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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

Las puertas de Neiva Pablo Hernán Di Marco

ISSN 1909-0226

Entrevista a Pablo Hernán Di Marco Betuel Bonilla Rojas “Danzarinas”. (fragmento). Óleo. Mario Ayerbe

Itinerario de un viaje Rosa Elvira Rico

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

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Editorial

Portada edición No. 23 “Danzarinas”, (fragmento) Óleo. Mario Ayerbe

“¿Pero de qué niño hablas?... ¿Acaso es tu mujer?.. No, sino Myriam nuestra sobrina, que vino desde Nazareth a esperar aquí el nacimiento de su hijo”. ¡Elcana!... —díjole Josías­—, ya sabes que los ancianos han anunciado la venida de un gran profeta sobre Israel. ¿No será éste, acaso? Arpas Eternas. Tomo 1. Josefa Rosalía Luque Álvarez

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ue la alegría del Espíritu de Navidad os colme de muchas bendiciones, alegría y prosperidad en todos los trabajos laborales y personales que realicen en el año venidero. Son nuestros mejores deseos para bien del Mundo. Sabemos que iniciaremos un nuevo ciclo a partir del 21 de diciembre. Una nueva vida de cambio espiritual en el ser humano, según las profecías Mayas. En portada nos acompaña en “Pesebre campesino”. IV Salón BAT. Ruth Polo este volumen, con una de sus be(Pitalito). llas obras pictóricas, el artista laboyano Mario Ayerbe. La revista está dedicada en su mayor parte a la obra ganadora de la XIII Bienal Nacional e Internacional de Novela José Eustasio Rivera, que realiza la Fundación Tierra de Promisión y que fue otorgada el día 29 de noviembre en Neiva, en la Asamblea Departamental del Huila, a la obra Tríptico del desamparo, del escritor argentino Pablo Hernán Di Marco. El jurado estuvo conformado por los escritores Marco Tulio Aguilera Garramuño, Roberto Burgos Cantor y Héctor Sánchez, quienes decidieron su premio por ser “una obra con aliento universal enraizada en la cultura occidental”. Queremos felicitar a la Fundación Tierra de Promisión, y a su Director, el doctor Guillermo Plazas Alcid, por el sostenimiento de esta Bienal como insignia de una de los mejores concursos literarios que se realizan en Colombia y Latinoamérica, contribuyendo de esta forma al avance y desarrollo de la cultura. Publicaremos un texto inédito escrito por el ganador de la Bienal, Pablo Hernán di Marco, a petición del Director de la revista, sobre su estadía en Neiva para recibir el premio. También, una entrevista que le realizó el escritor Betuel Bonilla. En igual sentido, ul texto escrito por Marco Tulio Aguilera, dando su concepto sobre la obra ganadora y los finalistas. Además, publicaremos el texto escrito por Rosa Elvira Rico en su reciente viaje por tierras Africanas, junto con otros amigos de Ciencia Cósmica. Y otra crónica del taller de “Memorias del Agua”, escrito por Mauricio Suaza. Esperamos que nos sigan leyendo y apoyando, pues ustedes son los baluartes de este trabajo quijotesco. Escríbannos y envíen sus textos a nuestros email, que los publicaremos después que sean leídos y aceptados. Por el servicio a la Luz, Luis Carlos Figueroa Director Miembro del CNP Huila

Director Luis Carlos Figueroa Consejo Editorial Betuel Bonilla Rojas Carlos Andrés Figueroa B. Luis Felipe Figueroa B. Luis Humberto Salazar Moreno Impresión Editora Surcolombiana S.A. Coordinación Mabelly Katherine Rojas Arias Fotografías Martín Borrero U. Samuel Gómez Colaboradores Pablo Hernán Di Marco Marco Tulio Aguilera Garramuño Rosa Elvira Rico Mauricio Suaza Guillermo Garzón Betuel Bonilla Rojas Miguel De León Contacto Calle 6 No. 4-71 Apto. 402 Hotel Neiva Plaza. Neiva - Huila Cel. 300 693 3328 E-mail: agorasalom07@gmail.com agorasalom@yahoo.es eventosneiva@yahoo.com @figueroaluiscar Skype: luis.carlos.figueroa1

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Las puertas de Neiva

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Entrevista a Pablo Hernán Di Mario

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Notas marginales

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Itinerario de un viaje

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Yanaconas

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Emiro Garzón Correa

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Koot Hoomi

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Magdalena, de la historia a la muerte

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Marco Tulio AGuilera Garramuño. (Bogotá,1949). Profesor de letras y Traducción de las Universidades Autónomas de Nuevo León y Veracruz (México). Obras: Cuentos para después de hacer el amor, Los grandes y pequeños amores (Premio Nacional de libros de cuentos del Instituto Nacional de Bellas Artes en México). Los placeres perdidos (Premio Bienal de Novela José Eustasio Rivera).

El contenido de los texto es responsabilidad del autor, por tal motivo Ágora salom no se responsabiliza de las opiniones y juicios expresados por los colaboradores.

100 años (1913 - 2013)

Parque Arqueológico de San Agustín

Rosa Elvira Rico Galvis. Licenciada en Español y Literatura. Docente del Área de Español del Colegio Claretiano de Neiva.

Pablo Hernán Di Marco. (Buenos Aires, Argentina. 1972) Estudios de Literatura e Historia. Obras: Espiral, Las Horas Derramadas (ganador XXI certamen Literario Ategua, España). Primer Premio XXIII Bienal Internacional de Novela José Eustasio Rivera.

Betuel Bonilla Rojas (Neiva, 1969). Escritor y profesor universitario. Licenciado en Lingüística y Literatura por la Universidad Surcolombiana. Especialista en Docencia Universitaria por el convenio Coruniversitaria-Universidad de La Habana. Candidato a Magíster en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira.

San Agustín, declarado por la UNESCO como patrimonio histórico de la humanidad.

Guillermo Garzón Romero (Algeciras, 1949). Artes Plásticas y curador de arte. Seleccionado al 41 salón Nacional de Artistas 2008.

“Aldea”. Acuarela. Marina Barrios

Miguel De León. (Pitalito, 1961). Ejerce la critica de Arte y Periodismo. Columnista habitual. Libros escritos: Gotas de Roció, Sótano en el Cielo. Premio Nacional de poesía “Ciro Medina”,2011.


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Las puertas de Neiva Pablo Hernán Di Marco

N

eiva, jueves 29 de noviembre de 2012. Salón principal de la Asamblea Departamental. Ya hace una hora que comenzó el acto de premiación de la XIII Bienal Nacional y I Internacional de Novela “José Eustasio Rivera”, y por lo visto todavía falta un buen rato para que termine. Han subido al atril varias autoridades de la ciudad y también representantes de la Fundación “Tierra de Promisión”, encargados de la organización de la Bienal. Todos han dado floridos y solemnes discursos en los que se recuerda la figura de Rivera, la influencia de su novela La vorágine en el panorama de las letras colombianas, y la importancia de la literatura a la hora de comprender el mundo que nos rodea. También han elogiado la novela Tríptico del desamparo, ganadora de la presente edición de la Bienal por su “estilo limpio y en ocasiones deslumbrante” y han agradecido a su autor, el argentino Pablo Di Marco, el estar presente en la ceremonia. Ahora es tiempo de música: un grupo de jóvenes violinistas locales, acompañados por tres concertistas austríacos, tocan diversas partituras. Son buenos, muy buenos; pero a diferencia del resto del auditorio, a mí se me hace difícil disfrutar del espectáculo. Me reacomodo una y mil veces en mi asiento, aliso arrugas inexistentes del pantalón y disimulo como puedo una tos nerviosa. Si todos, tanto autoridades como organizadores y público disfrutan de la música, ¿por

Pablo Hernán Di Marco. Ganador de la XIII Bienal Nacional e Internacional de Novela ‘José Eustasio Rivera’.

qué soy el único que mira la puerta de salida con ganas de escapar? ¿Cuál es la razón de mis nervios? La respuesta es muy sencilla: porque Pablo Di Marco soy yo; el argentino autor de la novela ganadora de la presente Bienal soy yo. Es a mí a quién mira el público (o por lo menos eso me parece), es mi nombre el que está escrito en el diploma que el Dr. Plazas Alcid tiene en sus manos, es a mí a quién le entregarán la escultura de cristal que reluce a un costado del salón, y será este humilde servidor quien deba cerrar el acto con un discurso supuestamente aún

Y de pronto el alcalde, o quién sabe quién, anuncia en voz alta: “¡Pablo Hernán Di Marco, autor de la novela Tríptico del Desamparo, ganadora de la I Bienal Internacional “José Eustasio Rivera!” Y todos se ponen de pie y aplauden, los periodistas aplauden, el Dr. Plazas Alcid aplaude, los jurados aplauden, el Obispo de la ciudad aplaude…

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Obra ganadora de la XIII Bienal y I Internacional de Novela “José Eustasio Rivera”.

más florido y solemne que todos los dados hasta acá. ¿Y por qué tantos nervios?, me pregunto una y otra vez mientras los músicos guardan sus instrumentos y el profesor Isaías Peña Gutiérrez, venido especialmente de Bogotá, recibe una distinción a su trayectoria. Porque soy escritor y no locutor, y mucho menos conferencista, me respondo atento a las palmas de mis manos que parecen canillas abiertas de tanto que transpiran. Cuando llegue el momento de subir al atril no sé qué haré. Tal vez debería tan solo pararme, ubicarme frente al micrófono, esconder las manos, y decir la verdad: que a diferencia del resto yo no traje ningún discurso preparado, que soy apenas un novelista y que lo mucho o poco que tengo para decir está en mis libros; que doy lo mejor de mí en mi casa, a solas, escribiendo de madrugada, apenas alumbrado por una lamparita mientras mi esposa duerme. Y que muy poco tengo para

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decir en este ámbito fantástico pero intimidante; entre políticos, músicos, escritores, periodistas y obispos. Terminaron de hablar los doctores Félix Lozada Flórez y Julio César Medina Hernández, los irremplazables y maravillosos organizadores de la Bienal. Soy un tonto, de tan nervioso que estoy no les presté la debida atención a sus palabras. Qué pálido debo estar, suerte que no hay espejos por ningún lado… Y ahora quien pasa al frente es Marco Tulio Aguilera Garramuño, el jurado que insistió una y otra vez en premiar mi novela. No me alcanzará la vida para terminar de agradecerle. Suelo decir que no hay nada más triste que un manuscrito encerrado en un cajón sin lectores. Y fue Marco Tulio (junto a los jurados Héctor Sánchez y Roberto Burgos Cantor) quien decidió que ese manojo de fotocopias que era mi novela se vuelva de un día al otro un libro premiado y publicado; como en los cuentos maravillosos cuando el hada toca con su varita al sapo para convertirlo en príncipe. Entre tanto acto protocolar y ceremonioso, Marco Tulio distiende el clima y lo primero que dice es: “Como decía Cantinflas, antes de hablar quiero decir unas cuantas palabras”. El auditorio se divierte y yo sonrío, pero mi sonrisa se borra de inmediato. Sigo tenso, consciente de que deben faltar apenas minutos para el momento de mi discurso. Marco Tulio elogia mi novela, y lo que todavía es mejor: me elogia como persona. Parece ser que no todos los argentinos nos suicidamos lanzándonos desde lo alto de nuestro ego. Dios mío, ¿qué voy a hacer? Puedo sentir los ojos de todo el mundo clavados en mí. Quisiera agradecerle a Marco Tulio sus palabras, pero ante todo quisiera irme corriendo. Tal vez pueda hacer las tres cosas, ¿por qué no? Pararme, agradecer y escapar corriendo. En ese orden, por supuesto. Un hombre sube al atril. Creo que es el alcalde de la ciudad, no estoy seguro. Me señala, me nombra. Ya no falta nada… En tanto, el Dr. Plazas Alcid se levanta y comienza a desenrollar el inmenso diploma, mi nombre impreso en letras doradas y rojas. No debo olvidar agradecer a Neiva, me recuerdo con el corazón golpeándome el pecho y la camisa pegada al cuerpo. En especial al pueblo de Neiva porque a fin de cuentas una ciudad no es más que su gente. Agradecer la calidez, sus modos sencillos y educados, la gentileza en el trato. Y no pienso en quienes me halagaron en mi condición de ganador de la Bienal, pienso en la chica del almacén que me despide con un “a sus órdenes, señor” cuando pago la


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cuenta, en el taxista que detiene su auto y me explica con detalles como la Catedral quedó milagrosamente de pie tras aquel terremoto que lo arrasó todo, en el vendedor de diarios que me corrió media cuadra para devolverme la moneda que le di de más. Pero estoy demasiado nervioso para poder recordar lo que debo decir; las ideas se esfuman, se entrelazan, se confunden unas con otras. Y de pronto el alcalde, o quién sabe quién, anuncia en voz alta: “¡Pablo Hernán Di Marco, autor de la novela Tríptico del desamparo, ganadora de la I Bienal Internacional “José Eustasio Rivera!” Y todos se ponen de pie y aplauden, los periodistas aplauden, el Dr. Plazas Alcid aplaude, los jurados aplauden, el Obispo de la ciudad aplaude… Es ahora. Ahora o nunca. Me levanto por primera vez en las tres horas que lleva la ceremonia y basta con avanzar unos pasos para que estalle el remolino: me entregan el diploma con mi nombre grabado, la escultura de cristal, el cheque (guárdelo bien, me susurran al oído, cualquiera que lo agarre lo puede cobrar), los flashes me enceguecen mientras nadie deja de aplaudir. Pienso en mi padre que ya no está; en mi madre que nunca dejó de confiar en su único hijo, aun cuando ya no quedaban razones para confiar; en mi esposa que vio en mí lo que nadie había visto antes, en mi hijo de 9 meses que a esta hora estará durmiendo, en Marcelo di marco que me dio las herramientas que me hacían falta, en los amigos que me corrigieron, apoyaron y alentaron. Entre la multitud que me rodea alguien me extiende una copia de la novela (“¡por favor, dedíquemela!”). La secretaria del Dr. Plazas Alcid lo aparta, le indica que las firmas vendrán después, que ahora es tiempo de mi discurso. Sí, Pablo; me

aliento a mí mismo, es tiempo de tu discurso. Tomándome gentil y firme del hombro la secretaria me acompaña al atril, los fotógrafos enloquecen, los periodistas acercan sus grabadores, y alguien acomoda el micrófono bien cerca de mi boca. Llegó la hora. Todos hacen silencio a la espera del discurso. Es tiempo de hablar. Me viene a la cabeza aquella ridícula idea de pararme, agradecer y escapar corriendo. Ya estoy parado, pero me parece que ya es tarde para lo demás. Y me aterro al darme cuenta que olvidé absolutamente todo lo que debía decir. Pero de pronto… de pronto miro mis manos apoyadas sobre el atril y noto que ya no tiemblan, ya no transpiran como canillas abiertas. Y entonces, parado solo frente al micrófono con todos los presentes pendientes de mí, súbitamente descubro que estoy en casa, entre amigos y familiares. No tengo que dar un discurso florido y pomposo, no tengo que simular ser quien no soy. Será suficiente con sonreír y dar las gracias. Sí, tan solo eso: dar las gracias a la Fundación por haber organizado un concurso literario limpio y libre de toda sospecha. Y en especial darle las gracias a cada uno de ustedes por haber confiado en mí, por haberme traído desde la otra punta del continente, por haberme abierto las puertas de sus casas. Sí, con eso basta. Porque a los hijos no se les exige discursos floridos y pomposos. A los hijos se les abre la puerta, se los hace pasar y se los abraza. Y sé muy bien que desde hoy yo soy eso para todos ustedes, querida Neiva: un hijo recién llegado de Argentina al que se le abre la puerta de par en par, se lo hace pasar y se lo recibe con un fuerte abrazo. Buenos Aires, 8 de diciembre de 2012

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Entrevista

Entrevista a Pablo Hernán Di Marco Betuel Bonilla Rojas

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ablo Hernán di Marco estuvo de paso por Colombia, por Neiva. Tríptico del desamparo, una de sus novelas, se alzó con el XIII Premio de la Bienal Internacional de Novela José Eustasio Rivera. De una amabilidad sin concesiones, pero de ideas literarias y políticas firmes y también sin concesiones, logramos extraerlo una buena tarde de los apremiantes compromisos que trae consigo el haber obtenido dicho galardón. En medio de la cordialidad que provoca el encuentro inesperado, sacándole

“Casa de Bahareque” Acuarela. Hernando Monje.

un tanto el cuerpo al sopor neivano, conversamos con él sobre sus aficiones, sobre su quehacer literario, sobre el ayer y el hoy de la literatura argentina y, de paso, de la literatura en general. No habló como suelen hacerlo aquellos autores a quienes un relativo prestigio se les viene encima de repente. Más bien discurrió con tranquilidad, siempre con un subrayado de que lo que se dice es provisorio, de que las tesis tambalean con el paso del tiem-

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po. Habló como el gran autor que es, como el enorme lector que hay detrás de sus convicciones literarias más íntimas. Este es un fragmento de dicha conversación. B.B: Pablo, a sabiendas de que los libros de autores colombianos poco circulan en las librerías de Buenos Aires, ¿a qué autores colombianos has leído? P.D.M: Me avergüenza decir que no llega demasiada literatura colombiana a la Argentina. Suelo decir que no leemos lo que queremos sino lo que el “mercado editorial” decide que debemos leer. Y ese mercado está en manos de gente más interesada en balances y contadores que en literatura. Dejando de lado a García Márquez, puedo decir que en mi adolescencia me interesé por Andrés Caicedo (en aquel tiempo me atraía su prosa urbana), y que estoy al tanto de la poesía de Lucía Estrada y Andrea Cote. También leí La vorágine; mucha razón tenía el gran Horacio Quiroga en considerar a la novela de Rivera una obra capital del siglo XX. Tengo mucho interés en la obra de William Ospina. Si Marco Tulio Aguilera Garramuño considera que merece el Nobel, por algo será. Y también me recomendaron a Héctor Abbad, en especial su novela Basura. B.B: ¿Cómo ves a estos autores en su nivel de escritura y sus temáticas? P.D.M: No me siento cómodo calificando el trabajo de los demás. La hoguera de vanidades que rodea a los escritores es demasiado grande como para seguir echándole alcohol al fuego. De todos modos le puedo decir que a esta altura no creo que tenga sentido analizar a García Márquez: a los mitos se los lee y se los admira, no se los juzga. En relación a la obra de Caicedo, creo que despuntaba como una interesante alternativa al realismo mágico, y que me intriga saber hacia dónde se hubiese dirigido su trabajo de no haberlo sorprendido la muerte.


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Entrevista

“Volcán” Óleo sobre PVC. Filomeno Hernández.

En el caso de la poesía colombiana me sorprende su erotismo, su “sangre caliente”, a diferencia de la argentina a la que le cuesta enormemente llamar a las cosas por su nombre a la hora de hablar de sexo. Quién sabe, tal vez la culpa la tenga el tango. B.B: En ese mismo sentido, y pensando un tanto en tu tradición más cercana, digamos la que va de Walsh hasta la más contemporánea, ¿por qué hace tanta presencia el tema de la dictadura, en sus múltiples caras? ¿No termina esto por volverse un lugar común con el paso del tiempo? P.D.M: La dictadura militar que sufrió la Argentina entre 1976 y 1983 dejó una marca profunda en todos los estamentos de nuestra sociedad, por lo tanto es lógico e inevitable que nuestra literatura se haya visto tocada. Pero también es cierto que a mí, como lector, el tema me tiene saturado. De más está decir que no pido que no se escriba más del tema porque sería insensato de mi parte, pero sí le pido a los autores que hagan el esfuerzo de encontrarle nuevas perspectivas al tema y también, por qué no, recordarles que allá afuera hay todo un mundo plagado de historias. Solo es cuestión de mantener los ojos y oídos atentos a lo que los (nos) rodea.

En relación a este tema tal vez haya un punto en común con su país: mis días en Neiva me sirvieron para darme cuenta que no son pocos los lectores colombianos que también comienzan a cansarse de la literatura vinculada al narcotráfico, la violencia y el sicariato, aunque tal vez esto no sea más que una sensación. B.B: Pablo, ¿cómo ser escritor en una ciudad, en un país, en los que hay tantos autores canónicos no sólo para América Latina, en los que hay tantos autores haciendo fila tras estos? P.D.M: No pienso en ello, estimado Betuel. Si a la hora de sentarme a escribir pensase por un solo segundo en la obra de Borges guardaría el lápiz y el papel en un cajón y me iría a dormir. A los referentes hay que leerlos y releerlos, pero a la hora de escribir a veces es mejor no pensar en ellos porque su sombra puede ser intimidante. B.B: Pesa mucho en la literatura argentina el thriller, desde Borges hasta Giardinelli, desde Bioy hasta Piglia. ¿Por qué esa recurrencia? ¿Acaso tiene que ver con ese asunto ya mencionado de la dictadura? P.D.M: A Borges y Bioy los englobaría más en la corriente de la literatura fantástica. Pero la recu•••

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Entrevista dar en los únicos tres temas que existen: el amor, el poder y la muerte.

“Guacamayas, hormigas y mariposas”. Óleo. Ómar Rodríguez Da Silva (Leticia). IV Salón BAT.

rrencia que usted menciona, existe. Tal vez tenga que ver con que el inconsciente colectivo argentino al día de hoy todavía no resolvió el tema de la dictadura. No quiero hacer psicología barata, pero tal vez parte de la sociedad aún hoy cargue con culpas por su comportamiento en aquellos años, y tal vez la literatura sirva para exorcizar demonios. De todos modos no podría asegurarlo. No me sorprendería que la dictadura sea un tema que le interese más a políticos y escritores que al resto de la sociedad. Las sobreactuaciones también existen. B.B: La novela que te permitió venir a Colombia, Tríptico del desamparo, ¿de qué va? ¿Cuál es su asunto novelesco? P.D.M: Tríptico del desamparo cuenta una historia de amor entre una mujer de sesenta y tantos años y un muchacho de veinte. Es una historia que nace en la Buenos Aires de los años 70’ y culmina décadas más tarde en una Venecia devastada, al borde del derrumbe. Aunque, como suele suceder, el tema central muchas veces no es más que una excusa para poder ahon-

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B.B: En tus respuestas a la rueda de prensa previa a la entrega del Premio hablabas de una patología por la corrección de tus trabajos literarios. ¿Cómo es esto? ¿Cómo es tu trabajo de corrección desde el mismo instante en que abordas un nuevo proyecto? P.D.M: Suelo decir que las novelas no se terminan nunca, las novelas se abandonan. La corrección de una novela suele llevarme por lo menos el triple de tiempo que me lleva escribirla. Cuando termino de escribir una novela siento que lo que tengo delante no es más que un bloque de mármol. Es recién con la corrección cuando comienzo a picar, a pulir, a limar, a darle a ese bloque la forma que quiero que tenga. Y ese trabajo suele ser eterno. B.B: Pablo, ¿qué hay que hacer para conseguir ser, digamos, un buen novelista? P.D.M: Trabajar, trabajar y trabajar. La inspiración suele ser una gran mentira, y si existe no es más que el uno por ciento de la historia. A quienes sueñen con ser escritores de verdad les recomiendo que se olviden de los cantos de sirena; un buen escritor es, ante todo, un tipo que trabaja. Un tipo que trabaja como un auténtico condenado. Cuando pienso en Víctor Hugo pienso en un gran hombre, en un talento mayúsculo, en un artista, pero ante todo pienso en un trabajador. Permítanme citar al maestro Poe: “La mayoría de los escritores prefieren dar a entender que escriben bajo una especie de frenesí, y en realidad se estremecerían a la idea de que sus lectores puedan echar una ojeada a lo que ocurre entre bambalinas, a las penosas correcciones, a los lunares postizos, a las patas de gallo, a los vislumbres de ideas que jamás llegan a manifestarse, y a las fantasías que hay que descartar por ingobernables”. Poco romántico, pero cierto. Y nadie de nosotros se atrevería a contradecir al maestro Poe, ¿no es así?


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Marco Tulio Aguilera Garramuño.

Jurado de la XIII Bienal y I Internacional de Novela “José Eustasio Rivera”.

Notas marginales Sobre las novelas del Concurso Primera Bienal Internacional ‘José Eustasio Rivera’ 2012

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ecibí 71 manuscritos, de los cuales preseleccioné 14. Hice reseñas más o menos detalladas de los que me parecieron los más interesantes. Con estas reseñas fundamenté mi voto por la ganadora Tríptico del desamparo y por las dos finalistas. Todos los manuscritos fueron evaluados hasta el punto en que ellos mismos se descalificaban.

Tríptico del desamparo De todas las obras presentadas es la que más cumple con los cánones de la novela clásica o simplemente de lo que considero una buena novela. Argumento: Una mujer distinguida, traductora del italiano, publica una novela que se hace famosa, Tríptico del desamparo. Estilo limpio, impecable, en ocasiones deslumbrante. Tiene una estructura muy bien planeada. A veces hace pensar en las grandes novelas italianas de Moravia, Bassani, y en cuanto al estilo, a la poesía de Leopardi. Hay pasajes que evocan escenas de Muerte en Venecia, y de hecho hacia el final de la novela los protagonistas se desplazan hacia una Venecia inundada y devastada (como la Venecia en la que murió Von Aschenbach). También tiene veladas alusiones a Borges y a Umberto Eco, particularmente a El nombre de la rosa. Tiene una detallada y minuciosa descripción de Buenos Aires y de Venecia, particularmente de un palacio veneciano. No incurre en detalles eruditos accesorios que intenten demostrar la sabiduría del autor. Es una novela de lectura fácil pero no facilista, una novela inteligente y culta, sin ser culterana,

que mantiene la atención hasta el final. En el trasfondo hay “un señalamiento de la degradación social y cultural de estos tiempos” (como dice la protagonista en un análisis autoreferencial). También hay un paralelismo con la situación política argentina en los tiempos de la dictadura militar. Otros temas que explora la novela son el deterioro que los años hacen sobre las ilusiones de juventud y la degradación inevitable sobre el cuerpo. También trata de la necesidad de ocultarse que tienen quienes han tenido épocas de esplendor (la idea central de la novela coincide con una frase de Dante: “No hay nada más triste que acordarse de los tiempos felices en épocas de miseria” –no textual). Hay una consideración que me parece importante tomar en cuenta al premiar esta novela, si es que se premia: el hecho de que es una obra con aliento universal, enraizada en la cultura occidental, distante de los temas que han agobiado a la literatura colombiana durante muchos años: la violencia, el narcotráfico, el sicariato. Si el concurso ha dado un salto de lo nacional a lo internacional, es justo que se privilegie lo internacional por sobre lo provinciano, entendiendo por provinciano aquello que por cercano se vuelve costumbre. Como en las grandes novelas, hay en ésta un ombligo en el que se concentra la metáfora del sentido: es el merletto de borano, un tejido con hilos de oro que elaboraban ciertas tejedoras venecianas que ya casi no existen. Este merletto de borano es de alguna manera la cifra del arte que se está perdiendo en estos tiempos de tejidos sintéticos, de tiempos sin arte, sin sentido. Considero que esta novela merece el premio. •••

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LA FUNDACIÓN para la Enseñanza y Promoción de los Oficios y las Artes TIERRA DE PROMISIÓN Promueve la Bienal Internacional de Novela ‘José Eustasio Rivera’

XIII Bienal Nacional e Internacional de Novela ‘José Eustasio Rivera’

Obra Ganadora

TRÍPTICO DEL DESAMPARO Del escritor Pablo Hernán Di Marco

Otorgada en Neiva, el 29 de noviembre de 2012

FUNDACIÓN TIERRA DE PROMISIÓN Calle 18A No. 7A-14 • Teléfono: -8- 865 25 16 GUILLERMO PLAZAS ALCID Director Ejecutivo Calle 5 No. 5-124 • Antiguo Club del Comercio • Neiva – Huila – Colombia

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Itinerario de un viaje

Relatos de un viaje

Sudafrica, Kenia, Tanzania, Zambia Y Zimbabwe Octubre - Noviembre De 2012

La rica variedad cultural de África nos permite disfrutar de su vasto potencial turístico, relacionado con la naturaleza y la historia de la civilización, ya que África es la cuna de ésta. Rosa Elvira Rico

E

ste viaje de 27 días fue el encuentro con la naturaleza y sus diferentes formas de vida, especialmente en Sudáfrica y Tanzania, produciendo la sensación de bienestar, de equilibrio, de armonía, llevándonos a cada uno a una gran paz, a alejarnos de todas nuestras creencias y nuestros mitos del mundo occidental, a ver y a sentir un mundo completamente diferente,

rompiendo esquemas, creencias y apegos del mundo actual. Estar en contacto directo con cada uno de los seres del reino animal, observar su hábitat, sus costumbres, su mundo único y especial, fue algo único y un gran motivo para reflexionar. A través de la observación de estos seres de la naturaleza pudimos apreciar sus cualidades especiales, su forma de moverse, su modo de vida, e ir descubriendo nuestra verdadera esencia, ya que el hombre, por su sapiencia y origen Divino, posee todas las cualidades de todos los seres de la naturaleza. Igualmente, poder compartir con los seres que se encuentran en esta región, seres que han

Tribu Masai Mara. •••

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Relatos de un viaje sido tocados en diferentes aspectos y a través de diversas épocas, y que sin embargo conservan la Esperanza, la Fe, el Amor y el deseo de Servicio fue la oportunidad perfecta para abrir la mente y el corazón a una nueva visión de la vida y del mundo. Fue una enriquecedora experiencia que nos hizo vibrar y sentir como si estuviésemos en otro planeta. El itinerario, lo iniciamos en Nairobi, capital de Kenia, situada a 1.680 metros de altitud y a pocos kilómetros del Ecuador. Es una ciudad relativamente moderna, rodeada de espléndidos parques, bosques y sabanas. Por carretera salimos de Nairobi al Parque de Samburu, situado al norte del Monte Kenia. Visitamos el parque, que se destaca por sus especies únicas, como las jirafas reticuladas y las cebras de Grevy.

Parque Nacional de Amboseli.

Dejamos el equipaje principal, y después del almuerzo fuimos trasladados en vehículos autorizados al hotel, desde el cual pudimos contemplar la fauna que se acerca a beber a las charcas. El 6°día salimos por carretera de Aberdares, atravesando el gran Rift, al Lago Nakuru. Por la tarde,

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safari para recorrer el parque, uno de los mejores del país para la observación de aves; el lago propicia la presencia de multitud de especies de avifauna, entre las que destacan los flamencos rosas. El parque es también muy conocido por la alta probabilidad de observar leopardos, así como por su importante población de rinocerontes. Después de finalizada la visita continuamos por carretera al lago Naivasha, y de allí hacia Masai Mara, la reserva más famosa de Kenia, que acoge la más espectacular variedad de vida salvaje. Sus 320 km cuadrados de sabana, bosques y ríos crean un ecosistema único por su gran valor ecológico y por su enorme biodiversidad. Por la tarde realizamos un safari para disfrutar de la variedad de especies. Al recorrer la reserva es fácil observar grandes manadas de ñus, cebras y gacelas. Esta concentración de herbívoros atrae también a grandes depredadores, como leones y guepardos, que son fáciles de observar, especialmente por la mañana, cuando salen de cacería. Búfalos, elefantes y jirafas pueblan también la llanura en gran número. El 10°día regresamos a Nairobi para continuar hacia el Parque Nacional de Amboseli, situado a los pies de la montaña más alta de África, el Kilimanjaro, con 5.895 metros, que con sus cimas nevadas domina el Parque, que ocupa 3.920 km2. Por la tarde, realizamos un safari donde vimos numerosas manadas de elefantes, búfalos, jirafas, cebras y gacelas sobre una extensa sabana. Muy temprano, por la mañana, pudimos disfrutar de unas vistas del Kilimanjaro a la salida del sol. Continuamos la visita del parque efectuando un corto safari. Safari por carretera hacia Namanga, frontera con Tanzania, donde tras pasar los trámites de aduana, cambiamos a vehículo regular y continuamos a Arusha para almorzar. Continuamos hacia el Parque Nacional del Lago Manyara, situado a los pies de la falla del Rift. Famoso por sus diferentes hábitats, el lago alberga flamencos, cigüeñas, hipopótamos, etc. Salimos luego por carretera al Serengueti, realizando safari en ruta hasta la llegada al lodge. El Serengeti se extiende sobre 14.763 km2 y conforma la mayor reserva natural de Tanzania. En las infinitas llanuras del Serengeti existen millones de animales herbívoros que se hallan en constante movimiento en busca de hierba y son observados y cazados por una variada procesión de depredadores. Es una visión sorprendente y el número de animales implicados resulta espectacular. En el Serengeti se encuentran hasta 35 especies diferentes de mamíferos, así como una variedad de aves.


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Relatos de un viaje

Jorge Llorente, con el grupo de viajeras en el restaurante Bomba. Zimbabwe.

El día 14°Salimos por carretera hacia el cráter del N´Gorongoro, visitando en ruta la Garganta de Olduvai, uno de los yacimientos antropológicos más importantes del mundo, donde fue descubierto el “Homo Habilis” en 1959, con una antigüedad de 1,8 millones de años. Continuamos hacia el Área de Conservación del N’gorongoro. Descendimos al interior del cráter en vehículos 4x4 para iniciar una de las visitas más espectaculares de este lugar, segundo cráter más grande del mundo con 20km de diámetro. Ha sido comparado con el arca de Noé y el jardín del Edén. Debido a sus

peculiares características, gracias al agua abundante, la espesa sabana y los bosques de acacias, ha preservado durante siglos una numerosa y variada fauna con 30.000 animales de distintas especies: leones, leopardos, elefantes, hipopótamos y gran variedad de pájaros.

N´Gorongoro Del N´Gorongoro a Nairobi y luego a Johannesburgo, en el que visitamos el Parque Kruger

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Relatos de un viaje – Reserva Privada de Shiduli ,en el que realizamos safaris por la mañana y por la noche De regreso a Johannesburgo, visitamos en el camino la aldea histórica de Botshabelo y descubrimiento de la cultura Ndebele, su arte y sus pinturas rupestres. Salida en vuelo regular a Ciudad de El Cabo

Día 21º Ciudad del Cabo - Tour de día completo en Península del Cabo Visitamos la Montaña de la Mesa, subida en teleférico. Continuamos a través de los exclusivos suburbios de Bantry Bay, Camps Bay hasta la pintoresca Hout Bay. Navegamos hacia la Isla Duiker para ver las focas y cormoranes. Viaje a través de Chapman’s Peak, donde se encuentra el Cabo de Buena Esperanza y el Cabo Point. Paseo en funicular hasta el faro del Punto del Cabo para tomar fotos espectaculares. Disfrute de un almuerzo en un restaurante de mariscos antes de continuar hacia la playa de Boulders, donde el pingüino africano ha encontrado un refugio seguro. Recibimos un certificado de grupo de la “adopción de un pingüino”. De igual manera disfrutamos de un paseo panorámico por el valle de Franschhoek. Visitamos el monumento y museo de los Hugonotes. Parada para una cata de vinos. Continuamos hacia Stellenbosch, el segundo asentamiento europeo más antiguo del país, para una degustación privada de vinos y visita de la bodega. Disfrute del almuerzo en un viñedo local seguido de un tour de orientación en Stellenbosch. Tiempo libre para pasear por sus calles, como “Dorp Street” o visitar la tienda del tío Sammy. Continuamos hacia Paarl, a orillas del río Berg, donde degustamos deliciosos quesos de cabra

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y excelentes vinos. Esta noche la cena fue en el restaurante V&A Waterfront. El día 23 nos trasladamos al aeropuerto de Ciudad del Cabo para tomar el vuelo en dirección a las Cataratas Victoria. Las Cataratas Victoria, una de las sietes maravillas naturales del mundo, están en el río Zambezi, que separa Zambia de Zimbabwe. David Livingstone (18131873), el explorador y misionero británico, primer europeo en ver las cataratas en 1855, las bautizó en honor a la reina Victoria. La tribu local Kololo llamaba a las cataratas «Mosi-oa-Tunya», que significa «el humo que ruge», por la gran nube de niebla y rocío creada al caer el agua. El Zambezi tiene cerca de 1,6 kilómetros de ancho en la zona de las cataratas. En el centro, el río cae 108 metros. Al atardecer realizamos un crucero en el caudaloso río Zambezi, como despedida y última experiencia en contacto con el maravilloso reino elemental antes de tomar el vuelo en dirección a la Ciudad de Johannesburgo, para luego conectar con Sao Pablo y de allí regresar a Bogotá. África, el continente más pobre en términos económicos, es el más rico en términos naturales. El contacto con la naturaleza ha desarrollado un renglón turístico de muy alto nivel, como son los safaris que se organizan para recorrer zonas habitadas por los grandes y exóticos animales africanos: el león, las jirafas, los rinocerontes, los hipopótamos… Aunque desde otro punto de vista esto ha contribuido a la depredación de muchas de estas especies por la caza furtiva, es innegable que a todos nos gustaría algún día conocer esta parte tan interesante del continente africano. ¡Una experiencia inigualable!


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“Yanaconas”

Crónica

Centro Recreacional Comfenalco Valle Luis Carlos Figueroa

E

l 27 y 28 de Octubre se realizó en este bello lugar, ubicado en los Farallones de Santiago de Cali, sobre la cordillera Occidental, el taller C6 (Chacra 6) realizado por la Fundación “Manos sin Fronteras” (Estimulación Neural) y dictado por la Jardinera y su grupo de logística: Lucía, Margarita, Lilian, Verónica y David, procedentes de la Casa Templaría, ubicada en Francia. Desde Neiva viajamos 24 personas, comprometidas con la organización en las Terapias de Estimulación Neural. Salimos hacia Cali a las 10 p.m., el 25 de octubre, cinco de ellos: Jenny, Abigail, Idaly, Arnulfo y Luis Carlos, en la empresa Coomotor. Algunos ya habían viajado por ese medio; otros lo harían por aire, y otros viajarían el viernes 26 por la noche. Llegamos a Cali a las 8 a.m. Fue un buen viaje, sin inconvenientes. Desde Tulua, Buga y Palmira se empiezan a ver los grandes cultivos de caña de azúcar, sembrados a lado y lado de la vía, y al fondo los Ingenios donde se procesa la caña en azúcar y, después, se transforma en etanol, considerando que este producto es el que mueve la economía del Valle del Cauca por su vasta extensión de cultivos. Llegamos a la Terminal y desayunamos con un buen caldo de Bagre, procedente de Buenaventura, y el famoso pandebono con chocolate. Luego nos dirigimos a Cora Aparta hotel (edificio de 5 pisos, con confortables alcobas estilo apartamento), ubicado en el barrio Granada, al Norte de la ciudad, zona residencial. Desde este lugar se observa al fondo la Torre de Cali, con sus 44 pisos de altura. Después salimos a dar un paseo por la capital del Valle y nos dirigimos hacia la Joyería Ramírez, lugar que ofrece cantidad de joyas en oro y plata. Luego pasamos por el parque de las Tortugas en bronce, donde un jardinero se encontraba podando el pasto y cuidando del mismo. Más adelante cruzamos por el Instituto de la Alianza Francesa, ubicado en una bella casa colonial. Pasamos frente a la Torre de Cali, por donde en esos momentos transitaba la manifestación del poder judicial.

Muy cerca se encuentra el río Cali. Nos dirigimos hacia la iglesia de la Ermita, entramos en ella y reconocimos su interior, pequeño y antiguo. Tomamos algunas fotografías. Luego pasamos por frente del teatro cultural Jorge Isaacs, un edificio antiguo, conservado y pintado de amarillo y blanco.

La Jardinera. Fundadora de Manos sin Fronteras. En el taller C6, dictado en Yanaconas, Cali.

Un señor estaba en la puerta ofreciendo la entrada a un evento cultural. Por este sector se observa a su lado un pequeño parque donde se encuentran varios emboladores realizando su oficio. Se empieza a ver la gente en grupos más grandes, y las ventas ambulantes donde se ofrece, desde una ventana, tres variedades de arroces a precio módico. En la cuadra siguiente aparece el famoso parque Caicedo, con sus frondosas y altas palmas características de este sitio, y el monumento a Efraín y María, ubicado en el Centro, personajes de la obra María, de Jorge Isaacs. No faltan los personajes •••

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Crónica que actúan en los parques. Uno de ellos lleva una camiseta del equipo de fútbol de Paraguay, haciendo malabares con un balón de fútbol. A un lado vemos el Palacio de Justicia, con su bello edificio colonial pintado de blanco. Luego nos dirigimos por unas calles llenas de ventas ambulantes de ropa, plantas medicinales, zapatos y variedad de artículos. Decidimos almorzar en el Centro Comercial Chipichape, ubicado hacia el Norte. Para esto tomamos el Mio, una cadena de buses de color verde que se dirigen a diferentes lugares de la ciudad y que contribuyen al desplazamiento oportuno de su población, similares al Transmilenio de Bogotá. Antes de llegar a Chipichape se observa una locomotora antigua en un romboide como alusión a los antiguos Ferrocarriles Nacionales de Colombia, pero esta máquina se ve como nueva, parece que le han realizado un buen retoque. Llegamos y nos ubicamos en la zona de restaurantes a degustar un agradable almuerzo. Posteriormente nos dirigimos hacia Cora Aparta Hotel, donde habíamos dejado las maletas y nos dirigimos hacia el lugar de encuentro “Yanaconas”. A Cali no la paseaba desde hacía unos 50 años, cuando viví entre 1962 y 1964. Tenía 8 años cuando mi hermano mayor, Ómar, nos llevó a vivir al lado de mi querida madre Emperatriz y mi hermana Clara, a la casa de mi prima Elvia Naveros y su esposo Silvio Ortiz Morriones (mi hermana Constanza y mi prima Yolanda se quedaron con la tía Pilar, en ese tiempo chef de cocina del Club Social de Neiva). Mi hermano trabajaba en la empresa multinacional Cherry de Colombia, en Cali, fabricante del famoso betún Cherry. Era vendedor y viajaba por el Sur de Colombia. En Cali vivimos en el Barrio Benjamín Herrera (muy cerca de ahí se dio la explosión de los tres camiones con pólvora en 1957), donde estudié el segundo de primaria en la Escuela Nuestra Señora de Fátima; el tercero lo cursé en la Escuela República de Argentina, que quedaba pasando la avenida en el barrio Obrero. Después nos pasamos

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al barrio Villa Colombia, cerca de la Escuela de aviación Marco Fidel Suárez, donde ellos (familia Ortiz Naveros) construyeron su casa con mucho esfuerzo. Recuerdo que nos pasamos a vivir allí, y las ventanas eran unas tablas apuntilladas. Él era el contador de Bavaria. Fueron años de mucha alegría en esta bella ciudad.

Parque Caidedo, Cali.

Otra anécdota es cuando estudiaba en la escuela República de Argentina y vivía en Villa Colombia. Como era tan retirado, me tocaba que abordar bus, y cuando no tenía dinero me colaba en estos siendo muy experto en abrir la puerta de atrás para entrarme y acomodarme en una silla, con la complicidad de la gente no decía nada. Cuando no podía colarme, tenía que irme a pie y caminar como unas 30 cuadras. Pasaba por la fábrica de Jabones Lloreda. Llegaba a las 7 de la noche a la casa, con mucha hambre. Otra anécdota eran los famosos paseos de olla a Santa Rita, Pance y Melendes. La prima Elvia madruga-


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Crónica ba a hacer el mercado y luego nos íbamos al río todo el día. Se hacía un buen almuerzo. Esto era tradición de muchas familias. De regreso había cantidad de ventas de gelatina de pata batida en horqueta, que consumíamos como crema. Las fiestas infantiles también eran de gran regocijo, sobre todo en Navidad, cuando Cali se volcaba con gran pompa a celebrar, pues ahí los chicos bailábamos twist y la famosa salsa y charanga: Richie Rey y Bobbie Cruz. Otra anécdota eran los paseos a la iglesia San Antonio, ubicada en lo alto de una loma de donde, después de la misa, nos deslizábamos, montados en conchas de palma de coco. En esa época los niños teníamos gran destreza en armar cometas con forma de estrellas, barcos, pájaros, etc. Esto era la felicidad. Otro recuerdo es que en Cali realicé mi primer trabajo de niño en una fábrica de tacones para calzado de dama, ubicada en el barrio San Nicolás. Ahí me ganaba unos pesos. Nos tocaba echarle tapa-poros con pincel a los tacones que nos entregaban. Eran bultos, en forma de costales, de gran cantidad de pares de tacones. Nos pagaban por la cantidad que hiciéramos. Después de echarles tapa-poros los dejábamos secar y había que lijarlos y luego limpiarlos para darle dos pasadas de laca brillante. Debían quedar brillantes y sin empañaduras. Por este trabajo mantenía con platica para comprar ropa y lo que quería y para los recreos. Luego de repasar estos recuerdos llegamos a Yanaconas a las cuatro de la tarde. A este sitio se llega subiendo por la vía Circunvalar, hacia el mar, pasando por el Acueducto, el monumento a Sebastián de Belálcazar y Cristo Rey, pues queda como a 1.500 metros de altura con respecto de Cali, en Pichinde, a 25 minutos. Desde allí se divisa la ciudad en su gran extensión. Cali ha crecido bastante. Yanaconas era una finca de 1.200 Hectáreas, propiedad del señor Rodolfo Sinisterra. En 1894 fue adquirida por los hermanos Maristas del Valle del Cauca. En 1905 se estableció como un internado el colegio Nuestra Señora de los Andes para niños y adultos. Era un colegio de tres pisos. Para llegar desde Cali, en esta época, se hacía a caballo por camino de herradura. En 1932 la comunidad construyó la carretera de una sola vía. El colegio funcionó 42 años y se cerró en 1947. Se destinó para seminario Marista hasta 1953. A partir de ese año se convirtió en lugar de reuniones. De las 1.200 hectáreas, 1.150 se le vendieron al municipio de Cali para la preservación del bosque y la protección de sus aguas; las otras 50 hectáreas fueron adquiridas por Comfenalco Valle y allí funciona actualmente el centro recreacional. Por estar en la parte alta de la ciudad, su temperatura oscila entre 20 y

Colegio Nuestra Señora de Los Andes, 1905.

Yanaconas hoy. Pichindé, Cali.

25 grados, en el día, y entre 15 y 18 grados en la noche. Su área construida es de aproximadamente 3 hectáreas. Los dos días que permanecimos en Yanaconas fueron agradables. Por la noche hacía frío y nos teníamos que echar las cobijas de lana en alcobas individuales, para dos personas y múltiples. Asistimos al taller unas 180 personas de diferentes lugares de Colombia. Existió mucha fraternidad espiritual y amistad. El próximo taller, en el 2013, se realizará en Neiva entre Junio y Octubre, según determinación de la Jardinera. Quienes tuvimos el grato honor de conocerla nos deleitamos escuchando sus bellos mensajes, llenos de mucha dulzura, amor y criterio para el cuidado y la formación en la vida, realizados en una conferencia y meditación especial. La consagración, al final, la realizamos todos, en un bello altar, lleno de flores, y la representación de los cuatro elementos de la naturaleza, el símbolo del Om y un cuarzo grande ubicado en un recipiente de madera en forma de batea, con sal marina. •••

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Escultor

Emiro Garzón Correa Guillermo Garzón

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ació en Belén de los Andaquies en 1950, refugio de colonos atraídos por la exuberancia natural de incalculable riqueza y reserva afortunada. He sido su amigo desde 1978, cuando con otros, en la informalidad, soñamos el mundo del arte que aún hacemos realidad. En su visión de artista desarraigado de su origen adoptado en el Huila recibe buena parte de los conocimientos que lo condujeron a Bogotá y a otros lugares; retorna y busca refugio en La Jagua (Huila), misteriosa pero con una fijación mental que lo ha llevado siempre a vivir a su manera, a creer y hacer lo que piensa y a representar con su estilo propio reconocible. Emiro no es ajeno, ni en su propia vida del desasosiego, de nuestra realidad nacional. Su arte reverente o irreverente, que va oscilando entre la ingenuidad y el erotismo, con personajes que mucho se parecen al artista que se ha permitido todo lo relacionado con sus estados emocionales, sus depresiones existenciales, los amores y los desamores, sus hijos, el presente y el futuro. Esta sumatoria de situaciones ha forjado su espíritu luchador, su constancia, expiando los dolores sociales al hacerlos visibles y tangibles al sentimiento popular. Asume posiciones frente al desplazamiento, a la informalidad y al trabajo subvalorado de la mujer, los obreros y los campesinos. Ha podido vivir de la materialización de sus sueños. No me atrevo a enumerar sus obras, algo que ni él mismo podría hacer, ni a calificar una mejor que otras. Todas son reconocidas por su estilo. Emiro es más caqueteño que todos juntos. Fiero de naturaleza, e indomable, ha desafiado la selva de cemento.

Taller la Casa Embrujada La Jagua, Huila. Cel.: 310 873 3692 E-mail: emirogarzon@hotmail.com “Niña subiendo al cielo”. Bronce. Pasaje José Eustasio Rivera, Cra. 5 Neiva.

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Ayerbe reinventa el paisaje Miguel de León

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a expresión artística de Mario Ayerbe parte de su entorno, de ese mundo maravilloso del Valle de Laboyos, pero sin aspirar a reproducir esa realidad tal como la vemos, sino a crear una realidad autónoma y única hecha a base de colores, formas, líneas y movimiento que existe de manera independiente, creada a partir de la percepción de un artista con amplia trayectoria artística y académica, que abarca desde su niñez hasta su postgrado en la Complutence de Madrid, pasando por su maestría en la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá, una realidad pictórica y muy personal. Porque Mario, como todo creador, es un artista de su tiempo y de sus circunstancias. Recordemos cómo en una de sus primeras series, pintadas en acrílico sobre lienzo, el pintor incluyó como parte destacada del paisaje, los más hermosos y fascinantes pájaros de la fauna colombiana, con una maestría en el manejo de la forma y el color, que correspondía a una incesante búsqueda y experimentación de las posibilidades de expresión pictórica que ha realizado toda su vida. Luego nos sorprendió con ‘Cantores de Libertad’ en donde “la belleza emplumada en un toche, nos transporta por el laberinto maravilloso e inacabable de la naturaleza, hasta atisbar el cielo por las ventanas abiertas al mundo infinito” como lo definió Marcelino Triana y que para el pintor son simplemente, “muchos estados de vida” es decir, nunca lo mismo, jamás la repetición, no acartonarse, una búsqueda permanente. Después, el pájaro se convirtió en un elemento más del paisaje, un paisaje oscuro, denso, cargado de temor, que deja una sensación de encierro, de apachurramiento, pero que por fortuna tienen sus picos, sus cantos y sus alas fijos en el propósito de alcanzar la libertad. Fueron 20 lienzos que surgieron de sus charlas con Consuelo González, representante a la Cámara y hace poco, una secuestrada más en esta guerra inacabable. Este fue el insumo principal para el libro ‘De la Sombra a la Luz. Imágenes del secuestro’, en edición de lujo del poeta Marcelino Triana, que fue galardonado en la XIV edición de los premios International Book Awards en Nueva York y ganó el primer puesto en la categoría Mejor Diseño de Portada y una mención de honor como Mejor Libro de Arte. Para el pintor, esta experiencia “pertenece a un paisaje donde la parte humana dramatiza escalofriantemente la pupila de sus observadores”. Y este recorrido vital, le permite a Mario entregarnos una mirada llena de equilibrio, que va más allá de pinceladas de

Artista invitado

colores elaboradas al azar, pero en donde siempre los blancos van creando un ritmo armónico, lleno de expresión y de poesía; es un paisaje de su mundo que es también el nuestro, tan nuestro que sus últimas obras nos cuentan el secreto de los dibujantes; “sobre este tema de la serie blanca que obviamente es más de dibujo que de blanca; aunque hay un protagonismo del blanco”. Porque a todas luces estos cuadros son casi abstractos, o sea que el paisaje, muchas veces insinuado o como sumergido en algún lugar del lienzo, sugerido con el lápiz y resaltado por el espacio blanco, están allí a modo de disculpa, porque el autor está en otro paseo. Por eso, al ver las piezas de la serie blanca, uno no puede evitar una cierta analogía musical; muchos están en clave de algún color predominante: el amarillo, el azul o el terracota y siempre el blanco, tonalidad básica como sucedía antes en las partituras musicales. En estos paisajes se vislumbran como en toda la obra de Mario, las líneas quebradas que uno asocia con la idea infantil de las montañas (curiosamente, el pintor hablar de sentir, “el placer del garabateo de un infante” cuando dibuja) o las líneas nerviosas en donde uno cree ver las hojas y las ramas, igual, producto de una estructura definida, en donde se cuida mucho la sensación de profundidad, típica de la tradición paisajística, lo mismo que el horizonte, siempre presente en el ojo del espectador evocando esos paisajes ardorosos, calientes, que evocan más estados de ánimo subjetivos que lugares reconocibles. El paisaje que desarrolla estas estructuras es un paisaje ideal, digo ideal porque allí no se ven árboles, ni pastos, ni flores perfectamente definidas, ni tampoco hay cordilleras, ni nubes, y tiene protagonistas que lo definen como tal, la luz y el color principalmente, la línea y el trazo ancho que conduce el paisaje a una atmósfera sensorial definida por el blanco. De sus obras se desprende un sentido alegre de la vida, pero también unas ansias de perfección, un afán de conseguir la orsiana “obra bien hecha”, de poner en juego toda su habilidad de dibujante para conseguirlo, como un principio que enaltece nuestro amor intemporal por la pintura. Mario ha participado en diversos salones regionales y nacionales de Colombia y del exterior, haciéndose merecedor de premios y menciones. Ganó el Salón de Artistas Huilenses. Su obra ha sido expuesta en ciudades como Nueva York, Miami, Ciudad de México, Puerto España, Buenos Aires, Santiago de Cuba y Viena, entre otras. Nuestro pintor más representativo. •••

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Ciencia Cósmica

Koot Hoomi Luis Carlos Figueroa

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ació en Darjeelin (Tibet) Himalayas, en el palacio de su abuelo materno Maharagi del Nepal. Fue su padre Kilil Adum Schernrezig, Khan, (emperador) de Ala Dur Shan en el Desierto de Gobi. Su nombre de pila era Om Lind Schernrezig. Se le denomina simplemente K. H. Es uno de los Mahatmas que inspiraron la Fundación de la Sociedad Teosófica. Conoció a A P Sinnet y a Hume Ao, teósofos Ingleses que viven en la India. De esto se publicó el libro Las cartas de los Mahatmas a A P Sinnet. Pocas evidencias descriptivas a K. H. se producen en las cartas de los mahatmas. El nombre de Koot Hoomi parece ser un seudónimo. El nombre de Rishi, Koot Hoomi, se le menciona en más de un purana, y su código es uno de los 18 códigos escritos por los rishi que se conservan en Calcuta, en la Biblioteca de la Sociedad Asiática. Dice también Helena Blavastky que Koot Hoomi es un hombre de carácter muy suave y uniforme y de voluntad tremendamente fuerte, lógica y fácil de llevar. Culto y muy simpático. Que vive en una casa en un barranco en el Tíbet, cerca de la casa de El Morya. En 1881 el Coronel Henry Olcott escribió a Ao Hume: “e conocido personalmente a Koot Hoomi , desde 1875 amigo del alma de Morya, viven cerca de un pequeño templo Budista a mitad del camino de las dos casas”. Blavastky también escribió una carta a la señora Billing Hollis, ahora Morya, que vive generalmente con K.H. que tiene la dirección en Korakorum (montañas más allá de Ladak, Kachemira). C W Leadbeater describe la apariencia de M.K.H.: “El maestro KH usa el

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cuerpo de un brahmán de cachemira y es tan justo en la tez como el Inglés medio. Tiene larga cabellera y los ojos son azul claro lleno de amor y alegría. Su pelo y barba son de rojo marrón. Su rostro es difícil de describir porque su expresión es siempre cambiante; como sonríe, su nariz es esculpida firmemente y de ojos grandes. Fue el incisivo filósofo y matemático Pitágoras (582500 AC), el devoto sacerdote Mago de Babilonia. Fue Francisco de Asís. El rey Mughal Shah Jahan constructor del Taj Mahal. Fue el maestro guía de Madame Blavastky y Henry Steel Olcott, para fundar la Sociedad Teosófica. Trabaja íntimamente con el gran y Santo maestro Saint German, para preparar la tierra para recibir al maestro del Mundo. Eruditos de la antigua filosofía Griega mencionan que Pitágoras recordaba sus vidas pasadas e introdujo la idea de la reencarnación y transmigración del alma. Contó Pitágoras que fue Ateliades, hijo del Dios Griego Hermes y fue también Euforbo, guerrero durante la guerra de Troya. Pitágoras nació en la isla de Samos e introducido a la enseñanza de los antiguos filósofos Jonios: Tales, Anaximandro y Anaxímedes. A los 18 años ya había aprendido de estos maestros griegos. Tuvo una visión en la que le fue mostrada la “clave del Universo” en forma de líneas geométricas, la ciencia de los números sagrados, la ley ternaria y la ley septenaria que controla la evolución. Estuvo en Egipto para estudiar los sabios Egipcios. Estuvo en Cretonia (Italia) donde fundó, con su mamá, la escuela para iniciados en la Ciencia de los Números. Koot Hoomi fue Baltazar; Melochor ,El Morya y Gaspar el Maestro Dwjal Khul.


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Magdalena, de la historia a la muerte

Crónica

Crónica del taller “Memorias del Agua” dictado por el periodista Andrés Jácome Suescún.

Un río que vio pasar varias civilizaciones y que hasta hoy día alimentó a tantas personas está muriendo a causa de nuestra propia inconsciencia de no respetar la madre tierra. Mauricio Suaza*

A

quel 23 de abril de 2010 mi jefe, quien ya conocía mi gusto por el rafting y la aventura, sólo dice: “Mauro, alístate que sales mañana para San Agustín”. Mi trabajo es seguir el recorrido por el Magdalena hasta Neiva, ocho días que me llevarían desde el Estrecho hasta el monumento La Gaitana, en Neiva, luego de 390 kilómetros de desafío y resistencia.

San Agustín Esa madrugada llegamos a San Agustín, un pueblo de ancestros indígenas y legados mágicos de piedra, de historia, gente sonriente y fresca, acompañada de un poco de modernidad. Calles que transportan el pensamiento colonial. El parque central fue el acto de apertura de la travesía. Todos se alistan y sonríen con expectativa. Todo parece bonito; el río nos espera. El inicio de la travesía es en el Estrecho. Se podía ver la hermosura natural y los vestigios ancestrales por la carretera. Caña, café, variedad de flora y fauna sorprenden. Al llegar al sitio se escucha el rugir del agua al chocar contra las rocas. Tres botes entran al agua. Me ubico a un costado del estrecho para registrar justo esos momentos para la historia. Es fantástico ver al hombre luchar contra la fuerza de la naturaleza, se siente el miedo en sus miradas y las risas que llegan luego de cruzar un tramo de 300 metros. Es el abrebocas. Mucha gente agolpada y bastante presencia de seguridad pública. Es invierno y la lluvia podría causar un accidente. Sólo entran al agua guías expertos en leer el río. Llega nuestro turno. Integrantes de fundaciones, prensa, funcionarios de gobiernos mu-

“Inocencia”. Óleo. Carmen Trujillo (Bogotá). IV Salón BAT.

nicipales, experimentamos un tramo de treinta y dos kilómetros desde el cruce de la vía Isnos-San Agustín hasta Pitalito. Vida para el espíritu. Un nativo cuenta de quienes allí perecieron, de la formación del cañón, de sus ancestros. Es tanta la certeza en sus palabras que hipnotiza con sus historias. Mientras habla, su mirada se pierde en el río; con tristeza y alegría termina sus historias diciendo: “El río se está muriendo”. La logística se encarga de organizar los grupos de viaje, inflan los botes y se sientes pasos de nerviosismo, pues los rápidos intimidas. Como ya tengo conocimiento de las técnicas de navegación me ubican como reina de ballenera, por la cámara de video. •••

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El guía es Jorge Guanilo, loco pero conocedor. Sentir el río es un momento distinto. Entre imágenes, cada golpe del agua me libera un gran cúmulo de adrenalina, las olas son música, por momentos imaginamos cómo pudo haber sido hace cientos de años. El agua fría, las risas, los sustos hacen parte inolvidable del momento. Rápidos de categoría 4 y 5 hacen latir el corazón a mil. Son fuertes, muchos vuelcan sus botes para sentir el agua, abrazarse de naturaleza, olvidarse de la ciudad. Es como si la mano de Dios liberara, y a pesar de estar en un tramo donde ya se siente un nivel de contaminación, recuerdo las palabras del nativo: “El río se está muriendo…”. Llegamos a la orilla antes de llegar al punto y recogemos toda la basura posible. Como algunos cultivos están a la orilla del río, los residuos de abonos y de fumigación se notan con el paso del agua, comienza el deterioro del Magolo, nombre con que se ha rebautizado al río más “Mandala”. Óleo. Nubia Lamilla. importante de Colombia. En algunas ocasiones el paisaje se asemeja a aquellos que veía de niño en “Tarzán: Rey de los monos”, o en “Congo”, de Frank Marshall. Mi imaginación vuela en cada centímetro de aquel río que me brinda esa oportunidad de abrazar algo que da felicidad. En tan sólo 32 kilómetros veo un río que pelea con una raza ignorante, que de inteligente no tiene nada. Cansados y con ganas de caer en cama, estamos en Pitalito. El recibimiento sorprende. En un acto en el Parque Central somos los héroes. Fotos, bailes, palabras, afecto, bonito… pero hay que dormir.

Saladoblanco - Timana - Puente de Oritoguaz Son las seis de la mañana y estamos listos. El siguiente punto es el puente de Oritoguaz, en el mu-

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nicipio de Saladoblanco. Un nuevo acto cultural, cargado de mensajes ecológicos, nos anima para continuar. Al agua. La ruta puente de Oritoguaz, paso de Maito Pericongo es inconmesurable. No se compara con estar dentro del río, pirámides y volvos de botes, o tal vez los bautizos a los ‘primíparos’, es la diversión del viaje. Hay gente nueva; todos muestran preocupación por el estado del río, pues es triste ver cómo llega la basura a la orilla. Las charlas se tornan conflictivas, pero enfocadas al mismo punto: hay que salvarlo. Vivimos varias situaciones. En la ruta corta entre San Agustín y Pitalito encontramos un nivel de caudal muy alto, además de la turbiedad olas inmensas. Da miedo. En un sitio llamado La Calera, nuestro bote no puede ser controlado, remamos con todo pero el río se tragó la embarcación. Sólo veo volar, en medio del agua, mi cámara y tenis viejos. Ahora todo es oscuro, no existe arriba o abajo, el frío y el desespero por respirar aceleran mi corazón, me golpeo contra las rocas, los segundos cuentan y el agua me saca a un costado. Reacciono y veo que los seis que íbamos en el bote estamos dispersos. Tenemos temor, el río es poderoso. Dos botes de apoyo sacan a los que están en riesgo inminente. Estamos bien, pero es difícil ganarle al Magdalena.

Tarqui - Puente Esteban Rojas Es nuestro tercer día en el agua. La contaminación crece a pasos agigantados. Manchas sobre el agua. El olor y el color cambian a medida que se avanza por las poblaciones. El río cambia por la deforestación, el manejo en riegos y fumigaciones. Todo lo hace cambiar. Hay rastros de desbordamientos leves y algunos increíbles. La pesca disminuye considerablemente. ¿Hasta dónde llegaría el daño que le hacemos al río de la patria?


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“Abstracto”. Óleo. Segundo Salamanca (fragmento).

El agua fría, las risas, los sustos hacen parte inolvidable del momento, rápidos de categoría 4 y 5 te hacen latir el corazón a mil por hora. Son fuertes, muchos vuelcan sus botes para sentir el agua, abrazarse de naturaleza, olvidarse de la ciudad. Es como si la mano de Dios te libera y a pesar que de estar en un tramo donde ya se siente un nivel de contaminación, entonces recuerdo las palabras del nativo: “el río se está muriendo…”.

La siguiente salida es el puente de Esteban Rojas . Un nuevo acto cultural, los mensajes ecológicos y todos a sus puestos. Aunque el clima cambia incesantemente, el río disminuye su caudal. Buscamos un sitio seguro para continuar. Despedida de los lugareños con banda papayera. Nos animan porque vamos hasta el Paso del Colegio. Esta vez hay tranquilidad, el río está pausado, los chapuzones son más frecuentes y existe una camaradería más profunda; el agua nos hace amigos, aun así, y con momentos de alegría, no deja de impactar la cantidad de desperdicios. La travesía permite conocer, vivir el río, hablar con la gente. Hay presencia de comunidades

afro-colombianas, la mayoría jóvenes desplazados por la violencia, esquivos a las cámaras, algunos moradores en su pesca artesanal, viendo del Magdalena y sufriendo con él. Se acerca el punto de llegada. Apreciamos que la profundidad del río, detrás del poblado de la Jagua (cerca a Garzón), no supera los cien centímetros. Ideal para un chapuzón pero peligroso. Restos de rocas con filos yacen en el fondo, sin descartar las botellas. Llegamos al puente El Almorzadero, más papayera y curiosos nos reciben. Aplausos y abrazos, son gestos conmovedores que se hacen notar, igual que el cansancio y las quemaduras causadas por el sol.

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Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

Quedan pocos días, lo difícil es abandonar que hace ser humano y sentir el ímpetu y su naturaleza. El espíritu enseña.

Gigante - Río Loro (vereda Veracruz) Los síntomas comienzan, hay cansancio y gripe, también un hombro lastimado, deseo de abandonar, pero el desayuno y una charla retomada animan mi alma. Decido seguir. Vuelvo al agua. Es fantástico, mi cámara sigue cada paso, desde la salida hasta el poblado de Río Loro. La lluvia hace presencia. El río está en su punto y la corriente anuncia buena ruta. Mis ánimos suben más al ver a mis dos nuevas compañeras: buenas curvas, lindos rostros: es el paseo perfecto. Los juegos son la constante en el viaje. Los rápidos ponen a prueba nuestros instintos de supervivencia, luego el río cambia su comportamiento justo al llegar ‘Al Toro’. Es un paisaje increíble. Probablemente es la parte más profunda del recorrido, las rocas alcanzan el tamaño de casas de dos pisos, la profundidad es desafiante. Nueva parada y a recolectar basura. Me pregunto cuántas tribus habrán navegado por esas aguas o recorrido la misma ruta. Las charlas de algunos guías enuncian mitos del río, hablan de la Madre de Agua, del Duende, del Mohán... tantas historias que nos llevan a sitios imaginarios, aunque el sentir general sea estar navegando en uno más mágico. Algo opaca la diversión: pescadores buscan un cadáver, llevan varias horas y deciden esperar al día siguiente. Al dejar atrás esos momentos, uno de mis acompañantes menciona la construcción de la represa El Quimbo: “Ese puto negocio va a acabar con todo esta parte del río, va a alterar la fauna, lo que hace este Gobierno por plata, muchos hijueputas…”. Si el río está contaminado y se construye una represa, la recuperación de la zona tardará muchos años, y para cuando ella pierda su vida útil las tierras inundadas no servirán de nada. Al arribar al Paso del Colegio noto los cambios que asumían los obreros de la empresa destructora. Si tan sólo supieran el daño que hacen a nuestra tierra, pues el dinero no devolverá lo perdido, ni calmará el hambre.

Yaguará – La Boa Estamos en Yaguará, el pueblo famoso por su festival de colas, ¡y vaya colas! Al encontrarse al lado de la represa de Betania, se convirtió en un si-

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tio turístico: buena comida, tranquilidad, una buena vista, todo para ser un paraíso. Esa noche, en torno a unas cervezas, los recuerdos hacen parte de la tertulia, anécdotas e historias alrededor del río. Recordamos las olas de más de seis metros y damos gracias a Dios por guiarnos. “Es mejor darle gracias al río y pedirle permiso para entrar a él”, dice Honorío Muñoz, un estudiante de la Universidad Surcolombiana; sin embargo, un momento de silencio brota por aquellos que el río se llevó.

El último día El nuevo lugar de partida se llama La Boa. La travesía es más larga. Entran al agua 10 kayak y cinco bote de ráfting. Es emocionante ver a un invitado galo, llamado Françoise, darnos instrucciones más serias porque el río ya no es igual, es una avenida extensa sin rápidos, una masa de agua incontenible que conduce a donde él quisiera. En mi bote estoy con las dos bellezas del día anterior. Llevamos mucha comida ligera, había que trabajar mucho. Zarpamos y encontramos un sol abrazador, un río más imponente. Me siento agotado en el último día antes de llegar a Neiva, tardamos alrededor de ocho horas y solo habría un descanso. Largo, se hizo inmensamente largo el camino, el sol agota nuestras fuerzas y es necesario entrar al río para refrescarse. Nos divertimos haciendo pirámides en los botes. Lanzamos a nuestros compañeros al agua... el río lleva en su lomo una mancha de aceite, aunque tal vez no represente peligro para la piel de todos. Llegamos al puente vía a Yaguará-Rivera. El almuerzo nos espera: sancocho de pollo, un banquete y de nuevo al agua. El día transcurre lento, pero se ve a lo lejos el brillo de la cruz de la Catedral. En un islote aparcan los botes, y kayak para la última foto. Ssentimos el sabor a victoria. Es emocionante. Llegan botes a motor con cámaras de tv, fotógrafos; somos héroes y hago parte de esta historia. Continuamos y vemos el monumento a La Gaitana. “¡Sí!”, decimos, “lo logramos”.... Llegamos, y de donde no había fuerzas levantamos aquellos botes, nos abrazamos, sonreíamos. Somos 40 navegantes, y el río nos hace amigos, no somos héroes, sobrevivimos a él y ahora tenemos que hacerlo vivir a él, es muy grande para desaparecer. *(Neiva, 1976). Estudia Producción de Televisión Virtual.


Parque de la Música, pulmón ambiental Psicología, arte y cultura. Un puente hacia la luz

y cultural de Neiva

Este será uno de los escenarios culturales más impactantes de Colombia, tendrá capacidad para 5.000 personas y una infraestructura como las mejores del mundo. Calle 7

Carrera 8

Convenciones

Calle 6

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una inspiración arquitectónica basada en la estructura musical de una de las obras más representativas del maestro Jorge Villamil ‘Los Guaduales’, responden las texturas, colores y formas del complejo cultural Parque de la Música, que contará con hermosos lugares comunes como las Plazas Luna Roja, Espumas y Oropel, así como el Bosque de los Guaduales, sitios que serán verdaderos remansos de belleza y naturalidad. El parque estará dotado de una espectacular vegetación entre la que se encontrarán amplios jardines, arbustos frutales y de flores con una altura de 4 a 6 metros, enredaderas y trepadoras multicolores que darán vida a este lugar así como otro tipo de árboles que junto con los existentes, proporcionarán sombra y mejorarán la interacción de los visitantes con el entorno. La prometedora obra en materia de infraestructura, versatilidad, número de ocupantes, entorno y vegetación, el Parque de la Música Jorge Villamil Cordovéz, con una inversión de $32 mil millones, se constituirá en el escenario cultural más moderno del país.

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Recomendados

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1. Filomeno Hernández. Editor Fernando Guinard. Panamericana. Formas e Impresos S.A. 2. Mayas 2012. Elías Falla Duque.

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3. Festival de Poesía y otros Asuntos Literarios. Encuentro con la Palabra.

El 29 de Noviembre se realizó la premiación de la XIII Bienal Nacional y I Internacional de Novela José Eustasio Rivera, organizada por la Fundación Tierra de Promisión, en la Asamblea Departamental del Huila. El Premio fue otorgado a la obra Tríptico del desamparo, del escritor argentino Pablo Hernán Di Marco. El jurado estuvo conformado por los escritores Marco Tulio Aguilera Garramuño, Héctor Sánchez y Roberto Burgos Cantor. Al final del acto, se entregó el libro y se ofreció una copa de vino. El 29 de Noviembre se inauguró el IV salón BAT de Arte Popular (Identidad Regional). Participaron los departamentos de Amazonas, Caquetá, Huila, Putumayo, Tolima y Vaupés. La exposición se realizó en el salón MACH y va hasta el 18 de Enero del 2013. Se vienen realizando en la ciudad de Neiva, y en Colombia, los talleres de Estimulación Neural (Manos sin Fronteras). Están coordinados por Rosa Elvira Rico, Ibonne Arango y Luis Carlos Figueroa. Lugar: Colegio La Valvanera. Cra 4 No 1-45 Neiva. El Premio Nobel de Literatura 2013 fue otorgado al escritor chino Mo Yan, seudónimo de Gaoni Shandong. 1955). Su propio nombre es Guan Moye. En 1981 publico su primera novela Lluvia en una noche de primavera. Otros libros son: Sorgo rojo, que lo lanzó a la fama; Las Baladas del Ajo; La tortura del Sándalo, 2001; Rana, 2009. El tema de la obra son cuentos populares con realismo alucinatorio de historias actuales y contemporáneas. Evoca a Faulkner y a García Márquez.

Fundación BAT Colombia. IV Salón BAT.

Lanzas y letras. Director: Uverney Quimbayo.

El 12 de octubre mueren en la ciudad de Bogotá dos eminentes hombres del arte: Édgar Negret (escultor) y Bernardo Hoyos (crítico de arte). Paz en sus tumbas. El 24 de octubre fallece en la ciudad de Neiva el amigo topógrafo, investigador, astrónomo y compositor Jesús María Marroquín López. Paz en su tumba. El martes 6 de Noviembre se presentó el grupo de música de cámara Philharmonia Schrammeln de Austria en el Teatro Pigoanza. Evento realizado por la Agencia Cultural del Banco de la República de Neiva.

Directorio Solidario del Huila Asocoph.

Revista Acord Huila. Director: Diego Cardoza.

Conferencia “Has que suceda” dictada por Luis Miguel Trujillo, uno de los 3 Colombianos que ha conquistado el Everet, montaña mas alta del mundo. Lugar Centro de Convenciones José Eustasio Rivera. Los primeros días de febrero de 2013. Invita Fundación “Uno y dos, unidos” (Hacemos que suceda lo que queremos) Informes:316.4683966. • • ••• 27


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Eventos 1

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1. Acto de premiación de la XIII Bienal Internacional de Novela “José Eustasio Rivera” en la Asamblea Departamental. Mesa principal Pablo Hernán Di Marco, Luis Alfredo Ortiz, Froilán Casas, obispo de Neiva, Carlos Eduardo Trujillo, gobernador (e), Guillermo Plazas Alcid, Faiver Hoyos, alcalde (e) y Sergio Yunes, presidente de la Asamblea. 2. Asamblea Departamental de Neiva evento de premiación de la XIII Bienal Internacional de Novela “José Eustasio Rivera”. Enrique Díaz Escandón, Guillermo Plazas Alcid, Pablo Hernán Di Marco, ganador, Luis Carlos Figueroa e Isaías Peña Gutiérrez. 3. El 15 de noviembre, el artista Filomeno Hernández, procedente de Suiza, presento su libro Delirios de un atardecer. Para esto realizó una exposición con su última obra, en el Centro Comercial San Pedro Plaza. 4. En la premiación de la XIII Bienal de Nacional e internacional de Novela José Eustasio Rivera el grupo de música clásica de Viena (Austria) animo el acto con varias obras de música barroca. En la grafica David Ricardo Salazar en el piano, Annette Mittendorfer en el violín y en la trompeta Hellmut Zeilais. 5. En el mes de agosto del 2012 visitaron a Colombia, provenientes de Curitiba (Brasi), el pediatra Victor Feferbaum Zito y su esposa Eblin Constanza Figueroa. Estuvieron en Cartagena en un Congreso de Pediatría, y en Bo-

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gotá visitando a sus amigos. En la gráfica, con su sobrino Carlos Andrés Figueroa Bonilla y su hermano Luis Carlos Figueroa. 6. El 29 de noviembre cumplió 10 años la niña Sophia Egan Prado, hija de Clara Eugenia Prado Figueroa en Palm Beach (Florida). Para su celebración, realizaron con sus amigas un paseo en un automóvil por la ciudad, y luego una comida de pizza. 7. En Cinexcusa, en septiembre, se realizó la entrevista de Ángel Unfried (editor de la revista El Malpensante) a Willian Vega, director de la película La Sirga (realizada en la laguna La Cocha, Pasto) en el auditorio Olga Tony Vidales de la Universidad Surcolombiana.


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