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LA CAÍDA DE PUERTO CABELLO, LOS SEIS DÍAS QUE CAMBIARON EL RUMBO DE LA PRIMERA REPÚBLICA Y EL OCASO DE FRANCISCO DE MIRANDA

desmayo en su lucha, capituló a Monteverde el 25 de junio de 1812, por razones que expone en su memorial 8 de marzo de 1813 ―reconciliase a los americanos y europeos, para que en lo sucesivo formasen una sociedad, una sola familia y un solo interés, dando Caracas al resto del continente un ejemplo de sus miras políticas y de que prefería una honrosa reconciliación a los azarosos movimientos de una guerra civil y desoladora‖. Pero Monteverde falto a su palabra, desconoció el arreglo, y radicalizó la guerra, mientras Miranda sufrió las penalidades a causa de sus propios compañeros de armas, Bolívar, Miguel Peña y José María de las Casas; fue detenido el 31 de julio en el Puerto de La Guaria y entregado a las autoridades españolas. Bolívar por su parte, justificó en un principio sus actos de antipatía contra Miranda; con el tiempo lo reivindicó, atribuyó al clero la rebelión de Puerto Cabello, aun así, jamás se libró de culpa por aquellos oscuros hechos, que mancharon su nombre para la posteridad. Preso Miranda en la Guaira, inspiraba temor a Monteverde, por eso pidió a las autoridades españolas sacarlo de Venezuela. Pero en los primeros días del año 1813 es confinado al castillo de San Felipe en Puerto Cabello, donde permanecerá hasta su salida definitiva del territorio de Venezuela. Miranda junto a otros desposeídos, soportará las tribulaciones durante su encierro, en los calabozos de La Guaira y Puerto Cabello. El testimonio Delpech 1812, citado por Carraciolo Parra (1992; 440) expresa la circunstancia de aquel momento, según los presos se encontraban: ―Vilipendiados, maltratados, sin distinción de edad, de calidad, de sexo. Se han contado más de ochocientos

individuos amontonados en los horribles, muriendo de miseria, de hambre, de emanaciones mefíticas, con un pie de agua en la prisión, amarrados dos a dos con un negro, para satúralos con los beneficios de la igualdad‖. El Comisionado por la Regencia Don Pedro Urquimaona y Pardo (1820; 300), también se refiere a la prisión del Generalísimo en la prisión de Puerto Cabello, asegurando que ―Miranda, no tardó en ver su propio calabozo lleno de otras infelices víctimas de todas edades y clases sin distinción alguna, afectando los españoles hacerlos así como en escarnio de la libertad e igualdad proclamadas por los patriotas‖. La oscura prisión de Miranda fue interrumpida el 8 de marzo de 1813, cuando Don José Francisco Velasco, Comisionado General de la Audiencia visitó a los presos del Castillo de San Felipe. Ese día el Generalísimo recibe una autorización para escribir a la Real Audiencia de Caracas, dejando para la historia el memorial, donde justifica sus actos como autoridad suprema de Venezuela, y como parte de la Capitulación acordada con Domingo de Monteverde, en julio de 1812. Después de escribir al más alto tribunal de Venezuela, algunas noticias de Miranda florecen de su duro encierro en Puerto Cabello. Quebrantado de salud, le quitaron los hierros de los pies, así lo hizo saber John Hogson Gobernador de Curazao el 12 de mayo 1813 a Lord Bathurst en una de sus comunicaciones, advirtiendo ―la situación del prisionero había mejorado‖, pues le habían quitados los grillos. Ese mismo mes fue trasladado de esta prisión a la del Morro de Puerto Rico. Miranda fue conducido a su destierro definitivo en una embarcación anónima. Se llevó en su recuerdo, 25

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