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Biólogo, sexólogo y Tanatólogo: Jorge Gilberto Bonavidez Palacios. Septiembre del 2006.

La sexualidad desde un enfoque humanista, y la orientación sexo-genérica:

Cuando se habla sobre sexualidad, se hace referencia a múltiples aspectos, de todos ellos los más relevantes por comprender son los referentes a sexo, género y sexualidad. Por sexo, se comprende el conjunto de características genéticas heredadas, que colocan al individuo de una especie dada en algún punto de una línea continua en cuyos extremos se ubican los sujetos reproductivamente complementarios, que en nuestra especie son denominados varón y mujer sexualmente activos y reproductivos. Estas entidades presentan entre sí diferencias morfológicas, genéticas y fisiológicas que nos permiten diferenciarlos. Genéticamente los marcadores son para el varón el par XY y para la mujer el par XX lo que determina diferencias anatómico-funcionales y conductuales entre ellos. Por género se comprende una categorización social con implicaciones biológicas y psicosociales, que divide a los seres humanos en dos tipos, los hombres y las mujeres los cuales de no haber equidad en los procesos educativos se trasformaran en la esteriotipificación de un “rol de género” que rigidiza y complica la relación entre los seres humanos, y que proviene de una venta y domesticación social que conduce a visualizar al otro con rasgos prefijistas entre lo que debe y tendría que ser para ser aceptado socialmente como mujer o como varón. Negándose con ello el derecho que tiene el individuo a su libre elección de su identidad de género, la cual es personal y proviene del yo consciente de sí mismo de la entidad humana en particular, y que puede o no corresponder con lo que socialmente se espera y 1


que independientemente de ello, requiere ser respetado plenamente pues no es más que una expresión más de la amplia gama de la diversidad humana. En lo particular debe reconocerse y aceptarse que existen seres humanos cuya concepción personal es la sentirse atrapados en un cuerpo con el cual no se identifican, por lo que no lo sienten suyo y que por ello no es correspondiente a su género asignado en el momento de su nacimiento, pero no aceptado (transexualismo real). Otro concepto al género es “elección del objeto erótico”, este se refiere a los niveles de atracción que poseemos para relacionarnos tanto erótica como afectivamente con las distintas personas (preferencia u orientación sexual), la cual se establece entre los 24 y 36 meses de vida. Denominamos heterosexual entonces a las personas que prefieren mantener relaciones senso-eróticas con personas del otro género; denominamos homosexual a los seres humanos que gustan de relacionarse senso-eroticamente con personas de su propio género, y se les denomina como bisexuales a aquellas entidades humanas que se relacionan senso-eróticamente con ambos géneros. Entonces la sexualidad se la resultante del conjunto de los factores biológicos, psicológicos y sociales que se concatenan en el ser humano y determinan en él sus conductas sexuales. En el humanismo se hace énfasis en su aspecto integral y holístico, pues la sexualidad como tal hace referencia y se expresa en todos los aspectos que conforman la estructura personal del sujeto y que incluso interactúan con su medio ambiente social en el cual se desenvuelve.

Sexólogo y Tanatólogo: Jorge Gilberto Bonavidez Palacios. Las manifestaciones de la diversidad sexual, la orientación sexo-genérica y los derechos humanos:

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Los sexólogos denominan como manifestaciones de la diversidad sexual a una serie de comportamientos erótico-sexuales, que bajo un planteamiento patológico han sido enunciados como conductas desviadas y que suele asignárseles la denominación de perversiones. Los sexólogos contemplamos estas conductas como manifestaciones de la diversidad humana orientadas a la satisfacción sensorio-erótica. El ser humano como especie no es un ser fijista y estandarizado, es más bien un ser sumamente complejo tanto emotiva, como conductualmente muy variable, al grado de poder afirmar que cada unidad biológica, es en sí mismo una entidad pensante capaz de contemplar y ver el mundo como ninguna otra entidad humana y por tanto sumamente diversa en sus comportamientos, gustos y en su conducta sexual. De ahí entonces la naturaleza tan diversa de estas manifestaciones. Estas conductas fuera de ser rarezas, en los reportes y estudios sexológicos contemporáneos se destacan como conductas altamente representativas y frecuentes, lo cual implica entonces el entenderlas como parte de la conducta humana y al mismo tiempo el promover el respeto y tolerancia de los sujetos que las ejercen. Considero que nuestra condición erótico-sexual es única para cada ser humano y que ello es debido esencialmente a nuestra diversidad como especie, así como a que cada ser humano es producto de su propia y personal historia, la cual conforma su yo cognitivo, social, emotivo y biológico, lo que impronta su forma de relacionarse con los otros, la forma en que realiza sus actividades y trabajo, el cómo maneja y expresa sus emociones, su autodominio y su impulso personal, él como vemos e interpretamos nuestro mundo y todo ello se conjuga en nuestras conductas y pautas senso-eróticas. Por ello considero importante mencionar que cada entidad humana tiene en su haber la libertad para expresar sus emociones y necesidades, incluidas las de naturaleza sexual y que nadie entonces debería tratar de imponer una conducta prefijista y considerada como normal a otro ser humano. Lo mismo ocurre con la orientación sexo-genérica que se corresponde con la atracción por personas del mismo género o del otro o por ambos y donde la experiencia erótica no es el factor determinante. Como sexólogo considero necesario desgenitalizar la sexualidad y por ende reconocer que la homosexualidad, igual que la heterosexualidad, la bisexualidad 3


y el lesbianismo son expresiones humanas que trascienden las dimensiones exclusivamente eróticas ya que comprenden también aspectos de naturaleza emocional que implican la intimidad, el compañerismo, la ternura, el amor mismo y el enamoramiento, el cual culmina en la necesidad de las personas de establecer una pareja o una relación más permanente entre ellas. Desde nuestra educación judío-cristiana la mayoría de nuestros conciudadanos tiende a considerar como normal solo la orientación heterosexual y a las otras variantes las ven como inapropiadas, y desde una moralidad socialmente condicionada tanto por la Iglesia como por los grupos conservadores, las califican y enjuician favoreciendo con ello la estigmatización social de cualquier otra expresión no correspondiente a lo que denominan normal. Dentro del lenguaje médico y bajo el concepto de salud-enfermedad dichas manifestacio0nes son catalogadas como desviaciones y patologías. Esta visión ha determinado el suceso social de que bajo la normatividad moralizante y prejuiciosa que determina lo que está bien y lo que es inadecuado, lo normal y lo anormal, dichas conductas sean enjuiciadas, estigmatizadas y calificadas como perversiones y las personas que las presentan como individuos enfermos. Estas premisas anteriores son consecuencia directa de nuestra herencia judío-cristiana y producto de nuestra historia misma altamente influenciada por principios ético-religiosos, los cuales aun en nuestro presente continúan entorpeciendo y dilatando el reconocimiento y ejercicio de los derechos de los homosexuales y lesbianas y otros grupos de la diversidad para ejercer plenamente sus derechos humanos y ciudadanos, negándoles así el reconocimiento de sus personas y de sus relaciones y con ello evitándoles asistencia médica, derecho a créditos, derecho a reconocimiento legal y otros. Los sexólogos consideramos, que el ser humano tiene sobre sí mismo el derecho a vivir en plenitud y a manifestar libre y responsablemente su orientación sexo-genérica, pero para que ello realmente se pueda manifestar en nuestro entorno social: requerimos innovar nuestra educación, hacerla más democrática, más abierta, menos prejuiciosa, donde se manifiesten, expresen, y enseñen los derechos humanos, donde se genere en los pupilos y en los maestros la semilla de la aceptación positiva e incondicional del ser humano y su derecho a manifestarse y expresar plenamente sus 4


sentimientos. Y no los remedos de soluciones que nuestro aparato gubernamental ha estado dando y donde aun no se potencializa plenamente los derechos humanos de la diversidad sexual.

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La sexualidad desde el humanismo.