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LA VALENCIA CATÓLICA Y LA EMANCIPACIÓN ENTRE EL DESCONCIERTO: FIDELIDAD O LIBERTAD

INTRODUCCIÓN Es una osadía de nuestra parte presentar un tema histórico que muchos historiadores o investigadores han estudiado y conocen de sobra como fue el proceso largo y trágico de la emancipación en Venezuela. El caso de la región valenciana se ha querido a etiquetar en estos primeros momentos en un mero reduccionismo a su oposición independentista y su obstinada posición a favor de la corona española. No obstante, al historiar los acontecimientos de aquel proceso nos van adentrando a la conciencia tradicional de una población estacionada en el tiempo y en las costumbres religiosas al ritmo del calendario gregoriano. Todo intento de cambio representaba una perturbación al orden sociopolítico de la vida cotidiana. La ciudad de Valencia se destacó por su fidelidad a la corona española, tanto en los poderes públicos y eclesiásticos, y en toda la población sin distinción de clase social. Era unánime el sentir católico por la lealtad al régimen español. Tras la derrota de la insurrección de los Pardos, la respuesta de la mayoría fue el silencio, la apatía y la indiferencia ante las ideas revolucionarias y ante el proceso arrollador de la nueva república. El rompimiento del orden social, conllevaba una inestabilidad emocional por el miedo y el pánico del porvenir. El refugio más cercano y consolador fue en la participación y organización religiosa en las actividades programadas en la Iglesia parroquial. Ante esta realidad general que no se puede ocultar nos surge esta interrogante: ¿Cómo reaccionaron los creyentes valencianos en los inicios del proceso de la emancipación? ¿Realmente reinó en Valencia el silencio, la apatía y la indiferencia en los cambios políticos

que significó la emancipación? ¿Se puede decir el famoso anunciado quien calla, otorga? Para esta investigación hemos leído las Memoriales sobre la Independencia de Venezuela del segundo arzobispo de Caracas, Mons. Narciso Coll y Prat, y el trabajo realizado por el historiador Nazario Valpuesta Abajo, con su obra inédita ―Narciso Coll y Prat, Arzobispo de Caracas (1807 al 1822)‖. Dicho autor resume con estas palabras la personalidad de aquel arzobispo: La talla del arzobispo Narciso Coll y Prat nos la definen los personajes con quien tuvo que convivir; pelear en el campo de las ideas, y luchar por la defensa de los derechos de los ciudadanos que militaron en bandos contrarios. Enfrentado con Miranda en el campo de las ideas, a pesar de haber éste decretado el destierro del Arzobispo, Mons. Coll y Prat le da una respuesta de caballero al oponerse al grupo del ejército que proyectaba seguir la guerra y ajusticiar a Miranda por traición, al haber claudicado con la capitulación de San Mateo. A la ilusión de la llegada de Monteverde, pensando en la restauración de la Monarquía y el orden, tendrá desilusionadamente que decir que no era el hombre para gobernar. El año escaso que le tocó vivir bajo las órdenes de Simón Bolívar, soportó la humillación de ver cómo eran destituidos los párrocos y sustituidos por otros; tener que salir obligado a la visita pastoral a los Valles de Aragua y Valencia, y después regresar a Caracas custodiado por un piquete de soldados. La acción desarrollada por el Prelado para aplacar las castas alzadas, será el motivo que movió al Libertador para que en 1822 expidiese el pasaporte, por intermedio de sus Comisionados en España, a fin de que regresase a Venezuela. Con José Tomás Boves, de quien dirá que después de Dios le debe la vida, tendrá que hacer como San León Magno, detener las hordas del nuevo Atila y

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