: ―Cofradía Santísimo Cristo de la Salud (o de la Misericordia) y Nuestra Señora del Socorro en la Nueva Valencia del Rey del siglo XIX. A propósito de los 460 de años de la fundación de Valencia‖. En digital 2015.

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