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LAS ANGUSTIAS DE MIRANDA EN LA CIUDAD MARINERA

establecimiento del nuevo orden. Las circunstancias obligan al retiro de Miranda a la Vela, en espera de la ayuda británica que nunca llegaría, de manera que resultando insuficiente su disminuida fuerza frente a los soldados enemigos que eran superiores en número, la falta de apoyo de los habitantes y de los indios y la imposibilidad de conseguir agua, toma la resolución de evacuar a sus hombres, zarpando el 13 de agosto. El Leander y sus desmoralizados tripulantes deambulan, entonces, por aguas caribeñas hasta que llegan a Granada el 21 de octubre. El historiador William Spence Robertson, apunta: ―Allí, muchos de los secuaces de Miranda abandonaron sus uniformes revolucionarios. Las tropas desbandadas recibieron solamente una parte de los sueldos que se les habían prometido. En vano apelaron a su antiguo jefe para obtener asistencia financiera. Miranda fue demandado por el propietario del Trimmer, que quiso ser pagado por el empleo de su buque. Un resultado incidental de la expedición fue la bancarrota de quien la proyectó. Mucho después de haberse dispersado sus efectivos en Granada, fue perseguido con pedidos de pago de los gastos en que se incurrió a consecuencia de su desgraciado crucero por el Mar Caribe‖.[3]. 2.- Se pierde la Primera República El nombre de Puerto Cabello, nuevamente, le presagia a Miranda malos augurios, ahora en 1812, esta vez cuando el entonces Coronel Simón Simón Bolívar pierde la Plaza Fuerte de Puerto Cabello, luego de la traición de Francisco Fernández

Fernández Vinoni, a principios de julio de ese año, acontecimientos que precipitan la pérdida de la Primera República, como consecuencia de la capitulación del Generalísimo ante Monteverde. Declarada la independencia, el Congreso se aboca a la tarea de organizar la nueva república y también a enfrentar los levantamientos de los afectos a la Corona. La revuelta de Valencia es una de gran seriedad, por lo que el Miranda es puesto al frente del ejército, y en julio de 1811 enviado a sofocar la revuelta que termina el 12 de agosto con el asalto general a la ciudad. En los meses siguientes el Congreso se dedicará a elaborar la Constitución, la cual queda lista a finales de mil ochocientos once. La naturaleza, sin embargo, le hace una mala jugada a los patriotas: el jueves 26 de marzo de 1812 se produce un terrible terremoto. Puerto Cabello, Maracaibo, Mérida, Trujillo y Barquisimeto, entre otras poblaciones, son severamente afectadas por el movimiento telúrico, solo en Caracas se cuentan 10.000 víctimas, circunstancia ésta convenientemente utilizada por los partidarios del viejo orden para ver en aquélla un ―castigo de Dios‖. De allí en adelante las fuerzas realistas al mando de Domingo Monteverde, reciben un nuevo aire ya que sus filas pasan a ser engrosadas por antiguos patriotas, ahora decididamente apoyada por una atemorizada población.

El ahora Generalísimo debe reorganizar sus fuerzas para enfrentar el avance enemigo, confiando al entonces Coronel Simón Bolívar la defensa de la Plaza Fuerte de Puerto Cabello. El

[3] William Spence ROBERTSON, ob. cit., pág. 251.

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