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LA CAÍDA DE PUERTO CABELLO, LOS SEIS DÍAS QUE CAMBIARON EL RUMBO DE LA PRIMERA REPÚBLICA Y EL OCASO DE FRANCISCO DE MIRANDA

personal en contra de Bolívar. Importante vecino de Puerto Cabello, en sus labores siempre fiel a la libertad. Su nombre es público desde 1783 cuando integró el padrón de electores, adjunto a la solicitud que hacen los vecinos de Puerto Cabello a la corte de España para crear la Diputación porteña. Se verificara devoto en las actas del Cabildo porteño en las reformas de 1810-1811. Bolívar declara respecto a Hermoso ser un ―oficial de Contaduría, que la noche anterior del alzamiento había desertado de la plaza, y fue a llevar al enemigo la noticia del suceso del castillo. Seduciendo al Capitán Camejo que se hallaba a la cabeza de 120 hombres en el destacamento del puente del Muerto, se pasó con toda su tropa y oficiales en este día a Valencia‖. José Nucete Sardi (1971; 267) comenta que ―Rafael Hermoso había hecho guardias en clase de paisano en el castillo, siendo el cabecilla de la conspiración contra Bolívar en la Plaza; al fracasar el intento de apresarlo en el Cabildo, y posteriormente asesinarlo, prosiguió con el motín previsto antes, en mutuo acuerdo con el custodia de turno de ese día, Francisco Fernández Vinony‖. Se encuentra irrisoria la participación de Hermoso, pues como funcionario de la Real Hacienda de Puerto Cabello, había contribuido ―a favor de la justa causa del gobierno de Venezuela y su feliz permanencia, por el tiempo necesario a mantener una fuerza armada para oponer a los insultos y ataque de sus contrarios, en especial de las Provincias del Departamento Guayana, Coro, y Maracaibo‖, tal como aparece en la Gaceta de Caracas 5 de marzo 1811. Don Juan Jacinto Ystueta, simpatizó con las reformas del 19 de abril. En la Gaceta de Caracas

26 de marzo de 1811 aparece en la Lista de los Comerciantes, Mercaderes y Bodegueros, registrados voluntariamente en el Tribunal Consular a donar a favor del Estado para los gastos de la guerra con los rebeldes corianos. Pero el 11 de julio una facción de Valencia se reveló en contra de la independencia absoluta, porque circuló el rumor de la abolición del catolicismo como religión. Según Magallanes (1990; 203) ―Los manifestantes llevaban al cuello escapularios con la imagen de Nuestra Señora del Socorro y reconocían como directores del movimiento Jacinto Ystueta, Clemente Britapaja, Juan Antonio Baquero entre otros‖. Al ser derrotados por Francisco de Miranda, los cabecillas fueron a parar así al castillo de San Felipe, donde luego se amotinarían en 1812. Ystueta, en 1823 se revindica con la causa que un día abrazó, colaborando con Páez en el asalto a la Plaza de Puerto Cabello, y en 1826 es electo miembro del Cabildo porteño, tal vez olvidada su traición. La Caída de Puerto Cabello El bombardeo del fuerte San Felipe a la ciudad, causó pánico en la muchedumbre de Puerto Cabello. La barbarie de la guerra irrumpe sin contemplación, causando dolor. Bolívar detalla a Miranda, un escenario cruento; donde se abrió fuego desmedido, sin precedentes contra los muros de la ciudad. El ataque inglés de 1743, se limitó a las fortificaciones militares, éste fue vil, según se refiere: ―las descargas de artillería y fusilería contra la ciudad, del modo más terrible y mortífero, causando tantos estragos en las casas y habitantes, que arrebatados éstos de un terror pánico, hombres, mujeres, niños y ancianos, empezaron a abandonar sus hogares, y fueron a refugiarse a los campos distantes (…) del bergantín Argos lograron acertarle una bala roja que incendiándolo lo voló y convirtió en cenizas, 23

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