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Diciembre - Febrero de 2014 / $4.000

Concurso de Literatura 2013 Ensayo, Cuento y Poesía

Secretaría de Cultura y Turísmo del Huila

Reseña histórica de San Agustín

Luis Miguel Salamanca Galíndez

Tertulia Ágoras

Carta a María: Yezid Morales Ramírez Apreciada Naidú: Jhoan Camilo Suárez Bedoya

ISSN 1909-0226

En el taller (de Carlos Salas) Ana María Salas

Parque Arqueológico de San Agustín

100 años (1913 - 2013)

San Agustín, declarado por la UNESCO como patrimonio histórico de la humanidad.

“Inventario” . Óleo.

Hellmut Sóltau


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Editorial

Portada edición No. 25

“La cima de una montaña. La nieve iluminada por los rayos del Sol. Un grupo de peregrinos en el camino ascendente. Un peregrino canta: Con Amor hollamos el camino…” (Frase de El Tibetano a L.F.U) en el libro El discipulado en la Nueva Era.

I

Alice A Bailey.

ndiscutiblemente los 100 años del descubrimiento del Parque Arqueológico de San Agustín (diciembre 1913-2013) por parte de K. TH. Preuss, es uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años en el Departamento del Huila y la República de Colombia. Antes habían intervenido Fray Juan de Santa Gertrudis (1757), Francisco José de Caldas (1797), Agustín Codazzi (1857) y otros investigadores más. Por tal motivo, como homenaje a este sagrado lugar, la revista ha dedicado este volumen a la celebración del magno evento cultural. En portada tendremos la obra Inventario, de Hellmut Soltau, la cual participó en la exposición temática de los 100 años del Parque Arqueológico de San Agustín. Publicaremos, como es costumbre, el Concurso de Literatura 2013, realizado por la Secretaria de Cultura y Turismo del Huila: el ensayo “San Agustín: 100 años de saqueo y olvido”, de Segundo Salamanca, mención de honor, el cuentode Winston Morales Chavarro, primer premio, y los poemas de Luz María Chávarro, primer premio. Un texto sobre la fundación del municipio de San Agustín, escrito por Luis Miguel Salamanca Cerón. Dos textos escritos por participantes de la Tertulia Ágoras, Yezid Morales Ramírez y Jhoan Camilo Suárez, y las crónicas de mi autoría sobre el pagamento realizado en San Agustín al río Magdalena y el texto en homenaje a los talladores de piedra sobre Angelmiro Guerrero Cerón. El Icanh ha programado un decálogo de actividades para el centenario. De estos 10 puntos, no estamos de acuerdo únicamente con el traslado de las 20 deidades que serán expuestas en el Museo Nacional de Colombia. Las deidades son intocables. Hemos encontrado el siguiente aparte leyendo el libro Los ríos profundos, del peruano José María Arguedas: “El “encanto” proviene de la naturaleza, de la acción de los ríos, las aguas que los pulieron en una forma natural, y la actividad de los incas (erección de murallas) viene a ser un complemento más en una secuencia de las causas naturales… en cambio los golpes y cortes de los españoles constituyeron una “interferencia” en el orden natural”. Rowe, 1979. Se destruye la comunicación “El efecto mas desbastador que tiene el poder sobre la comunicación en el Mundo Andino consiste en quitarles el encanto a los elementos participantes en la comunicación colectiva. Ernesto observa en Cusco que quitarles el encanto a las cosas consiste en quitarles la voz, cuando descubre que las piedras vivas del muro incaico ya no cantan, y sugiere que los españoles, al golpearlas con cinceles, les quitaron el encanto” (Wolff Unruh, 1983). Retomando a K.TH Preuss en el libro Arte Monumental Histórico, Capítulo I, página 3: “En el Arte de San Agustín no tanto es de admirar las monumentales figuras, cuanto si la grandiosa elevación del significado religioso que ellas esconden. La diferencia entre este pueblo primitivo y otro más civilizado está precisamente en el hecho de que los moradores de San Agustín fueron capaces de hallar una expresión artística acorde con su espíritu, cosa que en manera alguna sería posible con un pueblo de civilización más refinada.” Una vez más la Secretaría de Cultura y Turismo del Huila no nos tiene en cuenta con su apoyo financiero. Presentamos una propuesta desde agosto de 2013 y no fue posible su aprobación, luego nos hicieron presentar una segunda propuesta que tampoco se tuvo en cuenta. ¿Qué pasará en esta Institución? ¿Será que sólo alcanza para los tres o cuatro que viven día y noche sentados en las mesas de la cafetería? Esperamos de la Alcaldía de San Agustín (Alcalde, Edgar Martín Lara. Secretario de Cultura, Germán Darío Delgado Bolaños) que la efeméride al Parque Arqueológico sea todo un éxito, para que el Mundo ponga sus ojos y visite este sagrado lugar. Agradecemos a Gaseosas Cóndor y demás empresas por su apoyo con la pauta publicitaria. Su servidor y amigo.

Luis Carlos Figueroa Director Miembro del CNP Huila

“Inventario” . Óleo. Hellmut Sóltau

Director Luis Carlos Figueroa

Consejo Editorial Betuel Bonilla Rojas Carlos Andrés Figueroa B. Luis Felipe Figueroa B. Luis Humberto Salazar Moreno Impresión Editora Surcolombiana S.A. Asesora de Información Mayrehly Mosquera Calderón Fotografías Martín Borrero U. LA NACIÓN Colaboradores Luis Manuel Salamanca Galíndez Ana María Salas Segundo Salamanca Muñoz Winston Morales Chávarro Luz María Chávarro Yezid Morales Joan Camilo Suárez Susana Sóltau Contacto Calle 6 No. 4-71 Apto. 402 Hotel Neiva Plaza. Neiva - Huila Cel. 300 693 3328 E-mail: agorasalom07@gmail.com agorasalom@yahoo.es eventosneiva@yahoo.com @figueroaluiscar Skype: luis.carlos.figueroa1

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San Agustín: 100 años de saqueo y olvido A Minha Flor Poema Raíces Poema Solar Reseña Histórica de San Agustín Pegamento al río Magdalena Carta a María Apreciada Naidú Angelmiro Guerrero Cerón tallador de la piedra

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Hellmut Sóltau El Tibetano Djwhal Khul En el taller Recomendados Eventos

El contenido de los textos es responsabilidad del autor, por tal motivo Ágora salom no se responsabiliza de las opiniones y juicios expresados por los colaboradores.

Susana Soltau Montaño (Neiva,1992).Estudiante de Producción de Cine y Televisión. Universidad Agustiniana Bogotá. Luz María Chávarro (Agrado, Huila.1978) Profesional en Psicología de la Universidad Cooperativa de Colombia.Primer Premio Concurso Departamental de Poesía José Eustasio Rivera, Neiva-Huila 2013 Ana María Salas (Bogotá, 1980) Estudió Cine y Televisión en la Universidad Nacional de Colombia y posteriormente Filosofía y también Cine en la Universidad de París. Winston Morales Chávarro (Neiva-Huila, 1969). Licenciado en Comunicación Universidad Surcolombiana. Fue Director editorial-fundador del Periódico Neiva y es co-director de la revista Índice de Literatura. Yezid Morales Ramírez (Garzon, Huila 1946). Licenciado en Diseño y Pedagogia del Arte.Universidad Nacional de Colombia.Pintor y Poeta.Miembro Tertulia Ágoras. Segundo Salamanca Muñoz Pintor y escultor, oriundo de San Agustín, Economista de la Universidad Nacional de Colombia, Especialista en Gestión del Desarrollo Regional y Licenciado en Artes Visuales de la Universidad Surcolombiana. Luis Manuel Salamanca Galíndez (Belen, La Plata,Huila.1954). Antropólogo Universidad Nacional de Colombia. Creador de la Cátedra Agustiniana.

Jhoan Camilo Suárez Bedoya (Neiva,1993).Autodidacta, teatrero y poeta. Miembro de la Tertulia Ágoras. Taller: Niños talladores de piedra Parque Arqueológico. San Agustín (Huila).

Informador turistico

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

Gobernación del Departamento del Huila Secretaría de Cultura y Turísmo

Concurso de Literatura 2013 Ensayo “Genaro Díaz Jordán” Mención

“Parque Arqueológico”.

Fotografía Luis Carlos Figueroa Taller “Pensar la luz”. San Agustín.

Segundo Salamanca Muñoz

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l dios jaguar aún deja sentir su atronador rugido, araña los árboles, sigue las huellas de las siete mulas que salieron de San Agustín llevando las estatuas que nunca regresaron. Se perdieron en los vericuetos del tiempo. Por barco llegaron a un país extraño llamado Alemania, donde las desterraron para siempre de su patria. Desde esa época, hace cien años, el fantasma de la destrucción y el saqueo de los vestigios arqueológicos se han convertido en la eterna pesadilla de esta cultura que ha deslumbrado a la humanidad.

Los investigadores

A San Agustín, la estrella fluvial colombiana, llegó en el año 1781 un monje llamado Fray Juan de Santa Gertrudis, y quedó alucinado viendo obispos y monjes franciscanos en cada estatua, buscando anillos, báculos sagrados y joyas preciosas que en su imaginación religiosa buscaba en un delirio sin límites. Aparecieron entonces los primeros escritos, para que el mundo conociera sobre esta extraordinaria cultura megalítica del Alto Magdalena. Desde el libro Maravillas de la •••

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

Naturaleza, del monje franciscano Fray Juan de Santa Gertrudis, escrito a mediados del siglo XVIII, pasando por los apuntes del sabio Francisco José de Caldas, el geógrafo italiano Agustín Codazzi, hasta llegar al primer investigador científico de nuestra cultura, el antropólogo alemán Konrad Theodor Preuss, quien en el año 1913 dejó el testimonio de su trabajo en el libro Arte Monumental Prehistórico, y que hoy, después de cien años celebramos con la mirada puesta en el futuro. Luego llegó una pléyade de investigadores científicos con figuras tan prominentes como el arqueólogo Luis Duque Gómez, quien se desempeñó en los cargos de director del Instituto Colombiano de Antropología, rector de la Universidad Nacional y director del Museo del Oro y dedicó su vida a desentrañar el gran misterio de la cultura ullumbe, dejando su testimonio científico en más de 20 libros y un centenar de artículos que circulan por el mundo. En una larga lista de investigadores es importante destacar al antropólogo y arqueólogo colombo-austriaco Gerardo Reichel Dolmatoff, quien llegó a Colombia a finales de 1939 para escapar del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial; al arqueólogo español José Pérez de Barradas y los antropólogos colombianos Gregorio Hernández de Alba y Julio César Cubillos, quienes hicieron posible, con sus investigaciones arqueológicas, que la cultura agustiniana estuviera en el pedestal en que hoy se encuentra. Los libros y las revistas sobre la cultura ullumbe empezaron a circular por el mundo, y el nombre de San Agustín empezó a ubicarse en la mente y el corazón de miles de turistas, cansados de las playas y ávidos de conocer las nuevas maravillas culturales del mundo americano.

Un campesinado inocente

En los albores del siglo XIX, los primeros pobladores de la región eran campesinos con una profunda fe religiosa, rectos, honestos, trabajadores, para quienes la palabra empeñada era una escritura. Su única misión era cultivar la tierra de sol a sol y criar sus hijos con respeto y amor. La cultura agustiniana no figuraba en sus mapas mentales. Para ellos, en una mirada elemental, las estatuas fueron como piedras sin ningún valor cultural ni monetario, simplemente eran piedras que se usaban para la construcción de sus viviendas y, por tal razón, las utilizaban para llenar las brechas que servían como bases para sus casas. Cientos de metates en piedra, que nuestros antepasados escultores tallaron y utilizaron para triturar el maíz o para sus ceremonias religiosas, fueron nuevamente enterrados, pero esta vez no para proteger su patrimonio cultural y espiritual, sino como material de relleno para las brechas y bases de sus casas en las diferentes veredas de la zona arqueológica. En algunas casas de los pobladores de San Agustín, al calor de su amabilidad y del excelente tinto, con las mejores cosechas de café del mundo, encontramos álbumes de fotos familiares, donde los recuerdos no están grabados

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en memorias de computadores sino en la memoria de unas hojas cubiertas de plástico, donde aparecen los primeros pobladores en sus fincas, con sus ruanas y sombreros de paño, posando en sus casas de campo, como si el ayer nunca pasara. Pero lo que no podemos pasar en este recorrido visual por la patria de nuestros mayores es constatar en cada foto que los pilares de la casa son estatuas con largas columnas de madera que sostienen los aleros de teja de barro. En ninguna otra parte del mundo podemos ver estatuas de piedra sosteniendo las columnas de las casas, simplemente para que la humedad no se coma las bases de estas pilastras de madera. Aquí as estatuas no están para que el mundo las admire, sino con un sentido simple y utilitario de la vida. Ahora nadie recuerda ni da razón de esas estatuas, que con el tiempo dieron paso al cemento, al hierro y a las técnicas modernas de construcción de las casas.

Capitalismo y modernidad

Pero los tiempos corrieron y los vientos capitalistas llegaron a las estribaciones del macizo colombiano. El concepto de utilidad, de ganancia, de oportunidad, con sus múltiples


Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

En el cine mundial aparecieron las primeras estatuas con el testimonio que allende, en tierras edénicas, impasibles ante el paso del tiempo, unos laboriosos y apacibles habitantes del sur de Colombia cohabitaban con el Dios de la guerra, el Dios de la Lluvia, el Doble Yo, el Dios del sol y el águila aprisionando con sus garras una serpiente como símbolo de la luz, del bien destruyendo el mal. El turismo, entonces, con sus fauces depredadoras, llegó a nuestras tierras para, como por arte de magia, convertirlo todo en mercancía. Colombia necesitaba un ícono cultural capaz de atraer el turismo del mundo, y apareció entonces San Agustín como epicentro de una cultura milenaria, a la par de Machu Pichu en el Perú, de los vestigios de la cultura Azteca, la esfinge de Egipto, los guerreros de terracota de China, el complejo de Stonehenge en Inglaterra, las cabezas de la isla de Pascua. Apareció entonces en nuestra geografía sur huilense un pueblo de escultores que deslumbraba el mundo. Los turistas de todos los países empezaban a sacudir sus maletas para iniciar la historia de un nuevo desarrollo, en medio de la más aberrante historia de marginalidad y pobreza de sus habitantes.

Nuestra cultura se vuelve mercancía

“Cascada Alto de Lavapatas”. Fotografía Belkis Quinchia Taller “Pensar la luz”. San Agustín

cabezas como la medusa mitológica, fueron taladrando poco a poco las cabezas simples y serenas de los campesinos que recorrían los senderos sagrados de la cultura ullumbe, sin más ambición que convivir en paz y armonía con su tierra, con el canto de los pájaros y con el arrullo de las frías aguas de sus ríos. Llegaron los gringos con sus mochilas, sus botas de cuero y sus ojos azules. Llegaron los hombres amarillos, con sus ojos rasgados y sus cámaras fotográficas. Aparecieron como nubes de extraterrestres turistas de Inglaterra, Francia, Japón, España y Países Bajos. La aldea universal de Marshall McLuhan se hizo realidad con la aparición de reyes, jeques árabes, artistas, directores de cine, modelos y personajes célebres del mundo. Por supuesto, la fauna política de senadores, embajadores y agregados culturales recorrió emocionada los caminos del Bosque de la Estatuas, las Mesitas A, B, C y el Lavapatas con la célebre rana de Codazzi. Todos maravillados empezaron a mover los circuitos económicos, y las palabras turismo y desarrollo empezaron a taladrar, sin previo aviso, las mentes inocentes de sus pobladores.

Los nativos apacibles y bucólicos se convirtieron entonces en guaqueros especializados, perforando la tierra agustiniana para sacar en pedazos su rica orfebrería, quedando regados sus vestigios arqueológicos por los caminos de sus principales zonas arqueológicas, como testigos mudos de una masacre cultural que aún hoy se perpetúa. Los campesinos, para bendecir los saqueos, comentan que en las noches de Semana Santa ven salir llamas de la tierra en los sitios donde está la guaca enterrada; perforan con sus varillas y en medio de las entrañas de la tierra encuentran estatuas, vasijas en cerámica, narigueras, collares, pendientes y toda la rica orfebrería de una cultura milenaria que agoniza en las manos de sus propios moradores. En esquinas del pueblo acechan a sus posibles compradores, con la mirada escondida debajo del sombrero, arropados con una ruana, de donde emerge sigiloso el morral de fique semiabierto, mostrando una hermosa pieza de cerámica precolombina, una pequeña estatua, o entre las manos callosas aparece un collar de cuentas en arcilla o una pequeña nariguera en oro de tumbaga. Se venden como como si fueran quesos traídos del campo, que sacan de los morrales para entregar a sus clientes. Para ellos no existe el concepto de patrimonio cultural y sólo es un producto que sacan de la tierra, cuya venta la convierten en más arroz, más carne y grano que pueden llevar a su casa. Hasta alcanza la venta para celebrar en la cantina el hecho glorioso de no tener que sudar de sol a sol en el campo. •••

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

Los testimonios de los campesinos indican que los japoneses y franceses son los principales clientes de estos objetos sagrados, dan unos pocos billetes y, en su lugar, obtienen un tesoro cultural extraordinario que por miles de dólares es ubicado en el mercado negro del arte precolombino, todo ayudado por una legislación laxa y unas autoridades que por unos cuantos billetes voltean a mirar para otro lado. Las historias de este tráfico inmisericorde son interminables. En la vereda El Jabón una estatua en forma de ángel, con sus alas nítidas, según los campesinos, fue partida en pedazos y dejada en varias entregas a un japonés que la sacó en volqueta de la zona arqueológica a cambio de un fajo de billetes. De la vereda Agua Bendita, una familia campesina notó extrañada que un inmenso árbol de naranjo, que producía su periódica cosecha sin necesidad de abono ni nada, poco a poco fue perdiendo su vigor y se secó, hasta que decidieron escavar alrededor de su raíz encontrando un hacha de oro que también en un morral y debajo de la ruana llevaron hasta Nariño, en busca de familiares que ayudaran en su venta. Regresaron dueños de un bus escalera, que duró años recorriendo las veredas de San Agustín transportando pasajeros. Las reliquias precolombinas se transforman así en vehículos o casas con las que en cualquier esquina se compra el patrimonio de la humanidad. Un reconocido profesional colombiano muestra orgulloso a sus clientes sus invaluables piezas arqueológicas de la cultura quimbaya y extraordinarios ejemplares de la cultura agustiniana, los cuales obtiene en sus esporádicas visitas a esta necrópolis del Alto Magdalena donde no existe regulación ni ley ni autoridad que defienda o preserve lo que a todos nos pertenece.

Continúa próxima edición No. 26 “Obispo”. Fotografía Jerson Díaz Taller “Pensar la luz”. San Agustín

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

Gobernación del Departamento del Huila Secretaría de Cultura y Turísmo

Concurso de Literatura 2013 Cuento “Humberto Tafur Charry” Primer puesto

“Artesano”. Fotografía Luis Carlos Figueroa Taller “Pensar la luz”. San Agustín

Winston Morales Chávarro

N

1.

uestra historia, ese encuentro entre los cuerpos humeantes, comenzó en la ruta internacional hacia el aeropuerto El Dorado, de Bogotá. Vanessa y yo coincidimos en el avión de Varig, luego de una estadía de ocho días en Borborema, Brasil, lugar

al cual acudí para participar de un Congreso de Oralidad en la Universidad Pública del Estado. La historia cobra un importe especial en razón a que Vanessa y yo nunca nos habíamos visto. Llegué a ella gracias a una red social brasilera, en donde Diva Franco, su creadora, había colgado un par de fotografías en su perfil. “Vanessa, a Minha flor”, etiquetaba en el pie derecho de las imágenes. •••

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

“Calle San Agustín”. Fotografía Luis Carlos Figueroa Taller “Pensar la luz”. San Agustín

Um lugar ao sol es una red de poetas y narradores del Brasil. De hecho, me asombraba saber que era el único miembro no hablante de lengua portuguesa. Ahora que pienso en esto, no sé, no logro rememorar, cómo llegué a esta comunidad virtual. Recuerdo que luego de ser miembro, le escribí a Diva Franco a través de su correo personal. Le pregunté por Vanessa. Me contestó que era su sobrina, que tenía 22 años, que era dulce, bella y de buen temperamento. Yo quise contarle de mis pasiones por la Bossa nova, de mi gusto desaforado por Joao Gilberto y Chico Buarque. Sin embargo, me contuve, no le di relevancia a algo que pensaba era de mi absoluta reserva, y que de seguro resultaría un lugar común para Diva. El avión de Varig salió con una hora de retraso del aeropuerto internacional Antonio Carlos Jobim de Río de Janeiro. Mi visita relámpago a Borborema había terminado la noche anterior. Un taxi me recogió en la calle Gabriel María da Veiga, me llevó a la terminal de transportes en donde tomaría el bus hasta Río.

2.

El avión llevaba casi la totalidad de su cupo. En su interior se respiraba cierto fastidio, pues viajaban con nosotros la Selección de Fútbol sub-23 de Brasil. Pensé en quejarme, pero ¿quién puede increpar toda una selección de fútbol? Al levantarme hacia el baño, recuerdo -es una imagen que permanece intacta-, cómo mi rictus de desagrado cambió sorpresivamente al encontrarme con los ojos de Vanessa, a minha flor. No sé cuánto tiempo pudo haber transcurrido, no sabría explicar las cosas que pasaron por mi cabeza. El caso es que Vanessa estaba allí, y sus ojos atravesados en los míos. Entonces recordé la fotografía

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a través de la cual la había conocido. La sonrisa de luz, sus manos sobre la mesa, los panecillos sobre el mantel, el pudín, la gente detrás, los brazos de ella, su vello en la piel, la textura del rostro, los labios humeantes. Y pensé en Diva, en la creadora de Um lugar ao sol, en su amistad como puente tendido. Y recuerdo también, al igual que esas escenas en donde la cámara de una película gira sobre un elemento, cómo giraban las sillas del avión alrededor del objeto que era yo; cómo giraba el rostro de ella; sus labios; sus pálpitos; el vibrar de su cuerpo, y en un contrapicado que parecía suspenderse desde el techo de la aeronave, acaso la mirada de Dios, vi el cuerpo de un hombre que se parecía a mí, un hombre estúpidamente maquillado, esperando que ella, Vanessa, despertara de un estupor –un pequeño vértigo- similar al mío.

3.

La aeronave de Varig violentaba el espacio en apariencia vacío con el que estaba revestido el cielo en esta parte del mundo. En el interior del avión viajaban 150 pasajeros en un destino que concluiría en Santa fe de Bogotá. Si mi función es la de un narrador omnisciente debo decir que 148 pasajeros carecen de significación en la historia. Ahora debo centrar mi mirada, perturbando lo menos posible el objeto observado, en un hombre y una mujer de aproximadamente 44 y 22 años. Ocho días antes de esta mirada, el hombre, nacido en el año en que Neil Armstrong pisó la luna, recibía una invitación para participar en un encuentro de Oralidad en Borborema, Brasil. En tanto ella, la mujer de 22, contestaba una llamada telefónica en donde le confirmaban las reservas de unos pasajes aéreos cuyo destino último era Bogotá.


Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

El hombre pensó en ella, recordó que llevaba varios días, con los soles en sus lunas, escribiéndole a través de una red social de poetas. Habían intercambiado un par de correos, aunque aún no habían apelado al feisbuc, por hallarlo demasiado difuso, paradójico, entrabado en el caos, seguramente muy neobarroco. Caos y orden. La mujer, de una luminosidad sonora, como él la definía, no era ajena a esas motivaciones del amor posmoderno (el amor en los tiempos del feisbuc, diría mi personaje). Una vez que la tía de la mujer le suministró los mensajes, porque primero llegaron a ella, Vanessa sintió un interés que iba más allá de la lógica humana. Aunque eso del interés inusitado poseía una explicación: en el perfil del hombre decía que era thelemita. Eso logró estremecerla, no porque tuviera en claro la definición de la palabra, sino porque el término le resultaba algo ecléctico - la situaba en un lugar extraño- alejado de los convencionalismos con la que la mayoría de los hombres firman. Entonces comenzó un intercambio de correos, pese a que Vanessa, según palabras de su tía, contaba con un novio formal hace muchos meses y, pese también, a lo que podía representar una relación de amistad a “un millón de años luz”. Esa relación de amistad comenzó a configurarse hasta adquirir la dimensión de una relación virtual, con todo lo que ella implicaba: cámara web, iconos, señas, y una amplia simbología que sólo los doctos en tecnologías pueden llegar a explicar de manera precisa.

4.

El vértigo provocado por el giro de los objetos se fue difuminando hasta quedar reducido a vacío. Los ojos de Vanessa seguían incrustados en los míos – como si mirara a través de ellos- cuando la voz de la azafata logró que nosotros, simples viajantes de una historia virtual, aterrizáramos sobre el espejo de las motivaciones modernas. Allí estábamos. Allí tomamos conciencia uno del

otro. Lo que antes no existía fue carne y se hizo presente, adquirió forma. Entonces lo virtual era sólo humo, textura, ambiente. Esto de aquí, de este supuesto ahora, era conciencia, era futuro y pasado, un presente que se deslizaba hacia dos tiempos que interactuaban como lazos eléctricos. Me senté a su lado. Por un asunto que no llamaré azar –no creo en las casualidades- la silla conjunta se encontraba vacía. Vanessa, por supuesto, no salía de su estupor. Se quedó mirando mi cara como si no me conociera, como si fuera un rostro nuevo para ella, como si sólo un atisbo de lo que soy –o de lo que creo ser- le hablara, le arrojara algunas luces sobre lo que era visible, “real”. Entonces la tomé de la mano –suave y húmeda-, apreté sus dedos con la suavidad de alguien que de pronto aparece. Era yo, era ella. Dos meses de intensa correspondencia dejaban de existir, se iban por la vertiente del disco duro de un ordenador (o dos) que ahora no poseían ninguna connotación para nosotros. Ahora todo se reducía a esto: al instante, al poder del ahora, a la fugacidad que pronto terminaría por aplastarnos. Y antes que la fugacidad nos oprimiera, sin mediar palabra alguna, nuestras manos se apretujaron con dureza. Eran manos hondas, de pasiones hambrientas, de dedos segados por la luz (dedos que no ojos). Y comenzamos, con la mirada aterrada y feliz de veinte jugadores de fútbol, a besarnos inmisericordemente. Más esos besos eran besos de manos, manos que se besaban entre la piel, los dedos, las falanges, las uñas. No eran besos de bocas, ni de codos, ni de labios. Eran besos de dos manos conscientes de sí, manos encarnadas en nosotros, simulando ser nosotros. Manos que se apretujan, se tocaban nerviosas, deslizándose en el sudor de una autopista de piel. Y también los ojos besaban, recordaban la imagen primera de esa cámara web que mostraba el cuerpo y la gloria del otro, el cabello serpenteando en los hombros, las cejas cabalgando en la frente.

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

Por supuesto que la fugacidad abarcaba al avión, abarcaba el cielo surcado, las millas recorridas. La fugacidad nos abrazaba a todos. Pude observar a un pasajero que leía un libro de J. M. Coetzee. Y observé también a una mujer que amamantaba a su hijo de brazos. Diez jugadores hablaban con descaro de los pormenores de una fiesta acaecida la noche anterior. El tiempo corría, la entropía nos cercaba a todos con su velo de tiempo perdido. ¿Qué sería del lector de Coetzee mañana? ¿Dónde estarían los jugadores –cada uno por separado- una semana después? ¿Y el niño, el pequeño infante que bebe con avidez los senos exuberantes de su nodriza? ¿Por qué ese encuentro entre 150 pasajeros que nunca se habían visto y que, quizás, nunca más volverían a verse?

5.

El lector de Coetzee llegaría a su casa, daría de comer a su perro, cambiaría las sábanas de su cama. Después de las siete de la noche esperaría a su amante, una muchacha de 25 años, alumna suya, que lo amaría desde el primer día en que éste le sugirió Esperando a los barbaros, del nobel surafricano; la mujer del niño de brazos llegaría a Bogotá y tomaría un taxi que la llevaría a la Terminal de Transporte para reservar, cuatro horas después, un bus intermunicipal que la condujera a su casa materna: una pequeña casita de bareque ubicada en Facatativá, donde ella había vivido los primeros 25 años de su vida. En cuanto al infante, el niño de brazos, no sería consciente de nada, aunque sus ojos ávidos estarían muy entretenidos contemplando las estelas de humo que saldrían de la estufa de leña con la cual su abuelo prepararía los alimentos, sin pronunciar ninguna palabra –ni queja ni reclamo- por el supuesto abandono en el que había incurrido su hija, y que ahora –pese al orgullo- había decidido romper ante la muerte súbita de su progenitora, acontecida tres días atrás. En tanto uno de los jugadores de la Selección de Brasil –solo uno- de apellido Lyra, hablaría con su entrenador y le rogaría que lo dejara romper el protocolo para hospedarse no en el hotel, como el resto de la selección, sino en la casa de una amiga que conoció por feisbuc, y quien vivía en el barrio La Candelaria, de Bogotá. El entrenador se opondría rotundamente, pero luego, ante tanta insistencia del futbolista, terminaría por acceder a las solicitudes del muchacho, quien llegaría a la casa de Adriana Jiménez, su amiga virtual, mirarían el film Bestias del Sur Salvaje, una película de Benh Zeitlin, y harían el amor toda la noche, ante los oídos ávidos del resto de muchachas con las que Adriana compartía apartamento cerca de la Universidad Externado de Colombia, donde estudiaba octavo semestre de Comunicación Social.

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6.

¿Era consciente de todo eso Vanessa? ¿Sabía lo que ocurriría después con todos estos personajes que estaban a nuestro alrededor? ¿Sabía que dentro de tres horas su novio tomaría un taxi que lo conduciría al Dorado, mientras nuestro amor era eterno en este fragmento de tiempo condenado a perecer? No lo sé. Sólo puedo afirmar que una vez que nuestras manos se cansaron de correr desnudas por la tierra, una vez que transitaron todos los poros posibles –e imposibles al tacto-, se detuvieron. Se detuvieron y descansaron como quien ha encontrado lo que busca durante tanto tiempo. Y así, entre las manos entrelazadas y uno que otro beso fugaz, de esos pequeños, nerviosos, ávidos pero débiles besos, el tiempo fue corriendo acelerado entre los dedos, más fugaz que de costumbre, menos asequible a nuestros intereses, y Vanessa empezó a retroceder sin prisas, a soltar su cuerpo hacia el pasado, a difuminarse en un tiempo presente que comenzaba a configurarse como pretérito ante la mirada expectante de 20 jugadores de fútbol.

7.

El avión aterrizó en el aeropuerto internacional El Dorado, a las 4:50 de la tarde. Esos últimos minutos fueron como una especie de telaraña que los cercaba a todos sin atisbo de conmiseración. Eran minutos relativamente fugaces –como todo lo que está bajo el yugo del tiempo-. Y en esa fugacidad que abofetea a los hombres, mis personajes, tanto el hombre como la mujer, descendían por la escalerilla a una distancia apenas reconciliable, como quien acaba de conocerse. A ella la estaría esperando su novio, un hombre de 35 años que trabajaba en IBRACO (Instituto de Cultura Brasil-Colombia). En tanto él, tomaría un taxi que lo conduciría a su casa, a esa casa que se empeñaba en aparecer cada día como un claustro de retiros espirituales. Pese a su deseo de aprehender ciertos instantes, nada, absolutamente nada perdura en la línea delgada de lo que suponemos son las revelaciones humanas. Lo mismo debe ocurrir con la realidad, con la supuesta vigilia que tarde o temprano termina por difuminarse, desaparecer por completo. Nada es aprehensible, nada sobrevive a la inclemencia de los relojes, a la velocidad detestable de las lámparas. A lo mejor lo virtual tenga sus bondades. Quizás sea una línea que se suspenda en la perpetuidad de lo que pudo existir, de lo que tal vez ocurrió. En ese orden de ideas el novio de Vanessa pudo no haber existido, y de haber existido pudo no haber tomado el Taxi; pudo haber tenido un encuentro fortuito con una de sus amantes –tenía dos en diferentes zonas de la ciudad desde que había arribado hace más de dos


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años a Bogotá-. O es probable también que Vanessa pensase en la posibilidad de huir con el personaje, de salir por otra puerta y esfumarse hacia un vacío sonoro donde no entraran las llamadas telefónicas, donde no escuchara la voz, donde ese vacío solo permitiera el lenguaje articulado del hombre con el que se había escrito por internet durante los últimos meses. Pero la ficción también tiene sus límites y uno de esos límites es la lógica –aunque pueda ser que el caos sea otro orden por descifrar (como dicen por allí). La lógica a veces es enferma, estéril, y favorece a uno, invisibilizando a otro. La mujer desaparece en el abrazo de un hombre. Quizás ya no sea la misma. Quizás sea otra, la sustituta perenne de aquella que ya no es. El hombre, por el contrario, se queda congelado en unos labios, aprehendiendo el último juego de unas manos convulsas, rebeldes. Sus ojos, los del personaje de esta historia, se cruzan con la mirada del otro, con los ojos del “dueño de Vanessa”, una mujer cuyo mejor nombre -de ahora en adelante- será distancia.

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Una vez arribamos a Bogotá, quise aprehender todo a través de los sentidos. Recostados en la baranda de un muro que daba con una de las tantas salas de espera, apreté a Vanessa entre mis manos con la bravura de un gladiador bajo el sol serpenteante de Roma. Me enfrentaba a las fauces oscuras de los olvidos, a los dientes perversos de lo que viene. La multitud de gente en sus afanes cotidianos no impidió que detectara, a través de la mirada de Vanessa, la aparición casi fantasmagórica de quien sería su novio (viéndolo desde la distancia -porque todo es distancia- de quien fuera su novio). El hombre y yo, mientras proseguíamos nuestro tránsito por la tierra –él hacia el encuentro de ella; yo hacia lo que ya no seríamos-,

cruzamos las miradas. Los ojos se hablaron con rencor desconocido, se increparon como si vivieran una vida propia, se reclamaron como si se conocieran de toda la vida –si es que un instante no es toda una vida-

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Y esa imagen pudo durar una centuria –a manera de cámara lenta, mucho más lenta-; esas miradas, nuestras miradas, pudieron haber quedado suspendidas allí en el aire, incluso cuando los cuerpos y las caras y las manos y los pies seguían avanzando. Pero las miradas se quedaron atrás, gravitando en una atmósfera que era más pesada para mí, que todo lo sabía y que era consciente de eso. La mirada del otro, la del novio de Vanessa, quien acaso no sospechaba nada, si es que la voz de la conciencia no era capaz de gritarle: “este hombre que te atisba tiene cara de haber venido en el asiento con ella, y tiene cara de haberle besado las manos con sus propias manos”; “este hombre que te ve tiene cara de haberle besado el alma”; pudo estar matizada por eso que llaman intuición, anticipación. Pero la conciencia también calla, también guarda para sí lo que supone es dañino para la tranquilidad de quien la lleva a cuestas, de quien la arrastra como una cruz, de quien la cercena en las noches, sobre todo cuando despide a una de sus amantes, supongo yo, antes de que su novia, que se encuentra en Brasil, se le ocurra hacer una llamada telefónica.

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Entrada a Rivera frente bomba de Terpel.

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Más todo eso se desvaneció, terminó colándose por las rendijas de un olvido hasta hace poco reconocible. Vanessa comenzó a desaparecer, a difuminarse; comenzó a tomar un matiz de sombra lejana, invernal, mientras yo la seguía con unos ojos que comenzaban a congelarse, a derretirse, a convertirse en oquedad, en vacío.

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Concurso de Literatura 2013 Poesía “José Eustasio Rivera” Primer puesto

Luz María Chávarro Orozco

Estancia del silencio casas de paja y barro blanqueadas. El polvo de la calle abraza al niño, entre sus dedos corren juegos simples, revela sueños cuando “pica por ti, por mí”. Sinuosos caminos del parque donde transitan encuentros, excusa para el tinto de la tarde. Atrás quedan las comadres, canastos de domingo repletos de historias, intimidades del pueblo, periódico en su risa. Desde el cerro Caracol llega la brisa vestida de guayaba, en mi asiento de cuero templado a pulso me recuesto… las manos cansadas sobre el vientre, desobedientes, los ojos cuentan faroles en el cielo, dormilantes chicharras se unen a los rumores del día. El beso de la noche abriga el corazón de la montaña luminosa. -A mi pueblo El Agrado (Huila)

1 En fuga del cielo una trompeta ha cantado leyendas, vientre de noticias despierta generaciones y siglos, desde el árbol, ha llamado sin falta insiste salvarme del sueño. 2 Habla el pendular del cuello el enigma desborda las plumas párpados aletean lo indecible su pico propaga relámpagos. Bajo piedra halló la sorpresa. ¿Quién descifra los secretos del solar? 3 En la guadua recostada almas de pasos discretos van al cielo del árbol. Entre hojas, piedras, restos de comida extiende su manto el agua tibia y un silencio recogido hipnotiza aves. El solar está opaco de tanto jugar con el sol, a su oído la manguera cecea historias ella, mi granjera, la lleva de la mano -domeña su fierezasoy testigo del renacer verde. Risas de colores dibujan la tarde, en la dulzura del fruto la pausa de un silbo alegra las sombras que ya llegan.

“Mural”. Yorley Cardozo Peña

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Akawanka Lodge. San Agustín

4 Gracias a los árboles que no hablan de los hombres plantados en el suelo del tiempo nos guardan del horror de las palabras sus hojas caen simétricas, exactas transparentes como neutrinos.


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Reseña histórica de

San Agustín Luis Manuel Salamanca Galíndez

U

n incidente sirvió para conocer los propietarios que han tenido las tierras de San Agustín. Los señores Manuel Antonio Ángel, Sixto Durán y Ricaurte Antonio López, como socios capitalistas, y Leonidas Lara, como socio industrial fundaron, hacia el año de 1894, una Compañía Regular Colectiva para plantar un total de 60.000 árboles de café. Luego vinieron justos reclamos por parte de los colonos, alegando ser dueños de esas tierras, como descendientes e hijos del indio Manuel Astudillo, Marcos y Nicolás Astudillo, en Memorial del 1º de enero de 1896, sobre fundamento de escrituras, y “… porque hace siglos que nuestros antecesores fundaron el antiguo pueblo de San Agustín y de aquellos tiempos ha seguido la raza indígena en progreso conociendo los mencionados terrenos como de nuestra propiedad ya sea como herencia de nuestros antiguos padres, o sea por el largo tiempo en que las hemos poseído en y pacífica posesión “(Memorial de Evaristo Valderrama, Francisco Martínez, Manuel Zamora y Antonio Sastoque). Los señores Manuel Antonio Ángel, Lucrecia López de Lorenzana y Policarpa López de Durán por una parte, y 93 colonos, entre ellos Florencio Morales en su propio nombre y como síndico de la iglesia de San Agustín se transaron dejando un lote para los colonos. En La distribución de dicho lote, la Escritura contiene la siguiente cláusula: “… el lote denominado “Naranjos” y que está demarcado así: “desde el nacimiento de la quebrada de

“Caballo”. Óleo. Dalila Salamanca Urbano Taller Cuéllar. San Agustín

“Naranjos”, en línea recta al paso viejo del río “Naranjos”; éste abajo hasta la confluencia de la quebrada de este mismo nombre; y ésta arriba hasta su nacimiento, primer lindero”, se destinará para la Iglesia de San Agustín, a la cual se le asignarán también tres hectáreas en el área de población; para las escuelas públicas de San Agustín, se destinarán igualmente dos hectáreas de las destinadas para área de población …”. Las tierras de San Agustín salieron del dominio civil de la nación desde el 18 de octubre de 1722, fecha en que el Capitán Don Diego de Higuera Ponce de León, Juez visitador de tierras de la Provincia y Gobierno de •••

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Neiva, en virtud de la pajizo, la plaza de reguReal Cédula hizo merlar tamaño es cuadrada ced de ellas al Capitán y en el frente occidental Mauricio Valderrama y se encuentra la ruinosa a sus herederos y sucapilla también pajiza”. cesores. Esta merced Estas descripciones en premio a sus imporson del último cuarto del tantes servicios prestasiglo antepasado, siglo dos en la guerra contra estéril para la fundación los indios Pijaos y Anindígena. dakíes. La antigua poblaEstas tierras, con ción de San Agustín llelas de Laboyos fueron gó, al final del siglo XIX, vendidas por Don Jorge como una auténtica Valderrama y Alejandro aldea indígena con sus Molina a Don Gerónimo chozas y una capilla paFrancisco de Torres mejiza. Solo adquirió auge diante Escritura pública y preponderancia a cootorgada el 27 de febrero mienzos del siglo XX, de 1764, ante el Alcalde con los procesos migraOrdinario de la Villa de torios cauconariñenses. Timaná. Don Gerónimo Ahora bien, sintetiFrancisco de Torres pasó cemos en los renglones la hacienda a sus heredesiguientes, la suerte de ros y acreedores quienes San Agustín en lo refela vendieron íntegramenrente a los procesos de te a Don Lucas Valdiviegestación hasta consoso, y éste, a su vez, la lidar su definitiva fundatransfirió, en su totalidad ción, en el año de 1790. y mediante Escritura pú“Caballo”. Óleo. Oscar Ferney Samboní blica de enero 10 de Taller Cuéllar. San Agustín PRIMERA 1852 al Súbito inglés FeFUNDACIÓN derico Guillermo Byrme. De ésta solo sabemos Por Escritura pública del 1º de marzo de 1853, ésta que debió de suceder a comienzos del siglo XVII y sus pasó a manos del General José Hilario López, quien en fundadores pudieron ser religiosos de la Orden de San 1870 la transfirió a sus herederos y en 1894 parte de los Agustín, por aquél entonces misioneros en la región. derechos hereditarios fueron vendidos al señor Manuel Ignoramos qué origen tuvieron estos pobladores de Antonio Ángel. San Agustín pero, pudieron ser Andakíes en razón a Como para comprobar una vez más que los pueblos que, al parecer, en tiempos de la Conquista ésta haindígenas no se desarrollaban solos, San Agustín pasará todo el siglo XIX de manera estacionaria; muy poco bría sido su morada y después, en tierras cercanos, crece en habitantes y no pasa de ser un caserío pobre. guarida de la campaña del Capitán Bartolomé Ruíz. La Bien pronto perdió su cura propio y vino a depender en duración del pueblo fue muy corta en razón a que los todo de Pitalito. Carlos Cuervo Márquez en sus Estudios propios Andakíes no catequizados que irrumpían con Arqueológicos y Etnográficos nos describe el San Agus- alguna frecuencia por aquéllos lugares lo destruyeron tín del siglo XIX “… a orillas de una pequeña quebrada totalmente. que corre paralela al río Magdalena para caer luego al Sombrerillos, se encuentre el pueblo de San Agustín, SEGUNDA FUNDACIÓN miserable caserío de chozas pajizas, centro de gran A mediados del siglo XVIII, un grupo de indígenas promovimiento en los dorados tiempos de la explotación de venientes de Almaguer se radicaron en la hacienda de los bosques quiníferos y hoy en estado de lamentable Laboyos, de propiedad del presbítero Jorge Valderradecadencia y postración, y “… en otra parte dos Kms. ma, domiciliario del obispo de Popayán. El generoso más o menos al occidente de la colina de Ullumbe, está religioso, en pago de los buenos oficios de estos nala aldea de San Agustín, de escaso y miserable caserío turales, les hizo donación de una parte de sus tierras

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con el propósito de fundar un pueblo. Estos indígenas edificaron algunas chozas, construye- ron una capillita de paja y juntaron $400,oo con el fin de paramentarla; hecho esto, se dirigieron al Virrey Don José Alfonso Pizarro (1749-1753), para pedirle la erección formal del pueblo y nombramiento de cura. La historia conserva los nombres de los principales gestores de esta fundación; fueron los indígenas Alejandro Astudillo, Domingo Santanilla Martín, Bonifacio Santanilla Santiago, José Angalí, Apolinar Chimunja, Gerónimo Añasco, Savino Chilito y Vicente Leyton. El doctor Núñez, vocero de Astudillo y sus compañeros aducía, como razones de la empresa de su gobierno, conveniencias de orden social, religioso y económico. Tanto el Virrey Pizarro como su sucesor Mesías de la Cerda, abundaron en buenas intenciones, aunque tuvo enemigos poderosos que pronto la hicieron fraca-

En el año de 1752 los indígenas afirmaban que su colonia constaba de siete familias que alcanzaba 34 personas entre mujeres y hombres. Como se ve, San Agustín no prosperaba. Por su voluntad, persistencia e inclinación volvieron a reunirse en su modesta capilla a rezar el Rosario. Estas noticias llegaron a oídos del Obispo quien dispuso que el señor Fernando Vargas viniese cada año de Popayán a administrarles los sacramentos, celebrarles las fiestas y el catecismo; lo hacía en un mes, luego se volvería a Popayán y el caserío quedaba en total abandono.

TERCERA FUNDACIÓN

Las familias del terruño habían crecido; ahora se agregan nuevas familias provenientes de Almaguer y de Nariño. Los tres entusiastas que adelantaban la empresa, Manuel Astudillo, Guillermo Chilito y Manuel Ijají fueron atendidos de inmediato en sus propuestas. El gobernador Lucas Erazo y Mendigaña decidió trasladarse a San Agustín y desde allí dirigió un informe favorable en el que expresaba, además “Entre ellos hay muchos que saben leer y escribir; algunos músicos de arpa y violín…”Sobre este informe, el virrey José de Espeleta dicta el Decreto sobre erección del pueblo y curato de San Agustín, el 20 de noviembre de 1790. Según el padrón levantado este mismo año por el Gobernador Erazo, el número de indígenas de la nueva fundación alcanzaba un total de 150 almas, algo extraño si se tiene en cuenta que pocas fundaciones del siglo XVIII lograron un número igual. El 7 de abril de “Calle de San Agustín”. Fotografía Clara Sofía Díaz. 1794 se nombra como cura a Taller. “Pensar la Luz”. San Agustín Don Jacinto Victoria, de Buga, donde se hallaba en visita passar; uno de ellos fue Gerónimo Torres quien adquirió la toral y quien debía desplazarse al recién erigido puehacienda de Laboyos al doctor Valderrama y les cerró blo. Gobernaba la Diócesis de Popayán el ilustrísimo el paso por cuantos medios pudo a los porfiados em- Don Ángel Velarde y Bustamante. presarios. Otro fue el ilustre Señor obispo de Popayán. Deja de ser corregimiento, dependiente de Pitalito, En un informe de 1756 se relata esto: Los paramentos en razón a la Ordenanza número 24 de abril 8 de 1926, de la iglesia le fueron secuestrados a los indígenas y se cuando se constituye en un nuevo municipio del Huila. ordenó la demolición del pequeño edificio sin contemplaEl primer alcalde, nombrado mediante Decreto No. ción alguna “… se hizo el reconocimiento de la capilla y 177 de la Gobernación del Huila, fue el señor José María población; en la capilla se hallan tres cuerpos difuntos, Burbano Argote, quien tomó posesión del cargo el 20 de un adulto y dos párvulos “. junio de 1926. •••

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Crónica

“Lorenzo Seuny Izquierdo y amigos en San Agustín”. Fotografía. Luis Carlos Figueroa

Desde la Sierra Nevada de Santa Marta, nace la idea

“Pagamento al río Magdalena”

Luis Carlos Figueroa

J

osé Mauricio Cabrera es un amigo de Neiva, Instructor del Sena, inquieto por el tema espiritual y trabajador en la recuperación del Medio Ambiente. A comienzos del 2013 viajó con su familia (esposa e hijo) exclusivamente a convivir unos días con los hermanos mamos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Estuvo aproximadamente tres semanas en convivencia mutua, aprendiendo de ellos el valioso arte del conocimiento espiritual y de la naturaleza. Me contó que los mamos superiores (mayores) tienen mucho conocimiento. Bajan de la profundidad de la montaña para comunicar a sus subalternos lo que deben saber los nativos de la tierra.

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El pagamento es una ofrenda que se le hace al agua, a la tierra, al aire y al fuego (elementales), y en general a toda la naturaleza como contribución a su sanación. Con motivo de la visita de Mauricio, se cuestionó que era necesario hacer esa ofrenda al río Magdalena (pagamento) como contribución al estado de deterioro en que se encuentra, es decir, lo contaminado a que el ser humano lo tiene sometido. Entonces, él organizó un viaje para realizarlo en el Estrecho del río y en el Parque Arqueológico, invitando al mamo Lorenzo Seuny Izquierdo, a Julián y a un Taita, amigos de Mauricio de otras comunidades indígenas.


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El día 19 de julio Mauricio y otros amigos viajaron a San Agustín. Yo viajé a las 5 p.m. de ese mismo día. Llegamos a San Agustín a las 9 p.m. y nos ubicamos en la finca del señor Jesús, profesor de la Normal de Pitalito, cerca del Cerro de La Pelota (Lugar que tiene estatuaria a color). Esta finca queda dentro de la montaña. Nos ubicamos, comimos algo y como a las 10 p.m. hicimos una fogata con buena leña y nos reunimos alrededor de ella para “Hablar la Palabra”. Éramos como unos 15 integrantes, la noche era fría y la luna ya se tornaba llena. Una bella noche para “Hermanar la Confianza”. El mamo, con su poporo, hacía su trabajo de acicalar el instrumento en la parte alta, de “Estrecho río Magdalena”. Fotografía. Luis Carlos Figueroa. forma cilíndrica (decía que ahí queda grabado el momento, lo que se dice), con cal de concha de ellos. Decía que nos mandaban a decir lo siguiente, que saca del orificio del poporo con un palillo largo, que lame con saliva y fricciona de arriba abajo, que para contribuir a la sanación del territorio (planeta dándole textura a la parte cilíndrica y mambeando coca Tierra) se debían tener en cuenta los siguientes puntos: tostada que sacaba de su mochilita pequeña, pues carga como tres mochilas (en una de ellas porta el poporo). 1. Sanar el cuerpo físico, mental y emocional. Este es un ritual de momentos en el día. Julián empezó a 2. Luego, de esta forma, podríamos sanar el territorio (Tierra). repartir con sus dedos puñaditos de coca tostada (“jayo” 3. Hermanar la confianza. en lengua aborigen), que recibíamos en las palmas de la 4. Prudencia en el mandato de cada pueblo o cada samano y después ingerimos y mascamos; hasta se podía bedor. comer. Ellos, el mamo Lorenzo y Julián, simplemente la 5. La creación de la casa del pensamiento (casa de mambeaban haciendo una pequeña bola que macerabúsqueda). ban en un lado, produciendo una protuberancia en uno de sus pómulos. Allí la mantenían sin saber su destino. Luego repartieron el almizcle de tabaco (ambira), produ- Ahora explicaremos cada punto: cido al cocinar las hojas de la primera cosecha del tabaco, hasta quedar como una pomada de color gris que 1. Debemos sanar el cuerpo físico, mental y emocional por lógica para, de esta forma, sanar el planeta. guardan en una cajita. Ésta se unta en la yema de los 2. Luego, al sanarnos nosotros mismos, podemos sadedos y se chupa, mezclándose con la coca para tomar nar el territorio: flora, fauna, agua, aire, tierra… su sabor. Esta combinación es una cura o purificación 3. Hoy en día se ha perdido la confianza, ya no creede la boca y el estómago, aunque sirve también para mos ni en nosotros mismos, ni en los padres, hijos, conectar el pensamiento con la madre tierra. familiares y amigos. La confianza se ha perdido, Luego se hace la introducción de un polvillo de taentonces debemos rescatarla, hermanándonos los baco llamado “rape” (en lengua aborigen) por las fosas unos con los otros, así contribuiremos a la armonía nasales, con un tubillo delgado, arqueado, seco, del tade la humanidad y la paz del Mundo. llo de una planta de bambú. Esto lo hacía Julián, quien 4. L a prudencia en el mandato es fundamental para hacia este ritual al que quisiera, como limpieza de los lograr contribuir a la paz y la armonía de los pueblos. cornetes y de la frente zenoidal. Al introducirse, esto proLa prudencia de lo que decimos al otro subalterno o duce estornudo, resfriado y enrojecimiento de la nariz. a los otros tiene que tener su talante para no herir Lo más importante de este encuentro de la palabra susceptibilidades. alrededor del fuego es el florecimiento del pensamiento 5. La creación de la casa del pensamiento, lugar de 200, e ideas como contribución al desahogo de lo que tene100 o 50 hectáreas de tierra, que se conseguirá para mos que decir. El sentimiento aflora: algunos se inspiran hacer el lugar de encuentro del pensamiento que nos y nacen nuevas y bellas palabras. une en los propósitos, ideas y objetivos, como finaliDespués de que todos habíamos hablado, tomó la dad única la salud del ser (alma) y el establecimiento palabra el mamo y, con voz muy pausada y bajo tono, de ideales para mejorar la confianza y la creencia del nos comunicó las apreciaciones enviadas por los Mayouno para con el otro: la Hermandad. res. Él es un comunicador o transmisor de los mensajes •••

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Tertulia

“Sendero Parque Arqueológico”. Fotografía Luis Carlos Figueroa. Taller Pensar la Luz. San Agustín

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poyados por el Ministerio de Cultura y Fundalectura, y en alianza con la Biblioteca Departamental Olegario Rivera, durante tres meses logramos consolidar Ágoras, un espacio para la conversación argumentada y el roce fraterno con la palabra. Temáticas como la correspondencia, los diarios secretos, el terror/horror y el diálogo de la literatura con otras manifestaciones artísticas, fueron el suculento manjar de todos los martes. Con la dirección del escritor Betuel Bonilla Rojas, cada martes un selecto grupo de amigos renovó la fe en que la palabra es el mecanismo más a mano para fraternizar un orden regido por el silencio y la apatía. Sin que la tertulia tuviera como objetivo la creación literaria, no por esto algunos participantes se resistieron a la tentación de “crear”, una categoría del pensamiento cada vez más en desuso. Aquí una pequeña muestra de estos actos de poiesis.

Yezid Morales Ramírez Sí, María, sería fácil decir que te recuerdo cuando llueve, cuando pienso que el invierno es cruel solamente para el alma y la vivienda del pobre, porque para nosotros era deleite estético, entretenimiento espiritual, mirar la realidad a través de los vidrios empañados del auto. Acordándome de ti me complace recorrer calles y avenidas, observar esos sitios donde tantas veces vimos reflejada, en las vitrinas de los almacenes, nuestra sonrisa de felicidad. Otras veces, cuando el tedio se hacía demasiado inclemente, asistíamos a esas farsas programadas donde se exponen obras de arte y a las cuales concurren hombres con apariencia de mujeres y mujeres con gestos varoniles. Los sábados, después del mediodía, caminábamos al teatro del barrio, allí gozamos ciclos del mejor cine universal y después gastábamos en pizza y vino el dinero de la semana, sin asomo de remordimiento. Tu ausencia aumenta el subjetivismo. Parece imposible que aquella ciudad amorfa exista y tú hayas desaparecido de mi vida, que el mundo continúe dando vueltas como si nada hubiese ocurrido. Sin embargo, quiero de-

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cirte que no te afanes por mí, que acá todo seguirá igual y la soledad que me ha acosado a escribir estas palabras se irá mañana cuando me despida de otro lugar desapacible, donde también he sido un extraño, donde aprendí a tolerar la confianza excesiva de su gente, la algarabía ancestral de sus festejos y el acompasado acento de su habla. Te digo: ahora parece un vago recuerdo el olor de los pinos viajando en ráfagas heladas los domingos por la tarde. Hay algo que no soporto ni comprendo: hoy ni siquiera las fuerzas secretas que conspiran de mi parte logran restituir el milagro de tu convivencia. Al sitio a donde fuere miraré la realidad tal como es: sin el antifaz de la ilusión, sin el aturdimiento del amor, sin la ofuscación de la duda. Entonces, en la intensidad del delirio, podré afirmar que todo ha sido un sueño, que tú nunca has existido, ni yo he sido profesor de arte en una universidad de provincia, ni habité en otro tiempo en esa ciudad tuya, ruidosa e inhumana, donde a veces el agua se congela en los andenes, muchos niños se abrigan con periódicos y deslizan sus ojos absortos y sus manos sucias por la puerta de los restaurantes.


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Jhoan Camilo Suárez Bedoya Es tarde, y el despertador de mi alma ha sonado bastante, así que ya estando despierto me suelto un poco las cadenas del miedo, y me resuelvo a escribirte. Creo saber por qué están tan brillantes las estrellas, y es por ti, por cómo descansas en la morada de la noche y en los sueños dulces. Quiero decirte que lamento no poder ser tus sábanas, ni tu almohada, pues se trasforman con tu destilación y belleza. Estoy desplegando mis palabras como el paraguas al cielo, y en medio de ello me sumerjo en el tenue recuerdo de tu cálida risa, de tus cataratas negras y en espiral que caen sobre tus hombros y bajan a la quebrada cristalina de tus senos. Me dicen los susurros de la vigilia que posas como ángel en la hamaca de tu interior, y a mí me gustaría, como un fantasma o un ladrón alado, llegar volando y adiestrar el viento para que juegue con tu cuerpo y te bese esos labios carmesí. Naidú, hija de Asia, sulamita poseída del licor y el aroma de la miel renaciente de tu bosque. Sería un remordimiento constante, aunque no como una mordedura de un perro a una piedra, el no echarle salsa de tomate a ese plato que eres; más estúpido sería no saciarte y regalarte mis proverbios; además de ello quiero alcanzar una toalla y envolverte mis ardores, tirársela al universo que será tu cartero en medianoche. Quiero contarte que el estertor de mis juicios enmarañados a la “Máscara”. Fotografía Luis Carlos Figueroa. tela de mi cuerpo se alborota al tatuarse en la hoja que te hablará, y estas letras Taller “Pensar la Luz”. San Agustín están excitadas por saber que olerán tu aliento de mariposa embriagada de belleza y gracia. Entonces, acomodada en tu sillón, te enviaré luciérnagas con rosa. Sin embargo, si la ofuscación de tu recuerdo se manifiesta nuevamente, déjale esta carta al río para que el cariño que se encuentra en tus manos nade libre por las corrientes aromáticas y libertinas. Cuando te conocí, quiero recordarlo, estabas con tu boca agitada y tu sonrisa angustiada, eras nueva en la carrera de las letras, aun así apostaste a alcanzarlas, y por eso es que te abriste las cortinas del fuego inseparable. Quiero anexar que por favor no huelas las paredes del pasado, más bien hazme un frasco de tu aroma y cuando vuelvas a encontrarte conmigo destrúyelo en mi bata, así podré seguir compitiendo con las hojas, los árboles y la muerte para que no sean los que queden de primero en tu espíritu. Esta noche la culpable de esta epístola me muerde con sus dientes afilados, confundiendo mis entrañas, pero el dolor que me causa no es el remedio a las heridas del pensarte, por eso le he dicho que me toque la guitarra y así, con la melodía oscura y brillante, poder cantarte que te extraño. Buenísimo sería que confundieras a tus padres por mendigos y huyeras con mis manos que te envío. Sólo descanso en estas frutas de septiembre si haces un jugo con mi entrega. Espero no moleste tu paciencia, y así revolverte mis caricias. Agradezco si mañana, a la una de la madrugada, me recoges en el coche de tus sueños.

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Crónica

Angelmiro Guerrero Cerón Tallador de la Piedra

“Taller Charco el Venado”. Vía La Estrella. San Agustín

Luis Carlos Figueroa

N

ació en San Agustín, Huila, en 1960, en la vereda Arauca. Hijo de familia Nariñense. Su padre fue Joaquín Guerrero Realpe y su madre Segunda Fidelina Cerón. Fueron diez hermanos. Creció en el campo y en las labores del mismo. De los 18 a los 25 años se dedicó a la agricultura, luego, a la talla en piedra. La vereda Arauca queda detrás del Parque Arqueológico, lo que hizo que se iniciara en la labor de tallador, pues todos los días veía la estatuaria. Su inquietud era cómo los escultores habían tallado su obra en piedra.

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Fotografía Luis Carlos Figueroa.

“Como don de Dios, descubrí la herramienta lítica en piedra, y esto fue al coger un cincel de piedra y seguir tallando con el mismo cincel. Esto me llevó a determinar que es a los golpes como se talla la piedra. Por este motivo mi obra tiene una característica de ser tallada con la misma piedra, a diferencia de las otras que se tallan con herramienta industrial. Este descubrimiento de la talla en piedra lo aprecié en alguna oportunidad cuando nos bañábamos en la quebrada El Quebradón, a donde solíamos ir los domingos en familia. Un día salí a asolearme y me ubiqué en una piedra grande; por casualidad encon-


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tré otra piedra más pequeña ahí mismo, la cual tomé y empecé a golpear, descubriendo así la herramienta más importante de la talla en piedra (la misma piedra). Ahí me di cuenta de que Dios me entregó una oportunidad, la cual realizo hoy en día como “tallador de la piedra”. Cuenta Angelmiro que la quebrada El Quebradón tiene un encanto, “pues cuando yo voy siento como una energía especial. Ahí es donde encuentro el material especial, las piedras, que empiezo a tallar. Estas son de color verde, algo especiales para desbastar. Y también encuentro los mismos cinceles en piedra. Esta quebrada es importante porque parece que nuestros antepasados tallaron en ese mismo lugar las obras. Esta quebrada viene desde lo más alto de la montaña, y es donde se recoge el agua para el acueducto del municipio de San Agustín. Este lugar es para mí de gran inspiración para realizar los trabajos, pues tallo en este mismo lugar a la orilla de la quebrada. ¿Qué pienso de los escultores primitivos? Ellos dejaron una mitología simbólica para que el ser humano algún día pudiera descifrar sus símbolos, que son de conocimiento espiritual y físico. Fueron maestros que vinieron de muchos lugares del mundo y del espacio. San Agustín fue un gran templo de conocimiento y de encuentro de grandes maestros, donde cada uno plasmaba su conocimiento en las piedras. Por eso, esa cultura expresa la magia del conocimiento. Por ejemplo, los guerreros primitivos tenían muchos poderes físicos, con los cuales buscaban el poder espiritual. Dentro de los aspectos esotéricos y de carácter espiritual, se comenta por aseveración de algunas personas que han tenido su experiencias que hay unas esculturas en forma de guerreros que votan fuego”, dice Angelmiro. Entonces, podemos deducir que los escultores tenían una gran energía, y que esa energía quedó esculpida y plasmada en la obra. Por tal motivo esta característica le da su importancia y trascendencia energética a la deidad. Angelmiro también nos compartió algunas anécdo-

tas sucedidas en su tierra, como la vez que estuvo en un nacimiento de agua en la vereda Arauca, donde esta agua tiene unas virtudes de sanación. Esta experiencia consistió en que él estaba lavando el tanque de almacenamiento de agua y le tocó entrar al tanque con agua, sintiendo después de haber entrado un alivio físico y paz espiritual, pues haciía varios días se sentía con mucho dolor en el cuerpo. De esta experiencia dedujo que el agua tiene una gran virtud de sanación. Don Angelmiro padece desde hace unos años de una artritis reumatoide, que ha hecho que sus manos talladoras hayan sufrido una deformación. Otra anécdota es un sueño en el mismo lugar, donde se le aparece un templo en el cual habitaban unos seres extraños que le entregaron una herramienta (un cincel, muy diferente al que utiliza) para hacer lo que siempre hace, la talla en piedra. Otra anécdota sucede en una noche en la misma vereda Arauca, en un camino antiguo. Como a las 2:00 a.m. vio un gran fuego (una llamarada de 5 metros de altura por 5 de ancho), que luego se convirtió en una gran esfera que se desplazó hacia el firmamento. Angelmiro tenía entonces 15 años. Actualmente tiene su taller de talla a la orilla del rio Naranjos, en el lugar llamado el Charco del Venado, ubicado en la vía que conduce a la vereda La Estrella, en el municipio de San Agustín. Le llaman El Charco del Venado porque la gente veía en este sitio un venado al que nunca pudieron cazar. Las tallas que realiza actualmente son réplicas a escala, donde funde el bloque de cemento con arena y otros materiales. Al día posterior de la fundida se empieza a trabajar estando el bloque aun blando, hasta darle la forma requerida. Esta es una forma de lograr trabajar las réplicas, que son vendidas a muchas personas y empresas a las que les interesa adornar sus empresas o viviendas con las bellas Deidades. Es de anotar que también talla la piedra natural pero en ciertos trabajos. A este Charco del Venado lo bañan los ríos Balcones, Naranjos, y el riachuelo El Quebradón.

Formación Bilingüe con Certificación Internacional A partir del 2014 se implementara la formación Bilingüe en el idioma Ingles, desde el nivel de preescolar al grado Sexto inicialmente, ampliando año tras año a los demás grados. Una organización Internacional (Consejo Britanico)certificara las habilidades y destrezas de cada estudiante en el manejo del idioma, de acuerdo a las exigencias del Marco Común Europeo. el aprendizaje de una segunda lengua permite que los conocimientos en emprendimiento y empresarismo de nuestros estudiantes, sean actualizados y solidos en la formación de los futuros empresarios ,y a la vez, logren insertarse con mayor facilidad en el campo internacional. El colegio cuenta desde ya con ayudas educativas como: laboratorio especializado de idiomas, biblioteca y profesorado calificado, entre otros. Contamos con la mejor planta física y ambientes educativos adecuados. El colegio esta calificado en el nivel Muy Superior SABER-ICFES Nivel avanzado pruebas SABER: en lenguaje y matemáticas grados 3,5 y 9

Informes e inscripciónes: Sede Carrera 31 No 18-50 Buganviles-Neiva PBX 8774656-cel 318.3118044 www.colegioempresarialdelosandes.edu.co Neiva - Huila

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Artista invitado

La pintura

de Soltau Susana Sóltau Montaño

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a pintura de H. Soltau, aunque poco profusa, pareciera contener algunas de las claves de la representación de la memoria colectiva regional, algo extraño pero afortunado para un trabajador de las artes local. Esto lo logra sin apelar a conceptos que a él le parecen poco naturales como por ejemplo el que esgrime la academia y que ha dado en llamar “Huilensidad”. Sóltau busca definir fronteras más contextuales entre nuestra cotidianeidad y la historia aprendida o heredada circunstancialmente. El artista se revela contra la incapacidad del pueblo Opita de empotrar a su génesis estos escasos 100 años de historia oficializada, para articular una identidad clara. Y esto sin hablar de su pasado aborigen ni de la aún más obvia influencia española. (Que desbordadamente está implícita en nuestras más naturales manifestaciones sociales y claro está, culturales). Curiosamente es aquí, en la desentendida forma colectiva de abordar nuestro pasado donde el artista encuentra la articulación de un discurso inconsciente pero a la vez más honesto y natural que busca genuinamente solventar los vacíos propios del devenir histórico del Huilense, al liberarse, precisamente, de lo convencional académico. De la misma manera como se crearía un choque si a un joven rockero se le obligara a escuchar una chirimía raizal con el argumento de que es una forma autóctona de expresión de su sentir, y posteriormente se le pretendiera obligar para que interpretara siempre dicha clase de música, H. Sóltau nos confronta con rostros de nuestro pasado, para crear en nuestro interior la pregunta de si existen vínculos aun identificables con nuestra configuración social actual y si encontramos que es así cuál sería la mejor manera de abordar esto. Rostros que admiramos estableciendo una distancia natural al no encontrar puentes de identificación con ellos. Rostros que nos ayudan a descargar la culpa de no llevarlos en lo que consideramos nuestra esencia. Porque hay que reconocer que no hablamos las lenguas de nuestro pasado, que no conocemos su iconografía, que a duras penas y esto en el mejor de los casos conocemos entre cinco y diez nombres que identifican a las familias indígenas de nuestro territorio, y

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“Susana Sóltau y su padre Hellmut Sóltau”.

Sóltau busca definir fronteras más contextuales entre nuestra cotidianeidad y la historia aprendida o heredada circunstancialmente. que si los recitamos, Tamas, Yalcones, Andakies.. Estos nombres nos resultan vacuos y difícilmente los ubicaríamos en un mapa actual. Curioso tema el que aborda Hellmut Sóltau en su obra. Y no deja de asombrarnos cuando en la calle se encuentra uno con este personaje que para algunos resulta adusto pero para quienes gozamos de su amistad y entendemos de su generosidad espiritual, sabemos apreciar en su correcta dimensión, parecería que Sóltau hace uso del 25% de ancestro alemán que aún le queda para administrar su vida según una codificación ética que solo él entiende con solvencia y que lo delimita en la relación que establece con los demás. Es un renunciante, un monje de clausura al que solo podemos ver cuando nos asomamos a esas ventanas de su celda que son sus ojos verdes.


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El Tibetano.

Ciencia Cósmica

Djwhal Khul E

n 1919 la teósofa Alice A. Bailey (1880-1949) se desvinculo de la Sociedad Teosófica por la obsesión de Blavaastky a la sumisión de los discípulos a su maestro (Ella). En 1919, Alice, a los 39 años, empezó a escribir textos que eran dictados telepáticamente por el Tibetano D.K. (Djwhal Khul). Ella publico esos textos con el título de Iniciación Humana y Solar, en los que daba cuenta de la jerarquía espiritual que Madame Blavastky había difundido de manera ordenada. Más tarde revelé que el tibetano era Djwhal Khul. Bailey dijo que después de una cierta resistencia inicial (basada durante la humildad) fue persuadida a nombrarlo claramente durante 30 años (1919-1949). Ella escribió atribuyendo sus escritos al maestro invisible. Según Bailey, Djwhal Khul era un maestro oriental de quinta iniciación, discípulo del segundo rayo de Koot Hoomi. El tibetano dijo: “Soy un discípulo de cierto grado, lo que puede significar muy poco porque todos somos discípulos: desde el aspirante más humilde hasta más allá del Cristo mismo. Vivo en un cuerpo físico como otros hombres en los confines del Tibet y a veces (desde el punto de vista exotérico) presido un grupo numeroso de lamas tibetanos cuando mis otros deberes lo permitan”. Según Bailey, el deseo de D.K. fue establecer una escuela esotérica cuyos miembros tuvieran libertad, no se vieran obligados a juramentos ni a compromisos; que se les proporcionara meditación, estudios y enseñanza esotérica con libertad para hacer sus propios ajustes e interpretar la verdad de acuerdo a su capacidad, dándole conocimientos esotéricos profundos, despertando misterios que aunque leyeran u oyeran algo de los mismos no los perjudicara si carecían de la percepción para reconocer la verdad. Dicha escuela se estableció en 1923 por Alice Bailey, con la ayuda de Foster Bailey y de algunos estudiantes que poseyeran visión espiritual. El libro Tratado sobre magia blanca de Bailey-Khul fue adoptado como texto de estudio, también fue utilizado durante dos años la enseñanza sobre el Antakarana que aparece en el tomo V del tratado sobre los Siete Rayos. También se dio otra sección como material de lectura y ense-

ñanza sobre el espejismo. Los primeros libros de Djwal Khul hablaban en contra del discípulo estricto y se centraba en la verdad interior de cada ser. Bailey decía que en realidad ella no era la maestra sino D. K., y la jerarquía de Lamas desde el Himalaya. Varios años después cerró el grupo porque los estudiantes no habían aprovechado sus enseñanzas. Les aclaró que su trabajo no era de elogiar el ego y el orgullo del estudiante sino más bien corregir los defectos. Bailey escribió este texto dictado telepáticamente por D.K.: Oh, chela (discípulo) en la luz, ¿no ves tú el portal? Veo el portal y oigo una voz que Alice A Bailey llama. ¿Qué debo hacer, maestro de mi vida? Atraviesa el portal y no pierdas el tiempo en mirar retrospectivamente el camino que terminas de hallar. Sigue adelante hacia la luz. El portal es demasiado angosto, maestro de mi vida, temo que no podré pasar. Acércate al portal y toma la mano de otro peregrino en el camino de la vida. Acércate al portal y no trates de entrar solo. Ahora que he tomado la mano del hermano de mi derecha y del hermano de mi izquierda, no puedo ver el portal. Me parece estar rodeado de peregrinos en el camino. Parecen iguales, su nota es una, se parecen a mi, circundan por todos lados, no pueden ver el portal. Avanza en el sendero, oh peregrino en la luz, y permanece con ellos tomados de la mano ante el portal de la luz. ¿Qué ves? Nuevamente aparece la puerta, y ahora parece amplia, no angosta como antes. ¿Qué vi antes? No era igual al portal que ahora enfrenta a este grupo de hermanos que permanece unido en el sendero. El Portal que viste antes era una ficción de tu mente, una forma mental de tu creación separatista, algo que te separaba de la verdad, demasiado estrecha para atravesarla, sin embargo, colmada de seducción errónea. Sólo el hombre que toma la mano de su hermano puede ver realmente el portal; sólo el hombre rodeado por los muchos que constituyen uno puede entrar por ese portal que se cierra al hombre que trata de entrar solo. •••

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(de Carlos Salas)

Un documental de Ana María Salas Producido por Medio de Contención Producciones Ana María Salas

Sinopsis

El taller de mi padre, el pintor Carlos Salas, está situado en una pequeña calle del agitado, ruidoso e inquietante Chapinero, en Bogotá. Este espacio amplio, de techo alto y muros blancos, en el que la luz del día entra generosamente y se escucha una música apacible, está poblado de grandes cuadros rojos oscuros, amarillos tierra, azules profundos, grises plateados… La atmósfera del taller es cautivadora. En su interior se tiene la sensación de estar en una burbuja suspendida fuera del mundo. El pintor vive y trabaja en este lugar, que es el escenario del documental. Lo acompañamos en su trabajo y su vida cotidiana desde los primeros trazos que da en una inmensa tela blanca circular, hasta las últimas pinceladas que finalizan el cuadro. Vemos la evolución de la pintura paso a paso, mientras somos testigos de las búsquedas del pintor, las dificultades y los caminos que encuentra en su proceso, pero también de la manera como el contexto colombiano, que se introduce en el taller de diferentes maneras, lo afecta. Gracias a la relación privilegiada que existe entre el padre pintor y la hija cineasta, el documental nos introduce en el universo íntimo y la percepción de Carlos Salas, revelando los vínculos que teje entre la pintura, su vida personal y el pasado y presente de Colombia. Abre así una puerta de entrada a la obra del pintor, una de las más respetadas de Colombia y América Latina. En el taller es también una propuesta artística en sí, donde el cine y la pintura entablan un diálogo singular. Presentación: Soy una interlocutora de mi padre des-

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de la infancia. Con el tiempo, nuestras conversaciones se han vuelto una manera de pensar juntos la vida, el arte y sus relaciones. Desde que vivimos lejos, hace más de diez años, nos enviamos cartas constantemente. En las suyas, me cuenta su día a día en el taller con detalle y también sus pensamientos, sentimientos, su imaginario, sus estados de ánimo variables, que afectan su percepción. Hace un tiempo recibí una carta en la que me contaba su diagnóstico de leucemia. Esta carta desencadenó la realización de En el taller. Basada en el conocimiento profundo de mi padre, que nuestro diálogo ha permitido, me propongo realizar un retrato de él en su mundo: en el espacio en que vive y trabaja, durante los momentos de soledad y aquellos compartidos con las personas que lo rodean. Busco atrapar la poesía de la vida cotidiana a través de una mirada atenta a los detalles inesperados que ésta nos ofrece. Aparte del cuadro que pinta durante el rodaje, varias obras del pintor están presentes en el documental. A medida que avanza, entendemos que los pasos de las pinturas, los trazos, las capas de colores y decisiones pictóricas, están ligados a tiempos pasados y sentimientos del pintor. Progresivamente, superponiendo momentos de diálogos y recorridos visuales de las pinturas, el documental evoca el hecho de que las pinturas, que parecen extraños paisajes, son los paisajes interiores del pintor. El documental será filmado en diciembre de 2013 y enero de 2014. Contacto: anasalmar@gmail.com


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1. Superioridad de la Eficiencia en el Consumo de la Economía de los Apóstoles de Jesucristo sobre la Economía de Mercado. Guillermo Córdoba. 2. Arqueología en el “valle de la Tristura” sur del Alto Magdalena, Huila. - José V. Rodríguez, Arturo Cifuentes, Gustavo A. Cabai. 3. El Rey Vikingo. - Iván Aguirre Charry.

4. Historia Comprehensiva de Neiva. 5 Tomos. Alcaldía de Neiva 5. Bolivar a lo Opita. - Fernando Gasca. 6. Museología, curaduría, gestión y museografía. - Ministerio de Cultura. 7. Las estatuas del pueblo escultor. San Agustín y el Macizo Colombiano. - David Dellenback. 8. Emiro Garzón. Colección Maestros del arte Colombiano dos Generaciones. 9. Revista Ejecutivos. - Hugo Cabrera. Director.

El Premio Nacional de Literatura 2013 de Mincultura, en poesía, fue otorgado al caucano Horacio Benavides con su obra “La serena hierba. “Dices lo que no dices”, uno de los poemas: “Déjame oírte, cuando no me dices nada. Tu boca canta, lo que calla. Tu cuerpo desnudo, narra lo invisible. Déjame tocarte, sin tocarte. Albert Camus (07 noviembre 1913-2013). Se celebran 100 años de su nacimiento. Nace en Argelia, colonia francesa de África. Le otorgan el premio Nobel de Literatura en 1957. Periodista, filósofo y escritor. Obras: La peste, La caída, El hombre rebelde, El exilio y el Reino, El verano. Su obra se basa en el humanismo fundado en la conciencia del absurdo de la condición humana. Se construye el Santuario del Sagrado Corazón en el corregimiento de Obando, San Agustín. Frente a dicho proyecto se encuentran los arquitectos José Luis Anaya y Edgar Gamboa. Se espera terminar la obra a finales de 2014. La Asociación de Vivienda Fronteras del Milenio, Asofrontmile, dirigida por el concejal Gorky Muñoz, en convenio con la Asociación de Vivienda de Periodistas y Empleados de Medios de comunicación, Asovipen, dirigida por Moisés Murcia, entregarán 60 apartamentos a los periodistas inscritos. Se construirán en 18 bloques, con 60 apartamentos cada uno, cerca del Sena Industrial de Neiva (calle 70 con la carrera 23). El 22 de Septiembre se realizó el taller Superior 1 de la Fundación Manos sin Fronteras, Fue dictado por Lucía Peña y Rafael Sibra en el Colegio Liceo Belalcázar de Cali. Hubo una asistencia de 55 personas de diferentes partes del país. Muchas gracias por las atenciones a los amigos de Manos sin Fronteras, Cali. El día 23 de septiembre se realizó el taller Relata con la escritora Laura Massolo (Argentina) ganadora del Premio Juan Rulfo en 2002. El evento se realizó en la Biblioteca del Banco de la República de Neiva. Coordinó Betuel Bonilla. El 22 de septiembre fallece en la ciudad de México el escritor Álvaro Mutis. Vivía allí desde 1956. Mutis nació en Bogotá el 25 de Noviembre de 1923. Obras: La mansión de Araucaima (1973), Ilona llega con la lluvia (1988), Última escala del Tramp Steamer (1990). En 1997 se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En el 2001, el de Cervantes. El miércoles 9 de octubre, a las 6 p.m., se realizó la exposición (colección privada) del artista Betzalel Cadena en el Club Empresarial y de Negocios (Social de Neiva). Dibujos, Acuarelas y Pinturas. Se realizó el 1er ciclo del taller de fotografía “Pensar la luz”, los días 18 y 19 de octubre en la Biblioteca del Banco de la República, por parte del fotógrafo de cine Carlos Hernández. El 2º ciclo se realizó los días 25 y 26 de octubre como expedición fotográfica en el municipio de San Agustín. Después se realizó una exposición el 5 de noviembre en la Biblioteca Departamental. Se otorgó el Premio Nobel de Literatura 2013 a la escritora canadiense Alice Munro. Su obra consta de cuentos impregnados de claridad y realismo psicológico. La escritora mexicana Elena Poniatowska fue galardonada con el Premio Cervantes 2013. Nació en París el 9 de mayo de 1932. Dedicada al periodismo con crónicas y ensayos. •••

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Eventos

Recientemente visitó el Departamento del Huila el embajador de Israel Yoed Magen y su consejera de Economía y Comercial Netta Bar-El. En la grafica junto con el Gobernador del Huila, Carlos Mauricio Iriarte y el Alcalde de Neiva, Pedro Hernán Suárez.

El dia 05 de noviembre se realizó la exposición de fotografía del taller “Pensar la Luz” dictado por el fotógrafo Carlos Hernández y realizado en Neiva y en San Agustin (Huila) la excursión fotográfica.En la gráfica participantes en el Taller.

Grupo asistente a la exposición de pintura del artista Filomeno Hernández el dia 08 de Agosto, realizado en el Museo de Arte Contemporáneo del Huila.

Reunión de la Tertulia Ágoras, que se encuentra en la Biblioteca Departamental. Proyecto auspiciado por el Ministerio de Cultura. Coordina el escritor Betuel Bonilla. En la gráfica Rafael Chavarro, Hellmut Soltau, Fausto Valderrama, Segundo Salamanca, Betuel Bonilla(coordinador),Yezid Morales y Luis Carlos Figueroa.

Grupo de amigos de la Tertulia Ágoras en la Biblioteca Departamental de Neiva.

Músicos extranjeros caminantes en San Agustín, Huila. Fotografía de Francesco Guarnizo.Taller “Pensar la Luz”.

Ciencia Cósmica Yoga y meditación Informes: 300 6933328 - 310 8620170 34 • • • Reuniones: Martes 7:00 pm. Colegio La Valvanera Cra. 4 No. 1-45 Neiva


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Cierre la ducha mientras se enjabona. El tiempo aprox. con la ducha abierta es de uno a dos minutos.

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No lave el carro en hogar, utilice los lavaderos autorizados en la ciudad, y evite el comparendo ambiental.

Riegue las plantas en horasde la noche para evitar que se evapore más rápido el agua. Utilice balde y no manguera.

Utiliza la lavadora con la carga máxima y en el modo indicado de lavado.

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Reporte cualquier fuga de agua que observe en su casa Calle 6 No. 6-02 Tel. 8725500 Ext. 116 Neiva - Huila

Sede Neiva: Calle 4 No 3-37 Centro. Tel 8721527-8721605 Fax 8720699. Pitalito: Cra 6 No 4-01 Piso 2 Tel. 8360980-fax 8362070. La Plata.Cra 2 No 3E-95 Telefax 8372058

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Email.info@cadefihuila.com / www.cadefihuila.com


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EN EL TALLER Un documental de Ana María Salas El taller de mi padre, el pintor Carlos Salas, es un espacio particular, con una atmósfera cautivadora. Este documental acompaña su cotidianidad durante la realización de un inmenso cuadro redondo, desde los primeros trazos que da en una tela blanca, hasta las últimas pinceladas. En el taller nos introduce en el universo íntimo y la percepción del artista, revelando los vínculos que teje entre la pintura, su vida personal y el pasado y presente de Colombia.

Lo que habita el taller Mixta sobre tela 36Diámetro • • • 30 cms Precio: $950.000

A raíz del imaginario de este proyecto, Carlos Salas realizó una serie de pinturas de pequeño formato y de obras múltiples. de 2013 y enero de 2014. Colombia - 52 minutos Contacto: Ana María Salas anasalmar@gmail.com

En el taller - Edición de 100 Fotografía y mixta sobre metal 29,5 x 35 x 8,5 cms Precio: $900.000 20 x 21 x 5,5 cms Precio: $450.000

Mixta sobre tela 44 x 44 cms Precio: $2.200.000


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