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LA VALENCIA CATÓLICA Y LA EMANCIPACIÓN ENTRE EL DESCONCIERTO: FIDELIDAD O LIBERTAD

también el clero secular se mostraron contrario a la emancipación, y así de toda la población ferviente católica de la Iglesia parroquial, venidas de las diversas estratificaciones sociales. Con esta fidelidad a ciega, los valencianos habían pretendido constituirse en provincia independiente de la de Caracas[9]. Al no haber conseguido sus aspiraciones, sus representantes, ante la noticia de la Declaración de la Independencia en Caracas (5 de julio de 1811), reaccionaron y se unieron a las defensa que venía sosteniendo el superior de los franciscanos, el Reverendo Padre Pedro Hernández, a quien dan su apoyo la media docena de vizcaínos y los Pardos, quienes eran las cuatro quintas parte de los habitantes. Como es sabido, estos acontecimientos ocurrieron del 11 al 13 de julio, es decir a seis días de dicha declaración. Por esta razón escribía el arzobispo Coll y Prat, que:

La declaración de Independencia siguió causando lo que todas las resoluciones violentas y arbitrarias. La ciudad de Valencia que a la larga, y según se opinaba, podía caer en una guerra civil por la erección en Provincia que habían pretendido sus representantes, y de que aspiraba a ser cabeza, encontró más cerca un

escollo en la misma independencia, y aquel vecindario ya turbado de antemano por no haber conseguido tan presto su intento, se juzgó en aptitud para contrariar una decisión tomada con furor y sostenida con las armas… (1960: 176). Los Pardos se apoderaban del cuartel y de las armas y piden al Ayuntamiento formar la Junta tan añorada[10]. Se incorporan a la Junta del Ayuntamiento de Valencia el superior franciscano mencionado y otros religiosos de su orden (representaban a los siete sacerdotes y dos legos del convento de San Francisco), los sacerdotes seculares Luis Ramírez[11] y Juan Antonio Hernández Monagas[12],capellán y mayordomo respectivamente de la Iglesia filial de Nuestra Señora de Candelaria (en representación del clero carabobeño que llegaban a once sacerdotes), dos seglares representantes de los comerciantes vizcaínos, y otro dos seglares en representación del gremio de los Pardos. Formada así la Junta bajo la pauta, y aunque con diverso objeto que la del diez y nueve de Abril, se resolvió contestar al Congreso, como se hizo, que Valencia y sus partidos sin aceptar la ilegitima independencia, y que permaneciendo en su fidelidad, quería conservar la Religión porque había jurado morir (Coll y Prat, 1960: 177)

[9] Ya el 29 de julio de 1809, en las instrucciones de Valencia, pedían el derecho a votar en la elección del diputado en cuanto que la población de Caracas se equiparaba a la de Valencia (incluido Puerto Cabello y los valles de Aragua) y además por ser la ciudad más antigua que la capital, se tenía el anhelo de alcanzar la categoría de provincia. Y para este año poseía cuatro batallones de Milicias instaladas en la jurisdicción valenciana, que posteriormente se fueron mermando el número de soldados por la crisis económica. (Cf. Contreras, 2011: 250-251). [11] Desde la creación de la Junta Suprema caraqueña: ―Junta conservadora de los Derechos de Fernando VII‖, el 19 de abril de 1810, la ciudad de Valencia añoraba una Junta propia, tal como también fueron creadas en las ciudades de Mérida y Trujillo, separándose de la Provincia de Maracaibo. [12] Fue capellán de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria de Valencia, desde su fundación hasta el año 1810, en que hace entrega de la administración de los bienes al Mayordomo, Pbro. Juan Antonio Hernández Monagas, cumpliendo órdenes del Provisor y Vicario General, Dr. Santiago Zuloaga, quien le había nombrado Mayordomo de Fabrica de la Capilla el 12 de septiembre de 1808. [13] Por decreto de Mons. Coll y Prat, del 19 de enero de 1813, el párroco de la Iglesia Matriz, Dr. Francisco Javier Narvarte, le hizo entrega de la Mayordomía y Fabrica de la Iglesia de la Candelaria a Don Bernardo Lorenzo Melean, por ausencia del Pbro. Hernández Monagas motivada por los acontecimientos de Valencia. Se presenta al concurso del beneficio de Sacristán Mayor de la Iglesia Matriz, vacante por la muerte del Pbro. Antonio Remigio Landaeta, abierto por el arzobispo Narciso Coll y Prat; hecho los exámenes de vita moribus por los examinadores sinodales, el Prelado presenta la terna de los candidatos a la autoridad civil para la provisión, a tenor de La ley del Patronato Eclesiástico, en 1814, el Teniente Gobernador, Salvador Moxos, por ausencia del Teniente General Pablo Morillo, nombró en dicho cargo a Juan Hernández Monagas el primero de la terna, el 9 de agosto de 1815. El 21 de diciembre de 1850, es elegido Vicario Capitular, a los 74 años. Desempeñó el cargo de Vicario Capitular desde la ciudad de Valencia, a través del penitenciario Dr. Diego Córdova, a quien nombró su delegado en Caracas. El 23 de mayo de 1858, José Casildo Silva, cura rector decano de la Iglesia Matriz de Valencia daba sepultura eclesiástica al cadáver de este Ilustre Sacerdote, Director de Beaterio de Carmelitas y del colegio de niñas recogidas.

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