Page 17

LAS ANGUSTIAS DE MIRANDA EN LA CIUDAD MARINERA

quejas hasta el trono augusto de la nación, a donde, si fuere necesario, pasaré yo mismo en persona a vindicar los ultrajes y agravios que hemos recibido. Suplico a V. A. se sirva, en mérito de lo expuesto y en uso de sus superiores facultades, mandar que se ponga en libertad inmediatamente a todos los que se hallan en prisión con este motivo, sin haberlo dado posteriormente a la capitulación celebrada por mí y por el comandante general de las tropas españolas, declarando que no ha habido causa para semejante procedimiento, y que en lo sucesivo no puedan ser molestados, ni perturbados en el goce de los derechos que respectivamente les concede la Constitución y disponiendo se me comuniquen las resultas de esta reclamación para mi conocimiento y a los demás fines necesarios; y si por las circunstancias en que quizá podrán estar las cosas pareciese indispensable que afiancemos nuestra seguridad y conducta mientras varían, yo desde luego ofrezco dar a V. A. las cauciones que se pidan por mí, y por todos aquellos infelices que por sí no tengan quien los garantice. De esta suerte, creo, se cumple con la ley, se precaven los riesgos, se reparan en parte los males y perjuicios recibidos, se protege la inocencia, se castiga la culpa, y sobre todo, dará V. A. a los pueblos de Venezuela y al mundo entero un público testimonio de su imparcialidad y del carácter con que se halla revestida. Bóvedas del Castillo de Puerto Cabello.

Cabello, a 8 de marzo de 1813. M. P. S. FRANCISCO DE MIRANDA". El Memorial, sin duda, es un documento en el que el Generalísimo a pesar de las circunstancias precisa sus verdades, en el que no claudica a sus convicciones políticas, reflexiona y exige, uno que demuestra la verdadera estatura moral del personaje. De nada valió el sustanciado exhorto del Generalísimo a la Audiencia de Caracas, instándole al cumplimiento de los términos de la capitulación celebrada, pues Domingo Monteverde ya tenía las cosas bien decididas: expulsarlo del país. Miranda nunca más conocerá la libertad, tampoco verá de nuevo la tierra cuya independencia siempre añoró. El destino también tenía bien decidido las cosas: su muerte en La Carraca, el 14 de junio de mil ochocientos dieciséis.

BIBLIOGRAFÍA: MEZA DORTA, Giovanni (2007). ―Miranda y Bolívar. Dos visiones‖. Caracas, Comala.com. MIRANDA, Francisco De (1977). ―Diario de viajes y escritos políticos‖. Madrid, Editora Nacional. O‘LEARY, Simón B. (1881). ―Memorias del General O‘Leary‖. Caracas, Imprenta de la ―Gaceta Oficial‖. Tomo XIII ROBERTSON, William Spence (2006). ―La Vida de Miranda‖. Caracas, Academia Nacional de la Historia, Colección Bicentenaria de la Independencia. SABATINO PIZZOLANTE, José Alfredo (2006). ―Las Aventuras y Sufrimientos de Moses Smith‖, Corporación ASM, C.A. SABATINO PIZZOLANTE, José Alfredo (2010). ―Visiones del Viejo Puerto‖, Corporación ASM, C.A.

17

Boletin Academia de Historia  
Boletin Academia de Historia  
Advertisement