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segunda época —a ñ o x v i , n .º 1 6 —

a s o c i a c i ó n c u lt u r a l ágora cinco villas revista de cultura, ensayo y creación literaria

Firma invitada Aurora Egido Gritos en el vacío: Una mirada sobre la España rural Creación literaria relatos: José Ramos, Jesús Claver, Alberto Peña Córdoba

Entrevista con:

Soledad Puértolas y Trinidad Ruiz Marcellán

Cinco Villas: La huelga general revolucionaria de 1934 en las Cinco Villas. Iván Heredia Urzáiz Etnografía aragonesa: Eugenio Monesma

y además Crítica literaria, Pensamientos y reflexiones, Gritos desde el vacío, Educación, Historia y Arte, Etnografía aragonesa, Cinco Villas, Ciencia y Psicología, Música, Creación literaria: microrrelatos, relatos, cómic y poesía, Leer para vivir y Concurso infantil y juvenil


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ágora n.º 16 — revista de cultura, ensayo y creación literaria


Edita Asociación cultural ágora cinco villas NIF: G99370173 N.º Registro: 01-Z-3621-2.013 Dirección: Casa de la Educación; Plaza Goya, s/n; 50.600, Ejea de los Caballeros (Zaragoza) Correo electrónico: revistaliterariaagora@gmail.com Blog: revistaliterariaagora@blogspot.com.es Consejo de redacción Patxi Abadía Álvarez. Coordinador de Ágora y Presidente de la Asociación Profesor Secundaria ies Reyes Católicos. Departamento de Lengua Eva Bajén García. Tesorera de la Asociación y profesora Secundaria ies Cinco Villas. Departamento de Lengua Joaquín Bueno Villacampa. Profesor emérito de Secundaria Alberto Cabello. Ilustrador Javier Comenge Leonar. Director Escuela de Música Alfonso Cortés Alegre. Maestro jubilado. Secretario de la Asociación Enrique Galé Casajús. Profesor Secundaria ies Río Arba. Departamento de Lengua Asunción Gil Orrios. Bibliotecaria Ernesto Navarro Durá. Profesor Escuela de Arte de Zaragoza José Sánchez Usón. Profesor Secundaria ies Ítaca. Departamento de Lengua Colaboradores del jurado Yolanda Miguel. Maestra CEIP Cervantes Mª Victoria Lahera. Maestra CEIP Cervantes Jesús Claver. Profesor jubilado Eric Alonso. Bibliotecario Esther Orera. Periodista Ilustradores Chema Agustín Silvia Calvo Esther Charles Alba Fernández Velilla Cristina Fleta Alejandra González Álvaro González Pérez Luis Jiang Pilar Longás Acín Iván Gil Martínez Cruz Navarro Ernesto Navarro Santi Pina Laura Solá Yos Rocha Marina Rodríguez Laura Ruiz Chóliz Adrián Toro Nerea Zudaire

Ilustración de portada: Ernesto Navarro Durá Diseño y maquetación: Detalier estudio creativo Impreso por: Imprenta Félix Arilla

Depósito Legal: Z 1515-2003 ISSN: 1699-3039 La Asociación Cultural Ágora Cinco Villas no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones expresadas por los autores de los diversos artículos.


índice

Editorial

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Firma invitada: Aurora Egido

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Crítica literaria Cuando el ocio bebe de la fuente Castalia: del aburrimiento a la creación literaria. Pilar Sánchez Laílla Una luz tras las cortinas. Anabel Gutiérrez León Turia, revista cultural. La Revista de Occidente aragonesa. Pedro J. Garrido Picazo

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Entrevista con Soledad Puértolas. Alumnos y alumnas del IES Cinco Villas y del IES Reyes Católicos de Ejea de los Caballeros Trinidad Ruiz. Susana Hernández

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Pensamiento y reflexión La mutación digital. Agustín Sánchez Vidal ¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Cándido Marquesán

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Gritos desde el vacío La despoblación en España. Javier Velilla Gil El mundo rural ante su futuro. Eduardo Navarro Villarreal Despoblación, una amenaza dolorosa. Lola Campos Palacio El desierto demográfico aragonés. José Antonio Adell Por qué tañen las campanas. Carmelo Marcén Albero En donde habita el silencio. Los pueblos deshabitados en Aragón. José Luis Acín Fanlo Setenta palabras para hablar de la despoblación/repoblación de Sobrarbe (Huesca). Mariano Coronas Cabrero Digamos la verdad. José Francisco García Los ingleses. David Villafranca Pemán Despoblación, ¿solución económica? Gregorio Aznárez Nuevopueblo. Conchita García Ezquerra

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Educación El «Proyecto Atlántida»: la educación democrática como eje central. Jesús Claver Giménez El Club de Lectura: una propuesta cultural y educativa de éxito. Enrique Galé

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Historia y Arte La casa de ganaderos de Zaragoza: 800 años de historia. Jorge Sánchez Caudevilla La muerte desde el cielo: arte y propaganda republicana bajo las bombas. Rubén Pérez Moreno

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Etnografía aragonesa Escartín: rescoldo de un pasado. Eugenio Monesma Moliner Os peleles, peirotes y atras figuras antropomorfas en o ziclo estazional festivo d’Aragón. Jesús Ángel Arcega Morales

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Cinco Villas El extraño caso de Martín Sánchez del Bayo, alias «Griso», el notario de Ejea que duplicaba las erres (1486) Marcelino Cortés Ejea durante la huelga general de 1917. Asunción Gil Orrios La «huelga revolucionaria» de octubre de 1934 en las Cinco Villas. Iván Heredia Urzáiz Cincuenta años de la Ermita de Ntra. Sra. de La Bardena (1967-2017). Luis Bel Cortés El patrimonio como seña de identidad y recurso de futuro. Algunas reflexiones en el contexto de las Cinco Villas (Zaragoza). Javier Cabello García Nuestro paisaje protegido. José Alegre Garcés

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Ciencia y Psicología El sonido del cosmos. Jesús Medrano Homobono La interpretación de los sueños. María Pilar Tenías Sora

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Música Educación musical. Ventajas de las Escuelas de Música Amateur. José Manuel Martínez Sánchez La música sana. Natalia Shkil y Rostislav Shkil Kosianenko

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Creación literaria: microrrelatos IV Concurso de microrrelatos de terror IES Cinco Villas Una oscuridad diferente. Paula Martínez Ungría Tenía miedo. Celia Jericó Valenzuela De cuarenta y cinco. Esther Urbón Primicia Insomnio. Marta Carnicer Traición. Martín Faure García

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Creación literaria: relatos Algo más que una fotografía. Jesús Claver Gringo y Lupita. Pepe Ramos ON/OFF (Faro para náufragos). Alberto Peña Córdova Anna Karenina. Juani Gómez Melómanos. Juani Gómez La prensa. Ernesto Navarro Cuento para mí. Irene Villa Orduña Mi plaza. Carlos Sanz Rubira

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Creación literaria: cómic Pasa y ponte cómoda. Manuel Serres

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Creación literaria: poesía Firma invitada: Trinidad Ruiz Marcellán Carmen Aliaga Javier Castán Usieto Susana Hernández Jesús Claver Antonio Ruiz Rafael Martínez Roberto Sisamón

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Leer para vivir: infantil y juvenil

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Leer para vivir: adultos

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Homenaje a la Revista «El Gurrión»

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Concurso infantil

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Concurso juvenil

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Editorial

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editorial

Vivimos inmersos en un mundo en el que la economía y la política se nutren intelectualmente de la perversa consideración de que los seres humanos somos, como mucho, algún tipo de material fungible del cual se podría perfectamente prescindir si fuese necesario. Cuando menos resulta paradójico que, aunque se sepa que este es un sistema de cosas profundamente injusto e insolidario, no hayamos logrado todavía poner un punto final a esta situación y, lo que es peor, que en nuestro fuero interno hayamos llegado a la asertiva conclusión mental de que en ese sentido ya está todo dicho, que la realidad siempre ha sido así y que las futuras generaciones se las verán en las mismas cuando les llegue su turno. En términos generales y con ligeros matices, según los casos, así están las cosas. No es ningún secreto que en nuestro tecnificado y mediatizado mundo todo nos invita a evadirnos acríticamente de las miserias que asolan nuestra realidad y a preocuparnos exclusivamente por nuestro interés inmediato. Situados como estamos en la zona de confort de nuestra sociedad occidental nos quedan muy lejos las guerras interminables que arruinan decenas de países o las miserias que una parte considerable de nuestra ciudadanía soporta sin grandes motivos para la esperanza… Es verdad que a lo largo de la historia de la humanidad se han sucedido propuestas liberadoras que nos han aportado una momentánea sensación de que nos acercábamos a un mundo ordenado y perfecto y de que la utopía estaba a la vuelta de la esquina. Sin embargo, como en un perverso juego de la oca, en lugar de toparnos de bruces con la Arcadia soñada, hemos venido saltando desde la frustración al desengaño y desde este a la ausencia absoluta de compromiso con la vida. Esta es la realidad del mundo en el que nos está tocando vivir y a nadie se le oculta que la economía y la política no son ahora mismo mecanismos de intercambio de distribución de bienes y de servicios sino un fin en sí mismo, un mecanismo que ha fomentado un creciente proceso de desigualdad social, que está afectando en sus raíces al mismo sistema democrático. Y, sin embargo, a pesar del barullo existencial en el que nos movemos y de las sordinas con las que amortiguamos nuestra conciencia, no hemos logrado acallar las voces de la dignidad que desde nuestro fuero interno nos hablan de la

necesidad inaplazable de continuar luchando por la igualdad y por la justicia social. Está claro que necesitamos repensar el sentir profundo de nuestra democracia, redefinir los conceptos de equidad, de justicia social y de solidaridad y no olvidarnos en ningún momento de que de alguna manera todos somos responsables en este proceso por participar activamente en un modelo de consumo deshumanizado. Es más que evidente que necesitamos actualizar permanentemente nuestros argumentos existenciales y construir otros nuevos relatos que aglutinen y fortalezcan nuestras esperanzas. En Ágora, aspiramos desde el principio a ser uno de esos relatos…

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Aurora Egido BREVE BIOGRAFÍA Dra. Aurora Egido Martínez, nacida en Molina de Aragón, ha llegado a la cumbre de la excelencia literaria con su ingreso en 2014 como académica de número de la Real Academia Española, institución en la que ocupa el sillón B mayúscula y de la que recientemente ha sido nombrada Secretaria, siendo la primera mujer de la historia que ocupa este cargo. Es Catedrática emérita de la Universidad de Zaragoza, en cuyo Departamento de Filología Española ha desarrollado durante decenios la mayor parte de su magisterio, después de su paso por otras universidades tanto españolas (Universidad de Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad Menéndez Pelayo y Universidad de León) como extranjeras (Cardiff, Westfield College de Londres, Cambridge, Universidad de California Los Ángeles, Johns Hopkins de Baltimore y City University de Nueva York). Maestra de maestros, ha sabido deleitar y alentar con su sabiduría, enseñando siempre sus más novedosas investigaciones literarias a amplias generaciones de alumnos a los que ha transmitido la pasión por la literatura que ha constituido su senda vital. Senda que inició con su licenciatura y doctorado en la Universidad de Barcelona de la mano de José Manuel Blecua. Desde aquel trabajo emblemático de su tesis doctoral dedicada a La poesía aragonesa del siglo XVII y el culteranismo, ha destacado como autora de casi cuatrocientos trabajos de investigación recogidos en la recientemente actualizada bibliografía recopilada en la publicación de su homenaje.1 A estas publicaciones hay que sumar las innumerables conferencias, cursos, congresos y seminarios, así como la dirección y participación en grupos de investigación como Baltasar Gracián y la cultura de su 1  Luis Sánchez Laílla, «Bibliografía de Aurora Egido» en La razón es Aurora. Estudios en homenaje a la profesora Aurora Egido, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2017, pp. 9-34. Texto completo accesible en línea en https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/36/11/_ebook.pdf [Consultado el 20 de enero de 2018].

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tiempo y la colaboración en consejos asesores de revistas filológicas y consejos científicos como la Biblioteca Nacional de España, la Universidad Nebrija, la Institución Fernando el Católico (donde ostenta la cátedra Baltasar Gracián), el Instituto de Estudios Humanísticos de Alcañiz o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Ha sido presidenta o miembro fundador de asociaciones de tan relevante prestigio en el ámbito filológico como la Asociación Internacional de Hispanistas, la Asociación Internacional Siglo de Oro, la Asociación Española de Emblemática o la Asociación de Cervantistas. Toda esta larga trayectoria investigadora y vital dedicada a la literatura le ha valido el reconocimiento público y continuo de sus méritos desde que en 1995 le fueran otorgadas Les Palmes Académiques del Ministerio de Educación francés. Después vendrían el Premio Baltasar Gracián, otorgado por el Gobierno de Aragón en 2003, las Medallas de las Cortes de Aragón y de Zaragoza, en 2005 y 2013 respectivamente, el Premio Nacional de Investigación Menéndez Pidal en 2008 y el Premio Sabina de Oro, también en 2013. En 2016 fue investida doctora honoris causa por la Universidad Carlos III de Madrid. Además de su merecido sillón en la Real Academia como culminación a todos sus méritos, ha recibido otros reconocimientos destacables: académica durante largos años en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, supernumeraria de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, y su nombramiento en 2013 como miembro correspondiente de la British Academy. De entre sus publicaciones cabe señalar las ediciones filológicas de obras de Pedro Soto de Rojas, Calderón de la Barca y Gracián, así como los estudios preliminares a numerosas reproducciones facsímiles de obras de Baltasar Gracián y de Juan Bautista Felices de Cáceres. Igualmente despuntan sus obras como coordinadora de volúmenes colectivos como Lecciones cervantinas (1985), Mitos, folklore y literatura (1987), Poesía del 27 (1989), Per-

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files del Barroco (1990), Historia y crítica de la Literatura Española, 3/1. Siglos de Oro: Barroco. Primer Suplemento (1992), Lecciones calderonianas (2001) o Los rostros de don Quijote. IV centenario de la publicación de su primera parte (2004) y los números monográficos de revistas, como los Boletines de la Asociación Internacional de Hispanistas, Anthropos, 98-99 (Miguel de Cervantes: La invención poética de la novela moderna) (1989), Boletín de la Fundación Federico García Lorca, 33-34 (número monográfico: Mapa del Hispanismo) (2001), Memoria de la Asociación Internacional de Hispanistas (1962-2003) (2004), Ínsula, 757-758 (número monográfico: Entre Italia y España) (2010) o Pa-

role Rubate. Rivista Internazionale di Studi sulla Citazione, 8 (Speciale Cervantes. «El robo que robaste». El universo de las citas y Miguel de Cervantes) (2013). Entre los más de doscientos artículos de investigación en las más variadas revistas y libros colectivos sobresalen también las ediciones y coordinaciones de estudios en colaboración con otros profesores como Yves-René Fonquerne, Tomás Buesa, Félix Monge, José María Enguita, Juan Antonio Frago, M.ª Carmen Marín, César Antonio Molina, Fermín Gil, Lía Schwartz, José Enrique Laplana, Luis Sánchez Laílla y Rosa Pellicer.

OBRAS Destacamos de su extensa bibliografía sus monografías en solitario con los más ricos y variados estudios en orden cronológico:

monografías

La poesía aragonesa del siglo XVII. (Raíces culteranas), Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1979. La fábrica de un auto sacramental: «Los encantos de la Culpa», Salamanca, Universidad de Salamanca, 1982. Bosquejo para una historia del teatro en Aragón hasta finales del siglo XVIII, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1987. Fronteras de la poesía en el Barroco, Barcelona, Crítica, 1990. Silva de Andalucía (Estudios sobre poesía barroca), Málaga, Diputación Provincial, 1990. Cervantes y las puertas del sueño. Estudios sobre «La Galatea», «El Quijote» y «El Persiles», Barcelona, PPU, 1994. El gran teatro de Calderón. Personajes, temas, escenografía, Kassel, Reichenberger, 1995. La rosa del silencio. Estudios sobre Gracián, Madrid, Alianza Universidad, 1996. Las caras de la prudencia y Baltasar Gracián, Madrid, Castalia, 2000. Humanidades y dignidad del hombre en Baltasar Gracián, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2001. La voz de las letras en el Siglo de Oro, Madrid, Abada, 2003. De la mano de Artemia. Literatura, emblemática, mnemotecnia y arte en el Siglo de Oro, Palma de Mallorca, J. J. de Olañeta, 2004. En el camino de Roma. Cervantes y Gracián ante la novela bizantina, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 2005. Discurso pronunciado en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza por la Dra. Aurora Egido durante la ceremonia celebrada con motivo de la rehabilitación de su Edificio, el 31 de mayo de 2008, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 2008. El Barroco de los modernos. Despuntes y pespuntes, Valladolid, Cátedra Miguel Delibes, 2009. Discurso de agradecimiento, en nombre de los premiados, con motivo de los Premios Nacionales de Investigación 2008 (Palacio Real de Madrid, 1 de junio de 2009), publicado en la página web del Ministerio de Ciencia y Tecnología. El águila y la tela. Estudios sobre Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, Barcelona, José J. de Olañeta / Universitat de les Illes Balears, 2010. El discreto encanto de Cervantes y el crisol de la prudencia, Pontevedra, Editorial Academia del Hispanismo, 2011. Pregón de la VII Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza, Zaragoza, Asociación de Libreros de Viejo y Antiguo de Zaragoza, 2011. Bodas de Arte e Ingenio. Estudios sobre Baltasar Gracián, Barcelona, Acantilado, 2014. La búsqueda de la inmortalidad en las obras de Baltasar Gracián. Discurso leído el día 8 de junio de 2014 en su recepción pública por la Excma. Sra. D.ª Aurora Egido y contestación del Excmo. Sr. D. Pere Gimferrer, Madrid, Real Academia Española, 2014. La dignidad de las Humanidades y Miguel de Cervantes. Discurso de investidura como doctora honoris causa (9 de septiembre de 2016), Getafe, Universidad Carlos III de Madrid, 2016.

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CERVANTES EN LA ARCADIA Aurora Egido CATEDRÁTICA EMÉRITA DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA La literatura no sólo tiene capacidad para describir la topografía real, sino la de servirse de la topotesia o descripción de lugares ficticios. Y, entre estos, ninguno de tanta fortuna como la Arcadia clásica, que gozó, según dijo Ovidio en el libro I de las Metamorfosis, de un inmarchitable «ver erat aeternum», una eterna primavera, que Julio Caro Baroja acrisoló siglos después como la estación del amor. Muchos son los huertos y jardines de la literatura, tanto en Oriente como en Occidente, casi siempre homologados con el paraíso. Pero la égloga, desde Virgilio a las novelas pastoriles del Siglo de Oro, trazó un locus amoenus a salvo de los estragos del tiempo, generalmente identificado como espacio amoroso. Por otra parte, desde la Arcadia de Sannazaro a las Soledades de Góngora, el espacio natural se convirtió en una peregrinación más o menos errante en la que el caminar y el contar se hicieron sinónimos. De ese modo, los pasos de los pastores andantes se homologaron con los del lector peregrinando por el camino de la escritura. Al margen de las localizaciones reales orillas del Tajo o del Esla, trazadas por Garcilaso o por Montemayor en el siglo XVI, los poetas, en prosa o en verso, a la zaga de Teócrito y Virgilio, erigieron espacios idealizados que a veces remitían a jardines construidos realmente, ya se tratara de la Abadía de los duques de Alba, de Aranjuez o de los de la casa de Lastanosa en Huesca, por no hablar del huerto deshecho de Lope de Vega o del carmen granadino de Soto de Rojas. Cervantes, tras las huellas de La Diana de Montemayor y otras novelas pastoriles, insertó en la quietud de la égloga el dinamismo de la novela bizantina, rompiendo en buena parte la idealización de un género que había tocado a su fin. En La Galatea no sólo se quiso alejar del milagroso palacio de la Sabia Felicia de Montemayor, sino de otras fórmulas idealizadas que impedían la progresión en las novelas pastoriles. De ahí que, frente al palacio-jardín paradisiaco que servía de mausoleo a doña Catalina de Aragón en La Diana, Cervantes creó un jardín-cementerio en el Valle de los Cipreses, convirtiéndolo en un auténtico mausoleo de los amadores y de los

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poetas eternizados por la fama en La Galatea. Entre Montemayor y Cervantes, Gaspar Gil Polo, en su Diana enamorada, había construido en el libro III un espacio cuadrado de cuarenta pasos, rodeado de árboles que lo amurallaban y en el que la naturaleza aparecía dominada por el arte. La Galatea, en homenaje a Garcilaso, se situará orillas del Tajo frente a una naturaleza cargada de armonía neoplatónica. La acción de los pastores se desarrolla en ella entre prados, árboles y fuentes que convierten el espacio en una escuela de amores y hasta en una academia de elevados debates filosóficos como los que llevan a cabo los pastores Damón y Tirsi. No olvidemos que la palabra academia deriva del jardín de Academos, donde surgió el debate platónico en el siglo IV antes de Cristo. De ahí títulos tan significativos en la literatura áurea como el de Jacinto Polo de Medina: Academias del jardín. Ese y no otro fue el planteamiento que Cervantes desarrolló en el Valle de los Cipreses al final de La Galatea, donde los pastores acuerdan sus instrumentos musicales con «la armoniosa armonía» natural de los pájaros, mostrando su ingenio en subidos conceptos y resolviendo enigmas. Y será, en ese ámbito bucólico donde la ninfa Calíope elevará su canto por los poetas para inmortalizarlos. De ese modo, el Tajo, a cuya orilla surgiera la primera voz verdaderamente clásica de la literatura española con Garcilaso de la Vega, se convirtió en el centro de un mundo literario en el que se exaltaba la calidad de los poetas españoles e hispanoamericanos que compartían una misma lengua. Sus orillas, comparadas con los Campos Elíseos, superaban, a juicio de Cervantes, cualesquiera otras que remitieran a las del Ebro, el Pisuerga o el santo Tíber, pues parecía que, en ellas, había hecho su habitación el mismo cielo. Más allá de los jardines de las Hespérides o de los de Alcino, Cervantes erigió su Valle de los Cipreses como emblema del amor eterno y de la misma literatura, eternizada a través del canto que entona allí la musa Calíope. En él, sin embargo, no sólo tratará de alcanzar la maravilla, que, desde Aristóteles a Giambattista Marino, es el fin de la poesía, sino un espacio con el que cerrar la obra, y que, como la

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vida misma, tiene siempre un final. A este respecto, cabe recordar también que, tanto en la Eneida como en La Divina Comedia, el bosque se ofrece como un lugar de tránsito al más allá. Frente a la plaza cuadrada donde se celebran las bodas en el libro III de La Galatea, el espacio cuadrado del Valle de los Cipreses en el libro VI, ofrecerá a los lectores una prueba más de que también la muerte existe en la Arcadia. El famoso cuadro de Poussin Et in Arcadia ego, estudiado por Gombrich, donde aparece una estela funeraria en medio de un plácido paisaje pastoril, rompiendo así su aparente armonía, mostró a las claras, como ocurriera en Virgilio, la imposible utopía de los lugares arcádicos, habida cuenta de que la muerte los transita. El Valle de los Cipreses cervantino, convertido en cementerio poético, elevará a la enésima potencia semejante paradoja, al multiplicar el número de los muertos de amor. Dicho Valle representará además la suma de naturaleza y arte, o mejor dicho, la transformación de la naturaleza por medio del arte, teniendo en cuenta que «arte» en la época distaba de nuestra concepción romántica del mismo, pues equivalía a preceptos. La frase de Aristóteles «ars est quae dat praecepta», era bien conocida por los escritores del Siglo de Oro, como lo probó Lope de Vega cuando compuso su Arte nuevo de hacer comedias al tratar de ofrecer sus propias reglas. El Valle de los Cipreses se basa, al igual que el conocido dibujo de Leonardo da Vinci, en la conjunción de un cuadrado y un círculo que dan la medida del hombre; en este caso, flanqueados ambos por cuatro collados que funcionan como muro de defensa. A su vez, cuatro apacibles calles, formadas por cipreses, engalanadas con rosas y jazmines y valladas por zarzas, cierran un cuadrado al que surcan frescos y claros arroyuelos. Dentro de ese cuadrado, aparece un círculo con una fuente maravillosa en el centro (la clásica fons vitae), que Cervantes compara con las ya famosas de Tíbuli y Trinacria. Una fuente, en definitiva, construida artísticamente por la mano del hombre que transformaba así la naturaleza creada: Es el remate y fin destas calles una ancha y redonda plaza, que las recuestas y los cipreses forman, en medio de la cual está puesta una artificiosa fuente de blanco y precioso mármol fabricada. Pero ese espacio maravilloso, anunciado por los luctuosos cipreses, es en realidad un cementerio de amadores que pronto se llenará de oraciones, incienso, discursos y plantos entonados por cuatro

pastores-poetas: Tirsi, Elicio, Damón y Lauso. A través de sus voces, se hace realidad aquel emblema de Alciato que decía: «El Amor y la Muerte juntos pasaron una noche oscura». Pero Cervantes va más allá de la costumbre secular de inscribir estelas mortuorias, anunciando en el decurso de la narración el título de un famoso soneto de Quevedo ya preconizado por Alciato en uno de sus emblemas: «Amor que perdura más allá de la muerte». Convertido en teatro fúnebre y espacio ultramundano, el Valle de los Cipreses cervantino, construido a la medida del hombre, que, según dijo Eugenio Garin, configuró la arquitectura a lo largo del Renacimiento, se convertirá en un cementerio de pastores muertos de amor, eternizados gracias a la voz de los poetas que perpetúan su memoria. La naturaleza se hace en él geometría, sometiéndose a medida artística, pero dentro de un espacio natural, donde, como señaló Leo Spitzer respecto al Quijote, la armonía pitagórica ordena la naturaleza y las acciones de quienes lo habitan. La búsqueda de la inmortalidad se da, de este modo, en una doble dirección, que identifica al amador con el poeta y al poeta con el amador, al igual que ocurre en una buena parte de la historia de la poesía desde los provenzales y desde Petrarca. De ahí que, en medio del Valle de los Cipreses, cementerio de los amantes, surja el «Canto de Calíope», entonando esta la voz debida a los poetas. El amor y la muerte siempre anduvieron unidos en el espacio feliz de la Arcadia desde los Idilios de Teócrito a la Égloga V de Virgilio, donde aparece la tumba de Dafne. El género pastoril se convirtió así en luctuosa y melancólica elegía, en justa correspondencia con la muerte que empaña, por culpa de los celos, la armonía de los amores en la Arcadia clásica. Recordemos que La Galatea se abre con la visión casi fílmica de un pastor suicida (o desesperado, como se decía entonces) con un puñal en la mano. Cervantes conocía muy bien la dialéctica horaciana entre Naturaleza y Arte, entendidos como disyuntiva, pero se dio cuenta que, de su unión, surgía un tercer compuesto, tal y como reza el libro II de La Galatea: Y la industria de sus moradores ha hecho tanto, que la naturaleza, encorporada con el arte, es hecha artífice y connatural del arte, y de entrambas a dos se ha hecho una tercia naturaleza, a la cual no sabré dar nombre. Cervantes conocía sin duda esa terza natura a la que se ha referido Mónica Luengo en un trabajo donde recuerda los precedentes de los escritores

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italianos Jacopo Bonfadio y Bartolomeo Taego a mediados del siglo XVI. Pero el autor de La Galatea no quiso darle nombre, como si esperase de los lectores que lo descubrieran por ellos mismos al final del libro VI en el Valle de los Cipreses. La Galatea es un laberinto amoroso y narrativo lleno de historias, mostrando en su interior la fiera de los celos que corroe a los pastores, perdidos por caminos que se bifurcan y entrecruzan. Así lo siente el pastor Silerio cuando se ve encerrado en la encrucijada de su fantasía, pues nos habla de un cercado laberinto do se anida una fiera crüel que se sustenta de rendidos humanos corazones. Cervantes utilizó ampliamente esa imagen del laberinto en sus comedias, como prueba La casa de los celos, La gran sultana o el Laberinto de amor, al igual que otros escritores del Siglo de Oro. Pensemos en las comedias de Calderón y en la de un casi desconocido seguidor suyo, Francisco Núñez, que escribió un drama amoroso de tema morisco bajo el significativo título de Jardines son laberintos. Pero Cervantes erigió sobre todo un auténtico laberinto vital y mental en el interior de sus personajes, ya se tratara de las Novelas Ejemplares, del Quijote, de su teatro o de Los trabajos de Persiles y Sigismunda. La égloga convirtió el paisaje en espacio escrito a partir de las Bucólicas de Virgilio. Así lo muestran otros muchos poemas del género, incluido el Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos del granadino Pedro Soto de Rojas, que tanto entusiasmara a Federico García Lorca y a otros miembros de la Generación del 27. Me refiero, a la idea del gran libro del mundo escrito por la mano de Dios, que, como señaló Carlos Brito, conocía muy bien Cervantes cuando escribió el Quijote a lomos del libro del mundo. Por otro lado, con su natural sentido del humor y de la ironía, Cervantes hizo un guiño a la costumbre de los pastores virgilianos que escribían en la corteza de los árboles, pues el pastor Artidoro de La Galatea empieza esa tarea escribiendo «en un cortecido álamo blanco»…, y termina haciéndolo «en otros muchos», pues le resultó insuficiente un solo árbol para las letras que quería grabar. Los pastores de dicha obra, como Lenio y Tirsi, son además auténticos filósofos, pues de ellos dice Cervantes, «más parecen ingenios entre libros y aulas criados, que no de aquellos que entre pajizas cabañas son crecidos». Recordemos que esa perspectiva le llevará a revisar la inverosimilitud de la égloga en el Quijote y no digamos en el

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Coloquio de los perros, donde desmantela el género pastoril al aludir a los auténticos y verdaderos pastores que, lejos de las sutilezas literarias, hablaban en términos de «Cata el lobo dó va, Juanica» y cosas semejantes. La filosofía pastoril debe entenderse, en general, dentro de los parámetros de la tópica escuela de amor o universidad de amor, que convertía en filósofo al más estulto ya desde la Edad Media. De esa forma, el amador, en cuanto tal, se convierte en filósofo o poeta consumado, y la naturaleza pasa a ser «maestra en la escuela del amor», según dice el propio Cervantes. Aunque no falten al respecto otras marcas negativas, como las de la enfermedad de amor, la locura de amor y hasta la muerte de amor, tan presentes en La Galatea. De las églogas de Garcilaso y del Cántico de San Juan de la Cruz se desprende que la naturaleza es un interlocutor perfecto para los pastores, pues estos se sienten acompañados por ella y en comunión con las demás artes, incluidas la danza y la música, frecuentes en el ámbito amoroso de la obra cervantina. Los cuatro elementos y el paso de la noche al día acudirán al reclamo de las descripciones de La Galatea propiciando un paisaje lleno de reminiscencias platónicas que remite al pequeño mundo del hombre en correspondencia con el universo. Y será allí donde Cervantes mostrará no sólo la capacidad del Arte y del Ingenio a la hora de transformar la Naturaleza, sino de crearla sobre la página en blanco como si fuera real. Otros muchos jardines aparecerán entre 1585, cuando Cervantes publicó La Galatea y 1616 cuando acabó El Persiles pocos días antes de morir. Su evolución merecería atención más detenida que la presente, pero tal vez convenga recordar que, en su última obra, los jardines romanos de la seductora Hipólita la Ferraresa, se adelantarán a los descritos años después por Baltasar Gracián. Cervantes demostró que, pese a su aparente belleza, transitaba por ellos el engaño y la maldad, remitiendo a aquel latet anguis in herba virgiliano (yace la serpiente entre las flores), de tan amplias secuelas literarias. Esa idea clásica abriría camino al desengaño del Barroco y a la melancolía de tantos otros jardines, reales o ficticios, como los tortuosos jardines neoclásicos ingleses, los luctuosos jardines románticos y los de épocas posteriores; incluido el Tierganten berlinés o los «Jardines dolientes» de Juan Ramón Jiménez, donde «Por todas partes se ven/ las flores y las tristezas.».

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Cuando el ocio bebe de la fuente Castalia:

del aburrimiento a la creación literaria pilar sánchez laílla «El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acomete sino a los ociosos» Concepción Arenal No hay tiempo en nuestra historia, tanto en la personal como la colectiva, en el que el aburrimiento no haya hecho acto de presencia. El hastío existencial, el aburrimiento depresivo que provoca la falta de interés por la propia actividad se ha plasmado desde tiempos remotos en la literatura y en el arte. En tiempos de crisis, de ausencia de acción, el ser humano experimenta una tendencia a la pasividad y al aburrimiento que trae de la mano al ocio. Suele ser esta la inclinación generalizada en épocas de abandono forzoso de la actividad como los periodos vacacionales. El aburrimiento asalta en esos momentos de falta de motor vital mediante señales de cansancio, sueño, monotonía depresiva y hastío, provocados por la ausencia de rutina y el miedo a lo desconocido que se imponen por el hecho de romper con la cotidianeidad, establecida como un mecanismo estabilizador o incluso salvador.1 En esos periodos de tedio, el ocio irrumpe en la vida como un síntoma de falta de sentido que nos aboca a la desidia y a la frustración. Así se ha mostrado en toda la tradición el ocio como una «enfermedad del entendimiento». 1  La espera ociosa en calma, como nos recuerda el poema de Mario Benedetti, nos salva: «No te quedes inmóvil/ al borde del camino/ […] no te salves/ no te llenes de calma/ […] pero si/ […] dejas caer los párpados/pesados como juicios/ […] y te duermes sin sueño/ […] y te quedas inmóvil/ al borde del camino/ y te salvas/ entonces/ no te quedes conmigo.»

El desengaño barroco abrió las puertas al aburrimiento como sinónimo de ociosidad y causa de los mayores males:

Siempre fue el ocio padre de todos los vicios, rey de toda la melancolía y príncipe universal de la tristeza, averso del gozo, apartado de todo género de regocijos y remoto de los conversables entretenimientos. Bien lo pintaron los antiguos con rostro feo en lo más escondido de una asperísima montaña, tan solo que aún las aves no le acompañaban y los más fieros brutos no le asistían. Algunos quieren decir tenía vendados los ojos como el dios de amor para imitar con esto sus efectos, que para reducirlos a la ejecución es necesario solicitar quietudes ociosas para que ejecute el pensamiento entre las peligrosas soledades lo que debe al dueño que lo rige, guiándole leal a la ocasión del empleo que, con discursos industriosos, amante solicita.

Matías de Aguirre, Noche I, p. 17)2

2  SÁNCHEZ LAÍLLA, Mª Pilar, Edición y estudio de la Navidad de Zaragoza (1654) de Matías de Aguirre, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2015, versión digital disponible en https://zaguan.unizar.es/record/31900/ files/TUZ_0747_sanchez_edicion.pdf.

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Así da comienzo su obra Navidad de Zaragoza (1654) el bilbilitano Matías de Aguirre, cuyo propósito manifiesto en el prólogo es «huir de la ociosidad». No distan mucho sus palabras de las que se reiterarán en los siglos venideros en esta visión perniciosa y universal del ocio que provoca el aburrimiento («son menos nefastos los males que el aburrimiento» diría el romántico Leopardi). El ocio como ausencia de negocio (recuérdese su raíz etimológica nec-otium), de cualquier actividad de la que se alimente la mente y el espíritu, fomenta la apatía y la depresión («averso del gozo»). Este «rey de la tristeza»y «príncipe de la melancolía» nos remite a toda una antigua tradición iconográfica en la que se representa visualmente al ocio en sus facetas más viles. Así se ha pintado como un joven gordo recostado en un cerdo en el suelo de una cueva, como imagen de los instintos más bajos:

Joven gordo e inflado o que aparece sentado en el interior de una oscura caverna y apoyándose con el siniestro codo en el lomo de un cerdo acostado en el suelo. Mientras tanto, y con la mano del mismo lado, se ha de rascar la cabeza, viéndose adormecido y soñoliento. Se pinta joven, por ser de aquellos que nunca experimentarán la incomodidad y sufrimientos de la vejez. Se pinta gordo por sus pocos y escasos pensamientos, que no le dan trabajo con la mucha ocupación del discurso del intelecto [...]. Aparece sentado en su oscura caverna, por cuanto el hombre ocioso nunca se halla dispuesto a las honrosas acciones [...]. Se apoya sobre un cerdo porque el ocioso, en su trato y conversación con los demás, viene a ser como el cerdo, a causa de su mucha vileza y flojedad. [...] Y así como dicho animal no atiende a cosa que a satisfacer el apetito de la gula y los impulsos de Venus, así también el hombre dominado por el ocio se entrega enteramente a contentarse a sí mismo, satisfaciendo los propios apetitos con la consiguiente pérdida que se le acarrea a su fama.3 La similitud entre el ocio y el ciego impulso amoroso también parece proceder de uno de los emblemas recogido por Cristóbal Pérez de Herrera en un libro de 1598 titulado Discursos del amparo de los legítimos pobres y reducción de los afligidos. El emblema tercero de dicha obra tiene un mote que reza «Otia si tollas periere Cupidinis arcus» («Si suprimes los momentos de ocio, pierden efecto los arcos de 3 

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RIPA, Cesare, Iconología, Madrid, Akal, 1987, pp. 143-144.

Cupido»).4 El ocio, como el amor, requieren trabajo y solicitud constante ya que, si no, como sucede con las flechas y el arco con las que se suele representar a Cupido, se vuelven inservibles. Este mote vendría a explicar una conexión visual muy fructífera en la pintura que conecta también el ocio con el sueño y la desidia. Se trata del grabado de Durero titulado El sueño del doctor. La tentación del ocioso (hacia 1498).5 En ella se observa a un hombre más bien obeso, dormido junto al calor de la estufa, mientras una especie de demonio con apariencia de murciélago le insufla sueños tentadores representados por esa mujer desnuda identificada con Venus a través del Cupido cabizbajo y aparentemente también preso de la inactividad, como en el mote de Pérez de Herrera, que destaca en el ángulo inferior izquierdo.

Durero, El sueño del doctor. La tentación del ocioso, (hacia 1498), Viena, Albertina.

Dos detalles son reseñables de esta armonía entre pintura y literatura. En primer lugar, la idea del sueño asociado a lo demoniaco, a lo reprimido, a lo subconsciente y, por tanto, y, en segundo lugar, fuente de pereza y ociosidad que no provoca sino caer en la tentación de los pecados capitales, entre ellos el de 4  PÉREZ DE HERRERA, Cristóbal, Discursos del amparo de los legítimos pobres y reducción de los afligidos (Madrid, Luis Sánchez, 1598), ed. de Michel Cavillac, Madrid, Espasa-Calpe, 1975, s.v. otium. 5  Durero. Obras maestras de la Albertina, Madrid, Museo del Prado, 2005, p. 211.

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El Bosco, La mesa de los siete pecados capitales («La pereza», detalle), (hacia 1480), Madrid, Museo del Prado.

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la concupiscencia. Esta tendencia al sueño que provoca el ocio y el aburrimiento resulta aún más grave entre la juventud ya que es esta la que debe mantenerse más activa y la que se mostraría más propicia a caer en las tentaciones que conlleva la pereza. Por ello, como continúa Matías de Aguirre, «no necesitaba la bizarra y augusta juventud en un tiempo de desterrar al ocio prudente cuando a sus entretenidos certámenes y a sus deleitosos paseos hacía falta el sol, tanto que por forzoso recreo había de entrar la peligrosa noche por substituto obscuro de sus remotos rayos».6 Cuando cae la noche, momento propicio para el sueño, la nobleza barroca se solía reunir en las llamadas academias7 o reuniones de carácter festivo en las que los nobles asistentes se entretenían en la resolución de acertijos, en certámenes poéticos o con la representación de piezas teatrales escenificadas por

Lucas Cranach el Viejo, La ninfa de la fuente, (1530-1534), Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza.

los propios asistentes a modo de «momo cortesano»8 o por actores que representaban comedias, en las salas del palacio en el que tenía lugar la reunión o bien al aire libre, en los jardines. 9 Y es que precisamente estas reuniones nocturnas convertían el aburrimiento y el ocio en fuente de sueños, imaginación y, por tanto, literatura, trasmutando así el valor negativo del ocio y convirtiéndolo en fuente de la que emana el poder creador y el ingenio. El ocio bebe así de la fuente Castalia, del monte Parnaso del dios Apolo, inspirador de los ingenios, recordándonos otro cuadro de Lucas Cranach el Viejo, en el que la ninfa de la fuente, de nuevo identificada con Venus, incita al sueño creador de los poetas y en cuya leyenda de la parte superior del óleo se lee «Yo, ninfa de la fuente sagrada, duermo. No interrumpas mi sueño». Así el sueño, el placer y la ociosidad se convierten en elixir creador, deshaciendo las connotaciones negativas y convirtiendo la unión del tedio y el ocio casi en una necesidad inspiradora de la imaginación del sueño literario e impulsor de la felicidad, esa que, como en Esperando a Godot, nunca nos aburrimos de aguardar.

«Nuestro tiempo es tan excitante que solo nos choca el aburrimiento» 6  El pasaje puede resultar un tanto oscuro. Entiéndase que la «bizarra y augusta [es decir, de Zaragoza] juventud» prudente no necesitaba desterrar al ocio cuando faltaba el sol por sus «entretenidos certámenes y sus deleitosos paseos», pero que al sustituir los «remotos rayos del sol» por la «peligrosa noche» debían dedicarse al «forzoso recreo». Se entiende, por tanto, que de día no hay peligro para la ociosidad ya que la evitaban los paseos y los certámenes, pero al caer el sol, con la noche, llegaba un «forzoso recreo» que podía provocar el aburrimiento y, por consiguiente, la ociosidad. 7  Huir de la ociosidad es uno de los principios fundamentales constitutivos de muchas academias. Así lo declaraba desde su mismo nombre la academia «Pítima contra la ociosidad» fundada por el Conde de Guimerá en el pueblo zaragozano de Frescano en 1608 (KING, Willard F., Prosa novelística y academias literarias en el siglo XVII, Anejo X del Boletín de la Real Academia Española, Madrid, Imprenta Silverio Aguirre Torre, 1963, pp. 65 y 69-70). Para una mayor contextualización de la actividad de las academias véase EGIDO, Aurora, «Las academias literarias de Zaragoza en el siglo XVII» en EGIDO (coord.), La literatura en Aragón, Zaragoza, Caja de Ahorros y Monte de Piedad, 1984, José Sánchez, Las academias literarias españolas del Siglo de Oro, Madrid, Gredos, 1961 y DUCE, Jesús, «Las academias literarias aragonesas del siglo XVII», Ágora, 4 (2006), pp. 12-18.

Samuel Beckett 8  Los momos eran representaciones improvisadas por los participantes en una cena o reunión festiva que implicaban el recitado de una pieza poética con una breve representación. Además, es curioso cómo el nombre de «momo» también se relaciona con el hecho de huir de la ociosidad puesto que el personaje mitológico de Momo era un dios holgazán hijo del Sueño y de la Noche (PÉREZ DE MOYA, Juan, Philosofía secreta, Carlos Clavería (ed.), Madrid, Cátedra, 1995. pp. 347-349). 9  Los jardines solían ser lugares propicios para huir del aburrimiento porque en ellos se propiciaban los paseos, la conversación e incluso las representaciones teatrales o las exposiciones de cuadros que pendían de los árboles. Para estas cuestiones véase LAPLANA, José Enrique «Jardines y casas de recreo en la prosa novelística aragonesa del XVII», en LAPLANA (coord.), La cultura del Barroco. Los jardines: arquitectura, simbolismo y literatura. Actas del I y II curso en torno a Lastanosa, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2000, pp. 169-186.

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Una luz tras las cortinas anabel gutiérrez león

LUIS JIANG

En el corazón de Praga, bañada por el río Moldava, está la isla de Kampa. En esta isla hay una casa. Dentro de ella, un hombre encontró la libertad en el voluntario encierro. Pasaron casi cuarenta años y las puertas de esa casa, cerradas desde dentro con tres cerrojos, apenas se abrieron. Durante el día, las persianas permanecían bajadas, echadas las cortinas. Por las noches, dicen, se veía una luz. Bajo esa luz, aquel hombre escribía. Vladimír Holan, su nombre. Ese hombre escribió: «He pasado quince años / hablando al muro / y ese muro lo arrastro yo solo / desde mi infierno / para que ahora / os lo diga todo...» Versos hermosos, visionarios y lacerantes, salieron al mundo desde las puertas inútiles de aquella casa de la isla. Versos a los que «un día acudirán los que quieran tomar el pulso del cruel y gran siglo que cierra el segundo milenio», según sentenció su compatriota Vladimír Justl. Y también, creo yo, quienes quieran medir el pulso a lo más hondamente escondido en el corazón humano: «Hay destinos / donde lo que carece de temblor no es sólido. / Hay amores / en los que el mundo no te basta, falta un pasito [...] Hay momentos de frío / en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas. / Hay momentos de gravedad / en los que sientes que has

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caído ya entre los que caen. / Hay silencios / que debes expresarlos tú, ¡precisamente tú!» escribió ese hombre enigmático que de niño caminaba cuatro kilómetros cada día para asistir a la escuela. Valdimír Holan nació en Praga ―como Kafka, como Rilke― el año 1905. Veintiún años después, publicó su primer libro, Abanico en delirio, al que siguieron El triunfo de la muerte (1930) y Lemuria (1934-38); libros, todos estos, en los que hay un minucioso trabajo formal con el lenguaje, en la línea de Mallarmé y de los poetas reunidos en torno los movimientos vanguardistas centroeuropeos. Tras estos versos tan complejos en la forma, Holan fue llevando su escritura a lo que Clara Janés (su traductora al castellano), definió como «una complicada simplicidad que se basa ante todo en la antítesis entre lo cotidiano y lo trascendente», privilegiando el contenido, la tensión interna de las palabras, su sentido más íntimo. «Entre la idea y la palabra / hay más de lo que somos capaces de entender./ Hay ideas para las que no hay palabras», dice un poema de uno de sus libros más intensos e inagotables: Dolor. Son esas ideas a las que su poesía está constantemente asechando con una lucidez a veces insoportable. La suya es una poesía que persigue conocer el miste-

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rio de lo desconocido, el ser escondido en el no ser; por eso vuelve constantemente al origen, ahí donde acaso se encuentre con palabras puras, todavía nunca antes pronunciadas... Profundidad y belleza son características de toda su poesía; ya sea en los extensos poemas de libros como Historias, Soldados del Ejército Rojo o Una noche con Hamlet; o bien en los breves versos de Avanzando y Dolor, probablemente el libro que condensa con mayor fuerza los temas que rondan por toda su obra: el principio del ser, el amor, la muerte, el conocimiento o su (im)posibilidad. Son estas incógnitas, los nudos, la esencia de la condición humana, lo que intenta percibir y perseguir a través de sus sentidos, del contacto con una realidad sencilla y cotidiana. Y lo consigue. Y nosotros podemos leerlo. Leernos y maravillarnos. Para entender la obra del poeta que escribió «he sido tan fiel que me he convertido en testigo», después de confesar «nunca he hecho otra cosa que presentir»; es necesario apuntar que el hombre vivió la transformación de Checoslovaquia —antes perteneciente al Imperio Austrohúngaro— en República Independiente el año 1918. Vivió, veinte años más tarde, la invasión nazi. Vivió también, después de la Segunda Guerra Mundial, la llegada del gobierno comunista al poder, y los acontecimientos que ésta trajo consigo. Es entonces, en 1948, cuando Holan ―acusado de «formalismo decante», excluido de la vida literaria checa, prohibido de publicar sus obras, condenado al silencio― decidió apartarse del mundo: frente al muro que ante él levantan, planta él otro. Es así como comienza su voluntaria reclusión en la isla de Kampa. Pero aún así, no lograron callar su voz. En silencio, él continuó escribiendo. Y es justamente en la soledad y aislamiento que le procuraban las

paredes de esa casa, donde escribió la mayor parte de su obra; cada vez más identificado con esos mismos muros que lo guardaban: «si se te enferma el corazón/ irás a por su salud a los infiernos/ y ya no volverás...» Y no volvió. Y a partir de 1963 volvieron a publicar sus libros. Los últimos años se han publicado en castellano la mayor parte de sus libros, entre los que destaca una antología de su poesía seleccionada, traducida y editada por Clara Janés, una de las pocas personas a quienes Holan admitió recibir en su casa de Kampa. Fue un poema lo que franqueó la entrada de Janés a esa casa. Ella llegó con un ramo de flores que el poeta checo utilizó como celosía. «Me acuerdo de cada momento, de cada detalle porque fue el encuentro más importante de mi vida», escribió ella. Dos años más tarde, Clara Janés volvió a la isla. Entonces ya había aprendido checo y podía hablar con Holan, aunque también compartiría largos silencios con el hombre que no abandonó el encierro hasta su muerte, el año 1980.

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De noche Durante la ausencia de la mujer amada las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus                        piernas, se deslizan en los zapatos de hielo y empiezan a bailar desde tu cama hasta la inmensa sala del insomnio... Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan sin piedad, abiertamente, y eso dura y se sienten bien, bailan sin duda el uno con el otro. Tu amor sin fe sólo les ayuda de los celos al adulterio. Los oyes toda la noche, y más y más te hielan, y no empiezan a fundirse hasta el momento de volver hacia ti... Encuentro en el ascensor Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos. Nos miramos sin hacer otra cosa. Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad... En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba, comprendí que nunca más la vería, que era un encuentro de una vez para siempre y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto, y que si ella se hubiera vuelto hacia mí solo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

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Turia, revista cultural. La Revista de Occidente aragonesa1 pedro j. garrido picazo

En 1983 verá la luz una de las revistas más veteranas del panorama editorial e intelectual español que ha resistido los embates del tiempo, de la crisis y de los distintos gobiernos: hablamos de Turia. Turia se elabora desde la provincia de Teruel, una de las zonas más olvidadas del país, donde se creó el lema de «Teruel existe» con la finalidad de transmitir al resto de España la realidad de su aislamiento y olvido. Sin duda, la labor de esta publicación ha servido, al menos, para otorgar a Teruel un lugar privilegiado dentro de la cultura y del pensamiento nacional. En este caso, desde lo particular, desde el localismo, se trascienden, se amplían las fronteras provinciales y se crea un producto que interesa en el resto del Estado; a diferencia de publicaciones como Syntaxis o Paradiso, que con idénticos preceptos se vieron condenadas al ocaso, Turia permanece. La publicación se identifica con la heterogeneidad de pensamiento, se muestra abierta a todas las disciplinas artísticas y comprometida con la tierra en que tiene su origen; confía su contenido a la colaboración desinteresada de sus colaboradores. Surge gracias al esfuerzo del entonces joven periodista Raúl Carlos Maícas, que se implica en el desarrollo de una digna labor editorial desde la pequeña ciudad aragonesa. En el número cero aparece, además de Maícas como director, un consejo asesor formado por Francisco Burillo, Federico Jiménez Losantos, Ana María Navales y Pablo Serrano. Podemos decir que

la implicación más relevante de ese consejo es la de Ana María Navales, quien pasaría a codirigir la publicación turolense en el número 13 de 1990. Raúl Carlos Maícas y Ana María Navales tenían una demostrada experiencia con publicaciones periódicas que garantizarían y conformarían la personalidad de Turia: Maícas había participado en las publicaciones turolenses Logas y Diario de Teruel, mientras que Ana María Navales había sido la subdirectora de la revista poética con más repercusión de Aragón desde la Guerra Civil, Albaida21. Algunas de las máximas que se le han atribuido a Albaida: libertad, autonomía y universalismo pueden reconocerse en los fundamentos reconocidos por los impulsores de Turia. Ana María Navales fue codirectora de la revista hasta su muerte en el año 2009; el número 91 de la gaceta de junio-octubre del año 2009 aparece bajo la dirección en solitario de Maícas y estará dedicado a la memoria de la escritora recientemente desaparecida. La revista se encuentra sólidamente estructurada, se organiza en diferentes secciones perfectamente diferenciadas y a las que se da entrada con una página ilustrada. Las secciones en las que se incluyen los contenidos son las siguientes: Letras, que en el primer número se llamaría Literatura, es un apartado dedicado a la crítica literaria de las más diversas corrientes y autores; Pensamiento, se de2  DOMÍNGUEZ LASIERRA, Juan, «Diez años de letras en Aragón» (1983-1993) en Turia, nº 26, 1993, p. 239.

1  Extracto de la tesis en la que actualmente estamos trabajando y que lleva el título, todavía provisional, Barcarola y otras 15 revistas literarias españolas de fin de siglo. De la transición al nuevo milenio (1975-2000).

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dica a la teorización filosófica y dialéctica para un mejor conocimiento de la condición humana; Conversaciones, este espacio está dedicado a recoger las entrevistas realizadas a personalidades de interés; Sobre Aragón y Cuadernos turolenses son las partes interesadas en el análisis de las circunstancias, las costumbres, el arte y la historia aragonesa, la primera está consagrada al ámbito de la comunidad, y la segunda restringe más su área y se limita a la provincia de Teruel; La torre de Babel, es el rincón en el que cabe todo y que no está mediatizado por las restricciones temáticas o genéricas, pero sobre todo aparecen reseñas de los estrenos bibliográficos; La isla, es una suerte de diario escrito por Maícas en el que hay lugar para la reflexión y para el tratamiento de los aspectos más dispares; Taller, se encargaba de recoger los trabajos de creación literaria tanto de prosa como de poesía, pero a partir del número 50-51 se divide en dos: Taller recogerá la labor narrativa, mientras que el título Poesía, recogerá la expresión lírica. Finalmente, Cartapacio aúna una serie de artículos y ensayos realizados con rigor sobre un escritor, artista o cuestión literaria por especialistas en el tema. Sería un trabajo ingente hacer una mención de todos los autores y trabajos incluidos en los 35 años de vida de la publicación; además, cualquier selección sería definitivamente incompleta y subjetiva, pero aquí nos atrevemos a recoger una pequeñísima muestra de las tareas acometidas y de sus autores para tener una visión de conjunto, aunque incompleta y seguramente tremendamente personal; no obstante creemos que éste es el mejor modo para llegar a un acercamiento más preciso del extenso quehacer de Turia. Comenzamos, por lo tanto, por la sección Letras que como dijimos se dedicaba al análisis de los más variados temas literarios como demuestra el somero listado de artículos que ofrecemos a continuación: «Miguel Labordeta», «El café Gijón», «Paul Auster y la intertextualidad del azar», «El universo prodigioso de Álvaro Cunqueiro», «Nuevas reflexiones sobre Don Quijote», «Los siete peruanos de Balzac», «Eugeni D’Ors o la habilidad para el fracaso», «Pactos con el teatro de Chéjov», «La trayectoria poética de Pere Gimferrer», «Javier Marías o la novela no necesariamente castiza» o «La obra poética de Borges en el cine», son sólo una reducidísima muestra que da cuenta de la variedad de los temas abordados. La nómina de eruditos que han dejado su impronta en Letras es numerosa, sólo a manera de apunte mencionamos a los siguientes: Alfredo Bryce Echenique, Ana María Moix, Ana Ma-

ría Navales, Andrés Trapiello, Antonio Colinas, Antonio Dueñas, Enrique Vila-Matas, Clara Janés, Fernando Valls, Jaime Siles, José Carlos Mainer, Juan Luis Panero, Luis Antonio de Villena, Luis Moliner, Manuel Vilas, Mercedes Monmany, Pedro Laín Entralgo, Roberto Bolaño o Valentí Puig. Estrechamente relacionada con Letras se encuentra la división Cartapacio, pues también está destinada a la crítica de las letras; la diferencia es que Cartapacio recoge, como ya dijimos, una colección de trabajos agrupados en torno al examen del mismo tema o autor, escritos por expertos en la materia monográfica. Este tipo de monográficos aumenta el valor de la publicación, ya que llama la atención de los interesados en la especificidad propuesta y facilita, por tanto, la distribución de ésta. Incluimos ahora algunos de los contenidos de este capítulo: «La literatura alemana de Rumanía», «Jarnés o la escritura del 27», «Juan Larrea: el silencio poético», «El cuento fantástico uruguayo», «Luis Buñuel», «Homenaje al cine», «Goya», «Centenario de Pla», «Max Aub», «Pío Baroja», «Claudio Magris», «Virginia Woolf», «Juan Ramón Jiménez», «Ángel Crespo», «Miguel Labordeta», «Mario Vargas Llosa», «Soledad Puértolas»… Hacemos un pequeño inciso para anotar que, tras el análisis de los más de cien cartapacios ejecutados, descubrimos el interés por el cine del magazine aragonés y, sobre todo, chocamos con la presencia más recurrente del boletín, Luis Buñuel, un aragonés universal y una de las figuras más sobresalientes del séptimo arte de todos los tiempos; más de ocho especiales hay dedicados al vecino de Calanda. Pensamiento está dedicado a la reflexión intelectual y dialéctica; este apartado es, tal vez, el que más la acerca a la revista creada por Ortega y Gasset y ha sido el responsable de que se le haya adjudicado el apelativo de «Revista de Occidente aragonesa. Algunos de los ensayos recogidos la ponen directamente en común con la veterana revista madrileña: «España invertebrada hoy», «El artista moderno y su entorno social», «Kuhn y las revoluciones científicas», «Europa, la tercera vía», «Schopenhauer en el espejo», «El sentimiento agónico de España», «Individualismo y soledad o el sino del hombre post-moderno», «Mestizaje y modernización», «Ejemplaridad del ser», «La filosofía de George Santayana» o «La ensayística de Antonio Marina» dan cuenta de las preocupaciones de Turia. Lo local es objeto de tratamiento de las secciones Sobre Aragón y Cuadernos turolenses, donde se

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Portada Turia nº 115

recogen preocupaciones sobre la idiosincrasia autonómica y local respectivamente. En la primera encontramos ensayos como «¿Nacionalismo o regionalismo en Aragón?», «Lo español o lo aragonés», «La obra legislativa de las cortes de Aragón», «La narración en Aragón», «Las letras en Aragón en el siglo XX», «Visión de Zaragoza (testimonio literario de una ciudad bimilenaria)», «Jarnés y la alegría» o Aragón legendario. En el apartado provincial podemos señalar «El Modernismo en la ciudad de Teruel»; «Introducción al fuero de Teruel»; «Cuaderno de la Sierra de Albarracín»; «El cine en Teruel durante la Guerra Civil»; «La arquitectura de Teruel: balance de veinte años como patrimonio de la humanidad»; «¡Evacuad Teruel! La odisea de 12.000 turolenses durante la Guerra Civil»… Quien más aportaciones ha hecho a estas secciones ha sido Juan Domínguez Lasierra, periodista coordinador del suplemento de Artes y Letras del Heraldo de Aragón.

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En el apartado de creación poética encontramos una plantilla de autores comunes a otras publicaciones como la albaceteña Barcarola. El estudio de la trayectoria lírica de Turia, hace un repaso por la creación nacional de los últimos 35 años, por lo cual, la longevidad hace que se convierta en un testimonio muy atractivo para el estudio de la evolución de la literatura española. La cantidad de poetas que aparecen es incontable, con Ana María Navales como presencia más constante, sirva este pequeño catálogo como indicador: Andrés Sánchez Robayna, Antonio Colinas, Antonio Gamoneda, Antonio Martínez Sarrión, Carlos Marzal, Clara Janés, Concha Zardoya, Félix Grande, Jaime Siles, Jaume Subirana, José Agustín Goytisolo, Juan Cobos Wilkins, Juan Luis Panero, Julio Otxoa, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Luis García Montero, Roger Wolfe, Rosa Lentini o Victoriano Cremer. Encontramos autores desde la llamada poesía del

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crítica literaria

silencio, novísimos, posmodernos o representantes del realismo sucio, en una panorámica representativa de la poesía española de entre siglos. Lo mismo que decíamos de la poesía es aplicable a la prosa, pues se consuma un recorrido por narradores significativos del país de final de milenio: Andrés Trapiello, Antonio Beneyto, Eduardo Mendicutti, Enrique Vila-Matas, Felipe Benítez Reyes, Félix de Azúa, Ignacio Martínez de Pisón, Javier Lanza, Jesús Ferrero, Juan José Millás, Julio Llamazares, Juan Manuel de Prada, Marina Mayoral, Quim Monzó, Raúl Guerra Garrido, Roberto Bolaño, Rosa Regás, son solo unos pocos de las cientos de participaciones en el apartado narrativo de la gaceta. Aunque la traducción no cuente con una parte exclusiva dentro de Turia, esta disciplina no se ha olvidado del todo en la publicación y algunos textos han sido objeto de la exégesis idiomática; así encontramos textos traducidos de Dorothy Parker, Rilke, Sandro Penna, Paul Celan, Philip Larkin, Thomas Owen, Neil Ferguson, Zuzana Churanová y George Trakl, entre otros. En Conversaciones se transcriben las charlas mantenidas con figuras destacadas del mundo de la cultura; estos diálogos servirán para profundizar en el trabajo y el ideario de los entrevistados; por lo tanto, en Turia llegamos a conocer mejor a Carmen Conde, Carmen Martín Gaite, Rosa Chacel, Francisco Nieva, Ouka Leele, Camilo José Cela, Pedro Almodovar, Octavio Paz, José Luis Sampedro, Guillermo Cabrera Infante, Fernando Savater, Antonio Buero Vallejo, Mario Vargas Llosa, Antonio Gala, Carlos Saura, Mario Benedetti, Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky, José Luis Garcí, Luis García Berlanga, Laura Esquivel, Francisco Ayala, Arturo Ripstein, Juan Marsé, Luis Landero, etc.; como vemos el interés por el séptimo arte queda muy presenta también en esta sección por amplio número de directores de cine incluidos. Turia tuvo una periodicidad semestral hasta 1990, desde entontes edita tres números anuales con una regularidad que intenta ser cuatrimestral, la revista tiene formato de libro; esto y la variedad de los contenidos hacen que sean ejemplares creados con el fin de ser conservados y cuidados por los lectores. Todo el trabajo editorial de Turia, la extensa recopilación de trabajos inéditos, la calidad de su oferta y la superación de las barreras de la pequeña ciudad de Teruel se vio recompensado con la entrega de Premio Nacional de Fomento a la Lectura en el año 2003. Pero a pesar de lo dicho por sus editores, y de la pretendida austeridad, Turia no es sólo una re-

vista para leer, sino también para contemplar: son numerosos los dibujos y grabados que recorren sus páginas e ilustran sus portadas, y que, por lo tanto, amplían la cantidad de suscriptores, el valor y el atractivo de cada volumen. Artistas como Antonio Saura, Antonio Beneyto o Chillida adornan las hojas de la gaceta. Para terminar, debemos comentar que ha superado el provincialismo en cuanto al espíritu y el contenido de la publicación, por la variedad de los temas tratados y por las múltiples procedencias de sus colaboradores; pero ese localismo vencido no lo es tanto si hacemos balance de sus distribución, al menos en el ámbito de las bibliotecas públicas; aunque se haya difundido brevemente en Miami y Puerto Rico, y haya mantenido intercambios con distintas universidades norteamericanas y europeas. Es fácil encontrar algunos números de Turia en cualquier biblioteca pública de Aragón, pero no lo es tanto hacerlo en el resto de las bibliotecas del país. Esto no es algo que le ocurre únicamente a la publicación turolense, sino a la mayoría de las publicaciones sobre cultura. Esto no solo es debido a la falta de un público interesado en el arte, el pensamiento o la literatura; sino también al evidente desinterés y falta de apoyo de las instituciones públicas, que no solo no velan por la cultura, sino que, en ocasiones, parece ser la última de sus preocupaciones.

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Entrevista con

Soledad Puértolas alumnos y alumnas del ies cinco villas y del ies reyes católicos de ejea de los caballeros El pasado mes de octubre, dentro del Quinto ciclo «Conversaciones con el autor», organizado por la Diputación Provincial de Zaragoza, visitó Ejea la escritora y académica de la Lengua Soledad Puértolas, en un acto organizado por Ramón Acín, coordinador del ciclo que continúa —y no sustituye— al añorado programa «Invitación a la lectura» que en su día acercó a tantos creadores a los institutos de Aragón. Con Soledad Puértolas el mencionado ciclo tuvo un cierre espectacular, pues se trata de una de las escritoras de mayor prestigio de las letras españolas y aragonesas. Y así, debemos destacar en primer lugar su vinculación con Aragón, pues en Zaragoza nació en 1947, en estas tierras comienza su formación y en Aragón ha recibido premios y reconocimientos (en 2004, el Premio de las Letras Aragonesas y en 2012 la Medalla de Oro de Zaragoza). Luego llegaría Madrid, su implicación y compromiso social, Bilbao y posteriormente Noruega y Estados Unidos. Es licenciada en Periodismo y Máster en Lengua Española y Portuguesa por la Universidad de California.

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Pero también queremos subrayar su relación con Ejea, no solo por su presencia en otros actos literarios a lo largo de su carrera, sino también porque en 2012 contamos con ella como «Firma invitada» de esta revista Ágora en su número 11. Por eso es especialmente apreciada su nueva colaboración con esta entrevista realizada tras el acto mencionado. Ha escrito ensayo (recibió el Premio Anagrama de Ensayo por La vida oculta en 1993), pero se le conoce fundamentalmente por su faceta como narradora, tanto de novela como de cuentos o relatos. La lista es muy larga y solo vamos a destacar alguno de sus títulos más emblemáticos: así, junto a las obras que la dieron a conocer y que han sido premiadas y muy bien aceptadas por público y crítica, El bandido doblemente armado (Premio Sésamo en 1979), Todos mienten, Queda la noche (Premio Planeta en 1989), sus obras más recientes combinan la novela y la colección de cuentos: Historia de una abrigo (2005), Cielo nocturno (2008), Compañeras de viaje (2010), Mi amor en vano (2012), El fin (2015), Chicos y chicas (2016).

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Ágora.- Sabemos que usted, en su etapa de formación, comenzó dos carreras universitarias, la de Ciencias Políticas y la de Ciencias Económicas, y ninguna de ellas llegó a terminar. ¿Por qué se decantó por estudiar Periodismo y por la escritura en general? Soledad Puértolas.- Aunque la literatura había sido desde siempre mi pasión, quise explorar otros territorios. Pero acabaron por defraudarme y finalmente me dije que prefería ganarme la vida haciendo algo que me gustaba. Por eso estudié Periodismo, porque me gustaba escribir y sentía que se me daba bien. El asunto fue que el Periodismo no solo consiste en escribir, sino en poner interés en diversos asuntos de la actualidad. Ahí vi mi fallo. Á.- ¿Cree usted que la enfermedad que sufrió en su infancia, el tifus, podría guardar alguna relación directa con ello y con su apuesta personal por la literatura? S.P.- Por mi gusto por la literatura, desde luego. Estar aislada en un cuarto y tener que guardar reposo supone tener mucho tiempo libre. Me leían cuentos. Me hice adicta a esas lecturas, y a las fantasías que desencadenaban en mi interior. Surgieron como algo necesario y natural y ya he vivido siempre con esa parte de la vida que los demás

entrevista con

Su narrativa explora la condición de lo humano y ello le lleva a narrar la cotidianeidad, las relaciones humanas, la familia y la importancia del momento inesperado que todo lo cambia, el triunfo de la vida, el paso del tiempo como liberación, el misterio que se oculta en lo cotidiano, el aprendizaje… Desde el año 2010 es académica de número en la RAE ocupando la silla «g». Es una de las ocho mujeres académicas frente a sus treinta y seis compañeros

masculinos, lo cual es una muestra más de cómo tienen que cambiar las cosas en España. Y no vamos a dilatar más el momento en que nuestros lectores y lectoras puedan acceder a las palabras de Soledad Puértolas. Gracias de nuevo por su disponibilidad, por contestar a nuestras preguntas con tanto interés y por consolidar con su colaboración esta sección de la revista.

no pueden ver, la que nace de la imaginación. Á.- Pasado ya un tiempo de esa decisión, y con la experiencia y conocimiento que dan los años vividos, ¿se arrepiente en algún momento de haber apostado por esta profesión, nada fácil y llena de obstáculos, como la de escritora, en la que el éxito y el reconocimiento solo les llega a unos pocos elegidos de los dioses? S.P.- El escribir como profesión no ha sido algo deliberado. Me gusta escribir. En un determinado momento de mi vida, decidí dejar otros trabajos, cuyo objetivo era, sobre todo, tener un sueldo. Pensé que me las podía arreglar con artículos, conferencias, esas cosas. Pero eso es muy difícil. Hay muy pocos escritores que vivan del producto de las ventas de sus libros. Hay que tener miles y miles de ventas. Cuando gané el premio Planeta con Queda la noche, se produjo ese milagro. Pero no soy una escritora de best sellers, soy consciente de eso. Me gusta escribir lo que escribo, se venda o no. Es lo que puedo hacer. Á.- Usted, a lo largo de su trayectoria vital, ha cultivado varios géneros: novela, ensayo, cuento, etc. En primer lugar, ¿es fácil pasar de un género a otro? ¿Elegir uno u otro en un momento determinado

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tiene algo que ver con su estado ánimo, con un encargo de una editorial o con qué…? ¿Nos lo podría explicar? S.P.- El asunto es escribir. Unas veces, tienes una historia larga en la cabeza. Si es así, ocupa mucho lugar y ya no puedes hacer nada más. Otras, tienes historias breves. O ganas de reflexionar. A veces, puedes compatibilizar unas cosas con otras. Es verdad que alguna vez te proponen algo. En general, eso supone un estímulo. El año pasado me propusieron que escribiera un texto sobre Baroja y lo hice. Fue una experiencia estupenda. Me permitió indagar en lo que es la literatura para mi. (Lúcida melancolía, Pamplona 2017, Ipso) Á.- Entendemos que, a la hora de adentrarse en cualquier género literario, las lecturas previas y el bagaje cultural de una persona son trascendentales. ¿Y qué lugar ocupa la inspiración? ¿Es cierto eso de la inspiración de los escritores? ¿Y el talento? S.P.- Se parte, creo, de una inclinación natural, que tiene que ver con el talento, o con la facilidad. La inspiración suele llegar, pero hay que insistir e insistir. De pronto, todo cuadra, o aparece algo nuevo, pero si no estás antes dale que dale, no es probable que la inspiración venga de repente.

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entrevista con

Á.- Tenemos otra curiosidad. Es una opinión generalizada que en la mayoría de las obras de los escritores se pueden rastrear episodios de su biografía. En su caso, ¿podría afirmarse que sus personajes tienen pequeños pedacitos de usted o, en realidad, son ellos los que se los proporcionan? S.P.- Las dos cosas son algo verdaderas. Se escribe a partir de lo que se es, de manera que hay cosas que te han pasado o que has sentido que se reflejan en los personajes. Pero, curiosamente, el proceso se invierte y de pronto te encuentras pensando en lo que haría este o aquel personaje si le tocara estar viviendo lo que te toca a ti… Á.- Y los tiempos que nos ha tocado vivir, ¿están presentes, lo mismo que su propio yo, en su obra? ¿O considera más bien la literatura como una forma de evasión de esa realidad, del aquí y el ahora? S.P.- Es que, de nuevo, las dos cosas son verdad. El «yo» y el presente quedan —al menos, en mi caso— inevitablemente reflejados, pero ¡todo es tan distinto cuando escribes! Esa es para mí la mayor felicidad. ¡Esa es la creación! Te evades del tiempo inmediato y entras en otra dimensión. Te despegas de la realidad. Eso es muy liberador. Pero, claro, esa otra realidad también tiene sus reglas, y se van descubriendo… La realidad está por todas partes. Á.- Muchas de sus narraciones se pueden inscribir en el relato de aprendizaje ¿se relaciona con algún interés especial? S.P.- En eso consiste la vida, en aprender. Aprender a vivir, aprender a saber quiénes somos y quié-

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nes son los demás. Es un proceso inacabable. Todas mis novelas y todos los relatos tratan, en el fondo, de eso, del aprendizaje, de cómo vivir. Á.- Durante la conferencia que le escuchamos en Ejea, nos habló de su uso de la primera persona masculina ¿qué proporciona este uso? S.P.- Te proporciona un distanciamiento. Eres más consciente de la diferencia entre el personaje y tú. Á.- ¿Existe la literatura femenina? S.P.-Creo, más bien, en una literatura que nos incumba y nos represente a todos, hombres y mujeres. Puede haber asuntos concretos, más propios de un sexo que de otro, pero quizá no sean los más relevantes, o los que a mí, en particular, me interesen menos. Á.- ¿Se está creando una diferencia entre lectores y lectoras? S.P.- No lo sé. Dicen que hay más lectoras de novelas que lectores. No sé qué leen exactamente unas u otros. Habría que analizarlo. Á.- Usted, además de reconocida escritora es académica de la Lengua. Nos podría decir cómo se sintió al cubrir la vacante del científico Antonio Colino en la silla «g«en la Real Academia Española en el año 2010. S.P.- Sentí una gran alegría. Pensé en mis padres, a quienes les hubiera gustado saberlo. Aunque yo no sabía muy bien en qué consistía la tarea de la RAE, era consciente de su prestigio y del honor que representaba para mí. Á.- Usted fue la 6ª mujer que formó parte de la RAE desde su crea-

ción hace trescientos cuatro años. Hasta ahora, solo once mujeres han tenido ese honor desde la entrada de Carmen Conde en 1978. La última ha sido Paz Battaner. Y el sillón de Ana Mª Matute lo ha ocupado un hombre. ¿Qué opina usted de la poca relevancia que han tenido las mujeres en la RAE a lo largo de su historia? En estos momentos, si no nos equivocamos, de las 47 sillones existentes en la RAE solo ocho lo ocupan mujeres? ¿Esto es normal? ¿Cuándo cree usted que podrá haber el mismo número de mujeres que de hombres o incluso más? ¿Qué debería pasar? S.P.- La RAE es una institución que, como cualquier otra, refleja la situación social. Cuando se fundó, las mujeres no eran tenidas en cuenta por su valía intelectual. Este es un proceso lento. A mí me llama la atención que sea tan lento, pero lo es. Hay muchos prejuicios todavía respecto de las mujeres. La idea de sometimiento o sumisión todavía sobrevuela por ahí. A las mujeres se nos considera en grupo y a los hombres, no, o no tanto. Eso es algo extraño. Las mujeres somos diferentes entre nosotras. Eso se tendrá que ir reflejando en la sociedad y en el lenguaje. Á.- Por último, en Ágora participamos muchos jóvenes. ¿Qué consejos nos daría en general? ¿Y aquellos que quieren iniciarse en la literatura? S.P.- Les diría lo que me digo a mí: que todos somos distintos unos de otros, somos únicos. Eso que sentimos, eso que pensamos, eso que escribimos, es lo que somos, lo que les podemos ofrecer a los demás. Y si queremos hacerlo, hay que perseverar…

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entrevista con

Trinidad Ruiz por susana hernández

Hablar con, o de Trinidad Ruiz Marcellán, es siempre hablar de poesía, y no solo porque con ella nace Olifante, la principal editorial dedicada exclusivamente a poesía en Aragón, y una de las más importantes a nivel nacional, sino porque ella misma es poesía y así nos lo ha demostrado con su buen hacer como editora estos años, y ahora con su poemario Traducción del silencio. Poesía llena de vida, llena de recuerdo y sentimiento, poesía cercana, tan cercana como ella, la mujer y la poeta con la que ahora tenemos la suerte y la oportunidad de compartir impresiones. Susana Hernández.- Muchos se preguntan si de la traducción del silencio surge la serenidad, la estabilidad, el sosiego o la calma, pero entre nosotras… Cuando se es capaz de lograr traducir realmente los silencios, ¿más real y cercana es la poesía que nace? Tinidad Ruiz.- Se silencia lo que se conoce, lo que ya sabemos. La verdadera traducción del silencio no necesita palabras, la auténtica y honesta habría sido el mismo silencio. Un libro con las páginas en blanco. Schopenhauer justificaría la palabra —y yo también—, en esta Traducción del silencio por esa necesidad visceral del paso del estado metafísico al literario. Reconozco que mis palabras fueron dictadas. S. H.- Llevamos muchos años escuchando a la poeta Trinidad Ruiz a través de las voces de otros poetas. ¿Qué ha hecho que hoy nos traduzcas tus silencios? T.R.- Llevo años escribiendo y siempre he roto los textos, he guardado muy poco. Pero en 2015 falleció mi

compañero Marcelo Reyes como consecuencia de un accidente en vuelo de parapente y comenzó en mi vida una situación nueva, de descubrimiento, asombro e incertidumbre. Tuve que lidiar con ese concepto de la muerte (tan ocultado por todo el mundo). En el Eclesiastés se habla de «tiempo para vivir y tiempo para morir». No es cierto. Estar todo un año en silencio, sin apenas hablar (convivo con los animales y los árboles), la observación y meditación, indefectiblemente, te llevan al reconocimiento de otros espacios y un solo tiempo. Un instante que se hace único con la pluralidad de espacios. «Hay otros mundos, pero están en éste» como dice Paul Eluard. Un tiempo y un espacio detenidos me han llevado a vivir el animismo en su máxima dimensión. «Qué quietas están las cosas/ y qué bien se está con ellas», de Juan Ramón Jiménez, es una máxima hoy para mí, imperiosa y rotunda. Tras un año de silencio, en 2016 comencé a escribir textos río que inmediatamente fui puliendo, eliminando palabras, limpiando en

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definitiva. Quedó un libro desnudo, en los huesos; como dijo Antón Castro, dentro del movimiento Poesía del Silencio (de Gamoneda o Valente, salvando las distancias, pues ellos son grandísimos poetas). Aquí enlazaría con la cita de nuestro Gracián «Lo bueno si breve…», o como diría el poeta Lao-Tsé «Lo normal es hablar poco», justificando el minimalismo poético. S.H.- El amor trasciende la propia vida. ¿La vida, el dolor y el amor van siempre de la mano del poeta? T.R.- El poeta que lo es ha de ser testigo y testimonio de la vida que le toca vivir. En su obra los otros han de encontrar su propia vida y al contrario. El poeta vive la vida del otro, bajo su filtro a través de la palabra. La vida y la muerte son el asunto importante y transcendente del ser humano y de los seres en particular, incluyendo a toda la creación, incluso la artificial, que también tiene vida. Dice Proust (En busca del tiempo perdido): «Las cosas tienen la vida de sus antepasados». También Plutarco habla de «la unión de una y otra

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entrevista con

tendencia, en relación a los seres y las cosas». Dice Guinda: «La imagen de la memoria es el recuerdo, es la presencia». La muerte se lleva a la espalda hasta el final de la vida; con la muerte, la vida aparece a través de la memoria o el recuerdo. Así me atrevo a decir en mi libro: «La muerte/ hace inmortal la ausencia». S. H.- En numerosas ocasiones he querido preguntarte qué es para ti la poesía, algo que al final nunca he hecho, pero hoy no quiero privar a nuestros lectores del placer de escuchar tu respuesta ¿Qué es para Trinidad Ruiz Marcellán la poesía? T.R.- La poesía es una forma de vida y una resistencia en este mundo convulso que nos toca vivir. Da respuesta a nuestras indagaciones sobre el universo. Desde el silencio, la poesía (el pensamiento metafísico y la originalidad) bucea en nuestros orígenes y destino. Para mí lo importante es «ser poema y vivir como poema» así lo suscribieron en diferentes declaraciones el poeta coreano Ko Un o nuestro Gil de Biedma. S. H.- En esta revista para la que conversamos, Ágora, vemos que son muchos los chavales que escriben poesía, y que ya, desde su inicio, goza de una gran calidad ¿Está garantizado el futuro de la poesía? T.R.- También Ágora es un espacio para la meditación silenciosa. Me atrevo a decir desde este espacio vuestro-nuestro que el futuro de la Poesía queda garantizado. Cada vez hay más lectores de poesía, fundamentalmente jóvenes, y también más poetas, jóvenes sobre todo. Y cada vez se tiene más sentido del poema, ser poema sin ser poeta. La lectura de la poesía requiere menos tiempo aunque más intensidad que la narrativa. La vida rápida nos lleva a reducir el tiempo y espacio

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lector. Un poema al día, un libro de poemas en tu mesilla de noche, pueden suponer un impulso para la jornada. Es muy significativo. Hay una fuerza vital universal que nos lleva, a los seres, a unirnos por esos «anillos alados» de la palabra breve e intensa que es la palabra poética. Y también cada vez se lee más en soporte papel, tal vez porque la estética del libro te permite acariciar y oler los márgenes y la tinta, aspecto formal y bello envuelto en poema. S.H.- ¿Cuáles han sido tus poetas de cabecera o poetas de guardia? T.R.- He leído a los clásicos, las principales generaciones y movimientos españoles y extranjeros. Tengo debilidad por la poesía portuguesa, un acierto para la poesía (Andrade, Amaral, Osório, Lacerda, Pessoa…). Pero mis lecturas de cabecera permanentes son Guinda, Mohsen Emadi, Sor Juana Inés de la Cruz, Delmira Agustini,…y otros poetas contemporáneos con un etc. larguísimo. S.H.- La poesía se escribe, se lee, se recita, se escucha, se musicaliza… Imagino que la poesía es trasversal en tu vida, ¿crees que lo es también en la sociedad? T.R.- Si por transversal se entiende como atravesadora de mi vida, sí. La poesía me atraviesa porque da sentido a mi existencia. Para la sociedad también, aun sin ella saberlo. Atraviesa la existencia, en lo más hondo, de cada ser y en los momentos más intensos y trascendentales. S.H.- Proyectos tan importantes para la poesía en Aragón como la Editorial Olifante o el Festival Internacional de Poesía del Moncayo, que impulsabas y coordinabas junto a tu querido Marcelo Reyes,

siempre han sido un ejemplo de acceso y participación de la mujer; de hecho, podríamos decir que la poesía femenina en Aragón tiene una gran representación tanto en publicaciones como en participación en eventos, ¿cómo está transformando esto el panorama general de la poesía? T.R.- Hoy hablamos de poesía sin atender a la diferenciación de géneros. Recitales, festivales, publicaciones… manifiestan esa igualdad entre hombre y mujer. Olifante lee y publica poesía, independientemente de quién sea su autora o autor. Publica tanto a mujeres como a hombres, en obra individual o colectiva en forma de antologías. Nuestro destino es publicar buena poesía. S.H.- Nos has hecho disfrutar con tus poemas ¿Tendremos la suerte de seguir disfrutando de tu poesía? ¿Tienes algún proyecto nuevo en mente? T.R.- Como declaró Jaime Gil de Biedma en la Residencia de Estudiantes el 12/12/1988 «No creo probable que vuelva a escribir un solo verso más». Espero seguir aprendiendo siempre con vosotras y vosotros. S.H.- Y nosotros de ella ¿verdad? Qué gusto da escuchar a Trinidad, escuchar a quien tanto sabe de poesía, porque como decía al principio, y como hemos ido viendo en esta entrevista, ella misma es poesía. Dos veces nos ha recordado las palabras de Gil de Biedma: «No creo probable que vuelva a escribir un solo verso más», la vida nunca se sabe por qué caminos nos hará avanzar, pero por si fueran ciertas esas palabras siempre podremos volver los ojos a las publicaciones de Olifante para saber por dónde van sus particulares inquietudes.

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PensamientoNombre y reflexión de sección

la mutación digital Agustín Sánchez Vidal

SILVIA CALVO

L

a Realidad está bajo sospecha. Cada vez más. La prueba es la reticencia con que se la viene adjetivando. Ya no se trata de calificativos que pretendan redimirla de su pasado burgués, como el Realismo Socialista, hacerla levitar tropicalmente como en el Realismo Mágico o arrastrarla de nuevo al arroyo y al asfalto, como en el Realismo Sucio. El membrete de Realidad Virtual erosiona su mismo núcleo. Y tiene todo el prestigio de los últimos procesos tecnológicos, los desarrollados a partir de la Segunda Guerra Mundial, por más que ensayistas como Philipp Blom, al establecer el balance de lo sucedido en Occidente entre 1900 y 1938, nos prevenga sobre la relatividad de tales logros. En sus libros Años de

vértigo y La fractura afirma que, por mucho que la Primera Guerra Mundial se haya postulado como el verdadero inicio del siglo XX, el gran impulso hacia la modernidad se dio a partir de los últimos años del XIX. De ahí surgieron —flanqueando la segunda revolución industrial, el motor de explosión y la electricidad— el cine, el psicoanálisis, los trueques en el sistema financiero, el feminismo, la teoría de la relatividad o la concentración de los habitantes en las grandes ciudades. Cabe, por ello, preguntarse qué será en el futuro —incluso en un futuro inmediato— de la actual mutación digital, cuando ya se pueden detectar algunas de las estafas que nos están siendo impuestas

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de su mano. No pocas sospechas se ciernen sobre la pretendida utopía de Silicon Valley. Su creación de empleo es muy restringida y elitista. No está nada claro que aumente la productividad, pero sí la concentración de más poder y dinero en manos de unos pocos. Por no hablar del control: basta imaginar el que posee un buscador como Google que tiene acceso a todas las páginas Web que uno ha visitado a través suyo. Y, por si eso fuera poco, hay que añadir una evidencia que pocos discuten: los hijos no tienen ante sí un futuro necesariamente mejor que el deparado a sus padres. En definitiva, la revolución digital no está logrando lo que sí hizo la industrial: aumentar la riqueza de una generación respecto a la precedente y sentar las bases para la mejora de las que vienen detrás. El economista estadounidense Robert Gordon lo ha resumido de un modo muy gráfico: «Las alcantarillas y las bombillas supusieron un mayor cambio que los móviles y las redes sociales.» La reposición a principios del siglo XXI de La guerra de las galaxias original, rodada por George Lucas en 1977 mediante procedimientos analógicos, sirvió para hacer balance de una de las grandes revoluciones que ha transformado las imágenes en la pantalla: los efectos especiales generados por ordenador. En 1990 una película americana de primera fila tenía, como mucho, treinta tomas digitales. En 1996 esa cifra había ascendido hasta situarse cerca de las cuatrocientas. No tardó en subir hasta las cinco mil. Luego, a partir de Toy Story (John Lasseter, 1995), ya se hicieron largometrajes enteramente digitales. En paralelo, se iba desplegando todo un mundo virtual con vocación de convivir con el «real», y hasta de suplantarlo, yendo mucho más allá de las modestas aspiraciones de los creadores de los primeros efectos especiales en el cine, como Georges Méliès. Este ilusionista regentaba el Teatro Houdin de París cuando descubrió lo que se podía hacer con una cámara, a la que no tardó en transferir sus trucos. Ahora bien, ¿cómo distinguir la magia lograda mediante las filmaciones de la efectuada —como diríamos hoy— «en vivo y en directo»? Fue entonces cuando introdujo la expresión «en carne y hueso» para referirse a esta última. (Todavía en nuestros días he oído a una persona preguntar en la taquilla de un teatro que a veces funciona como cine: «Oiga, los actores, ¿están de cuerpo presente?»). Lo de Méliès sucedía hace ciento y pico años. Y desde la perspectiva que permite un siglo cumplido, todos sabemos lo que ha dado de sí esa distinción, que entonces parecía de una sutileza bizantina. Ha

cambiado de arriba abajo nuestra percepción de la realidad, a pesar de tratarse de una experiencia perfectamente aislada, una liturgia celebrada en salas oscuras, que obliga a la consulta de la cartelera, el desplazamiento y colas correspondientes, previo pago de entrada. La televisión ya se instaló en el día a día sin tantos preámbulos ni protocolos. Y el ordenador no sólo tiene entidad propia, sino que poco a poco se va convirtiendo en la sustancia del cine y cualquier otro audiovisual, en el alma de las imágenes de mayor impacto. Pero su verdadera aspiración es diluirse en la realidad hasta formar parte inseparable de ella. Y, en última instancia, dictaminarla. Para lo cual necesita borrar las fronteras, aquella sutura del espejo que traspasaba Alicia para desplegar sus maravillas. La «realidad virtual» pretende abolir esa aduana. Esperemos que no nos conduzca a un estrabismo mental.

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pensamiento y reflexión

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Cándido Marquesán Todo lo que provenga de los Estados Unidos los europeos embelesados lo miramos con envidia y con cierto retraso tendemos a imitarlo. Allí se produjo el paso de una economía de mercado a una sociedad de mercado, donde todo puede comprarse o venderse, de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda. Es una idolatría del libre mercado sin trabas. Al terminar la Guerra Fría, los mercados y su ideología mercantil gozaban de un extraordinario prestigio. Nos dijeron y convencieron de que ningún mecanismo, como el libre mercado para organizar la producción y distribuir los bienes, se había mostrado tan eficaz en generar bienestar y prosperidad. Y así los valores del mercado invadieron aspectos de la vida tradicionalmente regidos por normas o valores no mercantiles. El sociólogo norteamericano Michael J. Sandel en su libro Lo que el dinero no puede comprar. Los límites morales del mercado, refleja toda una casuística de esa invasión ilimitada del mercado de muchas actividades humanas en USA. Disponer una celda más cómoda en una prisión pagando 82 dólares por noche. Derecho a emigrar a USA invirtiendo 500.000 dólares. Suscribir una empresa de seguros de vida de sus empleados, sin conocimiento de estos, para cobrarlos ella. Comprar el seguro de vida de una persona enferma de cáncer, pagando las primas anuales mientras viva y luego cobrarlo al fallecimiento con suculentos beneficios. Mas, quiero fijarme, como docente, en el ámbito educativo. Chanel One transmite mensajes publicitarios a millones de adolescentes obligados a verlos

CRISTINA FLETA

en aulas de todo el país. El programa de noticias de televisión, de 12 minutos y comercialmente patrocinado, lo lanzó en 1989 el empresario Chris Whittle, el cual ofreció a los colegios televisores, equipos de vídeo y conexión vía satélite, todo gratis, a cambio de emitir el programa todos los días y exigir a los alumnos que vieran los dos minutos de anuncios. En el 2000 Channel One fue visto por ocho millones de alumnos en doce mil colegios. Así han podido anunciarse Pepsi, Snickers, Clearasil, Gatorade, Reebok, Taco Bell… Los alumnos aprenden concep-

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NEREA ZUDAIRE

tos sobre nutrición con materiales proporcionados por McDonald’s, o los efectos de un vertido de petróleo en Alaska con un vídeo grabado por Exxon. Procter & Gamble ofreció unos materiales sobre medio ambiente explicando por qué los pañales desechables eran buenos para la tierra. Boletines de notas con el logotipo de McDonald’s, además de ofrecer a los niños con sobresalientes y notables en toda las asignaturas, o con menos de tres ausencias, una comida gratis en un McDonald’s. ¿Esto es lo que tratamos de imitar? ¿Somos conscientes de la extraordinaria gravedad de tales compartamientos? Hubo algunos pensadores que sí fueron conscientes de ella, como Polanyi ya en su libro La gran transformación. Crítica del sistema liberal de 1944, autor que en las dos últimas décadas ha logrado un justo y tardío reconocimiento, como uno de los más grandes pensadores del siglo XX. Él se fijó en lo que concierne al trabajo, la tierra y el dinero, y nos advirtió que permitir que el mecanismo del mercado los dirija por su propia cuenta y decida la suerte de los seres humanos, de su medio natural y del dinero, conduciría necesariamente a la destrucción de la sociedad. Y acertó de pleno. Tal como aconteció en la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado. Nos hemos dejado manipular por el lenguaje economicista hasta tal punto, que no somos cons-

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cientes del riesgo y la trascendencia del uso de las palabras. Hablamos con total naturalidad del «mercado laboral», lo que supone considerar a los hombres como simples mercancías dispuestas a ser compradas y vendidas de acuerdo con la ley de la oferta y de la demanda, pero el ser humano no es una mercancía. Cuando a la fuerza de trabajo el capitalismo regido por el mercado autorregulador le asigna un precio, el salario, esta peculiar mercancía queda sujeta a los vaivenes de la oferta y la demanda, con lo cual, cuando hay oferta excesiva su precio se desplomará y eventualmente deberá ser desechada, como se hace cuando hay exceso de coles o tomates. Sencillamente se van a la basura, como ocurre con millones de desempleados en nuestros días, o con trabajos precarios. En cuanto a la naturaleza, al ser considerada como una mercancía más, esto legitima la destrucción del Planeta Tierra. La estamos constatando. Los negativos efectos de la mercantilización de la tierra, que no es más que otro nombre para la Naturaleza, y de considerar todas sus riquezas como simples factores productivos empleados de manera irracionalmente instrumental, con el único propósito de mantener en marcha el motor incansable de la acumulación de capital y de producción de mercancías, han conducido a la destrucción de selvas y bosques, al calentamiento global, a la contaminación ambiental creciente, a la desaparición de miles y miles de seres vivos, al agotamiento de los mantos freáticos y a la contaminación de las aguas. Sobre los efectos de considerar el dinero como mercancía, nuestra época, en comparación con la de Polanyi, no ha hecho más que multiplicar los ejemplos que confirman lo dicho por este autor. Las crisis financieras y monetarias se han repetido después de la publicación de su obra, pero el problema esencial ha seguido siendo el mismo que el apuntado por él Esta expansión sin trabas ni controles de libre mercado, que nos señaló Polanyi en el ámbito de la naturaleza, el trabajo y el dinero, y que se ha expandido a otras muchas actividades humanas tiene unas secuelas extraordinariamente nocivas para la sociedad. En una sociedad en la que todo se puede comprar y vender, la posesión de dinero supone la mayor de las diferencias. Por ello, la mercantilización juega a favor de las desigualdades, de su incremento y de su expansión. No solo se amplia la brecha entre ricos y pobres, sino que la mercantilización de todo intensifica la necesidad de tener dinero y vuelve más cara la pobreza.

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tiene que ser geográfico. El 15 de marzo pasado, el Parlamento de Nueva Zelanda aprobó una ley que confiere personalidad jurídica y derechos humanos al río Whanganui, considerado por los maoríes un río sagrado, un ser vivo que asumen como su antepasado. Tras 140 años de lucha, los maoríes obtuvieron la protección jurídica deseada: el río deja de ser un objeto de propiedad y de gestión para ser un sujeto de derechos con nombre propio, que debe ser protegido. Para la concepción eurocéntrica de la naturaleza esta solución jurídica es incomprensible, ya que está acostumbrada a usar y abusar de ella en aras del crecimiento económico. Un ejemplo cercano: el lindano del Gallego. Y también la imaginación estaba más desarrollada hace 150 años en el Sur. El jefe Seattle contestó al presidente de los Estados Unidos, en 1855, a su propuesta de compra de los terrenos ocupados por los indígenas comandados por el jefe piel roja: «¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.»

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pensamiento y reflexión

Por otra parte, la mercantilización genera otra secuela no menos grave: la corrupción. Se argumenta que los mercados son imparciales e inertes, que no afectan a los bienes intercambiados, pero al poner precio a los objetos, bienes, relaciones y servicios, modificamos su naturaleza, los tratamos como mercancías o instrumentos de uso y beneficio, y, por ello, los degradamos. Conceder plazas en una universidad para el mejor postor podrá incrementar sus beneficios, pero también está degradando su integridad y el valor del diploma. Contratar a mercenarios extranjeros para que combatan en nuestras guerras podrá ahorrar vidas de nuestros ciudadanos, pero corrompe el significado auténtico de ciudadanía. El razonamiento mercantil vacía la vida pública de argumentos morales. El atractivo de los mercados estriba en que no emiten juicios sobre nuestros gustos satisfechos. No se preguntan si ciertas maneras de valorar bienes son más dignas o más nobles que otras. Si alguien está dispuesto a pagar por sexo o un riñón y un adulto consiente en vendérselo, la única pregunta que se hace el economista es, ¿cuánto? Los mercados no reprueban nada. Nuestra resistencia a contraponer argumentos morales al mercado, al aceptarlo sumisamente, nos está haciendo pagar un alto precio: ha vaciado el discurso público de toda energía moral y cívica, y ha propiciado la política tecnocrática, que hoy nos invade. Un debate sobre los límites morales del mercado es necesario e imprescindible. Esta sociedad mercado, de nuevo Polanyi, no es el fin de la historia. En general, a todo avance indiscriminado del proceso de mercantilización de la vida social, de pretensión de desligar la economía del resto de la vida social, política o moral, ha surgido a lo largo de la historia un movimiento defensivo. La salida hoy no es fácil. Pero es posible. En realidad, es indispensable. Y es sobre todo cuestión de imaginación. El problema hoy no es el predominio del mercado, sino su capacidad de esterilización cultural. Polanyi de nuevo: «La creatividad institucional del hombre solo ha quedado en suspenso cuando se le ha permitido al mercado triturar el tejido humano hasta conferirle la monótona uniformidad de la superficie lunar». A pesar de todo, a finales del XIX se imaginaron el salario mínimo, el límite a la jornada laboral; en los años 30, formas de intervención pública para contrarrestar la recesión; y tras la II Guerra Mundial el Estado de Bienestar. ¿Hoy imaginamos algo? A veces la imaginación hoy está más desarrollada en el Sur, que no

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La despoblación en España Javier Velilla Gil Por despoblación entendemos un proceso de salida o pérdida de población, que supone una reducción importante de la misma y puede concluir en su desaparición (pueblos abandonados o deshabitados). En todos los casos, va acompañado del envejecimiento demográfico.

La ilustración número 1 nos presenta un mapa elaborado a partir del trazado de una rejilla de cuadrados de 1 kilómetro de lado que cubre todo el territorio español. En cada uno de estos cuadrados se ha puesto el número de personas que lo habitan. El resultado es espectacular, ya que el territorio español parece cubierto por completo del color gris que corresponde a los espacios despoblados.

Ilustración 1. La despoblación en España, 2011

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Pormenorizando un poco, se observa que el interior de España presenta amplias zonas en las que no reside ninguna persona, mientras que otras, mucho más pequeñas, presentan elevadas densidades de población. Se puede decir que el mundo rural español ocupa una gran parte del territorio y que presenta amplias zonas «vacías»; mientras tanto, los espacios urbanos concentran elevadas densidades de población en pequeños espacios. Ahora bien, si consultamos el mapa de población en cada municipio español (ilustración 2), nos encontramos representada una realidad algo distinta: ningún municipio carece de población.

Ilustración 3. Evolución del tamaño de las explotaciones agrarias en España

2. Por otro lado, las nuevas formas de desarrollo urbano (el crecimiento difuso) están dando lugar a un proceso de expansión de los usos urbanos a costa de los espacios rurales próximos o bien comunicados con las ciudades y, sobre todo, a que la capacidad de intervención humana sobre el medio se multiplique. Nos explicamos: los viajes diarios desde la residencia a los lugares de trabajo en otros municipios, los ocasionados para acceder a servicios (sanidad, educación, etc.) o los que se orientan al ocio, por

Ilustración 2. El reparto de la población española por municipios, 2016

No es banal la comparación de estos dos mapas y clarifica un aspecto notable: la despoblación no puede medirse sólo por las dimensiones de los espacios vacíos de población. De hecho, hay dos aspectos que matizan el concepto de «deshabitación»: 1. Una parte importante de los espacios deshabitados son destinados a usos agrarios que, para permanecer, necesitan una menor cantidad de habitantes explotadores de los mismos. La rentabilidad de esos usos en el mercado global necesita de explotaciones agrarias de mayores dimensiones (ver ilustración 3); por lo tanto, de menos explotaciones, pero de mucho mayor tamaño. Esto necesariamente conduce a un menor número de explotadores. En España ha aumentado mucho el tamaño de las explotaciones, pero aún hay demasiadas que lo tienen tan pequeño que es imposible que alcancen un nivel adecuado de rentabilidad. Por eso, de forma lenta, pero constante, continúa el vaciado de población, la despoblación de ese mundo rural.

Ilustración 4. Crecimiento demográfico. España, 1996-2016

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ejemplo, están expandiendo la influencia de las ciudades y su capacidad de conformación del espacio sobre esos espacios rurales. Pero, es más, la profundización en la economía de mercado asociada a las formas que ha adoptado el proceso de globalización ha implementado relaciones aún más intensas (regionales, nacionales e internacionales) entre los diferentes espacios urbanos, hasta el punto de crear una red que articula un espacio que podríamos denominar mundial o global, y en el que se incluyen usos artificiales (urbanos, comerciales, etc.), en el lenguaje técnico Corine Land Cover, y usos agrarios y naturales. ¿Puede hoy hablar-

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se de una agricultura ajena a un mercado mundial o a las decisiones y directrices de autoridades supranacionales? De la misma manera ¿los bosques, los paisajes naturales no están recorridos por carreteras, caminos o senderos que recorren turistas (y sus inversiones o su demanda) venidos de los espacios urbanos? En el mismo sentido, ¿no son esas vías de comunicación, al igual que los establecimientos hosteleros, los de recreo, etc. los que están conformando esos espacios, haciéndolos permanecer (en muchos casos, crecer). De hecho, se observa (ilustración 5) una clara relación entre infraestructuras de transporte (accesibilidad) y desarrollo demográfico y económico. No cabe duda de que, en esa red de interconexiones, cuyos centros se localizan en los espacios urbanos pero cuyo alcance invade cada vez más una parte notable de los espacios rurales, existen intersticios con espacios hoy ajenos a este proceso, esto es, escasamente integrados aún en esa red. Se trata de los espacios en los que se está produciendo un proceso real de despoblamiento.

Ilustración 6. Pueblos «abandonados» o «deshabitados». España, 2016

¿Cómo identificar y localizar estos espacios (ilustración 6)? Proponemos dos criterios muy relacionados: 1. Se trata de espacios que están perdiendo población (ilustración 4), que migra hacia otros espacios articulados por esa red por la que se mueven las relaciones sociales y económicas con mayor capacidad de integración y crecimiento, relacionada con su potencial para generar rentas. Pero no todos los espacios que están perdiendo población se pueden identificar como regresivos y ajenos a esa red de la que hablamos. Sólo se adecúan a ese criterio aquellos espacios en los que esa pérdida de población no se inserta en un proceso de integración, en una forma de adecuar el poblamiento a las necesidades del mercado. Son espacios en los que la pérdida de población tan apenas va acompañada de un redimensionamiento de las explotaciones agrarias (ilustración 7) y de la aparición de actividades no agrarias generadoras de rentas y empleos.

Ilustración 5. Accesibilidad y crecimiento demográfico. España, 2016

Ilustración 7. Tamaño de las explotaciones agrarias en España, 2019

Ilustración 6. Pueblos «abandonados» o «deshabitados». España, 2016

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2. Son espacios muy envejecidos (ilustración 8) por la prolongada salida de población joven (más femenina que masculina) y en edad de trabajar y su consecuente disminución de la natalidad.

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Ilustración 8. El envejecimiento de la población. España, 2016

A. Hasta la fecha, el vaciado de población (los llamados «pueblos abandonados» de la ilustración 6) no ha dado lugar exactamente al sostenimiento en el tiempo de ese abandono de la acción humana sobre ese espacio. La mayor parte de esos municipios «abandonados» por las migraciones «voluntarias» (no forzadas por una decisión administrativa ajena, cuando no contraria, a los propios migrantes, como es el caso de los pueblos afectados por la construcción de grandes obras públicas, como pantanos, etc.) de su población han sido integrados en otros que aún mantienen población, y los espacios de sus términos municipales y de sus localidades vacías han sufrido un proceso de reestructuración: sus espacios

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Si analizamos el mapa de España del envejecimiento, concluimos que el mundo rural globalmente está envejecido ¿Esto significa que esos espacios están definitivamente encaminados al vaciado? No puede asegurarse eso. ¿Y si lo que está sucediendo es un cambio en el modelo de poblamiento? Es cierto que las situaciones de envejecimiento son muy acusadas en amplias regiones, generalmente en el cuadrante noroeste de la península y en territorios montañosos del interior y en sus piedemontes, y que, si no se adoptan medidas muy costosas y de difícil éxito, están abocadas a un vaciado demográfico, pero hay dos elementos a tener en cuenta antes de dictaminar el despoblamiento del mundo rural:

agrarios y forestales han pasado a integrarse en los del municipio que los ha englobado (y les ha reasignado un uso) y sus espacios poblacionales, ahora vacíos de población, han pasado a tener otras funciones, que van desde la utilidad ganadera hasta su conversión en espacios de recreo o reclamos turísticos. De esta forma, puede decirse que el despoblamiento no ha supuesto, en sentido estricto, la desaparición de la acción humana sobre el territorio. Los únicos frenos a estas reestructuraciones han sido los intereses y decisiones de sus propietarios (o descendientes de los mismos) migrados, y las normas y decisiones administrativas vinculadas con la protección del medio natural y el patrimonio natural y cultural. Estos procesos, evidentemente, son traumáticos: las imágenes de viejas iglesias rurales semiderruidas, de pequeños y antiguos cementerios abandonados, de abancalamientos resultado de siglos de trabajo, etc. ahora en estado semirruinoso o utilizados para albergar ganado, etc. sólo pueden ser percibidos como el resultado de la inhumana acción del mercado, que ha sustituido la voluntad de sus antiguos dueños por las férreas decisiones de una búsqueda de beneficios que requería una reasignación de recursos, en este caso, humanos. B. La aparición, en esos casi desiertos demográficos, de focos de desarrollo demográfico, relacionados, generalmente, con el surgimiento de actividades terciarias asociadas con algún valor añadido endógeno, como un medio físico de calidad, un patrimonio cultural relevante, o un potencial asociado con la competitividad de las actividades de cualquier sector económico.

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¿Es buena la existencia de esos espacios vacíos ajenos a esos procesos de restructuración agraria y de desarrollo urbano? Definitivamente, no. Además de argumentos de índole ética y de otros relacionados con la sensibilidad solidaria, hay otros que es necesario tener en cuenta. Destacamos:

de los peligros que los acechan y para la eliminación de los mismos (por ejemplo, la extinción de esos incendios). Los temas tratados de forma breve en este artículo pueden ser abordados de forma más sistemática en: https://arcg.is/Gq5P1

1. Los cambios de usos del suelo asociados al vaciado demográfico (abandono de actividades agrarias, de lugares de residencia, de vías de comunicación, etc.), si no van acompañados por esos procesos de reestructuración de los que hablábamos, no suelen ser «controlados»; por el contrario, la naturaleza toma la iniciativa y adapta esos espacios a su nueva situación de progresiva pérdida de intensidad de la acción humana. Así, el matorral y el bosque, cuando no las praderas, avanzan sobre los suelos antes agrarios; las vías de comunicación, por las que se podía y se podría acceder a esos espacios, se van desdibujando reduciendo la ya mermada accesibilidad; la desaparición de la población permite la proliferación de especies animales antes controladas y la disminución (cuando no la desaparición) de otras asociadas al poblamiento humano y las actividades agrarias. El resultado son alteraciones en las cadenas tróficas que pueden suponen pérdidas de biodiversidad o alteraciones en el equilibrio en los ecosistemas; sucede algo similar con el avance de especies invasoras sustitutivas de cultivos y pastos, etc. 2. En ocasiones estos «vacíos demográficos», cuando no se integran en un proceso de restructuración, siguen recibiendo impactos de la acción humana que, aunque tienen una intensidad muy inferior a la que tuvieron cuando estuvieron poblados, afecta negativamente al medio. Un ejemplo puede ser el acceso de visitantes que, en estos ecosistemas en transición, puede suponer una carga que ese medio puede no absorber sin ayudas antrópicas endógenas. En el mismo sentido, el vaciado demográfico está suponiendo un serio problema en el control de los incendios forestales. La existencia de población comprometida con la presencia de bosques y matorrales, que forman parte de su patrimonio cultural y de los que obtienen aprovechamientos, es un elemento determinante para el estado en el que se encuentran esas formaciones vegetales, para la detección

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El mundo rural ante su futuro Eduardo Navarro Villarreal

ALBA FERNÁNDEZ VELILLA

Afirmar la importancia del medio rural en España es un reto hacia el futuro que va a marcar a la sociedad española y a los futuros gobiernos. De ellos dependerá que la vida humana pueda existir en el mañana de los pueblos de España. El 60% de los pueblos españoles están en peligro de extinción. En 3.225 núcleos de población no vive nadie, 1.286 pueblos en nuestro país tienen menos de 100 habitantes y 2.652 pueblos tienen menos de 500 habitantes: son estadísticas oficiales de nuestro país. La magnitud de las cifras para entender la radiografía y la realidad de España se complementan diciendo que el 20% de la población, que es la que

vive en el mundo rural, gestiona el 85%del territorio de nuestro país. Por eso es bueno recordar que en el medio rural se encuentran la totalidad de los recursos naturales y una parte significativa del patrimonio histórico y cultural, con un impacto muy elevado en variables clave, desde la seguridad alimentaria hasta la preservación del medio ambiente. El medio rural es estratégico porque abastece de alimentos seguros y de calidad a toda la sociedad y los agricultores, ganaderos y las cofradías de pesca ejercen una profesión única en el mundo, y la humanidad no puede pasar sin ella, que es producir alimentos y pescar, para que se pueda comer todos los días. Debemos entender además el inmenso plusvalor multidisciplinar que se extrae de una profesión que, entendida desde la defensa del modelo de explotación familiar agraria, es la única que ha demostrado su capacidad para fijar población en el territorio. Pues bien, es preciso partir de un análisis de la realidad honesto y constatar que la Política Agraria Común, en adelante PAC, no está resolviendo en España ni la cuestión de la despoblación ni el necesario relevo generacional en la profesión, lo que hace que, poco a poco, como una sangría lenta, dolorosa e inevitable, nuestros pueblos se vayan cerrando para siempre. Porque para que haya pueblos es preciso que haya personas que se dediquen a la agricultura y la ganadería, y quieran vivir en ellos. La PAC del futuro tiene que cambiar de enfoque y apostar por un modelo social, el de la explotación familiar agraria, que hoy está ayudando a amortizar y que, sin embargo, a día de hoy, continúa siendo el mayoritario en nuestro país.

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Desde una perspectiva global, no podemos obviar contemplar los profundos cambios que está generando la modificación del clima a consecuencia de la acción humana, lo que se conoce como cambio climático y que tanto va a afectar al conjunto de la sociedad en general y en particular al medio rural. La comunidad científica está alertando de que el clima se dirige a un proceso de deterioro global que terminará condicionando cualquier actividad humana. Ello implica que van a cambiar las maneras tradicionales de concebir el trabajo, de abordar las actividades económicas o las relaciones comerciales. Y de un modo muy significativo va a producir cambios en la actividad agrícola y ganadera. Modificación de procesos productivos, rendimientos, formas de distribuir los productos… son sólo algunas de las variables que podemos prever. Y no hay salida que no pase por la adaptación a los nuevos marcos climáticos que en algunas partes del planeta comienzan ya a verse con claridad en el medio rural y la lucha por mitigar sus efectos. Por eso es preciso que aquí, en España, se empiece a trabajar un entorno legislativo que se plantee estos objetivos y considere la agricultura como un factor clave en la lucha contra el cambio climático, porque, en función del modelo de producción que los gobiernos y las leyes apoyen, la agricultura puede ser parte del problema o parte de la solución; y es necesario también garantizar que no sean los eslabones más débiles de la cadena productiva, quienes están en paro, quienes trabajan en precario o las personas que trabajan la tierra a cambio de unas rentas en continuo descenso, quienes soporten las repercusiones injustas. Los costes de la transición hacia un modelo económico que tenga en cuenta los efectos climáticos de la actividad humana deben distribuirse de forma equitativa entre el conjunto de la sociedad. Principios como «Quien contamina paga» deben aplicarse, sí, pero en el nivel de quienes originan las sustancias contaminantes y se lucran de ellas mucho antes que en el nivel de los usuarios finales a los que no se ofrece otra alternativa que la de usar esos productos. Y es que el cambio climático origina enormes retos para la agricultura por ser uno de los sectores donde antes se notan sus repercusiones, pero no podemos olvidar que también los consumidores se hayan expuestos a sus efectos en primera línea. Elegir entre pagar por productos producidos con auxilio de los contaminantes o pagar más por esos mismos productos elaborados sin el auxilio de es-

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tas sustancias, no es una dicotomía justa para un consumidor cuya renta muchas veces coarta su posibilidad de decisión y le empuja a economizar en la cesta de la compra. Hoy en día parece ser que está preocupando a los gobiernos autonómicos y al gobierno central todo lo relativo a la despoblación que ha habido y que está sucediendo hoy. El CES de España acaba de publicar un informe sobre el medio rural y su vertebración social y territorial al que, desde COAG, hemos aportado nuestro conocimiento desde una organización pegada al terreno y que encuentra en el territorio nuestra razón de ser. Este informe de consenso puede ser un referente en el futuro y contempla una batería de medidas que se deberían tomar para cortar de raíz el deterioro poblacional y de empleo que están viviendo nuestros pueblos. Unas medidas que no pueden tomarse al margen, como hemos explicado ya, de las nuevas realidades impuestas por el cambio climático y de la necesaria reorientación de todas las políticas públicas, empezando por la de la PAC. Comienza el informe afirmando que el deterioro de la economía, el empleo y las infraestructuras materiales y sociales en las zonas rurales ha mermado la calidad de vida de su población, dando como resultado un serio problema de despoblación rural. También queda de manifiesto que España carece de una política rural de Estado. Dada la inaplicación efectiva de la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, del 2007, es necesario impulsar la LARS con el fin de tener una estrategia de país porque el desarrollo rural es vital para garantizar el bienestar y la calidad de vida en las zonas rurales y en el conjunto del territorio nacional. Las personas que abandonan el medio rural son mayoritariamente jóvenes y de mediana edad; por lo tanto, acabar con este proceso negativo dependerá de que sus perspectivas de vida estén garantizadas dentro de unos estándares básicos: posibilidades de empleo y acceso a la educación, la sanidad, la cultura o la cobertura social. La carencia de programas formativos diversificados, la falta de adecuación de la oferta formativa a las necesidades de la zona y las menores oportunidades de acceder al mercado de trabajo llevan a muchos jóvenes a residir fuera del medio rural. En el ámbito educativo se deberían realizar diagnósticos sobre necesidades formativas a nivel local, promover centros comarcales de atención a la juventud y adoptar las medidas educativas y formativas del Plan de Garantía Juvenil a la realidad del medio rural.

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Otra de las estrategias para la revitalización del mundo rural es la promoción de una política de vivienda que permita el acceso de los jóvenes a la misma. El Estado podría establecer «modulaciones» en la normativa de vivienda protegida adaptadas a la realidad del urbanismo rural. Se está produciendo en el medio rural una masculinización en las edades de jóvenes e intermedias, debido a la emigración femenina propiciada por la falta de igualdad respecto al trabajo productivo y reproductivo. Las desigualdades de género en el medio rural se expresan en el reparto de las tareas domésticas, la gestión de la dependencia y los mercados de trabajo. La ausencia de mujeres de edades jóvenes y centrales constituye uno de los principales factores que dificultan la sostenibilidad social y demográfica de las áreas rurales, pues las dificultades para formar nuevos hogares abocan a una pirámide de población regresiva. Se debería haber realizado ya la evaluación intermedia de las medidas contempladas en el plan para la promoción de las mujeres del medio rural. No existe un conocimiento de la situación de la dependencia en el medio rural. Sería imprescindible disponer de un diagnóstico que debería llevarse a cabo a iniciativa de la administración central. Los centros polivalentes pueden representar una fórmula interesante que podría implantarse con financiación mixta; también se pueden diseñar programas especiales de geriatría rural; habría que ampliar la cobertura de los servicios de ayuda a domicilio, fomentar las cooperativas de atención domiciliaria; es necesario ampliar los servicios intermedios, o de «respiro», como los centros de día, las estancias de día y las viviendas tuteladas o minirresidencias y los alojamientos heterofamiliares. Es necesario, por lo tanto, tomar medidas que traten de reducir las diferencias de vulnerabilidad social entre las distintas poblaciones españolas. La UE establece una medida específica dirigida a fomentar la inclusión social en zonas rurales. Se constata la menor renta por habitante en el medio rural y se asocia a menor nivel de vida, pero también a menores oportunidades de desarrollo del tejido productivo. De ahí que el interés por estrategias de diversificación de la economía va a ser clave en el futuro. El tamaño empresarial es aún más pequeño en las zonas rurales y por ello son de especial interés las entidades asociativas con contenido económico, las cooperativas y las sociedades agrarias de transformación.

El sector primario agrupa al 42% del total de las empresas radicadas en nuestros pueblos. Más del 90% de las explotaciones agrarias y cerca del 60% del trabajo total aplicado es de carácter familiar. Es imprescindible recordar que es la pieza clave central en la Seguridad Alimentaria. En las zonas rurales apreciamos deficiencias en el acceso a servicios como el transporte, abastecimiento energético, tecnologías de la información y comunicaciones, abastecimiento y depuración de las aguas o gestión de residuos. Las infraestructuras de transporte en el medio rural son deficientes en carreteras, en su mantenimiento y el nivel de servicio de transporte público es bajo. Existe además la brecha digital en las conexiones de banda ancha. En la situación global económica y social en que nos encontramos son imprescindibles las políticas públicas para garantizar el bienestar de la población rural. Solo desde una perspectiva integral de modernización, planificación y actuaciones de desarrollo integral que favorezcan el desarrollo económico se podrá lograr el asentamiento poblacional, especialmente de jóvenes y mujeres.

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despoblación, una amenaza dolorosa Lola Campos Palacio

ALEJANDRA GONZÁLEZ

De toda la vida, y no es un juego de palabras, hablar en Aragón de población es morir. Es un morir de impotencia, de poquedad, de incierto futuro. La gran debilidad histórica de esta patria nuestra ha sido siempre la escasez de gente. Que se lo pregunten a Alfonso el Batallador o a Jaime el Conquistador, artífices de las primeras incorporaciones de pobladores al Reino de Aragón. Desde entonces, aquí no ha sobrado nadie (o casi nadie, si no recordamos a nuestro paisano Fernando el Católico y su esposa Isabel, con respecto a los judíos) porque siempre hemos sido pocos. Hemos sido pocos pero ahora somos menos. Por eso el debate de la despoblación está servido en bandeja y va para largo. Los datos cantan: el 27%

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de los municipios aragoneses tienen menos de 100 vecinos. Lo podemos medir con otra magnitud: la mitad de nuestros pueblos tienen menos de 200 habitantes. Y más negra se torna la fotografía si nos detenemos en la edad de sus moradores y en la nula tasa de reposición, que diría un demógrafo. Oscuro panorama, pues, para nuestros pueblos. Podríamos verlo de otra manera y recordar que España lleva siglos debatiendo sobre la marcha de las gentes del pueblo a la ciudad. Y como no se trata de un problema nuevo, parecía hasta ahora preocupar lo justo. Desde que tengo uso de razón, el medio rural clama por una mayor atención pública, y mejores y mayores medios de vida. El enfrentamiento entre el interior peninsular y la periferia costera viene de antaño y promete seguir su largo y ancho camino. Un camino donde se cruzan movimientos migratorios con políticas desiguales de desarrollo regional, crisis económicas y agrarias intermitentes con planes europeos e incentivos locales de incierto rendimiento. Pero, entretanto, la gente se va del campo y se aposenta en la ciudad. Como una maldición bíblica, los pueblos son sitios para viejos. La ciudad es el paraíso de la juventud. Empiezo a sospechar que, sin negar esta tendencia histórica, ahora estamos tocando fondo ante la mirada atónita de propios y extraños que no saben —no sabemos— qué hacer con este desigual reparto de la población. Una reciente cumbre de presidentes autonómicos dictaminó que es un problema de Estado. Porque salvo cuatro o cinco territorios, contando País Vasco y Cataluña (nueva ironía nacional) todos apuntamos al mismo problema. Lo está haciendo también el Gobierno de Aragón, con mayor énfasis que en otros tiempos. Como cabía esperar, ha entrado en el discurso de todos los partidos políticos. Habemus despoblación.

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La Comisión Europea no fue consciente del fenómeno hasta hace un par de años, cuando en una reunión en Bruselas alertó del peligro que se cernía sobre la España rural. Allí se reconoció el fracaso en las ayudas otorgadas a nuestro país y tuvo que admitirse que la despoblación no estaba en la agenda política, lo que obliga a situar el asunto en el listado de prioridades de los programas de Desarrollo Local y Regional. El fastasma de Laponia, con 1,8 habitantes/km2, se pasea ya por rincones de Europa y especialmente de España, donde determinadas zonas le ganan en despoblación. Afortunadamente, ya no sólo hablamos, pues, de despoblación en Aragón, o en las dos Castillas. Los medios de comunicación nacionales han puesto el foco sobre este peligro geopolítico y desde Madrid (que es desde donde en verdad se habla con cierta eficacia por este centralismo que también forma parte del problema) se proclama con horror que la mitad de los pueblos de España está en peligro de desaparición. Sin ir más lejos, el diario El Mundo dedicó recientemente un amplio reportaje al tema, tomando como una referencia las Cinco Villas y citando como ejemplo de supervivencia a Orés. Entre esas líneas se deslizaban las opiniones de ADEFO, contraria a la «resignación» pero mostrando un dato elocuente: nuestra comarca agrupa a 52 municipios que suman 30.000 habitantes. ¿Sienten el escalofrío? La verdad es que es para echarse a temblar. De frío, de pánico y de incertidumbre. A este coro de voces alarmadas se están sumando solistas de todo tipo. La Federación Española de Municipios y Provincias tiene hecho su propio diagnóstico. El Gobierno Central ha prometido una Estrategia Nacional cuya veracidad casa mal con los límites de financiación que el Ministerio de Hacienda pone a las Comunidades Autónomas. Sin salir de la capital del Reino, el Senado ha lanzado desde la Comisión de Entidades Locales un paquete de 50 medidas para luchar contra la despoblación, que son fruto de la aportación de expertos, organizaciones empresariales, responsables institucionales, asociaciones vecinales o agentes del sector rural. http://www.mercadosdemedioambiente.com/ actualidad/50-medidas-para-luchar-contra-la-despoblacion-rural-en-espana/#gdQ0pFqcnhiTliHX Y volviendo a Aragón, la Universidad de Zaragoza sigue analizando el problema desde el Centro de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo de las Áreas Rurales. Un buen apoyo para las políticas que el gobierno de Javier Lambán está obligado a poner

en marcha, más pronto que tarde. Con medidas, algunas en marcha desde hace años, que van de lo económico a lo social, de la igualdad de género a la cultura patrimonial. No es cierto que se viva peor en los pueblos que en las ciudades, incluso algunos servicios son más rápidos en el medio rural que en el urbano. La cercanía de la naturaleza aporta un plus competitivo a nuestros núcleos pequeños que, sin embargo, tienen que saber vencer la amenaza de la monotonía, el control social y ese aburrimiento que la ciudad aparentemente conjura con éxito. A todo ese empuje institucional y académico, antes citado, se suman además asociaciones y grupos creados expresamente para compartir análisis de causas y efectos del fenómeno, y lanzar proyectos que frenen la temida despoblación. Si fueran de carne y hueso, los personajes de novelas como Camí de Sirga y La Lluvia Amarilla, ambas con raíces en Aragón, se reirían de nuestro asombro actual, pues muchos años atrás Jesús Moncada y Julio Llamazares alzaron la voz para aflorar el silencioso abandono de los pueblos. El mismo sentimiento de los vecinos solitarios que hablan para Sergio del Molino en La España Vacía y para Paco Cerdá en Los últimos, voces de la Laponia española. Son lecturas de éxito, que encogen el alma y nos ponen ante el espejo de la soledad de personas y paisajes. Son historias de vida que a los oriundos de pueblos nos oprimen el corazón y nos desatan la rabia. Es literatura que habla de demotanasia, juego etimológico entre población y muerte que suena a epitafio. Si somos justos reconoceremos que el problema es mundial, aunque con variantes y vertientes que nos llevan a otro debate global, emparentado con este de la despoblación. ¿Preferimos la ciudad al pueblo? Gran cuestión, ésta. En 1800 sólo el 3% de la población mundial vivía en ciudades. En 2014 el 54% de la población mundial vive en ciudades, mientras que la ONU calcula que en 2050 la cifra llegará al 66%. En la última Conferencia Hábitat, auspiciada por Naciones Unidas, se constató que la urbanización del planeta está ocurriendo a un ritmo vertiginoso y a una escala sin precedentes, lo que supone que 3,7 billones (con b de burricie) de personas viven en ciudades. Ante este escoramiento poblacional, su Nueva Agenda Urbana insiste en los peligros que se ciernen sobre el medioambiente, la cohesión, la igualdad o la salud, por citar algunos aspectos. Es una realidad que avanzamos hacia un planeta con un puñado de megalópolis, conurbaciones, megaciudades y ciudades de diferentes tamaños y categorías que, mal o bien diseñadas, convivirán

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LAURA SOLÁ

con enormes extensiones de terreno desérticas o escasamente pobladas. Un dato estremecedor: la ciudad de Tokio tiene, contando por lo bajo, 30 veces el censo de Aragón. A este desbarajuste no escapan ni América ni Asia, ni Africa ni Oceanía, sin olvidarnos de la Europa que acoge tierras del Ártico o urbes del tamaño de París. En este chandrío mundial aparecemos los aragoneses como moradores de un espacio relativamente grande, con población dolorosamente pequeña que, para colmo de males, se congrega, la mitad, en una sola ciudad. ¿Qué podemos hacer? ¿Llegamos ya tarde? Las respuestas, como cantaba el joven Dylan, están en el viento. Mirando las 30.000 almas que oficialmente habitan las altas y bajas Cinco Villas, se hace urgente una generosa lluvia de soluciones y medidas. Incluso milagros, aunque sean esporádicos y parciales. Quizás tengamos que acostumbrarnos a la estacionalidad, pues está comprobado que el calor y el verano aportan un alivio vecinal a los pueblos, desde Semana Santa a Todos Santos, alcanzando el cénit en las fiestas patronales. Esta revitalización es-

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tival es una tabla de salvación de la que nadie quiere soltarse. Mucho menos los alcaldes, sufridores incomprendidos de este acordeón demográfico que tensa los servicios públicos, entre ellos una telefonía tan mal dotada como necesaria. Dispuestos a tirar del hilo de la esperanza, cabe soñar con cambios lentos de tendencias. Con planes que borren algunas de las sentencias de muerte que muchas localidades llevan en sus mismas entrañas. Hay que confiar en que esta luz roja que se ha encendido por doquier sirva para poner nuevos remedios. No soy demasiado optimista pero me niego a ser rotundamente derrotista. Me aplico en muchas ocasiones la máxima de que «lo consiguieron porque no sabían que era imposible». Querer es poder. Hace unos días vi en TVAragón un reportaje que mostraba otra cara de este complejo poliedro que es la despoblación. Contaba el empeño de unos jóvenes por resucitar núcleos muertos. Eran familias de los pueblos desaparecidos por el fiasco del pantano de Jánovas, que intentan llevar la luz y las carreteras para resucitarlos. Me pareció una labor cara y titánica, pero una bella utopía por la que merece la pena luchar. Yo lo haría por Farasdués, mi pueblo, un barrio de Ejea pequeño y envejecido, y cuya salud me preocupa desde que siendo aún niña se me despertó la conciencia social. Y desde aquel lejano momento temía que llegara este otro momento, el de las casas cerradas sin luces en las ventanas ni risas en la plaza. Es ese miedo que nace de la pérdida de tu paisaje, de tu memoria emocional y la de tu gente querida. Es esa necesidad de seguir transitando calles que palpiten bajo el eco de voces hermanas, donde cada árbol y cada esquina te habla de ti mismo, de lo tuyo y los tuyos. Con esa pena en el cuerpo esperamos tiempos mejores, que seguro vendrán, mientras el planeta revienta sus costuras territoriales en bruscos giros hacia la locura. Nos queda el placer de disfrutar de la calma en aquel paraje que nos dio la bienvenida a un mundo que queremos cuerdo, donde la casa familiar sea el abrazo cálido que nos pide la memoria. O la morada de nuevos futuros.

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El desierto demográfico aragonés José Antonio Adell Cada vez nos convencemos más de que existe un Aragón urbano que crece en población, donde se desarrollan empresas y comercios que proporcionan puestos de trabajo, y un Aragón rural que parece vivir sus últimos estertores como si estuviera condenado a desaparecer y que puede terminar por convertir esta tierra en un enorme parque natural donde sus genuinos pobladores habrán desaparecido. Algunas experiencias y recuerdos Cuando tenía cinco años mi madre me llevó a Isclés, aldea ribagorzana donde ella había nacido. Era el verano del año 1960, quedaban ya pocos vecinos. Paseaba por los prados, contemplaba el curso del agua en el barranco, cogíamos ciruelas y peras de los pocos frutales que existían y al atardecer, tras la cena, correteábamos por la plaza y la única calle. A los pocos años las últimas familias marcharon definitivamente del pueblo y se abandonó para siempre. Al igual que Isclés otras doscientas localidades se despoblaron en esos años en las comarcas pirenaicas y prepirenaicas. En aquellos años vivíamos con mis padres y mi hermano en una torre cercana a la Estación de Tamarite, a doce kilómetros de la capital municipal. A la escuela de La Melusa acudíamos andando desde diversas torres. En los años setenta empezó también aquí un éxodo hacia diferentes lugares. Hoy son muy pocas las familias que viven en la zona y la escuela se cerró. En los años noventa tuve que acudir a todos los colegios de la provincia de Huesca para atender un programa de extensión de la Educación Física. Recuerdo que visité muchas escuelas que hoy ya están cerradas: Sopeira, Torres del Obispo, Peralta de la Sal, Las Pueblas, Cofita, Peraltilla, Azlor, Casbas, Quicena, Loporzano, Liesa, Alerre, Cuarte, Biscarrués, Loarre, etc. En el curso 82-83 estuve como maestro en una de esas escuelas, Las Guardiolas, en

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el término municipal de Albelda. Solo tenía cuatro alumnos y un aciago día del frío invierno solo vino uno. Una estufa de leña, que encendía por las mañanas, nos calentaba en los días gélidos. Recordé la escuela de mi infancia, pero habían transcurrido casi veinte años. Unos días antes de terminar el curso llegó la inspectora y nos anunció que la escuela iba a ser cerrada por los pocos alumnos que quedarían al curso siguiente. Algo me barruntaba que, como en otras muchas de esta tierra aragonesa, se cerraba para siempre, como así fue. Un sentimiento de tristeza me embargó. He vuelto en alguna ocasión a aquel lugar donde solo queda un edificio totalmente abandonado. En uno de los viajes al Maestrazgo, a finales del pasado siglo, nos recordaban que más de trescientas personas aún vivían en los mases de la comarca y en verano la cifra aumentaba. Otros permanecían durante el día y cerraban las ovejas en los corrales de las masadas, pero marchaban a dormir al pueblo.

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La masía constituía una unidad con vida propia. En la casa vivían tres o cuatro generaciones y se autoabastecían. Había horno para cocer pan. Sólo en caso de extrema gravedad se iba a buscar al médico, para lo demás existían remedios caseros. Se aprovechaba la naturaleza. En los pinares se explotaban las carboneras y también las tejerías para la construcción, cociéndose en los hornos tejas y ladrillos. A partir de los años cuarenta del pasado siglo algunos masoveros fueron perseguidos en la época del maquis para que no apoyaran a las guerrillas antifranquistas. Otros las abandonaron ante el continuo trasiego de maquis y represión posterior de la Guardia Civil. En los años sesenta se incrementa este éxodo coincidiendo con el que ocurre en la España rural. Antes de la guerra vivía tanta gente en las masadas como en la población. Algunas se han electrificado y hasta se han mejorado las comunicaciones asfaltando y arreglando sus caminos. Otras están convirtiéndose en viviendas de turismo rural. Algunos datos Tras los ejemplos anteriores y los datos que aparecen en los medios, parte la reflexión sobre la sangría profunda por la marcha de sus gentes que ha sufrido esta tierra. Aragón tiene 1.308.750 habitantes, una extensión de 47.719 kms. cuadrados. De los 731 municipios, 199 están por debajo de los 100 habitantes. Si contamos los diez municipios más poblados, donde se incluyen las tres capitales provinciales, nos encontramos con que dos terceras partes de la población residen en ellos y en los 721 municipios restantes nos quedan 435.709 habitantes. Con una densidad de 28 habitantes por kilómetro cuadrado estamos entre las cuatro comunidades españolas con menor densidad de población, junto a las dos Castillas y Extremadura. Más de 40 municipios de Aragón no tienen ningún habitante de menos de 20 años y la media de edad supera los 65 años. Y para seguir con más datos preocupantes: 572 municipios han disminuido su población. La provincia de Teruel tiene 135.562 habitantes. La capital 35.484 habitantes, Alcañiz 16.043 habitantes y Andorra 7.875 habitantes. Los 233 municipios restantes suman. 76.160 habitantes. Todo esto en 14.809 kms. La densidad de la provincia está por debajo de los 10 habitantes por kilómetro cuadrado. El último año ha pedido 1415 habitantes. La provincia de Huesca, la sexta de España en extensión, mantiene 219.702 habitantes en 202

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municipios aunque con cerca de 700 entidades de población. Ha perdido en el último año 1.377 habitantes. La capital suma 52.223 habitantes. En el conjunto provincial solo dos comarcas crecen (Cinca Medio y Bajo Cinca) La provincia de Zaragoza cuenta con 953.486, de ellos 664.938 habitantes en la capital, es decir el 70%. Por extensión es la cuarta de España. Algunas comarcas como Campo de Belchite o Aranda han sufrido un descenso demográfico importante, al igual que las Altas Cinco Villas. Un ejemplo en la comarca del Aranda: en 1950 Purujosa tenía cuatrocientos habitantes y hoy no llegan a cincuenta censados, y de éstos una buena parte viven en Zaragoza. Aranda de Moncayo no supera los doscientos y en año 1950 había mil cien censados. ¿Y dónde están los aragoneses que se fueron? De los que marcharon de nuestra comunidad, es decir, no emigraron a ciudades aragonesas, es complejo saber el número exacto. Hablan de unos 300.000. Muchos se han aglutinado reivindicando sus raíces aragonesas en las Casas o Centros de Aragón en el exterior. En España hay 51 y 25 de ellos se encuentran en Cataluña. Además, en Andorra la Vella, Toulouse y Bruselas. Y en tierras americanas, otros ocho, seis de ellos en Argentina. Pocas expectativas Hemos leído en los medios de comunicación que el gobierno de Aragón ha previsto 380 medidas para igualar las condiciones de vida de los habitantes del mundo rural y de la ciudad. Existen múltiples reuniones y congresos sobre el tema, pero da la sensación de que todo llega demasiado tarde. Si buscamos el origen y las causas de semejante desequilibrio demográfico tendremos que irnos primero a la posguerra y luego a los años sesenta del pasado siglo, con ese éxodo sin retorno a las ciudades y ese goteo interminable que se produjo después hasta la actualidad. En determinados momentos se quisieron centralizar los servicios en algunas ciudades: en la dictadura franquista fue en las capitales de provincia; con la democracia en las capitales autonómicas. Unas ciudades crecían y el resto se desertizaba. A los niños de los pueblos se los llevaban durante la semana a la escuela hogar, que fue el inicio del desarraigo. Se crearon los centros de salud y las OCAs y las delegaciones del gobierno autonómico, pero en muchos pueblos recordaban que antes tenían al médico y al maestro y al veterinario las

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veinticuatro horas del día, pues residía allí. Hoy hay pocos funcionarios que quieran vivir en el pueblo. Los crudos inviernos, la orografía, una economía basada exclusivamente en el sector agropecuario, el envejecimiento de la población, el cierre de escuelas, etc. ha llevado a una situación límite. Unas comarcas tienen más futuro que otras, pero la comarcalización tampoco ha resuelto estos problemas. Como mucho se incrementa la población de la cabecera o cabeceras comarcales, y en algunos casos ni aún esto. Y siguen existiendo demasiadas administraciones para el ciudadano: lo que llega de Europa, lo que llega del Estado, lo que llega de la Comunidad Autónoma, la Diputación, la comarca y el municipio. Y se mantienen municipios con exigua población, dándose el hecho de que en el verano y Semana Santa es cuando hay gente en el pueblo, pues muchos están censados en la localidad (y hay que agradecerles ese esfuerzo), pero viven en la ciudad. Son muchos los que luchan por dar vida a estas localidades. Se crean asociaciones para fomentar fiestas, encuentros, actividades culturales, publicaciones, blogs. Algunas se reúnen en Zaragoza que es donde vive la mayoría. Se fomenta el turismo rural que por lo menos da vida a ciertas zonas algunos meses al año. Pero en los pueblos se quejan de que no llega internet, de que si nieva se quedan aislados, de que no hay ningún comercio, etc. Algunos, a pesar de todo, han preferido vivir en alguno de estos lugares porque consideran que es calidad de vida, pero todos reconocen que cuando se hagan mayores tendrán que irse a la ciudad a o alguna residencia. Tampoco hay niños que correteen por el pueblo si no es en vacaciones cuando sus padres vuelven al lugar que les vio nacer. El panorama es complejo y tiene pocos visos de solución. La mayor parte de la gente se ha vuelto «urbanita» y cuesta que alguien que ya vive en la ciudad dé el paso de regresar al pueblo y los que quedan en el mundo rural se preguntan por cuánto tiempo. Tampoco la legislación, las ayudas institucionales o ciertas exenciones contributivas han llegado al mundo rural para compensar el esfuerzo que realizan los que siguen allí. Da la sensación de que se ponen parches, pero no se aborda el problema de fondo. Y con esta perspectiva, la desertización demográfica seguirá avanzando en una comunidad como la nuestra, con tantos recursos, poco aprovechados.

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Por qué tañen las campanas Carmelo Marcén Albero Eran otros tiempos, más sujetos a la rutina y las dificultades. Hace cien años, sonidos varios y los olores a tierra, mojada o seca, daban contenido al mundo rural. Se mezclaban las voces y el tránsito de personas con el paso de las caballerías, el rechinar de ruedas de carros, los ladridos de los perros y el canto del gallo, siempre dispuesto a hacerse notar. A veces los mugidos de las vacas se mezclaban con los tonos de sus esquilas, cuando marchaban cansinas hacia el abrevadero o el monte. También así serían los sonidos de mediados del siglo pasado en bastantes de nuestros pueblos, porque la Guerra Civil retuvo las circunstancias. En la larga e impenitente posguerra, la escasez de recursos no dejaba a las gentes del mundo rural otra salida que la resignada tenacidad, que administraban unas mejor que otras. Durante mucho tiempo plantearon una orgullosa resistencia al desánimo, aguantaron la penuria y se sobrepusieron al tedio del calendario vital, como canta José A. Labordeta en La vieja. Aceptaban los rigores de la ruralidad por el apego que tenían a sus raíces, a esa magra tierra que los castigaba sin culpa, aliada con una meteorología adversa en un clima de por sí difícil. Dentro del aire monocorde, las campanas sonaban a menudo para recordar eventos varios; con los años los tractores y coches se hicieron dueños de los alborotos. Por las noches, el silencio reinaba en las calles a la espera de un nuevo día parecido al anterior; la tonalidad mortecina de las viejas farolas sacudidas por el viento —tan aisladas unas de otras que parecía que se tuvieran envidia— convertía en abismos las afueras de los pueblos. Solo los vagabundos perros y algún gato se atrevían a rebasarlas. El duro invierno hacía de la vida una proeza. La aliviaban las voces chillonas de los niños que inundaban las calles a la salida de la escuela.

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En la España rural, el tiempo se tornó inconcreto, y sus personajes, tanto los que se quedaron como los que marcharon —Las Cinco Villas tenían 43.611 habitantes censados en 1920, 37.640 en 1970 y 30.557 en 2017— siguen ahí porque transitan en forma de recuerdos; las memorias muchas veces no son suyas. Cuando los emigrados regresan, aunque sea de visita, la visión de su pueblo les provoca sensaciones raras, que dudan si identificar con abstractas melancolías o llantos callados sin consuelo por un pasado, el suyo, que se muere. Los últimos decenios han sido testigos del azote poblacional de la España interior, Aragón incluido, que, además de causas socioeconómicas y demográficas, tuvo un claro detonante escolar. Muchos padres que ni siquiera completaron la escolaridad básica intentaron que sus descendientes estudiasen, aunque para ello debieran hipotecar su patrimonio económico y afectivo. Algunos jóvenes emprendieron el camino de la capital para ampliar estudios, otros marcharon a las concentraciones escolares o a las escuelas-hogar. Las aulas de los pueblos se cerraron paulatinamente y el silencio infantil se adueñó del espacio y puso en suspenso el futuro. El éxito en los estudios de quienes salieron tenía como contrapunto la pérdida de las vidas compartidas en el pueblo. Por este motivo, tanto quienes se quedaron esperando como los que se fueron señalaban en su calendario los fines de semana o las vacaciones, en los cuales las risas y afectos volvían a llenar de vida las casas semivacías; esos días las campanas tocarían a gloria, aunque no las bandearan. Pronto, algunos padres no pudieron soportar ausencias y emigraron tras sus hijos. Atraídos también por las luces de la ciudad, desprendidos de una parte de las penurias pasadas, incitaron a otros — jóvenes en su mayor parte— a seguirlos para en-

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contrar una seguridad económica, aunque así perdieran una buena parte de su bagaje sentimental. El éxodo continuado produjo la despoblación de los pueblos, con la consiguiente imposibilidad de regeneración demográfica. Dobla la campana anunciando que algo va mal; otra vida se truncó. Ya quedan pocas. El sonido monocorde y triste suena por los pueblos de todo Aragón. Así pasa, mes tras mes, en los pueblos que tienen menos de 101 habitantes censados (199), en los casi 500 que se encuentran en riesgo de desaparición. ¿Qué porvenir tienen todos aquellos en los que la población mayor de 65 años supera el 50 %? Las campanas lamentan el triste y múltiple trabajo cercano que tienen por delante. Asustan los datos del Campo de Belchite y Campo de Daroca, pero el relevo generacional tampoco está asegurado en otra decena de comarcas, en donde hay dos jubilados por cada joven. Solo 24 de los 731 municipios tienen más de 5.001 habitantes censados. Frente al desierto poblacional generalizado, 7 de cada 10 aragoneses ocupan el área metropolitana de Zaragoza. No hay organismo social que resista semejante desequilibrio. Todo esto se produce en un contexto global de poca energía vital: la densidad media de Aragón está en 27,4 hab/km2 y mal distribuida —frente a los 323 del D.C. de Zaragoza, en varias zonas se mueve cerca de 3 (Maestrazgo, Sierra de Albarracín, Gúdar-Javalambre y Sobrarbe)—, el saldo vegetativo ha descendido en 19 de los últimos 20 años, la edad media es 44,5 años (39,7 en 1990), la esperanza de vida alcanza los 82,8, la tasa bruta de natalidad está en el 8,6 ‰ y la tasa global de fecundidad en el 39,5 ‰; todas las comarcas perdieron habitantes el año pasado. Cincuenta años después de los grandes éxodos, los pueblos de Aragón siguen su agonía poblacional ante la inoperancia colectiva. Desde la Dictadura, las administraciones se han despreocupado, o no han tenido continuidad en sus impulsos, de fomentar nichos de actividad para evitar la sangría poblacional de los pequeños pueblos. El informe del Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) de 2016 alerta de que «La disminución de la población en la mayoría de las comarcas aragonesas durante la última década y de manera generalizada en el último año, está asociada a una estructura demográfica envejecida y a una pérdida de la población extranjera empadronada», hecho que tememos se agravará; apenas 80 municipios de Aragón no son «viejos» para el CESA. Menos mal que los municipios entre 5.001 y 20.000 habitantes han ganado población entre 2006 y 2016. Dice el

YOS ROCHA

INE que Aragón tendrá dentro de 15 años un 4% menos de población que ahora. Son mensajes que precisan audiencia continuada y actuaciones rápidas. ¿Qué ha pasado en los pueblos aragoneses de entre 1.001 y 2.000 habitantes —47— que han perdido población, mientras en otras comunidades aumentan? La situación actual no es fruto de la casualidad. Aquí parecemos discípulos de Sófocles: «Cuando las horas decisivas han pasado es inútil correr para alcanzarlas». Esa es nuestra tragedia. Unos lo justifican en que no deben dedicarse más recursos a poblaciones con fecha de defunción próxima, sino a facilitar la mejora de vida en las medias y grandes ciudades. Ese fue el argumento desarrollista de hace 50 años que nos llevó a la situación actual. Otros defienden una lectura crítica del futuro que conduzca a proyectos de sostenibilidad territorial, diferenciados según las potencialidades de cada escenario. Se nos llena la vasija social de orgullo aragonesista recordando el pasado, la grandiosidad de la Corona y sus reyes, pero pocas veces

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proyectamos el futuro. En otros lugares sucede al contrario. ¿Acaso nos da miedo lo que intuimos, o preferimos el silencio? Pero alguna vez, las campanas repiquetean de júbilo. Lo hacen por un nacimiento, tan contentas como las que cita Ramón J. Sender en Réquiem por un campesino español, que avisaban en Chalamera si el bautizado iba a ser niño o niña; pero el año pasado no disfrutaron de esa alegría efímera más de 300 pueblos. También suena la campana mayor cuando el pueblo recibe fondos específicos contra la despoblación, aunque no siempre estos recursos se dedican a incentivar a las personas. A la hora del reparto se mira solo el presente y el dinero se emplea en cometidos finalistas, como los que poblaron de hormigón los pueblos, despreciando soluciones a medio y largo plazo, fruto de planes sociales consensuados. Tañen de alegría, aunque sea en silencio, las campanas cada verano, cuando nuestros pueblos reviven: niños que corren por sus calles, música y televisión en las casas, ruidos de coches, verbenas nocturnas y reencuentros múltiples los cambian totalmente. Vuelven por un momento las imágenes del intercambio diario de vivencias veraniegas en torno a la tenue farola. Allí se refrescaban los paisanos antes de adentrarse en la noche calurosa. Las salamanquesas permanecían encaramadas bajo los aleros a la espera de atrapar a las mariposas despistadas. De vez en cuando los murciélagos hacían pasadas de rumbos difíciles. Tocan con algarabía las campanas para las fiestas patronales. En ellas, el pregonero, casi siempre un oriundo que destacó fuera, se desgañita para hacerse entender en la plaza o en el pabellón, que ya casi todos los pueblos tienen. Casi nadie lo escucha porque los saludos y reencuentros entretienen a los asistentes; caras olvidadas pero con parecidos físicos recordados ayudan a situar a la gente por la pinta de la familia. La procesión del día siguiente es un poco diferente a la de antaño. La peana y las banderas aún relucen pero en la comitiva faltan niños y jóvenes, porque ya hay pocos en el pueblo o viven la espiritualidad de otra forma, alguien diría que menos forzada o, quizás, no tan condicionada por la vida cíclica. Las fiestas patronales suponían el agradecimiento a la santa, o al santo pero menos, por los frutos de la vida. Las actuales suculentas comidas sirven para reforzar afectos pero ahora evocan menos los sabores antiguos, como cuando el capón o el ternasco al horno, por ser extraordinarios, aumentaban los deleites festivos. Ahora el banquete es más universal, quizás un rancho.

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Voltearían todas las campanas de las iglesias de los pueblos si nuestros responsables políticos y las organizaciones sociales se comprometiesen a conseguir un Aragón imaginado. En él se priorizarían políticas sensibles hacia el mundo rural —con incentivos de mantenimiento y de apoyo a la natalidad, quizás con políticas activas de poblamiento diferenciado con personas de otros lugares—. Acelerarían su cadencia si las intervenciones se apoyasen en estructuras nodales y redes ágiles de viabilidad económica —fomento de unidades productivas en un contexto de calidad y excelencia, asignación de ayudas con criterios territoriales, intermodalidad de las comunicaciones—. La alegría sería completa si en ese contexto se organizasen servicios sociales sanitarios y educativos más ágiles, y se valorase con variados incentivos el nada intangible papel que los pueblos desempeñan en la custodia del territorio; así lo demuestran pequeñas iniciativas, asociaciones y particulares, que se empeñan en revitalizar sus pueblos a pesar de las dificultades. Unos empiezan por renovar las casas de sus padres como homenaje a quienes dieron todo por ellos, pero también forman asociaciones culturales para rescatar la memoria colectiva; otros ponen en marcha nichos de actividad laboral. Ante este soñado despertar, incluso los espíritus de los antepasados acudirían a bandear las campanas; puede que hasta repiqueteasen las de la capital de Aragón. Si esto no sucede, todas enmudecerán, al no encontrar por qué y para quién marcar el tiempo, cansadas de ver que, al paso que vamos, en unos años solo se podrá celebrar la fiesta patronal con un réquiem colectivo, analizando el exitoso modelo de desertificación social mediante imágenes recogidas en los documentales etnográficos. De fondo se escuchará a Labordeta cantar Albada, sin que lo acompañe una campana. ¡Ojalá el tiempo, abrumado por las circunstancias, no se haya acostumbrado a huir del destino y lo rectifique!

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EN DONDE HABITA EL SILENCIO Los pueblos deshabitados en Aragón José Luis Acín Fanlo

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ragón en su conjunto ostenta el triste privilegio de ser una de las comunidades autónomas con más lugares deshabitados o abandonados. A esta realidad, a este panorama desolador se llega por los movimientos poblacionales y por los cambios de habitación que, en algunos casos, el hombre ha realizado a lo largo de toda su historia, lo cual conlleva el abandono de muchos enclaves para dar lugar a la creación de otros nuevos, con mejores características y posibilidades —aprovechamiento de la tierra, facilidad de acceso, caída en desuso de los sistemas defensivos y de su función estratégica—, y en otros casos por una larga retahíla de causas que jalonan el devenir del hombre, desde su asentamiento en un lugar —tales como pestes y otras enfermedades, guerras, concentraciones urbanas, o débitos y endeudamientos—, hasta su muerte. Circunstancias históricas provocan despoblados de épocas pretéritas ya convertidos en yacimientos arqueológicos, así como en los denominados despoblados medievales. Una deriva agudizada desde finales del siglo XIX y, sobre todo, durante el transcurso de la pasada centuria, cobrando proporciones desmesuradas, en especial a partir de la década de los cincuenta. Todos los pueblos, todos los deshabitados de las tierras aragonesas, perdieron sus habitantes y el alma que los mantenía vivos, en un escaso período de apenas treinta años, concretamente entre las décadas de los años cuarenta y setenta, con especial incidencia desde finales de los cincuenta y todos los sesenta. Causas de la despoblación Medio siglo, pues, desde que comenzó la actual —bajo otras premisas y más letal de todas las re-

gistradas en la evolución histórica del hombre— despoblación y abandono de los pueblos, cuya desertización y ruina fue propiciada y defendida, incluso, desde instancias oficiales, al no favorecer la vida y la subsistencia de esos lugares, además de otras como las derivadas de la propia falta de hospitalidad de algunos de estos lugares más o menos montañosos, más o menos ricos o pobres. Despoblados y abandonos por causas de fuerza mayor o forzadas, tales como la construcción de embalses o la reforestación de amplios y fértiles valles. Despoblados y deshabitados también, en otros casos, por las circunstancias en las que se daba la vida, al no tener los más elementales y vitales medios de vida, sin unos mínimos medios de comunicación o sin unos servicios sanitarios y educativos, muchos de ellos existentes anteriormente y que fueron suprimidos en el transcurso de las terribles décadas ya mencionadas. A ese efecto devastador propiciado por la propia mano del hombre, hay que añadir otras causas, como la producida por el entorno circundante o por las posibilidades de desarrollar la vida en el mismo. Así, a la caída de la economía rural, fomentada e incitada en buena medida por el auge de la industria en el marco de la entonces bien vista ciudad (cierre de muchas casas, de pueblos enteros; la marcha de los más jóvenes que conlleva un envejecimiento, que todavía hoy sigue acechando en un buen número de lugares; la ruptura y desvencijamiento de la institución de la casa y de su estructura; la desaparición de esa figura básica y uno de los pilares mantenedores de todo el entramado, el «tión»), se unen otros factores como la imposibilidad de seguir viviendo en unos enclaves de difícil habitabilidad por su ubicación o por los pobres recursos ofrecidos por ese medio natural circundan-

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CRUZ NAVARRO

te; causas más o menos «naturales» que hasta ese momento se habían soportado y sobrellevado al no conocer otro medio de vida. Consecuencias de la despoblación Una despoblación que ha producido una inimaginable y dantesca visión, cuyos efectos alcanzan a todos y cada uno de los componentes que caracterizaban al diario vivir de los pueblos. Empezando por el desarraigo y la pérdida de identidad de los moradores que se vieron abocados a emigrar. Continuando con todo lo relativo al paisaje, a su natural desarrollo y al trastoque que se ha producido, en especial a la humanizada imagen que ofrecía dicho paisaje. O lo que tiene que ver con la visión de los pueblos, antaño cuidados, con todas las casas abiertas, en los que hoy se enseñorean zarzas y espinos, con los tejados hundidos y las fachadas a punto de caer. Lugares que, o bien se encuentran abandonados, donde ha desaparecido toda presencia humana, si bien su espíritu —esa presencia— pervive, o bien deshabitados, en los que si bien no se constata una

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presencia continua, sí que al menos se conservan las casas y se cultivan algunos campos. Lugares, en una gran mayoría, arruinados, en los que, si todavía quedan en pie —por muy paradójico que parezca—, se pueden apreciar las formas y características de la arquitectura popular. Casa-vivienda a la que se suman toda una serie de edificios secundarios, con unas determinadas y especializadas fisonomías dependiendo de los usos y fines a los que se iban a destinar, tal como se puede comprobar en las bordas o pajares, «mallatas» o casetas pastoriles, molinos, batanes, «arnales» o colmenares, o en un largo etcétera de construcciones diseminadas por el campo. Un declive que ha afectado también a esas obras de tipo y elaboración comunal que hoy aparecen arruinadas y perdidas, mientras que antaño se arreglaban y mantenían por el común del pueblo, por quienes les tocaba el turno para su reparación: el ejemplo más palpable y visible de todo lo anterior se observa en los caminos, esos viejos caminos de herradura que ya no conducen a ninguna parte, sólo a los campos yermos, sólo a los restos de una cultura, desaparecidas veredas que sólo muestran la desolación, el abandono, la ruina, la muerte. Destrucción que afecta también al ingente y rico patrimonio histórico-artístico. Cada vez es mayor el número de iglesias, ermitas, palacios, castillos que ya no son ni reparadas ni mantenidas por sus moradores, por lo que —por tanto— se caen y desaparecen. Imposible es, por otra parte, ver las distintas labores que los habitantes tenían que llevar a cabo para poder seguir viviendo, para dar continuidad a la familia, como las faenas diarias en el campo, en la ganadería, en las artesanías y en la casa. O el patrimonio inmaterial, como fiestas, leyendas, cuentos, ritos, creencias, estructura social y todo cuanto era necesario para mantener la vida en ese medio natural. Un entramado vital que era visible hasta fechas muy cercanas y que, en la actualidad, ha caído no ya en desuso, sino en el más profundo de los olvidos. Hoy, por toda esta suma de circunstancias, laten los últimos momentos de vida en estos lugares, los últimos estertores de una cultura y de una forma de entender la existencia que perdurará hasta el mismo instante en que desaparezcan para siempre, hasta que sus casas, sus enseres, sus campos incultivados, todo aquello que caracterizó a esa cultura, abocada irremediablemente al olvido y a la muerte, sean eso precisamente: unos enclaves, unos pueblos muertos y olvidados para siempre.

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Setenta palabras

para hablar de la despoblación/repoblación de Sobrarbe (Huesca) Mariano Coronas Cabrero No saben lo que se han perdido quienes no tuvieron un pueblo en su infancia.

No soy un experto en la materia, pero nací y viví en una comarca oscense que estuvo formada por muchos pueblos y aldeas, todos o casi todos vivos y pujantes hasta las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo XX, pero que una sangría demográfica brutal, fue reduciendo su población, poniendo en peligro la continuidad de la misma... En 1900 tenía algo más de 22.000 habitantes que en el año 2000 pasaban muy poco de 7.000 (la tercera parte). Hasta 1950, la caída poblacional fue moderada, llegando a los 18.000 habitantes en ese año; pero en 1970 ya solo quedaban la mitad: 9.000. Actualmente, (datos, como los anteriores, obtenidos en https://es.wikipedia.org/wiki/Sobrarbe) Sobrarbe alberga unas 7.400 almas, repartidas en sus 19 municipios y 151 entidades de población. Hasta mediados del pasado siglo, todos (o casi todos) los pueblos y aldeas estaban vivos; contaban con escuela, con gentes que saludaban al día abriendo las puertas de las casas, que se arreglaban para las fiestas, que salían con caballerías a trabajar, que esperaban al coche de línea para trasladarse a vender o comprar a pueblos próximos o fuera de la comarca... Sobrarbe contribuye, de manera significativa, a avalar esa realidad de la España vacía. No tiene una problemática específica; comparte los problemas de la España interior que generaron un flujo incontenible de personas que dejaban las zonas rurales para incorporarse a las ciudades. Tiene el dudoso honor de contener en su territorio decenas de pueblos abandonados, con las casas caídas y sin los servicios mínimos de agua, luz, alcantarillado... Lo único que se arregló, en esos casos, y después de que saliera el último vecino, fueron los accesos... Este artículo, a pesar de tener una notable extensión, no está terminado. La idea es que las pa-

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ADRIÁN TORO

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labras elegidas (y otras que podrá aportar el lector o la lectora) nos hagan reflexionar sobre un fenómeno: la despoblación y la posible repoblación, que ha configurado mapas humanos bien diferentes en distintas épocas. Las personas que lo lean podrán dar a cada palabra su propio significado, en base a su conocimiento del tema o a sus propias experiencias, o ampliar el que aquí se ofrece y, de ese modo, estas páginas serán unas páginas vivas, en absoluto categóricas y, de ningún modo, definitivas. Comienza el ABCdario: Abandono. Secular, sin duda. Durante mucho tiempo no manifestado porque la gente del mundo rural era austera hasta en las expresiones de los sentimientos. Los rostros de las fotografías eran siempre serios y circunspectos. Nadie sonreía... Accesos. Inexistentes o precarios. Muchísimas aldeas, pequeños núcleos de población solo disponían de los estrechos caminos de herradura para salir hacia el pueblo de al lado o a los pequeños pueblos del valle más próximo por donde pasaba un coche de línea. En muchos casos, se mejoraron, cuando el último habitante «apagó la luz» y puso distancia de por medio. Administraciones. Si en un tiempo se inhibieron ante las problemáticas que conducían al éxodo, es hora de que asuman un decidido apoyo a los ayuntamientos pequeños, a la gente que vive en los pueblos para fidelizar población, porque cuando se cierra un pueblo, se acaban muchas cosas... Más servicios, legislación adaptada a los tiempos, mejores comunicaciones, aprovechar los recursos que ofrece cada entorno rural y potenciarlos al máximo, programas europeos... Ese es un trabajo del Gobierno central, del autonómico, de las diputaciones provinciales, de las comarcas y de los ayuntamientos, como poco. Agricultura. En el fondo de los valles del Cinca y del Ara, del Susía o del Ena, del Cinqueta, de La Nata... se aprovecharon las zonas llanas o de ribera para practicar una agricultura que, en buena parte, estaba condicionada por la extensión de los campos y por los trabajos ingentes de las personas que convirtieron las laderas abruptas de algunos montes en pequeñas fajas de cultivo. En otros puntos de la comarca, se sembraban extensiones reducidas e inverosímiles por su inclinación y tamaño. Agricultura de subsistencia en muchos casos; imposible con maquinaria; insuficiente para el devenir de los tiempos. Aventura. Podríamos decir que la aventura continúa... Nacer, trabajar y vivir en muchos pueblos

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y aldeas fue realmente una aventura —al menos, vista la cosa con nuestros parámetros actuales y nuestros ojos de hoy—. Y sí que lo fue: salvar enormes distancia a pie, usar las caballerías para tantas faenas, llevar madera por los ríos, procurarse energía en pequeñas centrales, construir acequias y balsas para regar... Curioso, cuando menos, que en algunos lugares concretos de nuestra geografía comarcal, los deportes de aventura sean estrategias atractivas para foranos que ocupan, al menos estacionalmente, a un número de personas importante: bajar barrancos, navegar ríos, recorrer cañones, montar a caballo, escalar paredes de montaña, etc. han devuelto ese componente que la vida sedentaria en las ciudades ha perdido y que podríamos resumir en: vivir es una aventura... Bibliotecas. Inexistencia de un equipamiento cultural como éste hasta las dos últimas décadas del siglo XX, y de manera precaria en la mayoría de los núcleos rurales vivos. Es difícil mantener un servicio cultural de este calibre, pero no es imposible. Las bibliotecas son lugares donde se almacena buena parte de los instrumentos (electrónicos también) que pueden conducir a las personas a adquirir un mayor conocimiento de su individualidad, de sus derechos, aumentar la cultura personal y disfrutar de instrumentos de ocio como en las ciudades, además de ayudar en la formación a la población infantil. Bosque. El abandono de las labores tradicionales de ganadería, agricultura y aprovechamiento de los bosques; así como la sustitución de la leña por otros combustibles han hecho proliferar los árboles, los arbustos y las plantas hasta obtener superficies boscosas impenetrables, con el peligro que entrañan los posibles incendios. Sin olvidar que algunas plantaciones se justificaron para asegurar la tierra y evitar las escorrentías que colmataran los pantanos (los que se hicieron y los que quedaron sin hacer). Bucólica. La vida en los pueblos no tiene nada de bucólica y la existencia de los mismos solo se entiende si un suficiente número de personas hace allí su vida diaria. La presencia del habitante de la ciudad, que tiene allí su segunda residencia y acude en puentes, fiestas o vacaciones, aunque permita mantener mínimamente algún negocio, no garantiza la existencia del pueblo. La idea bucólica de la vida en los pueblos es, generalmente, una leyenda urbana. Las problemáticas son reales y profundas, en la mayoría de los casos. Caminos. Se poblaron de zarzas y maleza; cayeron las paredes que los jalonaban; dejaron de tener

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su función primordial que no era otra que servir de vías de acceso y comunicación entre pueblos vecinos. Hoy se han transformado en senderos balizados y señalizados que unen las ruinas de unas aldeas con las de otras y por los que circulan turistas bien equipados... Cementerio. Algunas de las personas que abandonaron su pueblo en plena juventud y han vivido la mayor parte de su vida en la ciudad, expresan su deseo de ser enterrados en el cementerio de su pueblo... Uno no acaba de irse... Ciudad. Los pueblos fueron derrotados por las ciudades. La sociedad primó la ciudad sobre el pequeño núcleo y propició que la vida en este se volviera cada vez más complicada y difícil, puesto que los servicios sanitarios, educativos, culturales, sociales..., se transfirieron a la ciudad... Clima. Es indudable que el alejamiento del mar nos aboca a una situación de clima continental que se traduce en inviernos largos y duros, en los que se vivió apurando todas las resistencias hasta mediados del siglo XX. Aún hoy día, cuesta imaginarlo, sin fuentes de calor más allá del fogaril y algún brasero o estufa de leña y con unos campos cubiertos de escarcha matinal que convertían los trabajos cotidianos en esfuerzos sobrehumanos... Comarca. El sentimiento de pertenecer a la misma comarca no ha existido siempre. En ocasiones, pequeñas guerras entre localidades han terminado con derrotas económicas para los dos contendientes. El organismo comarcal es hoy día la mayor empresa de Sobrarbe, la que más trabajadores y trabajadoras emplea y la única manera de que algunos servicios lleguen a todas las localidades de la misma: sanidad, recogida de basuras, retenes, radio, cultura, educación... Comunicaciones. (Ver accesos). Todavía hoy son mejorables en algunos puntos concretos. Hay que seguir reclamando su mejora continuamente. Su inexistencia o su deficiente estado, condicionaron la vida en las aldeas y pueblos. En la actualidad, los pueblos que se han salvado son los que «están al lado de las carreteras». En Sobrarbe, el túnel de Bielsa inauguró las comunicaciones comarcales transfronterizas y trajo un beneficio evidente a la comarca. Cultura. Con la desaparición de los pueblos y aldeas, desaparecieron manifestaciones folklóricas (puestas de manifiesto en fiestas y celebraciones); desapareció el habla (las distintas variedades del aragonés); desaparecieron las condiciones que milenariamente favorecieron la transmisión oral; desaparecieron las faenas cooperativas; desapareció el

uso de múltiples herramientas y aparatos desarrollados a lo largo de la historia para poder realizar determinadas faenas... Una forma de entender el mundo se vino abajo para siempre. Los etnólogos comenzaron su trabajo de recuperación. Destrucción. Fue un proceso paulatino... Se iba una familia, luego otra y otra... Se cerraba la escuela, se cerraba el pueblo... Y los cierres llevaban a la destrucción de un ámbito que había posibilitado el trabajo, la vida, la fiesta, las relaciones... Electricidad/Energía. Inexplicable que, siendo en muchos casos lugares de producción, no hubiera —desde el principio— un sistema de distribución que beneficiara a los núcleos de población de la comarca. Usamos candiles (de aceite y de carburo) y velas demasiado tiempo, mientras la electricidad viajaba a las regiones vecinas. Emigración/ Inmigración. Masiva a mediados del siglo XX, especialmente entre los cincuenta y sesenta. Los pueblos se van quedando vacíos; se agota la resignación y se buscan nuevos espacios donde unos cambios laborales auguran una vida algo más confortable. Las ciudades seducen a la gente y ofrecen incentivos desconocidos hasta entonces y atractivos para quienes vivieron media vida de carencias y precariedades. En el siglo XXI, van llegando a la comarca personas de diferentes países, gracias a los cuales se mantienen algunos negocios de hostelería, explotaciones agroganaderas, cuidado de personas mayores, etc. La inmigración actual suple con su presencia y su mano de obra los huecos dejados por la emigración interior que se produjo en décadas anteriores. Envejecimiento. Después de la criba o la devastación que causó la emigración, llegó y aún se mantiene el problema del envejecimiento. Los valientes que se quedaron se fueron haciendo mayores y los que regresaron —una vez jubilados— ya lo eran cuando volvieron. Todo ello, es evidente que condiciona el futuro y la existencia misma de los núcleos rurales, que viven un presente precario y un devenir problemático. Escuela. Cuando se cierra la escuela, se cierra el futuro o, por lo menos, queda muy tocado. Las escuelas-hogar comenzaron a dar los primeros golpes a la continuidad de muchas familias viviendo en el pueblo. Los hijos desde pequeños se separaban de sus progenitores y quedaban internados toda la semana, lejos de los suyos y de su pueblo. Algunos padres decidieron irse a vivir a una localidad más grande, donde hubiera escuela y ser ellos los que viajaban cada día al pueblo a continuar con sus labores agrícolas y ganaderas, mientras el hijo

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acudía a la escuela... Se cerraron decenas de escuelas que dejaron tocados (o hundidos y sumergidos) a decenas de pueblos. Estancamiento. La sociedad rural es derrotada por la sociedad urbana. Entre otras cosas porque algunas prácticas económicas ya no daban más de sí, enfrentadas a los nuevos modelos que triunfaban en la ciudad. Estudios. Se fueron cerrando las escuelas... Muchas familias tomaron la decisión de abandonar sus lugares de nacimiento ante esa situación. Primaron la posibilidad de que los hijos y las hijas pudieran estudiar, como medio para mejorar la vida que ellos habían llevado. Y tuvieron que irse o aproximarse a las cabeceras de comarca o a la ciudad. Los institutos y la universidad estaban lejos… Luego ha resultado que tampoco los estudios redimen a quienes entregan años de vida a formarse y hay enormes barreras para poder trabajar. Etnología. Ciencia que estudia los pueblos y sus culturas en todos sus aspectos y relaciones. Cuando los etnólogos (profesionales o aficionados) llegan a un pueblo, es porque este empieza o está ya con graves problemas de continuidad. Hoy, echamos mano de manuales, revistas publicadas, libros y documentales que nos explican cómo era la vida en esos lugares que han quedado en silencio. Fallecimientos. Aún ahora, con la gente del retorno, o con los que quedaron, hay más fallecimientos que nacimientos. Con un saldo negativo de crecimiento sostenido, se llega al vacío… Familias. Los lazos familiares eran fuertes y se cultivaban. A pesar de las distancias, de las malas comunicaciones y de la ausencia de medios tecnológicos de comunicación como los actuales, la familia se cuidaba y se provocaban momentos de encuentro en ferias, fiestas, romerías y acontecimientos sociales. Ferias y Fiestas. Hasta las fiestas fueron desapareciendo al ritmo que marcaba el abandono o la emigración. Aquellas reuniones periódicas, a las que acudían familiares de otros pueblos alejados, donde se convivía, se intercambiaba, se conocía..., se formalizaban matrimonios, etc. dejaron de celebrarse cuando se cerraron los pueblos o quedó un número de habitantes excesivamente reducido. Treinta años después, volvieron a recuperarse y celebrarse en fines de semana, con objetivos bien diferentes... Las ferias también dejaron de celebrarse. Hoy tienen perfiles diferentes y se han recuperado o modificado sus propuestas, en los pueblos más grandes o cabeceras de comarca. Fotografías. Nos permiten reconstruir una manera de vivir que puede parecernos medieval, pero que

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era la existente hasta hace cuarenta o cincuenta años. Las fotografías antiguas son documentos de gran valor para estudiar, mostrar y ayudar a explicar cómo éramos y, tal vez, por qué hemos llegado hasta aquí... Ganadería. Complemento adecuado y necesario de la agricultura, para poder mantener la, casi obligada, autosuficiencia económica. Como con los productos agrícolas, los ganaderos servían para la propia alimentación y para vender algunos excedentes y obtener ingresos periódicamente, con los que comprar calzado, prendas de vestir, alimentos que no se producían y algún electrodoméstico. En los últimos años han aparecido explotaciones de más envergadura: granjas porcinas, rebaños de ovejas o explotaciones de vacuno, Humo. Cesaron las humaredas y los cuentos dejaron de escaparse por las orgullosas chamineras de Sobrarbe. Durante muchos años, en muchos lugares —antaño habitados— fue ya imposible fotografiar una chaminera por la que saliera humo... Infraestructuras. Véase «accesos» y «comunicaciones». Pero también falta de equipamientos básicos sociales o comunitarios, algunos de los cuales llegaron cuando ya no quedaba casi nadie: alcantarillado, salón social, carretera, mampara para esperar el autobús, agua potable, parques recreativos, alumbrado público... Hay casos patéticos. En algún núcleo se instaló alumbrado público en las calles levantadas, cuando el último habitante abandonaba el lugar… En ocasiones, resulta complicado realizar un mantenimiento adecuado, ante los daños causados por el paso del tiempo, debido a carencias presupuestarias o de personal. Interés general. Concepto que engloba múltiples intereses particulares de grandes compañías beneficiarias, bajo cuya advocación se realizaron inhumanas expropiaciones —con o sin fundamento, que eso daba igual— que contribuyeron en su momento al vaciado comarcal. Cada vez que se invoca, cunde el pánico. Internet. Parecía razonable que la llegada de Internet pudiese abrir una nueva vía de repoblación, posibilitando el trabajo a distancia por vía telemática. El problema es —entre otros— que se arrastra un déficit en la velocidad de conexión que dificulta bastante esa posibilidad, suponiendo que se materializase. Se necesita una banda ancha de navegación eficaz y segura. Esperemos que el futuro asegure esas mejoras. Inviernos. Hace algunos decenios, resultaban interminables. El invierno, los inviernos, muy probablemente, fueron un factor disuasorio a la hora

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de continuar viviendo en entornos rurales donde en esa estación, la climatología, las comunicaciones, la interrupción de servicios, etc. eran frecuentes y complicaban la vida. Jornadas sin jornales. Interminables, de sol a sol, para quienes fiaban su sustento al trabajo agrícola y ganadero. Recogiendo algo de dinero cuando vendían algo de lo que producían: grano, frutos secos, terneros, corderos, cabritos… Jubilación. Una parte importante de las personas que viven ahora en los pueblos están jubiladas. No se jubilaron allí, pero acudieron a pasar largas temporadas, una vez se jubilaron... Cuando llega el invierno, suelen regresar a la ciudad, hasta una nueva primavera. Leyes / Legislación. No las hubo para que protegieran a los naturales del lugar; al revés, cuando algunos quisieron rebelarse contra lo que consideraban excesivo o humillante, la tela de araña legislativa era inabordable y siempre acababa por quitarles razón. Actualmente, siguen siendo injustas y protegiendo los intereses de los poderosos que, en el caso de las expropiaciones y las reversiones, están orientadas a que estas últimas no se materialicen en condiciones razonables y ventajosas para quienes sufrieron las primeras injustamente. Se reclaman leyes justas y adecuadas al territorio para protegerlo y para que las personas asentadas en él sientan que los legisladores están de su parte. Maleza. Cubriendo las calles y los caminos, el presente y el futuro... Compañera inevitable de las ruinas, de los despoblados, del abandono. Mecanización. La compra de tractores para las labores agrícolas y toda la maquinaría acoplada convirtieron las extenuantes faenas agrícolas en trabajos más humanos; pero hubo que adecuar los campos y modificar las estructuras: arrancar frutales, almendros, cepas, etc. que dividían los campos en fajas, para dejarlos en campos diáfanos y realizar una agricultura extensiva. La evolución de la vida hizo inviables las pequeñas explotaciones y muchos echaron el cierre. Monte. Materia prima para algunas serrerías y derivados. Generalmente los montes de Sobrarbe se arrasaron entre los aprovechamientos de leña y madera y la acción del ganado... Hoy día son selvas expuestas a eventuales incendios y poco rendimiento en dinero o puestos de trabajo generan, lamentablemente. Probablemente contengan una riqueza infravalorada. Mujer. Muchas fueron las mujeres jóvenes que abandonaron los pueblos, buscando en la ciudad

nuevas maneras de vivir y ganarse la vida, viéndose abocadas a ello ya que la organización patriarcal de la vida rural les tenía reservados trabajos muy duros y muy pocos alicientes de futuro. Las que tuvieron que quedarse asumieron con un esfuerzo descomunal todas las tareas de la casa y la ayuda en las tareas agrícolas y ganaderas, desarrolladas fundamentalmente por los hombres. Muchos años después (recientemente) se organizaron «caravanas de mujeres» buscando aliviar una situación difícilmente reversible. Navatas. El río dejó de ser el camino cuando se levantaron presas. Hasta entonces, algunos ríos servían como vehículos para aprovechamiento del bosque y comercialización de excedentes. Después dejaron de bajar las navatas, como actividad económica... Pasados los años, han vuelto, pero como fiesta recordatorio de un duro y arriesgado trabajo. Hoy deberían ser camiones quienes ejercieran ese transporte, pero la valoración de las reservas madereras no es muy alta... Nacimientos. Ya ni se recuerda cuándo se produjo el último nacimiento de un niño o de una niña en algunos de los pueblos que, con pocos habitantes, aún siguen vivos todo el año... Nadie. En muchísimos núcleos que estuvieron poblados, hace ya mucho tiempo que no queda nadie y esta palabra golpea en nuestro interior, incesantemente. Niñez. Los pueblos y las aldeas vacías, a pesar de todo, son la patria de quienes vivieron en ellos la infancia. De esa época suelen ser los recuerdos más duraderos y las vivencias más intensas. Por eso, aquellos pueblos en los que no nacen niños o no hay niños y niñas recorriendo sus calles y plazas no solo están amenazados con el vacío, tampoco generarán recuerdos en un futuro próximo… Okupas. Neorrurales, alternativos, «hipis»... Personas que se han ido instalando temporalmente en algunos pueblos deshabitados con la idea de hacer una vida alternativa. Las dificultades que han encontrado han sido muchas; la mayoría de las veces por el avanzado estado de destrucción de los pueblos a los que llegaban. Se han generado frecuentes conflictos con la administración y, en ocasiones, con algunos antiguos vecinos. Otros, en cambio, han apreciado el esfuerzo y no les han importado estos intentos de repoblar lo que estaba ya hundido y han visto el movimiento con simpatía... Lo cierto es que pocos pueblos han conseguido repobladores estables. Paisajes. Cuando no era un «valor» de cambio es cuando tenían más valor, probablemente. En

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la actualidad, vemos que aquellos paisajes no humanizados (por efecto de un largo abandono de la gente que los trabajaba) están perdiendo el nuevo «valor» que tienen o tendrían para las personas que acuden como turistas a visitar la comarca: aterrazamientos destruidos, campos yermos, paredes espaldadas, caminos imposibles... Pantanos. Grandes o pequeños; hechos o por hacer... En Sobrarbe tuvieron un impacto demoledor y causaron un desmembramiento comarca, casi irreversible, que se fue prolongando años y años, con incertidumbres y amenazas. Cerraron pueblos, destrozaron valles y no «alumbraron» el futuro, a pesar de producir energía eléctrica. Patrimonio. La comarca es heredera de un extenso, variado y rico patrimonio arquitectónico, forestal, paisajístico, humano, geológico, inmaterial (fiestas, celebraciones diversas, romerías, lengua, gastronomía, música, carnavales, falletas...), que se ha tenido que restaurar, que hay que poner en valor continuamente y que complementa perfectamente las actividades económicas ordinarias y que resulta muy atractivo para quienes acuden a nuestros pueblos, como veraneantes o turistas. Pensamientos. Podemos imaginar qué pensaron quienes se armaron de valor para abandonar (con enorme dolor) su lugar de nacimiento, empujados por fuerzas diversas, para buscar la incertidumbre de un futuro mejor, aunque las posibilidades no fueran excesivamente halagüeñas, dado el estado general del país. Y que siguieron pensando en los nuevos asentamientos a los que les llevó el éxodo... Prensa. La comarca no dispuso nunca de un medio escrito que recogiera y divulgara los hechos culturales o las historias de vida protagonizadas por sus habitantes. Hay que señalar que algo de lo que pasaba se recogía en la prensa provincial o regional y raramente en la nacional. Los periódicos llegaban con un día de retraso a algunas casas donde había personas con inquietudes o con más disponibilidad económica... Desde los años ochenta hasta la actualidad, han ido apareciendo y desapareciendo revistas locales que han realizado y realizan una esforzada contribución a fijar la vida de las localidades o de la comarca de manera alternativa. Puertas. Algunas puertas ya no cierran nada porque el abandono y la ruina se han instalado definitivamente en las estancias que, un día, estuvieron habitadas... Otras, en cambio, están cerradas a cal y canto, porque nadie viene a abrirlas, a sacar las telarañas de los patios y a airear las habitaciones... En muchos pueblos, encontramos un elevado

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número de casas en las que solo habita el silencio; un silencio espeso que, aunque quisiera, no podría salir porque la puerta siempre está cerrada... Radio / Televisión. La primera acompañó, con las dificultades de funcionamiento que recordamos los más mayores, muchas veladas de invierno y también a quienes estaban en el campo o en el monte (con la llegada de los transistores) realizando faenas agrícolas, ganaderas... Desde 1991 Radio Sobrarbe llega a toda la comarca. La televisión llegó a mediados de los sesenta a algunas casas, a los teleclubs que se crearon en algunos pueblos... A través de aquellas pantallas «rayadas» y en blanco y negro, se abrió una ventana hacia otra realidades y, muy probablemente en algunos casos, aceleró la decisión de abandonar los montes y marchar a la ciudad... Reconstrucción/Rehabilitación/Repoblación. Tarea primordial en muchos núcleos de población que quedaron vacíos y, en parte desmantelados, con permiso o no de los dueños de las casas, poco después de abandonarlos. Reconstruir esos pueblos o aldeas supondría dotarlos de infraestructuras básicas de las que carecieron siempre: luz, agua potable en las casas, alcantarillado… Pero, sobre todo, nada tendrá mucho sentido si no encontramos medios de ganarse la vida, actividades productivas que permitan a los nuevos pobladores ocuparse y vivir de su trabajo, con perspectiva de futuro… Solo así podremos encarar la repoblación. Recuerdos. Quienes tomaron la decisión un día de abandonar su lugar de nacimiento o de vida, sufrieron las consecuencias de esa decisión… A unos les fue bien y a otros no tanto; normalmente, unos y otros alimentan su vida de recuerdos fraguados en su lugar de origen, sobre todo si vivieron allí varias décadas. A veces, los recuerdos pueden alimentar festivamente la vida y otras, ser un freno para que el ánimo se expanda... Recursos naturales. Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Parque Natural de las Sierras y Cañones de Guara, Parque de Posets-Maladeta, Monumento Natural de los Glaciares Pirenaicos. Paisajes, agua, bosques, ganadería, agricultura, turismo… ¡Será por recursos! Ríos. Siguiendo el curso de los ríos más importantes de la comarca: Cinca, Ara, Cinqueta, se construyeron las vías de comunicación terrestres y en sus orillas es donde han aguantado más los pueblos, pasando por diferentes fases de aumento y disminución de población. Los ríos fueron objeto de especulación hidráulica o hidroeléctrica

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y las riberas de los mismos, zonas de aprovechamiento agrícola. Ruinas. La imagen de un núcleo de población abandonado y caído, derrumbado, es una de las que impactan en el ánimo de manera dolorosa. Ahí hubo personas que dejaron el trabajo y los esfuerzos de toda una vida, que levantaron casas y paredes, aterrazaron laderas, criaron hijos, cultivaron la tierra, amasaron el pan, criaron animales… Verlo todo en el suelo y arruinado es, como digo, doloroso, incluso para cualquiera que no haya nacido allí y tenga un mínimo de sensibilidad. Soledad. Probablemente sea lo más evidente cuando pensamos en muchos pueblos y aldeas y cómo los trató el devenir de los tiempos. La escasez de población, los largos inviernos de noches interminables y días cortos y las dificultades de relación cuando la población es exigua, conducen a la generación de un sentimiento que —buscado— puede ser atractivo, pero cuando se convierte en irremediable, puede ser insoportable. Soluciones. Debe ser realmente complicado encontrarlas porque seguimos con el problema. En 2017 se celebró un encuentro en Huesca (Congreso Nacional para frenar la Despoblación), propiciado por algunas administraciones para abordar este asunto y no se concluyó con nada esperanzador... Aunque nadie discute que «otro modelo territorial es posible», no conseguimos dar con la tecla del mismo. Se habla mucho, se adoptan acuerdos generales, pero no sabemos cómo traducir todo ello en acciones concretas que conduzcan a la fijación de población o a la llegada de nuevos contingentes. No hay soluciones mágicas, pero todas pasan por aprovechar las potencialidades comarcales que deben ser detectadas y puestas en valor. Tal vez la reciente Directriz de Política Territorial y contra la Despoblación abra alguna vía no explorada... Sostenible. Adjetivo que ha tomado fuerza en los últimos años y que se aplica siempre cuando se piensa en nuevas políticas de desarrollo comarcal. Como otras muchas palabras, hay diferencias de interpretación. (En Sobrarbe, quienes están dando una lección sobre el tema, son las personas impulsoras del banco de semillas autóctonas, por ejemplo). Viendo ya con suficiente perspectiva y suficientes ejemplos de lo que es capaz el ser (in) humano, parece razonable que todas las iniciativas de desarrollo económico cuenten con ese adjetivo para inspirarlas y llevarlas a término. Suelo. Es indudable que tuvo y tiene una importancia enorme relacionado con las actividades del

sector primario: agricultura, ganadería, bosques... Una buena parte de la comarca presenta suelos afectados por montañas y valles, laderas de montes, etc. que hacían difícil su cultivo. Quedan abundantes testimonios de hercúleos trabajos para levantar paredes y convertir laderas imposibles en pequeñas parcelas de cultivo. Domar la naturaleza para obtener suelo cultivable fue una tarea en la que se ocuparon miles de jornales de las personas que habitaron nuestros pueblos en siglos anteriores... Pero también tenemos un suelo rico en formaciones geológicas y en restos fósiles: el joven Geoparque es un descubrimiento reciente que aporta nuevas líneas de vida comarcal y nuevas posibilidades. Tranquilidad. «¡Qué bien se vive en los pueblos!», es un mantra que, unido a la tranquilidad que en ellos se respira, definen con poco rigor el drama de la sangría de población estacional o permanente y la complicación de mantener servicios comunes cuando el censo disminuye hasta cifras críticas. Mucha tranquilidad tampoco es buena... Tristeza. La que producía la noticia de que una familia se iba del pueblo, en los años 50 y 60, con la incertidumbre añadida de que igual no volvías a verlos más. Entonces, todo estaba muy lejos... Tristeza la que produce la visión de aldeas y pueblos abandonados, desmoronados y destruidos, con el añadido de la codicia de quienes arrancan hasta las piedras de las fachadas o los hierros de los balcones. Tristeza la que produce el vaciado de casas y calles en los pueblos que aún siguen vivos y que son abandonados en invierno por los moradores de más edad, convirtiendo un recorrido por sus calles en un viaje al silencio... La despoblación, el vacío humano, genera un silencio doloroso, un silencio como si nevara... Trufas... Del oscuro mercado (casi clandestino) de las trufas, hemos pasado a un movimiento de repoblación de espacios agrícolas con encinas micorrizadas para la obtención de ese apreciado producto en la gastronomía del siglo XXI. Solución complementaria económicamente en algunos lugares de nuestra comarca o de las vecinas. Quesos, patés, pacharán, carne, repostería, miel, etc. son algunos de los muchos productos apreciados que se generan en los pueblos de la comarca. Turismo. Todo puede acabar en este «monocultivo». Hasta los años setenta del pasado siglo, los campos de Sobrarbe producían cereales, fruta, uva y vino, olivos y aceite... Con la llegada de los tractores, los campos «enfajetados» se convirtieron en campos sin arbolado y ya solo se cultivaban cereales... Hoy, dado que muchos pueblos se han aban-

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donado, los campos están yermos y el turismo se ha convertido en el monocultivo más importante. Es indudable que, en la actualidad, el mayor contingente de personas en edad de trabajar están dedicadas a los servicios turísticos directos o a los empleos colaterales de esa actividad. La apuesta es fuerte porque el potencial es enorme. Igual haría falta un plan B, por si acaso. Utopía. Probablemente, ir tras la utopía (que actúa siempre como un horizonte inalcanzable) de la repoblación o la de volver a empezar en lugares no despoblados del todo, ha permitido brotes esperanzados de reavivar lugares o de fijar algo más de población. La realidad es tozuda y poner en marcha una población que dejó de serlo, es enormemente costoso. Aún así, habría que potenciar esa tendencia. Vecinales. Los trabajos comunitarios para abordar algunas necesidades de las aldeas y pueblos fueron eficaces maneras de participación colectiva, de cooperación: limpieza de acequias, de caminos, trabajos en el monte; construcción de equipamientos colectivos: escuela, horno de pan, hornos de cal... Cuando se agudiza la despoblación, desaparece todo eso y solo se recupera en algunos pueblos, con la repoblación estacional de la actualidad. La pérdida de algunos valores no es una buena noticia. Vida. Al final, las condiciones mínimas para desarrollar una vida digna son las que hacen posible la permanencia o la huida de un espacio concreto en el que poder vivirla. El espacio sobrarbés (hoy lleno de atractivo paisajístico y turístico) bastó para mantener una población moderada que desarrolló rasgos culturales, folklóricos, lingüísticos, sociales, económicos, de creencias, etc. pero que aguanta con dificultades los embates de final del siglo XX y los comienzos del XXI. La vida, en su concepción más poliédrica, no es fácil en este territorio, a pesar de su indudable potencialidad. Yermos. Abundantes en la actualidad, certificando el abandono y la pérdida de calidad de los paisajes. Muy visibles en los abancalamientos realizados en las laderas de los montes para ganar estrechas fajas de tierra cultivable. Con el paso de los años sin cultivar, las zarzas, arbustos y hierbajos han ocupado esos espacios, perdiendo todo su atractivo como símbolos de un tiempo y de una manera de cultivar la tierra. Zarzas. Son las protagonistas de muchos paisajes rurales. Incombustibles al paso del tiempo, brotan y rebrotan con facilidad y suelen ser, cuando cubren paisajes despoblados el signo más evidente del abandono y la desolación.

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Digamos la verdad José Francisco García El mundo rural está en serio peligro. El proceso de deterioro económico y social que sufre es el peor en décadas, y puede convertirse en el más devastador que hayamos conocido nunca. Es un problema complejo y profundo, que requiere cambios de actitud, nuevas formas de entender la realidad, y decisiones valientes para revertirlo. La realidad actual del medio rural es un asunto muy complejo. Muchísimo. Con innumerables aristas, causas y consecuencias. Y podemos enfrentarnos a él de varias maneras, pero, en mi opinión, cuando nos situamos frente a problemas complejos, tenemos dos opciones. Una es intentar esconderlos, simplificarlos, maquillarlos, retrasarlos, no reconocerlos. Y, cuando se convierten en imposibles de resolver, culpar a los demás del resultado. O a la mala suerte, o a una conspiración mundial o a la no alineación planetaria. En nuestro caso, cuando nuestros pue- Castillo de Lacorvilla (Luna) Julián López blos se vacían, podemos asumirlo como un castigo divino y resignarnos. deterioro paulatino y acelerado del territorio es de La otra forma de afrontar una situación compleja la falta de inversión de las Administraciones Públies reconocerla, aceptar su naturaleza, e incluso ad- cas (los políticos), la poca sensibilidad del dinero mitir que no tiene solución. Además, no culparemos (los empresarios), la volatilidad en los gustos de las a los demás, sino que buscaremos en nosotros mis- personas (los turistas), o sea, son otros los que han mos las deficiencias y las posibles soluciones. Pero provocado que cada vez haya menos gente en nuesno olvidemos que este camino es más difícil, más tros pueblos y muchos de ellos estén deshabitados. cansado, y suele provocar incomprensión y rechazo. Cuando, según mi criterio, las causas son diversas, Hasta ahora, en mi opinión, y en relación con pero muchas decisiones tomadas en el propio terrila crisis del medio rural, hemos optado por la pri- torio han contribuido a llegar a esta situación. Inmera de esas opciones. Y nos hemos convencido versiones millonarias en infraestructuras inútiles o de que la responsabilidad única de la situación de desproporcionadas, escasa atención a los recursos

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realmente singulares de cada lugar, desprecio por sectores que podrían haber consolidado tejido productivo local, división política en pueblos con menos habitantes que problemas, y proyectos que han ahondado el desequilibrio territorial entre pueblos medianos y pequeños (porque, lamentablemente, no tenemos ninguno grande). Estoy seguro de que todos los que conocen las Cinco Villas han pensado en algún pueblo o proyecto que conocen con estas características. No necesito ponerle nombre a ninguno. Pero no es este un artículo para hablar de lo que hemos hecho, o del pasado. Simplemente muestro mi punto de vista sobre las políticas desarrolladas. Porque creo que sin reconocer los errores propios no es posible mejorar la realidad. Y la realidad es que, aunque nos cueste reconocerlo, por desgracia, nuestros pueblos se mueren. Digamos la verdad, se están muriendo, y la mayoría de ellos no va a sobrevivir. No tal y como los conocemos hoy. Si nos miramos al espejo sin las gafas de vernos guapos, y observamos nuestras arrugas y nuestros defectos, admitiremos que esta es la cruda verdad.

Torres de Sibirana (Uncastillo) Manuel Trujillo Berges.

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Porque la gente, y especialmente los jóvenes, quieren vivir en las ciudades. Porque de cada diez jóvenes que se van de sus pueblos a estudiar fuera, solo regresa uno a trabajar. Eso supone que los pueblos invierten su riqueza en el mayor activo que tiene una sociedad, sus niños y jóvenes, y éstos, cuando se forman y se preparan para aportar valor y devolver esa inversión en forma de trabajo, conocimiento y rendimiento, se quedan en las ciudades, a las que les sale gratis semejante regalo. Por lo tanto, el dilema de la llamada despoblación no es si va a seguir avanzando, porque es seguro que sí. Ya es tarde. Hemos esperado demasiado y no tiene vuelta atrás. No vamos a poder detenerla o eliminarla. La verdadera decisión sobre la despoblación es cómo vamos a gestionarla. Y mientras no la afrontemos de esta forma, seguiremos engañándonos sin acertar en las medidas. Hasta ahora, ha habido algunos intentos para frenar la pérdida paulatina de población en nuestros pueblos aunque, en la gran mayoría de los casos, los resultados han sido escasos. Pero, según yo lo veo, en casi todos estos argumentos, teorías y propuestas se trasluce un poso de ingenuidad o de negación de la realidad, que no beneficia en nada al medio rural. También en muchas de las políticas que se han puesto en marcha desde la Unión Europea, y que se han ejecutado por los gobiernos autonómicos y locales. En mi opinión, la despoblación rural es una tendencia creciente, incontrolable, es imposible pararla. No existe solución para detenerla. Solo podemos gestionar su evolución. Intentar que sea lo menos dañina posible, intervenir para suavizarla, limitarla o transformarla. Transformar, es la palabra que más me motiva de esta reflexión. Porque, aunque pueda parecer por lo leído hasta ahora, no soy pesimista. Mi objetivo es convencer de que tenemos capacidad de cambiar las cosas, transformar la realidad mediante otras ideas, políticas distintas y proyectos nuevos a los que hasta ahora hemos intentado y que se ha demostrado que han fracasado. Necesitamos una mirada nueva hacia nuestro territorio y nuestros pueblos. Olvidarnos de los agravios históricos, la resignación o el victimismo. Repensar los objetivos y las estrategias con las que nos enfrentamos a los enormes problemas que se nos avecinan. Y ser valientes e imaginativos para lograr transformar la realidad que nos rodea. Para eso hay que tomar decisiones que, no nos engañemos, en muchos casos serán difíciles. Pero


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Castillo de Lacorvilla (Luna) Julián López

necesarias si queremos tener esperanza de lograr cambiar las cosas. En mi opinión, y a modo de ejemplo, pronto tendremos que crear la figura oficial del «pueblo de temporada», que será tal solo unos meses al año, en los que habrá habitantes, servicios, actividad, mientras que el resto del año cuidará de él una brigada de mantenimiento, como en las urbanizaciones vacacionales, para revisar que no haya averías, mantener las calles o evitar vandalismos. Algunos sitios ya saben a qué me refiero, porque es una realidad de hecho. Un artículo como este no es suficiente para encontrar soluciones que resuelvan semejante panorama, aunque sí puedo dar algunas ideas sobre cómo afrontarlo. Una de ellas sería desarrollar una verdadera estrategia territorial, más ambiciosa y compleja, no solo en las Cinco Villas y Aragón, sino en toda España. Que priorice las inversiones y los esfuerzos presupuestarios y personales con criterios más objetivos y menos caprichosos. Que identifique la fortaleza de cada pueblo o territorio y apueste por ella sin agravios y sin envidias territoriales. Y que premie la rentabilidad social o económica de los proyectos en marcha, frente a la influencia política o los intereses personales. Otra posibilidad sería adelantarnos a lo que sabemos que se nos avecina en los próximos años y plantear soluciones innovadoras para territorios que

están en situación de emergencia por su supervivencia. Pero eso supondría tomar decisiones difíciles y, en muchos casos, injustas. Y no parece que eso sea posible a corto plazo. Aunque, para mí, lo realmente transformador sería cambiar las estrategias actuales en el ámbito de la llamada despoblación. No busquemos atraer personas a nuestros pueblos a cualquier precio. Se ha demostrado que los efectos no están siendo suficientes y, en ocasiones, contraproducentes. Mejor atraigamos talento y creatividad, mediante proyectos que aporten nuevos valores y necesiten de personas con capacidades nuevas y de cualquier lugar. Ofrezcamos actividades atractivas, innovadoras, que no puedan encontrarse fácilmente en otro lugar. Y tendremos personas interesadas en desarrollarse personal y profesionalmente en nuestro territorio. Sabemos que la vida en nuestros pueblos puede ser igual o más satisfactoria que la de las ciudades, pero decirlo no es suficiente. Si somos capaces de ofrecer algo realmente diferencial, una identidad propia no solo en el pasado, sino también hacia el futuro, tendremos una oportunidad de cambiar nuestro destino. Puede que sea la última, así que merece la pena poner todo nuestro esfuerzo para intentarlo, ¿no creen?

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LOS INGLESES David Villafranca Pemán

«Ladies and gentlemen. It is a great honor for us…» El pregón de las Fiestas de Uncastillo de 2014 comenzó en inglés, pero a ningún vecino le pilló por sorpresa. Sonrientes y nerviosos como si estuvieran hablando desde el palacio de Buckingham, Alan Connor y Lucy Brett amagaron con hacer el pregón en inglés para pasar rápidamente al spanglish. «Tal vez sea un honor excesivo. ¿Por qué nosotros? Bueno, suponemos que Rafael Nadal no pudo venir en el último minuto». Más allá de chistes, tal vez el mejor modo que encontraron de disimular su gran emoción aquel día, Alan y Lucy explicaron minutos después, quizá sin querer, qué hacían ahí dos personas que no tenían nada ver con Uncastillo, que llegaron de rebote en 2007 y que al final acabaron enamorándose del pueblo y de su gente: «Incluso nosotros mismos nos sentimos uncastilleros».

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La primera vez que hablé con Alan y Lucy fue para invitarles a un par de cañas. Podéis ahorraros los aplausos porque no puedo presumir de espléndido. Era el pregón alternativo de las Fiestas de 2007, la noche en la que la charanga recorre todos los pipetes de Uncastillo y en la que las cervezas son gratis. Pero ellos dos, sentados en un banco y alejados prudencial y tímidamente de la jarana, no lo sabían. Con esa mirada entre brillante y sorprendida que desde entonces les acompaña cada vez que pisan nuestro pueblo, se acercaron a la barra de un pipete para devolverme la cortesía. Su flechazo con Uncastillo empezó, con total seguridad, cuando recogieron su cartera al ver que ahí no pagaba nadie. Alan contó años después en el pregón que no recuerda mucho de aquella noche, una señal precisa de que fue una fiesta estupenda. Con nuestro inglés

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rudimentario, que inspirado por cuatro gotas de alcohol nos parecía equiparable a los mejores versos de Shakespeare, mis amigos y yo nos quedamos con Alan y Lucy durante todo el recorrido. Tampoco yo tengo un registro exacto de todo lo que pasó, pero sí guardo dos momentos memorables. Uno, que ya cerca del amanecer tuvimos que empujar a Alan entre varios para que subiera una cuesta mientras Lucy se tronchaba de la risa. Y dos, que al día siguiente yo, que pretendía empezar Periodismo al curso siguiente, me desperté con una resaca muy merecida y con una tarjeta de un tal Alan Connor que trabajaba para la BBC. Por arte de magia de La Zaragozana, Alan y Lucy se convirtieron en la comidilla del pueblo. Vivían en Londres. Él era periodista y escritor, de origen escocés; ella era artista, con familia en Francia. Aterrizaron en Uncastillo de casualidad porque buscaban un lugar en el que hacer una noche en su viaje por Cataluña y el País Vasco Se tropezaron con las Fiestas y, bueno, tampoco hicieron mucho por levantarse: «Descubrimos los encantos de Uncastillo y al final de cada día una voz nos decía ‘una noche más, una noche más’». Su plan de una escala rápida se convirtió en seis días en Uncastillo, de cervezas y risas, de bailes y jotas, de toros de fuego y encierros de vacas, de conocer a personas que no hablaban absolutamente nada de inglés pero que, aun así, se esforzaban por charlar con aquellos recién llegados. Esa fue solo su primera visita. Desde entonces han vuelto prácticamente cada año y ya son unos más. Mis tíos Miguel e Inma, que les acogieron en su Posada La Pastora, cuentan que Alan y Lucy sentían como si hubieran descubierto en Uncastillo algo especial, algo único. Tanto fue así que durante años no decían en Inglaterra a dónde se iban de vacaciones en España, una astuta manera de proteger su secreto y un inconveniente considerable para mis tíos a la hora de captar más huéspedes británicos. Mi abuela suele decir que hay que tener cuidado con los motes: empiezan siendo una broma y luego son más pegajosos que tu sombra. Alan y Lucy tuvieron mucha suerte porque, más de una década después de aquel encuentro revelador con Uncastillo, en el pueblo se les conoce como «los ingleses». No es un honor menor. Hay un par de familias que responden a «los franceses» y uno que es «el canadiense», pero ellos son aquí los únicos representantes reconocidos del Brexit (una cosa es que tengan un apodo cariñoso y otra que no nos metamos con ellos de vez en cuando).

Con cada nueva visita fuimos conociéndoles más y, de alguna manera, también crecimos con ellos. Alan, con su característico aire entre despistado y feliz, ha publicado dos libros y fue guionista de una serie que protagonizó Daniel Radcliffe, el de «Harry Potter». De Lucy, tremendamente cariñosa, que chapurrea castellano y que para añadir más confusión se entiende en francés con mi padre, aprendimos que le gusta mucho Goya y que cada vez que se tiene que ir de Uncastillo lo hace entre lágrimas. Hay un tópico especialmente inútil y ciego sobre «la España vacía» que sostiene que la gente rural es cerrada y hostil al forastero. El caso de Alan y Lucy en Uncastillo, por muy singular y especial que pueda parecer, demuestra que los encuentros imprevistos y mágicos no suceden solo en Manhattan: también se pueden dar entre las calles serpeantes y empedradas de un pueblo románico en Aragón. Que se hayan convertido en unos vecinos más de los veranos del pueblo quizá tenga que ver con que, por muy británicos que sean, disfrutan con lo mismo que el resto de nosotros. Les gusta deambular bajo la luna y las estrellas, pasarse por las piscinas y hacer excursiones en bicicleta. Se mueren por los espárragos trigueros, las gambas y el vino. Y cuando se asoma el atardecer, ni la reina Isabel II lograría levantarles de las terrazas de la Plaza del Ordinario entre charrada y charrada. «God save our gracious queen…». No hemos conseguido en todo este tiempo que Alan suelte una palabra en español y el condenado se arrancó a cantar en inglés en el pregón. Mucho más tierno fue cuando apareció Raphael, el guapísimo hijo de Alan y Lucy que, entonces con unos dos o tres años, ya era la gran ilusión política de sus padres: «¿Es demasiado optimista la esperanza de que un día Raphael sea el alcalde de Uncastillo?». Y ahí, como pregoneros en el balcón del ayuntamiento y frente a todo el pueblo, confesaron sus «muchas razones» para regresar cada año: «Los hermosos edificios, los maravillosos paseos nocturnos. Pero, por encima de todo, volvemos por la gente: generosa y divertida, hospitalaria y encantadora». Todavía no sabemos cuándo vendrán la próxima vez, pero tenemos la certeza de que será más pronto que tarde. Sea cuando sea, les seguiremos llamando «los ingleses», porque es nuestra manera cariñosa y torpe de decirles «uncastilleros» y de darles las gracias por recordarnos con cada visita que uno no es de donde nace o de donde vive: uno es del lugar en el que se siente como en casa.

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despoblación, ¿solución económica? Gregorio Aznárez No vamos a glosar en estas líneas qué es y cómo se gestó el problema de la despoblación. Tampoco vamos a comentar actuaciones presentes o pasadas respecto del asunto que tratamos. En unas pocas líneas, quien suscribe tratara de aportar la que, según su punto de vista, podría ser una solución. Solución basada en la TOMA DE DECISIONES, tal vez duras, tal vez a largo plazo, pero, en todo caso, NECESARIAS. ¿Es posible volver al modelo poblacional de fines del siglo XIX o al de los pueblos de Colonización? Con la realidad económica-administrativa de hoy, ¿todos los pueblos tienen cabida? Primera decisión: En qué pueblos se debe invertir y garantizar su futuro y cuáles habrá que abandonar. Entendemos que con las realidades y formas de vida actuales todos los núcleos rurales no pueden subsistir. Decisión basada en criterios medioambientales y de interés estratégico para la comunidad. Criterios Medioambientales tales como la conservación de nuestro entorno, el cuidado de las especies naturales autóctonas… Criterios de interés estratégico para la comunidad como el mantenimiento de población de determinadas zonas, la explotación turística, logística… Segunda decisión: Cómo garantizar la forma de ganarse la vida a los habitantes y/o futuros habitantes de estas localidades. Condición necesaria e imprescindible para que una comunidad perviva. Esto implica: • Planificación Territorial Económica. • Conocimiento de recursos disponibles y potenciales de cada entorno.

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• Dotar de los recursos necesarios a las organizaciones (públicas, privadas o público-privadas) para llevar a cabo las ACTUACIONES necesarias. Dinero. • Apuesta decidida y real por el medio rural. Tercera decisión: Quién va a repoblar las pequeñas aldeas, los pueblos y las ciudades Seamos realistas: existen pocas personas en las ciudades que anhelen vivir en el campo. Proponemos repoblar Aragón con refugiados, personas que por causas económicas, políticas, violencia, etc. han tenido que dejar su lugar de origen y buscarse la vida. Posteriormente trataremos el caso de empresarios, autónomos, etc. Cuarta Decisión; ¿Cómo gestionar la acogida? ¿Quién viene? ¿Condiciones? • Gestionar la llegada de personas de otros territorios con ayuntamientos, asociaciones locales y las embajadas pertinentes. • Seguir criterios de «necesidad», según la planificación de cada pueblo repoblado. Si, por ejemplo, se estima que son necesarios dos pastores, se buscan dos personas que sepan y quieran desempeñar esa actividad. • Atendiendo a un catálogo de necesidades y pueblos por repoblar, habría que buscar los grupos de personas necesarios y además homogéneos para evitar, en lo posible, conflictos o choques culturales. • Podría servir de referente el modelo de los pueblos de Colonización con algunas variantes. • La propiedad de los lotes de tierra siempre sería del Estado, el usufructo pasaría de

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Quinta decisión: Criterios objetivos de evaluación y control. Este apartado es esencial para determinar el resultado de las decisiones tomadas. Económicos: • ¿Se repueblan los municipios? Cada cierto tiempo la población aumenta o disminuye. • La renta de los habitantes se mantiene, aumenta o baja. • Otros. Sociales: • Existen conflictos entre la población. • Hay integración real de las comunidades. • La naturaleza de nuestro entorno va mejor o no. ¿Hemos mejorado como sociedad? Catálogo de necesidades y pueblos a repoblar: documento donde se relacionan y unen, por un lado, los municipios que entran dentro de este programa y de otros programas y, por otro lado, sus necesidades, según la planificación desarrollada.

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padres a hijos si estos continúan su explotación de forma directa. El Estado cobraría un alquiler social. • Ganado con derecho a pastos y con ayudas a la compra y mantenimiento durante un periodo de tiempo. • Ayuda a la creación de comercios. • Incentivos económicos para los habitantes ya establecidos: menos impuestos.

Creación de polos de atracción industrial para actividades que necesitan de grandes espacios o determinadas condiciones (agua, viento, purines…). Todo esto es muy difícil sin mantener, como mínimo, las infraestructuras actuales y mejorar, si es posible, todas las carreteras. Finalmente, y siguiendo algunos cercanos ejemplos, se tratara de acercar al medio rural a empresarios autónomos, a profesionales que llevan a cabo su actividad de forma no presencial (gestorías, arquitectos, etc.) y cuyas necesidades cubrirían, a su vez, las indispensables para la comunidad como Internet, lugares de esparcimiento… ¿Cómo hacer para que se acerquen? Por medio de incentivos y facilidades. Subvenciones en compras y arreglos (casas, p. ej.), exenciones en impuestos (IRPF) y Seguridad Social, tal vez parcial, para la contratación de personal de servicios (p. ej. jardineros). Es imprescindible una potente vía de conexión telemática: WIFI universal; esto nos garantiza accesos sencillos a médicos, escuelas, centros de negocios… Para los funcionarios públicos un incremento salarial que haga atractivo desplazarse y vivir en los pueblos, restaurar la «casa del» médico o maestro, estancia gratis para los hijos que estudian en la universidad de la ciudad, etc. Resumiendo: copiar de los mejores en relación al tema que nos ocupa. Podemos equivocarnos, pero es mucho peor NO HACER que equivocarse. YA TARDAMOS EN COMENZAR.

Otro importante aspecto de la despoblación a tratar es: ¿cómo conseguir industrias en zonas despobladas? Entendemos necesario un apoyo total a la iniciativa local, dando todas las facilidades para que el talento local no se vaya o vuelva a sus orígenes. Empresas de iniciativa social, transformadoras de materias primas locales, empresas de ayuda social (3ª edad, discapacitados), iniciativas industriales relacionadas con energías renovables y/o limpias, actividades de mantenimiento medioambiental, etc. Facilidades para la creación de empresas, tramitación, guía, financiación…, todo esto es IMPRESCINDIBLE.

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MARINA RODRÍGUEZ

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Nuevopueblo Conchita García Ezquerra

¡Fue un día precioso! ¡Cuánto disfrutamos todos!, una mezcla de emociones se apoderó de nosotros, recuerdos, alegrías, tristezas, de todo hubo… de todo hablamos. Y… los recuerdos poco a poco van fluyendo… los voy ordenando. Como niñas que éramos, vivimos nuestra mudanza a Nuevopueblo, como un cuento de «reyes y princesas». Por carroza llevábamos un remolque donde viajábamos todos juntos; la reina era mi madre; las princesas, mis dos hermanas pequeñas y yo; todas nuestras pertenencias, ropas, muebles, enseres y además una tocina. Por caballos, un tractor, que conducía el rey, mi padre y que le acababan de adjudicar. Por castillo, una casa grande, preciosa, con un corral enorme, con dependencias para animales. Nuestros dominios, un huerto y un lote de tierra para cultivar de veinte hectáreas. Días atrás mis padres nos contagiaron su alegría, habíamos ascendido de categoría —nos decían— una vida mejor nos esperaba, porque ya éramos «colonos» y esto era más que ser obrero o tractorista, como lo era mi padre en los últimos seis años, los mismos que hacía que nos habíamos ido del pueblo natal en busca de trabajo. Mi madre se dedicaba a sus labores… y a las de otras personas. A menudo para mejorar la economía familiar, solía ir a lavar y fregar a otras casas, a trabajar al campo y a la embotadora del pueblo. Emprendimos el viaje muy contentos e ilusionados. INICIOS Por la tarde, el mismo día de nuestra llegada, vinieron un grupo de chicas a darnos la bienvenida. Entre presentaciones y preguntas nos enseñaron el pueblo. Pronto nos incorporamos a la escuela de niñas, en la que algunos días nos daban leche en polvo que

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los americanos enviaban como ayuda a España. Además de las asignaturas comunes, por la tarde nos enseñaban labores de costura, rezábamos el rosario y de vez en cuando teníamos que fregar la clase y los pupitres con lejía. Los chicos, aunque no compartíamos clase, tenían que partir la leña para alimentar todas las estufas. Como a casi todos los chicos, lo que más nos gustaba era el recreo, donde nos divertíamos mucho jugando a los clásicos juegos de la época. No teníamos muchos juguetes; esto nos ayudó a agudizar el ingenio: entre unos y otros de cualquier cosa inventábamos un juego nuevo. Mis hermanas y yo les enseñamos un juego distinto que sabíamos: hablar con la «P». Consistía en poner la «P» a todas las palabras, por ejemplo: Hola, ¿cómo estás? Hopolapa, ¿copomopo espestaspas? Fue un éxito, a todas nos gustaba mucho el juego y con el tiempo lo hablábamos tan rápido, que nos sentíamos tan importantes, como si supiéramos hablar en otro idioma. TODAS LAS MANOS ERAN POCAS Había tanta necesidad, en esos momentos era más importante comer que aprender, por lo que se faltaba mucho a la escuela, sobre todo los chicos. Era necesario ayudar en el campo o en la casa, a nuestros padres y en épocas puntuales todas las manos eran pocas, también la de nuestros abuelos, que vivían o pasaban grandes temporadas con nosotros y además de ayudarnos, nos contaban una y otra vez sus repetidas historias, que luego de mayores las guardamos como un tesoro. En todos los corrales teníamos muchos animales para el consumo de la familia; en otros, además, para venta, sobre todo tocinos, y vacas para vender la leche. Este era nuestro caso, por lo que teníamos mucha faena en casa.

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TESÓN La mayoría de Nuevopueblo eran jóvenes como mis padres, tenían toda una vida por delante, mucha ilusión y ante ellos un gran reto: labrarse un futuro, buscar el bienestar de la familia, levantar el pueblo hasta entonces vacío, sin agua corriente, ni electricidad en las casas. Tenían que darle vida, hacerlo suyo, era preciso sentirlo como su pueblo. Igual que las calles se llenaron de chavales y los corrales de animales, los campos, hasta entonces de secano, empezaron a reverdecer y florecer, con el enorme trabajo, el tesón de los colonos y la valiosa agua del pantano, tan esperada en la zona. Era admirable lo mucho que trabajaban y con el ahínco y gozo que lo hacían, los hombres en la parcela, las mujeres y chavales en el corral con los animales, en la casa… aunque unos y otros allí estaban donde eran necesarios, todos a una. En ocasiones, también echaban en falta el pueblo y la familia que dejaron atrás, pero pronto se les pasaba, al pensar que de allí de donde venían, no tenían para vivir; de lo contrario, ninguno se hubiera movido de su tierra. ORGANIZACIÓN Conforme iba pasando el tiempo, además se fueron organizando; Al principio, tarea de hombres. Alcalde pedáneo y una Junta de Colonos, se encargaban de todo lo referente al pueblo, tanto las necesidades o problemas que surgían, como fiestas u otros eventos. Formaron una cooperativa agrícola, donde se abastecían de los productos necesarios para cultivar la tierra y posteriormente la comercialización de sus frutos.

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Antes de ir a la escuela y después de volver, ayudábamos a darles de comer, limpiarlos, repartir la leche a las clientas y a buscar el agua a la acequia para el consumo familiar y de los animales. Otras familias sacaban las vacas a beber al desagüe o al abrevadero. Por momentos parecía que estábamos en una película de vaqueros del oeste americano, al ver las vacas por la calle. Los trabajos del campo eran muy duros, sobre todo para los chavales, tanto que preferíamos no tener vacaciones en la escuela para no ir. Pero a veces, nos juntábamos con otras familias, nos ayudábamos entre nosotros y esto nos gustaba mucho, porque en el trayecto lo pasábamos genial en el remolque, cantando y riendo. A pesar de todo, la alegría y el buen humor, predominaba entre nosotros.

A pesar de ser de diferentes regiones de España, crecía la amistad y confianza entre los colonos, se ayudaban entre ellos en los trabajos del campo, en las matacías, cuando enfermaban… Se reunían en los días de fiesta, en celebraciones, en esas entrañables frescas de verano, rodeados del bullicio de los chavales, en casa del vecino. Los domingos en el cine, en la Hermandad para ver la televisión, que habían comprado entre todos. Para ello aportaron cada uno, un saco de maíz o de trigo. Los más jóvenes, también compraron un tocadiscos con batería, para acoplarla a un tractor y así organizaban baile los días festivos. Compartían tanto costumbres y cultura del pueblo de origen, como los buenos y malos momentos que acontecían, así que disfrutaban y sufrían juntos. Pronto llegaron las primeras caricias y arrumacos entre jóvenes, los primeros noviazgos, seguidos de bodas, bautizos… Y con esto se dio un hecho muy importante: empezaron a emparentar entre ellos. Pronto llegaron los nietos, ya comienzan a tener familia en Nuevopueblo y muchos empezaron a sentir que ese era ya su pueblo, sin olvidar en el que nacieron. HACIA DELANTE Eran perseverantes y ante las muchas dificultades que se presentaban, no se podían permitir el lujo de acobardarse, debían mantener la esperanza viva, había que seguir adelante con actitud positiva. Poco a poco, el trabajo y esfuerzo por parte de todos iba dando su fruto, cambiando las cosas favorablemente, las tierras eran cada día más fértiles y tanto la economía como los servicios en el pueblo iban mejorando. Los años de faltar a la escuela quedaron atrás, son muchos los jóvenes que salen a formarse o a estudiar fuera. Aquellas mujeres tan sumisas y hogareñas iban cambiando, saliendo del ámbito familiar, a relacionarse entre ellas… se iban integrando en la sociedad, buscando en silencio la igualdad entre hombres y mujeres. Poco a poco se fueron incorporando a las organizaciones, a la marcha del pueblo y trabajando juntos siguen felices, orgullosos, hacia delante. La participación y el asociacionismo fueron un pilar fundamental para organizarse y avanzar. Con gran acierto fundaron la Asociación de vecinos, entidad imprescindible, la cual ha sido el timón para reclamar los derechos que tenían en las institucio-

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nes, dinamizar y mejorar el pueblo, la convivencia, también escuela de participación y compromiso para muchos de sus vecinos. REFLEXIONES A pesar de las carencias que tuvimos de niños, fuimos felices con lo poco que teníamos, aprendimos mucho de la vida y potenciamos valores importantes, que nos han servido para afrontar nuestra vida de adultos. Valoramos mucho lo que tenemos, amamos esta tierra, no olvidamos quiénes somos, cómo vinimos y nos sentimos, como dice la frase del monolito, dedicado a los 50 años de Nuevopueblo en el 2012. Curtidos por el cierzo Y fuertes como la piedra Entrelazamos las manos Enraizando en esta tierra Aquí encontré el amor, aquí me casé dando como fruto un hijo que, como un regalo de Dios, también vive aquí y disfruto cada día de él. Soy feliz viendo crecer a mi precioso nieto, rodeada de mi familia, de amigos, vecinos, orgullosa de haber contribuido en esta ardua tarea de levantar a Nuevopueblo y ser protagonista de su historia. No obstante, recientemente hemos celebrado el 50 aniversario de la Cooperativa agraria y, en estas ocasiones, nos damos cuenta los vecinos que éramos y los que hoy somos. A pesar de estar muy contentos por ser un día de fiesta, de alegría, de homenaje a los colonos fundadores, para muchos de nosotros, volviendo la vista atrás, se produjo una mezcla de emociones: de alegría y de una profunda tristeza… de ver como Nuevopueblo cada día va cambiando, va a menos, está herido como todo el mundo rural por la despoblación, y esta va muy deprisa. A pesar de que en las últimas décadas se han ido incorporando y tanteando nuevas alternativas, como árboles frutales, invernaderos, granjas… alguno ha apostado por la agricultura ecológica… Pero las políticas agrarias no nos favorecen. En la agricultura y ganadería no han quedado apenas jóvenes. Ya no se puede vivir con una parcela de veinte hectáreas de tierra como antes, no hay el relevo generacional que necesitamos, así que conforme van faltando los primeros colonos, se va cerrando casas y vendiendo la tierra. Estas tierras, que anteriormente fueron expropiadas a terratenientes, para dar trabajo y vida a

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muchas familias, en pocos años volverán a ser para otros latifundistas. Tampoco hay muchas alternativas, otro medio de vida o trabajo en la comarca, para seguir viviendo aquí. Nos preocupa el desarraigo de los jóvenes y flaco favor nos hace el cambio de leyes, saliendo a partir de 12 años a estudiar fuera del pueblo. Así que muchas veces me pregunto: ¿de qué ha servido tanto esfuerzo, tantas penurias de mayores y niños? Y me duele mucho ver cómo en tan pocos años, tenemos el mismo futuro que en el pueblo natal, del que tuvimos que emigrar. ESPERANZA Sin embargo, quiero creer que todo no está perdido, tengo esperanza de que puede cambiar, que en algún momento los dirigentes de turno, tengan «sentido común» y vean la realidad que tenemos. Aunque en gran parte dependerá de nosotros, del entusiasmo que pongamos a la hora de exigir y luchar por lo que nos corresponde: un mundo rural vivo, en el que nos vean como personas, en vez de números. No hay que tolerar que siempre sigamos siendo los más desfavorecidos, que el trabajo y apoyos se destine mayoritariamente a las ciudades; no podemos consentir que quieran hacernos vivir a todos en grandes y masificadas urbes, mientras que en la mayoría de los pueblos están desérticos, donde no van quedando más que ancianos. Ante esta situación, ¡no podemos meter la cabeza debajo del ala! Todos somos importantes y necesarios, tanto el mundo urbano como el rural. Creo que debemos complementarnos y hallar un equilibrio justo, donde todos podamos vivir dignamente donde queramos y nos haga más felices. Y esta es una tarea de todos, cada uno debe encontrar su manera de vida, de lucha o reivindicación. Hoy por hoy mi labor la tengo clara. Me da rabia que no se tomen medidas en contra de la despoblación del mundo rural, que tanto los políticos como más personas no apuesten por nuestro medio; pero yo quiero seguir viviendo aquí y hago como nuestros abuelos, repetir siempre las mismas historias (incluso a mi nieto a modo de nana, reiteradamente le sigo tatareando la jota «Homenaje a los Colonos»1 escrita para el 50 aniversario de los pueblos de colonización, la que tantas veces canté con mi grupo de jota). Para que los jóvenes nunca olviden lo acontecido, conozcan bien su historia, tomen conciencia y actúen en consecuencia, siendo defensores de sus raíces, del mundo rural.

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gritos desde el vacío

Y no me cansaré de repetir lo que adoro mi pueblo, admiro sus gentes, estas que han tenido tanto coraje, que han trabajado lo indecible para sacar a su familia y a Nuevopueblo adelante, que fueron capaces de trasformar estas tierras, con pocos medios, escasos apoyos de los organismos y en ocasiones, con cortos estudios, (pero, como alguno de ellos decía, «yo sé poco de letras, pero si quieres un pan hay que meter las manos en la masa»). Fueron capaces de no rendirse ante los problemas, de trasmitirnos a los jóvenes la importancia de organizarnos, de trabajar juntos en la marcha del pueblo. ¿Qué mejor legado podemos dejar a nuestros hijos, nietos… que transmitirles nuestras convicciones, hazañas y experiencias vividas? Ellos decidirán lo que quieran hacer de sus vidas, pero que lo puedan elegir libremente. Aunque sinceramente yo espero y deseo de corazón que las nuevas generaciones hereden de estos colonos el coraje, compromiso y el amor a su pueblo. De ser así, aunque no lo tendrán fácil, buscarán la forma de seguir hacia adelante en esta tierra, impregnada de tanto sudor y lucha de sus pioneros.

Rincón (parque) dedicado a las primeras herramientas que emplearon los colonos

Con el paso de los años las tierras las hicimos fértiles Familia recogiendo tomate

1 

JOTA. HOMENAJE A LOS COLONOS (Mujeres) Tierras fértiles hicimos, con esfuerzo y con trabajo tierras fértiles hicimos; arrimando hombro con hombro nuestros pueblos levantamos. Nuestros pueblos levantamos con esfuerzo y con trabajo. (Hombres) Porque aquí nuestra vida está, de mi pueblo nadie nos moverá. Y aunque el futuro difícil se ve, ay, ay, ay, todos estamos en pie. (Mujeres y hombre, dúo) Soy colono cien por cien y con orgullo lo digo. Porque hacer un pueblo es agua, trabajo y unión, vida, alegría y tesón, lucha, esperanza y amor. Vivan todos los colonos y su ilusión. (MUSICA, ESTRIBILLO «DESPACICO Y CALLANDICO»)

Monolito dedicado al 50 aniversario del pueblo

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Educación

El «Proyecto Atlántida»:

la educación democrática como eje central Jesús Claver Giménez

E

l origen del «Proyecto Atlántida» se sitúa en la «Escuela abierta al pueblo» de Valle Guerra (Tenerife), en 1984. Se trataba de una experiencia educativa que perseguía el desarrollo sostenible y la integración de los centros escolares con su entorno. Desde 1990 se ponen en marcha experiencias de educación democrática basadas en la autoevaluación de los procesos llevados a cabo y en la apertura a la participación familiar y social en cada uno de los centros que entonces estaban integrados en el Proyecto. El «Proyecto Atlántida», a lo largo del tiempo, ha ido agrupando a profesores universitarios (José Moya, Florencio Luengo, Amador Guarro, Antonio Bolívar, Rafael Feito, Rodrigo García, Javier Valle, Ángel Pérez, etc.), a profesores de Primaria y Secundaria y a representantes de familias y del contexto social, con la finalidad de desarrollar proyectos de educación en una amplia red de centros escolares. A su vez se han publicado diversos libros y materiales educativos: Escuelas y Familias Democráticas, La Convivencia Democrática y la Disciplina Escolar, Arqueología de los Sentimientos, Competencias Básicas, Interculturalidad y educación, TICS y educación, Comunicación lingüística… (todos los aquí mencionados y otros se pueden encontrar la página www. proyectoatlantida.eu). El profesor Florencio Luengo, en el documento «El Proyecto Atlántida: Experiencias para Forta-

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lecer el Eje Escuela, Familia y Municipio» publicado en la Revista de Educación (2006), señalaba que se trataba de «….un conjunto de experiencias en centros, municipios y zonas que giran sobre el propósito de proyectar la ciudadanía democrática sobre el currículo, la organización de los centros y sus relaciones con el entorno, las familias y otros agentes sociales», y hacía la siguiente relación de centros escolares que se encontraban trabajando en el marco teórico-práctico de dicho proyecto: Coria (Cáceres), Tías y Mala (Lanzarote), Breña Alta (La Palma) y la comarca de Cijara (Badajoz), experiencias que aglutinaban a centros, AMPA y agentes sociales y municipales. Otras experiencias estaban en la fase inicial, entre ellas, las de La Orotava (Tenerife), Los Sauces/Barlovento y Breña Alta (La Palma), Azuqueca de Henares (Guadalajara), Santo Domingo de la Calzada (Logroño), y otras en fase de diseño como la de Aracena (Huelva), La Aldea (Gran Canaria), Icod (Tenerife), Alajeró (Gomera), Tahiche y Haría (Lanzarote). Ya en el año 2005, Amador Guarro en el documento «La Transformación Democrática de la Cultura Escolar», señalaba que una escuela democrática exige el compromiso con algunos valores que den coherencia y sentido a las actuaciones individuales. Estos valores serían los siguientes: 1) La universalidad de la educación, o igualdad de acceso: solo a partir de que todos los niños y niñas

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educación

tengan asegurado su sitio en la escuela se podrán plantear objetivos de mayor envergadura. 2) Una buena educación para todos: la sociedad debe proporcionar a todos sus ciudadanos una cultura básica y común, que haga posible la convivencia pacífica y la integración social y laboral. 3) La asunción del antideterminismo social, cultural o personal: valor esencial para el alumnado más vulnerable, aquel que con mayor probabilidad puede verse en situaciones de riesgo y abandono, debido, por una parte, a los condicionamientos económicos, sociales y culturales que van unidos a su clase social y que son determinantes del bagaje cultural con el que llega a la escuela, y/o, por otra, a sus características personales (género, discapacidades, motivación, intereses, etc.). 4) Responsabilidad moral institucional CRUZ NAVARRO y personal con los procesos que se ponen en marcha y los resultados que se alcanzan. La implicación moral para mejorar la aula porque favorece tanto el aprendizaje como la sociedad y hacerla más justa ha de ser el incentivo convivencia. A través de la cooperación el alumno fundamental por encima del económico y del pro- o alumna toma conciencia de la existencia de resfesional. Este compromiso moral atañe tanto a las puestas diferentes a la suya y exige que el alumno personas como a las instituciones: centros, fami- sea activo cognitivamente, es decir, el conflicto solias, ayuntamientos, administración autonómica y ciocognitivo potencia el aprendizaje. 2) Enseñar estatal. mediante la investigación y el descubrimiento. A A la hora de seleccionar el currículum común la hora de seleccionar los problemas objeto de las y obligatorio se deberían tener en cuenta las si- investigaciones sería recomendable partir de las guientes consideraciones: 1) La educación debe ser experiencias, problemas e intereses del alumnaintegral, es decir tener en cuenta las dimensiones do y favorecer el estudio de temas o cuestiones de cognitiva, emotiva, física o motriz, ética o moral, nuestra sociedad que suelen ser ignorados por los sociopolítica, etc. de la persona. 2) Se deben poten- principales medios de comunicación. 3) Implemenciar los valores básicos que articulan la convivencia tar una evaluación que tenga en cuenta el punto y la participación, evitando los sesgos de sexo, raza, de partida de cada individuo, de forma que sea la clase social, etc. 3) Debe haber equilibrio entre la evolución individual la base de la valoración y que, cultura académica e intelectual y la profesional y al mismo tiempo, exija del alumno una autoevaluamanual tanto para reconocer el valor formativo de ción comprometida y sincera. lo manual como para que todos los grupos sociales Florencio Luengo y Juan Manuel Moreno, en el se vean representados en la cultura básica de la so- capítulo «Pacto de Aula y Acuerdo de Centro» del ciedad. 4) Tener en cuenta que la educación es un documento La Convivencia Democrática y la Discipliproceso permanente, por eso en la educación co- na Escolar (2003), recogen que la disciplina escolar mún y obligatoria el alumnado tiene que adquirir tiene como pilar fundamental el pacto por el currílos aprendizajes fundamentales que le permitan culo democrático. Este pacto obliga a reconsiderar seguir aprendiendo por sí mismo a lo largo de toda el papel del alumnado en el proceso de aprendizasu vida. je, junto al nuevo perfil del profesional que debe La metodología de una escuela democrática tie- guiarlo, y, más aún, negociarlo. Hay que tener en ne que basarse, entre otras, en las siguientes líneas: cuenta los modelos de relaciones interpersonales 1) La construcción de una cultura cooperativa en el que se establecen en el centro entre los diferentes

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agentes: alumnos, profesores, familias, agentes sociales. Dentro de este aspecto, es importante potenciar la participación e implicación de todos los sectores. En concreto, con respecto al alumnado, las asambleas de aula y las juntas de delegados deben ser herramientas clave para la puesta en común y aprobación de propuestas, lo que obliga al equipo directivo, profesional de orientación y profesorado tutor a mantener una estrecha coordinación y a tener en cuenta las propuestas del alumnado. Este pacto o acuerdo no se propone porque el clima del aula pueda ser negativo sino porque el alumnado, para formarse como ciudadano, necesita aprender en procesos y contextos democráticos. A partir de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Educación (L.O.E) en 2006, los colectivos que conformaban el «Proyecto Atlántida» seguirán con el compromiso de una educación democrática como medio para ofrecer una buena educación a todo el alumnado y fortalecer la convivencia y la participación, pero van a centrar sus esfuerzos en incorporar las competencias básicas recogidas en la Ley a los diseños curriculares de los centros. Se llevará a cabo un proceso de formación del profesorado, siempre desde un marco teórico-práctico basado en la investigación-acción, en diversos centros de Primaria y Secundaria de las distintas Comunidades Autónomas interesadas, en principio bajo el paraguas del MEC, para posteriormente hacerlo de forma autonómica. En los últimos años, estos colectivos han trabajado en la capacitación profesional docente y el pacto por la educación. Tanto en el IES Cinco Villas como en el CRA de Sádaba se han puesto en marcha seminarios para reflexionar y realizar aportaciones a estas líneas de trabajo. En el primer caso, se está llevando a cabo un profundo estudio, a través del método de investigación-acción, de las Capacidades Profesionales Docentes en más de 100 centros educativos de toda España, buscando el perfil de competencias que los docentes necesitan para afrontar los retos y cambios de la sociedad de la información. Con respecto al pacto por la educación en España, José Moya en su libro La Educación como Derecho. Bases para un Consenso Razonable (2015), aboga por una política constructiva porque es necesario que los distintos agentes educativos acepten sus diferencias y, a partir de allí, sean capaces de colaborar en proyectos educativos concretos. Se trata de buscar e implementar un sentido compartido de la educación sobre la base de que esta es un derecho universal y, como tal, debe guiar el orde-

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namiento de los sistemas educativos. Esto supone que para cada sujeto deben crearse las condiciones institucionales suficientes, tanto en su centro como en su aula; los educadores deben compartir responsabilidades con respecto a sus acciones y decisiones y colaborar con las familias y otros profesionales; y, por último, hay que fortalecer la profesionalización del docente mediante la investigación y la colaboración para mejorar la reflexión en los centros y en las aulas. De forma esquemática, y como conclusión, los grandes temas en los que se ha centrado hasta la actualidad la actividad de los colectivos del «Proyecto Atlántida» han sido los siguientes: 1) La configuración, teórica y práctica, de lo que significa una educación y cultura escolar democrática. 2) La mejora de la convivencia y disciplina en los centros. 3) La educación para una ciudadanía activa y responsable. 4) El currículum básico para asegurar una educación equitativa a toda la ciudadanía. 5) La capacitación profesional docente y el pacto por la educación en España. Siendo la educación democrática el eje central de todos ellos.

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educación

El Club de Lectura:

una propuesta cultural y educativa de éxito Enrique Galé I: EL CLUB DE LECTURA No por casualidad, el Ayuntamiento de Zaragoza y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha coinciden en su definición de Club de Lectura: «Un grupo de personas que leen al mismo tiempo un libro. Cada uno lo hace en su casa y, en un día y a una hora fijados previamente, se reúnen todos para comentar las páginas avanzadas desde el encuentro anterior. En las sesiones se charla sobre lo que se ha leído: el estilo literario, la historia, los personajes, etc.» La segunda de esas instituciones ofrece también una «Receta» que, con sus ingredientes, elaboración y «remate final» condensa lo que ha venido siendo en los últimos años una de las actividades de difusión cultural más atractivas y satisfactorias para la buena gente que no acabamos de entender el mundo sin unos cuantos folios, digitales o impresos, que nos lo ilustren. Mejor, impresos. La extensión de la lectura ha sido un proyecto básico para la vida social de nuestro país en las últimas décadas. El analfabetismo estructural solo pudo ser considerado erradicado en España a finales del siglo XX y aun así a buena parte de la generación de nuestros mayores, mujeres sobre todo, no se le facilitó el acceso a una formación más completa hasta que empezaron a liberarse de la enorme carga de trabajo que siempre las ató a sus quehaceres familiares. Los clubes de lectura han ido convirtiéndose, de esta manera, sobre todo en estos inicios del siglo XXI, en una interesante forma de acercamiento a la creación literaria y de lectura y debate en el ámbito femenino. No hablamos de clubes de lectura para mujeres pero sí, fundamentalmente, de mujeres. Otra característica esencial de estos colectivos tiene que ver con la oportunidad que ofrecen para el intercambio de opiniones y de experiencias relacionadas con la lectura y los libros entre personas sin que medie otra relación personal. El gusto por leer, por los escritores contemporáneos y por las grandes obras de la cultura reúnen a un público a la vez receptivo y deseoso de aportar su visión personal de los libros que han pasado por sus manos.

De este modo, los clubes de lectura se convirtieron hace ya años en un gran dinamizador cultural de la sociedad moderna y poco a poco han ido haciéndose indispensables, en sus diversas variedades, en cualquier comunidad mínimamente desarrollada. En algunos casos, se favorece la lectura de esos clásicos de los que siempre hemos oído hablar pero a los que nunca nos hemos decidido a hincarles el diente; en otros, el atractivo viene dado por la posibilidad de contar en la sesión con el propio escritor, que nos ilustrará sobre sus inquietudes como creador, las complejidades de su tarea, el mundo subterráneo de la edición… Pero en todos los casos, nunca se nos exigirá nada que vaya más allá de nuestra propia buena disposición, de nuestro interés personal, de nuestro mero gusto. Porque en este contexto amigable, la lectura solo existe por necesidad, esa necesidad íntima de buscar otra cosa, una nueva riqueza personal, una comunicación especial con otros lectores a través de un libro. Así lo recoge, a modo de síntesis, la Biblioteca Municipal de Tres Cantos, en Madrid: • NO hay que intervenir forzosamente en los debates. • NO hay que comprarse el libro cada uno. • NO hay que pagar nada por pertenecer al club. • SÍ se lee en casa, de una forma personal. • SÍ se puede acudir a las reuniones aunque no haya dado tiempo a leer todo el libro. • SÍ se hacen actividades culturales complementarias. Dejando aparte iniciativas privadas de mayor o menor éxito, desde clubes de lectura de las propias editoriales hasta el mundialmente famoso Club de Lectura de Oprah Winfreyd, entre nosotros han sido las bibliotecas públicas el sostén básico de esta modalidad de promoción cultural. Sea el Gobierno Foral de Navarra, la Xunta de Galicia, la Diputación Provincial de Teruel o la General de Aragón, los organismos oficiales canalizan a través de sus redes de bibliotecas públicas los lotes de libros que ponen a disposición de los participantes. Anoto algunas de sus normas de uso a modo de ejemplo:

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educación

Las tribulaciones de un chino en China

Club de lectura IES RÍO ARBA

Navarra: El Servicio de Bibliotecas informará a los clubes de lectura sobre los lotes bibliográficos existentes, con indicación del número de ejemplares que contienen, sobre su disponibilidad y gestionará el servicio de préstamo. Galicia: De este modo desde la Subdirección General de Bibliotecas se proporcionan fondos y asesoramiento a los profesionales de las bibliotecas para el desarrollo de los múltiples y variados clubes a lo largo de nuestra Comunidad (79 bibliotecas que suponen más de 150 clubes). Teruel: El plazo de préstamo es de 45 días. El lote deberá ser devuelto en cuanto se celebre la reunión del grupo. Aragón: La disponibilidad de los libros deberá consultarse con la biblioteca poseedora del lote.

II: LA LECTURA EN EL CENTRO EDUCATIVO Otro desarrollo paralelo de estas mismas tareas difusoras ha venido impulsándose a partir de la actividad docente de nuestros centros educativos. Como es lógico, la promoción de la lectura, desde sus inicios hasta niveles casi especializados, forma parte esencial de las tareas formativas de escuelas e institutos. El concepto de «lectura obligatoria», por ejemplo, está ampliamente integrado dentro del desarrollo habitual de la programación de Lengua y Literatura, la práctica del «comentario de texto» es esencial en el acercamiento a los textos literarios en Bachillerato, y la presencia y uso cotidiano de las bibliotecas funciona como uno de los recursos principales de los centros. Más recientemente se ha generalizado, también, lo que se conoce como Plan Lector, que implica una reflexión amplia y conjunta acerca de la inclusión de la lectura como elemento esencial para la adquisición de las competencias propias de cualquier asignatura. En este contexto, la aparición de clubes de lectura vinculados a nuestros centros educativos no es más que otro paso adelante en ese camino que lleva a considerar el mero hecho de leer una de las actividades formativas más relevantes del periodo escolar.

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La administración aragonesa ya promocionó la lectura en los centros durante la pasada década a través del programa conocido como Invitación a la lectura. No se trataba, desde luego, de lo que aquí entendemos por Club de Lectura pero compartía alguno de sus rasgos básicos: lectura no curricular, libre intercambio de impresiones y participación del autor. Desaparecido ese programa por los recortes de la crisis, desde hace unos años se ha puesto en marcha Leer Juntos, esta vez fuera del horario lectivo, mucho más cercano al concepto clásico de Club de Lectura, ya que favorece la participación de toda la comunidad educativa. En realidad, Leer Juntos ha convergido en algunos centros con clubes de lectura previos, potenciando de esta forma unas actividades ya consolidadas. En este caso se incluye, además, una recomendación adicional organizativa que busca la relación con la Biblioteca pública del municipio, a través de la cual, como se ha visto, puede canalizarse mejor el acceso a los ejemplares de los libros que van a leerse. De este modo, y aunque no tiene por qué ser así, lo habitual es que el Departamento de Lengua Castellana y Literatura o la propia Biblioteca del centro, se responsabilicen de la organización de las sesiones, siete u ocho a lo largo del periodo lectivo, como una de las principales actividades de difusión de la lectura llevadas a cabo en el instituto o la escuela cada curso. III: LA ORGANIZACIÓN DEL CLUB Una de las cuestiones fundamentales a la hora de poner en marcha cualquier Club de Lectura es la selección de los libros. Si tomamos como referencia el propio programa oficial Leer Juntos nos encontramos ya con dos posibilidades: lectura de clásicos y lecturas actuales. Estas últimas cuentan con la ventaja obvia de poder ofrecer la visita de un escritor en activo pero, al mismo tiempo, restringen mucho la selección de los textos, de manera que el Club puede limitarse al repaso de una lista de éxitos de actualidad. A la inversa, una elección que se centre de forma exclusiva en los textos clásicos carecerá

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educación

Leer juntos IES Reyes Católicos

Rebeca en el Río Arba de Tauste

del atractivo de la cercanía y la actualidad pero facilitará la variedad en todos los órdenes. Por otra parte, siempre cabe preguntarse por el propio concepto de «clásico». ¿No puede considerarse ya a Javier Marías o a Jesús Moncada clásicos de la literatura española contemporánea? ¿Y Houellebecq o Fogwill, si salimos de nuestras fronteras? ¿No son Lorenzo Silva o Santiago Posteguillo auténticos clásicos en sus respectivos géneros? Así pues, una buena selección de lecturas, sin tener que guiarse de manera exclusiva por la accesibilidad y contemporaneidad de los autores, puede proporcionar atractivos literarios y modernidad a partes iguales. Otro problema lo plantea la variedad genérica. Los listados habituales de los clubes de lectura suelen coincidir en el predominio de la novela. Esta elección no carece de lógica puesto que la novela es el género más consumido por una gran mayoría de lectores. Sin embargo, el Club de Lectura debe contemplar también el crecimiento personal de sus lectores. Existe una literatura de gran consumo que, por supuesto, habrá de formar parte siempre del listado, pero nunca se ha desechar la exploración en los márgenes. El bestseller puede convivir ocasionalmente con la novela experimental, el último Planeta con un libro de relatos o una obra de teatro. Almudena Grandes con Luis Alberto de Cuenca. Pérez Reverte con un ensayo de divulgación científica. Resultan especialmente atractivas las posibilidades que se ofrecen para ampliar el horizonte lector de estas personas que se acercan al libro con tanta ilusión y receptividad. Evitando siempre una insatisfacción repetida, tal vez no haya que afanarse en la búsqueda del éxito total de las lecturas. Contra ello, el mejor antídoto es que la coordinación del Club de Lectura esté abierta a la evaluación crítica por parte de sus integrantes y a de dejarse llevar por sus sugerencias y sus solicitudes. Otro aspecto que también se está teniendo muy en cuenta en el funcionamiento de los clubes de lectura de nuestros institutos es la propia organización de las sesiones. La relación entre los distintos integrantes, familias, profesorado, exalumnos, bibliote-

cas..., se establece en un contexto de igualdad y deferencia. Se cursan, por ejemplo, invitaciones formales a las distintas sesiones; se publicitan las reuniones en las web oficiales de los centros; se abre la sesión a quien lo desee; y, sobre todo, se busca un ambiente de franca camaradería en la propia reunión. Hay encuentros en los que la ambientación reconstruye la lectura, ofreciendo una bebida de la novela o un marcapáginas con unos versos seleccionados ex profeso. Se busca, siempre, que la asistencia resulte grata para el lector, que el recuerdo de la lectura se convierta en una experiencia compartida gratificante. En cualquier caso, la presentación de la obra por parte del introductor o del autor nunca debe sustituir ni silenciar las opiniones directas de los lectores. El Club de Lectura está concebido sobre todo como un contexto que facilita compartir impresiones, exteriorizar las sensaciones vividas durante la lectura, comparar interpretaciones y valoraciones. La puesta en escena de la sesión debe ante todo favorecer y animar esas manifestaciones. En este caso, el contexto educativo no ha de utilizarse por una vez para transmitir conocimientos ni tampoco principalmente para educar la sensibilidad de los participantes sino para enriquecerla mediante la comunicación con los otros miembros del Club. Hoy los clubes de lectura de nuestras escuelas e institutos, como aquellos vinculados a las bibliotecas municipales son, y más aún en localidades como las nuestras, alejadas de la capital, un refugio de la sensibilidad creativa y de la promoción cultural. Compartimos durante un par de horas una lectura que ha poblado de sentimientos muchos ratos de ocio y tranquilidad arrebatados con fruición al vértigo de nuestra vida cotidiana. Establecemos una rutina de esparcimiento creativo, de conversación reflexiva, de convivencia lúdica en torno a la que acaso sea la más original y sofisticada creación de la mente humana: la lectura.

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Historia · Arte

LA CASA DE GANADEROS DE ZARAGOZA:

800 años de historia Jorge Sánchez Caudevilla

Este año se cumplen oficialmente 800 años de la fundación de la Casa de Ganaderos de Zaragoza también conocida como la cofradía de San Simón y San Judas, la empresa más antigua de España y una de las más antiguas del mundo. Una asociación de ganaderos que pastoreaba sus rebaños desde el valle del Ebro en las inmediaciones de Zaragoza hasta la cordillera del Pirineo, buscando de esta manera solucionar los problemas que la geografía y la climatología del terreno le imponían. Y lograron sobrevivir como institución a lo largo de la Edad Media, Moderna y Contemporánea. La fecha oficialmente aceptada de su nacimiento es el 18 de mayo de 1218 cuando Jaime I «el Conquistador» firma un privilegio nombrando a Domingo de Montealteto Justicia de los Ganaderos de Zaragoza poniéndole al frente de la organización de los ganados de la ciudad y otorgándole la jurisdicción civil y criminal en todos los asuntos relacionados con la ganadería, incluyendo el de ajusticiar a los reos declarados culpables. En 1229 —tan sólo once años después— aparece ya un documento en el que se nombra a la institución como Casa de Ganaderos o cofradía de San Simón y San Judas y tenemos documentadas tanto la figura del Justicia al frente de la misma como otros cargos de la institución. Es decir, la Casa de Ganaderos tiene su origen oficial y documentado cincuenta y cinco años antes que la Mesta castellana y todavía es mucho más antigua que otras organizaciones similares españolas y europeas. Incluso hay suficientes indicios para afirmar que su origen es probablemente más antiguo. Según algunos textos de la documentación de su archivo, la Casa tenía un comienzo remoto parale-

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lo al de la propia ciudad de Caesaraugusta, aunque fechan su definitiva agrupación como un colectivo económico en el año 469 durante el reinado del visigodo Teodorico II y el papado de San Simplicio. Para la mayoría de investigadores es muy poco probable que su nacimiento se remonte más allá del período visigótico, aunque no debería descartarse apriorísticamente que la tradición oral se remontara hasta fechas tan remotas en las que ya los pastores de la ciudad romana se organizaran en torno al valle del Ebro para proteger en común sus rebaños a lo largo de los siglos. Posteriormente atendiendo a esta información y considerando la ausencia de datos concretos de fechas anteriores, ellos situaban definitivamente la fundación de la institución en el siglo V, a la par que la creación de una serie de hermandades de origen visigótico que darían forma a la estructura y organización económica y gremial de la Zaragoza altomedieval. Esto parece indicar que los ganaderos zaragozanos pudieron estar organizados desde época romana en los collegia romanos. Del mismo modo pudieron derivar en los ministeria medievales o hermandades de época visigótica para convertirse más tarde en los officia que prevalecen en España y Europa durante los siglos XII y XIII. Pero, como venimos diciendo, aunque esta continuidad en el tiempo fuera posible, resulta muy improbable que una misma organización resistiera a los diferentes avatares políticos que sacudieron Zaragoza durante los más de doce siglos que preceden al privilegio de 1218. No en vano de este periodo recogemos el término «hermandad» que a la larga resultará muy importante pues se nos presenta como posible origen

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historia y arte

de la acepción de «cofradía» del mismo modo que de «cofrade» comparte el origen etimológico con el término «hermano». Este aspecto es fundamental para comprender por qué la Cofradía mantiene inalterable el patronazgo de los apóstoles San Simón y San Judas, dos santos hermanos y reconocidos muy habitualmente por el fuerte vínculo de amistad que les unía y que les llevó a predicar la palabra divina juntos. Del mismo modo esto dará origen a una de las características más importantes de la Casa, y que le distingue de la mayoría de instituciones gremiales de la época: la igualdad entre cofrades. La alta nobleza y el clero se convertían en cofrades con el mismo estatus y voto que los ciudadanos de Zaragoza. La Casa, además de estar bajo la advocación de dichos apóstoles, también podía ser conocida como la «cofradía de Nuestra Señora del Portillo», pues ésta era patrona de los ganaderos zaragozanos así como era muy venerada por todos los ganaderos la imagen de Nuestra Señora del Ligallo que estaba en dicha iglesia. Este último apelativo —mucho menos habitual que los otros de «Casa de Ganaderos» o «cofradía de San Simón y San Judas»—solía ser utilizado por los cofrades para demostrar el abolengo y la antigüedad de la institución a la que pertenecían, pues desde la baja Edad Media, esta parroquia fue sede física de la institución, donde se reunían y se atesoraban su archivo y su documentación así como gran parte de su mucha impedimenta como el arca de los oficios o el mobiliario del justicia (mesa plegable, bargueño etc.). En general la ubicación de los ganaderos en Zaragoza solía estar vinculada al barrio de San Pablo y a la parroquia del Portillo desde los siglos XII y XIII. De hecho, tenían la mayoría de sus corrales urbanos en el denominado «Campo del Hospital» o «Campo del Toro» y en los alrededores de la iglesia, ocupando gran parte de la zona conocida como «las Eras» que se extendía entre el palacio de Aljafería, La Iglesia del Portillo, el Camino Real y las tapias de la Real Casa de Misericordia. Sin embargo, a finales del S. XVII y durante buena parte del XVIII, la sede de esta institución fue trasladada a la parroquia de San Andrés, en el corazón de la antigua judería de Zaragoza, por la ruinosa situación del Portillo a finales del seiscientos, que la llevó ni más ni menos que a su demolición parcial y reconstrucción del edificio entre 1702 y 1760. A pesar de ello, la reunión más importante del año —la del Ligallo— se seguirá celebrando en las dependencias del templo del Portillo a lo largo de todo el periodo, incluso con las obras en marcha.

La institución tenía las características gremiales del resto de las cofradías zaragozanas coetáneas y además actuaba como órgano administrativo. Pero hay dos funciones básicas e ineludibles que la caracterizan: conservar, proteger y defender los ancestrales privilegios que habían ido adquiriendo los ganaderos desde la reconquista de la ciudad y administrar justicia sobre lo civil y lo criminal en los asuntos relacionados con la ganadería. Lo cierto es que su poder no tenía parangón; de hecho, la comparación con la Mesta castellana deja patente hasta qué punto sus privilegios le conferían un estatus preponderante sobre el resto de instituciones españolas y europeas del momento. Sirva de ejemplo que el alcalde entregador de la Mesta sólo tiene potestad jurídica en materia civil mientras que el Justicia tiene la capacidad de dictar penas de muerte. Además de poder, la Casa goza de una gran autonomía puesto que la monarquía no tiene ninguna conexión ni con su funcionamiento ni con su organigrama ejecutivo. Un claro ejemplo de su independencia lo encontramos en el hecho de que, mientras que el Zalmedina o Juez Mayor de Zaragoza es elegido por el rey, el Justicia de ganaderos es electo por sorteo y posteriormente refrendado mediante una votación por todos los cofrades reunidos sin intervención de ningún organismo externo a la voluntad de los ganaderos. En definitiva, el poder adquirido por la Casa era superior al de la mayoría de las instituciones contemporáneas a ella. Asumía como entidad ganadera tres funciones básicas: la judicial, la administrativa y la gremial. La judicial consiste en la facultad del Justicia de poder desplazarse por todo el reino o bien hacer llamar a su presencia a cualquier regnícola implicado en un pleito y de poder establecer sentencias civiles y criminales inapelables. Las funciones administrativas tienen como base la defensa de los derechos de los ganaderos, pero no únicamente defiende los grandes privilegios de la institución, también vela por los derechos individuales de cada uno de los poseedores de ganado de Zaragoza y sus barrios. La Casa por tanto garantiza la defensa y da cobertura legal a todos los ganaderos, por humildes que sean, ante otros individuos, corporaciones o grandes instituciones. Posee un equipo de abogados y procuradores que se encuentran entre los mejores del reino, puestos al servicio de todos aquellos que estaban bajo el amparo de la institución. Finalmente distinguimos una serie de funciones de carácter gremial. En primer lugar, fijan el precio de la lana y la carne junto con la ciudad, administrando su

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venta y exportación. Del mismo modo, como gremio de origen medieval, organizan importantes fiestas y celebraciones vinculadas con la ganadería en San Pablo y otros barrios, así como contribuyen con el resto de las de la ciudad. También sufragan misas por las almas de los cofrades difuntos y están obligados a socorrer a los ganaderos y sus pastores en caso de necesidad. Estipulan sueldos y pensiones para los empleados jubilados o incapacitados y para sus viudas y familias en caso de defunción. Por último, realizan numerosos actos de caridad como las limosnas para las Iglesias del Portillo y San Andrés, así como para el Hospital de Nuestra Señora de Gracia. En definitiva, ocho siglos después, esta institución sigue funcionando de forma continuada y eficiente, aunque ahora como una cooperativa ganadera. Permanece fiel a su historia organizando y administrando gran parte de esa joya del patrimonio aragonés que es su ganado ovino y su ternasco. Además, la Fundación Casa de Ganaderos, nacida en 1988, mantiene su archivo abierto a todos los investigadores que quieran indagar su profunda historia, así como prevalece en su misión de difundir el legado de la vetusta cofradía invitando a todo el que quiera a visitar las dependencias de este pedazo vivo de la historia de nuestra tierra. ¿Qué mejor año para hacerlo que su 800 aniversario?

Privilegio del 18 de Mayo de 1218. Detalle del sello de Jaime I el Conquistador.

Detalle del Privilegio del 18 de Mayo de 1218.

BIBLIOGRAFÍA MARÍN Y PEÑA, M., La Casa de Ganaderos de Zaragoza. Notas para la historia del régimen jurídico de la ganadería aragonesa, Zaragoza, Tip. «La Académica», 1929. FERNÁNDEZ OTAL, J.A., La Casa de Ganaderos de Zaragoza: derecho y trashumancia a fines del siglo XV, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1993.

Escudo de la Casa tallado en piedra en 1556.

LOZANO LÓPEZ, J. C. y Serrano Martínez, A. (coords.), Catálogo de la Exposición La Casa de Ganaderos de Zaragoza. »Ocho siglos en la Historia de Aragón», Zaragoza, El justicia de Aragón, 1997. SÁNCHEZ CAUDEVILLA, J., La Casa de Ganaderos de Zaragoza entre 1686 y 1746. La refundación de una institución foral aragonesa, Tesis Doctoral inédita, 2018. Tabla policromada de los Santos patrones de la Cofradía de San Simón y San Judas; del taller de Tomás Giner del s. XV. Encargada por la Casa para la Iglesia del Portillo y actualmente expuesta en la Sala Capitular de la Fundación Casa de Ganaderos.

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LA MUERTE DESDE EL CIELO: Arte y propaganda republicana bajo las bombas Rubén Pérez Moreno

L

a muerte durante la guerra civil se dio en el campo de batalla, en las cunetas y en las tapias de los cementerios, pero también llegó desde el cielo. Tristemente para nuestra historia, la aviación fue utilizada por primera vez de forma sistemática sobre la retaguardia en misiones de bombardeo. Y el ataque sobre la población civil fue objeto de representación plástica y de exhaustivo uso propagandístico. Unos días antes del inicio de los bombardeos de Madrid, Le Petit Parisien publicó una entrevista a Franco en la que declaraba: «Yo no bombardearé jamás Madrid». A lo largo del mes de noviembre de 1936, conforme las tropas del futuro sátrapa cercaban la capital, las bombas fueron cayeron cada vez con más intensidad en el que fue el primer atentado masivo contra la población civil de la guerra española. Le seguirían muchos otros en tantísimas otras localidades, dejando para el recuerdo aquel lunes 26 de abril de 1937, día de mercado, cuando sobre las cinco de la tarde la aviación alemana destruyó la ciudad de Guernica en varias oleadas. No hay mejor testimonio de la guerra que el cuadro homónimo de Picasso. Estos ataques criminales fueron difundidos rápidamente por todo el mundo: las imágenes de los cadáveres y de las ruinas habían de llevar a la sensibilización internacional. Una de las imágenes más impactantes y difundidas durante la guerra fue la que tomó Agustí Centelles con su cámara Leica el 2 de noviembre de 1937, en la que una mujer reconoce a su marido muerto en un cementerio: Bombardeo de Lleida. Muerte de Pernau [Fig. 1]. Los cadáveres fueron alineados para

Fig. 1.-Agustí Centelles, Bombardeo de Lleida. Muerte de Pernau. 2 de noviembre de 1937.

su identificación, dejando Centelles está Pietà para la posteridad que tanto influyó en Picasso por su esquema postural, imagen trágica y Mater Dolorosa. Esta y otras muchas fotografías aparecieron rápidamente en periódicos y revistas. Las instantáneas de los milicianos muertos o de la población civil, como el que testimonia Marco el 19 de julio de 1936, exploran con naturalismo una composición del cuerpo tendido ligeramente en diagonal y la cabeza en la parte más baja, alcanzando su mayor dramatismo en el cartel de Parrilla Camaradas de la retaguardia: más refugios y evitaremos nuevas víctimas, donde dos obuses con la esvástica y el fascio se precipitan sobre una mujer joven herida en el pecho que sigue la composición citada, envuelta en un charco de sangre y con una iluminación focal que da mayor dramatismo a la escena [Fig. 2].

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Otra de las escenas más estremecedoras y usadas fue la de la madre con el niño muerto, motivo iconográfico ampliamente explotado, especialmente emotivo y de enorme impacto gráfico, de ahí su aparición en numerosos carteles de la guerra, tales como el de Eduardo Robles (Ras) para el Socorro Rojo del POUM, en donde una madre con el cuerpo muerto del hijo, desangrándose, grita desesperada con rabia y dolor. El color rojo de fondo refuerza la imagen, junto a un obús y el sencillo lema «Criminales» [Fig. 4]. También podemos citar a Josep Renau,

Fig. 2.-Parrilla, Camaradas de la retaguardia: más refugios y evitaremos nuevas víctimas. Valencia, UGT, 1938.

Pero si hablamos de conmoción, quizá nada supere las imágenes de los niños muertos de Getafe en 1936, tomadas en el depósito de cadáveres y enviadas por todo el mundo con la sentencia Que el mundo civilizado juzgue. La propaganda catalana, en la que tuvo un papel destacado Jaume Miravitlles, jefe del Comisariado de Propaganda de la Generalitat, jugó en este sentido un papel primordial. La imagen de la víctima 35, escalofriante, fue reproducida por doquier y se convirtió en otro de los iconos de la Guerra Civil, como vemos, entre otros muchos ejemplos, en el folleto holandés Spanje, en el que aparece inserto en un mapa de España el cadáver de la niña con el rigor mortis en primer plano, tras el cual vuelan en formación unos aviones negros. Sobre este, otro mapa acoge una imagen amable de una madre con su hijo: la felicidad arrancada por la muerte [Fig. 3].

Fig. 3.-Folleto Holandés Spanje (España), 1937.

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Fig. 4.- Eduardo Robles (RAC), Criminales. Socorro Rojo, POUM, 1938.

que tiende a incluir además la ruina del entorno; o uno de los dibujos de José Luis Rey Vila (Sim), en la línea de sus Estampas de la Revolución Española. 19 de julio de 1936 [Fig. 5]. El propio Picasso exploró este motivo durante 1937 tanto en la viñeta 16 de

Fig. 5.-Dibujo de José Luis Rey Vila (Sim). 1937.

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Sueño y mentira de Franco como en los distintos bocetos para Guernica de la «madre con niño muerto». Menos trágicas pero igualmente sobrecogedoras son aquellas escenas en las que la madre resguarda a su hijo pequeño entre sus brazos ante los bombardeos y la destrucción del entorno [Fig. 6].

Fig. 7.-Cubierta del álbum Madrid. Barcelona, Comissariat de Propaganda, febrero de 1937.

Fig. 6.-Cartel de Solidaridad Internacional Antifascista (SIA).

La mujer que llora y grita, angustiada, se adecuaba especialmente al papel de sensibilización de la población. Véase por ejemplo uno los hermosos dibujos que componen el álbum 10 dibujos de guerra de Martí Bas y Antoni Clavé. No puedo dejar de recordar a David Seymour (Chim) y la icónica fotografía de la campesina con su bebé mirando al cielo, que por su encuadre fue usada en numerosas ocasiones durante y después de la guerra para ilustrar los bombardeos franquistas contra la población civil, a pesar de estar tomada con anterioridad al estallido de la guerra en una reunión de campesinos cerca de Badajoz. Quizá destacar la cubierta del libro Madrid, editado en 1937, donde aparece la imagen de Chim junto a los dibujos de unos aviones y de una bomba con una esvástica sobre el fondo de un cielo amenazador [Fig. 7]. Caso parecido a la fotografía de una mujer llorando con su hijo, publicada en numerosas ocasiones a fin de denunciar los bombardeos en la retaguardia, aunque casi siempre con un encuadre que hace desaparecer el puño en alto del cliché original. [Fig. 8] Al margen del ámbito de las artes gráficas, no son pocos las alusiones a los bombardeos en las artes plásticas realizadas durante la guerra. Una de las más hermosas obras es Los aviones negros de Horacio Ferrer (realmente Madrid, 1937), expuesta

Fig. 8.-Folleto publicado en Nueva York en 1938 por el Medical Bureau and North American Committee to Aid Spanish Democracy.

en el pabellón español de París, magnífico retrato de mujeres y niños en pleno bombardeo [Fig. 9]; también Espanto (Bombardeo de Almería) de Ramón Gaya, centrada en el momento del lanzamiento de las bombas; Defensa de Madrid, de García Nazareno [Fig. 10]; Bombardeo de Blasco Ferrer [Fig. 11]; o Bombardeos de Colmenar Viejo, de Rodríguez Luna. El resultado de estos ataques es lo que representa Santiago Pelegrín en el magnífico Bomba en Tetuán, mientras que obras como Bombardeo de Climent o

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Barrio bombardeado de Eduardo Vicente, nos muestran las ruinas y escombros, testimonios silentes de lo ocurrido y víctima también de la destrucción. La guerra civil fue también una guerra de propaganda, un combate a golpe de imágenes, una aventura gráfica y artística excepcional que pone de relieve la extraordinaria creatividad de ese periodo. La República perdió la guerra armada, pero ganó la guerra de propaganda [Fig. 12].

Fig. 9.-Horacio Ferrer, Los aviones negros, 1937. Óleo sobre lienzo, 148x129 cm. MNAC.

Fig. 12.- Cartel de Wolf, El ángel de la paz… de los fascistas, 1937. Juventudes Libertarias.

Fig. 10.- García Nazareno, Defensa de Madrid, hacia 1937. Tinta a la pluma y gouache sobre papel, 42,5 x 47,5 cm. MNCAR.

Fig. 11.- Bombardeo, Eleuterio Blasco Ferrer, hacia 1936. Carboncillo sobre papel, 36,5x27,5 cm. Colección particular (Barcelona).

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escartín:

rescoldo de un pasado Eugenio Monesma Moliner

Sobrepuerto es un amplio territorio del prepirineo aragonés, situado entre el Alto Gállego y el Valle de Broto. Su altitud media, alrededor de los 1.500 metros, está expuesta a una climatología extrema. Como bien decían sus habitantes: «Nueve meses de invierno y tres de infierno». Escartín es uno de los pueblos que se asientan en Sobrepuerto. En la actualidad se encuentra deshabitado, pero llegó a tener en 1857 hasta 18 casas abiertas, que totalizaban un total de 119 habitantes, quedando 48 en 1950 y 26 en 1960. Los miembros de Casa Ferrer y de casa Blas fueron los últimos en salir del pueblo. Y en enero de 1966 Escartín quedó deshabitado. En 1998 un grupo de vecinos decidió organizar un encuentro anual de todos aquellos descendientes y amigos de Escartín con el fin de no dejar caer en el olvido toda su historia y mantener vivo el rescoldo de sus centenarias chimeneas. El primer sábado de julio, el pequeño pueblo de Bergua, hasta donde se puede llegar con el coche, se convirtió en el punto de reunión de todos aquellos que iban a subir a pie por el viejo sendero que remonta hasta Escartín. La suerte de poder acompañar en el año 2007 a los antiguos moradores, procedentes de Aragón, de distintas zonas de España, de Francia e, incluso, de Argentina, para realizar un documental, supuso un encuentro con la realidad de uno de los muchos despoblados del Alto Aragón. Quiero transcribir aquí algunas de las impresiones que compartí con los que allí estuvieron, como es el caso de Maribel Sarrate, de Casa Lacasa, que vive en Cataluña y subía por primera vez a este encuentro:

La primera vez que subo al encuentro y la primera vez que suben mis hijos. Debe ser increíble, intentando reconocerse, buscando el árbol genealógico. Porque las veces que he venido estaba sola. Las ruinas y yo. Pero verlo con gente me resultará muy raro. Emocionante. Tenemos una foto de casa Lacasa y no sé si este año podremos pasar. El año pasado, no. Pero el año anterior pasamos hasta la cocina. Mi madre nos ha prohibido terminantemente que subamos a la cocina, porque tiene miedo de que se nos caiga todo. Yo me imagino lo que pensarían ahora los del pueblo si nos vieran venir a los descendientes, se emocionarían. Vamos, que no se lo creerían. Un grupo de familiares, descendientes de la familia infanzona de los Escartín, llegaron de propio desde Argentina: Pedro Escartín. Yo vengo de Argentina. Todos descendemos de aquí. Este es el escudo de armas de los Escartín y tenemos la documentación que lo acredita, la bula del rey con el sello real y todo. A medida que los participantes iban llegando al pueblo tras la larga caminata, los sentimientos afloraban al enfrentarse a las ruinas cada vez más acusadas: Pues mucha nostalgia. No es para explicarlo. Demasiados recuerdos para las cosas que hemos vivido aquí. Y ver ahora cómo queda todo, es horroroso. Los nativos de aquí somos los que podemos valorar esto. Nues-

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humeante de su casa hasta que llegó el momento de la partida:

Escrito pastoril en uno de los maderos de una borda

tros hijos no lo han vivido y no lo ven así, no le dan importancia, pero verdaderamente esto es gordo. Para nosotros es que todo son recuerdos. Estamos ahora en la era de casa Buisán. Y, bueno, es como un homenaje que hacemos cada año a nuestros antepasados. Siempre buscamos de dónde venimos. Te da un poco de lástima, un poco de impotencia y, sobre todo, luego, cuando bajas a tu vida normal, se te olvida todo esto. Entonces, cuando vienes aquí, te sientes un poco culpable de no hacer lo suficiente. Durante los últimos años de escolarización en Escartín apenas quedaban niños para asistir a clase. Las maestras destinadas en estas montañas se integraban como uno más en la familia, como nos cuentan algunas de sus alumnas: La maestra la teníamos en casa. Hasta para las vacaciones de Navidad y Semana Santa, no se iba. Se quedaba aquí todo el año. Solo se iba dos meses me parece que era, de vacaciones. Bueno, aquí los inviernos pues nevaba mucho. Empezaba a nevar en octubre y era abril y mayo que seguía nevando y coincidió unas navidades, porque ella estuvo aquí dos años y no pudo salir la mujer. Para las vacaciones de Navidad no se pudo ir a Valencia con sus padres. Entonces llegó la fiesta de San José y pidió permiso para poderme llevar a mí a Valencia y se lo concedieron, se lo pidió al alcalde y le dijo pues que sí, que se fuera. Y me llevaba para San José y estuvimos para Semana Santa, pasamos allí las Fallas, me llevó a ver las Fallas. Ella me daba clases en su casa, íbamos a ver Valencia. José María Satué Sanromán es uno de aquellos vecinos que nacieron y fueron a la escuela en Escartín. Con su familia aguantó bajo la chimenea

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A escuela de o lugar. Escuela Nacional Mixta. Aquí hubo una maestra, a penúltima maestra, que vino de El Coronil, Sevilla, y llegó un día 8 de enero de 1952. Había medio metro de nieve y subió el cartero desde Bergua con la carta diciendo que había que bajar a buscar a la maestra a Fiscal. Entonces fue una verdadera epopeya para una maestra, una persona que venía de Sevilla no había visto jamás la nieve. Y curiosamente estuvo casi tres meses sin ver el suelo de este pueblo. Y decía «¿Pero hay zuelo, pero hay zuelo en este lugar, hay zuelo en este pueblo?» Mi abuela le decía: «Pero ¿cómo no va a haber suelo? Se caerían las casas y todo. Claro que hay suelo. Ya lo verá, ya lo verá.» Y así lo vio para San José. Llegó en enero y casi hasta las puertas de San José no vio el suelo. Estuvo aquí nueve años. Al principio encontró un mundo difícil, totalmente distinto, pero después se adaptó de tal forma que estuvo como una más del pueblo, una más de la familia. Y después que se fue descubrimos una especie de diario escrito aquí, en la pared, detrás de la puerta de la escuela. Las paredes de la antigua escuela, mientras se mantengan en pie, seguirán mostrando los sentimientos de algunos de los escolares que por allí pasaron: Aprendimos las primeras letras, aprendimos muchas cosas para poder defendernos por la vida. Hace más de cuarenta años que nos fuimos del pueblo y los que volvemos por aquí, que volvemos todos los años, pues vamos dejando nuestros recuerdos escritos aquí en las paredes. Lo que fue escuela hoy se ha convertido en un libro de visitas. Podemos ver las impresiones de los antiguos vecinos, de los simpatizantes, de los amigos del pueblo, de los descendientes, en las paredes, en el armario donde guardábamos los libros y hasta en el techo. Podemos ver los recuerdos de todas las personas que vivimos aquí y que un día nos fuimos por esos mundos. José María Satué conoce muy bien la forma de vida de las gentes de Sobrepuerto y muchas de las historias que hoy duermen entre las derruidas paredes tejidas por las zarzas.

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Entonces beniban por estos lugars unos titiriteros con un onso amaestrau. Y en este corral de casa os infanzones es ande le feban bailotiar y todo ixo. Entonces beniban los zagals, «¡que ha venido el húngaro con un onso, que lo va a hacer bailotiar en casa de os infanzóns!» Entonces, os mocés iban por todas as casas clamando as chens y baixaban a verlo bailotiar aquí. Le feban bailotiar. Pero los mocés teneban muito miedo y entonces se meteban encima de a pared. Y como beniban mullers, que antonces como ahora en habeba majas y feas, pues le hacía al onso señalar a la mujer más guapa del lugar. Entonces iba el onso y a la que le parecía y la señalaba con la mano. «¡Ahora vas a señalar la muller más fea de o lugar!» Y entonces iba y ya se sabeba los camins el onso de tanto tontear, porque todos los años, por esas añadas venía por estos lugars. Lo portaba atau con una cadena muy recia. Esta es Casa O Royo. Os zagueros amos se llamaban Josito e Higinia y tuvieron 10 fillos que todavía viven en Aragón. Están todos en Aragón menos uno que en hay en Cataluña, en Igualada. Esta buerda era de casa O Royo y nos achuntábamos os mozos de casa O Royo y os de Casa Ferrer. Y aquí nos pasábamos, corríamos turbios cuando esnebuciaba, que se meteba a nieve a montonadas en as esquinas. Nosotros somos de la generación de los que ya vamos quedando muy pocos, de la generación de ve-

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Esta es casa O Ferrero. Habían sido ferreros antiguamente. Esta casa se amortó, quedó un hombre solo y lo recogimos en nuestra casa. Y a cambio nos donó toda la casa y la hacienda y todo, la pequeña hacienda que tenía, que no tenía gran cosa. Y se llamaba Ramón, el último hombre que vivió en esta casa. Te voy a contar una andanza que pasó en esta casa de aquí. Esta casa se llama casa Sampietro. Entonces tenían una moza bastante maja y no sabían en casa que festejaba con un mozo del pueblo. Entonces, para subir el novio por la noche se ponía las argaderas, que son cuévanos para sacar el estiércol, los ponía debajo de la ventana de la cocina. Entonces, ¿qué pasó? Pues que una noche se quedó el padre fuera, llegó a casa y dijo: «¡Hombre, si están las argaderas aquí!, ¿Quién habrá puesto estas argaderas debajo de la ventana?». Quita las argaderas y las mete guardadas en el patio. Al hacer ruido salta el novio por la ventana, contando con que estaban las argaderas abajo como un mullido y resulta que no estaban. Entonces se estalapizó y se fizo a sabelo mallaus por todo el cuerpo. Y al otro día ya se supo quién yera el novio de la moza de casa Sampietro. Claro, porque no pudo esconder os sisates y as sangreras que le saliban por todos os laus. Aquí en este corral, en o siglo XIX, a mía lola me lo contaba, que se clamaba Serafina, nació en mil ochocientos noventa y pico, o sea, a finales del siglo XIX.

Vista del pueblo de Escartín

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cinos que nacimos aquí, en el pueblo, en casa. Y ¿sabes por qué nacimos en casa? Porque yera invierno, si llega a ser verano, igual nacemos por aquí en el monte, en algún restojo. Y la única que ha habido que recurrir a los partos, que yo me acuerdo en este tiempo, fue la Brígida de Buisán. Esa hubo que sacarla en camilla, que se hizo una camilla para transportarla entre ocho hombres. Al inicio de la celebración eucarística, Ricardo Mur, el mosén de estas montañas, va nombrando a cada una de las casas, o fuegos como se registraban antiguamente, y entre las ruinas de lo que queda de un altar lateral, un representante de cada familia coloca una cartulina doblada en forma de tejado con el nombre de la casa. Con la ilusión de todos los tejados levantados y la simbólica y vital chimenea humeando, la celebración eucarística congrega a los antiguos moradores, descendientes y amigos de Escartín en una liturgia común. Pero la amarga realidad está aquí presente y es que, desde hace muchos años, los hogares de Escartín empezaron a caer arruinados y las chimeneas dejaron de lanzar al aire su blanca humareda que anunciaba un plato caliente para aquel que tenía que desplazarse por estas montañas. Hoy solo queda el recuerdo y la reflexión personal entre los solitarios y derruidos muros que apenas soportan el peso de esas simbólicas chimeneas. En esa jornada de encuentro, Maribel Serrate se llevó uno de los mejores recuerdos de su vida:

Como antaño, después de la comida en las eras, la fiesta no se podía terminar sin el popular baile. El cierre final de este encuentro de Escartín no iba a ser menos y dos miembros de La Ronda de Boltaña, junto a otros músicos espontáneos, sacaron a la luz su repertorio musical e improvisan una sesión de jotas y baile, tratando de envolver la era con esos sonidos:

Sin fumo en as chamineras Cuántos pueblos han quedau Sin fumo en as chamineras Os corrales sin ganau Y abandonadas as tierras Cuántos pueblos han quedau.

Bueno, es el reencuentro con las historias que me contaba mi madre y las personas de las que me hablaba, que ahora las he ido conociendo. Pero son como retazos de una historia. Es como si tú tuvieras un puzzle con diferentes piezas y la fiesta esta te da la ocasión de encajar algunas, pero nunca llegas a conocer la historia completa. Lo que es muy emocionante es estar aquí con los descendientes. Yo he venido al pueblo sola y he visto unas ruinas. El venir aquí y encontrarlos a todos juntos es, por unas horas, como si el pueblo estuviera vivo. Es muy emocionante. Pero yo todavía tengo el sentimiento de tristeza, de que mis padres no pueden venir por la edad que tienen. Así que el año que viene intentaremos que suban con algún vehículo. Para ellos será más importante que para mí, evidentemente. Es como un regalo que pienso hacerles. Yo creo que para ellos, encontrarse aquí es recuperar la parte de su historia que más les ha gustado, aunque fueran trabajos muy duros y aquí lo pasaran mal. Yo sé que aquí han sido muy, muy felices.

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Os peleles, peirotes y atras figuras antropomorfas

en o ziclo estazional festivo d’Aragón1 Jesús Ángel Arcega Morales

1. Razons d’a construzión d’as figuras antropomorfas. A construzión de peirotes u moñacos de palla que dimpués se creman ye un viello rito, que pareixe tener o suyo orichen asoziau a rituals anzestrals de caracter ibernal, en o cual se zelebra o renaixer d’a naturaleza dormida durante a fredor de l’ibierno, ye dizir, a plegada d’a primavera. Ista tradizión se perpetuaría fusionándo-se en muitas ocasions a o carnaval, pues o peirote represienta tot lo malo y, en maltratar-lo y posteriorment cremar-lo, se destruye tot lo negativo, que en una soziedat basada en l’agricultura y ganadería sería relazionau con l’ibierno por estar iste o periodo de menor fertilidat. Ixa fiesta pagana s’intentaría cristianizar, de bella traza, relazionando a destruzión d’o peirote con o perdón d’os propios pecaus y, en consecuenzia, a dentrada d’una forma limpia en o tiempo d’a cuaresma. Un periodo de calma y reflexión. Pero a construzión y posterior ultrache de moñacos no ye relazionaus solamén con os carnavals, como recuerda Caro Baroja (1965), ixos rituals se realizaban tamién en situazions instituzionalizadas como en os Autos de fe d’a Santa Inquisizión en o sieglo XVII, pues se cremaba una figura en o caso que o condenau ese muerto u fuyiu. Y encara ué en diya, no ye difízil veyer en belunas protestas laborals, sozials u politicas a fabricazión d’una figura antropomorfa, que represiente a bella persona u instituzión d’a cual se ridan u acaben destruindo.

2. Orichen etimolochico d’as parolas pelele y peirote. L’orichen etimolochico d’a parola «pelele» ha chenerau bella controversia. Amaneixe por primera vegada en a literatura en 1800 en a obra de Leandro Fernández de Moratín. Ta Coromines (1980) pareixe un cruze de dos parolas, «lelo» (atontau) y «pellejo» (en o sentiu de borracho), mientres que ta Henri Gavel (1919) ixa parola tiene o suyo orichen etimolochico en a radiz «Per» u «Pero», que dimpués evoluzionó a «Pedro» y as suyas varians: «Perico», «Pérez» u «Pere». A conversión d’a consonán r en l la atribuye a una intenzión d’imitar o luengache infantil. Iste mesmo filologo explica a suya terminazión como derivazión d’o sufixo latín -ellus, usau en as luengas romanzes como diminutivo. Y a adhesión d’a vocal -e final ta aduyar t’a suya pronunziazión u simplamén porque se mantiene en a evoluzión etimolochica de l’euskera, como os sufixos -ale, -are y -ore, a diferenzia d’o castellán que la ha perdiu. Ye dizir que a suya evoluzión podría estar: PER/PERE>PEREL>PERELE>PELELE provenién de l’euskera y a la suya vez amprada d’una luenga romanze. Iste segundo orichen etimolochico, si atendemos a las diferens denominazions que trobamos en Aragón en ixas figuras antropomórficas, ye más plausible.

1  Iste articlo ye adaptau a la norma ortografica ofizial de l´aragonés de 2017, proposa por a Direzión Cheneral de Politica Lingüística d`o Gubierno d`Aragón. (http://www.lenguasdearagon.org/direccion-general-de-politica-linguistica-2/)

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3. Antroponimia d’as figuras antropomorfas festivas en Aragón. Atendendo a la antroponimia d’o moñaco trobamos en Aragón cuatro posibilidaz: a) Que provienga o suyo nombre de Peirod u Peirote en aragonés, u Pedro en castellán u derivaus (Pedro, Peirote, Perico). En Pandicosa, Oz de Tena y Pueyo de Tena (Alto Galligo) o moñaco levaba o nombre de Pedro. Yera transportau a cotenas y a ormino le daban de beber vin. Ixa tradizión se perdió a prenzipios d’o dezenio d’os cuaranta d’o sieglo XX, lo mesmo ocurrió en Baragüas (Chazetania), an se construiba o martes de carnaval un Peirote grandizo que yera posteriormén paseau por o lugar y cremau por as mozetas. Perico yera clamau en Canfranc (Chazetania) y Peirote en Acumuer, Borrés y Larrés (Alto Galligo). Desgraciadamén o despoblamiento d’os lugars y a proibizión d’as fiestas d’o carnaval entre a dictadura ha feito que en ixos lugars se pierda a tradizión d’a construzión y crema d’o peirote. b) Que o peirote tienga nombre propio u embotada (Muyén, Furtaperas, Juan Gerundio). An sí que se conserva a tradizión ye en a Val de Chistau, celebrándo-se o carnaval cada cabo-semana en un lugar diferén d’a val. Asinas en Chistén y San Chuan de Plan (Sobrarbe) sobre un somero colocan a o peirote u peirot, denominau Muyén. L’orichen d’o nombre ye desconoixiu, pero se creye que pueda estar relazionau con o castellán moña u muñón con disimilazión de nasals. Confezionau con pallas y ropas arredol d’un escleto de tochos, con o cual o sabado de carnaval a meyodiada realizan a ronda, replegando viandas ta sufragar a birolla, d’astí o suyo nombre, replega. A maitinada d’o domingo a o lunes se produz a crema d’o Muyén en o clamau Domingo de Piñata, momento que marca a fin d’a birolla. En Nerín (Sobrarbe) recuperoron a tradizión clamando a lo suyo peirote O Carnuz, que significa en castellán carroña, con él se rondará por tot o lugar acompañaus de mosica tradicional aragonesa y será o que presida o baile penchau d’un tocho y dimpués d’un chudizio será cremau. O carnaval de Bielsa (Sobrarbe) empezipia o Chueves Lardero con a fabricazión de Cornelio Zorrilla Carnaval. Feito con ropas viellas farzidas de palla, que se pencha en a frontera d’o conzello belsetán dica o domingo de nueit, en que ye chuzgau

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en un chudizio teatralizau por as suposadas malizias y condenau a morir abatanau y cremau en a foguera, dando asinas fin a la birolla. En Fraga (Baix Cinca) se conserva encara a crema d’os «ninots» Casimiro y Casimira o Miércols de carnaval con reparto de chicolate y sardinas. O colechio d’a localidat d’Ariño (Andorra-Sierra de Arcos) ha recuperau a tradizión ya perdida d’a construzión y crema de Marto, Marta y Martito (Martos). Antes más, ixos peirotes teneban os organos sexuals bien marcaus. En Alcubierre (Monegros) a vispra d’o terzer miércols de cuaresma se confeziona a La Vieja Remolona, feita con un tocho de escoba, y se fica lana u drapos en a ropa que le da forma y se le mete una mascara, apañando-la con toda clase de complemens, como un bolso u bisutería. A l’atro diya de maitins, os mesachas y mesaches van pedindo por as casas acompañaus de La Vieja Remolona. Ta ir guardando as cosetas donadas levan capazos de bimbre an guardan os uegos y os espedos, que ye una espezie de vara de acero de cuasi un metro de larga en a cual se van punzando carne u fruita y una caixa ta replegar diners. Y van cantando ista canta: La Vieja Remolona no quiere comer pan, solo chocolate y chullas si le dan. Los chicos de la escuela todos suplicamos que cuando cante el gallo, nos den lo que buscamos. ¡Qui-qui-ri-qui…! ¿Nos dan pa la vieja? ¡Con una estaca vieja! Tot lo replegau ye utilizau en la brienda y zena d’ixe día y a diferenzia d’atros puestos o peirote no ye cremau. D’identica traza lo fan en Torres de Montes (Plana de Uesca), pero en ixe caso o peirote leva o nombre en masculín, El Viejo Remolón. En Villanueva de Sixena (Monegros) a prenzipios d’o dezenio d’os novanta d’o sieglo XX se recuperó a tradizión con dos peirotes a los cuales dioron los nombres de Matapanizos y Barbuchana. O primer nombre ye dau porque asinas se conoixe allí a lo río Alcanadre, que pasa por a localidat, pues en sobreixer inundaba los cultivos de panizo adchacens y Barbuchana fa referencia a un puesto natural d’o propio munizipio, o Barranco d’o Barbuchano.

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zando a lo cazique d’a epoca. En Albelda (La Llitera) con una canta a ritmo de vals (Vals d’Albelda) y recopilada por La orquestina del Fabirol, o conoixiu por Lo Coro de l’Estiora iba recorrendo o lugar cantando tonadillas burlescas d’o que eba escayeixiu ixa añada en a localidat, mientres se manteaba a o peirote, denominau Tío Sopes que a la fin yera aventau a o lavador. c) Que se clame simplamén Carnaval/Carnabal u Carnistoltes. Carnistoltes se denomina en Estopinyà y Montanyana (Ribagorza). En Torla a diferenzia d’a resta de puestos o Carnaval/Carnabal ye en realidat un mozo d’o lugar disfrazau a o modo d’as trangas de Bielsa, con piels d’animal, grans cuernos desiguals y a cara mascarada de negro, que ye paseau por o lugar por o personache que suposadamén l’ha capturau en l’amonte, O Tenedor. Se le fa un chudizio popular acusando-le d’as desgrazias que han suzediu en a localidat en ixa añada y se le condena a muerte.

En Épila (Valdejalón) a las personas disfrazadas se les clama mascarutas, que tienen como particularidat levar a cara cubierta ta no estar reconoixius en tot o carnaval. Entre toz ixes días Don Zaputero observa a birolla dende o conzello y ye cremau a nueit d’o Domingo de Piñata. En Samianigo (Alto Galligo) se le clamaba Rei de burlas, por estar fruto d’o escarnio popular, conoixiu agora por a Moñaca u Moñaco d’o carnaval, que se crema o sabado, En muitas atras localidaz a tradizión ha quedau dormida, a l’aspera que se torne a recuperar, ye o caso d’o pelele u peirote de Fray Gerundio u Juan Gerunio en Grist (Ribagorza). Se diz que o nombre fa onor a la obra d’o Pai Isla Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, que escribió en 1758, en a cual feba burla d’a pomposidat gongorina d’os pedricadors d’a epoca. O libro, de gran éxito, estió proibiu muit pronto por a Santa Inquisizión. O suyo protagonista iba a estar clamau por o capellán que le baltiza Perote, pero a la mai no le fa goyo por pareixer-le a parola a perola y deziden clamar-lo Gerundio, como a forma no personal d’o verbo. Florentín se clamaba en Labata (Plana de Uesca), Cupido en Buera (Semontano de Balbastro), Prim en Colungo (Semontano de Balbastro), Diputado Gutiérrez en Estada (Semontano de Balbastro) como siñalan García y Adell (1988) ridiculi-

d) Que se clame como pelele con una nomenclatura castellanizada. En Tolva (Ribagorza), Lluçars (Ribagorza), Aratores (Chazetania), Cella (Teruel), Sadaba (Zinco Villas) u en o vico de Zaragoza de Parque Goya se prozede a crema d’o Pelele a nueit d’o sabado de carnaval. En iste zaguer puesto lo fan de traza reivindicativa, recordando l’óleo sobre lienzo d’o pintor fuendetodino, Goya, que leva por nombre El pelele. Difuera d’as zelebrazions carnavalescas, en a mochiganga d’a localidat altoaragonesa de Graus (Ribagorza), existe a mascaruta d’o Furtaperas, que entre a cabalgata d’enzieto d’as Fiestas patronals en onor a o Santo Cristo y Santo Vicente Ferrer, que tienen puesto a meyaus de setiembre, va fendo diabluras a o suyo paso. Una figura antropomorfa ye penchada en a frontera d’o conzello, dende 2012 con o trache similar a o que leva o personache d’o Furtaperas. Cualsiquiera puede puyar y fer-le chirar en estar penchau en un tocho. Conta a tradizión que iste personache estió sorprendiu furtando peras y debe pagar a suya pena entre toda a eternidat sin poder partizipar en a birolla. Como en Alcubierre, iste moñaco no ye destruiu a la fin d’a birolla, encara que sí se le fa a mofla. 4. Conclusions. As figuras antropomorfas en Aragón se conservan en beluns puestos como rituals de destruzión de

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lo malo a la fin de l’ibierno, a exzepzión de Graus (Ribagorza), que apareixe en su mochiganga. Desgraciadamén, muitas d’istas tradizions tristament s’han perdiu en numerosas localidaz, prenzipalmén per a zensura d’a epoca franquista y ué en diya per a despoblación, como que veyemos prenzipalmén en a provinzia de Teruel, encara que en atras s’han recuperau. O nuestro estudeyo contramuestra que bi ha cuatro posibilidaz per o que fa a lo nombre dau a lo moñaco: derivau de Pedro o Peirote, a causa de l’orichen etimolochico vasco d’a parola, que tienga nombre propio, dau per diferens razons, belunas ya desconoixidas, que lo clamen Carnistoltes u Carnaval/Carnabal u que simplemén lo clamen Pelele derivau d’o castellán. REFERENZIAS BIBLIOGRAFICAS Y WEBGRAFÍA ADELL, José Antonio y GARCÍA, Celedonio, «Fiestas tradicionales del Altoaragón» en Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo, nº 10. Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1988.

VIOLANT I SIMORRA, El Pirineo español: vida, usos, costumbres, creencias y tradiciones de una cultura milenaria que desaparece. Barcelona, Altafulla, 1989.

ARAGÜES, Chusé, «Ritos, mitos y creyenzias en o Perineu aragonés», en Llengües i fets, actitudes i franges. Miscel-lània de treballs etnològics, filològics oferts a Artur Quintana i Font, pachs. 25-31.

http://carnavaldebielsa.com/cornelio.php (consultau o 26-11-2017). Pachina web que repasa os diferents personaches d’o carnaval de Bielsa.

CARO BAROJA, Julio, El Carnaval (Análisis histórico-cultural). Madrid, Taurus, 1965. COROMINES, Joan, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Madrid, Gredos, 1980. DAMIÁN DIESTE, José, Tradiciones altoaragonesas. Barcelona, Apóstrofe, 2000. GAVEL, Henri, «Pelele», en Revista Internacional de los Estudios Vascos (Eusko Ikaskuntzen Nazioarteko Aldizkaria), RIEV, Vol. 10, nº. 1, 1919, pachs. 39-44. PELLICER, José Alberto, Bajo Aragón, fiestas y tradiciones. Zaragoza, Libros Certeza, 1997. RUIZ PÉREZ, José Francisco, El carnaval en Aragón. Zaragoza, CAI, 2000. SÁENZ GUALLAR, Francisco Javier, Tiempo de fiesta. La fiesta en Aragón. Zaragoza, Biblioteca Aragonesa de Cultura, 2007.

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http://cazadoresbielsa.blogspot.com.es/2013/02/ juicio-cornelio-zorrilla-carnabal-07-02.html (consultau o 26-11-2017). Blog que replega ampliament o chudizio a Cornelio en os carnavales de 2013. http://www.albelda.es/web/municipio/fiestas-y-tradiciones/75-musica-tradicional.html (consultau o 26-11-2017)). Pachina web d’o Concello, que replega o mp3 de la canta Vals d’Albelda de La orquestina del fabirol, pista replegada en su primer disco Suda, suda fabirol (1989). http://www.desdemonegros.com/ (consultau o 2711-2017). http://www.sobrarbe.com (consultau o 21-11-2017). https://www.youtube.com/watch?v=VNQdt9mFGLA (consultau o 26-11-2017). Programa d’Aragón Televisión, titulau Unidad móvil en o cual se veye a replega con O Muyén.

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Cinco Villas El extraño caso de Martín Sánchez del Bayo, alias «Griso», el notario de Ejea que duplicaba las erres (1486) Marcelino Cortés

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n 1907 el filólogo Tomás Navarro Tomás (1884-1979) recorrió los pueblos del Alto Aragón para buscar en las parroquias y en los archivos municipales los documentos más antiguos del viejo reino. En esa búsqueda se encontró con un pergamino fechado en 1486 que atrajo poderosamente su atención porque el notario ejeano que lo escribió duplicaba sistemáticamente las erres: por ejemplo, en vez de «Exea de los Caballeros» escribía «Exea de los Caballerros». Este documento lo condujo a elaborar una peculiar teoría lingüística que intentó extrapolar a otros textos aragoneses, aunque sin éxito: el documento escrito por el notario ejeano Martín Sánchez del Bayo constituía un caso único e inexplicable. La expedición científica al norte de Aragón En 1906 el fundador de la Filología Hispánica, Ramón Menéndez Pidal (1868-1968), impulsó el desarrollo de un proyecto titulado «Documentos lingüísticos de España» cuyo objetivo era la edición científica de los textos más antiguos existentes en nuestro país para su posterior estudio. Don Ramón distribuyó los distintos territorios del norte peninsular entre sus discípulos y encomendó la parte correspondiente al Alto Aragón a un joven estudiante de veintitrés años llamado Tomás Navarro Tomás. La Junta para Ampliación de Estudios (JAE), que dirigía el petillés Santiago Ramón y Cajal, concedió a Navarro Tomás una subvención de 1.022 pesetas para realizar estudios filológicos en Huesca, Jaca y los valles del Pirineo.

Tomás Navarro Tomás (1884-1979) en los jardines de la Residencia de Estudiantes en los años treinta del siglo XX. ©CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales.

Durante los tres meses de 1907 que empleó en sus trabajos el joven doctor se pateó los pueblos y aldeas desde el valle de Ansó hasta las riberas del Cinca, tomando apuntes sobre el habla que escuchaba en boca de esas gentes que vestían zaragüelles y calzaban peales negros. Peinó también los archivos municipales, eclesiásticos y notariales en busca de los documentos más antiguos que permitiesen testimoniar no sólo la creación del romance propio de la zona, sino también la continuidad de ese romance arcaico en el lenguaje que hablaban los pobladores de esos valles pirenaicos.

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La memoria científica Al finalizar su expedición científica, Navarro Tomás rindió cuentas de su trabajo y presentó a la junta una memoria en la que detallaba los hallazgos documentales encontrados: una colección de cien documentos de gran valor histórico y filológico, y 4.000 fichas de vocabulario antiguo ilustradas con multitud de observaciones sobre el dialecto aragonés moderno, mereciendo por ello los más altos parabienes de la junta. La memoria consignó también otros aspectos cotidianos de su viaje como sus desplazamientos en burro, las discusiones con los curas que le negaban el acceso a los archivos, las charlas con algún contrabandista de los que operaban en los Pirineos, el ambiente de las fiestas de San Mateo en Ansó, las reticencias de algunos alcaldes que veían en él a un inspector de Hacienda camuflado, etc.

Memoria correspondiente al año 1907 de la Junta para ampliación de estudios e investigaciones científicas

Al final de la memoria y a modo de apéndice, el joven filólogo concluyó: «Para dar una muestra del gran interés que el estudio de los documentos encierra y así mismo de la abundancia y riqueza de datos que ofrecen, deseo añadir las siguientes notas». Y añadió un opúsculo titulado «Uso de la -rintervocálica en un documento aragonés». Este documento, transcrito y analizado en las páginas de su memoria, está fechado el 30 de noviembre de 1486. Lleva la firma de Martín Sánchez del Bayo, alias «Griso», habitante en la villa de Ejea de los Caballeros y notario público de los reinos de Aragón y de Valencia. En una aclaración final Navarro Tomás añade: «Egea de los Caballeros, donde

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se escribió el precedente documento y donde habitaba el notario que lo hizo, está en el territorio de Cinco Villas, parte norte de la provincia de Zaragoza que llega casi a la frontera de Francia por entre Huesca y Pamplona. Trátase, por consiguiente, de un documento aragonés». El documento escrito por Martín Sánchez del Bayo En el documento se detalla la venta que realiza el escudero ejeano Ferrando de Andués al también ejeano Juan Sánchez del Castellar, «menor de días», de unas casas situadas en el barrio de San Salvador. Entre las numerosas cláusulas contractuales que se detallan en la venta de estas propiedades consta como fianza «un campo mío situado en Vedilla, término de la villa de Exea, que limita con el campo de Juan Arias, con la viña de Juan de Aviego y con el Arba». Lo más sorprendente del documento es que el notario duplica de manera casi sistemática las erres. El texto comienza así: «Sea a todos manifiesto que yo, Ferrando de Andués, escuderro, mayor de días, habitante en la villa de Exea de los Caballerros, de grado y certificado plenerrament de todo mi derecho y por todas cosas por mí, y por los míos presentes y veniderros, por medio de la presente carta pública firme y valederra vendo a vos, Juan Sánchez del Castellar, menor de días, habitante en la dicha villa y a los vuestros y a los que de aquí en adelante querrerredes y ordenarredes y mandarredes, unas casas mías…». Todo el texto está salpicado de palabras escritas con -rr- en lugar de -r-: poderroso y verdaderro señor, herrencia, dinerros, fuerra de juicio, quierro, fuerro de Arragón, serrenísimo señor, etc. Desconcertado por este extraño uso de la -rren posiciones donde no debería aparecer, Navarro Tomás se aplicó sesudamente a averiguar si existía alguna lógica que permitiera ofrecer una explicación a este fenómeno. «No puede negarse» —concluyó— «que el Notario que con tal seguridad y fijeza procedió en la escritura de esta letra, tuvo que atender a un firme y bien determinado fundamento. La perfecta determinación en que nuestro caso se presenta, tuvo, a mi juicio, que obedecer a una diferencia real de sonido, a una pronunciación claramente distinta de la -r- según las circunstancias». Del estudio del texto dedujo algunas hipótesis: 1. El notario ejeano duplicaba la -rr- siempre que la vocal que le precede inmediatamente es una -e-. Por ejemplo, verdaderra por verdadera, fuerra por fuera.

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Sin embargo, esta teoría hacía aguas porque Martín Sánchez del Bayo también hacía lo contrario: simplificaba la -r- en aquellas palabras que sí llevan -rr-. Por ejemplo, escribe bario en lugar de barrio, o corible en lugar de corrible. Navarro Tomás llegó incluso a plantearse la posibilidad de que fuera un rasgo característico del habla local de Ejea. Al final, lo que pensaba que podía ser un rasgo específico de una determinada variedad del aragonés se quedó en nada porque las cuatro hipótesis arriba citadas no se pudieron validar en otros documentos altoaragoneses. Por esta razón, el joven filólogo termina añadiendo en su memoria: «En las documentaciones del Alto Aragón no he vuelto a encontrar otra escritura como ésta de que se trata; los textos regionales tampoco dan idea de la duplicación de la -r-». Todo se trataba en realidad de los peculiares usos escriturales que empleaba un notario llamado Martín Sánchez del Bayo, al que apodaban Griso, y que ejerció en la villa de Ejea de los Caballeros a finales del siglo XV. El azaroso destino de aquellos papeles Las inquietudes intelectuales del joven Navarro Tomás lo condujeron entre 1912 y 1913 por varias universidades extranjeras y se especializó en el estudio de la fonética, ciencia que estudia la naturaleza de los sonidos que pronunciamos. Esta especialización provocó que se postergara el estudio completo de todos los materiales que había recogido en el norte de Aragón. Ya entrados los años treinta, Navarro Tomás retomó el estudio de aquellos materiales y los preparó para ser publicados. A comienzos del verano de 1936 la edición estaba ya completada y las pruebas de imprenta listas, pero en julio estalló la guerra civil. En noviembre de ese año uno de los primeros bombardeos de la aviación sublevada sobre Madrid destrozó el edificio en cuyos bajos se alojaba la imprenta Hernando. Milagrosamente se pudieron

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2. Si delante de la -r- iba la vocal -a-, se producían vacilaciones: en algunos casos se duplicaba (por ejemplo, Arragón por Aragón) y en otros no (por ejemplo, para). 3. Si le precede cualquier vocal que no sea -a-, -e-, la -r- permanece invariable (por ejemplo, seguras, corporal). 4. La vocal -i- en contacto con la -r- impide su duplicación aun en aquellos casos en que precede -e-, -a- (por ejemplo, notario, variar).

rescatar algunos pliegos que, aunque deteriorados, permitieron obtener una reproducción en offset de los documentos. No tuvieron tanta suerte los documentos relativos a Navarra, al Bajo Aragón y a la diócesis de Segorbe-Castellón, y los capítulos de historia fonética y morfológica sobre el aragonés medieval que completaban el volumen. Todos estos materiales —como después señalaría en el prólogo— «desaparecieron de la casa del autor en Madrid, ocupada en los mismos años de la guerra por familias desplazadas que acaso suplieron con libros y papeles la falta de otro combustible». Entre estos papeles que se perdieron en esos días invernales de la guerra en la capital posiblemente se encontrara la edición y el estudio del pergamino que un día de noviembre de 1486 escribiera el notario ejeano Martín Sánchez del Bayo. El viaje de los documentos Cuando se produjo el bombardeo, Navarro Tomás —entonces director de la Biblioteca Nacional— ya había sido evacuado a Valencia junto con el resto de organismos oficiales de la República. El desarrollo de la guerra le obligó en los meses siguientes a realizar el mismo recorrido que el resto de la población que quedó atrapada en Cataluña. El coche en el que viajaba fue uno de los últimos que abandonó Barcelona cuando la entrada de las tropas franquistas a la ciudad condal era inminente. El 29 de enero de 1939 Navarro Tomás pasó a Francia envuelto entre la muchedumbre, coches y camiones que atascaban las carreteras. Poco conocida es, sin embargo, su intervención humanitaria en aquellos días terribles: Navarro Tomás, el escritor Corpus Bargas y el ministro Álvarez del Vayo fueron las personas que gestionaron el alojamiento de Antonio Machado y de su madre Ana Ruiz, de 85 años, en el hotelito Bougnol-Quintana de Collioure en donde ambos murieron (el poeta, el 22 de febrero; su madre, tres días más tarde). Los pliegos rescatados del bombardeo viajaron en una maleta a Valencia, reclamados por Navarro Tomás. Meses más tarde pasaron a Francia por el paso gerundense de Portbou. Cruzaron después el Atlántico en un barco atestado de exiliados que viajaban con lo puesto rumbo a América. Finalmente ese hatillo de folios deteriorados llegó a la Universidad de Columbia en Nueva York, donde Navarro Tomás ejerció su magisterio desde 1939 hasta su jubilación en 1952. Esos ciento cincuenta documentos aragoneses comprendidos entre los años 1255 y 1494 rescatados

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de los archivos de los antiguos condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza vieron por fin la luz en 1957 bajo el título Documentos lingüísticos del Alto Aragón. Se publicaron en la imprenta universitaria de una ciudad —Siracusa— situada cerca de las aguas heladas del lago Ontario, justo enfrente del Canadá.

era un libro imprescindible e insustituible en los estudios universitarios, su Manual de Pronunciación Española se siguió estudiando, aunque se publicó sin el nombre del autor. A pesar de esto, sus discípulos en España —Rafael Lapesa, Alonso Zamora Vicente— se encargaron de recordar su autoría y mantuvieron un intercambio continuo con el maestro.

Tomás Navarro Tomás, Documentos lingüísticos del Alto Aragón, Syracuse, New York, Syracuse University Press, 1957, 232 páginas.

Notas a lo publicado En la transcripción del documento incluido en la memoria de T. Navarro se han modernizado algunas grafías y eliminado algunos pasajes para favorecer la lectura. Se han mantenido, sin embargo, en aquellas palabras en donde se refleja la duplicación de la -r- por parte del notario ejeano. El gran fonetista capicúa Tomás Navarro Tomás nació en La Robla (Albacete) en 1884 y murió en Northampton (Estados Unidos) en 1979. Su labor científica permitió poner las bases de la fonética del castellano y elaborar los primeros estudios de dialectología española. Estudió también en profundidad los mecanismos del verso y de la métrica. En su laboratorio de fonética experimental grabó la voz de los grandes autores de la primera mitad del siglo XX como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Azorín o Baroja. En 1935 ingresó en la Real Academia de la Lengua con un discurso sobre el acento castellano. Entre sus obras destacan Manual de Pronunciación Española (1918), Manual de Entonación Española (1948), Métrica española (1956), El español de Puerto Rico (1948) y el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (1962). Durante la primera etapa de la dictadura franquista el nombre de Navarro Tomás estuvo proscrito en el ámbito científico español. Sin embargo, como

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Manual de pronunciación española de Tomás Navarro Tomás en su vigésimo primera edición de 1982. Durante los primeros años de la dictadura el libro se publicó sin el nombre del autor.

Es recomendable ver en el archivo digital de Televisión Española (RTVE, A la carta) la entrevista titulada «El sillón letra h minúscula» que le realizó en 1975 el entonces corresponsal en los Estados Unidos, Jesús Hermida, a un Navarro Tomás ya muy anciano en su residencia norteamericana de Northampton (Massachusetts). Esteban Salazar Chapela (1890-1965), uno de los escritores más olvidados de nuestro exilio, compuso en 1961 una novela titulada En aquella Valencia. Esta divertida novela, escrita en clave de humor, reelabora las vivencias del autor durante su estancia en la ciudad de Valencia desde enero hasta junio de 1937 como miembro de la Subsecretaría de Propaganda. El protagonista de la novela pasea por la ciudad y se va encontrando con intelectuales y artistas célebres. En uno de esos paseos se cruza con «el gran fonetista capicúa Tomás Navarro Tomás». Sin embargo, el nombre más popular que Navarro Tomás tuvo entre las sucesivas generaciones de estudiantes de filología que tuvimos que estudiar a conciencia el Manual de Pronunciación Española o la Métrica Española era otro: lo llamábamos el Dinamita. El apodo era fácil de deducir: las iniciales de Tomás Navarro Tomás (TNT) coinciden con las del trinitrotolueno, denominación inexacta pero popular del explosivo que inventó Alfred Nobel.

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Ejea durante la huelga general de 1917 Asunción Gil Orrios Mucho se ha estudiado sobre la crisis que hace un siglo atravesaban nuestras ciudades, pero quizás uno de los aspectos más desconocidos de la misma es su grado de incidencia en el ámbito local. ¿Cómo vivieron los núcleos rurales las primeras movilizaciones sociales del siglo XX español y qué repercusión tuvo el movimiento huelguístico revolucionario de 1917? Intentaremos dar respuesta al caso concreto de Ejea de los Caballeros. Tras el estallido en 1914 de la I Guerra Mundial, España, declarada neutral, exportó masivamente los productos industriales y agrarios necesarios en los países europeos combatientes y la economía española creció, pero, a la larga, el destino de la producción al mercado exterior encareció tanto los productos en el país que sus precios se hicieron inaccesibles para las clases populares, provocando una grave crisis de subsistencias. Por entonces, la crisis del sistema político de la Restauración (el «turnismo» de liberales y conservadores, y la necesidad de reformas), el auge de los nacionalismos periféricos, el descontento militar y la conflictividad social habían provocado malestar y una protesta generalizada. La situación, empeorada por la crisis económica galopante desembocó en una huelga general revolucionaria en 1917, la primera a escala nacional del siglo XX, convocada por los sindicatos UGT y CNT.

En Aragón, el movimiento obrero estaba localizado en Zaragoza. Allí, a finales de 1916, una huelga general abrió un período de intensa lucha social y paralizó la actividad laboral, en medio de un altísimo grado de violencia. Entre 1917 y 1921 hubo 23 muertos entre obreros, patronos y fuerza pública. El número de jornadas perdidas por huelga ascendió en 1917 a 175.000, en 1918 superó las 400.000 y en 1920 el medio millón. Las organizaciones obreras crecieron rápidamente.1 En relación a la huelga general de 1917, la Secretaría de Gobierno solicitaba a los distintos pueblos, por medio de oficios y telegramas, información de las incidencias, actos de sabotaje, sedición, coacciones y otros delitos que pudieran producirse. Las órdenes reservadas se comunicaban en ocasiones en clave (clave c en 11; clave P en 18; clave D en 50 etc). El 9 de agosto de 1917 se pide que se extremen las medidas, sobre todo «en los partidos por donde atraviesa las vías de la compañía ferrocarriles del Norte», cuyos obreros han anunciado la huelga para el día siguiente. Para el día 12 la situación ha empeorado «por haber comunicado huelga los obreros metalúrgicos y de otros oficios». Incluso se detiene a la mujer de un huelguista acusada de coacción. Un bando del Teniente General de los Ejércitos Nacionales y Capitán General de la 5ª Región, Arturo Alsina y Netto, declara el estado de guerra en Zaragoza el 13 de agosto de 1917. Se nombra Juez especial para instruir todas las causas que tengan relación con la huelga general planteada ese día. Los comunicados hablan en distintas ocasiones de dos detenidos, dos personas heridas, un fallecimiento de un huelguista, otros cien detenidos, etc.

Plaza de la Constitución de Zaragoza un día de huelga, por Julio Requejo. 23/01/1917. Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (AHPZ).

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1  GERMÁN ZUBERO, L.: «Aportaciones para un estudio del movimiento obrero en Aragón», en Cuadernos Aragoneses de Economía, I., Zaragoza, 1976.

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Órdenes encriptadas, en clave de en 50. Huelga 1917. AHPZ.

Bando de D. Arturo Alsina declarando el Estado de Guerra en todo el territorio de la 5ª Región militar. Año 1917. AHPZ.

La crisis de 1917 que acabó provocando una fuerte conflictividad social y la huelga en muchas zonas españolas no parece tener repercusión en Ejea. Puede deberse a que era un núcleo rural inmerso en esos momentos en plena etapa de desarrollo y atracción de una inmigración que hizo aumentar considerablemente su población, especialmente en las dos primeras décadas, hasta situarla en torno a los 6.000 habitantes. La desamortización de las dehesas de propios y la roturación arbitraria de los comunales habían facilitado la puesta en cultivo de miles de hectáreas. La agricultura sirvió de base para la instalación de las harineras (La Primitiva y La Modelo, fundadas en 1900 y 1908) y modestas industrias locales. Todo ello llevo aparejado una serie de cambios sociales y demográficos. Muchos braceros se constituyeron en pequeños empresarios agrícolas, explotando

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las parcelas del monte común roturadas por ellos mismos y cultivando al «quinto» las tierras arrendadas de los grandes propietarios. La necesidad de abundante mano de obra agrícola atrajo a numerosos jornaleros foráneos, que acudieron en verano a emplearse como segadores o «agosteros». En la Ejea de aquel tiempo lo que preocupa y moviliza a las distintas entidades y sociedades agrícolas e industriales locales es el problema triguero, el «problema del pan», y de las subsistencias. La «Magna Asamblea de agricultores de Cinco Villas» que se celebra en 1917 acoge a Sindicatos Agrícolas, a Sociedades agrarias y a los representantes provinciales y locales de la zona, con el fin de unirse a la protesta contra las medidas gubernativas sobre la producción del trigo y las harinas, y el problema de las tasas. Protestan porque debido al alto precio que alcanzan los productos agrícolas, especialmente el trigo, se anuncian tasas y hasta incautaciones, «como si el productor fuera responsable de tan altos precios». La primera huelga o plante conocido en Ejea había sido la anunciada en 1906 por 81 pastores que se consideraban mal retribuidos y reclamaban que los mayorales pudieran llevar veinte cabezas de lanar gratis y el resto de pastores dieciséis.2 Otro grupo de segadores hizo un plante por motivos salariales en el verano de 1912, en el crítico momento de las labores de recolección. Sin embargo, por entonces, los trabajadores del campo y de la industria local no se hallaban todavía organizados. La huelga general de 1917 solo se visibiliza en el telegrama que el Juez Instructor de Ejea remite asegurando su permanencia en la plaza. La población está alerta por si surgen incidentes, que no constan, ni siquiera entre los obreros del ferrocarril, cuya línea Sádaba-Gallur se había inaugurado apenas dos años antes, en medio de una gran euforia colectiva. Con el ferrocarril se dio salida al cereal de Cinco Villas hacia el valle del Ebro y se redujeron los costes de transporte, lo que se tradujo en una elevación de los precios percibidos por los agricultores, que subieron espectacularmente a partir de 1914-15.3 Si en 1915, los 5.600 habitantes de Ejea cultivaban alrededor de 20.000 hectáreas de cereal «de inmejorable condición», el mismo Ayuntamiento reconocía la bondad de las cosechas en 1917: La cosecha de cereales en este término puede calificarse de muy buena, a ello ha contribuido el mejoramiento que se observa 2  B.304.35; En los años 1920 y 1931 los pastores protagonizaron nuevas huelgas: B.317.36. Archivo Municipal de Ejea de los Caballeros (AME). 3  De pagarse al agricultor el kilogramo de trigo a 6 céntimos en 1908, se pasó a una media de 40-70 céntimos en los años posteriores a la llegada del tren, por ejemplo 60 cts en 1918. LAMBÁN MONTAÑÉS, J.: «El ferrocarril SádabaGallur», Cuadernos de Aragón, nº 18, 1984, p. 94.

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que, a partir del año 1917 el sistema de la Restauración entrase en su crisis definitiva. La villa está inmersa en un proceso de modernización y de desarrollo económico. Las nuevas roturaciones, las mejoras en el trabajo de la tierra, en la utilización de los abonos minerales, los cambios en los utensilios de labranza y la introducción de la nueva maquinaria agrícola, son algunas de las causas que explican esta época de expansión, junto Desde Ejea, el Juez Instructor de la plaza comunica el 10 de agosto, vía a la implantación de nuevas industrias y telegráfica, estar en su puesto. 1917. AHPZ. la llegada del ferrocarril. La coyuntura propicia de la I Guerra Mundial multien las labores agrícolas, la aplicación de abonos ade- plicó las oportunidades de comercialización del cecuados y las copiosas lluvias de abril y mayo.4 Sobre real en un mercado interior protegido y el trigo de la producción, consumo y excedentes de trigo en el las Cinco Villas salió muy beneficiado con la venta a municipio se hacían entonces las siguientes estima- otras regiones, en especial a Cataluña. ciones: «Procedente de la cosecha actual: 19.720.000 La población de Ejea estaba creciendo por la kilogramos y procedente de la cosecha anterior: atracción que ejercía entre los habitantes de los 136.000», que, en total sumaban 19.856.000 kilogra- pequeños pueblos de la comarca, llegados en busca mos. De ellos, se necesitaban para siembra y consu- de empleo, y en ella no habían surgido aún colecmo 4.080.000 y quedaban como remanente para la tivos o movimientos obreros organizados. Durante venta 15.776.000.5 El ferrocarril también favoreció la huelga general de 1917, aunque pudo producirse el incremento del cultivo de la remolacha (en 1916 algún momento de tensión, dada la situación exexportó 1.500 toneladas). cepcional provocada por la declaración de estado Que empezaba a afluir la riqueza lo marca la de guerra también en el territorio aragonés y los instalación de los primeros bancos en Ejea, que se enfrentamientos, detenciones y hasta víctimas proafianza como capital de la comarca, caso del Banco ducidas en la capital, Zaragoza, no tenemos datos de Aragón, el Banco Zaragozano y el Hispanoame- que avalen que en Ejea hubiera acciones huelguísricano. Por esas fechas algunos ricos propietarios ticas, sabotajes u otras actuaciones de algún tipo. estaban ya adquiriendo maquinaria para las labores Será a lo largo de la década siguiente, con la crisis agrícolas de sus fincas. Los propietarios labradores del modelo económico agrícola posterior a la I Guey otros de profesiones anejas a la agricultura se aso- rra Mundial y la falta de tierra y trabajo para un nucian en entidades corporativas, como la constituida meroso grupo de la población ejeana, cuando el secen 1917, el «Círculo de la Amistad», entre cuyos fines tor más desfavorecido atravesará períodos de gran está el fomento, desarrollo y defensa de la producción carestía y comenzará a movilizarse. Si en 1912 se agrícola en general, el establecimiento de industrias habían catalogado como «pobres de solemnidad» a agrícolas que puedan mejorar la situación del labrador, 311 personas de Ejea, en 1920 el número ascendió ya el fomento de relaciones con otras Sociedades agrícolas, a 464, muchos de ellos jornaleros e ínfimos parcelisla instalación de cooperativas de producciones y consu- tas. Los conflictos y tensiones sociales que estaban mos y cuantas explotaciones comerciales e industriales larvados empezarán a hacerse visibles, denunciando puedan afectar a la vida del labrador, sea más barata la situación de miseria en que vivía gran parte de la y los rendimientos más seguros.» Aquel crecimiento población. Los trabajadores se organizarán para deagrario continuó hasta la década de los veinte, cuan- mandar la mejora de los salarios y la bajada de los do se produce un estancamiento del crecimiento precios de los productos básicos, y además, para conproductivo y demográfico que llega hasta 1936. seguir la jornada de ocho horas, la reglamentación En síntesis, podemos decir que Ejea parece per- del trabajo, etc., en los últimos años de la Dictadura manecer ajena a los acontecimientos que hicieron de Primo de Rivera. El malestar social encontraría un cauce de expresión política con la fundación de la UGT en Ejea el 28 de octubre de 1925. 4  B. 110.22. Archivo Municipal de Ejea de los Caballeros (AME). 5  SABIO ALCUTÉN, A.: Tierra, comunal y capitalismo agrario en Aragón, Zaragoza, IFC, 2002. Cuad.1.16.

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La «huelga revolucionaria»

de octubre de 1934 en las Cinco Villas Iván Heredia Urzáiz

En el mes de octubre de 1934 España se vio sacudida por un movimiento revolucionario de carácter socialista sin precedente alguno. Tradicionalmente la violencia ocurrida durante los sucesos revolucionarios de Asturias y Cataluña han acaparado todas las miradas de los estudiosos de la época, restando importancia a los acontecimientos ocurridos en otros puntos de la geografía española donde se produjeron enfrentamientos de muy diversa índole entre las fuerzas del orden y los revolucionarios. En este sucinto estudio, y ante el carácter local de la publicación, vamos a centrar el objeto de análisis en los sucesos que se produjeron en la comarca de las Cinco Villas. Es necesario puntualizar un aspecto importante. A la hora de comprender la huelga revolucionaria que se produjo en esta zona hay que tener en cuenta que no fue un suceso aislado, sino que también se produjeron incidentes en localidades cercanas y en otras muchas localidades españolas. Por lo tanto, en este pequeño espacio se va a esbozar una visión parcial de un suceso que tiene unas connotaciones mucho más amplias geográfica, política, sociológica y temporalmente. El origen inmediato del conflicto se remonta al 1 de octubre de 1934. Aquel día el presidente del gobierno, Ricardo Samper, presentó su dimisión. El presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, en lugar de convocar elecciones para solucionar la crisis política, decidió que Alejandro Lerroux formase un nuevo gobierno. Este último tomó la decisión de incluir a tres ministros de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) en el nuevo ejecutivo. La llegada del partido de derechas al gobierno fue interpretada por las fuerzas políticas de izquierda como un primer paso que podía desembocar en la implantación en el país de un régimen de corte fascista. Desde hacía meses Largo Caballero, dirigente socialista, advertía en sus mítines y escritos sobre el peligro fascista en

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España. En cierta ocasión llegó a afirmar que «si la democracia era incapaz de impedir la ascensión del fascismo, la clase trabajadora buscaría formas políticas diferentes con las que defenderse»1. Con la llegada de la derecha al poder algunos decidieron que había llegado la hora de pasar a la acción y de encender la mecha de la revolución. El movimiento revolucionario socialista fue presentado como la última carta que le quedaba a la izquierda española para hacer frente al fascismo. Los líderes socialistas afirmaban que, si la revolución triunfaba, el fantasma del fascismo se desvanecería, el socialismo se impondría y los trabajadores vivirían en su ansiado Estado socialista. Si por el contrario el levantamiento popular fracasaba, la implantación del fascismo en España sería imparable. Así, y alentados por la retórica de los altos dirigentes socialistas, el día 5 los mineros asturianos se rebelaron contra el Estado y las elites que lo gobernaban. En Cataluña Lluis Companys declaró la República catalana dentro de la República Federal española; en Madrid Lerroux, tras declararse el estado de guerra, dio carta blanca a las fuerzas del orden para reprimir la huelga revolucionaria y en Aragón una serie de pueblos vivieron breves momentos del sueño revolucionario. El día 5 de octubre a las 6 de la mañana, vecinos afectos a UGT de Uncastillo se levantaron contra la autoridad. Según relata el sargento del puesto de la localidad, Victoriano Quiñones: «[…] el viernes a las seis de la mañana se presentó en el cuartel un vecino del pueblo y dijo al guardia que realizaba el servicio de puertas que deseaba hablarme urgentemente. Una vez en mi presencia, me manifestó que se había proclamado el comunismo en España y que los vecinos del pueblo se hallaban en armas para secundar el movimiento. En el 1  PRESTON, Paul, La destrucción de la democracia en España, Alianza Universidad, (2ª Edición), Madrid, 1987, p. 126.

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2  Declaraciones de Victorino Quiñones en Heraldo de Aragón, 27 de marzo de 1935, p. 3. 3  El relato de lo sucedido durante aquellos días en los diferentes pueblos en Heraldo de Aragón, 9 de octubre de 1934, pp. 6 y 7, La voz de Aragón, 10 de octubre de 1934, pp. 2-5, El Noticiero, los días 9, 10 y 11 de octubre de 1934.

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primer momento no di crédito a estas manifestaciones y le dije que avisara al alcalde señor Plano, que era el presidente de U.G.T. local».2 Al presentarse Antonio Plano, quien además era alcalde del pueblo, instó a las fuerzas de la guardia civil a rendirse ya que los vecinos estaban en armas y las comunicaciones cortadas. Tras la negativa de la benemérita a dejar las armas, los civiles atacaron el cuartel. La noticia de lo sucedido en Uncastillo llegó rápidamente a la autoridad militar. Esta ordenó la concentración de tropas en las localidades de Malón y Torrellas. A mediodía se desplazaron al pueblo unos trece guardias civiles encontrándose con la carretera cortada. Cerca, escondidos, los aguardaban algunos vecinos, quienes, al percatarse de la presencia de las fuerzas del orden, abrieron fuego. Los guardias se defendieron como buenamente pudieron llegando en algunos casos a ser alcanzados. En el transcurso de este intenso tiroteo, los agentes lograron entrar en el pueblo, llegaron al cuartel de la guardia civil y allí se encontraron con una escena horrible. En el interior del edificio yacían dos guardias muertos y otros tres heridos. Unas horas más tarde llegaron refuerzos desde Sos del Rey Católico, quienes entraron en el pueblo, apresaron a varios individuos y los colocaron enfrente del cuartel como escudo humano para que los «rebeldes» no atacasen la casa de la benemérita. A las dos de la madrugada llegó el coronel del Tercio de Osuna, con 40 hombres y varias ametralladoras haciéndose rápidamente dueño de la situación. Esa misma noche las tropas recorrieron las casas del pueblo deteniendo a todo sospechoso de sedición3. Menos violento fue el movimiento revolucionario del 6 de octubre en Ejea de los Caballeros. En esta localidad, un gran número de vecinos armados tomaron el ayuntamiento. Teófilo Navarro, policía local al que habían elegido presidente del Comité Revolucionario, ordenó a su jefe que le entregara las llaves de su despacho y le diera las municiones, en presencia de los concejales Ventura Blasco y Carmelo Jiménez. Seguidamente, los «rebeldes» cortaron las comunicaciones telegráficas y telefónicas e izaron la bandera roja en el balcón de la Casa Consistorial, declarando inmediatamente la huelga general. Seguidamente se nombró un Comité Revolucionario. Este estuvo compuesto por Juan Sancho, Teófilo Navarro, Ramón Lacima y Mariano Mon-

tañés. Los policías locales como el propio Teófilo Navarro, Mariano Arillas, Mariano Millas, Dionisio Lacasa y Victoriano García se adhirieron al levantamiento. Además, consta la intervención en los sucesos de los pocos anarquistas que había en el municipio, con Inocencio Artíguez a la cabeza4. Una vez tomado el ayuntamiento y formado el Comité, se ordenó la liberación de tres presos que se hallaban en el depósito municipal y detuvieron y encarcelaron a varios propietarios. Durante todo el día los huelguistas controlaron el municipio. Tras requisar comida y armas, esperaron la llegada de las fuerzas militares. Desde Zaragoza se mandó un gran contingente. Los militares se situaron frente al ayuntamiento con una ametralladora. Al ver el elevado número de militares y lo fuertemente armados que iban, los revolucionarios abandonaron la casa consistorial por la puerta de atrás. Como afirman Lambán y Sarriá, «la única víctima se produjo en este momento, cuando, al disparar la Guardia Civil a los revolucionarios que huían hacia los campos, cayó muerto Cruz Cativiela Pérez, un minusválido que no había tenido ninguna relación con el movimiento». En las horas que siguieron a este suceso, las sedes de UGT y PSOE fueron clausuradas y se inició la búsqueda y captura de todas aquellas personas implicadas en los hechos ocurridos en Ejea de los Caballeros. El conflicto se dio por concluido el día 8, fecha en la que fue destituido el ayuntamiento en pleno. Sin lugar a dudas, uno de los focos de conflicto más violentos se registró en la localidad de Tauste, donde las fuerzas del orden ejercieron una violenta represión. A las cinco de la mañana del domingo día 7 de octubre de 1934, la revolución estalló. Tras hacerse con el control de la casa consistorial y pregonar un bando que estableció duras penas para todo aquel que no acatase las órdenes del Comité, los huelguistas comenzaron a quemar los registros y muebles del ayuntamiento. Posteriormente, trataron de hacerse con la casa cuartel del pueblo, donde los guardias civiles resistieron. A las 10 de la mañana llegaron dos camiones con guardias civiles y fuerzas de asalto que no lograron dominar la situación. A las dos de la tarde llegó el ejército armado con ametralladoras y un obús. Fue entonces cuando se inició una batalla que causó la muerte a un guardia civil cuando este se disponía a preparar la ametralladora en el centro de la plaza del pueblo. 4  A este respecto, véase también el estudio de LAMBÁN MONTAÑÉS, J. y SARRIÁ CONTÍN, J., La II República en Ejea de los Caballeros. Las ideas y los personajes, Círculo de opinión González Gamonal, Ejea, 2001.

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Las fuerzas del ejército respondieron violentamente a la agresión. El sonido de las ráfagas durante los tiroteos fue acompañado de varios estruendos provocados por las descargas realizadas por un obús, explosiones que llegaron a provocar el hundimiento de tres casas desde las que, según explicaron las autoridades militares, disparaban los rebeldes. A las tres de la tarde las tropas se hicieron dueñas de la situación, siendo apresados todos los vecinos que habían participado activamente en los sucesos revolucionarios. Uno de los rasgos que comparten todas las localidades en las que se proclamó la huelga revolucionaria y hubo conflictos con la autoridad es la alta sindicación a la UGT que existía en todas esas localidades. No obstante, el movimiento de octubre de 1934 tuvo un marcado carácter socialista. Durante meses, algunos políticos del PSOE (como Largo Caballero) y dirigentes de la UGT alentaron a sus bases para que defendieran a la república frente a la posible implantación de un estado de carácter fascista en España5. Existen sospechas que indican que un dirigente socialista recorrió algunos de estos pueblos en las horas previas a proclamarse la huelga revolucionaria supuestamente con la finalidad de coordinar la acción. Sea como fuere, uno de los primeros pueblos que visitó aquella noche fue Mallén, villa que registraba una alta sindicación a UGT y cercana a los focos de conflicto más importantes. La huelga revolucionaria de Mallén se inició en la madrugada del 5 al 6 de octubre de 1934, momento en el que algunos vecinos proclamaron por las calles del pueblo el «Comunismo Libertario», saliendo armados con algunas escopetas y escasas pistolas. Tras cortar las líneas telegráficas, telefónicas y los accesos por carretera al pueblo, los «revolucionarios» se dirigieron al ayuntamiento, del cual se apoderaron tras desarmar a los tres alguaciles. Seguidamente, subieron al balcón de la casa consistorial y colocaron la bandera del Partido Socialista. Posteriormente, según relata la prensa de la época, se dirigieron al cuartel de la Guardia Civil comunicando a sus ocupantes que se había declarado la revolución social en España. La negativa de los guardias civiles a deponer las armas hizo que los rebeldes sitiaran el cuartel y, después de un breve pero intenso tiroteo, se apoderaron del edificio. Por la tarde, mientras algunos insurgentes se hallaban reunidos a las afueras del pueblo, llegó una compañía con la 5  Para saber más sobre los sucesos de octubre de 1934 en Aragón, es preciso consultar mi libro: HEREDIA URZÁIZ, Iván, Delitos políticos y orden social. Historia de la cárcel de Torrero, 1928-1939, Mira Editores, Zaragoza, 2005, pp. 148-180.

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que mantuvieron un nuevo tiroteo, que se saldó con la muerte del cabo de la Guardia Civil, Vicente Revilla Rodríguez. Igualmente, un guardia y un paisano, Pascual Ibáñez, fueron heridos. Una vez sofocado el movimiento, se inició una intensa persecución y represión protagonizada por las fuerzas de orden público. En todas las localidades donde se registraron incidentes se procedió de la misma forma. Las autoridades militares depusieron a los ayuntamientos, se cerraron las Casas del Pueblo y las fuerzas del orden practicaron numerosas detenciones y diversos registros en algunos domicilios particulares. Los detenidos no tardaron en ser trasladados a la ciudad de Zaragoza. Muchos de ellos fueron recluidos en el Palacio de la Aljafería, que por entonces era utilizado como instalación militar. Otros muchos fueron directamente encarcelados en la Prisión Provincial de Zaragoza, también conocida como Cárcel de Torrero. En Ejea de los Caballeros se detuvo a un total de 67 vecinos, los cuales fueron recluidos en el Castillo de la Aljafería; en la villa de Mallén se hicieron 54 detenciones; 6 en el pueblo de Sos del Rey Católico; 43 en Tauste y 121 personas fueron detenidas en Uncastillo y conducidas a la Prisión Provincial de Zaragoza6. En noviembre se realizaron las últimas detenciones relacionadas con los sucesos, para entonces la maquinaria legal se había puesto en marcha para juzgar y castigar a todas aquellas personas que participaron en la Huelga Revolucionaria de octubre de 1934.

BIBLIOGRAFÍA LAMBÁN MONTAÑÉS, J. y SARRIÁ CONTÍN, J., La II República en Ejea de los Caballeros. Las ideas y los personajes, Círculo de opinión González Gamonal, Ejea, 2001. HEREDIA URZÁIZ, Iván, Delitos políticos y orden social. Historia de la cárcel de Torrero, 1928-1939, Mira Editores, Zaragoza, 2005. PRESTON, Paul, La destrucción de la democracia en España, Alianza Universidad, (2ª Edición), Madrid, 1987. Prensa consultada: HERALDO DE ARAGÓN, años 1934-1935. EL NOTICIERO, años 1934-1935. LA VOZ DE ARAGÓN, años 1934-1935.

6  Datos extraídos de los Expedientes de internos de la Prisión Provincial de Zaragoza, lista publicada por Heraldo de Aragón con motivo de la amnistía de 1936 y datos del Padrón de Zaragoza del año 1935.

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CINCUENTA AÑOS DE

LA ERMITA DE NTRA. SRA. DE LA BARDENA (1967-2017) Luis Bel Cortés

Ana, en la zona de Monegros, y la de Santa María de las Bardenas (así la llamaban entonces, luego, por decisión de todos los pueblos, ya se inauguró bajo la advocación de Nuestra Señora de la Bardena), en nuestra zona. En palabras del Instituto, en el estudio realizado para la construcción de la ermita de Santa María de la Bardena, la creación de las ermitas respondía a una doble necesidad:

5O aniversario Virgen Bardena

El domingo, 4 de junio del 2017, nos juntábamos los pueblos de colonización, como hacemos siempre el primer domingo de junio, para celebrar el día de la ermita, día de romería, de fiesta, de convivencia y de relación entre los pueblos. Pero este año la fiesta tenía un carácter especial. Se cumplían cincuenta años desde que otro domingo, también 4 de junio, pero de 1.967, se inauguró la ermita que construyó el Instituto Nacional de Colonización (INC) en medio de una gran fiesta comarcal. Pero vamos a hacer un poco de historia. El INC proyectó y realizó varias ermitas en nuestro país en las zonas de colonización. Entre ellas, algunas en Aragón: la de la Violada, en la zona regable llamada también de la Violada; la de Valfonda de Santa

1. De la misma esencia de Colonización. Colonizar significa establecer gente en un territorio inculto y cultivarlo. En este «poblar» el I.N.C. no pierde de vista la misión espiritual en plena armonía con la material. Y así construye ermitas para ayudar a este anhelo de sus colonos de agruparse y unirse en fechas determinadas, bajo un ambiente propicio a la fraternidad, religiosidad e intercambio de nobles ideas y de animosidad para el bien y el trabajo. 2. De los mismos colonos. Hay que tener presente que los colonos proceden de diferentes lugares hacia los que mantienen un grato y afectivo recuerdo. Difícilmente podrán olvidar determinadas costumbres, sobre todo aquellas que tienen un hondo sentir patrio y religioso. Entre tales costumbres y recuerdos resaltan las romerías a las ermitas existentes en sus pueblos de origen. Las ermitas son más o menos ricas (…), más o menos lejanas del pueblo. Pero siempre son queridas y respetadas, proclamadas con orgullo protectoras de sus hogares, de sus campos, de sus bienes. (J. GUARC. Pinsoro, un pueblo en los riegos de las Cinco Villas, pág. 306)

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Este estudio, en el que además de la conveniencia y necesidad de la construcción, se planteaba también el emplazamiento, el nombre de la ermita y una descripción general de la obra, fue enviado al Director General del INC con fecha 20 de noviembre de 1963, fue aprobado, se construyó la ermita y el domingo, 4 de junio del 1967, tuvo lugar la inauguración. Fue una fiesta de todos los pueblos: se hizo un concurso de carrozas, los tractores del Instituto colaboraron llevando a mucha gente a la ermita. Se bendijo la ermita y se celebró por primera vez la Santa Misa. Luego la fiesta continuó en El Sabinar donde se llevó a cabo la comida seguida de un concierto de la Banda de Rivas y terminó con una fiesta juvenil. Fue un gran día para los pueblos de colonización que todavía hoy se recuerda con alegría y satisfacción por quienes participaron. Para el diseño del programa en la celebración del 50 aniversario, que se procuraría mantener como en 1967, se optó por abrirlo a la participación y colaboración a todos los pueblos y entidades porque se pretendía mantener y potenciar el carácter comunitario, festivo, de encuentro, de unión… con el que los pueblos acogieron la construcción de esta ermita. El domingo 4 de junio de 2017 amaneció lloviendo y los actos previstos no pudieron celebrarse en la ermita de Ntra. Sra. de la Bardena y se trasladaron al pueblo de El Sabinar donde con la colaboración de todos, la fiesta fue un éxito y todos volvimos a casa contentos y sintiendo que formamos parte de unos pueblos y de una zona que tenemos que llevar adelante y de que, entre todos, es posible hacerlo.

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Matasellos Virgen Bardena

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El patrimonio como seña de identidad y recurso de futuro. Algunas reflexiones en el contexto de las Cinco Villas (Zaragoza) In memoriam José Antonio Calvo Adell

Javier Cabello García

El conjunto de las Cinco Villas atesora un patrimonio tanto cultural, histórico-artístico como natural, que puede ser considerado, sin duda alguna, de los más ricos y variados de toda la actual comunidad autónoma de Aragón. Mi intención al redactar estas líneas no es otra que «pensar en voz alta» sobre algunas de las cosas que pueden hacerse en torno a las ideas de identidad y recurso de futuro tomando como denominador común el patrimonio con su valor y uso, algunas de las cuales ya están funcionado en muchos sitios desde hace tiempo, aunque otras, según creo, no siempre han sido demasiado tenidas en cuenta. Espero que se me perdone el atrevimiento de adoptar una actitud de «narrador omnisciente» a partir de ahora al reflexionar sobre estas propuestas en el contexto general de nuestra comarca. No he querido organizarlas en epígrafes ni puntos concretos para que así fluyeran mejor las ideas de un modo transversal. Pero antes quisiera resaltar la figura del recientemente fallecido José Antonio Calvo Adell, quien durante muchos años ha trabajado en el seno de la Asociación Cultural Fayanás de Luesia y tanto ha contribuido a mejorar el conocimiento de lo que somos y sobre todo, podemos llegar a ser. Personas tan generosas y activas como José Antonio son las imprescindibles para construir un mundo mejor. Sirvan estas palabras como sentido y sincero homenaje a su memoria. A él va precisamente dedicado el conjunto de este escrito como reconocimiento a su gran labor que a todos nos sirve hoy como inspiración y ejemplo compartido. Volviendo al tema que nos ocupa y, como punto de partida, creo que se pueden abrir muchas expectativas de desarrollo en el futuro a medio y a largo plazo;

Estela de Valpalmas.

en mi opinión, y entre muchas otras, quizá pudieran apoyarse en las siguientes líneas de actuación: En las poblaciones ya declaradas desde hace tiempo Bien de Interés Cultural (BIC) —como conjuntos histórico-artísticos— (Uncastillo, Sos del Rey Católico) y en los de más reciente declaración (Luesia, Biel) es necesaria la elaboración de un Plan Especial de Protección (PEP) que prime la preservación del alineamiento y conservación de fachadas, junto a un uso de materiales tradicionales (piedra arenisca, madera, ladrillo macizo…) en los procesos de rehabilitación o de nueva construcción de edificios tanto de titularidad pública como privados. Este plan, además, es de redacción y uso

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Castillo de Luesia

obligatorios en los conjuntos históricos declarados BIC, aunque también serían deseables, al menos como referencia no vinculante, en todas las localidades. El cableado eléctrico y telefónico debería poco a poco soterrarse y dejar de este modo libre las fachadas de los edificios de los diversos conjuntos históricos. Aprovechando la coyuntura, sería recomendable pavimentar las calles con piedra mejorando así la estética global de las distintas poblaciones, sacando además de nuevo la roca natural — tan característica de muchos cascos urbanos— allí donde sea factible sin que ello afecte a la movilidad en el recorrido de las calles. Para poder llevar a cabo todas estas actuaciones, en algunos lugares de Aragón, como Albarracín (Teruel) o Uncastillo en las Cinco Villas, se constituyeron Escuelas-Taller con el objetivo de contribuir a la conservación de algunos de los diversos oficios tradicionales (cantería, carpintería, herrería, alfarería, etc…) a la par de facilitar la reconstrucción de las áreas de especial rehabilitación preferente y formar a los jóvenes para impedir que se vieran obligados a buscar formación o empleo en las ciudades. El recorrido de algunos casos que conozco (p. ej. Albarracín, donde la escuela-taller devino en la famosa Fundación Santa María, que, entre otros galardones tiene el premio Europa Nostra de restauración) ha sido sencillamente espectacular, creando además empleo de calidad, bien remunerado, y fijando de este modo a la población joven a su localidad para evitar el inexorable proceso de envejecimiento de muchos de nuestros pueblos por el éxodo rural. Pero esta fijación de la población debe ir acompañada de una serie de infraestructuras básicas de acogimiento turístico entre las que hay que destacar, por ejemplo, las oficinas de información —como ya ocurre en muchas localidades, aunque normalmente solo funcionen durante los meses de verano— a modo de centro de acogida y distribución de visitantes. También es recomendable la

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existencia de albergues —que normalmente son de titularidad pública pero de gestión particular o privada mediante sistema de concesión administrativa—. Junto al albergue, son muy necesarias las plazas de hostelería del sector privado, para cuyo modelo de gestión están dando excelentes resultados las casas de Turismo Rural, tanto en Aragón como en otras comunidades limítrofes, destacando el caso próximo de la vecina Navarra. En las Cinco Villas ya funcionan con notable éxito muchas de ellas que además suelen servir como plataformas de gestión de otros servicios (excursiones guiadas, información turística, etc…). En efecto, como resulta más que evidente, el turismo futuro no debiera masificarse, sino que lo deseable sería huir de la estacionalidad junto con una gestión conjunta de carácter sostenible y con un modelo ideal de turista de cierto poder adquisitivo y con expectativas culturales. En la muy reciente edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR, enero de 2018) en el IFEMA de Madrid ya se ha expuesto de un modo concluyente que se viene observando en los últimos años un crecimiento sostenido del sector turístico de interior, tanto nacional como extranjero y amante del patrimonio histórico-artístico, de la naturaleza y la gastronomía. Hay que estar pues, preparados para dar un valor añadido a este tipo de potencial visitante, si es de origen extranjero conocer sus idiomas (sobre todo francés e inglés), y que todo ello sirva además como punto de conexión en la gestión de otro tipo de servicios turísticos. Empecemos pues, por las tradiciones culinarias y alimentos de referencia… La rica —sensu stricto— y variada gastronomía de las Cinco Villas ya es y debe seguir siendo, sin duda alguna, uno de los sectores de atención preferente en esta puesta en valor de los recursos y seña de identidad compartida que comentaba al inicio del presente escrito. En efecto, productos de tanta calidad como las judías de Luesia o Biel, el conejo escabechado de Castejón y el ternasco o las migas y ranchos —en sus distintas maneras y formas de elaboración— de las Cinco Villas, junto con la gran variedad y exquisitez de la amplia oferta de nuestra panadería tradicional elaborada en horno de leña y repostería (magdalenas, tortas de anís y aceite, maceradas, etc…) son algunos de los productos que sirven de referencia para todos y que bien merecería la pena compartir con nuestros potenciales

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visitantes. La iniciativa de buscar el control de calidad mediante las Denominaciones de Origen —al menos en algunos productos concretos— tampoco debería ser desechada en el futuro… El reconocido restaurante El Caserío de Biel puede ser un buen ejemplo del camino a seguir en la puesta en valor de estos alimentos de producción local junto con otros derivados de las actividades cinegéticas de tanta importancia en el conjunto de las Cinco Villas (tanto de caza mayor como menor: conejo, perdiz, jabalí, ciervo…) o productos de temporada tan característicos como las diversas hortalizas (acelgas, borrajas, cardo…) y legumbres o las setas en otoño y primavera que aportan un valor añadido y muy sabroso a su amplia oferta culinaria en la que nunca faltan, insisto, los productos de las Cinco Villas. Por supuesto que no olvidaremos la gran calidad de la miel de nuestra comarca, capaz de competir en finura, textura y sabor con cualquiera de las mejores de toda España. Los quesos elaborados a partir de la leche de oveja y cabra tampoco deben ser desestimados, así como los tradicionales productos derivados de la matacía del cerdo: chorizos, longanizas, la morcilla y las bolas en sus diversas variedades y sabores —en función de su sazonado— son también referente fundamental en la práctica totalidad de la comarca. En definitiva, las Cinco Villas, como bien sabemos y saboreamos, constituyen un auténtico paraíso gastronómico… La posibilidad de atraer un turismo joven a los albergues también plantearía la posibilidad de efectuar campos de formación y trabajo en materia cultural (campañas de excavación arqueológica en algunos castillos o en otros yacimientos, cursos de formación y empleo, congresos, excursiones escolares y educativas…) y de apoyo a la conservación y conocimiento del medio natural, al que nos referiremos más adelante, tan rico y diverso en algunas áreas de las Cinco Villas (limpieza de senderos y caminos, actividades de recuperación del patrimonio etnológico, talleres educativos medioambientales…). Otras actuaciones de carácter lúdico o festivo, como la recreación de diversas jornadas medievales en torno a la recuperación y puesta en valor de personajes históricos, leyendas o tradiciones también se están últimamente primando en la oferta turística —aunque, salvo excepciones como ocurre en Sos, todavía muy estacionalizada en los meses estivales— y pueden ser interesantes puntos de desarrollo en el futuro. Jornadas de recreación en torno al Medievo en sus diversas etapas, como la conmemoración del nacimiento del rey Fernando el Católico en

Relieve Pre-románico de Luesia

Sos, los Cincuenta Caballeros de Uncastillo, la Don Miguelada de Luesia o Las Horas de nuestra Historia en torno a San Juan en Ejea de los Caballeros entre otras, son ejemplos claros y evidentes. Con el comentario anterior enlazo la necesidad de inventariar, conocer y gestionar, al fin y al cabo, la gran riqueza patrimonial que tenemos en el conjunto de las Cinco Villas referida al patrimonio cultural de carácter etnológico, con una densa red de corrales, caminos tradicionales y cañadas o cabañeras, senderos, puentes, pozos, molinos y muchos otros tipos de bienes que deberían ser incorporados a la gestión cultural de la Comarca y de los ayuntamientos, con colaboraciones de las diversas asociaciones culturales presentes en las Cinco Villas o mediante convenio con los organismos públicos competentes (Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, Área de Cultura y Patrimonio de la Diputación Provincial de Zaragoza y de la Comarca, Centro de Estudios de las Cinco Villas, Instituto Aragonés de Antropología, etc…). El rico patrimonio arqueológico presente en las Cinco Villas también debería estar presente dentro de este modelo de gestión total de los recursos culturales, ya que, lo que no se conoce, no se puede proteger, ni investigar ni tampoco promocionar desde un punto de vista de aprovechamiento y disfrute cultural en los que, no obstante, siempre deberán primar los criterios de conservación sobre los de aprovechamiento turístico para buscar su sostenibilidad. Un buen ejemplo de la importancia que tiene este tipo de patrimonio cultural lo tenemos en el espectacular yacimiento romano de Los Bañales (Uncastillo) donde se está realizando desde ya hace años una magnífica labor de investigación, recuperando y poniendo en valor una de

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las grandes señas de identidad de la comarca de las Cinco Villas, convirtiendo este yacimiento romano en un referente en los estudios de la antigua Hispania e incluso fomentando una meritoria labor de difusión (redes sociales, visitas guiadas) sin olvidar su presencia continua a nivel didáctico y educativo tanto a escala local (Centro de interpretación ubicado en el torreón medieval de Layana) como internacional (congresos, colaboración con universidades y centros de investigación). En efecto, pensar globalmente y actuar localmente es uno de los lemas de los tan complejos y vertiginosos tiempos que vivimos en nuestros días. La investigación siempre añade valor al conocimiento y si se hace tan sabiamente como ocurre en Los Bañales, cada proyecto conduce a nuevas propuestas de actuación y cuestiones a resolver. Como contrapunto a lo dicho tenemos el magnífico yacimiento de Valdetaus (Tauste), que conserva un espectacular conjunto fortificado (bastiones fosos, murallas, rampas) prerromano apenas conocido por el gran público, siendo además un enclave de gran potencial arqueológico que, lamentablemente, tan apenas ha sido investigado.… En el año 2007 tuve el honor de comisariar una exposición de carácter temporal auspiciada por la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros titulada «ArquEjealogía. Ejea de los Caballeros y las Cinco Villas. De la Prehistoria a la Antigüedad Tardía», donde quedó patente la riqueza y variedad del pasado arqueológico presente en el conjunto de la comarca. En mi opinión sería necesario en un futuro un museo-centro de interpretación de referencia territorial que albergara los restos arqueológicos documentados en el solar cincovillés, de cuya variedad cronológica e interés científico no cabe la menor duda. Quizá ya haya llegado el momento de depositar y exponer ese legado en un centro expositivo permanente de referencia conjunta y que además muestre los hallazgos más recientes localizados en las distintas intervenciones arqueológicas desarrolladas desde hace años en la comarca. Tampoco debemos olvidar que una parte muy interesante de las piezas arqueológicas de las Cinco Villas se encuentran depositadas —aunque no todas expuestas— desde hace ya muchos años en la vecina Navarra, y más concretamente en el museo de Pamplona (p. ej. la colección arqueológica de materiales prehistóricos Labayen-Galván de Luesia, aras taurobólicas de Sos, etc…). Se hace pues necesario, un centro rector que dinamice, reivindique y exponga al menos parte de ese legado común

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que nos pertenece a todos y que, por supuesto, también forma parte significativa de nuestra identidad. En este sentido, incluso el propio logo comarcal de las Cinco Villas está inspirado —aunque muchos no lo sepan— en el escudo de escotadura en V representado en la parte superior de la famosa estela prehistórica de Valpalmas, por lo que quizá se trate de unos de los más antiguos —y auténticos— de toda Europa… También comentaré, aunque tan solo sea de pasada, que además de los castillos, los peirones o cruces de término, junto con los motivos heráldicos de las casas solariegas, el arte rupestre y los monumentos megalíticos tienen en las leyes de patrimonio estatal y autonómica la declaración genérica de Bienes de Interés Cultural (BIC) sin necesidad de recurrir al procedimiento administrativo de su declaración individualizada. Todos ellos pues, en caso de presenciarse, deberán tener un trato preferente en la gestión patrimonial tanto a nivel autonómico como comarcal y local. Pudiera parecer paradójico que el pasado, desde el presente, pueda convertirse en un auténtico motor de futuro, pero lo cierto es que estoy convencido de que por esta vía deberán ir muchos de los proyectos que vayan surgiendo en los años venideros… El patrimonio inmaterial está conociendo en los últimos tiempos cada vez una mayor atención por parte de las autoridades gubernamentales, así como incluso de la propia UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) lo que debiera ponernos en el camino de la recuperación de costumbres, juegos, tradiciones, leyendas, canciones, romerías… y todo tipo de usos y tradiciones —entre ellos las expresiones orales y vocabulario local— que lamentablemente, en muchos casos, se están olvidando conforme van desapareciendo aquellas personas ya mayores que los conocen de verdad al haberlos interiorizado a lo largo de toda su vida desde la infancia. Quizá no seamos todavía plenamente conscientes de su importancia y fragilidad hasta que nos demos cuenta de que las hemos perdido definitivamente. Si eso ocurriera, nos empobreceríamos y perderíamos parte de nuestra propia identidad en un mundo globalizado que tiende a uniformarlo todo cada vez en mayor medida. Sobre ello volveré más adelante. Por ello, destacaremos la meritoria labor que muchas de las asociaciones culturales del conjunto de las Cinco Villas —entre otros colectivos, instituciones y también particulares— están efectuando en los últimos años en la recuperación de nuestra memoria cultural colectiva. Vaya mi reconocimien-

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to desde estas líneas a todos aquellos que, como también hizo ejemplarmente José Antonio Calvo Adell, me consta están contribuyendo a esta salvaguarda fundamental. Quisiera continuar con una breve reflexión acerca de un gran tesoro que tenemos en las localidades de las Cinco Villas, al que antes ya he mencionado brevemente y que quizá no le prestemos la debida atención. Me refiero al enorme depósito de la memoria que tenemos en el conjunto de personas mayores —en muchas ocasiones los más numerosos en muchas localidades de la comarca cincovillesa debido al envejecimiento del mundo rural— a los que tenemos que atender no solo en el plano médico o asistencial, que también, si no que tal vez debiéramos aprender a conocer la gran cantidad de información cultural rica y diversa que pueden llegar a aportar desde su experiencia vital al conjunto de la sociedad si les prestáramos una atención adecuada. En efecto, no podemos ni debemos prescindir de las personas mayores, que deben ser vistas no como una rémora en el desarrollo económico del pueblo (como clases pasivas), sino al contrario, como un rico depósito de la memoria colectiva de la que no debiéramos prescindir en modo alguno y a la que bien se le debe un merecido homenaje en vida en todas las localidades de las Cinco Villas. Las terribles enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer o la demencia senil están borrando poco a poco una memoria que constituye un auténtico tesoro identitario que no podemos dejar que se vaya apagando poco a poco sin tomar nota de su registro y documentación. Constituye un auténtico y maravilloso patrimonio humano en el sentido más amplio del término y que choca con las novedades vertiginosas de la Era Digital que casi siempre copan nuestra atención y nos tiende a deshumanizar si nos dominan. El conjunto de las Cinco Villas además, no es una isla ni se encuentra en una especie de desierto, aunque las Bardenas y su prodigioso entorno natural lo sea en buena medida. En el futuro será absolutamente necesaria la estrecha colaboración entre todas y cada una de las localidades de la comarca, sobre todo con las próximas y vecinas según sea el caso: Luesia con Biel y Uncastillo, los más próximos espacialmente a Luesia junto con Asín y Orés, así como con el área de la Valdonsella (Longás, Lobera, Isuerre, Gordún, Navardún…) y sin dejar nunca de lado la necesaria conexión con las vecinas Navarra y la provincia aragonesa de Huesca.… Además no podemos olvidarnos que la práctica totalidad de las poblaciones de las Cinco Villas

tienen raíces medievales, y no son pocas las que nacieron en torno a un castillo o fortaleza, a veces todavía en un relativo buen estado general de conservación (Biel, Uncastillo, Luesia, etc…); su recuperación y puesta en valor con un buscado fin cultural y educativo asegurando su salvaguarda para las generaciones venideras son asuntos de interés público que debieran estar presentes en las agendas de los ayuntamientos y asociaciones culturales, aunque siempre supervisadas —como Bienes de Interés Cultural que son— por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón. Enlazando con este comentario debo destacar un muy reciente proyecto educativo dirigido a enseñanza secundaria denominado «Drones y Mazmorras» mediante el cual se ha realizado una interesante actividad de carácter multidisciplinar mediante el uso de drones para cartografiar digitalmente e imprimir a escala diversos castillos y fortalezas de Aragón, entre ellas algunos de las Cinco Villas, como la fortificación de Sora o los castillos de Sádaba y Luesia. Vemos pues, cómo el patrimonio puede ser una poderosa herramienta educativa para aprender del pasado histórico-artístico usando para ello medios de última generación (drones, impresión digital en 3D) junto a las denominadas Tecnologías de la Información y la Comunicación presentes en páginas web y archivos de fotos y videos digitales. La exposición de las maquetas digitales de estos castillos acompañadas de paneles y videos explicativos ha cosechado un notable éxito de público hasta el pasado 14 de enero de 2018 en el edificio de la Capitanía General de la Plaza Aragón de Zaragoza. Vemos pues, cómo con poco puede hacerse mucho si a la capacidad de iniciativa se le une el entusiasmo de nuestro alumnado, que, no olvidemos, son el futuro de nuestra comunidad. En efecto, no debemos olvidar que el inicio histórico de muchas de las poblaciones cincovillesas tuvo un origen militar durante la Alta Edad Media. En el área de Luesia, Uncastillo, Biel, Sos, Agüero, etc.… sus fortificaciones, castillos y líneas defensivas formaban parte conjunta del antiguo escudo suroriental del reino de Pamplona, y constituyen una de las líneas defensivas más antiguas de toda Europa Occidental globalmente considerada. Es posible incluso que alguna de estas fortificaciones —entonces de carácter lígneo o construidas en madera a modo de fortines— probablemente ya existiera en época visigoda frente a los entonces levantiscos vascones y después fuera reactivada por el incipiente Reino de Pamplona esta vez frente al avance del Islam. El

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proceso de petrificación seguramente no se consolidó hasta bien entrado el siglo XI otorgando el aspecto definitorio a muchos de los castillos que hoy conocemos y que bien deben ser considerados a la vez una seña de identidad y un poderoso recurso. No se debería descartar en un futuro a medio o más bien a largo plazo, una vez acometidas las muchas labores pendientes (documentación, excavación y limpieza, puesta en valor…), el presentar esta línea defensiva altomedieval de tanta antigüedad junto a sus castillos, como Patrimonio de la Humanidad a la UNESCO integrando una red de alto interés histórico y cultural por parte de todo el colectivo de pueblos y villas interesados y contando con un deseable respaldo y decidido apoyo institucional. Pero para llegar a este punto, todavía nos falta mucho trabajo que hacer… En el caso más concreto de Luesia, uno de los caminos iniciales tal vez fuera promocionar el interesante conjunto de Arte Prerrománico como seña de identidad propia y que es único en el conjunto de Aragón, comenzando con el relieve real prerrománico de Luesia (primera representación real conocida en Aragón y declarada BIC por el Gobierno de Aragón), así como el yacimiento altomedieval del Corral de Calvo (declarado BIC recientemente como Zona Arqueológica) que conserva una de las iglesias de cabecera cuadrada (como la de Santa Eugenia, próxima a Luesia) más antiguas de toda nuestra comunidad autónoma. Las ventanas geminadas monolíticas prerrománicas también han sido localizadas en diversas localidades de las Cinco Villas (Biel, Luesia, Uncastillo, en algunos casos reutilizadas en diversas construcciones) y deberían ser promocionadas como seña propia y distintiva —junto a los ya citados restos de castillos de estructura lígnea— al menos de las Altas Cinco Villas en el contexto general del norte de Aragón con su conexión navarra y oscense (castillo de Piracés). Finalmente, otro marco cooperativo en el que se podría trabajar desde distintas localidades es el de la puesta en valor del pasado sefardí y de sus desaparecidas aljamas o barrios judíos. El que se ha venido denominando como Espacio Sefarad, es sin duda, otro punto conjunto de trabajo tanto interno en el contexto de las Cinco Villas, como externo en su conexión hacia otras poblaciones con pasado judío tanto de Aragón como del resto de la península ibérica. La colaboración y el trabajo cooperativo suponen un punto de partida, pero también pudiera ser un denominador común entre las diversas localidades de las que se tiene constancia en el pasa-

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do de haber albergado una comunidad sefardita o judería (hoy denominado a veces Barrionuevo). Así en los cascos históricos de Uncastillo, Luesia, Biel, El Frago (con restos de estelas funerarias reaprovechadas), Luna, Tauste o Ejea bien pudiera ser una línea de actuación preferente o complementaria, según el caso, a las visitas culturales guiadas coordinadas desarrolladas entre las diversas localidades que compartieron ese pasado común. La riqueza paisajística al pie de las Peñas de Santo Domingo que enmarca al Corral de Calvo me da pie para comentar otro de los puntos de atención que, en los últimos años, está conociendo un auge impresionante, como son las rutas botánicas y de senderismo, ya sea andando o corriendo, a caballo o en bicicleta de montaña. Es mérito, entre otras, de la Asociación Cultural Fayanás, del tristemente desaparecido José Antonio Calvo Adell y de todos los luesianos en su conjunto, el haber sabido promocionar estas actuaciones de disfrute sostenible de la naturaleza, cuya riqueza y variedad es por todos conocida, y que ha sido refrendada en una reciente declaración institucional de Paisaje Protegido incluyendo a Luesia, Biel-Fuencalderas y Longás en el paraje de la Sierra de Santo Domingo. El área de acampada controlada del famoso pozo de Pigalo — que no Pígalo como suele aparecer en los medios de comunicación— es otro de los sitios emblemáticos de Luesia que tal vez requiera de una profunda reflexión futura que permita su conservación y viabilidad, habida cuenta de que su funcionamiento y gestión medioambiental son manifiestamente mejorables, sobre todo en lo que se refiere al control de la masificación turística, otro de los problemas que en el futuro pudieran extenderse a otros enclaves y parajes naturales. Las carreras de montaña son otras de las actividades que en los últimos años han conocido un gran éxito participativo y siguen teniendo un gran potencial de desarrollo futuro. Se trata sin duda de una excelente manera de conocer y disfrutar la naturaleza conjugándolo con la práctica deportiva y atraen a una gran cantidad de público que, de otro modo, quizá no viniera ni por tanto se le diera oportunidad para conocer a nuestra comarca y sus bellos paisajes. La enorme diversidad natural y paisajística que atesoran algunos de nuestros pueblos y sus términos asociados debiera tener un epicentro de gestión, una especie de Centro de Educación Medioambiental o Centro de Interpretación de la Naturaleza que permitiera coordinar rutas educativas y de disfrute

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sostenible o viable del entorno natural (Sierra de Santo Domingo, Aguarales de Valdemilaz, Bardenas, etc.) . La gran diversidad biológica, debida en buena parte al fuerte gradiente altimétrico, es visible tanto en el ámbito de la botánica (con una población de orquídeas de las más interesantes de Aragón o con hayedos de los más meridionales de toda Europa), como en el de la ornitología (alimoches, quebrantahuesos, gran población de buitres y milanos, aves nocturnas) o entomología (escarabajos, mariposas). El mundo de las setas y la micología es otra de las referencias ya citadas al hablar de la gastronomía en el conjunto de las Cinco Villas que, desde hace algunos años, es un ejemplo vivo de cómo con imaginación y buen hacer se pueden alcanzar muchas de las metas que se propongan en el futuro. Deberemos remarcar además la gran labor prestada por la excelente plantilla de agentes forestales de las Cinco Villas en el seguimiento, protección y salvaguarda de muchas de las especies biológicas de alto valor ecológico que ahora podemos disfrutar en nuestra comarca. A todos ellos, junto a las cuadrillas y retenes, mi más sincero agradecimiento por su trabajo y por la vigilancia continua de los incendios forestales que, como desgraciadamente todos sabemos, en los últimos años han sido implacables en muchas zonas de nuestro territorio. Lamentablemente lo que es muy hermoso también suele resultar ser muy frágil. Vayamos pues concluyendo; a lo largo de este texto tan solo he querido exponer mi opinión, y, como tal, subjetiva y totalmente rebatible, sobre algunas líneas de actuación que han funcionado en algunos ámbitos rurales de gran desarrollo potencial, aun sin olvidar los particularismos y originalidades propias que tenemos en el conjunto de las Cinco Villas, cuyo alcance de desarrollo, y aunque tengamos puntos concretos de amplio potencial turístico desde hace tiempo (Sos del Rey Católico, Uncastillo, el maravilloso legado artístico románico presente en muchas iglesias y ermitas), quizá no seamos capaces de intuir todavía en su totalidad o plenitud. Esto no significa en modo alguno que las actividades agrarias del sector primario (agricultura, ganadería y actividades forestales fundamentalmente) pierdan vigencia y que todo lo expresado sea una alternativa total a los modos de vida tradicionales. Más bien lo que hay que buscar es una cada vez mayor complementariedad con el sector servicios, habida cuenta de que las empresas de gestión turística que no se funden y gestionen desde aquí, vendrán de fuera, y sus beneficios potenciales, empleos incluidos, también saldrán de nuestro en-

torno y no crearán inversión ni riqueza en el ámbito local. La iniciativa privada en este campo —con deseable apoyo institucional—, será básica y algunos ejemplos de cooperación conjunta entre empresas de turismo rural de las Cinco Villas con las comarcas oscenses de la Hoya de Huesca y el Somontano (Prepyr365) marcan la necesaria colaboración futura (senderismo, rutas a caballo, disfrute de recursos patrimoniales, etc…) en el contexto biogeográfico del Prepirineo (Sierra de Santo Domingo, Mallos de Riglos, Sierra de Guara) y señalan el camino colaborativo a seguir en muchos otros ámbitos, aunque también sea un mundo altamente competitivo. Pero para ello, deberemos entre todos solicitar, —y si hiciera falta, incluso exigir— a las autoridades competentes una constante mejora de las vías de comunicación e infraestructuras de transporte y carretera, tan olvidadas desde hace tiempo en muchas localidades, sobre todo de la zona septentrional de las Cinco Villas. En este sentido, siempre me viene a la memoria el conjunto de miliarios romanos descubiertos en diversos puntos de nuestra comarca, por ejemplo el de Sora, que nos indica cómo allá por el año 9 a.C. el primer emperador romano, César Augusto, ya se dio cuenta de la necesidad de articular las comunicaciones como herramienta de progreso y futuro. En efecto, los antiguos romanos dotaron a las tierras que hoy constituyen las Cinco Villas de las mejores infraestructuras viarias de su época, y no solo las construyeron, sino que también contribuyeron a su mantenimiento constante durante siglos de vigencia, como demuestran algunos miliarios que se datan a finales del Imperio Romano. Tomemos de nuevo nota del pasado para mejorar nuestro porvenir. En una comarca que, todavía a fecha de hoy, no tiene grandes autovías de alta capacidad, ni pasa por ella un solo kilómetro de tren de alta velocidad AVE vemos cómo, al menos en este aspecto, nos queda mucho camino —nunca mejor dicho— que recorrer entre todos. En efecto, infraestructuras, progreso y futuro siempre van de la mano. Esto ya lo sabían los romanos hace más de dos mil años. Aprendamos pues de ellos y reivindiquemos unas mejores vías de comunicación si es que queremos tener alguna oportunidad de futuro. El turismo es cada día más exigente y requiere cada vez de una mayor especialización: hay que ofrecer un turismo familiar, pero también medioambiental (rutas, senderos, deportes de aventura), visitas culturales a monumentos y centros de interpretación… Posiblemente en la segmentación de la oferta tengamos la clave de una

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atención personalizada dotada de un mayor valor añadido que permita cada vez más unas mayores cotas de calidad y excelencia conjuntas. En efecto, el objetivo será que cada cual pueda adaptar su propio viaje, hacerlo único y personal. Es decir, que el turista pueda elegir lo que hacer dentro de todos los atractivos que se vayan poniendo a su disposición y de los que habrá que informar tanto digitalmente a través de Internet como presencialmente en las diversas oficinas turísticas. Hay que apostar por la sostenibilidad y también por la innovación, es decir, buscar un turismo sostenible y respetuoso con el medio ambiente y del que se beneficie todo el entorno. Además, tampoco podemos olvidar las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías, como el llamado turismo 3.0 o digital. Se trata de llegar a potenciales visitantes y hacerlo de forma atractiva, innovando los contenidos y actualizando los diseños de las páginas web e incluso lanzando diversas aplicaciones para los móviles para interactuar con los visitantes en relación con el entorno que visita. Pero eso no sustituirá, sin embargo, su interrelación social con el paisaje social o paisanaje, es decir, con la población local que es y debe seguir siendo la protagonista indiscutible en la gestión de los servicios y de sus potenciales beneficios…retroalimentándose de este modo la seña de identidad con el recurso en cada caso concreto.

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Nuestro paisaje protegido (En memoria de José Antonio Calvo Adell, gran amante de la cultura y naturaleza de Luesia)

José Alegre Garcés

SITUACIÓN Y NATURALEZA La comarca de las Cinco Villas es con sus 3.062,50 Km2 la más extensa de Aragón. Situada geográficamente en una transición entre los Pirineos y la depresión del Ebro, existe en ella una gran variedad ecológica que nos permite vislumbrar la gran riqueza natural de la que podemos disfrutar. Desde las estepas y terrenos semidesérticos del sur, como las Bardenas Reales, hasta las sierras prepirenaicas del norte; se ha ido creando una personalidad y cultura propias de cada pueblo que la conforman. En este caso me detendré en las sierras del norte y más concretamente en la de Santo Domingo y su espacio protegido. El Paisaje Protegido de la Sierra de Santo Domingo se creó el 8 de Abril de 2015, tiene una superficie de 9.634 ha (más 4.094 ha de Zona Periférica de Protección) que comprenden los términos municipales de Biel-Fuencalderas, Longás y Luesia. Este espacio protegido se encuentra integrado en la Red Natura 2000, pues están declarados como Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) «Río Onsella», «Arba de Luesia» y «Arba de Biel», así como «Sierra de Santo Domingo y Caballera»; además de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) la «Sierra de Santo Domingo y Caballera y río Onsella». El territorio comprendido en el espacio protegido se sitúa en la ecorregión «Bosque de los Pirineos». Para los amantes de la geología podemos decir que la sierra constituye un anticlinal cabalgante de materiales calizos y margosos que dan lugar a relieves de paredes verticales de roca caliza. La combinación de los materiales ofrece también un paisaje

de significativa importancia, pudiendo destacar la Cueva de Cristal y conglomerados como los del Barranco de Siaska o Ripas Altas. El sistema hidrológico de la zona está dominado por tres ríos de carácter pluvio-nival puro, de los cuales dos —Arba de Luesia y Arba de Biel— discurren por la vertiente sur de la sierra e irán a desembocar al Ebro, y el río Onsella que discurre por la vertiente norte dando forma y regando la denominada Val d’Onsella y que acabará cediendo sus aguas al río Aragón en Navarra. El clima dominante es el mediterráneo continentalizado influenciado por los frentes atlánticos que generan una pluviometría de entre los 800 a 1000 mm anuales; crea una variedad floral que hace de estas sierras únicas. Así pues, podemos encontrar los paisajes típicos mediterráneos dominados por encinas o carrascas (Quercus Ilex), madroños—modrollos— (Arbustus unedo), enebros —Chinipros— (Juniperus oxycedrus y en zonas más húmedas el Juniperus communis), en el monte de Val d’Iguara en Luesia encontramos una arboleda singular, declarada así recientemente por la DGA, de pino salgareño (Pinus Nigra. Subsp. Salzmannii), además de pequeños arbustos de plantas aromáticas como romeros y tomillos, o extensas zonas de repoblación con pino laricio (Pinus nigra), entre otras especies. Los frentes y borrascas provenientes del Atlántico crean un «micro clima» que ha conservado unos valiosísimos bosques de corte atlántico, valga la redundancia, donde la especie predominante es el haya común —fayo— (Fagus sylvatica) ya que encontramos extensos hayedos, conocidos localmente como fayares, en el que se entremezclan otro tipo

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Paisajes de Luesia

de flora con requerimientos hídricos importantes como los pinos silvestres —pino royo— (Pinus sylvestris), acebo —crébol o carbonera— (ilex aquifolium), bojes —Buxos— (Buxus sempervirens), Arces —lizcarrones— (como el Acer campestre) o varios tipos de helechos, así como grandes extensiones de robles — chaparros— en las zonas de solano, predominando el Quercus faginea. Para los amantes de la fotografía existen una gran variedad de delicadas flores donde se puede destacar las orquídeas. Otro de los reinos biológicos a destacar, y del que su recolección ha ido en aumento en los últimos años, es el de los hongos. Existe una gran variedad de especies tanto comestibles como no, que pueden hacer las delicias de los amantes a la micología, destacando la Amanita Caesarea, Clitocybe Geotropa, Lactarius Deliciosus, Boletus Aereus, etc. En lo que acontece a la fauna, constituye un hábitat óptimo para aves carroñeras como el  alimoche —boletas—  (Neophron percnopterus) y rapaces como el  milano real  (Milvus milvus). Los mamíferos se hallan representados por  jabalíes  (Sus scrofa),  corzos  (Capreolus capreolus)

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y ciervos (Cervus elaphus); tejones —tajudos— (Meles meles),  hurones  (Mustela Putorius) y  garduñas —fuinas— (Martes foina) entre los carnívoros, aunque la especie emblemática de estos parajes es el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). También se puede disfrutar de una gran variedad de mariposas, además de reptiles o anfibios como el tritón pirenaico o el palmeado. HISTORIA Y PATRIMONIO Históricamente la sierra tuvo una gran importancia, pues en ella se encontraba uno de los monasterios más importantes de la Alta Edad Media como dan fe multitud de documentos de la época; el monasterio de San Esteban de Oraste u Orastre, de tal importancia era, que le daba nombre a toda la sierra, pues la toponimia original era la de sierra de San Esteban de Oraste; podemos hacernos eco de este hecho en el tomo 2º capítulo 48 de las: «HISTORIAS ECCLESIASTICAS DE ARAGON»; escritas por Blasco de Lanuza en 1622, donde narra la vida del santo eremita:

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De San Estevan de Orastre, de lo que por tradición deste Santo sabemos: sus milagros: la devoción que los pueblos comarcanos tienen a su iglesia. (…) En Exea de los Cavalleros, villa principal deste Reyno, y una de las cinco Villas, ay gran memoria del glorioso San Estevan de Orastre, y gran devoción: porque todos los años llevan particular ofrenda a la iglesia deste Santo. Esta ella en un altissimo monte, que tomo el nombre del mismo, en cuyas cumbres (…) dizen, que vivio solitario (…). (…)Era la Vaca de Exea de los Cavalleros, que esta bien ocho leguas del Monte de San Estevan, donde el vivía, (…). La Villa de Exea tiene particular devoción a este santo, y una fuente en la misma villa, que la llama de San Estevan de Orastre, o porq el agua desciende de aquellos montes de San Estevan, y de su misma fuente (…).Llevan ofrenda particular los de Exea en cada un año a la iglesia de San Estevan, y van a ella en procesiones muchos lugares comarcanos, y guardan la fiesta. Esta en la pardina, dicha de los Luzientes, o muy cerca della, en la que el mismo Santo dio nombre de Monte de San Estevan, entre Luesia, y Longas. Tienenle gran devoción en todas aquellas villas, y pueblos, que están en la Vall de Onsella, y su arciprestazgo (…).» Aunque se sabe que en 1802 como apunta Mateo Sumán en su Diccionario Geográfico del Reino de Aragón; Partido de Cinco Villas se había perdido el nombre: «Hoy se llama esta ermita en Luesia; de Santo Domingo, y no se sabe por qué». En todo caso la multitud de documentos y excavaciones recientes donde encontraron, en los alrededores de la ermita, enterramientos indudablemente altomedievales; atestiguan la existencia de este monasterio. También en el término de Luesia existen los restos de otro antiguo monasterio de los siglos X-XI en el paraje denominado «Corral de Calvo», que dan testimonio de la presencia humana y cultural en la zona. Si añadimos el inmenso patrimonio cultural, artístico o arquitectónico de los municipios que conforman el paisaje protegido, la excusa está servida para perderse por estos parajes.

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CAPITULO XXXXVIII

vas y toda la sierra es un único ente geográfico y ecológico que debe ser tenido en cuenta, más aún cuando actualmente también han sido declarados como Monumento Natural los Mallos de Riglos/Agüero. Finalizaré proponiendo a agentes sociales, administraciones y público en general, que todo lo expuesto aquí, de una forma resumida, es una oportunidad para el desarrollo de los pequeños pueblos de las Altas Cinco Villas y que entre todos debemos potenciarlo y gestionarlo de una forma sostenible y respetuosa para que generaciones posteriores puedan disfrutarlo.

CONCLUSIONES He de decir que, a mi entender, hay algún error que se debería subsanar en un futuro no muy lejano, como es la no protección de toda la sierra y que zonas como la Foz de Salinas se hayan quedado fuera del espacio por absurdos temas burocráticos. La naturaleza no entiende de fronteras administrati-

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Ciencia y Psicología

el sonido del cosmos Jesús Medrano Homobono

Los seres humanos percibimos la realidad que nos rodea gracias a nuestros cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. A través de ellos obtenemos información con la que nuestro sistema nervioso es capaz de interpretar el mundo en el que vivimos y elaborar las respuestas necesarias para adaptarnos a él y sobrevivir. Pero nuestra especie no se ha conformado con eso y nuestra curiosidad innata nos ha llevado a explorar más allá del planeta azul que habitamos buscando desentrañar los secretos de ese gran vacío por el que viajamos, ese cosmos que no podemos abarcar ni comprender en su totalidad y sobre el que tantos interrogantes nos hemos planteado a lo largo de la historia. Hasta hace muy poco tiempo esa exploración espacial se topaba con una serie de límites que no podía superar. Todos los astrónomos y astrofísicos dedicados a profundizar en el conocimiento del universo tan solo disponían de la información procedente de un único «sentido»: sus teorías y modelos se han venido elaborando con la información procedente de la radiación electromagnética, es decir, la luz, que nos llega desde el espacio exterior. Se podría decir que somos capaces de «ver» el cosmos y eso nos ha permitido descubrir aproximadamente un 5% de todo lo que contiene e incluso elaborar hipótesis sobre su origen y edad. Sin embargo, se trata de una fuente de infor-

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mación muy limitada pues el 95% de la materia que forma el universo no emite luz, la llamada materia oscura, y fenómenos como el de los agujeros negros quedan así fuera del alcance de nuestra «visión». Otro ejemplo de esas limitaciones lo encontramos cuando intentamos conocer cómo se produjo la formación de las primeras estrellas y galaxias, es decir, cómo evolucionó el universo primitivo después del Big Bang. Resulta que durante los primeros 380.000 años de vida, el universo era ópticamente transparente, por lo que tenemos información de esa época gracias a la radiación de microondas extraterrestre que baña continuamente nuestro planeta. Sin embargo, cuando las partículas fundamentales de materia empezaron a unirse para formar átomos de hidrógeno, elemento más ligero y abundante del universo, la luz resultó absorbida por dichos átomos pues el hidrógeno es un gas que tiene la capacidad de atrapar fotones de una forma muy eficaz. Así, el cosmos se sumió en la oscuridad durante unos 180 millones de años hasta que el hidrógeno se ionizó gracias a la radiación ultravioleta emitida por las primeras galaxias y agujeros negros y el universo se hizo ópticamente transparente de nuevo. Otro problema importante para la exploración del cosmos utilizando la luz procede de esa misma atmósfera que nos protege, que filtra las radiaciones más energéticas y dañinas para la vida y dispersa

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Foto de la galaxia de Andrómeda. Antonio Sánchez Usón

otras más benignas como la luz visible para darnos ese cielo azul tan maravilloso. Por desgracia, esa capacidad de protección hace de la atmósfera un medio altamente dispersivo, que altera las señales electromagnéticas que llegan desde el espacio. Por ello nos hemos visto obligados a colocar carísimos instrumentos ópticos de observación en el exterior de esa capa de gases «tan molesta» para continuar avanzando. El ejemplo más conocido es el famoso telescopio Hubble, que tan espectaculares fotografías del cosmos nos ha proporcionado en los últimos años, o su futuro sustituto, el James Webb, cuyo lanzamiento y puesta en órbita están previstos para el presente año. Todas estas limitaciones han provocado que los astrofísicos hayan estado buscando más «sentidos» con los que observar el cielo, intentando ser capaces no solo de «ver» el cosmos sino también de «oírlo». En esta búsqueda las mayores esperanzas se depositaron en la última de las predicciones que faltaba por comprobar de la Teoría de la Relatividad General, presentada en 1915 por Albert Einstein. En ella se desarrollaba un modelo para explicar la gravedad que superaba con creces el modelo gravitatorio de Newton. En él se describía nuestro universo mediante un espacio de cuatro dimensiones, tres espaciales más el tiempo. Este tejido espacio-temporal se ve afectado por la presencia de un objeto con masa pro-

duciendo en él una curvatura. Para comprender esto supongamos que ponemos una bola pesada en una cama elástica. Como resultado tendremos una deformación en el lugar donde colocamos la bola. Si ahora colocamos en esa zona una bola pequeña y ligera, esta caerá hacia la primera. Este símil da una idea de lo que ocurre con la gravedad según Einstein. Así, nuestro planeta deforma el espacio-tiempo situado a su alrededor generando una deformación permanente. Pero Einstein también predijo que los diferentes fenómenos astronómicos que tienen lugar en el cosmos producirían deformaciones no permanentes en el tejido espacio-temporal que podrían propagarse como ondas, algo similar a lo que ocurre con la superficie del agua de un lago cuando arrojamos una piedra. Estas ondas, denominadas ondas gravitacionales, deberían generar modificaciones imperceptibles en las dimensiones de los objetos o, incluso, alteraciones en las distancias entre astros. Además, dichas ondas tendrían propiedades muy importantes y únicas, como la de atravesar cualquier medio sin ser dispersadas. Este hecho les permitiría transportar información sobre fenómenos cosmológicos nunca antes observados por los seres humanos. Pero, en el caso de que dichas ondas se produjeran y alcanzaran nuestro planeta, ¿cómo podríamos detectarlas? Comparada con las otras fuerzas funda-

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Foto de la nebulosa de Orión. Antonio Sánchez Usón

mentales, la gravedad es extremadamente débil y se necesitan grandes masas y grandes velocidades para que se produzcan deformaciones apreciables. Solo fenómenos astronómicos de gran violencia, como las colisiones de agujeros negros, los choques entre estrellas de neutrones, la formación de supernovas, etc., podrían emitir ondas gravitacionales de una intensidad suficiente para que produjeran modificaciones lo suficientemente significativas para poder ser detectadas. Un primer paso en el camino tiene lugar en 1978, cuando R. Hulse y J. Taylor demuestran que un púlsar binario, dos estrellas que orbitan juntas siendo un púlsar una de ellas, cambia ligeramente su órbita debido a una liberación de energía en una cantidad idéntica a la predicha por la relatividad en el caso de que se tratara de ondas gravitacionales. Por este descubrimiento, una prueba indirecta de la existencia de este tipo de ondas, se les concedió a ambos el Nobel de Física en 1993. Para intentar la detección experimental de estas ondas a principios del siglo XXI se crea el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO), que, situado en Estados Unidos, dispone de un equipo humano de unos 1.000 investigadores procedentes de 15 países, incluido España. Los institutos de ingeniería más avanzados del mundo, el Caltech de California y el MIT de Massachusetts, desarrollan para LIGO un instrumento óptico de gran precisión para la detección de ondas gravitacionales. Este instrumento consta de dos detectores láser con forma de L. Cada brazo de esa L tiene cuatro kilómetros de longitud. Se dispara un láser que se divide en dos, viajando cada uno de los dos haces por uno de los brazos. Al final de cada brazo el haz láser rebota en un espejo y regresa. Ambos haces se cruzan en su camino de vuelta y generan un patrón de interferencia que es recogido. Si las ondas gravitacionales atravesaran estos brazos provocarían pequeñas modificaciones en la longitud de los mismos que implicarían

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una alteración apreciable en el patrón de interferencia. Se construyeron dos detectores idénticos con el objetivo de evitar falsos positivos causados por cualquier vibración local como terremotos o tráfico. Uno se encuentra situado en Luisiana y otro en el estado de Washington, a 3.000 kilómetros de distancia. Estos detectores llevan buscando ondas gravitacionales desde el año 2002 y han supuesto una inversión de unos 935 millones de euros. En 2015 LIGO fue mejorado para hacerlo capaz de identificar variaciones de longitud equivalentes a una diezmilésima parte del diámetro de un átomo, la medición más precisa jamás lograda por un instrumento científico. Tras trece años de infructuosa búsqueda, a las 09:51 h. del 14 de septiembre de 2015 los dos detectores de LIGO detectan las ondas gravitacionales procedentes de dos grandes agujeros negros en colisión a unos 1.300 millones de años luz de distancia de la Tierra. La publicación en febrero de 2016 de este gran hallazgo provoca un impacto tal en la comunidad científica que los autores del trabajo, los físicos R. Weiss, B. Barish y K. Thorne, reciben el premio Nobel de Física en el año 2017. En el transcurso del año 2016, LIGO detecta ondas gravitacionales por segunda y tercera vez procedentes de nuevo de colisiones de agujeros negros. De forma paralela se desarrolla en Europa un proyecto equivalente a LIGO, denominado VIRGO. Situado en Italia, detrás del mismo hay 20 laboratorios de seis países, con un equipo de 280 científicos y una inversión de más de 324 millones de euros. En otoño de 2016 se pone en marcha una versión mejorada del detector de VIRGO. La colaboración de LIGO y VIRGO permite detectar en verano de 2017 una cuarta onda gravitacional generada también por la fusión de dos agujeros negros gigantes a unos 1.800 millones de años luz de distancia. Los tres detectores recogieron de forma simultánea el evento. A partir de la información procedente de esas ondas gravitacionales P. Blanchard, T. Eftekhari, V. Villar y Peter Williams, astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, en colaboración con otros 1.314 científicos de todo el mundo, han estimado la edad del universo, que estaría entre 11.900 y 15.700 millones de años. Sin embargo, el evento más importante registrado hasta la fecha ha sucedido muy recientemente, en noviembre del año pasado. Por primera vez en la historia se han captado ondas gravitacionales de un fenómeno cósmico distinto a la colisión de agujeros negros. Se trata de ondas procedentes de la fusión de dos estrellas de neutrones, los cuerpos más densos

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Foto de la nebulosa de La Laguna. Antonio Sánchez Usón

conocidos en el universo, a 130 millones de años luz de la Tierra. Estos cuerpos se forman cuando las estrellas gigantes colapsan. El carácter especial de este descubrimiento radica en que hemos podido observar un mismo evento disponiendo de dos fuentes de información distintas: radiación electromagnética y ondas gravitacionales. Por primera vez hemos podido «ver» y «oír» un fenómeno astronómico y este hecho supone un avance espectacular en el ámbito de la astrofísica, que promete revolucionar nuestro conocimiento sobre el cosmos. La búsqueda de ondas gravitatorias no ha hecho más que empezar. La Agencia Espacial Europea ya prepara LISA, un observatorio espacial de ondas gravitacionales que utilizará satélites separados por miles de kilómetros para emular los brazos en L de LIGO y VIRGO, y multiplicar nuestra capacidad para la detección de este tipo de ondas. A su vez, LIGO alcanzará su máxima potencia en 2020. Estamos pues ante el comienzo de una nueva era de la exploración espacial. Ya no solo vemos el cosmos a través de una ventana abierta iluminada por la luz, hemos aprendido que a través de esa ventana también nos llegan «sonidos» que podemos oír. Apenas somos capaces todavía de recibirlos e interpretarlos, desconocemos su «idioma», pero cuando lo hagamos

los descubrimientos que realicemos podrían cambiar toda nuestra forma de entender el universo y un conocimiento mucho más profundo del mismo. Lo que seremos capaces de desarrollar y construir con esos conocimientos puede que quede fuera del alcance de nuestra imaginación en estos momentos. Bienvenidos al futuro.

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LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS María Pilar Tenías Sora

Empecé a asistir a cursos sobre el Psicoanálisis de sueños en Montpellier (Francia) en 1985. Me parecían tan interesantes las teorías y ejemplos que aprendía que decidí comenzar un psicoanálisis onírico con el profesor. El psicoanalista se llama Bernard Mirande, un doctor en Literatura Francesa que, después de acabar su carrera universitaria de letras, empezó a tener sueños premonitorios, uno tras otro. Por ello, decidió licenciarse en Psicología. En la Universidad le llamaban «el iluminado» por todas las experiencias que tenía y por los conocimientos y conclusiones a los que llegaba. Desde que lo conocí he seguido todas sus publicaciones. También he traducido dos libros suyos (Le Rêve [El Sueño] y Rêve et Conscience [Sueño y Consciencia]) fundidos en uno, que ha sido publicado por la editorial Luis Cárcamo (Madrid, octubre de 2015) y cuyo título es: Sueños y Psicoterapia. Tengo que decir que casi todas las pautas que aparecen en el libro las he ido experimentando a través de mi Psicoanálisis pues me apunto los sueños desde entonces (desde 1985). A continuación les haré un resumen siguiendo la parte esquemática del libro y los apartados que me parezcan interesantes para que se inicien en la interpretación de los sueños y les explicaré con mis palabras y mis ejemplos cada apartado: TODO LO QUE APARECE EN EL SUEÑO ES UNA PARTE DE SÍ MISMO: Todo lo que aparece en el sueño es una imagen que tiene el soñador de sí mismo. Ej.: Una soñadora a la que le gustan mucho los perros puede soñar: Estoy reunida con mi familia. Mi tía se ha comprado un perro, está encantada, lo mima y lo cuida… La tía es ella misma. Es a ella a la que le gustan dichos animales. Puede ser que en la realidad su tía los rechace. Mimar un animal es mimar la parte instintiva de uno mismo. 1º.- LA MADRE Y EL PADRE REPRESENTAN LA FUNCIÓN MATERNAL (F.M.) o PATERNAL (F.P.): Estas funciones se suelen representar con imágenes de personas (hombres o mujeres) mayores que el

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soñador y simbolizan la imagen interior que tiene el soñador de la F.M. o de la F.P. Por ejemplo, si el soñador no ha evolucionado y le educó un padre o una madre desequilibrados, con alguna adicción, etc. verá imágenes de personas mayores inestables. Si va evolucionando, dichas imágenes se transformarán en actores, profesores, maestros y seres espirituales elevados en último término. Ej.: Voy paseando por la ciudad y me tropiezo con un señor que se sienta en un banco pues tiene una herida en la cabeza y se le paraliza el movimiento… En la realidad, este sueño hace alusión a un soñador cuyo padre murió de un ictus. Aquí, su función paternal interior presenta cierta debilidad. Tiene que superarla para que esas imágenes de personas mayores recobren más vitalidad. Esta imagen también puede influir en la imagen yang, pues una valoración interior paterna positiva es fundamental para la conciliación yin-yang interior, es decir, para encontrar menos dificultades a la hora de conseguir retos o en el momento de encontrar una pareja. 2º.- EL NIÑO REPRESENTA LAS CREACIONES DE LA SOÑADORA: El amor entre dos seres en los sueños, dos seres del mismo o de distinto sexo indican una conciliación ánimus-ánima (yin-yang, hombre-mujer) y ello se manifiesta en el sueño siguiente por un niño que nace y que desarrolla sus capacidades, una planta que crece, una piedra que se perfecciona, etc. 3º.- EL MONSTRUO REPRESENTA LOS DEFECTOS, LOS MIEDOS, LAS DUALIDADES: Un monstruo es una parte que nos cuesta aceptar de nosotros mismos, un peligro que vemos en nuestros proyectos, un aspecto que nos es más desconocido y que nos asusta. Si maduramos o lo aceptamos pasa como con el cuento de la Bella y la Bestia; el monstruo, en el sueño, se convierte en un príncipe encantador. Indica una mayor apertura o una mayor preparación para lograr lo que se pretende. Ej.: Voy por la calle y un toro o vaca me encorre. Sueño muy frecuente en España. Si corremos por el miedo acabamos despertándonos al no aceptar una parte instintiva de nosotros mismos. Si

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estamos tranquilos o relajados, a continuación podemos ver que el toro nos puede hablar. Simboliza una parte nuestra que consideramos peligrosa, que aceptamos y humanizamos. Ej.: Estoy tumbada en la cama y en todas las paredes de alrededor hay arañas. Las miro y, al final, se convierten en flores. Es un ejemplo parecido al anterior. Aquí la araña podría simbolizar la fusión excesiva con la madre que otorga poco espacio de libertad. Al hacer consciente esta relación fusional exagerada y aceptarla, las arañas se convierten en flores, el soñador se hace consciente de sus tendencias abriéndose a la belleza natural. 4º.- LOS SERES ELEVADOS O IMPORTANTES REPRESENTAN LAS CUALIDADES DEL SOÑADOR: Cuando estos seres aparecen en los sueños indica que hemos desarrollado cierta sutilidad como para recibir a esa parte divina que existe en el interior de nosotros mismos, incluso como para que dichos seres nos comuniquen aquello a lo que estamos preparados para recibir o que deseamos saber. Representan nuestras virtudes elevadas y/o divinas. 5º.- EL HOMBRE Y LA MUJER SIMBOLIZAN, SEGÚN EL SOÑADOR, LA IMAGEN QUE TIENE EL HOMBRE DE LA MUJER Y VICEVERSA: Los hombres o mujeres que aparecen en los sueños simbolizan la imagen de mujer u hombre que se le ha inculcado al soñador a través de las distintas etapas de su vida (infancia, adolescencia y experiencias en la vida con las parejas correspondientes). Si el hombre hace evolucionar en positivo la imagen (yin) de la mujer en los sueños, eso redundará en una relación más cualitativa con la compañera o esposa de la realidad. Lo mismo con la mujer. Si esta hace evolucionar su imagen (yang) de

hombre en el sentido positivo en sus sueños, en la vida real, la relación con su pareja mejorará cualitativamente. Ej.: Una mujer puede ver en sus sueños a hombres no comunicativos, enfermos, desequilibrados, ausentes. Si toma consciencia de ello, estas imágenes oníricas pueden transformarse en hombres comunicativos, periodistas, profesores, sabios. Esto favorecerá una mejor relación con su correspondiente. En todo caso, una imagen del hombre enfermo en los sueños es una parte de sí misma débil, su parte yang (ánimus o su parte masculina). 6º.- UN PERSONAJE DESCONOCIDO SIMBOLIZA UNA PARTE DESCONOCIDA DE SÍ MISMO en algún aspecto. Para mí la terapia onírica es la más completa de todas, pues en nuestros relatos nocturnos aparece todo lo que se estudia en las distintas escuelas psicológicas (registros akásicos, constelaciones familiares, análisis transaccional, psicogenealogía, etc.), incitándonos, poco a poco, a penetrar en nuestra naturaleza divina mediante el desarrollo de nuestras capacidades extrasensoriales. La interpretación de los sueños nos introduce en lo maravilloso del ser humano, en el conocimiento universal y de nuestros ancestros. Va mucho más lejos que cualquier terapia porque incluye todo, hasta lo más escondido y secreto. Hay que estar preparado, desear verdaderamente conocer nuestra esencia genuina y transformar el miedo en amor porque es el miedo el que nos bloquea para conseguir los objetivos que nos proponemos en cualquier campo. EMPIECEN A APUNTARSE SUS SUEÑOS Y COMPROBARÁN TODO LO QUE LES HE EXPLICADO. CONTINUARÁ…

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Música

EDUCACIÓN MUSICAL

Ventajas de las Escuelas de Música Amateur José Manuel Martínez Sánchez

Desde hace algunos años se pueden encontrar artículos e investigaciones que hablan de los beneficios que el estudio de la música tiene para el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes. Es, desde luego, una gran noticia que en España venga teniendo repercusión esta idea que en otros países, como Alemania, tienen claro desde hace mucho más tiempo. Pero en estos artículos no se cuenta —seguramente porque no es su objetivo— que en España existe una tradición de formación musical desde hace siglos. Si bien durante mucho tiempo ha existido la enseñanza reglada de la música en los conservatorios, también ha existido una enseñanza de la música no reglada, que se ha dado principalmente en las Escuelas de Música Amateur, insertadas en su mayoría en las Bandas de Música —algunas municipales, otras de iniciativa privada—. Sobre la enseñanza reglada de los conservatorios no voy a decir nada puesto que mucho se ha escrito al respecto. Me propongo, pues, hacer una especie de apología de la enseñanza amateur de la música —aunque de amateur tiene poco— y de las grandes ventajas que ofrece. Creo, como puede deducirse, que esta formación ha sido desdeñada injustamente por el sistema reglado, aun cuando el trabajo conjunto entre reglada y no reglada —usaremos esta nomenclatura mejor que amateur— ha demostrado ser mucho más productivo.

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La pregunta clave para poder hablar sobre las diferencias entre ambos sistemas sería la siguiente: ¿cómo es posible que en una escuela reglada los alumnos tarden entre tres y cuatro años —algunas veces más— en poder entrar a tocar en un conjunto mientras que en las escuelas no regladas lo consiguen en una media de dos años? La respuesta breve es que en las enseñanzas no regladas, las pertenecientes generalmente a bandas de música, se intenta, ante todo, transmitir el amor por el instrumento y la música sobre la técnica; se los acompaña desde el primer día en los conjuntos musicales; viven la experiencia musical en compañía de los demás participantes (no solo tocando, sino escuchando sus conciertos...), etc. Todo esto crea un sentimiento de pertenencia y una motivación. La primera razón se encuentra en que las enseñanzas no regladas de la música, por no tener un temario y unos plazos obligados, permiten adaptar los contenidos a las necesidades del alumno en su proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo que prima es que el alumno pueda tocar cuanto antes desde el placer de hacerlo; se busca, antes que una técnica depuradísima, un saber hacer y saber responder en clase y en la agrupación; se convierte al alumno en responsable del desarrollo, primero de su propia capacidad, segundo, del desarrollo del conjunto. Esta autoresponsabilidad es la que empuja al educando a esforzarse y a superar las dificultades.

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música

Ochenta músicos de la Banda Infantil, Banda Juvenil y Banda Municipal de Ejea en el Parque de la Bombilla (MADRID)

La segunda razón, una de las más importantes, es la que ya adelantaba al principio: existe un fuerte sentimiento de pertenencia. La asociación es una parte más del músico; su banda, un grupo de amigos. No existen mejores ejemplos de integración que las asociaciones: por una parte, los iguales se reúnen para compartir una afición y un trabajo; por otra, diferentes generaciones —muchas veces incluso de la misma familia— comparten trabajo, espacio y relaciones. La música no reglada se convierte, por tanto, además de en tradición, en fuente de socialización y, en definitiva, en modelo de construcción social, especialmente para los más jóvenes. En tercer lugar, el compromiso que supone la enseñanza no reglada de la música, particularmente la de las bandas de música, enseña autogestión, esfuerzo, superación, hábitos de estudio, dedicación, concentración, contribuye al desarrollo cognitivo (especialmente de las inteligencias artística, matemática, lingüística y socioemocional), de valores sociales y estructurales y un largo etcétera. Como conclusión, por tanto, se puede afirmar que la participación en estas estructuras no regladas —ya he dicho que de amateur tienen poco—, es especialmente ventajosa en muchos aspectos frente a las enseñanzas regladas. No digo excluyentes, pero sí complementarias. Su particular historia y organiza-

ción conceden un valor «extra», añadido, a las asociaciones musicales muy en particular, lo que constituye su mayor tesoro, un tesoro que aún está por explotar en gran parte y que requiere también de un fuerte compromiso social. No puedo, por tanto, concluir esta pequeña apología sin recomendar, por una parte, a las instituciones y organismos públicos y privados que apoyen las iniciativas de las asociaciones musicales; y, por otra, a la sociedad en general, que se involucre y participe en esta aventura de la música en la que no solo los más jóvenes, sino toda persona, tiene algo importante que sumar al conjunto de virtudes que las asociaciones aportan. Conjuntamente puede explotarse el potencial infinito de esta trama cultural y social y conducir la sociedad hacia un nuevo punto, donde la sensibilidad cultural sea motor de riqueza en todos los sentidos.

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música

LA MÚSICA SANA Natalia Shkil y Rostislav Shkil Kosianenko

De la misma manera que es favorable para el ser humano ingerir alimentos de calidad o respirar aire puro, escuchar buena música también ayuda a sanar la salud mental. La influencia de los sonidos en el ser humano es sustancial. En los tiempos antiguos, la música formaba parte de los privilegios de la religión. Los propios sacerdotes se daban cuenta de su importancia y hacían de ello un conocimiento secreto. El uso de ciertas melodías y un determinado ritmo «especial» puede ser la llave para comunicarse con el otro mundo, con otras dimensiones. Siempre hemos escuchado la frase de «La música amansa a las fieras». Pues bien, hoy esta frase ha evo-

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lucionado de tal manera que la musicoterapia es una de las áreas de la medicina psiquiátrica. La música cura y da equilibrio a nuestra mente. Las obras de música barroca y clásica tienen una actitud en general de alegría y amor a través de la descripción de lo natural. El canto de los pájaros, el susurro de la lluvia, el cambio de las estaciones son los ritmos y sonidos de la propia naturaleza que transmiten buenas vibraciones para el bien de la Salud. El científico japonés Masaru Emoto publicó sus experimentos con el agua y el sonido de la música de distintos autores y estilos. Los resultados de estos experimentos confirman la buena energía de la música clásica. Escuchando la música de Mozart o

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música

Beethoven, el agua construía magníficas formas cristalinas y la música en otros estilos formaba una mancha triturada y sin una forma determinada. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo, ya que somos agua en un porcentaje muy alto de nuestra masa corporal. Nos sorprende la longevidad, y juventud a la vez, de la música de Vivaldi, Rossini, Haendel, Haydn, Mozart. Pensamos que el estilo barroco y clásico nos trae un código de salud mental. El programa de la vida consiste en seguir las notas que nos marca la madre naturaleza. Cuando estamos escuchando o tocando esta clase de música, nos alimentamos a nosotros mismos y a la gente de nuestro alrededor. No importa si estamos en un auditorio, en un concierto, en la calle tocando música o escuchando un CD, lo importante es tener cerca la música sana. Los músicos de calle hacen un trabajo, en general, muy importante: limpian de energía negativa las ciudades. Sus habitantes cada día oyen las obras famosas del clásico popular, como el Ave María de Schubert, de Bach, de Caccini; Las cuatro estaciones, de Vivaldi, Pequeña serenata nocturna de Mozart y mucho más de otros autores. Calor, frío, lluvia, da igual. Los músicos en la calle tocan y las personas escuchan, a veces sin saber que esta música les está aportando toda la energía positiva que necesitan para seguir en el día a día. La música entra directamente al corazón, dejando a un lado el intelecto, llegándonos al alma, de manera que la música es capaz de expresar mucho más que las palabras. En esto se encuentra su grandeza. Cada interpretación musical alarga la vida de su obra, no dejándola caer en el olvido, regalando a su público todos los sentimientos que nos es capaz de transmitir hasta la última instancia, hasta la última nota. Pero la música no termina ahí su ámbito de uso o de actuación. Otra manera o forma de transmitirla, aparte de la clásica interpretación instrumental, vendría a ser la interpretación vocal a través de la voz. De hecho, la voz es la forma más natural y propia de cada ser humano de poder llevarla a cabo. Cada uno de los instrumentos existentes fue creado por el hombre a partir del ejemplo de nuestras cuerdas vocales; por tanto, podríamos afirmar que la voz se trata de un instrumento a priori, pionero de sus imitaciones posteriores. Todos somos capaces de cantar. El ser humano, en su totalidad, posee la facultad de armonizar una serie de sonidos que, con una correcta colocación, se convierten en una canción. Dicho esto, el canto coral es la conformación de voces, su agrupación; la mayoría de ellas sin necesidad de estar dotadas de

conocimientos musicales. Estamos acostumbrados a que las corales acompañen sus voces con un órgano o unas guitarras. Cantar con una orquesta de cámara es para ellas todo un lujo, un sueño. La orquesta de cámara «Segia», perteneciente a la Escuela Musical de Ejea de los Caballeros, puede convertir este sueño en realidad. Cada coro de las Cinco Villas puede convertirse en protagonista de cualquier celebración, siendo acompañado por violines, dos chelos, violas, un piano, un contrabajo y una flauta travesera. Para desarrollar la música clásica en esta comarca, la orquesta de cámara «Segia» ha realizado una serie de actuaciones y colaboraciones con diferentes corales de la misma, como la «Polifónica» de Ejea de los Caballeros o la «Coral Virgen de Sancho Abarca» de Tauste. El público calificó este tipo de actuaciones como «un bálsamo para el alma humana». Haciendo este tipo de colaboraciones hacemos posible el acercar el arte de la música clásica a todos los ciudadanos de las Cinco Villas, a la par, curándolos con este «bálsamo» y ofreciendo la posibilidad de disfrutar con un elemento fundamental de la psicología humana y su estabilidad: la música.

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Creación literaria: microrrelatos IV CONCURSO DE MICRORRELATOS DE TERROR IES CINCO VILLAS

primer premio

tercer premio

Paula Martínez Ungría, 1º BTO

Esther Urbón Primicia, 1º BTO

Una oscuridad diferente Un sonido como de martilleo me despierta. Está todo oscuro, una sensación extraña me invade. Puedo tocar la oscuridad, olerla, tiene límites, exactamente de mis pies a mi cabeza y a pocos centímetros por encima de mi rostro. Puedo escuchar el sonido de las paladas de tierra cayendo. Afortunadamente no temo a los espacios cerrados. segundo premio

De cuarenta y cinco personas a bordo, solo tres supervivientes. Menos mal que nos pudimos agarrar a unos grandes trozos de madera de los restos del barco. Creo recordar que el profesor de biología dijo que el gran tiburón blanco era capaz de comer 60 kilos de carne al día, y no se equivocaba. El lunes fue María, el miércoles Lucía, me parece que hoy no va a ser un viernes cualquiera.

primer premio

Celia Jericó Valenzuela, 1º BTO

Marta Carnicer, 3 º C

Tenía miedo. No sabía qué hacia allí. Rodeada de suciedad, ahí, yo sola, sin que nadie me escuchara. Apenas podía respirar, estaba agobiada. Por fin, alguien abrió la puerta de aquella habitación mugrienta. Solo podía ver su silueta. Cada vez se acercaba más y más…hasta que pude ver su rostro, mi propio rostro. Era yo. Los mismos ojos, la misma boca, la misma nariz, el mismo pelo; pero…no era la misma voz. Solo recuerdo las pocas palabras que me dijo: «He llegado demasiado tarde»,

Insomnio «No puedo dormir» dijo mientras me abrazaba. De repente me desperté y vi que estaba abrazando la ropa con la que murió.

segundo premio

Martín Faure García, 3º B Traición La sangre se me había helado dentro del cuerpo, no notaba ni latidos en mi interior, estaba exhausto y mi cuerpo se derrumbaba lentamente. En ese momento un frío metal pasaba su extremo afilado contra mi espalda. Tras unos instantes de indecisión me atravesó y al darme la vuelta para ver al verdugo vi al niño que yo había traído al mundo con las manos manchadas de sangre.

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Creación literaria: relatos Jesús Claver

Algo más que una fotografía Se llamaba Asia Ramazan Antar, pero su nombre de guerra era Viyan Antar. Sus ojos rasgados de color miel, la nariz recta, los labios gruesos y el pañuelo multicolor que le tapaba el pelo hacían de ella una de las mujeres más bellas de las últimas décadas. Sin embargo, no era Angelina Jolie, sino una mujer soldado de las Unidades de Protección Femeninas (YPJ) de Rojava, la zona del Kurdistán situada en el norte de Siria. En la imagen que la popularizó portaba una ametralladora y abundante munición en su hombro. Murió en el frente de Manbij. La casaron muy joven, pero pudo separarse de un marido impuesto gracias a las nuevas leyes que fueron impulsadas por la fuerte presión de las combatientes sobre los grupos religiosos más conservadores. —Las mujeres son asesinadas, compradas, vendidas y estamos en el siglo XXI. No tienen ninguna oportunidad laboral y están viviendo en desigualdad con los hombres. En todos los países del mundo las mujeres sufren la desigualdad. Nunca olvidéis que la igualdad de género, el respeto hacia todas las etnias y religiones y el confederalismo a través de las unidades plurifamiliares y la democracia directa son las señas de identidad fundamentales de nuestra revolución —manifestó la comandante Briska en el funeral de Viyan Antar y otros activistas—. ¡Viva la revolución de Rojava! ¡Vivan las YPG y la YPJ! —¡Vivan!—gritó a coro la multitud que asistía al acto. Gona tenía 18 años, antes de la guerra había estudiado inglés, quería aprenderlo bien para luego enseñarlo a los niños y niñas del pueblo kurdo. Vivía en la ciudad de Afrin. Había visto que en algunas familias las mujeres estaban atadas a las faenas del hogar de por vida y no se les dejaba salir a la calle. Pensaba que las mujeres tenían que tener los mismos derechos que los hombres.

El día que llegaron las instructoras del campamento a buscar a las muchachas que querían formar parte de las milicias, las familias prepararon una comida de bienvenida. —¿Cuánto tiempo estarán con ustedes? —preguntaban las madres. — Estarán un mes de entrenamiento. Después irán al frente durante dos meses. Luego vendrán a sus casas durante unos días y volverán a partir al frente. —Es la menor de siete hijos. Los tres mayores llevan ya un año en la guerra —interviene el padre de Gona—. Quiere unirse a las Unidades de Protección. El ejército enemigo mata a nuestros hijos, secuestra a nuestras hijas y las deshonra. Las violaciones y las decapitaciones son escenas habituales. Hay que combatir para tener un futuro. Si tiene armas podrá defenderse. Antes de que la capturen, si alguna vez se ve en esa situación —comentó mirando al suelo—, mejor que se dispare un tiro para evitar el sufrimiento inhumano que le espera. Al anochecer entraron en el campamento, la bandera ondeaba en lo más alto: un triángulo de fondo verde con una estrella roja de cinco puntas y las letras YPJ en amarillo. Durante dos días, unas cien chicas fueron llegando desde distintas localidades para formarse como soldados. En su mayor parte eran de familias humildes. Algunas habían interrumpido sus estudios. Muchas habían escapado de la sociedad tradicional que las anulaba. Estaban allí para luchar por su tierra pero también por la emancipación de la mujer, uno de los ideales más importantes de la revolución. El aspecto emocional era fundamental en la formación de las reclutas. La estancia en el campamento incluía, como primeros actos oficiales, presenciar la jura de bandera de las nuevas combatientes y la visita a un cementerio cercano con el fin

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creación literaria: relatos

IVÁN GIL MARTÍNEZ

de honrar a los guerreros y guerreras que recientemente habían caído en batalla. Las lágrimas y la rabia se adueñaban de los rostros, algunas abrazaban las tumbas. Al final del acto, una emotiva canción de despedida retumbaba con fuerza en los alrededores. Tras la instrucción militar y las prácticas de tiro que se realizaban a diario, en los momentos de descanso se entonaban diferentes canciones. Una de ellas decía así: «Nuestros pechos son escudos/ frente a los tanques y bombas/ mi corazón vive en las montañas, / mamá, no llores por favor/ pronto volveré». Se potenciaban los juegos colectivos como el balonmano, el baloncesto, etc. Las asambleas eran muy frecuentes y en ellas las chicas escuchaban las lecciones y discursos de las instructoras, preguntaban y, si lo deseaban, daban a conocer a las demás sus opiniones o aspectos de su vida. —Tengo 20 años. Cuando veía a las muchachas de las Unidades y volvía a casa no me sentía bien. Ellas estaban dándolo todo y yo no hacía nada. Una noche salí de casa sin que se enteraran mis padres y, junto con otras compañeras, nos dirigimos al campamento. Cuando ya llevaba aquí unos días, los llamé y les dije que estaba en las YPJ, que no se preocuparan. Mi madre lloró mucho, pero al final dijo que me quería, que me cuidara mucho —dijo Rehan. —Queremos crear una nueva sociedad. Cuando una mujer se casa, pasa a ser propiedad del marido. Las mujeres casadas no se alistan a las Unidades de Protección porque no pueden, sin embargo los

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hombres sí. Antes no podíamos siquiera imaginar que los hombres y las mujeres fueran amigos y combatieran juntos —manifestó Rodja. La instrucción terminó. Las reclutas estaban emocionadas porque, tras un mes de intensa convivencia, tenían que separarse. Juraron bandera poniendo una mano sobre ella y otra en el corazón: «Por los derechos de la mujer, la democracia plena, la igualdad de los pueblos, la justicia social y el respeto por la naturaleza, prometo, prometo, prometo». Antes de partir hacia sus destinos, todas en círculo corearon repetidamente «Mujer, vida, libertad», la máxima que representaba a las mujeres de todos los territorios del Kurdistán. Las Fuerzas Democráticas Sirias, donde se encontraban incluidas las fuerzas de Rojava, avanzaron de forma continuada con el apoyo de los EEUU. Tras un año de combate, en enero de 2015 se recuperó la ciudad de Kobane. En agosto de 2016 se tomaba la ciudad de Manbij. En octubre de 2017, después de cuatro meses de enfrentamientos, cayó la ciudad de Raqqa. A lo largo de estos años el Kurdistán sirio ha repelido varios ataques aéreos y algunas incursiones en su territorio de diferentes ejércitos implicados en el conflicto. La guerra todavía continúa y la revolución también.

IVÁN GIL MARTÍNEZ

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Gringo y Lupita 1 Gringo y Lupita se enfrentan hoy, si la lluvia no hace acto de presencia, a su prueba de fuego: el Campeonato de España de persecución de liebre con galgo a punto de celebrarse en Medinaceli. Montado en el pura sangre, don Silverio los observa inquieto. Ya lo tiene decidido y así se lo dice a Julián, el capataz: — Si no ganan hoy, nada seguirá siendo igual para ellos. Ambos perros tienen la piel negra brillante con una pequeña mancha blanca en el centro de la cabeza, el cuerpo fibroso y alargado, las patas delgadas y recias, el hocico temblón. Ambos caracolean al extremo del collar y ambos, según entendidos y aficionados, aspiran a puesto en el podio o, incluso, por qué no, a la victoria. La victoria en el campeonato que este año se celebra en una explanada cubierta de hierba y matojos, entre robles y encinas. A las diez, el encargado de la federación suelta la primera liebre en medio de la explanada, a tan solo unos metros de la pareja de galgos en concurso, que, excitados, no le quitan ojo. La liebre sale de la jaula y escapa por donde ve el terreno más despejado. Detrás, a señal convenida, sueltan los dos perros en competición, acompañados a prudente distancia por el grupo de caballistas, propietarios y jueces de carrera. En las lindes del campo, agarrados a los prismáticos, se agitan los espectadores. La liebre corre, salta y culebrea con el aliento de los perros en el culo. Los galgos la siguen y trazan sobre el terreno la misma línea, recta, ondulada, de quiebros imprevistos, alejándose de los espectadores, volviendo hacia ellos. De repente, Farala es su nombre, consigue acorralar a la liebre y, tras un forcejeo, la atrapa con la boca. El mal fario se ha cebado esta vez con la liebre: no ha sido capaz de perderse en la lejanía, el rabo tieso. Tampoco, a lo que parece, ha sido el día ni de Gringo ni de Lupita. El macho ha sido eliminado en la primera tanda y la hembra en la tercera, por Farala, la futura campeona. Mal resultado. Las palmadas en la espalda y las frases de consuelo no amortiguan la decepción de don Silverio. Es mucho dinero el invertido y, una vez más, le han fallado. Por eso, cuando ya en el

Land Rover conducido por Julián vuelven a la finca, don Silverio expresa en voz alta el pensamiento que le corroe las tripas. — Con esta chingada de perros ―don Silverio alardea de su juventud mejicana― no vamos a ninguna parte. Mira a ver si los vendes. Con el dinero de la venta, compraremos algún fuera de serie.

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Pepe Ramos

2 Dos semanas después, Gringo y Lupita no parecen los mismos, aún bajo los cuidados, es un decir, de Julián, el capataz. Costillares y huesos pelean por reventar el pellejo. Ya no pasean, presumidos, por el interior de la casona. Nadie les pasa el agua espumosa por el cuerpo. Nadie les cepilla y limpia la pelambre. Nadie les cuida las heridas de las patas y las pezuñas. Corretean fuera entre patos y gallinas como chuchos de corral. Duermen al raso, entre orines y cacas malolientes. Gringo es el primero en ser vendido a otro forofo de la persecución de liebres, vecino de Sigüenza. Lupita acaba en Madrid, regalada por don Silverio a doña Rita, buena amiga de su mujer: no había otra manera de quitársela de encima. LAURA RUIZ CHÓLIZ

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Doña Rita, viuda con cierta capacidad económica, dedica sus horas libres a participar con su caniche del alma, Vampi, en los concursos de exhibición canina de prestigio. Ha contemplado la posibilidad de hacer lo mismo con Lupita, pero el veterinario la ha cortado en seco: —La cojera de su pata izquierda no tiene cura. Y eliminar las manchas de la piel sería demasiado costoso. 3 Exhibición canina de las Fiestas de San Isidro. Polideportivo de San Blas. Alguna cadena de televisión filma el evento. En el camerino, Doña Rita y su ayudante, Clara, dan los últimos toques al esquilado, enjabonado, secado y teñido de Vampi. Faltan pocos minutos para su turno en el desfile. Teñida de verde, nada desentonaría como seto o escultura en un jardín a la francesa. En su cuerpo, alternan los trozos al aire del pellejo del hocico y los cuartos traseros con las bolas de espuma blanca del rabo, de los extremos de las patas, el cuello y la cabeza. Se sabe el centro del universo y de ahí su porte altivo. En los ojos de Lupita, tumbada cerca, el morro pegado al suelo, parece leerse el atisbo de una pregunta: ¿Qué le están haciendo a mi compañera de juegos y paseos? Son las doce. Lupita comienza a ladrar o, mejor dicho, una mezcla de ladrido y aullido brota de su hocico levantado y de sus fauces abiertas. Un escalofrío se extiende sobre el polideportivo. Vampi, el chow-chow, el bulldog francés, los pekineses ladran y aúllan a su vez. El gran san bernardo interrumpe su paseo de exhibición sobre la pasarela. Doña Rita intenta calmar a Lupita, que aúlla y aúlla como un lobo. En medio del guirigay, Lupita escapa del camerino corriendo y cojeando, atraviesa el espacio del desfile, esquiva la torre de la cesta de baloncesto y desaparece por la puerta abierta de uno de los fondos de la sala.

Algo llama la atención del compañero cuando se dispone a hacerle la foto para el informe. —¡Mira! ¡Mira ahí detrás! —dice y señala a otro galgo que acaba de levantarse—. Es idéntico al colgado. Es una hembra. ¡Cojea un montón! —Tiene las patas llenas de barro y las pezuñas ensangrentadas. Este pobre animal ha venido corriendo desde Dios sabe dónde —dice el más alto. Al acariciarle la cabeza y toparse con una cadena plateada, añade: Tenemos al menos su dirección y su nombre. Lupita.

4 Al día siguiente por la mañana, lunes, a la pareja de guardias motorizados del Seprona, de ronda por los montes de Sigüenza, les llama la atención el bulto colgado de la rama de un pino, a pocos metros del camino, entre la maleza: un galgo de piel negra con una mancha blanca, estrangulado, la lengua fuera, la cabeza caída hacia el lado y las patas traseras casi en el suelo. — No puedo acostumbrarme a esta bestialidad —dice el más alto y delgado que no puede evitar el retirarse hacia un lado para vomitar.

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ON/OFF (Faro para náufragos) Destellan las primeras gotas en un atardecer rojizo. Acelero el paso, debería haber cogido el autobús, pero prefiero ir caminando, en casa ya nadie me espera. Las gotas empiezan a resbalar por mi rostro, ondulan los incipientes charcos y deforman los reflejos de farolas, sombras y miradas. Me cobijo en el primer porche que veo, en el del viejo teatro. Una pareja cruza acurrucada bajo un paraguas carmesí. En el suelo, junto a mis pies, una entrada con la imagen de un arlequín en papel satinado. Me extraña, ya que hace años que el teatro cerró. La última vez que estuve fue con mis padres viendo una actuación de mimo y sombras chinescas. La recogí, estaba impoluta, sin rasgar, numerada en el reverso con tinta roja. La guardé como recuerdo en el bolsillo del abrigo. Amainaba y me disponía a irme cuando cruzó una ráfaga de viento entreabriendo la puerta de la entrada. Me adentro por el pasillo principal. Una mezcla de tabaco, sonidos dispersos, alcanfor, ilusión y nostalgia me invade. Todo está en penumbra. Los sonidos ahora se concentran detrás del telón e imagino maniquíes danzando al son de ritmos tribales. La música cesó, el silencio es hueco, me dispongo a marchar sigiloso para que nadie note mi presencia, cuando lentamente el telón se va descorriendo, dejando entrever una escenografía de luz difusa ambientada en los años veinte, con moquetas verdes y cortinas de terciopelo azul. Acomodado en un sillón púrpura, un hombre enfundado en una chaqueta blanca cruzada y sombrero claro con cinta negra, a su lado dos jóvenes gemelas sonrientes con un traje ceñido de lentejuelas, escote halter y un scofflaw en la mano, las más bellas que nunca había visto ni imaginado. Ahora el silencio es denso. Una de las chicas avanza hacia un micrófono de pie, sus pestañas mecen faros para náufragos, un bucle de su pelo rubio se desliza por su hombro, suspira. No sé si pasó un segundo, un minuto o una eternidad. —¿Qué quieres ser, actor o espectador? La pregunta reverberó por todos los rincones del teatro. Giré la cabeza a mi alrededor en busca de alguien o de una respuesta. El olor a lluvia se había desvanecido. —La puerta estaba abierta, simplemente pasaba por aquí —respondí dubitativo.

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Alberto Peña Córdova

—Actores y espectadores somos parte de una misma función. Lo que pregunto es si quieres dejar de ser espectador. —Tengo una entrada, aquí, en mi bolsillo, las entradas son para los espectadores —grité confuso. El hombre que está sentado en el sillón se levanta y con gestos de prestidigitador empieza a arrojar de su sombrero entradas sobre las butacas. La otra chica se acerca al micrófono, con voz sensual dice: —El pasillo lateral de la izquierda conduce al escenario, el de la derecha va directo a la calle, a su casa, a su hogar. Enfilo el camino de la izquierda. Desde el escenario las butacas parecen un campo infinito de girasoles perfectamente alineados que se difuminan en la distancia, de cruces. El firmamento, un amasijo de cuerdas y focos donde las gemelas deslumbran como miles de estrellas evanescentes, y quiero que no amanezca, quiero vagar en el eco de sus silencios, en las sonrisas que me sonríen. El hombre se acerca, saca un reloj de bolsillo, me mira, cierra los ojos y espera a que suene una melodía metálica. La escucho perplejo, sin pestañear, al acabar, las chicas se van, al pasar junto a mí rozan con la mano suavemente mi mejilla al unísono, una por cada lado, una mano la noté fría y la otra caliente, pero no sabría decir cuál. Se quitó el sombrero y esta vez pude ver su rostro, dijo que se llamaba Rafael, fue como mirarme en un espejo de expresiones, la suya era idéntica a la mía o la mía era idéntica a la suya. —¡La comedia o la tragedia no tienen sentido en un teatro vacío! —aseveró con voz gutural—. ¿Sabría discernir entre realidad y ficción? —no esperó a que respondiera—. Ese es nuestro papel, que la ficción se confunda con la realidad. Sentí una cierta sensación de ofuscación, debió de notar mi expresión y me pidió que sacara el ticket que llevaba en el bolsillo. —Si yo ahora le dijera el número de su entrada no se sorprendería, sería un truco demasiado fácil, pero sí se sorprenderá si le digo que esa cifra es la que estoy dispuesto a pagarle por su actuación. Yo no necesito para este papel un actor profesional, te necesito a ti. La oferta era realmente tentadora, mis deudas superiores a mis ingresos y mi vida demasiado monótona.

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—Necesito una respuesta ahora —me apremió. —¿Dónde está el truco para que me pague esa cantidad de dinero? —Un clásico de la magia, hacer desaparecer personas. —Yo no soy ningún asesino —respondí turbado. —No se trata de asesinar sino de desaparecer. —¿Y a quién quiere que haga desaparecer? —A mí —respondió lacónicamente. Su expresión había cambiado, tenía la mirada pesarosa, aturdida, ahora parecía vulnerable. —¿Y por qué no se va simplemente? —Porque me podrían echar en falta los que no me conocen. Acepté con la cabeza, un solo de saxo fue invadiendo lentamente el escenario, sacó un maletín de ante renegrido con un arlequín estampado de debajo del sillón y una llave de la cinta del sombrero,

lo abrió y me entregó dos sobres. Uno contenía la mitad del dinero, la otra mitad la cobraría cuando acabara mi trabajo, mi actuación. El otro sobre contenía el storyboard, que tenía que memorizar esa misma noche. —Cuando asome el primer rayo de sol por tu ventana empezarás y cuando el último deje de iluminar, habrás acabado. Tú, ahora, eres el protagonista —recalcó. Aparecieron entre bambalinas las gemelas, me cogió una de cada mano y me acompañaron hasta un camerino. Repasé una y otra vez el storyboard, el primer rayo de sol se filtró por un pequeño óculo, me puse un traje de chaqueta blanca cruzada y sombrero claro con cinta negra y anduve hasta una casa solariega de portal renacentista. Llamé tres veces al timbre y un hombre alto, inexpresivo, me invitó a pasar. Esperé en el salón y una anciana de ojos vidriados se acercó, me tentó el rostro y exclamó: «¡Eres tú!», sacó de la parte interior del chal una llave y me la entregó. —Úsala solo en caso de necesidad, ya sabes, no es para abrir, es para cerrar. Hice como que me sorprendía, quizá sobreactuado, ya que todo estaba sucediendo tal y como estaba en el guión. Me la guardé en el bolsillo interior derecho de la chaqueta, un viejo reloj de cuco sonó y me despedí de la anciana. Un taxi me llevó hasta el centro, paseé despacio por la avenida para que, a modo de coartada, la gente me viera. La correa de un perro faldero se enredó entre mis piernas y estuve a punto de caer. Si no hubiera sabido que eso iba a pasar seguramente me hubiera caído. La dueña del perro me miró con displicencia. Entré en un edificio de oficinas, hasta la segunda planta, en la antesala tres jóvenes de pelo engominado me miran y cuchichean, el más bajo me entrega una carpeta con documentos. Al fondo, una de las puertas tiene escrito mi nombre, entro y dejo la carpeta sobre un escritorio repleto de papeles. Me senté e hice como que leía informes, en realidad pensaba en las gemelas y qué relación podrían tener con Rafael, sonó el teléfono tres veces y calló, no debía cogerlo. Miré

PILAR LONGÁS ACÍN

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ambas se miraron extrañadas, entonces recordé que esa frase no estaba en el guión. Estaban desconcertadas, se les cambió el semblante y pareció que su idílico mundo de sonrisa perpetua palidecía. —¡En el guión pone que viene Rafael, me da la otra mitad del dinero y marcho! —les grité. Pero mi voz parecía perderse detrás del telón, entre las butacas. Me sentí vacío como el muñeco de un ventrílocuo, sin embargo mi cuerpo se hacía cada vez más pesado, miré el cóctel que antes era del color de sus labios y ahora es del color del cristal, transparente. Parecía una marioneta sin hilos que movía la boca. Lentamente se fue descorriendo el telón, en medio del pasillo principal la silueta de una persona. Una de las chicas se acercó al micrófono y preguntó: — ¿Qué quiere ser, actor o espectador? El hombre titubeó y gritó: —La puerta estaba abierta, simplemente pasaba por aquí.

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por la ventana y vi mi ventana reflejada en la ventana de enfrente. Volvió a sonar una sola vez, cogí las llaves del cajón del escritorio de la que hoy es mi casa y me fui caminando. En el portal miro el buzón por si hay correo y pongo cara de decepción. Abro, un olor mezcla de lluvia y ambientador invade la estancia, una mujer con semblante preocupado me espera en el comedor. La miro fijamente y le acaricio el pelo, ella da un paso atrás. —¡No me tienes que decir nada! —me interpela. Sé que tengo que esperar unos segundos y decirle «no, hasta mañana no tendremos noticias», ella se echa a llorar y se marcha a su habitación. Como unos espaguetis recalentados en el microondas y espero hasta oír las campanadas de una iglesia próxima, golpeo con los nudillos su puerta y entre sollozos grita: —¡Vete, hasta que no tengas buenas noticias no vuelvas! La calle está en silencio, aguardo a que una paloma revolotee y se pose en el alero, cruzo varias callejuelas y entro en una pensión. Pido la habitación de la azotea y descanso un rato tumbado en un camastro. Abro el armario y cojo de la balda superior una cámara de fotos con teleobjetivo, salgo agachado a la terraza, enfoco la ventana de enfrente y hago fotos a una persona mayor que se pasea desnuda con una pistola en la mano, su cara no me resulta del todo desconocida. Meto la cámara en una bolsa y me dirijo hasta la estación de tren, me giro varias veces ya que creo que me están siguiendo (sé que me están siguiendo), una de las veces creí reconocer a Rafael. Voy directo a la consigna número 33, saqué la llave que me había dado la señora de los ojos vidriados y la abrí, cogí un maletín similar al que tenía el mago debajo del sillón y dejé la cámara de fotos. Tuve tentaciones de abrir el maletín, pero no estaba escrito en el guión. Me dirigí hasta la puerta del teatro y esperé hasta que llegaron las gemelas, unas gabardinas rectas hasta los tobillos disimulaban sus perfectas siluetas, la ausencia de maquillaje no hacía sino acentuar sus radiantes rasgos. Empezaba a ocultarse el sol y las sombras a aparecer. Entramos, una luz cenital iluminaba el escenario, me senté en el sillón y cerré los ojos. Al abrirlos, las gemelas estaban frente a mí, con los labios de un carmín intenso, deslumbrando con su traje ceñido de lentejuelas. Me ofrecieron un cóctel del color de sus labios que apuré de un trago. Se sentaron a mi lado, en los brazos del sillón, a esperar que el último rayo de sol deje de iluminar y dé paso a la noche. Les pregunté dónde estaba Rafael,

«He atravesado los rincones donde se concentra la luz que transforma sombras y rostros y allí he visto los más bellos, pero eran solo eso, sombras. Nadie podrá decir que no los he perseguido e incluso alguna vez atrapado. Pero todo fluye, como fluye la niebla. Mi infancia, si alguna vez la tuve, se puede resumir en esperar, esperar a que el viento del valle borre los días grises y broten los primeros blancos verdosos, y volver a esperar a que la lluvia nos ilumine con un arcoíris que poder alcanzar.»

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Juani Gómez

Anna Karenina Todo lo que no había sucedido en los diez días de estancia en el hotel se desencadenó una tarde de tormenta. Algunos clientes empezaron a arremolinarse en una de las salitas de estar. Había quienes contemplaban los relámpagos y los charcos que se iban juntando y formando una superficie burbujeante de bombines de agua. Los más jóvenes atendían a sus portátiles y iPads y apenas emitían algo más que onomatopeyas y exclamaciones. Un poco apartada del grupo, en una butaca bajo una luz macilenta, se hallaba una mujer enfrascada en la lectura. Ya no era joven, pero sí estilosa y con ese moreno favorecedor que dan unos días de playa. De pronto retumbó un trueno, un relámpago rasgó en dos mitades el cielo y se fue la luz. Eugenia dejó de leer y se quedó contemplando los surcos que el agua dibujaba en el cristal.

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CHEMA AGUSTÍN

«Disculpe —oyó una voz a escasa distancia—, ¿tendría la amabilidad de decirme qué está leyendo?» Entonces lo vio, bueno, entonces reparó en quién le había hablado en perfecto español, aunque con un acento que no supo identificar y un rostro de caballero antiguo, como del siglo XIX. Su cara no le resultaba desconocida, aunque su miopía le jugaba malas pasadas. Eugenia le mostró la portada. «Anna Karenina» —dijo él pronunciando las dos «enes» con parsimonia, con un tono entre la admiración y la sorpresa. Ella se sonrió. Hacía días que no lo hacía, sino al paso por el chalé del jazmín, que le traía recuerdos de otros tiempos. Volvió la luz. Eugenia se frotó los ojos y continuó hasta acabar el capítulo. La lluvia iba amainando. Se levantó de la butaca. La temperatura había bajado de forma notable y no le apeteció bajar a la playa. Dudó entre quedarse en la habitación o dar un paseo. Se decidió por lo último y se echó un foulard por los hombros. Los rayos oblicuos del final del verano pugnaban por abrirse paso entre nubes grisáceas y el azul desvaído del cielo. No había recorrido ni la mitad de su acostumbrado paseo, cuando reconoció al caballero que le había hablado en el hotel, sentado en un banco del paseo marítimo. Tenía un libro cerrado en las manos. Se lo quedó mirando. Al llegar a su altura le picó la curiosidad y quiso leer el título del libro. No lo logró por estar escrito en unos caracteres extraños para ella. «Anna Karenina, de nuestro común amigo Tolstoi, en ruso y en cirílico. Acabo de terminarlo…; supongo que no deseará que le desvele el final». «No, por favor», —y volvió a sonreír. «¿Me permite que la acompañe en su paseo?». «¡Cómo no!..., con una condición». «Sí, dígame…». «Algo muy sencillo, tan sencillo como que nos tuteemos. No somos tan mayores, ¿no te parece?» Y esta vez fue él quien estalló en una sonrisa.


Melómanos Son dos lobos esteparios. Viven de sus recuerdos y para su afición compartida, la música. Ellos todavía no se conocen. El lugar del encuentro será una ciudad lejana de sus hogares y lejana, si se quiere, en el tiempo porque ellos no viajarán a la Venecia actual, sino a sumergirse en el pasado: él, en la magia de Così fan tutte, la ópera bufa de Mozart; ella porque también ama la música y porque no quiere morirse sin conocer La Fenice. Él tiene una extensa colección de música clásica, pero siempre toca al piano las mismas piezas del genial Amadeus. Ella se transforma cantando arias de Verdi. Los dos se alojarán en el mismo hotel, harán la visita incluida en el paquete turístico, pero ninguno de los dos intentará entablar conversación ni reparará en la otra persona que parece querer pasar desapercibida. ¿Para qué si ya tienen su música?, ¿para qué si ya no esperan ningún sobresalto de la vida? La víspera del regreso los dos se vestirán con sus ropas rescatadas de armarios con leve olor a naftalina y se dirigirán felices a escuchar el Così fan tutte de Mozart. Querrá el azar que sus localidades estén juntas. Aplaudirán, gozarán y se emocionaran con los mismos pasajes. A la salida, ella, más decidida que él, le propondrá quedar al día siguiente para tomar un aperitivo en el Traviata de la pintoresca Piazza Donizetti. No están acostumbrados a los últimos artilugios de la comunicación ni él querrá dar la impresión de tener mala memoria, que la tiene. Por lo tanto, no apuntará el nombre de la cafetería. Al día siguiente, con puntualidad centroeuropea, él llegará

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Juani Gómez

al lugar de la cita minutos antes de la hora indicada. Ella lo hará con dos minutos de retraso. Ninguno de los dos verá a la persona que espera. Se hará tarde. Ella deberá tomar un taxi para llegar al aeropuerto, mientras que él lo hará en el tren casi a la misma hora. «Se le habrá olvidado» —pensará él—. «No tendría mucho interés —se dirá ella—. Él saldrá del Aída y ella del Traviata, situados a escasos cincuenta metros de distancia. Estará lloviendo y los paraguas les impedirán verse cuando se crucen saliendo cada uno en una dirección. Será una lástima. (Basado en una ilustración, creo que de Luis Gordillo, aparecida en el Suplemento Semanal de El País, hace algún tiempo).

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Ernesto Navarro

La prensa El verano estaba acabando. Ya habían comenzado las clases pero los días largos todavía permitían que las tardes fueran ociosas. Los tres hermanos salieron a la calle atraídos por un movimiento y jaleo extraordinarios. El olor a fruta madura mezclado con el humo de la combustión de un viejo tractor invadía la calle. Un hombre mayor, vestido con ropa de faena, gritó a los niños para que se apartaran. El hombre braceaba mientras ocupaba el espacio que iba a utilizar el tractor en la maniobra para encarar el remolque y meterlo dentro de la bodega. En el interior del edificio varios hombres se afanaban en vaciar el remolque y llenar las prensas con la uva, recoger el mosto de los lagares y retirar los raspones y hollejos. Los niños observaban con admiración cómo aquellos hombres desplegaban toda su fuerza tirando de la palanca con la que hacían bajar la prensa y cómo se inclinaban y rugían al unísono para conseguir mayor potencia. Pese a lo fatigoso de la faena se respiraba un ambiente alegre, los hombres realizaban las penosas labores con gozo entre bromas y canciones. Al final de la tarde, cuando había terminado la labor y el tractor se retiraba con las pipas llenas de mosto cargadas en el remolque, llegaba el mejor momento para los pequeños. El señor Luis, el dueño de la prensa, se sentaba en una pequeña piedra que sobresalía en la base del portón. Era un hombre menudo, calvo y de piel morena. A pesar de su pequeña estatura tenía espaldas anchas y fuertes brazos. Vestía siempre con camisa remangada, pantalones azules y alpargatas de esparto. Los niños se acercaban a él mientras terminaba de comer un trozo de queso que cortaba con su navaja apoyando sobre una rebanada de pan. Él, a pesar del cansancio, siempre les recibía con buen humor. Entonces, cuando ya no quedaba nadie dentro, el señor Luis les dejaba pasar. Aquella estancia que durante el resto del año olía a una mezcla de tierra, maquinaria y vinagre desprendía ahora un olor dulce y pegajoso. Lo que habitualmente era oscuridad y reposo se llenaba ahora de luz y actividad. Los niños corrían por todo el local sintiéndose libres de mirar y tocar.

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En la estancia ya solo quedaban el señor Luis y sus dos hijos adolescentes que habían estado ayudando toda la tarde. Los jóvenes llenaban de uva la prensa con una horca. Posteriormente, el señor Luis sellaba la boca del cilindro con pesadas piezas de madera que encajaban como un puzle, deslizaba por la rosca una pesada pieza de metal hasta donde descansaban las piezas de madera sobre la fruta. Para finalizar, los dos muchachos levantaban una pesada barra de hierro que el señor Luis encajaba en un agujero que tenía la pieza metálica que amordazaba el eje. El señor Luis permitía a los niños agarrar la barra para prensar, los dos mayores tan apenas llegaban al suelo y el más pequeño de ellos simplemente se colgaba. Al principio la prensa no ofrecía resistencia y los movimientos se realizaban de manera rápida: cuando tiraban de la barra hacia ellos y retrocedían, la prensa bajaba y cuando levantaban la barra y la empujaban hacia el frente los engranajes repiqueteaban hasta recuperar la posición. Poco a poco, se iba incrementando la resistencia del prensado y el mosto comenzaba a brotar por los espacios entre las tablas de la jaula de la prensa. Los niños tiraban con todas sus fuerzas de la barra creyendo hacer algo. El señor Luis y sus hijos disfrutaban viendo la felicidad de los niños. El colofón de la tarde era cuando el hombre cogía un pequeño vaso acampanado de cristal y lo llenaba de mosto antes de que cayera al lagar. Los niños probaban aquel precioso líquido denso y dulce que habían obtenido con sus propias manos. La tarde llegaba a su fin y la luz comenzaba a escasear, el padre de los niños regresaba del trabajo y se asomaba por la puerta de la prensa a lomos de una pequeña motocicleta. Era la hora de la cena, tocaba retirarse. Pero no se iban de vacío, se llevaban una lechera llena de mosto para que su madre cocinara mostillo, una especie de gelatina dulce con almendras. Y así terminaba el día, como terminaba el verano de días largos y calurosos, como finalizaba también una época de la que ya únicamente quedan olores y sabores.

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ERNESTO NAVARRO

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Irene Villa Orduña

Cuento para mí Escribir es un impulso de amor Manuel Alcántara Érase que se era, que ya es y será, un elfo y un hada, habitantes del desconocido bosque de Didulcia. El elfo, de nombre Jotuco, tiene un pelo azul, porte esbelto y un andar ligero y saltarín reconocible a leguas de distancia. Sobre él la gravedad actúa de forma excepcional, lo que hace que esté más tiempo tumbado encima de cualquier superficie —por imposible que parezca— que erguido. Y Teflor es el hada parlanchina e incansable, de pelo tan rizado para el que todavía no se ha encontrado savia vegetal alguna que consiga frenar las protestas y lamentos de su dueña cuando hay que desenredarlo tras cada lavado. Un bonito día de Terjavia (lo que para nosotros sería primavera), paseaban juntos por el bosque cuando decidieron hacer un alto en el Árbol de los helados. Jotuco, como siempre, pidió un cucurucho de su sabor favorito, kiwi de pistacho, que devoró en un aleteo de colibrí. Teflor saboreaba cada trocito de su helado de chocolate mientras observaba e investigaba todo lo que había a su alrededor. De repente, cinco saltos por delante de ella, se escuchó la voz de Jotuco: —No hay flores. —Pero, Jotuco, —contestó Teflor— ¿cómo puedes decir eso? ¿No ves la cantidad de margaritas, campanillas y amapolas que hay por todo? ¡Didulcia en Terjavia es maravilloso! —No hay flores. Teflor no insistió porque sabía que el elfo no era muy dado a las conversaciones; pero guardó esa frase en su memoria ya que nada de lo poco que Jotuco decía debía desperdiciarse. Y es que Jotuco apenas hablaba. A veces, ni siquiera contestaba cuando se le preguntaba. Pero no era por ser maleducado o por problemas de audición, no. Como bien se encargaba de explicar Teflor para evitar malentendidos, Jotuco tenía una mente diferente; una mente tan activa y tan veloz, que funcionaba mucho más que la de cualquiera. Por poner un ejemplo, cuando alguien decía una palabra, Jotuco rápidamente recordaba cuántas veces la había dicho u oído… ¡A lo largo de toda su vida! Así que, como no podría

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ser de otra forma, absorto en esos pensamientos perdía el hilo de la conversación. Y eso no era todo. Al igual que esos pensamientos veloces iban hacia el pasado, también podían ir hacia el futuro. Y palabras que aparentemente carecían de sentido o estaban fuera de contexto, al cabo del tiempo cobraban significado. Continuando con el paseo, llegaron al número 3. Ahí viven Temaleta, que tiene un pelo verde; Yayúa, con su pelo rojo y Tolelador, de pelo amarillo. Antes de que siquiera diese tiempo a saludarse, Jotuco ya estaba tumbado sobre una roca tan enorme como incómoda. —¡Hola, chicos! ¿Jugamos a algo? —Teflor era de la opinión de que cualquier momento era bueno para un juego con amigos. —¡Claro! —contestaron los tres al unísono. —¿Qué os parece si jugamos a contar historias? —dijo Temaleta, a quien le gustaba más llevar la voz cantante que el ejercicio físico. —Jotuco, ¿por qué no empiezas tú? ¡Venga, te escuchamos! —le animó Teflor. —«Había una vez una sirena que vivía en el río Gualor. Un día, llegó Papá Noel con su trineo y le dijo: «toma tus regalos». Y colorín colorado, este cuento se ha esfumado. Furius». —Jotuco era así: breve, conciso e inexplicable. Recordando lo que había sucedido antes, Teflor preguntó a sus amigos si habían notado algo extraño con las flores. ¿Estaba de broma? ¿Cómo iban a desaparecer las flores? Pero, a la mañana siguiente, no quedaba ninguna en todo el bosque. Días más tarde, descansaba Jotuco sobre la rama de una catalpa cuando llegó Teflor toda nerviosa y acalorada. —¡He pedido a mis alas de purpurina que volasen lo más rápido posible porque tengo que contarte una cosa, Jotuco! ¡Las velusas han desaparecido! —Teflor, hazme cosquillas de voyuyos, por–fa–vor. —Cuando el elfo terminaba una frase pronunciando las sílabas por separado, no daba opción a más. —¿Pero cómo voy a hacerte cosquillas de voyuyos ahora? ¡¡¡Que te estoy diciendo que han desaparecido las velusas!!! Si hay dos cosas bien conocidas en Didulcia, estas son: que las cosquillas de voyuyos son caricias en las plantas de los pies y que son las favoritas de Jotuco (esto último se sabe porque la risa que le provocan es tan contagiosa y alegre que puede oírse hasta en el más remoto rincón del bosque). Y Teflor también sabía que si quería que Jotuco le hiciese caso, primero debía tener sus cosquillas.

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creación literaria: relatos

—Ya vale de voyuyos, Jotuco. Ahora escúchame. —El lío el cinco. —Las velusas... No están. Primero fueron las flores, ahora ellas. ¿Qué está pasando en Didulcia? ¿Por qué están desapareciendo nuestros amigos? —Porque no están desapare–cien–do. Muchas veces, a Teflor le gustaría poder entrar en la mente de Jotuco y saber qué pasa por ahí adentro, conocer sus pensamientos, comprender su mundo, nuestro mundo. —¿Qué podemos hacer? ÁLVARO GONZÁLEZ PÉREZ Sin flores, sin velusas... Todo el bosque se está viendo afectado. ¡Es el fin de Didulcia! —se lamentaba Teflor. —Veo que no. ¿Tenéis un mapa y os lo indico? —Tiucha Meriguel —dijo Jotuco sin más. Y —No, pero si le das un papel y un lápiz a Jotuco... echó a andar. Dicho y hecho. En un pasodoble y con cuatro —¿Tiucha Meriguel? ¡Claro! ¿Cómo no se me rayujos, Jotuco dibujó hasta el más mínimo detahabía ocurrido a mí? —Teflor tuvo que emplearse lle del bosque. No podría considerarse una obra de a fondo para alcanzar al elfo. arte; pero su memoria fotográfica le permitía reEl número 36 no estaba lejos, pero había que cordar dónde se encontraba cada cosa, quién vivía cruzar el río para llegar allí. Desde el puente, Jotu- en cada lugar y multitud de información más que co saludó a la sirena, que todavía seguía abriendo pasaba desapercibida a ojos de cualquiera. regalos. Teflor sonrió al recordar y comprender. —Buen trabajo, sí señor. Mirad, justo donde aca¿Dejaría algún día de sorprenderse? Lo dudaba. ba nuestro bosque, comienzan los dominios de La —Ni Elena, ni Eleno. —El elfo pronunció el sa- Bruja. Tendréis que ir hasta ahí y enfrentaros a ella. ludo secreto. Eso no era precisamente lo que Teflor quería —Ni cebada, ni centeno. Hola, Teflor. Buenos escuchar. días, Jotuco. ¿A qué se debe esta sorpresa? —¿Enfrentarnos? ¿Nosotros? ¿Cómo? —Algo muy raro está sucediendo en el bosque y —Con eso sí que no puedo ayudaros. Y ahora, estamos investigando. ¿Podrías ayudarnos? —pre- adiós, que tengo que estudiar. ¡Qué cruz la mía! guntó Teflor. El elfo y el hada emprendieron el camino. No te—Sí, ya me había dado cuenta. Anoche salí a dar nía pérdida, porque el paisaje, conforme se acercaun paseo y no había búhos. ban al territorio de La Bruja, se volvía cada vez más —No había búhos, había ovejas —puntualizó siniestro, más lúgubre, más apestoso… Jotuco. —¡Puagh! Aquí huele a pedo y a basura. —Las —¡Es verdad! ¿Cómo lo sabes? Ay, sí: con el po- hadas tienen los cinco sentidos muy desarrollados. der de tu mente. Se me había olvidado... El olfato, sobre todo. —¡Tenemos que darnos prisa y hacer algo! — De repente, La Bruja se apareció ante ellos. Teapremió el hada. flor se escondió detrás de Jotuco. A lo mejor se ha—Bah... tampoco tanta prisa. Ya lo pensaremos. bían pasado de valentones, pensó. —Piensa ya, Tiucha. ¡PIEN–SA YA! —La pacien—¿Habéis decidido venir a vivir a mi territorio? cia no era una de las virtudes del elfo. La verdad es que me está quedando monísimo, ¿no —Bueno, venga… Esto tiene pinta de ser cosa de os parece? La Bruja. ¿Sabéis dónde encontrarla? Teflor lo entendió todo al momento. La Bruja Con solo oír ese nombre, Teflor echaba a tem- llevaba años y años sin cuidar de su entorno y, ahoblar aunque intentase disimular. ra que ya estaba tan mal, había decidido arreglarlo

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a costa del bosque. Por aquí y por allá podían verse las flores, las velusas y otros seres de Didulcia encadenados al suelo, a las rocas, a las montañas de basura, en un intento de adecentar el desastre. Se encontraba el hada tan concentrada en esos pensamientos que no se dio cuenta de que La Bruja ya había sacado su varita para lanzar un conjuro contra ellos. La cosa no pintaba nada bien. Pero, en ese preciso instante, Jotuco se adelantó hacia ella y… Teflor se quedó paralizada con la reacción de Jotuco. ¡Los elfos son seres pacíficos y nunca se meten en conflictos! … y… —¿Cuántos años tienes? —le preguntó Jotuco. A bocajarro. La Bruja se quedó desconcertada. A ella le gustaban los encantamientos, las pociones, los maleficios, ¡no las fiestas de cumpleaños! De hecho, se paró a pensar cuántos años tenía. Como no los celebraba, había perdido la cuenta. Pero, claro, todo el mundo sabe su edad. ¿Cómo ella había podido olvidarse de la suya? —¡¡¡Que cuántos años tienes!!! —insistió el elfo. Y como no obtuvo respuesta inmediata, le pegó un pellizco en la mano tan fuerte, tan fuerte que La Bruja cayó al suelo del dolor que sintió. Teflor aprovechó el momento para sacar su varita y lanzarle un hechizo de hada: «Bruja, brujona, eres una pimentona». Y ¡pluf! La Bruja se convirtió en una enorme guindilla verde, como las que le gustan a Pajarito. Rápidamente, el hada y el elfo liberaron a todos los seres de Didulcia, que volvieron corriendo al bosque, de donde nunca debieron haber salido. A la mañana siguiente, Teflor y Jotuco disfrutaban de un bello día a la orilla de la estanca. Pulpo y Ballena se divertían en el agua; el Perro Papá y el Gato Mamá correteaban por las rocas. Todo había vuelto a la normalidad y Didulcia, de nuevo al completo, lucía resplandeciente. Una lagrimita escapó por la mejilla de Teflor. —¿Estás triste, Teflor? —No, Jotuco, no estoy triste. Estoy muy feliz. Y al ponerse de puntillas para darle un beso en la nariz, un poquito de purpurina de hada se dispersó por el aire.

Carlos Sanz Rubira

Mi plaza ¡Cómo me entretiene esta plaza! Veo parte de la vida de otros que hacen la mía más llevadera. Puedo ver a gente paseando y cómo se chocan con niños que están corriendo tratando de asustar a una de nosotras. Me gusta pararme en la fuente para escuchar la conversación que tiene la gente que no conozco. Me entero de qué les ocurre y qué van a pedir a la Virgen del Pilar. Me produce mucha ternura cuando veo a una pareja de novios que se acaban de casar y al salir no pueden evitar la sonrisa cuando les echan arroz. La verdad es que me gustaría saber qué se siente cuando te casas. También puedo ver algún niño que ha hecho la comunión y sus padres le llevan a hacerle una foto. En esta plaza hay varios días destacados en los que hay algún evento. La fiesta más importante es el día 12 de octubre. Me encanta el ambiente que se crea. No puedo evitar la emoción que siento cuando una semana antes empiezan a montar la estructura del manto que va a rodear a la Virgen. Y en ese día 12, hacia las siete de la mañana, empiezan a desfilar personas vestidas de baturro trayendo flores y a la vez cantando jotas. Un día más tarde toca la ofrenda de frutos. Bastante gente viene vestida con los trajes típicos de la comunidad en la que han nacido. Traen comida y a la vez cantan sus canciones típicas. La comunidad que más me gusta es la andaluza, me divierten mucho sus canciones y los trajes que llevan. Pero cuando más se llena es el día del pregón. ¡Qué locura! Vienen muchíííísimas personas para escucharlo y para ver cómo tiran el cohete que da comienzo a las fiestas. El otro momento más destacado es cuando llegan las Navidades. Cuando empiezan a montar el Belén empieza a haber mucho movimiento. También traen una pista de hielo. Ese hielo nos va fatal a nosotras, pero al resto de la gente le encanta patinar. Nunca he entendido la gracia que les hace ir a la pista de hielo a pasar frío e intentar no caerse al patinar. Al llegar el día 31 por la noche, es decir, cuando llega Nochevieja, toda la gente viene disfrazada a la plaza para tomar las uvas. Y, al día siguiente, las palomas vamos buscando las uvas que se les han ido cayendo.

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creación literaria: relatos

Poco a poco pasan los días y por fin llega el día 6 de enero. La plaza del Pilar se llena de gente para comer el roscón de Reyes. ¡Qué buenas que están las migas que se le caen a la gente! Lo mismo pasa el día 29 de enero cuando se repite la misma tradición comiendo el roscón de San Valero. Y, cuando por fin se acaba el frío y llega el calor típico del verano, tanto las palomas como el resto de las personas aprovechamos la cascada para refrescarnos del sol. Como ves, esta plaza tiene muchas cosas importantes. Por tanto, te recomiendo que vengas a ver la plaza de la Virgen del Pilar.

ESTHER CHARLES

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Creación literaria: cómic MANUEL SERRES

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creación literaria: cómic

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Creación literaria: poesía firma invitada: Trinidad Ruiz Marcellán

Abedul Hojas húmedas, abriendo zanjas en el río. Corteza blanquecina. Ramas flexibles dibujando jeroglíficos en la hierba. Aunque la muerte me olfatee, yo sigo en pie por los siglos de los siglos.

Arce Decidí beber rocío desde todas las capas de mi cuerpo. A veces, tumbado, reconozco el corazón entre mis astillas.

Ciprés Más allá de tu materia, tenme en cuenta. Allana la vertical con que te miro. ¿Cuál es tu profundidad, árbol ligero? ¿Dónde laten voces derramadas por la humedad de tus tallos? En la copa flota tu belleza. Tu pensamiento entra en el sigilo de ese nubarrón que pisa sombra. El claxon lejano aturde la corteza agrietada. Se agachan de miedo las ramas muertas cuando el aire, agitado, zarandea tu columna vertebral, resbalón en la tierra rojiza y ocre. Tus hojas apuntalan el cielo. Acaricias bosques como anillos alados. Soportas la tensión de la piedra o la luz cuando arqueas tus brazos. Y ese insecto, que se alimenta contigo, percibe el presente. Tiemblas con el Moncayo como una fiebre blanca. Guardas secretos, arrastras los silencios de las rocas. Abrazas la distancia. ¡Resplandor de ceniza en la medianoche!

Encina Solapa sagrada, árbol de la sombra, que reúne sacerdotes. Ahuyenta el tanino al escarabajo de la corteza. ¿También Hércules masticó bellotas, cuando demostraba su extraordinaria fuerza? Pero es de noche y las alas de acero abrazan la velocidad que circunvalo en la carretera comarcal.

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creación literaria: poesía

Haya Descendió el cielo para envolverle en niebla. Roe humedad el jabalí y piensa y respira. Alfombra del Moncayo. En sus ramas se tiende la luz.

Roble Huellas de cuervo balanceándose en mis hojas blandas. Tempestad huracanada, desatando el silencio, cuando me tumbo para mirar el cielo.

Sabina En la atmósfera flotan murmullos, cantos de zorzales y mirlos. Los brotes de aliagas, en el pedregal, crecen hasta las escamas aisladas de las hojas siempreverdes del sabinar. Tronco tortuoso, pies femeninos. Polen sacudido. Melena de luz.

Sauce Árbol de Babilonia. Tus raíces aéreas son alas aún sin despegar. Hojas doradas por ojos. Trénzame con tus ramas finas y elásticas. No me desates nunca más. Lloremos juntas ahora y siempre. Aspirina contra el dolor del mundo.

Tejo Quién echó la mano encima para arrebatar la durísima madera roja. Primitiva historia. Murmura el fruto húmedo y tóxico. Puerta giratoria de todos tus antepasados.

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(Metafísica del árbol, inédito)

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Los hijos de los hijos de tus hijos heredarán tu casa y con sus propias uñas arrancarán el pésame que cuelga de los techos. Adornarán paredes, balcones y ventanas —baldositas azules y cortinas translúcidas que reflejen la luz de otros mundos—. ¿Dónde queda el dolor, en qué paisaje, qué nuevo mobiliario? Los hijos de los hijos de tus hijos rociarán pasillos, trasteros y aparatos. Brillante la cutícula del escorpión bajo la luz ultravioleta de lo evocado. *** Los agitados galgos pateaban el aire y el ladrido potente cruzaba desde abajo el pie de los amantes. Ágiles criaturas entre piezas de caza y perros entrenados. Como ellos, nos hicimos puramente caninos, veloces y delgados, para alcanzar al trote la merecida presa del deseo.

creación literaria: poesía

Carmen Aliaga

Javier Castán Usieto

Latente Cae la noche. Hemorragia de luz. Pulso de estrellas. Coma en la oración por nuestro sueño  más indoloro, profundo sin llegar a punto; inducido por el tiempo  que quita o da la razón cuando se cumple. La Gran Noche siempre está ahí... En el lat(ido).

Una sensación transtérmica Miente el termómetro. Las piernas son sismógrafos del frente frío. Temblores térmicos  por sensaciones pélvicas. El frío  que me cala hasta los huesos me ahonda su sentido hasta el tuétano y yo solamente al calor del recuerdo evocado de turno donde cada tic tac es rechinar de dientes. Así de rápido llegó el presente desde el que guardo congelado como cubitos deshechos  en un cubatazo hechos añicos frente a los años.

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creación literaria: poesía

Todo es ponerse Voy a ponerme a hacer tantas cosas... Para empezar predisponerme, disponerme, organizarme, organizarlas, seleccionarlas, enumerarlas, priorizarlas, planificarlas, visualizarlas, revisarlas, pensar si necesito un “coach” o un sofá menos cómodo. Por hoy ya tengo bastante. Y qué he hecho salvo echar en falta algo de tiempo Y qué he hecho salvo hacer tiempo para no hacer nada y que de nada me salga un poema la poesía que hace conmigo lo que quiere la letanía que me pone en mi lugar como mendigo del tiempo como indigente sin voz. Todo es ponerse pero lo cierto es que se pone el Sol y yo sin darte un beso con tantas cosas...

Susana Hernández

Despoblando I Lloran las tristes luces de la noche, solas, una aquí abandonada, otra allá más amarilla, casi apagada. Lloran las tristes luces que iluminan cada una de las losas del cementerio… Y un perro levanta el polvo de la calle y el día y la noche se confunden tras él. II Qué solos nos dejan cuando el futuro no se ve venir. El futuro se escapa con ellos, que vuelan con nuestro capital… A la capital. No a cualquier capital. Y si eres de una villa de interior prepara la maleta y mete en ella todos tus muertos envueltos entre tus poemas antes de que tú mismo mueras. ¡Atentos!, que ya están removiendo la tierra. III Llorar nunca fue suficiente para regar los campos, el llanto pudre la semilla y nos hurta el pan de cada día. Tierra de las Cinco Villas, libérame del compromiso de amor eterno… IV Aquí sigo, aquí estamos, entierro a mis muertos, pongo música al poema, te doy mis manos. Besémonos hasta que llegue el futuro.

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Hacia donde te lleve el viento

La franja herida

creación literaria: poesía

Jesús Claver

Las hienas ríen

porque el dinero compra

Londres, París, Roma… guardan el ritmo exacto de tu andar en el tiempo. Sevilla, Barcelona, Madrid… dibujan el perfil de tu mentón erguido. El brillo de tu mirada surcando fronteras, gravitando más allá del horizonte, en un instante marmóreo de océanos de duras crines y jinetes desbocados, de algunas noches en vela, de amaneceres como flores sin fecha de caducidad que buscan, con frenesí, los primeros rayos matinales. Conoces la fría textura de la nieve y la cadencia monótona del reloj, por eso, quizá, caminas hasta el agotamiento y contemplas sin ambigüedades cada puesta de sol con el ceño fruncido y los ojos entornados. Hacia donde te lleve el viento, tú, por el monte, por el llano, por la mar… en mi memoria presente.

juguetes negros. ¡Cómo tiemblan las piedras sobre la Franja herida! Los niños buscan, con ojos de caballo, sus sueños rotos por los tejados blancos en el sopor del día. El cielo sangra si la guadaña muestra, azote bíblico, el filo más abyecto bajo la luna fría. El muro aísla, la ayuda de emergencia, hipócrita ella, en los plenos de la ONU coquetea lasciva. Las bombas rugen cuando la noche llega. El mundo calla y Palestina, sola, en su martirio grita. Contempla entonces, horrorizada el alba, su pena negra. ¡Ay, amor, cuánta impotencia sobre la Franja herida!

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creación literaria: poesía

Antonio Ruiz

Albada para la U.A.G.A. en su cuarenta aniversario Han pasado cuarenta años De la Asamblea de U.A.G.A. ¡Qué deprisa pasa el tiempo! ¡Cuántos compañeros faltan! Gracias a todas las gentes, Gracias, pueblos y comarcas, Gracias, hombres y mujeres, Vuestro trabajo hace falta. Gracias por mantener vivos Pueblos, campos y ganado, Si no fuera por vosotros, Todo sería abandonado. Atiendan los gobernantes La voz de los que cultivan, Qué importante es su trabajo, Sin alimentos no hay vida. Un abrazo para todos, Ánimo a la gente joven, Sigamos hombro con hombro Pa que no nos falte el hambre. Hambre de pedir justicia, Hambre de ser escuchados, Hambre de tener conciencia, Hambre de no estar callados.

Desarrollo rural o abandono Amo a las gentes del campo Porque con ellos surco mi vida, Y comparto con ellos el desencanto Más frecuente de lo que quisiera. Siembro ilusiones con unos, Con otros cultivo mil esperanzas, Cuento y canto sus anhelos, Cosecho a veces nostalgias. Te pesa el sol campesino, De sudor vas empapado, También te pesa la ausencia De los que tanto han luchado. Te duelen los abandonos De los pueblos sin escuelas, Pues a esos pueblos sin niños ¿Qué futuro les espera? Cuando se cierra una escuela, Otras puertas se nos cierran, Y poco a poco se marchan Doctor, herrero y tendera. No perdamos la esperanza. ¡Que lo rural siga vivo! Y luchemos con templanza, No caigamos en olvido. Olvido del que gobierna, Unos, cerca y otros, lejos. Promesas sin presupuesto ¿Dígame, pa qué sirve esto? Cuántos años denunciando El abandono constante, Cuántos hemos soportado Su escucha, más bien distante. ¡Ojalá que aprueben pronto La asignatura pendiente! ¡Ojalá que poco a poco Todas conciencias despierten!

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Para el abuelo y la abuela Voy a decirles a ustedes, Con cariño y humildad, Una corta poesía Basada en la realidad.

Se encuentran entusiasmados, Llenos de felicidad, Pero si ven lo contrario Lloran en su soledad.

Recuerdo siendo pequeño, Igual que todos ustedes, Teníamos un gran respeto Sin tener tantos placeres.

Se muestras acobardados, Constantemente sufriendo, Pidiendo con ansiedad Que les llame el Padre Eterno.

Entonces era sagrado Contestar a los mayores Que con mucha educación Cumplíamos los menores.

Y es triste y doloroso Y más que nada inhumano El no encontrar un cariño Al llegar a ser ancianos.

Fuimos muy poco al colegio, Hay que decir la verdad, Pero sí nos enseñaron A tener que respetar.

Los nietos a los abuelos Los quieren cuando son niños, Pero según van creciendo Se va perdiendo el cariño.

Ahora estudian muchos años, Tienen que tener cultura, Pero tocante al respeto No hay ninguna asignatura.

Si el abuelo responde, Le contestan enfadados: «Ya no entiendes ni papa Porque estás muy anticuado».

Y deberían tenerla, Sépanlo los profesores, Que bien merece suspenso Quien contesta a los mayores.

Cabizbajo y dolorido Se queda solo el abuelo, Llorando gotas de sangre Sin tener ningún consuelo.

Los hijos deben ser hijos Aun sobrados de potencia, Los padres deben ser padres Por muchos años que tengan.

Por la mañana temprano Dicen muy fuerte y sin duelo: «No hay quien duerma en esta casa Por las toses del abuelo».

No hay cosa para los padres Que cause mayor placer Que les respeten sus hijos Por muy crecidos que estén.

A muchos seres les pasa Todo lo que estoy diciendo, Que Dios se lo tenga en cuenta Lo mucho que están sufriendo.

creación literaria: poesía

Rafael Martínez

Y me despido de ustedes Con lágrimas en la vista Y les doy un fuerte abrazo A todos los pensionistas.

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creación literaria: poesía

Roberto Sisamón Tierra deprimida, Reclama vida. Susurros ocultos,  Risas absurdas,  Amor profundo.  La noche ilumina fuerte, Energetiza la luna,  Observando un pueblo,  Con muchos ruidos,  Diferentes percepciones.  La naturaleza habla,  Paseando despierto,  Personas que faltan, Esferas amigas, Todo cambia. Marcado por tiempo. Mandando compañeras, Nudos que deshacer,  Señales de conocimiento, Solitario escenario. Brujas que dicen, Interpretando visiones De lugares,  De personas y animales, Que las rocas sangran.  Paseando en el hilo del lenguaje, Equilibrio que restablecer,  Atentos al hacer, Sin movimiento, Es creer en el ser. Pueblos en luna llena  Esperan ayuda de gente ajena. Como tú. 

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Leer para vivir: infantil y juvenil De 0 a 5 años

Superlucas María Hernández Ávila Apila ediciones Zaragoza, 2017

Es hora de ir a la camita Alberto Pellai y Barbara Tamborini Ilustraciones: Elisa Paganelli Traducción: Ana Belén Valverde Elices Ediciones del Laberinto Madrid, 2017

Busca la mariquita en Plantalandia Katherina Manolessou Traducción: Patrycja Jurkowska Editorial SM Madrid, 2017

Está bien soñar que tu padre, tu madre o tus amigos y amigas son superhéroes y que siempre puedes confiar en ellos para que te saquen de apuros. Pero mucho mejor todavía es lo que se esconde dentro de cada uno de nosotros: un superhéroe capaz de las acciones más intrépidas. Nos encontramos con el Primer Premio 2017 de la Editorial aragonesa Apila, que nunca decepciona.

Los niños y las niñas disfrutan de la vida y a veces es todo un reto convencerles de que para aprovechar mejor el tiempo es necesario dormir, descansar bien: ese es uno de los principales desafíos con que se enfrentan las familias en cuanto nuestros pequeños lectores comienzan a andar. Este libro ilustrado, destinado a ser leído en familia, servirá sin duda para superar estos pequeños grandes retos.

Álbum ilustrado para despertar la curiosidad, afinar la vista y el ingenio, con el que sin duda niños y niñas podrán pasar un rato estupendo, ya sea solos o acompañados por sus familiares: se trata de una revoltosa mariquita que ha decidido escaparse a recorrer mundo y tenemos que encontrarla entre las divertidas, brillantes y detallistas ilustraciones. Cada página se convierte en un mundo nuevo por descubrir.

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A partir de 6 años

Laszlo Ernesto Navarro Pintacoda Ediciones Zaragoza, 2018

Ada Magnífica, científica Andrea Beaty Ilustraciones: David Roberts Traducción. María Serna Aguirre Editorial Beascoa Barcelona, 2017

La máscara del león Margarita del Mazo Ilustraciones: Paloma Valdivia OQO editora Pontevedra, 2017

Si un álbum ilustrado es aquel relato que integra texto e ilustración con predominio de la imagen, sin duda alguna este nuevo álbum del artista ejeano Ernesto Navarro cumple a la perfección la definición añadiendo, además, la magia del misterio, de la aventura, del descubrimiento, entre hermosas y descriptivas imágenes. Cada uno de nosotros pasaremos muy buenos ratos contemplando cada página; pero todo aquel que se adentre en este sugerente relato deberá rastrear, investigar y encontrar al personaje principal: se cumple así una tercera condición importante en toda obra literaria y artística: el lector es también protagonista.

El 11 de febrero se celebra cada año el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y nada mejor que tener este cuento en nuestras manos para recordar que el deseo de investigar el mundo que percibimos por los sentidos, de buscar respuesta a lo que no entendemos, no tiene sexo. Este volumen es el primero de una serie relacionada con el mundo científico y tecnológico, que anima a todo niño o niña, con un espíritu curioso, a seguir sus inclinaciones, intereses y pasiones.

En lo más profundo de la sabana, a la sombra de una vieja acacia, nació un león. Su papá, por supuesto, quería que llegara a ser el león más temido de la selva, el rey. Pero, a veces lo que se espera de nosotros puede hacernos infelices, porque Leoncito no quiere ser temido, quiere tener muchos amigos. A través de ilustraciones de gran fuerza cromática, acompañaremos a nuestro amigo en su lucha por demostrar que en cada uno de nosotros hay algo hermoso y diferente que tiene que ser respetado: nuestra identidad.

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leer para vivir: infantil y juvenil

A partir de 8 años

El pequeño dragón Coco da la vuelta al mundo Ingo Siegner Traducción: Montserrat Camps Gasset Editorial La Galera Barcelona, 2017

El robo del siglo Sir Steve Stevenson Ilustraciones: Flaviano Armentaro Traducción: Andrés Prieto Editorial La Galera Barcelona, 2017

El limonero mágico Ángel Fernández de Cano Ilustraciones: Miren Asiain Lora Editorial SM Madrid, 2017

Este pequeño dragón lleva ya unos cuantos años entre nosotros acompañando a nuestros lectores y lectoras en muy diversas aventuras. En esta ocasión debemos seguir a nuestro simpático protagonista en sus intentos de rescatar a su amigo Óscar, que ha sido secuestrado por el malvado Paparrucha. Aunque parece que no sabe dónde buscar, Coco recibe varias cartas que le dan pistas para localizar a su amigo. Se trata de un libro largo, pues dar la vuelta al mundo requiere, sin duda, tiempo. Por eso es muy recomendable leerlo en familia. Por cierto, ¡las seis cartas están entre las páginas del libro!

El autor es un joven escritor italiano creador de diversos juegos de rol. Además de la serie en la que Tom, Josh y Annika son los protagonistas —este es el tercer volumen—, también ha publicado Escuela de piratas, además de la serie Agatha Mistery. En el libro que recomendamos nos encontramos a nuestros jóvenes protagonistas convertidos en agentes especiales y resueltos a solucionar misterios del pasado. Nuestros lectores y lectoras pasarán sin duda un buen rato.

Imágenes y poesía se aúnan en este breve y hermoso relato que recuerda a los cuentos de antaño que se recitaban junto al fuego en esas largas noches de invierno. Y en efecto: todo lector se puede convertir en juglar, rapsoda, aedo, bertsolari… poeta. En esas historias todo es posible: juegos de palabras sugerentes, efectos maravillosos de la naturaleza, humor, emoción y un poquito de misterio.

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A partir de 10 años

Olga de papel. El viaje extraordinario Elisabetta Gnone Siluetas de papel: Linda Toigo Traducción: Miguel García Duomo ediciones, Barcelona 2017 Regresa la autora de la famosa serie Fairy Oak. Acompañados de ilustraciones que reproducen hermosas escenas construidas con papel, recorreremos con una jovencita frágil y soñadora una serie de historias que supondrán un viaje en el conocimiento del mundo y de uno mismo, de superación de debilidades y de confianza en la amistad, un mundo de sueños y espacios desconocidos.

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Muros Agustín Fernández Paz Ilustraciones: Xan López Domínguez Editorial SM Madrid, 2018

Desgraciadamente, hoy en día sigue habiendo muros que separan comunidades y parece ser que todavía se quieren construir más y de más altura. No solo separan comunidades enteras, sino que destrozan amistades. Agustín Fernández Paz y Xan López Domínguez nos muestran cómo dos pequeños luchan contra la barrera que han construido entre sus casas y que ha llenado su vida de congoja. Un buen libro.

Números pares, impares e idiotas Juan José Millás Forges Editorial SM Madrid, 2017

«El cero, harto de no ser nada, decidió buscarse la vida fuera del Sistema Métrico Decimal». Y se preparó el desastre. Sirva esta pequeña reseña como homenaje al desaparecido Forges, que con su características viñetas e ilustraciones ha acompañado a tantos lectores y lectoras a lo largo de sus vidas. Y qué mejor homenaje que presentar aquí la reedición de una antología de cuentos de J. J. Millás, que con humor e inteligencia nos adentra en los misterios de los números… y de la identidad de cada ser humano.

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leer para vivir: infantil y juvenil

A partir de 12 años

Five Nights at Freddy’s. Los ojos de plata Scott Cawthon y Kira BreedWrisley Traducción: Paula Aguiriano Aizpirua Roca editorial Barcelona, 2017

La gladiadora

Para los amantes de videojuegos, aquí tenemos la novela oficial basada en el juego superventas. Nos encontramos como protagonista a Charlie, hija del dueño de la pizzería en cuyas puertas se produjo una tragedia que, junto con sus amigos, va a revivir: la tensión, el terror y la acción están asegurados.

Estamos ante la reedición del segundo volumen de la serie protagonizada por Titus Flaminius, el joven y atractivo patricio de la época republicana de la antigua Roma que, tras el asesinato de su madre, se convierte en un investigador al servicio de los más desfavorecidos junto con el antiguo esclavo Palinuro. En esta ocasión se adentran en el mundo de los gladiadores. La novela aúna la trama policíaca con una documentada ambientación que permitirá conocer mejor la cultura y la sociedad de la Roma del siglo I a.C.

Jean-François Nahmias Ilustraciones: Luis Doyague Traducción: Herminia Bevia Editorial Edelvives Zaragoza, 2017

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La pluma del grifo Cornelia Funke Traducción: María Falcón Quintana Editorial Siruela Madrid, 2017

Cornelia Funke es un valor seguro de la literatura infantil y juvenil. De su potente pasión creadora han salido el universo de Tinta, novelas tan emocionantes como El señor de los ladrones o El jinete del dragón, narración que comparte protagonista con La pluma del grifo: Ben, un joven de catorce años que vive en Noruega con sus padres adoptivos. En esta novela junto a sus aliados deberá salvar a las crías de Pegaso. Los libros de Funke hacen soñar porque nos presentan un mundo como el nuestro, pero donde el mito, la fantasía y la magia aparecen de forma natural.

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A partir de 14 años

La caza M.A. Bennett Traducción: Ana Isabel Sánchez RBA Molino Barcelona, 2017

Filosofía en viñetas Michael F. Patton y Kevin Cannon Ilustraciones: Kevin Cannon Traducción: Carlos Mayor Ediciones Debolsillo Barcelona, 2017

La bella salvaje. El libro de la oscuridad 1 Philip Pullman Traducción: Dolors Gallart Roca Editorial Barcelona, 2017

Enid Blyton, J.K Rowling, Suzanne Collins, cada una a su manera nos han abierto escenarios en los que se desenvuelven adolescentes con mayor o peor fortuna, con más amabilidad o descubriendo los peor del ser humano (tampoco podemos olvidar a William Golding). Sin duda todos ellos están presentes en estas trepidantes páginas en las que nuestra protagonista nos cuenta su paso por la famosa escuela Satags. Solo podemos decir que el libro comienza con un impactante «Creo que es posible que sea una asesina».

Este es un libro que no deja a nadie indiferente y si debemos inclinarnos por algún sentimiento, es el de curiosidad o el de atracción. Porque no hay nada más sugerente que acercarse a la historia de la filosofía desde sus orígenes y durante 2500 años por medio de la narración (guiados por un simpático Heráclito) y de la experiencia visual con que se dota y completa la obra. Y todo ello aderezado con humor. Aristóteles, Platón, Descartes, Nietzsche se convierten en personajes accesibles. «Al principio teníamos todas las respuestas a las preguntas de la vida. O, más bien, teníamos una que servía para todo: es cosa de Dios. Lo malo es que en realidad no nos decía nada útil», comienza planteando una obra que invita a la reflexión sobre el el mundo, y la existencia y la presencia de las cosas en cada una de sus 170 páginas.

Guardamos un lugar en el escaparate a autores cuya calidad es ampliamente reconocida, especialmente por el alto número de lectores y lectoras que se acercan a él. Y el último libro de Philip Pullman —que se dio a conocer con Las Luces del Norte—, se ha hecho esperar varios años. Con este volumen se adentra de nuevo en el universo de La Materia Oscura e inicia una nueva serie que, con seguridad, va a tener muchos seguidores. Estamos en Oxford y Malcolm, el joven protagonista, deberá unirse a una joven por la que no siente mucha simpatía en un viaje a Londres para salvar a un bebé. Y hasta ahí podemos contar.

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leer para vivir: infantil y juvenil

A partir de 16 años

Mitos nórdicos Neil Gaiman Traductora: Claudia Conde Ediciones Destino Barcelona 2017

El relojero de la Puerta del Sol Emilio Lara Edhasa Barcelona, 2017

El campeón prohibido Darío Fo Ilustraciones: Darío Fo Traducción: Carlos Gumpert Editorial Siruela Madrid 2017

No es la primera vez que situamos a este escritor en un lugar privilegiado de nuestra selección. Y es que Neil Gaiman se está convirtiendo en un autor imprescindible por su versatilidad, su alcance popular y su extraordinaria calidad e imaginación. Guiados por él nos adentraremos en la mitología: ese conjunto de narraciones que dan una explicación del mundo, de su origen y su futuro. Los dioses y héroes que protagonizan estas historias no solo se encuentra en nuestro acervo cultural sino que pueblan nuestros sueños y ficciones actuales: Odín, Thor, Loki, Freya…

No puede faltar en este pequeño escaparate de la literatura de 2017 una novela histórica. En este caso Emilio Lara, historiador y escritor, nos descubre la azarosa vida de José Rodríguez Losada, español liberal que donó el conocido reloj que domina la Puerta del Sol. La obra de Emilio Lara nos narra su vida tras su llegada a Londres huyendo de la persecución contra los liberales del absolutista Fernando VII. Allí debe reparar el famoso Big Ben; pero alguien le desea lo peor… Rigor histórico y emoción literaria nos esperan.

Darío Fo fue un escritor y actor italiano que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1997. La novela que presentamos, cuidadosamente editada por Siruela, rescata del olvido a Johann Trollmann, el boxeador que puso en entredicho la supremacía aria de la Alemania nazi. El protagonista pertenecía los sinti, nombre con el que se designa a una población gitana que vivía en Europa central preferentemente. Ya sabemos lo que suponía poner de rodillas al régimen nazi… Esta edición tiene el atractivo añadido de las expresivas ilustraciones que con mimo realizó el propio Darío Fo.

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Leer para vivir: adultos Reparación del fuego Fernando Gil Villa

Salamanca Diputación de Salamanca, 2017 76 páginas

Después de La voz y el sigilo (Olifante, 2017), la obra poética de Fernando Gil Villa, publicada a partir de 1997, se enriquece con esta nueva entrega. Si en ese poemario la palabra clave —pero ¿hay palabra poética que de algún modo no lo sea?— es «sigilo», en el que ahora intento presentar todo gravita en torno al vocablo «reparación»: «Reparación del fuego» (poema inicial que da título al libro), «Reparación del barco», «Reparación del monstruo», «Reparación del agua», «Reparación del sueño», «Reparación del genio», «Reparación del aire», «Reparación del día», «Reparación de la sangre» y, por último, cerrando el libro —pero ¿acaso se cierra un libro de poesía?— «Otra reparación del fuego». Sin embargo, no parece que el poeta tenga de este término una interpretación fija, predeterminada, sino abierta, conflictiva, fluida. «Reparación de» / «Reparación por»: una lectura centrada en esos poemas de la reparación detecta, no una ambigüedad, sino una suerte de indecisión del genitivo (subjetivo/ objetivo) que propicia esa apertura. Vicente Vives, prologuista del ya mencionado libro anterior de Gil Villa, hablaba con luminoso oxímoron de «…la virtud de un discurso que usa el conceptualismo ilógico…»

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Esa visión parece confirmarse en este nuevo poemario, pese al firme encuadre que le brinda la reiteración de una misma idea en el título de no menos de diez de la cincuentena de piezas que lo integran. A la «reparación de la poesía» se refería en su conferencia homónima Seamus Heaney destacando esa capacidad de la poesía —aunque quizá también lo sea de la obra de arte como tal— para reparar el equilibrio del mundo y contrapesar las fuerzas hostiles y opresivas que lo arruinan. ¿En qué sentido se entiende, cómo actúa, la reparación en este libro de Gil Villa? Más que en la órbita de esa casi schilleriana salvación estética de la humanidad que tal vez asome en ideas de reparación como la que explora Heaney, en este poemario la reparación parece moverse en un espacio ya dañado por lo —Adorno dixit— irreparable. Pero no por ello la palabra poética se eclipsa —permanece esa «raíz de lo cantable» evocada en el epígrafe de José Ángel Valente con que Gil Villa abre este libro— puesto que, dice el autor, la poesía «…es la única manera que tiene / la vida de robarle algo / a la muerte» («A veces el verso ataca de noche»). Y también, ya sin el feroz contrapunto de la nada, es pura

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leer para vivir: adultos

«…dicha / de mil alfileres bailando / en la vena de la vida» («Arreglos»). O bien, fundiéndolo en un juego de reflejos que se cruzan y se velan: «…y la muerte / velada parezca que va a volver / a la vida y se acabe / velando la vida, / velando la vida» («Reparación del sueño»). Valgan, espero, estas pocas pinceladas para indicar cómo se perfila en intensión la obra reparadora de la poesía en este hermoso libro de Gil Villa. En cuanto a su alcance, o extensión, hay una clara referencia a los elementos primordiales —fuego, agua, aire, luz, sombra— que, junto con la sangre y la paradoja del sueño y el olvido, alimentan la proliferante diversidad de la experiencia. Aunque suela suceder, no creo que sea tarea del prologuista entorpecer ni orientar el asombro del lector adelantando partes del libro que presenta. Pero en este caso hay un poema breve que me atrevo a citar sin faltar demasiado a ese principio: Prometeo Él me enseñó el camino. Hacía fuego frotando versos y yo después no me dormía. Aquel fuego no se apagaba, no cedía aquel frotar las almas con palabras. Lo que queda del verso es beso de muerte derrotada.

Ricardo Pochtar

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leer para vivir: adultos

Riglorámico — Una panorámica plástica de Los Mallos — Una embista plástica d’Os Mallos — Une vue d’ensemble plastique de Los Mallos — Libro del artista Cherna Agustín, de concepción panorámica y plástica que pretende revalorizar el valor patrimonial de los Mallos de Riglos. Con una tirada limitada a 678 ejemplares, numerados y firmados que forma parte, con el número 11, de la colección del Estudio Versus «los libros libérrimos». En Riglorámico la singularidad de las formaciones geológicas enmarcan conceptos corno el paso del tiempo, los cambios en el paisaje o la presencia del hombre entre otros.

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El libro desplegable con una longitud final extendido de 3m70cm se divide en dos caras: —el anverso la componen dibujos a tinta desde el Mallo Fire al Mallo Visera, constituyendo una visión panorámica de los Mallos (dibujos pertenecientes a la guía de escalada Riglos Vertical).— en el reverso un ejercicio plástico a color mediante técnicas variadas, empleado distintas técnicas artísticas: collage, tinta china, témpera, acuarela, lapicero, rotuladores, papeles variados y fotografías coloreadas. Un conjunto de 42 páginas donde queda representado:

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A. Elementos referenciados al patrimonio cultural Topografía de los Mallos y Galliguera Vista del pueblo de Riglos Hogueras de San Sebastián Textos en aragonés

D. Parte literaria Textos de la escritora oscense Estela Puyuelo Traducción al aragonés por Chusé Raúl Usón, y al francés por Marie Renée Pérez

B. Representación de los Cuatro Elementos Agua, representación del río Gállego Aire, vuelos de aves (buitres) Tierra, oliveras centenarias Fuego, hogueras de San Sebastián

E. Características Portada y contraportada, 8,5 x 14 cm. mediante serigrafía y cartón compacto contracolado Interior, papel Coral 225gr impresión offset a 4 tintas, desplegable de 42 cuerpos con unas medidas en extensión de 14 x 370 cm Edita, Riglos Vertical Editorial Diseña, Estudio Versus. Encuadernación, Victoriae Libro de artista de edición limitada a 678 ejemplares (altitud de Riglos) numerados c/u Depósito legal: HU-165-2016 ISBN: 978-84-94-841-1-9

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C. Representación del hombre Collages con fotográfias de época de diversas décadas de escalada: Rabadá y Navarro en el Espolón del Mallo Firé, aparecen representados los primeros intentos del ascención al Puro, vía Serón-Millán, Ursi Abajo en la vía «Carnavalada»primera vía al Mallo Pisón y por último la vía «Directa a la Visera»

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leer para vivir: adultos

La noche de las cien cabezas Ramón J. Sender Rasmia Ediciones Zaragoza, 2018 330 páginas

Rasmia Ediciones reedita, por primera vez desde su publicación original, La noche de las cien cabezas, la novela olvidada de Ramón J. Sender. «Quien se acerque a esta desconocida obra senderiana, a buen seguro que apreciará su actualidad y su naturaleza explosiva, utópica y premonitoria».

Que Ramón J. Sender es uno de los más grandes escritores del siglo XX español no es ninguna noticia, pero sí supone un verdadero acontecimiento editorial la reedición de una de sus obras menos conocidas, que solo había visto la luz en 1934, año de su publicación original. Se trata de La noche de las cien cabezas (cuyo subtítulo es Novela del tiempo en delirio), recientemente reeditada por el sello aragonés Rasmia Ediciones. Una novela (la quinta del autor) perteneciente a su primera época, muy militante en el plano político y social. En esa convulsa época de la historia de España Sender defendía las ideas del anarquismo —aproximándose cada vez más, por motivos prácticos, al comunismo— y cultivaba una narrativa de «avanzada», social y de denuncia, tanto en sus novelas como en sus escritos periodísticos. El posterior desarrollo de los acontecimientos, que golpearon brutalmente al escritor tanto en lo político como en lo personal, fue probablemente la causa de que esta obra quedara relegada al olvido. No en vano se trata de una de sus creaciones más radicales en ese sentido y para nuestro autor, derrotado en la guerra, abatido en lo personal y exiliado en Estados Unidos, su reedición podía traerle más problemas que otra cosa. En origen formó con O.P. (Orden Público) y Viaje a la aldea del crimen una trilogía llamada Los términos

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del presagio y, si bien las otras dos sí fueron reeditadas en vida de Sender, La noche de las cien cabezas pareció quedar destinada a ser un fondo de escritorio que recuperar en algunas partes de trabajos posteriores. A esa tradición anteriormente apuntada de novela combativa pertenece esta inclasificable obra, ya que su tema es la llegada de la revolución —en la novela recibe el nombre de «la tromba»—, la destrucción de la sociedad burguesa del momento y la implantación, en el amanecer que seguirá a esa noche, de la utopía del comunismo (libertario). Como se apunta en el texto: «…en la tromba palpitaba el hambre infinita de equilibrio». Sender acomete una crítica feroz de la sociedad de su época, presentando un catálogo de tipos humanos (políticos corruptos, funcionarios anodinos, religiosos materialistas, militares golpistas, prostitutas, alcahuetas, marginados, revolucionarios…) que representan los «vicios» de la sociedad burguesa del momento, cuya destrucción propone, y que es la causante de las miserias humanas que nos acompañan: la envidia, la mentira, la soberbia, los celos, la traición, la avaricia, el crimen… Dichos tipos se encarnan en cabezas voladoras que aterrizan en un cementerio —símbolo más que lugar de acción, como otros muchos de esta novela plagada de

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magnífico prólogo del profesor José Luis Calvo Carilla (catedrático de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza), que la contextualiza perfectamente en el momento histórico que la vio nacer y dentro de la obra de Sender aportando, además, claves para una lectura aún más provechosa.

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simbolismos— y nos cuentan sus historias a través de diálogos y monólogos, algunos de ellos teñidos de un humor negro y punzante. Y ahí reside su vigencia ochenta y cuatro años después, en el acertado análisis de la naturaleza humana que propone, con influencias de la literatura del esperpento, la crítica mordaz de Quevedo y Goya o la filosofía de Schopenhauer. Desarrolla además aquí nuestro autor, quizá más que en ninguna otra de sus obras, un concepto importante que recorre casi todo su trabajo: el de la «hombría». Entendida ésta no en el sentido genérico, sino como aquello que nos une a todos los seres humanos, el «sujeto universal» en que reconocernos frente a la «persona», la máscara que las imposiciones sociales nos obligan a aceptar y generan muchas de esas miserias. En la hombría pues, en ese reconocimiento del prójimo, reside la vía de cambio hacia una nueva humanidad, más comprensiva, humanitaria y comunal. Ideas todas estas sumamente interesantes que, como decimos, Sender muestra en esta fantasía delirante y grotesca que es La noche de las cien cabezas, cuya estructura y temática atípicas, influidas por el expresionismo y ciertas vanguardias del momento, dan buena cuenta de los riesgos estilísticos que nuestro autor no renunciaba nunca a asumir en el desarrollo de su magnífica labor literaria. Gran potencia de estilo, conciso, ágil, directo y nervudo, destilan las páginas más logradas de esta desconocida obra que habla de revolución (individual y colectiva), pero que también apunta interesantes ideas filosóficas, metafísicas si se prefiere, en un marco simbólico inspirado en las danzas de la muerte medievales, en Quevedo, el Goya de los Caprichos y Disparates, y sobre todo en Valle-Inclán y sus esperpentos, a quien Sender reconoció siempre como uno de sus maestros. Emprender la lectura de esta sátira despiadada de un momento clave en la historia de nuestro país —algunas de cuyas ideas aparecen absolutamente vigentes (salvando las distancias) en esta época de crisis que nos toca vivir—, supone asomarnos a un espejo (cóncavo, como propuso Valle-Inclán) y ser capaces de, en esa deformidad, en ese delirio, ver quizá la auténtica realidad y la posibilidad de cambio. Y el medio para disfrutarlo es la extraordinaria prosa de Ramón J. Sender. Así pues, estamos de enhorabuena al contar con la reedición de esta interesante creación de uno de los más grandes escritores aragoneses. Más aún si el volumen que la rescata viene acompañado de un

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La revista Ágora felicita a la Revista «EL GURRIÓN»

por su número 150 en sus 37 años de historia

El Consejo de Redacción y la Asociación Cultural de la Revista de Cultura, Ensayo y Creación Literaria ÁGORA muestra su admiración y reconocimiento a nuestra hermana mayor: «El Gurrión». Tener conocimiento de que «El Gurrión» de nuestros amigos oscenses lleva saliendo a la calle 150 números en casi 30 años supone un reto y una tremenda motivación para seguir compartiendo esfuerzos, objetivos, emociones e ilusiones en torno al trabajo cultural en el medio rural,

para seguir arrimando el hombro de verdad en su dinamización, defensa y puesta en valor. Ciento cincuenta felicitaciones. En especial, para Mariano Coronas y para los cientos de colaboradores que han participado en todos estos números. Que quede clara nuestra franca admiración por vuestra forma y constancia en «el saber hacer pueblo». Un fuerte abrazo. Nuestro más enérgico apoyo para que sigáis con tan dura gesta.

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Concurso infantil Narrativa 1.º, 2.º y 3.º Primaria PRIMER PREMIO

SEGUNDO PREMIO

Jesús el perezoso Un largo y feliz día ADRIÁN TAMARGO PUEYO 1º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABE EJEA DE LOS CABALLEROS

Érase una vez un niño llamado Jesús. Jesús era un poco desordenado y perezoso. Todos los años los padres de Jesús le ayudaban a escribir la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos. Jesús ya sabía escribir y este año lo va a hacer él solo. Jesús estaba un poco vago y no quiso escribir a Papá Noel y al despertar la mañana de Navidad vio que debajo del árbol no había un regalo para él y se puso a pensar…. Jesús se puso a pensar en todas las letras que había aprendido y decidió escribir a los Reyes Magos. Así que se puso en la mesa, cogió su lápiz, la goma, las pinturas, el sacapuntas, algunos folios y sobres y empezó a pensar lo que iba a poner. Había un problema. «Queridos» era con q o con k. El segundo problema es que estaba nervioso. Jesús se acordó de su dragón quitamiedos. Era un peluche que le ayudaba a relajarse por las noches. Jesús fue a su habitación a buscarlo. Cuando Jesús acabó de escribir la carta su dragón le cucó el ojo y le dijo: —Has hecho un gran trabajo. Estaba tan orgulloso de su carta que se la enseñó a su papá y a su mamá y le dijeron: —Muy bien, Jesús, te has esforzado mucho y has puesto mucho interés. Jesús y sus padres fueron a echar la carta al Buzón Real y… Y el 6 de enero Jesús tenía debajo del árbol un gran regalo con una nota que decía: «Para Jesús»…. Jesús entendió que con esfuerzo se consiguen las cosas. Abrió su regalo y… ¡era un avión!.

SOFÍA OTAL LADRERO 3º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Eran las 4.00 de la mañana cuando mi tío vino a despertarme, fuera estaba totalmente oscuro. Tardé solamente cuarto de hora en vestirme, lavarme y hacer la cama. No sé si desayuné algo, ¡estaba tan nerviosa! Con el viejo pescador éramos tres. Cuando íbamos en el coche, tenía tanto sueño que me empezaba a dormir otra vez, menos mal que llegamos enseguida al muelle. El viejo de un gran brinco se metió al bote y nos ayudó a subir en él. Me acuerdo que no hacía nada de frío. Después de un hermoso paseo por la bahía llegamos al lugar de pesca. Empezaba a amanecer y se notaba que iba a hacer un día impresionante. Pusimos cebo en las cañas y las lanzamos al agua. Esperamos un buen rato, recogimos las cañas y comprobamos que los peces no habían tocado los cebos. Entonces, el viejo pescador lo vio rápido: —Hay que cambiar de cebo. Así que colocamos en los anzuelos unos pequeños cangrejos de mar, los llamó «Cangregillos». Y amigo, ¡cómo cambió el cuento! En pocos minutos tuvimos la primera gran picada, ¡y en mi caña! Fue una sensación increíble. ¡Cómo tiraba! Siguiendo los consejos del viejo pescador saqué mi primer pez, una hermosa lubina. Mi tío no paraba de gritar cosas que ya no recuerdo y yo sonreía.

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concurso infantil

Entonces, mi tío y el viejo pescador empezaron a sacar peces sin parar: jargos, percas, doradas, más lubinas y alguna breca. A mí no me importaba, yo les miraba y no podía dejar de reír. Llegó mi segunda oportunidad. Otra buena picada. Mi corazón se aceleró, pero esta vez no hubo tanta suerte y el pez se soltó. Y así, entre unos y otros subimos al barco unos cuarenta peces. A mitad de mañana, el viejo pescador decidió cambiar de sitio, nos comentó que era la mejor hora para colocarse enfrente de la playa. Yo pensaba que era imposible que mejorase nuestra suerte, aunque no dije nada. Mi tío me pidió que le ayudase a levantar el ancla y fuimos a toda velocidad al nuevo lugar. Al llegar, el viejo pescador nos dijo que íbamos a cambiar de cebo, por lo que preparamos otra vez todas las cañas con otros aparejos, y en los anzuelos pusimos unos gusanos con dientes que mordían y todo. Se llamaban «Gusana Coreana». Lanzamos las cañas en dirección a la playa... Nos tocó esperar otra vez y no hacía más que bostezar, casi me quedo frita. Esto de madrugar no sé si me va mucho. De repente, todo cambió, esta vez fue muy diferente a la vez anterior. Había veces que subíamos el sedal y teníamos dos y tres peces en cada aparejo porque llevábamos hasta cinco anzuelos. Me estaba divirtiendo mucho, ahora los peces eran más pequeños. Al viejo le oí nombrar: julias, cabras, porrearnos, chaparrudos, chicharillos y otra serie de graciosos nombres. La mayoría los devolvimos al mar, pues eran «pequeñines». Calculé que pescaríamos más de doscientos peces. Cuando se acabó la marea buena para la pesca, recogimos todos los trastos y volvimos al puerto. Dejamos el barco y fuimos a una tasca marinera. Tomé el mosto más rico que había probado en mi vida y unas rabas superioras. ¡Qué hambre tenía! Llegué a casa y estaban esperándome mis padres y mi hermana. Pude contarles las aventuras del día. No me quedaban fuerzas y caí rendida en la cama. Pensando en lo bien que me lo había pasado, enseguida me dormí y mis sueños fueron todavía mejores.

DIPLOMA

Adriana y el lápiz mágico ADRIANA COMPAIRED LARROSA 3º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Había una vez una niña llamada Adriana. Estaba celebrando las navidades con su familia y vio que sólo le habían traído un regalo. Ella deseó con todas sus fuerzas que fuese la Nintendo 3DS. Lo abrió y su reacción fue horrorosa porque le habían dejado un lápiz. Su mamá le dijo que no se pusiera así, que probara su nuevo lápiz porque a veces «las apariencias engañan». Adriana hizo caso a su mamá y cogió su cuaderno de dibujo, se puso a dibujar y cuál fue su sorpresa cuando comprobó que todo lo que dibujaba se convertía en real. Lo primero que hizo fue dibujar su Nintendo. ¡Increible, su deseo se había hecho realidad! Su papá y su mamá le dijeron que podía usar el lápiz para hacer obras buenas. Al día siguiente se fue a comprar con su mamá y vio unos niños pobres en la calle. Enseguida se le ocurrió su primera buena obra, dibujó una casa preciosa para esos niños. Su madre se sintió muy orgullosa y contenta de su hija. Un día fueron de excursión a un pueblo abandonado y Adriana se puso a dibujar muchas casas y gente feliz que las habitaba. Es así como los pueblos vacíos por los que pasaba se volvían a llenar de gente buena y feliz. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado y espero que os haya gustado porque a mí me ha encantado.

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Los 4 dioses ERIKA ARTIEDA OLLETA 3º PRIMARIA CEIP ISIDORO GIL DE JAZ SOS DEL REY CATÓLICO Éranse una vez cuatro dioses muy poderosos que querían vivir en Israel, así que decidieron compartirlo. El primero fue verano, y durante tres largos y calurosos meses se secó todo el agua, y ¿ahora cómo iban a vivir los habitantes de Israel? Después vino otoño, con mil árboles y hojas. Pero esas hojas no aguantaron mucho y se cayeron. Se cubrió todo de hojas y, entonces, despacharon a Otoño. Después vino invierno con unos pequeños copos de nieve. Pero entonces, empezó a nevar más y a hacer más frío. Con tanto frío se perdió la cosecha, y entonces despacharon a Invierno. Y por último, llegó Primavera, con un arco iris muy bonito y colorido, con muchas flores y árboles con mariquitas y mariposas. Todo estaba muy colorido y bonito. Y dijo una persona: «el orden debería ser primavera, verano, otoño e invierno». Así fue siempre el orden, y pudieron vivir todos felices en Israel.

DIPLOMA

El gato Misifú LUCÍA NÚÑEZ 3º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS

En un país muy lejano vivía un hermoso gatito, que andaba por el bosque triste y solitario… El estaba muy apenado, sin ganas de jugar ya que su mama se había ido al cielo y se había quedado solo en este mundo… Tiempo atrás una familia que vivía cerca del lago del bosque, había decidido cuidarlo pero con el paso del tiempo se habían cansado y olvidado de él.

concurso infantil

DIPLOMA

Un día una niña llamada Lucía se fue de excursión a ese lago, con los amiguitos del cole y su querida maestra. Tras una mañana caminando entre los árboles, vieron en un rincón a un hermoso gatito triste que maullaba porque tenía hambre. Todos se acercaron a él y yo, Lucia, le pregunté por qué estaba tan triste. Cuando me enteré de lo que le había pasado, de cuál era su historia, me dio mucha pena y decidí llevármelo a mi casa, con el permiso de mi señorita claro. Cuando ella dijo que sí, me lleve una gran alegría.En el viaje de regreso al pueblo, el gatito estaba muy asustado y tenía mucho miedo porque no conocía a nadie… Yo lo abracé muy fuerte, lo acogí en mis brazos y le dije con mucho cariño: «Tranquilo conmigo estarás muy bien». Así que por votación popular, decidimos que fuese la mascota del colegio y ponerle de nombre Misifú. Una vez en mi casa decidí bañarlo y ponerlo guapo, y así pasaron los días y los meses… y juntos hacíamos un equipo fantástico. ¡¡Misifu me acompañaba a todos los lados!! Mi querido gatito cada día que pasa está más contento y feliz de su nueva vida junto a nosotros. ¡Ay! ¡Qué haríamos ahora sin Misifu! Y colorín colorado este gatocuento ha terminado. Moraleja: Amigos, si queréis tener una mascota en casa, tendréis que cuidarla y protegerla día a día, pues son una parte muy importante de la familia… y, al igual que tú y que yo, ellos también tienen sentimientos. ¡Vivan los animales!

DIPLOMA

El paje Selfín MARCOS PÉREZ FORCADA 1º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS En un lugar de Oriente vivía un paje real llamado Selfín. Selfín era el encargado de recoger las cartas de los niños y niñas que escriben a los Reyes Magos. Este año Selfín la lió buena. No encontraba el saco con las cartas.Buscaba y buscaba y no las encontraba. Miró por toda la casa, en la nevera, debajo de la cama y el saco no aparecía.

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concurso infantil

Triste y preocupado fue a ver a los tres Reyes Magos. Los Reyes estaban charlando de repartir los regalos y Selfín llegó corriendo y les contó lo que pasaba. Los tres Reyes Magos se miraron y dijeron a la vez: «Selfín, ponte las gafas». Él obediente se las puso y… el saco apareció. Y colorín colorado los regalos se han entregado.

DIPLOMA

El diario secreto HUGO ARNAL PÉREZ 3º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Javier era un niño normal. Tenía diez años. Le gustaban las mates, jugar con sus amigos y los cómics de superhéroes. Un día, se quedó dormido leyendo el último cómic de su superhéroe favorito. Esa noche soñó que era un héroe que podía volar. Se sintió muy bien, se sintió tan bien como cuando su mamá y papá le daban besos y abrazos. Al día siguiente volvió a tener el mismo sueño. Y así toda la semana, así que decidió escribirlos en su diario secreto con la esperanza de que un día se convirtieran en realidad. Pero pasaban los días y nada. Una tarde, su madre descubrió el diario secreto. Fue corriendo a donde estaba Javier y le dijo las siguientes palabras: ―Hijo mío, no hace falta que seas un niño como los de tus cómics. Ya eres un héroe tal y como eres.

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DIPLOMA

La hormiga enamorada MARIO DUESCA MAYO 3º PRIMARIA COLEGIO HERMANAS MERCEDARIAS EJEA DE LOS CABALLEROS Había una vez una hormiga llamada Kiko que conoció a la princesa Maíz de su reino por tele Aragón. Quedó tan enamorado que quiso ir a darle un regalo y… no le funcionó. Al día siguiente volvió a mostrarle cuánto la quería y tampoco le funcionó. Lo siguió intentando pero nada le funcionaba porque a ella nada le gustaba. Ella era un poco «pija» y quería cosas caras y no poemas cursis, florecillas del bosque o cualquier cosa campestre. Pasaron los días y lo volvió a intentar pero nada. El pobre Kiko la quería tanto que seguía intentándolo, pero la princesa Maíz se enfadó tanto que le pidió que no volviera a ir al palacio. La hormiga Kiko se quedó muy triste y decidió olvidarla. Al año siguiente, cuando la hormiga estaba cogiendo pipas del suelo, apareció la princesa. Ella le suplicó que volviera al palacio como hacía antes. Que echaba de menos sus visitas y que si era necesario le daría tooooodo lo que él quisiera. La hormiga contestó que no era necesario tanto regalo, que él no la quería por su dinero, que él solo la quería porque estaba enamorado. La princesa no le creyó. Y volvió a marcharse a palacio. Pero en el camino una araña la secuestró. Por su rescate pedía una moneda de euro. La noticia llegó al hormiguero y la hormiga Kiko pensó en ayudar a la princesa aunque ella se había portado mal con él. Fue a la ciudad después de un largo camino. Esperando en el parque, a un niño se le cayó un euro y la hormiga Kiko con mucho cuidado de que no le pisaran cogió la moneda. La consiguió traer hasta la tela de araña rodando desde la ciudad. La princesa Maíz fue liberada y gracias al rescate ella se enamoró perdidamente de la hormiga Kiko. Se casaron y tuvieron un hijo al que pusieron de nombre «Cacahuete» y fueron felices.

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La puerta de las maravillas TERESA MONGUILOD VILLA 3º PRIMARIA CEIP LUCIEN BRIET ZARAGOZA Érase una vez una linda niña, muy lista y atrevida, llamada Martina. Un día Martina iba sola a casa de una amiga atravesando el llamado «Bosque de los atrevidos». Mientras caminaba se preguntaba por qué le habrían puesto ese nombre a un bosque tan bonito. De repente, la niña oyó una voz tenebrosa. —¿Quién es? —preguntó alarmada. —¡Soy el fantasma del bosque! —gritó una sonora voz. Martina tuvo una idea. De su bolsillo sacó una pulsera anti-fantasmas que le había regalado un mago y el fantasma fue absorbido por la pulsera. Pero, al entrar en la pulsera, Martina tropezó y cayó en una trampa muy muy profunda. La niña gritó pidiendo ayuda —«¡Que alguien me ayude!»— pero fue inútil, nadie la oyó. De pronto, escuchó un crujido —¡crac!— y olió un perfume de rosas. Martina vio que una rama caía en el agujero y pensó que alguien se la había lanzado. Se agarró fuerte a ella y escaló. Pero, al salir, ¡menuda fue su sorpresa! No había nadie. Martina pensó que la rama se habría partido sola haciendo el ruido, lo que no sabía era de dónde había salido aquel lindo perfume. Algo llamó su atención; era una puerta en medio del bosque y de la extraña puerta salía una luz. Martina se acercó y vio un cartel en el que ponía «Puerta de las Maravillas» y decidió abrirla. Entró y quedó impresionada de lo que había: un mundo de golosinas, una salita con un montón de juguetes y también había una sala llena de flores, de donde venía el aroma. Martina dio un paseo por todas las salas durante un rato y se fue a casa de su amiga, pensando en que volvería otro día. Cuando se hizo de noche, fue corriendo a contarle a su mamá lo que le había pasado pero, al cruzar por el bosque, la puerta ya no estaba. «A lo mejor solo se aparece una vez», se le ocurrió. En cuanto llegó a casa, se lo contó a su mamá.

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—¿Te cuento un secreto, Martina? —le preguntó su madre. —¿Un secreto? — ¡Le encantaban los secretos! —Yo también encontré esa puerta cuando era pequeña pero no me atreví a abrirla. Así que, si quieres, podemos ir otro día al bosque para ver si la vemos. Martina se durmió con ganas de que llegara ese momento.

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El campesino y la Reina Trueno AITANA ARCÉIZ DÍAZ 1º PRIMARIA CRA LOS BAÑALES ALERA

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Érase una vez un campesino que era muy pobre. De camino a su casa se encontró con una abuelita que recogía castañas y el campesino le preguntó: —¿Dónde puedo encontrar dinero? La abuelita le dijo: —Tienes que ir a una isla maldita de hielo donde vive la reina Trueno que vigila el dinero, pero tendrás que tener cuidado porque nadie ha conseguido llegar a la isla. Te encontrarás animales salvajes y caballos voladores. El campesino no tuvo miedo, con el caballo volador fue a la isla del Hielo. La abuelita le regaló una varita mágica porque le ayudó a recoger castañas. El campesino se encontró a la reina Trueno haciendo hechizos…¡¡¡Quería convertir todos los campos en hielo!!! Con su varita mágica que le había regalado la abuelita, el campesino rompió el hechizo u así, el tesoro de la reina Trueno fue a parar a los campos y los campesinos fueron ricos. Y colorín colorado… ¡¡¡este cuento se ha acabado!!!

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Una mamá los encontró en la vieja fábrica de juguetes. Papá Noel necesitaba ayuda porque estaba cansado, los niños cada vez le pedían más juguetes. Los niños ayudaron a Papa Noel a hacer los juguetes y prometieron no pedirle tantos regalos, ni a él ni a los Reyes Magos, ¡aunque sean magos! Y colorín colorado la historia de la magia de la Navidad se ha acabado.

El monstruo del bosque HUGO IGUAL BLAS 2º PRIMARIA CRA BAÑALES SÁDABA Érase una vez un monstruo maleducado que vivía en el bosque. El monstruo dormía de día y salía de noche, cazaba animales y quería comerse a las personas que vivían en un pueblo.Los vecinos del pueblo tenían mucho miedo, pero había un leñador muy fuerte que no tenía miedo al monstruo ni a nada. Una noche, el monstruo atacó el poblado y se llevó a unas personas. El leñador forzudo salió al bosque la mañana siguiente con su hacha grande y encontró al monstruo dormido. Cortó unos árboles y lo encerró. Salvó a las personas del pueblo. El leñador se hizo amigo del monstruo y el monstruo se volvió bueno. El monstruo ayudaba a las personas del pueblo, cargaba con las cosas pesadas que no podían las personas, vigilaba el pueblo por las noches y jugaba con los niños del pueblo.

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La magia de la Navidad LAURA CABEZÓN OTAL 1º PRIMARIA CRA LUIS BUÑUEL RIVAS Érase una vez una Navidad muy bonita. Los niños cantaban villancicos, jugaban con la nieve, se tiraban en trineo, comían turrón... Pero un día desapareció un niño. Al día siguiente, otro. Cada día faltaban más niños. Prohibieron salir de casa a todos los niños.

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Poesía 1.º, 2.º y 3.º Primaria PRIMER PREMIO

El dragón Arco Iris ALBERTO BLASCO CHÓLIZ 3º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS El dragón cambia de color según le brilla su humor. Si el dragón se siente triste el color azul resiste. Si en cambio está contento el amarillo brilla al momento. El dragón está enamorado su color es colorado. ¡Uy! Se muere de vergüenza ahora el color naranja comienza. ¡Boo! Le dan un susto morado está del disgusto. Y si el dragón envidia tiene mira cómo el verde viene.

SEGUNDO PREMIO

Mi perra Vida DANIELA CIUDAD CIUDAD 3º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS

Su cara alargada es graciosa como una carcajada. Cuando mueve su larga cola a todos enamora. Y con su pelo suave y largo en cosquillas me deshago. Ella es la mejor, protectora, alegre y cariñosa. ¡Ay mi perra Vida! Ella y yo formamos unidas, el mejor dúo de todas las Cinco Villas!

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Una sonrisa ANA FRANCO LÓPEZ 3º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Estás triste, sientes que algo perdiste, te encuentras solo, porque piensas «no molo». Pero todo tiene fácil solución, si nos regalan un achuchón. Hay algo necesario, tan grande como un armario, un amigo, una sonrisa, es como una gran brisa.

Mi perra Vida es tan bella como una doncella.

Entra en tu vida, y de repente tú caída, queda rápida barrida.

Con sus ojos color miel me hace sentir bien.

Un amigo, una sonrisa, todo arregla de forma precisa.

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Poesía y rima ENRIQUE SANZ LISO 3º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Tenía que escribir una poesía pero la dejé para otro día porque nada se me ocurría y así nunca acabaría. Después de escalar con mi prima y de haber llegado a la cima probé a ver si esto se anima y por fin me sale la rima.

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El frío CARLA BRUBALLA ACERO 3º PRIMARIA C.R.A. LOS BAÑALES LUESIA La nieve emocionada me tiene. Una nevada el tiempo nos ha dado y a todos ha emocionado. Tiempo frio que hace ponerse el abrigo y con el chocolate caliente es un plan excelente.

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El castillo del diablillo DANIELA CIUDAD Y YAGO LÓPEZ 3º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Hace mucho tiempo, vivían en un castillo, un vampiro llamado Casimiro y un diablillo llamado Colmillo. El vampiro Casimiro cansado del diablillo se marchó del castillo amarillo. ¿Y por qué creéis que se marchó Casimiro? Porque el diablillo era tan pillo, tan pillo, que destruyó el castillo. Y el diablillo volvió a hacer el castillo con buenos ladrillos y usó un martillo para los tornillos. Pero el diablillo Colmillo se sentía tan solito que se fue a buscar al vampiro Casimiro. Y bajo la nieve se encontraron. El diablillo Colmillo convenció al vampiro Casimiro y volvieron al castillo amarillo siendo buenos amigos.

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Mi yaya MARTA BAIGORRI LADRERO 3º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS En casa de mi yaya hay un sofá calentito donde yo me siento a comer gusanitos.

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En casa de mi yaya es donde mejor estoy, por eso voy a menudo y ahora mismo, me voy.

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¡No los abandones! CELIA GONZÁLEZ BUISÁN 2º PRIMARIA COLEGIO HERMANAS MERCEDARIAS EJEA DE LOS CABALLEROS Aunque son unos glotones, los perros son bonachones, a veces son gritones, tienen buenos corazones. Son traviesos como ratones y siempre son dormilones. Si abandonarlo está en tus opciones se los llevarán unos ladrones, se sentirán muy tristones y sufrirán muchas tensiones, es mejor que los perdones. ¡Por favor no los abandones!

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Frío

MARTÍN ABADÍA BUENO 1º PRIMARIA CEIP ISIDORO GIL DE JAZ SOS DEL REY CATÓLICO En la calle hace frío pero yo me río porque cuando llega el estío con mi tío voy al río.

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En casa de mi yaya hay un armario mágico donde siempre encuentro cosas que nunca había visto.

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En busca de la alegría perdida 3º A PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS La PAZ no se compra, la PAZ no se vende, la PAZ se defiende para toda nuestra gente. No paramos de pensar, de ponernos en su lugar, cuanta gente vive apenada, sin haber hecho nada. Vamos a buscar la manera, unamos juntos nuestras manos… Algo deberíamos intentar Para a estos niños y niñas poder salvar. Hoy dibujamos un lienzo de emoción, de PAZ, a corazón abierto… nos encanta expresar, y así, nuestros pensamientos… ¡echan a volar! La gente pierde sus casas, La gente pierde su familia… La gente pierde su vida… ¡Sin saber por qué! Los niños y niñas que viven en guerra crecen tristes ¡Sin saber qué hacer!

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Acrósticos 1º Y 2º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Las Flores son tan bonitas, que aLgunas nos hacen sentir, cOmo las margaritas y rosas, sembRadas en mi jardín. Los rEcuerdos que yo tengo, siempre eStán dentro de mí.

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Narrativa 4.º, 5.º y 6.º Primaria PRIMER PREMIO

La rebelión del parque ELSA CASTILLO ESTEBAN 5º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA Cuando anochecía en la ciudad, la gente se iba a sus casas a descansar y las calles quedaban en silencio, era el momento en el que todos los elementos que formaban parte del parque cobraban vida. El columpio, el tobogán, el banco, la papelera, el césped, la fuente y los árboles. Todos los días era lo mismo. Por las mañanas estaban bastante tranquilos y podían ver pasar a los madrugadores que salen a correr o a andar con los primeros rayos del sol. Después veían desfilar a los vecinos de las casas cercanas con sus mascotas. Más tarde llegaba el turno de esos a los que llamaban «los sabios», que contaban unas historias interesantísimas de otros tiempos. Pero el momento del día más temido era la tarde. Después de sonar el timbre del colegio, un ejército de madres y niños de todas las edades acudía al parque a merendar y a jugar. Al final del día, sobre todo los fines de semana, los jóvenes de la ciudad tomaban el parque y allí, alejados de la mirada de sus padres, aprovechaban para hacer alguna que otra gamberrada. Cuando se iban todos y el parque volvía a quedar vacío y en silencio era cuando los protagonistas de esta historia comenzaban con sus lamentos: ―No aguanto más, mirad lo que me han hecho los niños del 3º. ¡Me han pintado entero! ¡Estoy lleno de corazones! —protestó el banco. ―Ya lo veo y yo estoy vacía, pero mira hacia abajo y verás que todos los papeles están tirados en el suelo —contestó muy enfadada la papelera. ―Tenemos que hacer algo, mirad cómo me han dejado» —dijo el columpio un poco triste— «Unos

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niños han hecho un nudo con mis cadenas y me han dejado inservible». ―¡Ya te digo! A mí, la señora que viene todos los días con el caniche, me ha vuelto a dejar el regalito de su perro, y huele fatal —añadió el césped:—. No podemos seguir así, tenemos que unirnos y hacer algo para enseñar a esta gente cómo hay que comportarse. ―¡Ya sé! —dijo la farola— Como yo tengo mucha electricidad, cada vez que alguien haga algo mal le daremos una pequeña descarga eléctrica, algo sin peligro, así aprenderán una buena lección. A la mañana siguiente todo estaba listo para que los habitantes de la ciudad supieran que no hay que maltratar las cosas. Cuando los niños del 3º comenzaron a pintar el banco con sus rotuladores, de repente se pusieron a saltar, porque habían notado un pinchazo en sus manos y no sabían de qué se trataba. Mientras tanto otra vez la vecina y su perro estaban manchando el césped y también sin saber por qué, señora y perro estaban dando saltos. Por la noche los elementos del parque pasaban unos ratos estupendos tronchándose de risa recordando las caras de la gente cuando recibían el castigo. ―Se lo tienen merecido, así aprenderán la lección —dijo la fuente. Una tarde los niños quedaron en el parque para hablar de lo que estaba pasando. ―¿Vosotros también habéis notado descargas eléctricas? —dijo un niño. ―Sí, a mí también me ha pasado —dijo otro niño, que estaba un poco asustado. En ese momento se escuchó una voz suave y dulce: «A mí nunca me ha pasado nada de eso que estáis contando, de hecho no sé si creérmelo». Era la voz de una niña que nunca hacia nada mal. Entonces un niño pensó: «Claro, como tratamos tan mal a las cosas del parque nos están castigando». Lo comentó a los demás y todos pensaron que podía ser esa la razón de lo que les estaba ocurriendo, así que decidieron hacer una prueba. ―Vamos a ver si tiramos un papel al suelo qué pasa. En cuanto tiraron el papel al suelo, todos los niños sintieron la descarga en sus pies y se pusieron a bailar como indios alrededor de la hoguera.

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SEGUNDO PREMIO

La historia de Jacob IRENE GIMÉNEZ ARREGUI 6º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Me llamo Jacob. Nací en Zaragoza en el año 1895. En la ciudad nadie choca con nadie y si se cruzan sus caminos, se regalan sonrisas que valen más que mil palabras. Yo soy bastante feliz, no puedo quejarme por la vida que tengo. Desde la ventana de mi cuarto se ve el Ebro; en mi escritorio siempre hay un libro sobre las leyendas de Zaragoza y gracias a él he aprendido a leer y escribir. Pero he visto cosas que no entiendo  y que me gustarían que cambiasen… Mi padre es alfarero. Vende sus vasijas, platos y otros cacharros por los pueblos de Aragón. Yo le acompaño y le ayudo. A veces, mientras vamos por los caminos, me siento en la parte de atrás del carro y miro. Miro a la gente que pasa y veo todo lo que pasa. Veo a niños de mi edad caminando con los pies descalzos, cargando sacos más grandes que ellos. Veo a mujeres muy jóvenes llevando un  recién nacido en sus brazos. Veo mucha gente trabajar en los campos de sol a sol… No se quejan, nadie se queja. Cuando llegamos al mercado, vi a hombres y mujeres comprando acompañados por sus hijas

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Un niño dijo: «¿Quién se atreve a coger el papel y tirarlo a la papelera? A ver qué pasa». Una niña, decidida a hacerlo, cogió el papel y lo tiró a la papelera y como no les dio ninguna descarga supieron que no tenían que maltratar las cosas que había en el parque y en todos los sitos. Poco a poco se fue corriendo la voz y la leyenda del parque mágico terminó siendo conocida por todos. A partir de entonces el parque volvió a ser un lugar hermoso, cuidado y limpio y nunca más volvieron a suceder cosas extrañas, al menos en este lugar. Por cierto, ¿cómo tratas tú a tu parque?

e hijos. Se nota que los quieren, pero me llama la atención que ni las niñas ni los niños eligen algo que comprar, pero sí cargan con la compra, hablan con la gente, pero no miran a los ojos. Al caer la tarde, cuando se termina el mercado, regresamos a casa, y si se nos hace de noche dormimos en algún pueblo. A mí me gusta quedarme en los pueblos, porque así puedo descubrir cosas maravillosas en las mercancías de los demás vendedores, y en las calles, incluso conozco a gente nueva. Y es que el mayor tesoro que he descubierto con ellos es la amistad con niños y niñas, que, como yo, viajan, ven y además hablan. Podemos pasarnos toda una noche contándonos cosas que escapan al ojo de las personas adultas y es que los niños y niñas somos como los gatos en la noche. Lo vemos todo. Y una noche de luna llena, alguien dijo: —Y eso que cuentas, ¿te lo ha dicho tu padre? Se hizo el silencio y todos nos dimos cuenta de que no hablábamos con las personas adultas. Nunca nos habíamos planteado que existía la posibilidad de que nos escuchasen. Hoy cumplo nueve años. Mientras vamos en el carro camino de casa, pienso en la fiesta que me harán. Sé que mi madre habrá preparado mi comida favorita; que mi abuelo me habrá construido un juguete; que mi hermana mayor me contará mi cuento preferido. Lo que no sé es si mi padre me hará el regalo que más deseo: —Papá, me gustaría contarte una cosa. —Dime Jacob, te escucho. ¡Lo ha hecho! Sin saber que el regalo que más deseo es su atención. Gracias, papá, por tratarme como a un niño con voz.

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Mientras dormía NURIA GRACIA ZUBIAUR 6º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Mientras dormía, escuchaba a mi madre llorar. Noche tras noche, siempre lloraba. Un lunes cuando me desperté, mi madre estaba en la cocina haciéndome el desayuno y le dije que le había oído llorar. Ella me dijo que no me preocupara, que lloraba porque echaba de menos a mi abuelo que había muerto hace poco. Esa misma mañana me fui al colegio y durante toda la mañana estuve en clase, y no paraba de acordarme de lo que me había dicho mi madre. A la vuelta del cole, cuando llegué a casa vi a mi madre que llevaba un moratón en la cara y el brazo lleno de moratones. Yo, asustada, le pregunté qué le había pasado. Ella me contestó que se había caído por las escaleras. Yo insistí en que fuera al médico, pero ella decía que se encontraba bien y que se le pasaría. Era la hora de la comida y ayudé a mi madre a poner la mesa, puse los cubiertos, los platos y los vasos para los tres. Mi madre Pilar había preparado mi plato favorito que son los canelones, y le dije si podía empezar a comer, aunque no hubiese llegado mi padre a casa, y ella me dijo que comenzara a comer. Recuerdo ese día que comí sola en la mesa con los platos de mis padres vacíos. Mi padre nunca llegó a comer. Por la tarde salí a jugar con mis amigas al parque de mi pueblo pesquero que se llama Santoña. Estando en el parque vi a mi padre que estaba en un bar con sus amigos tomándose unas cervezas, me acerqué a saludarle y le pregunté que por qué no había venido a comer. Él no me contestó y me dijo que me fuera a jugar. Cuando llegué a casa me encontré a mi madre llorando, y yo no sabía cómo consolarla. Entonces llamé a mi abuela para pedirle ayuda. Yo me sentía muy mal y muy triste, así que decidí irme a mi cuarto. Por la noche llegó mi padre, y, de repente, empecé a escuchar gritos, golpes y portazos. Tenía mucho miedo porque no sabía qué estaba pasando. Me metí debajo de la cama, hasta que escuché a mi madre que pedía socorro y gritaba mi nombre: «¡¡¡ANDREA!!!»

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Yo salí de mi cuarto corriendo, y fui a la cocina a ver qué le pasaba a mi madre. Entonces, cuando abrí la puerta, vi a mi padre cómo le pegaba a mi madre, que se encontraba en el suelo sin consciencia. Yo grité llorando: «¡PAPÁ, DEJA DE PEGAR A MAMÁ! LA VAS A MATAAAAAR…» Y salí corriendo a pedir ayuda a mi vecina Lucía. Entonces, cuando pasó a mi casa, mi padre ya se había ido y mi madre se encontraba en el suelo inconsciente. Lucía llamó a Urgencias y a la Policía, que llegaron rápidamente y pudieron atender a mi madre, que se la llevaron al hospital. Yo no paraba de llorar y llorar, de pensar que mi madre podía morir de la paliza que mi padre le había dado. Aunque esa noche, había mucha gente a mi alrededor, me sentía SOLA, sin saber lo que iba a ser de mí. Unos días antes, mientras cenábamos y veíamos las noticias, dijeron que un hombre había matado a su mujer cuando salía del trabajo. Recuerdo un número de teléfono que nunca olvidaré: el 016, que es el teléfono al que debemos llamar cuando maltratan a las mujeres. Mi madre nunca llamó a este teléfono, porque creía que mi padre cambiaría y dejaría de pegarle. Y eso no fue así, mi padre nunca cambió y casi la mata. Hoy, me avergüenza ir al colegio, porque todo el mundo habla de mí y de mis padres. No sé qué les voy a decir a mis amigas, seguramente no les diré nada. No sé qué le voy a decir a mi profesora. No quiero salir de mi casa. No quiero volver a ver a mi padre, que está en la cárcel. Sólo deseo que mi madre se recupere pronto y que nunca nadie le haga llorar más. Con mis 11 años, me cuesta mucho dormir, mi abuela se hace cargo de mí y me ayuda con los deberes del colegio. Hace ya tres meses que pasó esa terrorífica noche y, a pesar de eso, tengo que dar gracias porque mi madre se recupera poco a poco. En estos tres meses, las noticias han dicho que seis mujeres han sido asesinadas por sus maridos, y yo me pregunto: ¿Cuántos niños y niñas como yo se han quedado sin sus mamás y cuántas abuelas como la mía se han quedado sin sus hijas? Le he escrito una carta al Presidente de Gobierno contándole lo que me había pasado y pidiéndole ayuda para que ningún niño se quede sin su mamá. Han pasado dos meses y todavía no me ha contestado. Yo pienso que igual no ha tenido tiempo para contestarme, pero yo me pregunto: ¿Puede haber algo más importante que salvar la vida de nuestras mamás? NO, NO y NO.

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Reflexión sobre los refugiados MAITE LASIERRA 6º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS No hace falta sufrir cuando no necesitas algo, pero sí cuando tienes que pensar en ellos. Y os preguntareis: ¿quién son ellos? Ellos son los refugiados, niños y adultos que lo pasan muy mal. Nos enseñan a valorar las cosas como son, no como creemos, nos enseñan a compartir y ayudar a los demás. Porque, si nos ponemos en su lugar, querríamos tener comida para sobrevivir, una casa donde vivir, una familia con la que compartir nuestros sentimientos, un colegio donde aprender, un pueblo sin guerra… Aunque, afortunadamente, aún existen personas buenas en el mundo, que se van hasta sitios muy lejanos y dejan por un tiempo a su familia para ir a ayudarles, por ejemplo médicos, que van a revisar su salud, personas que van a darles comida en una furgoneta, gente que da dinero en diferentes asociaciones. Gracias a estas personas los refugiados tienen un lugar donde dormir, en los campamentos, comida y juguetes, cosas que nosotros podemos donar en nuestras ciudades y las envían a África o a Siria, a los campamentos de refugiados. Ahora os voy a contar el viaje de los refugiados a Kakuma, es decir, el viaje a ninguna parte. Kenia alberga dos de los mayores campamentos del mundo, donde se amontonan más cientos de miles de acogidos. Allí duermen en el suelo con sacos y sábanas que dona la gente. La vida en este campamento va demasiado deprisa. Este campamento tiene más de veinticinco años aunque realmente Kakuma no exista para la mayoría de los seres humanos, se ha convertido en el destino de cientos de refugiados. Lo más penoso es que casi todos los refugiados que hay en ese campamento es por culpa de las guerras. En cuanto llegan al campamento les atienden: si llevan heridas los curan, después los apuntan para contar el número de refugiados que hay; si van con niños, les hacen un chequeo y les ofrecen una educación escasa pero, al menos, la tienen. Kakuma tiene tantos refugiados que ya funciona como

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una ciudad. Entre las casas de adobe con techos de plástico o metal aparecen pequeños comercios, servicios de moto, taxi o improvisadas salas de cine, donde se puede ver alguna película en pantallas de televisión instaladas en una sala oscura. Hay cosas de este campamento de refugiados que son muy interesantes, por ejemplo la historia del campeonato mundial de atletismo, los cinco componentes del equipo de refugiados, que participaron en el reciente campeonato mundial de atletismo celebrado en Londres, eran residentes en Kakuma. Allí entrenan motivados por la referencia de Mo Farah, un refugiado somalí y campeón olímpico. O por el testimonio de López Lomong, uno de esos niños perdidos de Sudán que llegó a ser abanderado de Estados Unidos en los juegos olímpicos de Pekín. Un trabajo conjunto que logra que el esfuerzo y valor de Kakuma registre unos resultados deportivos y académicos por encima del país. Una persona no decide si es refugiado o no, lo decide quien lo persigue y le obliga a abandonar su casa. Podemos diferenciar dos tipos de refugiados: el primer tipo es el refugiado político, las personas que se sienten perseguidas por razones de raza, religión, nacionalidad, o por pertenecer a un cierto grupo social u opinión política en sus países de origen. El segundo tipo es el refugiado por la guerra, porque su país está en lucha. Mi deseo es que en este año los campamentos de refugiados pudieran desaparecer porque ya no fueran necesarios. Que en todo el mundo no haya guerras y que el ganador sea el amor.

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Y un día llovió MARA ZÁRATE PÉREZ 5º PRIMARIA C.R.A. LOS BAÑALES UNCASTILLO Turkana era una aldea situada en el centro de África. Habitaban tribus que hasta ahora habían vivido de lo que cazaban: elefantes, rinocerontes, leones… Pero en sus últimas salidas de caza se habían encontrado con un terrible problema. ¡No había nada! Lo único que quedaba eran serpientes, lagartos, y algunos esqueletos de animales grandes. La culpa

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era de la gran sequía que habitaba en todo el centro de África, había niños que ni siquiera conocían la lluvia. Los hechiceros de la tribu hacían rituales y sacrificaban animales para atraer la lluvia. Pero nada funcionaba. Si todo seguía así, tendrían que irse a otro lugar. Dinka era una joven de la tribu. Ella sabía que algún día llovería y que cuando cayera el agua se perdería, antes de que pasara eso había que estar preparados para recoger todo el agua que pudiesen. A ella no le hacían caso, era mujer, en aquella tribu solamente mandaba el gran jefe: Abu. No le dejaban ni hablar con Abu. Desesperada por ayudar a su tribu decidió disfrazarse de hombre para poder contarle sus ideas al gran jefe. El día llegó y Dinka fue a hablar con el gran jefe con su disfraz y toda su valentía. Dinka le contó su idea; había pensado en construir una presa para acumular el agua. El gran jefe se quedó sorprendido con esa gran idea. También le dijo que cómo iban a aguantar las casas la lluvia. Dinka no había pensado en eso pero rápidamente tuvo una gran idea: ―Pondremos unos grandes trozos de palmeras unidas que harán que el agua no destruya los tejados de las casas, construiremos acequias a la entrada del pueblo para que el agua se desvíe. El gran jefe, como antes, se quedó impresionado. Abu le dijo que había que preparase cuanto antes y comunicarle a la aldea la ingeniosa idea de ese joven muchacho. Pronto empezaron a trabajar y a construir una presa y unas grandes mantas de palmeras para las casas. Todo el mundo se quedó impresionado, pero ese hombre no volvió a verse en la aldea. Los días pasaron y Turkana estaba impaciente porque lloviera. Después de dos semanas, todos perdieron la esperanza menos Dinka. Un lunes había niebla y casi no se veía, las personas no salieron de las casas. Esa noche la lluvia llegó a la aldea y nadie se dio cuenta. Por la mañana la presa estaba llena y todos los habitantes estaban muy contentos. Dinka la que más, gracias a su idea tenían agua y podrían seguir cazando y quedarse a vivir en la aldea. Abu mandó a sus ayudantes que fueran a buscar al chico que le había dado tan buenas ideas. Buscaron por toda la aldea, pero no lo encontraron. Dinka se enteró, se disfrazó otra vez y fue a ver al gran jefe. Se quitó el disfraz y el gran jefe impresionado nombró a Dinka su ayudante. Este, asombrado, se dio cuenta de que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres y de que son igual de inteligentes y por eso nombró a Dinka heredera

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del mando de la tribu; si algo le sucedía a él ella sería la nueva jefa de la tribu. A partir de entonces el gran jefe tuvo en cuenta las opiniones de todos los habitantes de la aldea, hombres y mujeres.

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Sofía «la bonita» SONIA GÓMEZ LES 5º PRIMARIA. CRA LUIS BUÑUEL SANTA ANASTASIA Había una vez una niña llamada Sofía. Sofía tenía tres años, era una niña muy feliz que vivía con toda su familia en un pueblo muy bonito de Navarra llamado Fustiñana. Todas las tardes iba a un parque que había enfrente de su casa, con su prima Carolina, ahí pasaban horas y horas jugando. Un día cuando Sofía ya había cumplido los cinco años, se fue con Carolina al parque, pero, lamentablemente, ésta no fue, como todas las tardes geniales en las que se lo pasaban de maravilla. Cuando iban a pasar al parque por el paso de cebra, una mujer que iba despistada con el móvil no se dio cuenta de que estaban cruzando. Carolina la vio y reaccionó rápidamente, pero cuando avisó a Sofía, ya era tarde, y el coche la atropelló. Carolina se quedó paralizada al ver semejante bestialidad. La mujer salió corriendo del coche, pero de los nervios se desmayó. Carolina consiguió reaccionar, y corrió hasta donde estaba Sofía. Estaba muy asustada, y no hacía más que llorar mientras intentaba despertar a Sofía. Los gritos de Carolina y de la gente que había alrededor del paso de cebra, alertaron a la familia de las dos niñas. Bajaron rápidamente, muy preocupados. Las horas se hicieron eternas hasta que llegó la ambulancia y la trasladaron al hospital. Estuvo ingresada más de una semana. La familia no comía, no hacía más que llorar y llorar de la tristeza y la preocupación que llevaban por dentro. La chica que atropelló a Sofía se fue al psicólogo porque estaba traumatizada. Cuando ya estaba recuperada fue a ver a Sofía al hospital y a llevarle un regalo. Uno de los días, cuando le dijeron a la familia que ya podían entrar a ver a Sofía, la encontraron

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Aprendiendo a cuidar el planeta AINARA LASIERRA AZNÁREZ 4º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS

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tumbada en la camilla, ya despierta, aunque llevaba golpes por todo el cuerpo y tenía que ir en silla de ruedas. A todos se les saltaron las lágrimas, pero lo asumieron cuando vieron lo fuerte que fue Sofía para superar todos los obstáculos que le surgieron. Pasaron los años, y cuando Sofía empezó el instituto en silla de ruedas se sintió muy diferente a los demás. Todos sus compañeros se dieron cuenta de cómo ella se sentía, y le hicieron ver que, aunque fuera en silla de ruedas, podía hacer las mismas cosas que cualquiera de ellos. Sofía era una chica hermosísima, por dentro y por fuera, por eso sus compañeros la llamaban: «Sofía, la bonita».

dieron fuego y comenzaron a quemar el parque. Un pajarito que había por ahí les silbó para que se despertaran, se acercó por el suelo y se enredó en un plástico. Las niñas se despertaron porque escucharon los silbidos del pajarito y vieron que estaban rodeadas por el fuego. Entonces empezaron a pedir auxilio. Mientras Alba gritaba Marta liberó al pajarito del plástico. Su amigo una vez libre voló a decir que estaban atrapadas por el fuego al parque de bomberos. Un bombero, que lo vio tan nervioso revolotear, salió a la calle y entonces vio el humo desde el parque, y dio la alarma. Cuando los bomberos llegaron al parque ya estaban allí los padres de las niñas, porque les habían avisado los padres de Laura de su mal comportamiento en casa y de que se habían marchado corriendo. Entre todos consiguieron apagar el fuego y salvarlas. Los padres de las niñas les gritaron y les castigaron recogiendo la basura que había por el suelo de todas las calles y parques de. Desde aquel día las niñas aprendieron la lección y se dieron cuenta de que hay que tirar las cosas a la basura, utilizando los contenedores correspondientes con cada material. Debemos cuidar el medio ambiente y Reducir, Reutilizar y Reciclar los residuos, porque si no contaminamos Nuestro Planeta, que es nuestra casa.

Un día de verano, dos niñas llamadas Alba y Marta de ocho años salieron a pasear por su pueblo, Alcañiz. En primer lugar fueron a la piscina y se compraron dos helados, el de Alba era de oreo y el de Marta de cucurucho. Después de comérselos, tiraron al suelo: Alba, el plástico de su helado, y Marta, los papeles del suyo; y siguieron jugando como si nada. Luego se fueron a casa de su amiga Laura, allí les dieron de merendar una chocolatina y un zumo en caja. Cuando se acabaron la merienda volvieron a tirar las cosas por el suelo. Entonces los padres de Laura, que se dieron cuenta, les dijeron que eso no estaba bien. Ellas no les hicieron caso, riéndose de ellos y salieron corriendo de la casa. Cuando se cansaron de correr llegaron al parque, donde por la noche los más jóvenes habían estado haciendo botellón. Ellas se encontraron una botella de cristal, y se dedicaron a romperla con piedras grandes. Tras esta nueva trastada se quedaron dormidas en el césped del parque. En ese momento dio el sol con uno de sus rayos en los cristales rotos que estaban encima de unos papeles tirados por el suelo. Los papeles se pren-

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Poesía 4.º, 5.º y 6.º Primaria PRIMER PREMIO

cruel es no volver a sentir tus manos en un abrazo. Pero ya da igual porque tú te has ido, y no te veré más. No te oiré gritar, cuando decías que yo era lo que más querias, y aunque ahora me sienta triste, tus recuerdos y mi corazón me recordarán, lo que tú me quisiste.

Así soy yo PILAR MERÍN 4º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS

DIPLOMA

Cuando me miro al espejo Yo me veo como soy: ¡Qué suerte tengo! ¡Qué guapo estoy!

Pero soy yo FRANCHO LAFUENTE CARNEIRO 6º PRIMARIA CEIP GUILLERMO FATÁS ZARAGOZA

Llevo en la cara sonrisas para alegrar, y en las manos caricias para regalar. Llevo en los dedos los juegos, ¡y sirven para cantar!

Abro un libro de ilusión, y leo y escribo versos rotos, y oigo la voz del Sol.

Llevo en los pies las cosquillas, ¡y doy brincos al saltar! Cuando me miro al espejo, yo me veo como soy: ¡Qué suerte tengo! ¡Qué feliz soy!

SEGUNDO PREMIO

Cruel ¿Quién, qué es cruel? LUNA SANZ TOLOSANA 6º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Cruel es no poder ver tus ojos iluminarse cuando [me ven acercarse, cruel es ver tus ojos llorar por algo malo que te va [a pasar. cruel es no poder oírte respirar a mi lado,

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Sumo estrellas, las divido entre lunas, resto órbitas, y las multiplico por luz. Conecto Júpiter y Saturno, desayuno satélites, pinto galaxias, y borro cometas. Soy un sujeto sin predicado, un adverbio de tiempo, mañana... Soy un adjetivo superlativo en una oración sin verbo, una mayúscula, un hiato sin tilde, una sobreesdrújula en un ecosistema mixto, sin tierra, sin agua, al compás de corcheas en clave de Fa. No dibujo ni pinto estrellas, ni nubes ni fuego. No tiene sentido. Pero soy yo.

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Mi planeta ÍKER CATIVIELA 4º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Qué bonito es mi planeta, pero qué triste está, lo llenamos de mucho humo y ahora va a enfermar. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué pasará? Si no le ponemos remedio esto estallará. Los animales corren, las plantas se marchitan, los mares se contaminan y la tierra grita. El hielo se derrite. Esto es mala señal. Si no hacemos algo, el planeta se inundará.

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DIPLOMA

Para gustos, sabores OMAIMA EL GHAZOUANI 6º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS A mi tío Ramón, le gusta el pastel de limón. A mi tía Teresa, le gusta la de chocolate con fresa. A mi prima Rosana, le encanta el jugo de manzana. A mi prima Vera, le gusta mucho la pera. A mi abuelo Francisco, le gusta comer marisco. Y a mi abuela Lina, le encanta comer mandarina. Somos una familia diferente, pero nos respetamos y somos justos, porque en nuestra familia, hay muchos gustos.

La atmósfera está contaminada y no llueve nada de nada. Se han secado los pantanos, esto se nos va de las manos.

DIPLOMA

¿Qué tenemos que hacer? Tenemos que gritar a todos los que puedan: ¡¡¡Solucionar esto ya!!!

JULIA MARÍN IRIGOYEN 4º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS

Abuela

A veces pienso que estás a mi lado pero yo sé que no lo estás. Qué bonito sería haberte conocido y tu mano hubiera cogido. Mamá: ¿Cómo era la abuela? Era feliz, cariñosa y buena. Mis besos, mis abrazos, mis sonrisas te las dedico todos los días. Con estas palabras que te escribo jamás caerás en el olvido. A veces pienso que estás a mi lado. Algún día, abuela, nos daremos la mano. ¡TE QUIERO, ABUELA! ágora n.º 16 — revista de cultura, ensayo y creación literaria

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LAURA CASTILLO PÉREZ 4º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS

ANDREA HERNÁNDEZ BARÓN 6º PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS

Desde mi ventana, veo los árboles del parque, sin hojas. Desde mi ventana, veo la hierba helada, por la mañana. Desde mi ventana, veo la calle y la carretera. Y veo a la gente muy abrigada. Veo la piscina sin agua y sin niños. Veo a los gorriones buscando sus nidos. Veo a las palomas, picoteando la comida que [encuentran en la hierba del parque y la piscina. ¡Veo la tirosina! ¡La gente pasea y aunque estemos en invierno, la [vida sigue en Egea! ¡Ya llegará la primavera!

Me gusta soñar que el mundo va a cambiar. No habrá guerras, ni peleas sólo personas contentas. Qué mundo más guay, donde no se oye ningún ¡ay! En esta realidad no hay nunca maldad. Veo a todos los niños corriendo, gritando, saltando, cantando. No quiero despertar ni mi sueño terminar. A veces los sueños se cumplen y con este sueño espero que disfruten.

Invierno desde mi ventana

DIPLOMA

Mi habitación

Queremos un premio

DAVID GARCÉS LONGÁS 6º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS

CLASE DE CUARTO PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS

Despierto en una jungla animada, osos, jirafas, monos en manada. Duermo entre rayas de colores, hasta allí me llegan distintos olores.

Este año, como todos, vamos a participar escribiendo poesía intentaremos ganar.

DIPLOMA

Libros, cuadernos, apuntes, mapas, historias y juguetes. La ropa aparece en montones, y lo que se pierde por los rincones. Por mi ventana veo el cielo, por nubes y estrellas paseo. Vivo en un cuarto pequeño: mi habitación, mi rincón, mis sueños. 186

Qué bonito es soñar

Este año, como todos, escribimos sin parar y al jurado le pedimos algún premio por piedad. Este año, como todos, Ágora nos va a llamar. ¡Primer premio para cuarto! Y una mención especial. Este año, como todos, un besico nos darán. ¡Buen trabajo! ¡Buen trabajo!, nos recuerdan sin cesar. Este año, como todos, llegamos ya al final, gracias a todos os damos, ya es hora de descansar. ágora n.º 16 — revista de cultura, ensayo y creación literaria


Mi etapa en el colegio MICAELA MORLANA NASARRE 6º PRIMARIA C.R.A. LOS BAÑALES UNCASTILLO Mis profesoras Elena, Marta y Sonia eran perfectas como una macedonia y en infantil olíamos a colonia. Terminó infantil y llegó primaria. Soñaba con volverme multimillonaria. Con Gerardo pasé también segundo. Sumas y restas con ellas me confundo. Tercero una experiencia, fuimos a esquiar. En Benasque y Cerler te puedes enfriar. Cuarto, un buen año, menos las divisiones. Las hicimos, pero nos costaron millones En quinto por fin fuimos a Albarracín. Hay muchas cosas para ser tan pequeñín. Tras seis años de estudiar en primaria, terminamos con Piluca y a secundaria.

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En el pueblo JUAN DOMÍNGUEZ CAVERO 5º PRIMARIA COLEGIO HERMANAS MERCEDARIAS EJEA DE LOS CABALLEROS

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Las puertas son marrones, las ventanas de madera, los tejados no son altos, las paredes son de piedra. Cuando andas por el pueblo, entre plantas y macetas, sólamente algunos gatos observan y merodean.

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El mago Jacobo (Poema dedicado a Gloria Fuertes) JULIA FAURE 6º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Desde pequeño, cuando llegaba el sueño, después del beso me contaban un verso. Eran poesías de una amiga mía, que en la noche me hacían compañía. En un lago vivía un mago, llamado Jacobo, un poco bobo. Quería aprovechar su habilidad para cenar sin tener que cocinar. En su casa feúcha tenía una trucha. Sabía un hechizo, el del panizo: «Un, dos, tres, cuatro». La convirtió en gato, cerdo, perro, pato. ¡Eo,eo,eo! ¡Qué mareo! No le salía la brujería. Arreglando su varita se despistó y el gato la trucha se llevó.

En la calle de mi abuela huele a chimenea; sólo cuando cambia el tiempo huele a primavera.

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Las estaciones YOUSEF GHALMI AIBI. 6º PRIMARIA. C.R.A. LOS BAÑALES UNCASTILLO Rojo, amarillo, marrón, así se tiñe esta estación. El otoño va avisando de que el frío va llegando.

Invierno, invierno, frío, friolero, cuando cubres de blanco los prados, me pongo mis guantes de cuadros.

Primavera, primavera, verde, verdosa, los pájaros cantan, en la estación mas lluviosa.

Un día de verano es muy acalorado, pero lo pasamos bien, tomando un helado.

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Concurso juvenil Narrativa 1.º, 2.º y 3.º ESO PRIMER PREMIO

El último día del inverno POR INÉS LARRAGA AGUERRI 3° ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS —Sí, parece que está nevando —te digo a modo de respuesta y, ahora que lo pienso, ha sonado más aburrido de lo que en un primer momento había pretendido. Nunca me gustó el frío. Este me recuerda a la soledad, aunque nunca he comprendido el motivo. Quizás algún libro o alguna película… No puedo recordarlo. —No, no quiero salir fuera, puedes ir tú sola si quieres —le explico arrastrando inútilmente las palabras ya que parece no percibir el pesar escondido detrás de las mismas. Tomo un sorbo del café con leche que tengo enfrente de mí. Demasiado dulce para mi gusto. —Vale, pero espera por lo menos a que termine el café —respondo con algo de exasperación a sus pobres suplicas para jugar con agua congelada, lo cual no haría si se tratase de agua, sin más. Yo, sinceramente, no veo la diferencia. Entonces es cuando un sonido sale de tu boca, pequeño aparato, travieso, intentando cortar la conversación. Y yo, orgulloso, ni te miro. No necesito tus mensajes ahora. Casi puedo sentir tus ojos clavados en mí, incluso traspasando la tela del bolsillo, así que desde arriba te dedico una sonrisa burlona que, interpreto, no es bien recibida por tu parte ya que vibras levemente a modo de muda queja por mi ofensa.

—Bueno, pues, ya está —digo más para mí mismo que para ella, para indicarle que ya me he terminado esta especie de café con más azúcar que otra cosa. Aunque tomo un último sorbito que… ¿no sabe a nada? Ni siquiera lo siento pasar por mi garganta. Miro el vaso con una más que evidente cara de extrañeza para comprobar que no, efectivamente, no queda una gota de café. Tras unos pocos segundos de reflexión llego a la conclusión de que lo más probable es que no hubiera nada de café cuando tomé el último trago y, aunque me parece de lo más extraño, no digo nada; probablemente pensará que soy estúpido. — Sí, sí. Ya salimos —afirmo mientras me pongo, no sin dificultades, mi nueva bufanda. Me dirijo a la puerta que da al exterior del edificio con pasos fingidamente cansados ya que en realidad, me gustaría salir rápidamente de este lugar. Es como si las paredes y el techo se acercaran a mí haciendo un vano esfuerzo por atemorizarme: no se lo permito. Soy más fuerte que mis alucinaciones. Por fin salgo del edificio y por segunda vez en el día no siento nada, no siento las frías garras del viento polar intentando desgarrarme las partes que no están cubiertas bajo el grueso abrigo. Ni siquiera las botas hundiéndose levemente en la blanda nieve. ¿Pero qué está pasando aquí? Suena de nuevo el tintineo tan conocido de mi móvil. Realmente me tranquiliza escuchar algo. Así que cojo el móvil y veo que hay un mensaje, número desconocido, algo extenso. Decido leerlo. {Hiroto Suwa: nació el 14 de octubre de 1973 en Nagoya, Japón. Profesor de Tokyo University of Science Kagrazaka Campus. 44 años, legalmente desaparecido desde hace 4 meses y 20 días.

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Nos ha sido imposible contactar con ningún familiar ni amigo cercano. Sus compañeros de trabajo aseguran que carecía de los mismos. Su cadáver se encontró en un edificio que parecía una cafetería abandonada. Parece que se suicidó envenenándose con una sustancia aún pendiente de confirmación.} — ¿Qué?

SEGUNDO PREMIO

El pastor iletrado ALEX LISO PORTILLO 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS En el más alejado pueblo pirenaico, Pablo, el benjamín de una familia de ganaderos, se ocupaba como era tradición del cuidado de los animales. A su corta edad, doce años, destacaba por su inteligencia; sin embargo nunca había ido a la escuela. Su dedicación exclusiva al trabajo le había impedido aprender a leer y escribir. Con frecuencia cuando por las mañanas se levantaba para ir a sacar el ganado, veía como los demás niños iban corriendo alegres camino del colegio. La situación repetida causó en él gran curiosidad y, por eso, un día encerró a las ovejas y, a sabiendas de la reprimenda de su padre si llegaba a descubrirlo, marchó hacia aquel edificio del pueblo que era el colegio. Pablo se acercó sigiloso hacia la ventana que por casualidad estaba entreabierta. Se acomodó bajo el alféizar y escuchó atento las explicaciones del profesor. Asombrado de ver todo lo que hacían los niños, se entristeció mucho al reconocer que su padre no le daría permiso para acudir a las clases; por eso, desde entonces, cada día, repitió la actuación: llevaba el rebaño a campo y después se dirigía al colegio; sentado en el exterior tomaba ejemplo de sus compañeros, papel en mano, apuntaba las palabras que procedían de la ventana con una diminuta mina. Tan solo cuatro meses más tarde, aquel pastorcico fue paulatinamente adquiriendo conocimientos; dejó de ser analfabeto pues había aprendido a escribir y también a leer. Durante aquellas emocio-

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nantes sesiones había escuchado hablar sobre literatura: autores, obras, citas y canciones entonadas por el maestro, despertaron su amor por la lectura. El curso iba a concluir y la última tarea consistiría en redactar un texto. Pablo vio en esto la mejor oportunidad para optar a entrar en la escuela, aunque fuese ya en el próximo curso. Así pues, puso en práctica todo lo que había aprendido. Los siguientes días, mientras las ovejas estaban en el prado sacaba de su alforja unas láminas de papel y una punta de lápiz. Comenzaba entonces a escribir y es que la escritura se convertía en todo un placer para él. Una vez concluido el trabajo, armado de valor se dirigió hasta el colegio para entregárselo al maestro. Este lo recibió muy enojado, agarró al chaval por la oreja y lo arrastró hasta su casa. Por si fuera poco, su padre le recriminó duramente la osadía y le prohibió regresar a la escuela. Satisfecho de haber echado a ese jovenzuelo de aspecto descuidado, pensó por un instante en el contenido de esos folios y viendo que tenían una extensión considerable, les dedicó unos minutos de su atención. El profesor quedó impresionado por la calidad de los escritos y se sintió un monstruo por haber sido tan injusto; sin embargo, prefirió obviar la cuestión aun cuando la calidad de aquellas líneas superaban con creces a las de cualquiera de sus alumnos. Después de incidente, las lágrimas corrieron por el rostro de este joven un día y otro mientras sacaba el rebaño al pasto. Apreciaba tantísimo la literatura que ya no concebía vivir sin ella. Deseaba ir a la escuela y aprender como uno más, no entendía por qué razón ser pastor debía ser sinónimo de analfabeto. Trató de calmarse y para ello, una vez más encontró refugio en la poesía. Cuando concluía el último de sus versos, se percató de que había perdido de vista a las ovejas, asió la vara y guardó en su bolsillo la poesía. Echó a correr, la noche caía. Al acercarse a una ladera de la montaña, dio un traspié en una rama, un fuerte golpe en la cabeza lo dejó inconsciente. Este infortunio y el frío de la madrugada trajeron la mayor de las tragedias. Pasadas las horas, su padre extrañado al ver que su hijo no volvía fue a buscarlo. Cuando llegó al monte, encontró a las ovejas perdidas y llamó a gritos a su hijo. Inspeccionó el lugar y no muy lejos encontró el cuerpo del niño que yacía allí mismo. Clamó al cielo y su voz resonó entre las montañas como el trueno. Pablo sostenía en sus manos la última poesía, esta casualmente hablaba sobre una igualdad social. El hombre cargó a su hijo sobre sus hombros para llevarlo a casa. El matrimonio desconsolado y aturdido

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Aquella promesa INÉS GAY RIVERA 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Después de una noche oscura y estrellada, llena de aventuras, explorando tu cuerpo angelical, despierto en la habitación de este hotel al pie de la Costa Dorada. El sol brillante anuncia de nuevo el día. Deseosa de ti, admiro tu tez pálida, tu sonrisa risueña, tu pelo castaño como el otoño, tus tímidas mejillas sonrojadas y esos lunares de tu espalda que me encantan. Mientras te observo, me convenzo de mi suerte al tenerte entre mis brazos y siento que por momentos te quiero más, más y más, y mi

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no encontraba consuelo, lamentándose por no haber evitado este dramático final. A la mañana siguiente todo el pueblo supo de la trágica noticia y el profesor participó del profundo duelo. Tras el sepelio, el padre de Pablo se dirigió al profesor y le pidió que le leyera el papel que había encontrado entre las frías manos de su hijito ya que él era incapaz, nunca fue a la escuela. La voz de profesor temblaba al recitar aquellos cariñosos versos dedicados por un niño a su pasión por las letras. Emocionados ambos se fundieron en un abrazo. Comprendieron en ese instante cuán importante es la cultura, qué necesaria es la educación siendo niño, siendo pobre, siendo un pastor… siendo importante para todos por igual. En los años siguientes el mayor empeño del maestro fue que todos los niños, sin excepciones, llenaran las aulas. Ninguna excusa servía para faltar a clase y de aquel lugar salieron grandes escritores, pues la implicación del profesor convirtió a los niños más pobres en los más grandes poetas. La vida de Pablo sirvió de mucho, cambió el rumbo educativo de la época. Jamás se hubiera comprendido la importancia de la educación sin él. Ya en el acto homenaje al maestro por su jubilación, este quiso recordar al pastor iletrado con hermosas palabras de agradecimiento y reiterando, una vez más, sus disculpas. Celebrando todos el recuerdo de quien hoy da nombre a la vieja escuela, Colegio Público Pastor y Poeta.

amor ha de crecer hasta el momento en el que ya no pueda sostenerlo. Entonces puede ser que me aleje, pero ¡Calma! eso solo ocurrirá cuando hayamos alcanzado la vejez, para cuando ya hayamos formado una hermosa familia y vivamos en una casa alejada de la ciudad, allá donde la brisa del océano nos alcance todas las mañanas solo por el hecho de amanecer a tu lado. Mas no sé si todo esto se hará realidad; tan solo si me quieres igual que yo te quiero a ti, tan solo si me admiras como lo hago yo; tan solo si no me olvidas nunca, tan solo si no tienes ojos para otra, tan solo… demasiados condicionantes… y es que desconozco si lo que ha pasado esta noche ha sido algo pasajero. ¿He sido tu capricho? ¿O porque en verdad me amas? ¿Es fruto este amor de una quimera? ¡Maliciosas incógnitas! Conviene entones callar, pues realmente todo esto podría no suceder y tampoco yo dispongo de mucho tiempo. Sé que dentro de muy poco tiempo cruzaré a la otra orilla. Este es mi gran secreto. Por eso decido no revelarte nada, para entonces ya habré embarcando hacia aquella parte y esto te provocaría infinito dolor, habrías de retenerme en tu pensamiento para el resto de tu vida. Así que… ssshhhhh... ¡Cálla, ilusa! Disfruta este instante. En otra vida lo haremos realidad, te lo prometo.

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Amanecer MARTÍN FAURE GARCÍA 3º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Vuelvo a sentir en esta madrugada el mismo frio que noté la mañana en la que comenzó todo. Aquel domingo habíamos dejado temprano nuestro hogar y empezábamos a ver el sol sobre el horizonte. Los demás que viajaban en el carromato conmigo estaban ya despiertos pero ese día no había ni risas ni conversaciones. Todos sabían que José y yo tendríamos que alistarnos para ir a la Guerra Santa. Al llegar a la ciudad, mientras mi padre y los demás del pueblo comenzaban a montar los puestos para el mercado, vi como el obispo Raimundo con unos cuantos soldados apuntaban los nombres de los

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chicos que veían preparados para luchar. Las madres de los niños lloraban, pero el obispo se llevaba a los chavales sin piedad. Mi padre me llamó y fui a ayudarle. Ya casi al final de la mañana el obispo apareció con sus hombres y me preguntó por mi nombre, yo bajé la cabeza y no respondí. Entonces mi padre empujando a un guardia me cogió y le dijo al obispo que no podía llevarme ya que él no tenía más hijos. El obispo ante tal situación amenazó con mandar a mi padre al calabozo. Sabiendo que si lo hacían mi madre lo pasaría muy mal, les dije mi nombre y me llevaron a la catedral. Allí con muchos otros chavales cenamos en abundancia. Tras la cena apareció mi amigo José con un ojo morado. Iba entre dos guardias, símbolo de que no le había convencido la idea del obispo. Tras hablar con José me dormí junto a los demás en aquella gran estancia. A la mañana siguiente los cien chavales que dormíamos en aquella sala fuimos escoltados por unos guardias reales hasta el puerto de Valencia en una larga caminata. Al embarcar en los tres barcos que nos tenían preparados, nos iban dando una cota de malla que pesaba más que nosotros y una pesada espada. Por desgracia, José embarcó en otro barco. Por ciertas conversaciones que escuché gracias a Dios no íbamos directos a África, antes pararíamos en Nápoles. El viaje fue tortuoso y desagradable pero tras varios días al fin veíamos Nápoles en la lejanía. En Nápoles podíamos ir a nuestro antojo todo el día pero debíamos pasar la noche en un monasterio de la ciudad donde nos darían algo de comida y los siguientes días nos enseñarían a usar las espadas. La tarde en Nápoles fue tranquila y entretenida, visité mercados e iglesias con José ya que nunca habíamos salido de nuestro pequeño pueblo. Ya era mala suerte que la primera vez que viajábamos iba a ser para esta atrocidad. Los cuatro días posteriores a esa tarde fueron duros y desoladores. Nuestra formación era agotadora y la imagen de la batalla que nos venía a la mente en cada entrenamiento nos destrozaba. Nos salvaban los buenos alimentos que nos proporcionaban los humildes frailes del monasterio. Pasados estos días todos nos sentíamos más fuertes pero desmoralizados. Una vez embarcados en las naves el obispo de Nápoles subió a las embarcaciones y nos bendijo a todos. Seguidamente arrancamos el viaje que fue corto y tranquilo en comparación al primero. Al desembarcar en aquella árida costa un grupo de

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soldados cristianos nos esperaban, rápidamente nos organizaron en grupos y nos llevaron corriendo a una gran campa repleta de tiendas de campaña donde se encontraban todos los cristianos que iban a luchar. Por lo visto fuimos los últimos en llegar y la batalla iba a ser al día siguiente. Un escalofrío me atraviesa de arriba abajo al ver aparecer el primer rayo de sol sobre el horizonte. Tras una noche en la que nadie ha dormido estamos aquí enfrente de otro ejército repleto de jóvenes como nosotros a los cuales la arenga que les estén dando ahora mismo tampoco les importa. Son jóvenes con una vida entera por delante la cual probablemente pierdan en unos instantes para que otro noble rey o rico que no están aquí presentes tengan una tierra más. Van a ser utilizados como marionetas al igual que yo, para luchar por una causa que no me incumbe. Pero ya no tenemos nada que hacer más que luchar y sufrir al escuchar la llamada a la batalla.

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Secreto MARTA BEAMONTE ZARRALANGA 3° ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS El aire estaba teñido de muerte, el frío viento me golpeaba las mejillas y sentía como cuchillos arañando mi piel. Todo el mundo observaba en silencio cómo descendía el ataúd hasta las profundidades del hoyo. La muerte de mi abuela había sido una sorpresa para todos, ¿fallecía la mujer más poderosa de la ciudad? Sin duda, era un buen titular que miles de personas, a quienes no les importaba su muerte, leerían. Personas que no la conocían. En realidad, ni yo misma lo había hecho. A sus 67 años mi abuela escondía secretos que ya nadie iba a descubrir. Los días siguientes a su muerte la gente entraba y salía de la sala: lágrimas falsas cubrían sus ojos y mejillas, daban un falso pésame y se marchaban con la conciencia limpia. Mi abuela no se había ganado una buena reputación en esta ciudad. Todo el mundo, entre susurros, la llamaba estirada, amargada, desgraciada y millo-

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Notas de vida DIEGO TERRÓN ABADÍA 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS En un tiempo al que la memoria no alcanza, existió un hombre de campo cuyo nombre era Tim. Como era su costumbre cada mañana Tim se dirigía hacia su único trabajo, su huerta. Aquella era una alborada cálida y habría de regar las frutas y hortalizas que él mismo había plantado. El hombre no disfrutaba en demasiado con sus labores agrícolas, por eso le llevaban el doble de tiempo que al resto. Tim cogió la regadera y poco a poco fue derramando el agua sobre cada una de las plantas y árboles del campo. Le sorprendía cómo apenas unas gotas de agua podían crecer tanto su plantación. Al mismo tiempo, a lo lejos se podía escuchar una armoniosa melodía. Pudo reconocer que se trataba del sonido de un instrumento de viento. La música sonaba al compás del canto de los pájaros y amenizaba alegremente la soleada mañana. Concluida su jornada de trabajo el hombre se dispuso a regresar a su hogar. Su casa era la casa de un modesto agricultor que vivía con poco dinero y sin familia. A la mañana siguiente muy temprano, llegó al campo y alzando la vista se sorprendió muchísimo al comprobar que la mayoría de las calabazas, manzanas y zanahorias estaban listas para la recolecta. Solamente habían transcurrido unas pocas horas

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nes de barbaridades más; pero nunca en alto o en público. Todos sabían que ella era alguien a quien era mejor no tener como enemigo. A la semana siguiente, cuando la gente ya se había olvidado, la casa se sentía como un enorme ataúd, oscuro, tenebroso: un lugar al que nadie quería entrar. Bajo al salón me sirvo mi taza de té. Cuando mi móvil comienza a sonar lo cojo rápidamente, reviso quién es, aunque lo sé perfectamente. Solo digo una frase, pero nos entendemos a la perfección «todo listo». Y en silencio escucho cómo, desde el fondo del sótano, se oye la respiración entrecortada y los susurros de socorro de mi abuela.

desde que se había marchado y, en cambio, toda la fruta estaba madura. Ese día Tim tendría que trabajar duro pues después de recogerla, era menester cargarla y después sembrar de nuevo para vender el producto posteriormente en el mercadillo. Cuanta más cantidad recolectara más beneficio obtendría, pues el dinero no era una cosa que le sobrase. Los días fluían como el agua del río y Tim tenía tanta fruta recolectada que incluso alguna se le echaba a perder. Pasados unos días, el campesino empezó a reparar en los hechos. Se dio cuenta de que cuanto más enérgica se escuchaba aquella música de fondo, más rápido crecían las plantas, por lo que decidió acudir al lugar de donde procedía aquella melodía. No muy lejos halló una hermosa flauta que estaba sobre una gran losa de piedra, en torno a esta había un grupo de pájaros. Tim se dispuso a cogerla y en ese mismo instante un leve escalofrío invadió todo su cuerpo. Aun sin tener conocimientos musicales quiso tocarla. Nada más apoyar sus labios sobre la flauta comenzó a sonar una maravillosa canción, una melodía extraordinaria. Entretanto, muchos más animales se acercaban a él: conejos, ruiseñores, mariposas y libélulas, permanecían atentos al ritmo de la música. Las especies se mostraban felices y satisfechas y la vegetación brotaba de manera increíble, florecían las margaritas y crecían los arbustos a una velocidad trepidante. Tim sentía como la música inundaba su corazón, se quedaba ahí, durante segundos, minutos, horas… y cuando la música disponía a irse no podía, porque su alma se sentía gustosamente atraído por ella. Pasaron meses y una eterna sonrisa se grabó en la faz de Tim para quien ahora la música era toda su vida. Soplaba infinitamente la boquilla de su flauta allá por donde él iba. A su paso los árboles, las plantas y secas praderas reverdecían, los animales lo recibían y las gentes del lugar sonreían por tanta fortuna. Tim encontró así cuál sería su cometido. Las gentes le agradecían el gesto con aplausos y vítores, pues con su música sólo él fue capaz de conceder la magia de la vida.

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DIPLOMA

—El relojero le cogió de las manos y con gesto emotivo dijo: Nada. — Ni yo lo sé... Quizás... como tú dijiste una vez, que tengo un corazón demasiado grande y bonito. No hay nada que me alegre más que ver la sonrisa de todas las personas que salen de mi taller... No te podía fallar, no podría perdonarme verte llorar. Era de esperar lo que pasó puesto que no se puede vivir con un corazón tan dañado. De la historia no se sabe el fin. Quizás la muchacha aprendiera a arreglar corazones... De lo que estoy absolutamente segura es de que el relojero seguirá arreglando corazones ahí arriba en el cielo.

El relojero que arreglaba corazones SUSANA BENÍTEZ FERNÁNDEZ 2º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Hace muchos años en una ciudad cerca de donde yo vivo, había un apuesto joven que estaba a cargo de una relojería, la cual había heredado de su viejo abuelo Click. El joven además de reparar relojes también reparaba corazones de aquella tan distinta ciudad. Tan distinta era que los corazones funcionaban como un reloj y para arreglarlos había que abrir con una llave el pecho de la persona. Su primer corazón roto fue el de una muchacha joven con el pelo negro como el carbón que había sido maltratada por su marido. Él se metió dentro de su taller, lo intentó arreglar, ya que nadie le había enseñado. Aquella mujer se marchó con el corazón arreglado. Ella volvió varias veces más junto a más clientes. Todas esas veces el relojero conseguía arreglar todo. Un día la chica volvió al taller con la mano en el corazón y haciendo un tremendo gesto de dolor —¿Qué ocurre? —Mi marido… —No hacen falta explicaciones, sólo déjame el corazón. Clock se metió dentro del taller. Al rato salió de él con el corazón en las manos. —Pero... ¡Chico! ¡Este no es mi corazón! ¡Es más grande y más bonito! —Sí, ahora lo es. La mujer salió de la relojería se giró y vio cómo Clock se llevaba la mano al corazón y se apoyaba en su mesa con una expresión que irradiaba dolor. —¿Por qué has vuelto? —dijo enfadado —¿Qué te ocurre? Clock no contestó, sólo le dejó la llave de su corazón. Al abrirla en su pecho estaba el viejo corazón de aquella chica. —¿Tú sabes...sabes que se va romper otra vez? ¿Por qué lo has hecho?

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Poesía 1.º, 2.º y 3.º ESO PRIMER PREMIO

SEGUNDO PREMIO

ANDRÉS FERNÁNDEZ SAMPER 3° A ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS

PAULA AZNÁREZ COLLADO 3° ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS

Vida efímera y rara, como el peón que da la vida por la reina en la batalla. Vida frenética que no para, como ese pájaro que dibuja líneas en el cielo cada [mañana. Vida de sueños injusta, como ese peregrino que quiere emprender su camino [y no encuentra su ruta. Vida malgastada y fea, como ese ex—militar sin pierna que no quería haber [estado en aquella guerra. Gente no quiere vivir sus vidas rotas, y ojalá yo pudiese vivirlas todas.

Ella, solo ella, compañera de viaje, siempre cerca, siempre fiel.

100 vidas

PRIMER PREMIO

Versos de un refugiado MARTA GÁLLEGO RODRÍGUEZ 3º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Nos recibieron el mar y la luna al tiempo junto a las olas, bailando un mismo siniestro tempo. Dejo atrás lo que fue mi cielo, mientras me adentro a la infinita nada buscando una luz apagada por un egoísmo pintado de ignorancia. Sueño con ser el viento que silba en mis oídos con rasgar el cielo con mis manos, rompiendo relojes de arena, besando una nueva tierra.

Fiel compañera

A veces lejos pero siempre está aquí, aquí dentro, muy dentro. La odio, odio enseñarla, puedo ocultarla, ocultarla a todos, pero nunca a mí misma. Ella, mi herida, cuando va sanando, vuelve, y se desgarra. Nunca se irá, nunca sanará, siempre fiel, querida compañera Soledad.

DIPLOMA

Sueños MARCOS SÁNCHEZ LONGÁS 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS ¿Qué son los sueños? Me preguntó la razón. Son anhelos, realidades por vivir, le contesté. Un amor inalcanzable, un miedo a vencer,

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concurso juvenil

DIPLOMA

una aventura por realizar infinidad de coas más. ¡Soñad despiertos, soñad dormidos, pero soñad! Pensamiento inconsciente que modelas para crear Tus aspiraciones en la más íntima soledad, porque los sueños son las para volar y así alcanzar lo que quieres lograr. ¡Soñad despiertos, soñad dormidos, pero soñad! Solo tú eres dueño de tus deseos y nadie más, confía en ellos, son leales a tu verdad. Que nadie te robe las ganas de imaginar, porque los sueños son tu libertad.

Te necesito MAR MILLAS BERICAT 2º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Llorando te escribí para que tú conmigo vuelvas a venir. Llorando te estoy escribiendo para suplicarte que tú no me veas sufrir

¡Soñad despiertos, soñad dormidos, pero soñad! ¡Son fáciles de encontrar! En el arrullo de tu almohada, en las caricias de la brisa del mar, en el aroma de la mañana, todo lugar es perfecto para dejarse llevar.

Sufro por ti. Sufro por tus caricias y abrazos, por tus mensajes hermosos, que ya no volveré a oír.

DIPLOMA

Y no me importa MARTA GÁLLEGO RODRÍGUEZ 3º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Bebiéndome las nubes como sueños alborotados que resbalando caen por mis manos, tinta y vino, y no me importa digo mientras los fríos besos de la [muerte besan mi cara mientras el rudo ocaso se cuela en mi habitación [con sus nanas. Me mezo en el infinito, rompiendo una mañana, dejando escapar versos rotos que reclaman a la [nada, nada. Cincel vuela junto al pincel llorando su escultura, pintada de sueños desplomados, que volaron junto [al soberbio Pegaso.

Todas las noches a la luna le pido yo que mañana vuelvas a venir me vuelvas a sonreír y que nunca te vuelvas a ir. Ahora te escribo esto para que tú te des cuenta de todo, de todo lo que te quiero, de todo los que te necesito, de lo mucho que te echo de menos… También les pido a los ángeles que por mucho que no quieras volver te traigan de una vez, para volver a estar todos juntos para sonreír y divertirnos como antes. Sé que todo esto que te escribo lo ves desde ahí arriba, que no me vas a dejar sola. Y algún día, te lo prometo, volveremos a vernos.

Frío, oscuridad y silencio rompen la barrera de la luz. Misericordia piden los hijos de Caín llorando su mentira falsa ilusión bendita.

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Palabras DOMÍNGUEZ CAVERO 1º ESO COLEGIO DE NTRA. SRA. DE LA MERCED. EJEA DE LOS CABALLEROS Gracias a las letras que forman las palabras expreso lo que siento o no cuento nada. Puedo expresar tristeza puedo expresar alegría puedo expresar entusiasmo y también melancolía. Dependiendo de los versos de sus tipos y medidas cuando todo rima bien Hacemos poesía.

DIPLOMA

Sol y luna

concurso juvenil

DIPLOMA

dan los buenos días a su amigo el sol, que con sus rayos les da su calor. Ya son las doce y salen a jugar. Todos los niños en el patio están, saltan y corren, juegan sin parar. Suena la campana y a comer se van. Sale el conejo a pasear, sigue el sendero que al río va. «¡Huy! Es muy tarde», dice el conejo. «He de darme prisa en regresar, ya está oscureciendo el sol se va.» El sol se retira, se va a descansar, le dice a la luna: «Sal en mi lugar y con las estrellas vas a jugar.»

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RUBÉN I. CHÓLIZ 1º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS

MANUELA GÓMEZ LÓPEZ 2º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS

La luna en pijama a dormir se va, da las buenas noches al Búho Real. El sol está por salir, la luna ya en la cama se despierta la mañana. El sol se ha levantado, en el río se ha bañado, a la luna no ha saludado, ella está descansando. Saltan las nubes, quieren jugar. Corre la liebre por el trigal. Canta la alondra, saluda el ruiseñor,

Voy a contarte mil historias, todas las veces que morí, mil batallas que he perdido, luchando contra mí. Todas las balas acertadas haciéndome sufrir, todos los cuchillazos encallados en mis costillas, sin poder salir, todos los latigazos en mi espalda haciéndome gruñir. Tantos fueron los gritos que proferí pidiendo ayuda, intentando huir de allí, que me quedé sin voz, y también sin nada que decir. Fue mi propia mente la que me hizo odiarme tanto como para no querer vivir.

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Narrativa 4.º ESO · 20 años PRIMER PREMIO

Mi amigo Halif LAURA ROYO ARILLA 1º BACHILLERATO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Ya son las ocho y media. Camino unos metros hasta la entrada de aquel lugar. Los últimos destellos del sol apenas se abren camino, al fondo, casi en la penumbra, está mi amigo Halif, arrodillado en el suelo frente a su hermano, con las manos ensangrentadas, no deja de mirarlo y repetir «¿Por qué?, ¿Por qué?» Unas horas antes... Algo humedece mi rostro, recupero la consciencia poco a poco, sé que es hora de levantarme porque mi despertador habitual siempre lo hace antes de las ocho de la mañana, se llama Buda, tiene cuatro años y es mi perro. Ahora que ya conocéis a mi mascota toca presentarme: soy Clara tengo dieciséis años, soy morena, de mediana estatura y saco buenas notas. ¡Ah! también me gusta la moda y sigo a un par de blogueras, se podría decir que soy una chica bastante normal. Acabo de recibir un whatsapp de Halif, ¡no! Halif no es mi novio, es mi vecino y el mejor amigo que tengo, es musulmán, vive en el piso de arriba con sus padres y hermano, tiene un año más que yo. Por cierto, yo también vivo con mis padres y soy hija única, se puede decir que mi hermanito es Buda, os acordáis, el perrito. Halif me pide que después de desayunar nos veamos en la azotea, tiene que contarme algo muy importante. La azotea es donde siempre quedamos para hablar, tiene una puertecita pequeña para acceder y nunca está el candado echado, además tiene unas vistas preciosas. Subimos y nos sentamos en un viejo banco de madera que el hermano de Halif puso allí. Halif tiene cara de preocupación y está nervioso, empieza a hablar y me explica que cuando se ha levantado de la cama ha ido a la habitación de su hermano a imprimir un trabajo, el ordenador de su hermano estaba encendido y

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había un archivo de texto en la pantalla, parece árabe. Como Halif no domina ese idioma logra traducir parte de ese texto a duras penas, hay unas palabras referentes a la liberación del mundo o algo así, más abajo hay una línea que menciona «si los explosivos están listos», también comenta un lugar en el que todos se citan a las ocho en las afueras de la ciudad, es una vieja fábrica de ladrillos abandonada. Halif vuelve a casa porque tiene que acompañar a su madre para ayudarla a hacer la compra. Quedamos a las seis y media de la tarde en el portal con las bicicletas preparadas, vamos a ir a ese lugar para espiar al hermano de Halif y sus amigos, algo me dice que nos estamos metiendo en una historia muy peligrosa y tengo bastante miedo, unos escalofríos recorren mi cuerpo solo de pensarlo pero Halif es mi amigo y no lo voy a dejar solo. Bajo a casa a buscar a Buda y juntos vamos a pasear al parque, me siento en un banco al lado de un estanque a ver los patos revolotear mientras Buda juega con otros perritos. La cabeza me da muchas vueltas sobre el asunto de Halif, y si aviso a la policía, o quizás aviso a los padres de Halif, o quizás aviso a mis padres o alguien. No sé qué hacer. Es la hora, comenzamos a pedalear hacia ese lugar, Halif dice que nos costará llegar una hora aproximadamente. El viaje se hace un poco largo, la incertidumbre, el miedo, la inseguridad, están afectándome y permanezco callada. Halif con rostro enfadado pero firme pedalea sin cesar hasta el punto que resulta difícil seguirlo. Por fin vemos a lo lejos un edificio muy grande, color ocre y con los techos hundidos, nos acercamos con mucho sigilo y vamos hacia una vidriera llena de agujeros y ladrillos rotos, será un buen sitio para vigilar. A los cinco minutos llega una furgoneta, de ella bajan dos personas que parecen musulmanes, al momento llega el hermano de Halif con su moto. Estamos un poco lejos, pero logramos escuchar la conversación, tienen planes para atentar en la ciudad. Halif no logra contener las lágrimas, de repente se levanta de un salto y sale corriendo hacia su hermano. — ¿Qué haces?, tú no eres así. Su hermano con una expresión de sorpresa y enfado a la vez le dice:

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SEGUNDO PREMIO

Colores

ISABEL PIRACÉS ALASTUEY 2º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Negro. Rigurosamente oscuro. Así era el vestuario de su abuela. En sus dieciséis años de vida no había visto en sus ropajes ningún rastro de color. Miles habían sido las suposiciones que había creado para tratar de dar explicación a un hecho tan sorprendente. No es que le extrañara el que vistiera de manera regia o sobria, la mayoría de las ancianas optaban por un estilo comedido; sin embargo, su abuela llevaba esa tendencia al extremo. Nunca había sabido por qué su curiosidad había insistido en instalarse en un tema aparentemente inexplicable a la par que carente de interés, pero era obvio que se sentía atraído por la idea de darle sentido a una de las mayores incógnitas de su corta vida.

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—¡Halif!, ¿qué haces?, ¡vete! Los amigos de su hermano corren hacia Halif cuchillo en mano —¡No!, ¡es mi hermano!. Ellos no se detienen y el hermano de Halif saca una pistola oculta debajo de su camisa y dispara, uno de ellos se desploma y un ruido que nunca olvidaré suena cuando su cuerpo choca contra el suelo. El otro hombre da un giro inesperado y logra alcanzar al hermano de Halif dándole una puñalada mortal. Halif alcanza la pistola y todavía no sé cómo, logra disparar el arma matando a ese hombre. Él corre hacia su hermano y yo paralizada por el miedo no logro reaccionar. Quiero gritar pero no puedo, quiero llorar pero no puedo, en un momento de cordura logro incorporarme y me dirijo hacia Halif. Ya son las ocho y media, camino unos metros hasta la entrada de aquel lugar, los últimos destellos del sol apenas se abren camino, al fondo casi en la penumbra está mi amigo Halif, arrodillado en el suelo frente a su hermano, con las manos ensangrentadas, no deja de mirarlo y repetir «¿Por qué?, ¿Por qué?» Halif es mi amigo y el cuerpo que a su lado yace es Omar, su hermano.

Tras largos años de preguntas sin respuesta, decidió que quizá fuera la falta de su abuelo aquello que había propiciado ese cambio sustancial en su proceder al vestir. No obstante, su intriga no mermó por esta infundada hipótesis, así que se vio obligado a realizar una serie de incursiones en el cuarto de su abuela que, de haber fortuna, le proporcionarían la información necesaria para establecer sus tan ansiadas explicaciones. Una fotografía familiar, una postal de un pequeño pueblo costero procedente de las vacaciones de 1967, un bonito colgante y una deteriorada biblia constituían todo aquello que había logrado encontrar que pudiera considerarse como «posesiones personales»; aparte, claro está, de un rico conjunto de ropa negruzca. No es que su abuela hubiera sido nunca especialmente locuaz u ocurrente pero su personalidad se había tornado paulatinamente más taciturna con el devenir de los años. Sus padres trataban de restarle importancia aludiendo a la dura vida de la anciana, la ausencia de muchos de sus seres queridos o a simples conductas maniáticas propias de la vejez. ¿Pero iba él a darse por vencido? De ninguna manera. Se negaba a creer que aquella muchacha risueña que lo miraba desde las fotografías estropeadas por el tiempo pasado en álbumes familiares, fuera aquella mujer abatida y melancólica que se negaba a añadir una pizca de variedad a su vestuario. Todo lo que faltaba por hacer era disponer de una ingeniosa cuestión que dejara a su abuela sin escapatoria posible, y de esta manera, confesara la razón de su comportamiento. La formulación de la pregunta ocupó sus pensamientos durante varias semanas hasta que cumplió su laborioso cometido. Allí estaba, su abuela se hallaba entregada a su crucigrama diario, sentada en el mismo sillón que había ocupado desde que él tenía memoria. Se acercó con paso seguro, decidido a descubrir aquella verdad que reclamaba como si fuera un derecho del que debiera disponer. Pese a ello, cuando sus bellos ojos negros se clavaron en los suyos con la dureza de quien es interrumpido mientras realiza una tarea que requiere toda su concentración, la pregunta se diluyó con velocidad en su mar de pensamientos. Toda palabra que logró articular fue: —Abuela, ¿por qué siempre vas vestida de negro? Al instante, una amalgama de arrepentimiento, bochorno y miedo comenzó a aposentarse en su mente. ¿Qué acababa de hacer? Tanto tiempo buscando la manera adecuada de abordar el tema para acabar por hacer lo que se había propuesto evitar.

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Entretanto, su abuela lo miraba de hito en hito, pensando, al igual que había hecho su nieto durante los días anteriores, la mejor manera de expresar aquello que quería decir. Por fin habló: —Cuando uno ha visto el daño que hacen los colores a este mundo, deniega de ellos. La respuesta lo dejó sin habla. No entendía esa resolución. ¿El daño de los colores? ¿Qué daño podían hacer los colores al mundo? Al ver el rostro confuso de su nieto, abrumado sin duda por lo complejo de su aseveración, decidió explicarse mejor: —Verás, hijo, como podrás comprender, he tenido tiempo de vivir muchas cosas. Durante toda mi vida he visto cientos de acontecimientos que han cambiado el devenir de la historia y todos ellos se basan en los colores. He visto cómo los colores teñían banderas y símbolos llenos de odio; cómo los colores separaban en bandos contrarios a hermanos, amigos y vecinos, hundiéndolos en guerras imposibles de salvar; cómo los colores que pueblan nuestra piel servían para dividir a la sociedad tal que si se tratara de un tablero de ajedrez… Me niego a que, de nuevo, un color identifique quién soy o a dónde pertenezco. La solemnidad de sus palabras lo dejó sin habla. Era imposible. No podía creerlo. Para él era difícil imaginar cómo una persona podía renunciar a toda variedad cromática por ver como se había utilizado el color para identificar a uno u otro colectivo. Entendía a la perfección el sufrimiento de su abuela, la crueldad que había observado a lo largo de su existencia… pero se resistía a creer que la inteligencia que siempre le había atribuido se viera ahora quebrada por una decisión intransigente e irreflexiva a partes iguales. Ahora era su abuela la que le miraba expectante, esperando una reacción que le permitiera ver la opinión de su nieto acerca de su decisión. Sin embargo, éste se dirigió a la puerta y salió de la casa sin decir palabra. Las horas daban paso a un exponencial crecimiento de la perplejidad de la anciana, quien no alcanzaba a comprender la reacción de su nieto. ¿Acaso se había enfadado? Finalmente decidió achacar su conducta a la locura de la juventud, tan afectada por la tecnología que en ocasiones olvida los modales básicos. Además, se trataba de una decisión personal e inapelable que ni él ni nadie podrían cambiar. Volvió al cabo de dos horas, con un libro en la mano. Seguía sin hablar. Dejó el libro sobre la mesita de café, justo encima de los crucigramas que

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su abuela acostumbraba a resolver diariamente, y salió sin hacer ruido, seguido por la mirada inquisitiva de su abuela. Una vez éste se hubo ido, la singularidad de la situación que acababa de presenciar le hizo acercarse al ejemplar que había dejado junto a ella y comenzó a pasar con rapidez las páginas que lo componían. De pronto, una sucesión de fotografías acompañadas de explicaciones que trataban de situarlas en un contexto histórico concreto comenzó a pasar a gran velocidad frente a ella. Imágenes llenas de aquello que evitaba con toda su voluntad: color. Personajes de lo más extraño poblaban esos retratos que tanto la sorprendían: un hombre de color aplaudido por multitud de personas con un gran sentimiento de gratitud en sus ojos sobre el nombre de «Nelson Mandela», una muchacha llamada Malala Yousafzai envuelta en túnicas teñidas de tonos vivos sonriendo con orgullo frente a un colegio e incluso una mujer ataviada con flores en su pelo y un poblado entrecejo. Nombres que no había escuchado nunca se unían a representaciones de personas que sonreían mostrando con honra los colores que no solo poblaban sus vestimentas sino también sus rasgos físicos. No podía comprender la razón que había llevado a su nieto a realizar aquella acción. ¿Es que tenían algo que ver personas como Ghandi o la Madre Teresa de Calcuta con su decisión? Justamente entonces, una nota se desprendió de una de las hojas finales del libro, cayendo sobre su regazo. Cuando la tomó, pudo leer en ella: «Quizá prefieras rechazar los colores por quienes los usaron para dañar al mundo, yo prefiero que sirvan para ilustrar a aquellos que lucharon por hacer de éste un lugar mejor. Ellos los exhibieron con orgullo porque entendieron que esconderlos no sería la solución a las personas que trataban de erradicarlos. El mundo es color, abuela, de todos aquellos colores que nos muestran lo que somos y nos enseñan a respetarnos, a comportarnos como verdaderos humanos».

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Recuerdos ROLÁN LÓPEZ PÉREZ 1º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Era invierno cuando una carta desde el hospital llegó a nuestra casa, mi marido y yo lloramos durante toda la tarde fundidos en un abrazo. No supe cómo afrontar el golpe. Él tampoco. Lo negué con todas mis fuerzas, nunca te olvidaré, le dije con los ojos empapados. Nunca lo haré, me dije a mí misma. Las próximas semanas no noté ninguna diferencia, me quedaba acariciando al perro en el sofá hasta la noche. Hacía mucho frío. Desde ese día recitaba las siguientes palabras en el mismo orden antes de dormir: «Me llamo Anne, tengo 34 años. Thomas es mi marido. Tenemos un bonito perro, Popi, es un cachorro. Los quiero mucho, no voy a olvidarlos jamás». No dejaré de ir al trabajo, me necesitan en la oficina, tenemos que entregar el proyecto, es muy importante. Estamos tardando más de la cuenta en acabarlo, odio cómo me miran mis compañeros, les parezco inútil. Sus miradas queman. ¿Soy útil, verdad? Le pregunto a mi compañera de al lado, sonríe compasiva. No responde. A ella la odio a la que más. Zorra, le susurro. No me vuelve a hablar. Vuelvo a casa, abrazo a Thomas, me devuelve el abrazo. Le quiero mucho. Me pregunta qué tal el día y le cuento lo que me ha pasado. Se preocupa por mí, me dice que no hace falta que vaya, que tenemos dinero suficiente. No le hago caso, voy a seguir yendo. Me echo a dormir: «Soy Anne, tengo 34 años. Thomas es mi marido. Tenemos un perro, Popi, un cachorro. Los quiero mucho, no voy a olvidarlos». Pasan los meses y en el trabajo seguimos con el proyecto, es muy raro, es como si solo trabajara yo, mis compañero ya no me miran, están a sus cosas. Cuando acabo vuelvo a casa con Thomas, siempre tiene hecha la comida. Paso las tardes con él, vemos alguna serie en el televisor. Siempre me pierdo con los argumentos, son todos muy difíciles, nunca consigo acordarme de los nombres. Sigo repitiendo las mismas palabras los siguientes meses antes de irme a dormir: «Soy Anne, tengo 34 años. Thomas

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DIPLOMA

es mi marido. Tenemos un perro, Popi, un cachorro. Los quiero mucho, no voy a olvidarlos». Empiezo a tener terribles pesadillas, persisten toda la noche hasta que me despierto entre gritos. Thomas viene a calmarme corriendo. Antes dormíamos juntos, ya no, dice que grito demasiado por las noches y le despierto, tiene razón. No recuerdo lo que me dijo cuando se fue a la otra habitación, tampoco me importa, es su decisión. Le quiero mucho. Una mañana al salir a trabajar me cruzo con un perro en la entrada de nuestra casa, debe ser el chucho del vecino, lo echo de mi jardín mientras solloza, no quiero que me pise las petunias. Están preciosas en verano, ¿quién las habrá plantado? Ese día lo pasé fatal en el trabajo, pocos compañeros se preocupan por mí, el resto se ríen a mis espaldas. Los odio, me han tratado mal desde que enfermé, me tomo la medicina, estoy bien, ¿Por qué me miran así? ¡CALLAOS TODOS!, grito. El jefe me dice que debería irme, que llevo cinco meses sin ningún avance. Mentiroso. Al llegar a casa Thomas me habla, dice que necesito dejar el trabajo, que no es bueno para mí. Es una persona muy importante. Atesoro sus palabras. Le digo que me importa su opinión. Lo pienso mejor, a partir de hoy me quedaré en casa. Se alegra. Es alguien muy preciado, tenemos una buena relación. No recuerdo muy bien por qué. Esa noche estoy muy cansada, me voy pronto a dormir. Veo una foto de una chica joven y guapa, pone Anne en el marco. «Qué guapa», susurro. Me duermo. Paso los próximos días en el sofá viendo la tele con un vaso de café que el cuidador me trae. Su nombre es Thomas, creo. Le pregunto quién le ha contratado, no entiendo sus respuestas, a veces acaba llorando. Los presentadores de la tele me parecen guapos, podría casarme con alguno de ellos, viviría en una bonita mansión. Tendríamos tres hijos, un chico y dos chicas. Me pasaría el día jugando con mis hijos y trabajando en mi despacho mientras espero a que vuelva mi marido de grabar las noticias. Sería fantástico, digo entre toses roncas. Una noche, en medio de un mal sueño, empeoré. La cara me quemaba. No podía respirar. Desperté en el hospital, mi cuidador me había traído después del ataque. Los doctores dijeron que tenía una enfermedad muy grave, eso me sorprendió. También dijeron que debería ir a un centro de internamiento con profesionales para que me pue-

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dan ayudar. Me negué rotundamente. Prefiero seguir en casa. Los medicamentos se amontonan en las cajas y ese cuidador dice que pronto nos quedaremos sin dinero. Le digo que no se preocupe, que cuando me case con ese ricachón de las noticias no tendremos problemas con el dinero. Ese día, después de mucho tiempo a mi lado, se marchó para siempre. A partir de entonces no empeoré ni mejoré. Los días seguían pasando y yo me quedaba mirándolos sentada en el sofá. Nada cambiaba, todo seguía igual. Permaneció así por meses, años, décadas. No lo sé. Perdí la cuenta. Es como si la enfermedad se marchase y dejase un cráter dentro de mí que tardó en llenarse, con recuerdos, con sensaciones. Sobre mi vida y sobre mis experiencias. Sobre mí y sobre Thomas. Y cuando al fin estuvo lleno, Thomas se sentó a mi lado y me abrazó. «Te quiero, Thomas», le dije. Ahora entiendo por qué lloraba, por fin. Habíamos muerto.

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Microemocionario DARÍO MARCOS CASALÉ 1º BACHILLERATO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS

Besos, ternura Se ha dormido en el sofá. Quería ver una película de aventuras. Ninguna le gusta como Gladiator. Ha elegido En tierra hostil pero las peripecias de los marines en la Guerra de Irak no han sido suficientemente trepidantes. Lo cubro con una pequeña manta y siento su respiración tranquila y el rostro sereno de quien descansa con calma… Lo miro y me invade la ternura, un afecto que es mitad amor y mitad compasión. Su debilidad me conmueve. Sus limitaciones me apenan. Su ilusión y su lucha nos levantan. Como Máximo Meridio, sacando fuerzas por la vida y por sus pasiones. Le doy un beso en la frente. Abre los ojos y me sonríe.

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Un brindis singular Apuramos la cena de Nochevieja. Se acerca la hora de las uvas. ¡Ha sido tan amena y divertida! Pocos pero bien avenidos. Tranquilos. Comunicativos. Empáticos. Conversaciones divertidas. Recuerdos emotivos. Repaso a las intensidades del año. Boles con 12 pequeñas uvas, seleccionadas para consumir sin riesgos el último aliento del año. Ding, dong, ding, dong… Poppp… Pssss… Risas. Besos. Y un brindis singular: ¡Brindemos, por la Revolución Rusa de 1917, por Albert Einstein y su primera intuición del fotón, y por Martín Lutero y la Reforma Protestante! ¡Vivan!

Burbujas de timidez El corazón late acelerado. ¿Dónde está la eficacia de los consejos? Los repaso mentalmente: Respirar hondo, adoptar una postura cómoda, llevar un esquema… De repente, una mujer bajita, muy comunicativa, de sonrisa dulce, nos dice con acento sutil: «Il faut que vous vous préparez le sujet à traiter pendant une démi-heure.» Perfecto. Media hora conmigo mismo. Un tema interesante: «Les réseaux sociaux.» Hago un esquema repleto de buenas ideas. Sigo los consejos para reforzar la seguridad. La señora vuelve a salir: «On va commencer» —me dice amablemente. La nueva media hora comienza: Siento un cierto bloqueo, algo de torpeza, miedo a equivocarme, como si me hallase dentro de una burbuja… El trayecto a la sala de examen me parece un viaje infinito. Asseyez-vous, s’il vous plaît —me dijo con confianza. De repente, al sentarme, la molesta burbuja se diluyó milagrosamente. La timidez, sin desaparecer, dejó latir tranquilamente mi corazón.

Ceremonias de entusiasmo y confusión — Me debes 2€. — No, tú me los debes porque compré los rotuladores. — Pero hay que pagar 3€ para la bebida. — No invitéis a tanta gente porque después no cabemos… Se quitan la palabra unos a otros, con entusiasmo a veces, con confusión casi siempre. Las voces sobreelevadas, sin bronca pero al borde…

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Siete sonrisas ROCÍO GRACIA SANZ 1º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Al llegar a casa vi que no había nadie, algo que era muy extraño ya que todos los días cuando vuelvo del colegio están mis padres discutiendo en la cocina por cosas que, desde mi punto de vista, son insignificantes. Claro que soy un niño y como mis padres dicen, hay muchas cosas que no entenderé hasta que sea adulto. Estas disputas ya habían pasado a convertirse en una rutina, por eso me quedé sorprendido y un poco aliviado al ver que no había nadie, pero no duró mucho tiempo porque al poco apareció mi padre, un señor al que le tengo mucho respeto y se podría decir que bastante miedo. Cada vez que me mira, mi cuerpo queda paralizado, mi corazón se acelera y me entra una angustia que me impide hablar. Llevo con esta sensación desde que tengo uso de razón y aún no termino acostumbrándome. —Es por tu bien —repite una y otra vez cuando me levanta la mano. Todos los días me levanto dos horas antes de que mis padres se despierten para no cruzarme con ellos por el pasillo. Me visto y salgo lo más rápido posible de casa, me cuesta poco prepararme ya que no desayuno nunca porque mis padres dicen que no hay dinero para comprar comida, ni siquiera para comprar esos cereales de marca blanca que anuncian en la tele con un duende en la portada y que ponen de oferta todas las semanas en el super-

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Es la primera vez que el grupo se enfrenta a «una empresa»: la Peña. Leer la Ordenanza de Peñas, visitar la gestoría, hacer un contrato y un seguro, limpiar, acondicionar el local, las llamadas de atención de la vecina del primero, las comprobaciones de decibelios de la Policía… Un verdadero estrés. Una empresa, sí, con sus socios, sus criterios diferenciados. Así debe ser la vida: discrepancias, modos diferentes de divertirse, distinto sentido de la felicidad, impaciencia… Y pese a todo, el deseo del triunfo de la amistad.

mercado del barrio. Pero sé que es mentira todo lo que me dicen, o por lo menos la gran mayoría. Un día seguí a mi padre para ver lo que hacía todas tardes cuando salía de casa sin decir nada, y descubrí que iba a un bar con un gran letrero rosa fluorescente donde se emborrachaba y jugaba a las tragaperras. Los niños de último curso dicen que en ese bar hay muchas chicas que hacen compañía a los señores como mi padre para que no se aburran. No estoy muy seguro, entonces, le pregunto a mi madre qué pasa en ese bar, pero me dice lo mismo de siempre; «lo sabrás cuando crezcas». Es una faena ser un niño al parecer. Muchas noches imagino que ya soy adulto y que por fin puedo vivir solo, sin unos padres que te griten y te peguen todo el rato diciendo que es por tu bien, aunque en el fondo sabes que es porque no te quieren. Muchas veces los he escuchado discutir por mí, diciendo que lo que pasó después de aquella fiesta no tendría que haber ocurrido, aunque no tengo muy claro a qué se refieren con eso. He tomado como rutina salir dos horas antes de casa y esperar una hora en el banco de enfrente de mi colegio a que venga Francisco, el conserje, y abra las puertas. Francisco es un señor mayor y muy simpático que siempre que me ve me sonríe, aunque yo nunca le devuelvo la sonrisa. Él sabe que agradezco mucho que sea tan puntual, o eso creo. A mis compañeros les encanta poner motes a todos de la clase porque dicen que eso es lo que hacen los buenos amigos. Me llaman Limón, al principio no sabía por qué me llamaban así, yo pensaba que era porque soy bajito y un poco regordito según mi pediatra. Pero un día mi mejor amigo me explicó que me llamaban así todos porque soy muy ácido y estoy amargo como un limón. Esto es porque nunca sonrío, no estoy acostumbrado a hacerlo, no creo que tenga motivos en mi vida para sonreír, eso solo lo hacen las personas felices. Desde que tengo memoria solo he sonreído una vez en la vida y me acordaré siempre. Una mañana de otoño estábamos jugando en el recreo y me caí al suelo con tan mala suerte que me rompí el pantalón y todos mis compañeros se empezaron a reír, todos menos una niña, Valentina, que vino corriendo hacia mí muy preocupada por si me había hecho daño, me ayudó a levantarme y me besó en la mejilla. Sonrojado, le di las gracias acompañadas de una gran sonrisa. Era catorce de abril, lo sabía porque lo ponía en mi despertador, es el día más lluvioso de todo el año. Cojan sus paraguas y su chubasquero, anunció el señor del tiempo por la radio. Se me hizo eterno esperar aquel día a que viniera Francisco, no llevaba

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ni 10 minutos y ya estaba empapado y resfriado. Al mirar hacia la esquina vi que aparecía un señor vestido de negro que se acercaba hacia mí rápidamente. —¡Es Francisco! —grité con euforia en mi cabeza. Me dio su paraguas y nos metimos corriendo dentro del colegio. Cuando me vio toser me preguntó que si quería un chocolate y yo asistí sin dudarlo. Me trajo una manta junto al chocolate y nos sentamos cerca del radiador a observar la lluvia sin hablar de nada. Le miré y sonreí, puso cara de sorpresa al ver que por primera vez estaba sonriendo, aunque en verdad era la segunda vez que sonreía. Ese mismo día cuando volvía del colegio me crucé con una señora mayor a la que se le estaban cayendo todas bolsas de la compra, cuando me vio no dudó en pedirme ayuda, y yo, como un caballero, le ayudé a llevar las bolsas hasta su casa. Como recompensa por ayudarla sacó un puñado de caramelos de menta de su bolsillo y me los dio, sonreí de manera involuntaria y me fui corriendo a comérmelos a la esquina de la calle. Antes de llegar a casa vi a un perro en la calle lleno de sangre. Este perro lo conozco, es del señor tan malo que vive en una casa abandonada. Desahoga todas sus frustraciones pegando al perro, triste pero cierto. Lo cogí y lo llevé a un descampado que hay a la entrada del barrio y fui a mi casa a por vendas parar curarle. Cuando volví al descampado el perro no tenía fuerzas ni para levantar la cabeza. Aun así le di agua, lo curé y me quedé abrazándolo toda tarde, al caer el sol, el perro se levantó y me dio un lametazo que me hizo tantas cosquillas que volví a sonreír. Antes de llegar a casa me encontré una moneda en el suelo de un euro, nunca me pasan estas cosas pensé, así que rápidamente me agaché a cogerla y fui corriendo a la tienda de chuches para gastarla. Nunca había tenido la oportunidad de ver a qué saben las chuches. El gran dilema fue elegir entre fresas o nubes. Salí de la tienda muy feliz sonriendo y fui corriendo para llegar a casa cuanto antes y poder comérmelas todas a escondidas. Al día siguiente, como de costumbre, me levanté dos horas antes y fui al banco de la escuela a esperar a Francisco. Diez minutos después de llegar, llegó él. Entramos al colegio y nos sentamos cerca de una ventana, entonces empezamos a hablar. —¿Por qué nunca sonríes, pequeño? Entonces le respondí: — No estoy acostumbrado y en mi casa solo suelo escuchar gritos y aguantar zurras. De pequeño los niños se metían conmigo porque no sabía

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leer y por eso ahora me cuesta hacer amigos. En definitiva, no creo que tenga motivos. — Pero ayer si lo hiciste. — Lo sé y es raro en mí. Francisco me mira con cara de pena y me dice: —Es triste que un muchacho piense así. La felicidad no es la usencia de los problemas, sino la habilidad de salir adelante con ellos. Estuve todo el día pensando en lo que el conserje me dijo y cuando llegué a casa me tumbé en la cama y empecé a reflexionar sobre todo lo que me había pasado. La cantidad de cosas tan inoportunas que había vivido aquellos días. Empecé a contar, una, dos, tres... ¡cinco! Nunca había sonreído tantas veces seguidas, bueno, seguidas y no seguidas. Recordé la frase que me dijo Francisco y pensé en la gran razón que tenía. Es hora de que sea feliz. Estos días han sido los mejores de mi vida. Sonreí y apagué la luz de la mesilla dispuesto a levantarme al día siguiente y empezar a ser feliz.

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La muerte PAULA LAMBÁN 4°ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS La muerte despertó como todos los días en el bosque en el que habitaba. Se puso a merodear por el interior de éste, acariciando a los animales que le agradaban e, inconscientemente arrebatándoles la vida. Todo cambió cuando uno de los conejos a los que estaba acariciando empezó a correr y la muerte lo persiguió hasta atraparlo, cuando lo tuvo entre sus brazos vio como la vida desaparecía de su cuerpo, lo cual le hizo darse cuenta del mal que hacía sin darse apenas cuenta. Cuando la muerte se encontraba en uno de los claros del bosque, se quedó hipnotizado al ver una cierva pastando junto a su manada. Al ver a la muerte, toda la manada corrió, exceptuando a la cierva que le había hipnotizado. Sus ganas de acariciarla eran inmensas, pero sabía lo que iba a ocurrir si lo hacía y no quería matarla. Así pues, la muerte decidió quedarse junto a la cierva y observar el transcurso de su vida.

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Palomas blancas en la frontera GABRIEL SÁNCHEZ 1º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Oigo caer bombas en el barrio de al lado. Abro mis ojos, todo está oscuro. Solo veo cuando la luz surge de la explosión de las bombas y de los disparos de los fusiles. Corro atemorizado. Oigo los gritos de mi madre y los llantos de mi hermana pequeña. Bajo las escaleras, todo se mueve. Los cuadros de momentos felices del pasado caen, caen como las casas de mis antiguos vecinos. Por fin me reúno con mi madre y mi hermana. Miro a mi madre a los ojos y le pregunto qué sucede. Una falsa sonrisa me revela que lo que dice es mentira, no quiere asustarme más de lo que estoy. Me dice que nada, que todo va bien. Oímos los pasos de gente en las calles frías. Mi madre coge rápidamente algo de comer en una bolsa y salimos a la calle dejando atrás años de alegrías, recuerdos…Tengo frío, miedo y vergüenza (he tenido que salir de casa en pijama y mis amigos se van a reír de mí). Seguimos andando entre los callejones de mi barrio. Le pregunto a mi madre que a dónde vamos y solo me contesta con silencio. Mi

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La cierva pareció aceptar encantada la compañía de la muerte y, a pesar de que la muerte no podía tocarla, no se separó ni un momento de ella. La muerte observó como la cierva crecía, se hacía adulta y formaba su propia familia. Hasta que, un trágico día, la cierva se dio cuenta de que su vida se estaba terminando. En ese momento, la cierva miró a la muerte y se acercó a ella. Ésta retrocedió porque sabía lo que pasaría si la tocaba. En un instante, la cierva colocó su hocico en las manos de la muerte. Ésta, dándose cuenta de lo que pasaba, abrazó por última vez a la cierva, viendo cómo su vida se apagaba y haciéndose a la idea de que, tarde o temprano, la vida se nos acaba a todos y asumiendo que nadie permanece en vida para siempre por mucho que lo queramos.

madre lleva en brazos a mi hermana porque es pequeña, ¡qué suerte!, ojalá fuera pequeño… Oleadas de polvo y escombros tapan el paisaje. El ruido de las bombas y de los disparos hacen callar a los pájaros que huyen volando. Ojalá tuviera alas para salir volando… Nos encontramos con la vecina Fath. Esta mujer es muy mala, siempre que me ve me pega un tortazo por la espalda (esta vez me ha visto y no me ha pegado, eso no es buena señal…). El sentimiento de vergüenza se ha esfumado al ver a muchas personas que huyen en pijama como nosotros. Ahora en vez de tener vergüenza tengo hambre, pero esto tiene fácil solución. Cojo un trozo de la hogaza de pan y un kibbeh. Pronto termino mi almuerzo y, aunque el hambre no ha desaparecido del todo, podré aguantar hasta la hora de comer, o eso creo… El sol nos vigila desde lo más alto, el calor nos envuelve y el cansancio hace que nuestras piernas pesen. Por el camino nos hemos juntado con más gente como nosotros que huye de la guerra. Sí, ya sé que en mi pueblo hay una guerra, todos hablan de ella y de lo que está provocando. Guerra… jamás había oído esta palabra, pero ahora he aprendido y visto su significado con mis propios ojos. En este huida he aprendido otras palabras, como: yankee, imperialismo, refugiados, etc. Jamás había oído hablar de ellas. Por lo que he podido oír, nosotros somos refugiados y también he oído que nos dirigimos a Europa. Siempre he querido visitar Europa. Cada vez crece más y más el grupo de gente que huimos hacía Europa para salvar nuestras vidas. La hora de la comida se ha pasado y al final nos hemos dado cuenta de que solo quedan 2 kibbehs. Esta noche podremos cenar todos, pero mañana… El sol ya se esconde por el horizonte y llega el momento más difícil del día, puesto que no podemos volver a nuestras casas a dormir debido a la maldita guerra. Mi madre no me deja decir palabrotas y tampoco conozco demasiadas, solo algunas que he oído en la televisión cuando ella no estaba y ahora en la huida, la gente que nos acompaña dicen muchas que yo desconocía. Las mujeres intentan que ellos no digan tantas palabrotas, ya que hay niños delante, y no discutan, pero es casi imposible. Ha amanecido, el rocío de la hierba ha mojado mi pijama y esto, junto al frío del amanecer, ha hecho que tenga fiebre y tos. Mi madre, que lleva a mi hermana en la bolsa donde guardábamos los kibbehs, me ha cogido a caballito. Tengo mucho dolor y cansancio, apenas puedo caminar, pero debo hacer el esfuerzo de caminar porque mi madre se

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va a cansar si sigue llevándonos a los dos encima. Mientras viajo, miles de pensamientos pasan por mi cabeza, como el día que le pregunté a mi madre cómo era mi papá, puesto que tengo un recuerdo muy vago de él. Ella se quedó callada, dejó la taza de té y me cogió para dejarme en su regazo. Me acarició la cabeza y me dijo que mi padre la había dejado cuando se quedó embarazada de mi hermana. Me acuerdo que ese día estaba triste porque todos mis amigos tenían un padre. Ahora que recuerdo todos esos momentos me doy cuenta de que mi madre fue y es una luchadora y, por todo ello, la quiero. Han pasado muchos días desde que salimos de mi pueblo. Mi estado ha empeorado, tengo neumonía. No sé qué es eso, se lo he preguntado a mi madre pero no me ha querido responder. No debe ser nada bueno porque ella lloró cuando me lo dijeron. Tras la noticia de mi neumonía, la gente del grupo discutió sobre si deberían dejarnos o impedirnos que fuéramos con ellos. A la mañana siguiente, cuando nos quedaban menos de dos días para llegar, algo cambió el plan establecido. El grupo de personas que íbamos a Europa se había separado en dos debido a la noticia de mi neumonía. Mi familia y algunos miembros íbamos detrás de los otros que nos tenían miedo por si les pegábamos la neumonía. De repente, me detuve, no podía respirar. Algo me sucedía. El dolor de pecho que tenía todos estos días había aumentado mucho, notaba como si un montón de mocos subieran por mi tráquea… Cuando me di cuenta, por mi nariz y mi boca salió una masa mucosa con sangre. Me quedé petrificado. Miré a mi madre, a la gente del grupo que nos acompañaban y que ahora ponían su mirada en mí, a la gente del grupo que iba delante, ellos no se pararon y finalmente volvía poner mi mirada en mi familia. Después de esto me desmayé. Oigo a mi madre llamarme. Al abrir los ojos veo una valla de metal muy alta. Me dice alegre que estamos en Grecia, en las puertas de Europa. Me dice que me van a curar y que todo saldrá bien. El hombre que me lleva me sube a sus hombros y me dice que vea cuánta gente hay. Al subirme veo la llanura donde estamos y veo a miles de personas. Jamás había visto tanta gente reunida. Por desgracia en sus caras lo único que se ve es cansancio, tristeza y dolor. Mi sonrisa se borra cuando veo a gente con fusiles detrás de la valla. La gente les preguntan que por qué no nos abren y ellos no responden. Ahora el dolor del pecho vuelve, un sudor frío empapa mi viejo y roto pijama. El corazón me late muy fuerte. No, esto no es normal. Mi madre me ve, viene co-

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rriendo. Me coge en brazos y me lleva hasta la valla. La mirada se me empieza a emborronar. Oigo a mi madre gritar a las personas armadas que me estoy muriendo y que necesito un médico. Ellos la miran, quietos. Después de 10 minutos uno de ellos coge el teléfono, llama, habla durante veinte segundos, cuelga y le dice a mi madre que no. Mi madre aporrea la valla con las únicas fuerzas que le quedan. Me deja en el suelo y ella se sienta a mi lado. Ahora, mientras noto su mano en mi cabeza, me paro a pensar que cuántas palomas blancas han de morir en las fronteras para traer la paz. Urni.

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La soledad de Amelia PAULA VINUÉ SALVOCH 2º BACHILLERATO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Amelia es una chica lista, trabajadora y además tiene 14 años. Se despertaba todas las mañanas con cara de tristeza para ir a su infierno, el instituto. No tenía amigos e iba sola al instituto, sus padres no la podían acompañar porque siempre estaban trabajando y no tenían tiempo para ella. También vivían con su abuela, enferma de alzhéimer. Cuando llegaba a clase se sentaba, abría los libros y se ponía a hacer cosas hasta que llegaba el profesor. Los chicos y chicas de su clase siempre le estaban tirando papeles y metiéndose con su aspecto físico. Era una chica que estaba acomplejada por su obesidad y su acné. En clase se sentía sola, acosada psicológicamente, sin nadie con quien hablar, veía que todos sus compañeros conversaban, se reían, nunca tenía una sonrisa en su rostro, no era feliz. Llegaba al recreo, no sabía qué hacer, se metía en el baño y lloraba agobiada entre sus cuatro paredes. Terminaba el recreo e iba a clase, se sentaba y se repetía la misma escena. Volvía a casa por un atajo para que no la persiguieran, pero aun así seguían su rastro, aceleraba el paso, le llegaban palabras desagradables. Por fin, ¡a salvo! Estaba en casa, como si estuviera sola, su abuela no le hacía

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caso y sus padres no llegaban hasta la hora de cenar. Como todos los días se metía en el baño y se decía: «No puedo seguir así, tengo que poner fin a este infierno», pero ella puso la solución de vomitar todo lo que comía, no llevarse almuerzo al instituto… pero no era la solución correcta. Si no le agobiaran en el instituto con su aspecto físico, no le pasaría esto, porque todos los días llegaba llorando a casa, y pensó que si no estuviera obesa no la insultarían. Pasaba el tiempo, perdía peso, poco a poco iba perdiendo la fuerza, estaba débil, delicada. Una mañana se despertó, no tenía fuerzas, se intentó levantar y se desmayó. Sus padres acudieron a su habitación, Amelia les contó todo. Tuvo que ir al hospital, y había perdido tanto peso y fuerza que la tuvieron que ingresar. A los pocos días conoció a una chica llamada Laura. Laura había pasado por el mismo problema que Amelia. Los miércoles tenían visita común con el psicólogo y hablaban del tema. Los padres de Amelia solo la podían ir a ver una vez al mes, cuando fueron les contó el psicólogo lo que le habían hecho a Amelia en el instituto. Cuando sus padres se enteraron hablaron con ella y le preguntaron por qué no les había dicho nada, Amelia no contestó. Amelia y Laura se hicieron muy amigas, no compartían habitación pero siempre estaban juntas, se contaban cómo estaban cada día. Pasaron los días y llegó el cumpleaños de Amelia, el 3 de febrero, no era día de visita pero recibió la sorpresa de sus padres y su abuela. No recordaba haber pasado un rato tan agradable desde niña y Amelia les presentó a Laura. Ya llevaba dos meses en el hospital, había mejorado muchísimo, sonreía, hablaba por teléfono con sus padres, parecía haber encontrado de nuevo el camino. Al principio, sus padres no confiaban en ella lo suficiente, pensaban que aunque saliera podría volver a caer en la anorexia, por eso cuando vieron que hacía caso a todo lo que le decían los médicos se sintieron muy orgullosos de su hija. Los médicos llamaron a sus padres, a Amelia le quedaba poco y ella se alegró cuando se lo dijeron. Laura seguía igual que entró, no avanzaba lo suficiente y hasta llevaba ingresada más tiempo que ella. Una de las últimas semanas de Amelia, Laura le contó a Amelia un secreto, se había intentado suicidar porque no se veía con fuerzas suficientes para salir de la anorexia, Amelia no supo qué contestar. Amelia ya estaba en casa, sus padres se habían dado cuenta de lo que habían hecho mal y desde ese momento estuvieron más tiempo con ella. Amelia tenía miedo, no sabía qué se iba a encontrar, no

quería que se volviera a suceder lo del bullying en el instituto. Pero sus padres habían hablado con los profesores para que vigilasen a Amelia en clase. Llegó el lunes a las 8:30 y entró a clase, no había nadie, se sentó y esperó. Pasados unos minutos aparecieron sorprendentemente por la puerta las chicas y chicos de la clase pidiéndole con pancartas perdón por lo que habían hecho. Ella no sabía si creérselo pero al cabo de las semanas se fue haciendo más amiga de ellos. Amelia estaba feliz en el instituto, lo que antes llamaba infierno. Lunes, 8:30, tenían Lengua, Amelia llegaba contenta a clase con sus amigas. Entra la profesora con un periódico en la mano para enseñarles una noticia importante. Se sentaron todos, esperaban atentamente. Empezó a leer la noticia «Una chica se suicida…», el mismo hospital, misma edad, las siglas del nombre… ¡era Laura! Amelia se quedó en shock, echándose las manos a la cabeza caían lentamente lágrimas de sus ojos, la vieron. No fueron necesarias las palabras, sus compañeros la abrazaron. Todos los años recuerda la fecha del 3 de junio del 2018.

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La carta que se te olvidó leer RABIAA BELLAKHDIM BOULANOUAR 4º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS ―Querido «amor»... Te escribo porque estoy cansada, cansada de echarte de menos, cansada de amarte, de odiarte… tantos te quiero, tantos besos, días, tardes, meses, tiempos compartidos juntos de los que ahora solo quedan recuerdos, aquellos recuerdos que pasan por mi cabeza como flashes cada vez que nos cruzamos como desconocidos y me miras con esos ojos que me recuerdan la razón por la que comencé a quererte, hasta llegar a amarte. Aquellas promesas que me hiciste tan emocionado y que se quedaron solo en mi mente… y es que tantas veces lo había oído pero nunca llegue a creerme: «del amor al

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odio, solo hay un paso». Yo no te odio… más bien, me odio a mí misma… me concentré tanto en las mariposas que sentía que incluso se me olvidó preguntarte si tú también las sentías. A veces me pregunto quién eres realmente o que fui para ti… Pasó el tiempo y aún sigo sin entender realmente qué fue lo que nos unió, o, peor aún, qué fue lo que un día nos alejó. Sabes, extraño lo que solíamos ser, aunque si te soy sincera; tampoco sé muy bien qué es lo que éramos. Éramos tanto y nada a la vez. Una posibilidad tan grande… y pequeña. Éramos un sueño inalcanzable y a la vez tan posible de cumplir que lo podías tocar con la punta de los dedos. Te conocí como una persona cualquiera, nos caímos bien, así que decidimos comenzar una gran amistad. Compartíamos todos nuestros secretos, y nuestra confianza llegó al punto en el que nos contábamos absolutamente todas las cosas que nos sucedían durante el día, sin olvidarnos de los grandes momentos de compañerismo. (Inocente de mí al no darme cuenta de que de la amistad al amor solo había un vacío interminable, del que me habías hecho adicta.) Y un día se te ocurrió decirme que me querías, que yo te gustaba, desde hacía tiempo y que podíamos ser algo más. Cualquiera hasta aquí diría que todo pinta para bien, pero la realidad no fue así. Me volviste una adicta a los saltos libres, a lanzarme sin motivo y a escalar cuando hiciera falta… éramos tú y yo. El mundo nos sobraba. Pasamos semanas, meses, días, compartiendo momentos bonitos, románticos, algunas discusiones…, pero nada fuera de lo normal. Nos conocíamos cada vez más el uno al otro y no podíamos estar ni una hora sin enviarnos un mensaje, manteníamos largas conversaciones cada noche, en las que me decías lo mucho que me amabas y me enamorabas poco a poco… A decir verdad, cada vez que me decías «TE AMO», mi corazón se desprendía de mí para abandonarme y seguirte a ti de manera consciente y honesta. Mis nervios se alteraban cada vez que estábamos juntos, y, al darme cuenta de que perdías la mirada en la mía, me sentía especial… pero, si estábamos escalando niveles, cómo fue que todo acabó sin darnos cuenta; cómo fue que un amor que duró tanto no resultó ser sincero. Yo intenté hacer que funcionara, pero me cansé de intentarlo. No porque mi amor no fuese suficiente; sino porque tú no querías. Yo renuncié a cosas, pero tú, tú no renunciaste a nada. Yo lo puse todo

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de mi parte, pero tú no pusiste nada. Siempre te dije que te amaba, pero ni todo el amor que mi corazón albergaba y te fue dado era suficiente para que tú salieras de tu zona de confort y te arriesgaras a todo por mí. Yo no era suficiente para que te lanzaras al vacío por amor y saber eso, me fue destruyendo poco a poco por dentro de la peor manera… Te echaba de menos. Lo podía gritar a viva voz, dejarme los pulmones en el intento, desgarrarme la garganta, sufrirlo. No me importaba. Intentaba convencerme a mí misma diciéndome que lo que por ti sentía sobreviviría a todo, incluso al tsunami de nuestra vida juntos a escondidas. Pero no fue así; me cansé de sentir miedo, por si no sé vivir sin ti, de preguntarme dónde estarás o incluso con quién estarás; cansada de que no me hables, que no te importe… Maldito tiempo, sí, tiempo, aquel que nos faltó para aprender a querernos bien y cuidarnos… Parece tan insignificante que no apreciamos la importancia que tiene. El tiempo que se pierde y no vuelve como vuelven mis ganas al mencionar tu recuerdo… que si cierro los ojos nos vuelvo a ver a los dos juntos, pero de nuevo los abro y me doy cuenta de que no estás. Cometimos un grave error, nos permitimos el lujo de hablar de futuros, cuando no nos podíamos garantizar ni el presente. Tal vez yo nunca supe ser Julieta y tú nunca quisiste ser Romeo. Y perdona que ahora no pueda ni mirarte, pero es que tienes los ojos impregnados de alcohol y la herida aún está abierta y duele. Una vez más, el destino me volvió a fallar… Cuando creí que había encontrado a la persona indicada, a la correcta, el tiempo me hizo ver lo contrario. Pero no por eso mis sentimientos cambian por ti, el amor no es así de fácil y no se puede eliminar actuando frío y distante. Para olvidarte se necesitaría poder viajar en el tiempo y que nunca me sonrieras. Por eso, abrí la botella para beberme hasta el fondo y encontrar el «te quiero» que me faltó para seguir luchando, y aquí estoy, en medio de la resaca, vomitando todos tus recuerdos.

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Poesía 4.º ESO · 20 años PRIMER PREMIO

Día tras día CELIA JERICÓ VALENZUELA 1º BACHILLERATO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Día tras día. Sin saber qué hacer. Sin saber qué pensar. Me decía a mí misma: “Un día más desperdiciado”. Esto no puede seguir así. Tengo que hacer lo posible para que esto cambie. Necesito ayuda. Necesito a mi familia, a mis amigos, te necesito a ti. No entiendo por qué yo… por qué a mí. Solo escucho y, poco a poco, voy cambiando a mejor; o, incluso, ¿a peor? Hay días que simplemente estoy. Otros, ni siquiera estoy. A ratos me voy. Me voy a un mundo, un mundo que no todas las personas pueden visitar. Un mundo en el que no todas las personas desean estar. Incluso sabiendo que las personas no quieren ir a este lugar, YO, hay días que lo deseo. Ansío esa libertad. Porque allí… Me siento como si fuera un pájaro volando lo más alto posible, rozando el infinito. Un pez nadando lo más profundo posible, buscando lo infinito. Un leopardo corriendo lo más rápido posible, llegando al infinito. Me siento como una simple amapola bamboleada por la brisa, lanzada al infinito.

En ese pequeño mundo, puedo ser libre y no depender de nadie ni de nada. Hay días que escucho voces. Voces bonitas. Voces irritantes. Voces mudas. Escucho cómo todos hablan de mí. Escucho las voces desesperadas, sin saber qué pasa, sin saber qué hacer. Sin saber nada, absolutamente nada de lo que sucede. Escucho voces diciendo que queda poco. Poco para el final. Poco para empezar una vida nueva ahí afuera, en el mundo en el que todos deseamos estar. En el mundo en el que todos los sueños se hacen realidad, si lo intentas y te esfuerzas con todas tus fuerzas. Eso, eso es lo que voy a hacer yo. Voy a cumplir mi sueño. Mi pequeño sueño de poder sobrevivir para cambiar, para poder abrir lo ojos, levantarme de esta camilla, romper mis ataduras y salir de esta habitación, salir corriendo para mejorar y cumplir más sueños. Pero hasta que llegue ese día… aquí estoy, día tras día, sin saber qué hacer, sin saber qué pensar. Día tras día.

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SEGUNDO PREMIO

DIPLOMA

ALICIA GARCÍA PASCUAL 2º BACHILLERATO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS

ELISA CARMEN TORRALBA 4º ESO IES REYES CATÓLOCOS EJEA DE LOS CABALLEROS

Mujeres del siglo...

Aquella tarde de invierno

Y la infinitud nos acogerá guardando nuestro [recuerdo, porque ahora tenemos una voz con la que gritarle al [mundo, porque hemos hecho realidad nuestra utopía soñada, aprendimos a volar sin alas teniendo los pies en la tierra; fuimos océano y marea, huracán y torbellino, fuimos libres bajo el imperio de la superioridad; porque hoy acabamos con la era de la servidumbre, dejando de ser un objeto de propiedad y dominación. Somos mucho más que un cuerpo. Porque hoy derribamos barreras con el poder de la [palabra, acabando con el patriarcado y el techo de cristal porque cambiamos la historia, le dimos voces experimentadas con un ligero aroma [a lavanda, porque no nos dejamos consumir por el miedo, nos unimos para lograr un mundo nuevo; porque fuimos madres, esposas, abuelas e hijas pero principalmente fuimos un “yo” una persona, [una mujer, porque renacimos cada vez que fuimos humilladas, [golpeadas o asesinadas, porque gracias al hoy, hemos conseguido cambiar el mañana.

Aquella tarde de invierno, nubosa, fría y lóbrega, que poniendo todo en duda inspiraba un aire incierto. Aquella tarde de invierno, mientras yo me ahogaba en mis pensamientos tú volabas con libertad y yo esperaba tu consuelo. Aquella tarde de invierno. Las nubes que cubrieron el cielo eligieron las lágrimas, la oscuridad y el viento. Aquella tarde de invierno. Tal vez yo no supiera nada, tal vez yo no supiera mucho, pero el recuerdo será eterno.

DIPLOMA

Somos... INÉS GIMÉNEZ ZARRALANGA 2º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Somos... Somos todo lo que hemos pasado y todas las personas que nos han tocado Somos todo lo que hemos vivido y lo que nos hace mantenernos vivos Somos los arañazos y los golpes las canciones y las cosquillas Somos las rozaduras de los días malos y las caricias de quienes nos han curado Somos...

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DIPLOMA ANA GALLARDO ÁLVAREZ 2º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Tú, mi ángel de la guarda, mi dulce compañía, aquel que siembra la discordia entre mi corazón y mi mente, Tú, que conviertes mis actos en inconscientes. Es a ti a quien escribo estos versos, dueño de mis decisiones, amo de mis pensamientos, son tus palabras las que me tienen cautiva, cárcel inestable y eterna, y si para estar contigo debo ser presa, entonces que así sea. Renunciaré a lo que soy, abandonaré mi identidad, me sumergiré en la oscuridad de tu amor con tal de que me dediques un segundo de tu eternidad aunque sólo sea una vela frente a tu esplendor.

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ISSN 1699-3039

Ágora 16 2018 completa  

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