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Año 1 • Nº 1 Mayo 2003

Revista de ensayo y creación literaria

Clase magistral de Miguel de Unamuno • Pensamiento y reflexión • Creación literaria El muro de las literaturas • Premios del Concurso Literario • Pasatiempos


Sumario

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(5) Junio 2004

Edita: Centro de Profesores y Recursos de Ejea Plaza Goya s/n 50600 Ejea (Zaragoza) Correo electrónico: cprejea@educa.aragon.es Teléfono 976677160 y 650441064 Fax: 976677161 www.cprejea.com Periódico intercentros: www.cprejea.com/pizarrin

Consejo de redacción: • Patxi Abadía Profesor Dpto. Lengua IES Reyes Católicos. • Joaquín Bueno Profesor Dpto. Lengua IES Reyes Católicos • Eva Bajén. Profesora Dpto. Lengua IES Cinco Villas. • Alfonso Cortés Director del Centro de Profesores • Mª Carmen Arcéiz Asesora del Centro de Profesores • Asunción Gil - Bibliotecaria de Ejea • José Antonio Conde - Poeta • Fernado Pérez - Escritor • Juan Herranz -Escritor • Mª Luisa Azuara - Escritora Colaboradores: Marta Arias Goizueta Asunción Gil Orrios Isabel Notivoli José Ramos Sánchez Julián Berruete Rodríguez Elena Piedrafita Pérez Ilustración: Chema Agustín Gabriel Bueno y Lorenz Roberto Carnero Víctor Múgica

Diseño gráfico y maquetación: Carolina Berga Chini Ilustración tapa: José Ramón Alastuey

Impresión: Imprenta La Moderna

Depósito Legal: xxxxxxx

El CPR, no se hace responsable, ni comparte necesariamente las opiniones expresadas por los autores en los diversos artículos.

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El nacimiento de Ágora Miguel Angel Sánchez Alfonso Cortés

A la manera de un editorial

Clase magistral Miguel de Unamuno

[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

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Por un nuevo humanismo...

Patxi Abadía Alvarez

Hacia una economía más social Marta Arias Goizueta

Guerra a la verdad

Mariano Chóliz Montañés

Tierra de pocos hijos y menos nietos Carmina Puyod Alegre

Espacios de libertad Gregorio Ojer Bueno

Año europeo de la discapacidad Miguel A. Izuel Jarne

Racismo y xenofobia Carlos Mendi Villa

Yo a tu edad... Jesús Laborda Roca

La bibioteca municipal Asunción Gil Orrios

El rincón verde Isabel Notivoli Julia Fernández

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

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Los franceses... José Ramos Sánchez

Hiberus flumen dixit Julián Berruete Rodríguez

Una promesa

Juan Herranz Pérez

Las aventuras y desventuras del monje... Elena Piedrafita Pérez

Completa un cuento: Un azul para Marte José Saramago

Recuerdos de un micólogo Bisar

Poesía El cuento de los huevos de yegua José Sánchez Usón

[ CONCURSO • LITERARIO ]

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Premios del Concurso Literario

50º Aniversario del I.E.S Reyes Católicos

[ EL • MURO • DE • LAS • LITERATURAS ]

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El microrrelato

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Prueba de conocimiento...

[ PASATIEMPOS ]


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El nacimiento

de la revista literaria

a celebración del 50 Aniversario de las Enseñanzas Medias en Ejea de los Caballeros (19522002) nos deja sobre la mesa una iniciativa ilusionante: El nacimiento de una revista de creación literaria, de ensayo, filosófica, sociológica, psicológica, pedagógica, científica...

Nuestra intención al iniciar y promover este proyecto es que ÁGORA sea un nuevo canal creativo de reflexión y de encuentro, un órgano de expresión cultural democrática abierta a todos los ciudadanos de las Cinco Villas y de la Ribera Alta del Ebro que quieran publicar sus reflexiones bajo los parámetros de calidad, buen gusto, cordialidad y originalidad artística.

Los artículos de este primer número resultan de la participación de personas relacionadas con la comunidad educativa del IES Reyes Católicos de Ejea pero la coordinación de su publicación ya ha sido asumida desde el Centro de Profesores y Recursos de Ejea. Así, desde este primer número, tomamos el relevo de este centro para abrirlo a todos los centros

D

esde los primeros números del periódico “Cinco Villas”, boletín informativo del ”Instituto Laboral”, con este nombre se conocía al Instituto en Ejea allá por el año 1953, pasando por las revistas escolares “Valor”, “La voz estudiantil” en 1970, “La Retaguardia”, “Clandestino”, “El Pimpinelo”, “Chafandín” de 1983 al 2002 con diferentes etapas, el Centro ha ido experimentando fórmulas para transmitir la vida en el Instituto y las inquietudes de alumnos, padres y profesores no relacionadas necesariamente con la vida académica. Cincuenta años después del primer boletín informativo el Departamento de Lengua promueve esta REVISTA con un nuevo concepto orientado a la creación literaria y el ensayo.

La vida en los centros educativos transcurre a favor y en contra de corriente, haciéndonos vivir nuestras propias etapas con el fluir de experiencias individuales y colectivas. Como hemos leído en el párrafo anterior, siempre hemos intentado que los aspectos más comunes supongan una reflexión con distintas perspectivas y enriquecedora para todos. No cabe, no tiene sentido, una revista sin la participación, de manera especial, de aque(4)

Ágora

educativos, los Ayuntamientos, el Centro de Estudios de las Cinco Villas y ciudadanos en general , aceptando la responsabilidad de constituir un Consejo de redacción abierto y plural.

El Consejo de redacción lo presidirá el Centro de Profesores de Ejea y podrán formar parte de él los Departamentos de Lengua y Literatura de los institutos, áreas de cultura y bibliotecas municipales, el Centro de Estudios de las Cinco Villas... y cualquier institución de la Comarcas de las Cinco Villas y Ribera Alta del Ebro que desee participar en su cofinanciación.

En el primer trimestre de cada curso escolar se procederá a la convocatoria de participaciones y en el tercer trimestre se procederá a la selección y publicación. Os invitamos a participar para hacer de esta revista que hoy nace un punto de encuentro para todos y todas.

Alfonso Cortés Alegre

Director del Centro de Profesores y Recursos de Ejea

llos que están en el cauce alto –torrente de vida -, sin desmerecer a los que en su suave pendiente vital depositan otro tipo de creaciones.

Sin conocer la respuesta que puede tener esta publicación, es evidente que ya ha conseguido uno de los objetivos propuestos que es la participación, espero que el disfrute de su lectura entre los miembros de la comunidad educativa facilite otro objetivo añadido, de escribir para ser leído, leer para escribir, en cualquier caso SENTIR.

Gracias a todos los colaboradores imprescindibles, padres, alumnos y exalumnos, profesores, Centro de Profesores, Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros, Centro de Estudios... por posibilitar el nacimiento de esta REVISTA. Confiamos que este primer número ilusione y nos anime a seguir potenciando esta experiencia. Asimismo esperamos sumar nuevos apoyos entre el mundo cultural y educativo de las Cinco Villas.

Miguel Sánchez Gállego

Director del I.E.S. Reyes Católicos


A la manera de un

V

editorial

ivimos momentos especialmente complicados: una época de vertiginosa innovación tecnológica, que dinamiza de una manera insospechada las relaciones económicas y sociales, y que nos ofrece, como fruto deseado, abundantes posibilidades de desarrollo individual y social. Experimentamos simultáneamente el desarrollo de ciertas tendencias sociales (en algunos casos intolerantes y regresivas) que progresivamente, por la incomunicación social que generan, fomentan la desconfianza ante lo desconocido y excesivas cautelas ante lo creativo e innovador. Como un fruto no deseado, también se desmantelan los mecanismos integradores de la ética y de la estética, dificultosamente construidos en épocas anteriores de la historia colectiva... Reflexiones depresivas aparte, lo que percibimos en primera instancia son unas relaciones sociales frecuentemente deshumanizadas, con severos antagonismos éticos y estéticos que nos alejan progresivamente de la serenidad y del equilibrio clásicos, porque las grandes palabras con las que hemos construido y adornado el edificio de nuestro pensamiento amenazan ruina por su debilidad, escasa efectividad productiva y relativa marginalidad, cuando no por el expolio al que se ven sometidas y a su, relativamente frecuente, adulteración semántica. Frente a tales circunstancias, no vamos a encontrar aquí fórmulas estéticas originales, ni alternativas éticas innovadoras. Seguramente, todo habrá sido formulado, estructurado, planificado y llevado a cabo alguna vez; habrá tenido sus pros y sus contras, sus virtudes y sus defectos, su bondad y su maldad, sus afinidades y sus controversias. Habrá sido o aplaudido o vituperado; habrá tenido su momento cumbre y su inevitable declive. Probablemente, no podamos encontrar algo que identifiquemos como inequívocamente original y en algún lugar habrá siempre algún referente que explique o dé sentido a lo que aquí se trate o a cómo se trate. Porque lo que buscamos es adentrarnos en el proceso creativo literario y artística o en la curiosidad científica de personas con las que convivimos habitualmente, que tienen muchísimas cosas interesantes que contarnos , y a quienes nos gustaría escuchar por muchos motivos, todos ellos muy importantes, aunque no venga al caso nombrarlos... Aquí está, quién sabe durante cuánto tiempo, esta revista que busca, antes que nada, aglutinar y consolidar experiencias anteriores con el cemento de la cordialidad, que pretende situarse en ese terreno de nadie, que es por definición el terreno de todos. Así las cosas, en este terreno se puede hacer cualquier cosa, pues los límites no están prefijados de antemano y todo es susceptible de ser contemplado desde un punto de vista original, o planteado desde una perspectiva insólita, aunque la facultad de la selección de los originales la tenga, como es lógico, el consejo de redacción que lo integramos, hoy por hoy, Patxi Abadía Álvarez y yo mismo, Joaquín Bueno Villacampa. (5)


El ensayo es el ge´nero que ma´s se adapta a la manera de ser de Miguel de Unamuno, el que ma´s libertad de expresio´n le ofrece y con el que ma´s dominio se mueve. En sus ensayos dice siempre todo lo que piensa y de la forma que ma´s le agrada. Hoy como ayer, el ser humano, zarandeado por circunstancias contradictorias y disparatadas, necesita recibir de vez en cuando el consejo de algu´n maestro. En esta ocasio´n nos ha parecido oportuno retrotraer la voz precisa y contundente de D. Miguel, que siempre se empen˜aba en llamar a las cosas por su nombre...

Clase

M

magistral Miguel de Unamuno El verdadero porvenir es hoy. ¿Qué será de nosotros mañana? ¡No hay mañana! ¿Qué es de nosotros hoy, ahora? Esta es la única cuestión.

e preguntas, mi buen amigo, si sé la manera de desencadenar un delirio, un vértigo, una locura cualquiera sobre estas pobres muchedumbres ordenadas y tranquilas que nacen, comen duermen, se reproducen y mueren...

Esto es una miseria, una completa miseria. A nadie le importa nada de nada. Y cuando alguno trata de agitar aisladamente este o aquel problema, una u otra cuestión, se lo atribuyen o a negocio o a afán de notoriedad o ansia de singularizarse.

No se comprende aquí ya ni la locura. Hasta del loco creen y dicen que lo será por tenerle su cuenta y razón. Lo de la razón de la sinrazón es ya un hecho para todos estos miserables. Si nuestro señor Don Quijote resucitara y volviese a esta su España, andarían buscándole una segunda intención a sus nobles desvaríos. Si uno denuncia un abuso, persigue la injusticia, fustiga la ramplonería, se preguntan los esclavos: ¿qué irá buscando en eso? ¿a qué aspira? Unas veces creen y di(6)

Y en cuanto a hoy, todos estos miserables están muy satisfechos porque hoy existen, y con existir les basta. La existencia, la pura y nuda existencia, llena su alma toda. No sienten que haya más que existir.

Autorretrato de Unamuno a los treinta y ocho años

cen que lo hace para que le tapen la boca con oro; otras, que es por ruines sentimientos y bajas pasiones de vengativo o envidioso; otras, que lo hace no más sino por meter ruido y que de él se hable, por vanagloria; otras, que lo hace por divertirse y pasar el tiempo, por deporte. ¡Lástima grande que a tan pocos les dé por deportes semejantes! No hay porvenir; nunca hay porvenir. Eso que llaman el porvenir es una de las más grandes mentiras.

Pero ¿existen?, ¿existen de verdad? Yo creo que no; pues si existieran, si existieran de verdad, sufrirían de existir y no se contentarían con ello. Si real y verdaderamente existieran en el tiempo y en el espacio, sufrirían de no ser en lo eterno y en lo infinito. Y este sufrimiento, esta pasión, que no es sino la pasión de Dios en nosotros, nuestra temporalidad, este divino sufrimiento les haría romper todos esos menguados eslabones lógicos con que tratan de atar sus menguados recuerdos a sus menguadas esperanzas, la ilusión de su pasado a la ilusión del porvenir.

Y no me preguntes más, querido amigo. Cuando me haces ha-


blar de estas cosas, me haces que saque del fondo de mi alma, dolorida por la ramplonería ambiente que por todas partes me acosa y aprieta, dolorida por las salpicaduras del fango de mentira en que chapoteamos, dolorida por los arañazos de la cobardía que nos envuelve, me haces que saque del fondo de mi alma dolorida las visiones sin razón, los conceptos sin lógica, las cosas que ni yo sé lo que quieren decir, ni menos quiero ponerme a averiguarlo. ¿No crees, mi amigo, que hay por ahí muchas almas solitarias a las que el corazón les pide alguna barbaridad, algo de que revienten? Ve, pues, a ver si logras juntarlas y formar escuadrón con ellas y ponernos todos en marcha -porque yo iré con ellos y tras de ti- a rescatar el sepulcro de Don Quijote, que, gracias a Dios, no sabemos dónde está. Ya nos lo dirá la estrella refulgente y sonora.

Y ¿no será –me dices en tus horas de desaliento, cuando te vas de ti mismo-, no será que creyendo al ponernos en marcha caminar por campos y tierras, estemos dando vueltas en torno al mismo sitio? Entonces la estrella estará fija, quieta sobre nuestras cabezas y el sepulcro en nosotros. Y entonces la estrella caerá, pero caerá para venir a enterrarse en nuestras almas. Y nuestras almas se convertirán en luz, y fundidas todas en la estrella refulgente y sonora subirá ésta, más refulgente aún, convertida en un sol, en un sol de eterna melodía, a alumbrar el cielo de la patria redimida.

¡Poneos en marcha! ¿Que a dónde vais? La estrella os lo dirá: ¡al sepulcro! ¿Qué vamos a hacer en el camino mientras marchamos? ¿Qué? ¡Luchar! ¡Luchar! ¿Y cómo?

¿Cómo? ¿Tropezáis con uno que miente? Gritadle a la cara: ¡mentira!, y adelante... ¿Tropezáis con uno que roba? Gritadle: ¡ladrón!, y adelante... ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta? Gritadles: ¡estúpidos!, y adelante... ¡Adelante siempre!

¿Es que con eso -me dice uno a quien tú conoces y que ansía ser cruzado- es que con eso se borra la mentira, ni el ladronicio, ni la tontería del mundo? ¿Quién ha dicho que no? La más miserable de todas

las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardía es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguirán robando, que nada se adelanta con decirle en su cara majadero al majadero, porque no con eso la majadería disminuiría en el mundo. Sí, hay que repetirlo una y mil veces: conque una vez, una sola vez, se acabase del todo y para siempre con un solo embustero, habríase acabado el embuste de una vez para siempre.

Para colaborar en

ten cuenta las siguientes direcciones:

• SECRETARIA DEL CENTRO DE PROFESORES Y RECURSOS Plaza Goya s/n. Ejea de los Caballeros. Teléfono: 976 677 160 • DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA DEL I.E.S. “REYES CATÓLICOS” Carretera de Erla s/n. Ejea de los Caballeros. Teléfono: 976 660 645. • DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA DEL I.E.S. “CINCO VILLAS” Paseo de la Constitución. Ejea de los Caballeros. Teléfono: 976 660 008

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Hemos de tener muy claro que nada nos sera´ concedido sin el esfuerzo necesario, que nada recibiremos, psi´quica y espiritualmente si no hacemos acopio de todas nuestras energi´as para conquistar nuestra naturaleza real o realidad radical. Ortega y Gasset define esta realidad radical como aquella realidad primaria con la que todos los seres humanos nos encontramos por el hecho de nacer en una sociedad. La reflexio´n a la que nos obliga la lectura convierte a los libros en una de nuestras herramientas ma´s necesarias para acercarnos con el ma´ximo rigor y precisio´n a lo esencial de nuestras vidas, actividad indispensable para conocer y comprender esa realidad primaria. Sobre todos estos asuntos, Patxi Abadi´a ha querido poner algunos puntos sobre algunas i´es...

la lectura

Por un nuevo humanismo:

L

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como instrumento de

a tarde cae. La noche engulle los ya endebles y postrimeros rayos de luz. Quizá sea éste el mejor momento para hacer un alto en la ardua tarea diaria y predisponer nuestra mente para la reflexión. Sobre la blanca e inexpugnable mesa de mi estudio, un autor y dos de sus obras. Ernesto Sábato. Antes del fin y La resistencia. Dos libros de culto que una y otra vez extraigo del sagrario de mi particular altar literario. Sin duda, resultan un brioso y certero análisis de nuestra realidad. Para Sábato, el hombre actual se halla amenazado por un desolador terremoto, de 8,9 en la escala de Richter. En los últimos lustros del siglo XX, el inmenso volcán del capitalismo, en larvada e ininterrumpida erupción desde la primera revolución industrial, arroja por su cráter una lava incandescente que abrasa sus entrañas y su conocimiento. Se convierte en un mero objeto que produce y consume, y calla y calla...narcotizado a la par por los centelleantes progresos de la ciencia y la técnica, la globalización, la clonación...o, lo que es más exasperante, por las prestidigitaciones de lo virtual. El escritor argentino nos invita a salvarnos de este abismo con la invención de un nuevo humanismo, que para él pasa inexcusablemente por los valores del espíritu y la recuperación de tesoros tan preciados como los afectos, el gozo, la charla y la conversación, la imaginación, la belleza, la fe en nuestro devenir, etc. En definitiva, la VIDA con mayúsculas. Sin duda alguna, comparto tanto este diagnóstico de la realidad como las esperanzadoras pócimas prescritas para el restablecimiento de su salud. Sin embargo, con el permiso de la autoridad, por no tener todavía la carrera de galeno terminada, me gustaría aplicar como

poder Patxi Abadía Álvarez

aditamento un antiquísimo brebaje, muy eficaz en la historia de la humanidad, al menos para unos cuantos. Me refiero al poder de la lectura y por extensión de la escritura, o viceversa si se prefiere. Desde la antigüedad quien ha poseído este prodigioso brebaje ha ostentado el báculo del poder. Por desgracia, casi siempre en su propio interés, el de los más poderosos, los de la espada y la cruz. La historia está llena de ejemplos desde que los sacerdotes del antiguo imperio egipcio, hace unos cuantos años, empezaron a emplear la escritura jeroglífica. Y ello porque, según leemos en El horror a la literatura, “la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo; y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”. Quizá baste con el título de un libro como ejemplo para sostener esta tesis: El nombre de la rosa, de Humberto Eco. Como ustedes recordarán, en esta obra la biblioteca, recinto amurallado de la belleza y el saber, se convierte en un lugar de muerte por culpa de un libro prohibido, parece ser que la 2ª parte de la Poética de Aristóteles, dedicado a la risa. Algo que parecería hoy en día tan nimio y absurdo, podía resultar un arma terriblemente feroz en manos del pueblo. ¡Fíjense, la risa! Y ello, tal como leemos en un pasaje del mismo, porque “la risa libera al aldeano del miedo al diablo, porque en la fiesta de los tontos también el diablo parece pobre y tonto y, por lo tanto, controlable”. Al final de la historia de Adso de Melk, la biblioteca arde en llamas como expresión metafórica de la prohibición del saber, que indudablemente yo interpreto como del saber en beneficio del pueblo –no de unos pocos–. No cabe duda de que el control sobre el saber -en el sentido más amplio del término-


Nos las prometíamos felices... ¿Pero es ésta la auténtica revolución del ser humano? Indudablemente no. Entonces, ¿Qué ha fallado? Estos últimos lustros hemos gastado toda nuestra energía en poseer y aprender el manejo de esta herramienta que otorga el poder. A partir de estos momentos debemos aprender qué se puede hacer con ella, qué posibilidades nos ofrece...; en definitiva, sus ventajas. Pienso que son muchas. Es más, mi convencimiento llega hasta el extremo de creer que es el único medio de cambiar el mundo. Es el único catalizador existente en mercado hoy en día capaz de acelerar reacciones tan humanas como las señaladas por el autor de El túnel o Sobre héroes y tumbas en la invención del nuevo humanismo. De lo contrario, de todo ello se seguirá aprovechando, desgraciadamente, la sociedad del consumo, el materialismo salvaje embadurnado de televisión , en una palabra, el capitalismo actual deshumanizado. Éste es el inexcusable reto que debe afrontar la sociedad y especialmente los educadores, sean del ámbito que sean. Todos. Debemos conseguir, sea como sea, cueste el precio que cueste, que los muchachos no sólo conozcan esta herramienta, sino que lleguen a amarla y a disfrutarla mostrándoles todas sus utilidades provechosas. Sin lectura no se puede desarrollar ni el espíritu crítico ni la imaginación, y, por tanto, el dibujo del mundo continuará pintado con los mismos trazos. O nos ocurrirá lo mismo que a don Quijote y Sancho Panza montados sobre las ancas de Clavileño el Alígero: creeremos que nos encontramos en la segunda región del aire o en la región del fuego. Pues siempre en el mundo habrá una Condesa Trifaldi con todo su séquito de doncellas que trate de burlarse de nosotros.

[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Mariam Bandrés

[PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN]

, fruto de la lectura y la escritura, se convierte en un eficaz instrumento de poder. Esta idea de sabiduría íntimamente unida a la de lectura, también aparece expresada en boca don Quijote, en esta aventura con el titiritero (Quijote, II, 25): “Ahora digo- dijo a la sazón don Quijote-, que el que lee mucho y anda mucho, vee mucho y sabe mucho”. No obstante, a esta sabia observación añadiría que además de sabiduría, la lectura debe proporcionar igualmente la auténtica libertad y felicidad en estos tiempos de nuevo milenio. Sin ella, no podremos impulsar el nuevo humanismo que propugna Ernesto Sábato. En mi opinión, podrán hacerse todas las objeciones que se quiera, el mayor logro del siglo XX no ha sido la llegada del hombre a la luna, los avances técnicos o científicos, sin duda espectaculares, o la conversión definitiva del planeta en esa aldea global descrita por Marsall Mcluhan, sino la universalización de la educación -que es lo mismo que decir de la lectura y la escritura- al menos en los países denominados occidentales. Si hasta aquí venimos defendiendo que la lectura y la escritura han sido una poderosa herramienta de poder en manos de quien la poseía, que ha privado en buena medida de la verdadera felicidad al pueblo, cabe preguntarse por qué desde aproximadamente la segunda mitad del siglo XX no se ha producido una auténtica revolución en beneficio del común de los mortales, una vez que poseen igualmente esta mágica herramienta. La verdad es que sí se ha producido: la democracia, que etimológicamente significa “el gobierno del pueblo”. Esta forma de Estado hubiese sido impensable sin que ese ente social, que hemos denominado “pueblo”, hubiese empuñado la herramienta de la lectura y la escritura.

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

En el mundo cla´sico, el equilibrio arquitecto´nico de los palacios y de los templos era un salvoconducto hacia la armoni´a psi´quica o una de las llaves de la serenidad ellos lo llamaban ataraxia. De ahi´ probablemente se derive el intenso valor e´tico que el concepto )equilibrio* mantiene en la actualidad como sino´nimo de equidad, de contrapeso, o de justicia... Los injustos y decepcionantes desequilibrios sociolo´gicos de los que nos habla Marta Arias nos ayudan a matizar de una manera meticulosa y precisa nuestro punto de vista y nos sen˜alan por do´nde podremos encontrar el equilibrio social, si lo buscamos de buena fe...

economía

Hacia una

E

más

n las últimas décadas, la preocupación por temas como la degradación medioambiental, las crecientes desigualdades económicas y sociales o el desmesurado crecimiento que ha experimentado la demanda en los países desarrollados han hecho surgir con fuerza, en determinados foros, el debate acerca de la necesidad de modificar los modelos de desarrollo y las pautas de consumo imperantes. Sin embargo, y aunque se han adoptado algunos compromisos en esta materia, las preocupaciones sociales no han logrado todavía contrarrestar la innegable primacía de los objetivos económicos en nuestra sociedad. La mayor parte de los países han priorizado el logro de un crecimiento sostenido (que no sostenible) del PIB, considerándolo un indicador del éxito de las políticas económicas implementadas por sus gobiernos. Desde este punto de vista, la mayor parte de las empresas se esfuerzan por ampliar su cuota de mercado y aumentar su rentabilidad, sus beneficios o la productividad de sus factores de producción, desatendiendo frecuentemente otras consideraciones con un efecto menos directo sobre sus resultados (condiciones laborales y motivación de sus empleados, respeto del medio ambiente, contribución al desarrollo económico de su entorno, etc.) La contaminación o degradación de bienes naturales, como el aire, los bosques, la tierra o nuestras aguas, no tienen un efecto negativo sobre el PIB, como tampoco lo tienen las pérdidas de calidad de vida que de ello se derivan o las desigualdades económicas y sociales generadas por el modelo de desarrollo que hemos adoptado. Y es que únicamente los bienes y servicios a los que se ha otorgado un valor en términos monetarios

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social

Marta Arias Goizueta

son contabilizados para el cálculo de este agregado, del mismo modo que sólo los deseos de quienes tienen poder adquisitivo para satisfacerlos entran a formar parte de la demanda. El principio de soberanía del consumidor, que promulga la teoría económica, olvida a aquellas personas que carecen de los medios económicos necesarios para cubrir sus necesidades. Sólo cuando el logro de objetivos de naturaleza social viene acompañado de una recompensa en términos económicos, consigue atraer el interés de las empresas. Así ha ocurrido con la reciente preocupación por el medio ambiente o el interés despertado por la cooperación y la ayuda a terceros países, que han animado a algunas empresas a realizar campañas de marketing solidario o a adecuar sus productos a estas nuevas inquietudes sociales, movidas, principalmente, por la rentabilidad esperada de lo que no deja de ser una estrategia de marketing para la captación de nuevos consumidores. No obstante, siguen siendo todavía testimoniales los ejemplos de empresas que, conscientes de que la rentabilidad social y económica pueden ser compatibles, adoptan criterios de responsabilidad social. En la década de los setenta, los países menos desarrollados propusieron el denominado Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), tratando de promover la ayuda al desarrollo y el diálogo Norte-Sur. Pretendían modificar las normas imperantes en las relaciones de comercio internacional, claramente discriminatorias para el tercer mundo, promover la transferencia de capitales y tecnología hacia estos países, solucionar sus problemas de deuda externa, etc. Sin embargo, los resultados no han sido los esperados y seguimos viviendo en esta al-


Así pues, los países menos desarrollados arrastran profundos problemas estructurales, que las multinacionales contribuyen en muchos casos a agravar, dado que los intereses del capital extranjero son ajenos a los del país que recibe sus inversiones. El modelo de desarrollo adoptado por estos países debería evitar los errores cometidos por los ya industrializados, para demostrar que algo hemos aprendido y para evitar una presión que ya empieza a mostrarse insostenible sobre el medio ambiente, así como la generalización de la falta de ética económica y empresarial. Mientras los países menos desarrollados luchan por sobrevivir y reciben en muchos casos el influjo negativo del primer mundo, cuyo nivel de vida anhelan, Occidente se deja atrapar por los reclamos de una sociedad de consumo, que multiplica las necesidades entre sus habitantes, para dar salida a la creciente cantidad de bienes, y con ellos residuos, contaminación y degradación, que produce. Si a comienzos del siglo XX las empresas orientaban sus esfuerzos a la producción y el marketing podía calificarse de pasivo y esencialmente informativo, el posterior aumento del número y del tamaño de las empresas y la creciente saturación de los mercados, han propiciado una orientación a las ventas, al consumidor y a la competencia. Las empresas se esfuerzan por captar nuevos consumidores a costa de sus adversarios. Para ampliar su cuota de mercado, las grandes multinacionales se han servido del poder de las marcas

[PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN]

dea global en la que las desigualdades y la primacía de los intereses económicos resultan evidentes, porque la globalización, como supresión de las barreras al libre comercio e integración de las economías nacionales, ha favorecido que las empresas instalen sus plantas y talleres allí donde la mano de obra, materias primas o condiciones económicas les resultan más favorables, en países en los que la mayor parte de la población jamás tendrá acceso a sus productos. Con ello, ha contribuido al abaratamiento de sus costes, impulsándolas en su carrera hacia un aumento constante de sus beneficios. Los propios gobiernos de los países en vías de desarrollo favorecen estas prácticas, mediante exenciones impositivas y leyes permisivas, e instalan maquilas1 en las zonas francas, a pesar de que apenas generan riqueza para el país y de que sus empleados, mayoritariamente mujeres, se ven obligados a trabajar en condiciones laborales precarias. Algunos han llegado a señalar que “el Tercer Mundo existe para mayor comodidad del Primero”.

y de la capacidad de persuasión de la imagen, tratando de establecer relaciones emocionales con el consumidor y que éste se rinda ante la atracción de sus mensajes publicitarios. Los productos han pasado a ser conceptos y las marcas estilos de vida, que han permitido a las empresas alcanzar en el mercado valoraciones económicas muy superiores a su valor teórico, porque vivimos en una sociedad consumista en la que nos medimos y comparamos por lo que tenemos o lo que podemos llegar a poseer y en la que el prestigio nos lo otorgan las marcas que compramos. Como señalaba Aristóteles en su Tratado II de la Retórica, “son más fáciles de persuadir los ignorantes que los educados”. Evidentemente una persona culta es una persona que puede deslindar lo interesado de lo ético y adoptar decisiones responsables. Probablemente, una manera de combatir la sinrazón de las marcas y el “gobierno de las empresas” sea la educación. Una educación que nos enseñe a discernir entre lo necesario y lo superfluo, a apreciar las injusticias sociales y económicas que nos rodean y a ser conscientes de todas aquellas realidades que reclaman nuestro compromiso solidario. Debemos, como consumidores y ciudadanos, presionar a las empresas y a nuestras instituciones para que apliquen prácticas económicas éticas, premiando toda acción encaminada a aumentar su compromiso con la sociedad, sin olvidarnos de contribuir a este proceso solidario, en la medida de lo posible, con nuestras pequeñas o grandes actuaciones personales.

1 Las maquilas o maquiladoras son empresas localizadas en las zonas francas, que destinan su producción a la exportación. Son creadas por los países en desarrollo, para atraer capitales extranjeros, ofreciendo a las empresas ventajas económicas y fiscales.

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Como es sabido, el significado de la palabra propaganda proviene de la expresio´n latina +de propaganda fide,, nombre con el que se conocio´ una congregacio´n de cardenales del Vaticano cuya finalidad era la difusio´n de la religio´n cato´lica. A partir de alli´, este te´rmino se ha ido cargando de varias acepciones. En este arti´culo, el joven profesor titular de Psicologi´a de la Universidad de Valencia, ejeano y exalumno de este Instituto, nos muestra el lado oscuro y negativo que encierra la propaganda, sobre todo, aplicada al tema espinoso de la guerra. Se trata de una invitacio´n a la reflexio´n sosegada de co´mo algunos gobiernos en los u´ltimos cien an˜os se han valido de todo tipo de te´cnicas y de medios de comunicacio´n social tendientes a influir con fines ideolo´gicos en el comportamiento humano. Por tanto, los ciudadanos de a pie debemos ser conscientes de estas artes si no queremos resultar vi´ctimas de lo que el articulista expresa con el contundente ti´tulo de guerra a la verdad palabras pronunciadas por el presidente norteamericano Johnson en plena guerra de Vietnam.

Guerra a la

P

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verdad

uede decirse que antes de que se produzca ningún muerto, la primera víctima de una guerra es la verdad. Y es que para involucrar a toda una sociedad en la peor lacra que sacude la humanidad, como sin duda son las guerras, es necesario insuflar elevadas dosis de belicismo en los ciudadanos. La propaganda es la que cumple tan magno objetivo, por lo que se convierte en un elemento esencial, tanto en los regímenes dictatoriales, como en cualquier supuesta sociedad democrática, donde la soberanía reside en el pueblo, aunque semejante patraña sólo algunos ingenuos llegar a creer y únicamente los gobiernos la defienden. Aún diría más: la propaganda adquiere especialmente relevancia en las sociedades democráticas, porque cada cuatro años, poco más o menos, los ciudadanos ejercemos nuestro más alto grado de soberanía depositando un cheque nominativo, pero en blanco, en una urna. Los beneficiarios del talón, para seguir siéndolo en el futuro, deben convencer y tener contentos a los ciudadanos. Pero una vez que se detenta el poder, las voluntades que rigen el comportamiento de los gobernantes son de una entidad superior a los del propio pueblo que les ha elegido. Pueblo que -en modo alguno- es capaz siquiera de discernir tan elevados designios, que tan lejos suelen estar de sus propios intereses. Pero, como quiera que ir contra la voluntad popular puede resultar incómodo para los gobernantes (aunque no parece que tenga consecuencias mayores para el ejercicio del poder), los gobiernos belicistas dedican sus principales recursos materiales (que suelen ser muchos) a propagar sus mensajes bélicos. Y para ello, nada mejor que la propaganda de guerra.

Mariano Chóliz Montañés

La propaganda de guerra siempre se ha utilizado en todas las conflagraciones. Hasta principios del siglo XX, el principal objetivo era principalmente el de mantener el ardor guerrero en las propias tropas, al tiempo que desmoralizar al enemigo. Pero a partir de la Primera Guerra Mundial, principalmente debido a la “necesidad” de intervenir en el conflicto por parte de la ya primera potencia militar mundial (Estados Unidos de América), es cuando se desarrollaron notablemente las estrategias de persuasión de la población civil para que mostrara su apoyo a la guerra. Y a tal efecto se creó la Comisión Creel. Se presuponía una tarea tediosa, habida cuenta que el presidente Johnson llegó al poder principalmente por su discurso antibelicista. Pero los resultados fueron muy notables, generando en la sociedad un grado de alarma que hizo pedazos las inhibiciones sociales a participar en los conflictos bélicos y animó a apoyar los designios guerreros de su gobierno. En 1928, Arthur Ponsoby, lord inglés de familia acomodada, pero sin embargo progresista y preocupado por cuestiones sociales, estableció lo que se ha dado en llamar el decálogo de la propaganda de guerra. En su libro Falsehood in Wartime detalló los diez preceptos que hasta esa fecha se habían cumplido en los principales conflictos, sentencias que no eran sino falsedades emitidas por cualquiera de los gobiernos de ambos bandos implicados en cualquier guerra, para justificar su implicación en el conflicto. Lo destacable de esto es que, pese a que la propaganda se desarrolló de forma paralela y semejante a los desarrollos tecnológicos que han hecho de las sucesivas guerras cada vez más destructivas y perversas, estos diez preceptos se mantienen incólumes desde


1. “Nosotros no queremos la guerra” 2. “El enemigo es el único responsable de la guerra” 3. “El enemigo es un ser execrable” 4. “Pretendemos nobles fines” (ocúltense los verdaderos moti vos de la guerra) 5. “El enemigo comete atrocidades voluntariamente. Si nosotros cometemos errores es involuntariamente” 6. “El enemigo utiliza armas no autorizadas” 7. “Nosotros sufrimos pocas pérdidas. Las del enemigo son enormes” 8. “Los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa” 9. “Nuestra causa tiene un carácter divino, o sublime” 10.”Los que ponen en duda la propaganda de guerra son unos traidores”. Todos y cada uno de estos mandamientos se han reiterado hasta la saciedad en todos y cada uno de los conflictos, por parte de todos y cada uno de los gobernantes que pretendían implicar a la población en una guerra, con independencia de los principales motivos de la misma y de su propia justificación. El problema es que el control autoritario que ejerce actualmente el poder sobre los principales medios de comunicación, tiene como consecuencia que estos mensajes se repitan hasta la saciedad, ocultando la verdad y convirtiendo a Goebbels, (ministro de propaganda nazi), en un enano en temas de comunicación de masas. Y ya se sabe: “una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad”. En todas las guerras, todos los implicados activamente en las mismas, desde Bismarck a Bush “el viejo”, pasando por Hitler, han pretendido nobles razones para intervenir en el conflicto. Todos pretendían conseguir la paz. La guerra no era sino un indeseado, pero necesario,

método para conseguirla. Todos decían anhelar un mundo en paz y en concordia con otros pueblos, pero tan magno objetivo era imposible de cumplir por culpa de la actitud de los gobernantes enemigos, que no atendían a estas nobles razones, al tiempo que resultaban un peligro para la seguridad, o la prosperidad de sus pueblos. En todos los casos los enemigos son calificados como personajes con intereses malvados, que no dudaban en utilizar los más perversos de los métodos para conseguir sus execrables fines, sin importarles la vida de sus enemigos, ni de la de su propio pueblo, lo cual da una idea de su naturaleza malvada. El enemigo utiliza métodos e incluso armamento “no autorizado”, demostrando con ello una actitud poco noble y nada caballeresca. Pero la historia nos demuestra que las armas, o estrategias militares que merecen tal consideración no han sido sino aquellas que pueden hacerles más daño, o que simplemente en las que el enemigo demuestra una flagrante superioridad. Y así fueron consideradas “armas no autorizadas” en algún momento el fusil automático, la ametralladora, el submarino, o la bomba atómica. En el actual conflicto de Iraq, el discurso propagandístico de nuestro gobierno ha cumplido fielmente con la mayoría de estos preceptos. Un resumen del discurso con el que nos castigan a menudo podría ser el siguiente:

[PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN]

entonces. Se emitieron desde las filas franquistas, se cumplieron categóricamente, tanto por el ministerio de propaganda del III Reich, como por parte de los aliados; los utilizaron los gobiernos estadounidenses y soviéticos en la Guerra de Vietnam y son de flagrante actualidad en el conflicto palestino-israelita. Actualmente podemos identificar dichas mentiras en los discursos de los gobiernos de EEUU, Gran Bretaña, o España, para intentar convencer a la ciudadanía sobre la invasión de Iraq. Creo que puede ser de un enorme interés crítico y, desde luego clarificador de la situación de sometimiento intelectual a la que estamos sometidos los ciudadanos, el leer con atención estos preceptos, reflexionar sobre el alcance de los mismos e identificarlos en la perversa utilización del lenguaje en los discursos de los principales gobernantes belicistas. Los preceptos a los que nos estamos refiriendo y que repiten hasta la saciedad los beligerantes, son los siguientes:

“Nosotros deseamos la paz y luchamos por ella (“Primer Precepto”), pero la culpa de este conflicto sólo la tiene Sadam Hussein (“Segundo Precepto”), un dictador execrable (“Tercer Precepto”), que tiene sometido a su pueblo. Comete actos ilegales voluntariamente y no dudaría en aliarse con los terroristas para causarnos graves daños (“Quinto Precepto”). Hemos utilizado todos los recursos de la diplomacia, pero se niega a cumplir las resoluciones de la ONU. La guerra es indeseable, pero es el único lenguaje que entiende este sátrapa, que no dudaría en utilizar armas de destrucción masiva (“Sexto Precepto”). Nuestra acción es una “guerra preventiva”, no pretendemos apropiarnos del petróleo, que pertenece al noble pueblo de Iraq (“Cuarto Precepto”), sino que luchamos para liberar al pueblo iraquí de sus dirigentes y permitir la democratización del país (“Noveno Precepto”). Para ello nos emplearemos a fondo. No atacaremos indiscriminadamente a la población civil (“Quinto Precepto”), pero nuestra acción será contundente (“Séptimo Precepto”). Pese a todas estas razones, la oposición ha demostrado oportunismo político, se ha apropiado de los nobles sentimientos de la ciudadanía que está en contra de la guerra, demostrando que no tiene responsabilidad, ni sentido de estado (“Décimo Precepto”). Un rayo de esperanza: al menos nuestro Gobierno peca contra el octavo mandamiento. (Continúa en la página siguiente)

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( 14 ) Gabriel Bueno y Lorenz

[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]


Tierra de

pocos hijos y menos nietos

[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Las sociedades occidentales ya han empezado a ver desde hace un tiempo las orejas al lobo feroz de la recesio´n demogra´fica. Arago´n no es ninguna excepcio´n. Los datos aportados en este arti´culo por Carmina Puyod hablan por si´ solos. Quiza´ nos sirvan para reflexionar sobre nuestro futuro. Desde luego, un futuro poco esperanzador si no se tienen en cuenta algunas de las soluciones que aqui´ se aportan.

Carmina Puyod Alegre

la inmigración no es suficiente para garantizar un

A

recambio generacional en Aragón.

gua y gente. Quizás dos de los principales pilares fundamentales para mantener una sociedad fuerte y consolidada. En Aragón nunca hemos estado sobrado de lo primero, un bien natural, que ahora tenemos que defender con uñas y dientes de aquellos que sólo la desean para crear negocios lucrativos en la costa y, de lo segundo, la población, que lleva camino de convertirse en un bien escaso y codiciado. Las instituciones y políticos saben demasiado de esa recesión demográfica que acecha a nuestra comunidad autónoma. Nuestra población es demasiado reducida para un territorio tan vasto y extenso, que en las últimas décadas ha experimentado una regresión dramática. Ni siquiera el repunte que se ha evidenciado en los dos últimos censos, gracias a la inmigración,

puede garantizar un recambio generacional óptimo, lo que está desencandenando un importante índice de envejecimiento. De los cerca de 10.000 partos que se registran en Aragón anualmente, alrededor de mil corresponde a población inmigrante. La tendencia, al menos, ha variado, pero tampoco es suficiente. La tasa de fecundidad —número de niños que una mujer trae al mundo a lo largo de su vida—debería ser de 2,1 para asegurar esta regeneración. La media nacional, en la que se incluye Aragón es de 1,2. Perkamon

El ligero repunte de la natalidad que ha favorecido

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La realidad territorial es determinante para el acceso a los servicios sociales, y en Aragón existen numerosos núcleos dispersos y con un número muy reducido de habitantes. Esto está llevando a algunos expertos a plantear a la administración a que sea mucho más creativa a la hora de poner en marcha medidas incentivadoras de la natalidad, y no tan tímidas como las aplicadas hasta el momento; políticas que ayuden a asentar y fijar la población, así como a la hora de ofertar servicios sociales frente a una mayor atomización de la demanda.

ción tampoco será ninguna panacea, más si se tiene en cuenta que se tiende a concentrar en las grandes ciudades o cabeceras de comarca, como Calatayud, Fraga, La Almunia o Ejea de los Caballeros, mientras que la situación de los núcleos más pequeños sigue siendo desesperanzadora. En Aragón, hay actualmente 140 municipios de menos de 100 habitantes, con muy poca capacidad de reponer la población. Las políticas de actuación comarcal se hacen por lo tanto imprescindibles, y la óptica del municipio como ente único se pierde, ganando terreno la idea de comarca, que posibilita acciones mucho más decididas.

Aragón no puede dejar pasar el momento y debe decidir sobre uno de los principales pilares de su propia existencia.

Perkamon

[PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN]

En Aragón se estima que dentro de dos años habrá 175.000 jóvenes menos que en 1981, lo que representa un descenso del 41%. Por el contrario, y en las mismas fechas, la población mayor de 65 años habrá aumentado en un 47%. En el 2005, la comunidad contará con 250.000 aragoneses dentro de lo que se denominada tercera y cuarta edad. Datos escalofriantes, de no retorno, que es preciso invertir, fundamentalmente en Teruel, que es considerado por los investigadores de todo el mundo como el paradigma de la despoblación.

Los fuertes desequilibrios demográficos que se dibujan en esta tierra nuestra obligan a diseñar patrones territoriales y políticas socioeconómicas diferentes. Hacen falta estrategias reales y eficaces que permitan conciliar la vida familiar y laboral —sólo habría que asomarse un poco a otros países vecinos para intentar comprender qué se está haciendo por invertir la caída de la natalidad—. No hay que olvidar que el alto grado de envejecimeinto unido a la tasa de esperanza de vida que se registra en Aragón -roza los 80 años- es un hecho que afecta a los sistemas económicos como las pensiones o el acceso a los servicios en general.

De ahí, que ya hay quien vaticina que el retraso de la edad de jubilación será uno de los principales cambios que se van a producir en los próximos años. No será de extrañar que en un futuro no muy lejano se produzca un retraso o un escalonamiento progresivo de la edad de la jubilación, por el que los mayores de 65 trabajen cuatro o seis horas frente a las ocho habituales, para alejarse de la actividad económica de forma paulatina.

Es necesario igualmente impulsar políticas concretas para inmigrantes, muy diferentes a las habituales basadas fundamentalmente en el control policial o en las de tinte caritativo, desde la óptica de que los extranjeros constituyen un reto de futuro para Aragón. Que nadie se lleve a engaño. Por si mismo, el fenómeno de la inmigra-

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Un lugar de reflexión.


Espacios

E

sta exposición se enmarca dentro de un proyecto que está en periodo de gestación y que tiene por objetivo analizar los diferentes sistemas que se han ido sucediendo a lo largo de la historia tomando como punto de referencia o explicativo el “espacio” que han privilegiado las diferentes épocas y alrededor del cual se han ido estructurando las diferente relaciones sociales y las diferentes relaciones de poder. En este análisis determino que han existido cinco grandes espacios o “paradigmas topológicos” que han servido de fundamentación y vertebración en cada época en la distribución del poder y de la sociedad:

El primer paradigma topológico es del ágora, donde las relaciones sociales y de poder se han ido vertebrando en función de la pertenencia o no al ágora existente. De ahí que las parejas de figuras formadas sean entre ciudadanos (pertenecientes al lugar) y los extranjeros o bárbaros (los no pertenecientes al lugar). Este paradigma se instituye en la época griega donde el lugar de

de

libertad

la polis se construye alrededor del espacio del ágora, que redefine y delimita, dando sentido y significado a toda la sociedad griega. Este paradigma topológico traspasa sus propios límites: en la época romana aparece la figura del imperium, una hipertrofia del ágora, cuyos fines serán los mismos, limitar teniendo en cuenta la estructura dentro-fuera y la de pertenencia. La fundamentación que se establece en este paradigma se estructura alrededor del discurso ético-político

En segundo lugar, el paradigma topológico de la catedral o del santuario. Aquí las relaciones y las diferencia se establecen en función del significado que defina ese espacio topológico. Las figuras resultantes girarán en torno al fiel o creyente–infiel o no creyente. Las hipertrofias que emanan de este espacio topológico son los estados-nación que darán lugar a un nuevo paradigma topológico. Aquí la fundamentación corre a cargo del discurso teológico u ontológico.

En tercer lugar se encuentra el paradigma topológico de la fábrica. Este espacio topológico ofre-

[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

De aute´ntica leccio´n de antropologi´a filoso´fica podri´amos calificar este arti´culo de Gregorio Ojer Bueno. Pero si adema´s buena parte del mismo se centra en analizar el comportamiento de los seres humanos en este )sistema tardocapitalista* que vivimos y adjunta una excelente y eficaz po´cima para curar sus enfermedades su amnesia histo´rica y moral, su desideologizacio´n y homogeneizacio´n (pensamiento u´nico-, etc., la leccio´n adquiere el rango de magistral.

Gregorio Ojer Bueno

cerá sentido y significado y estructurará las relaciones sociales y de poder en virtud de la aparición de dos grandes figuras que recorren prácticamente toda la modernidad, como son el trabajador y el no trabajador o burgués. La fundamentación y legitimación de los significados que emanan de este espacio topológico corren a cargo del discurso ideológico. El cuarto paradigma topológico es el mercado o el de las grandes superficies de consumo. En este espacio topológico las relaciones se establecen en torno a la capacidad de consumo que se adquiera, dando lugar a dos figuras cruciales del estado del bienestar, como son el consumidor y el insumidor. En este espacio topológico surge la fundamentación basada en un discurso transideológico o mercadotécnico donde el concepto de mercancía va a ocupar un lugar privilegiado, aurificado. La hipertrofia de este espacio adquiere el nombre de globalización. Un estado de cosas transnacional que paradójicamente es el caldo de cultivo para el surgimiento de espacio nacionales étnicos.

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Por último emerge y se manifiesta el paradigma topológico de la información. En este espacio topológico la aparición y desarrollo de las nuevas tecnologías ha sido crucial y determinante porque son las que van a definir a partir de ahora las relaciones sociales y también las relaciones de poder existentes. Las figuras que emanan y que dan significado a este nuevo espacio topológico son internauta y anauta. La fundamentación y la legitimación vienen dadas y se apoyan en un discurso tecnoinformático en desarrollo. La peculiaridad de este espacio topológico estriba en que ha sido capaz de realizar un nuevo ágora, esta vez virtual, llamado tecnópolis, que puede vertebrar en un futuro no muy lejano las relaciones sociales y las relaciones de poder venideras.

Estos paradigmas si bien han ido formándose en un tiempo lineal y consecutivo no impide que existan en un mismo tiempo histórico a modo de estratos geológicos. Por eso la versatilidad de los nuevos espacios topológicos que van apareciendo se manifiesta en el hecho de que recurran a alguno de ellos para legitimar su apariencia y sus movimientos estratégicos.

El análisis que desarrollo a continuación se basa en unos pequeños esbozos sobre las relaciones sociales que surgen en el paradigma del mercado donde el concepto estructurante viene a ser el consumo y los perfiles maximalistas que constituyen a ese nueva figura surgida en este paradigma como es la del consumidor-insumidor.

Paradigma topológico del mercado

Es el mercado y su “espacio topológico”, las llamadas grandes

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extensiones comerciales, las que vertebran y construyen según sus pulsiones e intereses al nuevo sujeto de la posmodernidad: el consumidor. Este sujeto del nuevo sistema tardocapitalista o postmoderno posee un perfil psicológico muy bien definido que se articula en función de las propias estrategias del mercado cuyo fin último (que por otra parte lo justifica todo) es disponer de este nuevo sujeto y tratar que desarrolle al máximo su capacidad consumidora. Las leyes del mercado (oferta-demanda) y sobre todo la competitividad dispondrán del escenario aconsejable para activar las potencialidades consumistas de los sujetos implicados. Pero ¿qué personalidad, qué subjetividad es necesaria para que este sujeto responda sumisamente al reclamo de la seducción del mercado? Sin entrar en una descripción detallada de la psicología de este nuevo sujeto se puede afirmar que dicha subjetividad o personalidad se aproxima más al terreno de lo patológico y al control y disposición de sus pulsiones que a la incentivación de sus capacidades decisorias. Por eso, el propósito de este nuevo espacio topológico será potenciar y controlar la ansiedad como también los comportamiento compulsivos de los nuevos consumidores. Para ello disponen de los medios necesarios y efectistas basados en imágenes recurrentes y en actos repetitivos para tratar que el consumidor desarrolle nuevas necesidades que le conduzcan a ese nuevo ritual religioso llamado “consumo” (o “ir de compras”). El sujeto nacido de estas nuevas coordenadas es un sujeto necesariamente vaciado de contenido y de significado, un sujeto que apela

solamente a un estado de pulsiones constantes encaminadas a satisfacer, a través del acto consumista, su voracidad sin sentido. Para ello se dispone la nueva estética del espacio topológico desarrollado en torno a las catedrales del consumo como son las grandes extensiones comerciales. Pero ¿cuáles son las manifestaciones y consecuencias éticas de este nuevo territorio moral basada en la nueva religión del mercado? La primera manifestación es conducir al nuevo individuo hacia un horizonte estructurador y homogéneo. Las diferencias culturales o el politeísmo axiológico no entra en sus propósitos de expansión exclusiva. Este estado de cosas homogéneo tiene como finalidad la desideologización de la masa social y sobre todo del individuo y la implantación dentro del espacio social de la amnesia histórica. Un sujeto desideologizado y sin historia, arrancado de su propio contexto es un sujeto más susceptible de ser manipulado y controlado y, sobre todo, es un sujeto con una mayor disponibilidad para que entré como mercancía dentro del juego del sistema consumista. Por eso otro de los fines de la moral del mercado es el vaciado y manipulación, en función de sus intereses, del significado de todos los valores de la moral basada en un politeísmo axiológico. El uso hasta la extenuación de valores como libertad, autonomía, justicia , solidaridad etc, pasan a ser eslóganes de campañas publicitarias encaminadas a confundir y vaciar de sentido los mismos valores morales que utilizan. Se convierten en meros significantes que ya no dicen nada a ese consumidor desideologizado y pasan a ser meros elementos decorativos de las nuevas campañas publicitarias donde sin importar las dife-


Esta desideologización o vaciamiento del espacio social y ético requiere de un sujeto neurótico, atrapado en las simples leyes de la obsesión y de la repetición. Cadenas de significantes repetitivas sin contenido atravesarán al sujeto postmoderno creando un sujeto paralizado, sin capacidad de reaccionar y disponiéndolo a los vaivenes vertiginosos de los intereses del mercado, hasta llegar incluso a utilizarlo también como mera mercancía de ese ritual religioso consumir-ser consumido, a ese canibalismo de ser devorado por la propios feligreses de la nueva religión. Las consecuencias éticas de este

proceso es la devaluación y desaparición paulatina de un posicionamiento ético basado en la crítica y la reflexión. También el enfrentamiento entre posiciones axiológicamente monoteístas como las emanadas del pensamiento único que son la causa de la aparición y la pervivencia de una moral dogmática, reduccionista basada en estructuras identitarias (como pueden ser los nacionalis-

[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Ana Abadía

rencias se confunden valores económicos con valores estéticos o valores morales.

mos extremos y los movimientos religiosos) y posiciones que se estructuran alrededor de un politeísmo axiológico cuya finalidad es la construcción de una ética civil, crítica, laica, discursiva que fundamente los comportamientos resultantes y que ofrezca al sujeto posmoderno herramientas suficientes para enfrentarse a ese mercado monoteísta, a ese nuevo leviatán.

Un lugar de encuentro.

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

En el an˜o 2003 los habitantes del viejo continente estamos celebrando el AN˜O EUROPEO DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD. Nuestro Instituto se ha sumado al proyecto europeo 2Comprendiendo la discapacidad...3 promovido en Arago´n por la fundacio´n 2Castillo de Liscar3. El profesor Miguel A´ngel Izuel, responsable del proyecto en el Reyes Cato´licos, reflexiona en este arti´culo sobre el verdadero significado y alcance de una palabra tan pronunciada en esta sociedad del bienestar enormemente imbuida por el pensamiento liberal: solidaridad. En especial, con aquellas personas discapacitadas. Asimismo, considera que la campan˜a de concienciacio´n debe centrarse principalmente en los 2a´mbitos tradicionalmente educativos: la familia y la escuela3.

D

Año europeo de la

urante este año 2003 se está celebrando en la Unión Europea el “año europeo de las personas con discapacidad”. Con esta celebración se pretende seguir progresando hacia el objetivo de la plena igualdad de derecho de las personas con discapacidad. Para ello es necesario que el conjunto de los europeos sean conscientes de estas problemáticas como paso previo para ser solidarios con quienes las padecen.

El Año Europeo ha sido organizado por la Comisión Europea, con la colaboración del Foro Europeo para la Discapacidad (EDF). EDF es una organización europea que aglutina a varios grupos, representando a más de 37 millones de personas discapacitadas en Europa (10% de la población).

Son personas discapacitadas las que requieren recursos extraordinarios para satisfacer necesidades básicas o desempeñar actividades a las que tienen derecho: desde un parapléjico que no puede desplazarse con libertad por las calles de su pueblo o ciudad en una silla de ( 20 )

discapacidad

Miguel A. Izuel Jarne

ruedas si no se han eliminado las “barreras arquitectónicas”, hasta el niño con síndrome de Down que, para comprender mensajes escritos, necesita recibir la atención de personal y materiales especializados, así como más tiempo, pasando por los ancianos que, por el deterioro propio de los años, necesitan quien los levante de la cama, prepare la comida, acompañe al médico o incluso se los asee.

En una sociedad imbuida de “pensamiento liberal” que da al individuo una gran libertad para que elija su camino para “triunfar en la vida” pero que, por otro lado, tiende a culpar a cada uno de sus propias desgracias, el hablar de “discapacidad” puede llegar a resultar molesto porque seguidamente, se sabe, suele venir una llamada a la solidaridad. Solidaridad que suele significar, dentro de este contexto, “perder de mis derechos para que otro pueda ejercer los suyos” y se expresa en frases de este tipo: “¿Por qué hay que gastar tanto dinero para añadir a los semáforos un dispositivo acústico para que puedan pasar los ciegos si no hay más que

unos pocos en el barrio? En su lugar podría mejorarse la pavimentación de las calles” o “¿Por qué tantas ayudas fiscales a las empresas que contratan minusválidos y resulta que yo, que no lo soy, estoy en el paro”. Todas éstas preguntas son difíciles de responder, de una manera positiva para los discapacitados, desde unos presupuestos puramente liberales. No es así desde otro de los pilares del pensamiento de la sociedad occidental, el del humanismo cristiano, que considera a cada una de las personas como algo sumamente valioso e irrepetible, y que deben alcanzar su máximo desarrollo con sus propios recursos, pero, si es necesario, también con el apoyo y solidaridad de la comunidad. Este pensamiento es el que ha inspirado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en quien se inspira, a su vez, tal y como se expresa en su artículo 10, nuestra Constitución. Lo mismo cabe decir del resto de las constituciones europeas.


[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

María Luna

[PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN]

lo que son las discapacidades, van a contactar con diferentes personas que las padecen para conocer sus sentimientos y las ayudas que demandan, así como con representantes políticos para que expliquen lo que se está haciendo.

Todo esto se va a trabajar de manera conjunta con otros alumnos de su edad de España (Madrid) y otros países europeos (Portugal, Holanda y Rep. Checa). Las conclusiones de este trabajo se van a expresar en una página Web que se pretende que sirva para que alumnos de otros centros educativos conozcan esta problemática y aprendan a ser solidarios con estas personas.

Sin embargo, la experiencia nos dice que, en general, la población europea no ha terminado de interiorizar estos principios y que no es esperable que lo haga a partir de los “nuevos generadores de opiniones y valores”: los medios de comunicación, ya que, entre otras razones, muchos de éstos dependen directa o indirectamente de la publicidad. No vamos a defender aquí que la publicidad sea algo nefasto en sí mismo, que no lo es, pero sí que tiene una lógica (la de vender sus productos) que en raras ocasiones coin-

cide con la defensa de estos grandes valores como el de la solidaridad. Esto es algo, por lo tanto, que debe ser educado desde los ámbitos tradicionalmente educativos: la familia y la escuela.

Ésta es la razón por la que es bienvenido el proyecto europeo “Comprendiendo la discapacidad...” promovido con la fundación “Castillo de Liscar” al que este Instituto se ha sumado. Durante dos años alumnos que en este momento están en 2º de E.S.O. van a estudiar

Un órgano

de expresión cultural

y democrático.

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

El arte de escribir nos permite afrontar una misma tema´tica empleando distintas formas de discurso y usos del lenguaje. Carlos Mendi ha seguido esta vez las disposiciones del escrito expositivo ten˜ido en ocasiones con la tintura de la argumentacio´n. Por otro lado, en la elocucio´n resaltan especialmente las cualidades del orden y la claridad. Todo ello permite vislumbrar palmariamente la actitud que adopta el autor ante una cuestio´n de tan enorme intere´s y actualidad. Y en su final encontramos una bateri´a de acciones que, individual o colectivamente, se podri´a poner en marcha para posibilitar un cambio de tendencia y la integracio´n de los colectivos ma´s (desarropados) en nuestra sociedad.

Racismo

R

y

xenofobia

acismo es una forma de pensar y una praxis de ciertas razas humanas que se creen superiores a las demás y con derecho a estar por encima de todas. Se puede pensar en el nazismo. La xenofobia es el odio y la hostilidad a los extranjeros Y en este caso se puede pensar en la aversión y el desprecio a los de fuera por parte de los nacionalismos extremistas, aunque no habría que ir tan lejos, pues, según los resultados de una encuesta reciente, uno de cada tres estudiantes españoles de diez a dieciséis años se muestra contrario a la inmigración. Y hay algunas personas que se reconocen y declaran racistas e incluso xenófobas. Hay racismo y xenofobia en algunos sectores de la sociedad, pero a veces también hay oficialmente en las leyes e instituciones; esto se demuestra porque se ha reducido en gran medida la admisión de extranjeros en cuanto a asilo y refugio, porque se dificulta mucho la regularización de los inmigrantes que ya están aquí y porque muchas veces no se ha respetado en nuestro país desde las altas instancias la cultura (piénsese en el no reconoci-

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miento legal del matrimonio “por lo gitano”). Por otra parte hay grupos de personas que han maltratado a extranjeros o a los de otra raza: se ha llegado incluso a matar (a Lucrecia), a apalear (en Fraga) y a quemar casas de gitanos (en Mancha Real); a según qué extranjeros no se les quiere alquilar una vivienda ni se les quiere tener como vecinos -en el lenguaje corriente se usan palabras despectivas, como “moro”, “maqueto”, “charnego”, “negro”, “sudaca”, “calé”, etc.- a las personas de otros países se les deja los trabajos más duros, los que nadie quiere; se abusa de ellos y aún hay quien les acusa de que quitan el trabajo a los de aquí; y hay bares y tiendas que les han prohibido la entrada. Si nos preguntamos por qué ocurre todo esto vemos que hay varias causas: En primer lugar están los prejuicios. Las minorías no suelen ser entendidas ni aceptadas por quienes a priori o de antemano fomentan la no integración e incluso el rechazo. Muchas veces la palabra “moro” es sinónimo de falso, de traidor, de alguien de quien no te puedes fiar y la

Carlos Mendi Villa palabra “gitano” mucha gente la identifica con ladrón, trapacero, estafador o mentiroso... Con estos prejuicios se puede estar justificando el rechazo de los de otra raza o de algunos extranjeros. En segundo lugar está la diversidad de culturas. Cada pueblo tiene sus propias características culturales, folclóricas, sociales y religiosas- o sea, su modo propio de entender la vida y las relaciones humanas, Y, al entrar en contacto con otros pueblos, ocurre que la parte mayoritaria rechaza a las minorías que no coinciden con sus ideas, llegando a marginarlas. En tercer lugar están las causas económicas que influyen de manera decisiva, puesto que la situación de necesidad les obliga a pedir y a vivir hacinados o en chabolas. A veces, el tener que sobrevivir les lleva a dedicarse a la prostitución, al tráfico de drogas o a cometer algunos delitos, lo cual produce rechazo e incluso persecución. Por eso se les convierte en chivos expiatorios o en culpables de todo. Si nos preguntamos sobre las consecuencias de todo esto vemos que, para los que son rechazados,


R

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Elena Arrese

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[PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN]

ocurre lo siguiente: que todo el que puede se aprovecha de ellos, que difícilmente pueden salir de su situación, que se sienten solos e indefensos, desgraciados e incapacitados, y que el odio y el desprecio generan violencia. Y para los que rechazan, ocurre que no se respetan las diferencias culturales y religiosas, que cunde el miedo y la crispación, y que la bondad humana se rebaja. La cultura judeocristiana, que está en la base de nuestra civilización, defiende la radical igualdad de todos los seres humanos y, por tanto, rechaza y condena toda acción y toda actitud racista y xenófoba, como se ve en el Levítico 19, 32: “Cuando un extranjero se establezca con vosotros en vuestro país no lo oprimiréis. Será para vosotros como el indígena: lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en Egipto”; o en Mt. 25, 34 y ss.: “ ...fui extranjero y me acogisteis... lo que hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños a mi me lo hicisteis?”. Además el sentido común y la ley natural piden que lo que queremos que los demás hagan por nosotros, eso mismo tratemos de hacerlo nosotros a ellos; y la igual dignidad de todos los seres humanos nos dota a todos de los mismos derechos y deberes. Por todo esto es humillante que todavía se den entre nosotros actitudes racistas o xenófobas y que no hagamos nada por evitarlas. Es preciso, pues, un cambio de mentalidad, de sentimientos y de actitudes que nos lleve a descubrir y aceptar que el extranjero y el de otra raza no son delincuentes o competidores nuestros en cuanto al trabajo y demás, sino personas que buscan ganarse la vida, aceptación social y realizarse como personas, igual que cualquiera

de nosotros. Y más estando “en tierra extraña”. También es preciso tener una actitud de acogida y de servicio desinteresado, acompañando, orientando y prestando ayuda. Igualmente es preciso respetar, en lo referente a las otras razas y extranjeros, su identidad cultural, religiosa y personal; y educar para ellos a los niños y a los jóvenes. Igualmente es preciso que los de otras razas y los inmigrantes respeten nuestras leyes, nuestra cultura, nuestras creencias y nuestras costumbres, conscientes de que están en un país que es como es, no como ellos querrían que fuera. Y por fin, que vayan dando pasos para integrarse en nuestra sociedad no solamente en lo referente al trabajo y todo lo que conlleva, sino también comprendiendo y asumiendo nuestra forma de vivir. Para terminar paso a enumerar una serie de acciones que por parte nuestra se pueden realizar pa-

ra posibilitar un cambio y la integración: sensibilizar a la gente con escritos y charlas sobre los problemas de los extranjeros y personas de otras etnias; promover el estudio de otras culturas para conocer sus valores; denunciar los abusos que se hacen por motivos racistas o xenófobos; actuar para que se reconozcan los derechos de los inmigrantes, de los refugiados o asilados y de los de diferente raza; pedir a los extranjeros y a los de otras razas que asuman sus deberes y se vayan integrando en nuestra sociedad; luchar contra todas las normas discriminatorias que impidan la reagrupación familiar o que les nieguen la igualdad de oportunidades; enrolarse en asociaciones de acogida o en las que les prestan cualquier tipo de ayuda; enseñarles la lengua española a los inmigrantes que no la conocen para facilitarles su integración, y pedir que se agilicen las legalizaciones que los que ya están viviendo en nuestro país.

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

En este arti´culo el alumno de 1* de Bachillerato, Jesu´s Laborda, reflexiona sobre su generacio´n, la de unos jo´venes desmesuradamente criticados por sus mayores. Sus palabras tratan de desenmaran˜ar el intrincado embrollo que encierra el tantas veces oi´do to´pico ,yo, a tu edad...-. Y una vez logrado este arduo objetivo, llega a unas conclusiones que podri´an resultar sorprendentes y parado´jicas, sobre todo para !los mayores!. No obstante, en todo momento se observa una actitud positiva, ya que no rehuye el compromiso de aportar su grano de arena para ,legar a las generaciones venideras una sociedad en perfecto estado de salud-.

E

“Yo a tu edad...”

ste artículo va dirigido a una generación, la mía, tachada de irresponsable y de haberse desviado del camino trazado por nuestros mayores. Una generación que nació ya en plena adhesión a Europa, que ha vivido el final de la “mili”, que vive el auge de las guerras llamadas “de libertad”... La juventud, ¡ay, divino tesoro!, etapa de la vida que acaba aproximadamente a los 20-22 años. Para muchas personas, el hablar de los jóvenes es sólo una oportunidad para criticarnos. Influenciados por las noticias y las crónicas sensacionalistas, relacionan la juventud actual únicamente con la delincuencia, las drogas, las revueltas y otros escándalos y excesos de nuestra sociedad. Pero si bien es cierto que hay jóvenes involucrados en esos males, sería una injusticia afirmar que todos simbolizamos ese eje del mal. A menudo nuestros oídos soportan, a modo de sonsonete, la retahíla de acontecimientos anteriores a nuestro alumbramiento. Como si no hubiésemos vivido nada histórico. Nosotros no estuvimos en la posguerra, no corrimos delante de los grises, ni tampoco votamos la

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Constitución, quizá por ello se nos asevere que no tenemos espíritu luchador. Es frecuente escuchar a los padres de hoy el tópico de “yo, a tu edad...”: - Yo, a tu edad… ya estaba cansado de trabajar.

- Yo, a tu edad… creaba mis propios juguetes. - Yo, a tu edad…

Añadan el final que quieran, que indudablemente lo habrán escuchado. Pero, a buen seguro, que nuestros abuelos también harían la misma reivindicación, como en un futuro seguramente nosotros haremos con nuestros hijos. Y así vamos completando el círculo de la vida... Hay que darse cuenta de que los tiempos cambian y con ellos las modas, las actitudes y los juegos... Asimismo, tras los puntos suspensivos, la forma de pensar, los ídolos, el cambio en las relaciones en el seno familiar...Podemos seguir poniendo puntos suspensivos... Todo ello forma parte del desafío que tenemos que vivir y saber afrontar.

Jesús Laborda Roca Hace 20 ó 30 años habría sido impensable ni tan siquiera especular que los jóvenes viviesen como en la actualidad: sin la influencia eclesiástica (la mayoría se considera católico, pero no practicante) divirtiéndose sin preocupación por el qué dirán, con todos los medios de información a nuestro alcance...Sin embargo esta sociedad heredada ha puesto a nuestra disposición pocos medios para formarnos como personas de un modo integral, aunque sí muchos para la diversión y el ocio, que no nacen de dentro de nosotros sino que son impuestos desde fuera. ¿Y quién se encarga de esta imposición? Nuestra generación, desde luego, no. Así, si analizamos un fin de semana cualquiera, máximo referente social de los jóvenes, con todo lo que ello implica (abuso de alcohol y de tabaco, consumo de drogas, etc.), quién se esconde tras esas bambalinas festivas. En una sociedad como la nuestra, en la que lo que percibimos es lo que vemos a través del televisor (ahora también Internet), se convierte muchas veces en una realidad trucada. Esto nos hace ser poco


[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

el futuro del mañana y por ello las injusticias y males existentes, en vez de conducir a la desesperación o a la violencia, deben ser un estímulo para convertirnos en un instrumento que promueva la solución de los problemas. No sólo porque entonces se está frente a las decisiones que determinan el futuro, sino porque la falta de experiencia y la inocencia propia de la edad resultan un buen antídoto para legar a las generaciones venideras una sociedad en un perfecto estado de salud. Aunque sospecho que ellas volverán a escuchar el mencionado sonsonete “yo, a tu edad...”.

María Luna

críticos con el entorno, es decir, todo tiene que ser “ya”, por lo que no solemos preguntarnos el porqué de las cosas, simplemente “las observamos, las usamos y las tiramos”. De esta forma, nuestros ídolos son músicos, deportistas, artistas, gente joven, guapa y que ha conseguido el éxito de manera rápida, fácil y con mucho dinero. Como digo, con este panorama heredado, resulta más difícil comprender todos esos reproches de las generaciones anteriores. Pero será así, qué le vamos a hacer. Pero no hay que olvidar que nosotros, los jóvenes de hoy, somos

Si quieres colaborar en ten en cuenta estas consideraciones: ¿Qué pretende?

• Ser un lugar de reflexión y de encuentro. • Ser un órgano de expresión cultural democrático. • Cumplir una función social positiva y productiva. ¿Quiénes pueden participar?

• Todas las personas de la comarca de las Cinco Villas

Condiciones para participar:

• Calidad • Buen gusto y cordialidad • Originalidad artística • Temática • Creación literaria • Ensayo y pensamiento: reflexiones filosóficas, sociológicas, psicológicas, educativas...

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

El celebe´rrimo aforismo de Hera´clito *Nada es, todo fluye+ puede resultar un buen pretexto para introducir este arti´culo de Asuncio´n Gil Orrios, historiadora y bibliotecaria del municipio ejeano. No cabe duda de que asistimos a unos cambios vertiginosos en sociedades como la nuestra que afectan a todos los o´rdenes de la vida. Ello obliga a estar en continuo e ininterrumpido proceso de adaptacio´n, e incluso a redefinir conceptos asentados por tantos y tantos siglos. Las bibliotecas tampoco escapan a este proceso. Aqui´ la autora nos sumerge de lleno en el debate sobre el nuevo modelo de biblioteca pu´blica que requiere la sociedad de este nuevo milenio en ciernes ma´s alla´ de sus funciones tradicionales. Asimismo nos invita, entre otros colectivos, como Centro de Ensen˜anza, a colaborar y participar en las distintas acciones y actividades que desde la biblioteca se propongan o promuevan.

La

E

Biblioteca

Municipal

y el desarrollo

n los últimos años asistimos a un debate sobre el nuevo modelo de biblioteca publica que requiere nuestra sociedad, que va mucho más allá de las bibliotecas tradicionales, con sus funciones de préstamo, lectura y ayuda al estudio.

El nuevo modelo al que se tiende pretende una integración e implicación de la biblioteca en la vida comunitaria, desarrollando un papel activo en ella y colaborando con las instituciones y grupos existentes en la localidad1.

Traspasando su papel de agente cultural, la biblioteca debe potenciar su carácter dinamizador como elemento de desarrollo social, convertirse en un importante centro de información para la comunidad local y favorecer la participación activa del ciudadano en la sociedad. Esta evolución en su misión y objetivos se refleja en los manifiestos y textos normativos de las organizaciones internacionales de mayor autoridad en la materia.

Quizás su mejor expresión sea el manifiesto de la UNESCO2, que proclamaba su fe en la biblioteca pública como fuerza viva de educación, cultura e información y como agente esencial de fomento de la paz y los valores esenciales en la mente del ser humano, y alentaba a las autoridades nacionales y locales a apoyar estas bibliotecas y participar activamente en su desarrollo. Dentro de las múltiples formas en las que la biblioteca puede desarrollar y favorecer su integración en la comunidad a la que sirve podemos destacar:

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local

Asunción Gil Orrios

Biblioteca Municipal de Ejea

La articulación de la biblioteca como centro de información para atender las necesidades informativas de toda índole de la comunidad de usuarios a la que atiende, pero no sólo aquellas relacionadas con los aspectos formativos y culturales o de entretenimiento -aspectos que tradicionalmente han sido el centro de atención de las bibliotecas públicas-, sino también todas aquellas derivadas del desenvolvimiento de la vida cotidiana y del ejercicio de los derechos del ciudadano, así como aquellas informaciones que favorezcan el progreso social y económico de la comunidad y faciliten el desarrollo personal y social de sus miembros. En esta línea de facilitar al ciudadano todos los servicios de información que estén a su alcance, la biblioteca debe posibilitar el acceso autónomo a las nuevas tecnologías y redes de información. 1 Vid. DOMÍNGUEZ SANJURJO, M. Ramona, y MERLO VEGA, Jo-

sé Antonio. “La biblioteca pública al servicio de la comunidad”, en Las bibliotecas públicas en España: una realidad abierta, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2001, p. 205-224. Ofrece propuestas y ejemplos de experiencias desarrolladas en distintas bibliotecas públicas.

2 Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública, 1994. Textualmente dice: “La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de la persona son valores humanos fundamentales que sólo podrán alcanzarse si ciudadanos bien informados pueden ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo en el seno de la sociedad. La participación constructiva y la consolidación de la democracia dependen de una buena educación y de un acceso libre e ilimitado al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información. / La biblioteca pública, paso obligado del conocimiento, constituye un requisito básico de la educación permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales.”


[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Las iniciativas destinadas a afianzar su presencia en la vida ciudadana, cuyo fin es conseguir que la pre-

sencia de la biblioteca en su entorno sea cada vez más positiva y valorada, al tiempo que la propia biblioteca contribuye a mejorar la sensibilidad cultural de la población a la que atiende.

En sintonía con la pretensión de esta nueva revista del I.E.S. “Reyes Católicos” de ser un lugar de encuentro, de expresión cultural, democrático, positivo y productivo, valgan estas primeras reflexiones como el prólogo de la que deseamos sea una cordial y fructífera relación. ¡Y enhorabuena por el feliz alumbramiento! Elena Arrese

[PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN]

Las distintas acciones y actividades que la biblioteca puede realizar en colaboración con los centros y colectivos de la localidad. Es una institución sociocultural que debe actuar en todos los ámbitos de la vida local: apoyando a los centros escolares, centros de educación de adultos, apoyo a la alfabetización y a las aulas para inmigrantes, colaboración con los centros de estudios locales, asociaciones juveniles, agrupaciones culturales, profesionales, recreativas etc.

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[ PENSAMIENTO • Y • REFLEXIÓN ]

Isabel Notivoli y Julia Ferna´ndez, dos alumnas del Instituto, nos invitan a reflexionar sobre nuestro comportamiento con la naturaleza. Una llamada de socorro para evitar que acabemos por expedir el certificado de defuncio´n para tantas y tantas especies en peligro de extincio´n en la actualidad.

El rincón

A

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verde

lo largo de todo el tiempo geológico se han extinguido más especies de las que existen actualmente. Su lenta desaparición ha sido provocada por cambios climáticos, la incapacidad de adaptarse (competencia y depredación) y principalmente por la destrucción de su hábitat. La explosión demográfica y los avances tecnológicos han provocado que desde el siglo XVII este proceso se haya acelerado. Según datos del 2.000, 11.046 especies de animales y plantas están amenazadas de desaparición. En España, segundo país europeo con más especies en peligro, hay 100 especies al borde de la extinción. Entre ellas se encuentra el quebrantahuesos, el águila imperial ibérica, el lince ibérico, el oso pardo y varias especies de plantas. Al producirse la destrucción de su hábitat, la población animal se agrupa en áreas más pequeñas, “islas”. Esto limita su diversidad genética y reduce su capacidad de adaptación. Es el caso de la osa cantábrica. Una causa de que muchas especies se hayan extinguido ha sido la explotación de animales para la alimentación y elaboración de otros productos. Son ejemplos animales como la ballena, utilizada para la alimentación de personas y de animales domésticos, y el elefante, cuyo marfil es utilizado para la producción de elementos artesanales decorativos. También ha provocado la extinción de especies de la flora y la fauna la aparición de algunas enfermedades como ocurrió en los bosque caducifolios de Norte América, cuando la propagación accidental de una plaga acabó con sus castaños. La contaminación atmosférica, del agua y del suelo son causas importantes de extinción. El aumento

Gaviotas

Isabel Notivoli y Julia Fernández

de temperatura del agua ha provocado la desaparición de especies endémicas de peces de varios hábitats. Para la conservación de especies se da la repoblación de la naturaleza con animales en edad de procrear. Gracias a la reproducción en cautividad el número de ejemplares de cóndor, de California, se ha elevado de 27 a 52 en tan sólo cinco años. Algunas organizaciones como Greenpeace y Adena se preocupan de la repoblación y la reforestación de las zonas afectadas y la vigilancia de los hábitats de las especies en peligro de extinción. Debemos reflexionar sobre nuestro comportamiento con el medio que nos rodea, teniendo en cuenta que no somos los únicos seres vivos que habitamos en este planeta y que dependemos de ellos para sobrevivir.

¡PROTEJAMOS NUESTRAS ESPECIES DE LA EXTINCIÓN! “SE VERDE Y BUEN ROLLITO”


Los franceses.

V

¡Esos sí que son

icente Martínez salió del despacho de su empresa editorial en Molins de Rey, arrancó el BMW y se dirigió, por la A-2 primero y por la Diagonal después, como todos los viernes, a su apartamento en el Paseo de Gracia. Uno de esos viernes del mes de mayo con la gente ansiosa por largarse a la playa y a las torres del campo. Lo más lejos posible de los curros, los fregaos del tráfico y las prisas de Barcelona. Un interminable magma de furgonetas, camiones, autobuses, rugidos de motores y chillones colores salía de estampida de la ciudad y otro, a Vicente le parecía mucho más lento, como una triple retahíla de hormigas perezosas, se esforzaba por acomodarse en el gran hormiguero.

Una cálida voz femenina, la animadora del debate en la Cope, lanzó a las ondas la tópica pregunta ¿Es usted racista? “¡Ni hablar del peluquín! Yo no soy racista. De otras cosas se me puede acusar, pero de racista, no” casi se ofendió Vicente al responder mentalmente, mientras daba un frenazo para no empotrar-

racistas!

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Jose´ Ramos ha optado por impregnar los valores intelectuales y morales con los aromas este´ticos propios de la obra arti´stica. El resultado: una breve pieza literaria donde conjuga en perfecta simbiosis lo u´til y lo bello, lo verdadero y lo bueno. Asimismo destacari´amos el vigor expresivo de unas frases aparentemente sencillas, pero ajustadas a un armo´nico ritmo narrativo, de tal manera que cada palabra, colocada en el orden correcto, se carga de ironi´a y de un extraordinario poder de sugerencia. Y eso es la literatura, ni ma´s ni menos.

José Ramos Sánchez se en el parachoques de una furgoneta vomitando gases por el tubo de escape. No podía tratar a la gente como a él lo habían tratado por ser de Tomelloso, charnego, hablándole siempre en catalán, despreciándole hasta que dejó de ser un Juan Lanas, es decir un vendedor de libros a domicilio y se convirtió en propietario de la empresa. Las llamadas se sucedían en uno u otro sentido. Por supuesto, nada de participar en el juego radiofónico, eso lo dejaba para las pandillas de vagos que no daban palo al agua durante el día y que mataban el aburrimiento con concursitos y chorradas. De todas maneras, él, Vicente Martínez, tenía la conciencia bien tranquila a ese respecto. La prueba del algodón en el asunto —¿tú cómo reaccionarías si una hija tuya se casara con un negro?— no se la podía plantear. No tenía hijas. Eso aparte, jugaba al tenis los fines de semana con el marido negro de su sobrina Patricia, admiraba como pocos a Kluivert, a Ronaldo. Se compadecía como el que más cuando veía algún ahogado de las pateras. ¡Y qué decir de su pasión por Louis Amstrong y otros

monstruos del jazz! Por no hablar de la escapada a un congreso en París, en el verano. Lo que había disfrutado con el masaje de una africana piel-de-negro-terciopelo y de ojos tan negros como la piel, en un local de Pigalle. “¡Esos si que son racistas, los gabachos! Aparcan a los extranjeros en los extrarradios de las ciudades y todas las semanas se cargan alguno. ¡Y los muy capullos votan masivamente a un político con nombre de pene que propugna la expulsión de todos del país!” El semáforo de la rotonda del Corte Inglés, a unos pasos de la torreta del Reina Sofía, parpadeó al rojo bruscamente. Vicente Martínez aplastó el pedal del freno para no cargarse a un peatón desastrado y mal encarado, en el inicio de la travesía del paso de cebra. “¡Un baboso menos si me lo llevo por delante!” -pensó. Una legión de desarrapados de piel cetrina y rostros demacrados se abalanzó sobre los coches, cubo de agua en una mano, cepillo-esponja en la otra. Por la izquierda del coche de Vicente apareció un joven de piel

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Vicente arrancó acelerando y con brusco volantazo. El morro del coche, como la dentellada de un caimán enfurecido, se quebró hacia un costado. El cubo con el agua y los bártulos de lavado se desparramaron sobre el suelo. La rueda de atrás aplastó el pie y la pierna del moreno que salió despedido gritando hasta caer abatido sobre la acera.

Vicente sacó el brazo y, con el dedo corazón hacia arriba en medio de los demás replegados, lo tendió hacia lo alto. Mientras aceleraba y culebreaba escondiéndose entre las filas, por el espejo retrovisor, vio lo que ocurría. La mayoría de los peatones esquivaban el cuerpo del joven atropellado y pasaban de largo. Nadie le ayudaba a levantarse. Incluso tuvo la borrosa impresión de que un hombre de baja estatura, casi enano, con pinta de vagabundo, le daba una patada en la barriga, antes de echarse a correr como alma que lleva el diablo. ( 30 )

Víctor Múgica

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

quemada, con una camisa oscura, y bigotillo a lo Sadam Hussein. – ¿Le limpio el parabrisas, señor? – No, no. -dijo Vicente, apretando los dientes. El chico hizo caso omiso de la tensión del cuerpo de Vicente y de la disconformidad dibujada en la mueca de su rostro. Con ágiles movimientos chorreó el agua jabonosa sobre el cristal y la fue recogiendo ceremoniosamente con la esponja, hasta dejarlo limpio y brillante. El semáforo parpadeó el verde destello. La palma de una mano abierta, rugosa y de uñas muy sucias, se proyectó hacia el interior del coche.


S

Hiberus flumen dixit

oy yo. Sí, soy yo, el grande. Los estudiosos me califican como “el mayor colector de la vertiente mediterránea”. Qué mal me suena eso de colector, parece que lo que soy se lo debo a aquellos a los que voy recogiendo en mi seno a lo largo de mi discurrir. Aunque soy viejo (nací siendo mar hace varios millones de años), no paro. Me mantengo en forma, la verdad. Todos los días me hago más de novecientos kilómetros, y al pasar por estas tierras, todos los días pienso lo mismo: ¡Cómo me gusta Aragón! Me gusta recorrerte tranquilo, a veces divagante entre sotos; me impactan tus tierras desérticas, duras, como las Bardenas y los Monegros; me encantan los rastros que las distintas culturas que se han ido asentando a lo largo de la historia han ido dejando dentro y fuera de mi cauce. ¡Ay, aragoneses de hoy!, verdaderamente sois humanos. Fieles a vuestro pasado de primates arborícolas, os place sentir en la retina el impacto de lo verde, por lo que aunque habitáis en zonas áridas, exigís a vuestros munícipes que los jardines parezcan praderas cántabras (de las cuales tengo noticias, porque de allí es de donde parte mi andadura). ¡Deseáis aún con más ahínco que los jardines tengan ese aspecto si son de vuestra propiedad! En vuestros paseos y viajes, paraos un poco a mirar. Sí, sí, a mirar. Podríais apreciar la gran biodiversidad existente en parajes que, minusvalorándolos, muchos calificáis de “secarrales”. Ya os he dicho antes que me impactan enormemente algunas de esas zonas que tenéis por aquí cerca, que albergan especies animales y vegetales, en algunos casos, exclusivas. Las gotas de lluvia caídas de nubes provenientes de tierras lejanas me traen noticias de lugares del resto de España y del mundo, co-

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

El ri´o Ebro, agradecido por las atenciones que el paisanaje le viene dedicando, ha tenido a bien hacernos llegar algunas reflexiones y algunos comentarios especialmente interesantes y evocadores. Con tanto siglo y tanto viaje, probablemente tendra´ miles de entran˜ables confidencias que realizarnos... En cualquier caso, es todo un detalle por su parte, asi´ como el que haya elegido a Julia´n Berruete Rodri´guez para transcribir sus pensamientos y puntualizaciones.

Julián Berruete Rodríguez

mo son los paisajes del Cabo de Gata en Almería, Timanfaya en Lanzarote, y otras muchas zonas áridas, que incluso son declaradas parques naturales. Para apreciar simplemente el valor estético de la aridez, podríais tomar ejemplo de la disposición que presentan bastantes “jardines” japoneses. Hablando del Cabo de Gata almeriense, recuerdo las noticias que en mi desembocadura me traían las corrientes marinas que llegaban del sur. Las olas me hablaban de carteles y voces provenientes de almerienses en la multitudinaria manifestación de Valencia. Mucho se habla de la presión levantina y murciana a favor del trasvase, pero poco de las aspiraciones almerienses. En los últimos años me he “empapado” (y nunca mejor dicho tratándose de un río) de eso que os preocupa tanto: el Plan Hidrológico Nacional. Según ese plan, uno de los enclaves que vendría a ser alimentado con mis aguas sería la provincia almeriense, que a pesar de que una ley de 1984, la ley de aguas de 1985 y un real decreto de 1986 declaraban la sobreexplotación de los acuíferos y limitaban o congelaban la implantación o ampliación de cualquier superficie de regadío, desde entonces ha aumentado la superficie regada un 225%. Así pues, ha habido un proceso de expansión incontrolada, situándose invernaderos incluso en terrenos del parque natural del Cabo de Gata, sin freno por parte de Administración Pública alguna. No sabía que yo fuera tan apetecible. Ya veis que tengo otro “pretendiente”, la agricultura almeriense de invernadero; por una parte tramposo y por otra parte de buena apariencia, pero cada vez con menos fuste, ya que es un modelo “productivo” con un rápido crecimiento del coste de los factores frente a la evolución de los pre( 31 )


Mariam Bandrés

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

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cios de los productos agrícolas. Ya sabemos la respuesta de este gigante de plástico: disminuir los costes del trabajo recurriendo a la mano de obra inmigrante, precarizada y vulnerable, y mejor (más barata) si es “ilegal”, así como intensificar el uso de los recursos naturales en busca de mayores rendimientos por unidad de superficie, mal usando y agotando el agua de los acuíferos, provocando intrusión de agua marina en ellos, y utilizando también técnicas de cultivo agresivas, causantes de unos costes ambientales de enormes magnitudes. En fin, la zona más árida de Europa, gran consumidora de agua y de recursos, en declive económico y social, y con una agricultura creadora de fuertes impactos ambientales. Buen licitador. En mi subasta, ¿quién da más? ¡Ah!, por cierto, no os creáis que sólo me fijo en lo que está alejado de mi cuenca hidrográfica. Mis aguas os sienten más a vosotros que a cualquier otro. Un niño, mirando una tarde de domingo su reflejo en uno de mis remansos, se preguntaba (o me preguntaba) si debía preocuparse en demasía de si tenía el grifo del baño o de la cocina abiertos mucho tiempo. Pretendí contestarle acelerando el flujo de mis aguas, para así “susurrarle” una respuesta. Le dije (no sé si me oyó) que quizás se tendría que preocupar el doble, porque lo más seguro era que la misma cantidad de agua que consumía se perdía en fugas en la red de distribución. Éste es uno de los hechos que acentúan mi dolor, la pérdida o el derroche inútil de mi agua, de mi ser, ... Hay algo que me preocupa sobremanera. Mi aspecto no debe de ser muy saludable. Ya sé que he ido envejeciendo, me han puesto diques, se me ha encauzado, han ensuciado mis aguas, los peces ya no realizan largos recorridos y las embarcaciones no navegan desde Cataluña hasta Logroño. También los viejos oficios de pescador, calafatero o navatero han ido desapareciendo. Pero debo de estar peor. El 4 de marzo del presente año, cin-

co expertos internacionales han expuestos estudios sobre mí en el Parlamento Europeo. La cosa debe de ser grave. Los aires que soplan del norte, que me traen ecos de los ríos Maas y Escalda, no me traen noticias demasiado nítidas, pero intuyo que no son muy buenas. Sí oigo que algunos de esos expertos dicen que el Plan Hidrológico Nacional no es viable, porque va a encarecer enormemente el precio de mis aguas. Además, no se tienen en cuenta cuestiones como la reutilización del agua o la construcción de nuevas desaladoras. Exponen que dicho plan puede costar hasta el doble de lo previsto en los cálculos oficiales. Otro experto dice que lo que se me quiere hacer con el Plan quizá no cumpla ni con la legislación de este mi querido país, España. También me inquieta lo que dijo un experto israelí, que confirma lo que me temía: los perjuicios para mi delta serán irreversibles. Muchos doctores para un río sano, ¿no? Bueno, me parece que para ser un río he hablado demasiado. Simplemente son pensamientos en voz alta, que quizá para alguno sean como las batallitas del abuelo. Creo que, por mi edad, me las puedo permitir. En fin, me voy a despedir ya. Todos vosotros, paisanos míos, ya sabéis cómo me tenéis que tratar; no hace falta que yo os lo dicte, ya que vuestra conciencia lo hace por mí. No quiero acabar mis reflexiones cariacontecido, pensando en lo que me pueda deparar el futuro. Hay gente con estudios que me dice que en 50 años me quedaré como la estampita de la misión, entre un 7 y un 20 por ciento menos de caudal, por eso del cambio climático. Vamos, que casi me quedaré en guijarros. Pensad que, a pesar de todo, aquí me tenéis. Yo y vosotros, vosotros y yo, somos capaces de darnos mutuamente vida y futuro... Qué bonito aquello de “Aragón, agua y futuro”. Un abrazo, Vuestro Ebro


[ E L • M U R O • D E • L A S • L I T E R AT U R A S ]

Si hay un ge´nero narrativo que esta´ de moda en nuestros di´as es el microrrelato, tambie´n conocido en el mundo hispanohablante con otros nombres: hiperbreves, minificcio´n o minicuentos. Muchos de estos relatos aparecen publicados en internet, dado su fa´cil acceso y su enorme difusio´n, 2pra´cticamente gratuita3, por todo el mundo. No obstante, tambie´n pueden aparecer publicados en perio´dicos o revistas. Asi´, en el suplemento cultural del El Pai´s, Babelia, hay una seccio´n dirigida por el escritor valenciano Juan Jose´ Millas donde cualquier paladar delicado puede degustarlos. En Espan˜a asimismo podemos escucharlos a trave´s de las ondas hertzianas, por ejemplo en el programa de la SER,

El

microrrelato

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” Augusto Monterroso, El dinosaurio

“...El drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida” Gabriel García Márquez

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El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado. Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiera entrado el asesino. La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto de un armario había caído sobre la mesa, las había mirado, las había visto, y después había huido por la habitación, una mano solitaria y viva como una araña. Allí la habían dejado encerrada con llave en el cuarto. Llena de terror, acudió la policía y el juez. Era su deber. Trabajo les costó cazar la mano, pero la cazaron y todos le agarraron un dedo, porque era vigorosa como si en ella radicase junta toda la fuerza de un hombre fuerte. ¿Qué hacer con ella? ¿Qué luz iba a arrojar sobre el suceso? ¿Cómo sentenciarla? ¿De quién era aquella mano? Después de una larga pausa, al juez se le ocurrió darle la pluma para que declarase por escrito. La mano entonces escribió: “Soy la mano de Ramiro Ruiz, asesinado vilmente por el doctor en el hospital y destrozado con ensañamiento en la sala de disección. He hecho justicia”. Ramón Gómez de la Serna, La mano


“Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha” Augusto Monterroso, La Cucaracha soñadora

Preso en su soledad. Con la nostalgia a cuestas de cielos, de llanuras, de su lejano hogar, empantanado en el asfalto de aquel sitio, espera. Espera como todos los días que ella aparezca. Escucha por fin el sonido inconfundible que hacen las zapatillas al ritmo de su andar, y una lluvia de cascabeles se desata en su pecho. Con los ojos húmedos de alegría la ve llegar. Admira la cadencia de gacela con que mueve su cuerpo. Se deleita con cada uno de sus gestos. Ella se sienta en la banca del enfrente, a la sombra del árbol. Rina, como él la llama, pasea su mirada distraída. Toma la bolsa que contiene su almuerzo y mastica despacio pequeños bocados, con aquella morosidad que le cautiva. Esa imagen, tal vez indiferente para otros, llena su soledad y rompe la monotonía de su vida sin color. Se conforma con ser un testigo, distante y callado. Desde su camastro, al fondo del edificio gris que tiene por morada, la observa. Al saciar su apetito, ella se mira como todos los días en un pequeño espejo. Sus dedos, mariposas inquietas, deslizan una mota de algodón por las líneas de su rostro. Deja escapar una sonrisa, mientras el lápiz encarnado ilumina de amapola sus labios sensuales. Enciende un cigarrillo y envuelta en una nube de humo, se marcha. Él queda inmóvil, ligado a ese recuerdo que le colma los días. Toma fuerza, se incorpora; arrastra lentamente sus pasos por la arcilla, bebe un poco de agua y espera. Espera que la noche sea breve, que el amanecer se apresure y vuelvan a abrirse las puertas del zoológico. Después de todo, qué más puede hacer. Él es tan sólo un pobre rinoceronte enamorado. Connie Roldán, La espera

“Nadie quería decirle a qué hora pasaría el tren. Le veían tan cargado de maletas que les daba pena explicarle que allí no había habido nunca ni vías ni estación” Pere Calders, El expreso

[ E L • M U R O • D E • L A S • L I T E R AT U R A S ]

La ventana de Gema Nierga. Parece ser, pues, que este ge´nero rompe con los habituales canales de difusio´n de literatura, el libro. Por fortuna, con el tiempo los de mayor calidad se compilan y se inmortalizan en letra impresa. Nuestra REVISTA tambie´n se hace eco de este boom, y el profesor Jose´ Ramos se ha prestado a seleccionar algunos de autores ya consagrados. Con su lectura, adema´s de disfrutar, podremos percibir algunas de sus principales caracteri´sticas: la prosa sencilla, pero ingeniosa, poe´tica, sugerente y a la par muy concisa; el sentido del humor; la pirueta y la paradoja; la rebeldi´a y la originalidad; la metaliteratura...

“Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea” Augusto Monterroso, Fecundidad

Una mañana temprano de domingo iba paseando por la calle Stanton cuando vi, a pocos metros delante de mí, una gallina. Yo caminaba más deprisa, así que pronto le di alcance. A la altura de la Avenida Dieciocho, estaba casi encima de ella. En la Dieciocho, la gallina giró en dirección sur. Al llegar a la cuarta casa se metió por el camino de entrada, subió los escalones del porche dando saltitos y picoteó con decisión sobre la puerta metálica. Momentos después, la puerta se abrió y la gallina entró. Linda Elegant, La gallina

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Una

E

promesa

ra el 18 de junio de 1815 en Waterloo, Bélgica. Un bravo y estimado soldado polaco, a sueldo del Ejercito Imperial de Napoleón, se encontraba en la enfermería, la antesala de la muerte de casi todas las batallas; aquel valeroso guerrero reposaba sobre un incómodo catre, estaba en sus últimas agonías. - Balthazar -reclamó con todas sus fuerzas al emisario de su batallón, viejo amigo suyo. El mensajero acudió al lado de su compañero enfermo.

- Debes enviar esta carta a mi prometida Vera, en San Petersburgo. Nos hicimos la promesa de que regresaría para casarnos, sabrás que las promesas sólo se borran con sangre, pues con sangre le he escrito la misiva, voy a morir.

- Te vas a poner bien, Dalmont -la frialdad y tranquilidad del soldado ante la muerte, le puso los pelos de punta a su amigo Balthazar; el mensajero bajó la cabeza; cuando la levantó de nuevo, Dalmont ya había soltado la carta lacrada, y con ella su último suspiro.

Cuando Balthazar le contó lo acontecido al Coronel Simón, éste, que tenía en grandísima estima al joven soldado fallecido, le permitió que saliera con su mensaje, dándole para los gastos necesarios en las postas de los caballos. La promesa de Dalmont llevó en volandas a Balthazar; cabalgó éste contra cualquier inclemencia durante dos noches y tres días, deteniéndose tan sólo para cambiar de caballo en las postas, pagando con los napoleones de oro que el coronel Simón le dio.

En la tercera jornada, coincidió que se le hizo de noche al lado de una posada, en la ciudad polaca de Elblag. Tuvo la debilidad de pedir una habitación; aquella noche necesitaba mayor descanso para continuar con nuevas fuerzas al día siguiente. Una vez que el mensajero imperial estuvo en su habitación, el ladrón Jérôme de Bourgeoisie se acercó al hospedero: -¿De qué calaña es el viajero en cuestión? -preguntó a su particular e inusitado compañero de fechorías-.

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

El joven escritor ejeano y colaborador en distintos medios de comunicacio´n de la comarca, Juan Herranz, en este relato breve nos presenta un mundo y unos personajes de cierto "regustillo# decimono´nico y con los grandes novelistas rusos como telo´n de fondo. Una prosa fluida y directa, aderezada con un vivo dia´logo, contribuye a crear la atmo´sfera narrativa propia de la leyenda. Waterloo se convierte en el marco adecuado para mostrar los sempiternos impulsos que mueven al ser humano.

Juan Herranz Pérez - Puede ser un buen bocado, Jérôme. -El hospedero, gordo y bigotudo, apenas pudo doblarse sobre la ventanilla de recepción para susurrar... - ha pagado con marcos de oro, ¡napoleones del imperio!- le guiñó un ojo; la treta se había fraguado apenas con unos gestos.

A las dos de la madrugada, el malandrín Jérôme, subió a la planta de las habitaciones, ya sabía dónde se hospedaba el mensajero; ante su profundo sueño, Jérôme se apoderó de su talega, donde Balthazar guardaba todas sus pertenencias así como la carta lacrada para Vera. Al día siguiente, el mensajero, al echar en falta su vieja talega, creyó enloquecer; bajó a donde el hospedero y se quejó amargamente.

- Debemos avisar a la policía -se lamentó hipócritamente el gordo propietario- ¡Dios mío! Un ladrón en mi posada, qué desgracia. La policía fue avisada, pero ninguna pista se encontró, nadie vio nada; menos aún el propio Baltha-

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Jérôme y el hospedero se repartieron las monedas, abrieron la carta lacrada y leyeron tan importante mensaje, en toscas letras de sangre se leía un sencillo y contundente mensaje: “Me muero, no podré cumplir mi promesa, te quiero”.

Balthazar, apenado jinete, apareció por San Petersburgo tres días después, derrotado, desfallecido, herido en su orgullo, absolutamente vencido. Al llegar hasta Vera, a la que debía dar el mensaje de Dalmont, se puso de rodillas y se echó a llorar.

- ¿Qué es, mensajero? ¿Cuál es la noticia tan triste que me traéis?

El mensajero, avergonzado por su fracaso, nada pudo decir; tan obcecado estaba por su turbación mental que consideró oportuno tomar su propio castigo, quedar mudo para siempre.

Balthazar no habló nunca más y Vera siguió esperando; cada noche salía a esperar a su amado soldado para cumplir su promesa, pero él nunca volvió. Todavía hoy, algunas noches, cuando se pasea tranquilamente por las calles de San Petersburgo, sorprende un desgarrador lamento; es el alma de Vera que sigue esperando cumplir una promesa.

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Elena Arrese

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

zar que había quedado dormido a pierna suelta. El mesonero, apesadumbrado como sólo podrían hacerlo las ratas, insistió en devolver sus marcos al mensajero, el cual reanudó su viaje enrabietado, cabalgando noche y día sin detenerse, trastornado por la gran pérdida.


Las aventuras y desventuras

L

a sala principal de la abadía de San Martín de Biel se halla inusualmente repleta de gente. En un expectante silencio un escribano va leyendo con voz clara los términos del documento que los vecinos de Alcheblas y Biel van a refrendar. Todos los presentes -el abad y los vecinos de Biel, El Frago y Alcheblas- conocen de sobra los hechos que relata, a saber, que el lugar conocido como “El Frago” pasa a pertenecer a la abadía de San Martín de Biel tras la renuncia de su anterior propietario, el monje francés Guiraldus, o Giralt -también presente- que lo obtuvo a su vez de nuestro señor el rey don Alfonso.

Los vecinos cruzan los brazos y miran al suelo, tal vez algo cohibidos por la solemnidad del momento. Les hubiera gustado discutir la redacción del documento, pero han callado por prudencia y por interés: el abad García Alons no es hombre a quien se puedan imponer cláusulas, y a fin de cuentas sabían cuál iba a ser su airada respuesta: ¿acaso no era cierto que la repoblación del lugar se hizo a expensas de San Martín? ¿Y no fueron sus mon-

del monje

Giralt

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

La profesora del Instituto y acreditada medievalista, Elena Piedrafita, nos obsequia a los lectores de esta Revista con un relato de tema histo´rico sirvie´ndose de un estilo narrativo que apunta a una vieja historiografi´a de corte mediterra´neo. Aunque, sin duda, la naturalidad y el tono drama´tico del relato se deban al intere´s de la autora por acercarnos a una forma de contar la historia propia de tantos manuscritos, legajos, co´dices... desde que Alfonso X el Sabio empezara a escribir en castellano, alla´ por el siglo XIII, los primeros libros de este ge´nero. Aqui´ se nos cuenta los hechos de co´mo El Frago paso´ a pertenecer a la abadi´a de San Marti´n de Biel tras la renuncia de su anterior propietario, el monje occitano Giralt, que, a su vez, lo habi´a obtenido del rey aragone´s don Alfonso I el Batallador con el fin de repoblar estas tierras.

Elena Piedrafita Pérez jes los que desmontaron los campos, rompieron la tierra y llevaron los rebaños que hoy sestean en sus prados? Y además, ¿no han salido todos beneficiados? -diría frunciendo el entrecejo y mirando expresamente a los de Alcheblas-. Y éstos no habrían tenido más opción que callar, pues ellos mismos habían poblado su lugar -una antigua alquería musulmana abandonada tras la reciente conquista cristiana- de igual modo, y debían muchos favores y protección a la abadía.

Y mientras así discurren los vecinos, el susodicho abad, aparentemente distraído, mira por una tronera hacia los campos que se extienden alrededor de Biel, y sonríe mientras escucha al escribano. Evoca cómo, una noche de fines de agosto, se presentó a las puertas de la abadía el tal Giralt, pidiendo por amor de Dios hospedaje a sus hermanos. Cómo le dieron cobijo y escucharon, asombrados, sus peripecias al atravesar los Pirineos. Giralt era uno más de los que habían llegado desde los estados vasallos del rey en el sur de Francia para ayudarle a tomar tierras del moro. A

medias en latín y en un francés que el hermano Martín iba traduciendo, supieron de su celo religioso, que le había impelido a abandonar la seguridad y comodidad de su monasterio -Sant Ruf- para venir a retirarse a los yermos hispanos, que en toda Francia tenían fama de muy selváticos y apropiados para la penitencia. Con tal intención y no se sabe por qué conducto, había conseguido que don Alfonso, el rey, le donara un lugar desierto llamado El Frago. A cambio Giralt debía construir allí una iglesia para orar por el alma de tan generoso rey, que le había cedido el lugar con todos sus diezmos, y hasta con un “palatium” edificado por su padre don Sancho.

Don García recuerda regocijado el silencio que siguió a la narración del francés, pues mientras éste, satisfecho, sorbía una sopa de verduras, el resto de los presentes dudaba de si informar al incauto Giralt de la realidad de su empresa. El lugar, que hacía honor a su fragoso nombre, había sido usado por las tropas que conquistaran recientemente la villa de Luna, y el “palatium” -que tan fino sonaba en labios ( 35 )


Eduardo Sánchez

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

de un francés- apenas se tenía en pie, después de años de abandono. Toda la comarca era tierra de frontera, y los de Biel buscaban las palabras para si explicar a Giralt que esos bosques que les rodeaban nada tenían que ver con los descritos por los trovadores de su dulce Francia, donde los campesinos eran pacíficos, los musulmanes vivían en el lujo más indolente y el mayor peligro que se vivía era toparse con un caballero muy cortés que te retaba en duelo. ( 36 )

Don García mandó a Giralt y a sus confusos monjes a dormir, y a la mañana siguiente, y no sin provocar cierta extrañeza por el dispendio que para la abadía suponía, ordenó que el visitante fuera obsequiado con pan para tres días -¡ni que fuera a la guerra!, refunfuñó el hermano panadero- tasajo de carne, y compañía que le guiara hasta el lugar donde había de establecerse. Durante unos días corrieron hablillas dentro y sobre todo fuera de la abadía acerca de las pretensiones

del extranjero y más aún, sobre la inusual amabilidad con que el abad había tratado al francés. Murmuraban las comadres camino del mercado y los vecinos de Biel, reunidos en concejo, discutían si podrían reclamar ante el monarca que el lugar de El Frago, aunque no era todavía de su propiedad, entraba por pura lógica dentro de su ámbito de expansión. Y es que aunque ningún poder les había otorgado aún pleno derecho sobre aquellos montes, tal y como venía sucediendo desde hacía


Sí, así es como pensaban sin duda actuar los vecinos de Biel, pero en esta ocasión -reflexiona satisfecho don García- yo me adelanté a sus pretensiones. Pues tal y como había imaginado, el pobre Giralt se presentó a los pocos días a las puertas de San Martín, pidiendo misericordia. Fue difícil entender sus atropelladas palabras, en un dialecto francés tan cerrado e incomprensible que para explicar sus apuros terminó exclamando en latín: ¡Lupos¡, ¡feras¡ et ¡malos, malos homines¡¡ Los de Biel no se echaron a reir por caridad cristiana, pero aún rieron menos cuando, tras calmar al atribulado monje, don García le prometió que serían ellos los que repoblarían el lugar. Y dirigiéndose a sus hermanos, les recomendó aprender de este extranjero venido de tierras

lejanas y lleno de ardor religioso que había osado -sin éxito, eso síaventurarse en medio de tierras fronterizas, y enfrentase a fieras del bosque y malas gentes, movido del amor a Dios y deseo de expansión de la Palabra de Cristo.

De esta forma los monjes, pertrechados de hachas, dallas, falces y azadas -que bien podían, llegado el caso, defenderles de los bandidos- ocuparon El Frago, labraron sus tierras, restauraron la capilla y cantaron misa durante siete largos años que les parecieron condena bíblica por la dureza y soledad del paraje. Pero poco a poco, vecinos de Biel y de los alrededores, atraídos por la posibilidad de obtener tierras en condiciones muy ventajosas, se les unieron en la tarea. Por su parte, Giralt renunció a sus deseos de aventura y se quedó en San Martín. Así terminan las remembranzas del abad García, al mismo tiempo que finaliza la lectura del documento; el escribano relata cómo

¿Quieres colaborar en

“Guiraldus quiso volver a su monasterio, y pidió ayuda a García Alons, que vendió yeguas y vacas de la abadía de Biel, dando a Guiraldus DCC sueldos y un mulo ensillado y con sus frenos, y vestidos todos nuevos...”.

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

décadas en Aragón, en Navarra o Castilla, los vecinos de los concejos de frontera llevaban a cabo una política de hechos consumados, pues primero ocupaban las tierras y luego el rey o el señor feudal refrendaban una realidad ya consolidada .

Giralt, que ha permanecido mudo y parado como una estatua, se adelanta entre los presentes y firma su renuncia. Nada dice ahora ni mientras la reunión se dispersa. Sabe cuál es la opinión de los vecinos sobre su persona. Aunque durante estos años se ha mezclado escasamente con las gentes de Biel, sus miradas reflejaron siempre una mezcla entre compasión y desprecio. Poco le importa ya, piensa mientras sube a su mulo y lo enfila camino de Francia. Está aliviado de abandonar estas tierras de gentes temerarias y tenaces, estos paisajes escabrosos y asolados. Sólo le preocupa qué dirán en su monasterio cuando le vean aparecer, después de tantos años. No importa: va a tener muchos días de tiempo para inventarse una bonita historia.

• SECRETARIA DEL CENTRO DE PROFESORES Y RECURSOS Plaza Goya s/n. Ejea de los Caballeros.

?

• DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA DEL I.E.S.“REYES CATÓLICOS” Carretera de Erla s/n. Ejea de los Caballeros.

• DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA DEL I.E.S. “CINCO VILLAS” Paseo de la Constitución. Ejea de los Caballeros.

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[ CREACIÓN • LITERARIA ]

El escritor portugue´s Jose´ Saramago, premio Nobel de Literatura en 1998 y uno de los principales narradores vivos del panorama literario mundial, cedio´ un cuento inacabado a un congreso sobre Nuevas Tecnologi´as y Transformacio´n del Empleo que se celebro´ en Granada en la primavera del an˜o 2002, para que lo internautas del orbe lo completaran. Nuestra revista lo ha rescatado de ese universo virtual como es internet y tres alumnos del Instituto, dos de 12 de ESO y uno de 12 de Bachillerato, han aceptado este bonito reto literario. Al igual que Saramago en la mayori´a de novelas Cf. El evangelio segu´n Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres, La caverna o El hombre duplicado estos jo´venes promesas de la pluma nos sumergen en cuestiones esenciales de la vida y del planeta.

Completa un cuento

Un azul

A

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para

Marte

noche hice un viaje a Marte. Pasé allí diez años (si la noche dura en los polos seis meses, no sé por qué no han de caber diez años en una noche marciana) y tomé muchas notas sobre la vida que allí llevan. Me comprometí a no divulgar los secretos de los marcianos, pero voy a faltar a mi palabra. Soy hombre y deseo contribuir, en la medida de mis escasas fuerzas, al progreso de la humanidad a la que enorgullece pertenecer. Este punto es muy, muy importante. Y espero, si algún día los marcianos me vienen a pedir cuentas de mis actos, es decir, del perjuicio cometido, que los no sé cuantos billones de hombres y mujeres que hay en la tierra se apresten, todos, a mi defensa. En Marte, por ejemplo, cada marciano es responsable de todos los marcianos. No estoy seguro de haber entendido bien qué quiere decir esto, pero mientras estuve allí (y fueron diez años, repito), nunca vi que un marciano se encogiera de hombros. (He de aclarar que los marcianos no tiene hombros, pero seguro que el lector me entiende.) Otra cosa que me gustó en Marte es que no hay guerras. Nunca las hubo. No sé como se las arreglan y tampoco ellos supieron explicármelo; quizá porque yo no fui capaz de aclararles qué es una guerra, según los patrones de la tierra. Hasta cuando les mostré dos animales salvajes luchando (también los hay en Marte), con grandes rugidos y dentelladas siguieron sin entenderlo. A todas mis tentativas de explicación por analogía, respondían que los animales son animales y los marcianos son marcianos. Y desistí. Fue la única vez que casi dudé de la inteligencia de aquella gente. Con todo, lo que más me desorientó en Marte fue el no saber qué era campo y qué era ciudad. Para un terrestre eso es una experiencia muy desagradable, os lo aseguro. Acaba uno por habituarse, pero se tarda.

José Saramago

Al fin, ya no me causaba extrañeza alguna ver un gran hospital o un gran museo o una gran universidad (los marcianos tienen esto, como nosotros) en lugares para mí inesperados. Al principio, cuando yo pedía explicaciones, la respuesta era siempre la misma: el hospital, la universidad, el museo estaban allí porque eran precisos. Tantas veces me dieron esta respuesta que pensé que mejor sería aceptar con naturalidad, por ejemplo, la existencia de una escuela, con diez profesores marcianos, en un sitio donde solo había un niño, también marciano, claro. No pude callar, desde luego, que me parecía un desperdicio que hubiera diez profesores para un alumno, pero ni así los convencí. Me respondieron que cada profesor enseñaba una asignatura diferente, y que la cosa era lógica. En Marte les impresionó saber que en la tierra hay siete colores fundamentales de los que se pueden sacar millones de tonos. Allí sólo hay dos: blanco y negro (con todas las gradaciones intermedias), y ellos sospecharon siempre que habría más. Me aseguraron que era lo único que les faltaba para ser completamente felices. Y aunque me hicieron jurar que no hablaría de lo que por allá vi, estoy seguro de que cambiarían todos los secretos de Marte por el proceso de obtener un azul. Cuando salí de Marte, nadie vino a acompañarme a la puerta. Creo que, en el fondo, no nos hacen caso. Ven de lejos nuestro planeta, pero están muy ocupados con sus propios asuntos. Me dijeron que no pensarán en viajes espaciales hasta que no conozcan todos los colores. Es extraño, ¿no? Por mi parte, ahora tengo mis dudas. Podría llevarles un pedazo de azul (un jirón de cielo o un pedazo de mar), pero ¿y después? Seguro que se nos vienen aquí, y tengo la impresión de que esto no les va a gustar.


[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Cuando llegué a la Tierra, pasé el fin de semana a la orilla del mar. Sentado en las rocas contemplaba el azul intenso del Mediterráneo en una mañana en la que las gaviotas iban y venían en busca de pescado. Aquel azul te hacía sentir sensaciones de libertad, sobre todo al dejarse perder la vista en el horizonte. Mientas dejaba que mi mente recordara el viaje a Marte, con sólo dos colores, blanco y negro, no deseaba más que poder llevarme aunque sólo fuera un poco de aquel mar con su color azul, con su olor a algas y, aún estando en continuo movimiento, con su gran calma. De pronto rompiendo el silencio, se oyó una voz que no sé muy bien de dónde procedía y dijo: “¿Quieres que en Marte tengan un mar azul como aquí para que lo puedan contemplar como tú ahora? Si quieres, lo podemos conseguir; pero les tienes que explicar que este mar Mediterráneo fue camino de unión de muchas culturas y sirvió para que los conocimientos de las personas hicieran mejor y más libres a otras, que la riqueza de los pueblos pudo ser transportada por sus aguas, que el cruce de las culturas enriqueció a la especie humana y la hizo más libre y por lo tanto más feliz. Pero también les dirás a los de Marte que ese azul del Mediterráneo de hoy día es un estercolero donde los humanos arrojan todas las basuras y desperdicios y que se tiñó muchas veces de sangre por luchas entre los pueblos, que vio el paso de la muerte, de la miseria, de la envidia, de la escla-

Julia Ungría Murillo

vitud y, por lo tanto, de la desdicha y de la infelicidad. Todo ello porque la naturaleza humana es mezquina y valora más la forma que el fondo de las cosas. La cultura hace libres a los pueblos y por eso hay gentes, gobernantes, falsos ídolos de barro que no dejan que aflore, para así tenerte esclavo. Cuéntales todo esto. Si aceptan, yo, que hablo en nombre de los dioses del mar, haré que parte de este mar azul sea transportado a Marte.” Después de despejar dudas y temores volví a Marte y les expliqué todo lo bueno y malo que podía albergar el azul del Mediterráneo y que poder llevarles un trozo de ese mar conlleva el aceptar las sombras y las luces que generaciones de humanos habían escrito en la superficie de sus aguas. Después de reunirme con los marcianos y de estar deliberando durante días, estos hombrecillos me dijeron: “Baja a la tierra, habla con la voz de los dioses del mar y le dirás que aceptamos el reto, que queremos ese trozo de mar azul, que no nos importa el desafío de los males, que el blanco que tenemos aquí nos hace pensar, ser y actuar a todos por igual, que queremos surcar ese mar de peligros e incertidumbres, que nos gustaría luchar para ver y gozar la verdadera felicidad, ya que por medio de esa prueba valoraremos de mejor manera lo bueno que la naturaleza humana nos puede ofrecer.

Maricruz Navarro

Un azul para Marte • Continuación I

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Llegué a la Tierra muy tarde. Había estado todo el viaje pensando en lo mismo, la cuestión era enseñarles los colores. No estaba seguro, en su mundo, un mundo sin guerras, sin basuras..., en fin, tan diferente al nuestro, ¿ no les impresionaría la vida de los humanos? No lo tenía claro. Por una parte, sentía una gran emoción de que ellos conocieran los colores, pero, por otra parte, pensaba en lo desastroso que sería si ellos venían aquí, a la Tierra. Esa noche salí con mis amigos. No me atrevía a contarles nada, pero al final lo comenté. Todos se rieron y me trataron de loco. Sin pensarlo ni un segundo, me fui. Tardé mucho en dormirme pensando en el viaje que había hecho a Marte, pero de puro cansancio y tristeza acabé por conseguirlo. Las pesadillas revoloteaban sin cesar por mi cabeza. De nuevo emprendía el viaje hacia Marte. Como de costumbre, en el trayecto no ocurrió nada digno de reseñar . Al llegar ahí, fui directamente al palacio del rey. Vi a dos marcianos, les pregunté acerca del monarca, me miraron como con asco, y de mala gana uno de ellos me contestó que estaba en sus aposentos. Me acerqué a la puerta, no se oía ruido alguno, con una mano temblorosa llamé y una voz ronca retumbó a lo lejos. Al entrar me reconfortó aquel olor a comida tan peculiar. El monarca me invitó a beber y comer. Estuvimos charlando hasta bien entrada la noche. Cuando me cargué de la suficiente energía para exponerle aquella cosa tan importante, noté que el hosco rostro del rey había cambiado. Esta vez, me miró como si fuera un chico con un balón nuevo. Sorprendentemente, estaba muy emocionado, se le notaba, como si ir de un planeta a otro fuera algo tan fácil.... Le expliqué los riesgos y los aceptó. Me alegré mucho al oírle decir un sí sin titubeos.

Marcos Sumelzo Gaspar

Mientras volvía a mis aposentos, pensé en algo. Recordaba el entusiasmo con que el monarca hablaba de los colores y su deseo de conocer toda su amplia gama. No podía defraudarles. A la mañana siguiente, prepararon sus naves espaciales, todas ellas llenas de provisiones. En fin, con todo aquello que un marciano necesita para estar fuera de su planeta una temporada. El viaje de vuelta fue muy divertido. Los marcianos en sus viajes, hacían películas, en vez de verlas o se llevaban a un cantante, en vez de oírlo en un CD... A mí eso me hacía mucha gracia y por más que lo preguntaba la respuesta era siempre la misma: “Lo hacemos así, porque es necesario”. Cuando cruzamos la atmósfera, ya se veían los colores, el azul del mar, el verde de los árboles, el rojo de las casas... Se quedaban perplejos y maravillados. Pero pronto comprobaron que todo en la Tierra no era tan maravilloso. Al ver los destrozos sobre la naturaleza, se quedaban en blanco, no podían pensar. Unos se apartaban sin dar crédito a sus ojos y otros simplemente los cerraban. Conforme pasaban los días, más se desilusionaban. Pero la gota que colmó el vaso ocurrió en un paso fronterizo: una banda de delincuentes estaba atracando a unos ancianos que andaban por ahí. Los extraterrestres intentaron evitarlo. Fueron apedreados y una moto pasó por encima de uno de ellos causándole la muerte. El terror y la desolación se apoderó de los marcianos, pues no conocían a la Muerte. De repente, un sonoro zumbido me despertó. Todo había sido un sido un mal sueño. El primer pensamiento que me vino a la cabeza fue: si el universo ha desarrollado un planeta tan extraño como Marte, ¿no será por alguna poderosa razón que escapa a la inteligencia humana?

Maricruz Navarro

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Un azul para Marte • Continuación II

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trataríamos a éstos recién llegados? Seguramente les diríamos que se metieran en sus asuntos, y seguiríamos haciendo lo que nos diese la gana en nuestro planeta. Por supuesto, regresarían a Marte y adiós marcianos. Entretanto, el planeta iría de mal en peor: muchos más animales y plantas se sumarían a la lista de especies extinguidas, el desierto sería cada vez más extenso, la temperatura media subiría y los polos se deshelarían... Suma y sigue. En fin, llegaría un momento en que nuestro planeta Tierra no sería habitable. Entonces, ¿a dónde iríamos? Desde luego a Marte no, pues estaríamos enemistados con sus habitantes. A la Luna tampoco, pues es un lugar demasiado pequeño para que todo el mundo cupiese allí y además sin alimento alguno. Sin duda, en esos momentos nos arrepentiríamos de nuestra soberbia y altanería e intentaríamos pedir perdón. Pero los marcianos, muy enfadados, nos rechazarían y moriríamos.

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Las diferencias entre humanos y marcianos son demasiado considerables para que podamos convivir en paz. Entre nosotros, los humanos, existe el odio, el racismo, la xenofobia, la envidia...La lista de perversidades resultaría interminable. Sigo. Terribles y destructivas guerras, continuas peleas por nada, la insensibilidad hacia los más pobres que se mueren de hambre, mientras otros no saben en qué gastar su dinero. Sigo. Quizás les omití el problema de la contaminación. Al llegar a la Tierra, se darían cuenta de que no todo es azul ni tan verde como debería ser. Ellos no saben que los humanos contaminamos a grandes pasos nuestro planeta. Echamos cada vez más vertidos industriales a los ríos, más gases a la atmósfera, las playas están cubiertas de cigarrillos, plásticos, cristales...y, en ocasiones, hasta chapapote. Sigo. Cada vez hay menos árboles y en lugares como la selva del Amazonas ya no está prohibido la tala, por mucho que digan lo contrario. Se deja sin refugio a muchos animales, las riadas se llevan la tierra fértil y nada crece en ese lugar, aumenta el efecto invernadero...Suma y sigue... Todos estas perversidades humanas, pronto saldrían a la luz en cuanto los marcianos llegasen a la Tierra. No las echarían en cara. Y aquí es donde reside mi principal duda: ¿Cómo reaccionaríamos ante una reprimenda marciana? Con lo altivos y soberbios que somos, ¿cómo

Carlos Pérez Ros

Entonces recapacitemos antes de llegar a este extremo. No echemos a los marcianos y recapacitemos sobre sus reproches. Así nos daríamos cuenta de la magnitud de la catástrofe y podríamos recuperar parte de lo que la Tierra fue en su día: un planeta azul y pacífico. Seríamos amigos de los marcianos y podríamos crear el comercio intergaláctico, con naves marcianas y productos terrestres. Pues allí parece ser que no se come muy bien...

Maricruz Navarro

Un azul para Marte • Continuación III

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[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Muchos estudios sociolo´gicos nos muestran con meridiana claridad que en nuestras sociedades hay entablada una enorme lucha de tendencias dispares, de profundas contradicciones; una continua tensio´n que genera ma´s tensio´n, adema´s de una lamentable mecanicidad y de toda una suerte de sospechosos intereses que conllevan un progresivo empobrecimiento de los mejores valores del ser humano. Nada de lo dicho anteriormente tiene sentido alguno o, por mejor decir, las tensiones sociales pierden sus alienantes valores negativos, cuando el ser humano contempla extasiado el jubiloso especta´culo de la naturaleza. Las palabras de Bisar nos conectan con un mundo entran˜able de intuiciones y de sensaciones...

Recuerdos de un

L

micólogo

ejos estaba de imaginar, que aquella primera salida -hoy tan lejana ya- en busca de las caprichosas y primaverales muchardinas, se convertiría, con el paso de los años, en una incorregible querencia hacia ese mundo misterioso y casi mágico de los hongos, que tantas satisfacciones me proporcionaría más adelante.

Cuando joven, en las proximidades de mi pueblo, -un lugar del somontano ibérico- en una gran mancha verde, crecía un pinar joven de repoblación. Casi cada otoñada, se producía el milagro de la aparición masiva de lo que las gentes del lugar llamaban “robellones”. Se podía aventurar su presencia, siempre que hubiese llovido en julio y sobre todo agosto, sin importar que las precipitaciones llegasen en forma de tormentas de verano. A mediados de septiembre, asistíamos maravillados, yo al menos, a ese obsequio que el bosque renovaba casi todos los años. Los recursos de las gentes del lugar eran escasos y trataban de aprovechar ese regalo de abundancia de setas. La recolección -si así puede llamarse- podía durar hasta Todos los Santos y aún más, con lo que familias enteras tenían en los rebollones, una fuente de ingresos nada desdeñable.

Cada día, con las primeras luces del amanecer, el lugar casi se despoblaba. Un reguero de personas y caballerías cargadas de banastas, cestos, mantas, ropas de abrigo y comida, rompían el anterior silencio. Tan sólo los niños que habían de seguir su jornada escolar, falta( 42 )

Bisar

ban en ese pequeño ejército disperso, que callado y decidido, emprendía el camino ascendente que en dos horas ,más ó menos, les llevaría a las diferentes zonas del gran pinar.

Había sitio para todos, esto era evidente, pero también que existían umbrías y vaguadas y laderas más favorables que otras y por ello, se afanaban para llegar los primeros a esos parajes que tan bien conocían. En consecuencia, aplicaban aquello tan antiguo de “A quien madruga, ............................ “ . Y los hechos, cada día confirmaban el refranero. Un señor de Tortosa, compraba todos los níscalos que los vecinos recolectaban.

Todos le conocían por “ el catalán” y pienso que contadas personas supieron cual fue realmente su nombre. Era serio, formal “el catalán” y persona de pocas palabras; no se permitía bromear y menos en cuestiones de dinero.

Cada tarde, entre las cuatro y las cinco, en la plaza del pueblo, se repetía la misma ceremonia del pesaje en una arcaíca báscula. Anotar la carga entregada y cobrarla era casi la misma cosa.

- Descuenta ocho kilos- le decía al anotador cuando veía una banasta de setas no suficientemente limpias ó acaso envejecidas en demasía. Su percepción del estado de la mercancía era extraordinariamente precisa; casi nunca se equivocaba.


Parado en una amplia curva -mirador de la carretera de montaña, el coche brillaba bajo el sol de aquella resplandeciente mañana de primavera. En el pequeño y recóndito valle, dominaban los verdes y en las partes altas de la ladera el color marrón claro de las hojas marescentes de los robles. Fuera del coche y muy próximos, éramos privilegiados espectadores de tanta belleza. Mi amigo me señaló de pronto un prado en la parte baja del valle, más no demasiado alejado. Observé con detenimiento aquel prado; no tenía nada especial ó al menos nada distinto a los demás, pero he de advertir que mi vista nunca ha sido excelente, ni tan siquiera normal; vaya, que era la mirada de un miope.

-¿Ves unas líneas curvas como una gran serpiente y de color mas azul que verdoso?- insistió. Volví a mirar. Si, era cierto lo que decía. Se apreciaba con claridad.

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Con las últimas luces del día, la furgoneta del “catalán” con su tesoro de setas limpias, ordenadas y dispuestas en pequeñas cajas ya para su venta, emprendía veloz el camino. A Barcelona va -decían las gentes-; vaya Vd. a saber si era así o no. Lo que sí es cierto es que al día siguiente, una hora antes de echar a pesar, “el catalán” estaba de nuevo en el pueblo.

tas setas. En aquella ocasión, el autor de la salsa era su mujer -ya se sabe, el camino al corazón pasa por el estómago-, decían antaño, pero puedo asegurar que en nada ha de envidiar mi amigo en los fogones a cualquier aficionado experto. Innumerables salidas se han sucedido después de lo que cuento; salidas que a veces son agradables paseos y otras, devienen casi agotadoras marchas. Pero casi siempre llevan premio, en forma de muchardinas, muchardons (o perrechico), pardillas, pieazul, y tantas otras excelencias. Mi amigo pasó a ser sucesivamente guía, orientador y consejero, pero sobre todo acompañante afable y animoso.

Hoy pienso que el mundo de las setas constituye mi pretexto perfecto para abandonar por horas o días la ciudad, que en cierto modo nos ahoga y buscar el contacto pleno con la Naturaleza; percibir sus colores, formas, aromas y sonidos, que todos, sin excepción, tenemos el deber moral de preservar. Nuria Ramis

- Si te parece mucho descuento, te llevas las setas a casa y te las comes, concluía al ver cabecear, en desacuerdo, al hombre de la cesta. No había nada más que hablar, el cesto, invariablemente, pasaba a la báscula.

-¿Qué tienen de particular esas líneas? – le pregunté con extrañeza

- Pues que allí nos están esperando las muchardinas-, replicó caminando hacia el coche.

Un buen rato después, nuestros cestos, ocupados a medias por las diminutas y ligeras senderuelas, daban fé de la excelente vista y pronóstico de mi amigo.

Las muchardinas y sobre todo una muy lograda salsa hecha de muchardinas para acompañar un bistec de buey, estaban en el origen de mi curiosidad primero y mi admiración después por estas setas. Al preguntarle cómo preparaban aquel exquisito plato, mi amigo me desgranó todos los detalles de su elaboración. Así aprendí una de las aplicaciones culinarias más logradas de es-

( 43 )


[ CREACIÓN • LITERARIA ]

El mensaje poe´tico, concebido como una vi´a de conocimiento metafi´sico y de perfeccionamiento e´tico, o como el a´lgebra superior de las meta´foras, o como un arma cargada de futuro, o como la manifestacio´n del pensamiento intuitivo, nos aporta en mu´ltiples ocasiones algo asi´ como una su´bita explosio´n de luz consciente o nos hace contemplar las cosas desde una perspectiva inso´lita. Por todo esto, y por otras muchas cosas, existen la poesi´a y los poetas...

Poesía

Reflexiones ante una película de principios del XX

Cuerpo de mórbida estructura, sofisticado, en el cielo, decadente, cinefilmado en rancio celuloide con ojeras del año veintiocho y nariz a lo Garbo: fina, eólica. No están francas las puertas de mis ojos a la emoción caduca de tu imagen ni estremece mis fibras más cordiales ese rostro de cárdenos afeites. Mi memoria prefiere -ávidas manosla presencia vital de un cuerpo estricto, joven, actual, íntegro, hermoso... ... No, no me emociona la figura añeja de una “starlette” del año veintitantos: yo prefiero la vida a los fantasmas por muy fascinadores que éstos sean.

Luciano Varea González ( 44 )

“Jhony Guitar” (1984)

La noche de “Año Nuevo” ofrece un filme antiguo en la televisión, llega el ferrocarril, la dinamita abriéndole camino en las montañas, los rudos ganaderos, el “sheriff”, el “salmo” de juego y diversión Acechando que nazca la ciudad... ...Vieja guitarra al hombro, aparece el duro pistolero: una dulce canción despierta los recuerdos de la Crawford y el poeta, que tiene el corazón en punto de retorno - ¡es ya tan viejo! -, detecta en su memoria anclado un nombre de mujer que, pertinaz como un caro enemigo, hace que el tiempo ido reverdezca: una infidelísima nostalgia rompe la conseguida paz y el tiempo y el corazón se enyugan desesperadamente consolados. (...La noche, el “Año Nuevo” y un filme antiguo en la televisión me han puesto triste y me han hecho feliz, al mismo tiempo). Luciano Varea González


[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Homenaje a Walter Benjamin

Todo documento de cultura es un documento de barbarie.

Walter Benjamin

0. Primer viaje a Portbou

Persigo una sola imagen su huella, su sombra en el quehacer del abismo observando con incredulidad la rutina del pasaje donde permanece impasible el vástago del olvido 1. Segundo viaje

Cuando el instante se cristaliza en el Pasaje y deja entrever un resquicio de materialidad reaparece el paisaje de la memoria circundando los azules del mar y de la exixtencia

2. Tercer viaje

¿Por qué todo?

Chirriaron las cadenas de la muerte en el horizonte de piedra velando la caída con el tacto amarrado en la contención de la vida... existen naufragios de vuelta hacia el delirio de las arenas en los estanques de materialidad concisa y dispersa

Tus manos ya desgastadas pieles de melocotón, acarician la mañana sin tener en cuanta al sol.

Presenciar en los márgenes de la imagen el aleteo genésico del fragmento el troceado bucle de lo efímero gota del manantío de lo significado articulado en el devenir de la destrucción

Llora. Luna, a la pobreza que ojalá se marchitara; llora, Luna a las estrellas que no se enteran de nada.

3. Proyecto de vuelta

Gregorio Ojer Bueno

¿Y por qué esta tristeza al llegar la madrugada luna llena que ya brilla por encima de tu espalda?

Violeta ( 45 )


[ CREACIÓN • LITERARIA ]

El aragone´s es un idioma vivo en el Pirineo, sirve para comunicarse y resolver los asuntos cotidianos de la existencia, aunque no sirva para ir a estudiar a la universidad o, por ejemplo, al me´dico especialista de otorrinolaringologi´a. Entre sus virtudes puede todavi´a destacarse la pervivencia de los mecanismos de la tradicio´n oral, tan abandonados y desfavorecidos en la vertiginosa vida social de la actualidad. Contar cuentos al atardecer alrededor del fuego es, hoy por hoy, poco ma´s que un lugar comu´n literario, ligado a las sensaciones infantiles de los escritores. Aqui´ tenemos un texto escrito en origen por A´ngel Ballari´n Cornel, del que ha realizado una excelente traduccio´n de Jose´ Sa´nchez Uso´n.

El cuento

de los

huevos de

yegua

Traducción de José Sánchez Usón

NOTA PRELIMINAR: El siguiente cuento, uno de los más famosos de la tradición oral del Valle de Benasque, está extraído del libro de Ángel Ballarín Cornel titulado Civilización pirenaica. Vestigios ancestrales, toponimia, leyendas, refranes, adivinanzas y dichos, Zaragoza, 1972. Se trata de un cuento bastante interesante, aparte de por el humor de la historia que cuenta, porque deja traslucir lo que era la vida de dicho valle en tiempos pasados. Para entender alguna palabra o expresión que pudiesen dificultar en algo su lectura he colocado unas notas explicativas al final del mismo. Leedlo con atención y disfrutadlo tanto como yo mientras lo traducía del aragonés benasqués (o patués) al castellano.

E ( 46 )

ste cuento me lo contó una abuelica bastante mayor cuando me llevaba a su casa y me dejaba jugar en el cajón de una mesa, “la mesa de las cosas” como la llamaban. Casi no podía llegar a ella; mira si era yo pequeño todavía. En ese cajón había un mango de cuerno que había sido de una navaja, un alfiletero de boj (1), pero sin agujas, tres o cuatro nueces vacías, un dedal agujereado, un bolsillo de badana (2), roto, una docena de caracolas, muchos botones, un trocito de cordel, algunos ganchos y corchetes, dos canicas, cinco tejuelos (3), el tape de una cajita, la tortera (4) de un huso (5) y muchas cosas más, hasta un trozo de espejo.

Yo estaba muy contento de poder jugar con todo eso. Entonces no tenía juguetes como ahora tiene la chiquillería. Eran otros tiempos. ¡Ah, sí! El cuento. Ahora os lo voy a contar. Escuchad. De esto hace ya muchos años. Era invierno. Hacía mucho frío. La nieve crujía al chafarla. En casa de los amos había siempre un gran fuego que para qué. Los vecinos subían a ella para velar. (6) Al oírlos, el amo le dijo al criado, que estaba sentado debajo del candelero (7): - Marcial, escaliba (8) esas teas y pon más. - ¿Ya han cenado?, saludaron los que llegaban. - Sí, ¿y vosotros? ¿Hace frío? - Sí, señor, mucho. - Echaos hacia delante. - Oh, si hay bastante buen fuego. - Sí, esta leña criada en las rocas quema muy bien. Todos se acomodaron. Un hombre se sentó detrás del criado y comenzó a hacerse un par de abarcas. (9) Las mujeres se acomodaron también para hilar o para hacer media. La chiquillería se acercó a los de la casa. - Toño, dijo el amo, creo que habrá que quitarle la bolba (10) a la Redona (11), no vaya a dañar a la cría este año también. - Sí, señor; se ha puesto muy rolliza. - Y a las vacas no hay que hacerles el pasto (12) tan espeso. Mira que el invierno será largo. - ¿Cuántos corderos tenéis, Agustín?, dice el amo. - ¡Oh!... Pocos y malos. Con este tiempo... Además, hay poco forraje. La ventolera del otoño dejó la tierra muy esquilmada y no ha crecido.


“Érase una vez una mujer de la solana.(18) Con su bastón en la mano, su pañuelo en la cabeza, sus abarcas en los pies y su cesta en el brazo, pasito a paso, subía hacia Benasque. Era otoño. Iba a vender huevos y alguna otra cosa, y a hacer recados. Tenía que comprar cera para el es-

[ CREACIÓN • LITERARIA ]

Elena Arrese

Un chico de casa agarra una ramita encendida y comienza a hacer lucecitas. (13) La abuela le dice: - No hagas eso, pobrete. - ¿Por qué? - Porque te mearías en la cama. El amo sigue preguntando: - ¿Habéis encontrado la oveja que se os perdió? - No, señor. - El lobo se la comería. - Sí, algún lobo de dos patas. (14) - ¿Quieres decir...? Un chico pregunta: - ¿Es que hay lobos de dos patas? - No, hombre, no, le responde otro chico mayor. - María, ¿han traído noticias de Pepe los arrieros que fueron a buscar vino? - Sí, señor. No lo vieron, pero en la casa donde compran el pan les dijeron que estaba bien. Un chico dice: - Abuela, Antoñito me hace la burla. - Déjalo; es muy travieso. El domingo lo haremos ir con esas dos piernas a misa. En éstas, la señora que oye que hacen mucho ruido en la recocina (15), donde se han quedado dos jovencitos, ayudando a las mozas que preparaban la pastura (16), grita: - ¡Ramona!, ven a poner leña en el fuego. - Los de la recocina se dan por aludidos y se callan. Estaban mirando el palito para la rosca (17) que el arriero le había traído a la primera moza. Después de un rato de hablar así, el amo dijo: - Vamos, María, cuéntale un cuento a esta chiquillería. Y una hilandera, después de arreglarse el pañuelo y mojarse los dedos, preguntó: - ¿Cuál queréis, el del sastre, el de los huevos de yegua, el del lobo y la zorra..., cuál? Por fin, ganó el de los huevos de yegua. Toda la chiquillería se arremolinó al lado de María. Parecían los pollitos y la gallina.

tadal (19), chocolate para el señor párroco, un peine para la casera (20) y agujas de coser. También tenía que entregar una carta, que llevaba en su seno, para saber cuándo los de Benasque pensaban pasar el puerto, para ir a comprar crías de yegua a Francia. Había madrugado y llegó temprano a Benasque. Lo primero, fue a llevar la carta, para no olvidarla. Para vender lo que llevaba no tuvo que correr mucho. Los huevos los compraron en casa del escribano; la miel, se la quedó el boticario (21), y las nueces tostadas, el tabernero. Después entró en la iglesia. - Era grande la iglesia de la villa, y qué bonita, y qué alta, y hacía como una cruz. (22) - ¡Oh! Es verdad, salió un muchachote, que hasta entonces no había chistado. Después, dándose una vuelta por la villa, se comió un pequeño mendrugo de pan y un puñado de nueces que se había guardado. Por fin, fue a la tienda a comprar los encargos. - ¡Mira que había cosas en la tienda de la villa! Había de todo: chocolate, agujas, pábilo (23), azúcar, telas, cabestros (24), botones, velas, zuecos, cera, tejidos, cordeles, peladillas, peines, hilo, de todo, de todo. Estaba deslumbrada de ver tantas cosas y de mirar a todos lados y no comprendía tanta variedad. En éstas, he aquí que vio allá, encima de una caja, dos cosas relucientes, lisas, como dos bellotas muy grandes, muy grandes, de unos tres palmos, por lo menos, de largo y dos de ancho. Mientras compraba los encargos se decía para sí: - ¿Qué puede ser eso? Calabazas, no pueden ser; no hay tan grandes. Nunca las he visto así. El tendero se dio cuenta de ello y preparaba una broma. La mujer no quitaba los ojos de la caja. El otro hacía como que no veía nada. Por fin, la mujer le preguntó: - ¿Qué es eso, señor Marcial? ( 47 )


[ CREACIÓN • LITERARIA ]

- ¡Oh!, hija, son huevos de yegua. - ¿Qué dice? - Huevos de yegua, hija; los hemos traído de Francia. - Pues, ¿cómo puede ser? - En Francia, además de yeguas como las de aquí, tienen de otra raza, que ponen huevos y así, en cuanto los han puesto, las hacen trabajar. - Y ¿para qué los quieren esos huevos? - Pues para sacar crías. - Pero ¿cómo puede ser? - Muy fácil. Se ponen en el rincón más resguardado del corral, bien cubiertos de paja y se guardan todo el invierno bien calientes. Sobre todo no hay que tocar la paja para nada, para nada, y, en la primavera, salen las crías. Ahora ya están dentro, pero se hacen mayores. - ¡Ay! ¿No me podría vender uno? - ¡Oh!, hija, son muy caros.”

- ¿Muy caros son? - Mucho, niña, mucho. - ¿Por qué no se lo quería vender?, preguntó un chiquillo. - ¡Ah!, tonto; lo hacía ver. Así hacen los tenderos, le contesta otro chico mayor.

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“Al final, el tendero le dijo: - Por ser para ti, te venderé uno, pero no lo digas a nadie. - ¿Cuánto me cobrará? Ahora no tengo mucho dinero, pero puede fiarme. - Eso no importa; ya nos apañaremos. Por fin, se pusieron de acuerdo. Si la cría de yegua iba bien, le subirían para la primavera un cahíz (25) de trigo y una ollita de miel. - ¿Cuál quieres?, le dijo el tendero. - Éste, dijo la mujer, y cogió el más gordo. - Cuando su marido lo viese, pensaba. Nunca se había sentido tan contenta. El huevo no cabía en la cesta, además no quería que la viesen. Se remangó las faldas, se las ató bien fuerte y se lo puso en la falda. Emprendió el camino muy contenta, mientras el tendero se meaba de risa. Andando, de vez en cuando, abría un poquito las faldas, miraba el huevo y le hablaba, como si hubiese sido a la chiquillería. - ¡Churrina (26), pobrecita! Le daremos leche; nos ocuparemos de ella; no la llevaremos a la montaña... Pesaba, ¡caramba si pesaba!, pero valía la pena. Con frecuencia se paraba, apoyaba la falda en la pared y tomaba aliento. Pero cada vez estaba más cansa-

da. No sabía si podría llegar. Ya lo habría dejado escondido, pero no se fiaba. Y si le sucediese algún mal... No podía más. Ya había hecho tres cuartas partes del camino, pero no podía más. Las faldas se le bajaban y quiso arreglárselas. Se arrimó a una pared, y, sin saber cómo, el huevo rueda y cae en la espuenda.” (27)

- ¡Ah!, y se rompió, grita la chiquillería. - Dejad contar, dice el chico mayor. Como os decía, repitió María, el huevo rodó y cayó en la espuenda.

“¡Qué apuro!, para la pobre mujer. Corre para aquí, corre para allá, hacia un lado, hacia el otro, mirando por dónde bajar, y, en medio del sofoco, ve pasar allá, por el suelo del campo, una cosa que huía como un torbellino. - ¡Churrina, churrina, churrina!, gritaba. Pero la churrina tenía patas de liebre y nunca más la vio. La pobre mujer, cansada de llorar, se iba para casa, tambaleándose como si hubiese estado borracha. Llorando siempre, iba caminando. Al poco tiempo, sintió que sin el peso del huevo se encontraba mejor; pero, en éstas, pensó que, a pesar de todo, tendrían que dar el cahíz de trigo, y eso la hizo volver a llorar más todavía. Cerca del pueblo, en el barranco, se limpió la cara, para que no supieran que había llorado, y fue directa a la casa parroquial, a llevar los encargos. La casera quería saber cosas de la villa, pero le dijo que tenía que hacer la cena para su marido, que ya volvería otro día para contárselo todo. Cuando el marido llegó, no sabía cómo decírselo, y, como callaba y no contaba nada de la villa, el marido comprendió que algo pasaba. - ¿Qué tienes, estás mala?, le preguntó. La otra se echó a llorar. - ¿Pero qué tienes? ¿Has perdido el dinero? ¿Te ha salido alguno en el camino? Di. ¿Qué tienes? Pero la mujer se ahogaba de tanto llorar. Por fin, mezclando las lágrimas, las palabras y el hipo, se lo contó todo. El marido no comprendía nada de lo que había pasado, pero vio que le habían hecho la burla a su mujer. Le hizo explicar bien dónde había caído el huevo, y para consolarla le dijo: - Un animalito así no habrá ido muy lejos. Mañana temprano iré allí con Griseta (28) y lo encontraremos. - Sí, si el lobo no se lo ha comido, dijo la mujer.


[ CREACIÓN • LITERARIA ] Elena Arrese

El marido, como lo dijo, lo hizo. Al amanecer, llamó a la perra y se fue. No le costó mucho encontrar la espuenda que le había dicho su mujer. Allá, dentro del zarzal, se veía una cosa como una calabaza, pero nunca la había visto tan grande. Se acercó a ella. Sí, para él era una calabaza. La cogió. Sólo estaba un poco magullada por un lado. Mal podía salir la cría de yegua, aunque hubiese estado allí, porque no había nungún agujero. Entonces pensó que lo que había visto correr la mujer sería alguna liebre que se había escondido en la espuenda. Metió la calabaza en el saco que llevaba y se fue a casa. La mujer se consumía, esperando que su marido volviese. El marido llegó a la cocina, y, poniendo el saco encima de la mesa, dijo: - Toma, aquí tienes el huevo. - Sí, roto, dijo ella, y ya empezaba a llorar. - No, no; entero. - ¿Cómo? - Míralo, y sacó la calabaza. La pobre mujer no comprendía. - Trae un cuchillo. - ¿Qué vas a hacer?, pregúntó la mujer, espantada. - No tengas miedo; ya lo vas a ver. Poquito a poco, levantaba la magulladura. La

mujer temblaba. El marido sigue ahondando un poco más, y comienzan a salir las pepitas. - ¿Ves como no hay ninguna cría? - Pues, entonces, la cría que corría... El hombre se rió y le dijo: - Mira, recogerás las pepitas, las haces secar y las guardas para sembrarlas, y todos los días me pondrás un trozo de calabaza en las patatas. A la mujer le daba vueltas la cabeza. Lloraba y reía a la vez. Habían perdido la cría de yegua, pero no tendrían que dar el cahíz de trigo. Los días pasaron. La mujer se había calmado. Cerca de Navidad, la llamó la casera, para ver si iría a la villa, antes de las fiestas. Le dijo que de buena gana, pero que tenía un dolor en la pierna que no la dejaba caminar. No era verdad; era que la pobre mujer se avergonzaba y por nada del mundo habría ido allí. El marido pensaba siempre cómo podría hacer para vengarse de la burla que le habían gastado a su mujer. Un día estaba sembrando ajos en el huerto y vio unos panales de avispas, que había siempre en la pared, detrás de unos frambuesos. (29) - Ya está; ya lo tengo, se dijo y se echó a reír. A los pocos días, le dijo a la mujer: - Me darás una ollita de esas de la miel, pero vacía.

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[ CREACIÓN • LITERARIA ]

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- Pues ¿qué quieres hacer? - Ya lo verás. Mañana voy a Benasque. Al día siguiente, por las mañana, fue despegando de la pared todos los panales de avispas y haciéndolos caer en la ollita. La tapó, la envolvió con un trozo de saco y la metió en la alforja. La mujer no las tenía todas consigo, porque temía que su marido se comprometiese. Cuando el hombre llegó a la villa, vendió cuatro escobas que llevaba y después fue a la tienda. - ¿Qué tal, señor Marcial? El tendero casi se espantó al verlo, porque el que no la hace, no la teme, pero él la había hecho y gorda, y como para aplacarlo, sonrió y le contestó: - ¡Hombre!, bien, ¿y vosotros? La mujer, ¿se encuentra bien? - Sí, señor, bien. No hemos podido subir antes. Aquí le traía la miel. El trigo ya lo tengo aparte. Es muy bueno, ya verá. Es del campo de la Corona. Un trigo duro, que pesa como el plomo. El huevo no rompe todavía. Mi mujer escucha todos los días para ver si oye moverse algo, pero a mí no me deja ni acercarme. Creo que se volvería loca si me viese tocar una paja. Después de hablar un poco del mal tiempo que había hecho, ya se despedía, saca la ollita y la pone en la repisa de la ventana. - Ya me iba sin dársela. El tendero, por un lado, no cabía de contento, de ver lo bien que los había engañado, pero, por otro, pensaba qué harían cuando viesen que la cría de yegua no salía. Les diría que el huevo estaba vacío, que se lo devolviesen, que trataría de proporcionarles otro. El hombre estaba ya lejos, camino del pueblo, cuando el tendero subió a comer. Llega a la cocina y, riendo, dice: - Aquí está la miel de la cría. Vamos a ver cómo es. Todavía no había destapado la ollita, cuando un enjambre de avispas rabiosas se le echó encima...” Todos los chicos se echan a reír y todos a la vez gritan: - ¡Bien hecho! ¡Bien que se le estuvo! ¡Muy bien! ¡Por malo! Por fin, María pudo seguir: “Como os decía, un enjambre de vispas rabiosas se le echó encima y le picó por la cara, por el cuello, por todas partes. El tendero estuvo muy malo, muy malo. Y cuentico acabado, por la chimenea hacia arriba se ha escapado.” (30) No la hagas, si no quieres que te la hagan. (31)

NOTAS DEL CUENTO:

1 Boj: arbusto pirenaico con cuya madera se pueden fabricar diversos utensilios u objetos. 2 Badana: piel curtida de carnero u oveja.

3 Tejuelos: diminutivo de tejo, pequeño pedazo de teja o cosa semejante que se utiliza en diversos juegos.

4 Tortera: rodaja que se pone en la parte inferior del huso y ayuda a torcer la hebra.

5 Huso: instrumento manual, generalmente de madera, de figura redondeada,

más largo que grueso, que va adelgazándose desde el medio hacia las dos puntas, y sirve para hilar torciendo la hebra y devanando en él lo hilado.

6 Velar: pasar el rato en una velada antes de acostarse. En estas veladas so-

lían los mayores contar cuentos y leyendas a los chicos.

7 Candelero: utensilio que sirve para mantener derecha la vela o candela, y

consiste en un cilindro hueco unido a un pie por una barreta o columnilla.

8 Escalibar: avivar el fuego.

9 Abarcas: calzado de cuero que cubre sólo la planta de los pies, con reborde en torno, y se asegura con cuerdas o correas sobre el empeine y el tobillo. 10 Bolba: residuos menudos y semillas de la hierba. 11 Redona: nombre de la yegua de la casa.

12 Pasto: mezcla de paja picada y hierba bien batidas que se da en invierno al ganado.

13 Hacer lucecitas: líneas rojas que se ven cuando se agita un palito

encendido que tiene una brasa en la punta. Es la traducción de la expresión benasquesa “fer lluminetes”. 14 Lobo de dos patas: se refiere al hombre.

15 Recocina: cuarto contiguo a la cocina, para desahogo y para fregar.

16 Pastura: comida que se da a los cerdos, gallinas, etc. En general toda co-

mida preparada que se da a los animales.

17 Palito para la rosca: especie de barrita o bolillo de vidrio, de hueso o de otra materia, alrededor de la cual las mujeres arrollan las trenzas de los cabellos. 18 Solana: sitio o lugar del monte donde el sol da de lleno.

19 Estadal: cirio de cera que suele tener de largo la altura de un hombre. 20 Casera: ama que atiende la casa del cura.

21 Boticario: farmacéutico que prepara y expende las medicinas. 22 Hacía como una cruz: tenía planta de cruz latina. 23 Pábilo: mecha que está en el centro de la vela.

24 Cabestros: cuerda que se ata a la cabeza o al cuello de la caballería para llevarla o asegurarla. 25 Cahíz: medida de capacidad para áridos, de distinta cabida según las regiones. 26 Churrina: voz para llamar a la cría de la yegua.

27 Espuenda: faja de terreno, generalmente estrecha, cubierta de zarzas, ar-

bustos y a veces árboles, que sirve de límite a una parcela, separándola de otra situada en plano superior. 28 Griseta: nombre de la perra del protagonista.

29 Frambueso: planta cuyo fruto es la frambuesa.

30 Fórmula tradicional para terminar un cuento en el Pirineo. Es la traducción

de la expresión benasquesa “Y cuento contau, per la chuminera entalto se´n a anau”.

31 Moraleja del cuento.


Premios del Concurso Literario Extraordinario en el 50º Aniversario del I.E.S. Reyes Católicos

Categoría B

(Toda la comunidad educativa del Instituto en sus 50 años de existencia)

RELATO BREVE • 1º Premio

El testimonio

U

n paseo por el viejo pueblo era un viaje a la historia; Damián, recordaba, en su desocupada senectud, que cada uno de sus pasos libres de hoy jamás los hubiera soñado en su ayer, cuando era un combatiente; combatiente... ¿de qué facción?, ¡Da igual! Damián no quiere ni recordarlo ya. El viejo hombre libre veía erigirse, sobre los antiguos cimientos, nuevos edificios; resurgidos, como por arte de magia, de lo que él recordaba como ruinosas edificaciones asoladas por los bombardeos del pasado... – ¡Damián! -el abuelo se vuelve a la llamada y un arrugado rostro conocido sonríe. – Te estaba buscando, amigo, quería hablar contigo. -aquel hombre tardó en coger el paso de Damián pues cojeaba ostensiblemente-. – ¿De qué se trata, Silvino? pregunta ciertamente intrigado Damián. Cuando el otro llega a su lado los dos reanudan el camino, esta vez más lento, adaptándose Damián al paso de Silvino-. – Nos van a hacer un homenaje ¿sabes? -acertó a decir Silvino controlando su respiración irregular.

del

paredón

[ CONCURSO • LITERARIO ]

Prosa y poesi´a, poesi´a y prosa... de nuevo abrazadas de la mano vuelven a horadar la delicada tierra de la fantasi´a, de la imaginacio´n, de la belleza, del espi´ritu... Esta Revista tiene el privilegio de publicar los primeros premios de Concurso Literario Extraordinario de RELATO BREVE y POESI´A convocado por este Instituto entre los grandes fastos conmemorativos de su cincuenta aniversario de existencia. Realidad y ficcio´n, ficcio´n y realidad... Carne y alma, alma y carne... Disfruten.

Juan Herranz Pérez – ¿A quién? ¿A los viejos? – No. -Silvino sonríe ante el conocido humor ácido del viejo Damián-. A los veteranos... – ¡Ah!, es por la guerra... -suspira Damián quejumbroso-. ¿Es que no quieren olvidarla? – No es eso Damián. -trata de explicarse Silvino-. Federico, el alcalde me ha dicho que es precisamente para aprender de los errores del pasado, para no volver a enfrentarnos unos a otros en una guerra civil sin sentido. – No, nunca aprenderán como nosotros, nunca aprenderán nada. Damián volvía a encerrarse en sí mismo, convencido de que poco tenía que decir él sobre aprender del pasado, todo lo que él podía enseñar era a cometer errores uno tras otro, él fue el desgraciado que más errores cometió de todos los soldados de cualquier ejército de tierra, mar y aire. Y ahora qué; por ser vie-

jo, ser sabio. La gente le escucharía atentamente en aquel homenaje, podía mentir y contar la heroica, o tal vez lo que la gente quería escuchar era lo mal que lo habían pasado todos, ya no importaba quienes fueran los buenos o los malos. Los dos viejos amigos caminaban en silencio, Silvino expectante, dudando si hablar, creyendo que lo mejor sería dejar pensar a Damián un rato más. Y Damián pensaba, si señor, andaba y pensaba, no reconocía aquel pueblo nuevo con sus nuevos edificios impolutos, intactos, sin agujeros de bala ni boquetes de obuses, sin sus tejados derruidos por los ataques aéreos, sin embargo su alma no podía reconstruirse tan fácilmente, su espíritu siempre a la defensiva, en la trinchera psicológica que él mismo había cavado con el paso de los años. – ¡Je! -terminó por sonreír cáusticamente Damián, el cual ha-

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bía hecho tal ejercicio de introversión que apenas recordaba la presencia de Silvino. – ¿Qué te parece gracioso? -Se atrevió a preguntar su compañero de camino-. – No, nada es gracioso en esto, es sólo que no sabría que decirle a la gente en un homenaje, que la guerra es estúpida creo que ya lo saben, que fui yo un estúpido, la verdad, no me apetece colgarme tal sambenito. – No fuimos estúpidos, fuimos los perros de aquella guerra-. Silvino parecía enardecerse –éramos jóvenes, nos pusieron un fusil en las manos y nos dijeron que un país estaba en nuestras manos... – Suena a estúpidos, Silvino. -Aseguró Damián dando a entender a su compañero que sus palabras no hacían más que ratificar su idea-. Estúpidos idealistas. –sentenció– – ¿Lo harías ahora? -preguntó con oscuras intenciones Silvino, Damián empezaba a sentirse conducido en aquella conversación-. – No, porque soy viejo -contestó– Entonces es que algo has aprendido y que algo, por mucho que no lo creas, puedes explicar sobre el asunto. – ¿Recuerdas este lugar, Silvino? -comentó Damián deteniéndose frente a una pequeña plaza con una placa conmemorativa de las víctimas del viejo paredón de fusilamiento que se ubicó justo allí tiempo atrás-. – ¿Ha sido casualidad o me has traído tú hasta aquí? -apuntó sorprendido Silvino por encontrarse en ese lugar–- Todavía lo recuerdo Silvino, cada noche te veo frente a mí, no quisiste ponerte la venda, me miraste y entonces comprendí todo... – ¿Qué comprendiste Damián? -Silvino pensó que tal vez el

hecho de sincerarse podía ayudar a su viejo amigo-. – Que no tenía derecho -Damián caminó hacia la placa- ¿Quién era yo para apagar la luz de tus ojos? ¿Por qué tenía que ser yo tu verdugo? – Pero aprendiste, no lo hiciste, no me mataste. – Ya, pero me llevé a otros muchos, hombres que no se quitaron la venda, hombres a los que no vi los ojos antes de apretar el gatillo; sabes, si al primero al que disparé le hubiera visto los ojos como a ti -Damián parecía forzarse para no llorar- no hubiera matada a ninguno. – Bueno, era tu misión en aquella guerra, unos estaban en el frente haciendo lo mismo que tú pero sin tener tiempo para pensar en disparar, esa fue la única diferencia. Creo que tú y yo tenemos muchas cosas que decirles a todos, aprenderían mucho de todo eso que me has dicho. – No, Silvino, no pienso presentarme al público como un asesino.

– ¡Damián!, estas manos también están manchadas de sangre, más que las tuyas, seguro, estuve en el frente. -Silvino parecía querer abrir los ojos a su amigo– No sigas, no pienso dar testimonio de nada, bastante tengo con recordarlo yo, es suficiente penitencia, por favor Silvino, si vas a ese homenaje no me nombres, como siempre hemos hecho, hazlo aunque sólo sea porque yo no te maté. El día del homenaje llegó, el casino del pueblo estaba repleto de gente deseosa de escuchar a sus viejos decir lo que pasó en aquella absurda guerra. Cada uno de los participantes hacía una pequeña intervención correspondida con una cadena de aplausos. Cuando llegó el turno de hablar a Silvino, un joven presentador anunció: “A continuación nos dará testimonio de la guerra Silvino Pérez, el único superviviente que se conoce del paredón” Silvino anduvo hacia el micrófono con su visible cojera, carraspeó y se pegó el micrófono a la boca: – Yo, sólo tengo que decir una cosa: como habréis podido ver, tengo secuelas en el andar desde aquella guerra, pero para mí mi co-


[ CONCURSO • LITERARIO ]

jera es un grato recuerdo, un recuerdo del día que debía haber muerto. -Silvino trató de contener su emoción, emoción que nacía de ver a toda aquella gente escuchándole.Como bien ha dicho el joven -Silvino miró al presentador, la frase hizo gracia entre el público y brotó una ligera risa- yo escapé al paredón de fusilamiento. -la gente pareció tomar mayor atención, aquello parecía inverosímil-. Ocurrió cuando el día de mi fusilamiento acudí a mi destino a cara descubierta, fue un acto de soberbia juvenil, pero quería morir viendo lo que ocurría. Ya en el patio, un soldado me esperaba, junto a él un mando daba las instrucciones... ¡Carguen! -gritó Silvino reviviendo aquel momento y poniendo la piel de gallina a todo el públicodijo aquel oficial, yo miré al solda-

último que pensaba encontrar en el bando enemigo. Entre todas las miserias de una guerra yo encontré un amigo ¿No es increíble? El público se quedó callado por unos momentos. Cuando Silvino emprendió el camino de regreso hacia su silla la gente empezó a aplaudir emocionada. Damián estaba al final de la sala, lloraba como lo hacía Silvino. Los dos lloraban porque, si aquellos interminables y estruendosos aplausos de admiración eran sinceros, tal vez el testimonio hubiera servido de algo. Perkamon

do y sus ojos se clavaron en mí, sé que aquel momento fue el que me salvó la vida, vi la duda en su mirar y tuve la certeza de que él no era un asesino, él disparaba a bultos con vendas, pero no a otro hombre que le mirara. ¡Apunten! -volvió a asustar Silvino a la gente- el arma del soldado temblaba ligeramente y yo seguía mirándole. ¡Fuego! -terminó Silvino lo que la gente ya esperaba- y el soldado disparó, sentí que me alcanzaba en la pierna y me tiré al suelo, sin gritar, aguantando mi dolor, a duras penas escuché al oficial “Recoja el cuerpo, soldado, y llévelo a la fosa” El oficial se fue y el soldado se acercó a mí. Desde entonces soy cojo, pero mereció la pena escuchar ese sincero “lo siento, eres libre” que apenas pudo decir el soldado envuelto en lágrimas cuando acudió a recogerme, hoy él es mi amigo. Es lo único positivo que saqué de la guerra, un amigo; y verdaderamente soy un afortunado, porque un amigo era lo

RELATO BREVE • 2º Premio

E

La mantis de la

l trágico final de esta historia habría podido evitarse -otro macho devorado por la hembra en los arrullos de la pasión- si Richard hubiera sido un español medio. Un español de los que, además de hacer el amor 6,4 veces al

publicidad mes y visitar cada tres años al dentista, pasan dos o tres horas diarias ante el televisor y no sólo tragan los mayormente nauseabundos programas sino que también engullen las inacabables series de anuncios publicitarios.

José Ramos Sánchez

Pero Richard distaba mucho de ser un español medio. Le sobraban los millones -su imagen de snob le daba un aire a esos hombres viriles y guapos que frecuentan los desfiles de modelos y los concursos de mister nacional- y, en consecuencia, ( 53 )


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entre sus refinadas formas de matar el tiempo libre, superar la media nacional de actos amorosos gozaba de prioridad a comerse el tarro ante la pequeña pantalla. El espejo, envuelto en el tenue vaho de la ducha del pequeño pero coqueto cuarto de baño del yate anclado en el deportivo puerto de Mallorca, le devuelve la imagen de un tiarrón de pectorales duros, sin vello ni pizca de grasa, bronceado y guaperas, como el más hermoso modelo de un anuncio de colonia para hombre. Su piel, teñida de melocotón, macerada en la práctica del esquí, en los vientos marinos y en el cabalgar de las olas del surf, desconoce el color blancuzco del letargo invernal. Afeitado, masajeado, embalsamado, perfumado con los artilugios mil para pieles sensibles, Richard echa una mirada por la ventana del salón y contempla el deslumbrante panorama de la playa en semicírculo, con las farolas iluminadas duplicadas en resplandores cobrizos y púrpuras sobre el pálido mar del atardecer. Deportivamente vestido, en cuanto sale del puerto, Richard se sumerge en la marea humana que va y viene y aprovecha, frenética, los últimos días del mes de julio, antes de desembocar en el concurrido paseo. Flotan en el ambiente olores mezclados de agua salada, lonja maloliente, aceites refritos y emanaciones de tubos de escape. Aquí y allá, como un arco iris cambiante, infinitos destellos multicolores anuncian hoteles y bares, tiendas y chiringuitos. La música de un órgano eléctrico desgrana las notas de un ritmo cubano en el fondo de una terraza abarrotada. Un pintor con su caballete perfila a gruesos trazos

la caricatura de un niño de pelo alborotado y rasgos nórdicos. Sentado en medio de la acera, cual buda sin pies, un hombre desastrado y tullido reclama con la mano extendida una limosnita. En un local marchoso y de moda, Richard se acomoda en la mesa de la terraza con fondo musical; el batir del oleaje. El camarero le trae el güisqui con hielo, el limpia abrillanta sus zapatos de piel. Extrae de su bolso a juego el libro de grueso calibre y autor desconocido comprado el primer día en Mallorca y del que sólo ha leído, sin entender gran cosa, un par de capítulos. Enciende con ritualidad estudiada un cigarrillo de Malboro, con la cajetilla bien visible sobre el mármol de la mesa. Enreda su pensamiento en los caracoles de humo de encima de su cabeza. Vanidosamente pendiente de sí mismo, Richard se da cuenta; en la mesa de al lado, cruza sus insinuantes piernas una mujer de pelo rubio, discretamente elegante en su vestido negro, un punto desdeñosa pero atractiva. Esconde los ojos tras estilizadas gafas también negras, de cristal reflectante. Su porte y su ropa acentúan el toque indudable de mujer fatal y misteriosa. Richard agita los cuadraditos de hielo sobre los que el güisqui dibuja irisaciones y curiosos relieves. Abre el libro como pretexto para comérsela con la mirada. Debe estar casada, pues no oculta en las manos de dedos alargados y uñas meticulosamente maquilladas, una alianza de muchos quilates. “Bonita pieza para mi colección de verano, si consigo cobrármela esta noche” Cuanto más la mira más hermosa le parece. No ha destapado sus ojos. Percibe como una mueca

burlona, insinuada en la suave pintura de los carnosos labios. Al iniciar el gesto de llevarse un cigarrillo a la boca, Richard se vuelve ceremonioso y le da fuego con su Dupont de oro. “Bonito atardecer, para juntar a dos corazones solitarios” “¿Cómo?” “No. ¿Qué si me permites hacerte compañía?” “Bueno. Hasta dentro de una hora no tengo nada que hacer.” Despliega sus dotes consumadas de seductor y encantador de serpientes. Si en los primeros minutos rompe su coraza de soberbia frialdad y la hacer reír, la pieza no se le escapará; acabará la noche en sus brazos, mecidos por el suave olear del yate. Da rienda suelta a su labia y su encanto. Cuenta chistes y anécdotas. Exhibe su panoplia de trotamundos viajero. Llama por el móvil a Madrid y Barcelona con el pretexto de reuniones y negocios en el mundo de la publicidad y de la fotografía. Le acaricia el ego, alaba su fotogenia y le susurra parecidos con una actriz de cine conocida. Dos horas más tarde cenan a la luz de unas velas en un acogedor rincón de un restaurante a la moda. No la espera nadie. Es su primera tarde en la localidad playera. Se aloja en un hotel de campanillas. El segundo marido, Alfred, empresario veinte años mayor, falleció hace un mes, de repente. El primoroso vino ha desatado su lengua. El anterior, Pierre -pasar por el juzgado lo reserva para hombres preferentemente atiborrados de dinero y entrados en años se le murió de golpe. A esas alturas, ha descubierto sus ojos, negros y brillantes.


Dos días después se casan por lo civil. Richard se empeña en arrancarle del dedo la alianza del marido muerto. Le regala una nueva con un diamante. Para celebrarlo, esa noche, amarran el yate en una caleta. Se bañan desnudos en aguas de plata. Se abrazan y besan sin soltarse, como la música y las palabras del tango. Nadan hasta donde el blando oleaje acaricia la orilla. Se tumban frente a las sombras mudas de los acantilados. Se husmean, se palpan, se lamen, se arañan. Richard recorre sus pechos de luna, su vientre de estrellas. Sabe a arena, a gaviota, a alga marina. Sus besos son brasas, sus caricias terciopelo. El chapoteo de las olas acalla los gemidos. Ella se queda dormida. Richard se acuesta de espaldas y escudriña el cielo. La Osa Ma-

yor. ¿Y la Osa Menor? Cierra los párpados... Un estallido en el estómago le retuerce de dolor. Estruja en sus manos el punzón plateado que Ella le ha hundido en las tripas. Al ladear la cabeza, Richard apaga su mirada en los ojos de Ella, afilados como la punta de una espada y fríos como el carámbano. La arena se tiñó de sangre y Richard murió sin saber quién era la mujer asesina, su mujer...

Si Richard hubiera sido un español medio, un español de los

[ CONCURSO • LITERARIO ]

Elena Arrese

No la imagina mujer de discoteca ruidosa y estentórea. Le apetece deslumbrarla con su flamante deportivo. La lleva a un local de las afueras. Conduce alocado por las calles repletas de gente en aceras y terrazas. Sentada a su lado, se ha desabrochado la blusa, soltado el pelo y repantigado en el asiento de cuero. El local está casi vacío. No importa. La saca a bailar bajo un haz de luz plateada, la agarra fuertemente, la hace girar con movimientos sincopados, la aprieta contra su vientre incrustada la pierna entre las suyas. La domina y la tumba hacia atrás, al ritmo salvaje y caliente de un tango, aporreado en las teclas por un pianista que susurra con desgarro historias de apasionadas traiciones. Así fue su encuentro. Arrebatado.

que, además de hacer el amor 6,4 veces al mes y visitar cada tres años al dentista, pasan dos o tres horas diarias ante el televisor, lo hubiera sabido. Era la muy conocida coleccionista de maridos y herencias del impactante anuncio televisivo de una marca de coches. “Mi primer marido, Pierre, viticultor... Murió de un infarto al corazón. Me dejó todos sus viñedos... // Mi segundo marido, Alfred, un mago de las finanzas... Se ahogó. De él conservo muchos recuerdos y... sus yates.// Mi tercer marido, Richard... ( 55 )


[ CONCURSO • LITERARIO ]

POESÍA • 1º Premio

Cuestión

vital

“No hay necesidad de derrochar la lágrima o exhalar el enfático suspiro. Aquel hombre había matado lo que amaba y por eso tenía que morir”. (Oscar Wilde: “Balada de la cárcel de Reading”).

Aquel hombre que respiraba y ofrecía un atractivo azul en sus ojos inquietos, y hasta iba y venía, y pronunciaba palabras conocidas, estaba muerto. Un muerto opaco moviéndose entre millones de cadáveres opacos, melancólicos. Porque la vida acaba antes de que el corazón humano detenga sus latidos prodigiosamente inexplicables. Mucho antes de que el electroencefalograma marque una llanitud irreversible y sus huesos se conviertan en polvo y en olvido. La vida del hombre se termina cuando Dios de hace enigma irresoluble,

POESÍA • 2º Premio

Al paso

del

cuando la amistad es una palabra inútil y vacía, cuando el amor es tan sólo un recuerdo roído por la ruina y la costumbre. Un hombre acaba si el hijo alza la mano, o la voz, en su contra. O cuando la intención asesina a un semejante, o permanece sordo, y mudo y ciego ante la pródiga injusticia que azota al inocente a infinitos mandelas que gritan. Lo demás, seguir alentando pulso a pulso, el egoísmo a punto, es estar muerto con una impremeditada alevosía. Es estar muerto seguir vivo después de cada infamia cometida contra los otros hombres, o contra el ser hermano: el río el pájaro o el árbol, indefensos. El hombre es, a menudo, un mísero cadáver que, muy a pesar suyo, respira todavía.

tiempo

El tiempo, compañero infatigable de la vida, no nos das una tregua para descansar; nos persigues donde quiera que vayamos y acompañas nuestros pasos sin cesar ( 56 )

Luciano Varea González

Gemma Gómez Garde

No te vemos pero siempre nos vigilas no te sentimos pero siempre estás ahí nos escondemos para que no nos sigas pero nos encuentras aunque vayamos lejos de ti


Seguiremos caminando por la senda por la senda que dirige este tiempo y veremos cómo pasa nuestra vida sin quejarnos ni expresar ningún lamento Pero, querido tiempo, mientras tú nos persigas seguiremos existiendo.

Cada año transcurrido observamos el paso de los días sin aliento de los seres queridos que se fueron y la vida que pasa como el viento

Categoría A

(Alumnos del Curso Escolar 2002-2003)

RELATO BREVE • 1º Premio

[ CONCURSO • LITERARIO ]

Recordamos nuestros días de pequeños la alegría, las andanzas y los juegos y miramos en el parque unos niños entonces exclamamos ¡Cómo pasa el tiempo!

Condenado

M

a

muerte

i nombre es Andrew McBourne y voy a morir. Veinticinco años. Veinticinco largos años llevo ya esperando la muerte. Esperando... Me levanto cada día y pienso ¿será hoy? No. Quizá mañana. Quién sabe. Llevo horas sentado en mi celda, pensando. Intento no obsesionarme, no volverme loco -como Charlie “el trampas”, que se pega todo el día de cuclillas abrazado a sus piernas y babeando, ya nisiquiera controla sus esfínteres, sólo repite compulsivamente: ya, ya, ya, ya... ¿Ya qué? Le preguntan los guardias. Pero él no responde. Creo que se refiere a que ya ha muerto, a que ya no le queda vida a su alma, ni a su esperanza-. Está amaneciendo. Otro día más. Y aún no he muerto. A veces me acuerdo de mi hermana. ¿Se habrá casado? ¿Tendrá hijos? Hijos... me hubiera gustado ver crecer a los míos. Pero nunca lo veré. Nunca saldré de aquí. Ellos creen que he muerto. De todas formas voy a estarlo. Aunque no sé cuando. Me duele el corazón cuando intento imaginarlos. Seguramente no sabría reconocerlos por la calle. Qué más da. Todos los días el mismo camino por el pasillo y las escaleras hacia el comedor seis veces. Mientras camino miro mis tobillos esposados, mis botas -viejas y muy desgastadas ya- y mi mono amarillo con el 43811L grabado en el pecho y en la espalda. Hoy he conseguido dormir un poco. Creo que hacía días que no lo conseguía. No sé, tampoco estoy muy seguro.

Patricia Montañés Palacio

Hace frío en el patio. Siento las orejas y la nariz completamente congeladas. Miro al cielo, está despejado. Enciendo un pitillo e inhalo profundamente. Mi vida se consume a la par que el cigarrillo. No veré anochecer. Nos meten a las celdas antes que oscurezca. Y pasará otro día. Y tampoco habré muerto. Hoy han hecho una revisión de celdas. Suelen hacerlo de vez en cuando para acojonar un poco a los “trapis” (camellos novatos). No sería bueno que fueran descuidados y dejaran la coca poco escondida. Me han encontrado la foto de Catherine Zeta Jones que me regaló Jimy Colber. He perdido pues el único lazo de glamour que me unía con Holywood. Qué ironía. Me encantaba el cine; bueno, me encanta. Daría lo que fuera por poder sentarme en una grande y cómoda butaca -del cine GoodNight de mi barrio- con un cubo bien grande de sabrosas palomitas con mantequilla fundida por encima y medio litro de Coca-Cola. Hace siglos que no tomo nada de eso. Hoy se han llevado a Philip Groose. Vive, vivía dos celdas más allá de la mía. Cuando he oído acercarse a los guardias por el pasillo me he cagado en los pantalones. No he podido evitarlo. Cuando lo sacaban por el pasillo me he acercado a los barrotes y lo he mirado fijamente. Lloraba. Mi ropa huele cada vez peor. La lavé con el jabón de manos y dormí desnudo para que se secase. Pero no he conseguido quitarle el olor a mierda de encima. No sé si es ( 57 )


Elena Arrese

[ CONCURSO • LITERARIO ]

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la ropa o es mi cuerpo el que ya apesta, el que ya se pudre. Han pegado una paliza al “moro”. Dicen que está muy mal, en enfermería. Que tiene varias costillas rotas y la cabeza reventada. Quizá muera. No es mal tipo. Dicen que intentó ligarse al novio de Smith. Y Smith no es un cualquiera, conoce a gente. A mucha gente. La cena de hoy es asquerosa. Seguro que los guardias se han estado haciendo pajas y escupiendo en nuestra comida. No pruebo bocado. Cada vez estoy más delgado; o eso me dicen. A mí me da igual. Estas últimas noches se me han hecho eternas. El tiempo no corre sobre la Prisión de Máxima Seguridad de Kingtown, el tiempo no corre en el corredor de la muerte. Otra ironía. A veces pienso si me dolerá mucho. ¿Será rápido?, ¿me verá mucha gente?. Preferiría que me ejecutasen solo. No sé, parece más digno. Es como cuando estás en la ducha y ves ojos que te miran y tú no puedes hacer nada. Por nada del mundo me gustaría que viniese nadie de mi familia. No podría soportarlo. Aunque tampoco podré hacer nada. Cada vez me contradigo más: la mayor parte del tiempo deseo que esto acabe ya de una puta vez, que vengan a buscarme y se acabó, que estoy cansado y viejo ya de esperar. Pero luego me da por pensar que tampoco quiero morir ya, que me da miedo. Que quizá se hayan olvidado de mi caso y vengan un día pidiéndome perdón y dándome una indemnización tan millonaria que ya no me daría tiempo a gastar porque estaría tan endeble y decrépito que apenas podría disfrutarla. Es increíble la cantidad de paranoias que pasan por mi cabeza a lo largo del día. Invento miles de historias, de recuerdos, de películas. Y todo para evitarla. Para evitar verla a ella, para no vislumbrar a la silla. Me la imagino oscura, vieja, seguro que apesta a muerte, seguro que sus correas me harían rozaduras. No quiero verla, no quiero sentarme en ella, no quiero morir. No quiero morir. ¿Por qué nadie me escucha?: NO QUIERO MORIR. Nadie se da cuenta de mi sufrimiento. Día a día. Esperando. Siempre esperando. Hoy es mi cumpleaños. Nadie lo sabe. Nadie me ha felicitado. Me miro al espejo y mi cara no es real para los años que tengo. Parezco mucho más viejo, me han salido pelos en las orejas y surcos profundos cruzan mi arrugada cara. Imagino mi faz convertida en una pasa. Dios, ya no me acuerdo a que saben las pasas. ¿Cómo estará mi casa? La habrán vendido, seguro. ¿Y mi barrio?. ¿Habrá cambiado?. ¿Y mis vecinos?. Hoy parezco una jodida maruja, tengo tantas preguntas... A mí qué me importa, ojalá se pudran todos. Ojalá sea el único

superviviente de una catástrofe nuclear y todos mueran. Y yo no. ¿Por qué estoy ahora tan enfadado?.¿Por qué crece la rabia dentro de mí?. ¿Por qué tengo tanto odio hacia todo?. Otro día más. Y sigo esperando.

Es increíble. Ya estamos en pleno invierno. Y lo mejor es que ha nevado. Todos esperábamos ansiosos salir al patio. Y ha sido genial. Parecíamos adolescentes jugando con las bolas de nieve, pero durante ese rato, con las manos entumecidas por el frío y el aliento jadeante por las persecuciones, he oído más risas que en los últimos seis meses. Incluso parecía que nos divertíamos de verdad. Por un momento, cada uno de nosotros ha olvidado la espera, la terrible espera. Incluso Charlie “el trampas” parecía que sonreía mientras comía puñados de nieve y babeaba, aunque se lo han llevado el primero porque hacía demasiado frío para él. Creo que le hubiese gustado jugar con nosotros. Enseguida volvimos a las celdas, pero la sensación de alegría duró varios días. Pero luego terminó. Oigo los pasos de los guardias que se acercan por mi pasillo. Van a llevarse a alguien. Sus pisadas resuenan por todo el corredor. Parece como si se parara el tiempo. Todos miran hacia otro lado, no respiran, no hablan, no se mueven. Y ellos avanzan. Cada vez los oigo más y más cerca. No sé porqué pero me viene a la cabeza una cancioncita que me cantaba mi madre cuando era pequeño y tenía miedo por las noches. Ella me calmaba. Pero ahora no hay nada que pueda quitarme este terror. Pasan de largo y se paran casi al final del pasillo. No recuerdo de quién es esa celda. Me da igual. Todo ha pasado. Pero yo sigo aquí, esperando. Siempre esperando.


El ojo

L

del

cóndor

as viejas leyendas siempre me apasionaron, pero nunca creí que fueran ciertas y mucho menos que me iba a ver envuelta en una de ellas. Todo empezó en un cálido día de agosto, hace ya casi un año. Me hallaba en Perú, con mis compañeros realizando un viaje de fin de curso. Habíamos ido a ver las ruinas del imperio inca, tema que estudiamos con mucho interés durante el curso. Ese día, que ya era el segundo del viaje, íbamos a ver la vieja capital inca: Cuzco. El autobús nos dejó frente a la inmensa fortaleza de Sacsahuamán. – ¡Puf! Otra vez a ver piedras mientras nos achicharramos al sol. ¡Quién pillara ahora una piscina con agua bien fresquita! –dijo mi, a veces, ignorante amiga Sofía. – No seas tonta, Sofía, estas piedras que tu dices son una verdadera joya ¡No sabes lo afortunadas que somos de verlas!. – Yo no soy tonta, Lucía, sólo soy una pobre chica sudorosa. Y así, discutiendo, nos dimos cuenta que el grupo se alejaba y tuvimos que hacer un verdadero esfuerzo en alcanzarlos. El guía nos llevó a las ruinas de la fortaleza. Tras una breve visita a éstas nos dirigimos al Templo del Sol, llamado Coricancha. Desde el primer momento que lo vi me quedé fascinada, no sé por qué, tal vez presentía que algo maravilloso me aguardaba en su interior. – ¡Vaya! -exclamé . Es sorprendente. – ¡Bab! Si es bastante parecido a todo lo que hemos visto hasta ahora...piedras viejas -contestó la aburrida Sofía-. Me llamó la atención especialmente, una figura de piedra (¡cómo no!) que se encontraba presidiendo la inmensa sala y representaba al Inti, el Dios del Sol. Cuando me acerqué a observarla más detenidamente me pareció que una voz cavernosa y extraña me llamaba por mi nombre. – ¡Lucía! ¡Lucía! por fin llegaste. – ¿Has oído eso Sofía? -pregunté asustada-.

Salomé Sagaste Vidal

[ CONCURSO • LITERARIO ]

RELATO BREVE • 2º Premio

– ¿El qué? – Nada, nada. Y seguí observando la figura, que por razones que no conseguía entender me cautivaba. Entonces... me pareció ver unas inscripciones en la mano del Inti. – ¡Vaya! -pensé- Voy a ver si consigo leer lo que pone. Y...¡cuál fue mi sorpresa al comprobar que ponía!: -Lucía Sol, busca el ojo del Cóndor- ¡Lucía sol, era yo, la misma que escribe estas páginas! Pero... ¿qué era el ojo del Cóndor? – Sofía, ven, ven. ¿Ves lo que pone aquí? – ¿El qué Lucía? Allí no hay absolutamente nada, sólo la mano lisa de la estatua. – Oye Lucía -replicó una enfadada Sofía- veo perfectamente y estoy segura de que allí no pone nada ¿Qué clase de broma tonta es ésta? Entonces, convencida de que Sofía, realmente no veía la inscripción, llamé a Luis y a Javi, que estaban por ahí cerca. – ¡Eh, vosotros! ¿Veis lo que pone ahí? – ¿En dónde? – En la mano que tiene sobre el pecho el Inti. – Pues no, no pone nada -dijo Javi-. – Está completamente lisa -corroboró Luis-. Pues si Luis y Javi tampoco lo ven, hay dos opciones -pensé-. La primera es que esté completamente loca y tenga alucinaciones, lo que me niego a creer. La segunda es, que como ese mensaje va dirigido a mí, solo lo puedo leer yo. – ¡Eso es! Yo soy la elegida para una misión y sólo lo debo saber yo. -Me convencí. Pero aun había algo que no sabía ni imaginaba. ¿Qué era el ojo del Cóndor? ¿Cómo lo podía averiguar? Observé nuevamente la estatua y esta vez la inscripción había cambiado, era diferente. En ella se podía leer: ”El Inca Víracocha no descansa en paz. El ojo del Cóndor ha sido robado. Lucía Sol, tataranieta del ladrón, debe recuperarlo. De lo contrario, le espera una muerte segura”.

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[ CONCURSO • LITERARIO ]

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La verdad es que tenía más información que antes, pero seguía sin saber lo que era el ojo del Cóndor. Y... claro, lo tenía que encontrar deprisa, porque no estaba dispuesta a morir tan joven, ya que al día siguiente nos marchábamos de Cuzco. Tras esa visita, volvimos al hotel. La profesora nos anunció que teníamos la tarde libre para hacer lo que quisiéramos. A las ocho y media deberíamos estar de vuelta en el hotel. Eran las tres de la tarde, así que tenía cinco horas y media por delante, y tenía claro en qué las iba a utilizar. Tenía que averiguar como fuera qué era el ojo del Cóndor. ¿Debía hacerlo sola ó permitir que alguien me acompañara?. Decidí ir con alguien. Mi mejor amiga era Sofía, así que si ella quería podía venir, y elegí además a Luis y a Javi, al primero por su inteligencia y al segundo por su valentía. No sé por qué, pero creía que tendríamos que enfrentarnos a algún peligro. Les conté a los tres resumidamente lo que sabía, y todos se mostraron dispuestos a ayudarme aunque no estaban muy seguros de si creerme, o no; la verdad es, que esta historia resultaba bastante increíble. Así pues, los cuatro nos dirigimos a la biblioteca principal de Cuzco, para ver si allí encontrábamos algo sobre el ojo del Cóndor. Era una biblioteca bastante antigua, con los libros enmohecidos y un olor a humedad bastante peculiar. Había muy poca gente, quizás porque era muy temprano. Nos acercamos a la bibliotecaria, una mujer de mediana edad, regordeta y con rasgos nativos. – Hola, buenas tardes -saludé-. – Hola ¿deseáis algo? -dijo amablemente, con un extraño acento, la bibliotecaria-. – Desearíamos hacerle unas preguntas -esta vez el que hablaba era Luis-. – Muy bien, ¿de qué se trata?. – ¿Sabe lo que es el ojo del Cóndor? – ¿El ojo del Cóndor? Bueno, el Cóndor es un pájaro, el pájaro sagrado de los Incas. – ¿Tenía el emperador Viracocha algún objeto denominado con ese nombre?. – Uhm...no sé. Quizás lo encontréis en alguno de los libros que hay sobre la historia Inca, en aquel estante hay varios sobre el poderoso Viracocha. – Muchísimas gracias, ahora mismo les echamos una ojeada -contesté yo entusiasmada-, ha sido usted muy amable. En el estante que nos había señalado la bibliotecaria, había, en efecto, seis volúmenes dedicados a Viracocha. Casi todos eran libros que no parecían tener más de cincuenta años, pero había dos que eran mucho más antiguos. Uno estaba muy deteriorado, por eso escogimos el otro. Era un libro verdaderamente antiguo, debía de te-

ner, por lo menos, dos o tres centenares de años, pero estaba en un estado admirable. Tenía multitud de bonitos grabados en su interior, y las páginas estaban manuscritas cuidadosamente. Su título era “VIRACOCHA OCTAVO INCA”. Llevábamos ya medio libro registrado sin resultado, cuando encontramos un dibujo que nos lo aclaró todo. Se trataba de una lista de reliquias del rey. La más impresionante de todas era una especie de enorme cetro o bastón, el mango era oro puro engastado de pequeñísimas piedras preciosas de distintos colores, pero lo que más nos llamó la atención, fue el maravilloso extremo superior. Representaba la cabeza de un pájaro visto de perfil. ¡Y en el hueco del ojo, llevaba un enorme zafiro azul!. - ¡Dios mío! -dijo Luis-, ese cetro debe medir casi dos metros, así que, según mis cálculos ese zafiro debe tener el tamaño de un puño. – ¡Oh! -exclamó Sofía – ¡Ostras! -dijo alucinado Javi, – ¡Eso es lo que estamos buscando! -exclamé yo¡Ese es el maldito ojo del Cóndor! – Lucía tiene razón -me apoyó Luis-, ese pájaro representado allí es el Cóndor, y el zafiro, claramente, es su ojo. Bueno, eso está muy bien -razonó Sofía-, pero ¿se puede saber dónde lo podemos encontrar? Yo, me acerqué con paso decidido a la bibliotecaria y le enseñé el dibujo. – ¿Sabe usted lo que es esto? Y, sorprendentemente, ella me contestó después de un rato de meditar: ¡Ali sí!, ya no me acordaba. Tenéis razón, ese es el ojo del Cóndor, no habla oído hablar de él desde que era una niña. Entonces me solían contar un cuento, una leyenda sobre él. – ¡Bien! -pensé- y ¿nos lo puede usted contar a nosotros?. – Eso, eso -se animaron mis compañeros. – Pues, creo que la leyenda decía que el Inca Viracocha, salió a dar un paseo por el lago Titicaca, y encontró este zafiro que, sorprendentemente, flotaba en el agua. Pensó que era un regalo de los Dioses, e hizo fabricar este cetro para colocarlo en él. Desde entonces la buena suerte le acompañó, y fue en ese momento cuando adoptó el título de Sapa (único Inca). Murió , y hace unos trescientos años, unos españoles saquearon su tumba, llevándose consigo el ojo del Cóndor. Pero una maldición cayó sobre ellos, y murieron. Nadie consiguió encontrarles encima la piedra y, se dice, que antes de morir la habían escondido. Todos cuantos la han buscado, han perecido en el intento, y, aunque mucha gente se imagina donde está, nadie se atreve a ir. – ¿Y dónde está? -preguntó Luis– Se decía que la habían escondido en las afueras


Mientras, mis pobres compañeros habían estado sin decir palabra, y Soria seguía con su desmayo. Pero el valiente Javi, decidió romper el silencio: ¿Dónde está la piedra, Sr. Sol? -preguntó educadamente, pero a la vez, desafiante-. Yo mientras, trazaba en mi mente un plan para que nos diera la piedra. – ¿Para qué la queréis? Mi plan ya estaba a punto. Sólo faltaba llevarlo a cabo y que el fantasma se creyera mi actuación. – Soy tu descendiente -dije solemne-, y quiero honrar tu nombre y el de mi familia, de la cual será patrimonio el ojo hasta el fin de los días. Debí de ser convincente porque el fantasma me dijo dónde estaba la piedra y me pareció oír que lloraba. Fui a buscarla, con Javi y Luis detrás de los talones. Y ¡Oh Dios mío!, cuando la vi sentí deseos de hacer realmente lo que le había dicho a mi tatarabuelo. ¡Era tan enorme y brillante que iluminaba toda la oscura sala rocosa en la que se hallaba, con su azulada luz!.Me la metí en el bolsillo, pesaba mucho realmente. Volvimos sobre nuestros pasos y reanimamos a Soria. No hablamos nada hasta que llegamos al hotel. Eran las ocho, Al final todo había resultado tan fácil, que no me lo podía ni creer. Esa noche, Sofía, Javi y Luis me preguntaron qué pensaba hacer con la piedra. Quizás pensaron que lo que le había dicho a mi tatarabuelo era cierto, porque dieron muestras de desconfianza cuando les conté mis intenciones. Querían que repartiéramos la piedra entre los cuatro. No voy a negar que la idea me atraía, pero mi moral y, por supuesto, mi miedo a morir, me impidieron hacer tal cosa. Al día siguiente dejemos Cuzco. Íbamos al lago Titicaca -lago sagrado de los incas-. La piedra había surgido de sus entrañas. El autobús nos dejó en la misma orilla. Saqué el zafiro del bolsillo y lo tiré con fuerza al agua, lo más lejos que pude, con los ojos cerrados. La piedra ejercía demasiada influencia sobre mí, y con los ojos abiertos no hubiera sido capaz de desprenderme de ella.

[ CONCURSO • LITERARIO ]

de la ciudad, en las montañas que hay tras la fortaleza de Sacsahuamán; en un lugar llamado “La cueva maldita”. – ¡Oye! ¿Usted se acuerda del nombre de los ladrones? -pregunté yo, recordando que se suponía que yo era descendiente de uno de ellos-. – Espera que lo piense... vaya, creo que el cabecilla se apellidaba Sol, pero no merecía ese apellido, porque más bien era hijo del mismo diablo. – Señora, muchísimas gracias por toda su información, pero ahora nos tenemos que ir. Y después de decir esto salimos disparados. – ¡Adiós! -nos despidió la buena mujerNo paré de correr hasta que llegué a la fortaleza, y divisé las montañas donde estaba La cueva maldita. Mis amigos me seguían jadeantes. – ¡Venga chicos, animo, ya falta poco!. Miré mi reloj. Eran las cinco y media. Las horas en la biblioteca se me habían pasado volando, Quedaban tres horas disponibles para encontrar el zafiro, así que, teníamos que darnos prisa. Llegamos a la cueva, tenía un aspecto tenebroso y no me decidía a entrar. Javi, que como ya he dicho antes, era muy valiente, tomó la iniciativa, y todos lo seguimos vacilantes. Estaba muy oscuro y casi no veíamos nada. – Te..te..te.. tengo mi..nú..n-fiedo -tartamudeó Sofía. La verdad, es que yo estaba bastante “cagada”, pero era tan grande la emoción, que casi no me dejaba sentir el miedo. De repente, todos oímos una voz. La pobre Soria se desmayó. – ¿Quién osa molestar al espíritu del intrépido Pablo Sol? Casi se me cae el alma a los pies al oir eso. ¡Un fantasma!, además, ¡Dios mío! -era el ladrón del zafiro-. Pero... ¿Qué hacía mi tatarabuelo (bueno, su espíritu) allí? ¿Se hallaba custodiando el zafiro? ¡Claro!, ahora entendía la razón por la que yo había sido enviada. Después de todo el zafiro aún estaba en manos ¡legítimas y por eso Viracocha no podía descansar en paz. Tenía que quitárselo a mi antepasado como fuera. La voz volvió a preguntar quien éramos y me decidí a contestarle: – Soy Lucía Sol, y estoy acompañada de unos amigos: Sofía, Javier y Luis. – ¡Lucía Sol!, Tú debes ser descendiente mía ¿no? ¿Vienes por el ojo del Cóndor? – Sí, soy descendiente tuya, creo que tu tataranieta, y sí, vengo en busca de la piedra.

Abrí los ojos. El ojo del Cóndor se hundía. El fondo del lago era su lugar, donde nadie podía codiciarla. Espero que, desde entonces, Viracocha descanse en paz ...Sólo me asalta una duda, ¿Se habrá enterado el espíritu de “ tatarabuelo”, la suerte que corrió El ojo del Cóndor? ¿Correrá mi vida peligro...? ( 61 )


REYES CAT LICOS

A los profesores que han enseæado con vocaci n y han sabido hacer fÆcil lo complicado. A los alumnos que han aprendido con responsabilidad, pero no s lo a los brillantes sino tambiØn a los discretos, e incluso a los que se equivocaron. A los padres que han complementado en la familia la educaci n de sus hijos. Al personal no docente que ha facilitado la cotidianeidad de la vida escolar. Por una educaci n que sea soporte s lido y firme de nuestro futuro, como esta piedra sobre la que se deja constancia de aquel 30 de noviembre de 1952 en que Ejea de los Caballeros hizo frente al retraso cultural y econ mico que dificultaba su progreso.

La comunidad educativa del I.E.S. Reyes Cat licos quiere manifestarl su agradecimiento por su participaci n en los actos conmemorativos del 50 Aniversario de las Enseæanzas Medias en Ejea de los Caballeros.


conocimiento

de la Lengua

Española

]

P A S A T I E M P O S

Prueba de

[

Cuando la actividad de la inteligencia se pone al servicio del egoi´smo se convierte en la fa´brica ma´s potente de perversidad que pueda imaginarse. Afortunadamente, cuando se encauza en la direccio´n de la curiosidad cienti´fica, de la indagacio´n reflexiva o del enigma desconcertante, esta actividad descubre y desarrolla ine´ditos puntos de vista, extraordinariamente estimulantes de los procesos mentales. Fernando de la Cueva y algunos amigos suyos nos recuerdan la necesidad que todos tenemos de consultar habitualmente el diccionario...

Fernando de la Cueva Landa

COLETUY

1 - Corpiño de piel vuelta que utilizan las nativas de la civilización maya. 2 - Dícese del organismo que vive y se desarrolla en lagunas situadas a cierta altura sobre el nivel del mar. 3 - (Onomatopeya) Pájaro del Caribe de variados colores y bonito trino. (Úsase también como reflexivo). 4 - Nombre vulgar de varias especies leñosas de plantas leguminosas que abundan en España. 5 - Ave tropical. 6 - Dícese de un pequeño pajarillo de las selvas amazónicas,pariente cercano del pájaro Chohuy.

PALINODIA

1 - Retractación pública de lo que se había dicho. 2 - Arte de mostrar el lado oculto de las cosas. 3 - Especie de palo con nodos en toda su longitud. 4 - Figura estilística literaria consistente en la emulación de un todo por medio de la exaltación de las partes. 5 - En el movimiento peristáltico, cuando coinciden 3 nodos consecutivos denotando ritmo correcto. 6 - Parodia breve que se escenifica en teatros montados al aire libre.

TRUJAMÁN

1 - Expresión utilizada para referirse a los recipientes en los que se recogía antiguamente el aceite. 2 - Dícese del hombre que truje.

3 -Traje regional masculino utilizado en el sur de La Mancha. 4 - Persona que se ocupa en explicar a otras, en idioma que entiendan, lo dicho en lengua que les es desconocida. 5 - Hombre zafio, desaseado y merecedor de poco respeto por partede sus vecinos. 6 - Tahur, jugador.

SECÁCUL

1 - Insulto que se aplica al individuo tacaño y ruin. En Cataluña, también al indigente. 2 - Dícese, en Vulcanología, del apero que se usa para comprobar la humedad de un géiser. 3 - Planta de Oriente parecida a la chirivía. 4 - Utensilio empleado por los sacerdotes aztecas, en sus ceremonias funerarias, para sellar diversos orificios corporales. 5 - Instrumento de viento con 3 orificios. 6 - Dispositivo secante comúnmente utilizado en cirugía.

FOLIJONES

1 - Maleantes, personas de mal vivir. 2 - Son y danza que se usaba en Castilla la Vieja con arpa, guitarra, violín, tamboril y castañuelas. 3 - Mujer autoritaria, que ejerce el mando en su casa sometiendo al varón. Suele decirse también: María Folijones. 4 - Adorno propio del traje regional gomero, consistente en unas borlas que se prenden de los ojales del corpiño. ( 65 )


]

P A S A T I E M P O S

[

6 - Condimento utilizado para dar sabor a las carnes avícolas.

CUÉRRAGO

1 - Cuero secado y utilizado, tens†ndolo, como parche de una especie de tambor usado por las tribus amazónicas. 2 - Cordel alargado y áspero utilizado para amarrar las naves. 3 - Planta trepadora parásita de uso común en tintorería. 4 - En Cantabria, cauce. 5 - Alboroto, ruido molesto, festejo a destiempo. 6 - Arbusto.

FODOLÍ

1 - Cuello de encaje que usaban los cortesanos en el siglo XVII. 2 - Bardo o poeta que acompañaba sus interpretaciones con un tipo especial de lira de 7 cuerdas. 3 - Aguja fina empleada en labores artesanales. 4 - Adversario en las artes marciales. 5 - Entremetido, hablador, que pretende aconsejar, mandar o intervenir donde no le llaman. 6 - Pequeña embarcación de remos usada en la Polinesia.

JARAMUGO

1 - Arrumaco, caricia prodigada con ardor. 2 - Exabrupto. 3 - Dolencia repentina que produce pérdida de conciencia. 4 - Vara empleada comúnmente para ahuecar la lana. 5 - Hombre como un castillo. 6 - Pececillo nuevo, de cualquier especie.

PEUMO

1 - Pieza de un juego de estrategia, semejante al ajedrez, que se practicaba en el Antiguo Egipto. 2 - Asa de madera, en 2 piezas , que sustenta el puchero sobre el hogar. 3 - Sofrito elaborado a base de berenjena, tomate y patata. 4 - Plúmbeo, pesado. ( 66 )

5 - Verso endecasílabo discordante en la rima del soneto. 6 - Árbol de la familia de las lauráceas.

ALBURNO

1 - Criado que acompañaba a las diligencias en la parte del equipaje. 2 - Aburrido, soso, vulgar. 3 - Blanco, lechoso, de claridad similar al alba. 4 - Amanecer rojizo y radiante. 5 - Capa blanda que se halla debajo de la corteza de algunos vegetales. 6 - Dícese de las crías de algunos mamíferos cuando al nacer presentan un color predominantemente blanco.

BRANZA

1 - Pequeña estaca utilizada en topografía para delimitar la superficie medida. 2- Unidad de medida utilizada localmente para determinar la cantidad de hierba segada en un golpe de hoz. 3 - Grano de cereal que picotean las gallinas. 4 - Argolla en que se aseguraba la cadena de los forzados a galeras. 5 - Forma de recolección típica de agricultores en el Mediterráneo. 6 - Labor que se lleva a cabo en el barbecho cuando hay exceso de malas hierbas.

CALVATRUENO

1 - Hoya, falla del terreno, depresión que aparece a veces como consecuencia de las lluvias repentinas e intensas. 2 - Dícese de la persona con pocas ideas y de carácter agresivo. 3 - Revoltoso, movido, inquieto. 4 - Argolla del yugo donde se engancha el arnés. 5 - Ofidio que habita en los pedregales andaluces de los meandros del Guadalquivir. 6 - Calva grande que coge toda la cabeza.

CLAVE: 4 • 1 • 4 • 3 • 2 • 4 •5 • 6 • 6 • 5 • 4 • 6

5 - Sépalos que rodean el pedúnculo en la base de las leguminosas.

Ágora nº 1  

Primer número de la Revista Ágora del Centro de Profesores y Recursos de Ejea de los Caballeros

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