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LA CAÍDA DE PUERTO CABELLO, LOS SEIS DÍAS QUE CAMBIARON EL RUMBO DE LA PRIMERA REPÚBLICA Y EL OCASO DE FRANCISCO DE MIRANDA

discordia surgida entre Domingo Taborda y Bolívar, de acuerdo a Tomás Pérez Tenreiro 1812, se debió ―al manejo que este último hizo en abrir el puerto y reavivando la plaza para aprovisionarla‖. Esta decisión del futuro Libertador, en tan apremiante asedio de los realistas, pudo ser vista como un error por parte de un militar de mayor experiencia como lo era Taborda. Éste se insubordinó al mando de Bolívar, costándole su detención y prisión en la Guaira. Se evidencia, en las cartas cruzadas, entre los jefes de la causa liderada por Francisco de Miranda, la falta de víveres en la Plaza de Puerto Cabello y la diligencia para proveerla. Las que tenían, estaban por seguridad en el castillo de San Felipe y El Vigía, con capacidad para tres meses, de acuerdo al parte de Bolívar a Miranda, explicando ―haber acopiado el Castillo de víveres para subvenir a la manutención de trescientos hombre para tres meses en caso de ser sitiada‖. En junio era insostenible la plaza a falta de insumos y la guerra, tomaba cuerpo. El 27 Simón Bolívar trató asunto de los bodegueros y pulperos ante el Cabildo. El 29 convocó a los vecinos a un Cabildo extraordinario, fijado en carteles públicos para la concurrencia. El acta de esa reunión estuvo guardada en los Archivos de la Municipalidad, a los cuales tuvo acceso Daniel Antonio Chambon (1883) con motivo del Centenario del Libertador. En ella, expone Bolívar a las autoridades municipales la situación de apremio por: ―Escases de víveres que padece el pueblo, tener cortada los enemigos la comunicación interior, y ser pocas las provisiones marítimas‖. El Cabildo del 29 de junio 1812 encabezado por Bolívar y con presencia de las autoridades municipales, José Domingo Gonell y Carlos de

Areste y Reina, Alcaldes Ordinarios, Pedro Rodríguez de Argumedo Ministro Contador de la Hacienda Nacional, Regidores José de Landa, Simón Luyando, Rafael Martínez y Bernardo Burgos, general Gabriel Salom Síndico Procurador, toma como medidas: ―Retirar las mujeres, ancianos, niños e inválidos como inútiles para la guerra, recaudar todos los frutos que se hallan en las haciendas de la jurisdicción y almacenes del comercio, hacer una recolección del ganado vacuno, lanar cabrío y cerdo, la venta del pan a cargo de la municipalidad y pedirle al Comandante de Marina ejercite en la pesca el mayor número de hombres con el objeto de que se haya más abasto‖. Bolívar allí expresa ―con el fin de que sea menos el consumo de los mantenimientos en la presente crisis; porque continuando o excediendo la misma escases, deben temerse sus fatales consecuencias, nada favorable a la patria y aun transcendental a la confederación, no obstante el entusiasmo de los habitantes y de hallarnos en una plaza fuerte que sería ventajosa al enemigo si lograse rendirla, por nuestra desgracia: que le hacía presente lo referido para que reflexionasen, discutiesen o propusiesen las medidas más a propósito que estimasen a facilitar las provisiones de víveres necesarias, o precaver o de llevarse a efecto la emigración de las personas‖. Sin embargo, el acta del Cabildo a la que se ha hecho referencia, no contiene las firmas de sus miembros, supone Daniel Antonio Chambon (1883), que seguramente el alzamiento del castillo, afectó el término del mismo. En éste caso, existe incongruencia entre el parte enviado por Bolívar a Miranda el 12 de julio 1812, donde asegura que el alzamiento se inició el 30 de junio. Pero, justamente el 29 junio, Bolívar insta a los rebeldes del castillo a cesar sus hostilidades, solicitud que fue negada, según consta en las actas del Cabildo porteño copiadas por Chambon. José Nucete Sardi, comenta: ―El Coronel Simón 20

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