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1ª edición: 2013

Departamento de Prevención de Riesgos Laborales y Procesos

buenas prácticas preventivas en gestión ambiental


buenas pr谩cticas preventivas en gesti贸n ambiental


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índice introducción

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instalaciones

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.

Iluminación Aire acondicionado y calefacción Ruido Equipos informáticos Papel Pilas Tóner Medicamentos

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consumibles

9. Consumo energético 10. Uso y consumo de materiales y equipos 11. Material eléctrico, baterías y transformadores

química

12. Dosificación y almacenamiento de productos químicos 13. Residuos de laboratorio 14. Planes de emergencia

residuos

15. 16. 17. 18.

inertes

19. Reparaciones y trazados de la red 20. Material inerte de calas 21. Fibrocemento

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materia orgánica

22. 23. 24. 25.

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vehículos

26. Conducción eficiente 27. Mantenimiento de vehículos

limpieza gestión

Disolventes y pinturas Aceites Soldadura Chatarra

Mantenimiento de jardines Podas Quemas controladas Protección de la naturaleza

28. Vertidos 29. Limpieza de depósitos 30. Compras 31. Contratación

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introducción

En la Historia de la Humanidad han existido múltiples personajes que, desde el punto de vista artístico o científico, han denunciado la voracidad del hombre con la naturaleza. Aún así, hay que aguardar al último tercio del siglo XX para que a nivel mundial empiece a germinar una legislación proteccionista. Las causas de ese trabajoso esfuerzo de las Naciones para dirigir su atención hacia el medio ambiente hay que buscarlas en el grave deterioro del planeta. En los años 70 de la pasada centuria difícilmente podría cuestionarse la incidencia de la huella humana sobre la Tierra, una intervención que durante los milenios anteriores podría haberse calificado como insignificante. Sin embargo, en esas fechas el ser humano ya podía atribuirse el dudoso honor de modular, casi siempre con un carácter negativo, las condiciones ambientales. Con la Conferencia de la Biosfera, celebrada en París en 1968, comienzan una serie de acuerdos internacionales que pretenden contener la vulneración de la biodiversidad. Mención especial merece la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, del que surgen cinco grandes documentos, el más mediático de los cuales ha sido el convenio sobre el cambio climático. No obstante, hay que remontarse al año 1987 para encontrar otro hito en la protección ambiental: La Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo, creada por la ONU en 1983, elaboró un informe denominado Nuestro Futuro Común, más conocido como Informe Brundtland en honor de la primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland, presidenta del equipo que lo realizó. Tal y como se recoge en el mencionado informe una sociedad sostenible sería aquella que “presta atención a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para hacerse cargo de sus necesidades”.

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Todo este cuerpo de resoluciones internacionales no ha permanecido en el éter de la retórica y de las buenas intenciones. En los últimos años han proliferado una serie de disposiciones normativas de contenido ambiental, cuyo carácter vinculante pretende contribuir al establecimiento de una cultura de la sostenibilidad. Es cierto que a veces se recela de la compatibilidad de ambos conceptos, por cuanto que la norma se asocia a la imposición, y la cultura a la voluntariedad. Con todo, no solo no es gratuito, sino necesario el impulso del legislador, como ya se ha comprobado en escenarios afines, véanse las actuaciones de lucha contra el tabaco, la seguridad vial o la propia seguridad laboral. En el caso de una empresa de aguas, difícilmente podría abanderarse la contrariedad de una gestión ambiental. Si es complicado mantener que la aplicación de parámetros medioambientales no sea un activo de cualquier organización, en el sector del agua este postulado llevaría a una contradicción insalvable: el ciclo integral del agua es un clarísimo ejemplo de sostenibilidad, marcado en su objeto social, que comulga plenamente con los propósitos anteriormente citados del Informe Brundtland. Si esa cultura ambiental está grabada en el ADN de Aguas de Córdoba, debería ser armoniosa la llevanza y aplicación de otros patrones de comportamiento medioambiental. Emproacsa tiene acreditado su sistema de gestión ambiental por la norma internacional ISO 14001. Esta certificación incorpora a su engranaje productivo criterios medioambientales aún más exigentes que los prescritos por la legislación vigente. Con ello, en esta materia la organización da el salto cualitativo que supone transitar del compromiso a la asimilación.

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Esta es la intención de esta Guía. Una guía nunca puede renunciar a su vocación orientativa y a su carácter pedagógico. Esta Guía de Buenas Prácticas Medioambientales ha pretendido recoger aquellos aspectos ambientales que orbitan en torno a una empresa de aguas, empleando recomendaciones sencillas y fácilmente ejecutables que complementen la propia esencia de esta empresa, que es ofrecer a la ciudadanía y a la naturaleza un agua de calidad. El propio diseño de este libro, con una grafía limpia y amable, contribuye a ese propósito. Al fin y al cabo, la huella sostenible no es sino aprender a convivir con nuestro entorno.

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instalaciones

1- ILUMINACIÓN • Sustituir las lámparas incandescentes tradicionales por sistemas de iluminación de bajo consumo o por fluorescentes: duran 8 veces más y proporcionan la misma luz consumiendo apenas un 20 % de la electricidad que necesitan las lámparas normales. • Las luminarias que han sido objeto de sustitución se entregarán a un gestor autorizado, el cual deberá expedir un certificado de dicha entrega. Desde su desmontaje, no podrán almacenarse para su posterior gestión medioambiental por un tiempo superior a 3 meses. • Salvo en aquellas instalaciones que requieren una presencia permanente, o que por razones de seguridad exigen el cumplimiento de los niveles mínimos de iluminación, las luminarias se mantendrán apagadas una vez que el personal ha abandonado la sala o la instalación. • Se potenciará la iluminación natural sobre la artificial, buscando la adecuada orientación del puesto de trabajo para evitar deslumbramientos. • No apagar y encender los tubos fluorescentes con frecuencia, ya que el mayor consumo se realiza en el encendido. • Las persianas, parasoles y medios de apantallamiento frente a la radiación solar se mantendrán en buen estado, incluyendo un buen orden y limpieza, para conseguir orientar idóneamente la incidencia del sol. • En ambientes potencialmente peligrosos, la iluminación se efectuará con arreglo a los criterios fijados en las normas preventivas, teniendo especial relevancia las disposiciones relativas a ambientes húmedos y a las operaciones en espacios confinados. • Se vigilará el buen estado del encendido de las instalaciones, así como la limpieza de focos y lámparas, dando curso de la incidencia detectada para su subsanación.

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2- AIRE ACONDICIONADO Y CALEFACCIÓN • Se potenciará el uso de los sistemas generales de calefacción y refrigeración, teniendo los aparatos individuales de cada puesto un carácter restringido. • El ajuste de la temperatura de refrigeración no será inferior a los 19° C, mientras que la calefacción no superará los 26° C. • El uso de sistemas de ventilación y refrigeración natural tendrá carácter prioritario frente a estos sistemas mecánicos, minimizándose el uso de estos últimos en las estaciones templadas del año. • Para garantizar una mayor eficiencia, durante el funcionamiento de estos aparatos eléctricos las ventanas permanecerán cerradas, evitándose asimismo aquellas deficiencias en los sistemas de aislamiento que reduzcan la operatividad de los mismos. • En ningún caso deberá producirse dentro de una misma dependencia la simultaneidad en el funcionamiento de sistemas de confort contrapuestos. • El apagado de estos equipos se realizará con la suficiente antelación a la finalización de la jornada laboral, asegurándose antes de abandonar el puesto que se ha producido dicha desconexión. • No colocar obstáculos entre el climatizador y el usuario para optimizar su funcionamiento. • Se procurará un adecuado mantenimiento de estos equipos, incorporándoles en la medida de lo posible termostatos y sistemas de programación.

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3- RUIDO • Los equipos de trabajo que superen los valores límite de potencia sonora determinados en la normativa vigente, y cuyo funcionamiento continuo pudiera suponer una perturbación medioambiental, serán dotados de sistemas de apantallamiento o amortiguación para minimizar ese riesgo. • La adquisición de nuevos equipos de trabajo que potencialmente puedan generar niveles elevados de ruido, deberán necesariamente llevar marcado los decibelios originados por su uso. • Se determinarán en un mapa de ruido aquellos puntos de la organización que puedan estar más afectos por este contaminante. • En aquellas intervenciones programadas cercanas a centros de atención sanitaria, centros de enseñanza y otras instituciones de pública concurrencia, en los que la potencia sonora de los medios empleados supere los valores límites admisibles, se procurará aminorar las molestias derivadas de esa actuación, intentando reducir el tiempo efectivo de puesta en funcionamiento de esa maquinaria, acotando los horarios menos perniciosos o aplicando elementos de atenuación del ruido.

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4- EQUIPOS OFIMÁTICOS • Si se efectúan paradas de los ordenadores superiores a 15 minutos, se recomienda apagar la pantalla, dado que el monitor consume más del 60% de la energía del ordenador. • Ajustar el brillo de la pantalla a un nivel medio supone un ahorro energético. • El salvapantallas más eficiente desde el punto de vista energético es el negro. Los que usan fotografías son brillantes y consumen más. • Es recomendable configurar el salvapantallas para que se active a los diez minutos de inactividad del equipo. • Los monitores LCD consumen en modo encendido un 50% menos que los convencionales de tubo catódico. • De modo general, los ordenadores portátiles son desde el punto de vista de ahorro energético más eficientes que los de sobremesa. • En periodos cortos de inutilización del equipo (entre 10 y 30 minutos) optar por la función suspender. Durante largos periodos de inactividad, se recurrirá a la función hibernar. Para pausas superiores a una hora, se elegiría la función apagar. Igualmente, el equipo será apagado al finalizar la jornada. • Si han de utilizarse diversos equipos en una misma fuente de alimentación, se usarán regletas normalizadas, comprobándose el estado del cableado y el estado general de este accesorio. • Utilizar impresoras que dispongan de sistemas de ahorro de energía, mediante los que el consumo se reduce al mínimo en los tiempos de inactividad o de espera de impresión. • El equipo ofimático desechable será depositado en un punto autorizado para este tipo de residuos, debiendo obtenerse la pertinente certificación de su entrega por parte del gestor autorizado.

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5- PAPEL • Evita el uso de papel siempre que sea posible. • Se procurará utilizar el papel impreso por una sola cara para notas o borradores. • Antes de imprimir un documento, se leerá y revisará en pantalla. • Guardar los documentos como archivos, evitando guardar copias como papel en aquellos supuestos en los que no se precise ese soporte. • En la medida de lo posible, los informes se imprimirán a doble cara. • Usar el correo electrónico y no imprimir lo que no es necesario. Al recibir un correo, no imprimir lo que se reciba y leerlo si es posible directamente en la pantalla. • El cartón procedente de embalajes que no pueda ser reutilizado se desmontará y separará de otros materiales, como el plástico, para depositarlo en los contenedores de reciclado específicos. • En la elección de papel, se tendrán en cuenta criterios beneficiosos para el medio ambiente, como la no utilización de elementos clorados en su fabricación, o el carácter reciclado del mismo.

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6- PILAS • Dada su peligrosidad medioambiental, las pilas utilizadas se depositarán en contenedores habilitados al efecto para su retirada en puntos limpios, o para su tratamiento por un gestor autorizado, expediéndose la correspondiente certificación. • Se comprobarán periódicamente aquellos equipos que precisen pilas para su funcionamiento. Si dicho equipo no va a usarse durante un tiempo, serán retiradas del mismo para evitar su sulfatación. • No mezclar las pilas nuevas con las usadas. Ya que al usarlas mezcladas se reduce la vida útil de ambas.

7- TÓNER • El tóner está básicamente formado por resinas termoplásticas y pigmentos. Tanto los componentes principales de esas resinas, como el negro de humo de los pigmentos pueden producir irritabilidad cutánea y en las mucosas oculares y respiratorias. • Se manipulará aplicando las debidas precauciones. En ningún caso se soplará sobre esas partículas.

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8- MEDICAMENTOS • Los botiquines se equipararán para poder hacer frente a una primera cura, pero no pueden considerarse unos hospitales de campaña. • Los medicamentos caducados se gestionarán para su entrega en un punto de recogida habilitado. • El recipiente sustituido se depositará cuidadosamente en el recipiente habilitado al efecto, evitando las emanaciones de polvo. Dicho envase será retirado por un gestor autorizado, el cual deberá expedir la correspondiente certificación.

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consumibles

9- CONSUMO ENERGÉTICO • Las áreas productivas orientarán sus objetivos de cara a obtener unos ratios eficientes de consumo energético en cada una de las instalaciones. • Se diseñará y se llevará a efecto un plan de mantenimiento que detecte puntos críticos y permita efectuar actuaciones correctivas que supongan un ahorro energético y de costes. • Valorar el coste de los equipos con criterios ecológicos, no descartando productos más caros, que a la larga por su bajo consumo eléctrico sean más beneficiosos. • Sustituir, en la medida de lo posible, los equipos antiguos que no hagan un uso eficiente de la energía, por otros que si lo hagan.

10- USO Y CONSUMO DE MATERIALES Y EQUIPOS • Emplear la maquinaria y las herramientas más adecuadas para cada trabajo, eso disminuirá la producción de residuos. • Reutilizar, en lo posible, materiales y componentes. • Usar los productos cuidando la dosificación recomendada por el fabricante para reducir la peligrosidad y el volumen de residuos. • Evitar la mala utilización y el derroche de los distintos productos.

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11- MATERIAL ELÉCTRICO, BATERÍAS Y TRANSFORMADORES • Se mantendrá limpio y libre de residuos el entorno de la instalación. • Los residuos generados en dichos recintos (vidrios, cerámica, aparataje eléctrico) serán depositados en puntos limpios, obteniendo la pertinente justificación de su entrega. • Las baterías usadas deben entregarse a un gestor autorizado, obteniéndose la oportuna certificación. • Debe evitarse que los posibles lixiviados procedentes de las baterías se incorporen al medio ambiente o al alcantarillado. • El almacenaje y carga de baterías durante su mantenimiento debe realizarse en una zona señalizada y adecuada para esta tarea, apartada de la zona de almacenaje de productos inflamables. • No se drenarán los líquidos de las baterías, ni se acumularán durante un largo periodo de tiempo. • El aceite de los transformadores solo podrá ser manipulado por personal autorizado, teniendo el tratamiento de residuo peligroso para su gestión. • Las nuevas líneas eléctricas de la empresa que discurran por un entorno paisajístico protegido deberán adecuarse a los requisitos legales de protección de la avifauna.

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química

12- DOSIFICACIÓN Y ALMACENAMIENTO DE PRODUCTOS QUÍMICOS • Las fichas de seguridad de los productos químicos utilizados estarán localizadas en un lugar visible, de fácil acceso y cercanas al punto de localización, debiendo estar disponible la versión actualizada, retirando las versiones anteriores de dicho producto. • Si el producto se suministra en contenedores, se comprobará que el contenedor cuenta con sus etiquetas de identificación. No se recepcionarán aquellos contenedores que evidencien anomalías graves en su estructura que puedan conducir a un riesgo de fuga. • Los recipientes móviles deberán cumplir con las condiciones constructivas, pruebas, máximas capacidades unitarias y revisiones periódicas establecidas en la legislación aplicable sobre Transporte de Mercancías Peligrosas y en el Reglamento de Equipos a presión. • Todo almacenamiento de cloro líquido en recipientes móviles que carezca de vigilancia permanente se hará en edificio cerrado. Este edificio reunirá los siguientes requisitos: a) Estará provisto de sistemas de detección de cloro con alarma e indicación externa. b) El número de detectores estará adecuado a las características del edificio. c) La ventilación estará ligada a una instalación de absorción de cloro.

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• Los almacenamientos vigilados permanentemente podrán ubicarse tanto al aire libre como en edificio cerrado. No obstante, si los recipientes se ubican al aire libre, se requerirá que dicha superficie se encuentre entoldada o cuente con algún dispositivo que evite los riesgos de exposición a la temperatura solar. • Los recipientes no podrán estar almacenados en un local construido con materiales combustibles o que contenga materiales inflamables, combustibles, comburentes o explosivos. • Los recipientes estarán alejados de toda fuente de calor que sea susceptible de provocar aumentos de temperatura de pared superiores a 50 °C o ser causa de incendio. • Los recipientes fijos deben disponer de un cubeto de retención para contener las fugas o en su caso, disponer de una pared de doble capa, estando validado este procedimiento de fabricación. • En la dosificación de los reactivos se asegurarán los puntos críticos donde pueda producirse un derrame, comprobando el buen estado de la manguera, el ajustado cierre de las conexiones y la correcta dosificación. Terminado el trasvase, el producto residual que pueda permanecer en la manguera se depositará en un recipiente habilitado al efecto para, si es factible, ser reutilizado en la cuba de dosificación, o ser almacenado como residuo. • De producirse un derrame que pueda conllevar nocivas consecuencias medioambientales, se optará por el empleo de materiales absorbentes en lugar de un baldeo que pueda extender la contaminación. Los materiales de absorción serán tratados como residuos contaminados.

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13- RESIDUOS DE LABORATORIO 1. Identificación de residuos peligrosos Conforme a la potencial peligrosidad de los residuos derivados de la utilización de productos, disolventes y reactivos, y la relevancia medioambiental de los mismos, se distinguirán cuatro categorías: • Clase I: Material de laboratorio y equipos de protección individual desechables que estén en contacto con la sustancia potencialmente peligrosa. Una vez usados, se depositarán en un recipiente habilitado al efecto. • Clase II: Envases de productos peligrosos que se encuentren vacíos, así como aquéllos de la misma catalogación que se encuentren caducados y que no vayan a ser usados. En ambos casos, se comprobará que el recipiente de los mismos está convenientemente cerrado y no presenta deterioros, depositándose cuidadosamente en el bidón selectivo de productos peligrosos habilitado al efecto. Se evitará la mezcla de sustancias potencialmente reactivas. Se asegurará que el bidón está convenientemente cerrado. • Clase III: Sustancias o preparados que en su disolución contengan o generen agentes potencialmente peligrosos para el medio ambiente. Se habilitarán recipientes para su depósito en una zona habilitada al efecto. Dicho recipiente estará convenientemente etiquetado, vertiéndose en el mismo los residuos generados. Se comprobará la hermeticidad de su cierre, no pudiendo mezclarse sustancias que potencialmente sean incompatibles por su peligrosidad.

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• Clase IV: Sustancias o preparados que reúnan las características de la clase anterior, pero que por su mayor peligrosidad requieren unos mayores niveles de protección de dichos residuos. A tal efecto, la cantidad generada de residuos se depositará en un primer envase cuyas cualidades garanticen su conservación hasta su retirada. Asegurado su cierre, dicho envase será recogido en otro recipiente de mayor volumen, garantizándose en ambos casos la estanqueidad del residuo, que debe estar claramente identificado. Para su tratamiento por un gestor autorizado, los residuos de las categorías I, II y IV se depositarán en un embalaje habilitado al efecto. Los residuos de la categoría III serán retirados en el mismo recipiente donde se depositan.

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2. Etiquetado de envases Los recipientes, y, en su caso, embalajes de residuos peligrosos deben estar claramente identificados, conforme a los siguientes criterios: • Envases interiores de la categoría I: Se etiquetará la siguiente inscripción: “Clase I: Material de laboratorio desechable”. • Envases de la categoría II: Se depositarán directamente en el embalaje que retirará el gestor autorizado, con la etiqueta identificativa del producto. No se desprenderá dicha etiqueta de los envases de productos peligrosos que se encuentren vacíos. Si dicha etiqueta se deteriorase, se identificará claramente el producto. • Envases de la categoría III: Se etiquetará el código CER aplicable a los productos de laboratorio, la identificación de los productos mayoritarios vertidos, la fecha máxima de retirada y su señalización expresa como residuo peligroso. • Envases de la categoría IV: Identificación del componente mayoritario de la mezcla, fecha de inicio del vertido en el recipiente interior y fecha final. • Embalaje. Se identificará el código CER aplicable a los productos de laboratorio, la fecha máxima de retirada y su señalización expresa como residuo peligroso. 3. Cualidades de la zona de almacenamiento El punto de ubicación de estos recintos de retención estará claramente identificado, en una zona que no impida el tránsito de personas ni desestabilice su contenido. Se evitarán fugas y derrames, estará bien ventilado garantizándose la hermeticidad de los envases. No se almacenarán en ese lugar otro tipo de materiales.

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4. Actuaciones que generen residuos Se identificarán aquellos procedimientos de trabajo que generen residuos peligrosos, pautándose los puntos donde se realicen las diversas tareas. Se procurará que dichas intervenciones se efectúen en zonas con suficiente ventilación. Si en un procedimiento específico debe manipularse el contaminante en diversas localizaciones del laboratorio, se adoptarán precauciones especiales para evitar fugas o derrames. 5. Actuaciones ante fugas o derrames En caso de vertidos de productos líquidos en el laboratorio debe actuarse rápidamente para su neutralización, absorción y eliminación. La utilización de los equipos de protección personal se llevará a cabo en función de las características de peligrosidad del producto vertido. Para ello, debe estar localizable y actualizada la ficha técnica de seguridad del producto. Los vertidos de líquidos inflamables deben adsorberse con carbón activo u otros adsorbentes específicos que se pueden encontrar comercializados. No emplear nunca serrín, a causa de su inflamabilidad. Los vertidos de ácidos deben absorberse con la máxima rapidez ya que tanto el contacto directo, como los vapores que se generen, pueden causar daño a las personas, instalaciones y equipos. Para su neutralización lo mejor es emplear los absorbentes-neutralizadores que se hallan comercializados y que realizan ambas funciones. Caso de no disponer de ellos, se puede neutralizar con bicarbonato sódico. Una vez realizada la neutralización debe lavarse la superficie con abundante agua y detergente.

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14- PLANES DE EMERGENCIA • En los Planes de Emergencia se contemplará la posible incidencia ambiental generada por un incendio, un derrame o un vertido potencialmente peligroso. • Se efectuarán periódicamente simulacros de emergencia en que se valora la incidencia ambiental. • Se tomarán en consideración aquellas medidas de actuación para paliar los efectos de daños medioambientales. • El personal de las instalaciones afectadas será adiestrado para afrontar estas contingencias.

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residuos

15- DISOLVENTES Y PINTURAS • Elegir materiales provenientes de recursos renovables, obtenidos o fabricados por medio de procesos que supongan un mínimo empleo de agua y energía y, en lo posible, materiales y productos elaborados con elementos reciclados. • Adquirir equipos y maquinaria que tengan los efectos menos negativos para el medio y la salud de las personas (con recuperación de disolventes, con bajo consumo de productos, energía y agua, baja emisión de vapores, ruido y partículas, lijadoras con sistemas de captación de polvo). • Sustituir las pistolas convencionales de alta presión por las pistolas HVLP (de pulverización a alto volumen y baja presión) reduce el consumo de pintura y la producción de residuos. • Verificar que los productos responden a las exigencias determinadas en el pedido y, en su caso, que los envases se encuentren en perfecto estado. • Emplear, preferentemente, materiales exentos de emanaciones nocivas, duraderos, transpirables, resistentes a las variaciones de temperatura, fácilmente reparables, obtenidos con materias renovables, reciclados y reciclables. • Evitar aerosoles con CFC y materiales con organoclorados (PVC, CFC, PCB). • Comprobar que los productos están correctamente etiquetados, con instrucciones claras de manejo. • Elegir, en lo posible, los productos entre los menos agresivos con el medio (pinturas de bajo contenido en disolvente y metales pesados como cromo, plomo, cadmio, pinturas al agua, desengrasantes sin CFC, disolventes menos tóxicos, detergentes biodegradables, sin fosfatos ni cloro, limpiadores no corrosivos, etc.)

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• Reducir el consumo de pintura: a) Evitando el pulverizado sobrante. b) Preparando sólo las cantidades necesarias (calcular previamente con exactitud la superficie a pintar). c) Cuidando la preparación de las mezclas para evitar errores y con ello residuos. • Reducir el consumo de disolventes: a) Utilizando productos de bajo contenido en disolventes. b) Priorizando, en lo posible, pinturas en base acuosa. c) Vaciando los recipientes que contienen pintura antes de proceder a su lavado. • Los residuos generados por el tratamiento de pinturas y disolventes deberán ser tratados por un gestor autorizado, o depositados en puntos especialmente habilitados para este tipo de residuos, debiendo contar con el documento justificativo de dicha retirada.

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residuos

16- ACEITES • Con independencia de la singularidad que muestran los transformadores, los aceites generados por la diversa maquinaria de la organización deberán ser almacenados en un recipiente específico para su posterior retirada por un gestor autorizado, el cual remitirá la pertinente certificación. • Sin perjuicio de lo dispuesto en el punto anterior, y salvo circunstancias concretas y debidamente justificadas, no podrá efectuarse el cambio de aceite de los vehículos dentro de las instalaciones de la organización, tarea que deberá llevarse a cabo en un taller autorizado. • Aquella zona de trabajo en la que la manipulación de la maquinaria pueda ocasionar un derrame de aceite, requerirá el uso de materiales absorbentes para evitar la filtración de ese contaminante. Para la limpieza, se minimizará el empleo de agua, no pudiendo emplearse materiales inflamables. Los residuos generados en estas operaciones no se verterán a la red de saneamiento, debiendo recogerse en recipientes habilitados al efecto. • Los textiles y cartones que han estado en contacto con aceites y grasas usadas o con residuos peligrosos, deben guardarse en contenedores para su recogida y posterior gestión.

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17- SOLDADURA • Emplear materiales y productos con certificaciones que garanticen una gestión ambiental adecuada. • Evitar, en lo posible, soldar materiales impregnados con sustancias que produzcan emisiones tóxicas o peligrosas. • Si la soldadura se produce en ambientes cerrados, asegurar una buena ventilación para evitar la concentración de humos nocivos. • Se guardará una distancia de seguridad respecto a materiales que tengan un grado medio o alto de inflamabilidad. • Se extremarán las precauciones para que, en el medio agreste, las llamas, las partículas incandescentes o la escoria desprendida pueda ocasionar un incendio.

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18- CHATARRA • Se habilitarán recintos protegidos donde ubicar este material desechable. • Se mantendrá el orden y limpieza del material acumulado, procurando una adecuada separación de materiales. • La acumulación de chatarra en ningún caso puede confundirse con una zona de almacenamiento de material utilizable. Ambos espacios deben estar claramente identificados y separados. • Se procurará que no se produzca un excesivo acopio de objetos inservibles, evitando la herrumbre de los mismos así como otros efectos nocivos derivados de su acumulación. • La retirada de chatarra deberá llevarla a efecto una empresa gestora que cuente con las preceptivas autorizaciones. Efectuada la entrega, deberá expedirse una certificación en la que se especifique el peso de la carga retirada.

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inertes

19- REPARACIONES Y TRAZADO DE LA RED Las operaciones que se lleven a efecto sobre la red de abastecimiento y saneamiento contemplarán que su resolución no suponga un mayor grado de erosión del terreno. En la medida de lo posible, se repondrán al estado inicial los daños originados por las averías, o se buscarán medidas alternativas que supongan una mejor optimización ambiental.

20- MATERIAL INERTE DE CALAS • Centralizar el manejo de escombros y residuos sólidos, manteniendo una distancia de seguridad respecto a la zanja, dejando una vía segura para el tránsito de peatones. • El material acumulado deberá interferir lo mínimo posible, para lo cual se acotará y se señalizará convenientemente la zona afectada, asegurándose de la eficacia de esos medios de advertencia y protección. • Si la resolución de la intervención no va a ser inmediata y puede prolongarse la reparación, se protegerá el material acumulado del efecto erosivo del agua y del aire. • La reposición del pavimento deberá estar exenta de restos de cemento u hormigón. • El material de escombro se depositará en un vertedero autorizado para este tipo de materiales, debiendo justificarse su entrega mediante el pertinente documento acreditativo. • Utilizar los materiales en las cantidades precisas, para disminuir la producción de sobrantes.

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21- FIBROCEMENTO • Se delimitará la zona de trabajo en la que va a efectuarse la actuación. • Si es factible, en la sustitución de tuberías de fibrocemento se priorizará el empleo de métodos de trabajo que no precisen elementos de corte. • Si ha de requerirse el corte de la tubería de fibrocemento, se dará absoluta prioridad a los métodos de trabajo que no empleen sistemas abrasivos. • En cualquier caso, en las operaciones de corte de tuberías de fibrocemento se procederá a la humectación de la tubería. Se busca garantizar con esa pantalla de agua que no se dispersen las fibras de amianto. • En las tuberías de pequeño diámetro y timbraje, es aconsejable el recurso a métodos manuales de corte; si las tuberías son de mayores diámetros, podrán emplearse las sierras de sable o el cortatubos de cuchillas; los sistemas abrasivos tendrán un carácter excepcional. • Se mantendrá una distancia de seguridad respecto a la zona donde se efectúa el corte, no colocándose frente a la dirección donde sopla el viento. • Se emplearán equipos de protección individual que eviten la inhalación de fibras de amianto. En todo caso, se utilizará como equipo básico un traje desechable de categoría III, mascarilla de protección respiratoria con un factor de protección nominal (FPN) mínimo de 50, gafas y guantes.

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• Una vez terminada la operación de corte, los equipos de protección desechables se introducirán en una bolsa convenientemente cerrada para su depósito en los bidones habilitados al efecto, siendo la mascarilla de protección respiratoria el último equipo del que debe desprenderse el trabajador. En los bidones también se introducirán los pequeños carretes resultantes de las operaciones de corte. • Los bidones convenientemente cerrados serán retirados por un gestor autorizado, obteniéndose la oportuna certificación. • Las estructuras de la empresa que contengan fibrocemento deberán inventariarse, no pudiendo efectuarse una actuación sobre las mismas sin la previa aprobación de un procedimiento especial para su manipulación.

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materia orgánica

22- MANTENIMIENTO DE JARDINES • Se potenciarán sistemas automáticos de riego, favoreciendo el uso de goteros. No obstante, se evitará el uso de estos sistemas cuando las condiciones meteorológicas no lo requieran. • Se procurará que el riego se efectúe en las primeras horas del día para evitar la mayor evaporación derivada de la intensidad del sol. • En el ornamento de jardines se optará por la plantación de especies autóctonas, mejor adaptadas a las condiciones climáticas de la zona. En todo caso, se evitará el recurso a especies invasoras. • Se optará por el uso de abonos y fertilizantes naturales, no pudiéndose en ningún caso recurrir a herbicidas contrarios a las características de la instalación. • Los restos de jardinerías serán convenientemente tratados para su retirada en bolsas o contenedores habilitados al efecto, o bien para su reciclado como elemento de abono. Solo en última instancia se procederá a la quema de estos restos, y conforme a los criterios fijados en el apartado específico de esta Guía.

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23- PODAS • Se distinguirán entre aquellas actuaciones que tengan un carácter ornamental, y las que respondan a las propias necesidades del servicio. • Los restos de jardinería derivadas del mantenimiento de instalaciones se depositarán en bolsas habilitadas al efecto para su posterior tratamiento como un residuo asimilable a urbano. Si la intervención afecta a la poda de ramas de mayor envergadura, o supone una gran acumulación de restos vegetales, se adquirirá temporalmente una batea o un contenedor para su posterior tratamiento y retirada en un vertedero autorizado, debiendo justificarse esta operación mediante el correspondiente documento acreditativo. • Las talas de árboles o podas que deriven de las necesidades del servicio tendrán un carácter restringido para causar el mínimo daño a la vegetación de la zona, tomando especiales precauciones si afectan a especies protegidas.

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24- QUEMAS CONTROLADAS • La ejecución de quemas de podas y residuos forestales deberá adecuarse a los requisitos fijados en la normativa vigente, no pudiendo efectuarse en aquellas épocas del año en las que el calendario impida esa práctica, o cuando las condiciones meteorológicas sean contraproducentes. En terrenos forestales, o en zona de influencia forestal, esta práctica deberá contar con una autorización administrativa. • La concentración de estos en una pila tendrá una altura máxima de 2 metros y radio mínimo, para dicha altura, de 4 metros desde la posición vertical libres de todo material. • La ejecución de la quema deberá comenzar después de la salida del sol y quedar concluida antes de las catorce horas, no pudiendo realizarse en sábados, domingos ni en días festivos. • En la carga de combustible de motosierra y motodesbrozadoras, evitar el derrame en el llenado de los depósitos y no arrancarlas en el lugar donde se ha repostado. • Los emplazamientos de aparatos de soldadura, grupos electrógenos, motores o equipos fijos de explosión o eléctricos, transformadores eléctricos, así como cualquier otra instalación de similares características, deberán establecer un perímetro de seguridad, con una anchura mínima recomendable de 5 metros.

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25- PROTECCIÓN DE LA NATURALEZA • Aquellas actuaciones que, por necesidades del servicio, deban efectuarse en espacios protegidos minimizarán los efectos medioambientales derivados de dicha intervención. • Sin perjuicio de la declaración de impacto ambiental que pueda conllevar la ejecución de nuevas infraestructuras, se asegurará que la garantía del abastecimiento tenga el menor grado de afectación sobre las especies protegidas sitas en los puntos del trazado. • En función del interés faunístico de la zona, las nuevas líneas eléctricas de media o alta tensión que afronte la organización deberán llevar elementos protectores de la avifauna.

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vehículos

26- CONDUCCIÓN EFICIENTE • Carga del vehículo: Efectuar una correcta distribución de la carga, pues una incorrecta colocación puede suponer una mayor resistencia al aire y una mayor inestabilidad provocada por la disminución de adherencia del eje delantero. • Ventanillas: Para la ventilación del habitáculo se recomienda utilizar de manera adecuada los dispositivos de aireación y circulación forzada del vehículo. • Aire acondicionado: Es aconsejable mantener una temperatura interior entre 22°C y 23°C. El empleo de aire acondicionado debería activarse al superar estas temperaturas. • Reglas generales de conducción: 1. Circular en la marcha más larga posible y a bajas revoluciones. 2. Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible. 3. El cambio de marcha en los procesos de aceleración se realizará: a. Motores de gasolina: entre 2.000 y 2.500 revoluciones. b. Motores diesel: entre 1.500 y 2.000 revoluciones. 4. En lo procesos de deceleración, se reducirá la marcha lo más tarde posible. 5. Mientras no se pisa el acelerador, manteniendo una marcha engranada, y a una velocidad superior a 20 km/h, el consumo de carburante es nulo. • Arranque: 1. En los coches propulsados por gasolina, se iniciará la marcha inmediatamente después de arrancar el motor. 2. En los vehículos con motores diesel es conveniente esperar unos segundos una vez que se ha arrancado

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el motor antes de comenzar la marcha. • Marchas: 1. La primera marcha, al ser la que mayor consumo de combustible provoca, se empleará para el inicio de conducción y únicamente para aquellos momentos en que resulte imprescindible. 2. Mientras mayor sea la marcha con la que se circula, partiendo de un número mínimo de revoluciones, menor será el consumo de carburante. 3. La reducción de consumo en una marcha más larga tiene un mayor impacto en los vehículos de mayor cilindrada. 4. Es aconsejable cambiar a la 5ª marcha a partir de los 50 km/h en coches de pequeña y mediana cilindrada, y al alcanzar los 60 km/h cuando se trate de vehículos de gran cilindrada. Esta regla no sería aplicable si la vía de circulación posee intersecciones u obstáculos reiterados, o si el vehículo resulta cargado en exceso. • Mantener una distancia de seguridad, que para la conducción en ciudad, a unos 50 km/h, debería ser de 30 metros. Respecto a carretera, y a 100 km/h, dicha distancia debería ser de 80 metros. • Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible. • Pendientes: Nunca se ha de bajar una pendiente en punto muerto, dado que incrementa el consumo de combustible y resulta extremadamente peligroso, pues supone un mayor recurso y desgaste de los frenos. • Vías de pendiente ascendente: se ha de circular en la marcha más alta posible con el pedal acelerador pisado hasta la posición que permita mantener la velocidad o aceleración deseada. Se reducirá a una velocidad inferior lo más tarde posible.

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27- MANTENIMIENTO DE VEHÍCULOS • Efectuar periódicamente un control de niveles y filtros del vehículo. • Comprobar la presión de los neumáticos. La falta de presión de los neumáticos provoca que el vehículo ofrezca mayor resistencia a la rodadura y que el motor tenga que desarrollar mayor potencia para poner y mantener en movimiento el vehículo. • El cambio de aceite, se realizará por un gestor autorizado, debiendo acreditarse dicha circunstancia y emitiendo la correspondiente justificación de su tratamiento medioambiental. • En el lavado de vehículos se procurará la moderación en el consumo de agua.

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limpieza

28- VERTIDOS • Los depósitos de sustancias tóxicas o corrosivas tendrán un cubeto de retención o, en su caso, tendrán una estructura de doble pared que evite el derrame de su contenido. • El contenido del cubeto de retención no desembocará en una red general de saneamiento, sino en una arqueta de recogida para su posterior evacuación. • Recoger los vertidos con material absorbente y evitar el uso de agua. • No verter en lavabos, sanitarios… productos químicos, aceites • Los lodos generados en las depuradoras de aguas residuales serán retirados por un gestor autorizado, expidiendo de su tratamiento la correspondiente certificación. • Las purgas de materiales adsorbentes deberán evitar derrames que potencialmente generen daños ambientales.

29- DEPÓSITOS • Los sedimentos que puedan acumularse en los depósitos se evacuarán conforme a la programación general de limpieza de los mismos. • La limpieza de los depósitos se adecuará a los criterios generales fijados por las autoridades sanitarias.

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gestión

30- COMPRAS • En la adquisición de equipos de trabajo, materiales y suministros se tomará en consideración aquellos que aporten un adecuado cumplimiento de requisitos medioambientales. • A la hora de contemplar diversas ofertas, el Servicio de Compras deberá conocer diversas marcas identificativas de una buena gestión medioambiental.

31- CONTRATACIÓN Como regla general, en los expedientes de contratación que inicie la organización se valorará el sistema de gestión ambiental de los licitadores, incluyéndose en los pliegos cláusulas específicas de adecuación a requisitos medioambientales.

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Título: Buenas prácticas preventivas en gestión medioambiental 1ª edición: 2013 Edita: EMPROACSA, Empresa Provincial de Aguas de Córdoba, S.A. Autor: Miguel Ranchal Sánchez Jefe de Departamento de Prevención de Riesgos Laborales y Procesos Maquetación: Carmen Caballero Oteros Depósito Legal: Impresión: Diputación de Córdoba. Departamento de Ediciones y Publicaciones


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